Camino Español


Los Países Bajos o Flandes, comprendían en el siglo XVI los actuales Estados de Bélgica. Holanda, Luxemburgo y algunos de los departamentos franceses del Noroeste. Por su riqueza y situación, eran una de las bases de la potencia europea de los Austrias españoles. En la década de 1560 y en nombre de Felipe II, gobernaba allí Margarita de Parma (hija natural de Carlos I) asesorada por el ministro español Cardenal Granvela. Los años 1560-1564 contemplaron la aparición de una oposición concertada a la política del gobierno de Felipe II, agravada por la propagación del calvinismo.

La política de intransigencia religiosa impuesta por el Cardenal motivó que los nobles flamencos solicitaran del Rey el relevo del Ministro. La retirada de Granvela. que tuvo lugar en marzo de 1564, dejó el control de los asuntos de Flandes en manos del Consejo de Estado, cuerpo dominado por la alta nobleza flamenca. En el año 1566 se informó a Felipe II de que la situación en los Países Bajos era tan grave que sólo admitía dos actitudes políticas: concesión o represión. Habiendo fracasado abiertamente la primera parecía muy clara la segunda alternativa. En el curso de los meses de octubre y noviembre del mismo año, largas deliberaciones entre el Rey y su consejo español desembocaron en la decisión de enviar a Flandes tropas españolas al mando del Duque de Alba.

El dilema que se le presentaba al Rey era la elección de itinerarios seguros para el envío de tropas. Durante la década de 1540 y siguientes, España había mandado hombres y dinero desde las costas cantábricas a los Países Bajos. Mientras estuvo en guerra con Francia, España dominaba el océano y gozaba de la hospitalidad de los puertos ingleses, incluido el profundo puerto de Calais, donde podían refugiarse o desembarcar. A partir de 1558 se perdieron todas estas importantísimas ventajas.

El primer revés en la posición marítima de España, fue la toma por Francia a los ingleses del puerto de Calais, en enero de 1558. La pérdida de dicho puerto supuso una profunda humillación para Inglaterra, y a España le correspondió inevitablemente parte de la culpa. En el año 1568 unos barcos españoles, que se dirigían hacia los Países Bajos, fueron arrastrados por una tormenta hasta Southampton y la reina de Inglaterra ordenó su captura. A este acto siguió una campaña de agresiones sordas por lo que los barcos españoles navegaban con el temor de ser atacados desde allí.

 

Ese mismo año contempló también la aparición de una segunda amenaza marítima para España: los hugonotes formaron una armada en La Rochelle, integrada por 70 bajeles para colaborar en la causa de los protestantes franceses mediante la piratería. Los piratas medraron principalmente a costa del botín que capturaban a los mercaderes españoles en el Golfo de Vizcaya. Pronto se unieron a este lucrativo negocio los “mendigos del mar”, habitantes de los Países Bajos, desterrados por haber tomado parte en las revueltas de 1566-67, que estaban organizados como flota regular al servicio del Príncipe de Orange. Con base en La Rochelle, Dover y en otros puertos que se lo permitieron, acosaron sin piedad a los barcos españoles.El envío de tropas o dinero desde España a los Países Bajos por mar se convirtió de este modo, después de 1568, en un asunto extremadamente arriesgado. Unido esto a que la mayor parte del ejército se encontraba de guarnición en Italia, motivó que se tomaran en cuenta las rutas terrestres. El grueso de las tropas que llegó al ejército de Flandes, lo hizo por este medio, viajando principalmente por la famosa ruta conocida entonces y aún en nuestros días en algunos lugares, como «LE CHEMIN DES ESPAGNOLS” (el camino español).El “camino español” lo ideó por primera vez en 1563 el Cardenal Granvela: Cuando Felipe II pensaba visitar los Países Bajos, el cardenal apuntó como más cómoda y segura la ruta que, partiendo de España vía Génova, les llevaría a Lombardía. Desde ese punto la ruta pasaría por Saboya, Franco Condado y Lorena; tal itinerario poseía una visible ventaja: se extendía casi enteramente por territorios propios.

El Rey de España era Duque de Milán y gobernaba en el Franco Condado como Príncipe Soberano. Durante el período de los Habsburgo. España concertó pacientemente estrechas alianzas con los gobernantes de los territorios que separaban sus propios dominios. Desde 1528 España había sido el principal apoyo del patriciado que gobernaba en Génova. El Duque de Saboya era viejo aliado, el fundamento legal de la alianza de Saboya y España era el Tratado de Groenendal (26 marzo de 1559), pero la duradera “entente” de los Estados radicaba en el deseo de Saboya de conseguir territorio francés (para lo que le era necesaria la ayuda española), y la necesidad que España tenía de un corredor militar entre Milán y el Franco Condado. El Ducado de Lorena vivía una situación de neutralidad que habían acordado Francia y España en 1547 estas condiciones permitían el paso libre a las tropas de todas las potencias con tal de que no permanecieran en el mismo lugar más de dos noches.

Después de atravesar Lorena, las tropas que se dirigían de Italia a los Países Bajos, penetraban en los mismos por el Luxemburgo español. Si bien España gozaba así de una firme amistad con todos los Estados que constituían los jalones de su camino hacia los Países Bajos, los Estados eran independientes bajo todos los aspectos y cada vez que las tropas habían de pasar por ellos, debían ser precedidos de respetuosas proposiciones diplomáticas.

El corredor militar conocido como “el camino español” no fue descubierto ni monopolizado por los españoles. Algunos tramos eran utilizados regularmente por mercaderes: los comerciantes que se trasladaban con sus mercancías desde Francia a Italia utilizaban normalmente el monte Cenis y el Maurienne en invierno, y el Pequeño San Bernardo y el Tarantaise en verano. En el año 1566 al ser designado el Duque de Alba Gobernador General de los Países Bajos y jefe de la expedición militar que debía reprimir la rebelión existente, con su acostumbrada minuciosidad y la colaboración de su Comisario General, Francisco de Ibarra, se dedicó al estudio del itinerario que debían seguir las tropas. Una vez trazado el mismo en sus líneas generales, enviaron a un ingeniero especializado con 300 zapadores para ensanchar caminos en el empinado valle que sube desde Novalesa por Ferreira hasta el desfiladero de Monte Cenis. Por lo tanto, puede considerarse al Duque de Alba, como artífice del corredor militar denominado “camino español”, vigente desde 1567 a 1622.

El itinerario que seguía, no tenía nada de especial. Estaba constituido por una cadena de puntos fijos obligados: los puentes indispensables, los vados y transbordadores que comunicaban las localidades con capacidad suficiente para alojar a los viajeros decorosamente.
Una vez que el gobierno había decidido el itinerario de sus tropas, debían hacerse mapas detallados sobre el terreno. La primera expedición realizada por el Duque de Alba en 1567, atravesó el Franco Condado con un mapa elaborado por don Fernando de Lanoy.

Los jefes militares hacían uso de dichos mapas para cruzar los distintos Estados, pero cuando se carecía de ellos, se contrataban guías locales que eran los encargados de conducir a las tropas por su propia región. Solían preceder a las expediciones militares grupos de exploradores que comprobaban si todo estaba dispuesto a lo largo de la ruta.

La preparación anticipada de caminos, provisiones y transporte aumentaba lógicamente la rapidez en el traslado de las tropas al frente. Si todo estaba en orden, un regimiento podía hacer el viaje desde Milán a Namur (unas 700 millas) en seis semanas aproximadamente. En febrero de 1578 una expedición tardó solamente 32 días. en 1582 otra empleó 34. La duración por término medio de las marchas era de 48 días.

Un factor que influía en la rapidez del conjunto de una expedición, era el número de grupos en que se dividía. Al parecer para que la unidad de marcha fuera manejable con comodidad. no debía tener más de 3.000 soldados.

Obviamente, la duración de la marcha a los Países Bajos estaba determinada por la rapidez con que se desplazaban los soldados. La velocidad normal de los ejércitos que utilizaban «el camino”, parece haber sido de unas 12 millas por día. Si bien la expedición que en el año 1578 empleó solo 32 días en su marcha. habría sacado un promedio de 23 millas diarias.

Como anteriormente se ha expuesto, el uso de este corredor por el ejército de Flandes estuvo vigente hasta el año 1622 cuando el Duque de Saboya firmó un tratado anti-español con Francia, en el cual se prohibía el tránsito de nuestras tropas por su territorio. y dio fin de este modo al uso del “camino español”.

Su pérdida obligó al gobierno al estudio de otro corredor militar. Con tal motivo se iniciaron negociaciones diplomáticas con los cantones suizos, a fin de conseguir permiso de tránsito de tropas españolas por su territorio y el paso del Rhin.

Este segundo corredor partía de Milán y por los valles de la Engadina y la Valtelina llegaba a Landeck, en el Tirol, de ahí cruzando el Rhin por Breisach en Alsacia, se pasaba al Ducado de Lorena y a través de él hasta los Países Bajos.

La invasión francesa del valle de la Valtelina, la pérdida de Alsacia a manos de los franceses, fueron golpes mortales para los corredores militares españoles, empero, el más grave sin duda fue la ocupación del ducado de Lorena por Luis XIII en 1633. Todas las rutas por tierra que servían para el aprovisionamiento de las tropas del Imperio español en los Países Bajos, dependían del derecho de paso por Lorena, por lo tanto, con esta ocupación quedaron fuera de uso por imposición francesa.

El aumento del volumen de tropas y la escalada de las operaciones militares durante el siglo XVI intensificaron lógicamente el peso del aprovisionamiento de los ejércitos.

Alrededor de 1550 apareció una nueva institución: la “étape militaire”. La idea no era nueva, las staples oétapes hacía mucho que se usaban como centros comerciales; eran lugares donde los comerciantes y sus clientes concurrían en la seguridad de que allí podrían encontrarse para hacer sus transacciones y donde se almacenaban mercancías para su venta y distribución. En el siglo XVI la institución fue adaptada con fines militares. En el 1551, por ejemplo, para atender el paso frecuente de grandes contingentes de tropas francesas por el valle de Maurienne con dirección a Italia, los franceses establecieron una cadena permanente de étapes. Estas resultaron útiles, y así continuaron funcionando aun después de que los franceses se retiraran en 1559. En 1567 el Duque de Alba pudo servirse de las étapes organizadas por los franceses, a su paso por el Maurienne, pero tuvo que ocuparse de disponer una nueva cadena para el resto de su viaje hasta Bruselas.

En sistema de étapes era sencillo y razonable. Se establecía como centro la staple o pueblo, al que se llevaban y desde el que se distribuían las provisiones a las tropas. Si había que darles cama, se recurría a las casas de laétape y de los pueblos circundantes. Los encargados de la étape, junto con los comisarios ordenadores, responsables del alojamiento de los soldados emitían unos vales especiales, llamados billets de logement que determinaban el número de personas y caballos que habían de acomodarse en cada casa. Después de partir las tropas, los dueños de estas podían presentar los billets al recaudador local de contribuciones y exigir su pago contra obligaciones por impuestos, pasados o futuros.

Cada expedición que utilizaba el «camino español”, era precedida de un comisario especial, enviado desde Bruselas o Milán para determinar con los gobiernos de Luxemburgo, Lorena, Franco Condado y Saboya, el itinerario de las tropas, los lugares en que habían de detenerse, la cantidad de víveres que había de proporcionárseles y su precio. Normalmente cada gobierno provincial solicitaba ofertas de aprovisionamiento para una o más étapes (las ofertas las hacía muy frecuentemente, un robin -letrado- de uno de los tribunales provinciales de justicia, o un oficial del gobierno local).

Los asentistas cuya oferta era aceptada. debían firmar una “capitulación” que fijaba la cantidad de alimentos que habían de proporcionar y los precios que podían exigir por ellos, así como el modo de pago.
Además de víveres, era frecuente que las étapes tuvieran que proporcionar a las tropas medios para transportar la impedimenta. En los valles alpinos el transporte se hacia con acémilas, las mulas pequeñas llevaban entre 200 y 250 libras y entre 300 y 400 las grandes. A cada compañía le eran necesarias para su traslado entre 20 y 40 mulas en los pasos alpinos, o bien de dos a cuatro carretas en terreno llano, según la cantidad de equipaje.

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Petra – La Capital del Reino Nabateo


Antiguo enclave nabateo, junto al Wadi Musa, situado a unos 260 km al sur de Amán (Jordania), ubicado en el margen oriental del Wadi Arabah, en la parte del valle del Rift que discurre entre el Mar Muerto y el golfo de Aqaba.

Su privilegiada situación geográfica, dentro de un entorno caracterizado por cadenas montañosas y una gran depresión geográfica, fue la causa de su nacimiento y harían de ella un núcleo urbano de gran importancia estratégica, comercial e histórica.

El nombre de Petra

El actual nombre de Petra proviene de los griegos. El vocablo Petra significa “piedra”, traduciendo la propia realidad de la ciudad. Su nombre semítico fue el de Rqm (Reqem), según recordó el historiador Flavio Josefo (Antigüedades judías, IV, 7, 1) y que ha refrendado una inscripción nabatea del siglo I de nuestra era. En la Biblia se la designó como Selah (“Roca”), de donde pasaría al griego en su traducción de “piedra”.

A partir del siglo XII la ciudad pasó a llamarse Wadi Musa (Valle de Moisés), por creerse conectada la ciudad con alguno de los avatares del Éxodo judío narrado en la Biblia. La tradición islámica conservó aquel nombre, reflejado en el actual enclave de Wadi Musa.

El descubrimiento de Petra

El emplazamiento de Petra permaneció ignorado para la cultura occidental desde el siglo XII hasta el comienzo del siglo XIX. Las primeras indagaciones sobre su ubicación fueron realizadas por el alemán Ulrich J. Seetzen. Tal estudioso, basándose en los textos que la citaban (sobre todo la Biblia), propuso identificarla con el monte Hor, en donde se creía que se hallaba la tumba de Aarón, el hermano de Moisés (en las cercanías de Petra se halla el Gebel Harun o “Montaña de Aarón”). Sería, sin embargo, su descubridor el suizo Johann Ludwig Burckhardt (1784-1817), quien, embebiéndose de las costumbres árabes y haciéndose pasar por uno de ellos, se hacía llamar Ibrahim ibn Abdallah, y tras haber recorrido parte del Cercano Oriente, trabajaba para una asociación científica británica, luego de haber oído hablar de la existencia de una misteriosa ciudad que estaba en medio de las montañas del Gebel Harun, fingió ser un peregrino que quería llegar a dicho lugar para tributar su sacrificio a Aarón, allí enterrado. Acompañado por un guía nativo, Burckhardt pudo acceder a la misteriosa ciudad, a Petra. Atravesando el Wadi Musa y tomando mentalmente buena nota de cuanto veía para no levantar sospechas en su acompañante, se hizo llevar hasta el Gebel Harun y allí para justificar el motivo de su viaje efectuó un sacrificio al profeta. Aquel descubrimiento tuvo lugar en agosto del año 1812.

Divulgado por Europa dicho descubrimiento, la enigmática Petra suscitó un extraordinario interés. En 1818 llegaría a ella el aristócrata inglés W. J. Bankes, asimismo junto a sus compañeros C. L. Irby y J. Mangles, disfrazados todos de árabes. A lo largo del siglo XIX se sucedieron las visitas a Petra por viajeros occidentales que mediante grabados y litografías, sobre todo de L. De Laborde, David Roberts y Edward Leal, difundieron las bellezas de tal ciudad. En 1860 Francis Frith pudo fotografiar Petra por primera vez.

A ellos les siguieron otros estudiosos y viajeros, como E. Robinson, A. H. Layard, H. Martineu, E. Brünnow y A. V. Domaszewski. Estos últimos constataron que hasta un total de 76 viajeros habían dejado grabados sus nombres en Petra como testimonio de su presencia en ella.

Leyenda detallada 1. Hotel, centro turístico 2. Tumba « Djinn » 3. Tumba de los obeliscos (Imagen) 4. Túnel de conducción de agua. 5. Sector de Al-Madras 6. El Sîq (Imagen) 7. El Tesoro o Khazné (Imagen) 8. Terrazas con fachadas de tumbas 9. Teatro romano (Imagen) 10. Tumba de Uneishu (Imagen) 11. Tumba de la urna 12. Tumba corintia 13. Tumba de los pisos 14. Muralla norte 15. Tumba de Sextius Florentinus (Imagen) 16. Torre Conway 17. Tumba llamada de « Turkmaniyeh » 18. Ninfeo 19. Vía con columnas (Imagen) 20. Templo de los leones alados 21. Arco de Trajano (Triple arcco) 22. Qasr al-Bint (Imagen) 23. Museo 24. Canteras (Imagen) 25. Necrópolis de Umm al-Biyarah 26. El Deir (Imagen) 27. Qattar ad-Deir 5 28. Alto lugar de Madhbah 29. Muralla sur 30. Acueducto (Imagen) 31. Casa de Dorotheos 32. Necrópolis de Mughr an-Nasarah 33. Santuario de Al-M’aysrah 34. Biclinium de la urna 35. Triclinum de los leones 36. Santuario de Isis 37. Santuario de Umm al-Biyarah 38. Monumento de la serpiente 39. Alto lugar de Jabal Al-Nmayr 40. Tumbas de Wâdi Al-Nmayr 41. Wadi Farasah (Imagen de la tumba del jardinero) 42. Tumbas 43. Nicho del águila 44. Fortaleza Al-Wu’ayrah de los Cruzados 45. Gran Templo 46. Alto lugar y fortaleza de Al-Habis 47. Dique (Imagen) 48. Iglesia (Imagen) 49. Alto lugar de Djebel Khubtha (Vista desde la cumbre) 50. Wadi Siyagh (Imagen) Del 2 y 3 al 50. Khazne al-Firaun

 

Trabajos científicos y excavaciones arqueológicas

A comienzos del siglo XX se iniciaron los viajes de carácter científico, destacando la obra de Alouis Musil, Arabia Petrea, aparecida en Viena (1904-1907) y la de Brünnow y Domaszewski, Die Provincia Arabia, en tres volúmenes, editados en Estrasburgo (1904-1909) que sigue siendo todavía la gran obra clásica sobre la ciudad.

Los trabajos de exploración, catalogación y descripción de G. Dalman, Th. Wiegand, W. Bachmann, C. Watzinger, y A. Kennedy darían paso en la década de 1930 a las excavaciones arqueológicas. El primer arqueólogo que excavó la ciudad fue George Horsfield, efectuando diferentes campañas entre 1929 y 1936. A él le seguirían A. Conway, W. F. Albright y J. C. Ellis. En 1954 P. J. Parr y D. Kirkbride, de la Escuela Británica de Arqueología en Jerusalén, con los auspicios del Estado jordano, trabajaron en el centro de la ciudad, logrando encontrar los restos de la más antigua ocupación nabatea. Importantes también las excavaciones de Ph. C. Hammond y de C.-M. Bennet, efectuadas en las décadas de 1960 y 1970. En 1978 comenzaron también a excavar arqueólogos jordanos, entre ellos, Fawzi Zayadine y Nabil Khairy. En la década de 1990, el estadounidense M. Joukowsky emprendió la excavación del Gran Templo.

La importancia de Petra, cada vez más visitada por turistas de todo el mundo, hizo que en 1985 la Unesco la declara Patrimonio de la Humanidad.

Fuentes para el estudio de Petra

Lamentablemente, no existen fuentes directas para el estudio de la historia de Petra. Por razones obvias no se conocen textos de antiguos autores nabateos ni tampoco relatos sobre ella. Sólo se dispone de noticias indirectas, facilitadas por algunos historiadores clásicos greco-romanos, que la citaron de oídas, y siempre en el contexto de la dominación romana, caso de Diodoro de Sicilia y de Estrabón. Una, tal vez, de las fuentes más significativas sea la obra de Flavio Josefo, quien narró los conflictos habidos entre los judíos y los nabateos. Algunas referencias en Plinio el Viejo, Tácito, Apiano y Dión Casio permiten precisar algunos detalles, nunca importantes, dado que Petra perteneció durante un tiempo al Imperio Romano. Lo mismo cabe decir de las citas que aparecen en la Biblia (Libros I y II de los Macabeos).

De época islámica tan solo se poseen dos fuentes de información: las parcas referencias del historiador del siglo X, conocido como An-Nabati y la del cronista Nuwairi (1279-1332), quien la describe como una ciudad deshabitada, en estado de ruinas.

Muy distintas son las fuentes arqueológicas que han facilitado textos epigráficos, papirológicos, numismáticos y artísticos.

Hasta ahora se han detectado más de tres mil inscripciones nabateas, por lo general de muy corta extensión. De ellas hay que señalar dos: la existente en la fachada de la tumba conocida como Turkmaniya y la que se halla en la base de una estatua. La primera constituye un epitafio de gran interés religioso y la segunda una dedicatoria al último de los reyes de Petra, de nombre Rabel II. Ésta nos permite conocer, aunque de modo incompleto, la genealogía de la casa real nabatea.

En Petra también han aparecido algunas inscripciones escritas en griego y en latín, de carácter funerario, destacando el epitafio presente en la tumba del legado romano Sextius Florentinus.

Los papiros alusivos a Petra o hallados en ella tampoco han aportado mucha información. Son de cierto interés, tan solo por habernos transmitido pequeños aconteceres de la vida cotidiana de algunas familias nativas o extranjeras. Algunos de los papiros más destacables son los aparecidos en el llamado “Archivo de Zenón”, localizado en El Fayum (Egipto). Uno de ellos, en el contexto de unas actividades comerciales, contiene la referencia documental más antigua sobre los nabateos (año 259 a.C.). En el denominado “Archivo de Babatha”, perteneciente a una mujer judía, archivo localizado en Nahal Hever, cerca del Mar Muerto, han aparecido papiros en nabateo, arameo y griego, conteniendo información entre los años 90 y 130 d. C.. Finalmente, en la Iglesia bizantina de los Mosaicos, existente en Petra, se localizaron en 1993 un total de 152 rollos, redactados en griego, parcialmente carbonizados, correspondientes al archivo de un tal Teodoro. Los mismos han facilitado información de la Petra del siglo VI de nuestra era. Aluden a la vida económica, social y religiosa de la Petra bizantina.

Muy importantes, por otro lado, han sido los hallazgos numismáticos. Muchas de sus monedas han permitido identificar a reyes nabateos y determinar su cronología, aparte de deducirse a través de ellas la situación económica de cada uno de los reinados que han podido determinarse. Fueron estudiadas por Y. Meshorer en 1975.

Las excavaciones arqueológicas han permitido precisar no pocos aspectos de la vida de Petra. Desde su sistema de defensas a sus viviendas rupestres, pasando por sus más emblemáticos edificios religiosos y civiles así como sus tumbas, sin olvidar su cerámica, su flora e incluso su original geología. En París se está elaborando una nueva y definitiva Carta Arqueológica de Petra que permitirá el estudio en profundidad de dicha ciudad.

Los primeros habitantes de Petra

La existencia de varios manantiales y el refugio que facilitaba las rocas hicieron que la zona del Wadi Musa se viera ya ocupada en tiempos neolíticos, de hacia el 9000 a.C., de acuerdo con los restos localizados en el yacimiento de Al Beidha, muy cercano a Petra, por Diana Kirkbridge en 1965.

Durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, esto es, hasta el 2500 a.C. aproximadamente, el lugar se vio habitado por comunidades tanto sedentarias como nómadas. Sería hacia el 1500 a.C. cuando llegarían a Petra los oritas, pueblo que fue muy pronto expulsado del lugar por los edomitas. Este pueblo, de origen semita, aparece citado en el Antiguo Testamento, remontándose su origen, según tal fuente, a Esaú, hijo de Isaac. El capítulo 36 del Génesis recoge la genealogía mítica de patriarca Esaú, dirigente del pueblo edomita. Por razones que se derivaban de tiempos previos los edomitas fueron casi siempre rivales de los israelitas, enfrentándose a ellos en numerosas ocasiones. No tuvieron inconveniente en atacar el sur de Israel cuando convenía ni en asaltar cuantas caravanas pasaran por sus territorios.

La presencia del Imperio Asirio significó un serio revés para los edomitas, debiendo uno de sus reyes, de nombre Qaush-Gaber, tributar al rey Asarhaddon. No obstante, Petra, si bien destruida por el fuego, pudo sobrevivir.

Hacia el año 580 a.C. un nuevo pueblo, los nabateos (nabatu), proveniente de Arabia, comenzó a arribar a Petra, en donde acabó por instalarse, aprovechando la debilidad de los edomitas con quienes acabaron mezclándose. En tal fusión hubo de pesar mucho los planteamientos religiosos de las dos etnias, pues ambas se creían descendientes, si bien de dos ramas diferenciadas, de un mismo profeta, Ismael, hijo de Abraham y de su esclava egipcia Agar.

En un principio los nabateos vivieron del pastoreo hasta establecerse de modo sedentario en el Wadi Musa, hecho ocurrido hacia el año 350 a.C. Después, viendo la extraordinaria situación de Petra, cruce de varias rutas comerciales entre Palmira, Damasco y Aqaba, entre Teima y Gaza, y entre las costas del Mar Rojo y el Océano Índico, se dedicaron, sin abandonar del todo su vida anterior, al lucrativo negocio de proteger tales rutas a cambio de los correspondientes impuestos. A ellos se debe la construcción de Petra y el establecimiento de un amplio reino, la Nabatea, extendido por la península Arábiga, el Neguev y la meseta de Edom hasta el sur del Mar Muerto.

El reino de los nabateos

El Estado nabateo hubo de ser testigo de las luchas entre los sucesores de Alejandro Magno. Y fue en este contexto histórico cuando aparece citada por vez primera en las fuentes clásicas el reino nabateo (Diodoro de Sicilia, XIX, 94-100). El motivo se debió al deseo que tuvo en el 312 a.C. el rey Antígono Monoftalmos de apoderarse del país de los árabes llamados nabateos dado que eran hostiles a sus intereses. Aquel deseo no lo vio cumplido pues los nabateos a pesar de haber sido derrotados en un primer encuentro (batalla en Umm al-Biyara) lograron luego sorprender al ejército griego. Por su parte, el hijo del anterior, Demetrio Poliorcetes, tampoco pudo conquistar Petra, optando por retirarse de ella a cambio de regalos de mucho valor.

A partir de entonces Petra, que no dudó en pagar por la paz, desarrolló su vida dedicada al pastoreo (ovejas y dromedarios) y al comercio, al tiempo que remodelaba su primitivo hábitat. Coincidiendo con ello la ciudad se dotó de un régimen monárquico. La primera noticia acerca de un rey nabateo procede también de la Biblia (Libro II de los Macabeos), citándose al rey Aretas I (ca. 168 a.C.), a quien se le calificaba de “tirano de los árabes”.

Este rey, que ofreció cobijo a Jasón, Sumo Sacerdote de Jerusalén y que colaboró años después con los judíos en sus luchas contra los seléucidas, pudo transmitir su reino a sus sucesores Aretas II (115-96 a.C.), Obodas I (96-86 a.C.), que daría muerte al rey seléucida Antíoco XII, y Rabbel I (86 a.C.) en muy buenas condiciones económicas. El reino, notablemente enriquecido por las ganancias caravaneras, se extendió territorialmente, alcanzando incluso Siria.

Sin embargo, la hora de Roma había llegado, siendo más evidente su presencia a partir del siglo I a.C.. El primer contacto entre Roma y el reino nabateo fue por un asunto de herencia entre dos hermanos judíos, los príncipes Aristóbulo e Hircano, uno de ellos descontento con el reparto. El primer ministro de Hircano, llamado Antípater, estaba casado con una noble nabatea llamada Cypros. Este hecho, y el consiguiente juego de influencias, llevaría a que el rey nabateo Aretas III (86-62 a.C.) apoyara la causa de Hircano, llegando a sitiar Jerusalén. Sin embargo, en tal lucha también intervino Pompeyo el Grande que acababa de anexionar para Roma el reino seléucida, convertido en el 64 a.C. en la provincia de Siria. Pompeyo logró que Hircano y Aretas III levantaran el sitio de Jerusalén. A cambio de su independencia Artetas III hubo de pagar a los romanos un tributo de 300 talentos.

Bajo los reyes Obodas II (62-59 a.C.) y Malico I (59-30 a.C.) su erróneo planteamiento diplomático al apoyar a los enemigos de Roma, a la sazón enfrascada en una Guerra Civil, hizo que se proyectara en el devenir de Petra, iniciándose una evidente decadencia, pues Roma hizo que las caravanas tomaran otras rutas, orillando Petra.

Con Obodas III (30-8 a.C.), y sobre todo con Aretas IV (9 a.C.- 40 d.C.), Petra viviría sus últimos días de prosperidad, a pesar de verse obligada a tolerar la independencia de las ciudades de la Decápolis, creada por Pompeyo, dentro del territorio nabateo. La revuelta judía de los años 60 contra Roma, que coincidió con el reinado de Malico II (40-70 d.C.), trajo fatales consecuencias para Petra. La presencia de las tropas romanas motivaron al último rey nabateo, Rabel II (70-106 d.C.), a trasladar la capital de su reino a Bosra, abandonando Petra a su suerte. Al morir dicho rey, las tropas romanas del emperador Trajano entraron en Petra y anexionaron todo el territorio al Imperio con el nombre de Provincia Arabia Petrea, situando la capital en la propia Bosra, llamada Nea Traiana Bostra.

Por su parte, Petra conoció un nuevo impulso constructivo, pues los romanos edificaron una calle columnada y un ninfeo o fuente pública. El emperador Adriano llegó a visitarla también en el año 131 d.C., emitiendo con tal ocasión una moneda con la leyenda Petra Hadrianea Metropolis. En tiempos de Heliogábalo, en el año 220, Petra obtuvo el rango de Colonia. Con Diocleciano, en el año 293, Petra se convertiría en la capital de la provincia llamada Palestina Tertia.

Petra en tiempos bizantinos

El cristianismo también arribó a Petra según han demostrado las ruinas de iglesias (caso de la Iglesia de los Mosaicos) y algunos de sus monumentos transformados en lugares de culto. La nueva creencia fue de lenta implantación y sus seguidores sufrieron persecuciones, sobre todo por parte del prefecto Máximo, que llegaría a ser gobernador de Arabia. Se conoce el nombre de alguno de sus obispos cristianos, entre ellos, el de Asterio, que participó en el Concilio de Alejandría en el año 362, o el de Jasón, obispo en el 445 y enterrado en una tumba rupestre. A pesar de una serie de terremotos que la afectaron muy seriamente, como los acontecidos en los años 363, 419 y 551, la ciudad pudo recuperarse, recibiendo incluso el apelativo de “Madre de las colonias”, debido a su todavía relativa importancia. En ella residía un colegio de Recolectores de tasas, según se sabe por la documentación papirológica llegada.

De todas maneras, la Petra bizantina, que vivía de la agricultura y de la ganadería, fue muy distinta de la nabatea, no solo en cuanto a importancia sino también en cuanto a núcleo habitado, pues los terremotos habían causado en ella lamentables destrozos.

Petra en tiempos islámicos

Entre los años 614 y 629 los persas sasánidas, que invadieron amplios territorios del Próximo Oriente al parecer no alcanzaron Petra. La ciudad fue conquistada por los musulmanes tal vez alrededor del año 635, momento de la batalla de Yarmuk, habida en la actual frontera jordano-siria. Aquella ocupación significó el ocaso de la misma, pues tan solo en algunos momentos de la época Omeya y de la Abásida, pudo ser habitada parcialmente.

Las Crónicas de los Cruzados no mencionan a Petra, sino tan solo al Wadi Musa y a los monjes que vivían en el monasterio de San Aarón, en Gebel Harun. En los años 1101 y 1107 dichos monjes pidieron ayuda al monarca Balduino I, hermano de Godofredo de Bouillon, para hacer frente a los ataques de los sarracenos. De tal fecha data la fortaleza de Al-Weirah, edificada para defender el acceso a la ciudad por su lado este. En 1116 se levantó otra fortaleza, ahora en el interior.

Petra quedó abandonada definitivamente después de la derrota del ejército cristiano a manos de Saladino, a comienzos del siglo XII.

La presencia de los beduinos bdul

En un momento que no se puede determinar cronológicamente, las ruinas de Petra pasaron a ser ocupadas durante los inviernos por los beduinos bdul, que subsistían gracias a la ganadería y a la caza. Muchas de las tumbas fueron nuevamente reutilizadas por tales beduinos, lo que les llevaría a convertirse en sedentarios, volviendo a ocupar las viviendas rupestres nabateas. A mediados del pasado siglo, los bdul se dedicaron también a la agricultura (trigo, cebada y tabaco) y al comercio, utilizándose las viviendas rupestres como almacenes. El arribo del turismo transformó la existencia de tal pueblo, que había comenzado a modificar el entorno urbano nabateo. En 1985, el gobierno jordano trasladó a los bdul a un poblado de nueva planta, a Umm Saihun, situado en la antigua entrada al norte de Petra.

La sociedad y las instituciones

Lo limitado de las fuentes escritas sobre Petra no permiten conocer con exactitud cómo se estructuraron socialmente los nabateos ni cómo fueron las instituciones de que se dotaron. No obstante, las referencias de Diodoro de Sicilia y de Estrabón permiten aseverar que Petra conoció evidentes transformaciones sociales durante su historia.

De una población nómada y seminómada se pasó a un sedentarismo evidente al abrigo de la excelente posición geográfica de la ciudad. Tal sedentarización les llevó a construir sus viviendas tanto rupestres como de piedra y latericias, logrando destacar en sus planteamientos plásticos monumentales.

Asimismo, los nabateos se dotaron de un régimen monárquico (el rey se llamó mlk), en principio en contradicción con su carácter de sociedad nómada. Fue el contacto con otros pueblos, sobre todo con los reinos helenísticos, el que les hizo adoptar planteamientos monárquicos, estableciendo una dinastía de diez reyes como mínimo. Junto al rey aparece la figura de su visir o ministro, con amplios poderes, y que recibía el título honorífico de hermano. El reino nabateo quedó dividido en distritos, de pequeña extensión, controlados por estrategos (strg) con poderes civiles y militares. La sociedad quedó estructurada en clases, llegando incluso a existir esclavos, si bien en escaso número al decir de Estrabón (XVI, 4). Papel muy significativo alcanzó el ejército, cuyos cargos nos son conocidos a través de la terminología griega (hprk = hipparchos = comandante de caballería) y en alguna ocasión nabatea (psry = jinete de caballería). Entre las clases elevadas fue corriente comer en común formando grupos de trece comensales asistidos por dos mujeres cantantes en cada uno de los banquetes.

Las inscripciones nos han transmitido la serie de oficios y ocupaciones de los nabateos. De ellos muchos están vinculados con el mundo del comercio y con los más variados quehaceres artesanales. El control del agua y su almacenamiento, fundamental en un medio desértico, fue tarea principal de los responsables, que supieron articular un complejo sistema de embalses y presas. Petra no tuvo problema con el líquido elemento dada la existencia de cuatro manantiales perennes (dos de ellos en el interior de la ciudad y otros dos en sus inmediaciones).

Socialmente, se sabe que mantuvieron una estructura patrilineal, teniendo la mujer sus capacidades jurídicas plenas. Notabilísima importancia alcanzaron las reinas nabateas, a las que se les daba el título de hermana del rey, dado que sus efigies aparecen en las monedas junto a la de los reyes y que en ocasiones, caso de la reina Shaqilat, pudieron ejercer la regencia.

Igualmente se sabe que los nabateos conocieron la escritura, adoptando un sistema propio, derivado del alfabeto cursivo arameo, idioma que adoptaron al entrar en contacto con el Imperio persa. La importancia de su escritura se evidencia en que la más notable inscripción árabe preislámica fue escrita con caracteres nabateos.

Del alfabeto nabateo derivaría toda una familia de alfabetos que a través del cúfico y el nesji pasaron a convertirse en la escritura árabe actual.

Aspectos religiosos

Muy poco es lo que se conoce acerca de la religión de los nabateos, pues se carecen de relatos mitológicos y de listas de dioses. Por Estrabón se sabe que adoraban al sol a quien le construían altares en la parte alta de las casas y le ofrecían libaciones, además de quemarle incienso. Se sabe, igualmente, que fueron politeístas, adorando a un panteón organizado en torno a un dios principal llamado Dushara (de Dhu = señor, y shara = montañas), de origen edomita y dios protector de la monarquía nabatea y principio de fertilidad. Dicho dios quedó identificado posteriormente tanto a divinidades semitas (Baal) como griegas (Zeus). Su paredra fue Al-Uzza, específicamente nabatea y asociada a la fertilidad (titular de los manantiales y del agua). Junto a ella, también se rindió culto a las diosas Allath y Manat (estas tres diosas aparecerían luego recogidas en el Corán, 53, 19-20).

Otra serie de dioses nos son conocidos a través de sus epítetos, dado que las inscripciones no mencionan sus nombres. El contacto con otros pueblos también tuvo su reflejo en su panteón, aceptándose los cultos de Atargatis, Isis, Baalshamin, Dionisos, Hermes, Helios entre otros. Uno de sus reyes, de nombre Obodas llegó a ser divinizado. Creyeron igualmente en dioses personales y en espíritus (djins), especie de elementos protectores. Uno de ellos protegía a las caravanas (Shea-alqum).

Los dioses fueron adorados bajo la forma de un betilo (nsb), piedra sagrada sin adornos antropomórficos (aunque también los hubo con ellos). Fueron muy abundantes en el desfiladero del Siq y en los lugares altos donde recibían culto.

Tal culto se dispensaba bien en los lugares altos, al aire libre, bien en templos específicos (Templo de los leones alados, Qasr al-Bint Faroun, Gran Templo, por ejemplo) y de modo tanto público como privado.

Cuando el cristianismo alcanzó Petra se construyeron varias iglesias, sobresaliendo la llamada Iglesia de los Mosaicos, obra del siglo V.

Petra y sus monumentos

Dejada atrás la pequeña villa actual de Wadi Musa, se alcanzan tres monumentos funerarios del tipo nefesh (a modo de cipos que representan al difunto) y se llega a la garganta del Siq, paso obligado para acceder a Petra. Se trata de un desfiladero de 1.200 metros de largo, unos 100 de alto y apenas 8 o 10 de ancho en algunos puntos. Este corredor fue formado por las fuertes corrientes de agua que ocasionalmente inundaban el sector y que le han facilitado su aspecto único. Un arco, que hacía las veces de puerta de ingreso, se levantaba a modo de entrada triunfal. El mismo se mantuvo en pie hasta 1896, momento en que cayó a causa de un terremoto. El desfiladero del Siq, impresionante, es en cierto modo un trayecto iniciático que prepara al espíritu del visitante para admirar algo único: las ruinas de Petra.

El Khaznéh al-Faroun

Recorrido parte del desfiladero se llega a la fachada del más hermoso y divulgado monumento de Petra, el Khaznéh al-Faroun (el Tesoro del faraón). Se trata de una tumba real, tal vez de Aretas IV o de su esposa. Su fachada es de dos niveles y está totalmente tallada en la roca viva. Alcanza una altura de 40 metros (trece pisos modernos) y tiene una base de 28. Está adornada con doce columnas de hermosos capiteles corintios, seis que soportan el pórtico finalizado en frontón triangular y otras seis en su parte superior, formada por un tholos y dos semifrontones. Este tholos está coronado con una urna, sobre la cual los beduinos de antaño descargaban sus fusiles pensando que en su interior se hallaba oculto el tesoro de un faraón.

Toda la facha está vaciada y cincelada en la roca de tonalidad rosa y presenta una profusa decoración de tipo helenizante. Se sabe que empezó a tallarse desde arriba, según han revelado otros monumentos dejados a medio tallar.

Interiormente, presenta un vestíbulo y tres salas, todas ellas excavadas en la roca. La sala central tiene 120 metros cuadrados y en la misma se hallaba el triclinum para celebrar ceremonias.

El Gebel Attuf

No lejos del anterior monumento, sobre una alta roca que domina la ciudad se halla área del Gebel Attuf, con la presencia de un lugar de culto al aire libre. Para acceder al mismo se utilizaba un camino procesional, cuyos peldaños de acceso se excavaron en la roca. En su explanada se hallan dos obeliscos de siete metros de altura, que para ser tallados se tuvieron que rebajar muchos metros cúbicos de piedra. Funcionaron como betilos y se sabe que estuvieron dedicados a los dioses nabateos Dushara y Al-Uzza, dioses masculino y femenino respectivamente, asociados a la fertilidad. Un último tramo de escalinatas posibilita el acceso al lugar de los sacrificios. Este santuario al aire libre adopta forma de rectángulo (14,5 por 6,5 metros aproximadamente). Del patio central, en el que sobresale una mesa sagrada (motab), sale un pequeño canal de desagüe. Frente a la mesa de piedra hay un altar de unos 90 cm de altura y junto a él otro más pequeño de estructura circular.

Las construcciones civiles

No lejos de este sector se halla también un interesante teatro romano, excavado igualmente en la roca, con capacidad para siete mil espectadores en las 45 gradas de su cavea. Parece ser que fue levantado en tiempos de Aretas IV.

Continuando por el desfiladero del Siq con fachadas rupestres de tumbas a modo de viviendas trogloditas, se llega finalmente a una amplia cubeta natural, por donde discurría el wadi, rodeada de acantilados. Aquí se ubicó la ciudad de Petra, sobre todo la de tiempos del precitado Aretas IV. De la misma subsisten en dirección oeste-este, un ninfeo, una avenida porticada, hoy derruida, tres mercados, denominados por su situación: superior, medio e inferior, todavía no excavados totalmente; un Gran templo (Templo del sur, de planta tetrástila períptera, datable del siglo I y en donde se veneraría al dios protector de la ciudad: Manathu) y frente a él, en la otra acera, el Palacio real, muy cercano a otro importante templo: el llamado Templo de los leones alados, denominado así por los capiteles con leones alados situados alrededor del altar. En él apareció un betilo con rasgos antropomorfos, sin duda personificación de la diosa Al-Uzza. Un magno arco triunfal, del que solo quedan sus bases, cerraba este importante sector urbano, que contó incluso con excelente pavimentación.

Un poco más adelante, en otra zona del roquedo se halla el Qasr al-Bint Faroun (Castillo de la hija del faraón), objeto de una leyenda beduina y templo del siglo primero, cuyo pórtico está formado por dos cuerpos con cuatro columnas dóricas. Levantado sobre un podio al que se llega por una escalinata, estuvo en activo durante algo más de cinco siglos. Aunque le afectaron alguno de los terremotos sufridos por Petra, el templo fue reconstruido. El seísmo del 551 puso fin, no obstante, a su existencia. Su excelente conservación hacen de él un monumento extraordinario.

Los monumentos funerarios

En Petra se han localizado más de seiscientas tumbas de las catalogadas como de fachada así como centenares de tumbas mucho más sencillas. Los especialistas han establecido sus tipologías de acuerdo con las diversas estructuras frontales y elementos decorativos que pueden observarse (tipo asirio, tipo cavetto, tipo doble cornisa, etc.).

Entre las más significativas hay que citar la Tumba de la Urna, llamada así por la urna que remata su frontón, excavada en profundidad y con terraza porticada. Parece ser que fue la tumba del precitado rey Aretas IV. En el año 446 fue transformada en iglesia cristiana.

Otra notable tumba, cerca de ésta es la Tumba Corintia, muy afectada por la erosión, que intentaba copiar el esquema frontal del Khazneh, incluido su tholos. Sus tres puertas de acceso dan a otras tantas cámaras interiores. A pesar de haberse inspirado en el monumento más hermoso de Petra, esta tumba daría origen a otras cuatro más, al copiar su fachada.

Muy cerca de ella se halla la Tumba Palacio, llamada así por su magnificencia palacial, con dos pisos de diferente diseño y cinco niveles. Es de grandes dimensiones (en realidad, se trata de la tumba de mayor tamaño de la ciudad: 45 metros de alto por 49 de ancho). La erosión ha perjudicado sobre todo su parte alta que fue completada con obra de cantería. Sus cuatro puertas de acceso abocan a otras tantas cámaras.

Un poco más adelante está la Tumba de Sextius Florentinus, inspirada en la Tumba Corintia y llamada así por la inscripción latina que presenta, alusiva a tal legado romano.

Otras tumbas que deben ser citadas son la Tumba de Uneishu, la Tumba Renacimiento, la Tumba del soldado romano y ya, muchísimo más alejada, en el wadi Abu Ollegah, la Tumba Turkmaniya.

La Tumba de Uneishu, situada enfrente del teatro romano, puede fecharse gracias al descubrimiento de una inscripción relativa a tal personaje que fue ministro de la reina Shaqilat, regente durante la minoría del rey Rabel II. Presenta fachada de doble cornisa con columnas de capiteles nabateos. Su cámara funeraria tiene tres nichos.

La Tumba Renacimiento presenta puerta doble, coronada con un arco inspirado en la Tumba Corintia. La Tumba del soldado romano, situada en el wadi Farasah, es llamada así por la presencia de una estatua ubicada en un nicho sobre la puerta de acceso.

Finalmente, la Tumba Turkmaniya, con una larga inscripción en nabateo sobre su puerta, se talló en el siglo I d.C.

Todavía deben recordarse dos Tumbas inacabadas que han posibilitado comprender las técnicas constructivas de las tumbas de Petra. Una de ellas está situada en la ladera de al-Habis (sólo se talló la parte superior de la misma) y otra en la ladera noroccidental del Gebel al-Kubthah (se llegó a alisar la totalidad de lo que debía ser su fachada y a tallar alguna parte de la decoración frontal).

El templo rupestre ed-Deir

En el Gebel ed-Deir, ya en las afueras de Petra y tras haber dejado el Triclinio de los leones, se halla el extraordinario templo de ed-Deir (El monasterio) al que se accede mediante 800 escalones. Su prototipo hay que buscarlo en el Khazneh. Tal templo, excavado en un enorme montículo rocoso presenta una fachada de 47 metros de ancho por 42 de alto, sin duda el templo rupestre de mayores dimensiones de todo Petra. Su fábrica está totalmente tallada en la roca. Presenta dos pisos y un tholos central con una urna de 9 metros de altura, elemento que remata decorativamente el monumento. En su interior tan solo existe una cámara con bancos laterales y un motab (una mesa) sobre el que se depositaba el betilo. Se ignoran qué divinidades recibían aquí culto, si bien el hallazgo de una inscripción con la mención de Obodas, el dios ha hecho pensar en que tal vez se rendiría culto a tal rey divinizado. Tampoco se descarta que este monumento hubiese servido como tumba de tal rey o como cenotafio del mismo.

Aunque de Petra han llegado sobre todo sus tumbas rupestres y unos pocos templos, Petra no fue una ciudad de los muertos. Contó con una bulliciosa población que alcanzó en algunos momentos los 20.000 habitantes, dedicados al pastoreo, la agricultura y sobre todo al comercio.

Su magnificencia, los enigmas de todo tipo que presenta, la joya de sus construcciones, los colores de sus piedras, motivados por las filtraciones de las aguas en la caliza y las areniscas de sus rocas han provocado las más extrañas figuraciones plásticas, haciendo de muchos de sus rincones verdaderas obras abstractas, con formas que ninguna mente humana hubiese sido capaz de significar. Todo ello ha hecho de Petra un foco turístico internacional de primera magnitud.

Fuente: Federico Lara Peinado

Sima de San Pedro de los Griegos, Oliete, Teruel


Situada en la sierra de los Arcos, del Sistema Ibérico, y en las inmediaciones de Oliete, Teruel, la sima de San Pedro de los Griegos fue antaño considerada por los habitantes de la región un lugar inquietante y maléfico.

Recientes estudios han mostrado que se trata de un verdadero paraíso de la naturaleza, en una región caracterizada por la aridez y las temperaturas extremas en verano y en invierno. La cavidad constituye un refugio de biodiversidad sin precedentes en Europa.

La cavidad tiene unas dimensiones notables, con un volumen de unos 560.000 metros cúbicos. La espectacular boca, de unos 70 m de diámetro, permite la iluminación de toda la sima a pesar de sus 100 metros de profundidad. Una laguna alimentada por aguas subterráneas ocupa gran parte del fondo. Sus aguas son extremadamente ricas en materia orgánica, procedente en buena parte de los excrementos de aves y murciélagos, lo que explica la gran proliferación de plancton.

Monsanto – Aldeas historicas de Portugal


Perteneciente a las “Aldeias historiacas de Portugal” su encanto medieval lo hace irrepetible, perderse por sus calles laberínticas y subir a lo alto a contemplar la vista desde su castillo es una autentica experiencia. Monsanto está enclavado en la vertiente de una pequeña pero escarpada montaña, caracterizada por grandes moles de granito que muchas veces forman parte de las viviendas.

En lo alto del monte asentado en grandes rocas graníticas se encuentra el imponente castillo de Monsanto ahora ya en estado de ruina, pero que aún conserva bien su muralla, patio de armas y torreones.

Monsanto se encuentra en la cuesta de una gran elevación escarpada, llamada Cabeço de Monsanto (Mons Sanctus). Se sitúa al Noreste de Idanha-a-Nova e irrumpe repentinamente del valle. En el punto más alto su pico alcanza los 758 metros. La presencia humana en este lugar data del paleolítico. La arqueología dice que el lugar fue habitado por los romanos, en el piedemonte del monte. También existen vestigios de presencia visigótica y árabe. Los moros serían derrotados por Don Alfonso Enríquez y, en 1165, el lugar de Monsanto fue donado a la Orden de los Templarios que sobre orientaciones de Gualdim Pais, que mandó construir el Castillo de Monsanto. La Carta de foral fue concedida por primera vez en 1174 por el rey de Portugal y rectificada, sucesivamente, por Don Sancho I (en 1190) y Don Alfonso II (en 1217).

Fue D. Sancho I quien repobló y reedificó la fortaleza que, entre tanto, fue destruida en las luchas contra el Reino de León. Serían nuevamente reparadas un siglo más tarde, por los Templarios.

En 1308, el Rey Don Dinis dio Carta de Feira y, en 1510, sería el rey Don Manuel I quien otorgaría de nuevo la Carta de foral y concedería a la aldea la categoría de villa.

A mediados del siglo XVII, Luis de Haro y Guzmán (ministro de Felipe IV de España), intenta cercar Monsanto sin éxito. Durante la Guerra de Sucesión Española (1700-1715), el Duque Berwik también cerca Monsanto pero el ejército portugués comandado por el Marqués de Mina derrota al invasor en los difíciles escarpes que se yerguen hasta el Castillo. Monsanto fue sede de concelho en el periodo 1758-1853. Un grave accidente en el siglo XIX destruyó su Castillo medieval, por la explosión del almacén de municiones.

En las últimas décadas, Monsanto se volvió popularmente conocida como “a aldeia mais portuguesa de Portugal”

La llanura de los 13.000 templos, en Birmania


La zona de Bagan, podría considerarse el complejo religioso abandonado más grande e imponente del mundo. Las vistas panorámicas, en medio de una llanura polvorienta donde emergen como hongos miles de templos budistas, parece muchas veces un espejismo:

La antigua Bagan ( también llamada Pagan) es el nombre de la abandonada capital de los reinos que integraron la actual Birmania. En medio de una gran meseta árida, emergen entre la vegetación miles de cúpulas de templos y estupas en una de las ciudades religiosas más extraordinaria del planeta.

Se calcula que hacia el siglo XI, unos 13.000 templos, pagodas y estupas fueron construidas en la región. Actualmente sólo podemos observar en ruinas unos 2.200 templos, distribuidos en un área de 25 kilómetros cuadrados. Es a pesar de lo perdido, un maravilloso legado sobrevivientes a las catástrofes naturales (desbordes del río Irrawaddy y terremotos), sumados al desgaste de saqueos de tesoros y riquezas por siglos.

La conservación de los templos de Bagan aún hoy deja mucho que desear, en una tierra donde las políticas de estado para preservarlos, en medio de constantes conflictos, son escasas y caóticas. Se han realizado algunas restauraciones de los templos de Bagan que poco respetan las formas y materiales originales. Incluso, el gobierno ha autorizado inversiones caprichosas que han deteriorado aún más el valor patrimonial y el grado de conservación de los templos.

Aún con todo el deterioro, una visita al área de la antigua ciudad y complejo religioso de Bagan es deslumbrante. Los mejores momentos y puestas de luz suceden al amanecer y atardecer, cuando el sol se mezcla con su tonalidad naranja con el ambiente polvoriento conformando un panorama de ensueño.

Imágenes 1. jmhullot / 2. nitsuga / 3. antwerpenR / 4. antwerpenR / 5. lacest20 / 6. R Stanek / 7. jmhullot / 8. lacest20 / 9. antwerpenR / 10. photoshades / 11. 不知明镜里

Fuente: 101lugaresincreibles.com

Cámara de Ámbar


Tras un día ver uno de nuestros  programas favoritos, Cuarto Milenio nos surgió el interés por saber mas de la Cámara de Ámbar y que queremos compartir con vosotros su origen.

Original (en ruso: Янтарная комната, esto es, Yantárnaya kómnata, y en alemán Bersteinzimmer), situada en el Palacio de Catalina de Tsárskoye Seló (cerca de San Petersburgo), fue una lujosa habitación del zar de Rusia consistente en un conjunto de paneles de distintos tamaños, zócalos y muebles formados por miles de astillas de ámbar cuyo precio era doce veces superior al del oro.

La Cámara fue elaborada entre 1701 y 1707 por dos equipos de artesanos alemanes y daneses, con los adornos hechos de ámbar y decorados con hojas de oro, valiosas gemas y espejos hasta que fue completada y colocada en el Palacio Real de Berlín. Tras sucesivas ampliaciones, la Cámara alcanzó una extensión de 55 metros cuadrados y hasta 6 toneladas de ámbar se usaron en su construcción. La Cámara fue admirada por el zar Pedro I el Grande de Rusia durante una visita a Berlín y luego se convirtió en un regalo de Federico Guillermo I de Prusia al propio zar en 1716 para estrechar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones y desde entonces fue considerada el orgullo de la corte del Imperio Ruso.

La Cámara fue instalada por la emperatriz Isabel I de Rusia en el Palacio de Catalina de Tsárskoye Seló, la residencia de verano de los zares de Rusia, siendo un monumento artístico bien preservado incluso tras la Revolución de 1917 y la guerra civil que le siguió.

Al empezar la invasión alemana de la URSS en junio de 1941 durante la Segunda Guerra Mundial, especialistas enviados por el gobierno soviético trataron de evacuar la Cámara de Ámbar hacia Sverdlovsk, como ya se había hecho con la mayor parte de tesoros artísticos de Leningrado y sus alrededores. Los especialistas soviéticos no pudieron cumplir su tarea pues el paso de los siglos había debilitado el ámbar hasta hacerlo muy frágil y resultaba imposible demantelar la Cámara sin romper los paneles. Sin tiempo para seguir su trabajo debido al rápido avance de la Wehrmacht, el personal soviético apenas pudo cubrir la Cámara con papel común para tratar de esconderla.

El gobierno del Tercer Reich incluyó la Cámara en la lista de obras de arte para su saqueo y las tropas germanas la descubrieron pronto al ocupar Tsárkoye Selo el 17 de septiembre de 1941 antes de empezar el Sitio de Leningrado. Especialistas alemanes desmontaron la Cámara tras 36 horas continuas de trabajo, extrayendo los paneles de las paredes y la trasladaron al Castillo de Königsberg, donde fue exhibida en noviembre de 1941.

La Cámara fue vista por última vez durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, en tanto el Castillo de Königsberg sufrió daños cuando la RAF británica bombardeó la ciudad en julio de 1944. Cuando en enero de 1945 las tropas del Ejército Rojo lanzaron su Ofensiva de Prusia Oriental, las autoridades nazis trataron de evacuar los tesoros artísticos de Königsberg hacia el oeste, pero es dudoso que se lograse rescatar la Cámara de Ambar en el caos de la Evacuación de Prusia Oriental. Hay hipótesis que determinan la desaparición de la Cámara en el naufragio del barco alemán que la evacuaba de Königsberg, pero otras apuntan a que nunca pudo ser retirada y quedó destruida en los duelos de artillería entre alemanes y soviéticos durante la Batalla de Königsberg a inicios de abril de 1945. Investigaciones realizadas en la URSS no hallaron rastros de la Cámara en el Mar Báltico ni en posibles escondites de la región.

En 2003 la Cámara fue remplazada por una copia situada en el mismo Palacio de Catalina de Tsárskoye Seló, realizada con recursos de empresas alemanas, encabezadas por la compañía Ruhrgas AG, del grupo E.ON, y cor artesanos y artistas rusos y alemanes. El presidente ruso, Vladímir Putin, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, la inauguraron en el final de los festejos del aniversario 300 de la ciudad de San Petersburgo.

Cueva de Naica


Escondida, a 300 metros bajo la tierra, La Cueva de los Cristales de NAICA ha esperando hasta ahora para mostrarnos su gran belleza. Una gran geoda de paredes rojas, un útero natural lleno de cristales de selenita, ó “piedra de la luna” llamada así por su color, brillo y transparencia. Tranquila y silenciosa, esta maternidad de piedra acogió lentamente el crecimiento de sus cristales al arrullo del agua, el calor, la oscuridad y el silencio durante más de un millón de años.

La Cueva de los Cristales de NAICA ha esperando hasta ahora para mostrarnos su gran belleza

Nos cautivan su belleza, sus dimensiones, su historia; descubrimos un sitio en el que la apariencia de hielo contrasta con un calor que mata; un ambiente ajeno, no humano, que nos atrapa y nos lleva a recuperar nuestra capacidad de contemplación y admiración por la naturaleza.

Aparece en las profundidades de nuestro planeta cuando los seres humanos habíamos perdido la capacidad de asombro ante todo lo que en la superficie ya nos era conocido.

NAICA es un símbolo. Aparece en las profundidades de nuestro planeta cuando los seres humanos habíamos perdido la capacidad de asombro ante todo lo que en la superficie ya nos era conocido. Un viaje al interior de la tierra, pero también al interior de nosotros mismos, al invitarnos a la comprensión sobre su verdadera trascendencia y a un debate de actualidad sobre nuestra relación con la naturaleza y con nuestro planeta.

Sus cristales, espejos de múltiples facetas e imágenes, nos llevan por diversos caminos: el del conocimiento y la ciencia, para comprender cómo y cuándo pudo crearse esta obra de la naturaleza; el del desarrollo tecnológico, para poner a prueba nuestra capacidad de reto para sobrevivir en su interior y poder registrar en imágenes su gran belleza; el del arte, para poder compartir este patrimonio a través de las expresiones de hombres y mujeres sensibles a la belleza y la armonía, y el de la filosofía y la mística, por la magia y paz que nos comunica.

NAICA, aparece ante nosotros sólo por un instante en su larga vida geológica, instante en el que tenemos una oportunidad única para conocerla, y compartirla antes de que regrese a ocultarse bajo el agua en la profundidades de la tierra.

NAICA, un verdadero privilegio, una responsabilidad.

NAICA, aparece ante nosotros sólo por un instante en su larga vida geológica . antes de que regrese a ocultarse bajo el agua

NAICA Un Tesoro del Planeta en las Entrañas de México

Las cuevas de NAICA, yacen en el corazón de una mina perteneciente a Industrias Peñoles en el sur del estado de Chihuahua al norte de México, formando parte de un sistema geológico alimentado por aguas termales, mismas que permitieron el crecimiento de sus cristales.

Por las características geológicas de la zona, se desarrollaron múltiples cuevas con condiciones semejantes de las 4 que ahora se conocen. Las tres más recientes fueron descubiertas accidentalmente en el nivel -290 gracias a las actividades de exploración en la mina. Su apariencia de hielo, contrasta con su alta temperatura y humedad, formando un ambiente de condiciones extremas y peligrosas que sólo permiten la sobre vivencia en su interior por pocos minutos.

La explotación del mineral en NAICA requiere de la extracción de agua caliente, cuyo nivel freático original se encuentra a 110 metros de profundidad. El principal reto tecnológico es mantener en funcionamiento permanente un complejo sistema de bombeo que permite la extracción del agua desde el nivel -850 donde se encuentra ahora el frente. Este sistema drenó el agua de las cuevas hace aproximadamente 20 años. Circunstancias accidentales lograron posteriormente su descubrimiento en el año 2000.

Este sistema de bombeo que mantiene en operación la mina con la extracción de 22 mil galones de agua por minuto, parará en algún momento cuando la explotación mineral se agote, inundando nuevamente túneles y cuevas, permitiendo que éstas regresen a sus condiciones naturales y continúen alimentando el crecimiento de sus cristales bajo el agua. Por ahora, se procura su estudio, registro, y conservación.

Localización

La Mina de NAICA se encuentra en una región semidesértica del norte de México, a unos 100 m al sureste de la ciudad de Chihuahua. Es la primera mina productora de plomo y también es altamente productiva en zinc y plata, entre otros minerales. La entrada de la mina se ubica a 1385 m. sobre el nivel del mar en la ladera norte de la Sierra NAICA de 12 Km. de largo y 7 de ancho, formada por una estructura en domo de orientación noreste sureste. Está concesionada a Industrias Peñoles , empresa líder en producción de plata en el mundo.

Los orígenes de la primera concesión datan de 1794, fecha a partir de la cual fue trabajada en varias temporadas por gambusinos de la región, llevando a la fundación en 1896 de la sección municipal de Saucillo. La Compañía. Minera de NAICA, inicia la explotación formal en 1900, y la Compañía Minera Peñoles, realiza su explotación de 1924 a1928, dando entrada a la empresa ” The NAICA Mines of Mexico “. No es sino hasta 1952 en que queda cargo de ” The Fresnillo Co. ” quien en 1956 cede sus derechos a ” The Eagle Picher “. En 1962, se da la mexicanización de la industria, con la Cía. Fresnillo S. A. de C. V. en asociación con el Grupo Peñoles.

Artículos sobre diversos aspectos y participantes del “Proyecto NAICA”.

  • Revista GEO Italia. Septiembre 2007. Textos de Jacoppo Pasotti.
  • Revista GEO Alemania. Reedición de la edición italiana. Texto de Tobias Zick. Mayo 2008.
  • Revista GEO Bulgaria, Croacia, Republica Checa, Grecia, Hungría, Rumanía, Slovakia, Slovenia y Turkia. En preparación agosto 2008.
  • Revista National Geographic Internacional. En preparación. Textos de Neil Shea.

Artículos de diversos participantes del Proyecto:

2005
BADINO G., FORTI P. 2005 L’eccezionale ambiente della Cueva de los Cristales, Miniera di NAICA, Messico: problemi genetici ed esplorativ. Iglesias 2004, IIS Mem. XVII, s.2, p.87-92.

2006
BADINO G. 2006 NAICA, il rilievo infernale nel paradiso di cristallo Speleologia. 55, 64.
FORTI P. 2006 Quando i media ci guardano. Speleologia 54, 1.
FORTI P. 2006 Una foresta di cristalli di gesso nel profondo della miniera di NAICA GEO italia n.18, p.25-30.
FORTI P. 2006. Le altre grotte di NAICA. Speleologia 55, 70.

2007
BERNABEI T., FORTI P., VILLASUSO R. 2007 A new type of gypsum speleothems from NAICA (Chihuahua, Mexico). International Journal of Speleology 36(1) 23-30.
BADINO G., FORTI P. 2007 The Exploration of the Caves of the Giant Crystals (NAICA, Mexico) National Speleological Society News 65(2), p.12-18.
FORTI P. 2007 Studio della struttura interna di una stalagmite della Grotta delle Spade (NAICA,)( Mexico) Grotte e Dintorni 6(13), 3-20.
FORTI P. 2007 Dal Messico a Marte Oasis Luglio-Agosto 2007, p.10-11.
GAROFALO P.S., GÜNTER D., FORTI P., LAURITZEN S.-E & CONSTANTIN S. 2007 The fluids of the giant selenite crystals of NAICA (Chihuahua, Mexico) ECROFI-XIX 17-20 July 2007, Switzerland , Abstract of Paper p.1.
GAROFALO P.S., FORTI P., LAURITZEN S.-E., CONSTANTIN S. 2007 The fluids that generated the giant selenite crystals of NAICA (Chihuahua, Mexico) Abstract Congress FIST Rimini September 2007, p.460.

2008
FORTI P., GALLI E., ROSSI A. 2007 Il sistema Gesso-Anidrite-Calcite: nuovi dati dalle concrezioni della miniera di NAICA (Messico) Congresso Nazionale di Speleologia, Iglesias, Aprile 2007, Memorie IIS 2008.
PANIERI G., FORTI P., GASPAROTTO G., SOLIANI L. 2007 Studio delle inclusioni solide della Grotta delle Spade (NAICA, Messico) Congresso Nazionale di Speleologia, Iglesias Aprile 2007 Memorie IIS 2008.
FORTI P., GALLI E., ROSSI A. 2007 Preliminary data on the mineralogy of the Cueva de las Velas (NAICA, Mexico) Congresso FEALC Portorico Agosto 2007, Acta Carsologia 2008.

Artículos importantes de otros investigadores:

NAICA es un fenómeno de presencia y repercusión internacional. Nuestro proyecto no ha sido el único en realizar actividades de investigación y divulgación. Importantes esfuerzos se destacan también por los trabajos publicados por el Dr. Juan Manuel García Ruíz, en colaboración con Roberto Villasuso y fotografías de José Trueba en varias publicaciones internacionales. Este equipo de trabajo inicio sus actividades previamente a nuestro acuerdo con Industrias Peñoles.

Libros:

  • “NAICA, Buscando Plata Encontré un Tesoro”.
  • Grupo Cementos Chihuahua. Edición corporativa sobre las cuevas de México, por Carlos Lascano (Colaboración, foto y textos Proyecto NAICA).

La «aldea de los centenarios», el lugar donde se esconde el secreto de la longevidad


ABC.es

  • Los genes y los elementos que conectan mente, cuerpo y espíritu convierten a las islas de Okinawa en uno de los lugares donde más tiempo viven las personas

En ocasiones pensamos que los responsables de la esperanza de vida son la tecnología y los avances médicos, sin embargo, uno se sorprende cuando las poblaciones más longevas del planeta no se encuentran situadas en torno a hospitales con sofisticados aparatos diagnósticos, sino en lugares apartados en los que perduran sus tradiciones ancestrales.

Se conoce como «zonas azules» a las regiones geográficas identificadas por científicos y demógrafos en las que hay un mayor número de personas longevas. Hasta el momento se han identificado cinco, una de ellas se ubica en las islas de Okinawa, al sur del Japón. Esta «zona azul» cuenta con la llamada «aldea de los centenarios», en donde se concentra el mayor número de centenarios del mundo. Estas islas, que fueron un reino independiente hasta el siglo XVII, pueden presumir de una larga tradición budista y pacifista.

Las investigaciones científicas llevadas a cabo en este punto del planeta han arrojado una serie de datos de enorme valor: los okinaweses no sólo viven más años sino que padecen menos enfermedades crónicas y la incidencia de demencia es notablemente más baja que la media mundial. ¿Cuál es su secreto? La receta de la longevidad se sustenta en la conjunción de ciertos genes y elementos que conectan mente, cuerpo y espíritu.

El secreto del 80 por ciento

Desde hace tiempo se sabe que los habitantes de Okinawa gestionan muy bien su tiempo, saben cómo reducir el estrés, consumen alcohol con moderación y han reducido de forma importante la ingesta de carne procesada. Su dieta es rica en alimentos derivados de la soja, como el tofu, en pescado –lo consumen tres veces a la semana-, hortalizas, verdura y especias como la cúrcuma. Además, su consumo de arroz es inferior al del resto de los japoneses.

A estos ingredientes culinarios hay que añadir un elemento clave en la alimentación, la moderación. Los habitantes de Okinawa evitan saciarse, siguen una de las máximas de Confucio, que rezaba: «levántate de la mesa sin estar lleno». Esta sabiduría se resume en la consabida frase «Hara hachi bu», que se podría traducir como «para de comer cuando estés saciado al 80 por ciento». Han sido muchos los estudios que han demostrado que disminuir la ingesta de calorías supone un incremento de la esperanza de vida en todas las especies animales analizadas.

Además los longevos okinaweses practican ejercicio diariamente, pasean y llevan a cabo prácticas de jardinería. ¿Esto es todo o, por el contario, hay algo más? Parece ser que además de estos cambios en el estilo de vida hay otros dos aspectos que son cruciales para explicar la longevidad: la actitud ikigai y la «conexión» moai.

Una misteriosa palabra: ikigai

Ikigai es una palabra japonesa enigmática que no tiene un equivalente directo en español pero que podríamos traducirla por «vale la pena». Ikigai es una motivación, una razón para vivir, es el motivo por el cual nos levantamos cada mañana. El ikigai es un concepto motivacional, que va más allá de los horarios impuestos o de los deberes a los cuales no podemos renunciar. El ikigai no es siempre igual, puede cambiar a lo largo del tiempo y es posible, incluso, que evolucione. Además, es diferente para cada persona y algunas tienen la suerte de tener más de un ikigai. El nexo común siempre es el placer que se experimenta al realizar esa tarea. El principal problema es que está escondido en nuestro interior y tenemos que encontrarlo, para llegar a él necesitamos la ayuda de la reflexión y el análisis personal.

Tener un ikigai claro y definido proporciona satisfacción, felicidad y da significado a la vida, y todo esto redunda en una mayor saludad física y psíquica. Todos los japoneses tienen su ikigai, algunos ya lo han encontrado y otros son conscientes de que les falta, pero lo están buscando.

La conexión moai

Una de las tradiciones ancestrales de Okinawa es crear lazos fuertes entre las comunidades locales, grupos de personas que tienen intereses comunes tratan de ayudarse entre sí. A esta forma de entender la sociedad es lo que se conoce como «moai». Estos grupos sociales contribuyen a sentirse aceptados, útiles y seguros frente a las adversidades, puesto que aporta bienestar, mantiene su estabilidad emocional y, además, la financiera, ya que si un miembro tiene problemas económicos se le puede ayudar mediante los ahorros generados por el grupo.

Al parecer el origen del moai se remonta a la época que la que era preciso que los agricultores compartieran información para mejorar los cultivos. Las personas que forman parte de un moai pagan una cantidad mensual establecida, la cual les permite acudir a cenas, reuniones, partidas de shogi (el ajedrez japonés) o simplemente disfrutar de alguna afición común al grupo.

El castillo de España que triunfa gracias a Juego de Tronos


ABC.es

  • Aumentan las visitas al castillo de Zafra, situado en una comarca de Guadalajara poco poblada y con un atractivo salvaje
 Castillo de Zafra, cerca de Campillo de Dueñas - Borjaanimal

Castillo de Zafra, cerca de Campillo de Dueñas – Borjaanimal

La llegada de turistas a Almería y Sevilla han aumentado un 16 y un 13 por ciento, respectivamente, tras el rodaje de la serie Juego de Tronos, según TripAdvisor, que ha apuntado que el turismo de televisión está en auge, ya que uno de cada cinco viajeros elige destino en base a lo que ve en el cine o la televisión.

Con motivo de finalización de la sexta temporada de Juego de Tronos el próximo 26 de junio y el éxito de esta popular serie de televisión, TripAdvisor ha realizado una comparativa de cifras de tráfico para analizar la popularidad de los lugares de rodaje en todo el mundo entre los viajeros de la web.

El resultado: siete localidades españolas han experimentado un aumento considerable de tráfico desde el año pasado, con una media del 125 por ciento.

Campillo de Dueñas (Guadalajara) ha sido la población española que mayor incremento de interés ha experimentado, con un 291 por ciento más de visitas en TripAdvisor con respecto al año pasado. De hecho, el próximo Castillo de Zafra ha sido el lugar de interés turístico que mayor expectación ha generado esta temporada, con un incremento del 488 por ciento en las visitas en TripAdvisor. Otras localizaciones que han destacado en las búsquedas son las Bárdenas Reales de Navarra, Gerona, Almería, Sevilla y Tudela.

El castillo de Zafra se encuentra en la sierra de Caldereros, en la comarca de Molina de Aragón. Su propietario es Daniel Sanz, quien ha asegurado estos días que hay mucha afluencia de turistas a esta zona salvaje y muy poco poblada. Se trata de un castillo roquero del siglo XII, que tuvo mucha importancia cuando el señorío de Molina se incorporó al Reino de Castilla.

Dado que aparece citado en el primer Fuero de Molina, dado por Don Manrique de Lara, se le supone un origen de fortaleza árabe. Durante los tiempos del rey Fernando III el Santo, el tercer señor de Molina, Gonzálo Pérez de Lara, rebelado contra el monarca, se refugió en él. Dada la inexpugnabilidad del castillo, hubieron de pactar la «Concordia de Zafra», por el que el la actual Molina de Aragón pasaría a formar parte de la corona de Castilla a la muerte de Don Gonzalo, perdiendo su condición de independiente.

Sólo puede visitarse su exterior.

En 2015

Osuna experimentó en 2015 un incremento del 44 por ciento en las visitas durante la emisión de la temporada 5, cuando se emitieron los capítulos rodados en su plaza de toros. Córdoba también incrementó sus visitas durante la emisión de la temporada anterior en un 17 por ciento.

Destinos internacinales

En el ámbito internacional, los destinos que han experimentado mayores subidas son Klis (Croacia) en un 579%, seguido de Vik (Islandia), con un 78%, Dimmuborir (Islandia), en un 64%, Vatnajokull National Park (Islandia), en un 58%, Krka National Park (Croacia), en un 46%, Myvatn (Islandia), en un 42% y Trsteno (Croacia), en un 18%.

Una nueva tumba para Jesús


ABC.es

  • Operación de urgencia para evitar el derrumbe del Santo Sepulcro
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El lugar donde fue enterrado Jesús, dentro de la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén (Israel) – ABC

Andamios y más andamios se acumulan en la plaza del Santo Sepulcro de Jerusalén. A primera hora de la mañana y a última hora de la tarde, cuando ya no hay peregrinos, los operarios aprovechan para ir introduciéndolos en el templo y colocarlos en torno al Edículo, una pequeña cámara en la que, según los Evangelios, se produjo el enterramiento y la posterior resurrección de Cristo. Esta tumba es uno de los lugares de jurisdicción compartida para griegos y armenios ortodoxos y católicos, las tres comunidades que controlan de forman milimétrica uno de los templos más sagrados para el Cristianismo, y ha sido necesario el acuerdo entre las tres para empezar las primeras obras de restauración de los últimos 200 años. Atrás quedan siglos de rencillas, desconfianza y peleas públicas como la que protagonizaron griegos y armenios en 2008 y que llevaron a los titulares de la prensa mundial al Santo Sepulcro por los puñetazos, patadas e insultos entre monjes.

El actual Edículo, situado a escasos metros del lugar de la crucifixión, fue levantado en 1810 por los griegos –el anterior, de madera, fue obra de los franciscanos en el siglo XVI, pero quedó destruido en un incendio- y un equipo de nueve expertos llegados de Grecia será el encargado de llevar a cabo la obra. Profesionales con experiencia en la restauración de monumentos como la Acrópolis o de diferentes iglesias bizantinas en la costa Mediterránea que trabajan bajo la supervisión de Antonia Moropoulou, arquitecta de la Universidad Nacional Técnica de Atenas. «Nadie envidia esta responsabilidad y este desafío porque es un gran desafío trabajar aquí, en este ambiente que se respira en un monumento visitado por miles de personas cada día», según declaraciones recogidas por la agencia estadounidense AP, que tuvo acceso exclusivo a la primera noche de trabajo en el lugar santo. La arquitecta adelanta que “la tumba necesita una atención urgente después de años de exposición a factores medioambientales como el agua, la humedad y el humo de las velas. Las losas de mármol y piedra han sufridos deformidades”. Un trabajo minucioso que habrá que realizar piedra a piedra para no alterar el aspecto de la cámara.

Las obras se alargarán durante al menos diez meses, en los que el Edículo no se cerrará al público, y el presupuesto ronda los 3 millones de euros, según reveló Theophilos III, patriarca greco-ortodoxo de Jerusalén. Las tres comunidades aportarán la misma cantidad y contarán además con una donación personal del rey Abdulá de Jordania, que con este gesto recuerda que hasta la guerra de 1967 fueron los jordanos los que controlaban el este y la ciudad vieja de la ciudad santa, donde se encuentra la basílica. La prioridad es el Edículo, pero las tres partes esperan poder abordar después la remodelación del suelo del templo, que también presenta graves desperfectos. En este caso el acuerdo será más complicado y hay que remontarse a 1960 cuando se logró un acurdo para la reparación del tejado.

Riesgo de derrumbe

Los problemas de estabilidad del actual Edículo se remontan a la etapa del Mandato británico. A finales de los cuarenta las autoridades de Londres decidieron acorazarlo con una una armadura de acero, pero era un remedio temporal que ha durado hasta que los responsables de la Autoridad de Antigüedades de Israel han alertado del serio riesgo de derrumbe. «Tuvimos que reunirnos de urgencia y tomar una decisión, nos vimos forzados a hacerlo debido al aviso de los israelíes y no fue complicado llegar a un acuerdo porque nos beneficia a las tres partes», señala el padre Samuel Aghoyan, que desde hace 16 años es el superior de la Iglesia Armenia Ortodoxa en el Santo Sepulcro. A sus 75 años vive entregado a la custodia del lugar santo y piensa que «las relaciones entre griegos y armenios ortodoxos y católicos son como las que tienen los hermanos dentro de un familia, sufrimos altibajos, pero seguimos siendo siempre de la familia cristiana». Una opinión que con el paso de los minutos decide matizar y confiesa que «nos podemos sentar en una mesa y llegar a un acuerdo puntual como este, pero en el fondo fondo, no nos fiamos los unos de los otros, sobre todo entre griegos y armenios».

Esta desconfianza hace que las reglas de funcionamiento y convivencia del Santo Sepulcro estén por escrito y hayan consolidado el actual status quo por el que cada comunidad es responsable de espacios y tareas concretas. Normas que van desde que el privilegio de dos familias musulmanas a custodiar las llaves de la puerta de la basílica, hasta detalles como la limpieza de los baños o de la plaza de acceso, competencia de los griegos. En los lugares comunes cada columna y cada cirio tienen su dueño.

Los peregrinos que viajen a Tierra Santa encontrarán a partir de ahora andamios en el Santo Sepulcro, pero también en la Basílica de la Natividad de Belén, donde un equipo de expertos italianos trabaja en unas obras de restauración para las que también fue necesario el acuerdo entre estas tres comunidades. En el caso de Belén, se trata de una restauración integral que comenzó hace dos años y que ha costado 16,5 millones de euros, de los que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha logrado recaudar hasta el momento 9,2 y trabaja de forma intensa para encontrar donantes que cubran la parte que falta para terminar de restaurar este templo declarado Patrimonio de Humanidad por la Unesco en 2012.