El carbono 14 pone fecha a la tumba de Anfípolis


ABC.es

  • Katerina Peristeri, jefa del equipo de arqueólogos, reveló que la tumba debió haber sido sellada «en el siglo segundo antes de Cristo»

 

abc | Imágen de la tumba de Anfípolis

abc | Imágen de la tumba de Anfípolis

 

A finales de enero de este año el Ministerio de Cultura griego encargó realizar varias pruebas sobre los huesos que se encuentran en la cámara funeraria de la tumba de Anfípolis. Las pruebas se caracterizaban por incluir el carbono-14 (radiocarbono) de citas. Además, se utilizó el carbono-14 del material orgánico que se encuentra en el relleno de arena y grava del sellado de la tumba.

El equipo de arqueólogos de la excavación de Anfípolis recibió los resultados de esta datación por carbono-14 y la jefa del equipo, Katerina Peristeri, reveló estos resultados en una carta publicada en el periódico griego Avgi el 11 de agosto. Escribió que cree que la tumba debió haber sido sellada «en el siglo segundo antes de Cristo». Esta afirmación se sustentaba en las fechas establecidas por el carbono-14. La datación de las pruebas de los huesos indica el período de los entierros, pero los estudios del material orgánico en el relleno sugiere la fecha de cierre de la tumba.

Los resultados que dio el carbono-14 revelaron fechas que no estaban más próximas del 100 a. de C., mientras que los huesos han sido situados por el carbono 14 en un periodo similar. Estos son resultados muy significativos y descartan la especulación previa sobre una fecha romana para la tumba o para los entierros. También está claro que estos resultados aumentan la posibilidad de que al menos algunos de los huesos pueden pertenecer a los ocupantes originales de la tumba. Katerina Peristeri reafirmó que datan la construcción de la tumba en el último tercio del siglo cuarto a. de C.

Sin embargo, debido a algunas ligeras variaciones en la cantidad de carbono-14 en la atmósfera de la Tierra entre el siglo cuarto y el segundo antes de Cristo, puede ser necesario revisar la conclusión de que la tumba fue sellada en el siglo segundo antes de Cristo. Las muestras de alrededor del año 300 a. de C. dan una fecha de distribución del carbono-14 que va desde alrededor del 380 a. de C. hasta alrededor del 170 a. de C. Las muestras del 200 a. de C. hacen recaer la distribución de probabilidades de datación en una etapa que iría del 200 a. de C. hacia el 50 antes de C. Esta circunstancia es porque hubo un aumento pequeño, pero rápido y significativo de la concentración de carbono-14 en la atmósfera alrededor del año 200, lo que significa que los seres vivos muertos en ese momento tienen demasiado carbono en ellos. Algo que les hace parecer mucho más antiguos.

Como consecuencia de esta anomalía en el registro de la datación, cualquier muestra que murió realmente en el siglo segundo dará lugar a una fecha de distribución del carbono-14 que se extiende hasta bien entrado el siglo primero antes de Cristo. Igualmente, cualquier ser muerto en cualquier momento desde la muerte de Alejandro (323 antes de C.) hasta el final del siglo tercero antes de Cristo producirá un intervalo de fechas de carbono-14 que se extiende hacia el siglo segundo. Puede ser que Katerina Peristeri esté sugiriendo que la tumba de Anfípolis fuera sellada en el siglo segundo antes de Cristo, porque las distribuciones de fechas del carbono-14 en los huesos y el relleno irían hacia el fin del siglo segundo antes de Cristo. Pero, de hecho, tales distribuciones implicarían un sellado antes del 200 aC y el sellado podría ser ya en el momento de la muerte de Alejandro.

Hallan restos óseos donde se cree que fue enterrado Alejandro Magno


web

  • Arqueólogos han encontrado estos restos dentro de una tumba de piedra caliza en un extenso complejo funerario griego que data de esa época.
  • Los restos están siendo analizados para ser identificados, según ha informado el Ministerio de Cultura de Grecia

Alejandro Magno

Arqueólogos han encontrado restos óseos dentro de una tumba de piedra caliza en un extenso complejo funerario griego que data de la época de Alejandro Magno. Se trata del descubrimiento más importante hasta la fecha en el lugar.

Se cree que Anfípolis es la necrópolis antigua de mayor extensión descubierta en Grecia y ha generado especulaciones sobre si el antiguo conquistador o un miembro de su familia fue enterrado allí.

Los restos son analizados para ser identificados, dijo el Ministerio de Cultura de Grecia. Con anterioridad, los arqueólogos habian dicho que la tumba posiblemente pertenecía a un macedonio importante y que el lugar había sido saqueado.

Un héroe

Los restos son analizados para ser identificados, dijo el Ministerio de Cultura de Grecia. Con anterioridad, los arqueólogos habian dicho que la tumba posiblemente pertenecía a un macedonio importante y que el lugar había sido saqueado.

“Probablemente es el monumento de una persona muerta que se convirtió en un héroe, o sea un mortal que era admirado por la sociedad en ese momento”, dijo el ministerio. “El fallecido era una persona importante, ya que solo eso puede explicar la construcción de este complejo funerario excepcional”, agregó.

El cuerpo fue colocado en un ataúd de madera, que se desintegró con el tiempo. Los restos óseos fueron hallados tanto dentro como fuera de la sepultura enterrados en la cámara subterránea más recóndita del complejo.

También se encontraron clavos de hierro y bronce, así como decoraciones con hueso y vidrio del ataúd, dentro de la sepultura.

Gran complejo funerario

Las excavaciones en el lugar, ubicado en el noreste de Grecia cerca de la ciudad de Tesalónica, comenzaron en 2012. Acapararon los titulares de todo el mundo cuando los arqueólogos anunciaron el descubrimiento del extenso complejo custodiado por dos esfinges y rodeado por un muro de mármol de 497 metros.

Desde entonces, en la tumba también se halló un mosaico de colores en el suelo que muestra el secuestro de Perséfone, la hija de Zeus, además de dos estatuas con formas femeninas conocidas como cariátides.

 La tumba data de los años 325 al 300 antes de Cristo. Alejandro falleció en el 323 AC tras una campaña militar por Oriente Próximo, Asia y el noreste asiático.

Descubren un sorprendente laberinto subterráneo de tumbas


web

México, D.F.- Una nueva exploración realizada en la tumba de Anfípolis, en el norte de Grecia, sugiere la existencia de una sorprendente red de tumbas y corredores subterráneos que están interconectados y se asemejan a un laberinto.

La investigación, que consistió en hacer un escáner geofísico de la zona donde se localiza el túmulo de Kasta —como también es conocido—, es dirigida por arqueólogos de la Universidad Nacional de Salónica, que se mostraron sorprendidos por la increíble magnitud del hallazgo, informa el portal Ancient Origins.

Según Gregory Tsokas, profesor de geofísica en dicha universidad y director de la exploración, los resultados obtenidos por los escáneres utilizados en los recientes trabajos pueden verse alterados por distintos factores, entre los que destacan la densidad de los estratos y rocas que componen el montículo y el ruido natural de la zona, los cuales pueden generar una imagen distorsionada del interior de la tumba.

No obstante, en caso de que se confirme la información preliminar arrojada por las primeras imágenes, se sugiere que la zona puede albergar una necrópolis con cientos de tumbas conectadas entre sí, refutando la creencia de que la tumba de Anfípolis era simplemente individual.

Se espera que los resultados completos se hagan públicos en las próximas dos semanas, luego de que la información sea analizada por especialistas en laboratorios.

La tumba de Anfípolis fue descubierta en 2012 y es el mayor monumento funerario que hasta el momento se haya descubierto en Grecia. Por su magnitud, se ha especulado sobre la posibilidad de que sea la tumba que alberga los restos de Alejandro Magno.

Orgullo griego por una tumba


El Mundo

  • Las especulaciones apuntan a que la tumba de Anfípolis podría albergar los restos de Alejandro Magno.
Alejandro Magno retratado por Rembrandt.

Alejandro Magno retratado por Rembrandt.

Durante décadas, no hace mucho tiempo, muchas de las noticias provenientes de Grecia se centraban en el espectacular patrimonio cultural del país. En los últimos años, sin embargo, los estragos financieros provocados por la crisis y los ajustes han copado los titulares.

La situación ha vuelto a cambiar en los últimos días: las excavaciones ejecutadas desde 2012 en un gran complejo funerario al norte del país han protagonizado el espacio informativo. Todos quieren saber quién es el morador de la tumba de Anfípolis. Algunos han llegado a especular que podría tratarse del mismísimo Alejandro Magno.

“Estamos ante un descubrimiento extremadamente importante. La tierra de Macedonia continúa sorprendiéndonos y revelándonos tesoros únicos“, dijo hace unos días el primer ministro griego, Antonis Samaras, durante una visita a la excavación, levantando grandes expectativas en su país.

El político heleno tuvo la oportunidad de contemplar el estado de los trabajos. Los arqueólogos se emplean sobre un montículo de 30 metros de alto datado entre el 325 y el 300 a.C. La estructura está rodeada por un muro circular de 497 metros.

Sorprende, ante todo, la entrada principal de la tumba. Se trata de un camino de cuatro metros y medio de ancho. Está custodiado por dos esfinges de 1,45 metros de altura. Ninguna de ellas presenta cabeza. Alcanzarían los dos metros en caso de tenerlas. Fueron construidas “por las mismas manos”, según afirman los arqueólogos, y pesan una tonelada y media cada una. Ambas muestran trazas de color rojo en sus pies y partes de sus alas han sido halladas en los alrededores.

Podría tratarse, según los expertos, del mayor edificio funerario hallado hasta la fecha en el país. Está construido con mármol de Tasos, llevado a la zona con barcos especiales. Parte del lugar fue aparentemente erigido mediante la utilización de grúas especiales hechas de arcilla, hierro y madera. Restos de esas herramientas han sido encontrados en la zona.

Anfípolis era una ciudad clave en la Grecia antigua, situada al norte del país y deseada tanto por los macedonios como por sus vecinos y aspirantes a la conquista. Fue probablemente abandonada en el siglo VIII.

Era, hasta ahora, famosa por el descubrimiento, en 1912, del León de Anfípolis, una escultura de 5,3 metros de alto. Los arqueólogos creen que ese león coronaba la colina de Kasta, donde se halla la misteriosa tumba ancestral.

La excavación continúa de forma lenta pero segura. Los arqueólogos toman todas las precauciones necesarias para evitar el derrumbe del lugar. Una de las partes más complicadas, el derribo del muro que daba acceso al complejo, fue concluida con éxito el pasado lunes. Fue hallada una desviación “extremadamente original” del estilo arquitectónico de la época, según informó el Ministerio de Cultura. También fue encontrado un fresco y un muro de separación coronado con un arquitrabe de mármol ricamente decorado.

Quienes trabajan en el yacimiento esperan poder deducir a quién está dedicada la tumba en las próximas semanas. A pesar del revuelo mediático producido alrededor de la excavación, su directora, Katerina Peristeri, duda de que se trate de la tumba de Alejandro Magno. El célebre rey murió en el año 323 a.C. en Babilonia, actual Irak. Fue enterrado posteriormente en Egipto pero se desconoce dónde acabaron sus restos.

Otras especulaciones han apuntado a que la tumba de Anfípolis podría albergar los restos de Roxana, la esposa persa del monarca, o la de su hijo Alejandro IV. Ambos fueron desterrados allí y posteriormente asesinados bajo órdenes de Casandro, rey de Macedonia.

Los arqueólogos que trabajan en el lugar apuntan, sin embargo, a que la tumba podría pertenecer a un general de Alejandro Magno. Creen que los subalternos predilectos del conquistador eran suficientemente ricos como para erigir un complejo funerario como el de Anfípolis. Otra posibilidad es la de un enterramiento colectivo de los soldados del rey. La respuesta, sea cual sea, está al caer.