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  • La revista incluye el yacimiento de La Olmeda entre los doce «grandes descubrimientos de la arqueología», como Petra o Angkor
Uno de los mosaicos que se pueden ver en La Olmeda - VILLA OLMEDA

Uno de los mosaicos que se pueden ver en La Olmeda – VILLA OLMEDA

A finales de diciembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte concedía a Javier Cortes, descubridor de la Villa Romana La Olmeda, la Medalla de Oro de las Bellas Artes a título póstumo. Sólo unos meses después el complejo arqueológico romano vuelve a estar de actualidad, ya que la prestigiosa revista National Geographic lo ha elegido para «ilustrar» el mes de septiembre de su calendario anual en 2016, enmarcándolo dentro de los «grandes descubrimientos de la arqueología» y equiparándolo a otras «joyas» repartidas por el mundo como la tumba de Tutankhamon, en Egipto, el Machu Picchu, la ciudad perdida en las cumbres de Los Andes, la ciudad de Petra excavada en una roca en el desierto jordano, los guerreros de terracota de Xian o los templos de Angkor en Camboya.

No es la primera vez que esta revista se fija en la villa romana palentina, ya que en septiembre de 2013 le dedicaba un extenso reportaje, en el que hacía hincapié en su descubrimiento por parte de Javier Cortes un verano de 1968, cuando se disponía a hacer unos trabajos de allanamiento para facilitar las labores de cultivo en sus tierras, así como en la riqueza de los mosaicos de este palacio palacio edificado en tiempos de Diocleciano y de Teodosio I, entre los siglos IV y V. Para la Diputación, este nuevo «espaldarazo» que recibe La Olmeda, cuyos visitantse superan ya los cientos de miles desde su reinauguración en 2009, supone «un reconocimiento a su calidad y a su riqueza, al tiempo que constituye un motivo de orgullo».
La villa de La Olmeda fue donada por Javier Cortés a la Diputación en 1980. Cuatro años más tarde se abría al público para sus vistas. Posteriormente, en 2005 volvió a cerrar y en 2009 se volvía a abrir tal y como se conoce hoy, tras su adecuación. De su inauguración se encargó la Reina Doña Sofía, amante de la arqueología.

La villa, que posiblemente pertenecía a un rico terrateniente, ocupa 4.400 m2, consta de 35 habitaciones, 26 de ellas con pavimento de mosaico, y una amplia zona termal. Cerca del palacio han aparecido tres necrópolis, cuyos hallazgos se conservan en un museo en Pedrosa de la Vega. No obstante, las investigaciones continúan. En 2012 se llevaron a cabo unas prospecciones geomagnéticas sobre el terreno que han permitido crear un mapa de las zonas inexploradas del yacimiento para continuar con las excavaciones.
Los doce grandes descubrimientos

1. El descubrimiento de Tutankhamón

2. El fabuloso bestiario de la Cueva de Lascaux.

3. Machu Picchu. La ciudad perdida en las cumbres de Los Andes

4. Pompeya, la ciudad destruida por la ira del Vesubio

5. Petra. Excavada en la roca del desierto jordano

6. Angkor, la metrópoli devorada por la selva en Camboya

7. Tikal, el esplendor de la civilización maya

8. Las cuevas de Ajanta, joya del budismo en la India

9. La Olmeda, la lujosa mansión romana en Palencia

10. Abu Simbel. El gran templo de Ramsés II bajo las arenas del desierto

11. Un ejército de terracota para servir al emperador

12. El gran altar de Pérgamo. Una batalla mítica para celebrar un triunfo militar


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Imagen: GETTYIMAGES

No hace demasiado tiempo tuve que pasar por el doloroso trance de enterrar a un abuelo y a una abuela, con la particularidad de que ambos fueron enterrados en el pueblo, tal y como mandan los cánones etnográficos. Hasta ese momento solo había acudido a entierros muy metropolitanos, igualmente dolorosos, pero cargados, si cabe, de menos dramatismo. El caso es que andando junto a mi padre detrás del coche que portaba el féretro, de camino al cementerio, me di cuenta de que entre los griegos y nosotros, los contemporáneos, a pesar de separarnos entre alrededor de 2000 y 3000 años, seguíamos haciendo prácticamente lo mismo. Es más, los primeros entierros a los que asistieron mis abuelos, seguro que se parecían aún más a los de las gentes de la antigua Grecia. Cada generación tendría sus dioses, pero los rituales son dos auténticos calcos. Eso sí, salvando las distancias y ciertos conceptos puntuales en cuanto al tránsito del cuerpo hacia ese otro lugar que muchos llaman “más allá”.

Fuentes

Sabemos las diferentes fases del ritual funerario gracias, por un lado, a la panoplia de imágenes que nos proporciona la cerámica griega, por otro lado, las fuentes literarias clásicas, entre ellas obras de Heródoto o la Ilíada de Homero entre otras. Y, por otro lado, aunque de forma un tanto distorsionada -tanto por la interpretación que hay que hacer como por los trabajos arqueológicos no del todo bien hechos en épocas anteriores- la arqueología de la muerte.

En la mentalidad de los griegos estaba muy presente que a la ahora de su muerte debían tener una ceremonia digna. Además, el hecho de poder ser enterrados en su tierra, en el caso concreto de los atenienses, era muy importante. En este sentido, uno de los peores castigos consistía en que no pudieran enterrarse en su tierra. Por otro lado, la presencia y la participación de la familia y los amigos era algo primordial. De hecho, no había sacerdotes que de una forma profesional dirigieran el ritual. Tal y como dejó establecido en sus estudios el prestigioso arqueólogo Fernando Quesada Sanz, el ritual está compuesto de las siguientes fases:

Ritos pre-deposicionales

1. Prothesis: el cuerpo del difunto era expuesto, permitiendo comprobar que realmente había fallecido, y sus seres cercanos iniciaban el duelo así como la honra. Para los griegos, la psyché -espíritu del difunto- aún no había alcanzado su destino sino que estaba en pleno tránsito, entre medias del mundo terrenal y el Hades. La preparación del cuerpo la realizaban las mujeres de la familia y consistía en lavar el cuerpo y vestirlo con ropas de carácter funerario. Así mismo, se le cerraban los ojos y se le sujetaba la barbilla. Una vez preparado el cuerpo, se le tendía en una sala de la casa, con la particularidad de que los pies debían estar mirando hacia la puerta. Fuera de la casa había recipientes con agua que servía de elemento purificador para todos aquellos que acudían a mostrar condolencias. Por otro lado, dentro de esta primera fase ritual también se expresaba el dolor mediante cantos y gestos de lamento, entre las que destacaban, en ciertas ocasiones, las famosas plañideras que hasta hace bien poco estaban presentes en los entierros de los pueblos. En cuanto a la duración, no está del todo claro. Las fuentes literarias nos hablan desde dos días hasta diecisiete. Obviamente, en el caso de de que tuviera dicha duración, debían de tratar el cuerpo, embalsamándolo para evitar que comenzara el proceso de descomposición.

2. Ekphora: se trata del traslado del difunto al lugar de enterramiento. Dicho traslado se hacía con el cuerpo a hombros o mediante un carruaje, a la par que se escuchaba música. La hora elegida era la oscuridad de la noche. Los hombres estaban ubicados delante del fallecido y las mujeres detrás.

Ritos deposicionales

Desafortunadamente, sobre esta fase casi no disponemos de información, pues casi no ha sido representada en las cerámicas. Tal y como destaca Fernando Quesada, muy probablemente, en el momento de echar la tierra se llevasen a cabo libaciones sobre le ataúd si se trataba de inhumación y sobre la urna si había sido cremación. En este segundo caso, gracias a los textos de Homero se sabe que se utilizaba vino para apagar las últimas ascuas. Seguidamente, uno de los familiares metía las cenizas en una urna. Por último, tanto en un caso como en el otro, se colocaba el ajuar junto a los restos mortales.

Ritos post-deposicionales de carácter inmediato

1. En el cementerio:
Se han hallado restos de sacrificios animales como ofrenda. Éstos eran quemados -que no cocinados- y se ha documentado en los llamados depósitos de ofrendas. Es decir, que no hacían un banquete en honor del difunto, sino que simplemente quemaban los cuerpos de los animales.

2. Fuera del cementerio:
Este punto es probablemente el que más difiere de nuestro rito actual, a excepción de los funerales, por ejemplo, estadounidenses. Tras el enterramiento propiamente dicho, tenía lugar el perideipnon, es decir, el banquete funerario. Se celebraba en la casa familiar y servía para unir a la comunidad ante el dolor y seguir honrando al difunto con la recitación de elegías entre otras cosas. Así mismo, los griegos sentían que el difunto estaba presente en el banquete entre ellos. Al igual que ocurría durante la exposición del cadáver, el agua también adquiría un papel relevante y los asistentes se bañaban como símbolo de purificación. Este banquete era el cierre del funeral que duraba tres días.

Una vez transcurridos treinta días de deceso tenía lugar un curioso rito llamado triakostia, en el que sobre la tumba ponían la parte de la basura generada en el banquete que habían celebrado tras el entierro. A esto se sumaba un último banquete, con el que se daba por finalizado el duelo.

Ritos posteriores: visita a la tumba

Al igual que ocurre ahora -en unas familias más, en otras menos- las visitas a la tumba del difunto se efectuaban al menos durante una generación, llegando en casos muy raros hasta tres generaciones. Lo más curioso de esto es que era la obligatoriedad de mantener y cuidar la tumba de los antepasados. Tan importante era, que si alguien quería acceder a un cargo público o mantener los derechos de herencia, debía probar que había cumplido sus obligaciones respecto a sus seres fallecidos.

En las visitas, los familiares decoraban las estelas funerarias con flores, depositaban ofrendas no alimenticias, hacían libaciones con leche, vino, agua y otras sustancias, rompían los vasos utilizados para la libación, incluso se han hallado algunos sacrificios de animales. De forma excepcional, en honor al difunto, se celebraban juegos atléticos o se llevaban a cabo sacrificios humanos.

Más parecidos de lo que pensamos

Es cierto que los rituales difieren en pequeños detalles como los sacrificios y la concepción de la muerte y el tránsito, pero los realizados por los griegos difieren poco de los nuestros. Sobre todo, si el entierro al que asistimos es en un pueblo que conserva este tipo de tradiciones. Nos separan varios siglos de Solón, Sócrates, Platón y otros tantos… Pero, en este sentido, estamos muy cercanos a ellos, ¿o no?


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  • Francia devolverá a Egipto en los próximos días 239 piezas arqueológicas que fueron sacadas de contrabando del país, informó hoy el ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati

Francia devolverá a Egipto en los próximos días 239 piezas arqueológicas que fueron sacadas de contrabando del país, informó hoy el ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati.

El ministro explicó, en un comunicado, que los expertos del Museo del Louvre confirmaron la autenticidad de esas 239 piezas, de las 302 que fueron extraídas ilegalmente de Egipto.

Las autoridades egipcias han solicitado también la devolución de otras 63 piezas, cuya autenticidad no ha sido verificada, para ser examinadas en el país.

Asimismo, la nota destacó que la recuperación de esas antigüedades se enmarca en los esfuerzos del Ministerio para lograr la devolución de todas las piezas sacadas de contrabando.

Al Damati adelantó que su Gobierno proyecta suscribir un acuerdo con Francia para poner fin a este tipo de contrabando.

Por su parte, el jefe del Departamento de Arqueología Recuperada, Ali Ahmed, citado en el escrito, dijo que las antigüedades que devolverán las autoridades galas datan de diferentes épocas faraónicas.

Entre ellas figuran estatuillas de madera pintada que representan a marinos y que formaban parte de una barca funeraria, así como un trozo de piedra caliza que muestra la presentación de ofrendas al dios Osiris y la diosa Isis.

Además, será devuelto un conjunto de amuletos y estatuillas “ushabti”, que se colocaban por centenares en las tumbas de los faraones para ayudarles en los trabajos manuales en su vida después de la muerte.

Entre las múltiples piezas también hay vasijas de roca y cerámica, y varias monedas de las épocas grecorromana, bizantina e islámica.

Las autoridades de Arqueología han recuperado cientos de piezas en los últimos años, en el marco de una intensa campaña internacional, que incluye una estricta vigilancia de las ofertas de las casas de subastas, para impedir la venta de antigüedades egipcias robadas y sacadas de contrabando.


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  • Un grupo de arqueólogos bolivianos ha descubierto una gran pirámide circular en la Amazonia de Bolivia, que data de más de 2.000 años de antigüedad.

Según informa la Agencia Boliviana de Información, los restos del monumento, con un diámetro en la base de aproximadamente 180 metros y una altura de casi 14 metros, fue hallada en el departamento de Santa Cruz.

“No es una pirámide hecha de piedra. Es una pequeña colina que fue rebajada y trabajada con muros de contención para tener la forma escalonada de una pirámide circular. Este tipo de sistemas constructivos se pueden ver en Centroamérica y en Perú“, explicó el arqueólogo Danilo Drakit, coordinador del equipo investigador.

Hipotéticamente la estructura pudo haber sido construida por las culturas amazónicas hace 2.000 o 2.500 años, un parámetro que se ha aplicado a construcciones similares descubiertas en Perú y México, según Drakit.

Además, el investigador indicó que la pirámide circular consta de tres niveles y podría estar visible en gran parte a finales del 2015, cuando finalicen los trabajos de excavación.


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México, D.F.- Una nueva exploración realizada en la tumba de Anfípolis, en el norte de Grecia, sugiere la existencia de una sorprendente red de tumbas y corredores subterráneos que están interconectados y se asemejan a un laberinto.

La investigación, que consistió en hacer un escáner geofísico de la zona donde se localiza el túmulo de Kasta —como también es conocido—, es dirigida por arqueólogos de la Universidad Nacional de Salónica, que se mostraron sorprendidos por la increíble magnitud del hallazgo, informa el portal Ancient Origins.

Según Gregory Tsokas, profesor de geofísica en dicha universidad y director de la exploración, los resultados obtenidos por los escáneres utilizados en los recientes trabajos pueden verse alterados por distintos factores, entre los que destacan la densidad de los estratos y rocas que componen el montículo y el ruido natural de la zona, los cuales pueden generar una imagen distorsionada del interior de la tumba.

No obstante, en caso de que se confirme la información preliminar arrojada por las primeras imágenes, se sugiere que la zona puede albergar una necrópolis con cientos de tumbas conectadas entre sí, refutando la creencia de que la tumba de Anfípolis era simplemente individual.

Se espera que los resultados completos se hagan públicos en las próximas dos semanas, luego de que la información sea analizada por especialistas en laboratorios.

La tumba de Anfípolis fue descubierta en 2012 y es el mayor monumento funerario que hasta el momento se haya descubierto en Grecia. Por su magnitud, se ha especulado sobre la posibilidad de que sea la tumba que alberga los restos de Alejandro Magno.


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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Consejo para la Cultura y las Artes (Conaculta), además del Centro de Estudios Mesoamericanos, llevarán a cabo, en Tepeji del Río, el 28 Congreso Internacional de la Región de Los Lagos del Valle de México y área de interacción al suroeste del estado de Hidalgo, del 27 al 31 de este mes, con la colaboración de los gobiernos estatal y municipal, e instituciones educativas.

El citado congreso nace en el Estado de México como una actividad académica, a cargo de la arqueóloga Asunción García Samper; del Museo Nacional de Antropología, y del Centro de Estudios Mesoamericanos (del cual es fundadora). El encuentro nació a manera de reuniones anuales realizadas en el Estado de México con el fin de presentar temáticas alusivas a trabajos arqueológicos, históricos, antropológicos y afines.

Por el carácter e importancia de esta actividad, se buscaba tener sedes en entidades vecinas al Estado de México. Gracias a las reuniones y pláticas sostenidas con los responsables del evento, se designó a Hidalgo, siendo el municipio de Tepeji del Río donde se llevarán a cabo las conferencias en las instalaciones del Centro Cultural de Tepeji, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo-campus Tepeji y la Universidad Tecnológica Tula-Tepeji.

El desarrollo del congreso será a través de conferencias magistrales, talleres, ponencias y mesas de trabajo, con la siguiente temática: interacción e influencia del medio geográfico natural y cultural, prácticas culturales, arqueología histórica.

Del mismo modo, sincretismo religioso, asentamientos prehispánicos I y II, enfoque teórico, expresiones artísticas, conflicto y sociedad y arqueología regional.

Los resultados de estos trabajos serán publicados en una memoria para dar a conocer el avance de las ciencias antropológicas y de las investigaciones y descubrimiento de Tepeji del Río, como el tesoro, La loma o la cava del ex convento de San Francisco de Asís.

Asimismo, a través del congreso se pretende hacer una contribución a la historia cultural de la región Tula-Tepeji, teniendo un panorama integral sobre los estudios y proyectos de investigación que se han realizado en el área..

El programa está conformado con la participación de distinguidos antropólogos, historiadores y arqueólogos provenientes de instituciones como la Zona Arqueológica de Teotihuacán, Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH, centro Estado de México, centro INAH Querétaro, centro INAH Guanajuato, centro INAH Zacatecas, ENAH, Museo Nacional de Antropología e Historia, ex convento de Acolman y Estados Unidos.

Igualmente ponentes del estado de Hidalgo, procedentes de Tepeji del Río, Tula de Allende y Pachuca; del Estado de México, provenientes de Acolman, Chimalhuacán, Jilotepec y Chiconautla.De la misma manera, investigadores de universidades como UAEH, UNAM, UAEM, Universidad de Zacatecas, IPN, Universidad de Xalapa, Universidad Estatal de Minnesota y Universidad de Austin, Texas.


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  • La intervención mejorará la conservación del monumento y permitirá el acceso del público a nuevos espacios, asegura Mar Villafranca
Arriba, una vista de la Alhambra. A la derecha, turistas en el Patio de Machuca. :: efe

Arriba, una vista de la Alhambra. A la derecha, turistas en el Patio de Machuca. :: efe

El Patronato de la Alhambra y el Generalife presentó ayer el Plan de Arqueología del monumento, que reúne toda la información existente en esta materia y planifica las futuras intervenciones sobre su territorio. La directora del Patronato, Mar Villafranca, explicó el documento, que contiene casi 10.000 páginas y más de 3.500 fotografías, planos inéditos y fichas arqueológicas, acompañada por el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, ya que ha sido un grupo de investigación dirigido por el catedrático de Historia Medieval Antonio Malpica el que ha elaborado este plan.

Tanto Villafranca como Malpica afirmaron que, con este plan, la Alhambra se convierte en un «referente» y un «modelo» mundial, ya que no existe ningún monumento de esta categoría que cuente con una herramienta de investigación histórica tan completa. A su vez, recordó el arqueólogo, este documento se ha elaborado aprovechando el conocimiento adquirido en el yacimiento de Medina Elvira, que él mismo dirige.

La elaboración del plan ha costado 340.000 euros y tres años de trabajo por parte del grupo de investigación de Malpica, con la colaboración de varios técnicos del monumento. Este proyecto ha supuesto realizar un diagnóstico del conjunto tras identificar y evaluar las áreas excavadas, analizar los materiales arqueológicos en depósito, poner en marcha un banco de datos, elaborar protocolos y redactar la normativa de intervención arqueológica.

El núcleo del plan lo constituye la Carta Arqueológica, una herramienta que permite la caracterización histórica del territorio, la identificación de las alteraciones que ha podido sufrir el registro arqueológico y la valoración potencial que presentan para el desarrollo de investigaciones en el futuro, así como las necesidades de conservación.

Zonificación

El equipo redactor, compuesto por una veintena de arqueólogos, arquitectos, documentalistas y botánicos, ha propuesto a la Alhambra, entre otras medidas, que potencie la Unidad Técnica de Arqueología para supervisar y vigilar las intervenciones y continuar con la evaluación del potencial arqueológico para valorar la calidad de los depósitos arqueológicos. Uno de sus aspectos es la zonificación del monumento, que permite, por ejemplo, identificar con coordenadas numéricas el lugar exacto en el que ha sido hallado un objeto. Mediante esa zonificación, el recinto monumental ha quedado dividido en cinco áreas: el recinto fortificado, con unos 262.000 metros cuadrados; el Generalife y aledaños, con casi 400.000; el entorno BIC, con más de 3,4 millones de metros cuadrados; las zonas conexas por el norte y por el sur, con unos 20.000 metros; y la Acequia Real, con 2 millones de metros cuadrados.

El plan identifica las áreas de mayor prioridad de intervención e investigación, como la Acequia Real, la Alcazaba, la Muralla de la Alhambra, Dar al-Arusa, la Medina y el Palacio de Abencerrajes, el espacio periurbano de la Alhambra y las Huertas del Generalife.

La directora del Patronato señaló que en este momento se están elaborando los proyectos de actuación para 2015, aunque aún no se sabe con qué recursos económicos contarán. Lo más inmediato, dijo, es reanudar la intervención en el Palacio de los Abencerrajes, donde quedó interrumpida, y el revellín de la Alcazaba.


El Mundo

Tom Higham y una colaboradora escogiendo muestras de neandertales para…

La incógnita de cuándo y cómo desaparecieron los neandertales ha obsesionado a los paleoantropólogos desde hace muchas décadas. Distintos modelos han tratado de esclarecer este asunto mediante diferentes vías, pero sólo los avances tecnológicos están permitiendo aportar pruebas convincentes que permitan datar y averiguar por qué estos robustos humanos fueron desplazados por el hombre moderno hasta su desaparición.

Desde luego la genómica de muestras antiguas ha permitido a los científicos bucear en el patrimonio genético de algunos de los parientes extintos más cercanos del ser humano. Hasta tal punto, que ahora sabemos que compartimos hasta un 4% de nuestro genoma con los neandertales. O, dicho de otra forma, que ambas especies convivieron e hibridaron en algún momento de la historia evolutiva. Pero también la Arqueología y las nuevas y más finas técnicas de datación están abriendo nuevos caminos. Una investigación publicada hoy en la revista ‘Nature’ y liderada por científicos de la Universidad de Oxford ha combinado diferentes técnicas de limpieza de contaminantes de los fósiles y las muestras líticas con nuevas formas de datación con radiocarbono para dar con el momento del fin de la era de los neandertales.

Los científicos recogieron materiales procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, desde Rusia hasta España, para datarlos y poder concluir que la desaparición de los neandertales de Europa se produjo hace alrededor de 40.000 años.

Yacimiento español de Arabic Romani.

Yacimiento español de Arabic Romani. THOMAS HIGHAM

“Más que un modelo de reemplazo rápido de los europeos autóctonos neandertales por los humanos anatómicamente modernos, nuestros resultados muestran un escenario mucho más complicado. Uno caracterizado por un mosaico cultural y biológico que duró varios miles de años”, escribe el investigador del Laboratorio de Arqueología e Historia del Arte de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Tom Higham, autor principal del trabajo.

Los autores concluyen que los neandertales y sus industrias arqueológicas asociadas desaparecieron de Europa entre hace 41.000 y 39.000 años, dejando el continente libre para la expansión del ‘Homo sapiens’. Pero no ocurrió de golpe en todas las regiones de Europa, sino que fue un proceso paulatino que pudo durar milenios. “Nuestros datos indican que la desaparición de los neandertales ocurrió en diferentes momentos según la región geográfica”, detallan los investigadores.

De acuerdo con la investigación, hace 45.000 años Europa era esencialmente neandertal, con pequeños puntos de presencia de humanos modernos, representados por los autores de las herramientas líticas del Uluzziense en algunas regiones de Italia. Pero los autores ponen en duda que los neandertales aguantasen en la península Ibérica, en concreto en Gibraltar, hasta hace menos de 30.000 años, como han sugerido investigaciones previas.

“Al contrario de lo que indicaban los modelos previos, los autores no han encontrado pruebas convincentes de que los neandertales sobrevivieran en la península Ibérica después de hace 40.000 años”, comenta en un artículo que acompaña la investigación William Davies, investigador del Centro para la Arqueología de los Orígenes Humanos de la Universidad de Southampton (Reino Unido).

Además, el equipo liderado por Higham estimó el periodo de tiempo que convivieron ambas especies basándose en la distribución espacial de los últimos neandertales y en el comienzo de las primeras industrias líticas atribuidas a los humanos modernos, las del Uluzziense halladas junto a un diente de leche humano en la Cueva de Cavallo (Italia). Los resultados de los investigadores indican que convivieron entre 2.600 y 5.400 años. Este dato resulta esencial para ahondar en el “conocimiento de los elementos culturales, tecnológicos y biológicos involucrados en el desplazamiento de los neandertales por los humanos modernos”.


El Pais

  • La tumba encontrada en Egipto pertenece a uno de los grandes doctores de la época en la que se construyeron las pirámides

Detalle de la tumba funeraria de un médico real encontrada en Egipto por un equipo de arqueólogos checo / afp

La necrópolis de Abu Sir, situada a las afueras de El Cairo, ya cuenta con un nueva atracción para los amantes de la egiptología. Se trata de la tumba de un médico real que data de la V dinastía del Imperio Antiguo (2686-2181 a.C.), y que ha sido descubierta por un equipo de arqueólogos checo, según ha informado el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

El sepulcro ocupa una superficie de 14 por 21 metros, tiene una altura de cuatro metros, y está construido en piedra caliza. A partir de las inscripciones grabadas en la puerta, se ha podido saber que el monumento funerario pertenece a Shepseskaf Ang, el jefe del equipo de médicos reales, y que ocupaba una posición de un elevado estatus social en la sociedad egipcia de hace unos 4.000 años.

“Este descubrimiento es importante porque esta es la tumba de uno de los grandes doctores del tiempo en el que se construyeron las pirámides, y era uno de los médicos más estrechamente vinculado con el faraón”, declaró en un comunicado público Ibrahim Alí, el ministro de Antigüedades de Egipto. Esta es la tercera tumba de un facultativo que se descubre en la necrópolis de Abu Sir, donde se encuentran varias pirámides dedicadas a faraones pertenecientes a la V dinastía.

La estructura de la sepultura consiste en un amplio patio interior, una falsa puerta de entrada, y ocho cámaras mortuorias dedicadas a Shepseskaf Ang y a sus familiares. Entre los títulos que ostentaba el médico figuran el de “Sacerdote de Ra (el Dios del Sol)”, y “Sacerdote de Khnum (el Dios del Nilo), lo que da idea de su distinguida posición social. Los expertos del Ministerio de Antigüedades consideran que Shepseskaf Ang ejerció de facultativo de varios faraones pertenecientes a la V dinastía.

El director de la misión de arqueólogos checos Miroslav Barta explicó que las sepulturas individuales de la necrópolis de Abu Sir fueron construidas a partir de la mitad de la V dinastía, por lo que datan de hace aproximadamente unos 4.000 años. Además de esta última sepultura, en este yacimiento arqueológico se han encontrado numerosos monumentos funerarios dedicados a varios sacerdotes y altos funcionarios que trabajaron en la construcción de las pirámides y los templos en homor del Dios Ra.

Barta considera que aún es posible descubrir nuevas tumbas y momias en la necrópolis de Abu Sir, en la que el Instituto Checo de egiptología, asociado a la Facultad de las Artes de la Universidad de Praga, lleva a cabo excavaciones desde el año 1976.

Abu Sir está situada en la provincia de Giza, unos pocos kilómetros al norte de las pirámides de Sakkara, y sirvió de cementerio para la clase dirigente de la antigua capital egipcia de Memfis. El recinto cuenta con 14 pirámides, la mayoría pertenencientes a faraones de la IV dinastía, además de varios templos dedicados al Dios Ra. En este yacimiento se encontraron una gran cantidad de papiros del Antiguo Imperio, muchos de los cuales fueron adquiridos por museos europeos, donde se exhiben actualmente.


ABC

  • El pinchazo de la burbuja inmobiliaria dejó al sector sumido en una crisis sin precedentes en España, con infinidad de yacimientos sin excavar y miles de arqueólogos en paro que ven a la disciplina «prácticamente desaparecida»

Imagen de Archivo

«No me olvido de la arqueología, lo que pasa es que con ella ahora no puedo comer y las facturas hay que pagarlas». Diana del Pozo es la presidenta de Colegio de Arqueólogos de Madrid. Tiene 32 años. Empezó a trabajar en la universidad mientras estudiaba Historia y, desde 2004, ha ido enganchando una excavación tras otra. «Hasta que hace un año me quedé en paro, como la mayoría de los arqueólogos, así que decidí montar una tienda de regalos en Alcalá de Henares. No podía esperar más tiempo esperando a que me volviera a llamar», cuenta.

Su caso no es más que uno de los muchos que representan a un sector que en la actualidad se encuentra herido de muerte en España a causa, sobre todo, del pinchazo de la burbuja inmobiliaria que se produjo en 2008. Las consecuencias han sido nefastas para este nicho de la cultura. Hay miles de arqueólogos en paro y los pocos que aguantan sobreviven cobrando sueldos de menos de 1.000 euros. Cientos de empresas del sector cerradas o sin ningún tipo de actividad, completamente ahogadas por las deudas. Y se han quedado infinidad de yacimientos sin poder ser excavados y otros tantos intervenidos en malas condiciones. A poco que uno pregunte dentro del colectivo, las respuestas son siempre las mismas: «La arqueología de urgencia está prácticamente desaparecida», «de los cientos de arqueólogos que conozco han dejado de trabajar prácticamente el 100%», «las condiciones son absolutamente precarias» o «las empresas más grandes han pasado de tener más de 100 arqueólogos contratados a seis».

El «boom» de la construcción a principios de la década pasada significó también el «boom» de la arqueología en España, ya que, cuando se aprobó la Ley de Patrimonio de 1985, los constructores empezaron a estar obligados a contratar el servicio de arqueólogos para prospectar el terreno y excavar los yacimientos que pudieran verse afectados por la obra. «Hay países en los que esta intervención se hace a través de la Administración Pública, pero en España se construía tanto que resultaba imposible. Se decidió entonces que fueran arqueólogos contratados por empresas privadas los que se encargaran. A principios de los 90 surgieron las primeras empresas y, entre 2000 y 2005, se produjo el gran crecimiento», explica la socióloga del CSIC Eva Parga Dans, que en 2009 realizó una encuesta sobre las empresas de arqueología en España.

De 300 a 10.000 yacimientos

En 1975 apenas se llegaba a las 300 excavaciones abiertas en toda España, mientras que en 2005 eran más de 10.000. El número de excavaciones creció tanto como el de las empresas de arqueología, de las que se crearon más del 40% entre 2000 y 2005. Esta fiebre dio empleo en excavaciones a decenas de miles de licenciados en Historia que ahora, con la crisis del ladrillo, han pasado a formar parte de la lista del paro.

«En los últimos 10 años, utilizando la frase del Gobierno, se ha excavado por encima de nuestras posibilidades. Ha sido tan desmedido que se creó la burbuja de la arqueología, hasta que se pinchó junto a la de la construcción. Volver al nivel de trabajo de antes es impensable. Teníamos que haber tenido en cuenta que lo que se estaba haciendo no era real», asegura Jaime Almansa, un madrileño de 29 años que, a finales de 2009, fundó JAS, una empresa de arqueología que ha decidido buscarse las habichuelas fuera de las excavaciones.

No hay que olvidar que durante los años de bonanza económica, la práctica totalidad de los ingresos de la arqueología procedía de la construcción. Por un lado, de la inversión de las constructoras, que se lanzaron sin control a edificar viviendas, urbanizaciones o centros comerciales y tenían que realizar la correspondiente intervención arqueológica previa. Y por otro, de las obras de promoción pública (carreteras, vías del tren, tuberías…) dependientes del Ministerio de Fomento, de los gobiernos regionales o de los ayuntamientos. Pero desde 2008, tanto las constructoras como las entidades públicas «están hundidísimas», comenta Almansa.

El Ministerio de Hacienda acaba de denegar las subvenciones que la Secretaría de Estado de Cultura había concedido a 30 grupos de universidades españolas para proyectos de arqueología. En Castilla-La Mancha, el Gobierno anunciaba hace no mucho el cierre de hasta cuatro importantes parques arqueológicos y, en Alicante, el proyecto sobre el conjunto islámico del Castellar d’Elx lleva dos años parado por los recortes. Son solo uno ejemplos a los que hay que sumar, en el ámbito privado, que el año pasado se construyeron menos del 10% de las 865.000 viviendas que se edificaron en 2006, el máximo histórico, las cuentas no salen ahora para este sector cultural.

Empresas sin actividad

Según los datos provisionales que está comenzando a arrojar la segunda edición de la encuesta del CSIC, han desaparecido el 35% de las 273 empresas de arqueología contabilizadas en 2009. Un dato preocupante que, de todas formas, no es representativo de la realidad, ya que muchos arqueólogos mantienen sus empresas abiertas, pero sin actividad. «Hace poco una arqueóloga me contaba que no tenía ningún trabajo contratado aunque no hubiera dado de baja su empresa», comenta la presidenta del Colegio de Arqueólogos madrileño.

«Hay excavaciones que estaban proyectadas y que se han quedado en suspenso»

«Ya nadie construye. Hay incluso intervenciones arqueológicas que estaban proyectadas y se han quedado en suspenso. Y se han dado casos de constructoras que han quebrado y han dejado empantanadas a empresas de arqueología con 100.000 o 200.000 euros de deuda una vez terminada la excavación», añade Almansa, ahora dedicado principalmente a la edición de libros relacionados con la arqueología, como «Indiana jones sin futuro» (JAS, 2012).

Esa falta de perspectiva es precisamente la consecuencia más inmediata para miles de arqueólogos que se han ido al paro y para los pocos que, por lo menos, han encontrado trabajo en otros sectores que nada tienen que ver con el suyo. Uno de esos casos es Miguel Ángel Díaz, un arqueólogo madrileño de 39 años que llevaba más de una década enganchando una excavación con otra, en algunas de ellas como director, y ahora trabaja en un bar de copas los fines de semana, mientras organiza de manera altruista una jornadas sobre la Guerra Civil en Pinto.

Le echaron de su última empresa hace unas semanas «por causas asociadas a la crisis», cuando estaba llevando a cabo un seguimiento arqueológico entre Ciudad Real y Cuenca, cobrando menos de 1.000 euros a pesar de tener que vivir fuera de su casa. «Dependíamos de una subvención de la Unión Europea que fue retirada, y cuando los ayuntamientos afectados por la obra tuvieron que hacerse cargo de los gastos, no aceptaron y se paralizó», explica Díaz, quien, «aunque está intentando no resignarse», reconoce que de los cientos de arqueólogos que ha conocido, tan solo «seis o siete» siguen en el sector.

Menos dinero, peores resultados

En este caos, hay algo que a los arqueólogos les preocupa tanto como su empleo: las precarias condiciones en las que tienen que llevar a cabo muchas de las excavaciones. «Las consecuencias de la crisis sobre los yacimientos en sí son también terribles. A raíz de la caída de los presupuestos, la calidad del resultado se ha visto afectada. El arqueólogo tiene que hacer el mismo trabajo que hace siete años, pero con menos material, menos personal y en un plazo de tiempo menor. Ya no puede hacer, por ejemplo, todas las pruebas de datación que se necesitan, y eso significa que se pierde un nicho de cultura», subraya Del Pozo, que ha visto como en la última empresa en la que estuvo trabajando había unas 40 personas en nómina y ahora solo queda el dueño.

«He tenido que trabajar en condiciones inadecuadas porque lo presupuestos cayeron un 30%»

«En mi última empresa, he tenido que trabajar en condiciones inadecuadas porque los presupuestos cayeron un 30%. Eso ha afectado a la hora de hacer analíticas como la del carbono 14 o la dendrocronología. La situación de la arqueología desde 2008 hasta ahora es absolutamente precaria y tiene muchas papeletas para desaparecer», comenta Pablo Guerra, otro de esos arqueólogos que acaba de ser despedido tras ocho años trabajando en una empresa que llegó a tener más de 100 arqueólogos contratados durante las obras de la M-30, y ahora solo tiene a seis. Su pecado, no aceptar una rebaja del 28% de un sueldo de 1.300 euros limpios al mes que le hubiera convertido en mileurista, teniendo que trabajar fuera de Madrid. Y eso después de ver como su mujer, también arqueóloga, tuvo que dejarlo hace un par de años porque ya no había trabajo. «Son ejemplos de cómo se encuentra el sector. Profesionales bien cualificados que no pueden dedicarse a lo que se han preparado o cobrando 800 euros netos. Me parece una auténtica vergüenza», critica.

Guerra acaba de plasmar todas estas experiencias en su primera novela, «El hallazgo», en la que relata las andanzas de un doctor en Historia, Lancaster William, que cumple su sueño de ser arqueólogo y, con el tiempo, va desencantándose con la profesión. «Hoy Lancaster no estaría trabajando, pero seguiría buscando trabajo. No se rendiría. En mi caso, de momento me voy a Florencia a quitarme la tesis y el año que viene a Estados Unidos a intentar trabajar», concluye.

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