Guerra Civil Española (del 17 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939)


fue el conflicto bélico mas recordado y triste del siglo XX , dio comienzo en julio de 1936, a raíz de la sublevación de un sector del Ejército contra el gobierno de la II República española, y que concluyó el 1 de abril de 1939 con la victoria de los rebeldes. El triunfo de éstos permitió la instauración de un régimen dictatorial encabezado por el general Francisco Franco, principal dirigente militar y político de los sublevados, que sustituyó al sistema parlamentario republicano.

CUESTIONES TERMINOLÓGICAS

Aunque para definir el conflicto se prefiere, sobre todo desde la década de 1960, la denominación “guerra civil”, ésta no fue la única utilizada por la reciente historiografía española o por los propios combatientes. También recibió otros nombres: movimiento cívico militar, Cruzada, guerra de tres años, guerra nacional y revolucionaria del pueblo español, entre otros. Son nombres todos ellos que ocultan el “enfrentamiento de dos entusiasmos” al que se refirió el historiador británico Raymond Carr. Esos nombres esconden dos concepciones en cierto modo ya presentes en los resultados de las elecciones celebradas en febrero de 1936 —que supusieron el triunfo, por un corto número de votos, de la coalición de izquierdas agrupada en el Frente Popular— y que se venían gestando desde la proclamación de la II República en abril de 1931

Ningún acontecimiento como éste repercutió tanto en la opinión internacional hasta entonces, convirtiéndose en uno de los episodios históricos que ha dado lugar a un mayor número de publicaciones. La “guerra de tinta”, en expresión del historiador y diplomático español Salvador de Madariaga, fue desde el principio una guerra de propaganda con dos tipos de valoraciones propiciadas desde los dos bandos participantes en la contienda. La muy distinta versión informativa que expresaba un mismo periódico editado en ambas zonas —la cabecera del diario ABC, que aparecía al tiempo en el Madrid republicano y en la Sevilla dominada por los sublevados— puede servir como ejemplo de la ruptura o enfrentamiento nacional existente. Otro tanto cabe decir de las revistas culturales —antifascistas y azules, respectivamente— publicadas durante el trienio, sin olvidar las manifestaciones del teatro, del cine y del cartelismo, así como los símbolos, consignas y mensajes difundidos durante el conflicto y después de su conclusión.

DE LOS TRES DÍAS DE JULIO A LA GUERRA LARGA

Desde el primer momento, el territorio nacional quedó dividido en dos zonas en función del éxito que obtuvieron los militares sublevados. Prácticamente se reproducía el mapa resultante de las elecciones de febrero de 1936; salvo casos aislados, los militares triunfaron en aquellas provincias donde fueron más votadas las candidaturas de derechas, mientras que fracasaron en aquellas donde la victoria electoral correspondió al Frente Popular. El “Alzamiento” (nombre dado por los rebeldes a su levantamiento contra el gobierno constitucional republicano) comenzó el 17 de julio en la ciudad norteafricana de Melilla. Las unidades militares destacadas en Marruecos que no controlaba el gobierno republicano se hicieron pocas horas después con Tetuán y Ceuta. El general Francisco Franco partió el día 18 desde las islas Canarias hacia Tetuán, en una avioneta privada (Dragon Rapide). Ese mismo día se sublevaron los mandos militares de otras divisiones peninsulares; sin embargo, el levantamiento fracasó en las principales ciudades del país. Por otro lado, el 20 de julio de ese mismo año, recién comenzada la sublevación, falleció en un accidente de aviación el que había sido designado por los conspiradores jefe de la rebelión, el general José Sanjurjo.

Desde el día 18, ni el gobierno ni los rebeldes controlaban la totalidad del país. En un principio, la sublevación dejó en manos de los rebeldes Galicia, Navarra, Álava, el oeste de Aragón, las islas Baleares (excepto Menorca) y las Canarias, así como la zona del protectorado español sobre Marruecos, buena parte del territorio de lo que hoy es la comunidad autónoma de Castilla y León, casi toda la provincia de Cáceres y algunas poblaciones de Andalucía. El gobierno republicano conservaba casi toda Andalucía, el País Vasco (salvo Álava), Asturias (excepto la ciudad de Oviedo) y Cataluña, así como la isla balear de Menorca y los territorios de las actuales comunidades autónomas de Cantabria, Castilla-La Mancha, Región de Murcia y la Comunidad Valenciana. Conforme avanzó la contienda, el poder republicano perdió zonas que, desde finales de marzo de 1939, pasaron íntegras a disposición del Ejército franquista.

De cualquier forma, el comienzo de la guerra estuvo vinculado al plan establecido previamente por los conspiradores en la primavera de 1936 y en el que participaron mandos militares —la antirrepublicana Unión Militar Española (UME) y la Junta de generales (de la que Emilio Mola era el coordinador)— monárquicos, tradicionalistas (carlistas) y otros sectores de extrema derecha. El asesinato de José Calvo Sotelo, líder del derechista Bloque Nacional y participante activo en la conspiración contra el gobierno, que tuvo lugar la noche del 12 al 13 de julio, fue el episodio previo al pronunciamiento militar.

Pronto pudo comprobarse que el plan conspirador había fracasado y que el pretendido pronunciamiento decimonónico se convertiría en una guerra larga y cruel de tres años. Durante este trienio las operaciones militares permitieron establecer un desarrollo cronológico, a partir del paso del estrecho de Gibraltar por las tropas del Ejército de África mandadas por el general Franco (julio-agosto de 1936), con tres fases principales. La primera muestra la importancia que ambos bandos otorgaron a la ocupación de Madrid, ciudad que, en consecuencia, pronto fue motivo de asedio por las tropas insurrectas (dando lugar a la conocida como batalla de Madrid). La estrategia de los sublevados, que pretendía acceder a la capital desde el norte y desde el sur, fracasó. Una acción importante en esta primera fase, que en seguida quedaría en el elenco de “mitos” de la contienda, fue la liberación de los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo (28 de septiembre de 1936), defendido desde el 22 de julio por el coronel José Moscardó ante el acoso de las tropas republicanas. Contando con las fuerzas de África, así como con la ayuda alemana e italiana, Franco había avanzado previamente sobre Andalucía y conseguido ocupar en agosto las plazas extremeñas de Mérida y Badajoz, enlazando de esta manera con los sublevados del norte a lo largo de la frontera portuguesa. Mola, a su vez, había logrado cortar la frontera francesa al ocupar la ciudad guipuzcoana de Irún a principios de septiembre.

La segunda fase no abandonó la marcha sobre Madrid. Pero la batalla de Guadalajara (finales de marzo de 1937) se saldó con el éxito republicano, que tuvo presente el plan de ofensiva previsto por el general José Miaja contra las tropas enviadas por Italia. Los alzados decidieron entonces centrar sus principales operaciones en el norte. Con el apoyo decisivo de la aviación integrada en la Legión Cóndor alemana, que realizó una salvaje agresión a la localidad vizcaína de Guernica (26 de abril de 1937), las tropas rebeldes rompieron las defensas de Bilbao (el llamado “cinturón de hierro”) el 19 de junio de 1937, pocos días más tarde del fallecimiento del general Mola en accidente de aviación. En agosto (un mes después de obtener la victoria en la batalla de Brunete), esas mismas tropas entraron en Santander y, en octubre, tomaron las ciudades asturianas de Gijón y Avilés, con lo que los rebeldes completaban la última etapa de la ocupación de la zona norte.

A partir de finales de 1937 comenzó la tercera fase. Los republicanos, siguiendo los planes del general Vicente Rojo, conquistaron en enero de 1938 Teruel, ciudad que no obstante perdieron al mes siguiente. En julio de ese año comenzó la dura y decisiva batalla del Ebro, en la que la derrota del Ejército republicano (noviembre de 1938) dejó despejada la ruta para el avance de los sublevados hacia Cataluña. En los últimos días de enero de 1939, las tropas franquistas se instalaron en Barcelona, para avanzar en fechas sucesivas hacia la frontera francesa y ocupar los pasos desde Puigcerdá hasta Portbou (Girona). La ofensiva final (febrero-marzo de 1939) tuvo por objeto quebrantar las posiciones republicanas todavía pendientes, situadas en la zona centro y en el sur peninsular. A principios de marzo de ese año fracasó el criterio de mantener la resistencia defendido por el presidente del gobierno republicano, Juan Negrín, debido a la creación en Madrid del Consejo Nacional de Defensa. Este organismo, que encabezó el jefe del Ejército del Centro, el coronel Segismundo Casado, destituyó a Negrín y procuró alcanzar una paz honrosa con el gobierno franquista de Burgos después de hacerse con el control de Madrid mediante un cruento enfrentamiento entre las propias tropas republicanas. Sin embargo, no prosperaron sus gestiones encaminadas a lograr una paz acordada. Las tropas franquistas entraron en Madrid el 28 de marzo. Tres días más tarde, el gobierno republicano perdió las últimas plazas todavía fieles. El 1 de abril la guerra había terminado, no así las represalias.

DESARROLLO POLÍTICO DE LA CONTIENDA

Si toda guerra reclama prestar atención a los “hechos de armas”, necesariamente conviene asimismo atender al entramado político que determinó las actuaciones de cada bando. Mucho más si, situados en el final del conflicto, tenemos en cuenta la agonía de la experiencia republicana y el proceso que se inició de forma inmediata tras el estallido de la guerra y que permitió la implantación de un nuevo Estado dirigido por el general Franco.

Cartel frentepopulista Una de las figuras más destacadas del cartelismo republicano, que se desarrolló durante la Guerra Civil española, fue el valenciano Josep Renau. Desde su cargo de director general de Bellas Artes ejerció una importante labor de propaganda política con carteles como el de la imagen.Archivo Fotografico Oronoz

Por parte del gobierno republicano, la jefatura pasó sucesivamente de manos del azañista y dirigente de Izquierda Republicana, José Giral (19 de julio de 1936), a Francisco Largo Caballero (5 de septiembre de 1936) y de éste a Juan Negrín (desde el 18 de mayo de 1937 hasta el final de la guerra) —los dos últimos pertenecientes al Partido Socialista Obrero Español (PSOE)—, en lo que bien puede definirse como una pugna entre dos prioridades: desarrollar un proceso revolucionario o apostar por ganar la guerra primero.

Manuel Azaña, presidente de la República, sustituyó el 19 de julio de 1936 al dimitido presidente del gobierno Santiago Casares Quiroga por Diego Martínez Barrio, quien no llegó a jurar el cargo. No obstante, Azaña nombró ese mismo día a José Giral jefe del gabinete. Tan pronto como este último asumió las responsabilidades de gobierno, la autoridad del poder central se descompuso y se crearon numerosos poderes locales de carácter popular y espontáneo que generaron divisiones intensas y supusieron la pérdida de la unidad política e incluso militar en el ámbito republicano.

El debilitamiento de autoridad, al que aludiría el propio Azaña en su obra teatral La velada de Benicarló (1937), y los avances de las fuerzas rebeldes, explican el cambio de Giral por Francisco Largo Caballero (septiembre de 1936), que ejercía su prestigio y autoridad sobre los obreros principalmente desde la dirección de la Unión General de Trabajadores (UGT), el sindicato afín al PSOE. Largo Caballero hizo cuanto pudo por controlar la situación revolucionaria y formó un gobierno de concentración con presencia de socialistas, comunistas, una minoría de republicanos y nacionalistas vascos y catalanes. Dos meses después incorporó a militantes de la central obrera anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (CNT), cuya fuerza era destacada en Aragón, Cataluña y Valencia. Con todo, el enfrentamiento entre las dos tendencias ya aludidas (revolución o guerra) —y ello pese a que durante el gobierno de Largo Caballero mejoró la coordinación en el Ejército republicano— dio al traste con esta experiencia porque fue incapaz de hacer amainar las disputas entre las principales corrientes políticas de la coalición gubernamental.

En mayo de 1937, Azaña puso las riendas del gobierno en manos de Negrín, que pronto sería acusado de estar dominado por los comunistas. Negrín prescindió de inmediato de los anarcosindicalistas y orientó su gestión hacia la victoria militar; la revolución debía esperar. Pero los avatares bélicos desencadenaron una nueva crisis gubernamental en abril de 1938. Desde entonces, Negrín pasó a desempeñar también el cargo de ministro de la Defensa Nacional (anterior Ministerio de la Guerra), que venía ejerciendo el socialista Indalecio Prieto. Los denominados trece puntos de Negrín (nombre por el cual fue conocido el acuerdo propuesto por el presidente del gobierno republicano a las fuerzas franquistas, como base de una posible negociación), promulgados el 1 de mayo de ese año, en un afán por restablecer una democracia consensuada sobre principios alejados del conflicto bélico, no consiguieron recomponer la unidad del Ejército republicano ni sostener el escaso apoyo internacional, debilitado a medida que se retiraban los voluntarios extranjeros que habían formado parte de las Brigadas Internacionales.

El éxito definitivo de la ofensiva franquista sobre Cataluña, a principios de febrero de 1939, impidió que dieran fruto las garantías que el gobierno republicano pedía de cara a la paz: independencia de España y rechazo de cualquier injerencia exterior, que el pueblo pudiera decidir libremente acerca del futuro del régimen, así como garantía de evitar persecuciones y represalias después de la guerra. Estas condiciones propuestas por Negrín en las Cortes reunidas el 1 de febrero de 1939 en Figueras (Girona) no fueron aceptadas por el gobierno de Burgos, que presumía concluir la guerra en breves días. En efecto, la reunión de las Cortes republicanas en Figueras fue la última que tuvo lugar en suelo español. Antes de esa fecha se celebraron reuniones de las Cortes en distintas sedes, dependiendo de las propias circunstancias militares de la contienda. Las primeras tuvieron lugar en Valencia (diciembre de 1936 y febrero y octubre de 1937), en tanto que las postreras se produjeron en distintas zonas del territorio catalán, tales como Montserrat (febrero de 1938), San Cugat del Vallés (septiembre de 1938) y Sabadell (octubre de 1938).

En lo que respecta a la zona sublevada (denominada “nacional” tanto por las propias fuerzas rebeldes como por la historiografía favorable a las mismas), se dictaron paulatinamente medidas políticas al compás de las acciones bélicas, que fueron aplicadas en los territorios ocupados desde el principio y en todos aquellos que se incorporaban tras los éxitos militares rebeldes. La primera y pronta medida adoptada por los insurrectos fue la creación en Burgos de la Junta de Defensa Nacional, el 24 de julio de 1936, que presidió el general Miguel Cabanellas por ser el militar más antiguo e integraron en calidad de vocales los generales Emilio Mola, Fidel Dávila, Andrés Saliquet, Miguel Ponte y los coroneles Fernando Moreno y Federico Montaner.

A finales de septiembre de ese año, la Junta de Defensa Nacional designó a Franco generalísimo de las fuerzas sublevadas (principal jefe militar de las mismas) y jefe del gobierno. Así, el 1 de octubre de 1936 se hizo oficial el acceso de Franco a la jefatura militar y política de quienes se autodenominaban “nacionales”, cargos a los que él mismo unió el de jefe del Estado. Esta medida tuvo su complemento en el llamado Decreto de Unificación (19 de abril de 1937), por medio del cual se creó Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET y de las JONS), única formación política legal del nuevo régimen —llamado “Movimiento Nacional” por sus partidarios— que fundía los núcleos falangistas y tradicionalistas (carlistas). Esa operación política agudizó las tensiones latentes entre los falangistas desde que, en noviembre de 1936, fuera ajusticiado por los republicanos José Antonio Primo de Rivera, fundador y jefe nacional de Falange Española. El nuevo jefe nacional falangista, Manuel Hedilla, se opuso al decreto unificador, por lo que fue arrestado junto con sus seguidores.

En enero de 1938 se formó el primer gobierno “nacional” presidido por Franco, tras la disolución de la Junta Técnica de Estado, que había sido creada en octubre de 1936 inicialmente como una entidad de apoyo gubernamental a la primigenia Junta de Defensa Nacional. El primer gobierno franquista estuvo compuesto tanto por militares como por figuras civiles falangistas, tradicionalistas y monárquicas. Entre sus miembros cabe destacar a los generales Francisco Gómez Jordana (vicepresidente del gobierno y ministro de Asuntos Exteriores), Severiano Martínez Anido (responsable del Ministerio de Orden Público) y Fidel Dávila (ministro de la Defensa Nacional), al ingeniero naval Juan Antonio Suances (encargado del Ministerio de Industria y Comercio), así como al abogado y cuñado de Franco Ramón Serrano Súñer (ministro de Interior y secretario del Consejo de Ministros), al notario y falangista Raimundo Fernández Cuesta (responsable del Ministerio de Agricultura) y al escritor y político monárquico Pedro Sainz Rodríguez. Asimismo, el 9 de marzo de 1938 se promulgó el Fuero del Trabajo, que acabada la guerra alcanzaría el rango de ley fundamental y, por tanto, entraría a formar parte del peculiar constitucionalismo propio del franquismo.

LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO

Si bien es cierto que la guerra comenzó como un conflicto interno “nacido en suelo español y a la manera española” (en palabras de Salvador de Madariaga), no pudo mantenerse ajena al entorno internacional debido a sus propias raíces ideológicas. Ambos bandos reclamaron inmediatamente apoyos de otras potencias extranjeras, según el panorama existente en la alineación del mundo en la década de 1930, hasta el extremo de que algunos vieron en el conflicto un prólogo de un nuevo enfrentamiento mundial. Si no lo fue, al menos consiguió implicar a la mayoría de partidos políticos y potencias europeas. Hoy nadie pone en duda que la intervención extranjera contribuyó tanto a prolongar la contienda como al futuro del “Movimiento Nacional”. La primera fase de urgencia (julio-agosto de 1936) llevó, por un lado, al gabinete presidido por Giral a solicitar el auxilio del gobierno del Frente Popular francés (presidio por el socialista Léon Blum) y, por el otro, a los rebeldes a concretar el inicial apoyo prestado por Italia (gobernada por el fascista Benito Mussolini) y Alemania (con el nacionalsocialista Adolf Hitler en el poder).

El Frente Popular español contó con el apoyo primigenio de Francia y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Sin embargo, el temor del gobierno francés a crear una situación conflictiva en todo el continente frenó su ayuda y se acogió a la política de no intervención que, propugnada por el gobierno británico, asimismo acabaría aplicando la Sociedad de Naciones. Francia cerró su frontera a la entrada de material bélico destinado a cualquiera de los contendientes, con lo que en realidad perjudicó notablemente al gobierno republicano. Por su parte la URSS, gobernada por Iósiv Stalin, tras comprobar la participación activa y directa de italianos y alemanes, rechazó la política de no intervención. Su apoyo resultó fundamental en blindados, aviones y equipos de asesores militares. En tanto que los rebeldes recibieron aviones, armamento y combatientes de Italia y Alemania (valga como ejemplo la Legión Cóndor), así como la ayuda de los voluntarios portugueses, enviados por el gobierno encabezado por António de Oliveira Salazar, además de otras colaboraciones.

Entre los auxilios recibidos por el gobierno republicano merecen recordarse las Brigadas Internacionales: la III Internacional (también conocida como Komintern) creó un comité internacional para organizar a sus miembros, que contó con la participación de los dirigentes comunistas Palmiro Togliatti y Josip Broz (Tito). Participaron en ellas voluntarios de distintos países movidos por sentimientos antifascistas, cuyo número es difícil de precisar (tal vez, unos 40.000) a causa de los relevos producidos en sus filas durante el transcurso de la guerra. El centro de reclutamiento estuvo en París y entre sus gestores cobró especial relieve el dirigente comunista francés André Marty. Los primeros brigadistas llegaron al puerto español de Alicante en octubre de 1936 para continuar hasta Albacete, en donde se formó la XI Brigada, que pronto participó en la batalla de Madrid. Su intervención al lado de la causa republicana duró hasta octubre de 1938.

En medio de todo este proceso destacó de manera especial lo que se conoció como la política de no intervención asumida por la Sociedad de Naciones, que, en principio, suponía la prohibición de exportar cualquier material de guerra, sin más compromisos por parte de los gobiernos. En septiembre de 1936 nació en Londres el Comité de No Intervención, integrado por los embajadores residentes en la capital británica con el objeto de reducir el conflicto al ámbito nacional. Sin embargo, a la vista de las numerosas violaciones del compromiso, las medidas adoptadas por el Comité de No Intervención no resultaron efectivas y, desde luego, no impidieron que las potencias extranjeras apostaran por uno u otro contendiente, si bien la mayor beneficiada de la actitud de las democracias occidentales acabó siendo la causa franquista, auxiliada de forma reiterada por las potencias del Eje.

Por lo que se refiere al apoyo soviético, la financiación de los suministros bélicos entregados al gobierno republicano se relacionó con las reservas del Banco de España. Dos terceras partes del oro guardado en el banco nacional salieron hacia Moscú, en concepto de depósito primero, y como pago por aquellos suministros posteriormente. El famoso “oro de Moscú” sería un asunto controvertido y utilizado como propaganda por el gobierno franquista. Mientras éste recibió a crédito suministros alemanes e italianos, que fueron abonados en parte después de finalizar la guerra, el gobierno republicano agotó las reservas para pagar la ayuda soviética.

CONSECUENCIAS BÉLICAS

La principal consecuencia de la Guerra Civil española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (tal vez más de medio millón), no todas ellas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir también las muertes producidas por los bombardeos sobre poblaciones civiles.

En un nivel inmediatamente inferior se puede considerar como consecuencia destacada el elevado número de exiliados producido por el conflicto. Algunas de las principales figuras políticas constituyeron durante muchos años el gobierno republicano en el exilio, de entre cuyos más destacados miembros cabe mencionar al nacionalista gallego y escritor Alfonso Rodríguez Castelao, al socialista Fernando de los Ríos, al comunista Joan Comorera, o a los propios José Giral y Juan Negrín, quienes, al igual que los socialistas Luis Jiménez de Asúa y Rodolfo Llopis, presidieron dicho gabinete, por no olvidar a Diego Martínez Barrio, que entre 1945 y 1962 ejerció el cargo de presidente de la República en el exilio.

En lo que respecta al aspecto económico, las consecuencias principales fueron la pérdida de reservas, la disminución de la población activa, la destrucción de infraestructuras viarias y fabriles, así como de viviendas —todo lo cual provocó una disminución de la producción—, y, en fin, el hundimiento parcial del nivel de renta. La mayoría de la población española hubo de padecer durante la contienda y, tras terminar ésta, a lo largo de las décadas de 1940 y 1950, los efectos del racionamiento y la privación de bienes de consumo.

España y la Guerra Civil (1898-1975): cronología

FECHA
ACONTECIMIENTO
1898

Derrota española en la Guerra Hispano-estadounidense: España pierde Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.

1910 Se funda en Barcelona la organización anarcosindicalista CNT.
1917 Gran crisis social y política del reinado de Alfonso XIII.
1921 Fundación del Partido Comunista de España (PCE), tras la ruptura interna del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
1923 Golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, con la anuencia del rey Alfonso XIII.
1929 Crac de la Bolsa de Nueva York, origen de la Gran Depresión que afectará pronto a España.
1930 Final de la dictadura de Primo de Rivera.
1931 Proclamación de la II República: Alfonso XIII abandona España.
1932 Cataluña obtiene su propio Estatuto de Autonomía. La reforma agraria se convierte en uno de los principales objetivos del gobierno. Las conspiraciones antirrepublicanas han dado comienzo.
Octubre de 1933 José Antonio Primo de Rivera, hijo del ex dictador, funda el partido fascista Falange Española.
Noviembre de 1933 La victoria de los conservadores en las elecciones pone fin a las reformas de los gobiernos de Manuel Azaña.
1934 La llamada Revolución de Octubre, aunque fracasada, abre una profunda crisis entre los sectores sociales y políticos más enfrentados .
1935 Creación de la coalición de organizaciones izquierdistas llamada Frente Popular.
Febrero de 1936 Victoria electoral del Frente Popular. Las conspiraciones antirrepublicanas se incrementan.
Mayo de 1936 Azaña se convierte en presidente de la República.
Julio de 1936 Comienza la rebelión militar que da lugar a la Guerra Civil. Los sublevados obtienen un tercio del territorio español e institucionalizan la represión contra quienes se les resisten. Los defensores de la legalidad republicana y los revolucionarios inician la defensa del territorio no sublevado.
Julio de 1936 La revolución social se extiende por la zona republicana. Al mismo tiempo comienza la represión a cargo de grupos descontrolados contra el clero y los acusados de apoyar a los sublevados.
Agosto de 1936 Brutal represión tras la conquista de Badajoz por parte de los militares rebeldes.
Septiembre de 1936 27 países crean el llamado Comité de No Intervención con el objeto de mantenerse al margen del conflicto español.
Septiembre de 1936 El socialista Francisco Largo Caballero se convierte en presidente del gobierno republicano.
Septiembre de 1936 El general Francisco Franco decide destinar una importante parte de sus fuerzas para liberar a los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo. Franco es designado por los sublevados generalísimo y jefe del gobierno.
Octubre de 1936 Franco une a su jefatura política y militar la jefatura del Estado, el día 1.
Octubre de 1936 El dirigente alemán Adolf Hitler crea la Legión Cóndor para ayudar a los franquistas.
Octubre de 1936 La Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS) envía sus primeros equipos de ayuda a los republicanos. Llegan asimismo los primeros miembros de las Brigadas Internacionales.
Noviembre de 1936 El gobierno de Largo Caballero se dirige a Valencia ante el decidido ataque franquista contra Madrid, repelido por la Junta de Defensa encabezada por el general José Miaja.
Diciembre de 1936 Los primeros soldados italianos, enviados por Benito Mussolini, llegan a España para ayudar a las fuerzas franquistas.
Febrero de 1937 Málaga cae en poder de los franquistas, auxiliados por tropas italianas, el día 3. La inmediata represión se cobra miles de muertos.
Febrero de 1937 La batalla del Jarama finaliza con el relativo fracaso de las tropas franquistas, que no cubren sus objetivos.
Marzo de 1937 Las fuerzas republicanas derrotan a las tropas italianas en la batalla de Guadalajara.
Abril de 1937 Franco promulga el día 19 el llamado Decreto de Unificación, por medio del cual crea una única formación política legal bajo su mando: FET y de las JONS.
La histórica ciudad vasca de Guernica sufre un brutal bombardeo el día 26 a cargo de la Legión Cóndor.
Mayo de 1937 Luchan entre sí en Barcelona distintas fuerzas republicanas enfrentadas a causa de la primacía de la revolución o la organización militar. El socialista Juan Negrín sustituye a Largo Caballero al frente del gobierno republicano.
Junio de 1937 Los franquistas conquistan Bilbao y el resto de los territorios vascos que no se hallaban bajo su control.
Julio de 1937 Derrota republicana en la batalla de Brunete.
Agosto-octubre de 1937 Los franquistas completan la conquista del norte de España.
Enero de 1938 Conquista republicana de Teruel.
Febrero-abril de 1938 Los franquistas recuperan Teruel a finales de febrero y continúan su avance hacia el Mediterráneo a través del territorio republicano, con lo que dividen éste en dos.
Julio de 1938 Comienza la batalla del Ebro con el avance republicano.
Noviembre de 1938 Decisiva derrota de las fuerzas republicanas en la batalla del Ebro.
Diciembre de 1938 Las tropas franquistas lanzan una ofensiva contra Cataluña.
Enero de 1939 El gobierno de Negrín abandona Barcelona y se dirige a Figueras (Girona) poco antes de que la capital catalana cayera en manos franquistas.
Febrero de 1939 Miles de refugiados y el propio gobierno republicano cruzan la frontera francesa; los franquistas conquistan el resto de Cataluña.
Marzo de 1939 El coronel Segismundo Casado encabeza el organismo republicano que sustituye a Negrín con el objeto de alcanzar una paz honrosa. El día 28 entran las tropas franquistas en Madrid.
Abril de 1939 El general Franco hace público el último parte bélico el día 1: la guerra ha terminado con la victoria de quienes se habían sublevado tres años antes.
1939-1975 El triunfo militar permite a Franco gobernar España por medio de una dictadura hasta su fallecimiento, el 20 de noviembre de 1975.
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Argel (Argelia). Mapas militares. 1775


La expedición contra Argel fue una gran operación de desembarco ejecutada por los españoles para intentar tomar la ciudad de Argel en julio de 1775. El rey Carlos III había encomendado su conquista a Alejandro O’Reilly, que se puso al frente de una expedición combinada de tropas navales y terrestres de cerca de cincuenta navíos y más de veinte mil soldados. El asalto concluyó como un fracaso espectacular y la campaña resultó un golpe humillante al resurgimiento militar español.

Plan de Batalla, y Cuerpo de Reserva del Exercito Español en la Expedicion de la Ciudad de Argel, en la Costa de Africa en el año de 1775 segun orden del General

Indica la situación de las tropas frente a la ciudad de Argel, aunque ésta no aparece.

Representada la organización del campamento con la situación de las tiendas de campaña donde se encuentran: el Cuartel General, trabajadores, víveres, hospital, etc. y la situación de cada una de las diferentes brigadas. En el plano aparecen los nombres de los altos mandos militares

La Historia en los mapa manuscritos de la Biblioteca Nacional, 1984, p. 322, nº 423
Manuscrito sobre papel a plumilla en tinta negra, iluminado a la aguada en azul, amarillo, carmín, marrón y verde

argel

1937 – Batalla de Brunete


Batalla de Brunete, tras capturar las provincias vascas el ejército nacional tomaba un respiro antes de entrar en Santander. Esta situación convenció al ejército republicano, en especial al ala comunista, de que había que distraer la atención del enemigo. Brunete fue el lugar elegido para hacerlo y resulta harto curioso, aunque desgraciado, puesto que el pueblo no disfrutaba de gran importancia estratégica.

Allí se habían reunido dos cuerpos de ejército republicano, con un total de 85.000 soldados, apoyados por 40 carros blindados, 300 aviones, 130 tanques y más de 220 piezas de artillería de campaña. Por entonces Brunete estaba en el lado de los sublevados, contaba con una población de 1.556 habitantes y una discreta importancia respecto a las comunicaciones y al cerco que los nacionales mantenían alrededor de Madrid. La idea era romper ese asedio y quitar presión a la capital. Para ello se ideó un plan que el general Matallana se encargaría de poner en marcha. Por entonces, en junio del 37, el frente estaba establecido en una línea que unía Navalagamella, Villanueva del Pardillo, las Rozas y Madrid, siendo la parte norte territorio republicano y la sur, zona nacional.

El avance del ejército republicano cogió por sorpresa a los nacionales que defendían el lugar con muy pocos efectivos. Los restos de la División 71, formada en su mayoría por falangistas y 1.000 marroquíes, se encargarían de esa inútil defensa. El 6 de julio se coordinó el ataque de la aviación y la artillería y a las pocas horas Brunete estaba rodeado. La alarma corrió entre las filas de los nacionales, aquella era una zona que no se podía perder. El interés de Brunete, más que estratégico, era político y, según decían los mandos, el ejército Nacional no podía permitirse una derrota justo allí. Por eso, no tardaron en disponer la marcha de varias divisiones desde el norte, artillería pesada y la Legión Cóndor, formada por pilotos alemanes, y tristemente célebre por el bombardeo de Guernika 3 meses antes. Mientras, en Quijorna, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo y Villafranca pequeñas guarniciones nacionales resistían el asedio de los republicanos.

En la zona se concentraron enormes efectivos de uno y otro bando. La contienda continuó sin descanso y de forma sangrienta, luchando a campo abierto, con ofensivas constantes de tanques e infantería. Los campos y las casas del pueblo no tardaron en llenarse de fuego, con grandes columnas de humo que podían verse desde la sierra. Además los soldados sufrían grandes penurias en el abastecimiento de agua pese a estar a pocos kilómetros del Guadarrama. En los cielos el combate era igualmente encarnizado. Los aparatos de la Legión Cóndor (los Messerschmitt y Heinkel 111) al mando del Wolfram von Richtofen, se enfrentaban en inferioridad numérica a los chatos rusos, aunque la pericia de sus pilotos y la capacidad técnica de la industria alemana pronto los situó como señores del aire en toda España. Sus Messerschmitt, con una velocidad de casi 600 kilómetros por hora y capaces de cargar 500 kilos de bombas, fueron determinantes.

El 13 de julio y tras 7 días de cruel batalla concluía la ofensiva del ejército republicano, que se aprestaba a defender las posiciones conquistadas, unos 12 kilómetros al sur de Brunete, por la carretera de Navalcarnero. Pese a los refuerzos, el ejército nacional que defendía Brunete había sufrido una gran derrota y el cerco a Madrid se había distendido ligeramente. Se cavaron trincheras, se curaron heridas y se enterró a los caídos. Aquellos días surgieron buena parte de los fortines que podemos ver en el pueblo. Un total de 14 bunkers nacionales.

Los especialistas, aun hoy en día, no se explican como el ejército Republicano detuvo el avance, cuando tenía los medios para haber conquistado mucho más terreno.

Mientras, el ejército nacional reunía efectivos para la conquista del pueblo y su comarca. El 18 de julio divisiones al mando de los generales Sáenz de Buruaga, Asensio y Barrón atacaban Brunete desde el sur. En los cielos la Legión Cóndor se mostraba invencible, habiendo derribado cerca de 21 aparatos republicanos, en su mayoría pilotados por aviadores soviéticos. La batalla se prolongó hasta el 22 de julio, con temperaturas asfixiantes y los conocidos problemas de abastecimiento de agua. Barrón, que atacaba por el centro entró en el pueblo tras romper las líneas republicanas. Los campos que rodean el pueblo ardían y se ocultaban tras el humo. Por todos lados había muertos, trincheras, tanques calcinandos o movimientos de pequeñas tropas que atacaban y se replegaban.

La contienda se trasladó a las calles o a lo que quedaba de ellas, haciendo que el avance fuese aún más lento. Con el pueblo ya perdido la división de Líster se atrincheró en el cementerio y resistió tres días más. Pero la lucha era desesperada y poco había que hacer. Brunete había sido reconquistado, no así las localidades vecinas de Quijorna, Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo, que permanecerían en manos republicanas algún tiempo o en tierra de nadie.

La batalla se zanjó con un balance espeluznante. Del lado republicano se contaban 20.000 bajas y cerca de 100 aviones derribados. Del lado nacional 17.000 bajas y 23 aviones. Los primeros, además de llevarse la peor parte, perdieron gran cantidad de material que más tarde echarían de menos en la defensa de Madrid. Las Brigadas Internacionales que habían participado estaban exhaustas y el golpe en el ánimo de los republicanos sería mortal. El batallón Lincoln (formado por norteamericanos de raza negra) casi desapareció en el corazón de Brunete, el batallón británico quedó reducido a 80 hombres, que en palabras de sus mandos “se mostraban indecisos a la hora de ir al frente”. Una brigada polaca se amotinó, negándose en plena batalla a volver al frente. Por el otro bando un batallón de marroquíes fue hecho prisionero y fusilado al completo. Hubo algunas deserciones importantes y se reconoció el enorme papel que habían jugado los tanques en la conquista de Brunete y en los campos que rodean el municipio.

Es una lástima que esta tierra, pasados 65 años, sea recordada en toda España por los 40.000 bajas en esa cruel batalla. Casi todo el pueblo fue destruido por la artillería y la aviación de uno u otro bando. Hoy en día quedan varios testigos vivos de aquellos tristes días y varios fortines que advierten de un terrible pasado, para que nunca vuelva a ocurrir.

La Reconstrucción Tras numerosos bombardeos, incendios y pillajes el pueblo queda destrozado. Su restauración correrá a cargo de Regiones Devastadas, una institución del régimen que dará un aire similar a todos los lugares reconstruidos. Sus señas de identidad, que son las del estado, vienen a rememorar el conocido estilo herreriano, tan acreditado en Madrid y que podemos disfrutar en el Escorial o en el Palacio Real de Aranjuez. Se caracteriza por la pureza de las líneas, con una cierta elegancia matemática y con pocos ornamentos. Vemos capiteles de pizarra y decoración geométrica formada por pirámides y esferas o bolas. Es, sin duda, un estilo clásico, poco espectacular pero limpio y elegante.

La mayoría del pueblo había quedado arrasada con lo que las obras tomaron todas las calles y solares del pueblo. Aún así, fueron la Plaza Mayor y la Iglesia los lugares de mayor trabajo. La primera se había perdido casi en su totalidad en los bombardeos, quedando un gran solar compartido entre la nueva plaza y la línea de la carretera que rodea el pueblo en dirección a Villanueva de la Cañada.

Batalla de Brunete

Parte de la Guerra Civil Española

Fecha

del 6 al 25 de Julio de 1937

Lugar

Brunete, Madrid

Resultado

Neutro, pérdidas en ambos bandos

Beligerantes

II Republica Española

Bando Nacional

Comandantes

José Miaja

Jose Enrique Varela

Fuerzas en combate

80.000 soldados

105 aviones

65.000 soldados

105 aviones

Bajas

entre 20 y 25.000 soldados
entre 60 y 100 aviones

entre 13 y 17.000 soldados
entre 23 y 25 aviones


La batalla de Brunete fue un conjunto de operaciones que afectó a varios municipios del oeste de Madrid, pero que tuvo sus acciones bélicas más destacadas en el pueblo de Brunete. La ofensiva lanzada por el Ejército repúblicanoi, pretendía reducir la presión que las tropas nacionales estaban ejerciendo sobre la capital de España y que amenazaban con tomar la ciudad. Al mismo tiempo pretendían restar efectivos a los sublevados, que habían empezado en marzo de ese año una campaña para ocupar toda la cornisa cantábrica. De haber derrotado a los nacionales en el enfrentamiento de Quijorna, el general republicano Miaja pretendía un avance rápido hacia Extremadura.

La ofensiva inicial republicana que pretendía aliviar la presión sobre Madrid fue un éxito y se conquistó el pueblo. Pero la resistencia de los nacionales desmontó el plan enemigo en tres semanas.

El general José Miaja lo tenía muy claro en el verano de 1937. Si la presión sobre Madrid continuaba, las tropas de Franco entrarían en la capital y obtendrían la victoria un año después del comienzo de la Guerra Civil. Además, el molesto frente que el ejército sublevado había abierto en el Cantábrico le estaba haciendo perder la zona con mayor desarrollo industrial de España. Para aliviar esa doble presión ordenó que se atacase Brunete, para pasar a Navalcarnero y realizar una ofensiva hacia Extremadura. La sorpresa acompañó a los republicanos y tomaron el primero de los pueblos en la madrugada del 6 de julio. La férrea resistencia de los nacionales acabó, 20 días después, con los avances ordenados por Miaja.

El mando republicano sacó dos conclusiones claras. Que las maniobras de distracción solamente tenían un éxito moderado a juzgar por el gran número de bajas sufridas y los escasos frutos logrados, ya que se perdió la cornisa cantábrica. Y que, como figura en el informe de su derrota realizado por el coronel Méndez López, “de los jefes de milicias, el único que sabe leer un plano es el llamado Modesto. Los otros [Líster, Mera o el Campesinos], además de no saber, creen no necesitarlo”.

La batalla de Brunete es otro de esos episodios de la Guerra Civil en los que, teniendo la victoria en sus manos, los republicanos tiraron por la borda una oportunidad de dar la vuelta al curso de la Historia.

El planteamiento era impecable por parte de José Miaja: concentrar muchas fuerzas en el punto más débil del enemigo, romper sus líneas y avanzar recuperando la mayor cantidad de territorio posible. Pero nuevamente los líderes políticos de los milicianos impidieron una victoria que habría significado mucho para la República a la que decían defender. Y todo ello pese a que el inicio de la ofensiva se mostraba como algo prometedor. La madrugada del día 6 de julio se había cumplido el primer objetivo: tomar el municipio de Brunete.

Los 85.000 soldados que Miaja puso a las órdenes del general Vicente Rojo rompieron la defensa inicial de las cuatro divisiones, algo menos de 40.000 hombres en esos momentos, que defendían las líneas nacionales. El siguiente paso era tomar Navalcarnero y Quijorna, lo que suponía romper el frente y obtener el paso franco hacia Extremadura. Pero los generales Miaja y Rojo no contaban con tener al enemigo en casa. Los cuatro líderes milicianos (Cipriano Mera, Valentín González El Campesino, Enrique Líster y Juan Modesto) sin formación militar alguna, que supuestamente estaban a sus órdenes, decidieron que se había cumplido el objetivo prioritario de aliviar la presión sobre Madrid y no estaban dispuestos a pedir mayores sacrificios a sus hombres. Una petición que sí realizó Francisco Franco a sus oficiales, a los que ordenó resistir a cualquier precio con las cuatro divisiones, que se encontraban muy castigadas y diezmadas, mientras se recibían los refuerzos que permitiesen retomar la iniciativa.

Así, mientras que los nacionales Yagüe, Iruretagoyena, Barrón y Cabanillas, militares de probada eficacia, obedecieron las órdenes sin discutir y preparaban sus defensas, los comunistas Modesto y Líster y los anarquistas Mera y El Campesino, sin otra formación que la política, decidían dar descanso a sus tropas.

De esa manera, el 25 de julio, cuando Franco cumplió su promesa y envió una división y dos brigadas de refuerzo, sumando unas tropas totales de 65.000 hombres, derrotaron a los 85.000 republicanos y recuperaron con creces el terreno perdido. Las bajas, 30.000 republicanos y 17.000 nacionales, entre muertos, heridos y prisioneros, dejaban bien clara la diferencia en la eficacia de las dos concepciones en el modelo de guerra. Disciplina militar frente a desidia revolucionaria.

Fuente: Intereconomía

Declaración de Independencia estadounidense


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En la historia de Estados Unidos, documento que proclamó la independencia de las trece colonias británicas de América del Norte y que fue adoptado por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776.

La declaración expresaba las penalidades sufridas por las colonias bajo el gobierno de la Corona británica y las declaraba estados libres e independientes. La proclamación de la independencia supuso la culminación de un proceso político que había comenzado como protesta contra las restricciones impuestas por la metrópoli al comercio colonial, las manufacturas y la autonomía política, y que evolucionó hasta convertirse en una lucha revolucionaria que acabó en la creación de una nueva nación.

La filosofía política enunciada en la Declaración tuvo una influencia constante durante muchos años en los procesos políticos de Europa y América. Sirvió como fuente de autoridad para la Ley de Derechos de la Constitución de Estados Unidos. Su influencia se manifiesta en la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, adoptada por la Asamblea Nacional de Francia en 1789 durante la Revolución Francesa. En el siglo XIX, diversas personalidades y grupos políticos de Europa y Latinoamérica que luchaban por la libertad de sus pueblos incorporaron en sus manifiestos los principios formulados en la Declaración de Independencia.

El proceso que acabó dando existencia a la Declaración fue el siguiente: el 7 de junio de 1776 Richard Henry Lee, en nombre de los delegados de Virginia en el Congreso Continental, propuso la disolución de los vínculos que unían a las colonias con Gran Bretaña. Esta propuesta fue secundada por John Adams de Massachusetts, pero la acción se postergó hasta el 1 de julio y la resolución se aprobó al día siguiente. Mientras tanto, un comité (designado el 11 de junio) formado por los delegados Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams, Roger Sherman y Robert R. Livingston, estaba preparando una declaración acorde a la resolución de Lee. El 4 de julio fue presentado al Congreso, que añadió algunas correcciones, suprimió apartados (como el que condenaba la esclavitud), incorporó la resolución de Lee y emitió todo ello como Declaración de Independencia.

Fue aprobada por el voto unánime de los delegados de doce colonias; los representantes de Nueva York no votaron porque no estaban autorizados. No obstante, el 9 de julio el Congreso Provincial de Nueva York concedió su apoyo.


El 2 de agosto fue firmado por los 53 miembros presentes en el acto; los tres ausentes firmaron después. El documento defiende el derecho a la insurrección de los pueblos sometidos a gobiernos tiránicos en defensa de sus inherentes derechos a la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad y la igualdad política.

Actualmente el pergamino se conserva, junto con otros documentos históricos, en la Sala de Exposiciones del Archivo Nacional de Washington, sellado en una urna de cristal y bronce para su protección.

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1757 – Batalla de Kolín – Guerra de los Siete Años


La batalla de Kolín, forma parte de la Guerra de los Siete Años, y tuvo lugar el 18 de junio de 1757, en la que una fuerza de 44.000 austriacos al comando de Leopold Joseph von Daun vencieron a un ejército de 32.000 prusianos dirigidos por Federico El Grande. Los prusianos perdieron la batalla y casi 14.000 hombres, los austriacos tuvieron 9.000 bajas.

Federico II había ganado una batalla contra Austria y se encontraba ahora sitiando Praga. El General Daun no había podido llegar a tiempo para participar en la batalla de Praga, pero logró sumar a sus fuerzas 16.000 hombres que pudieron escapar de esta batalla. Con este ejército se desplazó lentamente para brindar ayuda a Praga y forzando a las fuerzas prusianas a dividirse.

Federico II quedó al mando de un bloque de 32.000 hombres para interceptar a Daun. Los austriacos, sabedores de que las fuerzas prusianas estaban demasiado débiles como para poder mantener simultáneamente el sitio de Praga y a Daun alejado de Praga durante un tiempo prolongado (o enfrentar al ejército austriaco reforzado por la guarnición de Praga), decidieron establecer posiciones defensivas en las colinas cerca de Kolín. Federico II fue así forzado a atacar a los austriacos. Los informes sobre la magnitud de la fuerza austriaca son algo confusos: mientras que algunos mencionan 44.000 hombres, en otros se habla de 65.000 hombres. El campo de batalla en Kolín se trataba de colinas con perfiles suaves.

El plan de Federico II era rodear el ala derecha de los austriacos utilizando el grueso de su ejército. En las secciones directamente enfrentadas a las líneas austriacas (ala derecha y centro de los prusianos) sólo mantuvo tropas en cantidad suficiente como para esconder la concentración de tropas en el ala izquierda prusiana. La fuerza principal de los prusianos iba a girar hacia la derecha hacia los austriacos para atacar su flanco derecho. El ala izquierda de los prusianos contaría entonces en dicha zona con un número de combatientes muy superior al de los austriacos. Luego que el ala derecha de los austríacos fuera derrotada, se terminaría de definir la batalla.

La fuerza principal de Federico II giró hacia los austriacos demasiado pronto y atacó sus posiciones defensivas por el frente en vez de por su lateral. La infantería ligera croata de los austríacos jugó un importante papel en esto; al acosar a la infantería prusiana al mando de los generales von Manstein y Tresckow, los incitaron a lanzar el ataque en forma prematura.

Las disgregadas columnas prusianas se lanzaron a una serie de ataques faltos de coordinación, cada uno de ellos contra fuerzas que los superaban en número. Por la tarde, luego de combatir durante cinco horas, los prusianos estaban desorientados y las tropas de Daun los estaban repeliendo y forzando a desplazarse.

Los coraceros prusianos al mando del coronel von Seydlitz (ascendido a mayor general ese mismo día) finalmente hicieron su aparición. Hubo numerosas cargas y contraataques en la colina cercana al pueblo de Křečhoř. El primer batallón de guardias al mando del General von Tauentzien salvó al ejército prusiano de una derrota de mayores proporciones al cubrir la retirada prusiana.

Esta batalla fue la primera derrota de Federico II en esta guerra. Este desastre le forzó a abandonar sus planes de marchar sobre Viena, a dejar el sitio de Praga y a replegarse hacia Litoměřice. Los austriacos, reforzados con 48.000 soldados de la guarnición de Praga, los siguieron con un ejército que ahora comprendía 100.000 hombres y atacaron al príncipe Augusto Guillermo de Prusia, que se estaba retirando en forma excéntrica en Zittau, infligiéndole importantes pérdidas. El rey se vio obligado a abandonar Bohemia.

Federico II culpó a sus generales por la derrota, por ejemplo, al príncipe Moritz de Anhalt-Dessau, pero la mayor responsabilidad y equivocación fue del mismo Federico, quien decidió lanzar un ataque contra un oponente que tenía una neta superioridad numérica y además eligió una estrategia arriesgada. En otras batallas Federico II había ganado utilizando la misma estrategia de ataque por los flancos, pero el ejército austriaco a las órdenes de Daun no sólo soportó los asaltos de los prusianos, sino que también supo elegir el momento correcto para lanzar un contraataque.

Fuente: Wiki

Proyecto MK Ultra – 3


Muertes

Habida cuenta de la destrucción intencional de la CIA de la mayoría de los registros, su incapacidad para seguir protocolos informados de consentimiento con miles de participantes, la naturaleza incontrolada de los experimentos, y la falta de datos de seguimiento, el impacto total de los experimentos de MKULTRA, incluidos los mortales, nunca será conocido.

Frank Olson

Varias muertes conocidas han sido asociados con el Proyecto MKULTRA, especialmente en la de Frank Olson. Olson, un bioquímico del Ejército de Estados Unidos y experto en armas biológicas , se le dio LSD sin su conocimiento o consentimiento en noviembre de 1953 como parte de un experimento de la CIA y murió en circunstancias sospechosas, una semana después. Un médico de la CIA asignado para vigilar a Olson dijo que dormía en otra cama en una habitación de hotel de Nueva York, cuando Olson saltó desde la ventana y cayó trece pisos falleciendo en el acto. En 1953, la muerte de Olson fue descrita como un suicidio que se produjo durante un episodio psicótico grave. La propia investigación interna de la CIA concluyó que director del Departamento técnico de la CIA Sidney Gottlieb había llevado a cabo el experimento de LSD con el conocimiento previo de Olson, aunque ni Olson, ni los otros hombres que participaron en el experimento fueron informados sobre la naturaleza exacta de la droga administrada hasta unos 20 minutos después de su ingestión . El informe sugiere además que Gottlieb fue, no obstante por una amonestación, había dejado de tomar en cuenta que Olson ya había sido diagnosticado con tendencias suicidas, lo que podría haber sido exacerbado por el LSD.

La familia Olson cuestiona la versión oficial de los acontecimientos. Sostienen que Frank Olson fue asesinado porque, sobre todo a raíz de su experiencia con el LSD, se había convertido en un riesgo de seguridad que podría divulgar secretos de estado asociados con los programas de la CIA altamente clasificados, a muchos de los cuales había tenido conocimiento personal directo. Pocos días antes de su muerte, Frank Olson renunció a su posición como Jefe Interino de la División de Operaciones Especiales en Fort Detrick, Maryland (más tarde Fort Detrick) a causa de una grave crisis moral sobre la naturaleza de su investigación de armas biológicas. Entre las preocupaciones de Olson fueron el desarrollo de materiales para asesinatos utilizados por la CIA, el uso por la CIA de material de guerra biológica en las operaciones encubiertas, la experimentación con armas biológicas en zonas pobladas, la colaboración con ex científicos nazis en Operación Paperclip, investigación de control mental con LSD , el uso de armas biológicas (incluido ántrax ) durante la Guerra de Corea, y el uso de drogas psicoactivas durante interrogatorios “terminales” bajo un programa cuyo nombre en código Proyecto ARTICHOKE.​ Más tarde las pruebas forenses entraron en conflicto con la versión oficial de los hechos, cuando el cuerpo de Olson fue exhumado en 1994, las lesiones craneales indicaron que Olson había sido golpeado hasta quedar inconsciente antes de que cayera por la ventana.​ El médico forense llamó a la muerte de Olson un “homicidio”.​ En 1975, la familia de Olson recibió un arreglo de $ 750.000 del gobierno de los EE.UU. y disculpas formales del presidente Gerald Ford y director de la CIA William Colby, a pesar de sus disculpas se limitaron a cuestiones relativas al consentimiento informado sobre la ingestión de Olson de LSD.

En su libro de 2009, Una Terrible equivocación, el investigador HP Albarelli Jr. está de acuerdo con la familia Olson y concluye que Frank Olson fue asesinado debido a una crisis de conciencia que hizo que probablemente fuera a divulgar secretos de Estado que afectaban a varios programas de la CIA, el jefe entre ellos el Proyecto ARTICHOKE y un proyecto MKNAOMI llamado en código Proyecto SPAN. Albarelli presenta considerable evidencia en apoyo de su teoría de que el Proyecto SPAN implicó la contaminación de los suministros de alimentos y la pulverización de aerosoles de una potente mezcla de LSD en la aldea de Pont-Saint-Esprit, Francia en agosto de 1951. (La palabra francesa “pont” se traduce como “puente” en Inglés, un sinónimo es “span”). El incidente de Pont-Saint-Esprit dio lugar a la psicosis colectiva, el internamiento de 32 personas en instituciones mentales, y al menos siete muertes. En su trabajo como Jefe Interino de la División de Operaciones Especiales, Olson estuvo involucrado en el desarrollo de los sistemas de aerosol, que estuvo presente en Pont-Saint-Esprit, en agosto de 1951, y varios meses antes de que él renunciara a su cargo, había sido testigo de un interrogatorio terminal llevado a cabo en Alemania el marco del Proyecto ARTICHOKE. Otros investigadores han llegado a conclusiones similares a Albarelli, incluyendo John Grant Fuller, autor de El día del Fuego de San Antonio, un libro de referencia que en un principio citó al cornezuelo de centeno como la intoxicación responsables de los hechos en Pont-Saint-Esprit.

Harold Blauer

Otra víctima conocida del Proyecto MKULTRA fue Harold Blauer, un jugador de tenis profesional en Nueva York, quien murió en enero de 1953 como resultado de un experimento secreto del Ejército de participación de MDA.

Cuestiones legales que involucran el consentimiento informado

Las revelaciones sobre la CIA y el Ejército generó que un número de sobrevivientes a sus experimentos a presentar demandas judiciales contra el gobierno federal por llevar a cabo experimentos ilegales. Aunque el gobierno de forma agresiva, y, a veces con éxito, trató de evitar la responsabilidad legal, varios demandantes recibieron una indemnización por orden judicial, la solución extrajudicial de la cancha, o los actos del Congreso. La familia Frank Olson recibió 750.000 dólares por una ley especial del Congreso, y tanto el presidente Ford y director de la CIA William Colby, se reunieron con la familia de Olson a pedir disculpas públicamente.

Anteriormente, la CIA y el Ejército había buscado activamente y con éxito retener información incriminatoria, aun cuando en secreto ya se había indemnizado a las familias. Uno de los sujetos de la experimentación de drogas Ejército, James Stanley, sargento del Ejército, interpuso una demanda importante, aunque sin éxito. El gobierno argumentó que Stanley se le prohibió demandar en virtud de una doctrina legal conocida como la doctrina Feres, tras un 1950 de la Corte Suprema,Feres contra los Estados Unidos – que prohíbe a los miembros de las Fuerzas Armadas de demandar al gobierno por cualquier daño que se habían cometido “como incidente de servicio”

En 1987, el Supremo Tribunal de Justicia afirmó esta defensa en una decisión 5-4 que desestimó el Caso Stanley .

La mayoría sostuvo que “una prueba de la responsabilidad que depende de la medida en que se adapta a todo, se pondría en cuestión la disciplina militar y la toma de decisiones, requiriendo investigación judicial, y por lo tanto intrusión en los asuntos militares”. En la disidencia, el Juez William Brennan argumenta que la necesidad de preservar la disciplina militar no debe proteger al gobierno de la responsabilidad y el castigo de graves violaciones de los derechos constitucionales:

Los juicios médicos en Nuremberg en 1947 impresionaron profundamente al mundo a que la experimentación con seres humanos sin saberlo es inaceptable, tanto moral y como legalmente . El Tribunal Militar de Estados Unidos estableció el Código de Nuremberg como un estándar contra el cual juzgar los científicos alemanes que experimentaron con seres humanos … . En el desafío de este principio, los funcionarios de inteligencia militar … comenzaron subrepticiamente pruebas materiales químicos y biológicos, como el LSD en seres humanos.

Juez William Brennan

No hay ninguna regla modelada judicialmente en la que deba aislarse la responsabilidad de la experimentación humana , involuntaria y desconocida que habrían ocurrido en este caso. De hecho, como observa el juez Brennan, Estados Unidos desempeñó un papel instrumental en la enjuiciamiento penal de oficiales nazis que realizaron experimentos con seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial, y las normas que los Tribunales Militares de Nuremberg desarrollaron para juzgar el comportamiento de los acusados declararon que el consentimiento “voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial … para satisfacer los conceptos morales, éticos, y jurídicos. Si este principio se viola, como mínimo, que la sociedad puede hacer es ver que las víctimas sean indemnizadas, como pueden ser, por los autores.

Jueza Sandra Day O’Connor

Este es el único caso en la Corte Suprema que aborda la aplicación del Código de Nuremberg a la experimentación patrocinada por el gobierno de los EE.UU.. Aunque la demanda no tuvo éxito, las opiniones disidentes pusieron al Ejército-y por asociación a todo el Gobierno-sobre aviso de que el uso de personas sin su consentimiento es inaceptable. La limitada aplicación de la Código de Nuremberg en los tribunales de EE.UU. no restringe la competencia de los principios que propugna, especialmente a la luz de historias de caso omiso a estos principios que apareció en los medios de comunicación y la literatura profesional durante los años 1960 y 1970 y finalmente las políticas adoptadas a mediados de la década de 1970.

En otro juego de la ley, Wayne Ritchie, ex Marshall de los Estados Unidos, después de oír hablar de los proyectos existentes en 1990, alegó que la CIA mezcló los alimentos o bebidas con LSD en una fiesta de Navidad 1957 que culminó en su tentativa de cometer un robo en un bar y su posterior detención. Mientras que el gobierno admitió que era, en ese momento, estaba drogando a las personas sin su consentimiento, el Juez de Distrito de EE.UU. Marilyn Hall Patel encontró que Ritchie no podía probar que era una de las víctimas de MKULTRA o que el LSD estimulara su intento de robo y desestimó el caso en 2007.

Grado de la participación

Cuarenta y cuatro universidades estadounidenses, 15 fundaciones de investigación o químicas o compañías farmacéuticas y similares incluyendo Sandoz (actualmente Novartis) y Eli Lilly & Co., 12 hospitales o clínicas (además de los relacionados con las universidades), y tres cárceles se sabe que han participado en MKULTRA.

Personas notables

Una cantidad considerable de evidencia circunstancial creíble sugiere que Theodore Kaczynski, también conocido como el Unabomber, participó en los experimentos de MKULTRA patrocinados por la CIA y llevados a cabo en la Universidad de Harvard desde el otoño de 1959 hasta la primavera de 1962. ​Durante la Segunda Guerra Mundial, Henry Murray, el investigador principal en los experimentos de Harvard, sirvió en la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), lo que fue el precursor de la CIA. Murray solicitó una subvención financiada por la Marina de Estados Unidos, y sus experimentos de Harvard cerca de estrés se parecía mucho a los dirigidos por el OSS.​ Empezando a la edad de dieciséis años, Kaczynski participó junto con veintiún otros estudiantes de pregrado en los experimentos de Harvard, que han sido descritos como “inquietantes” y “éticamente indefendibles.”

Ken Kesey, de los Merry Prankster , autor de One Flew Over the Cuckoo’s Nest, hizo de voluntario para los experimentos MKULTRA cuando era estudiante en la Universidad de Stanford. La ingestión de LSD de Kesey en estos experimentos condujo directamente a su promoción generalizada de la droga y el posterior desarrollo de cultura hippie.

Robert Hunter es un letrista, compositor y cantante, traductor y poeta estadounidense conocido por su asociación con Jerry García y la Grateful Dead. Junto con Ken Kesey, Hunter fue un voluntario de los primeros sujetos de prueba MKULTRA en la Universidad de Stanford. Los sujetos de Stanford de prueba fueron pagados para tomar LSD, psilocibina y mescalina, para luego informar de sus experiencias. Estas experiencias fueron creativamente formativas para Hunter:

Cada foto de ti mismo derramando una cáscara de color morado con crestas de espuma de cristal cae casi blandas caen hasta el mar de niebla de la mañana-muy-fluente en voz baja … y entonces una especie de conglomerado en cascada de tintineos de campana como (debo de tomar de la mano, de vez en cuando lentamente ) y de repente en un repique de plata vibrantes sin comprender, la sangre cantando, alegremente como campanas …. Por mi fe, si esto es la locura, a continuación, para el amor de Dios me permite seguir siendo una locura.

McNally 42-43

Candy Jones, modelo estadounidense y locutora de radio, dijo haber sido víctima de control mental en los años 60s.

El mafioso fugitivo James “Whitey” Bulger se ofreció voluntariamente para probar drogas psicoactivas mientras estaba en la cárcel.

Lawrence Teeter, abogado del asesino Sirhan Sirhan, afirmó Sirhan estaba bajo la influencia de hipnosis cuando disparó su arma contra Robert F. Kennedy en 1968. Teeter vinculó el programa de la CIA Operación MK Ultra a las técnicas de control mental que, según él fueron utilizados para el control de Sirhan.

Jonestown, la ubicación en Guyana del culto de Jim Jones y el suicidio en masa del Templo del Pueblo , se pensó que era un sitio de prueba para experimentos médicos de control mental MKULTRA y después del fin oficial del programa. El congresista Leo Ryan, un conocido crítico de la CIA, fue asesinado por miembros del Templo del Pueblo después de que él personalmente visitó Jonestown para investigar diversas irregularidades.

MK Ultra en las teorías de la conspiración

Debido a su naturaleza secreta y a la destrucción de la mayoría de los registros, MK Ultra es una fuente de inspiración para los promotores de teorías de la conspiración.

Proyecto MK Ultra – 2


Es un criptónimo CIA en que el dígrafo MK representa al proyecto del Equipo de Servicios Técnicos de la CIA en los 1950s y los 1960s.

Orígenes

El programa MK Ultra se inició por orden de Allen Dulles, el director de la CIA, en 1953. El primer jefe del programa fue Sidney Gottlieb. El objetivo principal era producir una droga que obligara al sujeto a decir la verdad. Pero había aproximadamente 150 proyectos de investigación en el programa, y aún no se conoce el propósito de todos ellos.

Metas

La Agencia gastó decenas de millones de dólares de entonces en estudios para controlar o influenciar la mente humana, y así mejorar sus capacidades de extraer información de los individuos resistentes a los interrogatorios.

Algunos historiadores creen que crear un sujeto tipo “candidato manchú” a través de técnicas de “control mental” era una de las metas de MK-ULTRA y otros proyectos de la CIA relacionados.​ Alfred McCoy afirmó que la CIA trataba de enfocar la atención de los grandes medios de comunicación en estos “programas ridículos, para distraerlos de las metas primarias de ellos, las cuales eran desarrollar métodos eficaces de tortura e interrogatorio. Estos autores citan como un ejemplo, el hecho de que los manuales de interrogación KUBARK de la CIA se refieren a “estudios en la Universidad McGill”, y la mayor parte de las técnicas a las que se refiere KUBARK son exactamente las mismas que Ewen Cameron usaba en sus sujetos de prueba (privación sensorial, drogas, aislamiento, etc).

Un documento de 1955 de MK-ULTRA da indicios del estado y de la magnitud del esfuerzo; este documento da cuenta de un estudio con drogas que alteran la consciencia como sigue:

  1. Sustancias que promovían el pensamiento ilógico y la impulsividad hasta el punto en que el sujeto perdía credibilidad en público.
  2. Sustancias que aumentaban la eficacia de la mentalización y de la percepción.
  3. Materiales que prevenían o contrarrestaban los efectos del alcohol.
  4. Materiales que promovían los efectos intoxicantes del alcohol.
  5. Materiales que producen síntomas y signos de enfermedades reconocibles en forma reversible de manera que pueden ser usados para hacer creer a las personas que están enfermas, etc.
  6. Materiales que ayudan a una inducción rápida de hipnosis o potencian su utilidad.
  7. Sustancias que mejoraban las capacidades de los individuos para soportar la privación sensorial, la tortura y la coerción durante la interrogación y el así llamado “lavado de cerebro”.
  8. Materiales y métodos físicos que producen amnesia para los eventos precedentes o durante su uso.
  9. Métodos físicos para producir shock y confusión durante periodos extendidos de uso y uso subrepticio.
  10. Sustancias que producen incapacidad física como parálisis de las piernas, anemia aguda, etc.
  11. Sustancias que producen euforia “pura” sin depresión posterior.
  12. Sustancias que alteran la estructura de la personalidad de tal manera que el receptor se ve facilitado a ser dependiente de otra persona.
  13. Un material que produce confusión mental como la del tipo que en la que el individuo se ve impedido a cuestionar las órdenes que se le dan.
  14. Sustancias que reducen la ambición y la eficiencia laboral cuando son administradas en cantidades indetectables.
  15. Sustancias que promueven déficit auditivos o visuales, preferiblemente sin efectos permanentes.
  16. Una píldora Nocaut que puede ser dada subrepticiamente en bebidas, comida, cigarros, como aerosol, etc., que debía ser segura de usar produciendo amnesia, y portátil para ser usada por agentes de campo.
  17. Un material que pudiera ser administrado subrepticiamente por las vías descritas anteriormente, y que en pequeñas dosis hiciera que un hombre quedara completamente inhabilitado.

Experimentos

Algunos de los elementos usados en el programa eran la radiación y la droga LSD. También se usaron los barbitúricos y las anfetaminas simultáneamente, un proceso que se abandonó porque la muerte del interrogado era demasiado frecuente. Se utilizaban también muchas otras drogas. Los sujetos de las pruebas eran empleados de la CIA, miembros de los servicios militares, médicos, otros agentes del gobierno, indigentes, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y miembros del público, muchas veces sin que los involucrados supieran lo que se hacía con ellos ni se solicitara su consentimiento.

Finalmente, los investigadores descartaron el LSD porque sus efectos resultaban imprevisibles.

El proyecto MK Ultra consumía el seis por ciento de los fondos de la CIA en 1953.

Drogas

No se tiene muy claro cuáles fueron las drogas utilizadas en este proceso. Se tiene más en cuenta que fueron las drogas las que causaban mayor daño cerebral, obligando al sujeto de prueba a ver cosas y a hacer lo que la “CIA” quisiera. La droga que sí se podría afirmar que se utilizaba eran el ya conocido “LSD”, que fue una droga psicodélica usada en “lavados de cerebro”.

LSD

Los primeros esfuerzos se centraron en el LSD, que más tarde llegó a dominar muchos de los programas de MK-ULTRA.

Los experimentos incluían la administración de LSD a empleados de la CIA, militares, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y los miembros del público en general, con el fin de estudiar sus reacciones. El LSD y otras drogas se administraron por lo general sin el conocimiento del sujeto o el consentimiento informado, una violación del Código de Nuremberg que los EE.UU. accedieron a seguir después de la Segunda Guerra Mundial.

Los esfuerzos para “reclutar” a los sujetos eran a menudo ilegales, incluso si se deduce el hecho de que las drogas estaban siendo administradas (aunque el uso real de LSD, por ejemplo, era legal en los Estados Unidos hasta el 6 de octubre 1966). En la Operación Clímax de medianoche, la CIA estableció varios burdeles para obtener una selección de los hombres para los que sería demasiado vergonzoso hablar sobre los acontecimientos. Los hombres fueron tratados con el LSD, los burdeles estaban equipados con espejos de un solo sentido, y las sesiones fueron filmadas para su posterior visualización y estudio.

La participación de algunos de los sujetos fue de común acuerdo, y en muchos de estos casos, los sujetos parecían ser elegidos para los experimentos incluso más extremos. En un caso, a los voluntarios se les dio el LSD durante 77 días consecutivos.

El LSD fue desestimado finalmente por los investigadores de MK-ULTRA como demasiado imprevisible en sus resultados.​ Aunque a veces se obtuvo información útil a través de los interrogatorios, no era raro que el efecto más marcado fuera una certeza absoluta y total de que el sujeto era capaz de soportar cualquier tipo de intento de interrogatorio, incluso la tortura física.

Hipnosis

“Aumentar hipnóticamente la capacidad de observar y recordar complejos arreglos de los objetos físicos”, y el estudio de la “relación de la personalidad con la susceptibilidad a la hipnosis”.

Experimentos en Canadá

Los experimentos fueron exportados a Canadá cuando la CIA reclutó al psiquiatra escocés Donald Ewen Cameron, creador del concepto de “manejo psíquico” en el cual la CIA estaba particularmente interesada. Cameron deseaba corregir la esquizofrenia por medio del borrado de memorias existentes y reprogramación de la psique. Se trasladó desde Albany, Nueva York a Montreal semanalmente para trabajar en el Allan Memorial Institute de la Universidad McGill siendo pagado por la Agencia con US$69 000 desde 1957 a 1964 para hacer los experimentos MK ULTRA allí.

Además del LSD, Cameron experimentó con varias drogas paralizantes y también con terapia electroconvulsiva a 30-40 veces la dosis de electricidad recomendada. Sus experimentos conductistas consistieron en poner a los sujetos en estado de coma inducido por medicamentos durante semanas (hasta tres meses en un caso) mientras se reproducían sonidos repetidos o simples declaraciones repetitivas. Sus experimentos se llevaron a cabo normalmente sobre pacientes que habían entrado en el instituto para problemas menores, como los trastornos de ansiedad y la depresión posparto, muchos de los cuales sufrieron daño permanente a causa de sus acciones.

Sus tratamientos produjeron en sus víctimas incontinencia, amnesia, olvidaron cómo hablar, olvidaron a sus padres, o pensaron que sus interrogadores eran sus padres.​ Su obra se inspiró y fue paralela a la del psiquiatra británico Dr. William Sargant en el Hospital Santo Tomás, Londres, y en el Hospital Belmont, Surrey, que también estuvo implicado con los Servicios de Inteligencia y que experimentó en gran medida sobre sus pacientes sin su consentimiento, causando daños similares a largo plazo. El Dr. Cameron y el Dr. Sargant son los dos únicos experimentadores canadienses identificados, pero el archivo MK ULTRA hace referencia a muchos otros médicos no identificados que fueron reclutados por la CIA.

Durante esta época Cameron se hizo conocido en todo el mundo como el primer presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría, así como presidente de la Asociación Americana de Psiquiatría y la canadiense. Cameron también fue un miembro del tribunal médico de Nuremberg en en el bienio 1946-47.

Revelación

En diciembre de 1974 el New York Times informó sobre las actividades ilegales domésticas de la CIA, mencionando unos experimentos con ciudadanos estadounidenses. Pronto siguieron investigaciones del Congreso y la Comisión Rockefeller. Las investigaciones demostraron que el doctor Frank Olsen había muerto por una caída desde la ventana después de la administración de drogas. Sin embargo, la familia Olsen consiguió reabrir el caso en 1994, tras exhumar el cuerpo y hallar indicios de homicidio. La investigación, sin embargo, no consiguió encontrar pruebas concluyentes y cerró el caso en 1996. También se demostró que las personas sometidas a los experimentos no habían dado su consentimiento.

Cronograma

En 1973, el director de la CIA Richard Helms ordenó que todos los archivos de MK ULTRA fueran destruidos. En virtud de esta orden, la mayoría de los documentos de la CIA en relación con el proyecto fueron eliminados, lo que hace imposible una investigación completa de MK ULTRA.

En diciembre de 1974, The New York Times informó de que la CIA había llevado a cabo actividades ilegales dentro de los Estados Unidos, incluidos experimentos sobre ciudadanos estadounidenses, durante la década de 1960. Ese informe provocó investigaciones del Congreso de EE.UU., que formó a tal efecto la Comisión Church, así como la formación de una comisión presidencial conocida como la Comisión Rockefeller que investigó las actividades domésticas de la CIA, el FBI, y las agencias relacionadas con la inteligencia de los militares.

En el verano de 1975, el informe de la Comisión Church y el de la Comisión Rockefeller hicieron público por primera vez que la CIA y el Departamento de Defensa habían llevado a cabo experimentos con seres humanos inconscientes y conscientes como parte de un amplio programa sobre la influencia y control del comportamiento humano mediante el uso de sicofármacos como el LSD y la mescalina y otras sustancias químicas y biológicas y otros medios psicológicos. También reveló que al menos una persona había muerto después de la administración de LSD. Mucho de lo que el Comité Church y la Comisión Rockefeller aprendieron acerca del programa MK ULTRA estaba contenido en un informe, preparado por la oficina del Inspector General en 1963, que había sobrevivido a la destrucción de los registros ordenados en 1973.​ Sin embargo, contenía pocos detalles.

La comisión investigadora del Congreso acerca de la CIA, presidida por el senador Frank Church, concluyó que “el previo consentimiento fue, obviamente, algo que no se obtuvo de ninguno de los sujetos”. El Comité tomó nota de que los experimentos, “auspiciados por estos investigadores … colocaron en tela de juicio la decisión de los organismos de no fijar directrices para los experimentos”.

Siguiendo las recomendaciones de la Comisión Church, el presidente Gerald Ford en 1976 emitió la primera Orden Ejecutiva sobre Actividades de Inteligencia que, entre otras cosas, prohíbía “la experimentación con drogas en seres humanos, excepto con el consentimiento informado, por escrito y con el testimonio una parte desinteresada, de cada sujeto humano” y de conformidad con las directrices emitidas por la Comisión Nacional. En las órdenes posteriores de los presidentes Carter y Reagan se amplió la directiva para que se aplicara a cualquier experimentación humana.

A causa de las revelaciones sobre los experimentos de la CIA, surgieron historias similares en relación con los experimentos del Ejército de los Estados Unidos. En 1975, el secretario del Ejército dio instrucciones al inspector General del Ejército para llevar a cabo una investigación. Entre las conclusiones del inspector General está la existencia de un memorando escrito en 1953 por el entonces Secretario de Defensa Charles Erwin Wilson. Estos documentos muestran que la CIA participó en al menos dos de los comités del Departamento de Defensa durante 1952. Estos hallazgos del comité condujeron a la emisión del “Memorándum Wilson”, que ordenaba -de acuerdo con los protocolos del Código de Nuremberg- que sólo se utilizaran voluntarios para operaciones experimentales en las fuerzas armadas de los EE.UU.. En respuesta a la investigación del inspector General, el memorando de Wilson fue desclasificado en agosto de 1975.

Con respecto a las pruebas de drogas en el Ejército, el inspector General encontró que “las pruebas reflejan claramente que todas las consideraciones médicas posibles fueron observadas por los investigadores profesionales en los laboratorios de investigación médica”. Sin embargo, el inspector General también encontró que los requisitos exigidos por el memorando Wilson de 1953 habían sido sólo parcialmente efectivos; llegó a la conclusión de que los voluntarios “no fueron informados plenamente, según era necesario, antes de su participación, y los métodos de adquisición de sus servicios, en muchos los casos, no parecían haber estado de acuerdo con la intención de las políticas de la Secretaría que regían el uso de voluntarios por parte del Ejército para la investigación”.

En otras ramas de las fuerzas armadas de los EE.UU., la Fuerza Aérea por ejemplo, se constató que no se habían adherido a las estipulaciones relativas a los ensayos de drogas voluntaria del Memorando Wilson.

En 1977, durante una audiencia celebrada por el Comité Senatorial Selecto de Inteligencia para profundizar en MK ULTRA, el almirante Stansfield Turner, exdirector de Inteligencia Central, reveló que la CIA había encontrado un conjunto de registros, que constaba de unas 20 000 páginas, que habían sobrevivido a las órdenes de destrucción de 1973, por haber sido almacenados en un centro de registros al que no se suelen aplicar para obtener documentos.​ Estos archivos se referían al financiamiento de proyectos de MK ULTRA, y como tal contenían algunos detalles de esos proyectos, pero se supo mucho más de ellos que del informe del Inspector General de 1963.

En Canadá, el tema tardó mucho más tiempo en aflorar, llegando a ser ampliamente conocido en 1984 en un programa noticioso de la CBC llamado El Quinto estado. Se supo que no sólo la CIA había financiado los esfuerzos de Cameron, sino tal vez incluso más chocante, que el gobierno canadiense fue plenamente consciente de ello, y había prestado más tarde otros $ 500 000 en fondos para continuar los experimentos. Esta revelación descarriló en gran medida los esfuerzos de las víctimas para demandar a la CIA como sus homólogos en EE.UU., y el gobierno canadiense finalmente llegó a un arreglo extrajudicial indemnizando con $ 100 000 a cada una de las 127 víctimas. Ninguno de los documentos personales del Dr. Cameron de su relación con MK ULTRA sobrevivió, ya que su familia los destruyó después de su muerte a causa de un ataque al corazón mientras practicaba el montañismo en 1967.

Informe de la Oficina de Contabilidad General de los EE.UU.

La Oficina de Contabilidad General de los EE.UU. emitió un informe el 28 de septiembre de 1994, en el que declaró que entre 1940 y 1974, el Departamento de Defensa y otras agencias de seguridad nacional estudiaron a miles de seres humanos en ensayos y experimentos que usaron sustancias peligrosas.

La cita del estudio:

… Al trabajar con la CIA, el Departamento de Defensa dio drogas alucinógenas a miles de soldados “voluntarios” en las décadas de 1950 y 1960. Además de LSD, el Ejército también analizó quinuclidinilo bencilato, un alucinógeno con nombre en código BZ. Muchas de estas pruebas se llevaron a cabo en el marco del llamado programa MK ULTRA, establecido para luchar contra lo que se percibía como avances soviéticos y chinos en las técnicas de lavado de cerebro. Entre 1953 y 1964, el programa consistió en 149 proyectos de pruebas de drogas y otros estudios sobre sujetos humanos involuntarios …

Proyecto MK Ultra


El proyecto MK Ultra —a veces también conocido como programa de control mental de la CIA— fue el nombre en clave dado a un programa secreto e ilegal diseñado y ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) para la experimentación en seres humanos. Estos ensayos en humanos estaban destinados a identificar y desarrollar nuevas sustancias y procedimientos para utilizarlos en interrogatorios y torturas, con el fin de debilitar al individuo y forzarlo a confesar a partir de técnicas de control mental. Fue organizado por la División de Inteligencia Científica de la CIA en coordinación con el Cuerpo Químico de la Dirección de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos.​ El programa se inició en la década de 1950, oficialmente sancionado en 1953, y no fue hasta 1964 cuando empezó a reducir paulatinamente sus actividades, reduciéndolas aún más en 1967 y descontinuado oficialmente en 1973.​ El programa estuvo dedicado a muchas actividades ilegales,​ en particular al uso de ciudadanos estadounidenses y canadienses como sujetos de prueba en contra de su voluntad, lo que llevó a cuestionar su legitimidad. MK Ultra utilizó diversas metodologías para manipular el estado mental de los sujetos de prueba, como la alteración de sus funciones cerebrales con la administración de drogas como LSD y otros productos químicos, la hipnosis, la privación sensorial, el aislamiento, diversas formas de tortura, y abusos verbales y sexuales.

El alcance de MK Ultra fue amplio, realizándose investigaciones en 80 instituciones, incluyendo 44 colleges y universidades, así como hospitales, cárceles y compañías farmacéuticas.​ Los operarios de la CIA utilizaban estas instituciones como fachada, aunque muchas veces los altos cargos de estos lugares eran conscientes de las actividades que la CIA realizaba.​ Años más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos definiría el programa de esta forma:

Preocupado por «la investigación y desarrollo de armas químicas, biológicas, radiológicas y materiales capaces de emplearse en operaciones clandestinas para el control del comportamiento humano», el programa consistió en 149 subproyectos que la agencia contrató a varias universidades, fundaciones dedicadas a la investigación e instituciones similares. Participaron al menos 80 instituciones y 185 investigadores privados. Debido a que la CIA financió MK Ultra indirectamente, muchas de las personas que participaban no sabían que se trataba de la agencia.

El proyecto MK Ultra atrajo la atención de la opinión pública en 1975, cuando el Comité Church del Congreso de Estados Unidos, que investigaba los abusos cometidos por los servicios de inteligencia en las décadas precedentes, y la Comisión Gerald Ford, investigaron las actividades de la CIA dentro de Estados Unidos. Sus esfuerzos se vieron obstaculizados por el director de la CIA, Richard Helms, que ordenó destruir todos los documentos sobre MK Ultra. Las investigaciones del Comité Church y la Comisión Rockefeller se tuvieron que basar en los testimonios jurados de participantes directos y en el pequeño número de documentos que sobrevivieron a los intentos de destrucción.

En 1977, una solicitud a la Ley por la Libertad de la Información permitió descubrir un fondo con 20.000 documentos relacionados con MK Ultra, que condujo a nuevas audiencias en el Senado ese mismo año.​ En julio de 2001, algunos restos residuales de información sobre MK Ultra que aún eran secretos fueron desclasificados.

Documento de la CIA desclasificado sobre MK Ultra, parcialmente censurado, sobre el uso de LSD en un subproyecto y sus costes.

continuará……

 

844 – Batalla de Clavijo


Batalla que sostuvo Ramiro I de León contra los musulmanes en el año 844 . El lugar de la batalla fue en el monte Lanturce, a unos 25 kms al sur de Logroño , y muy cerca a la estratégica posición de Albelda. El motivo pudo ser, al parecer, la negativa de Ramiro I a allanarse a la pretensión del tributo de las cien doncellas.

La suerte fue desfavorable para las armas cristianas, que quedaron cercadas en el monte Lanturce. Las persepectivas de aniquilamiento para el día siguiente eran seguras. Pero durante la noche se le apareció, al rey Ramito, el Apóstol Santiago en sueños, el cual, le animó para el combate al día siguiente, asegurándoles la ayuda.

Al día siguiente, 23 de mayo del año 844 , efectivamente, en plena batalla, se apareció el Apóstol ayudando a los ejércitos cristianos. Al grito de Que Dios nos ayude y Santiago los musulmanes fueron completamente derrotados. La insignia del Apóstol era una cruz roja en forma de espada.

En agradecimiento de esta ayuda y para implorar la protección del Apóstol Santiago sobre España, el rey Ramiro I se comprometió para su reino y sus descendedientes, con el Voto de Santiago: un voto sagrado y solemne con el compromiso de abonar las primicias de las cosechas de cada año y el equivalente al gasto de un caballero en combate para la diócesis de Santiago.

Algunos autores sitúan la batalla de Clavijo en el año 856 con el rey Ordoño I, y otros sitúan la intervención del Apóstol y la institución del Voto, en la batalla de Simancas, año 939, con Ordoño II.

Otros autores niegan la existencia misma de la batalla y del tributo de las cien doncellas. No explican estos autores entonces el origen del Voto de Santiago (vigente hasta su abolición por las Cortes de Cádiz en 1812).

Sorprende que una de las primeras medidas de las Cortes de Cádiz, en 1812 fuera la abolición del Voto de Santiago (muy testimonial en términos ecónomicos). Sorprende también que el incumplimiento del Voto por parte de la Nación española haya sido el prólogo al hundimiento de España como potencia en el S.XIX.

Que dicen los Historiadores de los siglos X,XI,XII

La Batalla de Clavijo como ya se ha explicado es un de las mas famosas de la Reconquista de España por los Cristianos y se ignora:

  • Fijar el sitio.
  • El año.
  • Las circunstancias en que se verificó.
  • Los historiadores del siglo X nada habían dicho de la Batalla
  • Los del siglo XI tampoco nada dicen
  • Los del siglo XI y XII tampoco

Arzoobispo de Toledo: Rodrigo Jimenez

Este historiador del siglo XIII y 400 años posterior a la época de la Batalla de Clavijo es el primero que hace mención de ella y la relata y de él han tomado despues la noticia de este suceso los demas historiadores españoles.

Voto de entrega Perpetua del Rey Ramiro I

Como el Santo Apostol hizo lo que había vaticinado a Ramiro y sobre su caballo blanco destrozó a los musulmanes dejando 70000 de ellos muertos en el campo de batalla y despues de esta grandisima Victoria y para señal Perpetua de Agradacimiento por el Favor recibido del Cielo, el rey Ramiro I hizo en Calahorra voto de entregar perpetuamente a la iglesia de Santiago de Compostela:

  • Las Primicias de todas las cosechas y vendimias
  • Una parte de todo el Botin que se hiciese peleando

Opinión del Historiador Juan Francisco Masdeu

El autor opina lo siguiente:

  • Quien no sospechara de la legitimidad y antigüedad de dicho Diploma viendo referido en él un acontecimiento memorabilisimo, que con ser tan digno de comunicarse a la posteridad no se halla jamas insinuado en ninguno de nuestros escritores 4 siglos anteriores.
  • Quien leyendo el diploma no descubre sus incoherencias, sus inverosimilitudes, sus falsedades, sus anacronismos por los siguiente:

Segun Juan Francisco Masdeu la verdadera batalla se dió en tiempos de Ramiro II

Segun Masdeu la verdadera Batalla se dió en tiempos de ramiro II y no del I, y hace observar una relación con todas las falsedades ya mencionadas y en sentir de Masdeu la verdadera Batalla se dió en tiempo de Ramiro II y hace observar que haciendo esta suposición resultan verdaderos muchos de los pormenores relatados por el Diploma como son:

  • El nombre de la mujer del Rey que efectivamente era Urraca
  • El ser ya Leon la Corte del Reino y hasta la fecha sustituyendo la Era del Cesar a la vulgar.

Leyenda

El motivo de la creación de esta leyenda habría sido animar a la población a luchar contra los musulmanes, para poder contrarrestar el espíritu de guerra santa con la que luchaban estos y que les conseguía el Paraíso.

La primera crónica que cita esta legendaria aparición fue narrada (hacia 1243 ) por Rodrigo Jiménez de Rada , arzobispo de Toledo.

Guerra de las Naranjas


La Guerra de las Naranjas fue un breve conflicto militar que enfrentó a Portugal contra Francia y España en 1801.

En 1801, Napoleón conminó a Portugal para que rompiera su alianza tradicional con Inglaterra y cerrara sus puertos a los barcos ingleses. En esta pretensión inmiscuyó a España, gobernada entonces por el ministro Manuel Godoy, mediante la firma del tratado de Madrid de 1801. Según este tratado, España se comprometía a declarar la guerra a Portugal si la nación vecina mantenía su apoyo a los ingleses. Ante la negativa portuguesa a someterse a las pretensiones franco-españolas, se desencadenó la llamada Guerra de las Naranjas.

Manuel Godoy retratado por Francisco de Goya en 1801 (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.)

La campaña militar apenas duró dieciocho días entre mayo y junio de 1801. En ella, un ejército español al mando de Godoy ocupó sucesivamente una docena y media de poblaciones portuguesas, entre ellas Arronches, Castelo de Vide, Campo Maior, Portalegre, Olivenza y Juromenha). La resistencia portuguesa fue mínima, en la creencia de que España no tenía pretensiones territoriales. La paz se firmó en Badajoz el 6 de junio (Tratado de Badajoz), devolviéndose todas las plazas conquistadas a Portugal con la excepción de Olivenza y su territorio, que ya era un viejo contencioso fronterizo entre los dos países. Aprovechando la ocasión y la geografía, tampoco se devolvió Vila Real (Villarreal), que no pertenecía a Olivenza, sino a Juromenha. La línea divisoria entre España y Portugal se fijó en aquella zona utilizando el curso del río Guadiana, de facto sino de iure ya que subsisten cuestiones sobre la posesión del territorio.

Aunque el acuerdo entre Francia y España preveía que Portugal cediera a España una o varias provincias portuguesas que representasen el veinticinco por ciento de la población metropolitana para poder usarlas como moneda de cambio y conseguir la devolución o cesión de Mahón, la isla Trinidad y Malta, esta cláusula fue obviada por Carlos IV de España, con grave disgusto de Napoleón.

La Guerra de las Naranjas recibió este nombre debido al ramo de naranjas que Godoy hizo llegar a la reina María Luisa cuando sitiaba la ciudad de Elvas.

Frente americano

El 8 de agosto de 1801, un grupo de irregulares portugueses aliados con algunos guaraníes descontentos, en el contexto de la Guerra de las Naranjas, ocuparon el pueblo de San Miguel Arcángel y pocos días después conquistaron el resto del actual departamento de Misiones Orientales y el pueblo de San Francisco de Borja.

El Tratado de Badajoz reconoció la soberanía española en los territorios conquistados en las Misiones Orientales, firmado el 6 de junio de 1801 en la ciudad de Badajoz entre España y Francia de un lado, y Portugal del otro, puso fin a la Guerra de las Naranjas. En relación a España, Portugal reconocía definitivamente el derecho de posesión de la Colonia del Sacramento y de las Misiones Orientales, que ya se había intentado solucionar a través de los tratados de Madrid de 1750 y del de San Ildefonso de 1777. El tratado también estipulaba que la violación de cualquiera de sus artículos conduciría a su anulación.

Portugal nunca devolvió los territorios de Misiones Orientales y hoy estos territorios pertenecen al Brasil. La no devolución de dichos territorios es lo que justificó la no devolución de Olivenza por parte de España tras las guerras napoleónicas.

Guerra de las Naranjas
Fecha 20 de mayo-6 de junio de 1801
Lugar Portugal
Resultado Victoria española. Tratado de Badajoz
Beligerantes
Portugal  España
 Francia