Un «anillo de diamantes» brilla en el cielo


ABC.es

  • Esta hermosa burbuja azul, aparecida a unos 1.500 años luz de la Tierra, sorprende por su perfecta forma circular

Un «anillo de diamantes» brilla en el cielo

ESO La nebulosa planetaria Abell 33, captada utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO

Un equipo de astrónomos ha captado desde Chile una de esas preciosas imágenes cósmicas que, como ocurre a veces al mirar las nubes, parecen mostrarnos objetos imposibles en el cielo. Se trata de una fotografía de la nebulosa planetaria PN A66 33, más conocida como Abell 33, una hermosa burbuja azul situada a unos 1.500 años luz de la Tierra y creada durante el proceso de envejecimiento de una estrella. Resulta que, de forma casual, la nebulosa está ahora alineada con una estrella (en la imagen, en primer plano), lo que da como resultado un parecido asombroso con un anillo de diamantes. Esta joya cósmica es inusualmente simétrica, con una perfecta forma circular.

La mayor parte de las estrellas con masas similares a la de nuestro Sol acaban sus vidas como enanas blancas, cuerpos pequeños, calientes y muy densos que se enfrían muy despacio a lo largo de miles de millones de años. En el camino hacia la fase final de sus vidas, las estrellas lanzan al espacio sus atmósferas y crean nebulosas planetarias, coloridas nubes brillantes de gas que envuelven a las pequeñas y refulgentes reliquias estelares, explican desde el Observatorio Europeo Austral (ESO).

En esta imagen, captada por el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, la nebulosa planetaria Abell 33 aparece asombrosamente redonda, algo muy poco común en estos objetos, ya que normalmente algo perturba la simetría y acaban adquiriendo formas irregulares.

Un compromiso casual

La refulgente estrella situada en el borde de la nebulosa crea el efecto final del diamante, como si se tratara de un anillo de compromiso centelleante. Se trata tan solo de un alineamiento casual: la estrella, llamada HD 83535, se encuentra en primer plano, frente a la nebulosa, a medio camino entre la Tierra y Abell 33, justo en el lugar adecuado para embellecer aún más la imagen.

En el interior de la nebulosa, visible como una diminuta perla blanca y ligeramente descentrada, puede observarse el remanente de la estrella progenitora de Abell 33 en el proceso de transformarse en una enana blanca. Aún brilla más que nuestro Sol y emite la suficiente cantidad de radiación ultravioleta como para hacer que resplandezca la burbuja de atmósferas expulsadas al espacio.

Abell 33 es uno de los 86 objetos incluidos en el Catálogo Abell de Nebulosas Planetarias creado por George Abell en 1966. Abell también rastreó el cielo en busca de cúmulos de galaxias, recopilando el Catálogo Abell, con unos 4.000 cúmulos, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur del cielo.

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Astrónomos descubren la mayor estrella amarilla hasta el momento


La Vanguardia

  • Su tamaño es 1.300 veces el diámetro del Sol, lo que la convierte en una de os diez astros más grandes detectados hasta el momento

Astrónomos descubren la mayor estrella amarilla hasta el momento

Berlín. (EFE).- El Observatorio Europeo Austral (ESO) ha descubierto la mayor estrella amarilla -con más de 1.300 veces el diámetro del Sol-, lo que la convierte en una de las diez estrellas más grandes detectadas hasta el momento, informó hoy este centro en un comunicado.

Esta hipergigante, detectada con el interferómetro del telescopio VLT (Very Large Telescope) del observatorio de la Costa Azul en Niza, Francia, forma parte de un sistema compuesto por dos estrellas, donde la segunda, de menor tamaño, se encuentra en contacto con la hipergigante.

Las investigaciones de la HR 5171 A (1), como se conoce formalmente a la estrella amarilla, han sido realizadas durante sesenta años, algunas veces incluso por aficionados, e indican que este extraño objeto, mayor de lo esperado, cambia muy rápido y ha sido detectado en una fase muy breve e inestable de su vida.

Debido a esta inestabilidad, las hipergigantes amarillas expelen material hacia el exterior, formando una atmósfera grande y extendida alrededor de la estrella.

Se convierte así en la estrella amarilla más grande conocida y entra en la lista de las diez estrellas más grandes, con un 50% más de tamaño que la famosa supergigante roja Betelgeuse y alrededor de un millón veces mas brillante que el Sol.

Los astrónomos utilizaron en la investigación una técnica llamada interferometría que combina la luz recogida por múltiples telescopios individuales, recreando un telescopio gigante de más de 140 metros de tamaño.

“Las nuevas observaciones también mostraron que esta estrella tiene una compañera muy cercana, formando un sistema binario que nos ha sorprendido”, describió hoy en un comunicado Olivier Chesneau, líder del equipo internacional de colaboradores de la investigación.

La estrella pequeña, que orbita la hipergigante cada 1.300 días “puede influir en el destino de HR 5171 A, por ejemplo, haciendo que expulse sus capas exteriores y modificando su evolución”, añadió Chesneau.

Las amarillas hipergigantes son muy poco usuales. Solo se conocen alrededor de una docena en nuestra galaxia, y a pesar de la gran distancia que lo separa de la Tierra (cerca de 12.000 años luz), el objeto puede verse a ojo agudizando la vista.

Además, se ha observado que HR 5171 A se ha ido haciendo más grande y enfriándose en los últimos cuarenta años, y su evolución ha sido captada en pleno proceso, algo que se ha conseguido con muy pocas estrellas y puede ayudar a comprender los procesos evolutivos de las estrellas masivas en general.

Las estrellas no explotan, se apagan


El Mundo

[foto de la noticia]

foto de la noticia

La muerte de muchas estrellas no es violenta y destructiva, como se creía hasta ahora, sino que sino que un gran porcentaje de ellas podría acabar sus días en paz, lentamente, enfriándose hasta apagarse de forma definitiva. Esto es lo que ha descubierto un equipo internacional de astrónomos avalados por el Observatorio Austral Europeo, cuyo comunicado anunciando el descubrimiento supone una enmienda a la totalidad de la teoría estelar tal y como la conocíamos hasta ahora.

Un alto porcentaje de estrellas, hasta un 70% según las conclusiones de este estudio, no pasa por una fase final explosiva, sino que en un proceso gradual que dura miles de millones de años queman energía hasta agotarse y morir plácidamemte.

Hasta ahora se creía que, cuando el litio y otros materiales ligeros se consumen, la estrella se contrae y entra en la etapa final del desarrollo, en la cual el hidrógeno se transforma en helio a temperaturas muy altas gracias a la acción catalítica del carbono y el nitrógeno. Esta reacción termonuclear consume el hidrógeno y la estrella se convierte entonces en una gigante roja.

La temperatura del núcleo sube entonces lo suficiente como para producir la fusión de los núcleos de helio y la estrella se hace mucho más pequeña y más densa. Una vez consumidas todas las posibles fuentes de energía nuclear, se contrae de nuevo y se convierte en una enana blanca, en una etapa final marcada por explosiones conocidas como “novas”.

Las supernovas, sin embargo, serían una excepción. Según los resultados de este estudio, sólo las estrellas más viejas (de primera generación), que contienen un bajo nivel de sodio, terminan explotando y convirtiéndose en gigantes rojas.

“Parece que las estrellas necesitan tener una ‘dieta’ baja en sodio para alcanzar la fase de AGB en su edad anciana”, bromea el director del equipo de astrónomos, Simon Campbell, que considera “demostrado empíricamente que la mayoría de las estrellas, digamos que un 70%, estrellas de segunda generación con alto nivel de sodio, jamás alcanza la fase explosiva AGB”.

Los astrónomos denominan fase ‘AGB’, siglas en inglés de “rama asintótica de las gigantes”, al periodo explosivo de la evolución que experimentan las estrellas de masa intermedia (entre 0,5 y unas 10 masas solares) al final de sus vidas.

Esta conclusión surge de la observación con el telescopio ESO situado en Chile de la luz de estrellas de un cúmulo globular denominado NGC 6752, en la constelación austral del Pavo, y los datos son contundentes: muchas estrellas no llegan a explotar, sino que se convierten en enanas blancas enfriándose paulatinamente. “Nuestros modelos estelares están incompletos y deben ser revisados”, concluye Campbell.

Midiendo agujeros negros


El Pais

  • El del centro de la galaxia NGC 4526 tiene una masa de 450 millones de veces la del Sol, según los resultados de un nuevo método de estimación

Ilustración de un agujero negro en el centro de una galaxia de disco. / NASA

“Las masas de los agujeros negros de los centros galácticos están correlacionadas con multitud de propiedades de la propia galaxia, lo que sugiere que unos y otras evolucionan juntos”, afirman unos científicos europeos y estadounidenses que, aprovechando precisamente esta relación, han desarrollado un nuevo método para medir la masa del agujero negro. Según sus cálculos, el que está en la galaxia NGC 4526 tiene una masa equivalente a 450 millones de veces el Sol. Timothy A. Davies (del Observatorio Europeo Austral, ESO) y sus colegas basan su técnica en la dinámica de las nubes de gas del entorno del agujero negro y la comparan con modelizaciones de cómo sería se moverían esas nubes con y sin agujero.

Todo lo que hay en el entorno a un agujero negro se ve afectado por su enorme gravedad, la materia acaba cayendo en él y desaparece de la vista, pero antes de ese punto de no retorno su comportamiento delata que está precipitándose hacia el pozo cósmico. Las observaciones de estos fenómenos permiten a los científicos deducir las propiedades del agujero negro protagonista.

Los investigadores explican en la revista Nature que existen ya varios métodos para medir directamente la masa de los agujeros negros, todos ellos basados en la observación del entorno del mismo, por ejemplo el movimiento de las estrellas atraídas por la potente gravedad del agujero o el comportamiento del gas ionizado a su alrededor. Cada técnica es más idónea para un tipo u otro de galaxia.La ventaja del nuevo método propuesto y ensayado por Davies y sus colegas es que, según explican ellos mismos, será muy práctico con los telescopios de nueva generación que operan en la banda milimétrica de ondas radio, como el observatorio internacional ALMA (instalado en el norte de Chile) que está dando sus primeros pasos. Estos telescopios están formados por decenas de antenas que funcionan de modo sincronizado (por interferometría) y con ellos, aplicando la nueva técnica, se podrá medir la masa de un agujero negro de una galaxia muy rápidamente, en menos de cinco horas de observación. Así, con el nuevo sistema de medir basado en la dinámica del gas molecular, “se podrá estimar la masa del agujero negro en cientos de galaxias del universo cercano, muchas de las cuales son inaccesibles con las técnicas actuales”, escriben los investigadores en Nature.

Un planeta potencialmente habitable que orbita una estrella similar al Sol


El Mundo

Una estrella similar a nuestro Sol alberga cinco planetas, uno de los cuales se encuentra en una zona potencialmente habitable donde podría existir agua líquida y quizás vida. Un equipo internacional de astrónomos ha logrado detectar cinco mundos que orbitan en torno a la estrella Tau Ceti, que se encuentra relativamente cerca de nuestro Sistema Solar, a tan sólo 12 años luz.

El planeta que podría tener agua y vida tiene una masa 4,3 veces la de la Tierra, y es por tanto el más pequeño de todos los que se han encontrado hasta ahora en la zona potencialmente habitable de su estrella.

“Este hallazgo apoya de nuevo la idea cada vez más establecida de que prácticamente todas las estrellas tiene planetas, y que en nuestra galaxia deben existir muchos planetas del tamaño de la Tierra potencialmente habitables“, explica en un comunicado Steve Vogt, de la Universidad de California en Santa Cruz, coautor del estudio que publicará la revista ‘Astronomy & Astrophysics’. “Están en todas partes, incluso a la vuelta de la esquina”, asegura este científico.

Los cinco planetas son todos relativamente pequeños, con masas de entre dos y 6,6 veces la de la Tierra. El mundo potencialmente habitable, que completa una órbita en torno a Tau Ceti cada 168 días, probablemente no es un planeta rocoso como la Tierra, según los autores del hallazgo.

Tau Ceti es un poco más pequeña y menos luminosa que nuestro Sol. Se encuentra a 11,9 años luz en la constelación de Cetus (la ballena) y es visible en el cielo nocturno. Debido a su proximidad y similitud al Sol, es una estrella que aparece con frecuencia en novelas de ciencia ficción que imaginan civilizaciones extraterrestres.

Los astrónomos habían buscado exoplanetas en el entorno de Tau Ceti en el pasado, pero hasta ahora no habían encontrado nada. Sin embargo, en el nuevo trabajo lograron detectar señales de cinco posibles planetas.

Los autores del hallazgo reanalizaron 6.000 observaciones de Tau Ceti realizadas por el instrumento HARPS, en el telescioui de 3,6 metros del Observatorio Austral Europeo (ESO) en La Silla (Chile), el Espectrógrafo Echelle del University College London, en el telescopio anglo-australiano Siding Spring, y el Espectrómetro Echelle de Alta Resolución (HIRES) en el telescopio Keck en Mauna Kea (Hawai).

La explosión más grande provocada por un agujero negro


El Mundo

Recreación artística de la explosión descubierta. | ESO

El Observatorio Austral Europeo (ESO, por sus siglas en inglés) ha descubierto la explosión más grande provocada por un agujero negro que se ha observado hasta ahora. Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope), un equipo de astrónomos ha detectado un cuásar con la emisión más energética detectada hasta el momento, al menos cinco veces más potente que las que se han observado hasta hoy.

Los cuásares son los intensos centros luminosos de las galaxias distantes alimentados por enormes agujeros negros. Aunque algunos cuásares destacan por atraer material, muchos eyectan ingentes cantidades de material hacia sus galaxias anfitrionas, y estos chorros juegan un papel muy importante en la evolución galáctica. Pero, hasta ahora, los chorros de cuásares que se habían observado, no eran tan potentes como predecían los teóricos.

“La velocidad a la que es expulsada esta energía por la enorme masa de material eyectado desde este cuásar (conocido como SDSS J1106+1939) es, al menos, equivalente a dos millones de millones de veces la potencia que emana del Sol. A su vez, implica que es cien veces más potente que la producción energética total de nuestra galaxia, la Vía Láctea, — es una eyección verdaderamente monstruosa,” afirma el investigador principal del equipo, Nahum Arav (Virginia Tech, EEUU).

Numerosas simulaciones teóricas sugieren que el impacto de estas eyecciones en las galaxias del entorno puede resolver varios enigmas de la cosmología moderna, incluyendo cómo la masa de una galaxia está asociada a la masa de su agujero negro central, y por qué hay tan pocas galaxias grandes en el universo. Sin embargo, hasta ahora no se sabía con certeza si los cuásares eran capaces de producir chorros lo suficientemente potentes como para producir estos fenómenos.

Las eyecciones descubiertas se encuentran a unos años mil años luz de distancia del agujero negro que los genera. El análisis del equipo muestra que el cuásar pierde al año una masa de, aproximadamente, 400 veces la masa del Sol, moviéndose a una velocidad de unos 8.000 kilómetros por segundo.

El cuásar ha sido captado gracias al instrumento X-shooter del telescopio VLT que ha permitido obtener con el máximo detalle las imágenes. “Sin el espectrógrafo X-shooter del VLT no podríamos haber obtenido estos datos de alta calidad, que nos han permitido hacer el descubrimiento”, afirma Benoit Borguet (Virginia Tech, EEUU), autor principal del nuevo artículo. “Por primera vez, pudimos explorar la región que rodea al cuásar con mucho detalle“.

Al tratarse de típicos ejemplos de un tipo de cuásar muy común, pero poco estudiado, estos resultados podrían aplicarse a cuásares luminosos de todo el universo. Borguet y sus colegas exploran actualmente una docena de cuásares similares para ver si, efectivamente, esto es así. El Universo podría estar lleno de estos monstruosos agujeros negros.

El planeta ‘vagabundo’


EL Mundo

Impresión artística del planeta errante. | ESO

Un mundo errante vaga por el espacio. El insólito objeto cósmico, detectado por el Observatorio Austral Europeo (ESO, por sus siglas en inglés), flota libremente por el Universo sin estrella anfitriona. Este cuerpo es el mejor candidato descubierto hasta ahora que podría clasificarse como planeta errante y el objeto de este tipo más cercano al Sistema Solar, ya que se encuentra a una distancia de unos 100 años luz.

Los planetas errantes son objetos de masa planetaria que vagabundean por el espacio sin estar atados a ninguna estrella. Ya se han encontrado antes posibles ejemplos de este tipo de objetos, pero, al no conocer sus edades, los astrónomos no podían saber si se trataba de planetas o de enanas marrones — estrellas ‘fallidas’ que perdieron la masa necesaria para desencadenar las reacciones que hacen brillar a las estrellas.

Pero ahora los astrónomos han descubierto un objeto, denominado CFBDSIR2149, que parece formar parte de un grupo cercano de estrellas jóvenes conocido como Asociación estelar de AB Doradus. Los investigadores encontraron el objeto en unas observaciones realizadas con el telescopio CFHT (Canada France Hawaii Telescope) y han aprovechado las capacidades del VLT (Very Large Telescope) de ESO para examinar en profundidad sus propiedades.

El lazo entre el nuevo objeto y la asociación estelar es la clave que permitirá a los astrónomos deducir la edad del nuevo objeto descubierto. Si el objeto está asociado a este grupo en movimiento -y por tanto es un objeto joven— es posible deducir aún más cosas sobre él, incluyendo su temperatura, su masa, y de qué está compuesta su atmósfera. Se trata del primer objeto de masa planetaria aislado identificado en una asociación estelar, y su relación con este grupo lo convierte en el candidato a planeta errante más interesante de los identificados hasta el momento.

“Buscar planetas alrededor de sus estrellas es similar a estudiar una mosca sentada a un centímetro de un distante y potente faro de coche“, afirma Philippe Delorme (Instituto de planetología y astrofísica de Grenoble), investigador principal del nuevo estudio. “Este objeto errante cercano nos da la oportunidad de estudiar la mosca con detalle sin la deslumbrante luz del faro estorbándonos”.

Se cree que objetos como este se pueden crear de dos modos, ambos intrigantes: como planetas normales que han sido expulsados del sistema que los albergaba, o bien como objetos solitarios como las estrellas más pequeñas o enanas marrones.

Este tipo de planetas pueden ser una ventana a multitud de conocimientos sobre el Universo. “Estos objetos son importantes, ya que pueden ayudarnos tanto a comprender más sobre cómo pueden eyectarse planetas de sistemas planetarios, como a entender cómo objetos muy ligeros pueden resultar del proceso de formación de una estrella”, afirma Philippe Delorme. “Si este pequeño objeto es un planeta que ha sido eyectado de su sistema original, saca de la nada la asombrosa imagen de mundos huérfanos, a la deriva en el vacío del espacio”.

Sin embargo, las investigaciones aún deben continuar para certificar si este objeto es definitivamente un planeta errante.

El impacto de la ‘súpertormenta’ que azotó Saturno


El Mundo

Las tormentas pueden dejar importantes secuelas en la Tierra… y en el espacio. Precisamente, la sonda internacional Cassini y dos telescopios en tierra han detectado los ‘restos’ de una supertormenta que azotó Saturno entre 2010 y 2011.

Los dos telescopios, el VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), en Chile, y el Telescopio Infrarrojo de la NASA, ubicado en la cima del Mauna Kea en Hawái han captado un enorme vórtice oval, oculto en la luz visible.

Este persiste pese a que las estructuras nubosas que causaron estragos a lo largo de una amplia franja de la atmósfera de Saturno se produjeron desde diciembre de 2010 hasta bien entrado el 2011.

Pero los científicos, basándose en los perfiles de temperatura, viento y composición de la atmósfera de Saturno, han descubierto que esas espectaculares formaciones nubosas eran sólo la punta del iceberg.

Una gran parte de la actividad asociada con la tormenta se desarrolló a escondidas de las cámaras ópticas, y sus secuelas todavía permanecen activas a día de hoy.

Fenómeno extremadamente inusual

“Es la primera vez que vemos algo así en cualquier planeta del Sistema Solar, es un fenómeno extremadamente inusual“, explica Leigh Fletcher, de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y autor principal del artículo publicado en Icarus.

Cuando se desató la tormenta en la agitada cubierta nubosa de la troposfera de Saturno, las perturbaciones viajaron cientos de kilómetros aguas arriba,acumulando toda su energía en dos enormes ‘bolsas’ de aire caliente.

Se pensaba que estas bolsas se enfriarían en poco tiempo y se acabarían disipando, pero a finales de abril de 2011 – cuando ya habían dado una vuelta completa al planeta – los dos puntos calientes se fusionaron para generar un enorme vértice que durante algún tiempo llegó a ser más grande que la famosa Gran Mancha Roja de Júpiter.

La temperatura de este vórtice también era mucho mayor de lo esperado: el aire en su interior se encontraba unos 80°C más caliente que su entorno. Así mismo, en el interior del vórtice se detectaron fuertes picos en la concentración de ciertos gases, como el etileno o el acetileno.

La gran incógnita ahora es saber si la energía que provocó la súper tormenta se ha disipado completamente o si se producirán réplicas en un futuro cercano.

Un catálogo de 84 millones de estrellas en el centro de la Vía Láctea


El Mundo

La zona central de la Vía Láctea, captada por VISTA. | ESO

Utilizando una enorme imagen de nueve gigapíxeles del telescopio de sondeo VISTA, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, un equipo internacional de astrónomos ha logrado catalogar más de 84 millones de estrellas situadas en las zonas centrales de la Vía Láctea.

Este gigantesco conjunto de datos contiene más de diez veces más estrellas que estudios previos y es un importante avance para el conocimiento de nuestra galaxia anfitriona. La imagen da al espectador una visión sobre la cual puede hacerse ‘zoom’, acercándose a la parte central de nuestra galaxia. Es tan grande que, si quisiéramos imprimirla con la resolución típica de un libro, mediría 9 metros de largo por 7 de ancho.

“Observando en detalle los millares de estrellas que rodean el centro de la Vía Láctea, podemos aprender mucho más sobre la formación y evolución, no sólo de nuestra galaxia, sino también sobre la de las galaxias espirales en general”, explica Roberto Saito (Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Valparaíso y miembro de The Milky Way Millennium Nucleus, Chile), investigador principal de este estudio.

Muchas galaxias espirales, incluyendo nuestra galaxia anfitriona, la Vía Láctea, tienen una alta concentración de estrellas viejas rodeando el centro, lo que los astrónomos denominan núcleo. Comprender la formación y evolución del núcleo de la Vía Láctea es vital para el conocimiento de la galaxia como un todo. Sin embargo, conseguir observaciones detalladas de esta región no es una tarea sencilla.

Espejo enorme

“Observar el núcleo de la Vía Láctea es muy difícil, ya que está oscurecido por el polvo“, afirma Dante Minniti (Pontificia Universidad Catolica de Chile, Chile), coautor del estudio. “Para penetrar en el corazón de la galaxia, necesitamos observar en el rango infrarrojo de la luz, el cual se ve menos afectado por el polvo”.

ESO cuenta con el telescopio de sondeo VISTA (Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy), que tiene un espejo de gran tamaño (4,1 metros de diámetro), un amplio campo de visión y detectores infrarrojos muy sensibles, lo que lo convierte en la mejor herramienta disponible para llevar a cabo esta tarea. El equipo de astrónomos está utilizando datos del programa VISTA Variables in the Via Lactea (VVV), uno de los seis sondeos públicos llevados a cabo por VISTA.

Los datos han sido utilizados para crear una inmensa imagen en color de 108.200 por 81.500 píxeles, que contiene un total de casi nueve mil millones de píxeles. Esta es una de las imágenes astronómicas más grandes jamás elaborada. El equipo ha utilizado estos datos para compilar el mayor catálogo creado hasta el momento de la concentración de estrellas en la región central de la Vía Láctea.

Para ayudar en el análisis de este enorme catálogo, el brillo de cada estrella se plasma en un diagrama frente a su color para unos 84 millones de estrellas con el fin de crear un diagrama color-magnitud. Este análisis contiene más de diez veces más estrellas que ningún estudio previo y es la primera vez que se ha hecho con todo el núcleo.

Herramienta valiosa

Los diagramas de color-magnitud son herramientas muy valiosas utilizadas frecuentemente por los astrónomos para estudiar las diferentes propiedades físicas de las estrellas, como sus temperaturas, masas y edades.

“Cada estrella ocupa un punto particular en este diagrama en cualquier momento de su vida. El lugar en el que caiga depende de cuán brillante y caliente sea. Dado que los nuevos datos nos ofrecen instantánea de todas las estrellas de una vez, podemos hacer un censo de todas las estrellas en esta parte de la Vía Láctea”, explica Dante Minniti.

El nuevo diagrama color–magnitud del núcleo contiene un tesoro oculto de información sobre la estructura y los contenidos de la Vía Láctea. Un resultado interesante revelado por los nuevos datos indica el gran número de estrellas enanas rojas débiles que existen en la zona. Se trata de estrellas candidatas a albergar pequeños exoplanetas, objetos que pueden ser descubiertos utilizando la técnica de los tránsitos.

“Otro aspecto que hace que el sondeo VVV sea tan importante es que se trata de uno de los sondeos públicos de ESO VISTA. Esto significa que todos los datos se ponen a disposición del público a través del archivo de ESO, por lo cual esperamos que esta enorme fuente de información siga ofreciéndonos resultados interesantes”, concluye Roberto Saito.

Hallan un planeta de tamaño similar a la Tierra en el sistema más cercano


El Mundo

[foto de la noticia]

Un equipo de astrónomos europeos ha descubierto un planeta con una masa algo mayor que la de la Tierra orbitando una estrella en el sistema Alfa Centauri, el más cercano al nuestro, según ha informado el Observatorio Austral Europeo (ESO) desde su central en la localidad de Garching, en el sur de Alemania.

Se trata además del exoplaneta más ligero descubierto hasta el momento alrededor de una estrella similar al Sol -a la que orbita a unos seis millones de kilómetros de distancia- y fue detectado por el instrumento HARPS, instalado en el telescopio de 3,6 metros ubicado en el Observatorio la Silla, en el norte de Chile.

Para el científico Stéphane Udry, del Observatorio de Ginebra, el exoplaneta orbita muy cerca de su estrella y “debe hacer demasiado calor para albergar vida tal y como la conocemos”.

Las observaciones de más de cuatro años “han relevado una señal diminuta, pero real, de un planeta orbitando Alfa Centauri B cada 3,2 días”, precisó Xavier Dumusque, del Observatorio de Ginebra (Suiza) y el Centro de Astrofísica de la Universidad de Oporto (Portugal) y autor principal del estudio.

“Este resultado representa un gran paso adelante hacia la detección de un planeta gemelo a la Tierra en las inmediatas vecindades del Sol. ¡Vivimos tiempos emocionantes!”, subrayó el científico, quien agregó: “¡Es un descubrimiento extraordinario y ha llevado nuestra tecnología hasta sus límites!”.

Demasiado calor

Según Udry, este es el primer planeta con una masa similar a la de la Tierra encontrado alrededor de una estrella similar al Sol.

“Orbita muy cerca de su estrella y debe hacer demasiado calor para albergar vida tal y como la conocemos, pero es posible que forme parte de un sistema en el que haya más planetas”, agregó.

En este sentido, señaló que “otros resultados de HARPS y nuevos descubrimientos de (la misión) Kepler (de la NASA) muestran claramente que la mayor parte de los planetas de baja masa se encuentran en este tipo de sistemas”.

Los astrónomos detectaron el planeta al captar los pequeños bamboleos en el movimiento de la estrella Alfa Centauri B, generados por el tirón gravitatorio del planeta que la orbita, que provoca que se mueva hacia delante y atrás no más de 51 centímetros por segundo (1,8 km/hora), aproximadamente la velocidad de un bebé al gatear.

Alfa Centauri es una de las estrellas más brillantes de los cielos australes y el sistema estelar más cercano a nuestro Sistema Solar, a tan solo 4,3 años luz de distancia.

Es un sistema estelar triple, con dos estrellas similares al Sol -Alfa Centauri A y B-, orbitando cerca la una de la otra, y una estrella roja débil más distante, conocida como Próxima Centauri.