Tag Archive: ISS



El Mundo

  • Scott Kelly, un año en el espacio mostrando la belleza de la Tierra

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La sobrecogedora belleza de nuestro planeta, visto desde el espacio, protagoniza un documental para IMAX 3D que promete hacer a los espectadores “sentir la Tierra como nunca antes”. Narrado por la actriz Jennifer Lawrence, la película, cuyo título es A Beautiful Planet, presenta secuencias de nuestro planeta grabadas por los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). El filme, realizado con la cooperación de la NASA, se estrenará el 29 de abril.

La Tierra es descrita como “un maravilloso planeta azul, cubierto con una fina capa de nubes” pero también advierten desde la película de que nuestro planeta está sufriendo cambios. “Desde el espacio, la Tierra resplandece por las noches por la intense electricidad de la expansión humana en el globo. Pero está en nuestro poder proteger el planeta”.

Fue en septiembre de 2014 cuando cinco astronautas a bordo de la ISS comenzaron a grabar tanto la Tierra como sus actividades en la estación con unas cámaras digitales de Canon que les entregó la NASA. Los cinco tripulantes encargados de esta misión han sido Barry Wilmore, Terry Virts y Kjell Lindgren, el japonés Kimiya Yui y Scott Kelly, que recientemente ha protagonizado las portadas de los medios en todo el mundo al finalizar su ‘año en el espacio’.

Kelly ha pasado 340 días en la ISS como parte de un experimento para estudiar los cambios que producen en el cuerpo las largas estancias en el espacio y en un futuro poder hacer un viaje tripulado a Marte. Su hermano gemelo idéntico, Mark Kelly, ha permanecido en la Tierra y se ha sometido a los mismos exámenes médicos que Scott para poder hacer el estudio de los efectos de vivir en gravedad cero.

“Estamos entusiasmados por mostrar A Beautiful Planet a los espectadores de IMAX’, afirmó en un comunicado Greg Foster, vicepresidente de IMAX y consejero delegado de IMAX Entertainment. Desde su privilegiada vista a 400 kilómetros de altura, los astronautas han captado unas imágenes únicas que a través de una pantalla IMAX serán aún más impresionantes.

Toni Myers, el director del documental, lleva desde 1971 filmando películas para IMAX y la última película que hizo sobre el espacio, Hubble 3D, que narra la última misión de la agencia espacial estadounidense al Hubble Space Telescope, ha recaudado 70 millones de dólares desde que se estrenase en 2010. A Beautiful Planet es la segunda película que realiza grabada desde el espacio con la Tierra como protagonista. En 1990 estrenó ‘Planeta Azul’ donde por primera vez las cámaras del espacio grabaron la Tierra para mostrar a gran escala los cambios que sufre el globo por las fuerzas de la naturaleza y la acción humana.

Jennifer Lawrence, que ganó un Oscar por El lado bueno de las cosas en 2012, pone su voz a este documental y se une a otros actores como Leonardo DiCaprio o Tom Cruise que ya han prestado sus voces como narradores de películas espaciales de IMAX.


ABC.es

  • Gerstenmaier, responsable de misiones tripuladas de la NASA, explica los retos y los próximos pasos del viaje hasta el Planeta Rojo

    ABC Los terranos llegaremos al Planeta Rojo en 2030

    ABC | Los terranos llegaremos al Planeta Rojo en 2030

Una de las preguntas que más veces se le suele hacer a los científicos de la NASA es por qué es importante viajar al espacio. O, dicho de otro modo, qué sentido tiene hacer inversiones multimillonarias en explorar los confines del Sistema Solar si en la Tierra hay problemas más apremiantes. Este jueves, William H. Gerstenmaier, administrador asociado para la Exploración y Operaciones Tripuladas de la agencia espacial, viajó a Madrid para responder a ese interrogante, una vez más.

Lo hizo con motivo delcincuenta aniversario de la inauguración del «Madrid Deep Space Communication Complex», el centro de comunicaciones con el espacio profundo de Robledo de Chavela (Madrid), que trabaja con la NASA. Esta fecha fue aprovechada por la Obra Social La Caixa y por la Embajada de Estados Unidos en España para organizar un encuentro en el que dar a conocer los desafíos que plantea la exploración espacial y la llegada del hombre a Marte alrededor de 2030.

«No sé si vamos a poder conseguirlo, aún hay mucho que hacer», reconoció Gerstenmaier en un encuentro con periodistas. Allí explicó que, a la espera de que se decida si se prorroga el trabajo en la Estación Espacial Internacional (ISS), que finalizará en 2020 o en 2024, y de cuya tripulación es responsable en parte, la agencia tiene previsto «romper el cordón umbilical con la Tierra en la década de 2020 a 2030». Lo que, dicho de otra forma, significa que los exploradores espaciales se centrarán en desarrollar sistemas que permitan a las tripulaciones ser más autónomas.

Tal y como afirmó Gerstenmaier, esto es crucial si se quiere llegar al Planeta Rojo, ya que «mientras un tripulante de la ISS puede tardar dos o tres horas en volver a la Tierra si hay un problema, desde Marte tardaría meses o años. Además, las señales de radio tardan unos 15 minutos en ir y otros 15 en volver».

Esa deseada autonomía pasa en primer término por poner a punto la próxima generación de naves suborbitales para transporte de mercancías y tripulaciones. También será necesario llevar a cabo nuevas misiones en la «zona experimental», una región del espacio situada entre la órbita terrestre y la Luna, para implementar el «hardware» y los protocolos que harían falta para ir a Marte.

Frentes abiertos en la NASA

Pero Gerstenmaier recordó que la NASA tiene aún muchos frentes abiertos. En primer lugar, debe definir la duración de su misión y las metas de la tripulación una vez que llegue al Planeta Rojo. En este cometido parece evidente que los sistemas automatizados tendrán un gran papel, si bien el científico señaló que hay quienes incluso consideran que no habría que enviar tripulaciones a Marte: «Hay un debate muy importante en torno a si debemos llevar humanos o robots en su lugar», apuntó. «Yo creo que las personas marcan una gran diferencia, para nosotros seríairremplazable saber qué sensaciones o experiencias tiene un humano en el planeta», agregó.

Sea como sea, la tarea está lejos de ser sencilla: «Creemos que necesitaremos enviar 20 o 25 estructuras antes de poder mandar a una tripulación. No tenemos generadores de oxígeno lo bastante fiables y aún hay que resolver losproblemas psicológicos que supone el aislamiento de las tripulaciones tanto tiempo. Mientras los tripulantes de la ISS pueden navegar por internet, las comunicaciones con Marte serían lentas», enumeró.

Además, en un viaje que puede durar tres y cuatro años, surge el gran problema de las provisiones: «No podemos empaquetar todo lo que necesitaríamos. Hay que desarrollar sistemas de cultivo–siguiendo el camino marcado por el experimento de las lechugas que se cultivaron en el espacio–y comprobar que no produzcan demasiado oxígeno o acaben contaminadas». Por otro lado, el responsable de la NASA recordó que harían falta suplementos vitamínicos y fármacos de mayor duración de los disponibles ahora.

¿Para qué se va al espacio?

Además, tuvo tiempo para para contestar a la «temida» pregunta de para qué sirve la exploración espacial: «Es importante enfrentarse a nuevos desafíos, conseguir cosas que no habíamos hecho hasta ahora–lleva en la NASA desde 1977 y reconoce que ahora son capaces de retos que antes no habrían imaginado–». Por último, recordó beneficios más tangibles, como los avances médicos en desgaste de huesos o el desarrollo de internet o del GPS. «El comienzo de internet se lo debemos a la misión que nos llevó a la Luna», remachó.

Madrid, crucial en la misión tripulada


ABC.es

  • «Hola Madrid!»; así es el saludo que la astronauta Cristoforetti, que lleva en una misión de casi seis meses, ha compartido en Twitter junto a una foto de la capital desde el espacio
 @ASTROSAMANTHA Instantánea de Madrid desde el espacio, compartida desde el perfil de la astronauta

@ASTROSAMANTHA
Instantánea de Madrid desde el espacio, compartida desde el perfil de la astronauta

Samantha Cristoforetti, astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha sacado una fotografía de Madrid desde la Estación Espacial Internacional (ISS). «¡Hola Madrid! Te ves brillante y hermosa por la noche», ha escrito la italiana en su cuenta de Twitter.

La imagen muestra junto a la capital, el área metropolitana, con las principales ciudades del extrarradio. Tampoco ha pasado desapercibida la oscuridad de las dos provincias castellanas, mucho menos pobladas, que rodea a Madrid.

La astronauta, de origen italiano, ha llevado a cabo, durante los últimos seis meses de su misión, experimentos de física, biología y fisiología humana que necesitan las condiciones de microgravedad que se dan en la Estación Espacial.

Cristoforetti también ha estudiado el efecto de la radiación y ha experimentado con nuevas tecnologías útilespara próximas misiones, además de dirigir el desacople de la nave automática de suministros de la ESA Georges Lemaitre (quinta y última de la exitosa serie de naves europeas ATV), entre otros objetivos.


ABC.es

  • La agencia aeroespacial de EE.UU. confía en dos empresas privadas -Boeing y SpaceX- para acabar con la dependencia de los cohetes rusos para mandar misiones a la Estación Espacial Internacional
La NASA tendrá su «puente aeroespacial» en 2017

Boeing Boeing y Space X han sido seleccionadas para desarrollar naves que lleven astronautas a la ISS

Los planes de la NASA de ‘subcontratar’ sus viajes a la Estación Espacial Internacional (ISS) están más cerca de ser una realidad. Esta semana, la agencia aeroespacial de EE.UU. presentó los avances de su Programa de Tripulación Comercial.

Fue el primer acto público conjunto con sus dos socios en esta aventura, las empresas Boeing y SpaceX. Ambas fueron seleccionadas el pasado mes de septiembre para desarrollar naves y sistemas seguros, fiables y eficientes para llevar astronautas a la ISS desde plataformas de lanzamientos estadounidenses.

Según la directora del programa, Kathy Lueders, “ambas compañías ya han conseguido hitos importantes”. Boeing contempla una prueba de lanzamiento abortada para febrero de 2017, seguido de un vuelo sin tripulación en abril de 2017 y un vuelo tripulado por un piloto de Boeing y un astronauta de la NASA en julio de ese mismo año.

El calendario de SpaceX lleva más adelanto: su primer lanzamiento abortado será dentro de un mes, y un vuelo abortado en algún momento de este año. El primer vuelo no tripulado será a finales de 2016 y la primera prueba con tripulación se prevé para comienzos de 2017.

El director de la NASA, Charlie Bolden, celebró el avance del proyecto: “Es un gran testamento del ingenio y el saber hacer estadounidense, y valida la visión que tuvimos hace algunos años cuando nos preparábamos para el final de los transbordadores espaciales”.

Ahorro de costes

El programa de transbordadores se cerró en 2011 y, desde entonces, la NASA ha tenido que depender de las naves rusas Soyuz para poner a sus astronautas en órbita. Una de las grandes ventajas del proyecto con Boeing y SpaceX -una de cuyas prioridades es proporcionar naves reutilizables, como lo fueron los transbordadores- será el ahorro de costes. Se calcula que llevar un astronauta a la ISS le cuesta a la NASA 71 millones de dólares, que van a parar a Roscosmos, la agencia espacial rusa. Con su nuevo ‘puente aeroespacial’, el precio por billete podría caer a entre 20 y 30 millones de dólares.

“No quiero volver a firmar un cheque para Roscosmos a partir de 2017”, dijo Bolden el pasado lunes, según la cadena NBC.

La reducción de costes podría tener un efecto más amplio que el de facilitar el trabajo a la NASA. “Las compañías podrán ofrecer servicios de transporte espacial a ciudadanos, compañías e instituciones, lo que podría convertirse en una nueva industria para el sector aeroespacial estadounidense”, dijo la agencia en un comunicado.

En el plano científico, las nuevas naves permitirán que la tripulación de la ISS se amplíe hasta siete astronautas estadounidenses o cosmonautas rusos, lo que se traduce en que se duplicará el tiempo disponible para desarrollar investigación: podrán hacerlo 80 horas a la semana, en lugar de las 40 horas actuales.

La ‘subcontratación’ de estos servicios también permitirá a la NASA esforzarse en objetivos más ambiciosos y lejanos en el tiempo: entre ellos, llegar a Marte, con el desarrollo del cohete Space Launch System y de la nave Orión. Las previsiones de la agencia para que una misión tripulada visite el Planeta rojo se sitúan en la década de 2030.

“Cuesta mucho trabajo salir de este planeta y muchísimo más llegar a Marte”, dijo Bolden.


El Mundo

  • Planean enviar nuevos vuelos tripulados a la EEI en 2017
Foto de archivo del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral.

Foto de archivo del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral.

 

Los astronautas de la NASA dejarán de depender de las naves rusas Soyuz para viajar al espacio en 2017. Boeing y Space X serán las primeras empresas privadas que les lleven a la Estación Espacial Internacional (ISS), de modo que la agencia de EEUU podrá centrarse en preparar el deseado viaje a Marte, previsto para principios de la década de los años 30. Así lo ha asegurado esta noche Charles Bolden, director de la NASA, en una rueda de prensa retransmitida por internet en la que según se había adelantado, “harían un gran anuncio relacionado con los lanzamientos de vuelos tripulados en EEUU”.

Según Bolden, la NASA inicia con este paso “lo que promete ser el capítulo más ambicioso y emocionante de la historia de la exploración espacial”. El director de la agencia espacial considera además que esta asociación dará la oportunidad a más personas de experimentar el regocijo de un vuelo espacial”.

Boeing y Space X (Space Exploration Technologies) han sido las ganadoras del concurso de la NASA para construir naves espaciales. La primera recibirá 4.200 millones de euros y la segunda 2.600 millones.

“Es un día emocionante para nosotros”, ha declarado el astronauta Mike Fincke, que ha participado en dos misiones en la Estación Espacial Internacional (ISS) y ha asistido a la rueda de prensa celebrada en el Centro Espacial Kennedy de Florida.

Dependencia de los rusos

Los astronautas de la NASA se quedaron sin nave propia para viajar al espacio el 21 de julio de 2011, cuando el transbordador (shuttle) Atlantis completó su última misión y puso fin a la era de los transbordadores.

Estas naves espaciales, que EEUU utilizó durante tres décadas, eran un prodigio de la tecnología aeroespacial pero también era muy caras de mantener y sensibles a las averías, como demostraron las tragedias del Columbia y el Challenger, los dos shuttle que hicieron explosión matando a todos los astronautas que viajaban a bordo y conmocionando al país.

Así que el presidente de EEUU, Barack Obama, que no tenía presupuesto para que la NASA mantuviera la flota de transbordadores y diseñara al mismo tiempo una nueva nave, optó por cancelar el programa. Hasta que estuviera lista la nueva nave espacial viajarían en los vehículos rusos Soyuz y se establecerían acuerdos con empresas privadas para incentivar que, bajo la supervisión de la agencia espacial de EEUU, desarrollaran naves que transportaran a sus astronautas reduciendo los costes. La decisión fue acogida con críticas por una parte del sector aeroespacial, a los que no hacía ninguna gracia la idea de que una potencia espacial como EEUU dependiera de los rusos en un sector tan sensible.

El enfrentamiento de EEUU con Rusia a raíz de la reciente crisis de Ucrania ha vuelto a reabrir ese debate.


El Pais

  • La tecnología óptica será un cambio como pasar de Internet por línea telefónica convencional a la ADSL

Ilustración de la Estación Espacial Internacional (ISS) con el haz láser del experimento OPALS de comunicaciones ópticas con tierra. / NASA/JPL

La transmisión de datos desde las naves espaciales tiene actualmente un importante cuello de botella debido a la comunicación por radiofrecuencia que se utiliza y que las agencias aspiran a sustituir por la más eficaz tecnología láser. La NASA iniciará dentro de poco un experimento de comunicaciones de este tipo con la Estación Espacial Internacional (ISS) y para ello enviará el próximo domingo a la base orbital un dispositivo capaz de establecer esa comunicación óptica con un centro en tierra durante breves intervalos. El equipo de este experimento, denominado OPAL, partirá hacia la ISS el próximo domingo en la nave de carga Dragon (de la empresa SpaceX). El cambio de la tecnología actual a la comunicación óptica con las naves espaciales será como pasar de Internet por la línea telefónica convencional a la ADSL, dicen los responsables del proyecto. Esto facilitará, por ejemplo, el envío rutinario de vídeos de alta resolución con información científica que recogen las misiones científicas espaciales.

Como los haces de láser son muy finos, uno de los grandes retos de esta tecnología es lograr que la nave espacial mantenga apuntado el haz al receptor en tierra. El objetivo del experimento OPAL (Optical Payload for Lasercomm Science), que durará tres meses, es transmitir un vídeo desde la ISS al telescopio de comunicaciones OCTL, situado en Wrightwood, California. Desde tierra se enviará un haz láser de referencia al instrumento, que estará instalado en el exterior de la estación espacial, y este lo localizará con una cámara de gran angular. Una vez establecido el contacto y los parámetros de seguimiento para mantener eficazmente la comunicación en presencia de interferencias y alteraciones como el movimiento de la propia estación o las turbulencias atmosféricas, el OPAL emitirá un láser modulado con la información del vídeo codificada al telescopio.

El experimento se realizará en los intervalos adecuados de sobrevuelo de la ISS sobre California, cuando la ISS cruce el cielo a la vista del telescopio. Serán unos dos minutos en cada uno de los intervalos, que se producirán cada tres días aproximadamente. “Es como apuntar un puntero láser ininterrumpidamente durante dos minutos a un lunar con el diámetro de un cabello humano desde una distancia de 10 metros y caminando “, explica Bogdan Oaida, ingeniero de sistemas del Jet Propulsion Laboratory (de Caltech), en California, que es responsable de proyecto OPAL.

No es el primer experimento de comunicación óptica que hace la NASA en el espacio. El año pasado, la nave automática LADEE en órbita lunar estableció contacto mediante esta tecnología con la Tierra, a 384.000 kilómetros de distancia. Batió un récord de transmisión, con 622 megabits por segundo mediante un haz de láser de pulsos, de la Luna a la Tierra (20 megabits por segundo en sentido contrario). La Agencia Europea del Espacio (ESA), que también está trabajando en las comunicaciones láser, participó en el experimento con la LADEE.


El Mundo

La Estación Espacial Internacional (ISS).| NASA

La Estación Espacial Internacional (ISS).| NASA

La NASA ha perdido el contacto durante alrededor de tres horas con la Estación Espacial Internacional debido a un problema informático. Así lo ha anunciado este martes la agencia espacial estadounidense, que poco después de anunciar que había perdido la comunicación con la plataforma orbital, aseguró que ya estaba resuelto el problema.

El apagón en las comunicaciones se produjo el martes por la mañana a las 15.45, hora peninsular española. En ese momento, los controladores de vuelo de Houston (en Texas) estaban actualizando un programa informático en un ordenador que hay a bordo de la ISS, pero uno de los sistemas no funcionó correctamente, según explicó la NASA en un comunicado. Tres horas después la NASA ha comunicado que “todos los sistemas funcionan de nuevo con normalidad”.

Los seis astronautas que en la actualidad conforman la tripulación de la ISS (dos estadounidenses, tres rusos y un canadiense) han trabajado conjuntamente con los ingenieros en tierra para restablecer las comunicaciones.

Kevin Ford es el actual comandante de la ISS, la plataforma orbitan en la que viven los astronautas en el espacio y que está situada a unos 400 kilómetros de distancia de la Tierra.


ISSTracker ~ Real-Time Location Tracking of the International Space Station.

HISTORIA DE LA ISS

Un proyecto ambicioso

La actual “Estación Espacial Internacional” (ISS de sus siglas en inglés) nació del programa espacial “Freedom” desarrollado por EEUU. En 1984, en su mensaje sobre el estado de la nación, el presidente Ronald Reagan estableció, oficialmente, la intención de desarrollar una estación orbital permanente, que después se conocería como Estación Espacial Freedom.

Se invitó a países como Canadá, Europa y Japón a unirse a este proyecto y los acuerdos llegaron con la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y la Agencia Espacial Europea (ESA) en septiembre de 1988, y con el gobierno de Japón (GOJ) en marzo de 1989. Sin embargo, en respuesta a sucesivas restricciones presupuestarias y protestas sobre una estructura administrativa inmanejable, la administración de la presidencia y el administrador de la NASA Dan Goldin, pidieron un rediseño de la estación en un plazo comprendido entre primavera y verano de 1993.

La estación espacial Freedom, proyecto inicial de la NASA

Se desarrollaron tres alternativas para el programa espacial, de las cuales fue escogida la primera, bautizada por Clinton como Estación Alfa, una versión simplificada del proyecto Freedom. Esta opción se convirtió posteriormente, en la Estación Espacial Internacional (ISS), en la que recaen los esfuerzos que la NASA está dedicando actualmente.

Las condiciones que se establecieron para el desarrollo de la Estación incluyeron:

  • el empleo de la mayor parte posible de hardware y sistemas ya desarrollados para la estación Freedom (aproximadamente el 75% de sus diseños fueron incorporados para el programa de la ISS)
  • el continuo compromiso de todas las compañías internacionales en el proyecto
  • y un diseño que pudiera ser implementado dentro de estrictas restricciones presupuestarias

En septiembre de 1993, se construyó un plan de desarrollo del programa (PIP) pensado para la nueva ISS. El PIP fue coordinado con el acuerdo de todas las partes comprometidas en aquel momento. Sobre este plan, la NASA alcanzó una resolución con el gobierno y el congreso de los EEUU, por el cual, la ISS sería desarrollada con un presupuesto de $2.1 billones por año, hasta un total de $17.4 billones. Por su parte, la NASA se comprometió a que el proyecto se desarrollaría con los $2.1 billones anuales, sin necesidad de presupuestos adicionales que pudieran surgir. A cambio, el programa no sufriría otros posibles rediseños. La administración y el congreso aceptaron.

Mientras tanto las negociaciones entre los gobiernos de EE.UU. y Rusia continuaron sobre el tema de la cooperación, una vez superado el final de la guerra fría. En el proceso de esta negociación se sugirió la participación por parte de Rusia en el programa de la estación espacial. El 6 de diciembre de 1993 se formuló una invitación oficial a Rusia para participar como un miembro más en el proyecto espacial y, poco más tarde, Rusia aceptó la invitación conjunta de Japón, Europa y Canadá.

Con el propósito de supervisar estos acuerdos, la agencia norteamericana formó una nueva oficina para este nuevo programa, situada en el Centro Espacial Johnson. Actualmente en el proyecto de la ISS trabajan 16 países: EEUU, Canadá, Rusia, Japón, Italia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega, Francia, España, Alemania, Gran Bretaña, Suecia, Suiza y Brasil.

El 20 de noviembre de 1998, un cohete ruso Protón colocó en órbita el primer módulo de la futura ISS, el módulo ruso Zarya, diseñado para dotar a la Estación de la energía y propulsión iniciales. Poco después se le unió el Nodo 1 (Unity). Otros módulos vinieron después y la primera tripulación permanente llegó en el año 2000. El viaje continúa… y puedes ver su situación en tiempo real en el siguiente enlace:

ISSTracker ~ Real-Time Location Tracking of the International Space Station


El Mundo

Un recorrido por la carrera espacial a través de los sellos

Durante décadas los sellos de correos han sido un indicador de los personajes y los acontecimientos que pasarían a la historia. Y las hazañas de los astronautas han sido un tema recurrente en la ediciones postales de muchos países, sobre todo de EEUU y la URSS.

El ingeniero de la NASA José Manuel Grandela ha logrado reunir una de las mejores colecciones filatélicas sobre la carrera espacial, una modalidad que se conoce como astrofilatelia. Una parte de su ‘tesoro’, compuesto por unos 5.000 documentos, se exhibe en la exposición ‘La aventura del espacio’ junto a cientos de objetos originales de la NASA y réplicas de las naves espaciales más emblemáticas. La muestra, en la Casa de Campo de Madrid, acaba de ser prorrogada hasta el 22 de julio.

Durante cuarenta años Grandela trabajó como ingeniero controlador de naves espaciales en el centro de control de la NASA en Madrid. Primero, en Fresnedillas y, posteriormente, en Robledo de Chavela.

“Cuando entré a trabajar en la estación tenía 23 años y el 99% de la plantilla era estadounidense. Sólo éramos cinco españoles. Nuestra misión no era sólo aprender ese mundo, que para nosotros era de ciencia-ficción y no se parecía en nada a lo que habíamos aprendido, sino ir reemplazando poco a poco a los estadounidenses”, recuerda Grandela, que en la actualidad tiene 66 años y ya está jubilado. La primera misión de este ingeniero fue la del ‘Apollo 11’, en la que la estación madrileña de Fresnedillas tuvo un papel clave, pues aquí fue donde se recibieron las primeras palabras de Neil Armstrong.

Cartas enviadas desde el espacio

Su trabajo en la NASA le ha permitido tener un acceso privilegiado a los sellos y sobres conmemorativos de las misiones espaciales y hacerse con una magnífica colección que incluye una carta manuscrita enviada desde la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2004 y otra misiva que fue mandada desde la estación rusa Mir, ya desaparecida.

La ISS sigue contando con una oficina postal que gestiona las decenas de cartas que reciben los astronautas y las que ellos mismos envían desde la plataforma orbital. El comandante de la misión es también el cartero espacial. Con cada nave viajan entre 100 y 200 cartas.

Su afición a la filatelia comenzó cuando tenía unos 12 años, un hobbie que siguió cultivando en los años siguientes, cuando empezó a fraguarse la carrera espacial. En 1957 la URSS mandó al espacio el primer satélite, poco después a la perra Laika y en 1961, a su primer hombre, Yuri Gagarin. A diferencia de los estadounidenses, que no dedican sellos a ningún personaje vivo, los soviéticos se volcaron en ensalzar sus éxitos espaciales a través de la edición de sellos de correos dedicados a sus héroes, como Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio.

Los estadounidenses también lanzaron sellos de su carrera espacial aunque, en lugar de estampar la cara de John Glenn, el primer astronauta de la NASA que hizo un vuelo orbital, se lanzó una edición dedicada al Proyecto ‘Mercury’.

El sello de 10 centavos que conmemoró la misión del ‘Apollo 11’ fue diseñado por Paul Calle, que había sido el autor de otras ediciones dedicadas a la carrera espacial. Como era habitual, se imprimían con antelación y su diseño era secreto. Calle dibujó a un astronauta descendiendo del módulo lunar, sacando el pie izquierdo. Para asegurarse de que Neil Armstrong no sacaría primero el derecho, el dibujante solicitó una entrevista de urgencia a la NASA para que pidieran al astronauta que sacara el pie izquierdo.

Menos conocido es el correo por cohete, que se desarrolló a finales de los años 20 y principios de los 30. Durante este periodo algunos países usaron los cohetes para enviar medicinas, cartas y alimentos a zonas de difícil acceso (por ejemplo, debido a inundaciones o grandes nevadas). En la exposición se muestra una de las cartas que viajaron en el primer correo por misil (que fue lanzado desde un submarino el 1950).

Los visitantes podrán descubrir otras anécdotas poco conocidas de la carrera espacial. Por ejemplo, en 1983 un cargamento de 261.900 cartas sustituyó en la bodega del transbordador ‘Challenger’ a los experimentos biológicos que se habían echado a perder al ser pospuesta la misión. El ingeniero conserva uno de los sobres que se imprimieron a toda prisa para viajar en el ‘Challenger’. Es una de sus piezas favoritas.

Los matasellos de las cartas indican las fechas en las que se lanzaron o regresaron las misiones, por lo que según señala Grandela, estos documentos le resultan muy útiles como referencia y para recordar fechas: “Me gusta mucho investigar, sacar a la luz la historia que hay detrás de cada una de estas piezas”, señala.

La edición de sellos relacionados con la carrera espacial fue una buena fuente de ingresos de divisas para algunos países. En España, sin embargo, la carrera espacial pasó bastante inadvertida y los medios de comunicación informaron muy poco de ella. El propio Grandela fue el que solicitó la creación del primer sello relacionado con el espacio. Era de 25 pesetas y fue dedicado a la estación de control de la NASA en Madrid. Grandela hizo las fotos de las antenas que se utilizaron para el diseño: “Para mi fue una gran satisfacción”, asegura.


El Mundo

  • Los astronautas de la ISS captaron desde el espacio el fenómeno
  • Kuipers ha bautizado la imagen ‘Hundimiento de la Superluna en la atmósfera’

Los habitantes de la Tierra no han sido los únicos que el pasado fin de semana quedaron deslumbrados por la Superluna que se podía observar en el cielo. También los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) quisieron fotografiar el fenómeno y han logrado captar al satélite ‘achatado’ por el horizonte terrestre.

El tripulante de la Agencia Espacial Europea (ESA), André Kuipers, ha publicado en su cuenta de ‘twitter’ una imagen de la Luna captada desde el módulo espacial y que ha titulado ‘hundimiento de la Superluna en la atmósfera’. Según han explicado los expertos, esta visión se produce cuando el satélite comienza a deslizarse por detrás de la Tierra, y la ISS lo va perdiendo de vista “como en una puesta de sol”.

Además, Kuipers ha captado otras imágenes de la Luna brillante sobre el planeta y enmarcada por la negrura del espacio. Del mismo modo, los astronautas han grabado un video de la Superluna en el espacio.

En el momento de las imágenes, la luna estaba a 356.955 kilómetros de la Tierra. Los astrónomos han señalado que podría aparecer hasta un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante de lo que los ciudadanos desde la Tierra lo pudieron observar. En promedio, la Tierra está aproximadamente a 384.400 kilómetros de la Luna.

Así, la Superluna del pasado sábado se produjo cuando la ésta alcanzó su punto de perigeo de mayo -el más cercano que se va a producir en 2012-. La última Superluna tuvo lugar el 19 de marzo de 2011.

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