Dicen haber encontrado el oro perdido de Hitler en el naufragio del «Titanic» nazi


ABC.es

  • En una entrevista exclusiva al «Daily Star», un buzo aifrma que ha hallado cajas repletas de riquezas en el pecio del «Wilhelm Gustloff»
 El «Titanic nazi», en una composiciñon - Wilhelm Gustloff museum

El «Titanic nazi», en una composiciñon – Wilhelm Gustloff museum

Ni enterrado en un túnel secreto de Polonia, ni perdido en una base secreta de la Antártida. Según ha explicado un buzo al diario «Daily Star» esta misma semana, los 100 millones de libras en oro que -presuntamente- perdió Adolf Hitler a lo largo de la Segunda Guerra Mundial (el tesoro extraviado de los nazis) se encuentran ubicados en el pecio del «Wilhelm Gustloff». Un buque que fue llamado el «Titanic» germano después de que, en 1945, un submarino soviético lo enviase al fondo del mar junto con más de 9.000 refugiados y militares del Reich.

Así lo ha afirmado, al menos, el buzo británico Phil Sayer (de Esssex, Inglaterra) quien -rememorando lo que sucedió hace un año con dos supuestos cazatesoros– dice haber hallado al fin el supuesto oro. De esta forma, las riquezas que robaron durante años los alemanes (las cuales abarcaban desde obras de arte hasta el dinero que quitaban a los judíos en los campos de concentración y exterminio) se encontrarían, según él, en el mar Báltico, frente a las costas de Polonia y a 450 metros de profundidad.

El superviviente

Para sustentar su teoría, Sayers dice contar con el testimonio de uno de los supervivientes de la tragedia naval del «Titanic nazi». El personaje es -siempre en sus palabras- Rudi Lange, un controlador de radio que no falleció durante el naufragio y que, al parecer, habría visto como subían a este navío (un trasatlántico) varias cajas repletas de oro. «Sabemos de primera mano que un montón de camiones aparecieron repentinamente y transfirieron un cargamento de alta seguridad al buque. Lange vio todo cuando bajó al muelle para fumarse un cigarrillo», ha explicado el buzo.

Sayer afirma que, en ese instante, Lange pudo ver de primera mano como llegó hasta el muelle un convoy repleto de «cajas con lingotes de oro». ¿Cómo pudo conocer lo que había en el interior de las arcas? Por una segunda fuente. «No sabía lo que se estaba cargando en principio, pero en 1972 se reunió con otro superviviente (uno de los guardias encargados de vigilar el oro) y este le reveló la verdad», ha determinado el británico.

Pero no solo eso, sino que Sayers también ha explicado al «Daily Star» (de forma exclusiva) que, en 1988, tuvo la oportunidad de descender en una expedición de buceo hasta el mismísimo pecio del «Wilhelm Gustloff». Supuestamente, bajo las aguas vio como los torpedos soviéticos habían destrozado parte del casco del navío y habían dejado a la vista varias cajas que podrían corresponderse con aquellas en las que estaba guardado el oro.

En este sentido, cree haber visto barrotes en algunas de las ventanas cercanas, lo que sugiere que podría haber sido guardado en una habitación con rejas para evitar que fuera robado.

El «Titanic» nazi

Más allá de elucubraciones, lo cierto es que la del «Titanic» nazi fue una de las catástrofes navales más grandes de toda la historia. Su historia –como ya explicamos en ABC 2013– comenzó en 1937, cuando fue botado por el mismísimo Hitler como «Wilhelm Gustloff» (nombre que fue puesto en recuerdo de un líder germano fallecido hacía pocos meses). Sus medidas eran ciertamente imponentes, aunque no llegaban a las del buque de la «Withe Star Line». Y es que, sumaba 208.5 metros de eslora y 23,5 metros de manga. Podía transportar un total -aproximadamente- de 1.965 personas, un número imponente para la época.

En principio, el Gustloff fue dedicado a hacer viajes de placer hasta la isla de Madeira. No obstante, en 1939 fue enviado a España para recoger a la Legión Cóndor, los aviadores germanos que habían combatido junto a Francisco Franco.

Fue su primera misión militar, pero no sería la última. Y es que, cuando Alemania entró en guerra contra Polonia el 1 de septiembre de 1939, este navío fue requisado por la marina, pintado enteramente de blanco (y una raya verde) y usado como buque hospital.

«Se terminó el sueño del buque de recreo, de las travesías marítimas para los trabajadores. De los espléndidos viajes a Madeira, alrededor de Italia y de los fiordos noruegos…» explica Heinz Schön (uno de los pocos supervivientes del naufragio) en «La tragedia del Gustloff. Relato de un superviviente».

Su objetivo sería participar en la «Operación León Marino» (la invasión de Gran Bretaña por parte del ejército germano). Sin embargo, su cancelación repentina hizo que el Gustloff fuese repintado como navío de guerra y quedase olvidado en un puerto de Sttetin. Y así permaneció hasta que, en enero de 1945, un capitán recibió la orden de usar este navío en la denominada «Operación Hannibal»: la evacuación de más de dos millones de refugiados de la vieja Europa para evitar la ira del Ejército Rojo.

9.400 personas murieron después de que el submarino disparase tres torpedos

Tras arribar al puerto de Gdynia (en Polonia), donde recogió a una ingente cantidad de refugiados (según las últimas investigaciones, hasta un total de 10.582 personas) partió el 30 de enero de 1945.

Iba con una carga 9 veces mayor que la debida y únicamente había botes salvavidas para 5.000 personas. Con todo, ningún marinero pudo negarse a dejar pasar a nadie. Tras algunas horas de viaje, se ordenó al capitán del Gustloff hacer encender sus luces de posición para evitar el impacto con un buque aliado. Los oficiales germanos no tuvieron más remedio que hacerlo, pero la decisión no pudo ser peor.

¿Por qué? Porque debido a ello, el buque desveló su posición al submarino S-13 soviético dirigido por el capitán Alexander Marinesko. «A las 23:00 en punto, hora de Moscú, el submarino se colocó en posición de disparo. El S-13 se acercó a unos 1.000 metros del objetivo. Marinesko ordenó preparar los torpedos de proa para un ataque en superficie y sumergirse luego a una profundidad de tres metros. Cuando la proa del enorme buque fue reconocible en el centro de la retículadel periscopio del S-13, Marinesko dio la orden», añade el alemán.

Instantáneamente, se dispararon tres torpedos hacia él trasatlántico. El Gustloff tardó apenas unos minutos en irse a pique. Con él, se perdieron la friolera de 9.400 persoans. Hombres, mujeres y niños. Una masacre en toda regla. Todo, en apenas una hora. El resultado fue la mayor tragedia naval de la historia.

La leyenda del oro nazi

Las teorías sobre la existencia de un gigantesco tesoro nazi son varias y se apoyan, en su mayoría, en la ingente cantidad de obras de arte y riquezas varias que los hombres de Hitler expoliaron en los países ocupados a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial.

Este gigantesco tesoro estaría formado, además, por todos aquellos objetos, billetes e -incluso- dientes de oro que los germanos decomisaron a los judíos en los campos de concentración. Sin embargo, jamás se ha calculado exactamente a qué cantidad ascendería o cuánto se habrían gastado los jerarcas en el esfuerzo de la guerra.

Con todo, existen algunos autores que se han atrevido a dar una cifra. Uno de ellos es el investigador y divulgador histórico José Lesta quien, en su libro «El enigma nazi. El secreto esotérico del Tercer Reich», afirma que (en los últimos días de la contienda) el secretario personal de Adolf Hitler, Martin Bormann, convenció a los jerarcas nazis de que lo mejor que podían hacer era esconder todo aquello de valor que tuvieran en un lugar más seguro que un país neutral como Suiza. Además, les habría instado a que vendieran todo su patrimonio e invirtieran en objetos que no perdieran valor con el paso de los años. Desde oro, hasta joyas.

El plan, en palabras del experto, habría gustado a muchos jerarcas, quienes lo vieron como una oportunidad futura de escapar de Alemania cuando accedieran a ella los germanos.

«Se iban a buscar los rincones más seguros de la tierra, donde los ricos partidarios del nacionalsocialismo podrían vivir seguros, disfrutando de sus fortunas. En 1946 los aliados descubrieron que habían desaparecido de los bancos alemanes ochocientos millones de dólares, cantidad que tendríamos que multiplicar por cien o más para ha cernos una idea de lo que significaría actualmente. A pesar de las ingentes sumas de dinero gastadas en armamento por el III Reich, se había podido comprobar que todas las riquezas obtenidas en los países ocupados convirtieron la guerra en una especie de inversión, al menos para los grandes industriales», determina Lesta en su obra.

Nuevamente, dejando a un lado las leyendas sobre el lugar exacto en el que fueron a parar las riquezas (o si fueron reinvertidas o escondidas posteriormente), lo que es totalmente cierto es que los hombres de Adolf Hitler amasaron una inmensa fortuna para el esfuerzo de la guerra.

Así lo afirma el catedrático de Historia económica Pablo Martín-Aceña: «La avidez del Tercer Reich por obtener el codiciado metal fue ilimitada y sin él los nazis no hubieran podido sostener una guerra tan prolongada ni tan sangrienta. Sobre los relucientes lingotes apilados en las cámaras acorazadas del Reichsbank en Berlín, erigió el Führer su gran poderío militar».

“Su sincero amigo”: la carta legendaria que Gandhi escribió a Hitler


El Confidencial

  • La postura de Gandhi frente al nazismo ha sido criticada por muchos historiadores. El líder pacifista nunca fue un admirador de Hitler, pero se dirige a él de una forma sospechosamente amigable
Foto: Son dos de las figuras más importantes del siglo XX, pero por razones bien distintas.

Son dos de las figuras más importantes del siglo XX, pero por razones bien distintas.

En el verano de 1939 Europa se temía lo peor. La expansión del Tercer Reich era imparable: en sólo un año Hitler había tomado el control sobre Austria, la actual República Checa, Eslovaquia y parte de la actual Lituania. Todos sospechaban que el siguiente paso de Hitler sería la invasión de Polonia. Francia y Gran Bretaña se comprometieron a proteger esta, pero poco importó: el 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió el país, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial.

Poco antes de que sucediera esto, el 23 de julio del mismo año, Mahatma Gandhi, que ya era un conocido líder pacifista –nueve años antes había liderado la marcha de la sal–, escribió una carta a Adolf Hitler para pedirle, en un tono sorprendemente respetuoso, que no iniciara una guerra.

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La carta, tal como se expone en Bombay

Estas son las palabras textuales de Ghandi, tal como se pueden leer en la carta original que se conserva en Mani Bhavan, la casa de Bombay en la que vivió el líder independentista y que hoy alberga un museo sobre su figura. La misiva nunca llegó a manos del dictador alemán (fue interceptada por las autoridades británicas, que la hicieron pública muchos años después), aunque, de haberlo hecho, es poco probable que hubiera surtido el más mínimo efecto.

“Querido amigo,

Mis amigos me han estado insistiendo para que le escriba, por el bien de la humanidad. Pero me he resistido a su petición, debido a la sensación de que cualquier carta mía podría ser una impertinencia. Algo me dice que no debo ser tan calculador y que debo hacer mi petición porque en cualquier caso merecerá la pena.

Está claro que usted es hoy la única persona en el mundo que puede evitar una guerra que podría reducir a la humanidad a un estado salvaje. ¿Estará dispuesto a pagar ese precio por un propósito cualquiera por muy digno que le parezca? ¿Escuchará la llamada de quien ha evitado deliberadamente el método de la guerra no sin considerable éxito? De cualquier manera espero su perdón, si he cometido un error al dirigirme a usted.

A su disposición.

Su sincero amigo.

Gandhi.”


 

¿Una posición poco clara frente al fascismo?

La postura de Gandhi frente al fascismo y el nazismo ha sido criticada por muchos historiadores. No se puede decir que el líder pacifista fuera un admirador de Hitler, pero hoy en día la forma en que se dirige al genocida resulta demasiado amigable –algo que ha dado pie, incluso, a la grabación de una película que lleva por título Dear Friend Hitler–.

En mayo de 1940, de hecho, llegó a referirse al dictador en términos elogiosos: “No considero a Hitler un ser tan malo como parece o representa. Él está mostrando una capacidad increíble y parece estar consiguiendo victorias sin demasiado derramamiento de sangre”.

Gandhi siempre fue partidario de minimizar los daños sin organizar ningún tipo de resistencia violenta, lo que incluía llegar a un tratado de paz con la Alemania nazi, llegado el caso.

El apostol de la no violencia llegó a pedir a los judíos que se mantuvieran de brazos cruzados:

“Si fuera un judío nacido en Alemania y me ganara la vida allí, reclamaría a Alemania como mi hogar tanto como el más alto gentil alemán, y le retaría a dispararme o a arrojarme a una mazmorra; rechazaría ser expulsado o someterme a un tratamiento discriminatorio. Y para hacer esto no esperaría a que los otros judíos me acompañaran en mi resistencia pasiva, sino que tendría confianza en que el resto habrían de seguir mi ejemplo”.

Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y de sus países. Si ellos quieren ocupar sus casas, váyanse de ellas

Ya en plena guerra –el 24 de diciembre de 1940–, Gandhi volvió a escribir al Führer, en una carta mucho más larga, en la que le criticó de forma mucho más abierta, aunque con un tono, de nuevo, amigable:

“Espero que tenga usted el tiempo y el deseo de saber cómo considera sus actos una buena parte de la humanidad que vive bajo la influencia de esa doctrina de la amistad universal. Sus escritos y pronunciamientos y los de sus amigos y admiradores no dejan lugar a dudas de que muchos de sus actos son monstruosos e impropios de la dignidad humana, especialmente en la estimación de personas que, como yo, creen en la amistad universal. Me refiero a actos como la humillación de Checoslovaquia, la violación de Polonia y el hundimiento de Dinamarca. Soy consciente de que su visión de la vida considera virtuosos tales actos de expoliación. Pero desde la infancia se nos ha enseñado a verlos como actos degradantes para la humanidad. Por eso no podemos desear el éxito de sus armas”.

La postura no violenta de Gandhi era en ocasiones extrema. Después de que los nazis invadieran las Islas del Canal de la Mancha mandó este mensaje al pueblo británico:

“Dejen las armas, por cuanto estas no van a servir para salvarles a ustedes ni a la humanidad. Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y de sus países. Si ellos quieren ocupar sus casas, váyanse de ellas. Si no les permiten salir sacrifíquense, pero siempre rehúsen rendirles obediencia”.

Encuentran las cámaras de gas escondidas por los nazis en Polonia


ABC.es

  • Un grupo de arqueólogos ha descubierto los restos que el ejército alemán intentó ocultar bajo tierra en el campo de exterminio de Sobibor

El equipo de arqueólogos que trabajaba en el campo de concentración nazi de Sobibor, en Polonia oriental, ha descubierto las cámaras de gas que los nazis habían ocultado bajo tierra al final de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de unas instalaciones en las que podrían haber sido masacrados hasta un millón de judíos.

Encuentran las cámaras de gas escondidas por los nazis en Polonia

REUTERS Las paredes de ladrillo soportaban unas grandes cámaras de gas

Según ha explicado Yoram Haimi, una de las personas que trabaja en las excavaciones, las fuerzas alemanas trataron de borrar todos los rastros del campamento cuando lo abandonaron el 14 de octubre de 1943. Los nazis demolieron las cámaras de gas y sobre ellasconstruyeron una carretera con la intención de borrar los rastros cubriendo la zona con asfalto.

Los arqueólogos excavaron bajo esta carretera y encontraron varias líneas de ladrillos, que coincidirían con las paredes que soportaban a las cámaras de gas. Con este descubrimiento los historiadores serán capaces de determinar el tamaño de estas instalaciones, y con ello hacerse una idea a más precisa del número total de personas que habrían sido asesinadas en este campo de concentración.

Yoram Haimi ha mostrado su sorpresa por el tamaño de estas cámaras de gas, así como por las dimensiones donde los judíos eran recluidos y el estado de conservación en que se encuentran las paredes de la cámara de gas.

Encuentran las cámaras de gas escondidas por los nazis en Polonia

Los arqueólogos durante la excavación REUTERS

Haimi ha recordado que dos de sus tíos «que habían estado viviendo en París durante la guerra y fueron detenidos por los alemanes, estaban entre aquellos que fueron asesinados en Sobibor».

Además de los restos de las cámaras los arqueólogos han encontradoobjetos personales también enterrados, como un anillo de boda con la inscripción en hebreo: «he aquí, te consagras a mí».

Los historiadores afirman que existen pocos datos sobre el campamento de Sobibor precisamente porque los alemanes lo arrasaron antes de abandonarlo, por lo que las únicas referencias existentes hasta el momento se debían a los testimonios de algunos de los supervivientes que narraron su estancia en el campo de concentración.

El arqueólogo polaco Wojciech Mazurek, que también trabaja en el el descubrimiento, afirma que las excavaciones revelan que« hubo ocho cámaras de gas que funcionaban aprovechando el humo que expulsaba un motor». La muerte de las personas que se introducían en la cámara se producía en unos 15 minutos.

Mazurek ha declarado a la agencia Reuters que «los nazis inclusollegaron a criar gansos para ahogar los gritos de las personas que permanecían presas en estas instalaciones».

Según Yad Vashem, del Instituto israelí Internacional de investigación sobre el Holocausto, en el campamento estaban internados judíos y prisioneros del ejército soviético. Durante el levantamiento del mismo en 1943 unas 300 personas lograron escapar, pero «la mayoría fueroncapturadas y asesinadas, por lo que la cifra final de supervivientes se reduce a unas 50 personas».

El proyecto de investigación en Sobibor se lleva a cabo en coordinación con base israelí Yad Vashem, el Instituto Internacional de investigación sobre el Holocausto, la Fundación de Polonia y Alemania y el Museo Estatal de Majdanek, cerca de la ciudad polaca de Lublin.

El queso más antiguo


El Mundo

Recipiente en el que se fabricaba el queso. | M. Salque

Recipiente en el que se fabricaba el queso. | M. Salque

 

Los seres humanos ya eran amantes del queso hace 7.500 años. Así lo ha demostrado un equipo científico liderado por la Universidad de Bristol (Reino Unido) que ha hallado evidencias inequívocas de la fabricación del primer queso en un yacimiento arqueológico de Polonia.

Los investigadores llegaron a estos resultados tras analizar los ácidos grasos incrustados en una especie de ‘filtros’ fabricados en cuencos de cerámica. La Unidad de Geoquímica Orgánica de la Universidad de Bristol junto a investigadores de la Universidad de Princeton (EEUU) detectó productos lácteos en estos agujeros, muy parecidos a los modernos coladores de queso. Una evidencia clara, según los científicos, de que era usado para fabricar quesos.

“La presencia de residuos de leche en filtros constituye la primera evidencia directa de fabricación de queso. Hasta ahora, las evidencias eran solamente iconográficas, a través de murales que mostraban el procesamiento de la leche”, explica Melanie Salque, una de las autoras del paper, publicado en ‘Science’.

Hasta el momento, se habían descubierto restos de leche en recipientes en Libia, hace también 7.000 años, y aún más antiguos en Anatolia (8.000 años). Sin embargo, fue imposible detectar que esta leche fuera procesada para hacer queso.

Sofisticadas tecnologías de procesamiento de alimentos

Este descubrimiento muestra una profunda sofisticación a la hora de procesar alimentos. “Es realmente notable la profundidad de conocimientos en la dieta humana antigua y las tecnologías de procesamiento de alimentos que estas cerámicas nos han mostrado”, explica el profesor Richard Evershed, el líder del equipo de Bristol.

Además, los análisis de otras muestras evidencian una especialización a la hora de fabricar los diferentes productos. En otros recipientes de cerámica, utilizados como botellas u ollas no se detectaron restos de leche procesada. Sí se toparon con restos de grasas de rumiante en las ollas, que revelaban su uso como recipiente para cocinar carne o cera de abeja en las botellas que sugerían un sellado para almacenar agua. Las cerámicas, por tanto, se moldeaban de distintas maneras según el uso que le quisieran dar.

El procesamiento de la leche y en particular, la producción de queso, supuso un acontecimiento crítico en las primeras sociedades agrícolas ya que les permitió preservar la leche de un modo no perecedero y de fácil transporte, así como hizo de la leche un producto más digerible para los primeros agricultores.

Peter Bogucki, coautor del estudio, va más allá en el análisis de estos resultados: “Muestran la evidencia del consumo de productos lácteos bajos en lactosa. La fabricación de queso permitía reducir la lactosa contenida en la leche. Fue una manera eficiente de explotar los beneficios nutricionales de la leche para aquellos que no toleraban la lactosa“.

Copérnico será enterrado en Polonia 467 años después de su muerte


El Mundo

1262017929_extras_ladillos_1_0El astrónomo Nicolas Copérnico tendrá un entierro solemne el próximo 22 de mayo, 467 años después de su muerte, según informó este lunes portavoz eclesiástico de la diócesis Ermland en el noreste de Polonia.

El sepelio de los restos mortales del científico mundialmente famoso (1473-1543) será el 22 de mayo de 2010 en la Catedral Frauenburger.

Los huesos craneanos desenterrados hace cuatro años serán sepultados bajo un altar de la catedral. En enero comenzarán las tareas para hacer el sepulcro de dos toneladas de granito negro.

Pruebas de ADN

Los restos mortales habían sido hallados por arqueólogos polacos en Grabungen. Tres años después, un análisis de ADN aportó la certeza de que eran los restos de Copérnico.

Además, expertos policiales reconstruyeron el rostro del astrónomo -en base a los huesos craneanos hallados-, que coincidían con el retrato de Copérnico.

Con su teoría del Sol como centro del mundo en torno al cual gira la Tierra (el sistema heliocéntrico), Copérnico marcó un hito en la ciencia. Su obra central, ‘De Revolutionibus Orbium Coelestium’ (Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes) es considerado una piedra angular de la astronomía.

El museo de Auschwitz, en peligro por falta de fondos


EFE – El Pais

actualidad080806.jpgEl museo del campo de concentración nazi de Auschwitz (al sur de Polonia) tiene un futuro incierto si no consigue más fondos. Según la dirección, hacen falta más de 60 millones de euros para asegurar su funcionamiento. El director del museo, Piotr Cywinski, afirmó ayer que un lugar de esa relevancia “debería recibir ayudas internacionales”, y destacó el elevado coste que tiene mantener el considerado como “el mayor monumento a la memoria histórica de todo el mundo”. Desde 1979 es Patrimonio de la Humanidad y recibe la visita de turistas de todo el mundo.

La aportación internacional es simbólica, no supera los 190.000 euros anuales, según el diario Dziennik, que alertó del riesgo de que el museo pueda cerrar sus puertas. Desde que se puso en marcha, hace más de 60 años, el Estado polaco asume el coste, con unos tres millones de euros anuales, de este museo que recuerda el genocidio nazi.

De casa de agricultores a atracción turística


CET – El Mundo

LLEVADA DESDE POLONIA AL PARQUE TEMÁTICO DE ZENTENDORF (ALEMANIA)

  • La ciudad germana también cuenta con el primer hotel del mundo en los árboles

actualidad080512.jpgMADRID.- Otra vivienda hecha ‘obra de arte’. El Parque Temático de Zentendorf, al este de Alemania y fundado en 1900, cuenta desde hace unos días con un nuevo atractivo turístico llegado desde sector inmobiliario. Se trata de un antiguo hogar de agricultores polacos construido en Zakopane (Polonia). Esta ciudad germana, donde también se levantó el primer hotel mundial en los árboles, lleva camino de convertirse en el ‘Museo Mundial de las Construcciones Raras’.

El inmueble, de unos 40 metros cuadrados de superficie, tiene troncos de árboles por cimientos y está elevada unos cinco metros por encima del nivel del suelo. La madera, el material que ha monopolizado su construcción casi por completo. Sólo su tejado parece estar hecho con algo diferente, ¿chapas de metal?, ¿pizarra? o ¿un plástico de gran dureza?

Sus impulsores y ex propietarios, una familia de agricultores polacos, no dieron la espalda tampoco al diseño a la hora de ingeniar su peculiar hogar. Sus tres especies de ‘minitorres’ dan fe de ello, aunque el perfeccionismo brilla por su ausencia. La uniformidad de estos tres picos es otra incógnita que rodea al inmueble y que, sin duda, la hace más fascinante para los turistas.

Primer hotel del mundo en los árboles

Pero si usted viaja a Zentendorf de Sajonia, ésta no será la única construcción llamativa que se podrá encontrar. Allí está también el primer hotel del mundo construido sobre las copas de los árboles. Sí, han escuchado bien, sobre los árboles. Este complejo está situado más concretamente en la isla Einsiedel, en las praderas de Naisse, límite entre Alemania y Polonia.

Se trata de cinco cabañas, elevadas entre ocho y 10 metros, metidas entre las ramas de los árboles y con una capacidad de tres a seis personas por unidad. En total, el hotel puede alojar hasta una veintena de inquilinos. Cada cabaña cuesta entre 160 y 220 euros al día. Pero éstas no son las únicas casas montadas en los árboles. Hace meses suvivienda.es informó que una empresa francesa monta este tipo de viviendas desde hace meses .