Descubren bajo la Antártida gigantescos canales tan altos como la torre Eiffel


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  • Las galerías se extienden cientos de kilómetros bajo el hielo flotante

Descubren bajo la Antártida gigantescos canales tan altos como la torre Eiffel

Neil Ross | Campamento de la British Antartic Survey en la Antártida

Científicos de la Bristish Antartic Survey y de diferentes universidades británicas han descubierto una gigantesca extensión de canales que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros bajo una plataforma de hielo flotante en la Antártida. Los canales tienen 250 metros de altura, casi tan altos como la torre Eiffel. Pueden influir en la estabilidad de la plataforma de hielo, por lo que su hallazgo ayudará a los investigadores a entender cómo el hielo va a responder a los cambios en las condiciones ambientales debido al calentamiento climático.

Investigadores de las universidades de Exeter, Newcastle, Bristol, Edimburgo, York y del British Antarctic Survey utilizaron imágenes satelitales y mediciones de radar aerotransportado para revelar los canales bajo la plataforma de hielo. Los canales se pueden ver en la superficie helada y también por debajo, debido a que el hielo flota a una altura diferente en función de su espesor.

Los investigadores también predijeron el camino del agua del deshielo que fluye debajo de la parte del hielo en contacto con la tierra, conocida como la capa de hielo, y descubrieron que las trayectorias de flujo predichas se alinean con los canales bajo la plataforma de hielo en el punto donde el hielo empieza a flotar.

Este emparejamiento indica que el agua que fluye debajo de la capa de hielo es responsable de la formación de los canales. Cuando el agua de deshielo que fluye bajo la capa de hielo entra en el océano debajo de la plataforma, se forma una columna de agua del océano, que entonces derrite los grandes canales bajo la plataforma de hielo.

Anteriormente, se pensaba que el agua fluía en una fina capa debajo de la capa de hielo, pero la evidencia de este estudio sugiere que fluye de una manera más parecida a un río. La forma en la que el agua fluye por debajo de la capa de hielo influye fuertemente en la velocidad del flujo de hielo, sin embargo, todavía no se han determinado las implicaciones para el futuro de la capa de hielo.

«La información obtenida de estos canales descubiertos recientemente nos permitirá entender mejor cómo funciona el sistema de agua y, por lo tanto, la manera en la que la capa de hielo se comportará en el futuro», ha explicado Anne Le Brocq, de la Universidad de Exeter.

Se han observado canales de esta magnitud con anterioridad en otros lugares, pero su formación se ha atribuido a procesos puramente oceánicos en lugar del deshielo. Ahora, establecida la conexión, las observaciones que puedan conseguirse de los canales tienen el potencial de arrojar luz sobre la forma en la que el agua de deshielo fluye en la base de una capa de hielo inaccesible de kilómetros de espesor.

La investigación se publica en la revista Nature Geoscience.

El hombre, a la conquista del cielo


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  • CaixaForum Madrid acoge una espectacular exposición sobre la historia de los rascacielos, a través de 200 obras

caixa-forum3--644x362Tocar el cielo ha sido siempre una de las aspiraciones y anhelos del ser humano. La voluntad del hombre ha sido construir cada vez más y más alto. Una exposición en CaixaForum Madrid (permanecerá abierta desde mañana hasta el 5 de enero de 2013) aborda la historia de los rascacielos, desde el mito de la Torre de Babel -un reto fallido del hombre, símbolo de la desmesura y el poder- hasta la torre Burj Khalifa de Dubai, de momento el edificio más alto del mundo, que ha pulverizado todos los récords: 163 plantas y 828 metros de altura.

En un espectacular montaje, los comisarios de la exposición, Robert Dulau y Pascal Mory, repasan la historia de los principales edificio en altura, gracias a maquetas (ocho se han creado específicamente para la muestra), pero también a través de fotografías, pinturas, dibujos, grabados, proyecciones, entrevistas filmadas… Durante el recorrido vemos cómo ese deseo de tocar el cielo a veces ha estado asociado a construcciones religiosas: catedrales, minaretes… Entre las piezas expuestas, una maqueta de la Sagrada Familia de Gaudí.

Están presentes en la exposición algunos de los iconos del siglo XX, como la Torre Eiffel de París, construida para la Exposición Universal de París de 1889. Comenzó a erigirse en 1887. Fueron necesarias 18.038 piezas para sustentar un peso de 7.300 toneladas. Sorprendentemente, las obras solo duraron 26 meses y en ella trabajaron solo 250 obreros. En la exposición vemos la pugna entre Europa y Estados Unidos en esta carrera por la verticalidad y después entre dos ciudades norteamericanas: Chicago y Nueva York.

Iconos de la Gran Manzana

Esta última ganó la partida, con iconos como el Empire State Building (se exhibe la maqueta original), el Chrysler (uno de los rascacielos más bellos jamás construidos) o el increíble Flatiron, que desafía las leyes de la gravedad. Maravillosa, la maqueta original de Mies van der Rohe de otro rascacielos neoyorquino, el Edificio Seagram. Resulta emocionante la presencia, en fotografías, de las Torres Gemelas, que en su día fueron el techo de la Gran Manzana.

No faltan en la exposición edificios europeos, como la Torre Pirelli de Milán, obra de Gio Ponti; o algunos rascacielos españoles, como las Torres Blancas de madrid, la torre Agbar de Barcelona… Pero, en menos de cuarenta años, Estados Unidos ha perdido su hegemonía en esta carrera hacia el cielo, a favor de países de Extremo Oriente y los Emiratos Árabes, que han emprendido una carrera frenética por ver quién tiene el edificio más alto del mundo. A las Torres Petronas de Kuala Lumpur le ganó la partida la torre Burj Khalifa de Dubai. Su construcción ha sido posible gracias al mecenazgo del emir de Abu Dhabi. Pero también vemos espectaculares edificios en Shanghai o Hong Kong, diseñados por los mejores arquitectos del mundo.

11 prodigios de la ingeniería


El Pais

  • Templos monolíticos excavados en el suelo, un viaducto liviano de 36.000 toneladas de acero o un edificio que persigue el sueño del rascacielos de una milla vertical de Frank Lloyd Wright
  • 11 maravillas ingenieriles que son hitos turísticos
  • FOTOGALERÍA Desafiado las leyes físicas

El planeta está lleno de monumentos enormes, en tamaño y en ingenio: puentes kilométricos, montañas horadadas para rendir tributo a los dioses o al progreso, obras hidráulicas casi imposibles… que no son más que el testimonio del desafío permanente del hombre a la naturaleza.

01 El puente más airoso

Viaducto de Millau (Francia)

Viaducto de Millau, en Francia. / WALTER BIBIKOW

Desde 2004, un elegante viaducto cruza las gargantas del río Tarn, en el sur de Francia. Es el mejor ejemplo de cómo 206.000 toneladas de hormigón y 36.000 toneladas de acero se pueden convertir en algo delicado y bello por obra y gracia de la ingeniería y de un buen arquitecto. El viaducto de Millau consiste en 2.460 metros de autopista apoyados sobre los pilares más altos del mundo. Duplica la altura del Europabrück, en Austria, que hasta la construcción del de Millau era el puente más alto del mundo. En 2012 Millau fue superado por el puente Baluarte –Bicentenario de la carretera Mazatlan-Durango, en México. Los conductores que lo atraviesan se quedan con la boca abierta ante esta obra descomunal del arquitecto Norman Foster y el ingeniero francés Michel Virlogeux, que a pesar de todo, consigue transmitir una sensación de liviandad.

El peaje del puente cuesta un mínimo de 5,60 € (desde 3,60€ para las motocicletas) pero el centro de información es gratuito (www.leviaducdemillau.com).

02 Salvando distancias

Puente Öresund (Dinamarca-Suecia)

El puente del estrecho Öresund une Dinamarca y Suecia. / FRANCIS DEAN

Los ingenieros miran un mapa, ven dos territorios casi juntos, apenas separados por unos kilómetros de agua, y no pueden resistirse a pensar en un puente que los una. Esto ha pasado durante años con la distancia de que separa Suecia y Dinamarca, hasta que por fin, en 2000, lo consiguieron con el puente Öresund, el puente con carretera y vía férrea sujeto por cables más largo del mundo. Son apenas 7,8 km desde Lernacken (en el lado sueco, cerca de Malmö) hasta la isla artificial de Peberholm (isla de la pimienta), situada al sur de Saltholm (isla de la sal). Desde la isla, otros tres kilómetros de túnel submarino finalmente emergen al norte del aeropuerto de Copenhague.

Los viajeros locales pagan el peaje a través de un transmisor electrónico, los demás lo hacen con tarjeta de crédito o débito, en euros o en moneda danesa y sueca en los puestos de pago. No es barato, pero hay tarjetas con las que se consiguen descuentos (Malmökortet). Una alternativa es tomar un tren de cercanías entre Copehnague y Malmö (www.oresundsbron.com).

Si se viaja entre Suecia y Dinamarca con transporte propio, pueden ser interesantes otras opciones (como los ferries entre Helsingborg y Helsingor).

03 Una serpiente de piedra desde el espacio

La gran muralla china

Panorámica de la Gran Muralla, en China. / PETE TURNER

Ahora dicen que no es verdad eso de que la muralla china es el único monumento hecho por el hombre que se contempla desde el espacio. De cualquier forma, es una obra monumental que impresiona de lejos y de cerca. Sus 6.500 kilómetros serpentean por las montañas entre China y Mongolia y fueron mandados construir en el siglo III por la dinastía Qin, aunque sus diferentes secciones se levantaron a lo largo de casi 2000 años, cobrándose millones de vidas. La última ampliación, llevada a cabo por la dinastía Ming entre los siglos XIV-XVII, incorporó sesenta millones de metros cúbicos de piedra y ladrillos.

El otoño es perfecto para una visita. Lo mejor es alejarse un poco de Pekín, ya que las secciones más cercanas a la capital suelen estar repletas de turistas y vendedores. Un buen consejo: desplazarse hasta Simátái o Jinshánling para una experiencia menos turística. El teleférico por la sección de la muralla de Mutianyu es increíble.

04 Rezar bajo tierra

Lalibela, Etiopía

Una de las iglesias de Lalibela, en Etiopía, excavadas en la roca. / JON BRATT

Las iglesias de Lalibela no son los únicos edificios del mundo tallados en la roca: hay muchos otros ejemplos impresionantes, como Abu Simbel en Egipto, Petra en Jordania o Allora en India, pero Lalibela cuenta a su favor con que sus iglesias excavadas en la roca siguen, en buena parte, abiertas al culto. Son uno de los puntos imprescindibles de cualquier viaje a Etiopía y en ellas se respira todavía la particular religiosidad del cristianismo etíope. Son en total once templos que fueron tallados en vertical hacia abajo por miles de trabajadores (algunos celestiales, según las leyendas) a partir del s. XII. Cuatro de las iglesias son exentas pero las demás están unidas por alguna pared o por el techo a la roca madre. Es toda una experiencia recorrerlas por los túneles, pasadizos y trincheras que las comunican. La más grande y alta de todas es la llamada Biet Medhani Alem, desprovista de pinturas y dividida en cinco grandes naves. Alberga la Cruz de Lalibela y, posiblemente, es la mayor iglesia monolítica del mundo. Resulta recomendable acudir a la festividad del Timkat (bautismo) el 19 de enero (día de la Epifanía) y dejarse atrapar por sus bulliciosos peregrinos, cantos, incienso y tabots (libros sagrados).

Las iglesias abren a diario. Conviene llevar calcetines para entrar (hay que descalzarse).

05 Un elevador de barcos

La Rueda de Falkirk, Escocia

La rueda de Falkir, en Escocia. / MARTIN PAGE

Inaugurado en el 2001, este fascinante símbolo de la ingeniería escocesa es una especie de ascensor para barcos que se ideó como solución para unir dos de los grandes canales de Escocia entre los que no era posible construir un sistema de esclusas. Su mecanismo consta de una gigantesca rueda que opera valiéndose de dos enormes cajones llenos de agua encargados, a su vez, de subir y bajar las embarcaciones para salvar los 35 m de altura que separan el canal Forth-Clyde y el Canal Union, que permiten unir Glasgow y Edimburgo. En su construcción se emplearon más de 15.000 tornillos, unas 1200 toneladas de acero y para ensamblar la rueda necesaria una grúa mastodóntica.

Todos los días se organizan travesías en barco de una hora con subida y bajada en la rueda incluidas. www.thefalkirkwheel.co.uk.

06 Los primeros rascacielos

Nueva York

El edificio Chrysler, en Nueva York. / NAOKI OKAMOTO

El cine nos ha acostumbrado a ver los rascacielos de Nueva York sin que nos paremos a pensar en lo que representaron cuando comenzaron a levantarse, cambiando el skyline de las ciudades. Por ejemplo, el Edificio Chrysler, uno de los más emblemáticos, construido en acero por el arquitecto William van Alen e inspirado en los tapacubos de los automóviles Chrysler de la época. El edificio, con 77 plantas, fue inaugurado en 1930 y fue toda una sensación. Gracias a la aguja que culmina esta estructura art déco se convirtió en el edificio más alto del mundo de aquel entonces (319 m de altura).

El mirador del Empire State Building es el mejor lugar para contemplarlo; se puede visitar de día y de noche para apreciar sus tonalidades.

07 Edificios que desafían al cielo

Burj Khalifa (Emiratos Árabes Unidos)

Burj Khalifa, en Dubái, el edificio más alto del mundo. / JORG GREUEL

Hoy para encontrar obras colosales y extravagantes sólo tenemos que viajar a algunos de los estados del golfo Pérsico. Allí hay construcciones impensables en cualquier otro lugar del mundo, como las enormes islas artificiales con forma de árboles o del planeta Tierra o el primer hotel de siete estrellas del mundo. Aquí está el edificio más alto del mundo (828 m), que no se conformó con batir el récord de altura del anterior campeón mundial, el Taipei 101 (509 m), sino que lo rebasó en más de 300 m. La temperatura del aire en la parte superior varía en seis grados respecto a la de su base. El rascacielos se inauguró en 2010 y forma parte de una zona conocida como Downtown Burj Khalifa, un complejo de dos kilómetros cuadrados situado junto a la avenida Jeque Zayed que atraviesa la ciudad de forma transversal.

Quienes deseen contemplarlo de cerca, y puedan permitírselo, tal vez se animen a reservar una suite en el Armani Hotel en la planta 37 del Burj Dubai.

08 Cuando lo provisional se hace eterno

Torre Eiffel, Francia

La Torre Eiffel, en París. / ARGIJALE / GETTY

También fue una sensación en su época, a finales del siglo XIX, la célebre Torre Eifell. Construida en 1889 con motivo de la Exposición Universal de París para conmemorar el primer centenario de la Revolución francesa, inicialmente, la Torre iba a estar en pie solamente unos años (hasta 1909), pero se salvó porque la Armada Francesa decidió instalar una antena de radio en su punto más alto. A muchos parisinos la torre les parecía horrorosa y tardaron en acostumbrarse a su presencia. Guy de Maupassant era uno de sus más acérrimos detractores pero según la leyenda, comía todos los días en el restaurante de la Torre porque “es el único sitio de París desde donde no se ve la Torre”. La torre fue diseñada por el arquitecto Stephen Sauvestre y por el ingeniero francés Gustave Eiffel, un especialista en construcciones de hierro, que ya había levantado la Estatua de la Libertad y puentes repartidos por todo el mundo.

Hoy es el monumento más visitado del mundo (casi siete millones de personas al año). En verano se puede tomar algo en su Champagne Bar de la planta superior, abierto a diario de 17.00 a 22,30.

09 Un escenario (subterráneo) de película

Las alcantarillas de Tokio

El bosque de columnas de G-Cans, el sistema de alcantarillado de Tokio. / EERKMANS

En el subsuelo de Tokio se levanta un bosque de columnas de 20 metros de altura que en realidad es el sistema de alcantarillado más sofisticado del mundo, diseñado y preparado para hacer frente a un tsunami. La llaman La Catedral, aunque su nombre real es G-Cans, y es todo un derroche de ingeniería que por su aspecto podría ser el escenario de una película de la saga Matrix.

Sus cifras son apabullantes: un tanque principal de 177 metros de largo por 78 de profundidad y 20 de alto; cinco silos de 32 metros de diámetro conectados por túneles a lo largo de 6,4 kilómetros; 14.000 turbinas cada una de las cuales utiliza la misma energía que el motor de un Boeing 737. Sólo el depósito ha costado 1500 millones de euros y 12 años de trabajo. De momento la instalación es sobre todo un reclamo turístico (se puede visitar gratis) porque su eficacia sólo se podrá demostrar cuando haya una catástrofe. También se ha utilizado parar rodar películas y publicidad, aunque todavía tiene que dar el salto a Hollywood y aparecer en una superproducción que la catapulte a la fama.

10 Ingeniería faraónica

Gran pirámide de Gizeh (El Cairo)

La Esfinge y la Pirámide de Keops, en Gizeh, Egipto. / CLARISSA LEAHY

A pesar de la abrumadora eficacia de la ingeniería contemporánea, las pirámides de Egipto nos siguen fascinando dos milenios y medio después de su construcción. La gran pirámide de Gizeh, la más famosa, fue erigida allá por el 2.560 a.C. por el faraón Keops con propósito de construir su propia tumba. Unos dos millones de bloques de piedra (cada uno de dos toneladas) fueron reunidos en Gizeh para levantar esta tumba, flanqueada por otras dos pirámides y la famosa Esfinge. La Gran Pirámide es la primera atracción turística del planeta, con visitantes tan ilustres como Marco Antonio o Napoleón. Es también la más antigua de las siete maravillas del mundo y la única que permanece en pie.

Consejos para visitar las pirámides: Está totalmente prohibido trepar por las pirámides. Conviene beber mucho agua, compra comida para llevar (si el presupuesto es ajustado) y tener cuidado con los excrementos de camello. El mejor momento para visitar el interior de las pirámides es apenas abren las taquillas. Sólo se venden 300 entradas por día para el acceso al interior de Keops: 150 se venden a las 7,10 h de la mañana, y otras 150 a las 13 horas.

11 Cuando el viejo continente dejó de estar ‘aislado’

Eurotúnel, Canal de la Mancha

Entrada del Eurotúnel en Calais, Francia. / YVES FORESTIER

Cuenta la leyenda que, a principios del siglo pasado, en una ocasión en la que tuvo que suspenderse la comunicación marítima por el Canal de La Mancha por la niebla, la autoridad portuaria redactó un comunicado en el que se decía: «debido a las intensas nieblas, el continente ha quedado aislado». Con la inauguración del Eurotúnel en mayo de 1994 los europeos hemos dejado definitivamente de estar aislados de Gran Bretaña. El túnel que cruza el Canal de la Mancha uniendo Francia con Inglaterra es una de las grandes obras de la ingeniería moderna y ha cambiado hasta la mentalidad de los británicos y la forma de viajar por Europa.

El servicio ferroviario por Eurotunel tiene dos variantes: el Eurostar para pasajeros y el Shuttle, que lleva camiones, automóviles y motos. Tiene una longitud de 50 km, 39 de ellos submarinos, siendo así el segundo túnel submarino más largo del mundo, con una profundidad media de 40 metros, detrás del Túnel Seikan, cuya longitud es de 55 km. Hay hasta 49 salidas diarias por lo que tiene gran disponibilidad de trenes y horarios.

La travesía dura aproximadamente 35 minutos entre Calais/Coquelles (Francia) y Folkestone (Reino Unido). Si se reserva previamente, sólo hay que presentarse en los peajes 30 minutos antes de la hora reservada. No hay que apearse del vehículo, aunque se puede salir a estirar las piernas. www.eurotunnel.es