Descubren agua en cristales de la superficie lunar


El Mundo

Roca Génesis, traída por la misión 'Apolo 15'. | EM

Roca Génesis, traída por la misión ‘Apolo 15’. | EM

La superficie de la Luna contiene cristales con restos de agua en su interior, que el viento solar habría transportado hasta ella, informa la revista científica ‘Nature Geoscience’.

La geóloga Yang Liu y sus colegas de la Universidad de Tennessee (EEUU) analizaron muestras de la superficie lunar recolectadas en el ecuador del satélite y traídas a la Tierra por las misiones Apollo, la mayoría de ellas por el astronauta Neil Armstrong, y hallaron restos de agua en algunos de sus componentes.

“Cuando la gente piensa en el agua, siempre lo imagina en estado líquido, en ríos, lagos u océanos. Pero algo que no se suele reconocer es que existe una gran cantidad de agua almacenada en minerales“, explicó Liu a Efe.

De hecho, añade, los minerales del manto terrestre contienen al menos la misma cantidad de agua que un océano, y algo similar podría suceder en la Luna.

Análisis posteriores de las muestras revelaron similitudes entre estos restos de agua y los iones de hidrógeno presentes en el viento solar, lo que sugiere que fue este viento el responsable de transportar iones de hidrógeno hasta la Luna. Una vez allí, estas moléculas quedaron almacenadas en forma de agua en el interior de las vetas analizadas.

El viento solar contiene una gran cantidad de estos iones, que no llegan a tocar la Tierra porque la atmósfera y el campo magnético terrestre se lo impiden, pero en el caso de la Luna no hay nada que proteja su superficie, por lo que el viento solar impacta continuamente contra ella.

Cambio en la visión ‘sin agua’ de la Luna

“En los últimos años hemos sido testigos de un cambio de paradigma en nuestra visión ‘sin agua’ de la Luna“, afirmó Liu.

Según la investigadora, cada cristal analizado contendría entre 200 y 300 partes por millón de agua e hidroxilo -una molécula que se obtiene al restar un átomo de hidrógeno al agua-.

El hallazgo ha permitido a los científicos conocer una nueva fuente a partir de la cual los planetas del interior del Sistema Solar (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) y sus satélites podrían obtener agua.

Liu y sus colegas defienden que un mecanismo similar a este podría darse en otros cuerpos sobre cuyas superficies el viento solar incide, como Mercurio o el asteroide Vesta.

“El bombardeo del viento solar es un proceso constante. En la actualidad necesitamos reconsiderar nuestro concepto de presencia de agua en nuevos lugares del Sistema Solar“, argumentó Liu.

La sonda Dawn orbitará hoy alrededor del asteroide Vesta


El Pais

La NASA espera que ofrezca imágenes mucho más nítidas de ese cuerpo celeste, lo que contribuiría a explicar la historia del sistema solar.

A 188 millones de kilómetros de la Tierra, la sonda espacial no tripulada Dawn (Amanecer en inglés) se dispone a orbitar, en la madrugada de este sábado, el asteroide Vesta, descubierto en 1807 en el cinturón de asteroides, una gran masa de pequeños cuerpos existente entre Júpiter y Marte. Por primera vez, la NASA -la agencia espacial estadounidense- evitará el uso de propulsores para colocar la sonda en la trayectoria de Vesta, y dejará que sea su gravedad la que la atraiga sutilmente hacia si. Se espera que Dawn ofrezca en el próximo año imágenes mucho más nítidas de ese cuerpo celeste, algo que podría ayudar a explicar la historia del sistema solar. Vesta tiene un diámetro de 530 kilómetros, 6,5 veces menor que el de la Luna.

La NASA preve que el encuentro se produzca a las dos de la madrugada del viernes al sábado, hora peninsular española. Entre ambos cuerpos mediará entonces una distancia de 16,000 kilómetros. La sonda se lanzó en septiembre de 2007. Durante estos cuatro años la agencia ha controlado la trayectoria de Dawn para colocarla en la órbita de rotación del asteroide, en su traslación alrededor del sol, que es de 1,325 días o 3 años y unos 7 meses

Dawn será la primera sonda espacial en entrar en contacto con uno de los cuerpos de mayor tamaño del cinturón de asteroides. Al gravitar alrededor de Vesta, podrá tomar imágenes detalladas de ese asteroide. Según muestran las instantáneas ofrecidas hasta la fecha por el telescopio espacial Hubble, la superficie de Vesta presenta numerosos cráteres, entre ellos uno cerca de su polo sur, cuya anchura supone el 80% de todo el diámetro del asteroide, ocasionado por un choque que los astrónomos ubican dentro de los pasados 1,000 millones de años.

En su recorrido de cuatro años, la sonda Dawn se ha nutrido, principalmente, de energía solar, capturada por dos paneles de 16 metros de largo, y de tres propulsores iónicos, de carga eléctrica. Puede pasar de cero a 95 kilómetros por hora en cuatro días. La envergadura de la sonda es de 20 metros, la mayor de una nave interplanetaria en la historia. Los astrónomos han calificado a Vesta de “protoplaneta”, dado que casi tiene las características de un planeta enano, por su rotación, traslación alrededor del Sol y forma. Después de un año en la órbita de Vesta, la NASA corregirá la trayectoria a un segundo destino: el planeta enano Ceres, a una distancia media de la Tierra de 267 millones de kilómetros. Llegará allí en 2015.