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  • La compañía se disculpará oficialmente con James Murphy, un estadounidense que trabajó de forma forzada para ellos durante el conflicto

    Wikimedia Varios cazas «Zero» fabricados por Mitsubishi

    Wikimedia | Varios cazas «Zero» fabricados por Mitsubishi

Casi siete décadas después de que Estados Unidos lanzase las bombas atómicas que pusieron fin a la guerra con Japón, «Mitsubishi Materials» ha decidido expiar los pecados que cometieron sus directivos en la Segunda Guerra Mundial. Y es que, la famosa compañía ha enviado a uno de sus directivos a Estados Unidos para que pida perdón a James Murphy, un veterano de la contienda que -tras ser capturado por los nipones- fue esclavizado por la empresa y se vio obligado a participar en la fabricación de los cazas que eran enviados al frente para combatir contra los aliados. Así lo afirma un comunicado del «Centro Wiesenthal», dedicado a recordar a las víctimas del Holocausto.

Aunque no es la primera ver que «Mitsubishi Materials» se ve salpicada por su pasado (hace poco fue condenada a compensar a cinco trabajadoras surcoreanas que fueron obligadas a trabajar para la compañía durante la contienda), lo cierto es que la compañía siempre se ha enfrentado a su pasado de frente. En este caso, de hecho, ha decidido enviar a Estados Unidos a uno de sus ejecutivos más veteranos -Hikaru Kimura- para que presente sus disculpas en persona tanto a Murphy como a varios familiares de soldados que fueron esclavizados durante la contienda.

Mitsubishi, en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial fueron muchas las empresas que colaboraron con uno u otro régimen. Un claro ejemplo fue la firma «Hugo Boss», la cual fue contratada por el Tercer Reich para fabricar los uniformes de las soldados germanos. El caso de «Mitsubishi» es algo más escandaloso pues, durante la contienda que enfrentó a su país con los Aliados, utilizó a más de 900 prisioneros estadounidenses como esclavos en sus cuatro fábricas y minas para elaborar las piezas de los cazas que, posteriormente, combatirían contra los Estados Unidos en el aire.

Ese total formaba parte de los 12.000 reos que llegaron al país. Estos, a su vez fueron enviados a más de 50 fábricas y minas pertenecientes a otras tantas compañías (todo ello, para apoyar el esfuerzo de guerra del Imperio). Cerca de un 10% murieron, según explicó Kinue Tokudome, uno de los personajes que más ha favorecido que las empresas se disculpen con los damnificados.

El caso de Murphy es uno de los más destacados. Después de ser capturado en Filipinas mientras trabajaba como operador de radio para el Cuerpo Aéreo de los Estados Unidos, fue enviado a Japón. Como tantos otros, se vio obligado a caminar 100 kilómetros sin ninguna ayuda hasta llegar al campo de prisioneros en el que estaba destinado. Posteriormente, pasó un año en una mina de cobre cerca de Hanawa junto a otros 500 reos, algo que describió como un horror total.

«Fue una esclavitud en todos los sentidos. No había comida, no había medicina, sin ropa, sin saneamientos…», señaló en una entrevista recogida por la «CBS». Aunque posteriormente declaró que perdonaba a sus captores, hace algunos años participó en una demanda colectiva que sólo tenía un objetivo: recibir una disculpa oficial del gobierno japonés.

Llega la disculpa

Aunque esta iniciativa llega 70 años después de la guerra, ya ha causado euforia en muchos colectivos, los cuales lo consideran un signo de acercamiento increíble por parte de las compañías. Y es que, aunque el gobierno japonés se ha disculpado en los últimos años (en 2009 y en 2010) con los esclavos, las empresas no lo habían hecho hasta ahora.

«Es la primera vez que una compañía japonesa importante ha hecho un gesto como este. Ojalá esto estimule a otras a hacer lo mismo», ha señalado Abraham Cooper, un directivo del Museo de la Tolerancia de los Ángeles.

El ejecutivo de la compañía viajará así hasta Estados Unidos para solicitar el perdón a este veterano, que actuará como portavoz de los 900 soldados que trabajaron para la entonces «Mitsubishi Mining Co» (predecesora de la actual). Al parecer, la compañía trató de ponerse en contacto con todos los supervivientes, pero solo dos pudieron ser localizados. De ellos, Murphy era el único que se encontraba lo suficientemente bien físicamente para realizar el viaje a Los Ángeles (donde se celebrará el acto).

En palabras de Masato Otaka, portavoz de la embajada de Japón en Washington, la iniciativa ha sido promovida por la propia empresa y el gobierno no ha participado en ella, lo que le da todavía más valor.


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  • El discreto panteón familiar, en el que también está enterrado el hijo de 19 años del general, se sitúa junto a la entrada principal del Cementerio de San Isidro
abc | Fulgencio Batista y Fidel Castro

abc | Fulgencio Batista y Fidel Castro

El 1 de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista huía de Cuba con mas de cien millones de dolares en las alforjas. «El Hombre», como así le denominaban, escapaba en barco de la revolución encabezada por Fidel Castro, el «Che» y sus «barbudos». Este mulato de orígenes humildes –entre sus antecesores hay españoles, cubanos, negros y chinos– que gobernó con mano férrea la isla caribeña encontró refugio en la capital, donde fue enterrado en agosto de 1973 en el cementerio de San Isidro, en un panteón familiar, junto a su hijo.

Primero se exilió en la República Dominacana, donde no fue recibido con buenos ojos. Por eso, decidió mandar a su familia a Portugal, donde Salazar le ofreció protección, para poco después seguirles él. Se instaló en la tranquila y paradisíaca isla de Madeira y más tarde en Estoril. Aunque donde encontró su verdadero refugio fue en España, al abrigo de Franco. Se compró una vivienda en Madrid y otra en Marbella, donde solía veranear, y donde la muerte le sorprendió.

archivo de abc Fragmento de la crónica de ABC que da cuenta de la muerte del dictador en Marbella

archivo de abc | Fragmento de la crónica de ABC que da cuenta de la muerte del dictador en Marbella

En su casa de la capital siguió manteniendo reuniones con las fuerzas anticastristas y norteamericanas. Precisamente, fue en Madrid donde pudo ver la intentona anticastrista de Bahía Cochinos. También fue aquí donde vivió de cerca la tensión de la Crisis de los Misiles en territorio cubano, que enfrentó a Estados Unidos y a la Unión Soviética, y que estuvo a punto de llevar al mundo a una Tercera Guerra Mundial.

Una crónica de ABC, del 6 de agosto de 1973, da cuenta del infarto de miocardio que causó su muerte mientras disfrutaba de sus tradicionales vacaciones en Marbella: «En una villa de Guadalmina, donde pasaba sus vacaciones, ha fallecido el ex presidente de Cuba, Fulgencio Batista. El cadáver del general será trasladado hoy a Madrid en un avión especial para ser inhumado esta tarde, a las 5, en la Sacramental de San Isidro». Deseaba ser enterrado donde ya se encontraba su hijo Carlos Manuel, un estudiante de derecho de diecinueve años, que en 1969 había fallecido por causa de una complicada enfermedad.

Su mandato, apoyado por Estados Unidos, se caracterizó por la corrupción a gran escala y la represión política, que no impidió el despegue de los movimientos comunistas cubanos, que ya en 1953, habían intentado derrocarlo del poder, sin éxito. La Cuba de Batista, conocida como «Las Vegas caribeña», ha quedado retratada por Francis Ford Coppola en el «El Padrino II» con sus prostíbulos, casinos y su estrecha relación con la mafia.


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  • El hijo del Papa Alejandro VI perdió su instinto político después de la súbita muerte de su padre en 1503 y tardó poco en perder también la vida. Habiéndose refugiado en Navarra, César se involucró en una guerra civil que le condujo a la muerte durante una sospechosa emboscada

    Wikipedia | César Borgia por Altobello Melone, Accademia Carrara (Bérgamo)

    Wikipedia | César Borgia por Altobello Melone, Accademia Carrara (Bérgamo)

Una cena cambió por completo la suerte de los Borgia. El cardenal Adriano da Cornetto, que había sido secretario personal del Papa de origen valenciano Alejandro VI, invitó el 5 de agosto de 1503 al pontífice y a su hijo César Borgia, que interrumpió momentáneamente su exitosa campaña militar en Italia, a un banquete en su residencia campestre junto a otros importantes aliados de la familia Borgia. Varios días después, muchos de los comensales cayeron gravemente enfermos, entre ellos el patriarca de la familia –que murió dos semanas después– y su vigoroso hijo César Borgia. El joven llamado a suceder a su padre como patriarca de la familia, incluso en la silla de San Pedro, sobrevivió a la extraña enfermedad, pero, sin la guía política de su padre y todavía bajo el impacto de la fatídica cena, no tardó mucho en cavarse un triste final. Con solo 31 años, falleció probablemente traicionado por sus hombres en Navarra, donde había llegado tras fugarse del cautiverio al que le sometió Fernando «El Católico» como castigo por su ambigüedad política durante las guerras de Nápoles.

César Borgia es el hijo de Alejandro VI más recordado, entre otras razones por su ambición y su ardor guerrero. En los términos más elogiosos se expresó sobre él el filósofo y político Nicolás Maquiavelo: «César, llamado duque Valentino por el vulgo, adquirió el Estado con la fortuna de su padre, y con la de éste lo perdió, a pesar de haber empleado todos los medios imaginables y de haber hecho todo lo que un hombre prudente y hábil debe hacer para arraigar en un Estado que se ha obtenido con armas y apoyo ajenos». Si bien el hijo del Papa no pudo reponerse a la ausencia del patriarca, fue un meritorio ejecutor de las órdenes de su padre cuando este vivía. Con la ambición de conquistar en Italia un reino temporal para su familia, ya fuera Nápoles o la zona central de la península, César Borgia dirigió con éxito una campaña militar en la región de la Romaña que solo se vio interrumpida con la muerte de Alejandro VI.

El lema de un conquistador: ¡O César, o Nada!

«O César, o Nada», fue el lema que aparecía inscrito en la hoja de su espada de César Borgia y un buen resumen de su carácter. El origen de la frase tiene como protagonista a Julio César, que al cruzar el río Rubicón, al norte de Italia, desobedeciendo las órdenes del Senado romano pidió a sus legiones que le acompañaran en su desafío. Todos al unísono exclamaron «¡O César, o Nada!», y cruzaron el río junto a él. A Borgia le encantaba recrearse en sus escasas similitudes con el dictador romano, sobre todo desde que asumió un papel más militar como consecuencia de la muerte de su hermano. Obispo a los 16 años y cardenal a los dieciocho, César Borgia tuvo que apartar parcialmente su carrera eclesiástica cuando su hermano mayor Juan Borgia –capitán de las tropas papales– apareció asesinado en un callejón de Roma sin que se conocieran nunca a los culpables.

La leyenda negra le acusó de estar detrás de la muerte de su hermano, pero nunca se han hallado pruebas de ello. En opinión de los autores del libro «Un inédito Alejandro VI liberado al fin de la leyenda negra», «no hay razón alguna para imaginar un fratricidio. Sí hay razones, sin embargo, y muchas, para pensar en lo más lógico: una venganza de los enemigos de los Borgia, una trampa, una emboscada». Además de los Orsini y el resto de enemigos declarados de Juan Borgia, entre los que estaba incluso Fernando «El Católico», el principal sospechoso durante mucho tiempo fue el vicecanciller Sforza, investigado a fondo a cuenta de sus encontronazos públicos con el hermano mayor de los Borgia.

Al frente de los ejércitos papales, César Borgia prestó su ayuda en 1499 al ejército galo, comandado por el propio Rey Luis XII, que cruzó los Alpes y conquistó el Ducado de Milán. Tras la caída de Milán, el hijo más bizarro de Alejandro VI atacó usando la artillería francesa las ciudades de Imola y Forlì –gobernadas por la astuta Caterina Sforza–. Unos meses después, en otoño de 1500, César Borgia sumó Pesaro y Faenza a su historial de conquistas, mientras Bolonia y Florencia fueron igualmente asediadas, pero no tomadas pues estaban bajo la protección de Francia. En mayo de 1501, el Papa Alejandro VI concedió a su hijo el título de duque de la Romaña «en su propio nombre», convirtiendo de un plumazo ese territorio en patrimonio hereditario de la familia Borgia.

La oscura conquista de Urbino en 1502, cuando César había dado en un primer momento su palabra al duque de esta ciudad italiana de que no le atacaría y luega la ocupó por sorpresa, puso a toda Italia bajo alerta: la ambición de los Borgia no tenía fondo. En septiembre de ese mismo año, los condotieros Liverotto, Vitelli y los hermanos Orsini, junto con Gianpaolo Baglioni –señor de Bolonia–, Giovanni Bentivoglio –señor de Perugia– y Pandolfo Petrucci –señor de Siena– organizaron una conjura para matar a César en cuanto tuvieran ocasión. No obstante, alertado por su red de espías, César deshilachó la conspiración con el apoyo de Francia y, mostrando una fingida magnanimidad, convocó a Vitelli, Liverotto y los hermanos Orsini ante la pequeña población de Senigallia, al objeto de tomar posesión de su castillo. Cuando se encontraron, Borgia se adelantó y abrazó como si fueran hermanos a aquellos que tres meses antes habían tramado su muerte. Al poco de empezar la reunión, César se ausentó un momento pretextando una «necesidad de la naturaleza». A continuación, las tropas de Borgia desarmaron y encarcelaron a los tres condotieros (faltaba Liverotto). Maquiavelo, testigo de los hechos, escribió esa noche: «En mi opinión, mañana por la mañana estos prisioneros no estarán vivos». En efecto, César culminó su venganza usando el garrote vil contra ellos.

Solo la muerte de Alejandro VI pudo interrumpir la vorágine de muertes y conquistas a cargo de César Borgia. La cena también dejó afectado por las extrañas fiebres a César Borgia, que no pudo reunirse con su ejército en Nápoles para seguir con sus campañas militares. Pero al contrario de su padre, de 72 años, la juventud de César le permitió superar la enfermedad a base de sangrías y baños helados. Aunque la hipótesis del envenenamiento se difundió rápido por Roma –donde incluso se afirmó que César Borgia se equivocó de recipiente cuando pretendía echar veneno en las copas de otros comensales–, los historiadores modernos que han abordado el misterio sugieren que el pontífice pudo ser simplemente una víctima más del brote de malaria que aquel verano causó la muerte de miles de romanos. Las complicaciones cardíacas que venía sufriendo el Papa contribuyeron a que no sobreviviera a la extraña enfermedad, en contraste con los casos de su hijo y del cardenal Cornetto.

Mientras César Borgia guardaba cama durante varios días, los enemigos aprovecharon la debilidad de la familia para anular sus recientes conquistas en el ducado romañés (ya solo conservaba Cesena, Faenza e Imola) y para elevar a Giuliano della Rovere como pontífice con el nombre de Julio II. Viéndose sin los apoyos necesarios, el propio César Borgia le dio su respaldo a cambio de la promesa de mantener el mando de las fuerzas papales y sus posesiones en la Romaña. Apoyar a uno de los mayores enemigos de Alejandro VI en vida, no en vano, fue el error político más grave de su carrera. Maquiavelo se dio cuenta enseguida: «Borgia se deja llevar por la confianza imprudente que tiene en sí mismo, hasta el punto de creer que las promesas de otros son más fiables que las suyas propias». Proclamado como Julio II, della Rovere no tardó en despojar al duque de la Romaña y ordenar su detención y la confiscación de sus bienes.

La guerra de Navarra se convierte en su tumba

César consiguió huir a Nápoles, donde fue detenido y enviado a España por el Gran Capitán, que no tenía intención de ofender al nuevo Papa protegiendo al duque. Tras ser trasladado al Castillo de La Mota en Medina del Campo, se descolgó de la torre con la ayuda de un criado una noche de octubre del año 1506, pero en la bajada sufrió la fractura de las dos manos. Herido y con una orden real que ponía precio a su cabeza (10.000 ducados), César salió de Medina del Campo fingiendo ser un mercader de grano y de allí se dirigió a Santander, donde acompañado de unos comerciantes vascos arribó a Navarra reclamando la protección de su cuñado, el Rey Juan de Albret.

Desde 1452, Navarra estaba inmersa en guerra civil entre dos facciones opuestas: los agramonteses –partidarios de los reyes Juan y Catalina– y los beaumonteses –partidarios del condestable del reino, el conde de Lerín, alineado con Fernando «El Católico»–. La llegada de un hombre experimentado en la guerra fue recibida con los brazos abiertos. César fue nombrado por su cuñado capitán de los ejércitos de Navarra y se enzarzó en la fracasada conquista de la plaza beaumontesa de Larraga. Estando entretenido en el asedio a la villa de Viana, César vio como un grupo de jinetes traspasaba el cerco plácidamente para abastecer a los defensores. Montó en cólera. El hijo de Alejandro VI se lanzó a la persecución de los jinetes, que terminó en una extraña y fatídica emboscada.

César no se percató que había dejado atrás a su guardia hasta que llegó al término conocido como La Barranca Salada. En una confusa emboscada –se ha sugerido que preparada con el único propósito de eliminarle de la escena–, César fue masacrado sin que su guardia personal hiciera acto de presencia hasta horas después el 12 de marzo de 1507. Obligado a combatir en solitario contra la retaguardia de los hombres de Lerín, matando incluso a varios, César fue finalmente derribado mortalmente con una lanza de caballería. Creyéndole muerto, los soldados navarros le dejaron desnudo bajo un peñasco y huyeron con su armadura y su caballo mientras el hijo del fallecido Papa se desangraba lentamente rodeado solo de barro.

En el libro «El príncipe del Renacimiento: vida y obra de César Borgia», José Catalán Deus plantea si la emboscada de César pudo ser o no preparada por el Rey navarro a cambio de mejorar las relaciones con Francia, que amenazaba en ese momento los territorios navarros en la vertiente francesa de los Pirineos. Así, el hecho de que un experimentado militar con miles de hombres a su cargo acabase víctima de una muerte tan humillante resulta cuanto menos extraño. El estudioso Félix Cariñanos es uno de los que se inclina por la teoría del complot contra César: «Hay documentos según los cuales quien lo mató habría estado anteriormente a sus órdenes».

El cadáver de César, de 31 años, fue encontrado horas después al pie de La Barranca Salada. Fue enterrado en la Iglesia de Santa María, en Viana, con el epitafio: «Aquí yace en poca tierra/ el que toda le temía/ el que la paz y la guerra/ en su mano la tenía». Este sepulcro, sin embargo, permaneció poco tiempo en la iglesia de Santa María, ya que a mediados del siglo XVI, un obispo de Calahorra consideró un sacrilegio la permanencia de los restos de un personaje así en lugar sagrado. Mandó sacarlos y enterrarlos frente a la iglesia en plena Rúa Mayor, «para que en pago de sus culpas le pisotearan los hombres y las bestias». En 1945 fueron exhumados los restos de nuevo para ser depositados años después a los pies de la portada de la iglesia bajo una lápida de mármol blanco.


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  • Las proporciones de esta parte del cuerpo no evolucionaron específicamente para fabricar y usar herramientas de piedra, según una publicación de la revista «Nature Communications»
abc Manos de una mujer y de un bebé

abc | Manos de una mujer y de un bebé

La mano humana ha cambiado menos que la del chimpancé en 6 millones de años y representa una de las estructuras más primitivas del esqueleto humano, según un estudio del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP).

El trabajo, que publicó ayer la revista «Nature Communications», ha concluido que las proporciones de la mano humana no evolucionaron específicamente para fabricar y usar herramientas de piedra, como se creía hasta ahora, y que no han cambiado mucho desde los simios ancestrales que vivieron hace 18 millones de años.

El investigador del ICP y de la George Washington University (EEUU) Sergio Almécija, que ha dirigido el estudio, ha explicado que hay diferencias anatómicas importantes en las manos entre los primates, que se creían consecuencia de la evolución para manipular los objetos y de la locomoción.

Los científicos tradicionalmente han explicado estas diferencias entre la mano humano y las de los monos por la condición bípeda, ya que la eliminación de la función locomotora de las extremidades superiores habría permitido dedicar las manos sólo a manipular.

Así, se consideraba que la mano humana habría cambiado con respecto al ancestro común que compartimos con los chimpancés hace entre 6 y 7 millones de años y estos cambios se habrían producido como consecuencia directa de presiones de la selección natural para fabricar herramientas de piedra.

Una visión diferente de la evolución

«Ahora proponemos una visión de la evolución de la mano radicalmente diferente de la que hemos tenido en los últimos 30 años», ha señalado Almécija.

A partir del análisis de las proporciones de las manos de más de 250 primates actuales y fósiles, los investigadores han constatado que las de los grandes simios actuales no son tan parecidas y que cada linaje ha evolucionado en los últimos millones de años.

El estudio constata que las manos de los chimpancés y los orangutanes actuales son más parecidas entre ellas que entre chimpancés y gorilas, lo que se explicaría por un fenómeno de convergencia evolutiva: las dos especies representan simios de gran tamaño que se mueven ágilmente entre las ramas de los árboles y se cuelgan de ellas sin dificultad cuando son adultos.

Esta misma función de la mano es lo que hace que se parezcan anatómicamente y no el hecho de que la hayan heredado de un ancestro común.

Según Almécija, estos resultados tienen grandes implicaciones para comprender el origen de la pinza de precisión que los humanos pueden hacer con las puntas de los dedos y la del pulgar para manipular objetos y que, tradicionalmente, se ha relacionado con la capacidad de fabricar herramientas de piedra.

«Basándonos en la anatomía de la mano, los primeros homininos ya podían realizar esta pinza hace 6 millones de años», según Almécija.

Según los investigadores, que no se hayan encontrado herramientas tan antiguas (las primeras son de hace 3,3 millones de años) es probablemente porque no tenían las capacidades cognitivas suficientes para desarrollarlas y no por una «incapacidad» táctil.

El estudio también tiene implicaciones sobre el tipo de locomoción del ancestro a partir del cual evolucionaron los primeros homininos bípedos.

Si, como indica el trabajo, el ancestro tenía unas manos relativamente cortas (más parecidas a la de los humanos que a la de los chimpancés) significaría que el linaje humano evolucionó de un antepasado que no era un especialista arbóreo como los chimpancés y orangutanes actuales.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han analizado en detalle la longitud de los huesos de las manos de una muestra de más de 250 primates actuales y extintos, entre macacos y mandriles, gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés y Homo sapiens.

También han estudiado las manos de especies extintas de homininos (Ardipithecus ramidus, Australopithecus sediba y neandertales) y simios como Hispanopithecus laietanus, un gran simio extinto del Mioceno encontrado en diferentes yacimientos de Cataluña.


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  • Ni España ni Tailandia ni el Caribe. El European Council on Tourism and Trade sorprende con su apuesta para este año
Bernard Gagnon Palacio Fasilidas, en Gondar, Etiopía

Bernard Gagnon | Palacio Fasilidas, en Gondar, Etiopía

La leyenda se repite a todo aquel que la quiera escuchar:

Cuanta el «Kebra Nagast», la crónica literaria de los emperadores de Etiopía, que cuando la reina de Saba hizo su famoso viaje a Jerusalén, retornó al país africano portando en su vientre al futuro hijo del rey Salomón.

A la edad de veinte años, el propio vástago, Menelik I, viajaría a Israel para conocer a su padre.

Ante los tratos de favor del monarca hacia éste, los celos no tardarían en asomarse a la corte, por lo que el joven príncipe se vio obligado a regresar a su país de origen. Agradecido, no obstante, Menelik I pidió viajar con lo más granado de los intelectuales y sacerdotes locales, para continuar en Etiopía los logros establecidos por Salomón. Entre los diversos regalos para el trayecto se encontraba una copia del Arca de la Alianza, que presuntamente contenía las Tablas de la Ley. Sin embargo, el cofre sería substituido a última hora por el original (aquí las diferentes crónicas difieren sobre el autor de la triquiñuela) y desde entonces descansa en la iglesia de Santa María de Sion, situada en la ciudad de Axum, al norte de Etiopía.

Con lugares tan mágicos como éste, uno entiende que el European Council on Tourism and Trade (ECTT) haya seleccionado a Etiopía como el mejor destino turístico de 2015. Para el organismo, la estable situación política, así como su creciente economía, diversidad, seguridad y desarrollo de infraestructura justifican la elección del país africano.

Aunque nadie se engañe. Etiopía no ofrece las comodidades del clásico destino de safari africano (el ECTT se caracteriza por buscar país alejados del clasicismo: el pasado año fue seleccionado Zimbabue y en 2013, Laos). A pesar de ello, en pocos lugares del mundo el viajero se encontrará con similares espacios de leyenda. He aquí solo algunos de ellos.

Gondar. Elevada a más de dos mil metros sobre el nivel del mar, esta ciudad del norte de Etiopía está considerada el Camelot de África. Y la fama se le queda corta. La fortaleza de Fasil Ghebbi, fundada por el emperador Fasilides en el siglo XVII, poco tienen que envidiar a las leyendas artúricas.

Lalibela. Las once iglesias originarias del siglo XIII excavadas en plena montaña provocaron que en 1978 la Unesco nombrara a este lugar patrimonio de la Humanidad.

Montañas Simien

Montañas Simien

Montañas Simien. De origen geológico único, estas maravillas naturales se extienden hasta los 4.550 metros (cima Ras Dashen).

A ellos se unen, también, visitas obligadas como la propia capital, Addis Ababa, o la depresión del Danakil, en el triángulo Afar, donde fueron hallados los restos fosilizado de «Lucy», de 3,2 millones de años de antigüedad.

Ante unos cantos de sirena geográficos tan espectaculares, no resulta extraño que, a finales de mes, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tenga previsto visitar el país (quien entre 2003 y 2013, ha experimentado un crecimiento económico medio del 10.8%) durante la gira africana que le llevará también a la vecina Kenia.

Las cataratas del Nilo Azul, en Etiopía

Las cataratas del Nilo Azul, en Etiopía

Eso sí, entre tanta loa turística, también hay que recordar otras «peculiaridades» de Etiopía: En las pasadas elecciones parlamentarias de junio, el gobernante Frente Revolucionario Democrático del Pueblo Etíope (EPRDF) y sus aliados se hacían con el 100% de los escaños en juego. De forma paralela, el actual primer ministro, Hailemariam Desalegn, quien en 2012 asumiera el cargo tras la muerte de su antecesor, Meles Zenawi, en el poder durante 21 años, continúa con su campaña de hostigamiento a opositores, activistas y periodistas.

Mientras, no obstante, perdidas en el tiempo, en Axum, Gondar o Lalibela continuarán las leyendas. Siempre a punto para todo aquel que quiera escucharlas.


Cómo ir


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  • Con el apoyo de los rebeldes portugueses y de las flotas de Francia y Holanda, el sobrino del todopoderoso valido del Rey organizó una conjura para crear un reino andaluz separado de Castilla en 1641

    Museo del prado Retrato del Conde-Duque de Olivares, por Diego de Velázque, cuyo sobrino estuvo detrás de la conspiración de 1641

    Museo del prado
    Retrato del Conde-Duque de Olivares, por Diego de Velázque, cuyo sobrino estuvo detrás de la conspiración de 1641

En el año 1640, prendió la mayor crisis del Imperio español en su historia cuando Cataluña, Portugal, Nápoles y Sicilia emprendieron, con suerte desigual, sendas rebeliones contra Felipe IV. A raíz de esta oleada de sublevaciones, Portugal conseguiría la independencia plena varias décadas después y Cataluña pasó un lustro enfrascado en un complejo conflicto. Entre estas acometidas contra el gigante herido que era la Monarquía hispánica, pasó inadvertido una peligrosa conspiración a cargo de un grupo de nobles andaluces que pretendían separar la región de Andalucía, en ese momento integrada en la Corona de Castilla, del resto de España. El IX Duque de Medina Sidonia –emparentado precisamente con el encargado de apagar la rebelión, el Conde-Duque de Olivares– fue quien estuvo detrás de un episodio olvidado que pudo cambiar la historia de España.

La conspiración secesionista de Andalucía fue un episodio a la sombra de la Sublevación de Portugal. Así, cuando dio comienzo la primera sublevación de Portugal en agosto de 1637, las operaciones para pacificar el Algarve le fueron encomendadas al IX duque de Medina Sidonia, en el ejercicio de sus funciones como Capitán General del Ejército de Andalucía. Y aunque esta primera rebelión fracasó, la pasividad de Medina-Sidonia volvió a repetirse en 1640. Frente a la rebelión general y la proclamación del Duque de Braganza como Rey de Portugal, Felipe IV y el Conde-Duque empezaron a preparar la reconquista de Portugal el 1 de diciembre de 1640. Para ello encomendaron al duque de Medina-Sidonia la capitanía general de un ejército que debía atacar a los rebeldes y derrocar Juan II de Braganza. No obstante, la lentitud y falta de iniciativa del noble andaluz dejaron entrever sus planes ocultos. Tampoco ayudó el hecho de que la nueva Reina de Portugal, Luisa de Guzmán, fuera hermana del duque de Medina-Sidonia y, de hecho, quien había convencido a su marido Juan II de Braganza para que aceptara la Corona diciendo, según la tradición: «Más vale ser Reina por un día que duquesa toda la vida!».

Las razones detrás del intento de secesión andaluz serían meramente particulares –como de hecho ocurría en Cataluña y Portugal–, sin que hubiera ningún trasfondo nacionalista, dado que Andalucía había sido repoblada durante la Reconquista por colonos castellanos y no albergaba ambiciones de separarse de una estructura política, la Monarquía hispánica, donde Castilla jugaba un papel protagonista. Fue, en esencia, los caprichos de un arruinado duque de Medina-Sidonia que se oponía a contribuir a que su hermana perdiera la corona lusa y buscaban recuperar la gloria de su casa. Pese a la inmensa fortuna familiar de los Medina-Sidonia, las finanzas de la casa pasaban por dificultades y la mayoría de su patrimonio estaba hipotecado.

Al parecer, la primera idea del levantamiento andaluz partió del marqués de Ayamonte, Francisco Manuel Silvestre de Guzmán y Zúñiga –titular de una de las ramas menores de la casa de Medina-Sidonia–, quien convenció a su primo para coordinarse con Portugal y las flotas de Francia y Holanda, las cuales debían tomar el puerto clave de Cádiz, y sublevar Andalucía. Un espía de La Haya fue el primero en alertar a Felipe IV de lo que se gestaba en el sur de España. Las sospechas desde Madrid quedaron confirmadas cuando en el verano de 1641 uno de los hombres de confianza de Felipe IV, Antonio de Isasi, interceptó en la frontera con Portugal una carta remitida por Ayamonte a Medina Sidonia en la que quedaba al descubierto la trama de la conspiración. Los «guzmanes» (llamados así por el apellido) fueron llamados a la Corte, pero el duque se excusó alegando razones de salud mientras conseguía tiempo para que acudiera la flota franco-holandesa a las costas portuguesas.

Medina-Sidonia se salva de la ejecución

La flota nunca hizo acto de presencia y todos los nobles castellanos sondeados se negaron a participar en una temeraria empresa que ni siquiera contaba con el apoyo de las clases populares. Sin que hubiera prendido todavía el levantamiento, Luis de Haro y Guzmán –el gran protegido del Conde-Duque– se presentó con presteza en Andalucía a conocer el alcance de la conjura y detener a Medina-Sidonia. El duque andaluz escapó a tiempo hacia Madrid para dar explicaciones en persona a su pariente el Conde-Duque. El hecho de que los principales cabecillas estuvieran emparentados con el valido amenazaba con complicar todavía más el asunto y con generar un conflicto de intereses, pero nada más lejos de la realidad. El Conde-­Duque persuadió a su sobrino para que confesara la conspiración a cambio de inmunidad, cuando en realidad no tenía la menor intención de usar su poder para proteger al responsable de una acción tan grave.

Pese a ello, la debilidad de la Monarquía hispánica quedó retratada cuando en un primer momento pareció que el único castigo lo iba a sufrir el marqués de Ayamonte. El marqués fue interrogado en Illescas y confinado en el Alcázar de Segovia. En los interrogatorios se declaró culpable cargando, no en vano, la mayor parte de la responsabilidad en el duque, a quien dijo haber advertido de que no le permitiría proclamarse Rey de Andalucía y que solo le apoyaría en la formación de una república andaluza. Tras un prolongado juicio, el marqués de Ayamonte fue condenado a la confiscación de sus bienes y a la pena de muerte. Si bien durante un tiempo se sopesó computar la pena de muerte por la cadena perpetua, la conspiración aragonesa del duque de Híjar en 1648 hizo necesario un castigo ejemplar para que no siguieran reproduciéndose actos de rebelión entre la nobleza. Ayamonte fue ejecutado en el Alcázar de Segovia, siendo degollado como correspondía a los traidores a la Corona.

El Rey perdonó la vida al Duque de Medina por su alto rango, aunque tuvo que pagar una multa de doscientos mil ducados como donativo a la Corona y sufrió el destierro de sus dominios andaluces. Solo cuando violó estas prohibiciones en 1642, coincidiendo con la presencia de una flota franco-holandesa en las proximidades de Cádiz, fue arrestado y encarcelado en el castillo de Coca. En 1645 se le privó del Señorío de Sanlúcar, que revirtió a la Corona, y de la Capitanía General del Mar Océano y Costas de Andalucía, que pasó a su rival el duque de Medinaceli. En un desesperado intento por lavar su imagen, Medina-Sidonia tuvo la estrafalaria idea de retar a duelo al Rey de Portugal. Le convocó a comparecer en Badajoz, cerca de Valencia de Alcántara, donde se desplazó el duque y su séquito, que esperó inútilmente ochenta días a la comparecencia del soberano.


ABC.es

  • Un arqueólogo aficionado descubrió un tesoro valorado en 45.000 euros en dos sacos del banco del III Reich
abc Monedas del III Reich

abc | Monedas del III Reich

 ¿De dónde proviene el oro? se preguntan los medios alemanes, ¿quién lo ha escondido ahí? El martes ha sido presentado en Luneburgo (Baja Sajonia) un tesoro de 207 monedas de oro –unos 1400 gramos– que descubrió el arqueólogo aficionado Florian Bautsch por un valor de unos 45000 euros. A fines de octubre de 2014, este hombre de 31 años encontró diez monedas bajo un árbol en la localidad de Oedeme en Luneburgo dando aviso a monumentos arqueológicos. En las excavaciones, los arqueólogos oficiales encontraron otras 207 monedas a una profundidad de un metro, la más antigua es del año 1831 y la más nueva de 1910. Se trata del hallazgo de oro nazi más importante del norte de Alemania, han dicho los expertos sajones.

Más difícil para los científicos ha sido identificar la fecha en que las monedas fueron enterradas. Estaban en bolsas de aluminio oficial con sellos del banco del Reich y la esvástica nazi, razón por la cual los expertos estiman que el tesoro data de los años 40, e incluso podría ser de después del fin de la guerra: «Que las bolsas selladas fueran enterrados, sugiere que se trata de material saqueado, para recuperarlo en una fecha posterior», han comentado los expertos del Museo de Luneburgo donde se encuentran las monedas. Por un único día, el próximo domingo serán exhibidas al público general las monedas en el Museo, para luego continuar con la investigación: «Queremos saber de dónde viene el dinero, quién lo enterró ahí y porqué», ha dicho la directora del museo Heike Düselder.

El arqueólogo aficionado que recibirá 2500 euros como recompensa, se encontraba en el sitio investigando algo que parecía una tumba. Bautsch es un jóven empresario que en su tiempo libre sale a recorrer la ciudad con su detector de metales. Aquel 27 de octubre de 2014 encontró las monedas que fotografió con su teléfono móvil y envió a los arqueólogos de Luneburgo Edgar Ring y Jan Joost Assendorp.


El Mundo

  • Hoy se celebra el aniversario de la ascensión al Cervino, la cumbre más difícil de los Alpes

  • Cuatro de los siete alpinistas que alcanzaron la cima, murieron despeñados durante la bajada

  • Una comisión de expertos analizará en otoño las pruebas para intentar determinar si fue accidente o asesinato

 Grabado de la primera ascensión al Matterhorn, en Los Alpes. MUNDO

Grabado de la primera ascensión al Matterhorn, en Los Alpes. MUNDO

Tal día como hoy hace 150 años, a las 13 horas y 40 minutos una cordada de siete hombres alcanza la cumbre de una montaña que había resistido los asaltos de los mejores alpinistas. Momentos antes, el líder que marcha en cabeza, echa a correr por la pendiente nevada y con el corazón desbocado pisa el punto más alto. Intenta llenar sus pulmones con el aire enrarecido de la altura, mientras contempla el soberbio panorama. Solo ahora relaja su rostro crispado, que pasa a reflejar la felicidad y la paz supremas.

Edward Whymper

Edward Whymper

El 14 de julio de 1865, el inglés Edward Whymper, en compañía de los también ingleses Charles Hudson, Francis Douglas y Douglas Robert Hadow, del guía francés Michel Croz y de los guías suizos Peter Taugwalder padre e hijo, alcanzan por primera vez la cumbre del Matterhorn, Cervino para los italianos, montaña fronteriza entre Suiza e Italia, que se eleva a 4.478 metros. Era el último cuatro mil de los Alpes que permanecía sin conquistar.

Por su fama de inexpugnable, por los repetidos intentos para conseguir la primera ascensión, por los terribles sucesos que acontecieron durante aquella escalada, por su irrepetible historia y también por la perfección de sus formas, el Cervino es una montaña única. Ninguna otra de ningún otro lugar del mundo despierta mayor admiración, no hay otra que haya influido de tal modo en la historia del alpinismo. El Matterhorn es la montaña perfecta; icono univeral, su imagen es la que todos llevamos en la cabeza cuando pensamos en una montaña, aunque nunca hayamos estado a los pies del coloso.

La última cumbre de los Alpes

Desde 1786, año de la primera ascensión del Mont Blanc, la montaña más alta de los Alpes con 4.810 metros, impulsada por el sabio ginebrino Horace Bénédict de Saussure, el inventor del alpinismo, una tras otra se fueron subiendo todas las grandes montañas de los Alpes. A mediados del siglo XIX se habían escalado todas menos una, el Matterhorn. El propio Saussure, quien acudió a medir su altura a Zermatt, lo declaró inexpugnable.

Durante una larga década se sucedieron los intentos por parte de los mejores alpinistas británicos y guías franceses y suizos, los entonces protagonistas de un alpinismo naciente. Todos habían fracasado ante las dificultades que ofrecían las rutas que llevan a la cima. El mismo Whymper antes del asalto definitivo, había protagonizado siete tentativas. La mayoría de ellas en compañía del mejor de la zona, el guía italiano Jean-Antoine Carrel.

Días antes de la fecha señalada, Whymper pregunta a Carrel si quiere ser su guía en la escalada que proyecta por la arista suiza. El italiano declina la invitación pues debía guiar a “una familia distinguida”. Al poco, el inglés descubre que Jean-Antoine le ha mentido y que marcha al lado italiano para intentar subir en compañía del también guía César Carrel y de F. Giordano. Nacionalista a tope, el trasalpino no estaba dispuesto a que un extranjero fuera el primero en “su” montaña ¿Se le escaparía a Whymper el triunfo soñado?

Competición y tragedia

No tira la toalla y prepara una cordada de fortuna. Da la casualidad de que en Zermatt se encuentra el reverendo escocés Charles Hudson, un probado alpinista, que se hace acompañar por un joven inexperto, Douglas Robert Hadow, pero también por el notable guía Michel Croz, con quien el propio Whymper ha realizado notables escaladas años atrás. El trato es sencillo, aunque hay que aumentar la partida con otros dos guías, los Taugwalder, padre, apodado el Viejo, e hijo.

Salen sin pérdida de tiempo para enjugar el tiempo perdido. Tienen suerte de que los italianos, en el otro lado de la montaña, han tenido mal tiempo. Esto unido a la mucho mayor dificultad de la arista del León, que es la que siguen los trasalpinos, hace que los británicos asciendan con más velocidad.

En dos días alcanzan la cumbre. Lo primero que hace Whymper es comprobar que sus rivales no han llegado. Los descubren 300 metros por debajo. Para demostrarles su triunfo no se les ocurre otra cosa que tirarles peñascos. Cuando los ven, los italianos se dan la vuelta. Dos días más tarde, el 16 de julio de 1865, Jean-Antonie Carrel junto con Amé Goirret, Jean-Augustin Meynet y Jean-Baptiste Bich realizan la segunda escalada del Cervino y la primera absoluta a la arista del León.

Las cosas se complican en el descenso de Whymper y sus compañeros. Bajan todos atados a la misma cuerda. Marcha primero Croz, le sigue Hadow, el más torpe de la cordada. En uno de los pasajes más difíciles, éste resbala y golpea al francés. Ambos caen al vacío y arrastran al precipicio a los que les siguen: Hudson y Douglas. Taugwalder es el siguiente, pero consigue dar un par de vueltas a la cuerda a una roca.

Ayudado por su hijo consiguen deterner la caída de los compañeros, pero la tensión es tal que la cuerda se rompe. Los cuatro hombres caen entre gritos al vacío. Los reciben los hielos al pie del monte, mil quinientos metros más abajo. Días después, una caravana de hombres rescata sus cadáveres excepto el de lord Francis Douglas, del que solo se encuentra una bota. El glaciar aún no ha vomitado su cuerpo.

Accidente o asesinato

Días después del drama, se inició un proceso para intentar dilucidar qué pasó realmente en la bajada. Algunas versiones señalaban que la cuerda fue cortada intencionadamente por Peter Taugwalder, quien dándose cuenta de la imposibilidad de retener la caída de sus cuatro compañeros, la cortó para evitar despeñarse él también.

El propio Whymper, en el posterior relato de la ascensión señala que descubrió con horror como de las tres cuerdas que llevaban, la cordada estaba atada con la más fina y menos fiable. ¿La había elegido adrede Taugwalder en previsión de la caída que finalmente se produjo?

Se celebra estos días una exposición en Zermatt que promete arrojar más controversia al asunto. Su autor, David Taugwalder, descendiente de Peter Taugwalter senior, que acompañó a Whymper en su primera escalada, ha señalado que la muestra ofrece otra versión a la única conocida hasta la fecha, que pertenece a Edward Whymper.

“Los Taugwalder fueron excluidos de la versión inglesa de los sucesos”. En opinión de este guía, la teoría que su familia considera más pausible es que, en su afán por ser el primero en la cumbre, Whymper cortó la cuerda para alcanzarla más rápido y el primero. A la hora de atarse para el descenso, Peter Taugwalder senior comprobó que el cabo que había quedado era demasiado corto para encordar a los siete montañeros, por lo que tuvo que recurrir a la cuerda menos fiable.

Para el otoño, se ha anunciado en Zermatt que una comisión integrada por glaciarólogos, historiadores, alpinistas y otros expertos examinará todas las pruebas y testimonios para intentar dilucidar qué pasó exactamente en aquel drama sucedido hace ahora 150 años. Por su parte, el director de Turismo de Zermatt, Daniel Luggen, señala que si el cuerpo de lord Francis Douglas apareciese, lo haría atado al trozo de cuerda que se partió. El análisis de su extremo permitirá determinar si realmente aquella cuerda se rompió por la tracción o fue cortada.

Accidente o asesinato, la efemérides se ha convertido en la más importante del verano alpino y hoy, a las 13 horas y 40 minutos en punto, vivirá su momento álgido: todas las campanas de Zermatt y Cervinia repicarán y todos los cuernos y cornamusas alpinos lanzarán sus profundos bramidos. Entonces, los guías de la región se quitarán sus gorras y sombreros y guardarán un respetuoso silencio. Recordarán siglo y medio de éxitos y fracasos, respectivamente expresados en algunas de las más brillantes escaladas de la historia y en los 500 muertos que quedaron en las aristas del gigante o se despeñaron de sus alturas. Recordarán del mismo modo, aquella memorable primera ascensión del monarca del alpe supuso un paso de gigante en la historia del deporte de subir montañas.


ABC.es

  • Una invitación a una cena y una carta de un joven a su madre, documentos redescubiertos en la biblioteca de la UBC
UBC LIBRARY Papiro redescubierto

UBC LIBRARY | Papiro redescubierto

Un recordatorio de invitación a una cena y una conmovedora carta de un joven a su madre ofrecen una rara visión de la vida cotidiana en el antiguo Egipto, gracias a un redescubrimiento reciente en la biblioteca de la Universidad de la Columbia Británica (UBC- University of British Columbia). Se cree que los dos pequeños fragmentos de papiro, que caben en la palma de una mano, son los primeros de su tipo en el oeste del Canadá. Ambos fueron excavados en Egipto, y se llevaron a la UBC en la década de 1930 a través de la Universidad de Michigan.

«Revelan detalles íntimos de la vida en el Egipto romano», afirmó Toph Marshall, profesor del departamento de los estudios clásicos de la UBC. «Estos documentos son una ventana a un mundo perdido, dejando al descubierto las actividades diarias de la gente común». La invitación, similar a una tarjeta de visita de la Inglaterra victoriana, convoca a los huéspedes «para comer en el sofá del señor Sarapis». Mientras tanto, en la carta el joven le desea salud a su madre y pide que le visite pronto.

El material de los restos es la planta del papiro, una caña utilizada para producir el equivalente antiguo del papel. Están escritos en griego, y datan del periodo de dominanción romana en Egipto hace unos 1.800 años. Las piezas estaban almacenadas en la Biblioteca de la UBC, colección de Libros Raros y Colecciones Especiales (RBSC), desde la década de 1930. Sin embargo, fueron mal catalogados y permanecieron desapercibidos junto a otras colecciones, donaciones y proyectos que tenían prioridad. Todo cambió en 2014, cuando el Chelsea Gardner -una estudiante de doctorado en la UBC- se acercó a la sección con el fin de obtener algunas tablillas de arcilla babilónicas para un proyecto de digitalización titulado «De la piedra a la pantalla».

Marshall y sus colegas ya han escrito un documento sobre los papiros y lo han presentado para su publicación. Marshall también tiene la esperanza de usar los artículos como herramienta de enseñanza para los talleres y sesiones de clase en papirología y paleografía. Además, la Biblioteca ha digitalizado los papiros. Si bien estos son los únicos ejemplos de su tipo en la RBSC, puede haber nuevas incorporaciones. «Nos encantaría desarrollar una colección de Egiptología material similar a nuestra colección de manuscritos medievales», dijo Katherine Kalsbeek, jefe de la RBSC.


ABC.es

  • La excavación de un yacimiento en Boeslunde, cerca de Zelanda, ha revelado miles de piezas de menos de 3 cm. y fíbulas y anillos del 900 a. C.
Morten Petersen/Zealand Museum Miles de pequeñas espirales de oro de los sacrificios de la Edad de Bronce

Morten Petersen/Zealand Museum
Miles de pequeñas espirales de oro de los sacrificios de la Edad de Bronce

Un equipo de arqueólogos ha descubierto más de dos mil diminutas espirales de oro arrojadas en un mismo lugar durante la Edad de Bronce. El yacimiento está próximo a Boeslunde (Selandia), tal y como informó el «Copenhagen Post». Lo más peculiar es que la más grande de las espirales mide apenas 3 centímetros de longitud y todas ellas son de una minúscula hebra de oro aplanado, cuya datación viene de los años 700 a 900 antes de Cristo.

El área es conocida por los hallazgos de oro del Bronce en el pasado, pero el motivo de esta riqueza arqueológica permanece siendo un misterio, sobre todo por la calidad de los hallazgos asociados a esta parte de la isla de Selandia.

«El hecho es que no sabemos para qué eran estas espirales, pero es probable que fueran una pieza relacionada con las vestimentas de los reyes o el tocado», afirma Flemming Kaul, un conservador del Museo Nacional de Dinamarca.

Ha habido dos excavaciones diferentes en la zona, que sacaron a la luz, además de las espirales, dos fíbulas doradas, que ayudaron mucho en la precisión de la datación del yacimiento. También había restos de una caja de madera.

Hace dos años, otros arqueólogos hallaron anillos de oro en el mismo área, donde hay hallazgos similares registrados desde 1800. Todo ello ha hecho pensar que Boeslunde fue en la Edad de Bronce un lugar para los sacrificios rituales, dada la concentración de objetos tan valiosos.

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