Tag Archive: Antártida



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  • Las temperaturas inusualmente altas, los vientos persistentes del sur y un océano más cálido de lo normal se citan entre las causas
Los científicos están más preocupados por cómo se ha comportando la región antártica en noviembre - J. Beitler/National Snow and Ice Data Center

Los científicos están más preocupados por cómo se ha comportando la región antártica en noviembre – J. Beitler/National Snow and Ice Data Center

La extensión del hielo marino del Ártico y el que rodea la Antártida registró récords mínimos históricos en noviembre desde que en 1979 comenzaran los registros por satélite, según los últimos datos del Centro Nacional de Datos de Nieve y de Hielo (NSIDC, en sus siglas en inglés), que pertenece al Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Ambientales (Cires) de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos).

La superficie helada del Ártico promedió en noviembre 9,08 millones de kilómetros cuadrados (km2), lo que supone 1,95 millones de km2 por debajo de la media de ese mes entre 1981 y 2010.

La disminución fue de unos 50.000 km2 y se produjo principalmente en el mar de Barents, una zona del océano Ártico al norte de Noruega, Finlandia y el oeste de Rusia.

La extensión del mes pasado fue de 3,2 desviaciones estándar por debajo del promedio, que supera la de 2012, cuando la superficie del verano alcanzó entonces un récord mínimo.

La superficie helada del Ártico promedió en noviembre 9,08 millones de km2, casi dos millones por debajo de la media de ese mes entre 1981-2010

Los científicos del NSIDC indicaron que esta reducción no tiene precedentes en el registro satelital de noviembre y que las temperaturas inusualmente altas, los vientos persistentes del sur y un océano más cálido de lo normal provocaron ese mínimo histórico.«Parece un triple contratiempo», recalcó Mark Serreze, director del Centro Nacional de Datos de Nieve y de Hielo.

Desde el noreste de Groenlandia hacia los archipiélagos de Svalbard (Noruega) y Tierra del Norte (noreste de Rusia), las temperaturas del aire a 925 hectopascales de presión (unos 720 metros sobre el nivel del mar) fueron de hasta 10ºC sobre el promedio de noviembre entre 1981 y 2010.

Las temperaturas de la superficie oceánica en los mares de Barents y Kara se mantuvieron inusualmente altas: hasta 4ºC por encima del promedio alrededor del archipiélago de Nueva Zembla (Rusia) y Svalbard. Ello reflejó un patrón de vientos del sur que ayudó a empujar el hielo hacia el norte y reducir la extensión helada.

«Normalmente, el hielo marino comienza a formarse en los fiordos a principios de noviembre, pero este año no se encontró hielo», apuntó Juliana Stroeve, científica del NSIDC que estuvo en Svalbard el mes pasado.

El hielo marino del Ártico se encuentra ahora en las primeras etapas de congelación del invierno y se espera que continúe expandiéndose hasta alcanzar su máximo alrededor de marzo del próximo año.

Hemisferio sur
En cuanto al hemisferio sur, la extensión de hielo marino que rodea la Antártida disminuyó muy rápidamente a principios de noviembre y estableció un mínimo récord de este mes debido a las temperaturas moderadamente cálidas y a un cambio rápido en los vientos circumpolares.

La extensión media del hielo antártico en noviembre fue de 14,54 millones de kilómetros cuadrados, lo que significa 1,81 millones de km2 menos que la media entre 1981 y 2010. Se trata de más del doble del mínimo histórico anterior de noviembre, establecido en 1986, y 5,7 desviaciones estándar por debajo del promedio de ese periodo de 30 años de referencia.

La extensión media del hielo antártico en noviembre fue de 14,54 millones de km2; 1,81 millones menos que la media entre 1981 y 2010
Las temperaturas del aire en el Antártico fueron de dos a cuatro grados más altas de lo normal y un patrón de vientos fuertes del oeste contribuyeron a crear una capa de hielo marino más dispersa en esa zona del planeta. Un cambio rápido a una estructura de viento más variada, con tres áreas principales de vientos del norte, comprimió rápidamente el hielo marino alrededor de Tierra de Wilkes, Tierra de la Reina Maud y la Península Antártica. Además, al este del mar de Weddell y a lo largo de las costas de los mares de Admunsen y de Ross se abrieron varias polinias muy grandes (espacios abiertos de agua rodeados de hielo marino).

«El Ártico ha sido normalmente donde más interés encontramos, pero este mes la Antártida ha cambiado el guión y es el hielo meridional el que nos sorprende», señaló Walt Meier, científico de la NASA e investigador afiliado al NSIDC.

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  • En una entrevista exclusiva al «Daily Star», un buzo aifrma que ha hallado cajas repletas de riquezas en el pecio del «Wilhelm Gustloff»
 El «Titanic nazi», en una composiciñon - Wilhelm Gustloff museum

El «Titanic nazi», en una composiciñon – Wilhelm Gustloff museum

Ni enterrado en un túnel secreto de Polonia, ni perdido en una base secreta de la Antártida. Según ha explicado un buzo al diario «Daily Star» esta misma semana, los 100 millones de libras en oro que -presuntamente- perdió Adolf Hitler a lo largo de la Segunda Guerra Mundial (el tesoro extraviado de los nazis) se encuentran ubicados en el pecio del «Wilhelm Gustloff». Un buque que fue llamado el «Titanic» germano después de que, en 1945, un submarino soviético lo enviase al fondo del mar junto con más de 9.000 refugiados y militares del Reich.

Así lo ha afirmado, al menos, el buzo británico Phil Sayer (de Esssex, Inglaterra) quien -rememorando lo que sucedió hace un año con dos supuestos cazatesoros– dice haber hallado al fin el supuesto oro. De esta forma, las riquezas que robaron durante años los alemanes (las cuales abarcaban desde obras de arte hasta el dinero que quitaban a los judíos en los campos de concentración y exterminio) se encontrarían, según él, en el mar Báltico, frente a las costas de Polonia y a 450 metros de profundidad.

El superviviente

Para sustentar su teoría, Sayers dice contar con el testimonio de uno de los supervivientes de la tragedia naval del «Titanic nazi». El personaje es -siempre en sus palabras- Rudi Lange, un controlador de radio que no falleció durante el naufragio y que, al parecer, habría visto como subían a este navío (un trasatlántico) varias cajas repletas de oro. «Sabemos de primera mano que un montón de camiones aparecieron repentinamente y transfirieron un cargamento de alta seguridad al buque. Lange vio todo cuando bajó al muelle para fumarse un cigarrillo», ha explicado el buzo.

Sayer afirma que, en ese instante, Lange pudo ver de primera mano como llegó hasta el muelle un convoy repleto de «cajas con lingotes de oro». ¿Cómo pudo conocer lo que había en el interior de las arcas? Por una segunda fuente. «No sabía lo que se estaba cargando en principio, pero en 1972 se reunió con otro superviviente (uno de los guardias encargados de vigilar el oro) y este le reveló la verdad», ha determinado el británico.

Pero no solo eso, sino que Sayers también ha explicado al «Daily Star» (de forma exclusiva) que, en 1988, tuvo la oportunidad de descender en una expedición de buceo hasta el mismísimo pecio del «Wilhelm Gustloff». Supuestamente, bajo las aguas vio como los torpedos soviéticos habían destrozado parte del casco del navío y habían dejado a la vista varias cajas que podrían corresponderse con aquellas en las que estaba guardado el oro.

En este sentido, cree haber visto barrotes en algunas de las ventanas cercanas, lo que sugiere que podría haber sido guardado en una habitación con rejas para evitar que fuera robado.

El «Titanic» nazi

Más allá de elucubraciones, lo cierto es que la del «Titanic» nazi fue una de las catástrofes navales más grandes de toda la historia. Su historia –como ya explicamos en ABC 2013– comenzó en 1937, cuando fue botado por el mismísimo Hitler como «Wilhelm Gustloff» (nombre que fue puesto en recuerdo de un líder germano fallecido hacía pocos meses). Sus medidas eran ciertamente imponentes, aunque no llegaban a las del buque de la «Withe Star Line». Y es que, sumaba 208.5 metros de eslora y 23,5 metros de manga. Podía transportar un total -aproximadamente- de 1.965 personas, un número imponente para la época.

En principio, el Gustloff fue dedicado a hacer viajes de placer hasta la isla de Madeira. No obstante, en 1939 fue enviado a España para recoger a la Legión Cóndor, los aviadores germanos que habían combatido junto a Francisco Franco.

Fue su primera misión militar, pero no sería la última. Y es que, cuando Alemania entró en guerra contra Polonia el 1 de septiembre de 1939, este navío fue requisado por la marina, pintado enteramente de blanco (y una raya verde) y usado como buque hospital.

«Se terminó el sueño del buque de recreo, de las travesías marítimas para los trabajadores. De los espléndidos viajes a Madeira, alrededor de Italia y de los fiordos noruegos…» explica Heinz Schön (uno de los pocos supervivientes del naufragio) en «La tragedia del Gustloff. Relato de un superviviente».

Su objetivo sería participar en la «Operación León Marino» (la invasión de Gran Bretaña por parte del ejército germano). Sin embargo, su cancelación repentina hizo que el Gustloff fuese repintado como navío de guerra y quedase olvidado en un puerto de Sttetin. Y así permaneció hasta que, en enero de 1945, un capitán recibió la orden de usar este navío en la denominada «Operación Hannibal»: la evacuación de más de dos millones de refugiados de la vieja Europa para evitar la ira del Ejército Rojo.

9.400 personas murieron después de que el submarino disparase tres torpedos

Tras arribar al puerto de Gdynia (en Polonia), donde recogió a una ingente cantidad de refugiados (según las últimas investigaciones, hasta un total de 10.582 personas) partió el 30 de enero de 1945.

Iba con una carga 9 veces mayor que la debida y únicamente había botes salvavidas para 5.000 personas. Con todo, ningún marinero pudo negarse a dejar pasar a nadie. Tras algunas horas de viaje, se ordenó al capitán del Gustloff hacer encender sus luces de posición para evitar el impacto con un buque aliado. Los oficiales germanos no tuvieron más remedio que hacerlo, pero la decisión no pudo ser peor.

¿Por qué? Porque debido a ello, el buque desveló su posición al submarino S-13 soviético dirigido por el capitán Alexander Marinesko. «A las 23:00 en punto, hora de Moscú, el submarino se colocó en posición de disparo. El S-13 se acercó a unos 1.000 metros del objetivo. Marinesko ordenó preparar los torpedos de proa para un ataque en superficie y sumergirse luego a una profundidad de tres metros. Cuando la proa del enorme buque fue reconocible en el centro de la retículadel periscopio del S-13, Marinesko dio la orden», añade el alemán.

Instantáneamente, se dispararon tres torpedos hacia él trasatlántico. El Gustloff tardó apenas unos minutos en irse a pique. Con él, se perdieron la friolera de 9.400 persoans. Hombres, mujeres y niños. Una masacre en toda regla. Todo, en apenas una hora. El resultado fue la mayor tragedia naval de la historia.

La leyenda del oro nazi

Las teorías sobre la existencia de un gigantesco tesoro nazi son varias y se apoyan, en su mayoría, en la ingente cantidad de obras de arte y riquezas varias que los hombres de Hitler expoliaron en los países ocupados a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial.

Este gigantesco tesoro estaría formado, además, por todos aquellos objetos, billetes e -incluso- dientes de oro que los germanos decomisaron a los judíos en los campos de concentración. Sin embargo, jamás se ha calculado exactamente a qué cantidad ascendería o cuánto se habrían gastado los jerarcas en el esfuerzo de la guerra.

Con todo, existen algunos autores que se han atrevido a dar una cifra. Uno de ellos es el investigador y divulgador histórico José Lesta quien, en su libro «El enigma nazi. El secreto esotérico del Tercer Reich», afirma que (en los últimos días de la contienda) el secretario personal de Adolf Hitler, Martin Bormann, convenció a los jerarcas nazis de que lo mejor que podían hacer era esconder todo aquello de valor que tuvieran en un lugar más seguro que un país neutral como Suiza. Además, les habría instado a que vendieran todo su patrimonio e invirtieran en objetos que no perdieran valor con el paso de los años. Desde oro, hasta joyas.

El plan, en palabras del experto, habría gustado a muchos jerarcas, quienes lo vieron como una oportunidad futura de escapar de Alemania cuando accedieran a ella los germanos.

«Se iban a buscar los rincones más seguros de la tierra, donde los ricos partidarios del nacionalsocialismo podrían vivir seguros, disfrutando de sus fortunas. En 1946 los aliados descubrieron que habían desaparecido de los bancos alemanes ochocientos millones de dólares, cantidad que tendríamos que multiplicar por cien o más para ha cernos una idea de lo que significaría actualmente. A pesar de las ingentes sumas de dinero gastadas en armamento por el III Reich, se había podido comprobar que todas las riquezas obtenidas en los países ocupados convirtieron la guerra en una especie de inversión, al menos para los grandes industriales», determina Lesta en su obra.

Nuevamente, dejando a un lado las leyendas sobre el lugar exacto en el que fueron a parar las riquezas (o si fueron reinvertidas o escondidas posteriormente), lo que es totalmente cierto es que los hombres de Adolf Hitler amasaron una inmensa fortuna para el esfuerzo de la guerra.

Así lo afirma el catedrático de Historia económica Pablo Martín-Aceña: «La avidez del Tercer Reich por obtener el codiciado metal fue ilimitada y sin él los nazis no hubieran podido sostener una guerra tan prolongada ni tan sangrienta. Sobre los relucientes lingotes apilados en las cámaras acorazadas del Reichsbank en Berlín, erigió el Führer su gran poderío militar».


El Pais

  • Fósiles hallados en la Antártida confirman que la desaparición de especies fue repentina, masiva y alcanzó a todos los rincones del planeta
La gran extinción quedó registrada en los fondos marinos de la isla Seymour (en la imagen) en la península antártica. Vanessa Bowman

La gran extinción quedó registrada en los fondos marinos de la isla Seymour (en la imagen) en la península antártica. Vanessa Bowman

Hace unos 66 millones de años se produjo una de las grandes extinciones que ha vivido el planeta, la de los dinosaurios. Hasta aquí todos de acuerdo. Pero los científicos difieren en la causa de la gran extinción, su velocidad y su alcance. Ahora, un estudio con miles de fósiles hallados en la Antártida muestra que la muerte fue repentina, masiva y generalizada.

Y esa gran extinción repentina, masiva y generalizada solo podría haber sido causada por un bólido caído del cielo. Esa es la teoría dominante entre los científicos y que ahora mismo está siendo comprobada experimentalmente con el estudio del cráter de Chicxulub (México). Además de los daños inmediatos, el enorme impacto debió cambiar el clima de la Tierra, alterando radicalmente las condiciones en las que se desarrollaba la vida.

Muchas especies, como los dinosaurios terrestres no supieron adaptarse y desaparecieron en unos pocos miles de años. Fue la gran extinción que cerró el periodo Cretácico y dio paso al Paleógeno, que inicia la era de los mamíferos. Las pruebas de la gran extinción son innegables. Por todas partes, desde el golfo de México, hasta la actual Dinamarca, el registro fósil muestra que hace 66 millones de años algo muy grande pasó. Los estratos inmediatamente posteriores a esa época aparecen casi vacíos de fósiles. Unos cientos de miles de años más arriba, la vida fosilizada vuelve con fuerza, aunque ya no están los dinosaurios.

Pero hay una corriente nada despreciable de científicos que, coincidiendo en la existencia de la gran extinción, consideran improbable que un asteroide provocara tal cataclismo. Para ellos, fue un cambio climático progresivo y gradual el que creó las condiciones para el fin de los dinosaurios. Aunque no todos señalan qué pudo iniciar este cambio, muchos apuntan a una sucesión de grandes erupciones volcánicas en la meseta del Decán (India), sucedida también hace unos 66 millones de años. Tal vulcanismo pudo oscurecer el cielo e iniciar una era de enfriamiento global.

El 70% de la vida marina de la Antártida desapareció cuando se extinguieron los dinosaurios

Ahora, un grupo de investigadores británicos ha estudiado qué pasó con la vida muy lejos tanto del golfo de México como de la meseta del Decán. En la British Antarctic Survey (BAS), han pasado casi una década excavando, recopilando y analizando el registro fósil en la isla de Seymour, ubicada en el extremo de la península antártica. Lo que han encontrado, como explican en Nature Communications, apoya la tesis del impacto y la consecuente extinción repentina, masiva y generalizada.

“Nuestra investigación muestra básicamente que un día todo iba bien, la Antártida tenía una próspera y diversa comunidad marina y, al siguiente, ya no. Queda claro que un evento catastrófico y repentino ocurrió en la Tierra”, dice en una nota el investigador de la Universidad de Leeds (Reino Unido) y principal autor de la investigación, James Witts.

Su trabajo muestra que hace unos 66 millones de años a unos estratos ricos en vida le sucedieron otros casi yermos. La investigación se centra en los animales bentónicos, los que viven en el fondo marino, como los moluscos. Al ser relativamente abundantes, funcionan como un indicador de la salud del ecosistema. Lo que encontraron los científicos es que se produjo un marcada reducción, tanto en cantidad como en diversidad, de ambos grupos. Así, hasta el 67% de las especies de moluscos desaparecieron del registro fósil a finales del Cretácico.

Pero también se extinguieron los amonites dimonocera, primos lejanos del calamar, o reptiles marinos gigantes como el Mosasaurus y todos en un relativamente corto espacio de tiempo. Sin embargo, progresivamente, la vida marina de la Antártida se recuperó. Más, como pasó en otras latitudes, ya no era la misma vida, apareciendo nuevas especies de animales. 350.000 años después de lo que provocara la gran extinción, la densidad y diversidad de vida ya era la misma.

“Se trata de la prueba más consistente del registro fósil de que el principal causante de la extinción fueron las consecuencias del impacto de un gran asteroide y no un paulatino declive provocado por cambios naturales en el clima o por el estrés sufrido por los ecosistemas por un severo vulcanismo”, sostiene Witts.

Este trabajo es uno de los primeros que muestra el verdadero alcance geográfico de la gran extinción. Hollywood y sus películas de catástrofes han hecho creer que tras el desastre siempre queda algún lugar en el planeta, una selva perdida, la montaña más alta o el eterno sur, donde la muerte no llegó. Pero, como dice la investigadora de la BAS y coautora de la investigación, Jane Francis, “incluso los animales que vivían en los confines de la Tierra, cerca del Polo Sur, no estuvieron a salvo de los efectos devastadores de la extinción masiva del fin del Cretácico”.


El Mundo

  • Alcanzó una extensión de más de 10 millones de kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en el cuarto más extenso desde que existen datos por satélite, según el Instituto Antártico Chileno (Inach).

 

Científicos miden la extensión del agujero de la capa de ozono durante su expedición antártica.EFE

Científicos miden la extensión del agujero de la capa de ozono durante su expedición antártica.EFE

Investigadores de la Universidad de Santiago (Usach) de Chile han informado de que en los primeros días de diciembre el agujero en la capa de ozono en la Antártida alcanzó una extensión de más de 10 millones de kilómetros cuadrados. Ello significa más del doble del promedio para estas mismas fechas, según uncomunicado del Instituto Antártico Chileno (Inach).

Liderados por los doctores Raúl Cordero y Alessandro Damiani, los expertos calcularon el agujero en la capa de ozono, utilizando los valores registrados por satélites durante las ultimas tres décadas, y se concluyó que el de este año fue el cuarto más extenso desde que existen datos especializados, alcanzando en octubre los 28 millones de kilómetros cuadrados.

Estos datos se obtuvieran durante una campaña celebrada entre noviembre y diciembre de este año, al Glaciar Unión, en el marco de una expedición Científica Antártica, que organizó el Inach.

En la campaña, que se inició este 15 de noviembre, para llegar al corazón de la Antártida, participaron cuatro investigadores de la Universidad de Santiago, y se enviaron “alrededor de 600 kilos de equipamiento de la mejor tecnología radiométrica posible”, según precisó la nota del organismo.

La Estación Científica Polar Conjunta Glaciar Unión, está situada en la latitud 79 Sur, a unos 1000 kilómetros del polo sur.

Actividad industrial

“La depleción o agotamiento en la capa de ozono es primariamente provocada por la presencia en la estratosfera polar de sustancias ‘destructoras de ozono’,generadas por actividades industriales en latitudes medias”, aseveró el experto de la Usach que participó en la expedición, Raúl Cordero.

De igual forma, el experto agregó que “el agotamiento o destrucción de la capa de ozono se manifiesta más claramente en latitudes altas (particularmente en la Antártida)”.

Es en esta zona, durante la primavera austral y debido a condiciones meteorológicas particulares de la Antártida, se produce una destrucción masiva de ozono estratosférico, que se conoce comúnmente como el agujero de ozono, indica la Inach.

De igual forma los expertos concluyeron que la destrucción masiva de ozono estratosférico que anualmente ocurre sobre la zona antártica entre septiembre y diciembre es favorecida por la coincidencia durante la primavera de muy bajas temperaturas de la estratósfera antártica y del vórtice polar antártico que tiende a evitar que el ozono de otras latitudes cierre el agujero.

“Cuando las temperaturas suben al final de la primavera, cesa la destrucción masiva de ozono, mientras que el debilitamiento del vórtice polar permite que ozono de otras latitudes cierre el agujero”, dijo Cordero.

“Una mejor comprensión de la interrelación entre cambio climático y agujero de ozono es necesaria. Ese es el objetivo ultimo de nuestro trabajo”, sentenció el científico.

El 4 de febrero del 2006, el presidente chileno, Ricardo Lagos, promulgó la ley de Protección a la Capa de Ozono, con la cual Chile se comprometió a cumplir el ordenamiento internacional sobre la materia.

La iniciativa legal obliga a Chile a reducir progresivamente el consumo de cloro-fluoro-carbono (CFC), bromuro de metilo y alones, usados en los procesos de refrigeración, aerosoles y en la agroindustria, y que son los principales causantes del agujero.

En la oportunidad, Lagos recalcó la necesidad de que los países desarrollados asuman el daño atmosférico, como causantes del debilitamiento de la capa de ozono y del efecto invernadero.


ABC.es

  • El cuaderno de George Murray Levick apareció gracias al deshielo de la zona de la base de Terra Nova
Hallan en la Antártida el diario de un explorador después de un siglo bajo el hielo

AFP | George Murray Levick

Durante un siglo ha permanecido perdido, congelado y olvidado en la Antártida uno de los diarios que escribió el naturalista George Murray Levick (1876-1956), durante la expedición que comandó el capitán Robert Falcon Scott entre 1910 y 1913.

Según informa el Antartic Heritage Trusth (Nueva Zelanda), el cuaderno apareció durante el deshielo de la primavera del año pasado en la zona de la base de Terra Nova que estableció Scott en 1911, y desde entonces los expertos de la citada sociedad han trabajado para restaurar el documento histórico, en cuyas páginas delanteras aparece con claridad el nombre del autor.

Así, el librito recoge escrito a lápiz las anotaciones, datos y comentarios de las fotografías que Levick obtuvo en cabo Adare hace más de cien años cuando que acompañó a Scott en la British Antarctic Expedition 1910 o Expedición Terra Nova, la tercera de las exploraciones británicas a la Antártida el siglo pasado.

«Es un descubrimiento fascinante. El diario es una pieza que faltaba del registro oficial de la expedición», señaló el director ejecutivo de Antartic Heritage Trust, Niguel Watson, a través de un comunicado de la institución.

Levick fue una de las seis personas que formaron el llamado Northern Party (grupo del norte) para pasar el verano austral de 1911-12 en cabo Adare y además sobrevivieron el invierno de 1912 en una cueva de hielo.

El diario, una vez restaurado, ha sido devuelto a la Antártida para acompañar a más de 11.000 objetos encontrados a lo largo de los años de las distintas expediciones que intentaron desentrañar ese continente.

Hallan un diario de la expedición Terra Nova perdido hace 100 años


ABC.es

  • El núcleo de tres kilómetros de grosor tiene unos 1,5 millones de años, casi el doble de la edad de la muestra hallada anteriormente

Descubren en la Antártida el núcleo de hielo más antiguo del mundo

Un grupo de científicos de 22 países ha descubierto en el este de la Antártidael núcleo de hielo más antiguo del mundo y se cree que éste dará pistas sobre el futuro del cambio climático. El núcleo de hielo de tres kilómetros de grosor tiene unos 1,5 millones de años, casi el doble de la edad de la muestra hallada anteriormente.

“Un núcleo de hielo antiguo, de más de un millón de años, podría decirnos más sobre la respuesta climática a los niveles de CO2 y nos permitirá utilizar esta información para entender como cambiará en el futuro”, señaló Tas van Ommen, científico de la División Australiana Antártica.

El experto dijo que en las investigaciones que duraron unos cinco años y que fueron lideradas por Hubertus Fischer, un físico climático de la Universidad de Berna (Suiza), se utilizaron radares aéreos para reflejar la luz a través del hielo y poder así determinar su edad.

“Desconocemos o conocemos muy poco sobre el grosor del hielo en grandes zonas del oriente antártico”, explicó van Ommen, al agregar que en el proyecto en el que participaron también con científicos de EE.UU. y el Reino Unido se utilizaron aviones para elaborar el mapa del lecho que yace debajo del hielo en la Cuenca Aurora.

“Utilizamos información de núcleos de hielo existentes, calculado el calor que emana la tierra, el calor geotérmico y algunos miembros del equipo elaboraron modelos detallados sobre los flujos de hielo y calcularon su edad”, acotó.

Van Ommen subrayó que el núcleo de hielo puede contener información valiosa sobre el cambio climático y la emisión de gases contaminantes. Se prevé que el proyecto científico de perforación en la Antártida podría comenzar en unos tres años.


ABC.es

  • Las galerías se extienden cientos de kilómetros bajo el hielo flotante

Descubren bajo la Antártida gigantescos canales tan altos como la torre Eiffel

Neil Ross | Campamento de la British Antartic Survey en la Antártida

Científicos de la Bristish Antartic Survey y de diferentes universidades británicas han descubierto una gigantesca extensión de canales que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros bajo una plataforma de hielo flotante en la Antártida. Los canales tienen 250 metros de altura, casi tan altos como la torre Eiffel. Pueden influir en la estabilidad de la plataforma de hielo, por lo que su hallazgo ayudará a los investigadores a entender cómo el hielo va a responder a los cambios en las condiciones ambientales debido al calentamiento climático.

Investigadores de las universidades de Exeter, Newcastle, Bristol, Edimburgo, York y del British Antarctic Survey utilizaron imágenes satelitales y mediciones de radar aerotransportado para revelar los canales bajo la plataforma de hielo. Los canales se pueden ver en la superficie helada y también por debajo, debido a que el hielo flota a una altura diferente en función de su espesor.

Los investigadores también predijeron el camino del agua del deshielo que fluye debajo de la parte del hielo en contacto con la tierra, conocida como la capa de hielo, y descubrieron que las trayectorias de flujo predichas se alinean con los canales bajo la plataforma de hielo en el punto donde el hielo empieza a flotar.

Este emparejamiento indica que el agua que fluye debajo de la capa de hielo es responsable de la formación de los canales. Cuando el agua de deshielo que fluye bajo la capa de hielo entra en el océano debajo de la plataforma, se forma una columna de agua del océano, que entonces derrite los grandes canales bajo la plataforma de hielo.

Anteriormente, se pensaba que el agua fluía en una fina capa debajo de la capa de hielo, pero la evidencia de este estudio sugiere que fluye de una manera más parecida a un río. La forma en la que el agua fluye por debajo de la capa de hielo influye fuertemente en la velocidad del flujo de hielo, sin embargo, todavía no se han determinado las implicaciones para el futuro de la capa de hielo.

«La información obtenida de estos canales descubiertos recientemente nos permitirá entender mejor cómo funciona el sistema de agua y, por lo tanto, la manera en la que la capa de hielo se comportará en el futuro», ha explicado Anne Le Brocq, de la Universidad de Exeter.

Se han observado canales de esta magnitud con anterioridad en otros lugares, pero su formación se ha atribuido a procesos puramente oceánicos en lugar del deshielo. Ahora, establecida la conexión, las observaciones que puedan conseguirse de los canales tienen el potencial de arrojar luz sobre la forma en la que el agua de deshielo fluye en la base de una capa de hielo inaccesible de kilómetros de espesor.

La investigación se publica en la revista Nature Geoscience.


El Pais

  • La extensión máxima de la superficie marina helada crece 17.000 kilómetros cuadrados al año
  • El incremento es muy inferior a la disminución del Ártico

Extensión de hielo marino en la Antártida, en septiembre, con la referencia de la media 1979/2000. / NASA

La superficie de hielo marino en la Antártida está creciendo año a año. Son unos 17.000 kilómetros cuadrados de incremento anual (máxima extensión invernal) desde 1978 a 2010, y el proceso, que no es uniforme en las diferentes regiones costeras del continente blanco, se está acelerando. De cualquier modo, se trata de una superficie muy inferior a la que se está perdiendo (en verano, en este caso) en el otro lado del mundo, en el Ártico, donde la extensión del hielo, el pasado septiembre, era casi tres millones y medio de kilómetros cuadrados menor que la media estival de 1979 a 2000, según datos de los científicos de la NASA que analizan la información de los satélites.

La Antártida resulta un territorio difícil para los científicos del cambio climático, pero los investigadores que han calculado el aumento de la extensión de hielo marino allí, liderados por Claire Parkinson, advierten de que este proceso no contradice el calentamiento global. “El clima no cambia de modo uniforme: la Tierra es muy grande y claramente se prevé que haya diferentes cambios en diferentes regiones del mundo, aún con el calentamiento del sistema en general”, ha recalcado la investigadora del centro Goddard, de la NASA, en una nota.

¿Por qué está creciendo la extensión de la plataforma de hielo marino en el continente blanco? La clave puede estar en la circulación atmosférica, sugieren Parkinson y sus colegas. Ellos mencionan estudios recientes que apuntan como culpable al adelgazamiento de la capa de ozono sobre la Antártida: el ozono absorbe energía solar, por lo que la reducción de la concentración de estas moléculas en la atmósfera puede provocar un enfriamiento de la estratosfera. Pero, a la vez, suben las temperaturas en las latitudes medias, y esto refuerza los vientos circumpolares en determinadas regiones antárticas, como la plataforma de Ross, donde se ha registrado el mayor incremento de hielo entre 1978 y 2010 (casi 14.000 kilómetros de aumento) al año. El aumento es menor en el Mar de Weddell, pero en el Mar de Amundsen y en el de Bellingshausen está disminuyendo la superficie de agua helada.

En Ross, “los vientos son cada vez más fuertes y empujan la plataforma hacia mar abierto, lo que deja espacios abiertos de agua, llamados polinias; y cuanto más extensas son estas polinias costeras más hielo se genera porque ahí las aguas están en contacto directo con la atmósfera invernal muy fría y se congelan rápidamente”, explica Josefino Comiso, científico de Goddard.

La extensión del hielo aumenta, pero ¿podría estar disminuyendo el grosor? Estudios precedentes han mostrado que la capa helada marina era algo más delgada en 2008 que en 2003, pero el incremento de extensión registrado en ese tiempo compensa con creces ese adelgazamiento, por lo que el volumen total ha aumentado. La NASA apunta que este año la extensión máxima del hielo marino invernal en la Antártida se ha registrado en septiembre, dos semanas después del mínimo (estival) de hielo en el Ártico.


El Periodico

  • En septiembre del 2010 lanzó las primeras imágenes de la Antártida en Street View
Vista del Polo Sur Ceremonial. / GOOGLE

Vista del Polo Sur Ceremonial. / GOOGLE

El popular servicio Google Street View, con el que podemos realizar visitas virtuales en las calles de la mayoría de grandes ciudades del mundo, ofrece a partir de hoy cinco vistas de lugares emblemáticos de la Antártida, como publica en su blog.

Se trata del telescopio del Polo Sur, la colonia de pingüinos Adelaida en el cabo Royds, el Polo Sur Ceremonial (característico por reunir las banderas de los países firmantes del tratado antártico) y las cabañas de los heroicos exploradores británicos Ernest Shackleton Robert Falcon Scottconstruidas entre 1908 y 1911.

En septiembre de 2010, la multinacional americana lanzó el primer banco de imágenes de la Antártida que mostraba las zonas habitables donde se pueden observar colonias de pingüinos.

La tecnología utilizada brinda una vista de 360 grados en horizontal y 290 grados en vertical de cada lugar. Dentro de las cabañas se han tomado las imágenes con una cámara con lente ojo de pez y un trípode.

PARA SENTIRSE EXPLORADOR DE LA ANTÁRTIDA

La cabaña de Scott se conserva exactamente como se encontraba en 1912. Es una casa museo que contiene más de 8.000 objetos de su aventura: entre ropa, botellas y otros utensilios de supervivencia. Google explica que el objetivo es que especialmente los escolares puedan hacerse una idea de las condiciones de vida de esos hombres que vivían allí durante meses.

De forma similar, en el refugio de Shackleton se pueden encontrar medicinas, velas y trineos utilitzados en las míticas exploraciones de principios del siglo XX. A este explorador se le atribuye el famoso anuncio que se publicó en un periódico londinense en 1913 donde solicitaba “hombres para viaje arriesgado, poco sueldo, frío extremo, largos meses de oscuridad total, peligro constante, regreso a salvo dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito”.


La Vanguardia

Las plataformas flotantes de la zona occidental reducen su grosor 7 metros al año | La temperatura bajo la plataforma del mar de Weddell subirá dos grados a final de siglo |Si se derritiera la Antártida Occidental, el nivel del océano subiría 3,3 metros

La Antártida va desvelando sus secretos. Sus hielos esconden las pruebas de la evolución del clima; y nos dan las claves para hacer proyecciones de futuro y cuantificar el proceso de calentamiento. Los nuevos estudios demuestran que los deshielos no sólo afectan a la península Antártica, sino que alcanzan las bahías y a sus plataformas heladas, esas extensiones de hielo que desde el continente abrazan el mar con un final flotante. Ahora, además, se ha sabido que el grosor de estas plataformas en la Antártida Occidental ha disminuido hasta siete metros por año. Pero lo más relevante es que el principal foco del deshielo se produce desde la parte inferior de las plataformas heladas, que se ven carcomidas por corrientes más cálidas.

“En la mayoría de los lugares de la Antártida, no podemos explicar el adelgazamiento de la plataforma de hielo a través de la fusión del hielo en la superficie, sino que está impulsada por las corrientes oceánicas que derriten los hielos desde abajo”, declara Hamish Pritchard, glaciólogo del British Antarctic Survey.

Los derretimientos en la Antártida ya no pueden ser atribuidos, pues, sólo a un aire más caliente, que generaría las pérdidas de hielo en la superficie.

El glaciólogo Pritchard analizó el espesor de los hielos en 54 plataformas de hielo alrededor de la Antártida, entre el 2003 y el 2008. Su conclusión es que al menos en 20 de ellas la pérdida de hielo se produce desde su parte inferior a causa de las corrientes cálidas. Y en la mayoría de las plataformas de la Antártida Occidental detecta un adelgazamiento de hasta siete metros por año.

Pritchard se valió de los datos suministrados por el satélite ICESat de la NASA, cuya tecnología de rayos láser permite calibrar el grosor de los hielos. Los científicos apuntan a que el calentamiento en los trópicos ha creado fuertes vientos, lo que alimenta corrientes que aportan agua calienta hasta la Antártida.

“Antes, creíamos que era necesario un gran calentamiento de la atmósfera para lograr un sustancial deshielo de la Antártida, porque es un lugar muy frío; pero lo que hemos demostrado es que esto no es necesario. No se necesita ese cambio radical. Simplemente, basta con qué se den cambios sutiles, como cambios en el patrón de los vientos”, añade el glaciólogo.

El riesgo es que si las plataformas heladas flotantes son carcomidas desde su parte inferior, estas dejarían de actuar como tapón o freno de la entrada de los hielos desde el interior del continente, que formando corrientes de hielo empujan en dirección al mar. De hecho, Pritchard ha comprobado que cuando las plataformas de hielo se derriten en el océano, los casquetes continentales aceleran sus movimientos hacia la costa. Y son justamente, los hielos de estos mantos continentales los que contribuyen específicamente a la subida del nivel del mar.

Mientras tanto, otra investigación señala que la gran plataforma de hielos del mar de Weddell(un golfo de unos 2.000 km de ancho) puede comenzar a derretirse rápidamente este siglo.

Estas predicciones son hechas por los investigadores del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de la Asociación Helmholtz (aparecidas también en Nature). Globalmente, se calcula que si se derritieran las plataformas de la Antártida Occidental, el nivel del mar subiría 3,3 metros, según Angelika Humbert, una de las autoras del estudio.

En este caso, las investigaciones de Instituto Alfred Wegener se valen de modelos climáticos (series de informaciones históricas proyectadas a futuro). Sus resultados refutan la creencia de que las plataformas del mar de Weddell no se verían afectadas por el cambio climático, al estar situadas en una zona periférica.

“El mar de Weddell no estaba realmente en nuestro punto de mira, porque todos pensábamos que, a diferencia del mar de Amundsen, sus aguas cálidas no serían capaces de llegar a las plataformas de hielo. Sin embargo, hemos encontrado un mecanismo que impulsa el agua caliente hacia la costa, con un enorme impacto en la plataforma Filchner-Ronne en las próximas décadas”, dice Hartmut Hellmer, oceanógrafo del Instituto Alfred Wegener, y autor principal de la tesis.

Los modelos apuntan como causa de los deshielos una reacción en cadena, originada por un aire más caliente y una desaparición de corrientes que impedían la entrada al Golfo de aguas más calientes, las cuales en el futuro irían minando la plataforma flotante desde abajo. La predicción es que hacia el 2090, las temperaturas de las aguas por debajo de las plataforma Filcher serían dos grados superiores a las actuales.

“Nuestros cálculos son que la barrera se desintegrará para finales de este siglo”, dice Hellmer. Las mayores tasas de derretimiento se darán en la zona en la que el hielo se ancla en el fondo del mar en la zona de transición hacia el glaciar continental. La plataforma Filchner-Ronne se funde ahora a un ritmo de cinco metros por año, pero la próxima centuria superará tasas de 50 metros por año, agrega el estudio.

“Si desaparece el hielo de estas plataformas, es como quitarle el freno a un coche. Si desaparecen del mar esas masas enormes de hielo, de repente, las masas de hielo que empujan desde el continente se acelerarán”, valora Pedro Elosegui, investigador del CSIC, que estudia los cambios en el hielo marino y la circulación oceánica en el Ártico. “Hasta ahora pensábamos que el efecto del calentamiento daría como resultado temperaturas más altas y derretimientos en superficie. Pero la cantidad de hielo que se derrite de esta manera es menor que si se calienta el océano y el agua entra por abajo de las plataformas. Es la clave de los últimos estudios”, dice Pedro Elosegui.

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