Origen del Ferrocarril


En el siglo XVIII, los trabajadores de diversas zonas mineras de Europa descubrieron que las vagonetas cargadas se desplazaban con más facilidad si las ruedas giraban guiadas por un carril hecho con planchas de metal, ya que de esa forma se reducía el rozamiento. Los carriles para las vagonetas sólo servían para trasladar los productos hasta la vía fluvial más cercana, que por entonces era la principal forma de transporte de grandes volúmenes.

La Revolución Industrial, en la Europa de principios del siglo XIX, exigió formas más eficaces de llevar las materias primas hasta las nuevas fábricas y trasladar desde éstas los productos terminados.

Los dos principios mecánicos, guiado de ruedas y uso de fuerza motriz, fueron combinados por primera vez por el ingeniero de minas inglés Richard Trevithick, quien el 24 de febrero de 1804 logró adaptar la máquina de vapor, que se utilizaba desde principios del siglo XVIII para bombear agua, para que tirara de una locomotora que hizo circular a una velocidad de 8 km/h arrastrando cinco vagones, cargados con 10 toneladas de acero y 70 hombres, sobre una vía de 15 km de la fundición de Pen-y-Darren, en el sur de Gales.

Transcurrieron dos décadas durante las cuales se desarrollaron los raíles de hierro fundido que soportaban el peso de una locomotora de vapor. La potencia necesaria para arrastrar trenes, en lugar de uno o dos vagones, se aseguró colocando una locomotora de vapor sobre dos o más ejes con las ruedas unidas mediante bielas.


Inaguración del tren Stockton – Darlington el 27 de Septiembre de 1825

Tren Liverpool–Manchester

La primera vía férrea pública del mundo, la línea Stockton–Darlington, en el noreste de Inglaterra, dirigida por George Stephenson, se inauguró en 1825. Durante algunos años esta vía sólo transportó carga; en ocasiones también utilizaba caballos como fuerza motora. La primera vía férrea pública para el transporte de pasajeros y de carga que funcionaba exclusivamente con locomotoras de vapor fue la de Liverpool–Manchester, inaugurada en 1830. También fue dirigida por George Stephenson, en esta ocasión con ayuda de su hijo Robert Stephenson.

El éxito comercial, económico y técnico de la línea Liverpool–Manchester transformó el concepto de vías férreas, y no sólo en Gran Bretaña. Algo que antes se veía como medio para cubrir recorridos cortos, beneficioso sobre todo para la minería, se consideraba ahora capaz de revolucionar el transporte de largo recorrido, tanto de pasajeros como de mercancías.

Desde mediados de la década de 1830 se desarrolló con rapidez en Gran Bretaña y en la Europa continental la construcción de vías férreas entre ciudades. Los ferrocarriles ingleses fueron construidos por empresas privadas, con una mínima intervención del gobierno, pero en Europa continental casi siempre la construcción estuvo controlada, y en ocasiones fue realizada, por los gobiernos nacionales o estatales. . La participación del gobierno estaba orientada a impedir la duplicación innecesaria de la competencia en las rutas más lucrativas —como ocurrió en Gran Bretaña— y a garantizar que los ferrocarriles se expandieran de la mejor forma para el desarrollo social y económico del estado o del país del que se tratara. También eran importantes las consideraciones técnicas, económicas e incluso militares.

La intervención estatal se consideró primordial a la hora de elegir y unificar el ancho de vía, que es el parámetro que mejor define una vía ferroviaria, la mínima distancia entre las caras interiores de los carriles, ya que limita los tipos de material móvil que lo pueden utilizar y condiciona las conexiones posibles con otros ferrocarriles.

Los constructores de Europa y de Norteamérica adoptaron en general el ancho de 1.435 mm del proyecto de George Stephenson, que se basó en los tendidos de vía para vagonetas de mina desde su lugar de origen; empíricamente se había demostrado que era la dimensión más adecuada para el arrastre por medios humanos o con caballerías. La normalización internacional de este ancho no se produjo hasta la Conferencia de Berna de 1887.

Diferentes ancho de vía usados en el mundo

Pero España optó deliberadamente por el ancho de 1.668 mm . Se ha especulado que esta adopción de ancho obedecía a una forma de protección contra la invasión francesa pese a estar ya en la segunda mitad del siglo XIX. Argumentos más técnicos apuntan a que, siendo España un país de orografía accidentada, las fuertes pendientes de los trazados exigirían que las locomotoras, para aumentar su potencia, tuviesen un cajón de fuego más amplio que el resto de las europeas, lo que obligaría a ensanchar el conjunto mecánico y por ende la vía.

Portugal adoptó el ancho español. Otros países tampoco siguieron estos modelos; la normalización rusa a 1.520 mm se debió a que el zar eligió a un estadounidense defensor de la vía ancha para que dirigiera el primer ferrocarril del país, y Finlandia adoptó el mismo ancho. En la actualidad, el tráfico ferroviario internacional entre países con diferentes anchos de vía se resuelve con vagones provistos de ejes de ancho variable que en las estaciones fronterizas, al cruzar un tramo de transición, automáticamente adoptan el nuevo ancho; no obstante también se mantienen los clásicos transbordos de tren en estas estaciones. En Estados Unidos, la vía ancha se adoptó en muchas líneas, sobre todo en el sur, y la normalización a 1.435 mm no se aplicó en el ámbito nacional hasta después de la Guerra Civil estadounidense (1861-1865).

La construcción de vías férreas se expandió a tal ritmo en la década de 1840 que al terminar la misma se habían construido 10.715 km de vía en Gran Bretaña, 6.080 km en los estados alemanes y 3.174 km en Francia. En el resto de Europa Central y del Este, excepto en Escandinavia y los Balcanes, se había puesto en marcha la construcción del ferrocarril. Los viajes en tren pronto se hicieron populares, pero hasta la segunda mitad del siglo XIX la rápida expansión de los ferrocarriles europeos estuvo guiada sobre todo por la necesidad de la naciente industria de transportar productos y la capacidad del ferrocarril para hacerlo a un precio que garantizaba buenos beneficios a los inversores. En 1914 ya existía casi, excepto en Escandinavia, la red de vías férreas que hoy tiene Europa, una vez terminados los túneles de la gran vía transalpina: el Mont Cenis (o Fréjus) entre Francia e Italia en 1871, el San Gotardo en Suiza en 1882, el Arlberg en Austria en 1883 y en Suiza también el Simplon en 1906 y el Lotschberg en 1913.

En Estados Unidos el desarrollo del ferrocarril se vio espoleado por el deseo de llegar al interior del país desde las ciudades de la costa este, fundadas por los primeros colonos británicos. Tras la inauguración en 1830, en Charleston (Carolina del Sur) del primer ferrocarril de vapor para pasajeros, la construcción de vías férreas pronto avanzó hacia el oeste desde todos los rincones de la costa este. Al cabo de pocos años, los ferrocarriles habían convencido a los comerciantes de su superioridad sobre los canales, no sólo por velocidad y por ser más directos, sino porque funcionaban con cualquier clima, mientras que las vías de agua podían congelarse en invierno y descender a niveles no aptos para la navegación durante el verano. En 1850 el continente tenía ya 14.500 km de vías férreas. En la década siguiente un número cada vez mayor de empresas privadas construyó más vías férreas que en el resto del mundo, con lo que el total de Estados Unidos pasó a más de 48.300 km; Chicago, en el Medio Oeste, convertido de pequeña población en gran ciudad, fue la plataforma de una rápida expansión hacia el sur y el oeste.

La idea de enlazar el este de Estados Unidos con la costa del Pacífico, se vio fomentada por los pioneros establecidos en la costa oeste, que decidieron a su vez iniciar la construcción del ferrocarril hacia el este, convirtiéndose la empresa de ambos tendidos en una carrera por conseguir el mayor número de kilómetros hasta el punto de encuentro; esto convirtió la construcción del ferrocarril en una gesta más que en una obra de ingeniería. Diez mil obreros de la Union Pacific salieron en diciembre de 1865 de Omaha al encuentro de los doce mil de la Central Pacific que partieron en enero de 1863 de Sacramento. El encuentro tuvo lugar el 10 de mayo de 1869 en Promontory Point con el último remache de oro que el presidente Grant clavó con esta oración: “Ojalá siga Dios manteniendo unido a nuestro país como este ferrocarril une los dos grandes océanos del globo”. Con ello quedó establecido el primer ferrocarril transcontinental, que dio paso a otras líneas, como la primera canadiense, Transcontinental Canadiense, Montreal–Vancouver de 1886, y posteriormente el transeuropeo Orient Express (3.186 km) y el Transiberiano (actualmente 9.297 km).

Los continuos avances relativos a tamaño, potencia y velocidad de la locomotora de vapor durante los primeros cien años de historia del ferrocarril ofrecieron los resultados más impresionantes en Norteamérica. En la década de 1920, la necesidad de que algunas vías férreas de Estados Unidos soportaran de 4.000 a 5.000 toneladas recorriendo largas pendientes en zonas montañosas impulsó el desarrollo de la locomotora de vapor con chasis articulado, en la que una sola caldera de gran tamaño alimentaba a dos motores independientes que se articulaban entre sí, de modo que podía inscribirse en las curvas sin grandes problemas. Los últimos ejemplos de estas locomotoras, con sus grandes ténderes de numerosas ruedas para aumentar la reserva de carbón y el agua, pesaban más de 500 toneladas y generaban de 7.000 a 8.000 caballos de vapor. La más grande de las construidas en Estados Unidos y del mundo fue la Big Boy de 1941, de Union Pacific Railroad. Tenía una disposición de ejes 2-4-4-2, de forma que cada motor independiente actuaba sobre un grupo tractor de dos ejes (cuatro ruedas) y un bogie. Pesaba en orden de marcha 345 toneladas sin el ténder. A finales de la década de 1930, en las líneas principales más o menos llanas del Este y el Medio Oeste había locomotoras aerodinámicas de ruedas grandes que llevaban trenes de pasajeros entre las ciudades a una velocidad media de hasta 145 kilómetros por hora.

La velocidad máxima con locomotora de vapor se registró en Europa, y la alcanzaron las locomotoras aerodinámicas de Gran Bretaña y Alemania, construidas para servicios de largo recorrido y que lograron una velocidad media de 115 km/h o algo más entre dos paradas. En una prueba realizada en 1936, una locomotora German de Clase 05 con disposición de ejes 2-3-2 alcanzó los 200,4 km/h. La última marca de velocidad con vapor fueron los 203 km/h de la locomotora Mallard de Clase A y ejes 2-3-1, de la empresa británica London and North-Eastern Railway, en una prueba realizada en julio de 1938.

El último eslabón que marca el máximo desarrollo de una máquina de vapor se dio en la década de 1950, coincidiendo con el cenit de la tracción a vapor en España, uno de los países que más se benefició de su uso. Se trata de la locomotora Confederación, una máquina de dimensiones excepcionales para Europa, comparable con las gigantescas locomotoras norteamericanas, que con un solo motor desarrollaba 4.226 caballos de potencia, muy superior a las diesel de mediados de la década de 1950 que ofrecían entre 1.600 y 1.800, superior incluso a eléctricas muy modernas de 3.000 caballos. A la Confederación le cupo el honor de ser la locomotora más rápida de España (150 km/h). Pesaban en orden de carga 400 t, con ruedas de tracción de 1,92 cm de diámetro y una disposición de ejes 2-4-2; fueron construidas en Escocia, aunque los últimos modelos ya se hicieron en Barcelona. Circularon por las fuertes pendientes entre Ávila y Miranda de Ebro, remolcando trenes de 700 a 800 toneladas. La Confederada, como popularmente se la llamaba, fue retirada de servicio en la década de 1970, y fue el gigante de una generación que se acabó, dando paso a nuevas tecnologías que desde años atrás venían abriéndose paso y compitiendo con el vapor tradicional.

En paralelo con el desarrollo de la potencia y la velocidad de las locomotoras, los fabricantes entendieron que a los viajeros había que darles una cierta comodidad, máxime en viajes largos en los que deben pasar mucho tiempo dentro de los departamentos de los vagones.

El desarrollo de los modernos trenes de pasajeros para largo recorrido empezó en la década de 1860, cuando George Pullman convenció a las empresas de ferrocarril de Estados Unidos para que le permitieran añadir a los trenes sus propios coches-cama, y luego también coches-restaurante y coches-salón. Estos vagones, en los que se cobraba un recargo, marcaron cotas de comodidad desconocidas hasta entonces en los trenes. La iniciativa de Pullman fue copiada en Europa por un belga, Georges Nagelmackers, que fundó en 1876 la International Sleeping Car Company. En consecuencia, al terminar el siglo, el mobiliario, el servicio y la cocina de los trenes de largo recorrido estadounidenses y de algunos trenes internacionales europeos (como el Orient Express) justificaron su renombre de “hoteles sobre ruedas”. Al terminar el siglo, y gracias al entusiasmo por los viajes, los trenes normales mejoraron de modo muy notable.

El Ferrocarril en España y Latinoamérica

La primera línea ferroviaria de España data de 1848; el proyecto fue promovido por Miguel Biada Bunyol, un catalán residente en Inglaterra que regresó a su tierra natal para poner en marcha junto con José María Roca la línea Barcelona–Mataró, inaugurada el 28 de octubre de ese año. Un año después, la reina Isabel II inauguraba la línea Madrid–Aranjuez, promoción de José de Salamanca, marqués de Salamanca, tramo que suponía los primeros 45 km de la concesión de la línea Madrid–Alicante.

No obstante, aunque la fecha citada figura en los anales del ferrocarril en España, conviene añadir, que ya en Cuba, a la sazón provincia española de ultramar hasta 1898, funcionó la línea ferroviaria La Habana–Güines, que con una longitud de 16 leguas (unos 90 km) fue inaugurada el 10 de noviembre de 1837, por lo que resulta ser así la primera línea ferroviaria española. Se entiende este momento de progreso que vivía Cuba, dada la proximidad de Estados Unidos y sobre todo por el apoyo que recibió esta iniciativa por parte de sociedades cívicas como la de Amigos del País y otros círculos industriales y mercantiles. La línea estaba destinada al transporte de frutas y tabacos desde los campos del sur hasta la capital.

El ferrocarril siguió extendiéndose en España de forma que en menos de dos décadas estaban concedidas, y varias en explotación, la mayoría de las líneas fundamentales de la red española.

En la América hispana, hecha la salvedad del caso cubano, el primer ferrocarril se inauguró el 15 de septiembre de 1850 en México. Se trataba de un tramo de menos de 20 km que unía el puerto de Veracruz con la vecina población de San Juan. Más tarde, en 1873, se completó la línea que unía el famoso puerto con la capital del país. Las inversiones importantes para el desarrollo de las redes ferroviarias en América Latina se realizaron a través de concesiones que otorgaban los gobiernos en especial a empresarios británicos y estadounidenses, como ocurrió en Argentina. En 1857 se inauguró el primer ferrocarril de ese país con el propósito de enlazar los centros de producción ganadera y minera con el puerto desde donde se exportaba la materia prima a Europa y Estados Unidos.

En términos generales, el inconveniente de los ferrocarriles en América Latina hasta las primeras décadas del siglo XX fue que se desarrollaron en función del comercio con el exterior, más que como una vía interna de comunicación. No obstante, la Revolución Mexicana de 1910 puso de manifiesto la capacidad de este medio de transporte para llevar y traer no sólo ejércitos, armas y pertrechos, sino también ideas que pretendían instaurar la modernidad. Se ha dicho que la Revolución Mexicana no hubiera sido posible si no hubiera existido el ferrocarril.

OCASO DEL VAPOR. NUEVAS ENERGÍAS

Un inconveniente de la locomotora de vapor es la interrupción de servicio por las paradas técnicas que impone su frecuente mantenimiento. Por esta causa y por la fuerte competencia del transporte por carretera surgida en la segunda mitad del siglo XX, el transporte por ferrocarril tuvo que reajustar sus costes, operación que se vio favorecida con la utilización de nuevas energías como alternativa al vapor.

Así empieza la era de las locomotoras equipadas con motor diesel (véase Motor de combustión interna), que precisan menor tiempo de mantenimiento, y sobre todo las de tracción eléctrica, que pueden funcionar sin descanso durante días. Con estas técnicas la explotación de una línea llega al máximo rendimiento, al hacer los trenes mayor número de viajes con tiempo mínimo de entretenimiento, lo que equivale a mantener las líneas con una máxima ocupación. Con este principio económico, empezó la decadencia del vapor en favor del desarrollo del diesel y de la electrificación de las líneas.

UN FERROCARRIL PARA EL TERCER MILENIO

Toda la experiencia acumulada durante la electrificación de las redes francesa y japonesa de la posguerra ha desembocado en los trenes de fin de siglo en los que domina la idea de gran comodidad y alta velocidad, tratando de competir en largo recorrido no ya con el automóvil sino con el avión.

En Europa occidental los núcleos urbanos con alta población están relativamente cercanos; por ello, para utilizar su interconexión ferroviaria se ha tendido a la modernización de las vías y en consecuencia a su señalización junto a la nueva tecnología de tracción, con lo que las velocidades entre 160 y 200 km/h son habituales. Los trenes de largo recorrido han logrado mantener un tráfico frecuente y regular, a lo que hay que añadir importantes mejoras en la comodidad: los avances en la suspensión y la supresión de las uniones de las vías gracias a la técnica de la soldadura continua de los carriles hacen que los trenes de pasajeros se deslicen con gran suavidad, y los vagones suelen estar dotados de aislamiento acústico, aire acondicionado y servicios de telefonía y audiovisuales, además de los clásicos de restauración, ducha personal y la posibilidad de transporte en el propio tren del automóvil del viajero. La viabilidad del servicio de pasajeros para viajes de más de 400 km ha precisado desarrollos tecnológicos que permitan su funcionamiento a velocidades muy superiores.

A partir de la década de 1960, el primer tren bala japonés demostró que las grandes velocidades eran posibles. Los franceses perfeccionaron su TGV (Train à Grande Vitesse, ‘Tren de Alta Velocidad’). La primera vía para TGV, desde el sur de París hasta Lyon, se terminó en 1983 lográndose una velocidad comercial de 270 km/h. En 1994 se habían terminado otras cuatro líneas para TGV, que ampliaban el servicio de trenes de alta velocidad desde París hacia el norte y oeste de Francia y se iniciaron las líneas hacia el sur y la frontera española, que se concluirán, sin duda, a finales de este siglo. Su velocidad ha superado los 300 kilómetros por hora.

Pero la investigación aplicada por parte de la SNCF (Société Nationale des Chemins de fer Français, ‘Sociedad Nacional de Ferrocarriles’), no se detuvo aquí y en pruebas con tren real efectuadas en mayo de 1990, un TGV alcanzó la marca mundial de velocidad sobre raíles con un registro de 515,3 kilómetros por hora.

En España, para el ferrocarril de alta velocidad se adoptó la tecnología TGV (seleccionada entre la alemana, italiana y japonesa) con ancho de vía internacional para su primera línea Madrid–Sevilla, donde se consiguen los 300 km/h; pronto tendrá una segunda línea entre Madrid y Barcelona, que se prolongará hasta la frontera francesa, y una tercera entre Madrid y Valladolid.

Los italianos y los alemanes han desarrollado su propia tecnología para las nuevas líneas de ferrocarril de alta velocidad y largo recorrido que ya han construido y están ampliando. La Unión Europea desea conectar estas nuevas líneas nacionales para poder ofrecer viajes internacionales en tren de alta velocidad sin interrupciones. El primer país no europeo, además de Japón, que ha decidido construir una línea de alta velocidad y largo recorrido para pasajeros es Corea del Sur, que empleará la tecnología TGV francesa en su proyecto de unir la capital Seúl con Pusan en el sureste peninsular.

Una de las deudas que el ferrocarril moderno tiene con la electrónica es su contribución a la tecnología de tracción. Ha permitido lograr la gran potencia que hace falta para que un tren eléctrico desarrolle y mantenga una velocidad de 300 km/h porque, por distintos caminos, la electrónica ha reducido el volumen y el peso de la unidad generadora, además de permitir el desarrollo de las comunicaciones y la seguridad. Mientras que en 1950 una locomotora avanzada de 4.000 caballos de vapor pesaba 88 toneladas, en 1994 había locomotoras suizas de 8.000 caballos de vapor de sólo 80 toneladas. Estas características también permiten en los trenes autopropulsados, en los que algunos o todos los vagones están provistos de motor, colocar todo el equipo de tracción bajo el piso para aumentar el volumen destinado a la comodidad de los viajeros. La señalización y la regulación del tráfico en estas líneas se comprende que es muy diferente a las convencionales. Hoy, gracias a la informática, se puede controlar y localizar a distancia un tren así como realizar conexiones automáticas de trenes, procesando instantáneamente datos sobre velocidad, circulación y otros, y transmitiéndolos. Un centro de control de tráfico cubre una zona amplia; al introducir el código de un tren en la unidad de control de tráfico, se muestra su situación en la línea de modo automático, y las computadoras indican a los controladores la mejor forma de corregir el horario de un tren, en la hipótesis de que alguno esté fuera de su plan de ruta. Gracias a esta tecnología pudo inaugurarse en 1989 la primera línea de pasajeros totalmente automatizada con trenes sin tripulantes: el metro de Lille, al norte de Francia.

Origen de la Cerveza



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La cerveza es una bebida alcohólica muy antigua, desarrollada por los pueblos de los imperios mesopotámicos y por los egipcios.

gif-cerveza1El origen de la Cerveza se remonta muy atrás en la historia de la humanidad. Hay quienes afirman que fue inventada antes que el pan, y que por mucho tiempo se le utilizó como alimento más que como bebida de celebración. Y es que la materia prima fundamental de la Cerveza es la cebada, un cereal de reconocidas cualidades nutritivas.

Para conseguir ese paladar amargo que caracteriza a la cerveza, se le añade lúpulo o, más exactamente, su flor, un cono de pétalos dorados que contiene resinas y aceites aromáticos.

Historia

cerveza1Los orígenes de la cerveza se pierden en los tiempos entre historias y leyendas; las del antiguo Egipto atribuyen su origen al capricho de Osiris.

La mención más antigua de la cerveza, “una bebida obtenida por fermentación de granos que denominan siraku”, se hace en unas tablas de arcilla escritas en lenguaje sumerio y cuya antigüedad se remonta a 4.000 años a.C. En ellas se revela una fórmula de elaboración casera de la cerveza: se cuece pan, se deshace en migas, se prepara una mezcla en agua y se consigue una bebida que transforma la gente en “alegre, extrovertida y feliz”.

Los egipcios, recogiendo los métodos sumerios, elaboran una cerveza que bautizan con el nombre de “zythum”, descubren la malta y añaden azafrán, miel, jengibre y comino con objeto de proporcionarle aroma y color. Y si entre los romanos y los griegos fue considerada una bebida de a gente llana, los pueblos del norte de Europa festejaban con cerveza las fiestas familiares, las solemnidades religiosas y los triunfos sobre sus enemigos.

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Entre los siglos XIV y XVI surgen las primeras grandes factorías cerveceras, entre las que destacan las de Hamburgo y Zirtau. A finales del siglo XV, el duque de Raviera Guillermo IV promulga la primera ley de pureza de la cerveza alemana, que prescribía el uso exclusivo de malta de cebada, agua, lúpulo y levadura en su fabricación.

La auténtica época dorada de la cerveza comienza a finales del siglo XVIII con la incorporación de la máquina de vapor a la industria cervecera y el descubrimiento de la nueva fórmula de producción en frío, y culmina en el último tercio del siglo XIX, con los hallazgos de Pasteur relativos al proceso de fermentación.

Existen otras versiones parecidas como por ejemplo que hace más de 6,000 años en las mágenes de los rios Tigris y Eufrates, los sumerios elaboraban y consumían Cerveza.

La historia dice que los babilonios heredaron de los sumerios el arte del cultivo de la tierra y la elaboración de la Cerveza. Uno de los decretos más conocidos de la época, emitido por el Rey Hammurabi, dispuso normas sobre la fabricación de esta bebida, en las cuales se incluían el precio del producto, la concentración adecuada y se establecían sanciones aplicables a quienes la adulteraran. La elaboración tenía carácter religioso y era realizada por sacerdotisas.

Según una tabla asiria fechada 2.000 años A.C., la cerveza formaba parte de las provisiones del Arca de Noé, y Cristobal Colón al llegar a las Islas del caribe descubre que los indios americanos tomaban una bebida fermentanda hecha con maíz.

Los griegos identificaron la Cerveza con los egipcios, ya que la palabra “zythum” usada por éstos, significaba vino de cebada. Un siglo antes de Jesucristo, Diodor Sículo escribe “Se hace en Egipto, con cebada una bebida llamada zythum y que por lo agradable de su color y su gusto cede muy poco al vino”.

En sus comienzos, los egipcios obtenían la Cerveza fermentando el trigo, pero más tarde éste fue sustituido por otros cereales más idóneos, especialmente la cebada. La bebida se mezclaba con frutos, preferiblemente dátiles, se endulzaba con miel y se perfumaba con canela.

Los fabricantes egipcios de Cerveza eran exceptuados de prestar el servicio militar y tanto los soldados como las autoridades, recibían Cerveza como parte de su paga.

También existen pruebas de que los chinos producían una clase de Cerveza llamada “Kiu” hace más de 4,000 años, la cual se fabricaba a base de cebada, trigo, espelta, mijo y arroz.

Cerveza alemana

La tradición cervecera de Alemania es muy antigua, y según consta en una enciclopedía germana de 1645, la bebida típica de las tribus de ese país era el “Mer”, tradicional brebaje fermentado, néctar divino.

Antes de conocer el lúpulo, los europeos del norte utilizaban hierbas aromáticas y plantas silvestres, logrando una Cerveza más ligera, de poca duración y no apta para el transporte. En el siglo XII el rey Juan Primus, conocido como Gambrinus, combate el hambre en sus dominios a través del cultivo de la cebada, con lo que impulsó la fabricación de la Cerveza.En la Edad Medía, las tierras alemanas poseían cerca de 500 claustros en los cuales se elaboraba y comercializaba Cerveza, ya que al estar prohibido el vino en la cuaresma, bebían Cerveza. Esto no era privilegio exclusivo de los monjes, puesto que las monjas de los Prados de Santa Clara, recibieron de parte de los duques de Baviera, el derecho de elaborar su propia Cerveza.

Alemania ha influido mucho en las características de la Cerveza moderna, al punto de que hoy en día cuenta con una “Ley de Pureza”, promulgada por el duque bávaro Guillermo IV en 1516. Esta norma obliga a producir la bebida con cebada malteada, levadura, lúpulo y agua.

La Cerveza en España
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Se dice que la cerveza fue introducida en España, un país tradicionalmente vinícola, por Carlos V en el siglo XVI. Tras su abdicación, el emperador instaló una pequeña fábrica de esta bebida en el monasterio de Yuste, al que le había acompañado un maestro cervecero. A partir de entonces, el consumo de cerveza en nuestro país evoluciona lenta y positivamente y en torno a 1900 aparecen las grandes compañías cerveceras españolas: Mahou (1890), Aguila (1900), Cruz del Campo (1904) y Damm (1910).

Su baja graduación alcohólica y sus propiedades refrescantes contribuyeron a que, a partir de la década de los sesenta, la cerveza se situase entre las bebidas más consumidas en España, a lo que también contribuyó el aumento del turismo.

Sin embargo, en los últimos seis años el sector cervecero registra una progresiva tendencia a la baja en el consumo y en la producción.

El bebedor español de cerveza, cada día más selectivo en la elección de marcas y estilos, consume una media de 64,75 litros de esta bebida al año, siete menos que hace seis. Cabe subrayar el auge que ha experimentado la cerveza sin alcohol entre nuestros consumidores, hasta alcanzar un porcentaje que supone el 10% del consumo nacional.

Elaboración

La cerveza es una bebida resultante de la fermentación alcohólica, mediante levadura seleccionada, de un mosto procedente de la malta (germinación, secado y tostado de los granos de cebada), al que se han agregado lúpulos y sometido a un proceso de cocción. Tras filtrar la cerveza, se procede a su envasado en botellas, botellines, latas o barriles.

Estilos Clásicos

Lambic : Originarias de la zona flamenca del río Zenne (Bélgica), se fabrican a partir de cebada malteada y trigo crudo y utilizan cepas salvajes de levadura, lo cual provoca una fermentación espontánea. Tienen poco gas y por tanto, poca espuma. Entre sus variedades se encuentran las “gueze” de carácter achampanado; las “faro”, endulzadas con azúcar cande; las “mars”, versión diluida de la anterior; la “kriek lambic”, elaborada con cerezas, y la “frambozen”, con frambuesas.

Cervezas de trigo : Son muy refrescantes y tienen una elevada proporción de trigo añadida a la cebada. De fermentación alta, son conocidas como “blancas” porque producen una espuma muy pálida durante la fermentación. El estilo más difundido, elaborado en el sur de Alemania, es denominado en unas ocasiones “wezenbier” (cerveza de trigo) y en otras, “weissebier” (cerveza blanca). Las levaduras utilizadas en su elaboración le aportan un toque aromático balsámico y resinoso, que aumenta su efecto refrescante.

Ale : Tradicionalmente ligada a las Islas Británicas, es una cerveza de fermentación alta en caliente (de 15 a 25 grados), que proporciona al producto aromas afrutados y gran variedad de tonos y sabores. Destacan la “miId”, ligera, muy pálida, con bajo contenido alcohólico; la “bitter”, servida de barril, seca y Iupulizada; la “paIe ale”, traslúcida, de color bronce o rojo ambarino además de la “india pale ale”, la “brown ale”, la “old ale” y las “aIe” escocesas, irlandesas y belgas.

Stout : Cervezas de fermentación alta, muy oscuras y cremosas. El término “stout” (robusto) define su carácter, con acusado aroma Iupulizado y acidez afrutada. Entre las “stouts” secas más populares del mundo, se encuentra la Guinnes, originaria de Dublín, con quince fábricas repartidas por todo el mundo.

Porten : Su nombre procede de un pub de Londres donde se fabricaba una cerveza muy tostada y amarga, más ligera de cuerpo que la “stout”. Se sirve a temperatura ambiente y su contenido alcohólico supera los cinco grados.

Lager : Cerveza de baja fermentación, guardada a una temperatura cercana a los cero grados durante dos meses. Una vez envasada, debe consumirse lo antes posible.

Cerveza al vapor : Se conoce así una variante de “Iager” californiana, en cuya elaboración se utilizan tanques de fermentación poco profundos, con lo que se logra un rápido enfriamiento del mosto al estar más en contacto con el aire. El producto obtenido contiene una alta proporción carbónica. Hoy se produce en Baviera, Gran Bretaña y California.

Cerveza ahumada : Se obtiene al tostar los granos de cebada sobre el fuego. Tiene tradición en Escocia, Alemania y Polonia. Una variante es la cerveza a la piedra, en cuyo proceso de elaboración se le introducen piedras candentes en el mosto.

Cerveza de centeno : Originaria de los países Bálticos, es elaborada con centeno, rico en calcio, hierro y vitamina E.
Degustación
Temperatura : La cerveza lager o rubi a debe servirse a seis u ocho grados. Una cerveza más fría desarrolla menos espuma, y más caliente, una espuma menos consistente.

Presentación : El recipiente de la cerveza -vaso, copa o jarra- no debe presentarse congelado, pues dificulta la formación de espuma y la apreciación visual del liquido, y a la hora de saborear una cerveza, deben de tenerse en cuenta su brillo, su transparencia y la cremosidad de su espuma.

Color y sabor : La graduación alcohólica, el amargor, el cuerpo y la temperatura determinan el sabor de una cerveza. Los colores -rubia, negra, tostada o blanca- no implican ningún sabor asociado, únicamente dependen del mayor o menor tueste del cereal durante el malteado.

La cerveza y la salud

La cerveza posee un alto contenido en vitaminas, sales minerales, proteínas, fibras, micronutríentes y carbohidratos. Según un estudio realizado en la Universidad de Cardiff (Reino Unido), la cerveza incrementa el colesterol “bueno”, mejora la coagulación de la sangre, tiene un alto valor n utricional y favorece la digestión. Sus autores aconsejan el consumo diario de cerveza incluso a las mujeres en periodo de lactancia, dado que sus proteínas estimulan el flujo de la leche materna.

La cerveza solo contiene de 4 a 5 grados de alcohol y carece de grasas. Una caña, por ejemplo, tiene menos calorías que un refresco, un vaso de vino o un zumo de piña.

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Utopia MMI es elaborada por “Boston Beer Company” con sede en Massachusetts, USA. Según el mismo libro “Guinness Book of World Records” , esta es la cerveza comercial con mayor contenido de alcohol en el mundo. También se supone que es la única que es añejada en barricas de coñác y whisky. Una cerveza bastante snoob.. incluso tiene un toque de miel de Maple.

Otra cerveza de Samuel Adams figura en segundo lugar. Ahora es la Triple Bock con 17.5% de concentración de alcohol. Su principal característica es que es muy seca, casí parece coñac -o eso dicen- pues no esta carbonatada. Tiene un sabor un tanto dulce, como a tofee. Otra cerveza cop la que probablemente no aplique el “fondo. fondo!” . pero si lo que quieres es alcoholizarte es una buena opción, pues no es tan cara como “utopia”.

Pharaohs Gold es una cerveza de Egipto relativamente reciente. A penas me cuenta 7 años en el mercado pero rápido ha ganado popularidad. Una amiga que tiene familia en Egipto me cuenta que esta cerveza es mas que nada para el consumo de turistas. Para el mercado local, sólo se consigue por temporadas como la “NocheBuena” en México. Tiene 14.5% de concentración de Alcohol. Es fabricada por Pharaohs Brew Ltd en Egipto.

Samichlaus Bier es una popular cerveza de Europa, que se fabrica en Austria. Es elaborada por Schloßbrauerei Eggenberg desde 1681. Tiene un 14.0% de concentración de alcohol, y al parecer se expota muchísimo por Europa Occidental.

Falken Schwarz Bier es fabricada en Suiza. Esta ya parece ser una chela menos elegante, muy fuerte con su 13.5% de concentración de alcohol. Como ven es obscura, y aunque sólo se exporta a su hermano menor, hay diferentes variaciones de esta cerveza para los locales. Es fabricada por Falken en Siuza.


Las 5 cervezas mas populares del mundo!

Esta lista fue realizada en Europa, por lo que es posible que no sea del todo fiable el listado al obviar cervezas como Budweiser, Corona, o alguna Australiana

1. Borsodi vilagos

Una popular cerveza de Europa que se hace en Hungría. Es dorada y es fabricada por Borsodi desde 1970.

2. Bare Knuckle Stout

Esta merece estar aqui. una cerveza muy popular en bares norteamericanos. Una cerveza de barril muy cremosa al estilo irlandés.

3. Nail Ale

Una buena cerveza asutraliana que por un breve periodo se podia conseguir en algunos supermercados de México. Una cerveza muy fermentada y con un relativamente alto contenido de alcohol.

4. Aass Bayer

Es supuestamente la chela “cantinera” en Noruega, y es popular en algunos otros paises nórdicos. Es una cerveza obscura.

5. Regab

Otra cerveza de barril muy popular. Se produce en Gabbon por la Societe des Brasseries du Gabon (Sobraga) desde 1966. Es de tipo “Lager”


Esta es otra lista confeccionada a partir de datos obtenidos por Internet:

ALE:
Término inglés que define a la cerveza de fermentación alta. Existen muchos tipos de cervezas Ale, como la Bitter, Brown, India Pale, Light, Mild,Old, Scotch…. En EEUU indica cervezas con mas de un 5% de alcohol.

ALTBIER:
Fermentación alta. Contiene entre 4,5 y 4,7% de alcohol. Color oscuro, casi negro, sabor amargo y fuerte aroma.

BARLEY WINE:
Cerveza inglesa extrafuerte. Su color es oscuro y su contenido en alcohol es siempre superior al 6%, rondando el 11% de alcohol.

BEER:
Aunque parezca que se trata del nombre en inglés de la cerveza, también se aplica a diferentes tipos de cerveza, a las Lager en EEUU, Las Ale en Inglaterra y las Porter, Stout y a todas las belgas y alemanas.

BERLINER WEISSE:
Fermentación alta, mucho gas y contenido bajo de alcohol, un 3%.

BIÈRE DE GARDE:
Termino francés aplicado a cervezas fuertes, de fermentación alta y con bastante color. también designa a las cervezas con un contenido en alcohol de 5’5 a 6% en volumen.

BITTER:
Cerveza con mucho lúpulo, lo que le da un sabor amargo. Su color es muy variado y el contenido en alcohol cambia en función de los diversos tipos de Bitter que existen. La normal contiene entre un 3’75 y un 4%, y la Best o Especial que oscila entre el 4 y el 4’75%. La Especial Extra contiene un 5’5% de alcohol.

BOCK:
Cerveza fuerte de fermentación baja. Tiene mas de 6’25% de alcohol y puede ser dorada, marrón u oscura. Su grado alcohólico es variable. Existen diversos tipos de Bock como las Maibock, Doppelbock y Weizenbier.

BROWN ALE:
Cerveza oscura, dulce al paladar y con contenido bajo en alcohol (3-3’5%). En algunas zonas se aplica a cervezas con un grado alcohólico de entre 4’4 y 5%.

CREAM ALE:
Término americano para designar cervezas suaves, muy pálidas y con un contenido de 4’75 de alcohol.

DARK:
Existen muchos tipos de cerveza oscura. Se utiliza en algunos casos para calificar a las cervezas oscuras de tipo Munich.

DIÄT PILS:
Cerveza originariamente creada para diabéticos debido a una sobrefermentación que disminuye el nivel de azúcares. Consecuentemente, su contenido en alcohol (6%) y en calorías es mas alto. En la actualidad s reduce el contenido alcohólico y calórico de éstas hasta un 4-5%.

DOPPELBOCK:
Cerveza alemana extrafuerte de fermentación baja y color oscuro. Su contenido en alcohol es superior al 7’5%. En algunos casos se utiliza para nombrarlas el sufijo -ator.

DORT:
Abreviatura utilizada para las cervezas belgas y holandesas del tipo Dortmunder Export.

DORTMUNDER:
Cerveza fabricada en Dortmund, con el estilo típico “Esport”.

DUNKEL:
Palabra alemana que significa “oscura”.

EISBOCK:
Cerveza extrafuerte (Doppel) lograda por un proceso de concentrado de cerveza por medio de la aplicación de frío y extracción del agua congelada.

ESPECIAL:
Término utilizado en España para la cerveza de calidad selecta cuyo extracto primitivo es superior al 15%.

EXPORT:
Cerveza de baja fermentación, con mayor cuerpo que la Pilsner y con un sabor mas seco, aunque no es tan dulce como la Munich. Es mas fuerte que éstas (5’2-5’5%) y se indica a veces con la palabra “Premium Beer”.

FARO:
Cerveza local de Bruselas. Versión dulce de la cerveza “Lambic”. Cuenta con un 4’5-5’5% de alcohol.

FESTBIER:
Cerveza de estilos variados que se realiza en ocasiones concretas. Su contenido de alcohol oscila entre un 5’5 y un 6%.

FAMBROISE:
Cerveza tipo Lambic o Alambique macerada con fresas. Contiene 5’5-6% de alcohol.

GUEUZE:
Cerveza de alambique con 5’5% de alcohol aproximadamente.

HEFE:
Indica una cerveza con sedimento y segunda fermentación en la propia botella.

HELL:
Cerveza pálida de color dorado.

INDIA PALE ALE:
Cerveza originaria de los días en que la india formaba parte del Imperio Británico. Alto contenido en extracto primitivo, está lupulizada y tiene un sabor amargo.

KELLERBIER:
Cerveza alemana sin filtrar con alto contenido en lúpulo y bajo en gas. Su grado alcohólico es variable.

KÖLSH:
Cerveza de Colonia (Alemania) dorada y de fermentación alta. Contiene de 4’3 a 5% de alcohol.

KRÄUSEN:
Cerveza a la que se le ha añadido mosto posteriormente y que puede o no filtrarse, por lo que suele estar mas carbonatada.

KRIEK:
Cerveza tipo alambique madurada con cerezas. Su grado de alcohol en volumen es de 5’5-6%.

LAGER:
Cualquier cerveza de fermentación baja. Pueden ser doradas (en Inglaterra) o mas bien oscuras (en el continente europeo).

LAMBIC:
Tipo de fermentación espontánea que se realiza en algunas cervezas belgas. Su contenido de alcohol es de 4,4%.

LIGHT ALE:
Cerveza amarga con poco contenido en extracto primitivo. No implica necesariamente una cerveza baja en calorías, aunque su contenido alcohólico suele ser bajo (2,5-3%).

MAIBOCK:
Cerveza pálida tipo Bock. Antiguamente se fabricaba a principios de mayo.

MALT LIQUOR:
No necesariamente deben incluir solo malta, aunque normalmente tienen bajo contenido en lúpulo.
En los EEUU se aplica a cervezas fuertes, pálidas y con un 5-7’5% de alcohol.

MALTA ESPUMOSO:
Término utilizado en España para definir a las cervezas sin alcohol. Se obtienen por diversos métodos, como la saturación de mosto con anhídrido carbónico, la evaporación por calentamiento con vacío y la ósmosis inversa, entre otros.

MÄRZEN:
Cerveza elaborada originariamente en marzo. Es una cerveza con aroma de malta y de fuerza media. puede tener mas del 5’5% de alcohol en volumen.

MILD:
Término que indica una cerveza con poco lúpulo. Muchas son claras, aunque también pueden ser oscuras. Son cervezas con bastante cuerpo y un 3% de contenido alcohólico.

MUNCHENER/MÜNCHNER:
Cerveza estilo Munich. Indica cervezas oscuras y marrones. Contenido aproximado del 5% en volumen. Existen otras mas pálidas con un contenido del 3’7%.

OKTOBERFEST:
Cervezas tipo Märzen (en octubre, claro).

OLD (ALE):
En Australia significa cerveza oscura. En Inglaterra indica una cerveza media oscura con un 6% de volumen. Sin embargo, no existe un tipo de cervezas Old definido.

PALE ALE:
Cerveza pálida, amarga y normalmente envasada en botella.

PILSENER/PILSNER/PILS:
Actualmente a la gran mayoría de cervezas del mercado se las denomina Pils. Se aplica a cervezas doradas, de fermentación baja y sabor convencional. provienen de una cerveza original (Urquell) de la ciudad de Pilsen (República Checa) y contienen un 4’5-5’5% de alcohol. Se caracterizan por su alto lúpulo, un aroma fresco y un sabor seco.

PORTER:
Cerveza con un 5% de alcohol. En algunos casos se aplica a cervezas tradicionales de color oscuro y fermentación baja y, a menudo, de alto grado  alcohólico.

RAUCHBIER:
Cerveza oscura de fermentación baja, fabricada con malta ahumada. Existen tipos Märzen y Bock y su grado alcohólico alcanza el 5%.

SAISON:
Cerveza de la Bélgica francófona. Refrescante y de alta fermentación, envasada generalmente en botella. Tiene entre un 5’5 y un 8% de alcohol.

SCOTCH ALE:
Las cervezas escocesas tienen un marcado sabor a malta. En Escocia, en función del extracto primitivo y del grado alcohólico, las cervezas se clasifican en orden creciente como Light, Heavy, Export y Strong, con un contenido alcohólico de 3,4,4’5 y de 7 a 10%, respectivamente.
El término Scotch Ale en algunos casos se identifica con cervezas muy fuertes, oscuras y con acentuado sabor a malta.

SIN:
Son cervezas con menos de un 1% de alcohol, generalmente un 0,1%.

STEAM BEER:
Nombre registrado por la cervecería “Anchor Steam Beer”. Es de baja fermentación con características intermedias entre la Lager y la Ale.

STOUT:
Cerveza muy oscura, incluso negra, de fermentación alta y fabricada con malta torrefactada. Existen con diversos contenidos en alcohol, de 3’75 a 5% en las Sweet Stout o dulces, de 4 a 8% en las Dry Stout, y en las Imperial Stout entre 7 y 10%.

TRAPPIST:
Cerveza de Abadía, fabricada originariamente por los monjes en Bélgica y Holanda. Son cervezas fuertes (de 6 a 9% de alcohol), de fermentación alta y con alta cantidad de azúcares. El color es variable del bronce al marrón oscuro.

UR-/URQUELL:
Término que significa original en alemán, aplicada cuando se quiere hacer notar que una cerveza es originaria de algún lugar (por ejemplo, Pilsen Urquell).

VIENNA:
Cerveza color ámbar, tipo Lager, Su grado alcohólico varía.

WEISSE/WEISSBIER:
Cerveza de color pálido fabricada con trigo. De fermentación alta y un contenido de alcohol del 5% y una alta proporción de trigo (en torno al 50%).
En algunos casos se acompaña del prefijo “Helfe” cuando la cerveza contiene levaduras sedimentadas.

WHITE:
Término utilizado para describir a cervezas de trigo.

WIESEN:
Cervezas especiales fabricadas para algún caso concreto.

ZWICKBELBIER:
Término que indica cerveza sin filtrar.

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CURIOSIDADES

1. A pesar de que los romanos consideraban la cerveza “alimento de bárbaros”, Hipócrates recomendaba a los médicos del Egeo que recetaran esta bebida por tratarse de “un calmante suave que apaga la sed, facilita la dicción, y fortalece el corazón y las encías”.

2. La cerveza es un producto de carácter noble que debe tratarse con respeto y el ritual que merece. Cada tipo de cerveza requiere una temperatura apropiada a su sabor -no todas las cervezas se toman frías- y sobre todo un vaso o copa idónea que permita mantener y apreciar todo su aroma.

3. Existe incluso un método para comprobar la calidad de la cerveza: La forma en que la espuma se adhiere al lado del vaso después de cada trago, delicada y consistentemente, como si fuera un “encaje”. Los auténticos conocedores lo llaman “Encaje de Bruselas”, en honor al país que dio al mundo tan apreciada bebida.

4. Existen tres tipos de cerveza según la fermentación a la que se les haya sometido. De baja fermentación son las Pils, Barabas, Bocks, Dortmunder, Lager… De alta fermentación son las Ales, Stouts, Trapenses, Abadías, Blancas… Y por último, las de fermentación espontánea de tipo Lambic que son absolutamente artesanales y que hoy sólo se fabrican en Bélgica, país al que debemos el origen de la cerveza.

5. Todos los amantes de la cerveza conocen que ningún otro país del mundo ofrece un patrimonio tan rico como Bélgica en materia de cervezas, con 400 distintas. La producción se cifra en 14 millones de hectolitros, ocupando el séptimo lugar en Europa; aunque tomando en cuenta producción y consumo per cápita, ocupa el tercer puesto tras Alemania y Dinamarca.

6. El español consume casi 67 litros por persona y año. En 1990 se llegó a 72 litros. En 1950 era de 3 litros. Últimamente a descendido el consumo debido al impuesto especial que grava la cerveza, que creció desde 1992 en más de 170%. El sector cervecero español produjo en el año 1996, 25 millones de hectolitros.

7. La cerveza más cara del mundo se fabrica en Londres. Su nombre es Tutankamon, se realiza según receta rescatada por arqueólogos de la Universidad de Cambridge en el Templo del Sol de la reina Nefertiti, en Amara, Egipto. Se trata de una edición limitada y numerada .

8. ¿Sabías que a la espuma de la cerveza se la llama giste?

9. Existe una cerveza que ha sustituido el agua corriente que tradicionalmente se emplea en este tipo de bebida por otra extraída directamente del casquete de un gran iceberg que se encuentra en la zona de Groenlandia que indican las coordenadas de su nombre. Su pureza hace que sea una de las más sanas del mercado. Esta cerveza se llama Fischer 63ºN 46ºW.

10. Existe una cerveza para ciegos. La iniciativa la ha desarrollado la compañía alemana Uerige de Duesseldorf. Se trata de una botella de 33 cm3 que posee una etiqueta escrita en Braile.


Ocho increíbles avances históricos que debemos a la cerveza

Además de ser la bebida favorita de millones de personas, la cerveza ha jugado un papel decisivo en muchas etapas de la historia

La cerveza es una de las bebidas más populares y antiguas del mundo. Se dice que sus orígenes se remontan al Neolítico, cuando el ser humano comenzó a cultivar sus propios cereales y aprendió a fabricarla. Hablamos de miles y miles de años de historia, en los que este líquido ha sido testigo de todo tipo de cambios, evoluciones y avances. Lo que desconocíamos es que además de acompañar el curso de los acontecimientos, la cerveza había sido protagonista directa de algún que otro episodio; pero en Listverse nos descubren una lista de importantes progresos que debemos agradecer al popular «zumo de cebada».

¿Tienes un frigorífico en casa? ¿Te imaginas vivir sin él? Pues quizá podrías verte obligado a hacerlo de no ser por la cerveza. Carl von Linde trabajaba para la compañía Spaten cuando lo inventó, con el objetivo de aislar la bebida ya embotellada del calor de las máquinas que continuaban fabricando más y más litros. Su invento acabaría resultando útil para muchas cosas más. Lo mismo ocurrió con las propias botellas de vidrio: el estadounidense Michael Joseph Owens ideó la primera máquina capaz de fabricar en serie estos envases, con el objetivo inicial de dedicarlos a la comercialización de cerveza.

Pero con tantos años de historia regados por este «oro líquido», podemos irnos mucho más atrás. ¿Habría sido viable sin cerveza la era de los descubrimientos? Es más que probable que la respuesta sea negativa. Se sabe que los grandes exploradores como Cristóbal Colón no zarpaban sin proveerse de varias decenas de barriles, dado que en las largas travesías el agua terminaba por estropearse. La «birra» también colaboró activamente en la posterior colonización de América, dado que muchos europeos caían enfermos allí al no estar acostumbrados al agua del Nuevo Mundo. La cifra de mortalidad descendió cuando pudieron empezar a fabricar su bebida favorita.

En el siglo XVIII, el inglés Joseph Priestley descubrió el dióxido de carbono… y sí, también lo hizo gracias a la cerveza. Lo que despertó su curiosidad no fue otra cosa que observar, en una cervecera próxima a su casa, cómo había gases que «caían» al suelo durante el proceso de fermentación, de modo que tenían que pesar más que el aire y ser «otra cosa». Por cierto, fue también analizando la fermentación como se inventó la escala de PH. Con ella resolvieron en Carlsberg sus problemas para medir con total exactitud los niveles de acidez de sus bebidas.

Trabajando en una cervecera, James Joule creó los precisos y todavía utilizados termómetros de mercurio. Incluso se dice que Louis Pasteur estaba intentando averiguar por qué se estropeaba la cerveza cuando inventó el proceso de pasteurización. Como puedes ver, además de refrescante y sabroso, el contenido de tus cañas es un elemento trascendental en la historia de la humanidad. Consúmela siempre de forma responsable y moderada; y la próxima vez que brindes con ella, recuerda que le debes mucho más que eso de ser un excelente antídoto contra la sed.

Origen del Comercio


Los orígenes del comercio se remontan a finales del Neolítico, cuando se descubrió la agricultura. Al principio, la agricultura que se practicaba era una agricultura de subsistencia, donde las cosechas obtenidas eran las justas para la población dedicada a los asuntos agrícolas. Sin embargo, a medida que iban incorporándose nuevos desarrollos tecnológicos al día a día de los agricultores, como por ejemplo la fuerza animal, o el uso de diferentes herramientas, las cosechas obtenidas eran cada vez mayores. Así llegó el momento propicio para el nacimiento del comercio, favorecido por dos factores:

. Las cosechas obtenidas eran mayores que la necesaria para la subsistencia de la comunidad.

. Ya no era necesario que toda la comunidad se dedicara a la agricultura, por lo tanto parte de la población empezó a especializarse en otros asuntos, como la alfarería o la siderurgia.

Por lo tanto, los excedentes de las cosechas empezaron a intercambiarse con otros objetos en los que otras comunidades estaban especializadas. Normalmente estos objetos eran elementos para la defensa de la comunidad (armas), depósitos para poder transportar o almacenar los excedentes alimentarios (ánforas, etc.), nuevos utensilios agrícolas (azadas de metal…), o incluso más adelante objetos de lujo (espejos, pendientes, etc).

Este comercio primitivo, no solo supuso un intercambio local de bienes y alimentos, sino también un intercambio global de innovaciones científicas y tecnológicas, entre otros, el trabajo en hierro, el trabajo en bronce, la rueda, el torno, la navegación, la escritura, nuevas formas de urbanismo, y un largo etcétera. En la Península Ibérica este periodo se conoce como el Orientalizante, por las continuas influencias recibidas de Oriente. En este momento es cuando surge la cultura ibérica.

Además del intercambio de innovaciones, el comercio también propició un paulatino cambio de las sociedades. Ahora la riqueza podía almacenarse e intercambiarse. Empezaron a aparecer las primeras sociedades capitalistas tal como las conocemos hoy en día, y también las primeras estratificaciones sociales. En un inicio las clases sociales eran simplemente la gente del poblado y la familia del dirigente. Más adelante aparecieron otras clases sociales más sofisticadas como los guerreros, los artesanos, los comerciantes, etc.

Origen de la Moneda

Es en el oeste de Asia Menor, en Lidia, donde surge por primera vez a principios del siglo VI a.C. la moneda acuñada. Y la moneda nace ya como la conocemos hoy, un disco de metal en el que aparece un emblema o motivo por el que la autoridad emisora garantiza su valor y su peso. Sin embargo, la aparición de la moneda no es más que el final de un largo proceso de experiencias premonetarias, que en el Próximo Oriente antiguo remontan a más de dos mil años atrás. Por exigencias de un comercio cada vez más complejo, las sociedades evolucionadas del antiguo Oriente fueron adoptando en sus transacciones piezas y lingotes de metal con peso y contenido específicos, que circularon como «dinero» entre las principales instituciones públicas y privadas, hasta culminar en las primeras acuñaciones monetarias. El autor de este libro está considerado como una de las primeras autoridades en numismática arcaica y nos presenta, a través de varios estudios, un estado de la cuestión sobre el origen no exclusivamente económico de la moneda, sus precedentes premonetarios y sus consecuencias políticas.

Las primeras monedas fueron acuñadas con carácter oficial, en Lidia (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente en el año 600 antes de Cristo, aunque su origen y uso provenía de muchísimos años antes. Estas acuñaciones eran de oro y de plata y llevaban estampado el sello del león del Rey. Luego comenzaron a acuñarse también en China y posteriormente en Grecia, para ser adoptado luego, por todos los pueblos.

Su nombre proviene del latín ‘moneta’, apodo con que se nombraba a la Diosa Juno, cuyo templo en Roma era usado para acuñar las monedas.

En países de Asia y África se usaron valvas de cauríes, unos moluscos, como monedas primitivas, especialmente en China e India, unos 3.500 años antes. Los chinos usaron monedas de hierro hacia el siglo IX a C., pero las reemplazaron por papel moneda, pues eran muy pesadas.

Leonardo Da Vinci realizó estudios sobre la fabricación de las monedas y trató de sustituir el martillamiento en caliente de las monedas extraídas de lingotes metálicos, por el corte de discos metálicos lisos, de cinta ya preparada con el espesor deseado. Reunió en una sola máquina, mediante punzones especiales, las dos operaciones de corte y acuñación para la Ceca Vaticana.

Antes de su aparición, los negocios se hacían mediante trueque o intercambio de bienes o elementos, y también se llegaban a pagar las mercaderías con lingotes de oro y plata. Al implementarse el uso de una moneda que tenía siempre el mismo valor, aumentó los intercambios mercantiles.

Evolución de la Moneda

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Época de la Conquista

La actividad comercial de los indígenas de Venezuela se basaba principalmente en el trueque, aunque también se servían de algunos artículos a manera de moneda, entre ellos el urao (especie de salitre amargo extraído de la laguna ubicada en Lagunillas de Mérida) la sal, el tabaco y el algodón. En el Tocuyo, por ejemplo, los indígenas empleaban una moneda llamada quiteroque, que consistía en unas cuentas pequeñas de caracoles, de piedrezuelas de poco valor y huesos de animales, con las que hacían todo tipo de tratos. Entre los relatos de la época se observa el comercio que realizaban, por ejemplo, los coanao, tribu del occidente del Lago de Maracaibo llevando a vender a tierras adentro sal a cambio de oro labrado en águilas, zarcillos y otras piezas. Los caquetíos y guaycaríes hacían mercado, cambiando frutas y otros víveres por pescado.

Un fenómeno muy importante llama la atención a través de los relatos sobre los primeros intentos de colonización española en Venezuela. Todos los autores están de acuerdo en que los indios recibieron complacidos a los extraños visitantes, y es notable la buena disposición de los indígenas para el trato con los españoles, en los que ambos encontraron grandes ventajas. Es de notar en los relatos de los primeros viajes a las costas venezolanas la familiaridad de los indígenas con las operaciones de trueque, la afición a ellas y la existencia de un intercambio más o menos regular entre unos pueblos y otros de la costa y del interior del país. Así mismo, se observaba en los indígenas cierta astucia en las operaciones de cambio, pues no daban con facilidad sino aquellas cosas que tenían en abundancia, pero de las que tenían en poca cantidad, no se desprendían con facilidad. También se observó la acción de regateo la que demuestra alguna experiencia en el trueque y cierto concepto ya formado de la medida del valor. El valor real de las cosas estaba determinado por el esfuerzo y la fatiga consumidos en fabricarlas o adquirirlas. Los indios tenían ante todo el sentido de la utilidad, la noción de valor de uso; en tanto que los españoles tenían el conocimiento más adelantado de valor de cambio. Para los indios, las perlas eran de una importancia muy secundaria, hasta el punto de ser un subproducto, pues ordinariamente pescaban las ostras para comerlas, y sin duda era un alimento apreciado. Por esto el intercambio se hacía con regocijo de ambas partes, ya que a los indígenas les parecía increíble recibir cosas como cuchillos, tijeras, telas, alfileres y cosas de metal a cambio de objetos para ellos inservibles y abundantes. En el estado de atraso de nuestras tribus, el cuchillo tuvo que representar una innovación tan importante como el empleo de la electricidad en la sociedad civilizada.

Durante el siglo XVI la organización económica venezolana hizo prevalecer el primitivo sistema de trueque directo. Objetos diversos ejercían la función de moneda. Las perlas, principalmente, jugaron este papel hasta el siglo XVII. Las perlas eran clasificadas en cuatro géneros: cadenilla, media cadenilla, rostrillo y medio rostrillo. Tan habitual era su circulación, que los mercaderes, funcionarios de hacienda y particulares en general hacían las valuaciones de mercaderías y otros efectos en “reales de perlas”, ésta era la base de las operaciones comerciales y con éstas se recaudaba la mayoría de los impuestos.

Durante más de un siglo la perla cumplió la función de moneda. En determinados momentos aventajaba a la moneda de oro y plata española, ya que ésta sufría gran inestabilidad por la escasez que se presentaba continuamente de dichos metales. En estas condiciones las perlas generaban más confianza en el ánimo de los mercaderes, pues su valor estaba menos expuesto a fluctuaciones.

En el empleo de las perlas se pueden distinguir dos épocas:

La primera corresponde al tiempo de llegada de los españoles hasta treinta o cuarenta años después, cuando las perlas se obtenían de los indios o las extraían ellos mismos en las proximidades de Cubagua, estas perlas se consideraban mercadería de lujo y aunque ocasionalmente se usaban como moneda, generalmente se retiraban pronto de circulación, por ser un artículo muy solicitado y valioso. La operación era más un trueque que realmente el uso como moneda.

En la segunda época ya las perlas habían dejado de ser un objeto de tanta codicia y su precio era más o menos estable, permanecían constantemente en circulación y dejaron de ser unas operaciones de simple trueque ya que su valor guardaba un firme equilibrio, esto se puede comprobar en el hecho de que hayan sido utilizadas para acumulación, gran parte de los capitales de la Provincia y de particulares consistía en perlas, además también era permitido el pago de impuestos con perlas.

Durante la misma época también se trataba con pedacitos de oro que se le imprimía la marca real, lo que garantizaba la calidad del metal, más no su precio. Estas piezas circulaban no como unidades monetarias, sino por peso, lo que resultaba bastante complicado, ya que el proceso de pesar metales preciosos es sumamente delicado, la menor diferencia representa una considerable pérdida para cualquiera de las partes y esto daba lugar a discusiones que retrasaban o impedían las transacciones. Además de esto, el oro era muy escaso para la época, su uso en la elaboración de joyas disminuía mucho el circulante.

Origen de los Bancos


Un banco es un intermediario financiero que se encarga de captar recursos en la forma de depósitos, y prestar dinero, así como la prestación de servicios financieros. La banca, o el sistema bancario, es el conjunto de entidades o instituciones que, dentro de una economía determinada, prestan el servicio de banco. La internalización y la globalización promueven la creación de una Banca universal. Al igual que la palabra española “banco”, la palabra griega (trá.pe.za) que se traduce como banco significa literalmente “mesa”. En un contexto financiero, como por ejemplo el trabajo de los cambistas, se refiere al mostrador para la transacción de dinero.

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El primer banco moderno fue fundado en Génova, Italia en el año 1406, su nombre era Banco di San Giorgio.

Historia de la actividad bancaria

Hay registros existentes de préstamos en Babilonia durante el Siglo XVIII a. C., realizados por sacerdotes del templo a los comerciantes. Los trapezitas eran los banqueros en la antigua Grecia. Trapeza era la mesa detrás de la que estaban en las tiendas, a veces destinadas a otro tipo de actividad comercial, pero muy a menudo a las transacciones bancarias. Los bancos más importantes seguían siendo sin embargo los grandes templos, donde los sacerdotes hacían fructificar el dinero que recibían en depósito de acuerdo a los préstamos concedidos a los particulares y a las ciudades. Pythius de Lidia, en Asia Menor, a principios del Siglo V a. C., fue el primer banquero individual del cual hay registros. Muchos de los banqueros de las ciudades-estado griegas eran “metecos” o residentes extranjeros. Alrededor de 371 a. C., Pasión, un esclavo, se convirtió en el banquero más rico y más famoso de Grecia.

Hay prueba de que este tipo de operaciones posiblemente se efectuaban en tiempos de Abrahám, pues los antiguos sumerios de las llanuras de Sinar tenían “un sistema singularmente complejo de prestar y recibir préstamos, mantener dinero en depósito y proporcionar cartas de crédito.” En Babilonia, como más tarde en Grecia, la actividad bancaria se centró alrededor de los templos religiosos, cuya naturaleza sacrosanta suponía una seguridad contra los ladrones.
Los bancos en la época romana no funcionaban como los modernos. La mayoría de las actividades bancarias se llevaron a cabo por particulares y no por instituciones. Las grandes inversiones fueron financiadas por los faeneratores, mientras que quienes trabajaban profesionalmente en el negocio del dinero y el crédito eran conocidos por varios nombres, tales como argentarii (banquero), nummularii (cambista), y coactores (cobradores).

Durante el Siglo I los bancos en Persia y otros territorios en el Imperio Sasánida emitieron letras de crédito conocidas como sakks. Se sabe que comerciantes musulmanes Karimi han utilizado el sistema de cheque o sakk desde la época del califato abasí bajo Harun al-Rashid. En el Siglo IX un empresario musulmán podía efectivo de la forma primitiva de cheque elaborado en China sobre las fuentes en Bagdad,6 , una tradición que reforzado de manera significativa en los siglos XIII y XIV, durante el Imperio Mongol. De hecho, los fragmentos encontrados en la Geniza de El Cairo indican que en el siglo XII cheques muy similares a los nuestros estaban en uso, sólo que más pequeños para ahorrar costos en el papel. Contienen una cantidad que deba pagarse, de la orden de. La fecha y el nombre del emisor son igualmente evidentes.

Ferias medievales comercio, tales como la de Hamburgo, contribuyeron al crecimiento de la banca de una manera curiosa: cambistas expedían documentos disponibles con otras ferias, a cambio de divisas. Estos documentos podían ser cobrados en otra feria en un país diferente o en una feria del futuro en el mismo lugar. Eran rescatables en una fecha futura, a menudo eran descontados por una cantidad comparable a una tasa de interés.

Comenzando alrededor de 1100, la necesidad de transferir grandes sumas de dinero para financiar las Cruzadas estimulado el resurgimiento de la banca en Europa occidental. En 1156, en Génova, se produjeron los primeras contratos de divisas conocidos. Dos hermanos tomaron prestadas 115 libras genovesas y acordaron reembolsar a los agentes del banco en Constantinopla la suma de 460 bezantes un mes después de su llegada a esa ciudad.

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Los primeros bancos aparecieron en la época del renacimiento en ciudades como Venecia, Pisa, Florencia y Génova.

El nombre “banco” deriva de la palabra italiana banco, “escritorio”, utilizada durante el Renacimiento por los banqueros judíos florentinos quienes hacían sus transacciones sobre una mesa cubierta por un mantel verde.

Los integrantes de la Familia Fugger o Fúcares de Augsburgo, junto con los Welser fueron los banquero de los reyes de Carlos I y Felipe II de España. Tras el Asedio de Amberes, el centro financiero se trasladó a Ámsterdam hasta la Revolución Industrial. En 1609 fue fundado allí el banco Wisselbank Amsterdamsche. Oficinas bancarias estaban ubicadas por los centros de comercio, los mayores de los cuales fueron durante el siglo XVII los puertos de Ámsterdam, Londres y Hamburgo. Algunas personas podían participar en el lucrativo comercio de las Indias Orientales mediante la compra de letras de crédito de los bancos.

Durante los siglos XVIII y XIX se produjo un crecimiento masivo en la actividad bancaria. Los bancos jugaron un papel clave en el movimiento de monedas de oro y plata basado en papel moneda, canjeable por sus tenencias. Para la estabilidad económica general y como garantía para los clientes se hizo necesario durante el siglo XX el establecimiento de la regulación financiera en casi todos los países, para establecer las normas mínimas de la actividad bancaria y la competencia financiera y evitar o enfrentar la posibles quiebras bancarias, especialmente durante las crisis económicas.

Desde 1980 existen bancos éticos o sociales siendo sus objetivo la financiación de proyectos sociales, ambientales y culturales rechazando cualquier tipo de especulación con dichos fondos.

Origen del piano


El piano (palabra que en italiano significa «suave», y en este caso es apócope del término original, «pianoforte», que hacía referencia a sus matices suave y fuerte) es un instrumento musical clasificado como instrumento de teclado y de cuerdas percutidas por el sistema de clasificación tradicional, y según la clasificación de Hornbostel-Sachs es un cordófono simple. El músico que toca el piano recibe el nombre de pianista.

Está compuesto por una caja de resonancia, a la que se ha agregado un teclado mediante el cual se percuten las cuerdas de acero con macillos forrados de fieltro, produciendo el sonido. Las vibraciones se transmiten a través de los puentes a la tabla armónica, que las amplifica. Está formado por un arpa cromática de cuerdas múltiples, accionada por un mecanismo de percusión indirecta, a la que se le han añadido apagadores. Fue inventado en torno al año 1700 por el paduano Bartolomeo Cristofori. Entre sus antecesores se encuentran instrumentos como la cítara, el monocordio, el dulcémele, el clavicordio y el clavecín.

A lo largo de la historia han existido diferentes tipos de pianos, pero los más comunes son el piano de cola y el piano vertical o de pared. La afinación del piano es un factor primordial en la acústica del instrumento y se realiza modificando la tensión de las cuerdas de manera que estas vibren en las frecuencias adecuadas.

En la música occidental, el piano se puede utilizar para la interpretación solista, para la música de cámara, para el acompañamiento, para ayudar a componer y para ensayar. Las primeras composiciones específicas para este instrumento surgieron alrededor del año 1732; entre ellas destacan las doce sonatas para piano de Lodovico Giustini tituladas Sonate da cimbalo di piano e forte detto volgarmente di martelletti. Desde entonces, muchos han sido los compositores que han realizado obras para piano y en muchos casos esos mismos compositores han sido pianistas. Destacan figuras como Frédéric Chopin, Franz Liszt, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Claude Debussy o Piotr Ilich Chaikovski. Fue el instrumento representativo del romanticismo musical y ha tenido un papel relevante en la sociedad, especialmente entre las clases más acomodadas de los siglos XVIII y XIX. Es un instrumento destacado en la música jazz.

Hemos encontrado una buena infografia que nos muestra esa historia:

Historia de la Hipoteca


El término “Hipoteca” proviene de la Antigua Grecia, de las palabras hypo (debajo) y teka(cajón, caja). Sin embargo, el germen de lo que conocemos hoy en día como Hipoteca proviene del Imperio Romano. El derecho romano contemplaba dos formas de garantizar una deuda:

  • La fiducia: El deudor trasladaba cum creditore la propiedad de un bien al acreedor para garantizar la deuda. Esta forma de garantía real generaba una gran desprotección para el deudor.como en ocasiones el deudor necesitaba sus bienes para poder abonar la deuda, surgió la prenda sin desplazamiento.
  • La prenda o pignusLa prenda o pignus: en esta forma se entrega la propiedad no de un bien inmueble sino de un bien mueble, lo que refleja que la figura no ha sufrido muchas variaciones puesto que aun se maneja de igual manera.

 

En la Edad Media las hipotecas sirvieron como pagos feudales. Los campesinos pedían dinero a los señores feudales para adquirir tierras, hipotecando al mismo tiempo el terreno. El pago posterior podía efectuarse con lo obtenido de las cosechas, con dinero o con ganado.

Haciendo un salto en el tiempo, en la década de los 70, en España, se produce un “boom” originado por las migraciones masivas hacia las zonas más industrializadas del país: Barcelona, Madrid, Valencia o Bilbao.  En aquella época el promotor-constructor vendía la vivienda con entrada y gastos a cargo del comprador. Se inicia lo que se denominó “hipoteca cambiaria”. Se fijaban una cantidad de letras en función del número de meses pactado para el pago de la deuda. Las letras se inscribían en el registro con “condición resolutoria”, lo que significa que si no se saldaba la deuda, el inmueble pasaba a manos del acreedor.

En la década de los 80, se abandonó la fórmula de firma de letras y se constituía una hipoteca por medio de escritura notarial en la que se establecían unas condiciones de financiación, plazo y causas de extinción que se inscribían en el Registro de la Propiedad.

En los años 90 las Cajas de Ahorros y los Bancos, atraídos por la posibilidad de negocio, se disputan con todo tipo de medios la firma de nuevas hipotecas. Se trata de un gran pastel, la generación del baby-boom se ha hecho mayor y quiere emanciparse. Los Bancos comienzan a intervenir en el mercado de particulares y las Cajas de Ahorro inician su incursión en el sector empresarial.

Esta tendencia se alarga a principio del S. XXI con la llegada de inmigración que adquiere viviendas. La banca, descubre lo lucrativo que conlleva la hipoteca, que facilita la venda de otros productos como seguros y que permite la fidelización a 20-30 años de los clientes. El tope de financiación pasa del 80% al 90% y llegando, ya al final de la burbuja inmobiliaria, hasta el 100%. El negocio era rentable en una época donde todo se compraba y todo se vendía. En caso de no poder hacer frente a las deudas, el banco veía como el valor del inmueble había subido y podía fácilmente volverlo a vender. Las entidades bancarias abrieron sucursales a mansalva, llegando a ser el país con más sucursales por habitante.

La segunda década del siglo ha venido marcada por la explosión de la burbuja inmobiliaria, con el via crucis particular que ha dejado la crisis económica en España, de la que aún nos estamos recuperando. Los precios han bajado, y los bancos no dejan más del 80% de financiación por miedo a repetir viejos errores. Es difícil prever que nos deparará el futuro, sólo cabe esperar una mayor responsabilidad y un mayor control público para evitar volver a tropezar con el mismo ladrillo, aunque en los últimos meses parece que volvemos a vivir los tiempos de 2003 y los precios vuelven a subir rápidamente.

Lo que nos ha resultado curioso es el dato de que la gente que compra casas está firmando con un interes fijo, ¿será por miedo a una subida del euribor? Pero , ¿se han fijado en la letra pequeña de su hipoteca? En casi todas las nuevas hipotecas a interes fijo, la duración no es por toda la vida del prestamo, si no que viene con un máximo de tiempo, varias de las que hemos visto en el mercado es por un periodo máximo de 10 años,…..

Hipotecas firmadas desde 2003 a interes fijo (color naranja) o variable (color rojo)

Fuente: Surge Inmobiliario , INE

Historia de la matemáticas


DEFINICION DE MATEMÁTICAS, estudio de las relaciones entre cantidades, magnitudes y propiedades, y de las operaciones lógicas utilizadas para deducir cantidades, magnitudes y propiedades desconocidas. En el pasado las matemáticas eran consideradas como la ciencia de la cantidad, referida a las magnitudes (como en la geometría), a los números (como en la aritmética), o a la generalización de ambos (como en el álgebra). Hacia mediados del siglo XIX las matemáticas se empezaron a considerar como la ciencia de las relaciones, o como la ciencia que produce condiciones necesarias. Esta última noción abarca la lógica matemática o simbólica -ciencia que consiste en utilizar símbolos para generar una teoría exacta de deducción e inferencia lógica basada en definiciones, axiomas, postulados y reglas que transforman elementos primitivos en relaciones y teoremas más complejos.

Trataremos la evolución de los conceptos e ideas matemáticas siguiendo su desarrollo histórico. En realidad, las matemáticas son tan antiguas como la propia humanidad: en los diseños prehistóricos de cerámica, tejidos y en las pinturas rupestres se pueden encontrar evidencias del sentido geométrico y del interés en figuras geométricas. Los sistemas de cálculo primitivos estaban basados, seguramente, en el uso de los dedos de una o dos manos, lo que resulta evidente por la gran abundancia de sistemas numéricos en los que las bases son los números 5 y 10.

  1. Las matemáticas en la antigüedad
  2. Las matemáticas en Grecia
  3. Las matemáticas aplicadas en Grecia
  4. Las matemáticas en la edad media
  5. Las matemáticas en el mundo islámico
  6. Las matemáticas durante el renacimiento
  7. Avances en el siglo XVII
  8. Situación en el siglo XVIII
  9. Las matemáticas en el siglo XIX
  10. Las matemáticas actuales

Las matemáticas en la antigüedad

Las primeras referencias a matemáticas avanzadas y organizadas datan del tercer milenio a.C., en Babilonia y Egipto. Estas matemáticas estaban dominadas por la aritmética, con cierto interés en medidas y cálculos geométricos y sin mención de conceptos matemáticos como los axiomas o las demostraciones.

Los primeros libros egipcios, escritos hacia el año 1800 a.C., muestran un sistema de numeración decimal con distintos símbolos para las sucesivas potencias de 10 (1, 10, 100.), similar al sistema utilizado por los romanos. Los números se representaban escribiendo el símbolo del 1 tantas veces como unidades tenía el número dado, el símbolo del 10 tantas veces como decenas había en el número, y así sucesivamente. Para sumar números, se sumaban por separado las unidades, las decenas, las centenas. de cada número. La multiplicación estaba basada en duplicaciones sucesivas y la división era el proceso inverso.

Los egipcios utilizaban sumas de fracciones unidad ( : ), junto con la fracción , para expresar todas las fracciones. Por ejemplo, era la suma de las fracciones y . Utilizando este sistema, los egipcios fueron capaces de resolver problemas aritméticos con fracciones, así como problemas algebraicos elementales. En geometría encontraron las reglas correctas para calcular el área de triángulos, rectángulos y trapecios, y el volumen de figuras como ortoedros, cilindros y, por supuesto, pirámides. Para calcular el área de un círculo, los egipcios utilizaban un cuadrado de lado . del diámetro del círculo, valor muy cercano al que se obtiene utilizando la constante pi (3,14).

El sistema babilónico de numeración era bastante diferente del egipcio. En el babilónico se utilizaban tablillas con varias muescas o marcas en forma de cuña (cuneiforme); una cuña sencilla representaba al 1 y una marca en forma de flecha representaba al 10 (véase tabla adjunta). Los números menores que 59 estaban formados por estos símbolos utilizando un proceso aditivo, como en las matemáticas egipcias. El número 60, sin embargo, se representaba con el mismo símbolo que el 1, y a partir de ahí, el valor de un símbolo venía dado por su posición en el número completo. Por ejemplo, un número compuesto por el símbolo del 2, seguido por el del 27 y terminado con el del 10, representaba 2 × 60 2 + 27 × 60 + 10. Este mismo principio fue ampliado a la representación de fracciones, de manera que el ejemplo anterior podía también representar 2 × 60 + 27 + 10 × ( \ ), o 2 + 27 × ( \ ) + 10 × ( \ ) – 2 . Este sistema, denominado sexagesima l (base 60), resultaba tan útil como el sistema decimal (base 10).

Con el tiempo, los babilonios desarrollaron unas matemáticas más sofisticadas que les permitieron encontrar las raíces positivas de cualquier ecuación de segundo grado. Fueron incluso capaces de encontrar las raíces de algunas ecuaciones de tercer grado, y resolvieron problemas más complicados utilizando el teorema de Pitágoras. Los babilonios compilaron una gran cantidad de tablas, incluyendo tablas de multiplicar y de dividir, tablas de cuadrados y tablas de interés compuesto. Además, calcularon no sólo la suma de progresiones aritméticas y de algunas geométricas, sino también de sucesiones de cuadrados. También obtuvieron una buena aproximación de f .

Las matemáticas en Grecia

Los griegos tomaron elementos de las matemáticas de los babilonios y de los egipcios. La innovación más importante fue la invención de las matemáticas abstractas basadas en una estructura lógica de definiciones, axiomas y demostraciones. Según los cronistas griegos, este avance comenzó en el siglo VI a.C. con Tales de Mileto y Pitágoras de Samos. Este último enseñó la importancia del estudio de los números para poder entender el mundo. Algunos de sus discípulos hicieron importantes descubrimientos sobre la teoría de números y la geometría, que se atribuyen al propio Pitágoras.

En el siglo V a.C., algunos de los más importantes geómetras fueron el filósofo atomista Demócrito de Abdera, que encontró la fórmula correcta para calcular el volumen de una pirámide, e Hipócrates de Cos, que descubrió que el área de figuras geométricas en forma de media luna limitadas por arcos circulares son iguales a las de ciertos triángulos. Este descubrimiento está relacionado con el famoso problema de la cuadratura del círculo (construir un cuadrado de área igual a un círculo dado). Otros dos problemas bastante conocidos que tuvieron su origen en el mismo periodo son la trisección de un ángulo y la duplicación del cubo (construir un cubo cuyo volumen es dos veces el de un cubo dado). Todos estos problemas fueron resueltos, mediante diversos métodos, utilizando instrumentos más complicados que la regla y el compás. Sin embargo, hubo que esperar hasta el siglo XIX para demostrar finalmente que estos tres problemas no se pueden resolver utilizando solamente estos dos instrumentos básicos.

A finales del siglo V a.C., un matemático griego descubrió que no existe una unidad de longitud capaz de medir el lado y la diagonal de un cuadrado, es decir, una de las dos cantidades es inconmensurable . Esto significa que no existen dos números naturales m y n cuyo cociente sea igual a la proporción entre el lado y la diagonal. Dado que los griegos sólo utilizaban los números naturales (1, 2, 3.), no pudieron expresar numéricamente este cociente entre la diagonal y el lado de un cuadrado (este número, f , es lo que hoy se denomina número irraciona l ). Debido a este descubrimiento se abandonó la teoría pitagórica de la proporción, basada en números, y se tuvo que crear una nueva teoría no numérica. Ésta fue introducida en el siglo IV a.C. por el matemático Eudoxo de Cnido, y la solución se puede encontrar en los Elemento s de Euclides. Eudoxo, además, descubrió un método para demostrar rigurosamente supuestos sobre áreas y volúmenes mediante aproximaciones sucesivas.

Euclides, matemático y profesor que trabajaba en el famoso Museo de Alejandría, también escribió tratados sobre óptica, astronomía y música. Los trece libros que componen sus Elemento s contienen la mayor parte del conocimiento matemático existente a finales del siglo IV a.C., en áreas tan diversas como la geometría de polígonos y del círculo, la teoría de números, la teoría de los inconmensurables, la geometría del espacio y la teoría elemental de áreas y volúmenes.

El siglo posterior a Euclides estuvo marcado por un gran auge de las matemáticas, como se puede comprobar en los trabajos de Arquímedes de Siracusa y de un joven contemporáneo, Apolonio de Perga. Arquímedes utilizó un nuevo método teórico, basado en la ponderación de secciones infinitamente pequeñas de figuras geométricas, para calcular las áreas y volúmenes de figuras obtenidas a partir de las cónicas. Éstas habían sido descubiertas por un alumno de Eudoxo llamado Menaechmo, y aparecían como tema de estudio en un tratado de Euclides; sin embargo, la primera referencia escrita conocida aparece en los trabajos de Arquímedes. También investigó los centros de gravedad y el equilibrio de ciertos cuerpos sólidos flotando en agua. Casi todo su trabajo es parte de la tradición que llevó, en el siglo XVII, al desarrollo del cálculo. Su contemporáneo, Apolonio, escribió un tratado en ocho tomos sobre las cónicas, y estableció sus nombres: elipse, parábola e hipérbola. Este tratado sirvió de base para el estudio de la geometría de estas curvas hasta los tiempos del filósofo y científico francés René Descartes en el siglo XVII.

Después de Euclides, Arquímedes y Apolonio, Grecia no tuvo ningún geómetra de la misma talla. Los escritos de Herón de Alejandría en el siglo I d.C. muestran cómo elementos de la tradición aritmética y de medidas de los babilonios y egipcios convivieron con las construcciones lógicas de los grandes geómetras. Los libros de Diofante de Alejandría en el siglo III d.C. continuaron

con esta misma tradición, aunque ocupándose de problemas más complejos. En ellos Diofante encuentra las soluciones enteras para aquellos problemas que generan ecuaciones con varias incógnitas. Actualmente, estas ecuaciones se denominan diofánticas y se estudian en el análisis diofántico.

Las matemáticas aplicadas en Grecia

En paralelo con los estudios sobre matemáticas puras hasta ahora mencionados, se llevaron a cabo estudios de óptica, mecánica y astronomía. Muchos de los grandes matemáticos, como Euclides y Arquímedes, también escribieron sobre temas astronómicos. A principios del siglo II a.C., los astrónomos griegos adoptaron el sistema babilónico de almacenamiento de fracciones y, casi al mismo tiempo, compilaron tablas de las cuerdas de un círculo. Para un círculo de radio determinado, estas tablas daban la longitud de las cuerdas en función del ángulo central correspondiente, que crecía con un determinado incremento. Eran similares a las modernas tablas del seno y coseno, y marcaron el comienzo de la trigonometría. En la primera versión de

estas tablas -las de Hiparco, hacia el 150 a.C.- los arcos crecían con un incremento de 7 °, de 0° a 180°. En tiempos del astrónomo Tolomeo, en el siglo II d.C., la maestría griega en el manejo de los números había avanzado hasta tal punto que Tolomeo fue capaz de incluir en su Almagesto una tabla de las cuerdas de un círculo con incrementos de ° que, aunque expresadas en forma sexagesimal, eran correctas hasta la quinta cifra decimal.

Mientras tanto, se desarrollaron otros métodos para resolver problemas con triángulos planos y se introdujo un teorema -que recibe el nombre del astrónomo Menelao de Alejandría- para calcular las longitudes de arcos de esfera en función de otros arcos. Estos avances dieron a los astrónomos las herramientas necesarias para resolver problemas de astronomía esférica, y para desarrollar el sistema astronómico que sería utilizado hasta la época del astrónomo alemán Johannes Kepler.

Las matemáticas en la edad media

En Grecia, después de Tolomeo, se estableció la tradición de estudiar las obras de estos matemáticos de siglos anteriores en los centros de enseñanza. El que dichos trabajos se hayan conservado hasta nuestros días se debe principalmente a esta tradición. Sin embargo, los primeros avances matemáticos consecuencia del estudio de estas obras aparecieron en el mundo árabe.

Las matemáticas en el mundo islámico

Después de un siglo de expansión en la que la religión musulmana se difundió desde sus orígenes en la península Arábiga hasta dominar un territorio que se extendía desde la península Ibérica hasta los límites de la actual China, los árabes empezaron a incorporar a su propia ciencia los resultados de “ciencias extranjeras”. Los traductores de instituciones como la Casa de la Sabiduría de Bagdad, mantenida por los califas gobernantes y por donaciones de particulares, escribieron versiones árabes de los trabajos de matemáticos griegos e indios.

Hacia el año 900, el periodo de incorporación se había completado y los estudiosos musulmanes comenzaron a construir sobre los conocimientos adquiridos. Entre otros avances, los matemáticos árabes ampliaron el sistema indio de posiciones decimales en aritmética de números enteros, extendiéndolo a las fracciones decimales. En el siglo XII, el matemático persa Omar Jayyam generalizó los métodos indios de extracción de raíces cuadradas y cúbicas para calcular raíces cuartas, quintas y de grado superior. El matemático árabe Al-J w D rizm ­ ; (de su nombre procede la palabra algoritmo, y el título de uno de sus libros es el origen de la palabra álgebra) desarrolló el álgebra de los polinomios; al-Karayi la completó para polinomios incluso con infinito número de términos. Los geómetras, como Ibrahim ibn Sinan, continuaron las investigaciones de Arquímedes sobre áreas y volúmenes. Kamal al-Din y otros aplicaron la teoría de las cónicas a la resolución de problemas de óptica. Los matemáticos Habas al-Hasib y Nasir ad-Din at-Tusi crearon trigonometrías plana y esférica utilizando la función seno de los indios y el teorema de Menelao. Estas trigonometrías no se convirtieron en disciplinas matemáticas en Occidente hasta la publicación del De triangulis omnimodis (1533) del astrónomo alemán Regiomontano.

Finalmente, algunos matemáticos árabes lograron importantes avances en la teoría de números, mientras otros crearon una gran variedad de métodos numéricos para la resolución de ecuaciones. Los países europeos con lenguas latinas adquirieron la mayor parte de estos conocimientos durante el siglo XII, el gran siglo de las traducciones. Los trabajos de los árabes, junto con las traducciones de los griegos clásicos fueron los principales responsables del crecimiento de las matemáticas durante la edad media. Los matemáticos italianos, como Leonardo Fibonacci y Luca Pacioli (uno de los grandes tratadistas del siglo XV en álgebra y aritmética, que desarrollaba para aplicar en el comercio), se basaron principalmente en fuentes árabes para sus estudios.

Las matemáticas durante el renacimiento

Aunque el final del periodo medieval fue testigo de importantes estudios matemáticos sobre problemas del infinito por autores como Nicole Oresme, no fue hasta principios del siglo XVI cuando se hizo un descubrimiento matemático de trascendencia en Occidente. Era una fórmula algebraica para la resolución de las ecuaciones de tercer y cuarto grado, y fue publicado en 1545 por el matemático italiano Gerolamo Cardano en su Ars magna . Este hallazgo llevó a los matemáticos a interesarse por los números complejos y estimuló la búsqueda de soluciones similares para ecuaciones de quinto grado y superior. Fue esta búsqueda la que a su vez generó los primeros trabajos sobre la teoría de grupos a finales del siglo XVIII y la teoría de ecuaciones del matemático francés Évariste Galois a principios del XIX.

También durante el siglo XVI se empezaron a utilizar los modernos signos matemáticos y algebraicos. El matemático francés François Viète llevó a cabo importantes estudios sobre la resolución de ecuaciones. Sus escritos ejercieron gran influencia en muchos matemáticos del siglo posterior, incluyendo a Pierre de Fermat en Francia e Isaac Newton en Inglaterra.

Avances en el siglo XVII

Los europeos dominaron el desarrollo de las matemáticas después del renacimiento.

Durante el siglo XVII tuvieron lugar los más importantes avances en las matemáticas desde la era de Arquímedes y Apolonio. El siglo comenzó con el descubrimiento de los logaritmos por el matemático escocés John Napier (Neper); su gran utilidad llevó al astrónomo francés Pierre Simon Laplace a decir, dos siglos más tarde, que Neper, al reducir el trabajo de los astrónomos a la mitad, les había duplicado la vida.

La ciencia de la teoría de números, que había permanecido aletargada desde la época medieval, es un buen ejemplo de los avances conseguidos en el siglo XVII basándose en los estudios de la antigüedad clásica. La obra Las aritmética s de Diofante ayudó a Fermat a realizar importantes descubrimientos en la teoría de números. Su conjetura más destacada en este campo fue que no existen soluciones de la ecuación a n + b n = c n con a, b y c enteros positivos si n es mayor que 2. Esta conjetura, conocida como último teorema de Fermat, ha generado gran cantidad de trabajos en el álgebra y la teoría de números.

En geometría pura, dos importantes acontecimientos ocurrieron en este siglo. El primero fue la publicación, en el Discurso del métod o (1637) de Descartes, de su descubrimiento de la geometría analítica, que mostraba cómo utilizar el álgebra (desarrollada desde el renacimiento) para investigar la geometría de las curvas (Fermat había hecho el mismo descubrimiento pero no lo publicó). El Discurso del método , junto con una serie de pequeños tratados con los que fue publicado, ayudó y fundamentó los trabajos matemáticos de Isaac Newton hacia 1660. El segundo acontecimiento que afectó a la geometría fue la publicación, por el ingeniero francés Gérard Desargues, de su descubrimiento de la geometría proyectiva en 1639. Aunque este trabajo fue alabado por Descartes y por el científico y filósofo francés Blaise Pascal, su terminología excéntrica y el gran entusiasmo que había causado la aparición de la geometría analítica retrasó el desarrollo de sus ideas hasta principios del siglo XIX, con los trabajos del matemático francés Jean Victor Poncelet.

Otro avance importante en las matemáticas del siglo XVII fue la aparición de la teoría de la probabilidad a partir de la correspondencia entre Pascal y Fermat sobre un problema presente en los juegos de azar, el llamado problema de puntos. Este trabajo no fue publicado, pero llevó al científico holandés Christiaan Huygens a escribir un pequeño folleto sobre probabilidad en juegos con dados, que fue publicado en el Ars coniectand i (1713) del matemático suizo Jacques Bernoulli. Tanto Bernoulli como el francés Abraham De Moivre, en su Doctrina del aza r de 1718, utilizaron el recién descubierto cálculo para avanzar rápidamente en su teoría, que para entonces tenía grandes aplicaciones en pujantes compañías de seguros.

Sin embargo, el acontecimiento matemático más importante del siglo XVII fue, sin lugar a dudas, el descubrimiento por parte de Newton de los cálculos diferencial e integral, entre 1664 y 1666. Newton se basó en los trabajos anteriores de dos compatriotas, John Wallis e Isaac Barrow, así como en los estudios de otros matemáticos europeos como Descartes, Francesco Bonaventura Cavalieri, Johann van Waveren Hudde y Gilles Personne de Roberval. Unos ocho años más tarde, el alemán Gottfried Wilhelm Leibniz descubrió también el cálculo y fue el primero en publicarlo, en 1684 y 1686. El sistema de notación de Leibniz es el que se usa hoy en el cálculo.

Situación en el siglo XVIII

Durante el resto del siglo XVII y buena parte del XVIII, los discípulos de Newton y Leibniz se basaron en sus trabajos para resolver diversos problemas de física, astronomía e ingeniería, lo que les permitió, al mismo tiempo, crear campos nuevos dentro de las matemáticas. Así, los hermanos Jean y Jacques Bernoulli inventaron el cálculo de variaciones y el matemático francés

Gaspard Monge la geometría descriptiva. Joseph Louis Lagrange, también francés, dio un tratamiento completamente analítico de la mecánica en su gran obra Mecánica analític a (1788), en donde se pueden encontrar las famosas ecuaciones de Lagrange para sistemas dinámicos. Además, Lagrange hizo contribuciones al estudio de las ecuaciones diferenciales y la teoría de números, y desarrolló la teoría de grupos. Su contemporáneo Laplace escribió Teoría analítica de las probabilidades (1812) y el clásico Mecánica celest e (1799-1825), que le valió el sobrenombre de ‘el Newton francés’.

El gran matemático del siglo XVIII fue el suizo Leonhard Euler, quien aportó ideas fundamentales sobre el cálculo y otras ramas de las matemáticas y sus aplicaciones. Euler escribió textos sobre cálculo, mecánica y álgebra que se convirtieron en modelos a seguir para otros autores interesados en estas disciplinas. Sin embargo, el éxito de Euler y de otros matemáticos para resolver problemas tanto matemáticos como físicos utilizando el cálculo sólo sirvió para acentuar la falta de un desarrollo adecuado y justificado de las ideas básicas del cálculo. La teoría de Newton estaba basada en la cinemática y las velocidades, la de Leibniz en los infinitésimos, y el tratamiento de Lagrange era completamente algebraico y basado en el concepto de las series infinitas. Todos estos sistemas eran inadecuados en comparación con el modelo lógico de la geometría griega, y este problema no fue resuelto hasta el siglo posterior.

Las matemáticas en el siglo XIX

En 1821, un matemático francés, Augustin Louis Cauchy, consiguió un enfoque lógico y apropiado del cálculo. Cauchy basó su visión del cálculo sólo en cantidades finitas y el concepto de límite. Sin embargo, esta solución planteó un nuevo problema, el de la definición lógica de número real. Aunque la definición de cálculo de Cauchy estaba basada en este concepto, no fue él sino el matemático alemán Julius W. R. Dedekind quien encontró una definición adecuada para los números reales, a partir de los números racionales, que todavía se enseña en la actualidad; los matemáticos alemanes Georg Cantor y Karl T. W. Weierstrass también dieron otras definiciones casi al mismo tiempo. Un problema más importante que surgió al intentar describir el movimiento de vibración de un muelle -estudiado por primera vez en el siglo XVIII- fue el de definir el significado de la palabra función. Euler, Lagrange y el matemático francés Joseph Fourier aportaron soluciones, pero fue el matemático alemán Peter G. L. Dirichlet quien propuso su definición en los términos actuales.

Además de fortalecer los fundamentos del análisis, nombre dado a partir de entonces a las técnicas del cálculo, los matemáticos del siglo XIX llevaron a cabo importantes avances en esta materia. A principios del siglo, Carl Friedrich Gauss dio una explicación adecuada del concepto de número complejo; estos números formaron un nuevo y completo campo del análisis, desarrollado en los trabajos de Cauchy, Weierstrass y el matemático alemán Bernhard Riemann. Otro importante avance del análisis fue el estudio, por parte de Fourier, de las sumas infinitas de expresiones con funciones trigonométricas. Éstas se conocen hoy como series de Fourier, y son herramientas muy útiles tanto en las matemáticas puras como en las aplicadas. Además, la investigación de funciones que pudieran ser iguales a series de Fourier llevó a Cantor al estudio de los conjuntos infinitos y a una aritmética de números infinitos. La teoría de Cantor, que fue considerada como demasiado abstracta y criticada como “enfermedad de la que las matemáticas se curarán pronto”, forma hoy parte de los fundamentos de las matemáticas y recientemente ha encontrado una nueva aplicación en el estudio de corrientes turbulentas en fluidos.

Otro descubrimiento del siglo XIX que se consideró abstracto e inútil en su tiempo fue la geometría no euclídea. En esta geometría se pueden trazar al menos dos rectas paralelas a una recta dada que pasen por un punto que no pertenece a ésta. Aunque descubierta primero por Gauss, éste tuvo miedo de la controversia que su publicación pudiera causar. Los mismos resultados fueron descubiertos y publicados por separado por el matemático ruso Nikolái Ivánovich Lobachevski y por el húngaro János Bolyai. Las geometrías no euclídeas fueron estudiadas en su forma más general por Riemann, con su descubrimiento de las múltiples paralelas. En el siglo XX, a partir de los trabajos de Einstein, se le han encontrado también aplicaciones en física.

Gauss es uno de los más importantes matemáticos de la historia. Los diarios de su juventud muestran que ya en sus primeros años había realizado grandes descubrimientos en teoría de números, un área en la que su libro Disquisitiones arithmetica e (1801) marca el comienzo de la era moderna. En su tesis doctoral presentó la primera demostración apropiada del teorema fundamental del álgebra. A menudo combinó investigaciones científicas y matemáticas. Por ejemplo, desarrolló métodos estadísticos al mismo tiempo que investigaba la órbita de un planetoide recién descubierto, realizaba trabajos en teoría de potencias junto a estudios del magnetismo, o estudiaba la geometría de superficies curvas a la vez que desarrollaba sus investigaciones topográficas.

De mayor importancia para el álgebra que la demostración del teorema fundamental por Gauss fue la transformación que ésta sufrió durante el siglo XIX para pasar del mero estudio de los polinomios al estudio de la estructura de sistemas algebraicos. Un paso importante en esa dirección fue la invención del álgebra simbólica por el inglés George Peacock. Otro avance destacado fue el descubrimiento de sistemas algebraicos que tienen muchas propiedades de los números reales. Entre estos sistemas se encuentran las cuaternas del matemático irlandés William Rowan Hamilton, el análisis vectorial del matemático y físico estadounidense Josiah Willard Gibbs y los espacios ordenados de n dimensiones del matemático alemán Hermann Günther Grassmann. Otro paso importante fue el desarrollo de la teoría de grupos, a partir de los trabajos de Lagrange. Galois utilizó estos trabajos muy a menudo para generar una teoría sobre qué polinomios pueden ser resueltos con una fórmula algebraica.

Del mismo modo que Descartes había utilizado en su momento el álgebra para estudiar la geometría, el matemático alemán Felix Klein y el noruego Marius Sophus Lie lo hicieron con el álgebra del siglo XIX. Klein la utilizó para clasificar las geometrías según sus grupos de transformaciones (el llamado Programa Erlanger), y Lie la aplicó a una teoría geométrica de ecuaciones diferenciales mediante grupos continuos de transformaciones conocidas como grupos de Lie. En el siglo XX, el álgebra se ha aplicado a una forma general de la geometría conocida como topología.

También los fundamentos de las matemáticas fueron completamente transformados durante el siglo XIX, sobre todo por el matemático inglés George Boole en su libro Investigación sobre las leyes del pensamient o (1854) y por Cantor en su teoría de conjuntos. Sin embargo, hacia finales del siglo, se descubrieron una serie de paradojas en la teoría de Cantor. El matemático inglés Bertrand Russell encontró una de estas paradojas, que afectaba al propio concepto de conjunto. Los matemáticos resolvieron este problema construyendo teorías de conjuntos lo bastante restrictivas como para eliminar todas las paradojas conocidas, aunque sin determinar si podrían aparecer otras paradojas -es decir, sin demostrar si estas teorías son consistentes. Hasta nuestros días, sólo se han encontrado demostraciones relativas de consistencia (si la teoría B es consistente entonces la teoría A también lo es). Especialmente preocupante es la conclusión, demostrada en 1931 por el lógico estadounidense Kurt Gödel, según la cual en cualquier sistema de axiomas lo suficientemente complicado como para ser útil a las matemáticas es posible encontrar proposiciones cuya certeza no se puede demostrar dentro del sistema.

Las matemáticas actuales

En la Conferencia Internacional de Matemáticos que tuvo lugar en París en 1900, el matemático alemán David Hilbert expuso sus teorías. Hilbert era catedrático en Gotinga, el hogar académico de Gauss y Riemann, y había contribuido de forma sustancial en casi todas las ramas de las matemáticas, desde su clásico Fundamentos de la geometrí a (1899) a su Fundamentos de la matemática en colaboración con otros autores. La conferencia de Hilbert en París consistió en un repaso a 23 problemas matemáticos que él creía podrían ser las metas de la investigación matemática del siglo que empezaba. Estos problemas, de hecho, han estimulado gran parte de los trabajos matemáticos del siglo XX, y cada vez que aparecen noticias de que otro de los “problemas de Hilbert” ha sido resuelto, la comunidad matemática internacional espera los detalles con impaciencia.

A pesar de la importancia que han tenido estos problemas, un hecho que Hilbert no pudo imaginar fue la invención del ordenador o computadora digital programable, primordial en las matemáticas del futuro. Aunque los orígenes de las computadoras fueron las calculadoras de relojería de Pascal y Leibniz en el siglo XVII, fue Charles Babbage quien, en la Inglaterra del siglo XIX, diseñó una máquina capaz de realizar operaciones matemáticas automáticamente siguiendo una lista de instrucciones (programa) escritas en tarjetas o cintas. La imaginación de Babbage sobrepasó la tecnología de su tiempo, y no fue hasta la invención del relé, la válvula de vacío y después la del transistor cuando la computación programable a gran escala se hizo realidad. Este avance ha dado un gran impulso a ciertas ramas de las matemáticas, como el análisis numérico y las matemáticas finitas, y ha generado nuevas áreas de investigación matemática como el estudio de los algoritmos. Se ha convertido en una poderosa herramienta en campos tan diversos como la teoría de números, las ecuaciones diferenciales y el álgebra abstracta. Además, el ordenador ha permitido encontrar la solución a varios problemas matemáticos que no se habían podido resolver anteriormente, como el problema topológico de los cuatro colores propuesto a mediados del siglo XIX. El teorema dice que cuatro colores son suficientes para dibujar cualquier mapa, con la condición de que dos países limítrofes deben tener distintos colores. Este teorema fue demostrado en 1976 utilizando una computadora de gran capacidad de cálculo en la Universidad de Illinois (Estados Unidos).

El conocimiento matemático del mundo moderno está avanzando más rápido que nunca. Teorías que eran completamente distintas se han reunido para formar teorías más completas y abstractas. Aunque la mayoría de los problemas más importantes han sido resueltos, otros como las hipótesis de Riemann siguen sin solución. Al mismo tiempo siguen apareciendo nuevos y estimulantes problemas. Parece que incluso las matemáticas más abstractas están encontrando aplicación.

Historia de la Vespa


La presentación de las primeras 15 motos Vespa tuvo lugar en abril de 1946 en el Club de Golf de Roma. Los padres de la nueva moto eran el empresario Enrico Piaggio y el ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Piaggio tuvo la visión de un medio de transporte cómodo, de fácil manejo y barato. Piaggio encarga un primer proyecto al ingeniero Renzo Spolti, en el que el nuevo vehículo recibe el nombre de Paperino, que significa patito en italiano, con un diseño inspirado en las motocicletas plegables utilizadas por los paracaidistas ingleses. El proyecto del primer prototipo no convenció a Piaggio y recurrió al ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio. El ingeniero, al que le gustaban más los aviones que las motos, diseñó un vehículo de aspecto revolucionario para su época: puso el motor sobre la rueda posterior e ideó el brazo delantero pensando en el tren de aterrizaje de un avión. Cuenta la leyenda que, cuando Piaggio la vio, exclamó: «Bello, mi sembra una vespa» (Bonita, me recuerda una avispa, en italiano), aludiendo a la forma del vehículo: parte trasera más gruesa conectada a la parte frontal por una cintura delgada, y el manillar como las antenas.

Piaggio continúa manufacturando hoy la Vespa, aunque era un vehículo mucho más prevalente en los cincuenta y sesenta al ser la elegida por la cultura juvenil del Reino Unido conocida como Mods, y más tarde Skin heads. Las clásicas Vespas tenían chasis unicorporal prensado de láminas de acero, con carrocería cubriendo las piernas para protegerlas de la lluvia y el barro. El motor estaba cubierto completamente por un encapuchado de acero para proteger del calor. Piaggio revolucionó la industria de dos ruedas con la Vespa y produjo un modelo en el que prácticamente todos los demás scooters se han basado desde entonces.

Las Vespas más antiguas (los modelos tradicionales) tienen cambios de marchas manuales, controlados girando el manillar izquierdo mientras se empuja la palanca de embrague y eligiendo entre las 3 o 4 marchas. Estas Vespa tradicionales siempre tuvieron motores de dos tiempos, requiriendo una mezcla de aceite y gasolina para lubricar el pistón y el cilindro. En los primeros tiempos de su producción y hasta el desarrollo de mejores materiales y lubricantes más eficaces, la mezcla de aceite en el combustible producía grandes cantidades de humo.

Para celebrar el año 2015 con el 40 aniversario de la casa de Giorgio Armani y los 130 años de la creación del Grupo Piaggio, Emporio Armani lanza una edición especial de la Vespa 946.

Sin dejar de respetar la sobriedad de los colores de la firma Armani, el diseñador ha desarrollado una combinación específica de tonos de gris con algunos toques sutiles de verde visible sólo bajo condiciones de iluminación especiales.

El nombre de “Vespa 946” se refiere a 1946 y la creación de la primera Vespa, que de inmediato tuvo un gran éxito en todo el mundo. El diseño de la nueva versión Vespa Emporio Armani es una reinterpretación moderna del modelo original.

Las partes metálicas están sometidas a un tratamiento galvánico que permite dar un acabado cromado y crear un mayor efecto mate en sintonía con el acabado armonioso de la carrocería. La marca “Emporio Armani” se estampa en el costado de la Vespa mientras que el águila emblema de la marca cónica se sitúa por encima del faro.

La Vespa 946 Emporio Armani es a la vez moderna y elegante con sus cárteres de aluminio, sus acabados de cuero marrón, sus accesorios de alta gama y sus mandos electrónicos compatibles con los últimos dispositivos de Internet que complementan el motor de inyección electrónica de cuatro tiempos. Dicho motor permite que el scooter reduzca el consumo de combustible y las emisiones, por lo que es el vehículo ideal para un uso urbano. Además, los frenos de doble disco de 220 mm, el sistema ABS de dos canales y las ruedas de 30 cm garantizan la máxima seguridad en la carretera.

 

Historia La Evolución Histórica del Dinero


Un recorrido a través de la historia del dinero debe comenzar con el análisis del momento en que se empezaron a usar determinados bienes como dinero, aunque éstos no contaran con todas las características del dinero actual.

En las primeras fases de desarrollo de la sociedad, el intercambio se realizaba mediante el trueque. Una cantidad de madera podía ser cambiada por un número determinado de ovejas, aunque se debía tener en cuenta la oferta y la demanda. Este tipo de transacción comercial era totalmente válida, pero adolecía de varios defectos. En primer lugar, se debía encontrar a otra persona interesada en cambiar el producto de la que se era excedentario y que a la vez quisiera cambiarlo por el que se le ofrecía. Este método de cambio, que se producía en sociedades primitivas donde los recursos eran escasos, resultaba factible, pero en sociedades con excedentes apreciables de bienes ya era un problema.

Al aumentar el número de transacciones surgió la necesidad de una mercancía que sirviera para realizar los tratos, que fuera fácilmente reconocible y generalmente aceptada. Se trataba de conseguir un bien intermedio que acabara con el trueque.

En los pueblos prehistóricos, como en los más primitivos, durante muchos siglos se utilizaron diversos elementos como dinero; de hecho, ninguna civilización avanzada ha podido prescindir para su desarrollo del dinero como instrumento de cambio. La forma dineraria más extendida en las culturas ha sido la moneda. Una gran ventaja de la moneda reside en que se convierte en un elemento de cambio totalmente independiente de otros bienes, con la que se pueden valorar y ser cambiados sin problemas en cualquier momento.

Los primeros bienes usados como dinero, de gran variedad y origen, no perduraron por las escasas facilidades y beneficios que generaron. Entonces, surgieron las primeras acuñaciones de monedas en la India y Lidia. La acuñación suponía una certificación de la pureza del metal, de su peso, unificaba las valoraciones como un múltiplo de la unidad y agilizaba el comercio. Las primeras formas monetarias se vincularon a los metales preciosos que, debido a su escasez, durabilidad y a que podían dividirse fácilmente, eran susceptibles de ser acuñados. Los metales utilizados fueron el oro, la plata, la aleación electro y el cobre, disponiendo de un uso generalizado en la Grecia clásica. El problema principal de las monedas era la reducción de valor porque las aleaciones cada vez tenían menos metal precioso o bien porque eran raspadas para obtener un beneficio extraordinario. Esta circunstancia fue una preocupación importante en Grecia, que intentó mantener el valor de sus monedas constante para evitar problemas monetarios.

El problema del respaldo de las monedas sí lo sufrió el Imperio Romano debido a la lasitud en el control de monedas. El resultado fue una constante inestabilidad en el valor de las monedas romanas.
En la Edad Media, el dinero en Europa sufrió una reducción en su circulación y aun en sus acuñaciones. Aun con ello, el Imperio Bizantino mantuvo una alta aceptación de su moneda en el comercio. El mundo islámico, por otro lado, con territorios sobre todo el Mediterráneo, mantuvo el dinero en su forma monetaria y sofisticó las técnicas de producción. Poco más tarde, durante los siglos XIII y XIV, las bancas italiana y holandesa empezaron a emitir billetes en pequeñas cantidades, sin intención de eliminar moneda. Más importante fue la creación de los primeros cheques, papeles firmados en los que se daba una orden de pago a cargo del deudor y cuyo valor en dinero otra persona podía retirar en el banco. Así surgieron las promesas de pago y el papel moneda en sí que, aunque no tienen un alto valor intrínseco, actúan como dinero debido a que son aceptados ampliamente como valor de cambio.

Tras la Edad Media aparecieron de manera más generalizada los billetes, en realidad certificados de depósito que eran convertibles a su presentación a su valor nominal en oro y plata. Se repitieron intentos más o menos fallidos de emisiones de papel moneda como el caso de John Law y el Banque Générale en París, los assignats franceses o los greenbacks estadounidenses. Bajo el reinado de Carlos III, se emitió el primer papel moneda español, unos vales reales de 600 pesos utilizados para ayudar en América a las colonias que, tras la lucha con Inglaterra, darían lugar en el siglo XVIII a los Estados Unidos de América.

Junto a esas emisiones también aparecieron los primeros institutos monetarios. En Suecia, el Banco de Estocolmo sustituyó en 1650 el certificado de depósito por un título de crédito evitando así el encaje bancario del 100%. También se fundó en 1672 el Banco de Londres, que en 1694 se convertiría en el Banco de Inglaterra y que emitía billetes negociables al portador por una cantidad fija de oro. Asimismo, la banca escocesa emitió billetes en ese tiempo con garantía en propiedades agrarias. A lo largo del tiempo la libertad de emisión se fue limitando hasta llegar a ser un monopolio estatal.

En el siglo XIX tuvo gran eco un conflicto entre la currency school, que defendía la vigencia del billete como dinero, frente a la banking school, que defendía más el contravalor. En definitiva, en ese siglo se terminaría un ciclo y la economía monetaria pasaría a cubrir todas las transacciones. De esta forma, los sistemas monetarios pasaron a tener una importancia básica en el funcionamiento social. En consecuencia, aparecieron ordenaciones monetarias supranacionales como el patrón oro o los patrones bimetálicos, aunque estos últimos demostraron no ser tan eficaces como los primeros por la fluctuación de valores entre el oro y la plata y por los elevados costes de traslado de la plata.

El sistema se concretó en el patrón oro, que funcionó desde el último tercio del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Su ruptura y la posterior reimplantación de la convertibilidad llevó al sistema de cambios-oro, más débil que el primero y puesto en duda por la paridad con el oro irreal que mantenía la libra esterlina. El sistema quebraría de forma definitiva con el inició de la Segunda Guerra Mundial.

Al finalizar el conflicto, en el mundo occidental se implanto el patrón dólar, que pervivió hasta el decreto de no convertibilidad del dólar que realizó Nixon en 1971. Tras esto, los cambios han tomado formas flotantes o semifijas. En la actualidad se tiende a unificar las economías monetarias de los países asumiendo áreas monetarias unificadas en los bloques económicos principales. De esta forma nació el euro, heredero directo del ecu, y se producen los fenómenos de dolarización como intentos de estabilización.

Fuente: Encarta

Historia del Preservativo


Está en Inglés, pero merece la pena