1936 – Batalla de Madrid


Batalla de Madrid ,se denomina al conjunto de episodios bélicos sucedidos en Madrid en el transcurso de la Guerra Civil Española fundamentalmente durante el mes de noviembre de 1936. La sublevación militar contra el gobierno de la II República en julio de 1936 no triunfó en Madrid. Los sublevados se atrincheraron en el Cuartel de la Montaña y fueron reducidos el 20 de julio.

Tras fracasar el alzamiento militar, el bando nacional planeó una campaña rápida para terminar la guerra con la toma de Madrid. La acción fundamental de la ofensiva sería el avance del ejército del general Mola sobre la capital desde en Norte. Sin embargo, la organización de las milicias populares en Madrid tuvo como primer efecto la contención de la ofensiva en la sierra de Guadarrama y la posterior estabilización del frente en esa zona.

Mientras tanto, el fogueado ejército de Marruecos, que había ido ocupando la zona occidental de Andalucía y Extremadura encontraba escasa resistencia entre los milicianos republicanos que no habían usado un arma en su vida y se dirigió a Madrid a cuyas afueras llegó, al mando del general Varela, el 18 de octubre. Ante la amenaza de los nacionales, el día 6 de noviembre, el gobierno de la República, dando por perdida la ciudad, se trasladó a Valencia, dejando la defensa de la capital en manos de la Junta de Defensa de Madrid, que integraba a representantes de las diferentes fuerzas políticas que defendían la República, bajo el mando militar del general Miaja. Miaja y su jefe de Estado Mayor, el teniente coronel Rojo, se aprestaron a diseñar un plan de defensa de Madrid que impidió la rápida caída de la capital.

Entonces fue cuando se creó el Ejército Popular para la defensa de la República, empezando su misión en Madrid. Si bien las tropas asaltantes consiguieron cruzar el río Manzanares, las mejores tropas del ejército nacional se estrellaron contra la resistencia republicana con duros combates en torno a la Casa de Campo, la Ciudad Universitaria y el barrio de Argüelles, donde se estabilizó el frente. Ante la imposibilidad de tomar la capital, el ataque se suspende el 11 de noviembre. La resistencia de las milicias populares predominantemente socialistas y comunistas, luego militarizadas para formar el Ejército Popular, unida de forma decisiva a los refuerzos de las Brigadas Internacionales, permitió que Madrid, convertido en un símbolo de resistencia contra los sublevados (¡No pasarán!), siguiera en manos de la República durante el resto de la contienda. Miles de madrileños ayudaron a los milicianos cavando trincheras, instalando puestos médicos, de comida. El 9 de noviembre de 1936 la primera brigada internacional de voluntarios extranjeros desfilo por la Gran Vía, ante la multitud que los vitoreaba equivocadamente: “¡Vivan los rusos!”, para enfrentarse directamente al Ejército de África.

Durante el año 1937, hubo varios intentos de cercar Madrid, evitando el ataque frontal a la ciudad: batallas del Jarama (una de las más encarnizadas de la guerra) y Guadalajara (en la que intervienen fuerzas italianas), que no consiguieron sus objetivos. El fracaso ante Madrid hizo que se prolongara el conflicto, el cual duraría hasta 1939.

Batalla de Madrid

Parte de la Guerra Civil Española

Fecha

del 8 al 23 de noviembre de 1936

Lugar

Madrid, España

Resultado

Victoria republicana

Beligerantes

II Republica Española

B. Internacionales

Bando Nacional

Comandantes

José Miaja

Emilia Mola

Fuerzas en combate

42.000

(incluye milicias anarquistas, socialistas y comunistas y de las Brigadas Internacionales)

40.000

Bajas

~ 5.000 muertos o heridos (incluida población civil)

~ 5.000 muertos o heridos

 

Cuando el Metro de Madrid saltó por los aires en la Guerra Civil


ABC.es

  • Cientos de madrileños se refugiaban de los bombardeos en el suburbano, que sirvió al Ejército Republicano como fábrica y depósito de municiones
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Refugiados en el Metro de Madrid, durante la Guerra Civil española

Durante la Guerra Civil, en plena defensa republicana de Madrid, el Metro desempeñó una doble dimensión, elevada en la fecha sobre su consideración como medio de transporte. Por un lado, consecuencia de los bombardeos y la consiguiente desolación de la ciudad, sirvió como refugio para cientos de madrileños; por el otro, reconfigurado entonces en términos logísticos y belicistas, pasó a ser una fábrica de municiones y un almacén de explosivos al servicio del Ejército Republicano. El suburbano, como parte de la ciudad, acabó dinamitado y arrasado.

Bajo el suelo de la capital, asfaltado en la superficie de escombros, se ubicaba el improvisado centro de operaciones «rojo»; asentado al paso de la calle Torrijos, hoy denominada Conde de Peñalver. En el túnel comprendido entre las estaciones de Lista y Diego de León, en torno a 300 trabajadores, especialmente mujeres, se afanaban a diario en rellenar obuses y proyectiles y perfilar el armamento. El acopio del arsenal, desarrollado desde enero de 1937, tuvo un efecto nefasto.

Un suceso «secreto»

La Compañía Metropolitana de Madrid, gestora del entramado, ya había alertado de la peligrosidad de utilizar el andén para tal caso, pero su aviso fue inerte. Incluso se ignoró cuando una pequeña explosión inundó de humo los túneles, restableciéndose enseguida el servicio. Así, el 10 de enero de 1938, apenas un año después de hacerse efectivo el almacén, una gigantesca detonación arrasó el Metro desde la parada de Lista, cuya onda expansiva alcanzó hasta tres paradas anexas. Nunca llegó a confirmarse totalmente el origen, pero los indicios apuntan a un incendio; intencionado o no, no se sabe.

Los daños en la superficie, que afectaron a la estructura de los edificios contiguos, no fueron, siquiera, una mínima parte de los sufridos en el Metro. Varios trenes fueron alcanzados y decenas de personas murieron atrapadas bajo tierra. La edición de ABC Sevilla del 15 de enero cifraba en 700 a los fallecidos, según una información recogida de L’Epoque. El registro de La Almudena -según ciertos escritos-, sin embargo, fue de 63 muertos.

El breve apunte de ABC sobre el suceso fue una excepción, pues ningún medio se hizo apenas eco. El gobierno, en ese sentido, se esmeró en que la noticia no trascendiera, sin aportar reseña ni detalle alguno. Según un informe del bando nacional, existía la seguridad de que todo Madrid estaba conectado en el subterráneo, y depósitos similares estaban listos para ser explosionados en el momento que sus tropas entraran en la capital.