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El Mundo

Recreación de un asteroide acercándose a la Tierra. NASA

Fue bautizado como 2014 JO25, tiene 650 metros de diámetro y fue descubierto por el Mount Lemmon Survey en mayo de 2014.

Se trata del asteroide de este tamaño que más se acerca al planeta Tierra en los últimos 13 años ya que se aproximará a la Tierra a una distancia aproximada de 4,6 distancias lunares el próximo 19 de abril. Cada distancia lunar corresponde a algo más de 384.000 kilómetros, la distancia entre la Tierra y su satélite, por lo que el asteroide pasará a unos 1,8 millones de kilómetros del planeta azul.

Este acercamiento es el más próximo de un asteroide, al menos de este tamaño o similar, desde el encuentro con 4179 Toutatis, que pasó a cuatro distancias lunares en septiembre de 2004, según el radar Goldstone de la NASA. El siguiente acercamiento previsto de un objeto con un diámetro mayor o igual a éste tendrá lugar cuando el asteroide 1999 AN10, de 800 metros de diámetro, se aproxime a una distancia lunar en agosto de este año.

El asteroide 2014 JO25 estará cerca del Sol hasta el próximo 19 de abril, momento en que se encontrará en una situación favorable para las observaciones y, a partir de entonces, se convertirá en uno de los principales objetivos del radar de asteroides durante este año. Debido a su cercanía al Sol, no se espera conocer su periodo de rotación antes de las observaciones del radar.

Los astrónomos calculan que este asteroide no se ha aproximado tanto a la Tierra desde hace, al menos, 400 años. Y no hay conocimiento de futuras aproximaciones tan cercanas como ésta hasta el año 2500.

A pesar de haber sido clasificado como un “Asteroide Potencialmente Peligroso” por el Minor Planet Center, no hay motivos para la alarma porque no hay riesgo de choque con la Tierra. Y es que este centro estadounidense califica bajo este nombre a todos los cometas o asteroides cercanos a la Tierra con una órbita tal que tiene potencial para acercarse a ésta y un tamaño suficiente como para causar daños significativos en caso de impacto. Además, se considera que los asteroides pertenecientes a esta lista no suponen una amenaza para la Tierra en los próximos 100 años o más. La última actualización de esta lista, en marzo de 2017, incluye a 1.786 asteroides.


El Mundo

Vista del cráter Gale NASA

Vista del cráter Gale NASA

Marte es en la actualidad un planeta extremadamente seco y frío, con un ambiente extraordinariamente inhóspito para la vida como la conocemos en la Tierra. Los científicos saben, sin embargo, que en el pasado tuvo agua y un clima diferente al actual. Continuando con el trabajo que iniciaron otros vehículo robóticos, el rover de la NASA Curiosity está buscando desde agosto de 2012 pruebas que ayuden a reconstruir cómo era el planeta rojo en el pasado.

Un estudio publicado en la revista PNAS ofrece algunas pistas que permiten trazar un retrato de cómo pudo haber sido ese Marte primitivo basándose en la escasísima cantidad de dióxido de carbono (C02) que el rover halló al analizar sedimentos de aquella época en el cráter Gale, una de las zonas que está explorando. Según propone este equipo de investigadores, en el que participa el español Alberto G. Fairén, del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA), hace 3.500 millones de años esa zona de Marte habría albergado un lago glaciar rodeado por enormes masas de hielo. Un entorno que recordaría al del Ártico terrestre.

Los sedimentos que ha analizado el rover contienen minerales, como arcillas o sulfatos, que sugieren que, en el pasado, esa superficie estuvo en contacto con agua líquida. Un dato, en principio, incompatible con la escasa cantidad de CO2 detectado. Y es que los científicos creían que para que hubiera agua líquida, habría sido necesaria una determinada temperatura, que es propiciada a su vez por un mínimo de CO2 en la atmósfera, ya que este gas genera un efecto invernadero y calienta el planeta.

Según relata Fairén a EL MUNDO, los modelos climáticos que simulan la atmósfera primitiva de Marte mostraban que hace falta cerca de un bar de CO2 para poder tener agua líquida en Marte hace 3500 millones de años. “Sin embargo, las investigaciones de Curiosity confirman que, en realidad, había tan sólo entre 10 y 100 veces menos de esa cantidad mínima. Es decir, entonces había unas decenas o tal vez unos pocos cientos de milibares de CO2. Esto es mucho más que ahora, que sólo hay 6 milibares, pero insuficiente para calentar el planeta. Los modelos nos dicen que harían falta al menos alrededor de mil milibares para generar un efecto invernadero suficiente”, detalla.

“Con el poco CO2 que ha encontrado en los sedimentos de Gale, los modelos atmosféricos predicen temperaturas medias por debajo de -50C. Pero algo se nos escapa, porque Curiosity ha descubierto en esos mismos sedimentos evidencias geomorfológicas de lagos duraderos, deltas y torrenteras bajo un clima no muy frío hace 3.500 millones de años. Esta es la contradicción que plantea el artículo, y que en este momento no sabemos resolver. Una alternativa es que fuera un lago glaciar, en un ambiente muy frío, como los polos de la Tierra hoy. Esta posibilidad está siendo considerada seriamente, pero no tenemos una respuesta final todavía”, admite Fairén, que espera poder responder a esa cuestión con más investigación en el futuro. “Por eso precisamente es un gran avance. La ciencia es una serie de preguntas, no un catálogo de respuestas”, argumenta.

Curiosity es un laboratorio andante así que las muestras que recoge, las procesa in situ, antes de enviar los resultados a la NASA. Para hacer esta investigación, tomó rocas de la superficie y de hasta cinco centímetros de profundidad, que es el máximo que puede perforar. “A partir de ahí, los investigadores analizamos los datos, y los utilizamos para generar modelos que puedan que puedan responder preguntas”, dice Fairén, que investigó durante seis años en la NASA.

Cómo y por qué cambió tanto el planeta rojo sigue siendo una incógnita: “Es posible que Marte tuviera más CO2 en su atmósfera hace entre 3.500 y 4.200 millones de años. En aquel tiempo, habría sido más sencillo que el planeta tuviera agua líquida en la superficie. Hoy está absolutamente seco y es muy frío. Es muy interesante que Curiosity esté estudiando los sedimentos de un lago que existió en Gale justamente en la época de transición entre el Marte húmedo y el Marte seco”, añade. Según recuerda, el robot descubrió hace dos años que Marte ya había perdido la mitad de su agua y gran parte de su atmósfera hace 3.500 millones de años, cuando se formó el lago de Gale, por lo que considera que sus investigaciones pueden “proporcionar muchísima información acerca de la evolución climática de Marte y de cómo, cuándo y porqué perdió su agua y su atmósfera”.

¿Pudo haber formas de vida extremas en ese escenario de hielo? “La vida en la Tierra ocupa casi todos los rincones del planeta, incluyendo las zonas polares. Por lo tanto, si en Gale había un lago glaciar, el entorno no habría sido un impedimento para la vida. De hecho, si en algún momento hubo vida en Marte y apareció, como en la Tierra, muy al principio de la historia geológica del planeta, solamente habría tenido que adaptarse al entorno glaciar”.


ABC.es

  • Las agencias espaciales de Europa y Estados Unidos tratarán por primera vez de desviar un asteroide de su rumbo

El blanco es una pareja de asteroides llamada Didymos. Y el objetivo, demostrar si estamos, o no, preparados para desviar de su trayectoria un asteroide en ruta de colisión contra la Tierra. Para ello, las agencias espaciales europea y norteamericana, ESA y NASA, se han unido para llevar a cabo una misión sin precedentes en toda la historia espacial. Tras las siglas AIDA (Asteroid Impact and Deflection Assessment) se esconde, en efecto, el mejor plan de defensa planetaria ideado hasta la fecha para evitar el catastrófico impacto de una roca espacial contra nosotros. Está previsto que AIDA reciba luz verde este mismo mes de diciembre. Por eso, las numerosas empresas implicadas, entre ellas varias españolas, están ya culminando los trabajos de definición detallada de las diferentes fases de esta histórica misión. Se trata de una carrera contra reloj, ya que Didymos no espera. En estos momentos, en efecto, los dos asteroides se dirigen a toda velocidad hacia nosotros, y en el año 2022 se encontrarán a solo 11 millones de km. de la Tierra. Será en ese, y solo en ese momento, cuando estén lo suficientemente cerca como para realizar la prueba, de modo que no hay ni un minuto que perder. AIDA será, pues, la primera demostración real de la técnica de impacto cinético para cambiar la trayectoria de un asteroide en el espacio. La misión consta de dos naves independientes, la DART (Double Asteroid Redirection Test), de la NASA, y la AIM (Asteroid Impact Mission) de la ESA. Las dos deberán poner a prueba las tecnologías desarrolladas en ambos continentes para desviar asteroides potencialmente peligrosos. Por eso, el principal objetivo de AIDA es el de demostrar y medir los efectos de un impacto directo contra un pequeño asteroide, y determinar si es suficiente como para desviarlo de su rumbo. El blanco elegido para la demostración es sistema binario de asteroides Didymos, que consiste en una roca principal de unos 800 metros de diámetro y otra secundaria, de 150 metros, que orbita a su alrededor. La prueba de impacto se llevará a cabo contra el miembro más pequeño de la pareja, ya que su tamaño es el más habitual entre los asteroides que pueden suponer una amenaza para la Tierra. De las dos naves, será la estadounidense DART la encargada de hacer impacto, y se estrellará contra la pequeña luna a una velocidad aproximada de 6 km. por segundo. Para no errar su objetivo, DART cuenta con una cámara y un sofisticado software autónomo de navegación. La colisión cambiará la velocidad de la pequeña luna en su órbita alrededor del cuerpo principal en apenas un 1%, justo lo necesario como para observar sus efectos con telescopios desde la Tierra. Y un porcentaje, además, lo suficiemtemente pequeño como para no provocar un involuntario cambio de trayectoria que pudiera hacer que la roca se dirija directamente hacia nosotros. La segunda nave, la europea AIM, que llegará al asteroide unos meses antes que DART, utilizará su amplia gama de instrumentos científicos para estudiar primero todas y cada una de las características de ambos cuerpos, y observar después con todo detalle el impacto de su compañera de misión. AIM llevará a cabo el primer estudio "in situ" de un asteroide binario, proporcionará imágenes en alta resolución de las superficies de ambos cuerpos y medirá sus masas, densidades y formas. Cuando llegue el momento, AIM se colocará en una órbita segura alrededor de Didymos y examinará el material eyectado al espacio tras la colisión de su compañera. Sus instrumentos, además, observarán los efectos del impacto, medirán la posible transferencia de material entre los dos asteroides, observarán el cráter dejado por DART y la forma en que el material de la pequeña luna se redistribuye tras la colisión. AIM también estudará la estructura interna de este fascinante asteroide doble. Módulo de aterrizaje Además, AIM desplegará sobre la superficie del objetivo un módulo de aterrizaje, llamado MASCOT-2 (Mobile Asteroid Surface Scout), para que tome medidas y datos antes, durante y después del impacto de DART. Y liberará también dos pequeños satélites auxiliares, CubeSats, que recabarán datos de los dos asteroideas antes y después del impacto de la nave norteamericana. Si todo va como está previsto, la Agencia Espacial Europea lanzará AIM en Octubre de 2020, y llegará a Didymos en Mayo de 2022. La NASA, por su parte, lanzará DART en Diciembre de 2020 para interceptar al asteroide doble en Octubre de 2022, cuando Didymos esté solo a 11 millones de Km. de la Tierra y sea posible observarlo directamente con telescopios terrestres. Como se ha dicho, Didymos se acerca y no hay tiempo que perder. Por eso, la industria está trabajando a un ritmo frenético para llegar a tiempo a la cita con el asteroide doble. Solo en Europa, más de 40 empresas de 15 estados diferentes llevan desde 2011 poniendo a punto todos y cada uno de los detalles de esta histórica misión. En Madrid, por ejemplo, el grupo GMV está llevando a cabo pruebas críticas en la cámara de navegación proporcionada por el Instituto Max Planck alemán. Para evaluar el software de navegación basado en imágenes de la misión, GMV está haciendo que la cámara examine imágenes que la sonda Rosetta de la ESA tomó al sobrevolar Lutetia, un asteroide de 100 km de diámetro, de camino hacia 67P/Churyumov-Gerasimenko.

El blanco es una pareja de asteroides llamada Didymos. Y el objetivo, demostrar si estamos, o no, preparados para desviar de su trayectoria un asteroide en ruta de colisión contra la Tierra. Para ello, las agencias espaciales europea y norteamericana, ESA y NASA, se han unido para llevar a cabo una misión sin precedentes en toda la historia espacial. Tras las siglas AIDA (Asteroid Impact and Deflection Assessment) se esconde, en efecto, el mejor plan de defensa planetaria ideado hasta la fecha para evitar el catastrófico impacto de una roca espacial contra nosotros.

Está previsto que AIDA reciba luz verde este mismo mes de diciembre. Por eso, las numerosas empresas implicadas, entre ellas varias españolas, están ya culminando los trabajos de definición detallada de las diferentes fases de esta histórica misión. Se trata de una carrera contra reloj, ya que Didymos no espera. En estos momentos, en efecto, los dos asteroides se dirigen a toda velocidad hacia nosotros, y en el año 2022 se encontrarán a solo 11 millones de km. de la Tierra. Será en ese, y solo en ese momento, cuando estén lo suficientemente cerca como para realizar la prueba, de modo que no hay ni un minuto que perder.

AIDA será, pues, la primera demostración real de la técnica de impacto cinético para cambiar la trayectoria de un asteroide en el espacio. La misión consta de dos naves independientes, la DART (Double Asteroid Redirection Test), de la NASA, y la AIM (Asteroid Impact Mission) de la ESA. Las dos deberán poner a prueba las tecnologías desarrolladas en ambos continentes para desviar asteroides potencialmente peligrosos. Por eso, el principal objetivo de AIDA es el de demostrar y medir los efectos de un impacto directo contra un pequeño asteroide, y determinar si es suficiente como para desviarlo de su rumbo.

El blanco elegido para la demostración es sistema binario de asteroides Didymos, que consiste en una roca principal de unos 800 metros de diámetro y otra secundaria, de 150 metros, que orbita a su alrededor. La prueba de impacto se llevará a cabo contra el miembro más pequeño de la pareja, ya que su tamaño es el más habitual entre los asteroides que pueden suponer una amenaza para la Tierra.

De las dos naves, será la estadounidense DART la encargada de hacer impacto, y se estrellará contra la pequeña luna a una velocidad aproximada de 6 km. por segundo. Para no errar su objetivo, DART cuenta con una cámara y un sofisticado software autónomo de navegación. La colisión cambiará la velocidad de la pequeña luna en su órbita alrededor del cuerpo principal en apenas un 1%, justo lo necesario como para observar sus efectos con telescopios desde la Tierra. Y un porcentaje, además, lo suficiemtemente pequeño como para no provocar un involuntario cambio de trayectoria que pudiera hacer que la roca se dirija directamente hacia nosotros.

La segunda nave, la europea AIM, que llegará al asteroide unos meses antes que DART, utilizará su amplia gama de instrumentos científicos para estudiar primero todas y cada una de las características de ambos cuerpos, y observar después con todo detalle el impacto de su compañera de misión. AIM llevará a cabo el primer estudio “in situ” de un asteroide binario, proporcionará imágenes en alta resolución de las superficies de ambos cuerpos y medirá sus masas, densidades y formas. Cuando llegue el momento, AIM se colocará en una órbita segura alrededor de Didymos y examinará el material eyectado al espacio tras la colisión de su compañera. Sus instrumentos, además, observarán los efectos del impacto, medirán la posible transferencia de material entre los dos asteroides, observarán el cráter dejado por DART y la forma en que el material de la pequeña luna se redistribuye tras la colisión. AIM también estudará la estructura interna de este fascinante asteroide doble.

Módulo de aterrizaje

Además, AIM desplegará sobre la superficie del objetivo un módulo de aterrizaje, llamado MASCOT-2 (Mobile Asteroid Surface Scout), para que tome medidas y datos antes, durante y después del impacto de DART. Y liberará también dos pequeños satélites auxiliares, CubeSats, que recabarán datos de los dos asteroideas antes y después del impacto de la nave norteamericana.

Si todo va como está previsto, la Agencia Espacial Europea lanzará AIM en Octubre de 2020, y llegará a Didymos en Mayo de 2022. La NASA, por su parte, lanzará DART en Diciembre de 2020 para interceptar al asteroide doble en Octubre de 2022, cuando Didymos esté solo a 11 millones de Km. de la Tierra y sea posible observarlo directamente con telescopios terrestres.

Como se ha dicho, Didymos se acerca y no hay tiempo que perder. Por eso, la industria está trabajando a un ritmo frenético para llegar a tiempo a la cita con el asteroide doble. Solo en Europa, más de 40 empresas de 15 estados diferentes llevan desde 2011 poniendo a punto todos y cada uno de los detalles de esta histórica misión.

En Madrid, por ejemplo, el grupo GMV está llevando a cabo pruebas críticas en la cámara de navegación proporcionada por el Instituto Max Planck alemán. Para evaluar el software de navegación basado en imágenes de la misión, GMV está haciendo que la cámara examine imágenes que la sonda Rosetta de la ESA tomó al sobrevolar Lutetia, un asteroide de 100 km de diámetro, de camino hacia 67P/Churyumov-Gerasimenko.


El Mundo

  • El satélite fue lanzado el pasado mes de febrero y hace unos días alcanzó su órbita

  • Para lograr esta imagen, se tuvieron que integrar tres fotografías distintas

 Imagen de la Tierra tomada desde el satélite DSCOVR. NASA

Imagen de la Tierra tomada desde el satélite DSCOVR. NASA

Una cámara del satélite Observatorio Climático del Espacio Profundo (DSCOVR) ha captado por primera vez la imagen de un lado completamente iluminado de nuestro planeta, tomada a 1.5 millones de kilómetros de distancia.

Dicha fotografía ha sido capturada por la herramienta EPIC (Cámara de Imagen Policromática de la Tierra) que permite la captación de imágenes en diez bandas distintas para estudiar los fenómenos terrestres. Para lograr esta imagen, se tuvieron que integrar tres fotografías distintas.

Los beneficios que se pueden obtener de esta primera imagen de nuestro planeta demuestra lo importante que es la observación desde el espacio”, afirmó uno de los responsables de la administración espacial, Charlie Bolden. Asimismo, el ex astronauta señala que “quiere que todo el mundo tenga la posibilidad, como él, de apreciar y disfrutar la Tierra como un sistema interactivo e integrado”.

Estas vistas de la Tierra así como sus medidas y alertas de los fenómenos meteorológicos causados por el sol, ayudarán a toda persona a controlar los continuos cambios que se producen en la Tierra y entender cómo nuestro planeta encaja en el sistema solar.

Estas primeras imágenes muestran los efectos de la luz solar dispersadas por las moléculas de aire, dando a la imagen un tinte azulado característico.

Creado a propuesta del vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, se le conoce informalmente como el ‘GoreSat’ y anteriormente como ‘Triana’, en homenaje a Rodrigo de Triana, primer avistador de América en la tripulación de Cristóbal Colón. El Observatorio Climático del Espacio Profundo fue lanzado el pasado mes de febrero y hasta hace solo unos días no había alcanzado su órbita de trabajo.


El Mundo

  • La agencia espacial norteamericana ha distinguido como “foto astronómica del día” una imagen captada por una pareja de aficionados a la astrofotografía en Puerto Real (Cádiz)
  • Ya fueron premiados hace cuatro años por una imagen de la Nebulosa de Orión hecha desde la sierra de Benamahoma
 La "imagen del día" de la NASA recoge la nebulosa de la estrella "AE Aurigae", conocida como "Estrella Flameante". JESÚS M. VARGAS / M..POYAL

La “imagen del día” de la NASA recoge la nebulosa de la estrella “AE Aurigae”, conocida como “Estrella Flameante”. JESÚS M. VARGAS / M..POYAL

La agencia espacial norteamericana NASA ha distinguido este martes como “foto astronómica del día” una imagen captada por una pareja de aficionados a la astrofotografía en Puerto Real (Cádiz). Se trata de una imagen captada por el gaditano Jesús Manuel Vargas Ruiz y la ibicenca, afincada en Cádiz, Maritxu Poyal Viúdez. Ambos llevan diez años tomando fotografías del cielo profundo desde varios puntos de la provincia de Cádiz.

No es la primera vez que una de sus imágenes recibe de la NASA la distinción APOD (Astronomy Picture of the Day), que la agencia norteamericana realiza diariamente para reconocer las mejores imágenes astronómicas entre las miles que recibe desde todo tipo de observatorios, naves espaciales, telescopios de gran tamaño (incluyendo el Hubble) y también astrónomos aficionados. Hace 4 años la NASA les otorgó otro APOD por una fotografía de la Nebulosa de Orión hecha desde la sierra de Benamahoma.

La imagen que es hoy APOD de la NASA recoge la nebulosa de emisión de la estrella “AE Aurigae”, conocida también como “Estrella Flameante”. Ese nombre se debe a que en su interior, la estrella hace brillar intensamente los gases, fundamentalmente hidrógeno, por lo que parece que estuviera ardiendo. La estrella AE Aurigae, visible cerca del centro de la nebulosa, está tan caliente que es azul, está a unos 1.500 años-luz de distancia y se extiende unos 5 años-luz, según explica la NASA en el comentario que escribe sobre esta foto en su web.

Para la obtención de la imagen los astrofotógrafos emplearon un telescopio refractor sobre una montura motorizada y una cámara CCD que a través de filtros especiales (Hydrógeno Alpha, Hydrógeno Alpha, Oxígeno III y Azufre II) capta la luz los gases que emiten los objetos de cielo profundo.

Estos filtros permiten realizar astrofotografías desde lugares cercanos a los núcleos urbanos como en este caso fue el Parque Natural “Campo de las Aletas” de Puerto Real (Cádiz).

Las tomas fueron posteriormente apiladas mediante programas informáticos específicos para poder sumar así la luminosidad de cada una de ellas, y obtener así la imagen final, con un procesado que hace resaltar detalles y matices ocultos.


ABC.es

  • Este jueves se ha convocado una rueda de prensa ante medios de todo el mundo. Se presentarán resultados de la misión MAVEN, cuyo propósito es analizar la atmósfera marciana y entender cómo el planeta rojo pasó de ser un lugar cubierto por oceános a un desierto helado
 La agencia espacial tiene como objetivo primordial enviar una misión tripulada en el año 2030 - NASA

La agencia espacial tiene como objetivo primordial enviar una misión tripulada en el año 2030 – NASA

Es cierto que la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) es una experta en generar expectación y darle un cierto toque épico a sus descubrimientos. Pero también es cierto que pocas cosas dentro de la investigación científica levantan tantas pasiones como la conquista del espacio y la exploración de nuevos mundos. En juego está responder a preguntas universales o poder colonizar en el futuro nuevos planetas en el Sistema Solar o más allá.

Este jueves, la NASA ha convocado una rueda de prensa que será seguida a lo largo y ancho del globo para publicar «un nuevo hallazgo en el destino de la atmósfera de Marte». Después de anunciar, el pasado 28 de septiembre, el descubrimiento de agua líquida en salmueras de Marte, las expectativas son muy altas.

Lo único que se sabe hasta el momento es que a las ocho de la tarde del jueves, hora española, Michael Meyer, el director del Programa de la Misión de Exploración a Marte, estará acompañado por un equipo de cuatro científicos que han participado en MAVEN («Mars Atmosphere and Volatile Evolution»). Esta misión tiene como cometido principal estudiar tanto la atmósfera superior de Marte como su ionosfera, una capa cargada eléctricamente que resulta de la interacción de los gases allí presentes con el viento solar.

Aunque aún no ha trascendido el contenido de la rueda de prensa, el cometido de la misión MAVEN, que tan ampliamente representada estará ante los medios, puede dar algunas pistas: su objetivo principal es reconstruir el pasado de la atmósfera de Marte y entender cómo este planeta, que hace unos 4.000 millones de años estaba cubierto por masas de agua en superficie, se convirtió después en un desierto congelado e inhóspito.

Habitabilidad marciana

Las implicaciones de este conocimiento van más allá de la curiosidad de entender cómo era el clima marciano. Por una parte, cuanto más se sepa sobre el clima actual y sus posibles ciclos hidrológicos, más se podrá saber acerca de la «habitabilidad» marciana. Esto permitirá deducir si el planeta rojo puede o no albergar vida en forma de microbios (los seres vivos más complejos necesitarían unas condiciones mucho más exigentes). En segundo lugar, averiguar más acerca del clima de Marte podría servir para entender cómo un planeta hasta cierto punto similar a la Tierra puede quedar desnudo de su atmósfera y perder el agua que le recubre.

En los cuarenta años de exploración de Marte se han averiguado muchas cosas sober el clima. Ya fuera a través de sondas o rovers de exploración (actualmente la «Curiosity» porta una estación meterológica de procedencia española que se encarga de monitorizar el clima marciano), se ha averiguado que la atmósfera de Marte es 100 veces más delgada que la terrestre. Además, esta capa tan fina está compuesta en un 95 por ciento de dióxido de carbono, con un 2,7 por ciento de nitrógeno y un 0,13 por ciento de oxígeno, junto con trazas de otros gases. Desde luego la mezcla no resulta muy acogedora.

El difícil clima de Marte

También se sabe que en el pasado Marte tenía actividad tectónica, que no solo levantó enormes volcanes y formaciones montañosas, sino que permitía que existiera un ciclo del carbono entre rocas carbonatadas y la atmósfera. Todo aquello es hoy un recuerdo.

Hoy en día, el agua que queda se acumula en forma de hielo en los polos y en el subsuelo, en el permafrost. Por si fuera poco, las temperaturas fluctúan de forma drástica, y pueden ir de los 20ºC del ecuador en los polos a los 153 bajo cero en los polos. Todo esto en parte porque no hay una atmósfera que atrape la humedad y permita generar un efecto invernadero suficiente.

Una atmósfera «muerta»

Como parece claro que la atmósfera actual es un cadáver, algunos estudios sugirieron parte de los gases podrían haber quedado atrapados en las rocas marcianas, pero de momento los números no cuadran.

Por suerte, gracias a un sensor de iones montado en el MAVEN, parece haber otra posibilidad para explicar el pasado de la atmósfera de Marte. Este instrumento ha permitido medir el flujo de partículas de alta energía procedentes de los vientos solares. Algunos creeen que viajan a tal velocidad, que el flujo resultante quizás podría haber empujado la atmósfera hacia el vacío del espacio. El jueves podría confirmarse este hecho o hacerse un anuncio aún más sorprendente. Sea como sea el viaje hacia lo desconocido continúa.

 


El Pais

  • Hace 43 años que los terricolas no pisan su satélite aunque hay ambiciosos proyectos sin financiación para instalar allí colonias de hombres y robots y explotar sus recursos
Edwin F. Aldrin, durante su paseo por la superficie de la Luna, en 1969. / reuters

Edwin F. Aldrin, durante su paseo por la superficie de la Luna, en 1969. / reuters

Hay ideas fantásticas para volver a la Luna. Y no solo para que un puñado de astronautas realicen unas cuantas excursiones cortas, sino para ir desplegando allí autenticas bases permanentes, tal vez colonias de hombres y mujeres que desarrollen actividades científicas, de explotación de recursos locales o que funcionen estación intermedia para la exploración de otros mundos, Marte el primero, claro. Cada una de las potencias espaciales se ha planteado en algún momento dar el salto de 384.000 kilómetros que separan la Tierra de su satélite natural. Se hacen constantemente aquí y allá estudios más o menos detallados de cómo serían esos campamentos: excavados en el subsuelo, uniendo módulos en superficie… Incluso se ha lanzado hace poco una iniciativa para aprovechar la tecnología de impresión 3D para construir una base allí con materiales del suelo lunar, sin tener que llevarse todo desde casa. Lo que no hay en marcha es un programa espacial lunar sólido, financiado, y haría falta una gigantesca inversión con calendario para que los humanos vuelvan a pisar la Luna en un plazo razonable y esta vez para quedarse. Y sin dinero (más tecnología, ciencia y voluntad política) no hay exploración espacial de tal envergadura; bien lo sabe la NASA, que logró aunar todos esos elementos imprescindibles hace medio siglo para poner en el suelo lunar a los astronautas del programa Apolo. Los últimos, Eugene Cernan y Harrison Schmitt, del Apollo 17, se despidieron de la superficie del satélite el 14 de diciembre de 1972.

“Una de mis ideas es ir a la Luna, a la cara oculta, y tener allí robots y humanos en una estación permanente, y no llevándose todo lo necesario desde aquí, sino utilizando material lunar, y construir allí, por ejemplo, un gran telescopio”, ha declarado hace poco el nuevo director general de la Agencia Europea del Espacio (ESA), el alemán Jan Woerner, que se ha estrenado en el cargo el 1 de julio. Pero la iniciativa europea no cuenta con un proyecto como tal y debidamente financiado para hacer realidad nuevas misiones tripuladas a ese objeto vecino del Sistema Solar, el único que ha pisado el hombre más allá de la Tierra. Y la NASA, mirando más hacia Marte y hacia algún asteroide, sigue con el rabillo del ojo esas iniciativas sin comprometerse. “Nunca he dicho que Estados Unidos no vaya a volver a la superficie de la Luna. Lo que digo es que en un futuro previsible, dado el presupuesto que tiene la NASA y dado dónde estamos y lo que necesitamos tecnológicamente para ir a Marte, no va a ser EE UU quien lidere una expedición a la superficie lunar”, explicó el director de la agencia espacial estadounidense, Charles Bolden, hace un par de años, y lo ha repetido una y otra vez. Eso sí, puntualizando que si otra potencia espacial va a la Luna, “proporcionaremos nuestra capacidad tecnológica con la única condición de que nos permitan enviar un astronauta nuestro como parte de la tripulación”.

Una docena de astronautas en total, en seis misiones Apolo, descendieron al suelo lunar entre julio de 1969 y diciembre de 1972. La aventura científico-tecnológica, con indudable sustrato político, arrancó en mayo de 1961 con la histórica declaración del presidente estadounidense John F. Kennedy: “Creo que esta nación debe comprometerse a lograr el objetivo, antes de que termine esta década, de que un hombre aterrice en la Luna y regrese sano y salvo a la Tierra”. Y lo logró, en julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron al Mar de la Tranquilidad. En plena guerra fría y con la delantera que había tomado la Unión Soviética en el espacio al poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik, 1957), al lanzar al espacio el primer animal (la perra Laika, 1957), al enviar la primera sonda que impactó en el suelo lunar (1959) y obtener ese mismo año las primeras fotos de la cara oculta de la Luna, Estados Unidos no podía permitirse quedarse atrás. Se desató la carrera de la Luna y la URSS acabó perdiéndola. Pero los avatares y razones políticas no pueden quitar ni un ápice del colosal mérito científico y tecnológico del programa Apolo.

En el momento álgido del Apolo, la NASA llegó a contar (1966) con el 4,4% del presupuesto federal de EE UU. El coste de la Luna fue altísimo. Y una vez logrado el objetivo, la apabullante demostración de poderío tecnológico, el esfuerzo de desinfló. En 1973 el presupuesto de la NASA había descendido ya al 1,3% del federal y siguió bajando. En 2015, con 18.000 millones de dólares, la agencia espacial estadounidense cuenta con aproximadamente el 0,5% del presupuesto federal, y los ambiciosos planes de enviar astronautas a Marte o a un asteroide, sin olvidar la Luna, siguen esperando una financiación que los haga realistas.

Una docena de astronautas en total, en seis misiones Apolo, descendieron al suelo lunar entre julio de 1969 y diciembre de 1972

No es que la exploración lunar se haya abandonado desde 1972. Tras un par de décadas de escasa actividad, en los años noventa se retomó con relativo ímpetu la exploración y la investigación de la Luna con sondas espaciales automáticas, sin astronautas. Naves en órbita y módulos de descenso se han ido enviando y, esta vez, no solo estadounidenses y rusos. Japón y Europa pusieron en marcha misiones espaciales lunares y, más recientemente, se han unido a esta aventura no tripulada, y con éxito, India y China. Pekín tiene grandes ambiciones espaciales y, tras los logros con sus astronautas en órbita y el inicio de la construcción de una estación espacial, ha declarado su intención de enviar humanos a la Luna, contando con poder explotar los recursos naturales allí.

Los robots, que, como adelanta Woerner, colaborarán con los humanos en las futuras colonias lunares, de momento tienen la exclusiva de la investigación in situ. Mucha ciencia y exploración quedó por hacer tras los viajes del Apolo. Los astronautas trajeron 380 kilos de muestras de gran interés científico (más 326 gramos que trajeron los soviéticos con sondas robóticas), pero aquel no fue un programa diseñado fundamentalmente para hacer ciencia en la Luna, sobre todo los primeros viajes. Entonces solo se exploró una pequeña parte del satélite. Ya en este siglo, las sondas automáticas han permitido levantar mapas de alta resolución de toda la superficie lunar y su composición química, se ha estudiado su tenue atmósfera, su gravedad, etcétera.

Lo que parece claro es que los próximos proyectos lunares tripulados, sobre todo si se piensa en bases permanentes, no serán de un solo país o una sola agencia, sino de colaboración, tan alto sería el coste. ¿Y para qué? Muchos dirán que la curiosidad humana, la voluntad de exploración es, por sí misma, el principal motor. Pero también puede haber recursos que explotar en la Luna, como el helio-3 que serviría como combustible de futuros reactores de fusión nuclear. Podría obtenerse allí oxígeno para ser utilizado como combustible de naves espaciales que partieran hacia la exploración de objetivos lejanos en el Sistema Solar, aprovechando además la menor gravedad lunar, que facilita y abarata el despegue respecto a la partida de cohetes desde la Tierra. La astronomía tendría en la cara oculta de la luna un lugar privilegiado para instalar telescopios, sin apenas atmósfera y protegidos de la contaminación electromagnética artificial que se emite en la Tierra.

Tal vez primero sean solo unos campamentos lunares con un puñado de personas, que se irán ampliando, ganando complejidad e incrementando las actividades para reducir la dependencia de los suministros terrestres. Hay quien calcula que para mediados de este siglo ya habrá en la Luna una colonia de terrícolas permanente. Pero hay que dar el primer paso.


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  • No se trata de la primera ocasión en la que las grabaciones de la agencia muestran este tipo de objetos luminosos de extraña procedencia 

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Esta grabación difundida por la NASA hace ya algunos meses podría ser digna de horas de debate en la mesa de Cuarto Milenio. Las imágenes hablan por sí solas: un extraño objeto volador no identificado ha sido captado por las cámaras de la Estación Espacial Internacional en un vídeo publicado por la administración estadounidense. Pero en esta ocasión, a la organización le resultará un poco más complicado hacer creer que se trata de basura espacial.

El usuario de Youtube Streetcap1, experto en temas conspiratorios y avistamientos de ovnis, ha vuelto a cargar contra la NASA, recogiendo en su canal un nuevo vídeo en el que se avista uno de estos extraños objetos espaciales: «Durante un período en el que la cámara se mueve unos dos minutos, la NASA captó un objeto distante en color oro y rosa… necesitamos, para empezar, que las cámaras de la Estación Espacial Internacional empiezan a investigar el exterior y la NASA deje de tratar a la humanidad como a niños».

Las polémicas imágenes han incendiado la red y muchas páginas expertas en el fenómeno ovni no han dudado a la hora de afirmar que se trata de un nuevo avistamiento real que supone un nuevo contacto con vida extraterrestre, tal y como informa el periódico británico Daily Express. Algunos también han acusado a Streetcap1 de intentar engañar a la gente con material falso, pero él sostiene que su grabación proviene directamente de la emisión realizada por la agencia estadounidense.

 

El editor de la revista UFO y buscador de vida extraterrestre Scott C. Waring ha decidido seguir cargando contra la NASA, afirmando en tono irónico que le «encanta como la cámara de la ISS gira casualmente a la derecha, enfoca al OVNI y después continúa su camino como si nada». Waring duda que los tripulantes de la Estación Espacial Internacional y sus responsables desconozcan la existencia de otro tipo de vida más allá de la terrenal. «Ellos están en el espacio profundo y aprecian continuamente la tierra y todo lo que la rodea, ¿como podrían no haber visto el objeto luminoso? Claro que lo hicieron, simplemente no quieren que la gente los vea», comentó el experto para Daily Express.

El vídeo ya ha superado las 50.000 visitas y muchos usuarios no han podido resistirse a expresar sus opiniones sobre el posible avistamiento. «Esta grabación podría formar parte de un programa espacial secreto que esté intentando revelarnos la existencia de vida, pero dándole un aspecto accidental», afirmaba uno de los suscriptores del canal. Pero no todos los comentarios se dejaban llevar por la euforia propia de los amantes de lo paranormal, que les lleva a pensar- en ocasiones- que ven envuelto en un halo conspiratorio todos los fenómenos extraños que ocurren en la tierra y, por supuesto, también lejos de ella. «Tengo claro que el objeto extraño del vídeo, definitivamente, es Goku», comentaba uno de los usuarios, que optó por quitar hierro a un asunto que poco a poco, y ante la falta de información proveniente de organismos especializados, parece cobrar poco a poco la importancia perdida con el comienzo del nuevo siglo.

NASA: Expertos en «ocultismo»

Pero lo cierto es que, alejándonos de la suposiciones, no es la primera vez que la agencia estadounidense guarda silencio cuando salen a la luz grabaciones de este tipo difundidas por ellos mismos. En enero de este mismo año, NASA TV se encargaba de cortar una de sus emisiones en directo, justo cuando en el fondo de la imagen se comenzaba a apreciar un objeto merodeando por la atmósfera terrestre. El cazador de ovnis Toby Lundh, que asegura haber captado varias fotos en las que se aprecian de forma clara este tipo de objetos, afirma que «siempre que aparecen estos objetos, la NASA corta la alimentación cuando se acercan a la EEI».

Casualmente, tres meses antes, en octubre del 2014, era un vídeo difundido directamente por la NASA el que desataba la polémica. Durante una caminata de los tripulantes por la Estación Espacial, se aprecia durante cuatro segundos en el fondo de la imagen un gran objeto alargado, que flota inmóvil a poca distancia de la tierra. El ovni se hace visible entre el minuto 1:48 y el 1:52. Al instante, surgieron explicaciones de todo tipo para intentar aclaras este suceso. Desde que se trataba -como de costumbre- de basura espacial, hasta que lo que se distinguía en el fondo de la imagen era una nave encargada de abastecer a los inquilinos de la EEI. Aunque esta última hipótesis podría tambalearse, ya que la supuesta nave de abastecimiento solo se aprecia durante esos cuatro segundos. En el vídeo, esa misma cámara es pinchada en varias ocasiones y en ninguna de las restantes se distingue el extraño objeto alargado. Ni antes ni después de ese breve plano, que se encargó de alimentar todas las sospechas que afirman que si la NASA decide guardar silencio, es por algo.

No obstante, el profesor Andrew Ballogh, del Imperial College de Londres, intentaba explicar para Daily Mail la realidad «oculta» tras estos avistamientos. Eso sí, en su entrevista, el catedrático no se dejaba llevar por la corriente conspirativa y declaraba, para desilusión de los seguidores del fenómeno ovni: «En términos generales los avistamientos de ovnis se explican, bien por algún efecto del artefacto, incluso algunos por la basura espacial, o se dejan sin explicación ya que no hay suficientes pruebas. Es difícil juzgarlos por los vídeos, debido a su mala calidad. Si la NASA tiene acceso a las imágenes de alta calidad, pueden investigar más a fondo».

Se espera que, con el paso del tiempo, las cámaras de alta definición enviadas a la EEI hace unos días surtan efecto y, en lugar de dedicarse a grabar pastillas efervescentes consumiéndose dentro de pompas de agua, los tripulantes investiguen un poco más sobre la posible existencia de vida lejos de la tierra. Mientras esto no ocurra, habrá que esperar a que Iker Jiménez vaya desvelando poco a poco incognitas de este tipo en su programa.

Cara a cara con Plutón


El Mundo

    • La sonda ‘New Horizons’ alcanzará este martes su máxima aproximación al planeta enano
    • Estudiará por primera vez uno de estos pequeños y helados mundos en una remota región del Sistema Solar aún inexplorada
 NASA/JHUAPL/SWRI En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar

NASA/JHUAPL/SWRI
En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar

Relegado en 2006 a la categoría de planeta enano, Plutón vuelve a acaparar titulares estos días. Por primera vez, una nave espacial va a estudiar este pequeño y lejano mundo que durante muchas décadas figuró en los libros de texto como uno de los planetas del Sistema Solar.

Cuando, el 19 de enero de 2006, la sonda de la NASA New Horizons despegó desde Cabo Cañaveral rumbo a Plutón, éste era el único planeta que quedaba por explorar. Pero durante el verano de ese mismo año, la Unión Astronómica Internacional (UAI) acordó en una asamblea celebrada en Praga sacarlo de la lista de planetas del Sistema Solar. Estableció una nueva categoría, la de planetas enanos, en la que incluyó a Plutón y de la que, de momento, sólo forman parte otros cuatro cuerpos (Ceres, Eris, Makemake y Haumea).

Tras nueve años y medio volando, el martes 14 de julio New Horizons culminará el viaje más rápido que se ha llevado a cabo hasta ahora. A una velocidad de 49.600 kilómetros por hora, se situará a 12.500 kilómetros de distancia de Plutón para recabar durante unas pocas horas imágenes y datos de este planeta enano y de Caronte, la más grande de sus cinco lunas conocidas hasta ahora. Y es que los científicos creen que es probable que tenga más satélites y que New Horizons sea capaz de descubrirlos.

«Es una misión muy emocionante porque Plutón es un objeto absolutamente nuevo para la ciencia. Ninguna sonda espacial se ha acercado a una bola de hielo como Plutón, que está muy lejos del Sol y tiene unas características muy distintas a cualquier cuerpo que hayamos estudiado hasta ahora. Por todo ello, la misión de New Horizons tiene un enorme interés», asegura a EL MUNDO Mark Kidger, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) sin relación con esta sonda de la NASA.

El inexplorado cinturón de Kuiper

Los astrónomos podrán explorar por fin a través de los datos que recabe esta nave el denominado cinturón de Kuiper, una zona del Sistema Solar muy alejada de nosotros pendiente por estudiar con sondas como las que ya han visitado muchos otros lugares del cosmos. Plutón es el cuerpo más grande y brillante de los que se conocen en el cinturón de Kuiper, pero es demasiado pequeño y está muy lejos como para estudiarlo bien desde la Tierra.

Recreación artística de la nave 'New Horizons'NASA

Recreación artística de la nave ‘New Horizons’NASA

La aproximación de la New Horizons a Plutón se producirá precisamente el mismo día en que se cumplirán 50 años de la llegada de la primera nave espacial a Marte, pues la Mariner 4 sobrevoló el Planeta Rojo el 14 de julio de 1965.

La exploración espacial de los planetas del Sistema Solar comenzó en los años 60 con Venus y Marte; continuó con Mercurio, Júpiter y Saturno en los 70, mientras que en los 80, naves diseñadas por el hombre se centraron en Urano y Neptuno.

Desde que fue descubierto en 1930, Plutón siempre ha sido considerado una rareza. Por eso, desde el inicio hubo dudas sobre si se trataba de un planeta, recuerda Kidger: «Era más pequeño que el planeta que esperaban encontrar, y su órbita era muy distinta a la de los demás planetas, que son esféricos o casi. Incluso Mercurio, el más pequeño, tiene esa forma. Sin embargo, Plutón y otros cuerpos como Ceres, que también se considera un planeta enano, no son tan esféricos. Las imágenes de New Horizons sugieren que Plutón es bastante irregular, lo que confirma lo que se sospechaba», señala el científico de la ESA en conversación telefónica.

Los ‘ladrillos’ de los planetas

Pese a que la decisión de sacar a Plutón de la lista de planetas fue controvertida, la mayor parte de los científicos considera que fue acertada: «Plutón tiene unos 2.300 kilómetros de diámetro. Es un gigante entre los cuerpos del Sistema Solar exterior, pero es muy pequeño comparado con Mercurio. Es el mayor de los miles de cuerpos que no llegaron a convertirse en un planeta mayor. Nos dan información sobre cómo se formaron los demás planetas, son como los ladrillos originales. Y el estudio de estos ladrillos, de los asteroides y de los cuerpos transneptunianos como Plutón, son muy interesantes para conocer cómo se formó la Tierra y los otros planetas».

Ceres, otro planeta enano que está siendo investigado por la sonda Dawn de la NASA, «es el doble de grande que cualquier asteroide. Pero es muy pequeño para ser un planeta», añade Kidger.

New Horizons es también la nave mas rápida que se ha lanzado al espacio: «Ha llegado en un tiempo récord. Nunca nos hemos aproximado tanto a Plutón y tardaremos muchos años en volver a hacerlo, porque la sonda ha aprovechado una alineación de planetas favorable para llegar mucho más rápidamente. Si hubiera ido directamente, habría tardado 50 años, pero usando la fuerza de gravedad de Júpiter lo ha reducido a algo más de nueve años».

Según explica la NASA, la sonda, de unos 500 kilos, está diseñada para que cuando se acerque a Plutón, «recopile tantos datos como pueda a la mayor velocidad posible». Aunque enviará una selección pocos días después del 14 de julio, seguirá mandado información durante 16 meses.

Para Hal Weaver, científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, el centro que lidera esta misión, New Horizons es uno de los grandes exploradores de nuestra época:«Hay muchas cosas que no sabemos, no sólo sobre Plutón, sino también de otros mundos como él. No estamos reescribiendo los libros de texto con esta misión histórica, los escribiremos desde cero», ha declarado.

Puntos misteriosos

Y esos nuevos textos irán ilustrados con las fotos que está tomando la sonda y que ya están suscitando una gran expectación. Además del color rojizo que parece tener su superficie, los científicos están intrigados por unos puntos brillantes que aparecen en las imágenes. Todavía no saben a qué se deben y esperan que a medida que se acerque más a Plutón, obtengan más datos para esclarecer su origen. «Mi sospecha personal al ver estas imágenes es que esos puntos podrían ser algo parecido a los cráteres que hay en la Luna. No es imposible que Plutón tenga volcanes, aunque no serían como los de la Tierra. En vez de lava, expulsarían, quizás, metano líquido», propone Kidger.

New Horizons también estudiará en profundidad Caronte, la luna más grande de Plutón, y la relación entre estos dos mundos helados. Los científicos creen que estos dos cuerpos fueron moldeados por una colisión cósmica hace miles de millones de años. Pero, según explica en una nota de prensa de la NASA el investigador del Instituto Southwest Alan Stern, pese a que han estado orbitando juntos durante todo ese tiempo, «son totalmente distintos».

Mientras que Plutón tiene una atmósfera, Caronte carece de ella. Los materiales rojizos que colorean Plutón están ausentes en su luna principal, que parece dominada por el gris. También su composición es diferente. En el planeta enano se ha hallado nitrógeno, metano, etano y mónoxido de carbono mientras que en la superficie de Caronte hay agua helada y amoniaco. Se cree que el interior de Plutón es rocoso en su mayor parte; en su satélite hay un mayor equilibrio entre rocas y hielo.

Un mundo inhóspito

Como se ve, pese a lo mucho que se ignora, los científicos tienen bastantes pistas sobre cómo podría ser Plutón. Así, están convencidos de que se trata de un mundo demasiado hostil para que pueda albergar algún tipo de vida, pues la temperatura en su superficie rondaría los -233º C.

Una «anomalía» en el funcionamiento de la nave espacial New Horizons mantuvo en vilo a los ingenieros y científicos de la NASA el pasado fin de semana. El 4 de julio, un fallo de origen desconocido interrumpía brevemente las comunicaciones entre la Tierra y la sonda cuando ésta se encontraba a 4.900 millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Las operaciones habituales se retomaron el 7 de julio y desde entonces ha seguido ofreciendo retratos de Plutón y Caronte.

Todo está listo en el centro de la Universidad Johns Hopkins desde el que se controla la misión para la aproximación del 14 de julio. Aunque el descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh, murió en 1997, sus hijos Alden y Annette serán invitados de excepción. Parte de las cenizas de su padre, viajan dentro de la nave.

Twitter: @teresaguerrerof


ABC.es

  • Las declaraciones del Administrador de la NASA, reconociendo la existencia de la base militar, han vuelto a disparar los rumores, las leyendas y las teorías de la conspiración
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El Área 51 vuelve a estar de moda. Las declaraciones del Administrador de la NASA, Charles Bolden, reconociendo la existencia de esta base militar, han vuelto a disparar, en efecto, los rumores, las leyendas y las teorías de la conspiración. Por supuesto, Bolden aseguró que no hay platillos volantes ni extraterrestres en esa base. Se trata de un centro dedicado, eso sí, a la investigación y desarrollo militar, pero sin rastro de tecnologías alienígenas de ningún tipo.

La «confesión» de Bolden tampoco es nueva. Ya en 2013, la CIA también admitió la existencia de un centro de investigación en Nevada. Y también dijo que ese centro no tiene absolutamente nada que ver con supuestos «colaboradores» extraterrestres. Lo más probable es que allí, y con el mayor secreto posible, los norteamericanos hayan estado, y estén aún, diseñando nuevos tipos de aviones de combate y drones espía. Pero nada más.

El Área 51 fue construida en 1954 y se encuentra a unos 200 kilómetros al noreste de Las Vegas, en pleno desierto de Nevada, y es un destacamento remoto de la Base Edwards de la Fuerza Aérea norteamericana. En Agosto de 2013, el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington publicó un informe titulado «La historia secreta de los U-2», y en él aparecen varias referencias al Área 51, una base de pruebas secretas del avión militar más famoso de la guerra fría.

La CIA también dijo entonces que la base se había utilizado para el desarrollo de varios aviones secretos, y reveló que fue precisamente durante el programa de desarrollo del SR-71 cuando se «disparó» el número de avistamientos OVNI en la zona. De hecho, más de la mitad de los informes sobre avistamientos de las décadas de los 50 y 60 se debieron a las pruebas de ese avión secreto en particular.

Más recientemente, nuevas instalaciones se han ido añadiendo a la base, con el objeto de desarrollar nuevos tipos de aviones espía o, incluso, según algunos expertos, de algún nuevo tipo de bombardero estratégico.

A pesar de ello, de vez en cuando sale a la luz algún «trabajador» del Área 51 que dice poseer todas las pruebas de la presencia y colaboración entre los militares norteamericanos y una civilización extraterrestre. Casos como el de Bob Lazar y, más recientemente, de Boyd Bushman, científico jubilado que trabajó para la Lockheed Martin, han contribuido a avivar la leyenda y a consolidar la idea de que, en realidad, el Área 51 es una especie de «base conjunta» de terricolas y alienígenas.

Lazar aseguró haber trabajado en 1989 en el Sector Cuatro del Área 51, y que allí se hacía ingniería inversa con platillos volantes, pero su famoso informe está lleno de errores e incluso su currículum está lleno de falsedades. Lazar, en efecto, aseguraba tener títulos del Instituto Tecnológico de California (CIT) y del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), pero su nombre ni siquiera aparece en las listas de alumnos de las dos instituciones. También dijo haber trabajado como físico en el Laboratorio Nacional de Los Alamos, pero el propio laboratorio negó cualquier relación con él.

Boyd Bushman, por su parte, falleció el 7 de agosto de 2014 y dejó una «confesión» en forma de vídeo entrevista para que se difundiera después de su muerte. En ella asegura que en el Área 51, donde trabajó durante 30 años, se guardan varios platillos volantes, y que hasta 18 alienígenas «de dos razas diferentes» colaboran desde hace años con los norteamericanos, cambiando tecnología por ADN… Bushman habla en su vídeo de tecnologías anti gravedad que permiten a las naves moverse muy rápidamente en ángulos bruscos; de velocidades muy superiores a las de la luz y de extraterrestres de un metro y medio de alto y 200 años de edad.

Pero todo se desinfló al comprobar que las fotografías de ET exhibidas por el anciano no eran más que muñecos de plástico, vendidos por la cadena k-Mart.

Ahora, las declaraciones del administrador de la NASA vuelven a resucitar el tema. No importa cuántas veces se demuestre, ni cuantas pruebas se aporten, ni cuántos engaños se descubran. Por ejemplo, si es cierto que llevamos décadas aprendiendo tecnología alienígena, ¿dónse están esos adelantos inceríbles? Se haga lo que se haga, el Área 51 está ya en el imaginario colectivo de millones de personas que están convencidas de que los extraterrestres están ya entre nosotros, y que su presencia se nos oculta en virtud de una serie de siniestros planes de algunos gobiernos…

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