Tag Archive: El Cairo



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  • La pieza regresa al Museo Egipcio de El Cairo tras ocho semanas de restauración. Ahora los egiptólogos investigan si la máscara estaba destinada a Nefertiti
 La máscara de Tutankamón, de nuevo en el Museo Egipcio de El Cairo - AFP

La máscara de Tutankamón, de nuevo en el Museo Egipcio de El Cairo – AFP

Pocos sentirán alguna vez la expectación, el aire contenido o el temblor de manos que debió sentir Howard Carter cuando el cincel y luego las manos de su equipo levantaron la tapa del sarcófago de Tutankamón y descubrieron su momia, con la cara cubierta por una fastuosa máscara funeraria. La pieza, de 11 kilos de oro y con incrustaciones de piedras semi preciosas, se convirtió con el paso de los años en el objeto estrella del Museo Egipcio en El Cairo, visitado por miles de personas al año. Hoy, tras un proceso de restauración de ocho semanas, la máscara dorada vuelve a recibir a los visitantes, «coronando la colección de objetos del pequeño faraón» de nuevo en su urna del Museo Egipcio, declaró ayer en El Cairo el ministro de Antigüedades egipcio, Mamdouh El Damaty.

En verano de 2014, durante unas obras para renovar la iluminación del edificio, un golpe desprendió la perilla de la figura, de más de 3.000 años de antigüedad. Temerosos, trabajadores del museo decidieron pegarla de nuevo de forma algo rudimentaria, utilizando un pegamento «epoxy» antes de que se detectara el accidente. No lograron esquivar el escándalo: el intento de arreglo fue tan burdo que colocaron la barba del faraón ligeramente hacia a la izquierda y dejó parte del pegamento a la vista.

Al inicio de la restauración, financiada por Alemania, se temió que el daño fuera irreversible dada la agresividad del «epoxy», resina que penetró en la barba de la máscara y que no es soluble, por lo que los usuales métodos de restauración resultaban inútiles. El primer reto –explicó en rueda de prensa el director del equipo egipcio-alemán de restauración, Christian Eckmann– fue separar ambas piezas, para lo que utilizaron pequeñas varillas de madera con las que cuidadosamente rasparon durante cuatro semanas el pegamento, tras calentar ligeramente la resina.

Según contó el restaurador, «las varillas de metal quedaron descartadas para no dañar el oro de la máscara». Una vez separadas, el equipo retiró del interior de la barba las distintas capas de pegamento utilizadas desde que en 1946 se pegó por primera vez y que habían penetrado en la barba hueca.

Finalmente y tras un delicado proceso, devolverla a su lugar, pero «de manera reversible», el principio básico de toda restauración, añadió Eckmann. Con cera natural de abeja –fácil de eliminar si fuera necesario–, el equipo germano-egipcio colocó la perilla de nuevo en la barbilla del faraón mediante un tubo interno, también de oro, que unía ambas piezas.

Los misterios de la máscara

Sin embargo, no es la perilla del pequeño faraón lo que atrae ahora la atención de los egiptólogos, sino sus orejas perforadas. Según hipótesis del investigador británico Nicholas Reeves, que actualmente busca la tumba de Nefertiti tras las paredes de la cámara funeraria de Tutankamón, el hecho de que la máscara cuente con lóbulos perforados para pendientes indica que estaba pensada para ser llevada por una mujer. Y esa mujer, insiste Reeves, podría ser Nefertiti, la hermosa madrastra del faraón.

La repentina muerte de Tutankamón tras un brevísimo reinado forzó a que se reciclaran para él la tumba y el ajuar destinado a otra persona, probablemente alguien cercano al monarca. Con la vista fija en las paredes norte y oeste de la tumba descubierta por Carter en Luxor, Reeves defiende que esa máscara fue diseñada para la hermosa reina Nefertiti y luego reutilizada por su hijastro. A las orejas perforadas, «típicamente femeninas» durante la XVII Dinastía, añade que el cartucho con el nombre de Tutankamón fue superpuesto encima de un nombre anterior. «Es Nefertiti», insiste el egiptólogo.

 


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  • Francia devolverá a Egipto en los próximos días 239 piezas arqueológicas que fueron sacadas de contrabando del país, informó hoy el ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati

Francia devolverá a Egipto en los próximos días 239 piezas arqueológicas que fueron sacadas de contrabando del país, informó hoy el ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati.

El ministro explicó, en un comunicado, que los expertos del Museo del Louvre confirmaron la autenticidad de esas 239 piezas, de las 302 que fueron extraídas ilegalmente de Egipto.

Las autoridades egipcias han solicitado también la devolución de otras 63 piezas, cuya autenticidad no ha sido verificada, para ser examinadas en el país.

Asimismo, la nota destacó que la recuperación de esas antigüedades se enmarca en los esfuerzos del Ministerio para lograr la devolución de todas las piezas sacadas de contrabando.

Al Damati adelantó que su Gobierno proyecta suscribir un acuerdo con Francia para poner fin a este tipo de contrabando.

Por su parte, el jefe del Departamento de Arqueología Recuperada, Ali Ahmed, citado en el escrito, dijo que las antigüedades que devolverán las autoridades galas datan de diferentes épocas faraónicas.

Entre ellas figuran estatuillas de madera pintada que representan a marinos y que formaban parte de una barca funeraria, así como un trozo de piedra caliza que muestra la presentación de ofrendas al dios Osiris y la diosa Isis.

Además, será devuelto un conjunto de amuletos y estatuillas “ushabti”, que se colocaban por centenares en las tumbas de los faraones para ayudarles en los trabajos manuales en su vida después de la muerte.

Entre las múltiples piezas también hay vasijas de roca y cerámica, y varias monedas de las épocas grecorromana, bizantina e islámica.

Las autoridades de Arqueología han recuperado cientos de piezas en los últimos años, en el marco de una intensa campaña internacional, que incluye una estricta vigilancia de las ofertas de las casas de subastas, para impedir la venta de antigüedades egipcias robadas y sacadas de contrabando.


ABC.es

  • El hallazgo tuvo lugar en una vivienda en la localidad de Badrashin, donde fueron detenidas siete personas implicadas en la excavación ilegal
Una excavación clandestina deja al descubierto un templo faraónico en Egipto

efe La estatua, esculpida en granito rosa, encontrada en una excavación clandestina que ha dejado al descubierto vestigios de un templo faraónico que data de hace más de 3.500 años en una localidad rural al sur de El Cairo

Una excavación clandestina ha dejado al descubierto vestigios de un templo faraónico que data de hace más de 3.500 años en una localidad rural del sur de El Cairo, informó el ministro de Antigüedades de Egipto, Mamduh al Damati.

En un comunicado, el ministro explicó que el hallazgo fue hecho en una vivienda en la localidad de Badrashin, a unos 30 kilómetros al suroeste de El Cairo, donde fueron detenidas unas siete personas implicadas en esa excavación ilegal.

Entre las piezas encontradas, que datan del periodo faraónico del Imperio Nuevo (1539-1075 a. C.), figuran bloques de piedra con inscripciones jeroglíficas, algunos de los cuales pertenecen a la época del rey Tutmosis III (1490-1436 a.C.). Asimismo, se hallaron siete estelas murales, restos de columnas y de una estatua de 2,5 metros de altura, esculpidas en granito rosa.

Las autoridades sacaron las piezas de la excavación después de bombear el agua subterránea que inundó el lugar con una profundidad de nueve metros.

Por su parte, el responsable de la Policía de Turismo y Antigüedades del Ministerio del Interior, general Mumtaz Fathi, señaló que a los detenidos se les incautaron un traje de buceo y bombonas de oxígeno, que pretendían usar para extraer los objetos del fondo del pozo.

En Egipto son frecuentes las excavaciones clandestinas para hallar tesoros faraónicos, especialmente en zonas cercanas a zonas arqueológicas o dentro de las mismas.


El Mundo

Los arqueólogos excavan en el lugar donde se halló la tumba de...

Los arqueólogos excavan en el lugar donde se halló la tumba de Shepseskaf Ankh. MARTIN FROUZ

En los confines áridos de Abusir, a unos 27 kilómetros al sur de El Cairo, se alzan las pirámides olvidadas. No solían recibir las hordas de visitantes que en la edad dorada del turismo colapsaban la cercana meseta de Giza pero bajo tierra guarda los mismos misterios. Un equipo de arqueólogos checos acaba de arrancarle un notable hallazgo: la amplia tumba de Shepseskaf Ankh, doctor de la corte del faraón y jefe de los médicos del Alto y Bajo Egipto durante la dinastía V del Imperio Antiguo, alrededor del 2400 a.C.

Las inscripciones talladas en una enorme puerta falsa de piedra caliza certifican el abolengo del difunto. En los relieves, el facultativo recibe los títulos de “Sacerdote de la Magia”, “Sacerdote de Ra en los templos del Sol” o “Sacerdote de Khnum” (deidad relacionada con la creación de los seres humanos y la protección de las fuentes del Nilo). “Sus muchos y diferentes títulos indican que en su época fue un hombre extraordinario dotada de una vasta educación“, reconoce a EL MUNDO Miroslav Bárta, director de la excavación que desde hace años el Instituto Checo de Egiptología mantiene en Abusir.

Su enterramiento, una gran tumba de 21 por 14 metros de longitud y 4 metros de altura, es la tercera sepultura de un médico hallada en la zona. Pero la de Shepseskaf Ankh, a la par que su fascinante biografía, supera a los anteriores descubrimientos. Está compuesta por un gran patio y ocho cámaras funerarias que alojan al médico y sus familiares. “Shepseskaf Ankh sirvió como alto sacerdote de los templos solares de tres monarcas del Imperio Antiguo y al mismo tiempo fue jefe de los médicos del Alto y Bajo Egipto y doctor de la casa real. Todos estos títulos fueron completados con algunos más que resultan incluso complicados para los egiptólogos”, explica Bárta.

El estudio del hallazgo puede arrojar luz sobre el desarrollo de la medicina y los cambios que marcaron el reinado de Niuserra (2445-2421a.C.). “Sobre su vida como médico sabremos más en cuanto examinemos el enterramiento, que será cuestión de algunas semanas”, precisa el científico. “El descubrimiento demuestra la riqueza del lugar. Aún queda mucho por desenterrar. Nuestra mastaba pertenece al periodo de Niuserra, cuando el Imperio Antiguo empieza a declinar por el aumento de los impuestos, el nepotismo, la creciente importancia del principio hereditario en la administración estatal y el cambio climático”, agrega.

De momento, la biografía de Shepseskaf Ankh descubre a una alma polifacética. “Fue sacerdote, médico y también mago. A los egipcios no les asustaba combinar racionalidad e ‘irracionalidad‘”, detalla el arqueólogo, quien destaca además que poseía “extensos conocimientos sobre química”. Lo que nadie duda es que el médico supo escalar en la corte y ganarse el favor del faraón. “Fue uno de sus miembros más destacados y fundó una estirpe poderosa e influyente. Uno de sus parientes se casó con la princesa Sheretnebty, hija de Niuserra. Con esta política, los monarcas del Imperio Antiguo intentaron asegurar la lealtad de los altos funcionarios y sus familias”, argumenta Bárta.

El complejo de Abusir -formado por catorce 14 pirámides, tumbas de altos cargos y templos solares- está situado entre las necrópolis de Giza y Saqqara y fue levantado por la dinastía V cuando la meseta de Giza se quedó sin espacio para albergar la vida de ultratumba de los monarcas. Más pequeñas que sus majestuosas antecesoras, durante mucho tiempo se creyó que su menor tamaño se debía a razones económicas. Pero su construcción no resultó precisamente barata. Los monarcas recubrieron las paredes de las pirámides con relieves y pinturas que encarecieron el proyecto.

La pirámide de Niuserra, el rey al que sirvió Shepseskaf Ankh, domina la meseta de Abusir y está encajado entre los recintos de su padre Neferirkara y su hermano Neferefra. En el templo funerario de Niuserra se han hallado importantes descubrimientos como una gran estatua de granito rojo de un león que custodiaba la entrada e interesantes trozos de relieve, entre los que había una escena de una diosa amamantando al rey.

La misión arqueológica checa, subraya Bárta, es un mensaje de optimismo para la egiptología tras la ola de violencia que ha vivido el país desde el golpe de Estado que desalojó a los islamistas. “Es una de las pocas noticias positivas de Egipto en las últimas semanas. Durante semanas hemos sido el único proyecto que ha trabajado aquí y esto envía una señal positiva a todas las misiones extranjeras”, relata el director de la excavación. Una aventura a la que aún le resta mucha tierra por horadar. “La misión continúa en marcha y hemos realizado algunos descubrimientos fascinantes. Sin embargo, tendrán que ser comunicados a través del Ministerio de Antigüedades”, advierte.


El Periodico

  • Las investigaciones del arquitecto catalán Miquel Pérez Sánchez durante más de diez años permiten reconstruir por ordenador con gran exactitud la pirámide de Keops y determinar que tenía encima una bola de dos metros de diámetro
La Esfinge y la gran pirámide de Keops.

La Esfinge y la gran pirámide de Keops.

Las investigaciones del arquitecto catalán Miquel Pérez Sánchez durante más de diez años han permitido reconstruir por ordenador con gran exactitud la pirámide de Keops y determinar que estaba coronada por una esfera de más de dos metros. Estudios anteriores apuntan a que la zona más elevada de la pirámide estaba cubierta de oro, pero nunca han hecho referencia a una bola situada en su zona más alta.

Pérez Sánchez, que ha hecho de esta investigación su tesis doctoral, ha explicado en la presentación del estudio que “del análisis de la pirámide se deduce que era una especie de enciclopedia del saber de su tiempo”. La Gran Pirámide, la edificación más importante del Reino Antiguo, fue construida durante el reinado de Khufu (-2550 a -2527), segundo faraón de la IV Dinastía, a quien Herodoto llamó Keops.

Fue la primera de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo y la única que ha permanecido en pie, y en la actualidad se encuentra desprovista de su recubrimiento original de bloques de piedra caliza blanca y su cima ha perdido 9 metros de altura, por lo que hasta ahora no se conocía su forma exacta, asegura Pérez Sánchez. La esfera que coronaba la pirámide, según la hipótesis de Pérez Sánchez, simbolizaba el Ojo de Horus y tenía un diámetro de 2,718 codos reales (2,7 metros), la medida del número e.

EQUIPO PLURIDISCIPLINAR

Añade que esta esfera de coronación estaba, a la vez, proporcionada con el Sol y con Sirio, la estrella más brillante del cielo, asociada a Isis. Las investigaciones del arquitecto, que ha contado con el apoyo de un equipo pluridisciplinar, han permitido dibujar el monumento por ordenador con una exactitud de 4 decimales, lo que es “100 veces superior a la precisión habitual en arquitectura”. El dibujo tridimensional de la Gran Pirámide ha permitido descubrir sus medidas originales, analizarla y entender el significado histórico del monumento. Pérez Sánchez ha explicado que, además de la esfera de coronación, hoy desaparecida, esta reconstrucción ha posibilitado conocer “el ángulo de inclinación, de 51,84º; la plataforma de apoyo de la esfera, de perímetro pi codos reales; y la altura del vértice piramidal, de 277.778 codos reales, igual al cociente de dividir 1.000.000 por 3.600”.

PURA FILIGRANA MATEMÁTICA

A su juicio, el descubrimiento de la forma y medidas originales de la Gran Pirámide, y su reconstrucción y análisis, ha revelado “una arquitectura hecha de pura filigrana matemática y geométrica, geodésica y astronómica”. Los egipcios que idearon Keops tenían “conocimientos científicos insospechados, entre los que cabe destacar el uso del Teorema de Pitágoras dos milenios antes del sabio de Samos, una precisión en la definición del número pi con 6 decimales que se adelantó en 3 milenios, así como el conocimiento del número e y de las medidas de la Tierra, el Sol y Sirio que se anticiparon en más de 4 milenios”. La dependencia geodésica de la Gran Pirámide ha sido confirmada por relaciones de escala basadas en el sistema sexagesimal: el meridiano terrestre puede obtenerse como 43.200 veces el perímetro del zócalo en contacto con la tierra; el radio polar, como 43.200 veces la altura total del monumento, y el perímetro medio de la Tierra, como 21.600 veces el perímetro total del zócalo”.

CONTEXTO HISTÓRICO

Los datos astronómicos aportados por Plutarco han permitido situar el monumento en su contexto histórico: “En la Gran Pirámide, el faraón Khufu, al tiempo que construyó su tumba, edificó un cenotafio conmemorativo del Milenario del Diluvio en homenaje a sus antepasados muertos”. Este hecho explica la causa de que Snefru, el padre de Khufu, construyera durante su reinado tres pirámides en busca de la pirámide perfecta: “Tenía una cita con la historia y este hecho explica el esfuerzo de los arquitectos de Khufu para incluir dentro de la Gran Pirámide los conocimientos del pasado”


EFE – El Mundo

Un hombre visita en el Museo Islámico de El Cairo, el día previo a su reapertura. | Efe

Un hombre visita en el Museo Islámico de El Cairo, el día previo a su reapertura. | Efe

El Museo de Arte Islámico de El Cairo celebra su centenario, con siete años de retraso, debido a una larga remodelación que lo ha mantenido cerrado durante años y que por fin culminará con su reapertura mañana al público.

“No pudimos celebrar el centenario del museo mientras estaba en obras, pero hoy ya estamos preparados para festejarlo”, ha dicho el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades egipcias (CSA), Zahi Hawas, en un breve encuentro con la prensa.

Inaugurado en 1903, este importante museo fue cerrado un año antes de cumplir su centenario, con el objetivo de reconstruir y modernizar sus deficientes instalaciones.

El centro cuenta con una colección de 2.500 piezas de arte islámico de los mamelucos (1250-1517 d.C.) y los otomanos (1517-1805 d.C.), así como de las dinastías fatimí (969-1171) y ayubí (1171-1250 d.C.), entre otras.

La muestra incluye objetos de cerámica, murales, textiles, monedas, relojes de arena, globos terráqueos, fuentes y muros con grabados geométricos, ventanas de madera tallada, tumbas de mármol y varios de los coranes más antiguos que se conocen hasta ahora.

Sin embargo, el público no ha podido disfrutar del museo durante largo tiempo, ya que en los últimos tres años se anunció su reapertura tras la remodelación en varias ocasiones, pero siempre se volvía a retrasar, e incluso, después de su presentación ante los medios de comunicación en agosto pasado, se pospuso de nuevo.

Uno de los últimos imprevistos que aplazaron la inauguración fue el robo del cuadro “Las amapolas”, de Vincent Van Gogh, del Museo de Arte Moderno Mahmud Khalil de El Cairo, ocurrido el pasado 21 de agosto, que llevó a las autoridades egipcias a cerrar varios centros para mejorar los sistemas de vigilancia.

Al respecto, Zahi Hawas aseguró que “todos los museos cuentan con medidas de seguridad de alta tecnología”, incluido el Museo de Arte Islámico, cuya modernización requirió el esfuerzo de muchos ingenieros y arqueólogos.

Se espera que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, inaugure por segunda vez (la primera fue en agosto) el museo la noche del lunes para que a partir del martes empiece a recibir a egipcios y turistas interesados en el arte y la cultura del islam.


La Razon

Egipto presentará en agosto a la familia del faraón Tutankamón (1361-1352 a.C), desconocida hasta ahora, gracias a las pruebas de ADN que se efectuarán en un laboratorio, inaugurado hoy y que permitirán identificar a sus parientes, informa Efe. Tras un año y medio de estudios de la genealogía de los familiares de Tutankamón, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawas, anunció que los resultados de las investigaciones se darán a conocer el próximo agosto. Hawas hizo el anuncio durante la inauguración de un laboratorio de análisis del ADN en la facultad de Medicina de la Universidad cairota de Qasr el Eini, el segundo en el mundo después del existente en el Museo de El Cairo, especializado en pruebas del código genético de las momias egipcias milenarias.

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Tumba intacta

«No sabemos si Akenatón o Amenhotep III fueron el padre de Tutankamón. Tampoco sabemos si la reina Nefertiti fue su madre, o si la reina Ti fue su madre o su abuela, y por eso, estamos estudiando su familia», explicó el experto egipcio. Tutankamón, que murió con sólo 19 años, ha pasado a la historia no por los logros de su reinado, sino por ser el único faraón cuya tumba, descubierta en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, se encontró intacta.


El Pais

Una exposición en el Museo Egipcio de El Cairo celebra la aportación de las misiones hispanas – Con ella, Molina considera “saldada la deuda” con los arqueólogos

Se les veía tímidos y algo incómodos en sus ropas formales, y ninguno llevaba látigo ni sombrero Fedora, pero concentraban en sus manos y corazones más empeño y aventura que Indiana Jones. El puñado de hombres y mujeres discretos que ayer se congregó en el Museo Egipcio de El Cairo para celebrar los 120 años de las excavaciones españolas en Egipto y presentar la exposición que con ese motivo se ha organizado en el centro, eran los egiptólogos de campo, los profesionales que con tesón y esfuerzo, arrancando sus secretos a la arena, sus misterios a la eternidad, han hecho avanzar decisivamente ese sector de la ciencia en España. Ahí estaban Mari Carmen Pérez Die, de Heracleópolis; Josep Padró, de Oxirrinco; José Manuel Galán, de Dra Abu el Naga -que en una iniciativa que le honra se trajo a su capataz, el inconmensurable rais Alí, para homenajear a todos los trabajadores egipcios-; Josep Cervelló, de Kom El-Khamasin; Luis Gonzálvez, de Meydum y Sharuna; Myriam Seco, que excava el templo funerario de Tutmosis III… Incluso se dejó caer Eduard Porta, el hombre vivo que más ha intimado con Nefertari.

Daban ganas de gritar, como hizo aquel dragón francés durante la expedición de Bonaparte a los científicos en medio de un ataque mameluco: “¡Los asnos y los sabios en medio!”. Han traído con ellos, los sabios, cosas maravillosas pero sobre todo su arrojo, su ilusión y su ejemplo.

“Hoy se salda, no sé si del todo pero bastante, la deuda que tenemos los españoles con vosotros y con los que han trabajado durante estos 120 años aquí, a menudo en condiciones difíciles y con pocos medios”, sintetizó el ministro de Cultura, César Antonio Molina, que inauguró oficialmente la exposición junto al todopoderoso secretario de antigüedades egipcio Zahi Hawass (al que Molina entregó ante el actor Omar Sharif la Orden de las Artes y las Letras de España por su aportación a la cultura española). Algún ojo se humedeció, pero seguramente era el áspero viento del desierto capaz de desgastar, es sabido, las cornisas de los templos y hasta el curtido rostro de la esfinge. Molina, con un aire enigmático (son días complicados si uno es ministro), se comprometió a apoyar “en serio” a la arqueología y a los arqueólogos y subrayó su intención de impulsar los institutos de Arqueología en el extranjero, “que nunca han funcionado”.

Fue ayer el gran día de la egiptología española, su definitiva puesta de largo, la confirmación internacional de su importancia. “Es nuestra gran fiesta, en la casa madre de la egiptología”, destacó Pérez Die, decana del grupo, que este año ha cumplido sus bodas de plata con Herishef -el dios principal de Heracleópolis-. “Los españoles llegamos tarde a la egiptología, pero nos hemos esforzado; cumplimos y no pasamos inadvertidos”. La exhibición, organizada por Cultura y el museo, con la colaboración de otras instituciones como la fundación Aga Khan, la embajada española y el Cervantes, ocupa la sala 44 del museo, habitual para exposiciones temporales, y también, excepcionalmente, la contigua 45, un gran espacio de paso que garantiza una enorme afluencia de visitantes. Disponer de tanto espacio en el sanctasanctórum de la egiptología mundial, donde cada centímetro está abarrotado de obras maestras, es un privilegio raro, único.

La exposición cuenta ya con el reclamo de una pieza sensacional fuera: la colosal estatua de Khamerernebty, hija de Keops, que alude a las excavaciones pioneras del conde Vicente de Galarza, en Giza, en 1907. La exhibición propiamente dicha, sobria y efectiva, muy bien presentada, compuesta por 137 piezas y que puede visitarse hasta el 6 de junio (se está estudiando que pueda viajar a España), arranca con la puerta de la tumba de Sennedjem, excavada en 1886 por el verdadero primer egiptólogo español, Eduard Toda. Esa preciosa puerta simboliza, explicó Pérez Die, comisaria de la exposición, “nuestra propia entrada en la egiptología”.

Después pueden verse objetos únicos excavados por Toda: la caja de canopos (para las vísceras), el sarcófago y la tapa antropomorfa de la momia de Sennedjem, el justificado. El propio Sennedjem participa en la fiesta, pues su momia permanece en el interior del ataúd. A Toda, hombre cachondo, al que le gustaba disfrazarse él mismo de momia le hubiera encantado ver su trabajo destacado tan prolijamente. Su capacidad de evocación no ha sido superada por sus sucesores; hay que ver cómo describía los restos humanos esparcidos por la arena, los cráneos “cuya órbita conserva el apagado ojo del difunto”, las mandíbulas “que guardan aún la lengua”, todo ello “pasto de las hienas y festín de los chacales”. ¡Eso sí que era crear afición! Unas fotos recuerdan el papel decisivo para la egiptología española de la colaboración de España en el salvamento de los templos de Nubia en los años sesenta.

Ya en la sala 44 se encuentra uno de los primeros objetos de Oxirrinco, entre ellos una contundente tapa de sarcófago saíta de piedra y una vitrina con el asombroso contenido de un nicho ceremonial del templo de Osiris que se excava en el lugar. Las excavaciones de Heracleópolis se llevan la parte del león de la exposición y todo el mundo está de acuerdo en que es lo justo: fantásticas estelas de falsa puerta, los canopos de la sacerdotisa Tanetamun, un collar de lapislázuli, cornalina y oro, el contundente dintel de Osorkon. Galán ha elegido para representar las tumbas de Dra Abu el Naga que excava objetos sobre todo de madera: maravillosa la galería de rostros de tapas de ataúdes, en diferentes colores, negro, amarillo, rojo. El resto de los trabajos españoles -a excepción del de Cervelló, del que se exhiben varios bloques con inscripciones- están representados sólo por información en un gran panel. Sin embargo, ayer casi nadie se quejaba por un quítame allá ese adobe. Olvidados o aparcados los celos y las rencillas, abrazados en un ejemplar acto de camaradería, nuestros egiptólogos vivían la fiesta de lo más felices. Valor y al toro (Apis). ¡Podemos!, por Isis, ¡podemos!

De Sennedjem a Djehuty

Algunos de los hitos de la egiptología española:

1886. El cónsul Eduard Toda i Güell excava la tumba de Sennedjem en Deir el Medina (necrópolis tebana Luxor). Halla la momia del propietario y 18 más de la familia.

1907. El conde Vicente de Galarza halla una tumba de la Dinastía XVIII en el área de Giza, cerca de la esfinge.

1961-1964. Excavaciones

en Nubia, en el contexto

de la acción internacional de salvamento de los yacimientos amenazados por la presa de Asuán. De premio, nos regalan el templo de Debod.

1966-1979 y 1984-2009. Investigación y excavación de Heracleópolis Magna (Ehnasya El Medina), sede de los faraones de las dinastías IX y X.

1992-2009. Excavación de Oxirrinco (El-Bahnasa). Desde 2001 se desentierra un misterioso y peligroso templo subterráneo de Osiris que no cesa de deparar sorpresas.

2002-2009. Excavación de las tumbas de Djehuty y Hery en Dra Abu el Naga (necrópolis tebana, Luxor). Hallados objetos excepcionales como la Tabla del Maestro. En la última campaña se descubre la cámara funeraria de Djehuty, con jeroglíficos y pinturas, y varias piezas de oro de su ajuar.


EFE – La Vanguardia

El Gobierno egipcio prepara un plan de emergencia para proteger los monumentos

El Cairo. El ministerio de Irrigación y Recursos Hídricos egipcio, Mahmud Abu Zeid, señaló que su departamento prepara un plan de emergencia para proteger la Meseta de las Pirámides de Giza de las filtraciones de aguas subterráneas.

El ministro, citado por la agencia oficial MENA, añadió que en el plan hay involucrados varios ministerios que estudian incluso un rediseño del sistema de canales y de desagües en la zona que rodea a las famosas pirámides y la Esfinge de Giza.

Las pirámides lindan con el desierto por el oeste, pero por el este son vecinas de una rica zona agrícola atravesada por el Canal de Mansuriya.

Hace meses que un egiptólogo aficionado alertó a través de una página web sobre la existencia de filtraciones junto a la Esfinge, y aunque las autoridades se burlaron de sus advertencias en un primer momento, aquél consiguió que se abriera un debate cada vez más vivo sobre este problema.

“El ministerio de Irrigación está estudiando hasta qué punto el Canal de Mansuriya afecta a las pirámides y la Esfinge (…) Estamos preparados para colaborar y coordinar a todas las instituciones envueltas en el tema para poder proteger así las valiosas antigüedades egipcias”, dijo hoy el ministro.

Hasta el momento, nadie ha podido aclarar si las aguas que llegan anormalmente a la meseta de las pirámides son aguas de drenaje agrícola o se deben a las obras que está soportando el Canal de Mansuriya, sobre el que se está construyendo un nuevo paso elevado.


El Mundo

  • HISTÓRICO HALLAZGO ARQUEOLÓGICO
  • Se construyó bajo el reinado del faraón Dyedefra, hacia el año 2556 antes de Cristo
  • Fue la que alcanzó más altura y se construyó con mejor material
  • La destruyeron los romanos para utilizar sus piedras en El Cairo
Ruinas de la entrada a la cuarta pirámide en Giza. (Foto: Rosa M. Tristán)

Ruinas de la entrada a la cuarta pirámide en Giza. (Foto: Rosa M. Tristán)

EL CAIRO.- El faraón Dyedefra, que reinó en Egipto hacia el año 2556 antes de Cristo, hace casi cinco milenios, construyó la pirámide con más altura y magnificencia de las cuatro que se veían desde las orillas del Nilo.Un grupo internacional de arqueólogos ha descubierto que las ruinas que hoy pueden verse en Abu Rawash, a pocos kilómetros de El Cairo, corresponden a la llamada pirámide perdida, cuyas piedras han acabado con muchas de las leyendas que han rodeado el reinado del que fuera el heredero de Keops.

«Esta pirámide fue la más alta de todas las del complejo de Giza [Keops, Kefrén y Micerinos] y su piedra era de mejor calidad. Durante años se pensó que no había sido terminada de construir, pero hemos comprobado que no fue así. Sus piedras fueron utilizadas durante siglos para construir en El Cairo», señala Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio.

«Durante los 12 últimos años hemos excavado allí y hemos sacado a la luz gran parte de la historia de la IV dinastía, las luchas por el poder y parte del misterio de la construcción de las pirámides», añadía en la presentación internacional del documemental ‘La pirámide perdida’, una película rodada durante tres años de excavaciones por Canal Historia, que podrá verse en septiembre en España.

Los restos de la pirámide del enigmático Dyedefra no levantan hoy más de 10 metros del suelo. Están en una colina de Abu Rawash, una zona militarizada de acceso restringido. Alrededor el reseco desierto y al fondo, impresiona la negra nube de contaminación de El Cairo.

Entre la neblina también se adivinan las siluetas de las otras tres pirámides de Giza, con las que esta majestuosa obra nunca estuvo conectada, según los arqueólogos.

Hawass cree que el hijo de Keops eligió este lugar a cierta distancia de Giza, el cementerio de su dinastía, porque quería ser independiente de su familia y su alto enclave pondría su tumba más cerca del Sol, su dios.

Ocho años de construcción

La pirámide, a tenor de los últimos hallazgos, superaba en 7,62 metros de altura a la de Keops, que tiene 146 metros. Cada una de las caras, en su base, medían 122 metros y el ángulo de inclinación era de 64 grados, si bien una variación impidió que se colapsara.

Fue levantada con caliza y granito rojo de Asuán, como la de su padre. El material llegaba desde 800 kilómetros de distancia por el Nilo y alcanzó Abu Rawash a través de grandes canalones. Allí, utilizando una dura piedra de dolerita, se partían los bloques, a los que daban la forma precisa con una especie de sierra de cobre con el filo de cuarzo. Cada una de las piezas de ese inmenso puzzle pesaba hasta 25 toneladas y se necesitaban hasta 370 personas para moverla.

La mayoría de los trabajadores que llegaron a Abu Rawash, unos 15.000 en los ocho años que duró la construcción, fueron agricultores que realizaban este trabajo cuando las crecidas del Nilo inundaba sus tierras de cultivo. «Cuando comenzaban el trabajo, realizaban marcas en las piedras con un tinte rojo», explica sobre el terreno el egiptólogo Hassan Abd El-Razek.

Una profunda grieta en la tierra, que fue el pasaje de bajada a la cámara subterránea, está ahora al aire libre y ha servido para comprobar que en la primera fase se utilizó argamasa para consolidar el interior donde debía descansar el faraón en su viaje a la otra vida.

En el exterior aún el suelo está plagado de fragmentos de pequeñas vasijas donde se llevaban las ofrendas a Dyedefra. El-Razek muestra también el lugar donde aparecieron varias estatuas rotas del faraón, así como las ruinas de lo que debió ser el templo, cuyas obras de reconstrucción fueron paralizadas por Zahi Hawass.

Anthony Geffen, productor del documental, también aporta detalles de la gran obra mientras, bajo un sol abrasador, pasea entre las milenarias piedras. «La pirámide estaba recubierta de granito pulido y por una aleación de oro, plata y cobre que brillaban al sol en señal de poder». La pirámide de Abu Rawash se podrá visitar a partir de 2009, pero sólo por su parte exterior.

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