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  • Jillian Eisman compró por 2 dólares la prenda y la donó al Centro Kupferberg para el Holocausto de Nueva York. Allí han desenterrado la historia de este prisionero del campo de concentración de Dachau
 La chaqueta del prisionero 84679 del campo de concentración de Dachau - KHC

La chaqueta del prisionero 84679 del campo de concentración de Dachau – KHC

En el interior de un armario expuesto entre otros objetos en una venta en 2015 en Long Island, entre camisas viejas y vestidos de época, Jillian Eisman vio una chaqueta que inmediatamente captó su atención. Aquellas inconfundibles rayas azules y grises desvanecidas sintetizaban el horror de los campos de concentración nazis. «Supe exactamente lo que era, aun antes de ver los números (84679 en el pecho)», señaló esta compradora de ropa de época al periodista Frank Eltman, de Associated Press.

Eisman adquirió la chaqueta por solo 2 dólares y la donó al Centro Kupferberg del Holocausto (KHC) en Nueva York. Un año después, expertos del centro han descubierto la historia de su propietario, un adolescente judío de Lituania llamado Benzion Peresecki, que llevó la chaqueta durante diez meses en el campo de concentración de Dachau y la conservó durante 33 años. El KHC cuenta ahora en una exposición la historia de este superviviente del Holocausto con fotos históricas, mapas, múltiples testimonios y cortometrajes. «Es una historia de supervivencia del Holocausto que demuestra el poder de un solo objeto para conectar las narrativas de justicia, identidad y búsqueda de un hogar», resaltan en el KHC.

Hijo del propietario de una tienda de delicatessen de Radviliškis (Lituania), Peresecki sobrevivió con 15 años al Holocausto, aunque con un coste inmenso. En diez años, su padre murió de una úlcera de estómago, su hermano fue asesinado por los nazis, fue recluido en un gueto y después encarcelado, golpeado y sometido a trabajos forzados en el campo de concentración de Dachau. Benzion se vio obligado a fabricar municiones para los alemanes.

Cuando acabó la guerra, Benzion pasó cinco años en un campo de desplazados con su madre, Chiena, que sobrevivió al campo de concentración de Stutthof. Emigró a Estados Unidos, donde cambió su nombre por Ben Peres, y luchó por encontrar justicia por el sufrimiento vivido exigiendo reparaciones al gobierno alemán y por crear un nuevo hogar, según destacan los curadores del KHC.

En Nueva York, tanto Ben como su madre vivieron y trabajaron en Brooklyn, el Bronx, y Manhattan. Ambos recibieron tratamiento de varios médicos por las lesiones físicas y psicológicas que arrastraron del Holocausto. En 1968, con el pago de unas reparaciones por parte del gobierno alemán más de 20 años después de la liberación, Ben y su madre Chiena, junto con la esposa de éste Chaya y sus dos hijos Lorrie y Michael pudieron comprarse una casa en Bellmore, Long Island. Allí vivió Ben hasta su muerte, diez años después.

Pese a haber residido en varios lugares y en distintas casas, siempre llevó consigo su chaqueta de Dachau aunque nunca se lo contó a sus familiares. De hecho, nunca les dijo a sus dos hijos que existía. Lorrie se quedó «atónita» cuando se enteró de que la chaqueta había sido encontrada en la casa donde había crecido. «Ni siquiera lo revisé antes de que se vendiera», señaló a la agencia AP.

«Sabíamos que mi padre y abuela habían estado en el Holocausto» y que «tuvo un hermano que fue asesinado, pero él no hablaba mucho de eso», añade Lorrie, que tenía solo 13 años cuando su padre murió de una embolia en 1978.

La chaqueta permaneció en su armario durante 65 años (37 de ellos después de su muerte) hasta que el 4 de julio de 2015 fue descubierta por Jilliam Eisman durante la venta de bienes de su casa en Bellmore. Eisman «reconoció inmediatamente la chaqueta como un símbolo de dolor» que debía ser objeto de reflexión para el público, señala el centro Kupferberg antes de apuntar que el abuelo de la joven sirvió en el ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial y su hermano (Joshua Birnbaum, de 24 años), murió en los atentados del 11-S. La joven compró la chaqueta y la donó al KHC para que fuera expuesta.

Es una prenda muy rara, ya que la mayoría de las prendas de los prisioneros de los campos de concentración fueron quemadas para evitar la propagación de piojos y posibles enfermedades, según señalan historiadores a la AP. Además, la mayoría no quería guardar recuerdos del horror vivido.

Pero el centro no solo expone esta prenda difícil de encontrar ya que las ropas de los prisioneros de los campos de concentración fueron quemadas para evitar la propagación de piojos y posibles enfermedades y la mayoría no quería guardar recuerdos del horror vivido. Junto a la chaqueta, el KHC muestra los más de 1.500 documentos, películas y fotografías, entre ellas las que su familia encontró tras su muerte y que han sido prestadas para la exposición. Con ellas el KHC contextualiza la búsqueda de la justicia, la identidad y el hogar de este joven judío que fue arrancado de su casa de Lituania.

Para Eisman «hay una razón por la que tenía que estar en esa casa» así como «hay una razón por la que yo era amiga de alguien que trabajaba en un museo del Holocausto», según señala a la agencia AP. «¿Cuáles son las probabilidades de eso? Es difícil decir que todo sea coincidencia», subraya.


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  • Se construiría un rascacielos horizontal 80 veces mayor que el Empire State Building con vistas al parque

Las nuevas tecnologías, el diseño, la exploración de sistemas sostenibles o el establecimiento de nuevos métodos urbanos y arquitectónicos para resolver los problemas económicos, sociales y culturales de la ciudades es la piedra angular para hacerse con uno de los premios de más prestigio en el mundo de la arquitectura de torres y rascacielos: los Skyscraper Competition 2016. El jurado de la revista eVolo Magazine ha dado a conocer los tres proyectos vencedores y las 21 menciones de honor de entre 489 propuestas recibidas de arquitectos, estudiantes, ingenieros, diseñadores y artistas de todo el mundo.

«New York Horizon»

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Manhattan es la zona más densamente poblada de Estados Unidos, y por ello un territorio natural para los rascacielos. Apenas quedan espacios libres. Con una excepción: Central Park, un parque urbano rectangular de 4.000 x 800 metros (341 hectáreas). Los creadores del proyecto New York Horizon proponen crear una megaestructura horizontal alrededor de ese parque, y hundir la zona natural 30 metros hasta descubrir las rocas originales. Nacería así un nuevo parque, con lagos y montañas, apartado de las calles y del latido frenético de la ciudad.

Un enorme cristal crearía un efecto de horizonte infinito

Un enorme cristal crearía un efecto de horizonte infinito

Ese parque estaría rodeado de una megasestructura híbrida, un rascacielos horizontal con capacidad para infinidad de viviendas con vistas al parque y acceso directo. La estructura tendría una altura de 300 metros, lo que nos llevaría a una construcción en metros cuadrados 80 veces mayor que el Empire State Building. Esas casas estarían cubiertas por cristales altamente reflectantes, con el fin de lograr una sensación de naturaleza infinita.

«La Colmena»

El segundo premio resolvería el problema de los aviones no tripulados en las grandes ciudades. En concreto «La Colmena», diseñado por Hadeel Ayed Mohammad, Yifeng Zhao y Chengda Zhu (Estados Unidos) es un proyecto que imagina una terminal de control vertical para drones tanto para uso personal y comercial de los residentes de la ciudad de Nueva York.

Los módulos de la fachada están diseñados para adaptarse a nueve tipos diferentes de aviones no tripulados, categorizados por la forma y la escala de sus accesorios de aterrizaje -punto, barra o en anillo-.

«Torre de Datos»

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Los italianos Valeria Mercuri y Marco Merletti han conseguido el tercer premio con su proyecto de la «Torre de Datos» una propuesta que prevé un rascacielos sostenible en Islandia diseñado para servidores de internet.

Este futuro centro de datos verde situado en Islandia sería una torre que se concibe como una placa madre 3D gigante con una forma cilíndrica. En la fachada exterior están fijados todos los componentes de hardware mientras que la parte interna está vacía para crear un espacio técnico con una doble función: en primer lugar, ser el principal conducto de aire del sistema de refrigeración, y el segundo ser un espacio donde los módulos se puedan mover a la planta baja durante el mantenimiento y actualización de las fases. Además, esta torre serviría para calentar los laboratorios y los invernaderos situados en el sótano así como utilizar el aire caliente liberado por el servidor para calentar las casas en el barrio que la rodea.

Menciones de honor

Entre las 21 menciones hay rascacielos que purifican el aire, edificios concebidos para crear lluvia para las regiones más secas de la Tierra, ciudades verticales, torres sensoriales que exploran la relación psicológica con el espacio, y los rascacielos que impiden ciudades a hundirse.

Los participantes han tenido en cuenta los avances en tecnología, la exploración de sistemas sostenibles, y el establecimiento de nuevos métodos urbanos y arquitectónicos para resolver los problemas económicos, sociales y culturales de la ciudades contemporáneas incluyendo la escasez de recursos naturales e infraestructura y el aumento exponencial de habitantes, contaminación, división económica y el imprevisto crecimiento urbano desmedido.

 


 

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  • Colaboración entre el campus Cornell Tech junto a un grupo de empresas
  • Este tipo de alojamientos genera más energía de la que consume, consiguiendo construcciones más confortables, respetuosas con el medio ambiente y saludables
  • Se trata de un inmueble que albergará apartamentos y un campus en 900.000m2
  • Sumará un total de 83 metros de altura y se espera que esté terminado para 2017
  • Estas casas se han desarrollado en España, concretamente en Granada y en Navarra

 

 Recreación de la panorámica de la Isla Roosevelt con el edificio pasivo más alto del mundo. CORNELL TECH

Recreación de la panorámica de la Isla Roosevelt con el edificio pasivo más alto del mundo. CORNELL TECH

En la isla Roosevelt (Nueva York) se ha iniciado la construcción del edificio pasivo más alto del mundo, cuya finalización se prevé para 2017 y sumará un total de 83 metros de altura, algo menos que el famoso Big Ben de Londres (96 metros). Un grupo de empresas, en colaboración con Cornell Tech (el campus de ciencias aplicadas de Hudson), ha desarrollado un proyecto innovador y arriesgado que supone unos 900.000 metros cuadrados de sostenibilidad distribuida en campus y apartamentos. Esta construcción albergará la estancia de más de 500 estudiantes, profesores y personal del nuevo campus y reducirá en más de un 60% el consumo de energía de un rascacielos de tamaño similar.

Pero ante esta innovación surge la pregunta de qué es un edificio pasivo. La base del concepto se asienta en la creación de edificios que generen más energía de la que consuman, consiguiendo así edificaciones más confortables, respetuosas con el medio ambiente y que redunden positivamente en la salud y el bienestar de sus ocupantes. El concepto relativamente nuevo en España pero cada vez son más las empresas involucradas en estas construcciones sostenibles, a pesar de que el término no se refiere a un estilo de construcción tecnológica sino, más bien, a las características finales y a su capacidad de minimizar la necesidad el gasto energético que conlleva la climatización.

La asociación Cornell Capital Tech pretende desarrollar estas construcciones por todo Nueva York

Desde la asociación de estrategias de Cornell Capital Tech aseguran que están muy comprometidos con proyectos que permitan un desarrollo eficiente de energía y apoyan la idea de “impulsar este tipo de construcciones por toda la ciudad de Nueva York”. Con este edificio superan todo lo construido actualmente en cuanto a torres se refiere y declaran que “es una señal clara de que en la era actual del cambio climático no es suficiente con construir simplemente más alto”.

El mayor reto ha sido la creación de un gran termo que permita mantener la temperatura confortable, teniendo en cuenta el clima de Nueva York. Por ello, para los interiores se utilizará un sistema de calefacción y refrigeración activa mediante el uso de un ventilador de intercambio de aire interior y exterior, con el que se pretende suavizar las reacciones alérgicas. Para el exterior, unos paneles de metal prefabricados y ventanales con triple aislamiento de unos 35 centímetros de grosor conservarán la temperatura ideal. Todos los paneles serán trasladados y ensamblados in situ, garantizando velocidad de construcción y reducción de los costes.

La torre ofrecerá apartamentos de uno, dos y tres dormitorios, con maravillosas vistas de la ciudad

Para el proyecto, la compañía parte de unas limitaciones presupuestarias. El máximo invertido no debe superar los 105 millones de euros, por lo que muchos diseñadores han rechazado participar en él. La torre ofrecerá apartamentos de uno, dos y tres dormitorios, con maravillosas vistas de la ciudad y una orientación sur para la mayoría de ellos. Además, los estudiantes pagarán un precio inferior al de mercado.

Otra innovación se corresponde con la incorporación de un sistema geotérmico que aprovecha el calor que genera la tierra para reducir el gasto de gas natural del edificio, además de la incorporación de los ya comunes paneles solares.

Características de un edificio pasivo

Estas casas incorporan en su instalación elementos altamente eficientes, como energías renovables o sistemas colectivos (calefacción central y la red eléctrica) además de generar su propia energía mediante sistemas fotovoltaicos y eólicos, cubriendo así su propia demanda y produciendo un exceso que traslada nuevamente a la red. Para el aislamiento es común utilizar el triple vidriado, ya que una buena condición de luz diurna y un buen ambiente térmico es suficiente para proporcionar una temperatura interior confortable. El conjunto de estas construcciones no sólo contribuye al cuidado del entorno sino que ofrece condiciones más saludables para sus habitantes.

Estas construcciones pretenden asegurar la confortabilidad, la calidad del aire y reducir la necesidad energética

Estas características se refieren más a las propiedades finales de la vivienda y menos al estilo de construcción. Asegurar la confortabilidad, la calidad del aire y reducir a mínimos la necesidad energética son los factores principales para la creación de una casa pasiva, que desplaza la función del hermetismo y la salubridad al armazón y al aislamiento. El concepto de aire fresco se soluciona mediante ventilación mecánica de doble flujo, acompañado de un sistema de recuperación del calor de hasta un 90%. Se trata de que el aire interior y exterior no se mezclen y así evitar tratamientos adicionales.

Casas pasivas en España

En 1993 la Unión Europea aprobó la directiva 93/76CEE, por la que promovía la eficiencia energética e instaba a España a adaptar sus viviendas antes de 2001, algo que no ocurrió hasta 2007. Granada y el Roncal (Navarra) fueron las primeras comunidades en construir viviendas 100% pasivas y con certificado Passivhaus en 2010 y 2011 pero cada vez crecen más este tipo de construcciones de mínimo consumo en nuestro país.


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  • El centro cultural Fernán Gómez acogerá en septiembre una exposición única sobre el siniestro marítimo, con 200 objetos originales, algunos de ellos nunca antes expuestos
abc La gran escalinata que conducía a los camarotes de primera clase del transatlántico

abc | La gran escalinata que conducía a los camarotes de primera clase del transatlántico

Gerda Lindell se aferró a las manos de su marido Edvard y de su amigo Olof antes de morir congelada en las gélidas aguas del Atlántico. Exhausta, no logró subir al último bote salvavidas del «insumergible» transatlántico de la White Star Line. En él dejó su alianza de boda y, con ella, la historia de estos tres náufragos suecos camino de Nueva York. Ese anillo, entre otros secretos del trágico hundimiento de la madrugada del 15 de abril de 1912, emergerá el próximo mes de septiembre en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa con «Titanic: The exhibition».

Más de 200 objetos originales, algunos de ellos nunca antes expuestos, que ya han zarpado hacia Colón desde México, el último destino de esta muestra de la compañía española Musealia. El buque que traerá esta exposición única a la capital se encontraba esta semana frente a las costas de Cuba rumbo directo a Valencia.

En su interior traslada parte de la historia del suceso naval más famoso del siglo XX. El RMS Titanic se convirtió en leyenda antes de comenzar a construirse en los astilleros Harland and Wolf. Iba a ser, junto a sus dos hermanos gemelos –el Olimpic y el Gigantic, renombrado tras la tragedia como Britanic–, el barco más grande y lujoso del mundo. Y lo fue. Un «trasatlántico de los sueños» con comodidades de las que muchos de sus pasajeros nunca antes habían disfrutado, como la luz eléctrica en todos los camarotes.

Un lujoso interior que el visitante de esta retrospectiva podrá comprobar en primera persona con recreaciones idénticas de sus estancias. Por ejemplo de la gran escalinata que presidía la zona noble del barco o la cabina desde la que Mr. Phillips, uno de los operadores de Marconi en el barco, envió desesperadamente su señal de «SOS» a los barcos cercanos.

«Pasajeros» privilegiados que se pondrán en la piel de las víctimas recorriendo un pasillo de primera clase, contemplando un camarote de tercera e incluso tocando una placa de hielo. Una recreación de un iceberg de más de 5 metros de largo y 2 de altura en el que se puede sentir el atroz frío que tuvieron que pasar antes de ser rescatadas o de morir en las heladas aguas del Atlántico Norte.

El objetivo, según sus organizadores, es hacer sentir una «entrañable experiencia, con una alta carga humana y emocional». Un recorrido en el que la «verdad» sobre el transatlántico se impone sobre la leyenda, aunque sin renunciar a los mitos que han inspirado a la literatura y al cine. Uno de ellos es el colgante original en el que James Cameron se basó para crear la joya de ficción denominada «Corazón de la Mar» que Rose Dewitt –interpretada por Kate Winslet y Gloria Stuart– luce en la oscarizada «Titanic».

Detenidos en el tiempo

Fragmentos de historia que albergan el recuerdo de los verdaderos protagonistas del fatídico viaje. Todos han sido minuciosamente estudiados y rescatados de colecciones privadas para ser testigos únicos de la impresionante tragedia que se llevó consigo la vida de 1.495 personas. Entre ellos están algunos de los relojes que se pararon en la hora exacta del hundimiento o la lista original de pasajeros certificada por la White Star Line el 31 de mayo de 1912. De las tres copias que se expidieron por parte de la compañía propietaria del Titanic, esta es la única que se conserva. También se podrán ver las dos cartas originales escritas por el primer oficial William Murdoch; manuscritos del hombre que estaba al mando del buque cuando se produjo el choque con el iceberg y el encargado de dirigir las tareas de salvamento en la cubierta de estribor.

Emociones a bordo

Junto a las postales, diarios personales y cartas rescatadas, constituyen los documentos originales de mayor trascendencia histórica que se conservan del buque. El que más impresiona quizá es la lista de los cuerpos recuperados tras el hundimiento, en la que figura el nombre de las 712 personas que lograron sobrevivir a la catástrofe marítima.

Las botitas que llevaba puestas la pequeña Louise Kink la noche del naufragio o la manta original utilizada por la pasajera de tercera clase Velin Ohman son algunos de los objetos con mayor carga emocional «a bordo» de esta exposición. Los testimonios de los pasajeros acompañarán al visitante por los más de 1.500 metros cuadrados –repartidos en ocho salas distintas– gracias a una audioguía especial.

Un valor añadido que recupera historias tan singulares como la de Victor Peñasco, uno de los pocos españoles que viajaban en este gigante. Estaba de luna de miel junto a su esposa María Josefa Pérez de Soto. Ella se logró salvar por la orden del capitán Edward John Smith de que las mujeres y los niños fueran los primeros en ser evacuados. Le obligaron a soltarse de los brazos de su marido. De él nos queda su historia, su esmoquin y sus objetos personales –presentes en la muestra– y la última frase que le dijo a su mujer: «Pepita, que seas muy feliz».

El 1 de septiembre de 1985 a la 1.05 de la mañana, el Titanic fue localizado en su tumba abisal, a cuatro kilómetros de profundidad.

El transatlántico se convirtió en el objetivo de oceanógrafos y cazadores de tesoros que no siempre han respetado su historia. Todo lo contrario que «Titanic: The Exhibition» que, con su rigor histórico, pretende embarcar en esta muestra a 150.000 visitantes hasta marzo de 2016.


La Vanguardia

  • La tienda, que ha sido escenario de películas como ‘Big’, es un imán para los turistas que visitan Nueva York, atraídos por sus enormes peluches

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Nueva York. (EFE).- La legendaria juguetería FAO Schwarz de la Quinta Avenida de Nueva York, una de las más grandes y antiguas del mundo, cerrará sus puertas en julio a causa de los altos alquileres en esa exclusiva zona de Manhattan, se informó hoy.

La empresa, fundada en 1862, tiene desde los años 30 su principal establecimiento en la conocida arteria neoyorquina y ocupa desde 1986 su actual emplazamiento en las inmediaciones de Central Park.

La tienda, inmortalizada en varias películas, cerrará sus puertas el 15 de julio. Según el diario The New York Times, FAO Schwarz llevaba años negociando su alquiler con los propietarios del edificio y finalmente pactó dejar el local antes del final del contrato, en 2017.

La compañía, que fue adquirida en 2009 por Toys Us, trata ahora de encontrar un nuevo emplazamiento, aunque, de acuerdo con el periódico, es poco probable que la nueva tienda abra antes de otoño de 2016. Su actual ubicación es un imán para los turistas que visitan Nueva York, atraídos por los miles de peluches -algunos de más de tres metros de altura- y ha sido escenario de múltiples películas.

La más famosa de ellas es Big, en la que Tom Hanks, que encarna a un niño que de un día para otro se encuentra en el cuerpo de un adulto, protagoniza un baile sobre un piano gigante de la tienda, otra de sus grandes atracciones que sigue pudiendo visitarse.


ABC.es

  • Durante el «día de la mudanza», miles de alquilados cambiaban de residencia a toda prisa destrozando todo aquello que entorpeciera su camino
Wikimedia El «moving day» era una tradición considerada «absurda» por muchos estadounidenses

Wikimedia
El «moving day» era una tradición considerada «absurda» por muchos estadounidenses

Las tradiciones son, en ocasiones, tan inexplicables como absurdas. Y si hay alguien que no crea esta afirmación, no tiene más que retrasar el calendario 200 años y observar cómo, cada uno de mayo, los estadounidenses provocaban el caos en Nueva York durante el «Moving Day». Más conocido en tierras españolas como el «Día de la mudanza», esta jornada generaba una incesante procesión de carros de caballos llenos de objetos debido a que finalizaba el contrato de aquellos inquilinos que vivían una casa alquilada. Por ello, todos esperaban a aquel momento para buscar una vivienda nueva en la que residir y a la que llevar todas sus pertenencias. El caos, en definitiva, estaba asegurado.

Para hallar el origen del «Moving Day» es necesario viajar en el tiempo hasta otro uno de mayo, aunque de 1526. Fue precisamente esa jornada cuando un grupo de colonos holandeses hicieron las maletas (literalmente) y partieron hacia Manhattan.

Apenas un mes después, tras de su llegada al lugar, usaron el desconocimiento de los nativos americanos para comprarles la isla a cambio de una miseria (dice la leyenda que 60 florines, unos 900 euros actuales) y asentarse en la región. La adquisición debió parecerles grata e hilarante, pues decidieron convertirla en tradición.

De esta forma nació, según afirma la web «The Moving Day» (creada para una exposición acaecida en 2006 sobre aquella jornada) el «Día de la mudanza». Sin embargo, la curiosa práctica (inocente cuando la ciudad no era demasiado grande) se terminó transformando en un auténtico vendaval de carros, objetos y personas un siglo después debido al aumento masivo de la población. A su vez, tampoco ayudó a la tranquilidad general el que los caseros eligieran por tradición ese día para que terminara el contrato de arrendamiento de sus inquilinos.

El caos hacía que esta práctica no fuese apreciada por todos. «Parece que los ciudadanos de Nueva York que no poseen domicilio se sienten obligados el uno de mayo, por alguna influencia misteriosa, a cambiar de residencia. Ese parece ser el caso de este año», señalaba en uno de sus reportajes el «The New York Times» en una de sus noticias del 30 de abril.

De la misma opinión era el alcalde la ciudad quien, apenas 12 meses después, no tuvo reparos en mostrar su disconformidad con esta tradición en una misiva. Aunque eso sí, debido a los destrozos producidos por la población. «La destrucción de las casas y tiendas bajas es horrible. Pedradas, vigas caídas… No hay seguridad en las aceras».

Esta visón de lo sucedido era compartida también por aquellos que residían fuera de la ciudad, quienes se sorprendían sobremanera con aquella práctica que no habían visto nunca en sus regiones de origen.

«Nunca supe de una ciudad en estado más caótico. Todas las calles han perdido su carácter de vías al estar ocupadas por largas procesiones de carros, carretas y vehículos homogéneos cargados de peligrosas pilas de objetos. No hemos avanzado nada en lo que se refiere a nuestra etapa nómada o migratoria», explicaba el conocido abogado George Templeton Strong en una artículo a principios del SXIX.


El Confidencial

  • Cuatro millones de españoles que emigraron a los EEUU, entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Este libro rescata la memoria de una historia olvidada y anónima

Una fotografía rota, arañada y doblada confirma que la historia es algo que hacemos todos, porque somos producto de nuestra propia historia. ¿Cómo he llegado a ser quién soy? ¿Quiénes eran mis padres? ¿Mis abuelos? La historia de los grandes caracteres está cosida por vidas tan insignificantes como una foto carcomida y olvidada en una caja de zapatos. Relatos tan mínimos que la verdad podría pasar por la invención de un escritor urdiendo vidas.

“Estuve en una de las varias playas que tiene Nueva York, y es cuatro o cinco veces la de San Lorenzo. ¡Cómo alegran las playas estas americanitas! Ríen, saltan, charlan con gracia, sin mohines aliñados. En fin, las americanas no son como las pintan. Tienen sal, alegres y reidoras, cual pudiera serlo una mujer española, ahora que no tienen tanta alma como las nuestras”, escribe el emigran Sixto Fernández a su hermana Florentina, el 24 de junio de 1919. La carta está incluida, junto con más de 300 fotos y testimonios, en el libro Invisible Inmigrants, de Luis Argeo y James D. Fernández, que rescata la memoria de cuatro millones de españoles que emigraron a los EEUU, entre finales del siglo XIX y mediados del XX.

Luis Argeo y James D. Fernández han rescatado más de 7.000 imágenes de los familiares que emigraron a finales del siglo XIX

Cartas y fotografías, testimonios de esos cachitos de realidad pasada que se arriman a la actualidad para demostrar lo que leímos a la historiadora Margaret MacMillan, en Usos y abusos de la historia (Ariel), que la historia “yace debajo del presente, dando forma silenciosamente a nuestras instituciones, nuestra manera de pensar, nuestros gustos y aversiones”. La historia no está muerta ni congelada, late en los álbumes familiares que Argeo y Fernández han rescatado al otro lado del Atlántico a lo largo de los últimos diez años, para trazar un arco narrativo olvidado que arranca en la llegada y acaba con la asimilación.
En todo este tiempo han archivado cerca de 7.000 fotografías personales de los que, como Colón, cruzaron el charco en busca de progreso. Huían de la España negra, deprimida y ruin. Titular del New York Times, 14 de febrero de 1906: “La hambruna en España se agrava. Hordas de desempleados saquean en el sur”. Los autores del libro explican que “en una época de gran convulsión, entre millones de europeos llegando a los Estados Unidos, los españoles apenas eran una gota en el océano”. Un relato tan pasado como actual. “Llegaron y se esparcieron por todo el país en busca de oportunidades y trabajo. Juntos rieron y lloraron, juntos amaron…” Y allí se quedaron.

Usamos la historia, cuando lo hacemos, para comprendernos y para comprender a los demás, “si la gente puede retroceder un poco y observar sus propias historias con una perspectiva más amplia, verá que es el producto no sólo de individuos particulares, sino de sociedades y culturas enteras”, cuenta MacMillan.Eso es Invisible Inmigrants, una máquina del tiempo que viaja en los pies de las fotos de las historias de los pequeños caracteres. En una vemos a Juan y su familia retratados en un estudio fotográfico, unos días antes de acercarse a Gibraltar, donde se embarcaron en el vapor Orteric, rumbo a las islas de Hawái. En otra aparece Joaquín, con la camisa blanca, llegaría a EEUU en octubre de 1915. Pablo es el de la americana de color claro, emigró un mes después. Los dos acabaron en Virginia Occidental. Ese de ahí es Emilio Signes Monfort, de Gata de Gorgos (Alicante), tiene 17 años recién cumplidos y viaja solo a EEUU porque no quiere pasar el resto de sus días cosechando aceitunas.

Otro titular del NY Times, el 21 de marzo de 1911: “La lengua vasca paraliza a los inspectores [de la Isla Ellis]. Agentes de inmigración no son capaces de descifrar ni una palabra de la arcaica lengua. Se produce un atasco de varias horas”. El del centro, con boina, es Adolfo Losada, llegó a los EEUU en 1926 y trabajó de fogonero para una planta eléctrica de Newark. Aquí aparece Hermina Guerra, en 1917, delante de la tienda de ropa de su primo Antonio Outeda, en la esquina de Roosevelt y Water, Lower East Side, NY.

En esta foto está retratado el equipo técnico y artístico reunido en el vigésimo aniversario del estreno de la primera película española rodada en EEUU, El pobre Valbuena (1917), dirigida por el asturiano Manuel Noriega –es el de la pajarita y puro en la mano- y fue rodada en Biograph Studios en el Bronx. Y la vida del gallego José María Vázquez, un empleado de la tienda de ropa ‘la iberia’, en Brooklyn, esta imagen es de antes de comprar el negocio y trasladarlo a la Calle 14 Oeste, donde durante décadas fue uno de los comercios más importantes de la arteria principal de Little Spain de Nueva York.

Los autores han autoeditado el libro gracias al crowdfunding: recaudaron en un mes 45.000 dólares, aunque necesitaban 35.000

El libro empezará a distribuirse en un par de semanas, sólo a partir del momento en que el barco que lo transporta atraque en su destino, los EEUU, donde reside la mayoría de los mecenas que han hecho posible la publicación de este magnífico libro y autoeditado. Los autores recaudaron en un mes 45.000 dólares, aunque necesitaban 35.000. “No queríamos mercantilizar la historia que cuenta el libro. Por eso no se lo dimos a una gran editorial y convertirlo en un número más de un catálogo. No nos parecía respetuoso”, cuenta Argeo a este periódico.Cree que este libro no podría haberse hecho así en una gran editorial, “porque hay en él un valor más allá del comercial”. De hecho, no es más que la primera parte del proyecto: un archivo de la migración española a los EEUU, con películas, entrevistas, documentos y fotografías. “No es un libro, es el relato de una historia colectiva olvidada”. La edición es casi de coleccionista, con una tirada única de 1.500 ejemplares.

Guitarra, ukelele y banjo. España, Hawái y California (Monterey): la odisea de una familia interpretada por tres instrumentos de cuerda.

Guitarra, ukelele y banjo. España, Hawái y California (Monterey): la odisea de una familia interpretada por tres instrumentos de cuerda.

Es una iniciativa privada, sin el apoyo de las instituciones públicas, que trata de aclarar un episodio borroso de nuestro pasado. “Nos han negado subvenciones porque veían muchas banderas republicanas hondeando en las fotos y en las películas. Se asustaron. Los políticos llevan a un terreno político contemporáneo y no entienden el lado histórico”, explica Argeo sobre el temor partidista a ser tachados de pro republicanos.

Lo cierto es que muchos de los emigrantes no pudieron regresar tras la guerra civil y renegaron de su sueño por la persecución comunista en su tierra de acogida. “De nuevo, tuvieron que volverse invisibles”. Argeo y Fernández, en sus encuentros puerta a puerta, tuvieron que explicar a los herederos en qué consistió la batalla y qué significaba esa bandera a la que apreciaban. “Les cambiábamos el relato familiar durante la cena”.

Hoy, cuando ya nadie cree en los héroes, la historia rescata dos nonagenarios en Tampa, que durante su vida se han dedicado a recopilar apodos y motes de la comunidad española que vivió allí. Tienen cerca de 1.200 y una minúscula historia que mantener.


ABC.es

  • El 26 de enero de 1962 fallecía en extrañas circunstancias el padre del crimen organizado moderno. Poco después de estrecharse la mano con un productor interesado en llevar su vida al cine, el italiano cayó fulminado en el aeropuerto
La misteriosa muerte de Lucky Luciano, el gran «Don» de la Mafia italiana

ABC Ficha policial de Lucky Luciano en Nueva York

«Ha muerto un gánster de película cuando iban a rodar su vida», con este elocuente resumen titulaba la revista Blanco y Negro la noticia sobre el repentino fallecimiento de Charles «Lucky» Luciano en el aeropuerto de Nápoles. Después de conseguir su libertad tras cumplir solo 9 años de una condena de más de 30 años en EE.UU, Luciano se refugió en Nápoles, donde fue recibido como una celebridad especialmente entre los turistas y los marineros norteamericanos. El que fuera cerebro del boom del tráfico de heroína a nivel mundial se enfrascó, quizás animado por su popularidad, en la empresa de hacer una superproducción sobre su vida. Sin embargo, pocos minutos después de estrecharle la mano al productor de cine, el mafioso italiano se echó la mano al pecho y falleció de un supuesto infarto. Inmediatamente, el productor fue acusado por la opinión pública italiana de ser un agente del FBI y el envenenamiento elevado a la causa más probable de su muerte.

Desde luego la carrera delictiva de Luciano no abandonó nunca los focos del FBI, ni siquiera cuando se trasladó a Italia. Nacido como Salvatore Lucania en la ciudad siciliana de Lercara Friddi, el italiano asumió su nuevo nombre cuando su familia emigró a los Estados Unidos en 1907. No en vano, a su llegada a la Isla de Ellis, punto de recepción de los emigrantes, las autoridades sanitarias le diagnosticaron viruela, enfermedad que le dejaría marcado el rostro de por vida, y tuvo que pasar la preceptiva cuarentena antes de poner pie en Nueva York. Como si de la vida cinematográfica de Vito Corleone se tratara, la familia de Luciano buscaba en EE.UU. la vida honrada y tranquila que la mafia niega a las poblaciones rurales de Sicilia, y se encontró con que ésta también había cruzado el charco.

Charles «Lucky» Luciano desarrolló su talento en el mundo del crimen de forma muy temprana. En 1915, con 18 años de edad, ya tenía su propia banda en East Harlem y recibió su primera sentencia como adulto por vender heroína y morfina. Por entonces, el joven mafioso se relacionaba con familiaridad con otros capos como Frank Costello –que sería llamado «El primer ministro de la mafia italiana»–, con Arnold Rothstein, o con el célebre Al Capone, a los que intentó persuadir de que el futuro estaba en el negocio de la heroína. No en vano, su presente, en los años de la Ley Seca, era el contrabando de alcohol, donde se concentraban los ojos de los grandes capos de la época.

La heronía y la prostitución: sus pilares

Aunque también se dedicaba al contrabando de alcohol y al negocio del juego, la actividad que sentó las bases de su imperio criminal fueron los locales de prostitución, que administraba con el empleó de la narcoprostitución, es decir hacía a las prostitutas adictas a la heroína y las pagaba con droga. Su éxito llamó la atención de la banda de Joe Masseria, que era por entonces el «Don» más poderoso de Nueva York, a la que se unió Luciano por un breve periodo de tiempo. La forma de entender el negocio criminal del joven siciliano, que priorizaban ganar dinero por encima de preservar los viejos valores ideales de la mafia (el «honor», la «tradición», el «respeto» y la «dignidad») terminó enfrentándole con el veterano Masseria.

Luciano, que debía su imperio a la ayuda del ruso Meyer Lansky y al calabrés Frank Costello, encabezó unas lucha contra el orden establecido que despreciaba a cualquiera que no fuese siciliano o, al menos, italiano. Para Luciano, sin embargo, lo importante era ganar dinero sin que importasen los orígenes de sus socios. Así lo había hecho desde su jueventud, como Al Capone en Chicago, para enojo de la vieja guardia, profundamente racista.

En 1929, fue víctima de un ataque ordenado por Salvatore Maranzano –enemigo de Masseria– que le causó una grave herida de arma blanca en la cara. Pese a esta marca y las ocasionada por la viruela, el joven gánster estaba considerado un hombre muy atractivo por las mujeres. Y eso que, también en su juventud, una paliza propiciada por un agente de policía, con cuya hija el italiano mantenía una relación, le dejó maltrecho un ojo (razón por la que en la mayoría de fotografías que se conservan aparece con gafas de sol).

La tímida respuesta de su banda frente a la agresión de Maranzano convenció al capo siciliano de que era el momento de tomar el control. La llamada guerra de Castellammarese, que transcurrió entre 1929 y 1931, involucró al resto de familias italianas y finalizó con la muerte de Masseria en un restaurante de Coney Island a manos de hombres de Luciano. Tras la guerra, asumió el control de la banda y se alió paradójicamente con Maranzano, quien convocó a las cinco familias de Nueva York para garantizar la paz. Durante la reunión se autoproclamó «capo di tutti i capi», lo que significaba que cada «Don» habría de compartir los beneficios con él. Pero como suele ocurrir en temas mafiosos, la paz no trajo la calma sino nuevas conspiraciones subterráneas. Advertido por su mano derecha, Lansky, de que Maranzano tramaba asesinarle, Luciano se adelantó a la jugada de su aliado y ordenó la muerte del «capo di tutti i capi».

La victoria de Luciano vino acompañada de una reforma del máximo órgano mafioso, la Comisión –formada por los jefes de las Cinco Familias de Nueva York y el jefe del Chicago Outfit, «la oficina» de Nueva Jersey y de las familias criminales de Kansas, Los Ángeles y Detroit–, donde todos los jefes tenían el mismo voto, pero el siciliano se designó como el primero entre iguales. Al mismo tiempo, reorganizó su propia familia, la Genovese, nombrando a Vito Genovese como su segundo y a Frank Costello su consiglieri.

La década de los años 30 fue la del crecimiento del tráfico de heroína, cuyo entramado internacional vertebraba la organización de Luciano, pero también fue la de la caída del capo. El Fiscal Especial Thomas E. Dewey consiguió en 1936 lo que nadie siquiera había rozado: una acusación en firmel contra Luciano por proxenetismo. El fiscal realizó redadas generalizadas en un buen número de burdeles del italiano hasta encontrar a alguna prostituta que, no sujetas a los mismos códigos de lealtad que los miembros de las familias mafiosas, estuviera dispuesta a implicar a Luciano como jefe supremo del entramado de burdeles a cambio de una rebaja de su pena.

Desde la prisión, Luciano continuó al mando de los negocios de la familia a través de su segundo Vito Genovese, quien, en 1937, también tuvo que huir a Nápoles para evitar ser encausado por asesinato, ocupando Costello su lugar. Condenado a más de 30 años de condena, la entrada de EE.UU en la II Guerra Mundial dio una oportunidad a Charles «Lucky» Luciano para salir de prisión. En 1943, la Inteligencia Naval americana reclamó su ayuda para desmontar la red de espionaje alemana en Sicilia. El poderoso gánster movilizó en solo dos meses a toda la mafia siciliana, que posteriormente colaboró con la invasión aliada de la isla.

En compensación, Luciano fue liberado, para ser deportado a Roma. Años después, como prueba de que nunca abandonó la dirección de sus negocios, el italiano fue expulsado de nuevo a Italia por las autoridades estadounidense tras ser identificado en La Habana, probablemente con motivo de la gran conferencia mafiosa que tuvo lugar en esta ciudad en 1947. Un histórico encuentro de la mafia estadounidense y líderes de la Cosa Nostra que sirvió para discutir asuntos políticos y el establecimiento de una red internacional de narcotráfico.

La Cosa Nostra, molesta con la película

Luciano se refugió en Nápoles, donde, a pesar de procurar no llamar mucho la atención, atrajo las miradas de los turistas americanos que le trataban como una celebridad de Hollywood. Tras tantos años fuera de su tierra de nacimiento, el mafioso anhelaba su vida en Nueva York –país que consideraba como su verdadero hogar–, sin dejar pasar las ventajas que le ofrecía su nueva residencia. Aunque en Italia estaba sometido a una constante persecución policial, fue capaz de poner en marcha una red para importar heroína desde el norte de África a través de Italia y Cuba hacia los EE.UU. y Canadá. Sus conexiones durante la Segunda Guerra Mundial con grandes jefes de Sicilia como Don Calogero «Calo» Vizzini, le facilitaron el negocio criminal y abrieron una nueva línea: «The French Connection». La asociación entre los sicilianos, la mafia de Córcega y la de Marsella, que suministraba heroína de alta calidad de grado farmacéutico, inauguró una edad de oro en el tráfico de esta droga.

La muerte de Luciano, sin embargo, llegó cuando sus negocios empezaban a decaer. Tratando de emular la popularidad de Al Capone, del que se había filmado una decena de películas, el siciliano contactó con el productor americano Martin Gosch para rodar una cinta sobre su vida. El 26 de enero de 1962, Gosch fue recibido en el aeropuerto de Nápoles por «Lucky», que poco después de estrecharle la mano lanzó su mirada al infinito y perdió la estabilidad. Asustado, el productor le preguntó: «¿Estás enfermo, Charlie? ¿Qué te ocurre?». Luciano respondió con un escueto «nada» antes de caer muerto en el suelo. Gosch declaró posteriormente que desde el primer vistazo percibió que el capo no se encontraba bien y parecía bajo los efectos de algún tipo de droga. Aunque nunca se supo con certeza la causa y los sucesivos informes médicos se contradijeron entre sí, la prensa de la época vio claros indicios de que el italiano pudo ser objeto de un envenenamiento y estimó la presencia de veneno en sus vísceras. Todavía hoy la causa oficial de su muerte es un infarto.

Además del FBI y de otras organizaciones policiales, incapaces de levantar un caso en Europa contra Luciano, las sospechan recayeron directamente sobre la propia mafia siciliana. Aun sabiendo perfectamente que la discreción y el silencio eran reglas sagradas en la Cosa Nostra, el capo siguió adelante con sus intenciones de rodar una película autobiográfica. Con sesenta y cuatro años de edad, «Lucky» creía tener poco que perder y autorizó el proyecto, frente al creciente malestar en la cúpula de la Cosa Nostra. Su repentina muerte zanjó los temores a ver los secretos de la organización convertidos en un espectáculo.


ABC.es

  • En los años 50, la iglesia de San Martín de Fuentidueña fue desmontado pieza a pieza para ser exhibida en los Claustros, en Nueva York

La historia de la iglesia románica española «trasplantada» a Nueva York

 
El Románico es un estilo artístico desarrollado en Europa en el período comprendido por los siglos XI y XIII, en los que se emplea de forma exclusiva en arte religioso. En España, este estilo artístico se introdujo gracias al Camino de Santiago y es posible encontrar ejemplos en el norte de la Península.

Paradójicamente, uno de las mejores muestras del Románico de nuestro país no se encuentra en nuestro territorio. Como leemos en la bitácora Meridianos, la iglesia de San Martín, originalmente en la localidad segoviana de Fuentidueña, está actualmente emplazada en Nueva York.

Fuentidueña es una localidad situada al norte de la provincia de Segovia, en un estrecho valle del río Duratón. Su origen se remonta al siglo XI, cuando la provincia fue repoblada tras la reconquista de la margen izquierda del Duero a los musulmanes. El abundante patrimonio del medievo es lo que hace peculiar a esta localidad, y lo que le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural.

Entre los restos de esta época podemos encontrar las ruinas del castillo, el Palacio de los Condes de Montijo y tres iglesias: Santa María, San Miguel y San Martín. Esta última fue desmontada piedra a piedra ytrasladada hasta Nueva York en la década de los 50 del siglo pasado.

Actualmente San Martín se exhibe en la sede de los Claustros del Museo Metropolitano. A cambio, España recibió seis pinturas procedentes de la iglesia de San Baudelio de Berlanga. La verdadera iglesia de San Martínes a día de hoy el cementerio de Fuentidueña; una valla metálica recuerda su perímetro.

Pero este templo no es el único monumento que fue trasladado hasta Estados Unidos. El castillo de Benavente, la portada de la iglesia de San Vicente de Frías o la reja de la catedral de Valladolid son algunos de los restos que actualmente se exhiben fuera de su contexto original y que también cruzaron el océano.

El artífice del desmantelamiento de todo este patrimonio fue William Randolph Hearst, uno de los hombres más poderosos de comienzos del siglo XIX. Su afición por acumular objetos del pasado no le impidió saltarse todos los obstáculos legales y así expoliar algunas de las mejores joyas medievales. Su intensa vida fue llevada a la gran pantallapor Orson Welles en «Ciudadano Kane», pero eso es ya otra historia.


El Confidencial

En el año 1964, la ciudad de Nueva York cumplía su tercer siglo y para celebrarlo acogió una feria mundial, en la que 140 pabellones ofrecían muestras de la cultura, la tecnología y la forma de vida de los países de todo el mundo, incluido el país anfitrión. Había que impresionar, así que el tamaño y la altura de cada pabellón y muestra intentaban superar al anterior.

Con una excepción. Situado en lo que hoy es un parque del distrito de Queens, se construyó lo que se bautizó como la Underground World Home o casa del mundo subterráneo. Esta construcción era en realidad un búnker de lujo, equipado para vivir bajo tierra con todas las comodidades. Diseñado en plena Guerra Fría, y poco después de la crisis de los misiles, este no era un asunto ni mucho menos menor para la sociedad norteamericana.

Y por ello, el despliegue tecnológico de este prototipo a escala real resultaba impresionante para la época, no solo en cuestiones de seguridad, sino también para proporcionar un hogar lo más cómodo posible. “Unos pocos centímetros bajo tierra pueden dar a un hombre una isla para sí mismo, un lugar donde controlar su mundo, un mundo de total facilidad y control, de seguridad y sobre todo de privacidad”, rezaba la explicación de la muestra.

Sistemas de ventilación, climatización y control de ruidos

Se trataba de una casa con diez estancias, incluido un patio cubierto y una terraza (ésta sí exterior y al nivel del suelo). Toda la construcción estaba contenida en un caparazón de acero y hormigón con una superficie de unos 5.600 pies cuadrados, a prueba de humedades y recorrido por canalones y caminos para facilitar posibles reparaciones.

Un sistema de ventilación conectaba el interior con el exterior a través de la sala de mantenimiento. Allí se controlaban los parámetros de humedad, presión y temperatura. Desde esa habitación, el aire entraba bajo el suelo, circulaba por todas las estancias y volvía a salir por el mismo sistema de ventilación. Además, un generador de emergencia aseguraba el suministro en caso de corte de electricidad en el exterior y un sistema de expulsión de basuras se encargaba de eliminar los desperdicios.

Según la descripción, esta casa subterránea permitía un control absoluto del clima interior, incluyendo temperatura, humedad y presión. “Bajo tierra somos libres del clima exterior, y nuestra salud no depende de él. Los pacientes de asma, alergias o sinusitis se sentirán aliviados.

El búnker contaba con una estructura de ventilación con la que todo el aire entraba por un solo punto, en el que se podía controlar todos los parámetros. “La brisa de una montaña o la vigorizante sensación de la alta presión un día de primavera se pueden crear a voluntad”, prometía este hogar del futuro.

Controlando el aire se podía por tanto controlar y evitar la entrada de contaminación. Se utilizaban filtros de fibras y electrostáticos para retener todas las partículas de humo, polvo o emisiones de los coches.

La brisa de una montaña o la vigorizante sensación de la alta presión un día de primavera se pueden crear a voluntadLo mismo ocurría con los molestos ruidos de la ciudad.

“Toneladas de acero, hormigón y tierra evitan que cualquier sonido entre en tu casa, a no ser que tú lo invites”. Un completo sistema de audio en estéreo instalado por toda la casa permitía ambientar el búnker con sonidos de la naturaleza o con música a la elección del habitante.

Pantallas a modo de ventanas

Pero eso no era todo. En un búnker concebido como una peculiar residencia de lujo, el ocio también se tuvo en cuenta. La casa estaba llena de murales de luz, que no eran otra cosa que pantallas usadas a mono de ventanas. “En cada habitación de la casa hay una vista de paisajes panorámicos con efectos especiales para simular la noche y el día. Los reguladores de intensidad y un sistema de control de luz de bajo voltaje permiten simular el efecto de la salida del sol en la cocina mientras un cielo estrellado cubre el patio”.

Y todo esto reduciendo el esfuerzo de mantenimiento de una casa, ya que obviamente no había ventanas que limpiar o reparar, no hacía falta repintar el exterior ni arreglar el tejado. “El purificador de aire basta con limpiarlo una vez al mes, y el filtro evita que el polvo y las partículas de suciedad afecten al equipamiento interior”.

A pesar del despliegue tecnológico que ofrecía esta casa subterránea, su impacto más allá de la Exposición fue limitado, por no decir nulo. Su diseñador, Jay Swayze, un constructor de Texas, aseguraba que fue un éxito de visitas, pero al final de la feria, no se había firmado la construcción de ninguna de estas viviendas para particulares. El motivo pudo estar en su precio: 80.000 dólares, que en 1964 equivalían a medio millón de hoy en día.

¿Sigue allí abajo?

Ha pasado justo medio siglo y las casas subterráneas siguen sin ser tan populares como Swayze esperaba. Pero algunos aún recuerdan aquel búnker de lujo construido en Nueva York y se preguntan ¿qué fue de él? ¿Sigue ahí debajo? Porque lo cierto es que no se sabe con seguridad. Según las autoridades, “hasta donde ellos saben”, la casa se demolió. Pero otros creen que no hay pruebas de ello y hay muchas probabilidades de que bajo ese parque de Queens siga estando aquella moderna vivienda ideada en los 60.

Cuando terminó la feria mundial, comenzó el trabajo para desmontar los pabellones. Sin embargo, según Narratively, Swayze quiso evitar los costes de demolición, de forma que retiró todo el equipamiento de la casa, pero dejó la estructura intacta, cubierta por varios metros de tierra. A partir de aquí, hay dos opiniones enfrentadas: muchos piensan que aún hay estancias de aquel búnker bajo el suelo de Nueva York, otros dudan que Swayze realmente dejase nada cuando se marchó.

Lori Walters quiere resolver el misterio. Puesto que tanto Swayze como su patrocinador en la feria han fallecido ya y no hay artículos de prensa donde se expliqué qué ocurrió exactamente con la casa, la profesora Walters de la Universidad Central de Florida ha decidido que no queda otro remedio que excavar.

En los últimos años, Walters ha trabajado junto con el Museo de Arte de Queens y el Salón de la Ciencia de Nueva York para desarrollar una simulación en 3D de aquella feria mundial. Al llegar al espacio de la casa subterránea surgió la duda ¿seguirá ahí debajo?

Cuando pensamos en arqueología, pensamos en Jordanía, en Egipto o en México, pero también hay muchas maravillas del siglo XX enterradas

Una pregunta para cuya respuesta Walters está buscando financiación. Cuando reúna los fondos, planea alquilar un radar del tipo que se usan en trabajos de arqueología y escanear el terreno en busca de algo inusual bajo tierra. Si detectan algo, el plan es excavar agujeros por los que pasar cámaras de vídeo endoscópicas que permitan estudiar si la casa sigue ahí, en qué estado está su estructura e incluso si aún queda algo del equipamiento original.

El objetivo es resolver una acuciante curiosidad, pero también utilizar la experiencia como herramienta educativa, para enseñar a los estudiantes a entender la arqueología en todo su potencial.

“Cuando pensamos en arqueología, pensamos en Jordanía, en Egipto o en México, pero también hay muchas maravillas del siglo XX enterradas”, señala. De momento, Walters está desarrollando una propuesta para el Departamento de Parques de la ciudad de Nueva York. Su intención es comenzar la investigación este verano, cuando se cumplan exactamente 50 años de la exposición mundial.

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