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  • Un equipo de científicos españoles publicará cada dos meses un detallado informe meteorológico accesible al público

El vehículo ‘Curiosity’ en el Monte Sharp, que forma el pico central del cráter Gale NASA

El verano acaba de comenzar en el hemisferio sur de Marte pero, si hubiera algún ser humano viviendo allí, el tiempo no invitaría precisamente a dar un paseo. Una tormenta local de arena, 40 grados bajo cero de temperatura media con un pico máximo de -14ºC, 60 grados de diferencia entre el día y la noche, los vientos más fuertes del año… Son algunos de los datos meteorológicos recogidos en el parte del tiempo que acaba de publicar un equipo de científicos españoles del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA) a partir de la información recopilada por Curiosity, el vehículo robótico de la NASA que aterrizó en el planeta rojo en agosto de 2012. De momento, el rover es el único que tiene hacer frente a las inclemencias del tiempo marciano.

Se trata del primero de una serie de detallados informes meteorológicos dirigidos al público general que, a partir de ahora, serán publicados “cada mes marciano, es decir, cada dos meses terrestres“, según explica uno de sus autores, el investigador del CAB Jorge Pla García.

La estación meteorológica que Curiosity lleva a bordo, denominada REMS (Rover Environmental Monitoring Station), ha sido diseñada por los científicos españoles del CAB y lleva sensores para medir la temperatura del aire, del suelo, la radiación ultravioleta, la presión, la humedad y el viento. El rover se encuentra en el cráter Gale, una zona que según, explica Pla, no es muy representativa del resto del planeta: “Está en el ecuador de Marte y al igual que ocurre en la Tierra, los fenómenos meteorológicos en el ecuador son muy diferentes a los de las latitudes medias y altas. Suelen ser fenómenos muy repetitivos, mientras que en las zonas más cercanas a los polos o en latitudes altas, el tiempo es más cambiante”, señala en conversación telefónica.

Hasta ahora, los datos recopilados por REMS se cargaban en una aplicación para dispositivos móviles destinada a la comunidad científica. “Son, sobre todo, datos numéricos que no cuentan lo que está pasando en Marte. Cuáles son los frentes, las temperaturas, las oscilaciones entre el día y la noche y, sobre todo, qué tipo de circulación atmosférica hay en cada parte del año”, enumera Pla. La NASA difunde la evolución anual de los datos recabados por su rover, pero no de forma continuada.

“Normalmente se publican artículos científicos sobre los análisis de los resultados, pero queremos que el gran público conozca lo que estamos haciendo y cómo va evolucionando la atmósfera de Marte cada dos meses”, apunta Javier Gómez-Elvira, investigador principal del instrumento REMS y coautor del informe, junto con Jorge Pla y Antonio Molina.

Fenómenos parecidos en la Tierra

Para que el parte pueda ser entendido más fácilmente, añade Pla, están incluyendo ejemplos de lo que ocurre en nuestro planeta: “Por ejemplo, este mes hemos visto un fenómeno meteorológico prácticamente igual que el que se da en algunos lugares de la Tierra, comparable a los vientos Foehn de Los Alpes o los vientos Chinook en las Montañas Rocosas. Es la primera vez que se incluyen en un parte meteorológico marciano”, señala Pla. Las denominan ondas de montaña y tienen tanta fuerza que son capaces de hundir masas de aire que son más calientes que las del cráter hacia su interior. “Las masas de aire caliente deberían ascender en lugar de descender, pero estos vientos lo que hacen es hundirlas. Las temperaturas del interior del cráter suben por tanto muy rápidamente”, explica.

Por lo que respecta a las temperaturas, el equipo del CAB hace hincapié en la importancia de distinguir entre la temperatura del aire y del suelo. La del aire suele estar todo el año por debajo de los 0ºC mientras que la temperatura del suelo suele ser más alta. “Si camináramos por Marte, podrías tener los pies a 10ºC y la cabeza a 0ºC”, señala.

Así, la temperatura media del aire ha sido de -40ºC (la media mínima de -70ºC, y la media máxima, -12ºC). Por lo que respecta a la temperatura del suelo, la media ha sido de -33ºC.

60 grados de diferencia entre el día y la noche

“Lo más destacado es la diferencia entre el día y la noche, que este mes ha sido de 60 grados”, dice Jorge Pla. Y es que en una noche de verano marciana en esa región, pueden alcanzarse fácilmente los 80 grados bajo cero.

Durante la pasada primavera, se registraron las temperaturas más altas del año en esa zona, alcanzando los 4ºC de máxima al mediodía. También la radiación solar alcanzó su registro máximo anual en el cráter Gale.

¿Por qué hace tanto frío en Marte? Además de estar 1,52 veces más lejos del Sol que la Tierra (lo que hace que reciba un 43% de la luz solar que nos llega a nosotros), su tenue atmósfera (100 veces más liviana que la nuestra) es incapaz de retener el calor que entra.

De la lluvia nos olvidamos porque como recuerda Pla, “hace miles de millones de años que no llueve en Marte“. Más controvertido es el asunto de la nieve, pues ha habido algún investigador que ha propuesto que es posible que en los casquetes polares pueda nevar hielo de CO2, aunque esta teoría no ha sido demostrada.

Tormentas de arena

Las tormentas de arena son uno de los fenómenos más interesantes que ocurren en Marte. “Las tormentas locales se producen todos los años al llegar la primavera porque es cuando más pega el Sol en el hemisferio sur. La radiación solar calienta el suelo y levanta el polvo. Duran meses, por eso la tormenta que empezó en primavera continúa ahora”, detalla Pla.

Por otro lado, en Marte se forman tormentas globales de polvo, que son las que cubren totalmente el planeta. “Desde que aterrizó Curiosity no ha habido ninguna tormenta de arena global. Se sabe que se producen periódicamente, pero no con una cadencia exacta. Este año se esperaba una que no se ha producido finalmente. Habrá que esperar dos años terrestres (un año marciano) en estas mismas fechas para ver si se produce”, señala Gómez-Elvira.

En principio, una gran tormenta de arena no debería afectar al funcionamiento de Curiosity: “El rover se quedaría estático y las cámaras se cerrarían. El problema que podría causar es que la arena cubriera los paneles solares que suministran energía pero Curiosity lleva una pila radiactiva. Los rovers gemelos Opportunity y Spirit [llegaron a Marte en 2004] sí tenían paneles solares, pero después hubo tormentas de viento que limpió la arena”, señala Javier Gómez.

Fallo en los sensores de viento

Tras cuatro años y medio de exposición al hostil ambiente marciano, el estado de la estación meteorológica REMS es bueno con la excepción de los dos sensores de viento. Según explica Gómez-Elvira, uno de ellos nunca llegó a funcionar, pues se cree que se estropeó durante el aterrizaje, y el segundo ha tenido problemas debido al propio ambiente marciano, por lo que las mediciones del viento no han sido precisas.

El equipo español también se encargará de suministrar a la NASA la estación meteorológica que llevará su próximo rover , Mars2020, y que será una versión mejorada de la que lleva Curiosity , con modificaciones para evitar los problemas detectados en el sensor de viento y ofrecer nueva información sobre el clima marciano, por ejemplo, cómo es el contenido de polvo en la atmósfera.

“Necesitamos conocer el tiempo de Marte para saber qué nos vamos a encontrar cuando mandemos las siguientes futuras misiones robóticas y también misiones humanas. Conocemos muy poco sobre la atmósfera de Marte y necesitamos muchas más estaciones”, dice Pla.


El Mundo

Vista del cráter Gale NASA

Vista del cráter Gale NASA

Marte es en la actualidad un planeta extremadamente seco y frío, con un ambiente extraordinariamente inhóspito para la vida como la conocemos en la Tierra. Los científicos saben, sin embargo, que en el pasado tuvo agua y un clima diferente al actual. Continuando con el trabajo que iniciaron otros vehículo robóticos, el rover de la NASA Curiosity está buscando desde agosto de 2012 pruebas que ayuden a reconstruir cómo era el planeta rojo en el pasado.

Un estudio publicado en la revista PNAS ofrece algunas pistas que permiten trazar un retrato de cómo pudo haber sido ese Marte primitivo basándose en la escasísima cantidad de dióxido de carbono (C02) que el rover halló al analizar sedimentos de aquella época en el cráter Gale, una de las zonas que está explorando. Según propone este equipo de investigadores, en el que participa el español Alberto G. Fairén, del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA), hace 3.500 millones de años esa zona de Marte habría albergado un lago glaciar rodeado por enormes masas de hielo. Un entorno que recordaría al del Ártico terrestre.

Los sedimentos que ha analizado el rover contienen minerales, como arcillas o sulfatos, que sugieren que, en el pasado, esa superficie estuvo en contacto con agua líquida. Un dato, en principio, incompatible con la escasa cantidad de CO2 detectado. Y es que los científicos creían que para que hubiera agua líquida, habría sido necesaria una determinada temperatura, que es propiciada a su vez por un mínimo de CO2 en la atmósfera, ya que este gas genera un efecto invernadero y calienta el planeta.

Según relata Fairén a EL MUNDO, los modelos climáticos que simulan la atmósfera primitiva de Marte mostraban que hace falta cerca de un bar de CO2 para poder tener agua líquida en Marte hace 3500 millones de años. “Sin embargo, las investigaciones de Curiosity confirman que, en realidad, había tan sólo entre 10 y 100 veces menos de esa cantidad mínima. Es decir, entonces había unas decenas o tal vez unos pocos cientos de milibares de CO2. Esto es mucho más que ahora, que sólo hay 6 milibares, pero insuficiente para calentar el planeta. Los modelos nos dicen que harían falta al menos alrededor de mil milibares para generar un efecto invernadero suficiente”, detalla.

“Con el poco CO2 que ha encontrado en los sedimentos de Gale, los modelos atmosféricos predicen temperaturas medias por debajo de -50C. Pero algo se nos escapa, porque Curiosity ha descubierto en esos mismos sedimentos evidencias geomorfológicas de lagos duraderos, deltas y torrenteras bajo un clima no muy frío hace 3.500 millones de años. Esta es la contradicción que plantea el artículo, y que en este momento no sabemos resolver. Una alternativa es que fuera un lago glaciar, en un ambiente muy frío, como los polos de la Tierra hoy. Esta posibilidad está siendo considerada seriamente, pero no tenemos una respuesta final todavía”, admite Fairén, que espera poder responder a esa cuestión con más investigación en el futuro. “Por eso precisamente es un gran avance. La ciencia es una serie de preguntas, no un catálogo de respuestas”, argumenta.

Curiosity es un laboratorio andante así que las muestras que recoge, las procesa in situ, antes de enviar los resultados a la NASA. Para hacer esta investigación, tomó rocas de la superficie y de hasta cinco centímetros de profundidad, que es el máximo que puede perforar. “A partir de ahí, los investigadores analizamos los datos, y los utilizamos para generar modelos que puedan que puedan responder preguntas”, dice Fairén, que investigó durante seis años en la NASA.

Cómo y por qué cambió tanto el planeta rojo sigue siendo una incógnita: “Es posible que Marte tuviera más CO2 en su atmósfera hace entre 3.500 y 4.200 millones de años. En aquel tiempo, habría sido más sencillo que el planeta tuviera agua líquida en la superficie. Hoy está absolutamente seco y es muy frío. Es muy interesante que Curiosity esté estudiando los sedimentos de un lago que existió en Gale justamente en la época de transición entre el Marte húmedo y el Marte seco”, añade. Según recuerda, el robot descubrió hace dos años que Marte ya había perdido la mitad de su agua y gran parte de su atmósfera hace 3.500 millones de años, cuando se formó el lago de Gale, por lo que considera que sus investigaciones pueden “proporcionar muchísima información acerca de la evolución climática de Marte y de cómo, cuándo y porqué perdió su agua y su atmósfera”.

¿Pudo haber formas de vida extremas en ese escenario de hielo? “La vida en la Tierra ocupa casi todos los rincones del planeta, incluyendo las zonas polares. Por lo tanto, si en Gale había un lago glaciar, el entorno no habría sido un impedimento para la vida. De hecho, si en algún momento hubo vida en Marte y apareció, como en la Tierra, muy al principio de la historia geológica del planeta, solamente habría tenido que adaptarse al entorno glaciar”.


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  • Una imagen tomada por la Curiosity deja boquiabiertos a los fans de la saga galáctica
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El gran estreno de la séptima entrega de «Star Wars» está previsto para finales de este año. La saga, camino de su cuadragésimo aniversario, continúa siendo un fenómeno de masas que mantiene enganchadas a millones de personas en todo el mundo. Somos muchos los que hemos soñado con empuñar una espada láser o, mejor aún, ponernos a los mandos de una de las impresionantes naves que aparecen en las películas. Por eso el último y extraño avistamiento del rover «Curiosity»en Marte está causando conmoción en Internet.

Encontramos la asombrosa fotografía que puedes ver sobre estas líneas en el blog «UFO Sightings Daily». No se trata de un montaje ni de un engaño: es una imagen extraída de la web oficial de la NASA y captada por su astromóvil de exploración, que lleva tres años examinando la superficie del planeta rojo. Es difícil saber a ciencia cierta qué es el extraño objeto que reposa sobre el suelo… pero sin duda, se parece mucho a un Destructor Estelar, un tipo de nave utilizado en los filmes de Star Wars.

Según lo proyectado en los cines, el vehículo original sería hasta quinientas veces mayor que el fotografiado por «Curiosity». Pero desde la bitácora mencionada recuerdan que la mayor parte de las cosas avistadas en Marte son de pequeño tamaño, por lo que esta nave podría estar capacitada para transportar varios pasajeros. Se calcula que el objeto, sea lo que sea, tendría entre dos y tres metros de largo.

Los internautas no han tardado en abrir un acalorado debate en blogs y redes sociales. Algunos se mantienen escépticos, otros creen que estamos cada vez más cerca de dar con auténticas pruebas de vida extraterrestre. En lo que todos coinciden es en reclamar a la NASA más y mejores fotos de la zona, a fin de determinar qué es exactamente la estructura encontrada por el robot. Desde la agencia espacial estadounidense no se han hecho comentarios sobre el asunto.

No es la primera vez que un hallazgo de «Curiosity» levanta expectación en internet. Recientemente, muchos vieron una «mujer marciana» en otra de las fotos del rover. Un cangrejo, una pirámide y muchas otras cosas extrañas forman parte de la colección de curiosidades registradas hasta la fecha. Los científicos, obviamente más rigurosos, han admitido ciertos indicios de que Marte pudo albergar vida, pero en ningún caso pruebas concluyentes. Por el momento tendremos que seguir yendo al cine para ver Destructores Estelares en acción.


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  • Un vídeo ha logrado miles de visitas en la Red mostrando a una presunta habitante del Planeta Rojo
YouTube El corto se suma a otros tantos que han aparecido este verano

YouTube | El corto se suma a otros tantos que han aparecido este verano

Una vez más, las redes sociales se han visto revolucionadas por un vídeo de YouTube relacionado con los extraterrestres, algo ya habitual este mes de agosto. Si hace menos de una semana el conocido usuario «Streetcap1» logró miles de visitas al afirmar que la Estación Espacial Internacional había grabado un ovni, en este caso el afortunado «youtuber» ha sido «UFOvni2012» con un corto en el que, según afirma, se puede ver a una mujer de menos de 10 centímetros de altura caminando por la superficie de Marte. Todo ello, descubierto en una imagen oficial de la NASA.

Tal y como afirma la versión digital del diario «Daily Express», el vídeo en sí fue subido a YouTube a finales de junio y, desde entonces, ha atesorado más de un millón de visitas. En él se puede ver una de las instantáneas tomadas por el «Curiosity», el rover de la Agencias Espacial estadounidense que investiga el Planeta Rojo. En principio todo parece normal pero, tras hacer zoom sobre la fotografía, «UFOvni2012» afirma que se puede apreciar la silueta de una mujer caminando sobre la zona.

La imagen se ha hecho tan famosa gracias a YouTube que el ser, de apenas 10 centímetros de altura atendiendo a la escala con la que el rover fotografía los objetos, se ha ganado un hueco en la conocida revista ufológica «UFO Singhtings Daily». Esta publicación se ha hecho eco del descubrimiento y afirma que la susodicha mujer parece tener senos y otras características antropomórficas. «También vemos que cuenta con brazos, que son de un color más claro, y lo que parece ser una cabeza que cuenta con pelo largo», ha señalado Scott Waring, autor de la información en dicha publicación.

La polémica está servida pues, mientras que los amantes de lo oculto creen que podría ser una mujer o, incluso, una estatua construida en la zona por una civilización marciana, los más escépticos consideran que la figura se corresponde con un fenómeno llamado «pareidolia». Este hace que el cerebro humano modifique imágenes extrañas para hacer que parezcan objetos familiares y conocidos.

De momento, la NASA se niega a hacer comentarios sobre estos fenómenos, aunque no es de extrañar, ya que son decenas los que son publicados a diario. Este corto de YouTube se suma a uno publicado la semana pasada en el cual se podía ver un objeto volador no identificado (característico por su luminosidad) volando cerca de la Estación Espacial Internacional. El corto causó gran controversia en las redes sociales y las publicaciones especializadas, en las cuales se llegó a afirmar que la agencia espacial estaba ocultando deliberadamente la existencia de vida extraterrestre. Como sucedió por entonces, es algo imposible de demostrar.


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Hemos encontrado respuesta a estas curiosas preguntas en Verne, resulta realmente curioso

De niños no tenemos ningún problema en hacer toda clase de preguntas. Lo malo es que muchas quedan sin contestar y otras tantas se nos ocurren ya de mayores, cuando nos da algo de vergüenza pronunciarlas en voz alta. A mi edad, ¿no debería saber ya por qué el cielo es azul? ¿No es normal que un huevo tenga forma de huevo, al ser un huevo? Por culpa de esta vergüenza nos estamos perdiendo las respuestas -que no son, ni mucho menos, tan obvias como puede parecer- y las ganas de formular más preguntas. Aquí van algunas de ellas, con enlaces que amplían la información.

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1. ¿Por qué a veces vemos la Luna cuando es de día?

La Luna sólo se encuentra en posición totalmente opuesta al Sol durante la luna llena: en el momento máximo de esta fase, resulta imposible ver la estrella y el satélite a la vez en el cielo.

Durante el resto del mes, en teoría se podría ver la Luna de día, ya que es lo suficientemente brillante como para verse en el cielo azul. De hecho y con un telescopio apuntando al lugar correcto, también podríamos ver Mercurio, Venus y Jupiter, además de las estrellas más brillantes, según explica Space.

Al entrar en fase menguante, la Luna irá apreciendo por el horizonte cada vez más tarde y por eso vemos la Luna de madrugada y por la mañana, como detallan en RTVE. Al llegar a la luna nueva, el satélite se alinea con el Sol y no la podemos ver desde la Tierra al estar ensombrecida por su resplandor. En cuarto creciente, veremos la Luna al atardecer.

2. ¿Por qué el cielo es azul?

El color del cielo se debe a la dispersión de Rayleigh, tal y como se puede leer en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? (“¿Por qué no se congelan las patas de los pingüinos?”), de Mick O’Hare. La luz que llega del sol entra en la atmósfera y se dispersa en todas las direcciones. La luz azul tiene una longitud de onda más corta, por lo que se dispersa más que las luces rojas y amarillas, dándonos la impresión de que ocupa todo el cielo.

Este proceso también explica que veamos el cielo rojo al anochecer y el amanecer. Como el Sol está bajo en el horizonte, la luz ha de atravesar un tramo mayor de la atmósfera para llegar a nosotros, por lo que la luz azul se pierde antes y nos llega la roja.

3. ¿Por qué el cielo es negro de noche?

Aunque parece una pregunta bastante obvia, no lo es tanto si tenemos presente la paradoja de Olbers, formulada por el físico alemán Heinrich Wilhelm Olbers en 1823: en un universo estático e infinito, el cielo nocturno debería ser totalmente brillante sin regiones oscuras o desprovistas de luz, ya que habría una estrella en cada dirección en la que miráramos.

Scientific American explica la solución a esta paradoja: aun dando por hecho que el universo tenga un tamaño infinito, sabemos que no tiene una edad infinita, por lo que aún no nos ha llegado la luz de las galaxias más distantes. “Nunca podemos ver la luz de estrellas y galaxias de todas las distancias a la vez: o la luz de los objetos más distantes no nos ha alcanzado o, si lo ha hecho, ha tenido que pasar tanto tiempo que los objetos cercanos se habrán agotado y apagado”.

4. ¿Por qué las nubes oscurecen antes de empezar a llover?

Las nubes pasan de ser blancas y esponjosas a grises casi negras porque absorben más luz. En Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? (“¿Por qué no se congelan las patas de los pingüinos?”) se explica que cuando las nubes aparecen blancas es porque la luz blanca se dispersa gracias a las pequeñas partículas de hielo y agua que las componen. Antes de llover, estas partículas son mayores, por lo que absorben más luz y reflejan menos, apareciendo de un color más oscuro.

5. Cada generación es más alta, pero ¿hay algún límite? ¿Acabaremos siendo monstruos de seis metros de alto? Por favor, que la respuesta a esta pregunta sea: “Sí”.

Hemos crecido unos 10 centímetros en los últimos 100 años, más o menos y según recoge Martin Gent en 70 preguntas sobre el mundo que nos rodea y sus asombrosas respuestas, gracias sobre todo a “una alimentación más sana y una mejor asistencia médica”.

Pero este crecimiento está próximo a acabarse, según recoge este libro: “Los genes fijan a cada persona un límite máximo de aumento de estatura. En condiciones de vida óptimas este margen genético se puede utilizar entero, pero no superar”. El cuerpo humano tiene sus límites, como explican en BBC Future: una altura excesiva puede provocar problemas cardiovasculares y en las articulaciones.

6. ¿Se puede sudar dentro del agua?

Cuando hacemos ejercicio físico, la temperatura del cuerpo comienza a subir y las glándulas sudoríparas se activan, como explican en Muy Interesante. Eso sí, si el agua está fría, sudaremos menos.

7. ¿Por qué no te puedes hacer cosquillas a ti mismo?

Cuando movemos nuestras extremidades, “el cerebelo produce predicciones precisas de los movimientos de nuestro cuerpo”, por lo que somos incapaces de sorprendernos a nosotros mismos y de hacernos cosquillas: sabemos dónde y cómo nos vamos a tocar, como explican en BBC.

8. ¿A dónde van todas las moscas en invierno?

Las moscas son una de las muchas cosas molestas que llega con el verano, incluyendo el calor, la playa, los pantalones cortos y que a las diez de la noche aún sea de día. Según cuenta BBC, las moscas no lo pasan bien con el frío, pero (evidentemente) tampoco llegan a morirse todas y extinguirse. Estos insectos pasan el invierno en grietas y fisuras en un estado similar a la hibernación, desperezándose en primavera para poner sus huevos. Las larvas suelen vivir en materia en estado de descomposición, que está a mayor temperatura que el ambiente, lo que les permite aguantar.

9. ¿Por qué los pájaros no se caen de las ramas cuando duermen?

De nuevo recurrimos a Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?, donde se explica que los pájaros cuentan con un ingenioso sistema de tendones en sus patas: “El tendón flexor va desde el músculo del muslo hasta la rodilla, sigue por la pierna, rodea el tobillo y llega hasta debajo de los dedos”. Esto implica que, en descanso en una rama o en una percha, el mismo peso del pájaro hace que “doble su rodilla y el tendón quede firme, cerrando las garras”.

10. ¿Por qué los huevos tienen forma de huevo?

La forma se deriva del proceso de puesta, que deforma la cáscara antes de que calcifique, tal y como explican en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? Aparte de eso, los huevos son bastante más prácticos de lo que puede parecer.

Estas son algunas de las ventajas: si tuvieran esquinas o bordes, la estructura sería más débil; una esfera sería aún más resistente, pero la ventaja de un huevo es que si rueda, tenderá a hacerlo en círculo, al acabar en punta, por lo que es difícil que caiga del nido o se aleje demasiado; la forma también es más cómoda que un cilindro o una esfera a la hora de empollar; cuando hay varios huevos, se pueden guardar de forma eficiente en el nido, dejando poco aire entre ellos y conservando el calor.

11. ¿Por qué los caramelos de menta hacen que el aliento parezca frío?

Se trata de una ilusión térmica: el mentol engaña a nuestro cerebro, como explican en Mental Floss. Nuestros receptores TRPM8 responden a los estímulos del frío, como al comernos un helado o al beber un refresco. En la presencia de sustancias como el mentol y el eucaliptol, estos receptores también se estimulan, no sólo dando esta impresión sino también potenciando la sensibilidad al frío. Como añaden en Hipertextual, el mentol provoca además cierta sensación anestésica, lo que unido a la sensación de frescor, nos ayuda a respirar. Y eso que ni siquiera abre las vías respiratorias.

12. ¿Por qué usan una puntuación tan rara en el tenis?

No, en serio, ¿por qué 15 a nada y no 1 a 0? ¿De dónde vienen esos “15, 30, 40, juego”? En inglés además ni siquiera se dice “nada”, sino “love”. A eso hay que añadir el deuce y la ventaja. Un lío que tiene su origen en la Francia del siglo XV, cuando posiblemente se usaban los relojes como marcadores, siendo cada punto un cuarto de hora.

El cambio de 45 a 40 se añadiría para ir sumando después puntos de diez en diez en caso de empate a tres (el deuce) y poder contar así la ventaja (50) y el juego (60) con el objetivo de que se ganara con una diferencia de al menos dos puntos. De hecho, si de ventaja se pasaba de nuevo a deuce, el reloj volvía a 40.

No es la única explicación propuesta: esta puntuación también se asocia al jeu de palme (similar, pero sin raqueta y con mano). Se jugaba en un campo que medía 90 pies en total, con 45 en cada lado. Cada vez que marcaba quien sacaba, podía adelantar 15 pies para el siguiente saque. La tercera vez sólo adelantaba 10 pies, llegando a los 40.

El hecho de que los ingleses digan “love” en lugar de “nada” es posiblemente una mala pronunciación de “l’oeuf”, el huevo en francés, tal y como se recoge en este vídeo (en inglés) que también da respuesta a esta pregunta. Sí, los franceses solían decir “huevo” porque se parecía a un cero.

13. ¿Por qué las galletas se ponen blandas y el pan se pone duro?

Las galletas contienen más azúcar y sal que las barras de pan, explican en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?, por lo que la galleta absorbe más humedad del ambiente, humedad que su textura densa ayuda a mantener. Una barra de pan tiene menos azúcar y sal, además de una estructura más abierta, por lo que no sólo no absorbe, sino que pierde humedad. Por cierto, poner el pan en la nevera no frena este proceso.

14. ¿Por qué el pegamento no se pega al interior del tubo?

El pegamento necesita humedad para actuar. En el tubo no hay humedad, pero sí hay aire, que actúa como inhibidor: por eso el pegamento engancha muy bien dos superficies que encajan perfectamente, sin dejar aire entre ellas.

Y esto también explica por qué el pegamento se nos engancha a los dedos nada más salir del tubo, como se puede leer, de nuevo, en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?: “Como es cálida y húmeda, la piel es un sustrato ideal”.

15. ¿Por qué febrero tiene 28 días?

Para responder a esta pregunta, nos tenemos que remontar al calendario romano, que tenía diez meses y sólo contaba 304 días. No contaban los 61 días de pleno invierno porque al fin y al cabo no los necesitaban para trabajar en el campo, como recuerdan en Mental Floss. Estos dos meses se introdujeron en el siglo VIII a. C. con el objetivo de llegar a los 355 días al año. Para eso necesitaban que uno de esos meses tuviera 28 días y le tocó al último en llegar. Cada cierto tiempo, se ajustaba el calendario con un mes extra de 27 días llamado Mercedonius. Finalmente, Julio César introdujo el calendario egipcio de 365 días, para lo que, por cierto, el año 46 a. C. tuvo que ser de 445 días. Había algunos errorcillos que cuadrar.

Para ajustarlo aún más, se añadió un día cada cuatro años después del 24 de febrero, que era el día sexto antes de las calendas de marzo. Este día sexto se contaba dos veces, por lo que era “bis sextus”, es decir, bisiesto, como relata Virgilio Ortega en Palabralogía.

16. ¿El tiempo se podría acabar?

Si el universo tiene un comienzo, ¿tendrá también un final? ¿Habrá un momento tras el que no habrá un después, como escribe George Musser en Scientific American? Es posible. Según este artículo, “si el universo deja de expandirse y vuelve a contraerse, seguiría un proceso similar al de un big bang al revés -el big crunch-, lo que llevaría a que el tiempo se detuviera”.

Esto llevaría a una pérdida de la direccionalidad y del sentido de la duración, con “fluctuaciones al azar de densidad y energía, causando que los relojes, si queda alguno, vayan adelante y atrás sin ningún orden”.

La dimensión temporal podría convertirse en otra dimensión espacial y los “procesos se convertirán en tan complejos que no se podrá decir que ocurran en lugares y tiempos específicos”. Es decir, “el espacio y el tiempo no darán estructura al mundo”. Todo esto podría pasar dentro de sólo 5.000 millones de años, según un pesimista estudio del físico Rafael Bousso, de la Universidad de Berkeley.

En este contexto, sobrevivir será complicado, pero al menos ya no hará falta madrugar.


El Mundo

  • Los científicos de la NASA usarán un sistema de realidad virtual basado en imágenes tomadas por el vehículo robótico ‘Curiosity’
  • Les ayudará a entender mejor cómo es la superficie del Planeta Rojo y planificar el trabajo del ‘rover’

No será lo mismo que estar en Marte, pero quizás sea una de las experiencias más parecidas que puedan tener los científicos de la NASA hasta que se lleve a cabo una misión tripulada al Planeta Rojo, un proyecto que probablemente no se hará realidad antes de la década de los 30. Se trata de un sistema de realidad virtual que permitirá a los investigadores que analizan las imágenes recabadas por el vehículo robótico Curiosity hacerse una idea más realista de cómo es Marte e investigar con más detalle las características de su superficie.

El sistema para explorar en tres dimensiones este árido planeta se denomina OnSight y ha sido desarrollado por la empresa Microsoft. La adaptación para su uso en el sector espacial está siendo llevada a cabo en colaboración con ingenieros y científicos de la NASA, que empezarán a probar esta tecnología a lo largo de este año.

«Los científicos se ponen las Microsoft HoloLens [unas gafas de realidad virtual] y lanzan la aplicación OnSight. Se verán rodeados entonces por el paisaje marciano, de modo que el suelo de su oficina parecerá la superficie del Planeta Rojo y la escena parecerá extenderse más allá de las paredes de su despacho. Podrán ver también en la misma escena un modelo del vehículo Curiosity. Los investigadores serán capaces de observar la escena desde cualquier perspectiva que elijan caminando por la oficina o usando las opciones del menú para trasladar esa habitación a cualquier otra localización de Marte», relata a EL MUNDO Jeff Norris, el científico de la NASA que lidera el proyecto OnSight en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la agencia espacial de EEUU.

Asimismo, explica que el usuario puede indicar al sistema en qué lugar del despacho está su mesa y su ordenador para que el programa lo recuerde y no proyecte imágenes sobre esa zona. Esto le permitirá utilizar también su ordenador mientras lleva las gafas puestas y usa este programa de exploración virtual.

Según detalla Jeff Norris, OnSight usará las imágenes recabadas por Curiosity desde el principio de su misión, es decir, desde que llegó a Marte en agosto de 2012.

El sistema usa la computación holográfica, que combina las imágenes reales tomadas por el vehículo con otras generadas por ordenador, de modo que el resultado es un híbrido entre lo real y lo virtual.

El sistema de realidad virtual ‘OnSight’NASA

Gracias al trabajo de vehículos como Curiosity, Opportunity y el ya jubilado Spirit, los científicos han podido comprobar cómo es Marte e incluso estudiar su superficie y la composición de su atmósfera a través de los análisis que realizan con los instrumentos que llevan a bordo. Sin embargo, hasta ahora, sólo disponían de las imágenes enviadas por los vehículos robóticos, que examinaban desde el ordenador y carecen del sentido de la profundidad que la visión utiliza para comprender las relaciones espaciales.

Con el nuevo sistema, los investigadores de la misión de Curiosity estarán rodeados de las imágenes del Planeta Rojo, simularán que caminan por su superficie y podrán, por ejemplo, observar características de su geología con la misma perspectiva que si estuvieran allí o agacharse para examinar rocas.

«Actualmente estamos probando OnSight con científicos de la misión MSL para evaluar nuestros progresos y determinar qué nos falta por hacer antes de comenzar a usar este sistema como soporte al trabajo de Curiosity. Nuestro plan es comenzar las pruebas operaciones a lo largo del verano», añade Norris.

«OnSight nos dará la capacidad de explorar Marte y caminar por este planeta desde los despachos. Cambia nuestra percepción de Marte y cómo vemos el entorno alrededor del rover», ha declarado Dave Lavery, investigador de la misión Mars Science Laboratory (MSL) de la NASA. «Planeamos usarlo tanto en nuestras misiones actuales en Marte como las que haremos en el futuro. El rover cuyo lanzamiento está previsto en 2020 [Mars 2020] llevará incorporadas cámaras que mejorarán la calidad de las imágenes del paisaje marciano ofrecidas por OnSight», afirma Norris.

Por lo que respecta a la posibilidad de utilizar imágenes grabadas por Opportunity, el otro rover de la NASA que sigue activo en Marte, Jeff Norris señala que «aunque sería posible hacerlo, todavía no hay planes concretos para utilizarlas».

Otra de las ventajas que destaca la NASA es que este programa de realidad virtual permitirá que científicos que se encuentren en distintos lugares puedan encontrarse en este entorno virtual marciano en tres dimensiones, planeando nuevas actividades para el rover.

Recreación del helicóptero robótico que guiará a los vehículos marcianos.JPL


UN HELICÓPTERO PARA GUIAR AL ‘ROVER’

Los vehículos robóticos como ‘Curiosity’ son los ojos y las piernas de los científicos que están en la Tierra, pero pese a que cada vez son más sofisticados, su capacidad de maniobra sigue siendo limitada. Para agilizar su tarea y aprovechar al máximo su capacidad, los ingenieros del JPL de la NASA están desarrollando una especie de helicóptero robótico cuya misión consistirá en guiar a los ‘rovers’. Según detalla la agencia espacial de EEUU, ayudará a los científicos que seleccionarán los lugares más interesantes que debe visitar el ‘rover’ y le indicará la mejor ruta para llegar a ellos. Los investigadores también podrán usar las imágenes que recabe el propio helicóptero para buscar formaciones o lugares de la superficie marciana que deseen que el vehículo investigue con detalle. Con las indicaciones de este pequeño robot, de un kilogramo de peso y 1,1 metros de longitud, un rover podría triplicar la distancia que recorre en un día marciano. De momento han desarrollado un prototipo cuyas prestaciones tendrán que mejor antes antes de mandarlo a Marte.


ABC.es

  • El rover Curiosity ha descubierto pruebas en el Monte Sharp que indican que el Planeta rojo mantuvo un clima adecuado para contener agua durante un tiempo prolongado
Marte albergó grandes lagos durante decenas de millones de años

NASA/JPL-Caltech/ESA/DLR/FU Berlin/MSSS La ilustración muestra cómo un lago rellenaba parcialmente el cráter Gale

La NASA acaba de revelar que el rover Curiosity ha descubierto pruebas de que el Monte Sharp, en el centro del cráter Gale, de 154 km. de diámetro, está formado casi por completo de sedimentos depositados en el lecho de un lago durante decenas de millones de años. Esta interpretación de los datos del rover sugieren que el antiguo Marte logró mantener un clima que permitió la existencia prolongada de grandes lagos en muchos lugares diferentes del planeta rojo.

“Si nuestra hipótesis se sostiene -afirma Ashwin Vasavada, científico del Curiosity en el Jet Propulsion Lab, en Pasadena- cambiará para siempre la idea de que el calor y la humedad en Marte fueron fenómenos transitorios, locales o que se daban solo en el subsuelo. Los datos admiten una explicación más radical: la antigua y tenue atmósfera de Marte logró mantener en todo el planeta temperaturas por encima del punto de congelación, aunque estamos aún lejos de saber cómo pudo hacer eso”.

La razón por la que esta “montaña hecha de capas” se encuentra precisamente en el centro de un cráter es una pregunta que desafía a los investigadores. El Monte Sharp tiene unos 5 km. de altura y sus flancos, más bajos, dejan ver centenares de capas de roca. Esas capas, que se alternan entre depósitos lacustres, fluviales y eólicos, dan testimonio de un proceso repetido de llenado y evaporación de un lago marciano mucho mayor y duradero que cualquier otro de los examinados hasta ahora.

“Estamos avanzando en la resolución del misterio del Monte Sharp -afirma por su parte John Grotzinger, del Instituto de Tecnología de California y otro de los investigadores del proyecto-. Donde ahora hay una montaña tuvo que haber una vez una serie de lagos”.

Marte albergó grandes lagos durante decenas de millones de años

Esta imagen de la Mastcam del Curiosity muestra capas inclinadas de piedra arenisca, depósitos de los pequeños deltas alimentados por los ríos que fluían dsde el borde del cráter Gale NASA/JPL-Caltech/MSSS

Actualmente, el rover Curiosity investiga las capas sedimentarias más bajas del Monte Sharp, una sección de roca de unos 150 metros llamada “formación Murray”. Antiguos ríos llevaron arena y limo hasta el lago, depositando los sedimentos en la desembocadura del río hasta formar deltas similares a los que se pueden ver en los ríos terrestres. Este ciclo se produjo una y otra vez.

“Lo mejor de un lago que se forma y se seca repetidamente, una y otra vez -asegura Grotzinger- es que cada vez que regresa deja testimonios que nos dicen cómo funcionaba el medio ambiente. A medida que Curiosity vaya subiendo más alto en el Monte Sharp, iremos teniendo una serie de testimonios que nos mostrarán los patrones y la forma de interactuar de la atmósfera, el agua y los sedimentos. Podremos ver cómo la química fue cambiando en los lagos a lo largo del tiempo. Esta hipótesis se apoya en lo que hemos observado hasta ahora, y nos proporciona un marco de referencia para las pruebas que haremos durante el próximo año”.

La formación de la montaña

Después de que el cráter se llenara hasta una altura de por lo menos un par de cientos de metros y de que los sedimentos se endurecieran hasta formar rocas, las capas de material acumulado fueron esculpidas, con el tiempo, por el viento, hasta adquirir la forma de una montaña. La erosión eólica talló a distancia el material que había entre el perímetro del cráter y lo que ahora es el borde de la montaña.

En el viaje de más de 8 km. realizado por el Curiosity desde su aterrizaje en 2012 hasta su lugar actual de trabajo, en la base del Monte Sharp, el rover ha ido encontrando pistas sobre la forma cambiante del suelo del cráter durante la era de los lagos.

“Hemos encontrado rocas sedimentarias que sugieren la existencia de pequeños y antiguos deltas que hoy aparecen apilados uno sobre el otro -afirma Sanjeev Gupta, del Imperial College de Londres-. Curiosity ha cruzado la frontera entre un ambiente dominado por ríos a otro dominado por lagos”.

A pesar de las evidencias encontradas por otras misiones marcianas que apuntaban a la existencia de ambientes húmedos en el antiguo Marte, los actuales modelos climáticos aún tienen que identificar cuales fueron las condiciones que podrían haber producido largos periodos lo suficientemente cálidos como para que hubiera agua de forma estable en la superficie.

Dentro del proyecto Mars Science Laboratory, el rover Curiosity es el medio por el que los investigadores intentan identificar antiguas áreas potencialmente habitables y la forma en que éstas cambiaron a lo largo de millones de años. El proyecto, además, resulta de la máxima importancia en la preparación de una misión tripulada a Marte, prevista para la década de 2030.

“El conocimiento que estamos obteniendo de Marte -afirma Michael Meyer, director científico del Programa de Exploración de Marte- y sobre su evolución ambiental descifrando cómo se formó el monte Sharp guiará nuestros planes para las misiones que en futuro vengan a buscar signos de vida marciana“.


EL Mundo- EFE

  • La Agencia reafirma su ‘compromiso’ con la exploración ‘audaz’ del planeta rojo

1354669914_extras_ladillos_1_0Estados Unidos enviará un nuevo robot a Marte en el año 2020 tras los primeros éxitos cosechados por el rover Curiosity, que hace cuatro meses comenzó su andadura para explorar el planeta rojo, informó la Agencia Espacial estadounidense (NASA).

“Este anuncio reafirma el compromiso de la agencia para un programa de exploración audaz que cumpla con los objetivos de nuestra exploración científica y humana de nuestro país”, aseguró la NASA en un comunicado.

“Con esta próxima misión, estamos asegurando que EEUU siga siendo líder mundial en la exploración del planeta rojo, mientras se da otro paso significativo hacia el envío de seres humanos allí en la década de 2030″, dijo el administrador de la NASA Charles Bolden.

La nueva misión incluye la participación del Curiosity y el Opportunity, dos naves espaciales de la NASA, así como del Stipendi, una nave espacial europea actualmente en la órbita de Marte.

Según Bolden, “la Admnistración de Barack Obama está comprometida” con el objetivo de mandar humanos a la órbita de Marte en la década de 2030 y esta misión constituirá un paso más para alcanzarlo.

El futuro robot se diseñará en función de los resultados obtenidos por el Curiosity, que aterrizó en Marte de manera exitosa el pasado verano, lo que permitirá reducir costes en la misión y minimizar riesgos.

“El desafío de reestructurar el Programa de Exploración de Marte ha pasado de los siete minutos de terror por el aterrizaje del Curiosity al comienzo de siete años de innovación”, dijo el jefe del equipo científico del proyecto de la NASA, John Grunsfeld.

La misión se inscribe en el plan de presupuesto de cinco años que el presidente estadounidense planteó para el ejercicio fiscal 2013, y está supeditada a dotaciones futuras.


El Mundo

  • ESPACIO | Halla agua, azufre y cloro en el suelo marciano
Mosaico de los distintos tipos de suelo en los que ha estado 'Curiosity'.| NASA

Mosaico de los distintos tipos de suelo en los que ha estado ‘Curiosity’.| NASA

Se desveló el misterio. El ‘rover’ Curiosity tiene listos los análisis de suelo marciano más completos realizados hasta ahora gracias a sus sofisticados instrumentos, que según los responsables de la misión, funcionan perfectamente. El análisis de las muestras ha revelado una química compleja: agua, azufre y cloro, entre otros ingredientes, están presentes en la superficie del Planeta Rojo. Pero no ha hallado todavía compuestos orgánicos, es decir, sustancias que contengan carbono y que son los ingredientes para que pueda haber vida.

Así lo anunciaron los responsables de esta ambiciosa misión robótica durante el Congreso de otoño de la American Geophysical Union (AGU) que este lunes se ha inaugurado en San Francisco. El mayor encuentro en esta materia se inauguró en medio de una enorme expectación que dio paso a una cierta decepción tras concluir la presentación de los científicos de la NASA.

A la presentación inaugural, que se prolongó durante unos 30 minutos, acudieron los investigadores Michael Meyer, John Grotzinger, Paul Mahaffy, Ralf Gellert y Ken Edgett, que destacaron la buena marcha de la expedición del ‘rover’, que aterrizó en el Planeta Rojo el pasado mes de agosto.

Expectación sobre el hallazgo

“De momento, no hemos detectado de manera definitiva [compuestos] orgánicos en Marte, pero seguiremos buscando en los diferentes entornos del cráter Gale”, señaló, Paul Mahaffy, investigador principal del instrumento SAM (Sample Analysis at Mars), en el Centro Espacial Goddard de la NASA.

La aclaración era importante teniendo en cuenta que los rumores y las especulaciones en torno a los últimos hallazgos de ‘Curiosity’ no han cesado desde que John Grotzinger, uno de los responsables científicos de la misión, declarara durante una entrevista en la emisora de radio NPR que estaban a punto de anunciar un descubrimiento que cambiaría los libros de historia. ¿Había encontrado el vehículo robótico de la NASA rastros de vida microbiana o quizás moléculas orgánicas?

Sus palabras suscitaron tanta expectación en la comunidad científica y en las redes sociales que la pasada semana la NASA se vio obligada a emitir un comunicado afirmando que “los rumores y las especulaciones sobre grandes hallazgos en esta tempra fase de la misión eran incorrectos”. La agencia espacial estadounidense desmintió que ‘Curiosity’ hubiera encontrado compuestos orgánicos en Marte: “En este momento de la misión, los instrumentos del ‘rover’ no han detectado ninguna prueba definitiva de compuestos orgánicos marcianos”, aseguraba.

Palabras malinterpretadas

Según explicaron los científicos durante el congreso de San Francisco, la detección de sustancias durante esta primera base está siendo utilizada para probar la capacidad del laboratorio y de los instrumentos para analizar diferentes tipos de rocas y suelo marciano. “La búsqueda de componentes orgánicos en otros entornos sigue adelante”, señaló Paul Mahaffy, científico principal del instrumento SAM.

Por su parte, John Grotzinger, uno de los científicos líderes de ‘Mars Science Laboratory’, hizo alusión a su intervención en la emisora de radio que despertó la polémica. Sus palabras, sugirió, fueron malinterpretadas.

Asimismo, aclaró que en la misión de ‘Curiosity’ no va a haber un único momento, sino que será la suma de todos los descubrimientos que se vayan haciendo la que supondrá el resultado de la misión.

Un complejo sistema de instrumentos

En el comunicado de la semana pasada, la NASA aprovechó para destacar lo bien que está yendo la misión, un aspecto en el que han insistido los científicos durante la presentación: “Curiosity está sobrepasando todas las expectativas con todos sus instrumentos y sistemas de medida funcionando correctamente. Algo espectacular, para un sistema tan complejo y que está siendo controlado a gran distancia por un equipo que está en la Tierra”.

‘Curiosity’ apenas lleva cuatro meses explorando el Planeta Rojo, por lo que aún le queda mucho camino por recorrer y descubrimientos por hacer. Está previsto que su misión dure dos años, aunque teniendo en cuenta lo bien que han ido y cómo se han prolongado las misines de sus antecesores, los ‘rover’ gemelos ‘Opportunity’ y ‘Spirit’, no se descarta que su trabajo en el Planeta Rojo se prolongue.

El vehículo robótico, que pesa casi una tonelada y está dotado de una serie de sofisticados instrumentos que le están permitiendo estudiar Marte como nunca se había hecho hasta ahora, aterrizó el pasado mes de agosto.

A finales de septiembre, la NASA anunció el primer gran descubrimiento de ‘Curiosity’: encontró rocas que, según los científicos, pudieron ser modelados por por un río.


ABC.es

  • En nuestro planeta todo lo que respira cumple siempre las mismas reglas, pero quizás sea diferente ahí fuera

De existir, la vida en otros planetas podría no parecerse en absoluto a la que conocemos

Si hubiera vida en otros planetas, podría no parecerse en absoluto a la que conocemos. Es una limitación que, de hecho, hace extremadamente difícil su identificación. En Marte, sin embargo, las cosas podrían ser muy distintas, ya que el Planeta Rojo es muy parecido al nuestro y la vida, si es que alguna vez la hubo, podría ser muy similar a la que nos rodea.

¿Si hubiera vida ahí fuera, se parecería a la de la Tierra?

No necesariamente. La vida que conocemos, la de todas las criaturas de la Tierra, está basada en el carbono y en una serie de componentes y reglas que son siempre las mismas, no importa que se trate de bacterias, moscas, elefantes o seres humanos. En efecto, toda la vida terrestre procede de un único y lejano antepasado común, un organismo hipotético que los científicos llaman LUCA (Last Ultimate Common Ancestor), que “estrenó” la forma de estar vivo y al que debemos todas nuestras características, seamos de la especie que seamos.

Sin embargo, nada impide la existencia de seres vivientes que sigan otras reglas, o que estén basados en otros elementos diferentes al carbono. Lo que sucede es, hasta ahora, nunca se ha encontrado uno.

Si la vida extraterrestre no estuviera basada en el carbono, como en la Tierra, ¿sabríamos identificarla?

Probablemente no. La razón es que, al no conocer su bioquímica, sería muy difícil, por no decir imposible, diseñar los experimentos adecuados para que nuestros instrumentos detecten esas formas de vida fuera de la Tierra. Algunos piensan que estamos literalmente rodeados de formas de vida “diferentes” pero que, simplemente, no somos capaces de identificarlas.

Cuando una misión espacial busca vida fuera de nuestro planeta, lo único que puede aspirar a encontrar son formas de vida que “funcionen” exactamente de la misma manera que las terrestres, que son las únicas que conocemos. Los experimentos a bordo del Curiosity, por ejemplo, sólo pueden detectar los componentes biológicos (los “ladrillos de la vida”) que se conocen, que son los que hacen que nosotros mismos estemos vivos.

Otra cosa sería, por supuesto, toparse con una criatura compleja, que podamos ver o fotografiar, independientemente de cuál sea su bioquímica. Pero eso no es una aproximación realista al problema, ya que es mucho más fácil localizar microorganismos (o sus huellas o restos), que deberían ser, tal y como sucede aquí, mucho más comunes.

La Ciencia funciona por comparación y, en cuanto a la vida se refiere, sencillamente no tenemos nada con qué compararnos. Se está intentando buscar criaturas “diferentes” aquí mismo, en nuestro planeta. Recordemos, por ejemplo, el fallido anuncio de aquellos famosos microorganismos cuyo metabolismo se basaba, en teoría, en el arsénico, y que al final resultaron ser como todos los demás. La NASA dio entonces un gran patinazo, pero si realmente hubiera sido así, ahora tendríamos una forma de vida “alternativa” que nos serviría para ampliar nuestro abanico de búsqueda a una clase de criaturas completamente diferentes a las que conocemos.

Los esfuerzos en este sentido, sin embargo, continúan, y los científicos centran sus esperanzas en los llamados “extremófilos”, criaturas que, aquí en la Tierra, han logrado adaptarse y sobrevivir en lugares donde nadie, excepto ellos, podría prosperar. Se ha encontrado vida, en efecto, a más de 120 grados centígrados en las mismísimas calderas de volcanes; o a varios km. de profundidad, en la rocas viva, donde jamás ha llegado luz ni oxígeno; o bajo las gruesas capas de hielo de la Antártida, o junto a chimeneas termales submarinas, a varios km. de profundidad bajo las aguas oceánicas. Saber cómo logran sobrevivir estas peculiares criaturas nos servirá para poder buscarlas, también, fuera de nuestro planeta.

¿Vale todo eso también para Marte y el Curiosity?

Por supuesto que sí. Sin embargo, los investigadores creen que, en el caso de que la encuentren, la vida de Marte debería de parecerse mucho (o incluso ser idéntica) a la de la Tierra. La razón es que ambos planetas se parecen extraordinariamente y se formaron a partir de los mismos materiales y elementos. Además, con Marte existe la posibilidad de “contaminación” de formas de vida ya desarrolladas en planetas cercanos.

De hecho, la vida, la que conocemos, podría haber pasado de la Tierra a Marte sin demasiados problemas, a bordo de meteoritos. O incluso al contrario, podría haberse originado en Marte, que es algo más antiguo que la Tierra, y haber viajado después hasta aquí. En cualquiera de los dos casos, existen muchas posibilidades de que la vida terrestre y la marciana (si existe) sean muy parecidas.

El problema de la contaminación puede alcanzar, aunque con una probabilidad menor, también a otros candidatos a albergar vida dentro de nuestro Sistema Solar, como es el caso de varias lunas de Saturno y Júpiter.

Fuera de los dominios de nuestro Sol, sin embargo, la cosa cambia por completo. “Ahí fuera”, en efecto, podría haber formas de vida que, hoy por hoy, no seríamos capaces de identificar. Se ha confirmado ya la existencia de más de 850 planetas extrasolares, y algunos de ellos (unos cincuenta) con algunas características similares a las de la Tierra. Pero nadie nos puede asegurar que en esos mundos lejanos la vida haya surgido de manera completamente distinta a como lo ha hecho aquí.

¿Qué indicios se han encontrado hasta ahora?

La verdad es que no demasiados, aunque sí muy esperanzadores. Por ejemplo, ahora sabemos que el agua es un elemento bastante común en el Universo. Se han detectado inmensas nubes de vapor de agua en galaxias lejanas, e incluso se ha medido el espectro de varios aminoácidos y otros componentes esenciales para la vida a miles de años luz de distancia. Entre los exoplanetas conocidos, además, hay 7 que parecen ser especialmente favorables y que reúnen varias de las características que creemos necesarias para la vida.

¿Se puede pensar en la existencia de vida inteligente, incluso de civilizaciones avanzadas?

Dado que el Universo tiene 13.700 millones de años y que en él existen billones de planetas, parecería lógico pensar que en algunos de ellos la vida pudo desarrollarse hasta formar criaturas complejas y, por qué no, civilizaciones. Ahí está la famosa ecuación de Francis Drake, un ejercicio matemático que combina diversas variables para calcular, de forma aproximada y según la ley de probabilidades, cuántas civilizaciones podría haber ahí fuera.

Drake encontró que, sólo en nuestra galaxia, podrían existir 100.000 civilizaciones tecnológicas, aunque otros investigadores han llegado a cifras completamente diferentes (que van de las diez a los varios millones) con solo cambiar el valor de algunas de las variables. En todo caso, aunque esas civilizaciones existieran, para que podamos contactar con ellas deberían, por lo menos, estar desarrollándose al mismo tiempo que la nuestra.

Nuestra tecnología espacial lleva existiendo poco más de medio siglo, menos que un parpadeo en la historia del Universo. Otras civilizaciones podrían haber surgido hace dos mil, o cinco mil, o siete mil millones de años, haber durado un millón de años y haber desaparecido para siempre mucho antes incluso de que naciera el primer ser humano.

El desafío, pues, sigue abierto. Y los esfuerzos se doblan en campos científicos muy dispares, que van de la astronomía a la física y la biología. El premio, sin duda, merece la pena.

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