La década prodigiosa del telescopio espacial ‘Spitzer’


El Mundo

Montaje de los diferentes hallazgos del 'Spitzer'. | NASA

Montaje de los diferentes hallazgos del ‘Spitzer’. | NASA

El telescopio de la NASA ‘Spitzer’ cumple su primera década en órbita, en los que ha realizado exploraciones pioneras de cometas, asteroides, estrellas, planetas y galaxias. La histórica misión debe su nombre al fallecido astrónomo Lyman Spitzer (1914-1997), considerado el padre de los telescopios espaciales.

Hace 10 años, un cohete ‘Delta II’ lanzó al espacio este telescopio desde Cabo Cañaveral, en Florida y desde entonces ha logrado numerosos descubrimientos, como el de unas esferas de carbono con forma de pelotas del fútbol en el espacio, las llamadas ‘buckyballs’, y la exploración del cometa ‘Tempel 1’, cuya composición se parecía más a la que pueden tener cuerpos de fuera de nuestro sistema solar.

Gracias a este telescopio fue posible ver el anillo más grande de Saturno, formado por una banda tenue de hielo y partículas de polvo. Esta composición era muy difícil de detectar con luz visible, pero los sistemas de infrarrojos de Spitzer fueron capaces de recoger su resplandor.

Sin embargo, donde el Spitzer ha logrado los avances más relevantes es fuera de nuestro Sistema Solar, ofreciendo, por ejemplo, un censo completo de la formación de estrellas en las nubes cercanas y mejorado el mapa de la estructura espiral del brazo de la Vía Láctea.

Igualmente, el Spitzer fue el primer telescopio en detectar la luz de un planeta de fuera de nuestro Sistema Solar. “Siempre supe que Spitzer iba a funcionar, pero no tenía ni idea de que sería tan productivo, interesante y de larga vida como lo ha sido”, afirma el científico del proyecto Spitzer Michael Werner, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en California.

En 2009, Spitzer se quedó sin el refrigerante necesario para enfriar sus instrumentos de mayor longitud de onda, por lo que entró en la llamada fase caliente de la misión.

Todavía queda camino por recorrer para el Spitzer, que comenzará a partir de octubre la observación de un pequeño asteroide cercano a la Tierra para determinar su tamaño y características, un estudio cuyo objetivo es servir de utilidad en la futura misión de la NASA para capturar y acercar un asteroide a la Tierra.

Paul Hertz, director de la División de Astrofísica de la NASA en Washington concluye que “la mayoría de nuestra gran flota Observatorio aún está en el espacio, cada uno con su perspectiva única en el cosmos. Los hallazgos derivados de tener telescopios espaciales que abarcan todas las longitudes de onda de la luz han dado lugar a espectaculares descubrimientos realizados por los astrónomos de todo el mundo usando el Spitzer y el resto de Grandes Observatorios”.

El telescopio ‘Kepler’ ya no podrá buscar planetas como la Tierra por una avería


El Mundo

Recreación artística del telescopio 'Kepler'.| NASA

Recreación artística del telescopio ‘Kepler’.| NASA

El ‘cazador de planetas’ ya no podrá seguir buscando mundos parecidos a la Tierra. La NASA ha informado de que detiene definitivamente los intentos por solucionar los fallos en el telescopio espacial ‘Kepler’, y que, por tanto, es imposible que continúe su misión de búsqueda de pruebas de la existencia de planetas similares a la Tierra fuera de nuestro Sistema Solar.

“Después de meses de análisis y pruebas, el equipo del telescopio espacial Kepler pone fin a sus intentos de restaurar el pleno funcionamiento del artefacto, y ahora se encuentra considerando qué posibles investigaciones puede llevar a cabo en su condición actual”, informó la agencia espacial de EEUU.

En mayo pasado, la NASA informó de la detección de un “fallo” en el sistema de dirección del aparato, por el que habían perdido el control de dos de sus cuatro rotores, utilizados para estabilizar el telescopio y ajustar la dirección de sus lentes. La sonda orbita el Sol a 64.000 millones de kilómetros de la Tierra.

Los esfuerzos de los técnicos “no han tenido éxito”, agregó la agencia espacial, que recordó que necesitan tres rotores para poder llevar a cabo las labores de investigación de “exoplanetas” (planetas de fuera del sistema solar).

‘Descubrimientos extraordinarios’

“‘Kepler’ ha realizado descubrimientos extraordinarios al encontrar exoplanetas, incluidos varias super-Tierras en zona habitable. Tras saber que el Kepler ha recogido exitosamente información de su misión primordial, estoy confiado en que más descubrimientos fascinantes están en el horizonte”, aseguró John Grunsfeld, director adjunto de la Misión Científica de la NASA en una nota de prensa.

El pasado 8 de agosto, los ingenieros volvieron a probar el funcionamiento del telescopio y determinaron que el rotor está estropeado, por lo que es imposible “volver al punto de exactitud que garantiza su fotometría de alta precisión”.

Por ello, lo devolvieron al Modo de Seguridad de Propulsión Controlado, en el que se encuentra “seguro” pero ya no pueden manejarse sus lentes desde el centro de operaciones.

‘Kepler’, que vigila más de 150.000 estrellas en busca de planetas o candidatos planetas, ha sido una las misiones recientes más exitosas de la NASA. Los datos recabado por Kepler han permitido confirmar 135 exoplanetas y alrededor de 3.500 candidatos a serlo.

Fue lanzado en 2009 en busca de pruebas de la existencia de planetas similares a la Tierra o en los que se den las condiciones de temperatura medias donde pueda existir agua líquida.

Con un presupuesto de 600 millones de dólares, estaba previsto que su misión concluyera a finales de 2012, pero fue fue prolongada hace dos años hasta el 30 de septiembre de 2016.

La nueva luna de Neptuno


El Mundo

ASTRONOMÍA | Hallazgo del Instituto SETI

Recreación del planeta Neptuno y sus satélites en órbita. | NASA

Recreación del planeta Neptuno y sus satélites en órbita. | NASA

Un científico del Instituto SETI ha anunciado el descubrimiento de la luna más pequeña hallada en la órbita de Neptuno, la número 14, analizando imágenes tomadas por el telescopio Hubble hace varios años.

La nueva luna, conocida como ‘S/2004 N1’, tiene un diámetro de apenas 19 kilómetros y orbita fuera del sistema de anillos del pequeño planeta a unos 105.250 kilómetros de distancia y ni siquiera fue detectada por el vuelo cercano en 1989 de la sonda ‘Voyager 2’.

Mark Showalter, del Instituto de Investigaciones sobre Inteligencia Extraterrestre (SETI), encontró el leve punto blanco de la nueva luna de Neptuno el pasado 1 de julio, mientras estudiaba imágenes de larga exposición en el sistema de anillos del octavo y último planeta del sistema solar.

Showalter revisó un punto blanco que aparecía insistentemente en más de 150 instantáneas tomadas entre 2004 y 2009 por el telescopio orbital Hubble.

Revisión de 150 fotografías

“Las lunas y arcos del planeta orbitan muy rápidamente, así que se ha tenido que encontrar una manera de seguir su movimiento para poner de manifiesto los detalles del sistema”, ha apuntado. Showalter ha indicado que se trata de algo parecido a “un fotógrafo de deportes que hace un seguimiento de un atleta corriendo: el atleta se mantiene en foco, pero falta la definición del fondo”.

Así, el método implicaba seguir el movimiento de un punto blanco que aparece una y otra vez en más de 150 fotografías de archivo de Neptuno tomadas por Hubble desde 2004 hasta 2009. Fue entonces cuando Showalter notó que ese punto blanco se encontraba entre las órbitas de las lunas de Neptuno Larissa y Proteus y que completaba una vuelta alrededor de Neptuno cada 23 horas.

“Ésta es una luna que nunca se queda quieta en el mismo sitio para que se le pueda hacer una foto”, explicó Showalter sobre la gran velocidad con la que orbita este pequeño satélite.

Los otros 13 satélites

Tras declarar que Plutón no era un planeta en 2006, Neptuno se ha convertido en el planeta más lejano del sistema solar. El mayor de sus satélites es Tritón, con 2.700 kilómetros de diámetro, que además posee una órbita retrógrada, algo excepcional dentro de los grandes satélites. Por su parte, la luna Nereida, con 340 kilómetros de diámetro, tiene la órbita más excéntrica de todos los satélites del Sistema Solar: su distancia a Neptuno varía entre 1.353.600 y 9.623.700 kilómetros.

Antes de la llegada de la sonda espacial Voyager 2, sólo se conocían estos dos satélites, pero la nave de la NASA descubrió otros seis más: Náyade, Talasa, Despina, Galatea, Larisa y Proteo. Estos seis satélites, todos con menos de 200 kilómetros de diámetro, son los más próximos al planeta y poseen una órbita más interior que la de Tritón.

Después de eso, se han descubierto cinco pequeñas lunas más (mediante sondeos telescópicos) entre 2002 y 2003, situadas en órbitas lejanas al planeta, las cuales han recibido los nombres de Halímedes, Sao, Laomedeia, Psámate y Neso. Todas ellas poseen órbitas con elevada inclinación y tres tienen una órbita retrógada.

El nuevo satélite debería ser nombrado siguiendo las convenciones para los satélites de Neptuno (dios romano de los océanos), por lo que se buscaría entre deidades griegas o romanas relacionadas.

La nebulosa del Anillo como nunca se había visto


El Mundo

Nebulosa del Anillo en Lira. | NASA/ESA

Nebulosa del Anillo en Lira. | NASA/ESA

El telescopio espacial Hubble ha tomado la imagen más detallada obtenida hasta la fecha de la nebulosa del Anillo en Lira, el arquetipo de las nebulosas planetarias. Esta imagen también se ha completado con otras tomadas con el Gran Telescopio Binocular en Arizona (LBT). Las nuevas observaciones, que nos ofrecen una visión exhaustiva tanto de la ‘rosquilla’ principal como de sus enormes halos difusos, han permitido a los astrónomos reconstruir la estructura real en 3D de la nebulosa.

Situada en la constelación de la Lira al sur de la brillante estrella Vega, la nebulosa del Anillo es una de las nebulosas planetarias de mayor brillo aparente y de mayor belleza. Por ello es uno de los objetos favoritos de los astrónomos, tanto profesionales como amateurs, y uno de los más observados con todo tipo de telescopios.

Su distancia a la Tierra es de unos 2.300 años-luz y el tamaño del anillo principal alcanza un año-luz. La nebulosa está formada por una estructura en forma de gran cilindro o barril inclinado respecto de la línea de mirada, lo que nos permite examinar la parte interior. La nueva imagen muestra que esta región interior no está vacía, el color azul representa el brillo del Helio ionizado y hay material más frío (representado en un color blanco-gris) aún a distancias relativamente cortas de la estrella central.

Vega y la constelación de la Lira | NASA

Vega y la constelación de la Lira | NASA

Particularmente interesantes son los pequeños glóbulos oscuros que, en muy gran número, pueblan el borde interior del anillo principal. Estos tentáculos gaseosos se forman, muy probablemente, según el gas caliente se expande y empuja la envoltura más fría que fue expulsada por la estrella central en una fase anterior. Las zonas más resistentes al ultravioleta procedente de la estrella son las que forman estos pequeños glóbulos siguiendo un proceso de erosión que acabará fotodisociando e ionizando todo el material. Este tipo de glóbulos no son una rareza de la nebulosa del Anillo, si no que puede ser observado, aún con mayor detalle en la más cercana nebulosa de la Hélice.

Estas observaciones tan detalladas han sido utilizadas por por C. R. O’Dell de la Universidad Vanderbilt (EEUU) y sus colaboradores para construir un modelo en 3 dimensiones de la nebulosa que está ilustrado en este vídeo.

Energía nuclear, radiación ultravioleta

La explosión de una estrella varias veces más masiva que nuestro Sol es lo que originó la nebulosa del Anillo hace ahora unos 3.500 años. Pero ¿por qué explotó aquella estrella?

El interior de una estrella es un gigantesco reactor de fusión nuclear en el que el hidrógeno es convertido en helio. El pequeño déficit de masa que tiene lugar en esta reacción nuclear se convierte en energía (según E=mc2) y genera la luminosidad estelar. Cuando el hidrógeno se agota, tres átomos de helio forman uno de carbono y de manera análoga, mediante otras reacciones nucleares, se van formando elementos más y más pesados, y se va produciendo más radiación.

Pero según pasa el tiempo, el combustible nuclear se va consumiendo y llega un momento en el que la energía generada en las reacciones nucleares no es suficiente para contrarrestar el propio peso de la estrella. Entonces el interior estelar se comprime y calienta enormemente (hasta varias decenas de millones de grados) y, para contrarrestar este colapso, las capas exteriores de la estrella se expanden y enfrían. Durante este violentísimo proceso la estrella se convierte en una ‘gigante roja’ experimentando enormes pulsaciones, aumentando y decreciendo de tamaño de manera periódica. Tales pulsaciones, con periodos del orden de varios años, se acentúan y aceleran progresivamente ocasionando, al final, una gran explosión con la eyección al espacio de la propia atmósfera estelar.

El futuro del sol

En ese momento la estrella progenitora del Anillo, ya moribunda, quedó convertida en una enana blanca de características extremas. A pesar de contener una masa poco mayor que la mitad del Sol, su temperatura superficial alcanza hoy los 140.000 grados y su luminosidad supera en 120 veces a la de nuestra estrella. Esta intensísima radiación no solo hace brillar las capas gaseosas expulsadas previamente, si no que las va erosionando, disociando e ionizando el gas, ocasionando así la rica estructura en glóbulos observados en el borde interior del Anillo.

Estudiando la evolución de la nebulosa del Anillo en Lira, podemos hacernos una idea de los procesos por los que deberá pasar nuestro Sol dentro de unos 6.000 millones de años. El Anillo continuará su expansión durante otros 10.000 años más, antes de diluirse en el medio interestelar. La materia de aquella estrella que explotó hace ahora unos 3.500 millones de años, será así incorporada a nubes interestelares que sufrirán su propia evolución. Las regiones más densas de tales nubes, al colapsar por el efecto de su propio peso, formarán nuevas estrellas y nuevos planetas. Estrellas y planetas futuros que guardarán en su seno parte del material que constituye la hoy resplandenciente nebulosa del Anillo.

También interesante

    • Las nebulosas planetarias recibieron este nombre en el siglo XVIII pues muchas de ellas, al ser observadas con los modestos telescopios de la época, presentaban un aspecto esferoidal, parecido al de los planetas gigantes. El término es pues muy poco acertado pues las nebulosas planetarias no tienen ninguna relación con los planetas

.

    • La Nebulosa del Anillo fue descubierta hacia 1779 por los astrónomos franceses Antoine Darquier de Pellepoix (1718-1802) y Charles Messier (1730-1817) quién la incluyó en su famoso catálogo con el número 57

.

    • El análisis de las observaciones del Anillo realizadas por el Hubble han sido llevadas a cabo por un equipo internacional de astrónomos liderado por C. R. O’Dell de la Universidad Vanderbilt (EEUU) y han sido publicadas en tres artículos de la revista The Astronomical Journal (el último de ellos está ún en prensa). Los manuscritos de tales artículos pueden ser consultados aquí, aquí y aquí

.


Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.

Despega hacia la Estación Espacial el segundo modelo de cohete privado


El Mundo

El cohete Antares despegando desde la base de Virginia (EEUU). | NASA

El cohete Antares despegando desde la base de Virginia (EEUU). | NASA

La empresa privada estadounidense Orbital Sciences, en colaboración con la NASA, ha lanzado con éxito el primer vuelo de prueba de su cohete Antares, que tendrá la misión de abastecer a la Estación Espacial Internacional (ISS).

El lanzamiento, que debería haberse producido el pasado miércoles pero fue retrasado por un fallo técnico, se inició a las 22.00 horas (hora peninsular) de este domingo, desde el centro espacial de Wallops, situado en una isla cerca de la costa del estado de Virginia (Estados Unidos). También se había intentado un nuevo despegue el sábado, pero las condiciones meteorológicas no lo permitieron.

Antares, que tiene 40 metros de alto y 3,9 metros de diámetro, portará en sus viajes a la ISS la cápsula Cygnus, también propiedad de Orbital. Sin embargo, en este primer vuelo ha cargado con un simulador con una carga equivalente de 3,8 toneladas de equipos electrónicos. Fue puesto en órbita a 256 kilómetros de altura diez minutos después del despegue.

El presidente de la compañía estadounidense, David Thompson, ha indicado que “con el éxito de este vuelo de prueba, el equipo se va a preparar para efectuar una misión completa del sistema de entrega de suministros a la ISS, ya con la cápsula Cygnus, dentro de dos meses”.

Por su parte, el administrador de la NASA, Charles Bolden, ha felicitado a Orbital Sciences por el “lanzamiento perfecto de Antares”. Bolden ha señalado que “además de probar que el plan estratégico de exploración espacial avanza, este vuelo también inaugura un nuevo centro espacial en Estados Unidos capaz de hacer lanzamientos a la ISS, abriendo así nuevas oportunidades para usuarios comerciales y gubernamentales”.

Orbital Sciences es la segunda de las compañías con las que se alía la NASA para abaratar costes. La agencia espacial estadounidense ya había anunciado el año pasado su intención de apostar por las alianzas con el sector privado, para reducir el coste de acceso a la ISS.

Según ha explicado la NASA, Orbital Sciences tiene un contrato de 1.900 millones de dólares para realizar ocho entregas de cargamento y un total de 20 toneladas a la ISS para comienzos de 2016. La cápsula Cygnus tiene capacidad para transportar dos toneladas.

Cygnus compite con la cápsula Dragon de SpaceX, que ya ha realizado tres viajes al módulo espacial y tiene contrato para otras siete misiones más hasta 2015. En este sentido, los científicos han explicado que Cygnus tiene forma cilíndrica y no puede regresar a la Tierra, sino que será destruida una vez termine su misión.

La NASA encuentra 461 candidatos a planetas fuera del Sistema Solar


El Pais

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Ilustración de los candidatos a planeta de la NASA. / NASA

La misión Kepler de la NASA ha anunciado hoy el descubrimiento de 461 candidatos a planetas nuevos. Según la agencia espacial estadounidense, cuatro de ellos tendrían una dimensión algo inferior a dos veces el tamaño de la Tierra y podrían orbitar en la “zona habitable” de sus planetas, aquella donde el agua líquida podría existir en la superficie de un planeta.

Estos datos se han obtenido a través del satélite Kepler desde mayo de 2009 hasta marzo de 2011, según ha informado la NASA. Los resultados muestran un aumento constante en el número de candidatos a planetas de pequeño tamaño y en el número de estrellas con más de un planeta que orbita a su alrededor.

Los expertos tienen opiniones dispares sobre el descubrimiento. El exdirector de programas de la NASA en España, Luis Ruiz de Gopegui, resta importancia al hallazgo. Según la opinión de este experto, desde hace 30 años los científicos están buscando planetas con el objetivo, asegura, de alzarse con el premio Nobel. “Cada 15 días aparece uno nuevo. Se ha convertido en una moda”, afirma Ruiz de Gopegui. “Si hay vida, no vamos a ir hasta allí ni vamos a mandar ningún mensaje”, se lamenta.

Sin embargo, para Valeriano Claros se trata de un importante avance. El antiguo responsable de la estación de seguimiento de satélites de Villafranca de Castillo, en Madrid, cree que la novedad de este nuevo hallazgo está en el sistema utilizado, que permite estudiar la composición del posible planeta: por un lado, una suerte de fotómetro que mide la luminosidad del disco solar y, por otro, un espectógrafo que detecta una absorción de la radiación de la estrella. O más concretamente, si en ese planeta hay o no atmósfera, como sucede en Marte.

A principios de 2012, 33 candidatos habían sido confirmados

El director de la misión Kepler, Christopher Burke, señala que el telescopio de la NASA ha incrementado un 20% sus hallazgos, que suman ya un total de 2.740 planetas potenciales y 2.036 estrellas desde el inicio de la misión. Burke apunta además que los cuerpos con el mismo tamaño de la Tierra son los más numerosos entre estos hallazgos, así como las supertierras —más del doble de su tamaño—.

También se ha constatado que el 43% de los candidatos a planetas de Kepler tienen vecinos. Para identificarlos, el telescopio espacial mide el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas cuando los supuestos planetas pasan por delante. Se conoce como la técnica del tránsito, explica la NASA, aunque para determinar que existe un planeta orbitando la estrella se necesitan, por lo menos, tres tránsitos verificados.

De momento, la agencia espacial seguirá realizando observaciones para verificar que, efectivamente, se trata de nuevos planetas. A principios de 2012, 33 candidatos habían sido confirmados. Hoy hay 105.

‘Curiosity’ no ha encontrado aún compuestos orgánicos en Marte


El Mundo

  • ESPACIO | Halla agua, azufre y cloro en el suelo marciano
Mosaico de los distintos tipos de suelo en los que ha estado 'Curiosity'.| NASA

Mosaico de los distintos tipos de suelo en los que ha estado ‘Curiosity’.| NASA

Se desveló el misterio. El ‘rover’ Curiosity tiene listos los análisis de suelo marciano más completos realizados hasta ahora gracias a sus sofisticados instrumentos, que según los responsables de la misión, funcionan perfectamente. El análisis de las muestras ha revelado una química compleja: agua, azufre y cloro, entre otros ingredientes, están presentes en la superficie del Planeta Rojo. Pero no ha hallado todavía compuestos orgánicos, es decir, sustancias que contengan carbono y que son los ingredientes para que pueda haber vida.

Así lo anunciaron los responsables de esta ambiciosa misión robótica durante el Congreso de otoño de la American Geophysical Union (AGU) que este lunes se ha inaugurado en San Francisco. El mayor encuentro en esta materia se inauguró en medio de una enorme expectación que dio paso a una cierta decepción tras concluir la presentación de los científicos de la NASA.

A la presentación inaugural, que se prolongó durante unos 30 minutos, acudieron los investigadores Michael Meyer, John Grotzinger, Paul Mahaffy, Ralf Gellert y Ken Edgett, que destacaron la buena marcha de la expedición del ‘rover’, que aterrizó en el Planeta Rojo el pasado mes de agosto.

Expectación sobre el hallazgo

“De momento, no hemos detectado de manera definitiva [compuestos] orgánicos en Marte, pero seguiremos buscando en los diferentes entornos del cráter Gale”, señaló, Paul Mahaffy, investigador principal del instrumento SAM (Sample Analysis at Mars), en el Centro Espacial Goddard de la NASA.

La aclaración era importante teniendo en cuenta que los rumores y las especulaciones en torno a los últimos hallazgos de ‘Curiosity’ no han cesado desde que John Grotzinger, uno de los responsables científicos de la misión, declarara durante una entrevista en la emisora de radio NPR que estaban a punto de anunciar un descubrimiento que cambiaría los libros de historia. ¿Había encontrado el vehículo robótico de la NASA rastros de vida microbiana o quizás moléculas orgánicas?

Sus palabras suscitaron tanta expectación en la comunidad científica y en las redes sociales que la pasada semana la NASA se vio obligada a emitir un comunicado afirmando que “los rumores y las especulaciones sobre grandes hallazgos en esta tempra fase de la misión eran incorrectos”. La agencia espacial estadounidense desmintió que ‘Curiosity’ hubiera encontrado compuestos orgánicos en Marte: “En este momento de la misión, los instrumentos del ‘rover’ no han detectado ninguna prueba definitiva de compuestos orgánicos marcianos”, aseguraba.

Palabras malinterpretadas

Según explicaron los científicos durante el congreso de San Francisco, la detección de sustancias durante esta primera base está siendo utilizada para probar la capacidad del laboratorio y de los instrumentos para analizar diferentes tipos de rocas y suelo marciano. “La búsqueda de componentes orgánicos en otros entornos sigue adelante”, señaló Paul Mahaffy, científico principal del instrumento SAM.

Por su parte, John Grotzinger, uno de los científicos líderes de ‘Mars Science Laboratory’, hizo alusión a su intervención en la emisora de radio que despertó la polémica. Sus palabras, sugirió, fueron malinterpretadas.

Asimismo, aclaró que en la misión de ‘Curiosity’ no va a haber un único momento, sino que será la suma de todos los descubrimientos que se vayan haciendo la que supondrá el resultado de la misión.

Un complejo sistema de instrumentos

En el comunicado de la semana pasada, la NASA aprovechó para destacar lo bien que está yendo la misión, un aspecto en el que han insistido los científicos durante la presentación: “Curiosity está sobrepasando todas las expectativas con todos sus instrumentos y sistemas de medida funcionando correctamente. Algo espectacular, para un sistema tan complejo y que está siendo controlado a gran distancia por un equipo que está en la Tierra”.

‘Curiosity’ apenas lleva cuatro meses explorando el Planeta Rojo, por lo que aún le queda mucho camino por recorrer y descubrimientos por hacer. Está previsto que su misión dure dos años, aunque teniendo en cuenta lo bien que han ido y cómo se han prolongado las misines de sus antecesores, los ‘rover’ gemelos ‘Opportunity’ y ‘Spirit’, no se descarta que su trabajo en el Planeta Rojo se prolongue.

El vehículo robótico, que pesa casi una tonelada y está dotado de una serie de sofisticados instrumentos que le están permitiendo estudiar Marte como nunca se había hecho hasta ahora, aterrizó el pasado mes de agosto.

A finales de septiembre, la NASA anunció el primer gran descubrimiento de ‘Curiosity’: encontró rocas que, según los científicos, pudieron ser modelados por por un río.

El ‘comecocos’ de una luna de Saturno


El Mundo

Los ‘comecocos’ de las lunas de Saturno (el último hallado ha sido Tethys). | NASA

‘Comecocos, la secuela’, así podría llamarse el nuevo descubrimiento de la sonda Cassini de la NASA. La nave ha captado una imagen muy similar al icono del famoso videojuego, que se hizo celebre en los años 80, en su análisis de Tethys, una de las lunas de Saturno.

Es una secuela, puesto que no es la primera vez que sucede. En 2010, identificaron una imagen similar en Mimas, otra luna de Saturno.

Este curioso ‘comecocos’ espacial ha sido obtenido gracias a los datos térmicos que ha arrojado el espectómetro infrarrojo de Cassini, en el que las zonas más cálidas forman la boca de esta curiosa silueta.

“Encontrar el segundo Comecocos en el sistema de Saturno, nos indica que los procesos que crean estas formas están mucho más extendidos de lo que pensábamos”, ha dicho Carly Howett, el autor líder del estudio publicado en la revista online ‘Icarus’. “El sistema de Saturno – e incluso el sistema de Júpiter – podría llegar a ser una verdadera galería de estos personajes”.

Según los científicos, los ‘comecocos’ se forman por el bombardeo de electrones de alta energía en el lado de la luna que mira hacia Saturno a medida que lo orbita. El bombardeo convierte además la superficie esponjosa de la luna en un suelo de hielo liso. De esta manera, la superficie alterada no se calienta tan rápidamente con el Sol ni se enfría tan rápidamente por la noche como el resto de la superficie de la luna. De esta manera, sus datos termales se alteran formando los comecocos. El ‘comecocos’ de Tethys ha terminado de confirmar esta explicación.

Los científicos vieron el nuevo ‘comecocos’ en Tethys en los datos obtenidos el 14 de septiembre de 2011, cuando se observó que las temperaturas en la boca del mítico icono del videojuego eran ligeramente inferiores. La temperatura má bajas que se captó fue de unos -150 ºC aproximadamente.

Para la captación de esta forma, por tanto, son esenciales los estudios infrarrojos: “nos dan una cantidad tremenda de información sobre los procesos que forman los planetas y las lunas”, ha explicado Mike Flasar, el investigador principal de espectómetros en la NASA. “Un resultado como este pone de relieve la importancia de este tipo de observaciones”.

n este último estudio parece claro que en un futuro se observarán nuevos fenómenos sorprendentes como éste. Los científicos esperan noticias del próximo ‘comecocos’ espacial.

‘Curiosity’ se autorretrata y olfatea la atmósfera de Marte


El Mundo

Autorretrato tomado con la cámara de uno de sus brazos robóticos.| NASA

El robot ‘Curiosity’ ha enviado su primer autorretrato desde Marte donde, a casi tres meses de su llegada al cráter Gale, ha olfateado por primera vez la atmósfera y no encontró trazas de metano, según informó la NASA en un comunicado.

La agencia espacial estadounidense distribuyó 55 imágenes de alta resolución tomadas el 31 de octubre por la cámara colocada en el extremo del brazo robótico de Curiosity y adosadas como mosaicos para un retrato a todo color del artefacto.

En el costado derecho de la imagen puede verse la base de Aeolis Mons, el monte Sharp, de casi 5.000 metros de altura en el centro del cráter

Los ingenieros de la NASA emplean las imágenes que ‘Curiosity’ toma de sí mismo para verificar la condición del aparato que durante dos años buscará en Marte señales de que pudo haber vida en ese planeta, o que hay condiciones que puedan sustentarla.

17 cámaras

El ‘Curiosity’ tiene 17 cámaras a bordo y la NASA se asegura de que tomen tantas imágenes como sea posible de diferentes áreas de Marte. Los instrumentos del ‘Curiosity’ han iniciado, asimismo, la inspección de lo que resta de la atmósfera de Marte para determinar cómo fue que el planeta la ha perdido casi totalmente.

La actual atmósfera de Marte es cien veces menos densa que la de la Tierra. Los instrumentos han ingerido y analizado muestras de atmósfera y las primeras conclusiones del análisis indican que la pérdida de una fracción de la atmósfera, como resultado de un proceso físico que favorece la retención de los isótopos más pesados de ciertos elementos, ha sido un factor significativo en la evolución del Planeta Rojo.

Los isótopos son variantes de un mismo elemento con diferente peso atómico. Los resultados iniciales, indicaron los científicos, muestran un incremento del cinco por ciento en los isótopos más pesados del carbono en el dióxido de carbono atmosférico, comparado con los cálculos de las proporciones de isótopos presentes cuando se formó la atmósfera de Marte.

Estas proporciones mayores de isótopos más pesados indican que la parte superior de la atmósfera puede haberse perdido en el espacio interplanetario. Las pérdidas en las capas altas de la atmósfera disminuyen los isótopos más livianos.

Gas metano

Los equipos también tomaron las mediciones más detalladas hasta ahora en busca del gas metano en Marte. Los resultados preliminares señalan que hay poco o ningún metano en el planeta.

El metano es de particular interés en la búsqueda de señales de vida porque es un elemento químico simple precursor de la vida. En la Tierra puede producirse el metano por procesos biológicos o no biológicos.

“Obviamente el gas metano no abunda en el sitio del cráter Gale, si es que existe”, dijo el científico principal de estudio de muestras, Chris Webster, del Laboratorio de Propulsión de Pasadena, California. “A esta altura de la misión seguimos muy entusiasmados buscándolo”, añadió.

El suelo ‘hawaiano’ de Marte


El Mundo

Zona del suelo marciano analizada por el robot 'Curiosity'. | NASA

Zona del suelo marciano analizada por el robot ‘Curiosity’. | NASA

El rover Curiosity de la NASA ha completado los primeros experimentos que muestran que la mineralogía del suelo marciano es similar a los suelos basálticos de origen volcánico en Hawaii.

Los minerales se identificaron en la primera muestra de suelo marciano analizada en el interior del rover. Curiosity utilizó su instrumento de química y mineralogía (CheMin) para obtener unos resultados que están despejando dudas y aportando confianza sobre las estimaciones anteriores de la composición mineralógica del polvo y la tierra fina extendidos en el planeta rojo.

“Tuvimos muchas discusiones anteriores acerca de la mineralogía del suelo marciano”, dijo David Blake, del Ames Research Center de la NASA, investigador principal de CheMin. “Nuestros resultados cuantitativos proporcionan un refinado y, en algunos casos, nuevas identificaciones de los minerales en el primer análisis de difracción de rayos X en Marte”.

La identificación de los minerales en las rocas y el suelo es fundamental para el objetivo de la misión de evaluar condiciones ambientales del pasado. Cada mineral registra las condiciones en las que se formó. La composición química de una roca proporciona sólo información mineralógica ambigua, como en el ejemplo de libro de texto del diamante y el grafito, que tienen la misma composición química, pero sorprendentemente diferentes estructuras y propiedades.

Difracción de rayos X

CheMin utiliza la difracción de rayos X, la práctica estándar para los geólogos en la Tierra que utilizan instrumentos de laboratorio. Este método proporciona identificaciones más precisas de los minerales que cualquier método utilizado anteriormente en Marte. La difracción de rayos X lee la estructura interna de los minerales. Las innovaciones en el centro Ames llevaron a un instrumento de difracción de rayos X lo suficientemente compacto como para caber dentro del rover.

La muestra para el primer análisis específico de CheMin fue recogida por Curiosity en una zona de polvo y arena que el equipo ha llamado Rocknest. La muestra se procesó a través de un tamiz para excluir partículas de más de 0,006 pulgadas (150 micrómetros), aproximadamente con la anchura de un cabello humano. La muestra tiene al menos dos componentes: polvo distribuido a nivel global en las tormentas de polvo y arena fina originada más localmente.

A diferencia de las rocas de conglomerado analizadas por Curiosity hace unas semanas, que tienen miles de millones de años de antigüedad y constituyen un indicador de flujo de agua, el material del suelo que CheMin ha analizado es más representativo de los procesos modernos en Marte.

Vidrio volcánico

“Gran parte de Marte está cubierto de polvo, y teníamos una comprensión incompleta de su mineralogía”, dijo David Bish, co-investigador de Chemin en la Universidad de Indiana en Bloomington. “Ahora sabemos que es mineralógicamente similar al material basáltico, con importantes cantidades de feldespato, piroxeno y olivino, lo que no era inesperado. Aproximadamente la mitad de la superficie está compuesto por materiales no cristalinos, tales como vidrio volcánico”.

Bish dijo: “Hasta ahora, Curiosity ha analizado los materiales que son coherentes con nuestras ideas iniciales de los depósitos en el cráter Gale registrando una transición a través del tiempo a partir de un ambiente húmedo a seco. Las rocas antiguas, como los conglomerados, sugieren que agua que fluye, mientras que los minerales en el suelo más joven son consistentes con una interacción limitada con el agua”.

Durante la misión principal de dos años del proyecto Mars Science Laboratory, los investigadores utilizarán los 10 instrumentos de Curiosity para investigar si las áreas en el cráter Gale ofrecieron unas condiciones ambientales favorables para la vida microbiana.