¿Qué ocurriría si cayésemos por un túnel a través de la Tierra?


El Confidencial

  • depende de su orientación respecto al eje

Una dolina en Guatemala.

Partamos de la premisa de que en ciencia no hay, a priori, preguntas absurdas, sobre todo si se trata de aprender. Jordi Pereyra, estudiante ibicenco de ingeniería mecánica de 24 años, lo sabe bien. No tanto por su faceta de alumno, sino como por su papel como divulgador. Es el autor de Ciencia de Sofá, un blog en el que explica cuestiones científicas con lenguaje cotidiano y accesible para todos.

Pero no solo explica: también responde. Pereyra dedica muchos de sus posts a responder preguntas que le envían los lectores. “¿Cómo sentiríamos la presión si nos sumergiésemos en una piscina en lo alto del Everest?”; “¿es posible aprovechar la energía de los rayos?”; “si la Luna solo pasa una vez, ¿por qué hay dos mareas altas al día?”.

¿Y si me tiro por un agujero excavado a través de la Tierra?” Se trata obviamente de una cuestión irrealizable en la práctica: el centro de la Tierra está compuesto por magma a altísimas temperaturas y las dificultades técnicas para construir un túnel en esas condiciones serían insuperables. Pero por el afán de divulgar, Pereyra se arremanga y responde a la pregunta.

Si el túnel va de un polo a otro polo

Lo primero a tener en cuenta es el movimiento de rotación de nuestro planeta sobre su propio eje: no será lo mismo si el túnel va de un polo al otro que si une dos puntos del ecuador.

Pereyra comienza con el primer caso. “Al estar excavado de polo a polo, en este túnel la rotación de la Tierra no nos va a molestar”. Solo hay que saltar por el extremo del polo norte y empezar a caer y caer y caer… Al principio, como si estuviésemos en cualquier otro punto de la superficie terrestre, tenemos toda la masa del planeta bajo nosotros atrayéndonos hacia abajo por efecto de la gravedad y acelerando nuestra caída a un ritmo de 9,81 metros por segundo cada segundo.

A medida que caemos, la masa de la Tierra deja de estar toda debajo y pasa a estar a nuestro alrededor. Puesto que parte de ella tira de nosotros hacia arriba, la caída acelera cada vez más lentamente. “Ojo, esto no significa que nuestra caída se esté frenando, porque la mayor parte de la masa del planeta sigue estando bajo nuestros pies, sino que se acelera a un ritmo menor”, señala Pereyra.

Unos 20 minutos después de saltar al interior del túnel, alcanzaríamos el centro de la Tierra. Este sería un punto de inflexión, ya que ahí tendríamos la misma cantidad de masa rodeándonos en todas direcciones y tirando de nosotros con la misma fuerza. Si en ese momento pudiésemos pesarnos, la cifra resultante sería 0 kilos. A esa altura dejaríamos de acelerar, lo que significa que habríamos alcanzado la velocidad máxima de la caída, unos 7.900 metros por segundo.

Una velocidad que no mantendríamos durante mucho tiempo porque, una vez sobrepasado el centro, tendríamos más masa por encima de nosotros que por debajo, y por tanto la fuerza gravitatoria tiraría más de nosotros hacia arriba que hacia abajo, y la caída empezaría a desacelerar.

Depende de lo bien que te lo hayas pasado, podrías dejarte caer cuantas veces quieras y repetir el proceso infinitamente

Según nos vamos acercando al final y cada vez más masa está sobre nosotros, la caída es cada vez más lenta hasta que al llegar a la salida del túnel en el polo sur, ésta se detiene por completo. Aquí tendríamos dos opciones: sujetarnos con fuerza al borde e impulsarnos para poder salir, o quedarnos quietos y dejarnos caer de nuevo hacia abajo (lo que antes era arriba), y repetir el proceso. “Depende de lo bien que te lo hayas pasado, podrías dejarte caer cuantas veces quieras y repetir el proceso infinitamente”, explica Pereyra.

Si el túnel conecta dos puntos del ecuador

Esta es la manera bonita de hacerlo, dice, porque si el túnel es en horizontal, la cosa cambia. “Si saltas a través de este túnel vas a enfrentarte a la influencia de tu amigo el efecto Coriolis, pero la amistad probablemente durará poco”.

El efecto Coriolis es el efecto que se observa en un sistema en rotación cuando un cuerpo se encuentra en movimiento respecto a este sistema. Consiste en la existencia de una aceleración relativa del cuerpo en cuestión, siempre perpendicular al eje de rotación del sistema y a la velocidad del cuerpo. Vamos, que la rotación de la Tierra (en este caso, el sistema) tendrá un efecto sobre nosotros (en este caso, el cuerpo), modificando nuestra trayectoria, algo peligroso si tenemos en cuenta que estamos dentro de un túnel.

La Tierra rota sobre sí misma una vez al día. Puesto que la línea del ecuador mide 40.000 kilómetros, cualquier punto de esa línea se mueve a una velocidad de 1.667 km/h. Pero si empezamos a excavar en dirección al centro de la Tierra, a medida que avanzamos describimos una circunferencia menor en torno al eje de rotación. Puesto que tardaríamos lo mismo en hacerlo, un día, eso quiere decir que nos moveríamos más despacio.

Es decir, que nuestro túnel rotará [respecto al eje de la Tierra] a distinta velocidad según la altura a la que se encuentre la sección en la que nos fijemos, siendo máxima en las aperturas del túnel y nula en su punto medio

Cuanto más avanzamos, más lento iríamos, hasta llegar al centro, en el que la velocidad de rotación sería nula. “Es decir, que nuestro túnel rotará [respecto al eje de la Tierra] a distinta velocidad según la altura a la que se encuentre la sección en la que nos fijemos, siendo máxima en las aperturas del túnel y nula en su punto medio”.

Esto en la superficie no es problema, pero al saltar dentro sí lo es, y bastante gordo, porque las paredes que te rodean estarían moviéndose más despacio que tú. Y es que cuando un cuerpo se separa de otro que está en movimiento, conserva temporalmente su dirección.

De forma que al saltar al túnel en el ecuador no solo nos movemos en vertical hacia abajo, sino también llevamos esa aceleración horizontal a 1.667 km/h que llevábamos en la superficie sin ser conscientes de ello. La entrada del túnel se mueve a esa velocidad, pero a medida que caemos, la circunferencia en torno al eje es menor, y la velocidad es más lenta y, dependiendo de lo ancho que sea el túnel, antes o después nos estrellaremos contra sus paredes.

Seguramente no pasaría mucho tiempo antes del golpe. La superficie del planeta está a 6.137 kilómetros del eje de rotación y se mueve a 1.667 km/h. A 10 kilómetros bajo la superficie, la velocidad de rotación es de 1.604 km/h, es decir, 64 km/h más lenta que en la superficie. “Teniendo esto en cuenta, atravesaríamos los pocos metros de ancho que tendría el agujero mucho antes de alcanzar una profundidad de 10 kilómetros.”

Al golpear la pared por primera vez, continúa Pereyra, nuestra velocidad se reducirá, igualándose a la que lleve el túnel en esa profundidad. Durante unos cuantos metros llevaríamos la misma velocidad que las paredes, pero al poco tiempo volveríamos a chocar. “En realidad, una vez nos damos contra la pared, seguiremos cayendo prácticamente rozándola a menos de pegásemos un empujón para separarnos de ella”.

Esto es otro factor clave que diferencia éste del caso anterior. Al llegar al centro de la Tierra, donde su masa está repartida a nuestro alrededor de forma uniforme y tira de nosotros con la misma fuerza en todas direcciones, no llevaríamos velocidad suficiente y quedaríamos prácticamente parados. Estaríamos atrapados en el centro de la Tierra.

Escepticismo y conocimiento contra la credulidad

Pereyra ha comentado a Teknautas que lleva ya 52 de estas particulares clases de ciencias (entre sus preferidas, cuántas anguilas eléctricas harían falta para iluminar una ciudad y por qué el mar no es cada vez más salado), en las que se implica porque quiere devolver a la gente su fe en el conocimiento. “La gente parece estar perdiendo la confianza en la ciencia, y por otro lado, la educación científica que recibimos en nuestra infancia tampoco brilla por su capacidad de marcarnos y acompañarnos durante toda la vida”.

Pretendo dar a la gente las herramientas necesarias para que tengan información con la que contrastar las ideas de todos estos estafadores y decidir si les convence la patraña de turno que les están presentando

Esto ha hecho, dice, que proliferen una legión de fraudes y cantamañanas dispuestos a aprovecharse de la situación para sacarle el dinero a la población más vulnerable a sus patrañas. “Me refiero a vendedores de productos milagro, astrólogos o autores de documentales catastrofistas o de conspiraciones absurdas, muchas veces creadas por gente que hace referencia constantemente a la física cuántica sin saber realmente qué está diciendo pero a los que no les importa mientras puedan venderte unos cuantos DVDs”.

Así que, frente a la credulidad y la ignorancia, este veinteañero quiere poner conocimiento y escepticismo: “Pretendo dar a la gente las herramientas necesarias para que tengan información con la que contrastar las ideas de todos estos estafadores y decidir si les convence la patraña de turno que les están presentando”.

Detectan por primera vez ondas procedentes del ‘Big Bang’


El Confidencial

Astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano (CFA) han anunciado este lunes que se han detectado por primera vez las ondas gravitacionales que recorrieron el Universo primitivo, durante un período explosivo de crecimiento llamado inflacionario. Se trata de la confirmación más importante lograda hasta ahora acerca de las teorías de la inflación cósmica, según las cuales el cosmos se expandía por 100 billones de billones de veces, de manera vertiginosa.

Los hallazgos fueron realizados con la ayuda del BICEP2, un telescopio situado en el Polo Sur que escanea el cielo en frecuencias de microondas, donde recoge la energía fósil del Big Bang.

El Universo actual surgió tras un evento conocido como el Big Bang, que tuvo lugar hace 13.800 millones de años. Momentos más tarde, el propio espacio comenzó a expandirse de manera exponencial en un episodio conocido como inflación. Los signos reveladores de este capítulo en la historia temprana del Universo están impresos en el cielo, en un resplandor reliquia llamado el fondo cósmico de microondas.

Es ahí donde los investigadores han buscado durante mucho tiempo la evidencia más directa de esta inflación en forma de ondas gravitacionales, que aprietan y estiran el espacio, y que ahora han logrado detectar.

“Pequeñas fluctuaciones cuánticas fueron amplificadas a tamaños enormes por la expansión inflacionaria del Universo. Sabemos que esto produce otro tipo de ondas llamadas ondas de densidad, pero queríamos probar si también se producen ondas gravitacionales”, ha explicado uno de los responsables del trabajo, Jamie Bock.

Polarización en ‘modo B’

Las ondas gravitacionales están producidas por un modelo característico de luz polarizada, llamado polarización “en modo B”. La luz puede polarizarse por la dispersión de las superficies, en el caso del fondo cósmico de microondas, la luz es dispersada por electrones para convertirse en poco polarizada.

El equipo BICEP2 asumió el reto de detectar el modo B de polarización al reunir los mejores expertos en la materia, el desarrollo de una tecnología revolucionaria y el viaje al mejor sitio de observación de la Tierra: el Polo Sur.

Como resultado de los experimentos llevados a cabo desde 2006, el equipo ha sido capaz de producir pruebas concluyentes de esta señal en modo B, y con ella, la evidencia, hasta ahora, más fuerte que existe sobre la existencia de la inflación cósmica.

El nuevo rostro del 'Big Bang' ('New Scientist')El nuevo rostro del ‘Big Bang’ (‘New Scientist’)

Los expertos han indicado que la clave de su éxito ha sido el uso de detectores superconductores nuevos. Los superconductores son materiales que, cuando se enfrían, permiten que la corriente eléctrica fluya libremente, sin resistencia.

“Nuestra tecnología combina las propiedades de la superconductividad con estructuras pequeñas que sólo se pueden ver con un microscopio. Estos dispositivos se fabrican con el mismo proceso de micro-mecanizado que los sensores de los teléfonos móviles”, ha explicado el experto de la NASA Anthony Turner.

Una señal débil

La señal en modo B es “extremadamente débil”, según han señalado los científicos. Con el fin de obtener la sensibilidad necesaria para detectar la señal de polarización, el equipo ha desarrollado una gama única de detectores múltiples, similar a los píxeles de las cámaras digitales modernas, pero con la capacidad adicional de detectar la polarización. El sistema detector conjunto funciona a sólo 0,45ºC centígrados por encima de la temperatura más baja posible, el cero absoluto.

Los expertos han indicado que la clave de su éxito ha sido el uso de detectores superconductores nuevos. Los superconductores son materiales que, cuando se enfrían, permiten que la corriente eléctrica fluya libremente, sin resistencia.”Esta medida extremadamente desafiante requiere una arquitectura completamente nueva”, ha indicado el autor principal del hallazgo, John Kovac. “Nuestro enfoque es como tomar una cámara y la construcción de ésta en una placa de circuito impreso”, ha añadido.

El experimento BICEP2 utiliza 512 detectores, que aceleraron observaciones del fondo cósmico de microondas por 10 veces en mediciones anteriores del equipo. Su nuevo experimento, ya la realización de observaciones, utiliza 2.560 detectores.

El vórtice polar de Venus se mueve de forma impredecible


El Mundo

  • Los vórtices atmosféricos son flujos turbulentos que rotan en espiral
  • Esta especie de ciclón se mueve a velocidades de hasta 55 km/h
  • Investigadores de la UPV/EHU lideran este estudio en ‘Nature Geosciencie’
El estudio se realizó con datos de la sonda 'Venus Express'.| CSIC

El estudio se realizó con datos de la sonda ‘Venus Express’.| CSIC

La misión espacial Venus Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha estudiado el comportamiento del vórtice del polo sur de Venus y ha observado que se mueve de forma impredecible en torno al polo sur geográfico a velocidades de hasta 55 kilómetros por hora.

Los vórtices atmosféricos son flujos turbulentos que rotan en espiral, algo así como una especie de ciclón persistente. Son frecuentes en las regiones polares de los planetas del Sistema Solar de rotación rápida, como la Tierra, Júpiter y Saturno, pero también pueden producirse en cuerpos de rotación lenta, como es el caso de Venus.

El estudio, publicado en ‘Nature Geoscience’, está liderado por investigadores del grupo de Ciencias Planetarias de la Escuela de Ingenieros de Bilbao, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). El trabajo se ha incluido en la página web de dicha publicación y el próximo mes de abril aparecerá en la edición en papel, según ha informado la facultad de Ingeniería. En la investigación también han participado un investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) así como el Observatorio Astronómico de Lisboa, el Observatorio de París y el Instituto de Astrofísica Espacial y Física Cósmica de Roma.

Datos de la ‘Venus Express’

La investigación se centra en el vórtice ubicado en el Polo Sur de Venus, una especie de ciclón persistente y a gran escala que constituye uno de los grandes enigmas del astro más parecido a la Tierra del Sistema Solar

A diferencia de otros fenómenos similares, como los vórtices polares de la Tierra o el conocido como hexágono de Saturno, el trabajo de los investigadores vascos ha demostrado que el de Venus es mucho más variable e impredecible de lo que se creía.

Para llevar a cabo este estudio, el grupo de Ciencias Planetarias ha utilizado el instrumento más sofisticado instalado en la nave espacial ‘Venus Express’, VIRTIS-M: una cámara espectral que obtiene imágenes en diferentes niveles de la atmósfera venusiana. Los investigadores estudiaron de manera simultánea el vórtice a dos alturas diferentes, a 42 y a 63 km de la superficie del polo sur de Venus.

“En cada uno de los planetas que presentan atmósfera los vórtices polares exhiben un comportamiento que obedece al régimen atmosférico existente. El caso de Venus es muy especial en el Sistema Solar, ya que el planeta tarda 243 días en girar sobre sí mismo mientras que su atmósfera lo hace unas 60 veces más rápido, dando origen a un régimen atmosférico llamado superrotación que sólo comparte con Titán, una de las lunas de Saturno”, explica el investigador del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía Javier Peralta.

El estudio, titulado ‘Un vórtice caótico y longevo en el Polo Sur de Venus’, ha estado liderado por Itziar Garate, estudiante de doctorado de la UPV/EHU en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao, que trabaja en su tesis doctoral centrada precisamente en la dinámica atmosférica polar del segundo planeta del Sistema Solar.

El citado vórtice ha sido objeto de observaciones durante años, pero todavía no se ha podido explicar su variabilidad, ya que es capaz de alterar su forma en tan sólo un día o permanecer estable durante semanas.

El Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV/EHU está dirigido por el catedrático Agustín Sánchez-Lavega y se centra en investigar el área de las atmósferas de los planetas del sistema solar. También coordinada la red de observaciones IOPW (International Outer Planets Watch-Observación Internacional de los Planetas Exteriores) y participa en el análisis de datos de otras misiones espaciales.

La Antártida Occidental registra un rápido calentamiento


El Pais

  • El aumento de las temperaturas es de 2,4 grados centígrados, desde 1958, lo que casi el triple que la media del globo

Fuente: G. Picard (LGGE). / EL PAÍS

La Antártida viene dando muchos problemas a los científicos del clima a la hora de determinar el efecto allí del calentamiento global y cómo evolucionará en el futuro. Pero, poco a poco se van acumulando estudios y datos que muestran que también en el continente blanco están aumentando las temperaturas medias y, en algunas zonas, muy rápidamente. En concreto, en la región occidental del continente blanco se ha registrado un incremento de 2,4 grados centígrados desde 1958 hasta ahora, lo que significa casi el doble de lo que se había estimado para la zona y el triple de la media del planeta, según una nueva investigación que ha logrado reconstruir la evolución de la temperatura del aire en la región del último medio siglo. El máximo de se produjo en el verano austral de 2005.

“Nuestro registro sugiere que el calentamiento estival continuado en Antártida Occidental puede alterar el equilibro de la masa superficial de la capa de hielo, de manera que la región podría contribuir aún más que ahora a la subida del nivel del mar”, explica David Bromwich, científico de la Universidad de Ohio (EE UU), líder de la nueva investigación, que se presenta en la revista Nature Geoscience. Su colega Andrew Nomaghan, del Centro Nacional de Investigación de la Atmósfera (NCAR), también estadounidense, recalca que estos datos sitúan la región entre las de más rápido calentamiento de la Tierra, señala un comunicado de la Universidad de Ohio.

Bromwich y sus colegas han investigado la región occidental, frente al mar de Amundsen, basándose en los datos meteorológicos tomados en la base Byrd, situada a unos 1.100 kilómetros del polo Sur.

Se sabía ya que la península Antártica, apodada el caribe del continente blanco, es una zona de rápido calentamiento, con un incremento de la temperatura superior a 2,5 grados en el último medio siglo, según datos del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático). Sin embargo, las cosas no están tan claras en otras zonas. El problema es que la compleja circulación oceánica que rodea la Antártida dificulta mucho la investigación y la modelización del cambio climático allí, hasta el punto de que es la región del planeta sobre la cual los científicos tienen más incertidumbres. Pero los estudios están avanzando a buen ritmo y se han obtenido resultados importantes en los últimos años, de manera que una buena parte del próximo informe del IPCC, el AR5, se dedica al continente blanco, reduciéndose notablemente las incertidumbres.

Los registros meteorológicos en la base Byrd comenzaron en 1958, con el año Geofísico Internacional. El problema es que las medidas no han sido continuas desde entonces, ya que la base no ha sido siempre permanente (ocupación en invierno y verano) y los equipos automáticos de toma de datos han sufrido a veces desperfectos. Lo que Bromwich y sus colegas han hecho es reconstruir toda la serie de medidas de temperaturas del aire cerca de la superficie en la zona completando la información mediante interpolación de datos con registros de otras estaciones.

“Hay claras pruebas de que la capa helada de la Antártida occidental está contribuyendo a la subida del nivel del mar; sin embargo, los cambios en la temperatura en décadas recientes siguen padeciendo incertidumbres”, escriben los investigadores en Nature Geoscience, presentando el problema. Aclaran que la región probablemente se ha calentado desde 1950, “pero no hay acuerdo [entre los especialistas] acerca de la magnitud, la estacionalidad y el alcance espacial de ese calentamiento”. Su conclusión, tras la investigación, es que la zona está sufriendo efectivamente un aumento de la temperatura que es significativa durante el verano austral, particularmente en diciembre y enero, la temporada de máximo deshielo.

La zona estaba bajo sospecha de los expertos de clima ya que allí, en la costa del mar de Amundsen se ha venido registrando un incremento de la pérdida de hielo en el mar en los últimos años, debido al adelgazamiento y fusión de la capa helada que desencadena el aumento de la temperatura del agua. Pero había dudas acerca de la temperatura del aire. La cuestión que Bromwich y sus colegas se preguntan es si la Antártica Occidental está a punto de parecerse a Groenlandia, en cuanto a deshielo se refiere. “Es el calentamiento máximo registrado en 2005 una manifestación de esa transición?”, plantean.

Por ahora, los datos de estos expertos muestran que entre 1958 y 2010 se ha producido allí en aquella región un calentamiento de 0,47 grados centígrados por década, acumulando un incremento de 2,44 grados en 52 años. Además, llaman la atención sobre la necesidad de tener en la zona una buena red para hacer observaciones meteorológicas a largo plazo.

Termostato del planeta

Las regiones polares del planeta son como un termostato global que regula el sistema climático de la Tierra, explica el Servicio Antártico Británico (BAS, en sus siglas en inglés). Las superficies heladas ayudan a enfriar la atmósfera al reflejar radiación solar hacia el espacio y la oscuridad de los océanos la absorben; las aguas heladas son clave en el sistema de corrientes oceánicas que distribuyen el calor por todo el planeta y el océano austral que rodea el continente blanco es un sumidero natural del dióxido de carbono.

“La mayor parte de las series largas de medidas de las estaciones de investigación en la Antártida muestran que no hay una tendencia significativa ni al calentamiento ni al enfriamiento y las temperaturas en la mayor parte del continente [antártico] han sido relativamente estables en las últimas décadas”, señalan los expertos del BAS. Pero recalcan que la situación es totalmente diferente en la Península Antártica, en cuya costa occidental las temperaturas han subido casi tres grados centígrados en los últimos 50 años, “unas 10 veces la media global”, un incremento solo igualado en Alaska y en Siberia. Y las aguas de la corriente circumpolar antártica están calentándose más rápidamente el resto del océano global, advierten. Ahora, la nueva investigación de David Bromwich y sus colegas supone extender la zona de calentamiento especialmente alto a la Antártida Occidental.

Google ofrece imágenes panorámicas de cinco puntos históricos de la Antártida


El Periodico

  • En septiembre del 2010 lanzó las primeras imágenes de la Antártida en Street View
Vista del Polo Sur Ceremonial. / GOOGLE

Vista del Polo Sur Ceremonial. / GOOGLE

El popular servicio Google Street View, con el que podemos realizar visitas virtuales en las calles de la mayoría de grandes ciudades del mundo, ofrece a partir de hoy cinco vistas de lugares emblemáticos de la Antártida, como publica en su blog.

Se trata del telescopio del Polo Sur, la colonia de pingüinos Adelaida en el cabo Royds, el Polo Sur Ceremonial (característico por reunir las banderas de los países firmantes del tratado antártico) y las cabañas de los heroicos exploradores británicos Ernest Shackleton Robert Falcon Scottconstruidas entre 1908 y 1911.

En septiembre de 2010, la multinacional americana lanzó el primer banco de imágenes de la Antártida que mostraba las zonas habitables donde se pueden observar colonias de pingüinos.

La tecnología utilizada brinda una vista de 360 grados en horizontal y 290 grados en vertical de cada lugar. Dentro de las cabañas se han tomado las imágenes con una cámara con lente ojo de pez y un trípode.

PARA SENTIRSE EXPLORADOR DE LA ANTÁRTIDA

La cabaña de Scott se conserva exactamente como se encontraba en 1912. Es una casa museo que contiene más de 8.000 objetos de su aventura: entre ropa, botellas y otros utensilios de supervivencia. Google explica que el objetivo es que especialmente los escolares puedan hacerse una idea de las condiciones de vida de esos hombres que vivían allí durante meses.

De forma similar, en el refugio de Shackleton se pueden encontrar medicinas, velas y trineos utilitzados en las míticas exploraciones de principios del siglo XX. A este explorador se le atribuye el famoso anuncio que se publicó en un periódico londinense en 1913 donde solicitaba “hombres para viaje arriesgado, poco sueldo, frío extremo, largos meses de oscuridad total, peligro constante, regreso a salvo dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito”.

100 años de la conquista del polo sur


El Mundo

  • Hace un siglo, el 14 de diciembre de 1911, el noruego Roald Amundsen al frente de un equipo de cinco hombres, alcanzó el Polo Sur por primera vez en la Historia. El 17 de enero de 1912, 34 días más tarde, Robert Falcon Scott, junto con otros cuatro británicos, llegaba caminando hasta aquel mismo punto en el corazón del continente antártico. El primero retornó a la civilización; el segundo falleció mientras regresaba al campamento base. Uno se trajo el éxito; el otro quedó atrapado por el fracaso junto a sus compañeros. Ambos se convirtieron en héroes.

6511174607_715f36e28a

Los tintes épicos que rodearon la conquista del polo Sur en los albores del siglo XX, convirtieron esta carrera en la más dramática de cuantas competiciones jamás ha emprendido el espíritu humano. Auspiciados por un pujante nacionalismo y con el apoyo de  descubrimientos como las máquinas de vapor y los nuevos medios de comunicación que hicieron al mundo mucho más pequeño, en el periodo entre mediados del siglo XIX y la mitad del XX las grandes naciones de Occidente se lanzaron a conquistar el mundo.

Alemania, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Italia, Suecia y especialmente una Inglaterra cargada de poderosas razones victorianas, fueron borrando una tras otra las últimas manchas blancas del mapamundi. La fiebre de la conquista se propagó de las selvas africanas a los desiertos centrales de Asia, alcanzando su arrebato en las regiones polares, hasta alcanzar su final al mismo tiempo que se lograba ascender a las cumbres más altas de la Tierra, en el Himalaya y ya en la década de los pasados 50. Sólo cuando hubo conquistado aquellos últimos lugares vírgenes, el hombre miró al espacio.

El camino del polo Sur pasa por el polo Norte

«Se ha conquistado el polo Norte». En 1909 viajó por todo el mundo la noticia de que Robert Peary lo había logrado —es muy posible que tanto Frederick Cook como Robert Peary pensasen que realmente habían conseguido el éxito en sus respectivas aventuras. Hoy se ha demostrado que no lo hicieron, pero en 1909 no se sabía nada de esto—.  Fue un duro revés para el noruego Roald Amundsen, que preparaba una expedición para ser él el primero. Había conseguido que Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen le dejase el barco polar ‘Fram’; también que el Gobierno noruego y diferentes patrocinadores de su país subvencionasen la aventura.

Haciendo uso de su mentalidad práctica, en la que lo que realmente importaba era conseguir sus objetivos, supeditando la manera de lograrlo al éxito final,Amundsen cambió su sueño anhelado. En vez del ya conquistado polo Norte,marcharía al todavía virgen polo Sur.

Para evitar que nadie le retirase sus apoyos y sobre todo, porque sabía que el británico Robert Falcon Scott se dirigía a la Antártida con idéntico objetivo,Amundsen mantuvo en secreto sus cambios de planes durante el año que duraron los preparativos del viaje. «Si se quería salvar la expedición, era necesario actuar rápidamente y sin ninguna vacilación. Con la misma velocidad que las noticias habían viajado a través del mundo, decidí cambiar mi punto de vista y volví mi mirada hacia el polo Sur», escribiría Amundsen sin el menor inconveniente en el relato de aquella aventura.

Curiosidades

por Alfredo Merino
  • El ‘Fram’, el barco que pudo al polo

    El conocimiento que Fridtjof Nansen tenía de las regiones polares quedó expresado con creces en el ‘Fram’, cuyo nombre significa Adelante. Diseñado por el armador noruego Colin Archer, siguiendo las indicaciones del propio Nansen, este barco muestra una reconocible figura panzuda. Su idea era un barco que antes que resistir la presión lateral de los hielos, flotase sobre ellos, al ser empujado encima de la banquisa.

    La influencia del explorador permitió que fuera construido con madera curada que estaba destinada a barcos de la Marina Real. Estaba dotado de una quilla reforzada de hierro y tanto su timón como la hélice del motor podían retraerse dentro del casco para evitar que el hielo los rompiera. Su interior tenía todas las comodidades de la época, incluyendo lámparas eléctricas y un molino de viento para el generador.

    El ‘Fram’ se mostró excelente para la navegación por los mares infectados de icebergs, pero precisamente a causa de su forma de cáscara de nuez producía fuertes mareos a sus tripulantes en cuanto salía a mar abierto, al ser zarandeado por el oleaje con mucha mayor facilidad que barcos de líneas más estilizadas.

  • Amundsen y los esquimales

    La íntima relación establecida por Amundsen y los inuit quedó subrayada por la adopción que realizó de dos niñas esquimales años después durante sus intentos de navegar el Paso del Noreste. Cakonita, una niña de cuatro años, hija de uno de los inuit que le ayudaron en la expedición perteneciente a la tribu siberiana tsjuksji, y a otra de nueve años llamadaCarmilla, hija de una mujer de aquella etnia y de un comerciante ruso.

    Amundsen las llevó consigo a Noruega, donde estuvieron varios años en la localidad de Svartskog bajo la tutela del matrimonio Gade. Finalmente Amundsen las llevó de vuelta a su país, al comprobar que no podía hacerse cargo de ellas. «Bueno, sólo fue un experimento», se excusó el noruego.

  • La gallardía de Amundsen

    La animadversión que la sociedad británica sentía hacia Roald Amundsen como consecuencia de su secretismo a la hora de anunciar sus intenciones de alcanzar el polo Sur, no impidieron que fuera presentado en la Royal Geographical Society a su regreso de la Antártida, el 15 de noviembre de 1912. Su presidente, Lord Curzón, le felicitó públicamente, resaltando la suerte que tuvo en su hazaña. Amundsen, lejos de molestarse, respondió:«Rechazaría todos los honores y beneficios a cambio de poder salvar a Scott de su terrible muerte».

  • El fotógrafo del frío

    Frank Hurley era uno de los fotógrafos australianos más reconocidos de su tiempo. Era miembro de la expedición del ‘Endurance’ de Shackleton, en la que se enroló como fotógrafo. Su papel fue uno de los más importantes de la épica escapada de aquellos hombres. A pesar de la situación límite que se produjo con el hundimiento del barco, fue capaz de rescatar del naufragio su cámara de fotos y abundantes placas de cristal.

    Gracias a ello pudo documentar de forma artísticamente precisa aquella singular aventura. Sus esfuerzos y negociaciones evitaron que las imágenes desaparecieran a la hora de ir reduciendo el bagaje para escapar de la Antártida. Un siglo después, sus magistrales imágenes enseñan un mundo remoto y majestuoso y los no menos excepcionales esfuerzos que hicieron unos hombres para sobrevivir en ellos.

  • La Biblia recortada

    En su huida por el mar de Weddel después del naufragio del ‘Endurance’, la tripulación de Shackleton redujo al máximo su bagaje, pues era la única garantía de poder escapar de aquel infierno. Arrojaron al fondo del mar las cosas más inverosímiles, incluyendo el dinero de la expedición. Por ello adquiere más valor aún que Hurley pudiera conservar sus aparatos y material fotográfico. Entre las escasas pertenencias que se salvaron de ser abandonadas está la Biblia que llevaba Shackleton. Eso sí, le faltan muchas páginas, producto de la obsesión por reducir el peso.

  • La muerte del ‘Jefe’

    Seis años después de la expedición ‘Endurance’, Ernest Shackleton regresó a la Antártida. Con varios de los veteranos de aquella expedición como compañeros alcanzaron la isla de Georgia del Sur al inicio del verano austral. No pudieron completar su objetivo al fallecer ‘El Jefe’ por un ataque cardiaco el 5 de enero de 1922. Su cuerpo permanece en el puerto de Grytviken, en aquella isla, el mismo en el que tiempo atrás el Endurance permaneció anclado un tiempo a la espera de la llegada de condiciones meteorológicas favorables.

  • Refugios históricos

    Scott, Amundsen y Shackleton construyeron unos campamentos base lo más cómodo posibles para hacer frente a los duros inviernos de la Antártida. La cabaña de madera que Amundsen trasladó en piezas hasta la bahía de las ballenas se convirtió junto con las tiendas de campaña de la expedición, chozos e iglús de nieve en una mínima población que Amundsen llamó Frandheim.

    Scott levantó un campamento en Cabo Scott en cuyo interior se combinaban las necesidasdes del laboratorio con las mínimas comodidades que debía ofrecer una vivienda. Construido con habitaciones y paneles prefabricados, tenía varias dependencias donde no faltaba un cuarto oscuro de revelado fotográfico y un establo para los ponis.

    Por su parte, la cabaña erigida por Shackleton fue catalogada como patrimonio cultural a restaurar y conservar por la World Monuments Fund, WMF, organización que lucha por preservar estos monumentos históricos.

  • Los primeros en la Antártida

    Se estima que el primer occidental que vislumbró las tierras antárticas fue elmarino y explorador español Gabriel de Castilla, a quien los científicos españoles han dedicado la base situada en la isla Decepción. El español recorrió en 1603 las aguas situados a 64º S en las proximidades de las Shetland del Sur. En el siglo XVIII cazadores de focas españoles y sudamericanos eran frecuentes visitantes de las llamadas Antillas del Sur frente a la costa occidental de la península Antártica e incluso de algunas regiones de este último territorio.

  • La primera persona antártica

    La noruega Solveig Gunbjörg Jacobsen tiene el honor de haber sido la primera ciudadana nacida en territorio antártico. Vino al mundo el 8 de octubre de 1913 en la estación ballenera de Grytviken, en las Georgias del Sur, un archipiélago reivindicado por los Gobiernos argentino y británico. Murió el 25 de octubre de 1996.

  • Bases científicas

    En la Antártida se localizan 42 bases científicas permanentes (65 si se cuentan las bases temporales). Pertenecen a una veintena de países según la siguiente distribución: Argentina y Rusia (seis); Chile (cuatro); Australia, EEUU y China (tres); Francia,  Reino Unido (dos) y una Alemania, Brasil, Corea del Sur, India, Italia, Japón, Noruega, Polonia, Sudáfrica, Rumania, Ucrania y Uruguay. En ellas viven unas seis mil personas.

    La más antigua es la argentina Base Orcadas, en funcionamiento desde 1904. La más amplia es la McMurdo, de EEUU. También americana es laAmundsen-Scott, en el polo Sur. España tiene dos bases de exclusivo uso estival. La Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla, ambas en las Shetland del Sur, a 150 kilómetros de la península Antártica. La primera se alza en el núcleo de Bellingshausen, en la bahía Sur de la isla Livingston; la otra, en isla Decepción.

Viaje a la Antártida desde Granada


CET – El Mundo

EXPOSICIÓN EN EL PARQUE DE LAS CIENCIAS

GRANADA.- Un viaje a la Antártida sin salir de Granada y en verano. Una expedición que permite conocer lo que comen los pingüinos, buscar meteoritos en una inmensa llanura de hielo o sentir el intenso frío que hace en el verano del Polo Sur.

El Parque de las Ciencias de Granada ofrece, hasta el 31 de marzo de 2009, un billete para este desafío que recorre más de 2.000 metros cuadrados y que tiene como objetivo acercar el continente blanco a todos aquellos que no lo conocen, y a la vez incentivar vocaciones científicas destinadas al mundo de los hielos.

La muestra, la mayor que se ha organizado en Europa sobre la Antártida, cuenta con más de 400 piezas singulares que no sólo recrean los escenarios en los que trabajan los investigadores, sino que permiten oler y sentir una tierra a 12.193 kilómetros de la ciudad de la Alhambra.

Se trata de una coproducción con el Museo de Historia Natural de Londres, que ya la tuvo en sus salas, pero a la que se ha sumado la intensa colaboración de 40 instituciones. El director del Parque de las Ciencias, Ernesto Páramo, recordaba durante su inauguración «lo importante que es la Antártida para el conocimiento de lo que hoy ocurre en el planeta».

Nada más iniciar este viaje, unos expositores nos muestran las diferencias de fauna y flora entre los dos polos de la Tierra, para adentrarnos, sin necesidad de pasaporte, en la historia de las exploraciones antárticas del siglo XIX (por cierto, la primera de carácter científico fue en 1898). Entre las piezas reseñables: el anteojo que utilizó Alejandro Malaespina a finales del XVIII, cuando alcanzó las tierras de Alaska.

En la siguiente etapa ya se siente el frío polar. Se trata de la primera prueba para ser un buen científico, pues todo el recorrido está marcado por misiones que hay que superar. En Granada, la sala a 10º C bajo cero es un examen duro cuando se llega con vestimenta estival.

La expedición puede continuar en casa, a través de la web del Parque de las Ciencias, por lo que hay que conservar el billete. Víctor Costa, coordinador científico de la exposición, explica que el sentido de estos juegos está en que «los británicos quieren fomentar las vocaciones científicas entre los jóvenes». Algo que tampoco viene mal en España.

Numerosos paneles explican las diferencias de biodiversidad entre los polos. «En la Antártida el 70% son invertebrados y el 25% plácton. Mamíferos sólo son el 5%. Además, allí los animales llegan a ser hasta 25 veces más grandes porque con el frío son más longevos, no hay grandes depredadores y tienen más oxígeno», añade Costa.

Pero para vivir en una base científica, no sólo hay que soportar el frío o saber que hace 300 millones de años era un lugar cálido; también hay que acostumbrarse al olor de los animales (el de los pingüinos es horrible) y conocer qué comen, objetivo de otro de los módulos de la muestra.

En Granada, además, se puede visitar una vivienda similar a las que utilizan los investigadores y ver las tiendas e iglúes que montan en sus desplazamientos temporales, así como los medios de transporte. Gran parte de este material lo han cedido las Fuerzas Armadas.

Incluso hay un iceberg. «Con el calor de Granada, se deshace en cuatro días», comentaba un gracioso. Pero no será así. Está refrigerado para evitar su deshielo porque deberá seguir viaje a Canadá, próxima parada de la exposición. Los chavales, seguramente, se sentirán atraídos por los módulos en los que pueden bucear bajo el hielo, virtualmente, o buscar meteoritos en una moto de nieve.

Jesús Ibáñez, un investigador que visita la base Gabriel de Castilla todos los años, aseguraba que no son tan aventureros como los pintan: «Yo me dedico a estudiar volcanes y terremotos. Somos sólo científicos que están en un lugar privilegiado», explicaba.

Margarita Yela, presidenta del Comité del Año Polar Internacional, declaraba a elmundo.es que el balance de esta conmemoración está siendo positivo: «Se ha hecho la I Campaña Ártica, ha habido una gran difusión sobre los polos y contamos con más fondos para investigar. Además, ahora tenemos esta exposición. Estamos contentos», aseguraba.