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  • Un equipo de científicos españoles publicará cada dos meses un detallado informe meteorológico accesible al público

El vehículo ‘Curiosity’ en el Monte Sharp, que forma el pico central del cráter Gale NASA

El verano acaba de comenzar en el hemisferio sur de Marte pero, si hubiera algún ser humano viviendo allí, el tiempo no invitaría precisamente a dar un paseo. Una tormenta local de arena, 40 grados bajo cero de temperatura media con un pico máximo de -14ºC, 60 grados de diferencia entre el día y la noche, los vientos más fuertes del año… Son algunos de los datos meteorológicos recogidos en el parte del tiempo que acaba de publicar un equipo de científicos españoles del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA) a partir de la información recopilada por Curiosity, el vehículo robótico de la NASA que aterrizó en el planeta rojo en agosto de 2012. De momento, el rover es el único que tiene hacer frente a las inclemencias del tiempo marciano.

Se trata del primero de una serie de detallados informes meteorológicos dirigidos al público general que, a partir de ahora, serán publicados “cada mes marciano, es decir, cada dos meses terrestres“, según explica uno de sus autores, el investigador del CAB Jorge Pla García.

La estación meteorológica que Curiosity lleva a bordo, denominada REMS (Rover Environmental Monitoring Station), ha sido diseñada por los científicos españoles del CAB y lleva sensores para medir la temperatura del aire, del suelo, la radiación ultravioleta, la presión, la humedad y el viento. El rover se encuentra en el cráter Gale, una zona que según, explica Pla, no es muy representativa del resto del planeta: “Está en el ecuador de Marte y al igual que ocurre en la Tierra, los fenómenos meteorológicos en el ecuador son muy diferentes a los de las latitudes medias y altas. Suelen ser fenómenos muy repetitivos, mientras que en las zonas más cercanas a los polos o en latitudes altas, el tiempo es más cambiante”, señala en conversación telefónica.

Hasta ahora, los datos recopilados por REMS se cargaban en una aplicación para dispositivos móviles destinada a la comunidad científica. “Son, sobre todo, datos numéricos que no cuentan lo que está pasando en Marte. Cuáles son los frentes, las temperaturas, las oscilaciones entre el día y la noche y, sobre todo, qué tipo de circulación atmosférica hay en cada parte del año”, enumera Pla. La NASA difunde la evolución anual de los datos recabados por su rover, pero no de forma continuada.

“Normalmente se publican artículos científicos sobre los análisis de los resultados, pero queremos que el gran público conozca lo que estamos haciendo y cómo va evolucionando la atmósfera de Marte cada dos meses”, apunta Javier Gómez-Elvira, investigador principal del instrumento REMS y coautor del informe, junto con Jorge Pla y Antonio Molina.

Fenómenos parecidos en la Tierra

Para que el parte pueda ser entendido más fácilmente, añade Pla, están incluyendo ejemplos de lo que ocurre en nuestro planeta: “Por ejemplo, este mes hemos visto un fenómeno meteorológico prácticamente igual que el que se da en algunos lugares de la Tierra, comparable a los vientos Foehn de Los Alpes o los vientos Chinook en las Montañas Rocosas. Es la primera vez que se incluyen en un parte meteorológico marciano”, señala Pla. Las denominan ondas de montaña y tienen tanta fuerza que son capaces de hundir masas de aire que son más calientes que las del cráter hacia su interior. “Las masas de aire caliente deberían ascender en lugar de descender, pero estos vientos lo que hacen es hundirlas. Las temperaturas del interior del cráter suben por tanto muy rápidamente”, explica.

Por lo que respecta a las temperaturas, el equipo del CAB hace hincapié en la importancia de distinguir entre la temperatura del aire y del suelo. La del aire suele estar todo el año por debajo de los 0ºC mientras que la temperatura del suelo suele ser más alta. “Si camináramos por Marte, podrías tener los pies a 10ºC y la cabeza a 0ºC”, señala.

Así, la temperatura media del aire ha sido de -40ºC (la media mínima de -70ºC, y la media máxima, -12ºC). Por lo que respecta a la temperatura del suelo, la media ha sido de -33ºC.

60 grados de diferencia entre el día y la noche

“Lo más destacado es la diferencia entre el día y la noche, que este mes ha sido de 60 grados”, dice Jorge Pla. Y es que en una noche de verano marciana en esa región, pueden alcanzarse fácilmente los 80 grados bajo cero.

Durante la pasada primavera, se registraron las temperaturas más altas del año en esa zona, alcanzando los 4ºC de máxima al mediodía. También la radiación solar alcanzó su registro máximo anual en el cráter Gale.

¿Por qué hace tanto frío en Marte? Además de estar 1,52 veces más lejos del Sol que la Tierra (lo que hace que reciba un 43% de la luz solar que nos llega a nosotros), su tenue atmósfera (100 veces más liviana que la nuestra) es incapaz de retener el calor que entra.

De la lluvia nos olvidamos porque como recuerda Pla, “hace miles de millones de años que no llueve en Marte“. Más controvertido es el asunto de la nieve, pues ha habido algún investigador que ha propuesto que es posible que en los casquetes polares pueda nevar hielo de CO2, aunque esta teoría no ha sido demostrada.

Tormentas de arena

Las tormentas de arena son uno de los fenómenos más interesantes que ocurren en Marte. “Las tormentas locales se producen todos los años al llegar la primavera porque es cuando más pega el Sol en el hemisferio sur. La radiación solar calienta el suelo y levanta el polvo. Duran meses, por eso la tormenta que empezó en primavera continúa ahora”, detalla Pla.

Por otro lado, en Marte se forman tormentas globales de polvo, que son las que cubren totalmente el planeta. “Desde que aterrizó Curiosity no ha habido ninguna tormenta de arena global. Se sabe que se producen periódicamente, pero no con una cadencia exacta. Este año se esperaba una que no se ha producido finalmente. Habrá que esperar dos años terrestres (un año marciano) en estas mismas fechas para ver si se produce”, señala Gómez-Elvira.

En principio, una gran tormenta de arena no debería afectar al funcionamiento de Curiosity: “El rover se quedaría estático y las cámaras se cerrarían. El problema que podría causar es que la arena cubriera los paneles solares que suministran energía pero Curiosity lleva una pila radiactiva. Los rovers gemelos Opportunity y Spirit [llegaron a Marte en 2004] sí tenían paneles solares, pero después hubo tormentas de viento que limpió la arena”, señala Javier Gómez.

Fallo en los sensores de viento

Tras cuatro años y medio de exposición al hostil ambiente marciano, el estado de la estación meteorológica REMS es bueno con la excepción de los dos sensores de viento. Según explica Gómez-Elvira, uno de ellos nunca llegó a funcionar, pues se cree que se estropeó durante el aterrizaje, y el segundo ha tenido problemas debido al propio ambiente marciano, por lo que las mediciones del viento no han sido precisas.

El equipo español también se encargará de suministrar a la NASA la estación meteorológica que llevará su próximo rover , Mars2020, y que será una versión mejorada de la que lleva Curiosity , con modificaciones para evitar los problemas detectados en el sensor de viento y ofrecer nueva información sobre el clima marciano, por ejemplo, cómo es el contenido de polvo en la atmósfera.

“Necesitamos conocer el tiempo de Marte para saber qué nos vamos a encontrar cuando mandemos las siguientes futuras misiones robóticas y también misiones humanas. Conocemos muy poco sobre la atmósfera de Marte y necesitamos muchas más estaciones”, dice Pla.

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