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  • El descubrimiento es un paso importante en la búsqueda de vida en otros mundos

La ciencia acaba de dar un nuevo e importante paso en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Se trata de la detección de una atmósfera en un mundo muy similar al nuestro, una Super Tierra llamada GJ 1132b con apenas 1,6 veces la masa terrestre y un tamaño solo 1,4 veces mayor. De hecho, se trata del exoplaneta más parecido al nuestro en el que se ha podido detectar hasta ahora la presencia de una atmósfera. El trabajo acaba de publicarse en The Astronomical Journal.

El equipo, que incluye investigadores del Instituto Max Planck de Astronomía, utilizó para su hallazgo el telescopio de 2,2 metros ESO/MPG, en Chile, para obtener imágenes de la estrella anfitriona (GJ 1132) y medir los sutiles cambios de brillo causados por la absorción de luz tanto del planeta como de su atmósfera cada vez que pasa frente a ella.

Aunque no estamos hablando aún de una detección directa de vida en otro mundo, se trata de un importante paso en esa dirección. En efecto, la detección de una atmósfera alrededor de GJ 1132b marca todo un hito: es la primera vez que se consigue detectar una atmósfera en un planeta de masa y radio similares a los de la Tierra.

Precisamente, la estrategia que siguen actualmente los astrónomos para detectar signos de vida extraterrestre pasa por estudiar la composición química de las atmósferas planetarias, en busca de ciertos desequilibrios químicos que, para producirse, requieren de la presencia de organismos vivos. En la Tierra, la pista la da la presencia de grandes cantidades de oxígeno.

Aún estamos lejos de lograr una detección así, aunque este estudio nos coloca un poco más cerca del objetivo. Hasta ahora, en efecto, las escasas observaciones de atmósferas en exoplanetas se llevaron a cabo en mundos mucho más grandes y muy diferentes a la Tierra: gigantes gaseosos similares a Júpiter o mundos rocosos, pero muchas veces mayores que el nuestro. Por lo tanto, esta será la primera vez que se pueda analizar con detalle la atmósfera de un planeta similar en masa y tamaño al que nosotros habitamos.

GJ 1132b orbita alrededor de una enana roja en la constelación de Vela, a 39 años luz de distancia. Los científicos se fijaron en él precisamente porque, desde la perspectiva de la Tierra, pasa regularmente por delante de su estrella (cada 1,6 días), bloqueando una pequeña parte de su luz. Es decir, que lleva a cabo un tránsito cada poco más de día y medio.

A partir de la cantidad de luz bloqueada por el planeta cada vez que cruza por delante de su estrella, los investigadores pueden deducir su tamaño, que en este caso es de 1,4 veces el de la Tierra. Las observaciones, además, mostraron que el planeta parecía ser más grande en una de las longitudes de onda del infrarrojo que en las demás. Lo cual sugiere la presencia de una atmósfera opaca a esa luz infrarroja específica (lo que hace que el planeta parezca mayor), pero transparente en todas las demás longitudes de onda.

Los diferentes modelos atmosféricos llevados a cabo a partir de estos datos sugieren que la atmósfera de GJ 1132b es rica en agua y metano, lo cual encaja a la perfección con las observaciones realizadas.

A pesar de que aún no tenemos suficiente información para determinar si estamos, o no, ante un mundo con vida, sí que bastan para que los astrónomos se sientan optimistas. Las enanas rojas son la clase de estrellas más comunes y abundantes de nuestra galaxia (cerca del 75%) y si bien es cierto que suelen ser mucho más activas que el Sol, lo que significa que son capaces de “barrer” las atmósferas de sus mundos, los que consiguen conservarlas durante el tiempo suficiente se convierten en excelentes candidatos para albergar alguna forma de vida.

Los planes, ahora, son seguir muy de cerca las evoluciones de GJ 1132b con los mejores telescopios disponibles, como el Hubble y, a partir del año próximo, el James Webb, cien veces más potente y que permitirá analizar esa esperanzadora atmósfera con un detalle sin precedentes. Hasta ese momento, no queda más que mantener los dedos cruzados.


El Mundo

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Fotografía de la superficie de Marte en la que se aprecian los canales interpretados como sales hidratadas NASA

Uno de los principales objetivos de la exploración planetaria de Marte es la búsqueda de condiciones de habitabilidad que permitieran la existencia de vida extraterrestre. Y la presencia de agua es una de las condiciones indispensables para la vida tal y como la conocemos. Por ese motivo, desde hace décadas los equipos de científicos que trabajan en este campo han ideado decenas de estrategias para detectar la presencia de agua en el planeta rojo tanto en el pasado, como hoy en día. Pero muy pocos trabajos han podido demostrar que existe agua fluyendo por la superficie de Marte.

Hace pocos meses, el vehículo marciano ‘Curiosity’ detectaba en el Cráter Gale los primeros indicios de agua líquida en las primeras capas de la superficie del planeta, resultados que se publicaron en un trabajo liderado por investigadores españoles. Pero en aquella ocasión no pudieron ver de forma directa las rocas de sal hidratadas de las que hablaba la investigación, ya que sólo ocurren por la noche y el rover no funciona a esas horas debido a las bajas temperaturas, que oscilan entre los 50 y los 80 grados bajo cero.

Ahora, otro trabajo liderado por investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia (EEUU) ha encontrado nuevas evidencias de la presencia de agua líquida fluyendo por la superficie de Marte en la actualidad. Pero no es tan sencillo como mirar por un telescopio y ver ríos o cataratas cayendo por las montañas marcianas. De la misma forma que en el trabajo publicado gracias al análisis ambiental realizado por ‘Curiosity’, los investigadores han encontrado sales hidratadas en unas misteriosas manchas de formas alargadas que aparecen en los taludes de la superficie marciana durante el verano del planeta rojo.

Los investigadores que trabajan analizando Marte llevan años preguntándose qué podría modelar esos extraños surcos que aparecen y desaparecen con el cambio de estación. Hasta ahora se preguntaban si serían flujos de arena o marcas de dióxido de carbono o quizá agua… El trabajo recién publicado por la revista Nature Geosciences y liderado por Lujendra Ojha, investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera del Instituto de Tecnología de Georgia, zanja por fin el debate. En concreto, analizaron cuatro puntos del planeta en los que se producen este tipo de surcos, que los investigadores llaman RSL, por la siglas en inglés de Líneas recurrentes en pendiente: los cráteres Hale, Palikir,y Horowitz.

Según han podido demostrar los investigadores, se trata de sales -cloratos de magnesio y percloratos de magnesio y sodio- hidratadas por lo que los autores consideran agua líquida que circula por la superficie en la actualidad cuando la temperatura en el planeta es más favorable.

“Tiene que haber un ciclo del agua en Marte“, sentencia a este diario el autor principal del estudio, Lujendra Ojha. “El problema es que aún no lo comprendemos”, reconoce.

Las conclusiones apuntan en la misma dirección que el estudio realizado en el Cráter Gale, aunque, como señala Ojha, de una “forma menos teórica mediante el hallazgo de percloratos con rasgos de estar en presencia de agua líquida”. Pero no se trata de un descubrimiento como se podría producir en la Tierra, de forma directa. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de analizar la absorción espectral de esos materiales presentes en las misteriosas marcas presentes en las laderas inclinadas de Marte gracias a un instrumento -un espectrómetro- de la sonda Mars Reconnaissance de la NASA, que pudo reconocer estos percloratos y cloratos en el rango de los infrarrojos.

“La gran concentración de sales hace que este espeso líquido sea poco volátil y rebaja su punto de congelación en unos 80 grados, respecto al del agua pura, lo que permite que subsista en fase líquida aún en las extremas condiciones marcianas“, asegura el astrónomo Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional.

¿Pero de dónde viene ese agua?

“Todavía no está claro de dónde proviene ese agua y qué ciclo sigue. ¿Es agua que proviene de la atmósfera? ¿O de la primera capa bajo la superficie? ¿O quizá surge desde un acuífero?”, se pregunta Ojha.

Para otros colegas, hay unas teorías que serían más plausibles que otras. “Marte podría estar geológicamente vivo y eso es muy importante para la vida”, comenta el geólogo planetario del Instituto de Geociencias (IGEO) de la Universidad Complutense de Madrid y el CSIC Jesús Martínez Frías. “La actividad geológica modifica los ambientes desde un punto de vista físico y químico y eso puede determinar las condiciones para la habitabilidad“, afirma Martínez Frías.

Aunque el estudio de Ojha y sus colegas demuestra la presencia de agua líquida -aunque sea de una forma efímera en cuanto a su duración en superficie-, un posible ambiente para la vida no tendría lugar en la superficie. La radiación ultravioleta que hay en Marte prácticamente destruiría cualquier tipo de materia orgánica conocida. Pero esa no es la única opción. De hecho, un estudio llevado a cabo por el equipo del propio investigador español Martínez Frías ya demostró que hace falta un espesor muy pequeño de algún material como el basalto, el yeso o la jarosita (todos ellos presentes en Marte) para proteger de la radiación a una posible bacteria candidata a habitar bajo la superficie del planeta rojo.

“Aunque Curiosity ya ha realizado algún orificio, sería necesario poder seguir horadando el suelo del planeta rojo para examinar el material bajo tierra, pues en el subsuelo del planeta las condiciones podrían ser mucho más idóneas que las superficiales para contener agua líquida”, explica Bachiller.

Sin embargo, para tener la prueba irrefutable tanto de la presencia de ese posible flujo de agua bajo la superficie marciana como de una posible forma de vida en Marte haría falta prácticamente que los científicos puedan coger con sus propias manos esos materiales y perforar su superficie. “Y es algo que espero ver con mis propios ojos”, dice Martínez Frías. “Es posible que en el año 2030 o 2035 se haga una misión tripulada a Marte…”.


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Hemos encontrado respuesta a estas curiosas preguntas en Verne, resulta realmente curioso

De niños no tenemos ningún problema en hacer toda clase de preguntas. Lo malo es que muchas quedan sin contestar y otras tantas se nos ocurren ya de mayores, cuando nos da algo de vergüenza pronunciarlas en voz alta. A mi edad, ¿no debería saber ya por qué el cielo es azul? ¿No es normal que un huevo tenga forma de huevo, al ser un huevo? Por culpa de esta vergüenza nos estamos perdiendo las respuestas -que no son, ni mucho menos, tan obvias como puede parecer- y las ganas de formular más preguntas. Aquí van algunas de ellas, con enlaces que amplían la información.

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1. ¿Por qué a veces vemos la Luna cuando es de día?

La Luna sólo se encuentra en posición totalmente opuesta al Sol durante la luna llena: en el momento máximo de esta fase, resulta imposible ver la estrella y el satélite a la vez en el cielo.

Durante el resto del mes, en teoría se podría ver la Luna de día, ya que es lo suficientemente brillante como para verse en el cielo azul. De hecho y con un telescopio apuntando al lugar correcto, también podríamos ver Mercurio, Venus y Jupiter, además de las estrellas más brillantes, según explica Space.

Al entrar en fase menguante, la Luna irá apreciendo por el horizonte cada vez más tarde y por eso vemos la Luna de madrugada y por la mañana, como detallan en RTVE. Al llegar a la luna nueva, el satélite se alinea con el Sol y no la podemos ver desde la Tierra al estar ensombrecida por su resplandor. En cuarto creciente, veremos la Luna al atardecer.

2. ¿Por qué el cielo es azul?

El color del cielo se debe a la dispersión de Rayleigh, tal y como se puede leer en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? (“¿Por qué no se congelan las patas de los pingüinos?”), de Mick O’Hare. La luz que llega del sol entra en la atmósfera y se dispersa en todas las direcciones. La luz azul tiene una longitud de onda más corta, por lo que se dispersa más que las luces rojas y amarillas, dándonos la impresión de que ocupa todo el cielo.

Este proceso también explica que veamos el cielo rojo al anochecer y el amanecer. Como el Sol está bajo en el horizonte, la luz ha de atravesar un tramo mayor de la atmósfera para llegar a nosotros, por lo que la luz azul se pierde antes y nos llega la roja.

3. ¿Por qué el cielo es negro de noche?

Aunque parece una pregunta bastante obvia, no lo es tanto si tenemos presente la paradoja de Olbers, formulada por el físico alemán Heinrich Wilhelm Olbers en 1823: en un universo estático e infinito, el cielo nocturno debería ser totalmente brillante sin regiones oscuras o desprovistas de luz, ya que habría una estrella en cada dirección en la que miráramos.

Scientific American explica la solución a esta paradoja: aun dando por hecho que el universo tenga un tamaño infinito, sabemos que no tiene una edad infinita, por lo que aún no nos ha llegado la luz de las galaxias más distantes. “Nunca podemos ver la luz de estrellas y galaxias de todas las distancias a la vez: o la luz de los objetos más distantes no nos ha alcanzado o, si lo ha hecho, ha tenido que pasar tanto tiempo que los objetos cercanos se habrán agotado y apagado”.

4. ¿Por qué las nubes oscurecen antes de empezar a llover?

Las nubes pasan de ser blancas y esponjosas a grises casi negras porque absorben más luz. En Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? (“¿Por qué no se congelan las patas de los pingüinos?”) se explica que cuando las nubes aparecen blancas es porque la luz blanca se dispersa gracias a las pequeñas partículas de hielo y agua que las componen. Antes de llover, estas partículas son mayores, por lo que absorben más luz y reflejan menos, apareciendo de un color más oscuro.

5. Cada generación es más alta, pero ¿hay algún límite? ¿Acabaremos siendo monstruos de seis metros de alto? Por favor, que la respuesta a esta pregunta sea: “Sí”.

Hemos crecido unos 10 centímetros en los últimos 100 años, más o menos y según recoge Martin Gent en 70 preguntas sobre el mundo que nos rodea y sus asombrosas respuestas, gracias sobre todo a “una alimentación más sana y una mejor asistencia médica”.

Pero este crecimiento está próximo a acabarse, según recoge este libro: “Los genes fijan a cada persona un límite máximo de aumento de estatura. En condiciones de vida óptimas este margen genético se puede utilizar entero, pero no superar”. El cuerpo humano tiene sus límites, como explican en BBC Future: una altura excesiva puede provocar problemas cardiovasculares y en las articulaciones.

6. ¿Se puede sudar dentro del agua?

Cuando hacemos ejercicio físico, la temperatura del cuerpo comienza a subir y las glándulas sudoríparas se activan, como explican en Muy Interesante. Eso sí, si el agua está fría, sudaremos menos.

7. ¿Por qué no te puedes hacer cosquillas a ti mismo?

Cuando movemos nuestras extremidades, “el cerebelo produce predicciones precisas de los movimientos de nuestro cuerpo”, por lo que somos incapaces de sorprendernos a nosotros mismos y de hacernos cosquillas: sabemos dónde y cómo nos vamos a tocar, como explican en BBC.

8. ¿A dónde van todas las moscas en invierno?

Las moscas son una de las muchas cosas molestas que llega con el verano, incluyendo el calor, la playa, los pantalones cortos y que a las diez de la noche aún sea de día. Según cuenta BBC, las moscas no lo pasan bien con el frío, pero (evidentemente) tampoco llegan a morirse todas y extinguirse. Estos insectos pasan el invierno en grietas y fisuras en un estado similar a la hibernación, desperezándose en primavera para poner sus huevos. Las larvas suelen vivir en materia en estado de descomposición, que está a mayor temperatura que el ambiente, lo que les permite aguantar.

9. ¿Por qué los pájaros no se caen de las ramas cuando duermen?

De nuevo recurrimos a Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?, donde se explica que los pájaros cuentan con un ingenioso sistema de tendones en sus patas: “El tendón flexor va desde el músculo del muslo hasta la rodilla, sigue por la pierna, rodea el tobillo y llega hasta debajo de los dedos”. Esto implica que, en descanso en una rama o en una percha, el mismo peso del pájaro hace que “doble su rodilla y el tendón quede firme, cerrando las garras”.

10. ¿Por qué los huevos tienen forma de huevo?

La forma se deriva del proceso de puesta, que deforma la cáscara antes de que calcifique, tal y como explican en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? Aparte de eso, los huevos son bastante más prácticos de lo que puede parecer.

Estas son algunas de las ventajas: si tuvieran esquinas o bordes, la estructura sería más débil; una esfera sería aún más resistente, pero la ventaja de un huevo es que si rueda, tenderá a hacerlo en círculo, al acabar en punta, por lo que es difícil que caiga del nido o se aleje demasiado; la forma también es más cómoda que un cilindro o una esfera a la hora de empollar; cuando hay varios huevos, se pueden guardar de forma eficiente en el nido, dejando poco aire entre ellos y conservando el calor.

11. ¿Por qué los caramelos de menta hacen que el aliento parezca frío?

Se trata de una ilusión térmica: el mentol engaña a nuestro cerebro, como explican en Mental Floss. Nuestros receptores TRPM8 responden a los estímulos del frío, como al comernos un helado o al beber un refresco. En la presencia de sustancias como el mentol y el eucaliptol, estos receptores también se estimulan, no sólo dando esta impresión sino también potenciando la sensibilidad al frío. Como añaden en Hipertextual, el mentol provoca además cierta sensación anestésica, lo que unido a la sensación de frescor, nos ayuda a respirar. Y eso que ni siquiera abre las vías respiratorias.

12. ¿Por qué usan una puntuación tan rara en el tenis?

No, en serio, ¿por qué 15 a nada y no 1 a 0? ¿De dónde vienen esos “15, 30, 40, juego”? En inglés además ni siquiera se dice “nada”, sino “love”. A eso hay que añadir el deuce y la ventaja. Un lío que tiene su origen en la Francia del siglo XV, cuando posiblemente se usaban los relojes como marcadores, siendo cada punto un cuarto de hora.

El cambio de 45 a 40 se añadiría para ir sumando después puntos de diez en diez en caso de empate a tres (el deuce) y poder contar así la ventaja (50) y el juego (60) con el objetivo de que se ganara con una diferencia de al menos dos puntos. De hecho, si de ventaja se pasaba de nuevo a deuce, el reloj volvía a 40.

No es la única explicación propuesta: esta puntuación también se asocia al jeu de palme (similar, pero sin raqueta y con mano). Se jugaba en un campo que medía 90 pies en total, con 45 en cada lado. Cada vez que marcaba quien sacaba, podía adelantar 15 pies para el siguiente saque. La tercera vez sólo adelantaba 10 pies, llegando a los 40.

El hecho de que los ingleses digan “love” en lugar de “nada” es posiblemente una mala pronunciación de “l’oeuf”, el huevo en francés, tal y como se recoge en este vídeo (en inglés) que también da respuesta a esta pregunta. Sí, los franceses solían decir “huevo” porque se parecía a un cero.

13. ¿Por qué las galletas se ponen blandas y el pan se pone duro?

Las galletas contienen más azúcar y sal que las barras de pan, explican en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?, por lo que la galleta absorbe más humedad del ambiente, humedad que su textura densa ayuda a mantener. Una barra de pan tiene menos azúcar y sal, además de una estructura más abierta, por lo que no sólo no absorbe, sino que pierde humedad. Por cierto, poner el pan en la nevera no frena este proceso.

14. ¿Por qué el pegamento no se pega al interior del tubo?

El pegamento necesita humedad para actuar. En el tubo no hay humedad, pero sí hay aire, que actúa como inhibidor: por eso el pegamento engancha muy bien dos superficies que encajan perfectamente, sin dejar aire entre ellas.

Y esto también explica por qué el pegamento se nos engancha a los dedos nada más salir del tubo, como se puede leer, de nuevo, en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?: “Como es cálida y húmeda, la piel es un sustrato ideal”.

15. ¿Por qué febrero tiene 28 días?

Para responder a esta pregunta, nos tenemos que remontar al calendario romano, que tenía diez meses y sólo contaba 304 días. No contaban los 61 días de pleno invierno porque al fin y al cabo no los necesitaban para trabajar en el campo, como recuerdan en Mental Floss. Estos dos meses se introdujeron en el siglo VIII a. C. con el objetivo de llegar a los 355 días al año. Para eso necesitaban que uno de esos meses tuviera 28 días y le tocó al último en llegar. Cada cierto tiempo, se ajustaba el calendario con un mes extra de 27 días llamado Mercedonius. Finalmente, Julio César introdujo el calendario egipcio de 365 días, para lo que, por cierto, el año 46 a. C. tuvo que ser de 445 días. Había algunos errorcillos que cuadrar.

Para ajustarlo aún más, se añadió un día cada cuatro años después del 24 de febrero, que era el día sexto antes de las calendas de marzo. Este día sexto se contaba dos veces, por lo que era “bis sextus”, es decir, bisiesto, como relata Virgilio Ortega en Palabralogía.

16. ¿El tiempo se podría acabar?

Si el universo tiene un comienzo, ¿tendrá también un final? ¿Habrá un momento tras el que no habrá un después, como escribe George Musser en Scientific American? Es posible. Según este artículo, “si el universo deja de expandirse y vuelve a contraerse, seguiría un proceso similar al de un big bang al revés -el big crunch-, lo que llevaría a que el tiempo se detuviera”.

Esto llevaría a una pérdida de la direccionalidad y del sentido de la duración, con “fluctuaciones al azar de densidad y energía, causando que los relojes, si queda alguno, vayan adelante y atrás sin ningún orden”.

La dimensión temporal podría convertirse en otra dimensión espacial y los “procesos se convertirán en tan complejos que no se podrá decir que ocurran en lugares y tiempos específicos”. Es decir, “el espacio y el tiempo no darán estructura al mundo”. Todo esto podría pasar dentro de sólo 5.000 millones de años, según un pesimista estudio del físico Rafael Bousso, de la Universidad de Berkeley.

En este contexto, sobrevivir será complicado, pero al menos ya no hará falta madrugar.


ABC.es

  • Los datos obtenidos por la misión Rosetta en el cometa 67/P Churyumov Gerasimenko revelan que su agua no se parece a la de nuestro planeta
El agua de la Tierra podría proceder de asteroides, y no de cometas

ESA/Rosetta/Philae/DLR El módulo Philae captó esta imagen del cometa durante su aproximación

Un equipo internacional de científicos dirigido por Kathrin Altwegg, investigadora principal del instrumento ROSINA, un espetrómetro de masas a bordo de la sonda Rosetta, acaba de publicar en Science las primeras conclusiones del análisis del agua del cometa Churyumov Gerasimenko. Un agua que, al parecer, es diferente de la que tenemos en la Tierra.

Uno de los objetivos principales de la misión Rosetta es, en efecto, averiguar si el agua de la Tierra, la que llena nuestros océanos, fue o no traida a nuestro mundo por cometas. Y las medidas directas de la proporción entre hidrógeno y deuterio en el agua del cometa 67/P Churyumov Gerasimenko tomadas por Rosetta parecen indicar que no. O por lo menos, no por cometas de la misma clase que el primero en el que el hombre consigue hacer aterrizar un módulo. [Así te lo contamos en directo].

Se sabe que, hace más de 3.000 millones de años, cuando el Sistema Solar era aún muy jóven, Júpiter se desplazó desde su lugar de origen hasta su órbita actual. Al hacerlo, el planeta gigante arrastró en su avance a millones de cometas y asteroides, lanzándo a muchos de ellos directamente contra los planetas interiores. La Tierra sufrió en aquella época lo que se conoce como “El gran Bombardeo”, y recibió el impacto de un gran número de meteoritos y cometas de todos los tamaños. Muchos científicos mantienen la hipótesis de que fue así, precisamente, cómo pudieron llenarse las cuencas oceánicas.

Pero el instrumento ROSINA de la nave Rosetta, un espectrómetro de masas que ha analizado la huella química de los gases que envuelven el núcleo del Churyumov Gerasimenko, ha demostrado que el agua del cometa no es como la de la Tierra. Desde hace años, investigadores de todo el mundo han estado estudiando la composición del agua que contienen asteroides y cometas para determinar si fueron los unos o los otros los que aportaron las reservas originales del agua terrestre.

“La procedencia del agua y de los compuestos orgánicos de la Tierra y de otros planetas terrestres -dicen los investigadores en su artículo de Science- lleva discutiéndose desde hace largo tiempo sin que se haya llegado a un consenso. Y una de las mejores maneras de distinguir entre los diferentes escenarios posibles es determinar las proporciones de hidrógeno y deuterio en las reservas de agua de los cometas y en los océanos terrestres”.

La proporción hallada por los investigadores en el agua del cometa es tres veces superior a la que existe en la Tierra. “Mediciones cometarias anteriores -prosigue el artículo- junto a nuestros nuevos datos sugieren un amplio abanico de proporciones entre hidrógeno y deuterio en el agua contenida en el interior de los objetos jupiterinos y excluye la idea de que este agua sea la única que compone los océanos terrestres”.

En muchos casos, el agua suele contener átomos regulares de hidrógeno (con un solo protón y un único electrón), pero en otros casos el hidrógeno es sustituido por uno de sus isótopos más pesados, el deuterio (que incluye también un neutrón). En el agua que contiene 67/P Cguryumov Gerasimenko, la proporción entre hidrógeno y deuterio es tres veces superior a la que se da en el agua de los océanos terrestres, y también mucho más alta que la encontrada en otros cometas similares.

En el cometa 103/Hartley 2, por ejemplo, se descubrió hace unos años que la proporción entre hidrógeno y deuterio era tan baja que llevó a muchos científicos a considerar seriamente la idea de que las reservas de agua de la Tierra procedían exclusivamente de los cometas.

Pero los nuevos datos recién obtenidos del 67/P Churyumov Gerasimenko podrían inclinar la balanza, de nuevo, a favor de los asteroides como depositarios de esa reserva original. Los datos también sugieren que las proporciones de hidrógeno y deuterio en la familia de los cometas jupiterinos es mucho más diversa de lo que se pensaba hasta ahora. Una variedad que, posiblemente, refleja lugares de nacimiento diferentes de los cometas y a distancias muy variables del Sol, como son por ejemplo el cinturón de Kuiper, cerca de Plutón, o la nube de Oort, en los confines extremos del Sistema Solar.


El Mundo

Eugene Cernan, el último hombre que pisó la Luna, en diciembre de...

Eugene Cernan, el último hombre que pisó la Luna, en diciembre de 1972 NASA

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

La NASA, junto con la CSA (Agencia Espacial de Canadá), está planeando enviar un robot todoterreno a la Luna en 2018. Su objetivo es analizar el regolito (que constituye el suelo lunar) y realizar pruebas de extracción de agua y de otras substancias volátiles, como el hidrógeno y el oxígeno. Otro vehículo será enviado a Marte en 2020 para extraer oxígeno de la atmósfera. El fin último de estos experimentos es desarrollar y validar las técnicas de explotación de recursos in situ en dos cuerpos del Sistema Solar. Obtener localmente agua y oxígeno (para ayudar a la supervivencia de los astronautas) e incluso combustible para el viaje de regreso, abarataría costes y permitiría realizar viajes espaciales de mayor recorrido.

Atados a la Tierra

Después de más de medio siglo de exploración espacial, el hombre parece continuar muy ligado a su planeta. Hasta ahora, tan solo 12 hombres han tenido el privilegio de pisar la Luna (todos ellos entre 1969 y 1972) y, por ahora, los viajes espaciales parecen limitados a la estancia en la Estación Espacial Internacional.

“Poner un kilo en el espacio cuesta más de un millón de euros”, según Luisa Lara, astrofísica del Instituto de Astrofísica de Andalucía . Resulta por tanto indispensable reducir al máximo la carga, evitando el lanzamiento de grandes masas de agua o de combustible, para favorecer la inclusión de dispositivos inteligentes (experimentos, detectores, ordenadores, etc). Además, a menos que se encuentren otros medios de propulsión, resulta extremadamente difícil transportar en la nave espacial todo el combustible que es preciso para un viaje interplanetario de ida y vuelta. Naturalmente, una estrategia posible para reducir gastos consiste en la ‘explotación de recursos in situ’ (ISRU por sus siglas en inglés) en el cuerpo celeste que se visita.

Primero la Luna, después Marte

La NASA planea llevar a cabo el primer experimento ISRU en el año 2018 en la Luna. Para ello lanzará un robot todoterreno llamado ‘Resource Prospector’ equipado con la carga útil denominada ‘Resolve’, desarrollada por la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Se trata de toda una panoplia de instrumentos para perforar la superficie, tomar muestras, analizarlas, calentarlas, etc, y tratar así de obtener volátiles como vapor de agua, hidrógeno y oxígeno. Sabemos que hay algo de agua helada en la superficie lunar (sobre todo en las regiones polares) y, como el Prospector trabajará en el cráter Cabeus, cerca del polo sur, el artilugio tratará de extraer vapor calentando porciones del suelo. Naturalmente esta tecnología, una vez validada en la Luna, podrá tener aplicación en otros cuerpos del Sistema Solar.

El segundo experimento de explotación de recursos in situ consistirá en el envío de otro todoterreno a Marte en el año 2020 (el sucesor de Curiosity) que irá equipado con un captador del dióxido de carbono de la atmósfera marciana que será tratado, mediante procesos químicos básicos, para la obtención de oxígeno.

Hito en la exploración espacial

La única explotación de tipo ISRU que resulta eficaz por el momento es la utilización de energía solar. Prácticamente todas las naves espaciales aprovechan in situ la radiación del Sol para producir energía y parece muy posible que esta práctica continúe en el futuro.

Pero si estos nuevos experimentos proyectados por la NASA funcionan bien, se podrá generalizar el uso de técnica ISRU. En particular, se podrá encarar el diseño de las futuras misiones a la Luna y Marte con potentes dispositivos IRSU que fuesen capaces de obtener agua, oxígeno e hidrógeno en cantidades suficientes. Estas técnicas podrían suponer un hito importantísimo en la exploración espacial. El agua es incompresible y, por lo tanto, muy inconveniente para ser lanzada y transportada por el espacio. El producir agua in situ, no sólo sería esencial para la supervivencia de los astronautas, sino que permitiría obtener oxígeno e hidrógeno mediante hidrólisis. Una parte del oxígeno podría ser utilizado para la respiración de la tripulación y otra parte, al igual que el hidrógeno, sería licuada y almacenada criogénicamente. Cuando fuese preciso, la recombinación del oxígeno con el hidrógeno podría ser utilizada para propulsar la nave. Alternativamente se ha propuesto la fabricación de peróxido de hidrógeno a partir de agua, para su uso como monopropelente.

Otras técnicas ISRU

Las técnicas ISRU no se limitan a los volátiles. Hay propuestas para la explotación in situ de minerales (por ejemplo: titanio, platino o níquel) tanto en la Luna como en asteroides y otros cuerpos menores. La minería de asteroides podría, en principio, realizarse de diferentes maneras: bien trayendo la materia prima a la Tierra para su uso, bien procesándola parcialmente ‘in situ’, o bien transportando al asteroide hacia una órbita ‘cómoda’ a la que poder acceder desde la Tierra o desde una estación espacial para realizar los trabajos de minería.

Naturalmente todas estas actividades, por el momento, se encuentran en fase de estudio; en algunos casos no son más que meras ideas especulativas que necesitan ser desarrolladas con mucho mayor detalle. Pero es de destacar que la empresa privada ya está invirtiendo substancialmente en el desarrollo de ciertas técnicas ISRU, y muy concretamente en la minería de asteroides.


Canal Historia

BIG HISTORY

Esta nueva serie relaciona hechos significativos de la Historia con nuestra vida diaria desde una perspectiva científica. Un ejemplo: ¿sabías que el legado del ‘Titanic’ lo llevamos a diario en nuestros bolsillos? Cada vez que llamamos con el teléfono móvil utilizamos ondas de radio que se implantaron a raíz de que fracasaran las peticiones de rescate del emblemático transatlántico a través del telégrafo. También este aparato está relacionado con el Big Bang, puesto que aquella gran explosión…

Historia demuestra que todo está conectado en su nueva superproducción «Big History»

Esta nueva serie relaciona hechos significativos de la Historia con nuestra vida diaria desde una perspectiva científica. Un ejemplo: ¿sabías que el legado del ‘Titanic’ lo llevamos a diario en nuestros bolsillos? Cada vez que llamamos con el teléfono móvil utilizamos ondas de radio que se implantaron a raíz de que fracasaran las peticiones de rescate del emblemático transatlántico a través del telégrafo.

También este aparato está relacionado con el Big Bang, puesto que aquella gran explosión dio origen al tantalio, un elemento escaso y misterioso empleado en pequeñísimas cantidades en la fabricación de los teléfonos móviles. Sin él, estos dispositivos serían 12 veces más grandes. Otros episodios abordarán temas como el de los padres fundadores de EE UU, la guerra de Secesión o la revelación de misterios de la antigüedad, todos ellos salpicados de píldoras de ciencia sorprendentes protagonizadas por la sal, el hielo, los proyectiles, etc.

Cada capítulo de la serie está contado de una forma totalmente novedosa, derribando los muros que separan la ciencia de la Historia y convirtiendo incluso a la Gran Historia en una disciplina emergente en las universidades de Estados Unidos.

EPISODIOS

“La sal”

Es evidente que el hombre no puede vivir sin aire, comida, agua y, aunque no sea tan reconocida, sin sal. Este compuesto ha sido el sostén de nuestra civilización: en la agricultura, en la tecnología e incluso en la construcción de la Gran Muralla china. Pero la sal también provocó guerras e hizo estallar revoluciones. Se trata de un elemento clave para descubrir Big History y comprender todo lo que hay en el universo, porque, desde un punto de vista molecular, nuestros pensamientos están hechos de sal.

Ver pases de este episodio

“El oro”

La fascinación del hombre por el oro se debe a un capricho de la evolución. Se convirtió en la moneda del mundo por una anomalía en la tabla periódica. Y solo existe en la superficie terrestre por una peculiaridad en las antiguas órbitas de Júpiter y Saturno. Este preciado metal ha representado siempre la estabilidad y, aun así, ha derribado imperios. Se ha transformado en todo tipo de objetos, desde dinero a anillos de boda, y se encuentra en cualquiera de los ordenadores y teléfonos móviles que utilizamos. Pero la verdadera razón por la que codiciamos el oro se halla en nuestro cerebro.

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“El caballo”

Puede que el perro sea el mejor amigo del hombre, pero es el caballo el que levantó imperios. Por encima de cualquier otro animal del planeta, el caballo ha sido la fuerza impulsora detrás de la expansión del comercio, la innovación y la industria. Se trata de una pieza clave para descubrir la gran historia de la civilización.

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“El frio”

El frío provocó extinciones masivas, pero sin él la humanidad no hubiera evolucionado hasta caminar sobre dos piernas. El frío dividió el mundo antiguo en granjeros y nómadas y provocó guerras interminables, aunque también acabó con Napoleón y Hitler. El frío hundió el ‘Titanic’, pero a su vez levantó rascacielos. Es tanto un perjuicio como un beneficio y un aspecto ineludible de nuestra historia.

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“Mega estructuras”

Llevamos 5.000 años construyendo edificios gigantescos: desde la pirámide de Giza hasta la torre Burj Khalifa, en Dubái. ¿Por qué unas culturas han creado megaestructuras y otras las han evitado? ¿Cómo afecta el tamaño de un imperio al de sus construcciones? ¿Y en qué punto una estructura es demasiado grande para su propia infraestructura… y se derrumba?

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“La armas”

De todos los mamíferos, el hombre es la única especie que utiliza armas para matar a distancia. Y no sería así si no tuviéramos una muñeca única que nos permite disparar con precisión. La invención del arco, el descubrimiento accidental de la pólvora por un alquimista chino o el diseño de una ametralladora a cargo de Leonardo da Vinci demuestran que la historia se ha definido por la búsqueda continua del poder sobre los demás. El mismo imperativo ha moldeado a otras especies, motivo por el cual los biólogos dicen que la evolución es, en definitiva, una carrera armamentista.

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“La vaca”

En algunas sociedades las vacas son sagradas; en otras van directas a la barbacoa en forma de hamburguesas. Este mamífero es clave para descubrir la gran historia de cómo la humanidad migró por el globo y cómo vive actualmente. Gracias a su carne y su leche, ningún otro animal doméstico ha alimentado al hombre como lo ha hecho la vaca, y desde el primer rebaño amansado en el año 8500 a. C., nuestra relación con el ganado bovino ha proporcionado al ser humano la ventaja que necesitaba para sobrevivir.

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“Las montañas”

Las montañas forman defensas y fronteras naturales, trazan las rutas del comercio y afectan de manera sensible al clima. Han sido además hogar de los dioses, como el monte Sinaí, el monte Olimpo o el Tíbet, pero también han fragmentado pueblos y provocado guerras, como las cordilleras de los Balcanes, del Cáucaso o los valles de Afganistán. La vida incluso pudo haber surgido de un volcán submarino y podría estar en serio peligro si mega volcanes como Yellowstone, en EE UU, entraran en erupción.

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“La exitación”

A medio mundo le gusta comenzar el día con una taza de café o té que contenga una buena dosis de cafeína. Pero ¿cómo hemos llegado a engancharnos a estas sustancias excitantes y por qué las consideraron tan destructivas en Suecia o Prusia como para prohibirlas? Estos simples productos contribuyeron a transformar nuestra civilización como impulsores de la exploración, la revolución y el movimiento ilustrado.

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“El vuelo”

Los árboles y las plantas de nuestro planeta solo existen porque los animales adquirieron la capacidad de volar. Desde Leonardo da Vinci hasta los hermanos Wright, el hombre ha invertido siglos persiguiendo el sueño de desplazarse por el aire, pero, para alcanzarlo, primero tuvimos que comprender el concepto de Big History y las características únicas de la Tierra que nos permiten desafiar a la gravedad.

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“El teléfono móvil”

Busca en los bolsillos de cualquier persona que conozcas y encontrarás un vínculo entre todas ellas: el teléfono móvil. Es la pieza pequeña de tecnología más extendida en el planeta, y aunque es un aparato muy moderno, en realidad lleva miles de millones de años fabricándose. La historia de cómo se creó y cómo funciona el teléfono móvil conecta acontecimientos aparentemente aislados a lo largo del espacio y el tiempo: desde el Big Bang al hundimiento del ‘Titanic’ o la II Guerra Mundial.

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“Los meteoritos”

Los meteoritos trajeron agua y minerales a la Tierra, y de esta forma hicieron la vida posible. El impacto de un asteroide acabó con los dinosaurios y permitió al ser humano evolucionar, aunque un futuro choque podría exterminarnos a nosotros también. En un sentido amplio se puede decir que vivimos en un planeta formado en su origen por miles de millones de meteoritos, asteroides y cometas.

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“Los códigos secretos”

El hombre ha confiado desde siempre en los códigos: los primeros signos del lenguaje se remontan 100.000 años atrás. Julio César inventó códigos secretos para la guerra, mientras que el ‘Kamasutra’ lo hizo para el sexo. Los descifradores de la II Guerra Mundial allanaron el camino para la creación del sistema binario de los ordenadores modernos y, hoy día, los códigos de la física digital parecen controlar la estructura de la realidad. No hay que olvidar que todo ser vivo sobre la Tierra se desarrolla a partir de un código que hasta hace muy poco era secreto, el del ADN.

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“La plata”

La plata es el ingrediente secreto de Big History. Es fundamental en la construcción de espejos y sin ella no habría ni fotografía ni cine. Este metal propició que los antiguos griegos derrotaran a los persas y salvaran a la civilización occidental y que el Imperio británico convirtiera a China en un país de adictos al opio. Gracias a la plata se creó la primera moneda mundial y surgió el movimiento populista moderno. Podemos llevarla en los bolsillos en forma de monedas, pero el verdadero origen de la plata está en las estrellas supernovas.

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“El sol”

Los ciclos solares han marcado el devenir de las civilizaciones. Sirvan como ejemplos el desarrollo de la agricultura que tuvo lugar hace 12.000 años o la hambruna que golpeó a Europa durante la pequeña edad del hielo del siglo XIV. Los antiguos sacerdotes intentaron controlar el Sol a través de sofisticados calendarios, mientras que los científicos modernos vigilan el astro a través de docenas de satélites. El objetivo es proteger al planeta de una explosión solar que podría destruir la civilización.

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“El agua”

Una molécula formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno es la clave de la vida en sí misma. En este episodio recorremos la historia del agua desde el inicio de los tiempos hasta la actualidad. Las civilizaciones surgieron en los valles de los ríos, el retiro de los glaciares abrió Europa a la supervivencia humana, y los proyectos de arquitectura hidráulica han sido el sello de imperios, como los acueductos romanos o la presa Hoover de EE UU. La vida se inició en el agua y se nutre de ella, pero hoy día la escasez mundial de este recurso podría suponer una amenaza para la civilización tal como la conocemos.

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INFOGRAFIAS


ABC.es

La trampa mortal del Banco de España: su cámara acorazada

La trampa mortal del Banco de España: su cámara acorazada

Nadie, en sus 77 años de existencia, se ha atrevido a asaltar la cámara del oro que se encuentra a 48 metros bajo tierra del edificio del Banco de España. Las posibilidades de salir con vida de ella son casi nulas. Los obstáculos no son pocos. Ante cualquier amenaza detectada a través de diferentes sensores o cámaras se accionaría de forma manual una llave que inundaría toda su altitud. Sin posibilidad de escape. Ni siquiera para Ethan Hunt en «Misión Imposible».

Dos arroyos que fueron canalizados a un aljibe durante la construcción de la cámara (en el proyecto de ampliación del arquitecto José Yarnoz entre 1929 y 1936) lo anegarían. Se trata de «Las Pascualas», que casi está a nivel de superficie sobre la Castellana, y el de «Oropesa», un subterráneo que baja por Alcalá y alimenta La Cibeles.

Estanterías de Eiffel

Muy pocos conocen el recorrido hasta quedar fascinado por el brillo de los lingotes de oro que se cobijan en este lugar de alta seguridad. Allí se apila, en estanterías del ingeniero Eiffel, un tercio de la reserva de oro española. El resto está en Fort Knox (EE.UU.) y Londres. El total asciende a 9,1 millones de onzas troy, equivalente a 281 toneladas de oro o 12.000 millones de euros. En los estantes de la cámara del oro española se acumulan, de cinco en cinco, 5.400 lingotes de oro puro estándar. Cada lingote pesa 12,5 kilos y vale entre 600.000 y 640.000 euros. Además, hay otros 2.000 lingotes irregulares. También se custodia el intocable oro nazi.

Para llegar a la cámara hay que cruzar unas escaleras que se encuentran en la glorieta de unión del edificio de 1891 y el de la ampliación de 1936 del Banco de España, prácticamente en el centro de la parcela. Fuentes de toda solvencia nos explican el recorrido. Hay que bajar dos sótanos. Después se llega a una sala donde uno se topa con la primera gran puerta acorazada, de 15 toneladas de peso y acero oxidable. Una de las curiosidades es que dos veces al año hay que protegerla con vaselina para que no se oxide. Cualquier mota de polvo sobre la puerta puede impedir que se abra.

Distintas cajas

Este primer obstáculo se abre con dos claves y dos llaves que tienen los claveros: el cajero del banco y el interventor. Antiguamente, el gobernador también tenía una llave, pero esta figura ya no la guarda y se anuló. Al pasar la acorazada hay un foso y dos ascensores. Estos elevadores bajan 36 metros de profundidad.

Al llegar a abajo hay que cruzar un puente de dos metros de longitud que atraviesa el foso. Al atravesarlo hay otra puerta acorazada rectangular, más pequeña que la primera. A otros seis metros de esta, una puerta gemela. Pesan 13,5 toneladas cada una. Todas se abren con dos llaves y dos claves. Nunca se abre una puerta sin cerrarse otra.

Dos familias bajo tierra

La última puerta, la tercera, da a parar a un distribuidor con las cajas de seguridad, entre las que se encuentra la cámara del oro. Todas las puertas fueron fabricadas por la Casa York en EE.UU.. En 1934 se terminó su construcción. Dentro de la cámara acorazada hay una caja para el Ministerio de Economía, otra para el de Justicia, una más para el Defensor del Pueblo y otros espacios para el Banco de España, donde guarda el oro en lingotes y la colección numismática del banco, que asciende a más de 500.000 monedas. Además, en las estanterías también reposan cerca de dos millones de monedas valoradas en oro.

A 48 metros de profundidad también hay un pasillo pequeño, una tronera que recorre la superficie exterior desde la entrada hasta la salida. Está repleto de espejos, colocados de un modo que al asomarse por un punto se puede ver cualquier silueta. En caso de que hubiera un intruso, no sería necesario recorrer toda la instalación y se podría dar la voz de alarma rápidamente. Este espacio lo recorrían en rondas de seguridad los guardias civiles que vivían bajo tierra en dos viviendas hasta hace 25 años. Ahora ya no las habita nadie. En esos pisos hacían su vida con sus familias. Sus hijos iban al colegio cada día desde estas cuevas. El Instituto Armado no tiene constancia de este extremo, aunque no lo niega. A los privilegiados visitantes de la cámara del oro se les confirma este hecho.

El PSOE vendió la mitad

Actualmente hay 9,1 millones de onzas troy en la cámara del oro. En 2004 la reserva total de este metal ascendía a cerca de 17 millones de onzas troy. En el año 2005 se finaliza con 14,7 millones; en 2006, con 13,4 millones, y en diciembre de 2007, con la reserva actual. En la época en que se dio salida a casi la mitad de la reserva de oro, estaba al frente del Ministerio de Economía y Hacienda Pedro Solbes.

Las ventas de oro permiten incrementar los beneficios del banco. «Entonces se dijo que invirtieron en otros activos más rentables. Era una tendencia de venta llamativa. Mientras otros países emergentes compraban, España vendía. Comprar oro es una forma de protección cambiando divisas por este metal, que nunca se devalúa», explica Marion Mueller, vicepresidenta de la Asociación Española de Metales Preciosos. Esta experta especifica que si ahora el país tiene 281 toneladas de oro, en 1999 ascendían a 523 toneladas.

Desde 2007 no se ha tocado la reserva. En la actualidad existe un acuerdo conjunto entre veinte bancos europeos en el que se establece, desde 2009, que las ventas de oro se limitan en un período de cinco años (hasta 2014) a 400 toneladas y las ventas totales a lo largo del plazo no superarán las 2.000.

Estos son los secretos mejor guardados de la cámara acorazada, una superficie de 2.500 metros cuadrados que con los grandes muros que separan las cajas quedan útiles 1.500. Es una instalación infranqueable. Ni siquiera las bombas de la Guerra Civil pudieron con ella. Fue en este búnker donde las familias que vivían en el edificio del Banco se protegieron a buen recaudo de los misiles.


El Mundo

Imagen de los cráteres gemelos 'Arima', en Marte. | ESA

Imagen de los cráteres gemelos ‘Arima’, en Marte. | ESA

Desde una vista cenital, el aspecto de los cráteres gemelos ‘Arima’, en la región marciana de ‘Thaumasia Planum’, recuerda a unos ojos sorprendidos. Las imágenes obtenidas por la sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) permiten conocer cómo se crearon estos círculos de 50 km de diámetro escarbados en la superficie de Marte, muy comunes en el planeta rojo y en diversas lunas del Sistema Solar.

Los cráteres se forman tras el impacto de un meteorito. Cuando alcanza la superficie, tanto ésta como el objeto que la alcanza se comprimen a densidades muy altas. Las regiones donde impacta se despresurizan y explotan violentamente. Sin embargo, el origen de los hoyos que aparecen en el centro del cráter, que en el caso de los ‘gemelos’ Arima son de diferente tamaño, no está totalmente claro.

Una de las teorías afirma que cuando el meteorito impacta, el hielo existente en la superficie se derrite y es absorbido por las grietas de la superficie. Los científicos contemplan otra hipótesis, por la cual el hielo de la superficie se calienta rápidamente y se evapora en una explosión. Así, el impacto ‘escarba’ en la tierra y crea ese hoyo o marca con los restos del impacto.

La diferencia de tamaño de los hoyos en los cráteres gemelos Arima, que se observa en las fotografías, acapara la mayor atención de los científicos. La teoría de esta disparidad puede estar en la diferente cantidad de hielo de cada una de las zonas, y en la velocidad en que se evaporó.

El estudio de esta región acerca más a los investigadores al conocimiento de la superficie de Marte, y confirma la teoría de que tiempo atrás hubo grandes cantidades de agua y hielo en el planeta rojo.


El Pais

  • Los surcos en la piel se deben a una respuesta del sistema nervioso
  • El estudio demuestra que las arrugas permite coger mejor objetos húmedos o bajo el agua

Si usted cree que las arrugas que se forman en sus dedos debajo del agua es una consecuencia sin utilidad ninguna de pasar mucho tiempo en ella, está equivocado. Un grupo de investigadores de la Universidad de Newscastle en Reino Unido explica que se trata de una respuesta del sistema nervioso simpático sanguíneo que contrae los vasos sanguíneos cuando los dedos entran en contacto con el líquido. Pero no solo eso. El estudio también revela que los surcos que se forman tienen una función específica y una ventaja natural: permiten agarrar mejor los objetos mojados o que se encuentran bajo el agua.

Los voluntarios que participaron en el estudio tenían que coger con una mano piedras de vidrio que estaban metidas en un recipiente con agua y luego las tenían que pasar a través de un orificio pequeño para ponerlas en otro contenedor. Los participantes con los dedos arrugados completaron la tarea de manera más rápida que aquellos que los tenían lisos y secos. Asimismo, se observó que no había ninguna ventaja a la hora de mover objetos secos con dedos arrugados.

“Si el sistema nervioso está controlando activamente esta conducta en unas circunstancias y no otras, es obvio que existe una función específica que el sistema evolutivo ha seleccionado”, explica Tom Smulders, responsable de la investigación. El estudio también señala que estas arrugas pueden haber beneficiado a nuestros ancestros, pues les ayudaban a recolectar alimentos de vegetación húmeda o en arroyos. “Y observando nuestras plantas de los pies, llegamos a la conclusión de que su arrugamiento nos permitía correr mejor bajo la lluvia”, añade Smulders.

El estudio desmonta también la vieja creencia de que este efecto en los dedos es el resultado del paso del agua a la capa exterior de la piel, lo que provocaría que se hincharan y arrugaran. Los investigadores demuestran que se trata de un proceso activo en el que los vasos sanguíneos se contraen como una respuesta natural del sistema nervioso.

Una de las preguntas que quedan, sin embargo, sin contestar es la de por qué no tenemos los dedos arrugados todo el tiempo, incluso cuando no se encuentran en el agua. “Nuestras primeras teorías apuntan a que esto podría disminuir la sensibilidad en las yemas de nuestros dedos o incluso aumentar el riesgo de daño al coger objetos”, comenta Smulder.


El Mundo

Roca Génesis, traída por la misión 'Apolo 15'. | EM

Roca Génesis, traída por la misión ‘Apolo 15’. | EM

La superficie de la Luna contiene cristales con restos de agua en su interior, que el viento solar habría transportado hasta ella, informa la revista científica ‘Nature Geoscience’.

La geóloga Yang Liu y sus colegas de la Universidad de Tennessee (EEUU) analizaron muestras de la superficie lunar recolectadas en el ecuador del satélite y traídas a la Tierra por las misiones Apollo, la mayoría de ellas por el astronauta Neil Armstrong, y hallaron restos de agua en algunos de sus componentes.

“Cuando la gente piensa en el agua, siempre lo imagina en estado líquido, en ríos, lagos u océanos. Pero algo que no se suele reconocer es que existe una gran cantidad de agua almacenada en minerales“, explicó Liu a Efe.

De hecho, añade, los minerales del manto terrestre contienen al menos la misma cantidad de agua que un océano, y algo similar podría suceder en la Luna.

Análisis posteriores de las muestras revelaron similitudes entre estos restos de agua y los iones de hidrógeno presentes en el viento solar, lo que sugiere que fue este viento el responsable de transportar iones de hidrógeno hasta la Luna. Una vez allí, estas moléculas quedaron almacenadas en forma de agua en el interior de las vetas analizadas.

El viento solar contiene una gran cantidad de estos iones, que no llegan a tocar la Tierra porque la atmósfera y el campo magnético terrestre se lo impiden, pero en el caso de la Luna no hay nada que proteja su superficie, por lo que el viento solar impacta continuamente contra ella.

Cambio en la visión ‘sin agua’ de la Luna

“En los últimos años hemos sido testigos de un cambio de paradigma en nuestra visión ‘sin agua’ de la Luna“, afirmó Liu.

Según la investigadora, cada cristal analizado contendría entre 200 y 300 partes por millón de agua e hidroxilo -una molécula que se obtiene al restar un átomo de hidrógeno al agua-.

El hallazgo ha permitido a los científicos conocer una nueva fuente a partir de la cual los planetas del interior del Sistema Solar (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) y sus satélites podrían obtener agua.

Liu y sus colegas defienden que un mecanismo similar a este podría darse en otros cuerpos sobre cuyas superficies el viento solar incide, como Mercurio o el asteroide Vesta.

“El bombardeo del viento solar es un proceso constante. En la actualidad necesitamos reconsiderar nuestro concepto de presencia de agua en nuevos lugares del Sistema Solar“, argumentó Liu.

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