Category: Mayas



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  • El primer día de otoño de este 2016 trae consigo un fenómeno astronómico solo visible en dos ocasiones al año

 El primer día de otoño es el descenso de Kukulkán a través del templo - CC

El primer día de otoño es el descenso de Kukulkán a través del templo – CC

El primer día de otoño de este 2016 supondrá para nosotros la victoria de la noche sobre el día o empezar a ver cómo se tornan nuestras calles y bosques de preciosas tonalidades ocres. Pero para la cultura maya el día de hoy tenía un interés especial. Era, nada más y menos que el descenso de una de sus mayores divinidades. Y si queremos, esta jornada de equinoccio puede ser una gran oportunidad para vislumbrarlo.

Kukulkán, algo así como «Serpiente de plumas» en maya yucateco, era una deidad con forma del reptil que le da nombre, que en la cultura maya representaba el agua y el viento. Tanta era la adoración que los prehispánicos mostraban por ella, que erigieron templos en su honor en múltiples ciudades de su reino. Era considerada como una divinidad creadora, y aquello, le daba una magia especial.

Este primer día de otoño de 2016 surgirá, como siempre, la bajada a la tierra de Kukulkán. Para ello, habría que desplazarse a una de las construcciones que se erigieron en su honor, Chichén Itzá, que como cada primer día de otoño, mostrará un fenómeno astrológico impactante. Si nos detenemos a observar la escalinata, de repente seremos conscientes de la presencia de varios triángulos de luz y sombra que aparentan el descenso de la serpiente por la escalera en un primer día de otoño que terminará por convertirse en mágico -ocurre algo similar el primer día de primavera.

Que ocurra esto no es casualidad. Atendiendo a los movimientos de la Tierra, y a la dirección de la luz, que avanza según vamos cambiando de estación, los mayas llegaron a la conclusión de que, para que en los equinoccios -como el que vamos a vivir el primer día de otoño este jueves- pudiese surgir este fenómeno, se hacía imprescindible colocar la construcción con una inclinación aproximada de 20° con respecto al norte geográfico. Aunque no hay evidencias de que la civilización maya erigiera todo el templo orientado a la consecución de este fenómeno, sí que impresiona.

El resultado, toda una imagen para no olvidar. Quien se siente a observar la escalinata del templo durante el primer día de otoño de este 2016 -o el primer día de primavera de 2017, si el lector se anima por entonces a organizar un viaje para contemplarlo-, podrá visualizar, a medida que avanza la tarde, la proyección de la sombra de la serpiente descendiendo ávida, impasible ante la mirada de turistas y curiosos, como un vestigio intacto de aquella cultura maya tan avanzada a su época que lucha por mantenerse viva. El fenómeno comienza, como hemos dicho, el primer día de otoño, pero continúa. Los siguientes cinco días permanece, dando magia a un fenómeno totalmente religioso. Una serpiente que solo despierta dos veces al año, y que después se diluye entre la luz y la sombra, hasta que vuelva a despertar seis meses después


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  • Entre un 10 y un 15 % de la simbología escrita con esta lengua precolombina sigue siendo desconocida.Los investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne pretenden crear una herramienta similar al Google Translate, pero para historiadores
  • Los investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne pretenden crear una herramienta similar al Google Translate, pero para historiadores

 

Codice de Madrid

Codice de Madrid

Cinco millones de personas en América del Sur hablan actualmente lenguas que tienen su origen en la civilización maya, pero entre un 10 y un 15 % de la simbología escrita sigue siendo desconocida para los expertos. Solo se conservan tres códices escritos en lengua maya en museos de París, Dresde (Alemania) y en el Museo de América, en Madrid, ya que la mayoría de los documentos escritos en esta lengua se perdieron en el siglo XVI con la conquista española.

Este hecho, sumado a la compleja construcción del lenguaje maya, dificulta la labor de traducción de los investigadores, puesto que cada símbolo representa un sonido o un significado. Además, la escritura maya se estructura en bloques, por lo que el significado de un mismo símbolo puede cambiar según qué otras imágenes le acompañen.

Para facilitar la traducción de la compleja lengua que usaba esa civilización precolombina, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (Suiza) han desarrollado un algoritmo tras analizar miles de signos jeroglíficos, que representan un sonido, o también un significado.

Tras el trabajo de los investigadores del Centro de Investigaciones suizo Idiap, afiliado a la EPFL, y de especialistas en escritura maya de la Universidad de Bonn, en Alemania, se creará un catálogo digital que contendrá representaciones de alta calidad de los jeroglíficos hasta ahora conocidos, según un comunicado remitido esta semana por la escuela.

Esta herramienta agilizará la identificación del significado y permitirá la posterior creación de una base de datos virtual que podrá ser utilizada por el conjunto de la comunidad científica, similar a «la herramienta de traducción de Google pero para historiadores».

«Cada imagen cuenta una historia», dice Rui Hu, una investigadora del equipo. «A veces podemos adivinar su significado con la ayuda de personas que hablan esta lengua hoy, y también mediante el uso de glosarios». La tarea es particularmente difícil porque los jeroglíficos son difíciles de descifrar en los documentos históricos, debido a su edad y estado de deterioro. Es más, los escritores precolombinos dibujaron los símbolos de diferentes y creativas maneras, que varían por época y lugar. Además hay símbolos que se parecen entre sí pero significan algo completamente diferente.

Un verdadero enigma para los arqueólogos y epigrafistas, que aún pasan una cantidad significativa de tiempo estudiando detenidamente catálogos para identificar cada símbolo. Gracias a este proyecto interdisciplinar, que cuenta con el apoyo de la Universidad de Ginebra, los investigadores podrán identificar rápidamente un jeroglífico dado y su significado, y ver, por ejemplo, cuáles son las combinaciones más comunes de símbolos observadas en el mismo «bloque» de texto.

«Uniendo la informática con el trabajo de expertos en lengua maya, podemos realizar avances fascinantes», subraya Rui Hu.

Para Carlos Pallán Gayol, experto de la Universidad de Bonn, «esta investigación es muy interesante para los especialistas de escritura maya, gracias al potencial de este tipo de enfoques multidisciplinares, novedosos para superar las dificultades de medios tradicionales».

 


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  • Según un especialista, los recientes hallazgos en cuerpos de agua de la entidad revelan secretos del pasado antropológico del Nuevo Mundo.
Los más recientes hallazgos en cenotes de Yucatán dan nueva luz para reconstruir la historia del hombre en América, dice un especialista. La imagen es de contexto y corresponde al cenote Ik kil, en Chichén Itzá. (Archivo/Ángel Mazariego/SIPSE)

Los más recientes hallazgos en cenotes de Yucatán dan nueva luz para reconstruir la historia del hombre en América, dice un especialista. La imagen es de contexto y corresponde al cenote Ik kil, en Chichén Itzá. (Archivo/Ángel Mazariego/SIPSE)

MÉRIDA, Yuc.- El especialista José Antonio Ruiz Silva señaló que hallazgos recientes en los sistemas de cenotes de la península de Yucatán confirman que esos sitios resguardan “valiosa información” sobre el pasado biológico y antropológico del continente americano.

El funcionario de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), quien se desempeña como jefe del Departamento de Manejo de Sistemas Kársticos, dijo que año con año en el Encuentro Internacional de Espeleobuceo que se desarrolla en esta entidad se dan a conocer nuevos hallazgos en los cenotes peninsulares.

Recordó que en la X edición que se realizó en Yucatán en octubre pasado sobresalieron dos descubrimientos, uno denominado “la mujer de Naia” que se realizó en territorio quintanarroense y otro que fue bautizado como “la espuma de chocolate” en esta entidad.

En el caso de la “mujer de Naia” -explicó- se trata de un descubrimiento reciente en las inmediaciones del municipio de Tulum, Quintana Roo, en un cenote conocido como “La Virgen”, mismo que tiene una profundidad que en un principio se calculaba en más de ocho metros.

Entre los exploradores se encontraban Alejandro Álvarez, ingeniero oriundo del Distrito Federal, y Alberto Nava de Venezuela, quienes han participado ya en varios encuentros internacionales de espeleobuceo, puntualizó Ruiz Silva.

En ese sitio, los especialistas y su equipo avanzaron hasta llegar a una distancia de unos mil 300 metros y encontraron un abismo que da la sensación de flotar a una gran altura, al cual “algunos bautizaron como el hoyo negro”.

“Las lámparas que llevó el equipo son muy potentes pero no lograron iluminar el fondo, por lo que se calcula que ese punto podría tener una profundidad superior a 60 metros, una de las más grandes que se han encontrado en la zona de cenotes de la Península de Yucatán”, detalló.

Además de formar nuevos espeleobuzos, hay que frenar el deterioro de los cenotes, afirma un funcionario de medio ambiente 

“No hubo rebote de luz, por lo que creemos que ese punto del cenote puede marcar un hito en la arqueología subacuática por lo menos en el continente americano”, anotó.

En la exploración se encontraron algunos restos humanos, que se presume pertenecieron a una mujer, de ahí que el descubrimiento fuera bautizado como “la mujer de Naia”.

Sin embargo, también se encontraron restos de “gonfoterios”, que es un ancestro de los elefantes, como el mamut o el mastodonte, que desapareció del continente hace miles de años, añadió.

“Por esa razón creemos que es uno de los hallazgos más importantes de los últimos años”, precisó.

Asimismo, refirió que otro hallazgo se registró en un cenote ubicado en la región de San Manuel, en Yucatán, con el descubrimiento de una pieza que parece una “chocolatera”, en un estado de conservación “asombroso”.

“Esa chocolatera se entregó a expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), pues se trata de un hallazgo muy importante para conocer más de la relación que tenían los antiguos mayas con los cenotes, además de las capacidades que tenían para trasladar productos y mercancías a grandes distancias”, apuntó.

Junto con la chocolatera, que es considerada una auténtica “rareza”, se encontraron otras piezas arqueológicas que también podrían aportar nuevos datos sobre los antiguos pobladores de estas tierras, agregó.

El experto abundó que esos y otros hallazgos confirman que los cenotes peninsulares guardan “información valiosa”.

Por esa razón, planteó, además de formar más y nuevos especialistas en espeleobuceo y arqueología subacuática, es necesario reforzar las políticas para frenar el deterioro y contaminación de la red de cenotes que hay en la región.


El Confidencial

Friso de la cultura maya (EFE)

Friso de la cultura maya (EFE)

Un friso de la cultura maya, considerado como el más espectacular hasta ahora visto, fue encontrado en el centro arqueológico precolombino de Holmul, al norte de Guatemala y fronterizo con México y Belice, reveló hoy uno de sus descubridores.

El arqueólogo guatemalteco Francisco Estrada-Belli, director de este centro, explicó en rueda de prensa que el friso, de ocho metros de largo por dos de ancho, fue hallado en una pirámide maya que data del año 600 después de Cristo, decorada con imágenes de dioses y gobernantes y una larga inscripción.

El  hallazgo se hizo durante la búsqueda de indicios relativos a una tumba encontrada en la parte superior de un edificio del centro arqueológico maya, la cual estaba vacía. Sin embargo, bajo la estructura se encontró una tumba con los restos de un individuo acompañado de 28 vasijas cerámicas y una máscara de madera, por lo que se cree que pudo haber sido un gobernante o miembro de la elite de Holmul, dijo.

Las investigaciones para determinar la identidad de este personaje y las circunstancias en las que vivió dieron origen al descubrimiento de este friso decorativo en el edificio asociado a la tumba, subrayó el arqueólogo.

Estrada-Belli reveló que la composición incluye tres personajes principales que visten ricos trajes de plumas de quetzal (el símbolo nacional) y de jade, sentados sobre cabezas de monstruos ‘witz’. El personaje central se identifica como Och Chan Yopaat por los signos jeroglíficos en su tocado y en el texto debajo de su imagen.

El experto añadió que desde la boca del monstruo central se desprenden dos serpientes emplumadas de las cuales emergen los ancestros y cerros laterales. Enfatizó que entre ellos están las figuras de dos dioses ancianos, que le otorgan al personaje central un objeto identificado por un signo jeroglífico que ellos creen que significa “primer tamal” (ofrenda de comida). En la parte posterior de los tres personajes está una banda de símbolos astrales conocida como “banda celestial”.

Estrada-Belli recordó que la primera investigación en Holmul data del periodo clásico y preclásico y se realizó en 1909. Su equipo la retomó en el 2000, pero ya no continuó por falta de recursos.

Sin embargo, con el apoyo de las fundaciones estadounidense Alphawood, Maya ArcheologyIniciativa, National Geographic Society y el aval académico de la Universidad de Boston, reinició los trabajos el año pasado.

“Este es un hallazgo extraordinario, es una obra de arte que también nos proporciona mucha información sobre la función y significado del edificio”, destacó.


El Mundo

  • El hallazgo se produjo mientras excavaban para ampliar una carretera

Arqueólogos mexicanos han encontrado una decena de entierros mayas con más de 1.200 años de antigüedad en el sitio arqueológico de Xtojil, a unos 20 kilómetros de Chichén Itzá en la península de Yucatán.

La mayoría de los esqueletos fueron hallados dentro de tumbas líticas denominadas cistas (cavidad rectangular protegida y cubierta por lajas de piedra), en las cuales se encontraron unas 30 piezas de cerámica, dos de las cuales tienen jeroglíficos, precisó en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La institución explicó que este hallazgo se produjo durante las excavaciones para la ampliación de una carretera en la zona.

Los entierros fueron colocados entre los años 600 y 800 d.C. antes de que Chichén Itzá se convirtiera en un gran centro ceremonial y centro rector en el norte de la península.

El INAH indicó que estos vestigios y otros más hallados en la región han permitido determinar a los expertos que hace más de 1.200 años existía una densidad de población importante dispersa en asentamientos en torno a los cenotes, aunque más tarde y por diversas razones se desarrolló Chichén Itzá como el centro más importante del área.

De las diez tumbas, siete se encuentran en un basamento de 1’80 metros de largo por 60 centímetros de ancho en promedio, dos de las osamentas se encontraron en posición sedente y uno más en el interior de una vasija, lo que corresponde a un entierro secundario.

El arqueólogo José Osorio León ha indicado que en la estructura donde fueron hallados los diez entierros había sido parcialmente afectada cuando se construyó la carretera hace unos 60 años, aunque se conservaron algunos de sus muros. El experto ha explicado que estas tumbas no corresponden al concepto occidental de cementerio, ya que los cuerpos fueron enterrados en el mismo espacio de las viviendas.


ABC.es

  • Entre los objetos encontrados se incluye un collar elaborado con 18 piezas de jade y varios espejos mosaicos de pirita de hierro

    Imagen de la tumba considerada como la más antigua de la era maya en Mesoamérica

     

El entierro del gobernante «K’utz Chman», que en lengua Mam significa «Abuelo Buitre», considerado el más antiguo de la era maya en Mesoamérica, ha sido descubierto en la costa sur de Guatemala, según han informado los arqueólogos que han participado en el hallazgo. La arqueóloga guatemalteca Christa Schieber ha explicado en rueda de prensa que el hallazgo del entierro real maya tuvo lugar el pasado mes de junio en el Parque Nacional Arqueológico Tak’alik Ab’aj, situado en el municipio de El Asintal, en el departamento de Retalhuleu.

En opinión de Schieber, el hallazgo después de diez años de investigación, es «el máximo exponente de los descubrimientos arqueológicos de 2012», durante el que Guatemala celebrará el cambio del calendario maya conocido como Backtun 13, el próximo 21 de diciembre.

El patrón del entierro real y el más antiguo descubierto hasta ahora es diferente al encontrado en 2002, al que los arqueólogos le dieron el nombre de «Entierro 1» ya que data del periodo Preclásico Tardío, explicó Schieber.

Según la científica, el «Entierro 1» tenía una ofrenda enorme de más de 600 vasijas cerámicas, pero no se encontraron restos humanos, y entre los objetos enterrados se incluye un collar realizado con 18 piezas de jade, y varios espejos mosaicos de pirita de hierro, uno de los cuales tiene más de 800 piezas, según Efe

Sin embargo, el nuevo entierro descubierto, que tampoco contiene huesos preservados y que data de los años 770 al 510 antes de Cristo que corresponde a la segunda parte del Preclásico Medio, contiene pocas vasijas, ha explicado Schieber.

«El amanecer de la era maya»

La arqueóloga guatemalteca destaca que esa época se ha definido como la de transición entre la manifestación Olmeca a la Maya temprana en Tak’alik Ab’aj, y lo sitúa como «el inicio o el amanecer de la era maya». Por tanto, ha resaltado, se le puede considerar como «el más antiguo entierro real maya con un ajuar tan sofisticado encontrado en Mesoamérica».

De acuerdo con la arqueóloga, el entierro fue localizado en un agujero orientado hacia el norte-sur de la estructura 6 y hacia el sur de la «Ofrenda Collar del Ancestro» que fue descubierta el año pasado.

La diferencia del entierro del señor «K’utz Chman» con el «Entierro 1» son las «seis maravillosas figurillas femeninas» de la «Ofrenda Las Muñecas» que fueron halladas en el lugar y dadas a conocer en julio pasado.

También, ha agregado, las centenares de cuentas miniaturas de jadeita (mineral de la familia de los silicatos) del preciado azul olmeca y verde manzana, aún en la posición que indica que estaban cosidas sobre tela o cuero, bordadas en las muñequeras, y un taparrabo, al que definió como «el más esplendoroso». «Este taparrabo puede ser el único bordado con cuentas miniaturas de jadeita encontrado in situ de Meso América», sostiene.

Según Schieber, el collar, con cuentas de formas especiales que se parecen a las encontradas en el área Olmeca, tiene una pieza central única llamada «figura alada parada» o «hacha con cabeza de pájaro».

Este pendiente retrata una figura humana con cabeza de pájaro, muy probablemente un buitre, que puede representar una temprana versión del título «ajaw», ha apuntado.

De allí, ha dicho, que los arqueólogos le hayan puesto el nombre al entierro real maya de «K’utz Chman», que en lengua Mam significa «Abuelo Buitre», aunque aclaraba que su verdadero nombre se desconoce. «Pensamos que este entierro es de mucha importancia bajo la luz de la conexión con la ruta comercial de larga distancia a lo largo de la Costa Pacífica y el aparente desarrollo sociocultural hacia centros regionales», ha añadido..

Según Schieber, el entierro puede referirse a uno de los primeros gobernantes mayas de Tak’alik Ab’aj, que se puso en la vanguardia y dio el paso de la representación del mundo Olmeca a la innovación de la cosmovisión Maya temprana.

«También se le podrá llamar cariñosamente uno de los primeros mayas tempranos con costumbres todavía olmecas», concluyó.


El Mundo

  • Muchos de los huesos pertenecen a bebés y niños enfermos
  • El cementerio inca fue utilizado en torno al año 1000
  • Junto con los cuerpos se han encontrados muchas ofrendas

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Hace un milenio, los incas utilizaron el Santuario de Pachacamac, en la provincia de Lima, cerca del mar, como cementerio.  Más de 80 esqueletos de todas las edades, entre ellos una docena de niños muy pequeños, acaban de salir a la luz después de un milenio bajo tierra, en las excavaciones llevadas a cabo por la Universidad Libre de Bruselas, que lleva dos décadas trabajando en este país.

En la campaña de este año, terminada hace escasos días y dirigida por Peter Eeckhout, el equipo de Proyecto de Ychsma comenzó a excavar unos almacenes incas de los siglos XV y XVI, así como una necrópolis detectada en 2004.

Este antiguo cementerio estaba situado justo delante del Templo de Pachacamac. “En campañas anteriores ya habíamos encontrado pequeñas tumbas con dos o tres individuos, pero este año dimos con un enorme compartimento de 20 metros de largo que estaba intacto desde hace un milenio, inexplicablemente escapó del expolio”, explica Eeckhout a EL MUNDO.

Esta enorme tumba ovalada estaba excavada en la tierra y cubierta con cañas y troncos de árboles tallados. Una docena de bebés y niños estaban colocados en el perímetro, con sus cabezas orientadas hacia el interior. La parte principal estaba dividida en dos partes por una pared de ladrillos, que servían de base para otros enterramientos. En estos dos compartimentos, los arqueólogos encontraron más de 70 esqueletos y momias, muchas aún intactas y en posición fetal, tal como les dejaron los incas.

Ofrendas y animales

Pertenecen a personas de ambos sexos y junto a los cuerpos había ofrendas, como vasijas de cerámica, animales (perros, gallinas de guinea), objetos de oro y cobre, máscaras de madera, calabazas, etcétera, objetos que ahora están en fase de restauración.

Al equipo de Eekhout le sorprendió, sobre todo, la cantidad de bebés y niños de muy corta edad que había. Los antropólogos, bajo la dirección de Lawrence Owen, de la Universidad de Londres, creen que había una relación de parentesco entre muchos de los enterrados, debido al parecido morfológico de los esqueletos.

En un primer análisis detectaron que algunos habían sufrido lesiones mortales y otros tenían golpes o habían sufrido graves enfermedades. “Sólo hay un caso con un golpe en el cráneo que nos indica una muerte violenta“, explica el arqueólogo belga.

Un trabajo anterior realizado por el mismo equipo del Proyecto Ychsma ya reveló que muchos de los esqueletos de Pachacamac pertenecieron a personas que sufrieron enfermedades. De hecho, los investigadores sugieren que podía ser el lugar al que los incas recurrían cuando estaban enfermos en busca de una cura, su santuario de sanación como lo es Lourdes para algunos católicos.

Preguntas pendientes

Pero tanto la confirmación de esta hipótesis como otras muchas preguntas aún sin respuesta tendrán que esperar al análisis en laboratorio del material que se ha encontrado. Eeckhout quiere realizar la datación de cada uno de los individuos, secuenciar su ADN, estudiar la cerámica, los huesos de los animales y los tejidos, incluso determinar las plantas que había entonces. Los enigmas son muchos. ¿Acaso sacrificaron a los niños? ¿Enterraron los 80 cuerpos a la vez, en un entierro comunal, o fue a lo largo del tiempo? ¿Eran todos de la zona o venían de lejos? ¿Ycómo murieron?

Pachacamac, como lugar de culto inca, se conoce desde que Hernando Pizarro llegó a la costa peruana. Sus más de 400 hectáreas llegaron a ser el mayor santuario prehispánico de la costa central durante más de 1.500 años, un prestigio religioso que queda en evidencia por sus templos y la multitud de peregrinos que lo visitaban en las grandes ocasiones del calendario ritual andino. Por lo que parece, también querían pasar allí la eternidad.


EFE – ABC

  • Es la evidencia arquitectónica encontrada más antigua de la cultura maya
 EFE Un palacio maya descubierto en el sureño estado mexicano de Chiapas

EFE | Un palacio maya descubierto en el sureño estado mexicano de Chiapas

Un grupo de especialistas mexicanos ha descubierto un palacio maya con unos 2.000 años de antigüedad en el yacimiento arqueológico Plan de Ayutla, en el estado de Chiapas, informaron hoy fuentes oficiales.

“El descubrimiento constituye la primera evidencia arquitectónica de una ocupación tan temprana entre las antiguas urbes mayas de la cuenca del Alto Usumacinta”, en el municipio de Ocosingo, indicó en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La institución precisó que en esa zona arqueológica de la Selva Lacandona encontraron evidencias del palacio maya de principios de nuestra era, además de un enterramiento de entre los 900 y 1000 años, los cuales se prevé que sean abiertos al público el año próximo.

El director del proyecto, Luis Alberto Martos, explicó que este nuevo descubrimiento se localizó en un patio hundido ubicado en la Acrópolis norte del yacimiento arqueológico, el cual representa la primera evidencia de una ocupación temprana entre el año 50 a.C. y el 50 d.C. entre las antiguas urbes mayas en el Alto Usumacinta.

Martos agregó que hasta ahora las evidencias más antiguas eran del año 250 d.C., aunque existían restos cerámicos de al menos un siglo antes.

Precisó que el palacio descubierto está conformado “por cuartos con muros de casi un metro de ancho, cuyas esquinas están redondeadas, un rasgo temprano de la arquitectura maya”.

Añadió que en una época posterior, los mayas desmontaron la construcción y rellenaron la plaza para elevar el nivel de los demás edificios, por lo que “los restos del palacio temprano se preservaron al quedar debajo”.

Las construcciones posteriores se edificaron entre los años 250 y 800 d.C. y corresponden a los períodos del Clásico temprano y tardío, cuando este sitio jugó un papel político fundamental.

Según una hipótesis, esta ciudad fue el centro político del que partió el linaje fundador de Bonampak, y estuvo subordinado en distintas etapas a Toniná, importante urbe con la que guarda rasgos similares en algunos elementos arquitectónicos, como la cancha de Juego de Pelota y las grecas que decoran los edificios, indicó el especialista.

Agregó que las investigaciones permitirán profundizar en la interacción e integración política en esta región, “una zona donde varios señoríos estuvieron en pugna y libraron batallas y formaron alianzas”.

El arqueólogo explicó también que el trabajo en ese yacimiento han permitido conocer la larga secuencia de ocupación de principios de la era actual hasta el año 1000 d.C, que supone un periodo de “diez siglos reflejados en la arquitectura del lugar”.

Detalló que este sitio tiene unas estructuras muy complejas. “Tiene tres acrópolis y tres plazas principales, disposición que cumple con la cosmovisión maya de cielo, tierra e inframundo”, apuntó.

Martos refirió que la última fase de construcción corresponde a los años 800-850 d.C., “cuando grupos de origen chontal, que utilizaban una cerámica de pasta fina, reocuparon algunos edificios y levantaron otros”.

De acuerdo con el plan de restauración de este yacimiento, se prevé que este año se terminen algunos edificios de la Acrópolis norte y algunas en el área oeste; y para el próximo se trabajará en “la consolidación de otra acrópolis donde residía la elite”, explicó.

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