Identificado el «coloso espacial» que está atrayendo a nuestra galaxia


ABC.es

  • Astrónomos creen saber qué puede tener la fuerza suficiente para mover 50 galaxias a la vez
 La Vía Láctea - Archivo

La Vía Láctea – Archivo

La Vía Láctea, junto con el resto de los miembros que forman el grupo local de galaxias en que vivimos, está en continuo movimiento. De hecho, todo el grupo (unas 50 galaxias diferentes) parece estar siendo atraído hacia una misma dirección, arrastrado probablemente por la enorme gravedad de algún objeto enorme y desconocido. ¿Pero qué puede tener la fuerza suficiente para mover 50 galaxias a la vez? La respuesta ha sido, durante décadas, un misterio para los científicos.

Ahora, un equipo internacional de astrónomos cree haber descubierto, por fin, al culpable: un “supercúmulo” de galaxias, formado por varios cientos de miembros, que resulta estar bastante cerca de nosotros pero que había permanecido oculto a la vista por culpa de las nubes de gas, polvo y estrellas de nuestra propia galaxia. Si comparamos la Vía Láctea con un edificio, sería como intentar ver desde dentro y a través de las paredes los edificios vecinos.

Anteriores estudios sobre el movimiento del grupo local de galaxias ya predecían que debía de haber “algo” oculto detrás de la Vía Láctea. Otras investigaciones galácticas en la constelación de la Vela, a través del cual cruza el plano de nuestra galaxia, también sugerían que en esa zona había una densidad de galaxias superior a lo normal.

 Ahora, y gracias a la combinación del gran Telescopio Surafricano, con su espejo de 10 metros, y el Telescopio Anglo Australiano, de 3,9 metros, los astrónomos han conseguido medir el corrimiento hacia el rojo de 4.500 galaxias en Vela, a ambos lados de la banda oscura de la Vía Láctea, y han confirmado que, efectivamente, existe una “superpoblación galactica” en esa zona, a unos 800 millones de años luz de distancia. Los resultados de la investigación se acaban de publicar en Montly Notices of the Royal Astronomical Society.

Lo cual significa que en nuestro vecindario cósmico existe una segunda estructura gigante, algo más lejos del super cúmulo de Shapley, que ya se conocía, y del que se pensaba que era el único “coloso” que había en los alrededores. Recién bautizado como el supercúmulo de Vega, ese conjunto de galaxias está atrayendo hacia sí a todo nuestro grupo local, que se dirige hacia él a la nada desdeñable velocidad de 50 km. por segundo. Muy rápido a escala humana, pero muy lento en términos galácticos. Si la velocidad no varía, en efecto, llegaremos allí dentro de unos cinco billones de años.

Dos planetas extremos en un mismo sistema planetario


El Mundo

  • El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.
La estrella CSVO-30 y su planeta más lejano observados con el telescopio VLT. ESO

La estrella CSVO-30 y su planeta más lejano observados con el telescopio VLT. ESO

Los astrónomos han encontrado un sistema planetario muy peculiar rodeando a la estrella CVSO-30. Uno de sus planetas está tan próximo a la estrella que su periodo orbital es de tan solo 11 días terrestres, mientras que otro está tan alejado que su periodo supera los 27.000 años. Este sistema ilustra la sorprendente variedad de los planetas que pueblan nuestra galaxia.

Planetas para todos los gustos

Desde el descubrimiento del primer planeta orbitando a una estrella diferente del Sol hace ahora poco más de 20 años, la búsqueda de exoplanetas está resultando ser una de las tareas más fascinantes de la historia de la astronomía. El número de exoplanetas descubiertos aumenta rápidamente cada día: se conocen hoy más de 3.500 planetas extrasolares que están alojados en unos 2.600 sistemas planetarios diferentes.

Uno de los aspectos más apasionantes de esta búsqueda es la capacidad de los astrónomos para descubrir planetas de una gran variedad. Se conocen planetas que tan solo son unas veces más masivos que la Luna, mientras que otros son muchas veces (hasta 29) más masivos que Júpiter. Hay exoplanetas muy calientes, por estar próximos a sus estrellas, y otros son increíblemente fríos. Y, lo que se considera uno de los resultados de mayor importancia, prácticamente todos los tipos de estrellas tienen la capacidad de estar rodeadas por un cortejo de planetas. Se estima que, en término medio, en la Vía Láctea hay al menos un planeta por estrella, por lo que el número de planetas en nuestra Galaxia podría aproximarse al billón y, de estos, el número de planetas de tipo terrestre y potencialmente habitables se estima en unos 40 miles de millones.

Hace tan solo unos días que hemos leído la excelente noticia en ElMundo.es de que la estrella más cercana a la Tierra, Próxima Centauri, que está situada a poco más de 4 años luz de la Tierra, posee un planeta potencialmente habitable. Sin embargo, hoy vamos a hablar de dos mundos extremos en los que la vida (de tipo terrestre) no podría tener lugar. Ambos están en el sistema planetario de la estrella CVSO-30.

Muy cerca

Situada a 1200 años luz de distancia, CVSO-30 es una estrella de tipo T-Tauri, por lo tanto una estrella de masa similar al Sol pero mucho más joven, que forma parte de la asociación estelar 25 Orionis. Su masa se estima en 0,4 masas solares, y su edad en tan solo 2,4 millones de años, mientras que la edad del Sol es aproximadamente el doble. En el año 2012, mediante la técnica de los tránsitos se detectó de manera indirecta un planeta muy próximo a esta estrella, el conocido como CVSO-30b.

Ya fue sorprendente encontrar un exoplaneta en una estrella tan joven, pero al calcular las propiedades de CVSO-3b, se encontró otra sorpresa. La masa del exoplaneta es de unas 5 a 6 veces la masa de Júpiter, es decir se trata de su super-júpiter como los que abundaban en las primeras búsquedas (que favorecían las detecciones de los planetas más grandes). Hasta aquí nada de extraordinario. Lo que resulta peculiar es que este planeta orbita a una distancia de su estrella de apenas 1,2 millones de kilómetros (como referencia pensemos que Mercurio está a unos 58 millones de kilómetros del Sol). Al ser la órbita tan pequeña, resulta que el periodo orbital de CVSO-30b (la duración de su ‘año’) es también muy corto: tan solo 11 días terrestres.

Muy lejos

La técnica de los tránsitos consiste en observar las pequeñísimas disminuciones en la intensidad de una estrella cuando uno de sus planetas pasa orbitando por delante de ella. Esta técnica y la de la velocidad radial (mediante la que se mide el ligero movimiento de la estrella por el efecto gravitatorio del planeta) son los dos métodos más utilizados para detectar la inmensa mayoría de los exoplanetas conocidos hasta la fecha. Tan solo una docena de planetas han sido observados directamente mediante imágenes directas, pues obtener imágenes de objetos tan pequeños y pocos luminosos como los exoplanetas es algo que está en el límite de las capacidades de los mayores telescopios actuales.

Pues bien, hace unas semanas que un equipo internacional de astrónomos liderado por Tobias Schmidt del Observatorio de Hamburgo han descubierto mediante imágenes directas otro planeta sorprendente en torno a CVSO-30: el exoplaneta CVSO-30c. Como en el caso de su compañero se trata de un super-júpiter, pues su masa es de unas 5 veces más grande que la de nuestro Júpiter. En contraste con otros exoplanetas de su clase, que suelen ser muy rojos, CVSO-30c brilla más en el azul, lo que para los astrónomos es un indicio de su juventud. Se piensa que la edad de este planeta no alcanza los 10 millones de años. Pero lo que resulta sumamente sorprendente es que este planeta orbita lejísimos de su estrella, unas 660 veces más lejos que la Tierra del Sol (para orientación pensemos que Neptuno está 30 veces más lejos del Sol que la Tierra). Al tener una órbita tan lejana, resulta que el periodo orbital de CVSO-30c es muy largo: su ‘año’ dura unos 27.250 años terrestres.

Colisión planetaria

Es muy improbable que estos dos planetas se formasen originalmente en estas órbitas tan extremas, pero cómo han acabado en ellas es un auténtico misterio. Los astrónomos especulan que quizás ambos planetas CVSO-30b y CVSO-30c se formaron originalmente a una distancia de su estrella comparable a las que separan a Júpiter y Saturno del Sol. Una colisión entre ambos super-júpiteres (o una aproximación muy cercana entre ellos) pudo enviar a los planetas a sus órbitas actuales.

Entre un planeta tan extremadamente cercano a su estrella y otro tan extremadamente lejano, los contrastes son espectaculares. En el planeta cercano, CVSO-30b, el año dura 11 días terrestres y la temperatura es de unos 3000 grados Celsius; mientras que en el planeta lejano, CVSO-30c, el año dura 27.250 años terrestres y la temperatura está por debajo de los 250 grados Celsius bajo cero.

Así, el sorprendente sistema planetario de CVSO-30 viene a ilustrar la maravillosa diversidad del universo. La investigación de los exoplanetas se encuentra aún en su infancia, pero no cabe duda de que la construcción de telescopios progresivamente mayores y más precisos nos conducirá a una serie de descubrimientos en los que los planetas se manifestarán con una variedad prácticamente infinita.

También interesante

 

  • Para la detección del planeta CVSO-30c, el equipo de Tobias Schimdt ha utilizado algunos de los telescopios más potentes del mundo como el Keck en Hawaii, el VLT de ESO en Cerro Paranal (Chile) y el Centro Astronómico Hispano-Alemán (CSIC-MPG) de Calar Alto, en la provincia de Almería.
  • Los resultados de Schmidt et al. se han publicado en un artículo titulado “Direct Imaging discovery of a second planet candidate around the possibly transiting planet host CVSO 30” en la revista europea Astronomy and Astrophysics, el manuscrito puede consultarse aquí.
  • Otro trabajo reciente con observaciones de CVSO-30b y una discusión sobre el estado evolutivo del sistema ha sido publicado por St. Raetz (Agencia Espacial Europea) y colaboradores en la revista británica MNRAS. El manuscrito puede consultarse aquí.

    Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.

 

El gélido disco planetario con forma de platillo volante


El Mundo

  • Los granos de polvo están a -266 grados centígrados
La región Rho Ophiuchi e, insertada, una ampliación del Platillo Volante. DIGITIZED SKY SURVEY 2 /NASA/ESA

La región Rho Ophiuchi e, insertada, una ampliación del Platillo Volante. DIGITIZED SKY SURVEY 2 /NASA/ESA

La región de formación estelar Rho Ophiuchi tiene unos colores espectaculares resultado de los procesos que tienen lugar allí. Las zonas azuladas brillan por la luz reflejada, y en las regiones rojizas y amarillas el brillo se debe principalmente a las emisiones del gas atómico y molecular que desprende la nebulosa. Las regiones oscuras son causadas por partículas de polvo formadas alrededor de estrellas jóvenes, y bloquean la luz que se emite detrás de ellas.

Ahora un equipo de astrónomos ha podido medir, por primera vez de forma directa, la temperatura de estas partículas de polvo situadas en el disco protoplanetario de una estrella joven conocido como “Platillo Volante” por verse casi de canto. Estos discos protoplanetarios, formados de gas y polvo, son la primera etapa de creación de los sistemas planetarios, como nuestro Sistema Solar. Gracias a una técnica innovadora, en la que los investigadores han sacado provecho de la localización del disco, se ha descubierto que los granos de polvo tienen una temperatura muy inferior a lo esperado. -266 grados centígrados.

“El disco absorbe la emisión de moléculas de la nube. Al comparar la intensidad de esta absorción con la de la emisión termal del disco de polvo, podemos medir de manera simple la temperatura real del polvo”, indica Stéphane Guilloteau, del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, en Francia, el principal investigador del equipo, al hablar de este novedoso método.

La joven estrella, que recibe el largo nombre de 2MASS J1681370-2431391, está situada a unos 400 años luz de la Tierra. Los astrónomos utilizaron el mayor radiotelescopio, el ALMA, en el llano de Chajnantor, en la Cordillera de los Andes de Chile, para observar el resplandor proveniente de moléculas de monóxido de carbono en el disco y descubrieron que en algunos casos había una señal negativa, algo muy sorprendente para ellos, ya que Guilloteau afirma que todo resplandor tiene que ser positivo. “Hacia el disco de polvo, el resplandor es menor. El resplandor constante alrededor del disco da una señal nula para el interferómetro, y en el disco de polvo la señal es más baja, por lo tanto es negativa”.

Dado que ALMA no es sensible a la extensa señal de fondo, el equipo también tuvo que combinar las mediciones con las observaciones de fondo del telescopio de 30 metros IRAM, localizado en el Pico Veleta, en Granada. Gracias a los datos de ambas herramientas pudieron determinar que la temperatura es de -266 grados centígrados a una distancia de unos 15.000 millones de kilómetros de la estrella central (esto es cien veces la distancia de la Tierra al Sol).

Los últimos modelos estudiados no predijeron unas temperaturas tan bajas, ya que en general se estimaban entre los -258 grados y los -253 grados centígrados. “Algo debe de estar equivocado, por lo que es necesario revisar estos modelos”, sostiene Guilloteau. Las características de estos granos de polvo deben de ser diferentes a lo que se creía hasta ahora.

Según los estándares astronómicos, estos granos son ‘grandes’. El tamaño de las partículas estudiadas varía entre los 0,1 milímetros y un centímetro. “Estas pequeñas piedras están constituidas de silicatos y grafito, cubiertos de hielo de agua, pero también monóxido de carbono, dióxido de carbono y metano”, informa Guilloteau. Seguramente sean muy heterogéneos y esponjosos.

Emmanuel di Folco, coautor del estudio, indica que hay que encontrar cuáles son las propiedades del polvo que aceptan estas temperaturas tan bajas. Aunque es necesario llevar a cabo más observaciones, si se confirma que estas temperaturas tan bajas son algo habitual en los discos de formación de planetas podría traer muchas consecuencias para la comprensión de cómo se forman y evolucionan.

Las tres almas de Fomalhaut


ABC.es

  • Descubren que el sistema tiene tres estrellas y no dos como se creía hasta ahora, entre ellas una de las más grandes de cuantas de conocen

Las tres almas de Fomalhaut

ALMA | Una visión del telescopio ALMA de Fomalhaut A y el cinturón de escombros que lo envuelven.

Fomalhaut es un sistema múltiple de estrellas, muy cercano a nosotros y que reviste un especial interés tanto por su inusual planeta como por el polvoriento disco de escombros que lo rodea. Pero se ha descubierto que no sólo es una estrella doble, como pensaban hasta hace apenas unos días los astrónomos, sino triple, y además una de las más grandes de cuantas de conocen hasta ahora. Hay otros 11 sistemas estelares cercanos a nuestro Sol que, como Fomalhaut, están formados por tres o más estrellas, incluyendo el sistema estelar más próximo, Alpha Centauri. Pero ninguno de ellos es capaz de rivalizar con la enorme masa de este sistema único.

Fomalhaut A, uno de los miembros del trío, es también la 18ª estrella más brillante visible en el cielo nocturno, y una de las pocas que cuenta con un exoplaneta que se puede fotografiar directamente y, además, con un disco de escombros y polvo a su alrededor. Se trata de una estrella famosa, que ha aparecido en novelas de ciencia ficción de escritores como Isaac Asimov, Stanislaw Lem, Philip K. Dick y Frank Herbert. Sin embargo, y a pesar de ser un sistema bien estudiado, no fue hasta hace poco que se confirmó que Fomalhaut era una estrella binaria -dos estrellas que orbitan entre sí- aunque esta posibilidad ya se sugirió en 1890. Ahora, en un artículo que acaba de publicar el Diario Astronómico, los investigadores demuestran que una tercera estrella más pequeña, que ya se sabía que estaba en las proximidades, también forma parte del sistema de Fomalhaut.

“Me di cuenta de que esta tercera estrella podía formar parte del sistema hace un par de años, cuando estaba trazando el movimiento de las estrellas en la vecindad de Fomalhaut para otro estudio”, comenta Eric Mamajek, profesor asociado de física y astronomía en la Universidad de Rochester. “Sin embargo, tenía que recoger más datos y reunir un equipo de co-autores con diferentes observaciones para comprobar si las propiedades de la estrella eran consistentes con ser un tercer miembro del sistema de Fomalhaut “.

Analizando detenidamente los movimientos de los astros y con mediciones espectroscópicas, que permiten determinar la temperatura y la velocidad radial, los investigadores fueron capaces de medir la distancia y la velocidad de la tercera estrella. Llegaron a la conclusión que esta estrella, hasta hace poco conocida como LP 876-10, es parte del sistema de Fomalhaut, por lo que ahora recibe el nombre de Fomalhaut C.

“Fomalhaut C se ve muy lejos de la gran estrella brillante que es Fomalhaut A cuando se mira hacia el cielo desde la Tierra”, agrega Mamajek, quien explica que “hay aproximadamente 5,5 grados entre las dos estrellas, que es como si estuvieran separadas por unas 11 lunas llenas para un observador en la Tierra”. Mamajek argumenta que se ven tan separadas debido en parte a que Fomalhaut está relativamente cerca de la Tierra, a unos 25 años luz. Las estrellas que están muy lejos de la Tierra, por contra, parecen estar mucho más cerca en el cielo. Esta sensación falsa de gran distancia aparente podría explicar por qué nunca se había realizado la conexión entre LP 876-10 y Fomalhaut. Además, tampoco se hubiera podido llegar a esta conclusión sin datos astrométricos y de velocidad de alta calidad.

Órbita excéntrica

Los investigadores también tuvieron que demostrar que sería factible que estas dos estrellas interactuaran entre sí, en lugar de moverse de forma independiente. “Fomalhaut A es una estrella tan masiva, de aproximadamente el doble de la masa de nuestro Sol, que puede ejercer suficiente fuerza gravitacional para mantener unida a ella a la diminuta estrella, a pesar de que esta estrella está 158.000 veces más lejos de Fomalhaut que la Tierra del Sol”, comenta Mamajek.

Muchas preguntas acerca de los exoplanetas de Fomalhaut y su disco de escombros aún permanecen sin respuesta. Por ejemplo, los astrónomos están desconcertados y no entienden por qué el exoplaneta conocido como Fomalhaut “b” se encuentra en una órbita tan excéntrica, y por qué el disco de escombros no parece estar tampoco centrado en la estrella Fomalhaut A. Es posible que sus compañeras, Fomalhaut B y C, tengan perturbado gravitacionalmente al exoplaneta Fomalhaut “b” y al cinturón de escombros que órbita en torno a Fomalhaut A. Sin embargo, todavía no se han podido delimitar exactamente las órbitas de Fomalhaut B y C alrededor de Fomalhaut A. Se cree que estas órbitas pueden durar millones de años, por lo que su fijación será un reto para futuros astrónomos.

Mientras Fomalhaut C es una estrella enana roja, el tipo más común de estrellas en el universo, Fomalhaut B es una estrella enana naranja, con alrededor de las tres cuartas partes de la masa de nuestro sol. La edad de estas tres estrellas, que todavía guardan muchos secretos para nosotros, es de unos 440 millones años, aproximadamente una décima parte de la edad de nuestro sistema solar.

Las estrellas no explotan, se apagan


El Mundo

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La muerte de muchas estrellas no es violenta y destructiva, como se creía hasta ahora, sino que sino que un gran porcentaje de ellas podría acabar sus días en paz, lentamente, enfriándose hasta apagarse de forma definitiva. Esto es lo que ha descubierto un equipo internacional de astrónomos avalados por el Observatorio Austral Europeo, cuyo comunicado anunciando el descubrimiento supone una enmienda a la totalidad de la teoría estelar tal y como la conocíamos hasta ahora.

Un alto porcentaje de estrellas, hasta un 70% según las conclusiones de este estudio, no pasa por una fase final explosiva, sino que en un proceso gradual que dura miles de millones de años queman energía hasta agotarse y morir plácidamemte.

Hasta ahora se creía que, cuando el litio y otros materiales ligeros se consumen, la estrella se contrae y entra en la etapa final del desarrollo, en la cual el hidrógeno se transforma en helio a temperaturas muy altas gracias a la acción catalítica del carbono y el nitrógeno. Esta reacción termonuclear consume el hidrógeno y la estrella se convierte entonces en una gigante roja.

La temperatura del núcleo sube entonces lo suficiente como para producir la fusión de los núcleos de helio y la estrella se hace mucho más pequeña y más densa. Una vez consumidas todas las posibles fuentes de energía nuclear, se contrae de nuevo y se convierte en una enana blanca, en una etapa final marcada por explosiones conocidas como “novas”.

Las supernovas, sin embargo, serían una excepción. Según los resultados de este estudio, sólo las estrellas más viejas (de primera generación), que contienen un bajo nivel de sodio, terminan explotando y convirtiéndose en gigantes rojas.

“Parece que las estrellas necesitan tener una ‘dieta’ baja en sodio para alcanzar la fase de AGB en su edad anciana”, bromea el director del equipo de astrónomos, Simon Campbell, que considera “demostrado empíricamente que la mayoría de las estrellas, digamos que un 70%, estrellas de segunda generación con alto nivel de sodio, jamás alcanza la fase explosiva AGB”.

Los astrónomos denominan fase ‘AGB’, siglas en inglés de “rama asintótica de las gigantes”, al periodo explosivo de la evolución que experimentan las estrellas de masa intermedia (entre 0,5 y unas 10 masas solares) al final de sus vidas.

Esta conclusión surge de la observación con el telescopio ESO situado en Chile de la luz de estrellas de un cúmulo globular denominado NGC 6752, en la constelación austral del Pavo, y los datos son contundentes: muchas estrellas no llegan a explotar, sino que se convierten en enanas blancas enfriándose paulatinamente. “Nuestros modelos estelares están incompletos y deben ser revisados”, concluye Campbell.

El espectáculo cósmico de Venus y las Pléyades


El Mund0

Ahora que Júpiter ya se ha alejado y es más difícil de identificar en el cielo nocturno, otro espectáculo cósmico invita a mirar a las estrellas. La noche del lunes, Venus atravesará parte de las Pléyades (palomas, en griego), un cúmulo de jóvenes astros que se encuentran a 440 años luz de la Tierra.

El espectáculo, según la Red Española para la Divulgación de la Astronomía, podrá verse a simple vista, pero se disfrutará más con unos prismáticos o un pequeño telescopio, desde el atardecer hasta las 00.45 horas.

La Red Española para la Divulgación de la Astronomía, en un comunicado, explica que este acercamiento entre Venus y las Pléyades (oficialmente se denominan Messier 45), se debe a que el Sistema Solar se formó a partir de un disco protoplanetario y todos los cuerpos quedaron casi en el mismo plano.

Ese plano da la casualidad que atraviesa la constelación de Tauro, que es donde se encuentran las Pléyades, lo que hace posible que cada cierto tiempo sean visitadas por uno de los planetas de nuestro sistema. Lo especial de esta ocasión es que se trate de Venus, que es el más brillante desde la Tierra, y que prácticamente atraviese la nebulosa por el centro. “Es algo que sólo ocurre cada muchos años. La próxima será en abril de 2020“, explica Antonio Pérez Verde, miembro de la Red.

Durante el evento astronómico, Venus se encontrará a 97.56 millones de kilómetros de nuestro planeta. Su tamaño equivaldrá al de una moneda de un euro situada a 184 kilómetros, pero su intenso brillo, que se debe a que su atmosfera refleja gran parte de la luz que recibe del Sol.

Las Pléyades se encuentran bastante más lejos, a 440 años luz de distancia, y su tamaño en el cielo equivale al de tres lunas llenas. En total,el cúmulo está formado por unas 500 estrellas, aunque a simple vista sólo se ven ocho.

Se formaron hace apenas unos 100 millones de añosaproximadamente, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Mitológicamente representan la familia del titán Atlas y la ninfa marina Pleione, siendo el resto de estrellas visibles a simple vista algunas de sus hijas: Alcyone, Electra,Maia, Merope, Taygeta y Celaeno.

La NASA instalará un telescopio en Robledo de Chavela


El Mundo

La NASA instalará un telescopio en el Centro de Visitantes de la Estación Espacial de Robledo de Chavela (Madrid), después de haber adaptado las instalaciones para llevar a cabo observaciones astronómicas con fines educativos.

La pasada semana una delegación de NASA presidida por el Administrador Adjunto Asociado para las Comunicaciones y la Navegación Espacial, Badri Younes, y el representante de NASA en España, Anthony Carro, visitó la Estación Espacial de Robledo de Chavela.

Durante la visita se celebró un encuentro con representantes de la corporación municipal, en el que la NASA donó al ayuntamiento una pantalla de vídeo gigante que había estado prestando servicio en la estación. La delegación de NASA agradeció al alcalde la excelente colaboración del ayuntamiento y el buen espíritu de entendimiento que existe entre NASA, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, la compañía aeroespacial INSA, y el consistorio.

Asimismo, la empresa INSA llevó a cabo una presentación de las nuevas actividades que se van a llevar a cabo para el público en general, principalmente para niños y jóvenes en el Centro de Entrenamiento y Visitantes de la Estación de Robledo destacando la incorporación de un telescopio, que junto con una de las antenas, se ha adaptado para llevar a cabo observaciones astronómicas con fines educativos.

También se propuso la preparación de talleres de astronomía conjuntos entre la Estación y el ayuntamiento, con el objetivo de iniciar en la ciencia de la astronomía a todos los interesados, aprovechando la magnífica calidad para la observación que tienen los cielos de Robledo de Chavela.

El telescopio gigante europeo se construirá en Chile


El Pais

Ciencia e Innovación insiste en que la candidatura de Canarias era la idónea y el PP dice que el Observatorio Europeo Austral es un grupo de presión con intereses económicos en Chile

El consejo del organismo científico Observatorio Europeo Austral (ESO) ha seleccionado hoy Cerro Armazones, en Chile, como ubicación de referencia del futuro telescopio gigante euroepo E-ELT, al que también optaba España (en el observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma). Esta decisión es definitiva y confirma la propuesta del comité técnico asesor, realizada hace un mes y medio. El Ministerio de Ciencia e Innovación insiste, en un comunicado, en que la candidatura española era la más idónea, y el senador del Partido Popular por Tenerife Antonio Alarcó ha calificado la decisión de “insólita, grave e injusta”. Alarcó ha ido más allá y ha dicho que el ESO es “un lobby que tiene intereses comerciales en Chile”, informa Europa Press.

Cerro Armazones es una montaña de 3.060 metros de altura en la parte central del desierto de Atacama, en Chile, ubicada a unos 130 kilómetros al sur de Antofagasta y a unos 20 kilómetros de Cerro Paranal, hogar de los telescopios VLT de ESO.

“Este es un hito importante que nos permite finalizar el diseño base de este ambicioso proyecto, que posibilitará grandes avances en el conocimiento astronómico”, señala Tim de Zeeuw, director general de ESO, en un comunicado. “Agradezco al equipo que seleccionó el lugar el enorme trabajo que ha realizado en los últimos años”.

La luz verde para la construcción se espera a fines de 2010, y el inicio de las operaciones para 2018.

Esta decisión sobre la ubicación del E-ELT fue adoptada por los delegados de los 14 países miembros de ESO y está basada en una exhaustiva investigación meteorológica comparativa, que ha durado varios años, indica la organización. La mayor parte de la información reunida durante el proceso de selección será publicada a lo largo de 2010. Por su parte, Ciencia e Innovación asegura que analizará “el origen de la diferencia de criterio entre los datos científicos esgrimidos por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en los que se basó la candidatura española, y los que maneja ESO”.

El próximo paso de ESO es construir el telescopio europeo óptico-infrarrojo extremadamente grande (E-ELT), con un espejo primario de 42 metros de diámetro. El E-ELT será “el ojo más grande del mundo en el cielo”, señala la organización astronómica, y el único telescopio de su tipo a nivel mundial. ESO está diseñando detallados planes de construcción con la colaboración de la comunidad, prosigue el comunicado, y el E-ELT abordará muchas de las preguntas más apremiantes aún sin resolver en astronomía, y podría finalmente revolucionar nuestra percepción del Universo tanto como el telescopio de Galileo lo hizo hace 400 años.

Un nuevo telescopio revela con imágenes datos sobre cómo se forma una estrella


CET – El Mundo

UNA TECNOLOGÍA EUROPEA

“Las diferentes longitudes de onda de las luces que provienen del espacio se arremolinan como los arco iris en el agua formando un nuevo y etéreo retrato brillante de una región activa de formación de estrellas“. De esta forma tan poética y técnica al mismo tiempo define la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) la imagen de una ‘cuna’ de estrellas que ha tomado un nuevo telesopio con tecnología conjunta de la NASA y del organismo europeo.

La fotografía combina diferentes radiaciones, como rayos X, infrarojos o luz visible, y genera una amalgama de colores que aportan información importante para entender cómo llega una estrella a ser una estrella.

Esta imagen ofrece una interesante mirada hacia el interior de la región activa de estrellas en ciernes llamada NGC 346. Los científicos responsables del telescopio aseguran que revela información nueva sobre cómo se forman las estrellas en el Universo.

NGC 346 es la región de formación de estrellas más brillante de una galaxia enana que orbita la Vía Láctea a una distancia de 210.000 años luz. Es decir, a la misma distancia que recorrería la luz durante un tiempo de 210.000 años.

“Esta región de formación de estrellas es un zoológico astronómico”, asegura Ditrios Gouliermis, investigador del Instituto Max Planck en Alemania y autor de una investigación sobre estas observaciones publicada en ‘Astrophysical Journal’. “Cuando combinamos los datos procedentes de varias longitudes de onda, somos capaces de separar con detalle qué está pasando en las diferentes partes de la nube que forma esa galaxia enana“.

Este descubrimiento contradice las creencias científicas anteriores sobre la formación de los cuerpos celestes. Según los investigadores, demuestra que tanto el viento como la radiación están relacionados con la formación de las estrellas. “Los resultados nos muestran que la formación de estos cuerpos es un proceso mucho más complicado de lo que creíamos y que implica mecanismos competitivos y colaborativos”, dice Gouliermis.