Tag Archive: Guerra Civil



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  • El bautizado como «Batallón Deportivo» tomó en 1936 las instalaciones del club, entonces sin el apelativo de Real
 Cartel del «Batallón Deportivo» en la revista Estampa

Cartel del «Batallón Deportivo» en la revista Estampa

Es un recurso habitual, en ocasiones algo manido, hacer analogías entre el fútbol y la guerra. La relación, no obstante, ha sido literal en numerosos episodios de la Historia. Este episodio, breve reseña de la Guerra Civil en Madrid, es un ejemplo de ello. Si bien está enmarcado en un contexto mucho más complejo, el grueso atiende a la milicia republicana que, formada por deportistas de diferentes disciplinas, usurpó las propiedades del Real Madrid en la capital; en la fecha llamado Madrid F. C. y despojado del apelativo de Real por sus connotaciones monárquicas.

Fue en octubre de 1936 cuando se creó el denominado «Batallón Deportivo» de Madrid, una suerte de facción del Frente Popular formada exclusivamente por deportistas. Aunque en otras regiones españolas tuvo un carácter más esporádico, con una presencia más moderada de los atletas, en la capital sí fue norma. Futbolistas, boxeadores o ciclistas conformaron este ejército, iniciado con la incautación de la Federación Castellana de Fútbol y la posterior cesión de poderes de su homóloga nacional, en favor de la República. El denominador común de los ingrantes se debía tanto a este elemento circunstancial, relativo a la toma de la federación, como a la creencia de que por sus características podrían aportar un extra en el frente. Aunque mucho se ha escrito sobre esta cuestión, con un calculado apunte heróico, no existe la seguridad de que en términos generales su participación en la defensa de Madrid fuera fundamental, más allá de la batalla de Usera, que sí lo fue.

El distintivo del batallón, sirva como apunte para comprender la profunda relación con el fútbol, era el mismo que empleaban los jugadores españoles que competían en el extranjero. Los brazaletes de la Federación Española definían ahora su compañía.

El batallón y Chamartín

Entre los integrantes del «Batallón Deportivo» destaca Félix Quesada, defensor del Real Madrid entre 1922 y 1936. Con apostura recia, futbolista de carácter y líneas de plomo, ayudó a conquistar las dos primeras Ligas del club madridista. Pero más allá de sus victorias como jugador, su figura adquiere importancia en este caso porque tuvo que acreditar su afinidad a la República, como si el simple alistamiento no bastara. A pesar del extremismo y la intransigencia inicial, Quesada fue aceptado en la oficina de reclutamiento, situada improvisadamente en la sede de la Federación Española, en la calle Claudio Coelho.

Pero la relación entre el Real Madrid y el «Batallón Deportivo» no se redujo a la figura del duro defensor madridista, que, por cierto, años después fue seleccionador nacional, una vez instalada la dictadura. La milicia republicana, que tomó el nombre de José Suñol, presidente del Barcelona, asentó sus principales ubicaciones en las instalaciones del club madridista en la capital. El Frente Popular, en el primer año del conflicto, se apoderó de la sede de la entidad en el paseo de Recoletos y de su estadio de Chamartín. El primer espacio lo utilizó como cuartel durante la guerra (también como lugar para alistamientos), mientras que el segundo fue empleado como campo de entrenamiento militar para los milicianos.


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  • La capital inauguró en los años 30 un complejo deportivo en lo que hoy es Madrid Río. La Guerra Civil dejó «tocado» este recinto con forma de barco, que permaneció abierto hasta 1954
abc | El «transatlántico» del Manzanares

abc | El «transatlántico» del Manzanares

«Las piscinas de “La Isla”», así titulaba ABC, hace 83 años, el 10 de julio de 1932, la apertura del «transatlántico del Manzanares».

En 1930 se elaboró un Plan General que daba la posibilidad de crear zonas destinadas al baño en el río de Madrid. Fue entonces cuando el arquitecto Luis Gutiérrez Soto recibió un encargo algo singular, que consistiría en la creación de un recinto de piscinas, frente a la entrada principal de la Casa de Campo.

Soto diseñó el edificio con aire marinero. Un gran transatlántico asemejaba su construcción, construido sobre una isla (300 metros por 20). En la parte correspondiente a la proa, se hallaba la piscina de preferencia, amplia, soleada y aireada; en la de popa, la popular, y bajo el puente, otra cerrada, para invierno. El «barco» también contaba con solarium, gimnasio y sala de fiestas, con bar y restaurante, y la consiguiente orquesta, que animaba las horas del té y facilitaba la ocasión de bailar a los aficionados.

Para el bañista lo más importante era el agua; el estado de limpieza y transparencia era la mayor garantía que se podía encontrar sobre la más escrupulosa higiene.

La piscina sufrió algunos destrozos durante la Guerra Civil, que fueron reparados con la llegada del franquismo. Estuvo dando servicio hasta febrero de 1954, que fue derribada y desapareció para siempre.


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  • La guerrilla berciana trató de acabar con el Caudillo en Ponferrada en el año 1949
Milwaukee Sentinel A la izquierda, el relato de los hechos en el Milwaukee Sentinel del 6 de agosto de 1949; a la derecha, Francisco Franco durante el acto al que había asistido previamente

Milwaukee Sentinel | A la izquierda, el relato de los hechos en el Milwaukee Sentinel del 6 de agosto de 1949; a la derecha, Francisco Franco durante el acto al que había asistido previamente

Francisco Franco fue jefe de Estado en España desde el final de la Guerra Civil hasta 1975. Durante sus cuatro décadas en el poder no fueron pocas las ocasiones en las que sufrió atentados que intentaron acabar con su vida, todos ellos terminados en fracaso. Sobre la mayor parte tenemos abundante documentación; pero hay uno que ha permanecido casi en secreto hasta hace apenas unos meses, quizá uno de los que más cerca estuvo de alcanzar su objetivo. Sucedió en Ponferrada en 1949.

No fue un medio español, sino uno estadounidense, quien dio cuenta de los hechos. El «Milwaukee Sentinel» del 6 de agosto de 1949, ejemplar disponible en los archivos de Google, publicó los pormenores de un atentado ocurrido en Ponferrada pocos días antes, el 28 de julio. El Caudillo había visitado la capital berciana para inaugurar una central térmica en Compostilla; y según este diario, «uno o más hombres armados dispararon hasta tres veces al automóvil que le transportaba a San Sebastián».

El ABC del 29 de julio informa sobre la visita a Ponferrada de Francisco Franco. Sin embargo, ningún periódico español de la época publicó ni una sola referencia al incidente acontecido cuando el jefe de Estado se disponía a abandonar la ciudad. Es muy probable que este silencio encuentre explicación, precisamente, en la gravedad de los hechos. La gran mayoría de atentados contra Franco fueron abortados antes de llegar a ejecutarse; y tal vez el gobernante temió mostrar debilidad si se daba a conocer uno que sí se había consumado, por más que no hubiese tenido éxito.

Tal como recordó iLeon.com el pasado 5 de marzo, conocemos más detalles sobre este caso gracias a las investigaciones de Santiago Macías. En su obra «El monte o la muerte» incluye la portada de un periódico en español editado en Nueva York, un hallazgo con el que topó por casualidad en el Archivo Militar con sede en Ferrol. Es el «España Libre», vigente en Estados Unidos entre 1939 y 1977 y con una línea editorial claramente contraria al régimen franquista.

En su edición del 12 de agosto de 1949, «España Libre» abre su portada con un enorme titular: «Guerrilleros del Bierzo tirotean a Franco». La noticia asegura que Franco no fue herido por viajar en un Mercedes 770 Pullman Limousine blindado «que Hitler le regaló durante la guerra», pero también apunta que la guerrilla sí consiguió «alguna baja en la comitiva y la escolta de la Guardia Civil de Franco». Ni esto ni la identidad de los tiradores ha podido ser confirmada. Lo único que sabemos es que la historia de España pudo haber cambiado en Ponferrada aquel verano de 1949.


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  • Francisco González Rebollo protagonizó una de las fugas más espectaculares de la prisión de Yeserías y fue uno de los primeros maquis muertos en la posguerra
El republicano que escapó de prisión en un ataúd el día antes de que lo fusilaran

abc | Francisco González Rebollo

Francisco González Rebollo apenas tenía 24 años cuando murió abatido a tiros por la antigua Guardia Civil en los Montes de Toledo. Hasta allí había llegado semanas antes tras protagonizar una de las fugas más peculiares que se recuerdan de la posguerra.

Encarcelado en la antigua Prisión de Yeserías de Madrid, estaba condenado a muerte. Pero el día anterior a su ejecución se las apañó para escapar, metido en un ataúd.

Ayer se cumplieron 75 años de su muerte, junto a otro maquis llamado Julián Muñoz, en una emboscada tras ser delatado por una vendedora a la que había comprado comida unas horas antes. El célebre guerrillero José Manzanero, a cuyo grupo se acababa de unir, recordaba con cariño en sus memorias que a «El Rebollo», como era apodado, lo mataron «por glotón».

Francisco González Rebollo, natural de Freguenal de la Sierra, (Badajoz), era militante del PCE. Fue teniente de Artillería durante la Guerra Civil y formaba parte de la batería que hundió el buque Castillo de Olite durante la sublevación casadista en Cartagena. Al final de la guerra cayó prisionero, cuando su hijo apenas tenía unos meses.

Esa detención también fue de película. Cuando la Guardia Civil irrumpió en su casa de la zona de Atocha, escapó por los tejados, saltando de azotea en azotea, en dirección a la estación.

El Foro por la Memoria de Guadalajara ha localizado su lugar de enterramiento y realizará en breve un homenaje a los dos republicanos. Carmen González, sobrina de Francisco González Rebollo, así como su padre Manuel González, hermano de la víctima, acudieron expresamente desde Sevilla para localizar sus restos. Estaban enterrados extramuros del cementerio de un pequeño pueblo.


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  • Cientos de madrileños se refugiaban de los bombardeos en el suburbano, que sirvió al Ejército Republicano como fábrica y depósito de municiones
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Refugiados en el Metro de Madrid, durante la Guerra Civil española

Durante la Guerra Civil, en plena defensa republicana de Madrid, el Metro desempeñó una doble dimensión, elevada en la fecha sobre su consideración como medio de transporte. Por un lado, consecuencia de los bombardeos y la consiguiente desolación de la ciudad, sirvió como refugio para cientos de madrileños; por el otro, reconfigurado entonces en términos logísticos y belicistas, pasó a ser una fábrica de municiones y un almacén de explosivos al servicio del Ejército Republicano. El suburbano, como parte de la ciudad, acabó dinamitado y arrasado.

Bajo el suelo de la capital, asfaltado en la superficie de escombros, se ubicaba el improvisado centro de operaciones «rojo»; asentado al paso de la calle Torrijos, hoy denominada Conde de Peñalver. En el túnel comprendido entre las estaciones de Lista y Diego de León, en torno a 300 trabajadores, especialmente mujeres, se afanaban a diario en rellenar obuses y proyectiles y perfilar el armamento. El acopio del arsenal, desarrollado desde enero de 1937, tuvo un efecto nefasto.

Un suceso «secreto»

La Compañía Metropolitana de Madrid, gestora del entramado, ya había alertado de la peligrosidad de utilizar el andén para tal caso, pero su aviso fue inerte. Incluso se ignoró cuando una pequeña explosión inundó de humo los túneles, restableciéndose enseguida el servicio. Así, el 10 de enero de 1938, apenas un año después de hacerse efectivo el almacén, una gigantesca detonación arrasó el Metro desde la parada de Lista, cuya onda expansiva alcanzó hasta tres paradas anexas. Nunca llegó a confirmarse totalmente el origen, pero los indicios apuntan a un incendio; intencionado o no, no se sabe.

Los daños en la superficie, que afectaron a la estructura de los edificios contiguos, no fueron, siquiera, una mínima parte de los sufridos en el Metro. Varios trenes fueron alcanzados y decenas de personas murieron atrapadas bajo tierra. La edición de ABC Sevilla del 15 de enero cifraba en 700 a los fallecidos, según una información recogida de L’Epoque. El registro de La Almudena -según ciertos escritos-, sin embargo, fue de 63 muertos.

El breve apunte de ABC sobre el suceso fue una excepción, pues ningún medio se hizo apenas eco. El gobierno, en ese sentido, se esmeró en que la noticia no trascendiera, sin aportar reseña ni detalle alguno. Según un informe del bando nacional, existía la seguridad de que todo Madrid estaba conectado en el subterráneo, y depósitos similares estaban listos para ser explosionados en el momento que sus tropas entraran en la capital.


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  • Esta gran arteria de la capital fue el motor de la revalorización de Chamartín. Su longitud, anchura y facilidad de acceso la convirtieron en un velódromo e incluso en un manifestódromo

wimikedia Baldomero Espartero, en un retrato colgado en el Congreso de los Diputados y la parada de metro en su calle

Combatió en primera línea en la Guerra de Independencia y en las sucesivas Guerras Carlistas. Fue herido en ocho ocasiones. Su carácter altivo y exigente lo llevó a cometer excesos, en ocasiones muy sangrientos, en la disciplina militar. Convencido de que su destino era gobernar a los españoles, llego a ser dos veces presidente del Consejo de Ministros y asumió la Jefatura del Estado como regente durante la minoría de edad de Isabel II. El general Baldomero Espartero, Príncipe de Vergara –entro otros muchos títulos– fue el único militar español con tratamiento de Alteza Real.

A pesar de todas sus contradicciones, supo pasar desapercibido los últimos veintiocho años. Rechazó la Corona de España y fue tratado como una leyenda desde bien joven. Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro (Granátula de Calatrava, 27 de febrero de 1793 – Logroño, 8 de enero de 1879) fue una figura clave en la historia militar y política del siglo XIX. Este general curtido en batallas fue el protagonista, junto a Maroto, del Abrazo de Vergara de 1839. Un gesto con el que se se selló la paz en la Primera Guerra Carlista.

Tras la contienda se volcó en la política. María Cristina le nombró presidente del Consejo de Ministros. Después fue él mismo el que la exigió que abdicara para que le nombrara regente en 1841.

Dos años más tarde se vio obligado a disolver las Cortes. Desde entonces, se mantuvo retirado. En 1868, Prim le ofreció que las Cortes lo eligieran rey constitucional de España, pero él lo rechazó. Amadeo de Saboya fue quien finalmente lo nombró Príncipe de Vergara con tratamiento de Alteza Real.

Cambio de nombre por los carlistas

Después de la Guerra Civil la calle cambió de nombre – un cambio impulsado por los Carlistas– y pasó a llamarse General Mola, muerto en accidente de avión durante batalla. En 1981, con Enrique Tierno Galván como alcalde socialista de Madrid, recuperó su nombre inicial.

Fue una vía abierta a finales del siglo XIX en el recién construido barrio de Salamanca. En su origen salía de los terrenos donde se encontraba el final de los llamados Campos Elíseos, lugar donde fueron fusilados después de los sucesos del 22 de junio de 1866 los 66 sargentos de Artillería del Cuartel de San Gil que apoyaban a Juan Prim.

Manifestódromo de Madrid

Más de un tercio de la línea 9 corre a todo lo largo de la calle, desde su nacimiento junto al metro de Príncipe de Vergara hasta la Estación de Pío XII. Esta gran arteria de la capital ha sido el auténtico motor de la revalorización de la parte del barrio de Chamartín, una zona despreciada hasta hace años como las afueras.

Debido a su longitud, anchura y facilidad de acceso, y a que en varios puntos de la calle se produjeron atentados terroristas de ETA, ha sido usada como manifestódromo en varias ocasiones. Las mismas cualidades la han convertido en el parte del recorrido de pruebas deportivas urbanas. También se intentó instalar un velódromo urbano los domingos por la mañana en la primera parte de la calle, pero el continuo incremento del tráfico dio al traste con los planes, permaneciendo sólo dos meses.

 


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  • Un libro demuestra que se alistaron en las Brigadas Internacionales desde EE.UU., Francia, Alemania, Indonesia, China y España

La increíble historia de los trece chinos que lucharon en la Guerra Civil española

abc Milicianos en el frente de Guadalajara

El Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha coeditado un libro en el que se relata la historia de los chinos que combatieron en la Guerra Civil española, encuadrados en las Brigadas Internacionales.

El libro, que han coeditado el CEDOBI y la editorial Catarata, se basa en las historias de trece jóvenes chinos que se alistaron en las Brigadas Internacionales desde Estados Unidos, Francia, Alemania, Indonesia, China y la propia España, según ha informado hoy en una nota de prensa la UCLM.

Ha sido escrito por dos científicos taiwaneses residentes en Estados Unidos, Hwei-Ru Tsou y Len Tsou, que quedaron impactados por el documental de 1983 “The Good Fight: The Abraham Lincoln Brigade in the Spanish Civil War” (“La buena batalla: La brigada Abraham Lincoln en la guerra civil española”).

Los Tsou vieron una fotografía de un joven soldado chino frente al hospital de Benicàssim y decidieron investigar cuál fue la aportación china al movimiento brigadista.

Después de un notable esfuerzo de búsqueda documental y de redacción, han publicado “La llamada de España. Los voluntarios chinos de la Guerra Civil”, que ha sido traducido por profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

En la presentación del libro, el profesor de la UCLM Juan Sisinio Pérez Garzón y el director del Instituto de Estudios Albacetenses, Antonio Selva Iniesta, se han referido al espíritu de los brigadistas, al que también respondieron estos jóvenes chinos.

“La defensa de la República suscitó un movimiento prácticamente inédito hasta entonces en la interminable historia de los conflictos”, han explicado Pérez Garzón y Selva.

Así, desde el mismo mes de julio de 1936, al extenderse por el extranjero las noticias de la rebelión militar “comenzaron a llegar a España voluntarios procedentes de otros países que llegaban por su cuenta y riesgo, de forma individual”, han añadido.


El Mundo

  • Defensa esconde sin razón 100.000 documentos sobre la Guerra Civil
  • Preston, Viñas y un centenar de historiadores piden transparencia
Sevilla, en julio de 1936. | Efe

Sevilla, en julio de 1936. | Efe

¿Le gustaría que los historiadores de la Guerra Civil le explicaran a fondo los desembarcos nazis en el Protectorado español de Marruecos, los campos de concentración, los batallones de soldados trabajadores (esclavos del franquismo), las deserciones, los sabotajes o la evolución de la armada republicana y la nacional? ¿Le interesaría conocer los incidentes ocurridos en aguas españolas con barcos de guerra ingleses, alemanes e italianos durante la Segunda Guerra Mundial y qué ocurrió con sus náufragos? ¿Querría saber en profundidad la política de armamento durante la dictadura, los planes de defensa en tiempos de la Guerra Fría o los detalles de la traumática guerra del Ifni? Pues no puede. No puede ni el simple ciudadano, y tampoco pueden los mejores historiadores del siglo XX español.

Por increíble que parezca en comparación con las políticas de otros países respecto a sus archivos militares, como en Estados Unidos, donde los secretos disponen de plazos de caducidad, 77 años después del estallido de la guerra española hay miles y miles de documentos datados entre 1936 y 1968 (la cifra total no la sabemos) que siguen inaccesibles a la opinión pública pese a que su desclasificación no constituiría ya ningún riesgo para la seguridad del Estado. Más de un centenar de prestigiosos historiadores y documentalistas como Paul Preston, Ángel Viñas o Francisco Espinosa, y algunos juristas como Carlos Jiménez Villarejo, reclaman al Gobierno del PP de Mariano Rajoy que ponga en práctica su compromiso de palabra con la “transparencia” y permita el acceso público a unos 10.000 documentos militares ahora declarados como secretos, confidenciales, reservados y muy reservados, que abarcan la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y buena parte de la dictadura franquista. Dicen que dado el tiempo transcurrido y su interés, ya no hay justificación alguna para que sigan ocultos.

El historiador Francisco Espinosa Maestre, uno de los promotores junto a Manuel Álvaro Dueñas y Mirta Núñez Díaz-Balart de la iniciativa a la que se han adherido colegas de toda España, explica a ELMUNDO.es que la socialista Carme Chacón, cuando era ministra de Defensa, promovió la primera desclasificación masiva de documentos castrenses antiguos y solicitó para ello una revisión exhaustiva para determinar cuáles podían salir a la luz. Los propios militares, dice el historiador desde su casa de Sevilla, señalaron en un informe a la ministra las secciones documentales que ya no entrañaba riesgo divulgar.

Pero ocurrió que al entrar el Gobierno de Rodríguez Zapatero en funciones en otoño de 2011, Chacón no elevó al Consejo de Ministros su propuesta para cancelar la condición secreta de esos papeles, o, si lo hizo, esta propuesta no fue aprobada. La propuesta de desclasificación masiva, dice Espinosa, pasó a manos de Pedro Morenés al asumir el mando el PP, pero éste la ha ‘congelado’. Espinosa cuenta que se enteraron de la iniciativa de Chacón ‘a posteriori’, a raíz de un artículo del periodista Antonio Rodríguez, que en la revista ‘Tiempo’ informó el 15 de febrero de 2012 del plan que la ministra (que habría recibido el informe en octubre de 2011, ya en funciones) había pasado a su sucesor. La revista divulgó el anexo que habría manejado la ministra con la relación de archivos militares, contenido genérico de los documentos, grado de secreto y hasta qué año se podrían desclasificar (hasta 1939, 1940, 1968 o sin límite posterior, según los casos). Son papeles que custodian el Estado Mayor de la Defensa, el Ejército de Tierra, el Ejército del Aire y la Armada.

Silencio administrativo

Al comprobar que pasaba el tiempo y la apertura no se producía, los historiadores iniciaron una batalla jurídica con el Ministerio de Defensa, ya en manos el PP, para reclamarle copia de la propuesta de Chacón y el informe que venía con el anexo, que era lo único que se había filtrado. Defensa, en un escrito del pasado 14 de diciembre de su subdirector general de Recursos e Información Administrativa, negó la mayor y les respondió que no les iba a dar copia alguna porque la propuesta de la exministra, simplemente, no existe.

Los historiadores volvieron a la carga con la ayuda de la abogada Eva Moraga, especialista en acceso público a la información, y presentaron un recurso de alzada, que el Ministerio desestimó en un escrito de su secretario general técnico, David Santos Sánchez, fechado el pasado 5 de enero, en el que les recordaba que, en todo caso, al margen de la ‘inexistencia’ de la propuesta de Chacón, la información histórica aludida es “documentación excluida del derecho de acceso a archivos y registros”.

Una batalla perdida. Pero la ‘guerra’ sigue. Les queda a este grupo de historiadores la opción de presentar un concurso contencioso administrativo para lograr abrir los ‘búnkeres’ documentales de Defensa, pero Espinosa explica que de momento prefieren pedir el apoyo de los partidos y de la opinión pública y renunciar a abrir un pleito. La experiencia les dice que se ‘castiga’ a los que recurren a esa vía: si pierden el caso, les pueden condenar a pagar costas muy cuantiosas, lo que desincentiva la lucha judicial por la transparencia de la Administración, lamenta el promotor de la campaña.

¿Son estos ‘10.000 papeles’ los últimos secretos de la Guerra Civil, del rol de España en la Segunda Guerra Mundial o de las Fuerzas Armadas bajo el franquismo? “No”, responde, “no son los últimos. Hay otros reductos, además de documentos desaparecidos. El Archivo General Militar es accesible desde mediados de los años 90, pero al ver lo que hay te das cuenta de lo que falta, de lo que alguien quitó. En el Alto Estado Mayor hay fondos sin abrir. Y lo más grave es que no sabemos lo que hay. En España no hay transparencia informativa. Hay una oscuridad enorme”.

Espinosa Maestre, en nombre de sus colegas, insiste en pedir a Defensa que les abra sus archivos. “Que nos diga al menos qué están manteniendo en secreto. Se debería aplicar la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 [incluido el patrimonio documental y bibliográfico], que establece el libre acceso a los documentos transcurridos 50 años. Por lo menos los que llegan hasta el año 1962. Pero el Gobierno aplica la Ley de Secretos Oficiales, que data del franquismo, de 1968″.

Sostiene que desclasificar esos papeles no costaría dinero ni esfuerzo porque “el trabajo ya está hecho” de la época de Chacón, cuando “se gastaron un dinero en revisar esa masa documental y extraer lo que se puede desclasificar”. Y reclama al Gobierno que aproveche la Ley de Transparencia que está preparando y democratice el acceso a información histórica cuyo secreto ya carece de razón. Si no, seguirán a la carga. “Nos toman por gilipollas”, se queja.

Ahí hay una mina

Pero como no lo son, los historiadores tienen en la cabeza lo que se esconde en el ‘búnker’. El anexo que supuestamente manejó la exministra Chacón con la relación somera de los papeles militares secretos que se podrían ya divulgar, en general los anteriores a 1968, indica sugerentes contenidos. “Es un material de primer orden”, subraya Francisco Espinosa, aunque precisa que su valor no lo pueden determinar hasta que sabuesos de la Historia como él le puedan meter el diente. Por ejemplo, el Cuartel General del Estado Mayor de la Defensa, en Madrid, guarda, según el listado, “proyectos y programas para la construcción de armamento, materiales y equipamiento de las Fuerzas Armadas” o “Planes de contingencia para hacer frente a posibles amenazas para la Defensa Nacional”.

En el Ejército de Tierra, su Archivo General Militar de Madrid conserva documentos de la Guerra Civil ahora secretos, como el “bando declarando estado de guerra”, o sobre “justicia militar, descripciones geográficas y topográficas, detención de extranjeros, censura”. Su Archivo General Militar de Ávila oculta datos sobre “campos de concentración, batallones de soldados trabajadores, arrestos, denuncias, deserciones, sospechosos, sabotajes”, además de movimientos de tropas, entre otros temas secretos.

El Archivo Intermedio Militar Sur, en Sevilla, mantiene fuera del alcance público papeles de la guerra como sentencias de tribunales castrenses u órdenes militares. El Archivo Intermedio Militar de Baleares es una mina para conocer la “rebelión militar” y el “espionaje” entre 1936 y 1939. Su homólogo de Ceuta alberga en la sombra información histórica sobre “convenios y tratados con Francia y Marruecos, desembarcos alemanes, gastos de armamento” o “protegidos y agentes franceses”.

Además de los centros mencionados, hay más documentos susceptibles de desclasificación del Ejército de Tierra en el Archivo Intermedio Militar Pirenaico, el Archivo Intermedio Militar Noroeste y el Archivo Intermedio Militar de Canarias. Por parte de la Armada, en el Archivo General de la Marina, el Archivo Central del Cuartel General, los archivos navales de El Ferrol, San Fernando, Cartagena y Canarias, y en el Archivo General de la Administración. Y por parte del Ejército del Aire, los secretos que podrían caducar se guardan en el Archivo Histórico del Ejército del Aire y el Archivo Intermedio del Cuartel General del Ejército del Aire. La opacidad del Estado mantiene aún el siglo XX español lleno de agujeros negros. Aquí están.


El Periodico

Cuando se cumplen 75 años del inicio de la guerra civil, los argumentos de los historiadores franquistas han sido desempaquetados de nuevo: el conflicto empezó en el 34, el Alzamiento impidió una revolución socialcomunista, el asesinato de Calvo Sotelo lo desencadenó… Volvamos la vista atrás para redescubrir lo evidente: una conspiración militar, jaleada por la derecha, decidida desde el mismo momento en que no se aceptó la derrota electoral y se optó por las armas.

Soldados que han abandonado las filas rebeldes desfilan puño en alto por la plaza de Sant Jaume de Barcelona, el 20 de julio.

Soldados que han abandonado las filas rebeldes desfilan puño en alto por la plaza de Sant Jaume de Barcelona, el 20 de julio.

Diario del golpe

El 17 a las 17. El 17 de julio de 1936, a las cinco de la tarde, debía empezar la rebelión militar en Marruecos, para extenderse a España paulatinamente entre el 18 y el 21 de julio. Este es un diario de una conspiración militar que desde el primer día proyectó una carnicería.

Domingo 16 de febrero
CONTRA LAS URNAS
El Frente Popular vence de forma apurada en las elecciones a las Cortes, con 4,6 millones de votos, 151.000 más que la unión de las derechas. El programa frentepopulista propugna reemprender las reformas sociales prometidas con el advenimiento de la República. El general Francisco Franco, jefe del Estado Mayor, y el líder derechista José MaríaGil-Robles proponen anular las elecciones y una acción militar inmediata, que el director de la Guardia Civil y el ministro de la Guerra rechazan. El desprecio a la vía democrática no será consecuencia de la gestión del Gobierno de izquierdas, sino la reacción que militares y derechas se plantean de entrada ante la derrota electoral.

Viernes 21 de febrero
MEDIDAS PREVENTIVAS
El nuevo Gobierno de Azaña, un gabinete republicano moderado, sin ministros socialistas, destina a plazas periféricas a los militares más peligrosos: Franco a Canarias, Goded a Baleares y Mola a Pamplona. Irónicamente, esta decisión dibuja cuál será el mapa del alzamiento militar.

Domingo 8 de marzo
LA PRIMERA REUNIÓN
Primera reunión en Madrid «para acordar unalzamiento que restableciera el orden», horas antes de la marcha de Franco. Acuden Mola, Franco, Rodríguez del Barrio, Fanjul, Varela, Orgaz, Saliquet y Kindelán. Se reconoce al exiliado Sanjurjo como jefe. Franco insiste en esperar a que la situación se agrave.

Viernes 14 de marzo
BRAVATAS FALANGISTAS
José Antonio Primo de Rivera 
es detenido después de que pistoleros falangistas tirotearan al socialista Luis Jiménez de Asúa. Desde la cárcel llamará a una «gran tarea de reconstrucción nacional» que llegará después de una «santa cruzada de violencia».

Miércoles 25 de marzo
LA PRESIÓN DEL CAMPO
Presión campesina para que el Gobierno vaya más allá de la reforma agraria de 1932. En Badajoz, 60.000 campesinos movilizados por los socialistas ocupan 3.000 fincas. Durante esos meses se distribuyen 555.000 hectáreas, poniendo en pie de guerra a los terratenientes. La embajada británica alarma a su Gobierno informando de que las condiciones «son muy similares a aquellas de la Rusia anterior a la revolución bolchevique».

Miércoles 15 de abril
LA DERECHA HABLA
Las Cortes destituyen a Niceto Alcalá Zamora como presidente. Gil-Robles responde amenazante en las Cortes, una semana después: «La mitad de la nación no se resigna implacablemente a morir. Si no puede defenderse por un camino, se defenderá por otro (…) cuando la guerra civil estalle en España, que se sepa que las armas las ha cargado la incuria de un Gobierno».

Jueves 23 de abril
RETÓRICA REVOLUCIONARIA
Durante la primavera se desarrollan concentraciones públicas de las milicias socialistas y comunistas. El 23 de abril desfilan 35.000 personas por la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla.

Sábado 25 de abril
LA VIOLENCIA DE MOLA
Primera instrucción reservada de Mola. Que la represión será encarnizada, con ejecuciones sumarias de los militares que no se sumen al golpe, de las autoridades republicanas y de los militantes de izquierdas es una decisión clara desde el primer momento: «Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo».

Lunes 11 de mayo
LARGO, IRRESPONSABLE
Azaña accede a la presidencia de la República. El sector radical del PSOE, dirigido por Largo Caballero, impide que los socialistas entren en el Gobierno con Prieto, cabeza de la sección moderada. El republicano Casares Quiroga, que demostrará su incapacidad para atajar la conspiración a pesar de las numerosas pruebas, quedará al frente del Gobierno, mientras el ala izquierda del PSOE sigue desestabilizándolo. Mientras, la CNT descarta en Zaragoza la vía insurreccional.

Lunes 18 de mayo
LA INICIATIVA MILITAR
Mola establece que se formen juntas militares en cada división orgánica y provincia a cargo de oficiales de la Unión Militar Española, de quienes dependerán los sectores civiles implicados. El 18 de mayo queda constituida la Junta Militar de Defensa Militar de Catalunya, presidida por el teniente coronel Francisco Isarre.

Martes 19 de mayo
DISCURSO TREMENDISTA
Calvo Sotelo insinúa que el Ejército debe actuar. La derecha describe un panorama de desorden generalizado. La violencia política durante el periodo se cobra 444 muertes: entre ellas, más de izquierdas que de derechas, y ningún sacerdote o religioso. Casares Quiroga presenta un programa en el que se declara beligerante ante el «fascismo que quiere una guerra civil» pero advierte a las izquierdas de que tampoco tolerará «actos de violencia». Todos lo desbordarán.

Lunes 25 de mayo
PRIMER PLAN DE REBELIÓN
Primera instrucción de Mola en la que fija planes militares.Deben caer sobre la capital columnas de tres divisiones orgánicas: la 7ª (Valladolid), la 5ª (Zaragoza) y la 6ª (Burgos). La 8ª (La Coruña) y 4ª (Barcelona) deben limitarse a «mantener a raya a las masas proletarias». La 3ª (Valencia) debe amenazar a Madrid o apoyar a Barcelona si esta peligra. Mola no cuenta con ganar Madrid y Sevilla, y ordena que Marruecos, Canarias y Baleares queden «en actitud pasiva» como reserva.

Viernes 5 de junio
EL OBJETIVO
Mola establece los objetivos políticos iniciales de los sublevados. Deberá constituirse un Directorio Militar que creará un «Estado fuerte y disciplinado» y que durante su periodo de gestión se comprometerá a «no cambiar el régimen republicano». El restablecimiento de Alfonso XIII (que rechazarían falangistas, carlistas y parte de los generales) no está en el orden del día.

Viernes 12 de junio
UN GOBIERNO CÁNDIDO
Casares Quiroga propone al sospechoso Yagüe dejar su mando en Ceuta. El coronel, al frente de los preparativos en Marruecos, se niega. Casares cree en su «palabra de honor» de no rebelarse y lo mantiene en este destino clave.

Miércoles 17 de junio
UN PÍCNIC EN CANARIAS
Franco se reúne con jefes y oficiales de Tenerife en los pinares de la Esperanza. «Nos juramentamos a seguir ciegamente y con fe inquebrantable, dándole así la confianza plena en estas guarniciones», explica uno de los presentes.

Sábado 20 de junio
ÁFRICA ENTRA EN JUEGO
Quinta instrucción reservada de Mola, que modifica el plan militar del golpe. Incorpora a la marcha sobre Madrid a dos columnas del Ejército de Marruecos que deben cruzar el Estrecho y marchar hacia la Meseta por Despeñaperros. Franco y Yagüe dejan de tener un un papel secundario en el dispositivo militar. «Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes que aquel que no esté con nosotros está contra nosotros», anuncia Mola. En todas las guarniciones, los sublevados ajustan sus turnos de vacaciones para estar en sus puestos a finales de julio.

Martes, 23 de junio
EL SIBILINO FRANCO
Carta de Franco a Casares Quiroga. Le sugiere que el Ejército será leal si se le trata con propiedad. ¿Aún duda de sumarse al golpe, temeroso de un fracaso (una actitud que irritaba al resto de sublevados, que llegan a apodarle Miss Canarias 1936) o se trata de un engaño? «Franco no hará nada que le comprometa: estará siempre en la sombra, porque es un cuco», comenta Sanjurjo.

Sábado 27 de junio
UN SECRETO A VOCES
El Estado Mayor Central alerta de un «inmediato movimiento militar» que «partirá de provincias o tal vez de África» y argumentará que quiere prevenir un golpe «violento de izquierdas» del que «no hay noticias algunas que permitan creer de su realización».

Domingo 5 de julio
UN AVIÓN PARA FRANCO
Juan Ignacio Luca de Tena, propietario del ABC, encarga a su corresponsal en Londres, Luis A. Bolín, que alquile un avión para trasladar a Franco de Canarias a Ceuta, para ponerse al frente del Ejército de Marruecos.

Sábado 11 de julio
QUEIPO SE PREPARA
Queipo de Llano, responsable de los carabineros, llega a Sevilla para asegurar el éxito del golpe ante la resistencia de los oficiales de máxima graduación de la capital andaluza. A menudo se olvida que solo 5 de los 11 comandantes de las divisiones orgánicas y comandancias y 4 de los 21 generales de división se rebelarán.

Domingo 12 de julio
FRANCO, ESPECULANDO
Franco envía un mensaje en clave que irrita a Mola («geografía poco extensa»), en el que indica que aún no está dispuesto a pronunciarse. En cambio Yagüe, tras las maniobras del Ejército de África en el Llano Amarillo, escribe a Mola para asegurarle que todas las fuerzas estarán en sus bases, esperando órdenes, el 16 de julio. «Tengo todo preparado; los bandos de guerra hechos. No dudo un momento en el triunfo». Mola se plantea seguir sin Franco y pedir a Sanjurjo que se ocupe de Marruecos.

Lunes 13 de julio
EN EL PEOR MOMENTO
Miembros de la Guardia de Asalto vengan el asesinato del teniente Castillo por un grupo de falangistas, la noche anterior, matando al diputado monárquico José Calvo Sotelo. El mecanismo del golpe ya estaba en marcha antes, pero el asesinato acaba de decidir a algún indeciso. Es el caso, de creer en sus palabras, de Franco.

Miércoles 15 de julio
TODOS EN SUS PUESTOS
Los carlistas se suman al movimiento. Hasta ese momento, su dirigente, Fal Conde, había puesto como condición que se liquidara la República de forma inmediata para proclamar al pretendiente Javier de Borbón regente. Entre el 15 y el 17 de julio llegan a los líderes sublevados mensajes en clave que indican que el golpe empezará en Melilla, «el 17 a las 17». A partir de ese momento, se debe producir una serie de levantamientos en cadena. Mola renuncia a una acción simultánea para evitar una salida en falso si se lanza una contraorden y esta no llega a todos. Esta opción, en cambio, ofrecerá posibilidades de reacción al Gobierno. Se constituye el Comité Nacional de Defensa Confederal de la CNT-FAI-AIT ante un golpe que «no puede ni debe ser una sorpresa».

Jueves 16 de julio
UNA MUERTE OPORTUNA
El comandante de Las Palmas, Amadeo Balmes, muere de un tiro al probar una pistola. Eso permitirá a Franco abandonar Tenerife para asistir al entierro en Gran Canaria, donde sospechosamente ya le estaba esperando el Dragon Rapide. «A todas luces da la impresión de ser un asesinato bien planeado», opina el historiador Ángel Viñas.

Viernes 17 de julio
LA CARNICERÍA EMPIEZA
El general Batet se entrevista en Irache por la mañana con el general Mola para disuadirlo. Este le da su palabra de honor de que no se sublevará. A las 5 de la tarde los rebeldes salen a la calle en Melilla. Al anochecer suenan las cornetas y tambores y se lee un bando firmado por Franco: «Hago saber: una vez más, el Ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de españoles (…) se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores sino en su misma esencia». En todo el protectorado se aplican las normas de ejecución previstas por Mola, que se repetirán en toda España: destitución de los jefes militares fieles, declaración del estado de guerra, ocupación de los centros de poder civil y servicios públicos, detención de los militantes de izquierdas y ejecuciones sumarias. En la noche del 17 al 18 de julio hay solo en Marruecos 225 fusilados.

Sábado 18 de julio
EL DÍA DE FRANCO
A las 5.15 horas, Radio Las Palmas difunde el bando de Franco que acaba con una proclama: «fraternidad, igualdad y libertad». A las 8.30 horas, el Gobierno de la República radía un comunicado. «Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. (¿) el Gobierno declara que el movimiento está circunscrito a determinadas ciudades del Protectorado y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península». Lo peor no es que las autoridades republicanas se engañen, sino que apenas toman medidas preventivas. A las 10 horas, el coronel Sáez de Buruaga envía un telegrama a Franco comunicando que son «dueños absolutos de todas las plazas de Marruecos» y que puede aterrizar en Tetuán o Larache para que fuerzas de Marruecos se pongan «a sus órdenes». A las 14 horas despega el Dragon Rapide de Gando. Hace escala en Casablanca, con Franco de civil y con el bigote afeitado, y no llegará a Tetuán hasta el día siguiente. Aunque el 18 de julio sea la fecha que pasa a la historia (a pesar de que Franco en ese momento solo aspiraba a obtener el Alto Comisariado de Marruecos), ese día solo sale a la calle el Ejército en Canarias, Sevilla, Córdoba y (sin éxito) en Málaga.

Domingo 19 de julio
EL DÍA DE LA VERDAD
El 19 de julio, a las horas fijadas, se desarrolla el grueso de la revuelta. Alzamientos exitosos en Ávila, Burgos, Cáceres, Cádiz, Huesca, Logroño, Oviedo, Palencia, Mallorca, Pamplona, Salamanca, Segovia, Soria, Teruel, Valladolid, Vitoria, Zamora y Zaragoza, y finalmente derrotados en Ciudad Real, Barcelona, Girona, Madrid, Lleida y Albacete. Resistencia desigual de milicias obreras y fuerzas de seguridad.

Lunes 20 de julio
EL JEFE SE ESTRELLA
Se estrella la avioneta que debía trasladar a Sanjurjo a Burgos para tomar el mando. En Madrid, asalto al cuartel de la Montaña, donde se habían encerrado los insurrectos. Goded se rinde en Barcelona. Siguen los pronunciamientos en La Coruña, Granada, León, Lugo, Orense y Pontevedra,

Martes 21 de julio
EL ÚLTIMO DÍA DEL GOLPE
Últimos movimientos, todos ellos frustrados, en Toledo, San Sebastián, Guadalajara y Almería. El golpe es derrotado donde las fuerzas de seguridad y los militantes de izquierda resisten conjuntamente (Barcelona, Madrid, Málaga, Gijón, San Sebastián) y ni siquiera llega a producirse en lugares donde los rebeldes son débiles o han sido desactivados (Alicante, Valencia, Badajoz, Bilbao, Castellón, Cuenca, Huelva, Jaén, Murcia, Santander y Tarragona). En bastiones obreros donde los sindicatos no tienen a su lado a la Guardia Civil y la Guardia de Asalto (Sevilla, Zaragoza) el golpe triunfa. Y no encuentra resistencia donde cuenta con una base social amplia y armada (Navarra y parte de Castilla la Vieja).

Jueves 23 de julio
VIOLENCIA INSTITUCIONAL
Queipo de Llano: «Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen». La represión bate récords de salvajismo en Andalucía: 47.400 ejecutados.

Viernes 24 de julio
AÚN SON CUATRO
Se forma la Junta de Defensa Nacional, presidida por el general Miguel Cabanellas, el general con más antigüedad. Mola, Queipo de Llano y Franco reciben el mando de los ejércitos del Norte, del Sur y de África. Franco aún deberá maniobrar para obtener el mando supremo.

Sábado 25 de julio
EL CONFLICTO
Dos empresarios alemanes enviados por Franco se entrevistan con Hitler, que decide ofrecer apoyo aéreo a los rebeldes para trasladar sus tropas a la Península. El 28 de julio empieza a llegar material ofrecido por Mussolini.

Martes 28 de julio
EMPIEZA LA GUERRA
El Foreign Office califica por primera vez en un informe la revuelta como «Spanish Civil War». Ese mismo día el Gobierno de la República autoriza al Ministerio de la Guerra a declarar «zona de guerra» las áreas en las que se desarrollen operaciones militares y la Junta de Defensa Nacional del Ejército rebelde emite un bando que extiende el estado de guerra a todo el territorio. Han fracasado tanto el golpe de Estado tal y como se había planificado en los últimos meses como los intentos de la República de sofocar la sublevación. Empiezan tres años de contienda fratricida.


EFE – El Mundo

  • La muestra presenta un doble recorrido en francés y español
  • Está compuesta por 15 paneles que por orden cronológico cuentan el exilio
  • La muestra se expone en el Ayuntamiento del distrito XIX de París
  • En ese barrio han vivido tradicionalmente muchos exiliados españoles

Una exposición sobre la historia de los republicanos españoles exiliados en Francia aviva el recuerdo del periplo que vivieron cerca de medio millón de personas que al estallar la Guerra Civil abandonaron su patria, cruzaron los Pirineos y se instalaron en el país vecino.

‘Los republicanos españoles por testigos’ se expone en el Ayuntamiento del distrito XIX de París, barrio que históricamente, junto a otros populares como el X o el XX, acogió a buena parte de los exiliados españoles que se afincaron en la capital gala después de la guerra.

“La exposición trata de explicar a las jóvenes generaciones cuál fue el devenir de los españoles y de la España republicana“, comentó Véronique Olivares, la coorganizadora de la exposición e hija de un republicano exiliado en Francia que fue deportado al campo de concentración de Mathausen tras la guerra.

En este sentido, y para dar una mayor difusión, Olivares tiene previsto trasladar esta exposición (que puede visitarse en su emplazamiento actual hasta el próximo 12 de abril) a otros distritos, así como a escuelas, bibliotecas y espacios culturales.

Aniversario del fin de la guerra

Su inauguración coincide con la fecha considerada como el final de la Guerra Civil española (1936-39), el 1 de abril, aunque muchos de los combatientes de la República habían emprendido la retirada hacia Francia y sus “campos de acogida” meses atrás.

La muestra, que presenta un doble recorrido en francés y español, está compuesta por 15 paneles que, por orden cronológico, relatan la historia que marcó al casi medio millón de españoles que emprendieron la senda del exilio.

La exposición se remonta a los últimos años del mandato de Alfonso XIII, y avanza hasta la vida actual de algunos exiliados que se quedaron a vivir en territorio galo.

Entre medias, queda la II República, la Guerra Civil, la Retirada y el exilio, la lucha contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, y la liberación de Francia.

Documentos y fotografías

La muestra también recoge carteles de propaganda de la Guerra Civil y otro tipo de documentos como pasaportes, cartas de deportación o fotografías de republicanos.

Asimismo, se pueden ver ejemplares de publicaciones que los exiliados españoles crearon en París, como ‘Solidaridad Obrera’ o ‘Hispania’, el Boletín de la Federación Española de Deportados e Internados Políticos, víctimas del fascismo.

Hay espacio también para historias como la de los combatientes de la división ‘La Nueve’, compuesta mayoritariamente por republicanos españoles, y que bajo la dirección del general Leclerc fueron los primeros en entrar y liberar París del nazismo.

Comandando tanques con nombres bautizados en honor a batallas de la Guerra Civil, como el ‘Guadalajara’, el ‘Teruel’ o el ‘Ebro’, los republicanos españoles fueron héroes anónimos de la Segunda Guerra Mundial, ya que cayeron en el olvido en los libros de historia franceses.

Precisamente, el pasado mes de febrero el Ayuntamiento de París homenajeó con su mayor distinción a tres de estos republicanos españoles, Rafael Gómez, Manuel Fernández y Luis Royo Ibáñez, supervivientes de ‘La Nueve’, que más de sesenta años después de sus hazañas fueron reconocidos.

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