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  • Pensaban que estos animales se reproducían poniendo huevos
  • Hallan en China un embrión en el abdomen de un reptil marino
  • El primer reptil marino anfibio
Reconstrucción de 'Dinocephalosaurus' cazando y del embrión en su abdomen DINGHUA YANG/JUN LIU

Reconstrucción de ‘Dinocephalosaurus’ cazando y del embrión en su abdomen DINGHUA YANG/JUN LIU

El reptil marino Dinocephalosaurus vivió hace unos 245 millones de años en el territorio que hoy es China. Pariente lejano de los cocodrilos y aves actuales, tenía un larguísimo cuello y se alimentaba básicamente de peces. Los científicos pensaban que estos animales se reproducían poniendo huevos. Por eso, cuando examinaron por primera vez un fósil hallado en el sur del gigante asiático y vieron que tenía otro animal en su interior, creyeron que quizás se trataba de su última comida.

Sin embargo, ese animal que encontraron en su abdomen es, en realidad, un embrión porque, para su sorpresa, el reptil estaba preñado. El análisis detallado de este individuo, realizado por un equipo internacional de China, EEUU, Reino Unido y Australia, se publica esta semana Nature Communications.

Los investigadores, liderados por el chino Jun Liu, de la Universidad de Tecnología de Hefei, están seguros de que se trata de un embrión porque no hay duda de que el reptil que hay en su abdomen es de la misma especie que la madre. El tamaño del embrión es de un 12% del de la madre.

El fósil fue descubierto en 2008 en el yacimiento de Luoping, en la provincia de Yunnan, donde se han encontrado miles de fósiles excepcionalmente preservados. Pertenece a un tipo de animales denominados arcosauromorfos (Archosauromorpha) que surgieron hace unos 260 millones de años. El fósil de Dinocephalosaurus pertenece al mismo grupo que los dinosaurios, las aves y los cocodrilos, y los científicos creían que estos animales se reproducían exclusivamente poniendo huevos, pues hasta ahora no habían encontrado ningún fósil que indicara que podían dar a luz a sus crías.

El hallazgo de este fósil sirve, además, para llenar un importante hueco de 70 millones de años en la historia evolutiva de los arcosauromorfos en lo que concierne a su forma de reproducirse. Y es que, aunque se originaron hace 260 millones de años -a finales del periodo Pérmico-, las primeras pruebas que dan pistas sobre su sistema reproductivo son del Jurásico inferior. Se trata de embriones de dinosaurios asociados con huevos calcificados encontradas en China y Sudáfrica.

Evolución de los sistemas reproductivos

“Hasta nuestro descubrimiento no había información sobre cómo se reproducían los arcosauromorfos antes del periodo Jurásico”, señala Jun Liu, que considera que su hallazgo reescribe lo que se sabía hasta ahora sobre la evolución de los sistemas reproductivos.

Dinocephalosaurus era por tanto, un animal vivíparo. El embrión se desarrollaba dentro del vientre de la hembra tras la fecundación. Este proceso se conoce bien en los mamíferos, donde la madre tiene una placenta que sirve para nutrir al feto mientras se desarrolla. Algunas especies de serpientes o de lagartos dan a luz a sus crías, bien porque generan placentas que dan soporte vital a los fetos hasta que nacen o porque los huevos crecen en el interior del cuerpo de la madre y eclosionan poco antes del parto.

Los investigadores han descubierto además que en estos animales el sexo se determinaba por la genética (al igual que ocurre con los mamíferos y las aves) y no por la temperatura ambiental durante la incubación, como sucede con algunos reptiles actuales, como los cocodrilos, las tortugas o algunas especies de lagartos que carecen de cromosomas sexuales.

Los autores creen también que la combinación del parto y de la determinación del sexo por la genética fue necesaria para que animales como Dinocephalosaurus pudieran ser acuáticos.


El Mundo

  • Surge una nueva teoría que señala a China como el artífice de la primera globalización
Óleo que representa el ataque inglés a la ruta del galeón de Manila, nombre que recibieron durante más de dos siglos los barcos y el tramo que conectaba Oriente y Occidente. J. CLEVELEY EL JOVEN

Óleo que representa el ataque inglés a la ruta del galeón de Manila, nombre que recibieron durante más de dos siglos los barcos y el tramo que conectaba Oriente y Occidente. J. CLEVELEY EL JOVEN

Cuando hace unos días el presidente chino, Xi Jinping, tomó la tribuna del Foro Económico Mundial en Davos, más de uno se sorprendió al oírle pronunciar un encendido alegato a favor de la globalización y del libre comercio. Pero aunque a muchos sus palabras les sonaron contradictorias, China lleva siglos siendo uno de los protagonistas principales del comercio internacional, y hay expertos que consideran al país asiático -junto a la España e Hispanoamérica del siglo XVI- el artífice de la primera globalización de la Historia.

Es el caso del estadounidense Peter Gordon y el español Juan José Morales, autores del reciente libro La Ruta de la Plata (Ed. Penguin). En sus páginas, los autores rebaten la narrativa histórica dominante que desde la Revolución Industrial encumbra a las naciones anglosajonas como artífices de la globalización, y retrotraen la aparición de este fenómeno más de dos siglos, a una época en la que España y Portugal dominaban los mares y China era la mayor economía del planeta.

Para ellos, hay una fecha clave: 1565, año que en que el fraile y marino Andrés de Urdaneta descubrió y documentó la ruta de vuelta desde Manila (Filipinas) a Acapulco (Nueva España), un tornaviaje que “por primera vez permitía a las embarcaciones europeas navegar el Pacífico de manera fiable en ambas direcciones”, apunta Morales a Mercados.

En una década, esta ruta y los barcos que la surcaban pasó a conocerse como el galeón de Manila, una vía que durante los siguientes 250 años sirvió para conectar Oriente y Occidente e intercambiar conocimientos y mercancías -seda y porcelanas chinas y especias, algodón o marfil del Sudeste Asiático- por plata americana, hasta un tercio de la extraída en las colonias españolas.

Una vez al año, un galeón iba de Manila a Acapulco con esas mercancías, que luego eran trasladadas al puerto de Veracruz, en el mar Caribe, para ser embarcadas en la Flota de Indias rumbo a Sevilla o Cádiz. En contrapartida, otra nao hacía el camino inverso repleto de plata y productos como vino o aceite. En total, 15.000 millas que conectaban Asia con Europa a través de las Américas, la ruta comercial más larga de la historia hasta entonces.

Aunque Gordon y Morales no son los primeros en defender esta teoría, sí que son pioneros en acuñar el término Ruta de la Plata para referirse a este fenómeno, un vocablo “muy definitorio, análogo a la Ruta de la Seda, pero diferente en su significado, y que cambió la economía global para siempre”, especifica el autor español, que también fue presidente de la Cámara de Comercio de España en Hong Kong durante años.

Elementos clave

Según narran, esta Ruta de la Plata ya contaba con los elementos clave de lo que hoy llamamos globalización: rutas comerciales bidireccionales de alcance mundial; la integración de los mercados financieros a través de la plata; intercambios culturales y de personas, y la existencia de la primera urbe global de la historia, una Ciudad de México precursora del Londres o Nueva York actuales. “Además, fue fundamental la aparición de la primera divisa global”, apostilla Morales. Se trataba del real de a ocho, que se empezó a acuñar en el siglo XVI y del que más tarde derivarían el dólar estadounidense, el yuan chino y el yen japonés, entre otros.

Para los autores, son muchas las lecciones que se pueden extraer de aquellos días. La primera, que una China en ascenso no necesita ni converger con Occidente ni convertirse en su enemiga, en una suerte de globalización en la que ambos bandos se integran pero permanecen apartados, tal y como sucedió en los siglos XVI y XVII. “La globalización de entonces integró a China en lo económico, pero no en lo institucional”, subraya Morales. “Lo mismo ocurre hoy. El país comercia con sus propios términos porque tiene la fuerza necesaria para ello. Hay que ser más realistas y convencernos de que, a mayor intercambio económico, China no va a ser más liberal. El modelo anglosajón, que cree que el capitalismo sirve para que arraiguen instituciones democráticas y liberales, no funciona en este caso”, agrega.

China está llamada a jugar un papel fundamental en el mundo de hoy. Más aún observando cambios recientes como el de la retirada estadounidense del TPP, iniciativas como la nueva Ruta de la Seda o la creación del Banco Asiático de Inversión e Infraestructura liderado por Pekín.

Como concluyen Gordon y Morales, lo que está por venir podría parecerse a la primera globalización vivida en el siglo XVII. Un mundo en el que China aspira a ser el jugador dominante, a través de las rutas comerciales y los mercados, más que por la fuerza, y con una relación entre un Oriente y un Occidente “que no mantienen una enemistad insalvable, sino más bien un precario equilibrio en el que cooperar y buscar ventajas”.


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  • Está planeando construir un enorme acelerador de partículas siete veces más potente que el LHC y que sería un imán para los físicos de partículas de todo el mundo
 sto es lo que apareció en las pantallas del LHC al descubrir el bosón de Higgs. - ABC

Esto es lo que apareció en las pantallas del LHC al descubrir el bosón de Higgs. – ABC

El LHC, del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), en Suiza, es el mayor y más potente acelerador de partículas del mundo, con su gran anillo colisionador de protones de 27 kilómetros de diámetro. Allí, como en ninguna otra parte, la Física avanza a pasos agigantados, y alli es donde los investigadores han logrado ver, y explicar, todas las partículas que componen la materia ordinaria, de la que están hechas todas las galaxias, estrellas y planetas del Universo conocido.

Pero el reinado de la máquina más poderosa jamás hecha por el hombre podría estar llegando a su fin. ¿La razón? China está planeando construir un enorme acelerador de partículas, uno que mediría más del doble (entre 50 y 100 kilómetros) y sería hasta siete veces más potente que el LHC. Según publicaba hace apenas unos días China Daily, las nuevas instalaciones serán capaces de producir millones de bosones de Higgs, muchos más que el acelerador europeo, donde el Higgs fue descubierto en 2012.

«Hemos completado el diseño conceptual inicial -afirma Wang Yifang, director del Instituto de Física de Altas Energías de la Academia China de Ciencias-, y recientemente hemos organizado una revisión internacional por pares. El diseño final estará listo a finales de este mismo año». El Instituto ya controla las mayores instalaciones de Física de Altas Energías de China, como El Colisionador de Electrones de Pekín o el detector de neutrinos de Daya Bay. Pero ahora sus rtesponsables se han propuesto una tarea mucho más ambiciosa, y se disponen a construir un nuevo acelerador que multiplica por siete la potencia del LHC europeo. La primera fase del proyecto de construcción se llevará a cabo entre los años 2020 y 2025.

Por supuesto, y a pesar de que el LHC ha logrado encontrar ya todas las partículas predichas por el Modelo Estándar (la teoría que predice todos los constituyentes de la materia ordinaria), en el Universo queda aún mucho por explicar. No olvidemos que la materia ordinaria, la que da lugar a estrellas y galaxias, solo es responsable de un exiguo 4,5% de la masa total del Universo. Otro 23% está constituido por otro misterioso tipo de materia invisible (la materia oscura) y el restante 72,5% por una aún más misteriosa forma de energía, la energía oscura.Toda una nueva Física, pues, nos espera «al otro lado» del Modelo Estandar, y para abordarla se necesitan máquinas mucho más poderosas que las actuales.

El Modelo Estándar, por ejemplo, no contiene explicación alguna para la gravedad, que es, ni más ni menos, una de las cuatro fuerzas fundamentales de la Naturaleza. Y por supuesto tampoco dice nada sobre las observaciones astronómicas que han demostrado la existencia de materia oscura, que no emite radiación alguna (por eso no podemos verla) y que se relaciona con el resto del Universo, precisamente, a través de la gravedad. El Modelo tampoco explica por qué la materia prevaleció sobre la antimateria al principio del Universo, y para colmo, la pequeña masa encontrada para el Higgs sugiere que la materia de la que estamos hechos es, fundamentalmente, inestable.

Por eso, muchos investigadores creen que cuando el superacelerador chino se construya, será como un imán para cientos de los mejores físicos del planeta, que necesitan de nuevas herramientas para comprender lo que ha dado en llamarse «el Univeros oscuro».

Durante las pasadas semanas, el LHC se estaba preparando para empezar a funcionar, por primera vez, a su máxima potencia, y muchos investigadores esperaban el momento para buscar pistas y nuevas partículas que nos ayudaran a mejorar nuestra comprensión del Universo. Como se recordará, el gran acelerador fue apagado en 2013 para llevar a cabo tareas de mantenimiento y mejora, y no volvió a arrancar hasta junio de este año, para funcionar a una potencia nominal de 13 TeV, el doble de la que permitió el hallazgo del bosón de Higgs. Los científicos pensaban emprender esta nueva tarea la semana pasada, pero los planes tuvieron que retrasarse después de que una inoportuna comadreja se colara en uno de los transformadores eléctricos de alto voltaje y provocara un cortocircuito. El CERN espera poder poner en marcha las instalaciones durante los próximos días.

Por supuesto, también los europeos están trabajando ya en el que será el heredero del LHC. Y su sucesor, un nuevo acelerador de 100 kilómetros de diámetro y mucho más potente que el actual, ya está también en fase de diseño.


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  • El veneciano no menciona la Gran Muralla ni el té, ni los palillos de comer o los pies vendados de las mujeres tan característicos de China. No obstante, los historiadores recuerdan que las costumbres que hoy se vinculan a este país puede que entonces no gozaran de tanta popularidad
 La comitiva de Marco Polo atraviesa la India - Wikimedia

La comitiva de Marco Polo atraviesa la India – Wikimedia

Sus contemporáneos apenas podían creer los relatos de Marco Polo en la lejana Catay (la actual China). La crónica de Marco —que se llamó originalmente «Descripción del mundo»— hablaba de tierras exóticas, civilizaciones desconocidas e inmensas riquezas con las que regar los mercados de Occidente. La suya fue, en suma, una aventura que golpeó fuerte en el imaginario de su tiempo. Pero más allá de la literatura de sus gestas, ¿cuánto hay de cierto es su relato?, ¿estuvo el veneciano realmente en China?

La historia de la familia Polo en el Extremo Oriente empezó en el año 1260. Nicolás y Mateo Polo, padre y tío de Marco, vendieron sus propiedades en Constantinopla, importante núcleo del comercio entre Europa y Asia, y viajaron a Sarai, perteneciente al Imperio mongol. La comitiva veneciana atrajo el interés del Gran Kan, que jamás había conocido a europeos latinos y se complació con su compañía.

Un planeta al borde de la fantasía

Un año después se presentaron en la corte de Kublai Kan, nieto del fundador del imperio mongol, Gengis Kan, quien les encargó regresar a Italia en busca de 100 hombres inteligentes que nutrieran su corte. A su vuelta a Venecia, Nicolás conoció a su hijo Marco, nacido cuando él ya había partido hacia el corazón de Asia y, en su segunda expedición a la corte del Gran Kan, en 1271, se llevaron consigo al joven, de 17 años.

Entre 1271 y 1295, Marco y su familia se adentraron en Asia y trabajaron en la corte de Kublai Kan, en China, tiempo durante el cual el veneciano fue anotando en su diario los relatos más increíbles. Entre ellos la descripción del palacio móvil de Kublai, fabricado en bambú y con una notable corte compuesta por nobles, sabios, monjes y magos, cuyo relato convirtió el nombre de Xanadú (el palacio del Ciudadano Kane en la película de Orson Welles) en sinónimo de esplendor para la cultura occidental.

En Armenia, atravesó la montaña donde se dice que se posó el Arca de Noé; en Persia, visitó la supuesta tumba de los Reyes Magos, donde se encontraban los cuerpos incorruptos de Gaspar, Melchor y Baltasar; y a su llegada a China, fue uno de los primeros escritores occidentales en mencionar el petróleo y entender, en parte, el valor del carbón. El veneciano y su escriba, Rustichello da Pisa, riegan a cada paso el relato con leyendas y emplean un tono divulgativo, por momentos incluso literario.

Las grietas del relato, sin embargo, se abren cada vez más conforme avanza la travesía hacia las zonas más exóticas. Oriente resulta un mundo envuelto en un aura de leyenda y fantasía que abraza por momentos el género de la ciencia ficción, al más puro estilo de «los Viajes de Gulliver». Una vez en el objetivo principal de la familia Polo, Pekín, Marco pasó a integrar la élite de extranjeros que trabajaban al servicio del gran Kan dentro de su monumental aparato burocrático. De hecho, según sus anotaciones, allí todo tenía proporciones gigantescas. Marco Polo descubrió a Occidente la férrea organización de un ejército sin igual en Europa y ciudades monstruosas como Quinsai, la moderna Hangzhou, con más de un millón de habitantes y 12.000 puentes.

¿Cuánto hay de inventado en el relato de Polo?

La exagerada literatura y unos detalles poco convincentes han hecho plantearse a los historiadores que Marco Polo no llegó tan lejos como sus relatos sugieren. Se sabe que conoció los territorios de Mongolia, pero, se preguntan diversos historiadores, ¿por qué no menciona la Gran Muralla, ni el té, ni los palillos de comer o los pies vendados de las mujeres tan característicos de China? ¿Puede que nunca llegara a pisar el imperio celeste y se enterara de lo que había allí por los testimonios de los viajeros y libros persas perdidos?

Algunas dudas se responden solas. Lo cierto es que no se conoce el estado de la Gran Muralla en la Edad Medio, pero no debía ser bueno, puesto que sería reconstruida prácticamente entera a comienzos de la Edad Moderna por la dinastía Ming. La muralla de entonces puede que no pasara de unas pocas ruinas. Asimismo, algunas costumbres que hoy en día imaginamos vinculadas a China tal vez eran en aquel momento, a ojos del veneciano, poco significativas o de escaso valor documental, en tanto la suya era una visión influida por los mongoles, quienes ejercían la hegemonía en esta zona del mundo.

No en vano, Hans Ulrich Vogel –profesor de estudios chinos en la Universidad de Tubinga– publicó en 2012 el estudio histórico más completo sobre la veracidad de los viajes de Marco Polo. Además de los argumentos ya planteados en defensa de que el veneciano sí estuvo en China, Ulrich Vogel cree bastante significativo que ningún otro europeo, y en general ningún autor, realizara una descripción tan amplia como la suya de las monedas chinas de la época, así como del proceso de producción de sal en China. Su informe de los métodos utilizados para hacer sal en Changlu han sido contrastados con documentos chinos de la época Yuan. Además, el veneciano es el único que describe con precisión cómo el papel para dinero era extraído de la corteza de la morera («morus alba»). Solo alguien que vio de primera mano estos procesos tan particulares podría haber escrito sobre ellos con tanto detalle.


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  • El hallazgo tuvo lugar en las excavaciones del mausoleo del emperador Jing de la dinastía Han, cerca de la ciudad de Xian

 

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Investigadores que estudian una tumba imperial de 2.100 años de antigüedad en el norte de China han descubierto en ella las primeras hojas de té utilizadas como bebida de las que se tiene noticia, informa la agencia oficial Xinhua.

El hallazgo tuvo lugar en las excavaciones del mausoleo del emperador Jing de la dinastía Han (siglos II AC-III DC), cerca de la ciudad de Xian, en el centro-norte del país, en las que los arqueólogos trabajan desde 1998.

Expertos de la Academia China de Ciencias analizaron material orgánico carbonizado que se había encontrado en el recinto funerario y confirmaron que pertenece a hojas de té del género «camellia», un hallazgo del que también se hace eco «Nature».

Hasta ahora, el té más antiguo del que se tenían evidencias físicas pertenecía a la dinastía Song (siglos X-XII de nuestra era), por lo que el descubrimiento adelanta en un milenio la historia arqueológica de esta bebida. Ya se habían encontrado menciones al uso de hojas de té como bebida medicinal en textos de hace más de 2.000 años, aunque hasta ahora no se habían hallado restos que lo corroboraran.

El té se propagó desde la civilización China (y en el vecino Tíbet, donde comenzó a consumirse aproximadamente en las mismas fechas) al resto de Asia a través de la Ruta de la Seda, hasta convertirse hoy en una de las bebidas más populares del mundo, consumida por más de dos tercios de la población mundial.

En clave mitológica, los chinos atribuyen la invención del té al emperador legendario Shennong, que hace 5.000 años creó la agricultura y la medicina tradicional.

 


El Mundo – RAFAEL BACHILLER @RafaelBachiller

Obras de construcción del radiotelescopio FAST en Guizhou (China). REUTERS

Obras de construcción del radiotelescopio FAST en Guizhou (China). REUTERS

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

Cubriendo una depresión del terreno de 500 metros de diámetro en el Sur de China, el radiotelescopio FAST está llamado a ser el telescopio más grande del mundo durante décadas. La construcción de esta mega-instalación científica, que comenzó en 2011, entra ahora en su recta final.

Radiotelescopios de película

Actualmente el mayor radiotelescopio del mundo tiene 300 metros de diámetro y se encuentra en Arecibo (Puerto Rico). Muchos recordarán esta gran instalación científica por las escenas allí rodadas de la película Golden Eye, cuando el agente 007- interpretado por Pierce Brosnan- trata de impedir la comunicación con un satélite que podría paralizar la vida en nuestro planeta; o de ‘Contacto’, cuando la doctora interpretada por Jodie Foster descodifica los mensajes enviados por una civilización extraterrestre inteligente.

Al igual que el de Arecibo, el nuevo radiotelescopio FAST está siendo construido en una depresión del terreno, pero el diámetro de su apertura es mucho mayor, pues alcanza el medio kilómetro. Se trata pues del mayor telescopio del mundo de apertura única, y aquí hay que insistir en el concepto de ‘apertura única’, pues mediante la técnica de la interferometría se consigue simular aperturas mucho mayores gracias a la utilización de varios telescopios que, funcionando al unísono, se sitúen a grandes distancias entre sí.

Óptica activa

El telescopio está emplazado en la depresión Dawodang en el Sureste de China, en el relieve kárstico de la provincia de Guizhou, a mil metros de altitud. Se trata de un lugar remoto y poco poblado, lo que se traduce en poca contaminación radioeléctrica. La relativamente baja latitud del lugar (25 grados norte, 3 menos que la de las Islas Canarias), favorece un clima suave (subtropical) y permite la observación de algunos objetos del hemisferio sur.

La gran estructura de soporte del telescopio es un casquete de una esfera de 300 metros de radio formado por una densa red de cables. Sobre esta red descansarán los 4400 paneles triangulares de la superficie reflectora que, mediante un sistema de control en tiempo real de sus posiciones (lo que se denomina ‘óptica activa’), han de tomar la forma de un paraboloide de revolución. En estos momentos se está procediendo a la instalación de estos paneles en la región central del telescopio.

La señal que llega del cielo se refleja en esta gran superficie y se dirige hacia el punto focal, en la vertical sobre la zona central de la gran parábola. Allí se encuentra la cabina que contiene los receptores, suspendida a 140 metros de altura mediante un sistema de poleas con servomecanismos que permiten su posicionamiento, para enfocar el telescopio, con una precisión altísima: su posición puede ser ajustada en la posición ideal con unos milímetros de error. Moviendo lentamente la posición de esta cabina, puede compensarse el movimiento de rotación de la Tierra, lo que permite observar un mismo astro, ‘siguiéndolo’ en el cielo, durante un periodo de 6 horas. Pero, para realizar este seguimiento, aunque el diámetro de la apertura del casquete es de 500 metros, en cada observación astronómica tan solo se utilizará una zona de 300 metros de diámetro de la gran superficie reflectora.

De las galaxias a la búsqueda de inteligencia extraterrestre

La banda de frecuencias en la que trabajará inicialmente el radiotelescopio se extiende desde los 70 megahercios hasta los 3 gigahercios, pero está previsto que pueda alcanzar las bandas en torno a 6 y 8 gigahercios en una segunda fase. Con estos receptores, FAST podrá realizar mapas muy detallados de la distribución del hidrógeno atómico tanto en la Vía Láctea como en galaxias externas y podrá detectar decenas de miles de nuevas galaxias. También tendrá la capacidad de observar millares de nuevos púlsares débiles, incluyendo los primeros que puedan descubrirse en otras galaxias.

Además, FAST dedicará una fracción de su tiempo buscando posibles señales de radiofrecuencia que pudiesen proceder de civilizaciones extraterrestres. Para ello apuntará a los exoplanetas más ‘prometedores’, es decir los de tipo terrestre que estén situados en las zonas de habitabilidad de sus estrellas. Se trata de un proyecto que ampliará el programa estadounidense SETI que se viene llevando a cabo en gran medida con el radiotelescopio de Arecibo, el hermano de FAST.

Alarde tecnológico

Aunque el proyecto comenzó a fraguarse en los primeros años de la década de los 1990, la construcción de FAST se inició en marzo de 2011. Ahora, las imágenes que nos llegan desde la depresión de Dawodang muestran que la construcción se encuentra en un estado muy avanzado. Se espera que el radiotelescopio pueda ser completado, tal y como estaba inicialmente programado, en septiembre de 2016 para realizar los primeros tests astronómicos. Construyendo este radiotelescopio, que está llamado a permanecer como el mayor telescopio monolítico del mundo durante muchas décadas, China hace alarde de su potencial tecnológico y de una decidida apuesta por la ciencia y la innovación.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.


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  • El zaragozano Ángel Sanz Briz fue distinguido por Israel con el título de «Justo entre las Naciones». Este lunes se cumplen 115 años de su nacimiento

    abc Ángel Sanz Briz, con su uniforme del cuerpo diplomático

    abc | Ángel Sanz Briz, con su uniforme del cuerpo diplomático

Haber sido el primer embajador de la España franquista en la China de Mao habría sido, en sí mismo, un hecho vital y profesional suficiente como para haber pasado a la historia de la diplomacia española. Pero en el currículum de Ángel Sanz Briz (Zaragoza, 1905 – Roma, 1980) esta circunstancia quedó en segundo plano tras haber protagonizado la mayor maniobra encubierta de salvamento de judíos en la Hungría ocupada por los nazis.

En marzo de 1944, Ángel Sanz Briz estaba destinado como segundo de a bordo en la legación diplomática de España en Budapest. Al frente de ella estaba en aquel momento Ángel de Muguiro. En la primavera, Hitler había decidido ocupar y tomar el control pleno de Hungría en un intento desesperado por frenar el imparable avance de los rusos por el frente del este. Hungría había estado del lado de Alemania desde el inicio de la guerra, pero Hitler quiso tomar el control directo sobre el terreno, lo que supuso extender el implacable delirio del Holocausto contra los judíos húngaros.

Sanz Briz y su jefe en la Legación española de Budapest asisten horrorizados a los procesos que de inmediato ponen en marcha los nazis contra los judíos, el sistemático protocolo de persecución, segregación, confinamiento y deportación a campos de exterminio. El superior de Sanz Briz acaba apartado de su cargo y el joven zaragozano, con el cargo oficial de encargado de negocios de la representación diplomática española, pasa a quedar como máximo responsable de la legación en la capital húngara.

Reiteradas advertencias a Madrid

Muguiro y Sanz Briz habían advertido a sus superiores en Madrid del horror que se había instalado en Hungría contra los judíos. El zaragozano, lejos de desistir, sigue clamando ante el Ministerio de Asuntos Exteriores español. Pero el Gobierno de Franco, en una forzada pose de equidistancia, no contesta a las misivas del diplomático. Ya en la primavera de 1944 consta una carta en la que pone en aviso al Ministerio de Asuntos Exteriores de los «atropellos y crueldades» que el gobierno húngaro controlado por los nazis están infligiendo a los judíos.

Ante el silencio por respuesta, el diplomático reiteró la información en otras misivas, obteniendo la misma callada. En una de sus misivas informa a Madrid de que los nazis ya habían deportado a medio millón de personas de Hungría, entre las que «había un gran número de mujeres, ancianos y niños perfectamente ineptos para el trabajo y sobre cuya suerte —alerta de forma reveladora sobre el Holocausto— corren en este país los rumores más pesimistas».

Decreto para los sefardíes

El régimen de Franco calla ante estas advertencias de Sanz Briz y éste aprovecha la falta de indicaciones para actuar en conciencia. Idea un plan aprovechando un decreto dictado en los años 30 por el gobierno de Primo de Rivera en el que se establece el reconocimiento del derecho a obtener la nacionalidad española a los judíos sefardíes, los descendientes de los hebreos expulsados de España a finales de la Edad Media. Inmediatamente busca judíos sefardíes en Budapest. Localiza a varias decenas y pone la maquinaria de la legación a su servicio para salvarles expidiendo pasaportes a su nombre.

Obtiene autorización de los nazis para reconocer esos pasaportes. Pero hay un problema: los sefardíes que realmente logra localizar en Budapest son apenas un ciento; los judíos perseguidos, decenas de miles. Para salvar al máximo número de ellos ingenia triquiñuelas varias: primero, en vez de extender pasaportes nominales —uno por persona— los emite «colectivos», para abarcar a familias completas. Para salvar a más judíos da una vuelta de tuerca más a su comprometida aventura frente a las persecuciones nazis y emite las cartas de protección bajo sello de la diplomacia española en números de varias series: 1A, 1B, 1C…, 2A, 2B, 2C… y así sucesivamente. De esa forma se multiplicó exponencialmente el número de documentos expedidos en beneficio de judíos, logrando burlar los controles de las autoridades de la Hungría ocupada por el Ejército de Hitler.

Sanz Briz no esperó a que los judíos acudieran a la Legación en busca de ayuda sino que él mismo se echó a las calles para salvar vidas. Acudió a puntos en los que los nazis concentraban a los judíos para su deportación a campos de exterminio y, a voz en grito, pedía que si alguien tenía alguna raíz o vínculo con España lo dijera. Algunos lo tenían y respondieron, otros no y lo simularon. Daba lo mismo, porque para Sanz Briz no era más que una forma de darles protección. Para ponerles a salvo llegó a comprar edificios junto a la sede de la Legación y los identificó oficialmente como dependencias diplomáticas, dotándolos así de inmunidad frente a las incursiones de las milicias y dando en ellos cobijo seguro a los judíos a los que iba dando salida con documentación que expedía sin descanso. Así, hasta salvar la vida de 5.200 judíos a los que garantizaba protección y huida.

Fueron meses de trabajo contrarreloj para dar protección a hebreos de Budapest. Sin descanso hasta que, contra su deseo, Madrid ordenó a Sanz Briz que dejara Budapest para ponerse a salvo, ya que la entrada de los soviéticos en la capital húngara era inminente. El 30 de noviembre de 1944 dejó el país y marchó a Suiza, pero su labor no se interrumpió: uno de sus estrechos colaboradores en la Legación, Giorgo Perlasca —italiano veterano de la Guerra Civil española— aún mantuvo la labor que había dirigido Sanz Briz, apurándola hasta que los rusos expulsaron a los nazis de Hungría.

Larga carrera diplomática

Tras la II Guerra Mundial, el diplomático aragonés fue reconocido por el Estado de Israel con el título de «Justo entre las Naciones» y las autoridades húngaras le distinguieron con la Cruz de la Orden del Mérito. Con los años, la vida y obra de Sanz Briz sumó en España la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Fue distinguido igualmente por Guatemala, Países Bajos, Bélgica y el Vaticano por la labor diplomática desarrollada en los destinos que se le encomendaron durante su trayectoria como diplomático.

Tras su labor en la oficina diplomática de España en Budapest durante el final de la II Guerra Mundial, Ángel Sanz Briz siguió adelante con su carrera diplomática. Antes de ser destinado a Hungría había sido encargado de negocios de España en Egipto. Y, tras su etapa en Budapest pasó por Estados Unidos, en las legaciones de San Francisco y de Washington. Luego llegarían destinos en Lima (Perú), Berna (Suiza), Bayona (Francia), Guatemala, La Haya (Países Bajos), Bruselas (Bélgica) y Pekín, donde se convirtió en el primer embajador de España en la China comunista de Mao. Se estrenó como primer embajador de España en Pekín el 9 de marzo de 1973.

Tres años después fue destinado a Roma como embajador de España ante la Santa Sede, y en la capital italiana falleció el 11 de junio de 1980. Ángel Sanz Briz había nacido en Zaragoza el 28 de septiembre de 1910, con raíces familiares en Peraltilla (Huesca), de donde eran originarios sus abuelos, que marcharon a la capital aragonesa para abrirse camino como comerciantes. Sanz Briz estudió en las Escuelas Pías de Zaragoza y en la misma ciudad cursó los estudios de Derecho, tras los que ingresó en la Escuela Diplomática.


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  • El hallazgo de varios artefactos con características asiátacas en Alaska ha abierto de nuevo el debate
 Archivo ABC Esta investigación se suma a la que afirmaba que los vikingos habían llegado a América antes que Colón

Archivo ABC | Esta investigación se suma a la que afirmaba que los vikingos habían llegado a América antes que Colón

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) ha hallado nuevos indicios de que hubo una civilización que llegó antes a América que Cristóbal Colón: la china. Así lo afirma la versión digital de la revista «Live Science», donde Owen Mason -uno de los investigadores- ha señalado que sus conclusiones se basan en dos objetos de origen asiático con miles de años de antigüedad que han sido encontrados en Espenberg, un cabo ubicado en Alaska.

Esta teoría se suma a la que fue desvelada el pasado diciembre por la Universidad de Michigan, la cual afirmaba que los primeros en llegar a América fueron los vikingos durante el SVIII. Para afirmar esto, los investigadores se basaban en varios artefactos que habían descubierto al sur de la isla de Buffin (en la parte ártica de Canadá) y que se podían asociar a estos «asesinos del norte». Los hallazgos de Mason, por el contrario, situarían el descubrimiento de esta región en el año 600 D.C.

Un silbato y una hebilla

El equipo ha hallado los artefactos en una vivienda con más de 1.000 años de antigüedad. De las decenas de elementos descubiertos, destacan principalmente una hebilla –la cual cuenta con un trozo de cuero fechado hace más de 1.400 años- y un objeto que, según se cree, podría haber sido utilizado como silbato. Ambos elementos, en palabras del arqueólogo, cuentan con determinadas características que desvelan su origen asiático. Una de ellas sería que están elaborados en bronce, una aleación que no se había descubierto en Alaska por entonces.

Así pues, los investigadores mantienen la teoría de que los pueblos ubicados en esta región comerciaron con alguna civilización asiática que atravesó las aguas para llegar hasta ellos. «Creemos que hubo interacciones, directas o indirectas, con las llamadas “grandes civilizaciones” de China, Corea o Yakutia [en Rusia], determina el arqueólogo. La historia sustenta sus afirmaciones, pues todas ellas eran regiones en las que sí se había desarrollado el bronce.

A su vez, dentro de la vivienda los investigadores han encontrado multitud de artefactos elaborados con obsidiana, un material cuya firma química les ha dirigido hasta le valle del rio Anadyr, en Rusia.

Todos estos descubrimientos ponen punto y final a más de un siglo de excavaciones realizadas en la zona y que, finalmente, han determinado que los asiáticos viajaron a Alaska a través del estrecho de Bering antes de la llegada de la Pinta, la Niña y la Santa María.

Las investigaciones comenzaron en 1913 cuando el antropólogo Berthold Laufer afirmó que los chinos habían viajado hasta esa región con el objetivo de obtener marfil y otros elementos de las morsas. En este sentido, no son pocos los expertos que han relacionado las armaduras utilizadas por los guerreros de Alaska con aquellas que se pueden ver en China, Corea, Japón y el este de Mongolia.


El Mundo

PALEONTOLOGÍA – Rellena un hueco en el registro fósil de los ictiosaurios

  • Encuentran el fósil de un ictiosaurio (un reptil marino parecido al delfín) con características que sugieren que podía desplazarse también por superficies terrestres
  • El animal vivió hace 248 millones de años en el territorio que hoy es China
Los restos fosilizados de 'Cartorhynchus lenticarpus' se...

Los restos fosilizados de ‘Cartorhynchus lenticarpus’ se conservan en el Museo Geológico Anhui. RYOSUKE MOTANI

Los ictiosaurios eran reptiles marinos cuyo aspecto recordaba a los delfines y a algunos peces actuales. Vivieron en la época de los dinosaurios, hace unos 250 millones de años. Los científicos creen que estos animales eran originalmente reptiles terrestres, pero fueron evolucionando hasta convertirse en acuáticos. Hasta ahora, sin embargo, no habían encontrado ningún fósil que mostrara esa transición de la tierra al mar.

Los primeros restos de un ictiosaurio anfibio han sido desenterrados en China. Se trata del fósil de un reptil marino que cuenta con ciertas características que, según los paleontólogos, le debían permitir también desplazarse por superficies terrestres.

Esta nueva especie, cuyas características se describen esta semana en la revista Nature, ha sido bautizada como Cartorhynchus lenticarpus. Su hallazgo, subrayan, rellena un hueco en el árbol evolutivo de los ictiosaurios.

Reconstrucción del posible aspecto de ‘Cartorhynchus lenticarpus’. STEFANO BROCCOLI

En el registro fósil no había ningún resto de animal intermedio entre estos ictiosaurios y los reptiles terrestres de los que habrían evolucionado. “Ahora tenemos este fósil que muestra esa transición”, asegura Ryousike Motani, investigador de la Universidad de California y autor principal del artículo.

La evolución

Los ictiosaurios eran animales exclusivamente acuáticos pero no siempre lo fueron. Sus patas habrían evolucionado hasta convertirse en aletas y su cuerpo debió ir transformándose hasta adquirir un aspecto que recuerda a los delfines modernos. Tenían un morro alargado. A diferencia de los ictiosaurios, el nuevo animal hallado tiene un hocico corto, como los reptiles terrestres, que podría ser el resultado de SU adaptación para succionar comida.

Otra diferencia con los ictiosaurios totalmente adaptados a la vida marina es que este individuo tenía aletas inusualmente grandes y flexibles, que recordarían a las que tienen las focas, y que le ayudarían a moverse por tierra. También contaba con articulaciones flexibles en la zona de la muñeca, esenciales para trepar por tierra, según los científicos.

Sus huesos, añaden los paleontólogos, son más gruesos que los de los ictiosaurios conocidos. Según los autores, esta característica respaldaría la teoría de que la mayor parte de los reptiles marinos que previamente habían sido terrestres se convirtieron en animales más fuertes al hacer esa transición. Por ejemplo, tener huesos más fuertes les habría ayudado a hacer frente a las olas de la costa antes de entrar en el mar profundo.

Vivió hace 248 millones de años

Según precisan en su estudio, el fósil tiene 248 millones de antigüedad y pertenece al periodo Triásico. Fue desenterrado en Anhui (China) y se conserva en su Museo Geológico de esa provincia.

Por lo que respecta a su tamaño, calculan que medía 40 centímetros de longitud, lo que lo convierte en el ictiosaurio más pequeño encontrado hasta ahora. Los paleontólogos creen que se trata de un ejemplar adulto y no un espécimen más joven de una especie ya conocida.

Sin embargo, admiten que no pueden descartar por completo la posibilidad de que fuera un individuo que todavía no había alcanzado la madurez, dado que no cuentan con otros individuos para compararlo.

Reponerse a una gran extinción

Por otro lado y más allá del estudio de la evolución de los ictiosaurios, el hallazgo de este animal les va a ayudar a investigar cómo las poblaciones se recuperan tras una extinción masiva.

Hace 252 millones de años tuvo lugar la que se cree que fue la mayor extinción masiva que ha ocurrido en la historia de la Tierra y que se ha vinculado a un cambio climático. Por tanto Cartorhynchus lenticarpushabría vivido sólo cuatro millones de años después de ese acontecimiento catastrófico. Los científicos siempre se han preguntado cuánto tiempo tardan en recuperarse las diversas especies animales y plantas tras un episodio como ese. Y este reptil anfibio, señalan, debió surgir durante esa recuperación.

Por lo que respcta a los ictiosaurios, se cree que se extinguieron cuando fueron reemplazados por los plesiosaurios, depredadores acuáticos dominantes durante el el Cretácico.


El Mundo

  • La navé pasó a 380.000 kilómetros del satélite, aunque no entró en órbita.

La Luna y la Tierra captadas por la sonda 'Chang'e 5'.

La misión lunar experimental china Chang’e 5T1 ha enviado unas imágenes únicas que agrupan la cara oculta de la Luna, con una vista en segundo plano de la Tierra.

Las imágenes fueron tomadas con la cámara de vigilancia de paneles solares de la nave espacial.

Esta misión se lanzó el 23 de octubre para realizar un vuelo de ida y vuelta de ocho días alrededor de la Luna y se espera su regreso a la Tierra el 1 de noviembre, informa Xinhua.

La misión es una prueba previa de Chang’e-5, cuarta sonda lunar de China que tiene como objetivo recoger muestras de la superficie de la Luna, actualmente fijada para 2017.

La órbita de vuelo de prueba tenía un perigeo de 209 kilómetros, y alcanzó un apogeo de unos 380.000 kilómetros a mitad de camino alrededor de la Luna, si bien no entró en órbita lunar.

 

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