El mayor radiotelescopio del mundo buscará señales de vida inteligente


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  • Construido en China, FAST tiene un tamaño equivalente al de 30 campos de fútbol
 El gigantesco radiotelescopio chino FAST

El gigantesco radiotelescopio chino FAST

El gran radiotelescopio de Arecibo ya tiene un heredero en la búsqueda de señales inteligentes en el Universo. Ayer domingo, en efecto, fue colocada la última pieza del que ya ha arrebatado al gigante instalado en Puerto Rico el título de mayor radiotelescopio del mundo, FAST. Desarrollado y construido por la Academia China de Ciencias en la provincia de Guizhou, tiene, en efecto, 500 metros de diámetro (casi el doble que el de Arecibo) y un tamaño equivalente al de 30 campos de fútbol. FAST ha sido excavado en la ladera de una montaña del suroeste de la gran nación asiática.

Según explica un comunicado oficial, a partir de este momento los científicos podrán empezar a “depurar” el telescopio y llevar a cabo las primeras pruebas. Para Zheng Xiaonian, jefe adjunto del Observatorio Astronómico Nacional, que pertenece a la Academia de Ciencias China, “el proyecto tiene el potencial para buscar y estudiar los objetos más extraños, para entender mejor el origen del Universo y para impulsar la búsqueda global de vida extraterrestre“. El telescopio, cuya construcción ha costado cerca de 180 millones de euros será, durante varias décadas, el más potente y avanzado de su categoría.

El científico ha asegurado, además, que el gran telescopio, en cuya construcción se han invertido más de cinco años de trabajo, empezará a operar durante este mismo mes de septiembre. La instalación forma parte del ambicioso programa espacial chino, una auténtica prioridad para Pekín, que pretende convertir al país en la potencia espacial más avanzada del mundo. Otros hitos dentro de este ambicioso programa son poner un hombre en la Luna antes de 2036, terminar la construcción de una gran estación espacial (ya comenzada) y ser la primera nación que consiga colocar a un ser humano sobre la superficie de Marte.

FAST dedicará sus esfuerzos y su tiempo a seis grandes áreas del conocimiento del Universo. Por un lado, buscará señales de subestructuras de materia oscura en el halo de nuestra propia galaxia, tarea en la que será hasta ocho veces más eficiente que el telescopio de Arecibo. Según las teorías, estas estructuras deberían de ser muy numerosas, pero hasta ahora no han podido ser detectadas en cantidad suficiente como para confirmar esta predicción. En el otro extremo, FAST estudiará también la distribución de materia a grandes escalas, y tratará de comprender lo que es la energía oscura, la extraña y desconocida fuerza que supone más del 70% de la masa total del Universo.

El nuevo radiotelescopio se utilizará también para descubrir nuevos púlsares, cadáveres estelares que giran sobre sí mismos a gran velocidad, emitiendo en cada giro una radiación muy intensa. Desde 2007 se han descubierto 1.850 púlsares, aunque las estimaciones teóricas apuntan a que deberían existir cerca de 60.000 solo en nuestra galaxia.

FAST también buscará e identificará nuevas moléculas en el espacio interestelar. Su sensibilidad mejorada le permitirá, por ejemplo, localizar moléculas de carbono en el espacio con una precisión muy superior a la conseguida hasta ahora.

El gigantesco ojo cósmico de China


El Mundo – RAFAEL BACHILLER @RafaelBachiller

Obras de construcción del radiotelescopio FAST en Guizhou (China). REUTERS

Obras de construcción del radiotelescopio FAST en Guizhou (China). REUTERS

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

Cubriendo una depresión del terreno de 500 metros de diámetro en el Sur de China, el radiotelescopio FAST está llamado a ser el telescopio más grande del mundo durante décadas. La construcción de esta mega-instalación científica, que comenzó en 2011, entra ahora en su recta final.

Radiotelescopios de película

Actualmente el mayor radiotelescopio del mundo tiene 300 metros de diámetro y se encuentra en Arecibo (Puerto Rico). Muchos recordarán esta gran instalación científica por las escenas allí rodadas de la película Golden Eye, cuando el agente 007- interpretado por Pierce Brosnan- trata de impedir la comunicación con un satélite que podría paralizar la vida en nuestro planeta; o de ‘Contacto’, cuando la doctora interpretada por Jodie Foster descodifica los mensajes enviados por una civilización extraterrestre inteligente.

Al igual que el de Arecibo, el nuevo radiotelescopio FAST está siendo construido en una depresión del terreno, pero el diámetro de su apertura es mucho mayor, pues alcanza el medio kilómetro. Se trata pues del mayor telescopio del mundo de apertura única, y aquí hay que insistir en el concepto de ‘apertura única’, pues mediante la técnica de la interferometría se consigue simular aperturas mucho mayores gracias a la utilización de varios telescopios que, funcionando al unísono, se sitúen a grandes distancias entre sí.

Óptica activa

El telescopio está emplazado en la depresión Dawodang en el Sureste de China, en el relieve kárstico de la provincia de Guizhou, a mil metros de altitud. Se trata de un lugar remoto y poco poblado, lo que se traduce en poca contaminación radioeléctrica. La relativamente baja latitud del lugar (25 grados norte, 3 menos que la de las Islas Canarias), favorece un clima suave (subtropical) y permite la observación de algunos objetos del hemisferio sur.

La gran estructura de soporte del telescopio es un casquete de una esfera de 300 metros de radio formado por una densa red de cables. Sobre esta red descansarán los 4400 paneles triangulares de la superficie reflectora que, mediante un sistema de control en tiempo real de sus posiciones (lo que se denomina ‘óptica activa’), han de tomar la forma de un paraboloide de revolución. En estos momentos se está procediendo a la instalación de estos paneles en la región central del telescopio.

La señal que llega del cielo se refleja en esta gran superficie y se dirige hacia el punto focal, en la vertical sobre la zona central de la gran parábola. Allí se encuentra la cabina que contiene los receptores, suspendida a 140 metros de altura mediante un sistema de poleas con servomecanismos que permiten su posicionamiento, para enfocar el telescopio, con una precisión altísima: su posición puede ser ajustada en la posición ideal con unos milímetros de error. Moviendo lentamente la posición de esta cabina, puede compensarse el movimiento de rotación de la Tierra, lo que permite observar un mismo astro, ‘siguiéndolo’ en el cielo, durante un periodo de 6 horas. Pero, para realizar este seguimiento, aunque el diámetro de la apertura del casquete es de 500 metros, en cada observación astronómica tan solo se utilizará una zona de 300 metros de diámetro de la gran superficie reflectora.

De las galaxias a la búsqueda de inteligencia extraterrestre

La banda de frecuencias en la que trabajará inicialmente el radiotelescopio se extiende desde los 70 megahercios hasta los 3 gigahercios, pero está previsto que pueda alcanzar las bandas en torno a 6 y 8 gigahercios en una segunda fase. Con estos receptores, FAST podrá realizar mapas muy detallados de la distribución del hidrógeno atómico tanto en la Vía Láctea como en galaxias externas y podrá detectar decenas de miles de nuevas galaxias. También tendrá la capacidad de observar millares de nuevos púlsares débiles, incluyendo los primeros que puedan descubrirse en otras galaxias.

Además, FAST dedicará una fracción de su tiempo buscando posibles señales de radiofrecuencia que pudiesen proceder de civilizaciones extraterrestres. Para ello apuntará a los exoplanetas más ‘prometedores’, es decir los de tipo terrestre que estén situados en las zonas de habitabilidad de sus estrellas. Se trata de un proyecto que ampliará el programa estadounidense SETI que se viene llevando a cabo en gran medida con el radiotelescopio de Arecibo, el hermano de FAST.

Alarde tecnológico

Aunque el proyecto comenzó a fraguarse en los primeros años de la década de los 1990, la construcción de FAST se inició en marzo de 2011. Ahora, las imágenes que nos llegan desde la depresión de Dawodang muestran que la construcción se encuentra en un estado muy avanzado. Se espera que el radiotelescopio pueda ser completado, tal y como estaba inicialmente programado, en septiembre de 2016 para realizar los primeros tests astronómicos. Construyendo este radiotelescopio, que está llamado a permanecer como el mayor telescopio monolítico del mundo durante muchas décadas, China hace alarde de su potencial tecnológico y de una decidida apuesta por la ciencia y la innovación.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.