¿Cuáles son los Continentes?


Un continente es una gran superficie de tierra rodeada por océanos y constituida, esencialmente, por corteza continental.

Tradicionalmente se ha considerado que las tierras emergidas están divididas en seis continentes: África (30.330.000 km2), América (42.032.000 km2), Asia (44.178.785 km2), Europa (10.525.000 km2), Oceanía (8.945.724 km2) y la Antártida (13.000.000 km2). Sin embargo, y desde hace tiempo, se tiende a separar América del Norte de América del Sur por lo que en total aparecen siete continentes. A ellos se asimilan las islas de las plataformas continentales, con las que, en conjunto, suman apenas un tercio de la extensión total del planeta (29,2%). Eso supone algo menos de 150.000.000 km2, frente a los 365.000.000 km2 de superficie oceánica. Los geógrafos, atendiendo a criterios políticos, han clasificado las seis masas continentales en cuatro grupos: África y Eurasia (nombre que recibe el conjunto continental formado por Asia y Europa, que de hecho no están separadas por ningún accidente geográfico notable) constituirían el antiguo Continente, en el que surgieron las principales civilizaciones, mientras que América se correspondería con el nuevo Continente y Oceanía con el novísimo Continente. La Antártida, por su parte, es denominada Continente reciente.

 

 

El límite entre Asia y Europa coincide con una línea imaginaria que discurre a lo largo de los montes Urales y el río homónimo, mientras que la división entre Asia y África viene marcada por el istmo de Suez. América, por su parte, comprende dos subcontinentes: América del Norte y América del Sur, unidos entre sí por el istmo de Panamá. La localización de los continentes está caracterizada por su concentración en el hemisferio boreal, al que pertenece la totalidad del territorio de Europa y Asia, y la mayor parte de América y África, quedando sólo Oceanía y la Antártida circunscritos al meridional.

 

 

En lo concerniente al relieve, puede afirmarse que las masas continentales presentan un perfil básicamente llano, ya que sus montañas y depresiones son irregularidades de escasa significación en comparación con el radio terrestre. La altitud media sobre el nivel del mar de las tierras emergidas es de 700 m, frente a los 3.800 m de profundidad media de los océanos. Este dato apoya la teoría formulada por el geofísico alemán Alfred Wegener acerca del origen y configuración de los continentes, que explica su actual morfología partiendo de la división de la corteza terrestre en varios bloques continentales, que se habrían escindido hace 200 millones de un continente primigenio (llamado Pangea por Wegener) y que estarían en continuo movimiento sobre el manto. Esta teoría, comúnmente aceptada en nuestros días y confirmada por los modernos estudios científicos, es conocida como Deriva Continental, y su análisis forma parte de la rama de la geología, conocida como Tectónica de Placas.

La isla que solo existe en los mapas


El Pais

  • Una expedición no halla rastro de una franja de tierra registrada como Sandy en el mar del Coral

Imagen de la isla Sandy en Google Earth.

Aparece en varios mapas mundiales cartográficos y meteorológicos. Hasta el programa Google Earth, que ofrece imágenes del planeta procedentes de satélites y mapas, registra una isla de considerable tamaño entre Australia y Nueva Caledonia, en pleno mar del Coral, que lleva el nombre de Sandy. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney acaba de descubrir que esta franja de tierra no existe en realidad, después de viajar a la zona donde la sitúan los mapas y no hallar ni rastro de ella.

¿Cómo es posible que durante más de una década haya pervivido un bulo como este en mapas científicos de todo el mundo? ¿Quién la puso ahí? A la segunda pregunta no parece haber respuesta, pero sí hay explicación para la primera cuestión. “Comenzamos a sospechar cuando nuestras cartas de navegación mostraban una profundidad de 1.400 metros en el área donde los mapas mostraban la existencia de esta isla, lo que era contradictorio”, explica la geóloga Maria Seton, directora de la expedición. “De alguna manera este error ha sido propagado al mundo a partir de un banco de datos que se utiliza en muchos mapas”, añade.

La isla fantasma aparece mencionada incluso en publicaciones científicas desde el año 2000, pero no hay ni rastro de ella en los documentos del Gobierno francés, que tendría jurisdicción sobre ella, ni tampoco en las cartas de navegación, que se elaboran a partir de mediciones de profundidad, según informa la prensa australiana.