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El Mundo

Fémur de saurópodo. | Museo de Historia Natural de París Vea más fotos aquí)

Fémur de saurópodo. | Museo de Historia Natural de París

Hace 140 millones de años los saurópodos eran los reyes de la selva. Su tamaño hace insignificante al más grande de los elefantes: podían llegar a medir hasta 40 metros y pesar hasta 90 toneladas. En los yacimientos de Agneac, en Charente (Francia), se hallaron en 2010 fósiles de algunos de los saurópodos más grandes del mundo.

Estos hallazgos se exponen ahora en el Museo de Historia Natural de París. Un fémur, varias vértebras, dientes y otros restos que permanecían ocultos y que han sido recuperados gracias a estas excavaciones. En total se han encontrado cerca de 2.000 piezas en esta zona, pero en la exposición parisina se exponen solo algunos ejemplares.

Bajo el título ‘Dinosaures, la vie en grand’, la exhibición trata de explicar cómo vivían estos gigantes herbívoros: se explora su biología y se recrea su hábitat a través de dispositivos interactivos y didácticos que permiten, por ejemplo, tocar los dientes de uno de estos colosos.

Un grupo de paleontólogos, botánicos, nutricionistas y biólogos se han encargado de recrear este parque Jurásico, que permite conocer, por ejemplo, qué comían y donde encontraban su alimento estos animales. No era una labor fácil pues necesitaban 100.000 calorías diarias para mantenerse en pie y no podían correr más allá de los 40 kilómetros por hora debido a su peso.

600 litros de sangre

Además, por sus venas circulaban hasta 600 litros de sangre y cada vez que respiraban a sus pulmones llegaban 75 litros de aire. Sus huevos tenían el tamaño de un balón de fútbol y al nacer, las crías pesaban alrededor de 5 kilos, aunque multiplicaban su peso por 10.000 en la edad adulta.

En la exposición se muestra, por ejemplo, la reproducción de un dinosaurio de 18 años, que mide más de tres metros de altura y 18 de largo y cuya cola es tan larga como la mitad de su cuerpo. También se ha incluido una maqueta a tamaño real de una pierna de uno de estos ejemplares, de 5 metros de altura.

Además, un fresco de siete metros de largo recrea con detalle el entorno del citado yacimiento de Angeac hace 130 millones de años. Este es el único terreno en Francia en el que se sabe que vivieron estos colosos de la naturaleza.


EFE – El Mundo

  • La muestra presenta un doble recorrido en francés y español
  • Está compuesta por 15 paneles que por orden cronológico cuentan el exilio
  • La muestra se expone en el Ayuntamiento del distrito XIX de París
  • En ese barrio han vivido tradicionalmente muchos exiliados españoles

Una exposición sobre la historia de los republicanos españoles exiliados en Francia aviva el recuerdo del periplo que vivieron cerca de medio millón de personas que al estallar la Guerra Civil abandonaron su patria, cruzaron los Pirineos y se instalaron en el país vecino.

‘Los republicanos españoles por testigos’ se expone en el Ayuntamiento del distrito XIX de París, barrio que históricamente, junto a otros populares como el X o el XX, acogió a buena parte de los exiliados españoles que se afincaron en la capital gala después de la guerra.

“La exposición trata de explicar a las jóvenes generaciones cuál fue el devenir de los españoles y de la España republicana“, comentó Véronique Olivares, la coorganizadora de la exposición e hija de un republicano exiliado en Francia que fue deportado al campo de concentración de Mathausen tras la guerra.

En este sentido, y para dar una mayor difusión, Olivares tiene previsto trasladar esta exposición (que puede visitarse en su emplazamiento actual hasta el próximo 12 de abril) a otros distritos, así como a escuelas, bibliotecas y espacios culturales.

Aniversario del fin de la guerra

Su inauguración coincide con la fecha considerada como el final de la Guerra Civil española (1936-39), el 1 de abril, aunque muchos de los combatientes de la República habían emprendido la retirada hacia Francia y sus “campos de acogida” meses atrás.

La muestra, que presenta un doble recorrido en francés y español, está compuesta por 15 paneles que, por orden cronológico, relatan la historia que marcó al casi medio millón de españoles que emprendieron la senda del exilio.

La exposición se remonta a los últimos años del mandato de Alfonso XIII, y avanza hasta la vida actual de algunos exiliados que se quedaron a vivir en territorio galo.

Entre medias, queda la II República, la Guerra Civil, la Retirada y el exilio, la lucha contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, y la liberación de Francia.

Documentos y fotografías

La muestra también recoge carteles de propaganda de la Guerra Civil y otro tipo de documentos como pasaportes, cartas de deportación o fotografías de republicanos.

Asimismo, se pueden ver ejemplares de publicaciones que los exiliados españoles crearon en París, como ‘Solidaridad Obrera’ o ‘Hispania’, el Boletín de la Federación Española de Deportados e Internados Políticos, víctimas del fascismo.

Hay espacio también para historias como la de los combatientes de la división ‘La Nueve’, compuesta mayoritariamente por republicanos españoles, y que bajo la dirección del general Leclerc fueron los primeros en entrar y liberar París del nazismo.

Comandando tanques con nombres bautizados en honor a batallas de la Guerra Civil, como el ‘Guadalajara’, el ‘Teruel’ o el ‘Ebro’, los republicanos españoles fueron héroes anónimos de la Segunda Guerra Mundial, ya que cayeron en el olvido en los libros de historia franceses.

Precisamente, el pasado mes de febrero el Ayuntamiento de París homenajeó con su mayor distinción a tres de estos republicanos españoles, Rafael Gómez, Manuel Fernández y Luis Royo Ibáñez, supervivientes de ‘La Nueve’, que más de sesenta años después de sus hazañas fueron reconocidos.


El País

La ciudad se moviliza para frenar la reforma de su palacio privado más emblemático, comprado por un millonario

El abogado del dueño muestra una impresionante galería acristalada con frescos de 400 años, calentada, eso sí, por un feo radiador de aceite de 30 euros enchufado a un cable que culebrea por todo el palacio. En 2007, Hamad Ben Khalifa Al-Thani, millonario, hermano del emir de Qatar, compró a la familia Rothschild el célebre Hôtel Lambert, un edificio emblemático erigido en el siglo XVII en el espolón de la isla de Saint Louis, al lado del Sena. El palacete privado más famoso de París.

Al-Thani pagó por la joya 80 millones de euros, decidido a convertirla en una vivienda tan lujosa como habitable. Pero ha tropezado con la oposición (y la denuncia) de una asociación belicosa que defiende la historia y el patrimonio de la ciudad, Paris Historique, y que se opuso junto a un grupo de historiadores y artistas a las reformas que el hermano del jeque de Qatar tenía pensado acometer, en especial los aparcamientos subterráneos y los ascensores. Temen asimismo que los trabajos se lleven por delante las obras de arte que duermen en molduras, suelos o paredes.

El arquitecto encargado del proyecto, Alain-Charles Perrot, sólo pretende “devolver el alma al palacio” con una restauración que costará 40 millones de euros y dos años de trabajos. El abogado, Eric Ginter, asegura que “hay cierto encono político debido a que muchos piensan que este edificio debería ser público, y no privado”.

Conclusión: todos esperan la decisión del Consejo de Estado, que en unos meses decidirá. Hasta entonces, el palacio, vacío, recosido con arreglos espantosos, languidece a la sombra de los personajes que allí se alojaron.

El hotel fue levantado por orden de Jean Baptiste Lambert, banquero enriquecido prestando dinero a los reyes de Francia para armar mercenarios; aquí durmió el mismísimo Voltaire, que se veía a solas con la marquesa de Châtelet, esposa del propietario, en una encantadora habitación que aún se conserva casi intacta; pasó por manos de generales, industriales o ministros que se lo fueron revendiendo según se arruinaban, fue fábrica de camas y colchones en una etapa negra y en 1843 se convirtió en la corte en miniatura del exilio real polaco al ser adquirido por el príncipe Czartorisky. Albergó a Chopin y George Sand, dio trabajo a Delacroix y sufrió una reforma integral que transformó un ala en un santuario neo gótico que los arquitectos contratados por Al-Thani quieren extirpar y el embajador polaco en París, conservar.

Tras la II Guerra Mundial, uno de esos tipos que sólo da París se adueñó del edificio: el arruinado barón Alexis de Rédé, que, protegido por amigos ricos que le pagaban el alquiler, hizo del palacio su vivienda y pasó a la posteridad por organizar fiestas deslumbrantes de inspiración oriental: en 1969 instaló dos enormes elefantes de pega en el patio de entrada y entre los invitados se contaba Brigitte Bardot de odalisca.

En 1975, Rédé convenció a su amigo el barón Guy de Rothschild para que comprara el palacio a los herederos del príncipe polaco. Aún se conserva la bañera de plata de Marie-Hélène de Rothschild en un cuarto de baño. Y la biblioteca en la que reposó, durante muchos años, el cuadro El astrónomo, de Vermeer. Los Rothschild vendieron el palacio a Al-Thani sin haber nunca renovado en profundidad sus intestinos: por eso los frescos pintados por Charles Le Brun hace 400 años en la prodigiosa galería acristalada que da al Sena se encuentran agrietados, descoloridos y oscurecidos por una pátina negruzca.


EFE – ADN

El presidente francés ha anunciado la remodelación urban de París que va más allá de las infraestructuras | La ciudad que se imagina Sarkozy no es la que se concentra en el interior de la circunvalación que hoy en día rodea lo que se considera el centro de París

“El ‘Gran París‘ es la Francia de después de la crisis”, dijo el presidente en un discurso en la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, en el que esbozó las grandes líneas de una iniciativa que convertirá a París en una “imagen de marca” y referencia en todo el mundo.

Un “supermetro” automático de 130 kilómetros de longitud con un “diseño, ergonomía y tecnología ejemplares”, más espacios verdes, y la eliminación de la periferia como tal son sólo algunas de las ideas de la gran metrópoli que pretende crear el presidente.

Su objetivo es hacerlo en un plazo de 10 años y comenzar los trabajos en 2012, para lo que se ha comprometido a presentar el próximo octubre un proyecto legislativo que regulará la financiación y las modalidades del futuro sistema de transportes.

Sólo las infraestructuras de transportes tendrán un coste estimado de 35.000 millones de euros pero, según el presidente, esa cantidad se verá más que compensada con la revalorización que generará el nuevo sistema y con los inversores y empresarios que se verán atraídos por la mejora de la calidad de vida en la ciudad.

Las ambiciosas reformas de infraestructuras se completan con la creación de unas 70.000 nuevas viviendas cada año, lo que podría generar 1 millón de nuevos puestos de trabajo, según los cálculos del Elíseo.

El principal objetivo es que los ciudadanos estén orgullosos de dónde viven, que no vean como “un auténtico infierno” el desplazarse a trabajar y que se puedan trasladar a cualquier punto de la ciudad en no más de media hora.

La ciudad que se imagina Sarkozy no es la que se concentra en el interior de la circunvalación que hoy en día rodea lo que se considera el centro de París, lo que se conoce como el París “intramuros”, sino que es una ciudad sin ninguna barrera o separación física.

El Gran París será una realidad cuando el destino de cada uno no esté determinado por el barrio en el que viva, según Sarkozy, quien precisó que es un proyecto para toda la región parisina y para todo el país.

Y sólo será realidad, añadió, si las distintas autoridades, -alcaldes, responsables regionales y estatales-, se ponen de acuerdo para su puesta en marcha.

Algunas de las propuestas que ha explicado el presidente están incluidas en los proyectos que han elaborado varios equipos internacionales de arquitectos a los que él mismo pidió que diseñaran la metrópoli del futuro.

Las maquetas con sus respectivos trabajos componen una exposición que el público podrá visitar hasta el próximo 22 de noviembre en la sede de la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio de París.

Proyectos posibles para París 

Son el París que proponen diez prestigiosos equipos de arquitectos, seis de ellos franceses: Jean Nouvel, Antoine Grumbach, Yves Lion, Christian de Portzamparc, Roland Castro y Djamel Kouche.

Los cuatro restantes son de distintos países europeos: el alemán Fin Geipel, el británico Richard Rogers, los italianos Bernardo Secchi y Paola Vigano, y los holandeses de MVRDV, Winy Maas, Jacob Van Rijs y Nathalie de Vries.

Nouvel, por ejemplo, defiende el proyecto “Nacimientos y renacimientos de mil y una felicidades parisinas”, en el que propone la creación de “eco ciudades” donde combinar la alta tecnología del desarrollo duradero con elementos vegetales.

Grumbachm propone dar a París el puerto marítimo del que carece, enlazando la ciudad con el mar gracias al Sena, como eje que tendría su otro extremo en Le Havre (noroeste).

Richard Rogers, uno de los autores del Centro Pompidou de París, sugiere crear un París metropolitano “policéntrico”, con una idea de ciudad responsable con el medio ambiente.

E Yves Lion, del grupo Descartes, plantea crear “20 ciudades sostenibles“, cada una con unos 500.000 habitantes, para recrear un sentimiento de pertenencia a un territorio.

Son distintas miradas sobre el futuro de París que se complementan, según Sarkozy, quien citó como referencia el objetivo de uno de esos equipos, el de “hacer de lo extraordinario lo ordinario”.


El Mundo

El Museo del Hombre de París inaugura una gran exposición sobre Atapuerca

El ‘Homo antecessor’ ha encontrado cobijo a la sombra de la Torre Eiffel. Literalmente, puesto que la exposición sobre Atapuerca inaugurada anoche en el Museo del Hombre de París se ubica en el Sena frente al artefacto de hierro, igual que si fuera un tótem intemporal. Es el espacio que la comunidad científica francesa ha concedido al yacimiento paleontológico burgalés. Un modo implícito de reconocer la importancia histórica del hallazgo y de divulgar los tesoros que han dado forma y fama a la comunidad de homínidos descubierta en Atapuerca.

De hecho, la exposición parisina, desglosada didáctica y amenamente en una superficie de 400 metros cuadrados, pone en relieve los grandes símbolos paleontológicos. Incluido una falange de 1,3 millones de años de antigüedad, el utensilio de piedra Excalibur, al que ya se le atribuyen connotaciones religiosas, y otros restos óseos que acreditan la presencia del ‘Homo heidelbergensis’ en la Sima de los Huesos hace 400.000 años.

Sin menoscabo de semejantes ejemplos, el mayor protagonismo del viaje en el tiempo concierne a las pruebas materiales del ‘Homo antecessor’. Los fósiles fueron encontrados en el yacimiento de la Gran Dolima, tienen una antigüedad de un millón de años y han permitido reconstruir como un ‘puzzle’ a los homínidos más antiguos que poblaron Europa.

No se trata de una mera exposición itinerante. La experiencia parisina, que va a prolongarse hasta el 16 de marzo, sirve de ensayo y de antecedente a la apertura del Museo de la Evolución Humana de Burgos en 2010.

Así se entiende que el acontecimiento de la inauguración desplazara a París al presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y al equipo de antropólogos que han sudado tantos años en Atapuerca. Empezando por Juan Luis Arsuaga, comisario de la exposición, en compañía de José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell. “Esta exposición acredita la importancia de los hallazgos y resume el trabajo realizado hasta ahora, pero también deja abiertas muchas claves que tenemos que ir desentrañando en Atapuerca. Los resultados espectaculares obtenidos hasta ahora son, en cierto modo, la punta del iceberg”, explicaba Arsuaga.

El criterio didáctico y la responsabilidad metódica explican que la exposición se haya articulado en seis secciones. La primera ubica el yacimiento y recuerda las razones por las que ha sido elevado a la distinción de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El segundo capítulo se detiene en los espacios de la Gran Dolima y de la Sima del Elefante.

La tercera sección consiste en un interludio antropológico hábitos de los homínidos, canibalismo que prepara al espectador al encuentro de la Sima de los Huesos. Allí donde fueron encontrados los exponentes del Homo heidelbergensis y de donde proceden las caderas de Elvis, sobrenombre del un homínido que vivió en Atapuerca hace aproximadamente 400.000 años.

El quinto pasaje aloja la maqueta del futuro Museo de la Evolución Humana, con la firma de Navarro Baldeweg, mientras que el sexto ocupa las paredes de una sala de cine para que los espectadores puedan contemplar el documental que hizo Javier Trueba a propósito de los hallazgos recuperados en el yacimiento burgalés.


El Pais

  • Con 301 metros, la torre rivalizará con la de Eiffel
  • El edificio albergará apartamentos, oficinas, hoteles y comercios
  • El arquitecto aspira a crear un nuevo centro de desarrollo en la capital

actualidad080529par.jpgJean Nouvel, el arquitecto francés ganador del Premio Pritzker 2008, ha visto cómo era elegido su proyecto para dotar de una nueva identidad visual y urbanística al barrio de La Défense, centro de negocios junto a París que celebra su 50º aniversario. Se trata de levantar un rascacielos de 301 metros que ha concebido como una sucesión de cubos superpuestos de 140.000 metros cuadrados y de utilización mixta: 39.000 metros de hotel, 50.000 de despachos, 33.000 de apartamentos, 8.000 de espacio público y 10.000 de restaurantes y comercios.

Es la segunda vez que Nouvel recibe el encargo de proyectar un rascacielos para el mismo barrio. A principios de los años noventa, su “torre sin fin” -una espiral de cristal que se enroscaba sobre sí misma hasta perderse entre las nubes- también fue retenida como mejor proyecto para modernizar La Défense, pero la crisis del sector inmobiliario frenó la materialización de la torre. Ahora son dos sociedades -la francesa Medea y la española Layetana- las que están detrás de la operación y deberán desafiar una situación económica morosa. “Tengo que admitir que no se trata de un programa de vivienda social”, dijo riéndose Patrick Devedjian, presidente del departamento y secretario de la UMP, partido en el poder.

Competían con Nouvel los proyectos de Daniel Libeskind, Norman Foster, Jacques Ferrier y Jean-Michel Wilmotte. La torre Signal -un nombre desafortunado pues también es el de la principal revista de propaganda del modelo de vida y sociedad que proponía el nazismo- costará unos 600 millones de euros y debiera estar terminada por las navidades de 2013. Sus 71 plantas incluyen jardines colgantes y dicen tomar en consideración las exigencias de “un urbanismo sostenible”. En opinión de Nouvel, el barrio de La Défense “puede ser la primera expresión de un nuevo centro de desarrollo del Gran París sin ser un centro histórico”. El arquitecto ha glosado además la calidad de vida que ofrecerán los 90 apartamentos de 200 metros cuadrados “porque se podrá estar en ellos sin sentirse detrás de un muro-pantalla”. Si Nouvel -y Devedjian- habla del Gran París eso se debe también a que, a su manera, la torre Signal, de una altura próxima a la de la Torre Eiffel -324 metros si se cuenta la antena- y muy superior a la del principal rascacielos de la ciudad, la torre Montparnasse (210 metros), forma parte de una estrategia del presidente Nicolas Sarkozy destinada a hacer explotar París para así poder arrebatarles a los socialistas la alcaldía. La noción de Gran París encubre el deseo de crear un organismo de gestión urbana y económica que esté por encima del Ayuntamiento de la ciudad, uniendo a éste varios territorios y, sobre todo, el Oeste parisiense, mayoritariamente conservador.

El actual alcalde de París, el socialista Bertrand Delanoë, confiaba en que París obtuviera la organización de los Juegos Olímpicos de 2012 para poder romper por fin con la actual limitación de 31 metros de altura máxima que rige para todos los edificios que se construyen en la capital francesa. La victoria de Londres le privó de esta arma y el deseo de no enemistarse con el vecindario también le impidió arriesgarse y encargar a Nouvel o al holandés Rem Koohlas la remodelación del barrio de Les Halles, optando por la solución consensual sugerida por el arquitecto David Mangin.

Nouvel, de 62 años, ha edificado en España la torre Agbar (Barcelona), la ampliación del Museo Reina Sofía (Madrid) y una urbanización en Ibiza. Entre sus obras más conocidas figuran la Fundación Cartier, el Instituto del Mundo Árabe (IMA) y el Museo del Quai Branly (París), el Palacio de Justicia de Nantes, el Centro de Exposiciones y Congresos de Basilea, la Ópera de Lyon, u hoteles que ha edificado en Estados Unidos y Japón. Los detractores de Nouvel le reprochan el carácter excesivamente tecnológico de algunas de sus obras, demasiado costosas de mantenimiento o más frágiles de lo previsto. Las celosías electrónicas del Instituto de Mundo Árabe sólo funcionaron durante el primer año del inmueble, la fachada de la Ópera de Lyon ha sufrido desconchones importantes y sus viviendas sociales en Nimes han sido transformadas por los vecinos. Si esto último no importa a Nouvel, los problemas de la ópera los atribuye a defectos de responsabilidad de la constructora, mientras que la de los defectos del IMA la hace recaer en un presupuesto de funcionamiento que, desde 1990, es de sólo el 50% del prometido.


El rascacielos cumple 35 años

actualidad080427mon.jpgCon motivo del 35 aniversario de la torre de Montparnasse vuelve a surgir el debate, ¿por qué se permitió la construcción de este edificio que rompe totalmente la estética parisina?

El alcalde de París, Betrand Delanoë, se había declarado favorable en 2004 a la idea de volarla, pero las dificultades administrativas, institucionales y técnicas retrasan la decisión final al coraje y la sensatez de futuras generaciones.

La torre Montparnasse de París, situada en la Avenida de Maine Nº 33 y construida por el arquitecto Roger Saubot, es el rascacielos más alto de Francia. Se construyó entre 1969 y 1972, sobre el emplazamiento de la antigua estación Montparnasse y fue inaugurada en 1973; la estación Montparnasse actual se sitúa enfrente de la torre, un poco más al sur. La torre Montparnasse mide 209 metros de altura y cuenta con 59 pisos (incluida la terraza). Un restaurante ocupa el 56º piso. Las barandillas de la terraza se pueden desmontar en 120 segundos para transformarla en una plataforma de aterrizaje de helicópteros. Las oficinas ocupan 52 pisos y una superficie total de 90.000 m2. 5.000 personas trabajan allí por término medio.

Seguramente continúe el debate y veremos que pasa en el futuro con este “emblemático” y controvertido edificio.


EFE – La Vanguardia

Una magna exposición introduce a los visitantes en el reino mesopotámico

París. – La ciudad de Babilonia, aquella en la que se emplazaban los jardines colgantes -una de las desaparecidas siete maravillas del mundo antiguo- se puede visitar a partir de hoy en el Museo del Louvre, que inaugura una exposición para acercar al público parisino este antiguo reino mesopotámico.

El esplendor de la civilización babilonia se presenta en París con una colección de tablillas de escritura cuneiforme, papiros y manuscritos, estatuas, esculturas y objetos preciosos llegados de todo el mundo, que se exhiben hasta el 2 de junio y con la aspiración de reconciliar su historia y su leyenda.

Organizada por el Louvre junto a los museos nacionales franceses, el Museo Staatliche de Berlín y el Museo Británico de Londres, la muestra incluye además una serie de dibujos, pinturas y miniaturas realizadas en aquella ciudad ubicada a orillas del Éufrates, cerca de la actual Bagdad.

El Louvre acogerá la evolución de la representación mítica y de las tradiciones simbólicas de aquella ciudad en la que -según los textos religiosos- se construyó la Torre de Babel.

La muestra permite también comprender la importancia del patrimonio cultural de la antigua Babilonia sobre las civilizaciones contemporáneas pero también sobre las posteriores, además de reconocer la influencia para la cultura occidental de aquel reino, conquistado en el año 539 antes de Cristo por los persas.


EFE – El Pais

El museo parisino abrirá en dos años un centro itinerante y desmontable que recorrerá Francia para mostrar sus fondos

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El Centro Pompidou de París proyecta poner en marcha un tipo de museo itinerante de estructura desmontable que recorrerá los pueblos y ciudades francesas a partir de 2010 con el objetivo de acercar sus fondos a los ciudadanos.

En una entrevista publicada hoy por el periódico francés Les Echos, el presidente del museo, Alain Seban, ha anunciado que el Pompidou mostrará obras maestras de su colección histórica en los sitios donde “la oferta cultural clásica no suele llegar”, aunque no ofrece demasiados detalles acerca de qué forma concreta tendría la estructura del centro, salvo su carácter “itinerante y desmontable”.

Seban ha destacado que el proyecto de museo móvil está ligado a la iniciativa de “descentralización” del Centro Pompidou, que dispondrá a partir de 2009 de un nuevo centro en Metz (noroeste de Francia). “Tenemos una colección extremadamente rica de la que sólo podemos mostrar una pequeña parte en París”, ha matizado Seban.

El Centro Pompidou de París fue inaugurado en 1977 y cuenta con una colección estimada en unas 56.000 obras.

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