Museo Arqueológico Nacional


El Museo Arqueológico Nacional es una institución pública cuyo objetivo es ofrecer a todos los ciudadanos una interpretación rigurosa, atractiva, interesante y crítica del significado de los objetos que pertenecieron a los distintos pueblos de la actual España y del ámbito mediterráneo, desde la Antigüedad hasta épocas recientes, de manera que el conocimiento de su historia les sea útil para analizar y comprender la realidad actual.

Pincha en los iconos para acceder a las diferentes secciones:


Tarifas

Entrada general: 3 €

Entrada reducida: 1,50 €

  • Grupos de más de 8 personas, previa solicitud 
  • Voluntariado cultural, previa acreditación

Entrada reducida al 50 % con el Programa Museos en Red. RENFE.

  • Esta oferta será válida 48 horas antes de la salida y después de la llegada, presentando el billete Renfe Alta Velocidad o Larga Distancia en la taquilla del Museo. +Info Link externo Abre en ventana nueva

Entrada gratuita:

  • Sábados desde las 14:00 horas y domingos por la mañana
  • 18 de abril, Día de los Monumentos y Sitios
  • 18 de mayo, Día Internacional de los Museos
  • 12 de octubre, Fiesta Nacional de España
  • 6 de diciembre, Día de la Constitución Española

Nuestros Museos. Abonos y tarjetas Link externo

+Info sobre condiciones especiales de entrada:

Orden ECD/868/2015, de 5 de mayo, por la que se regula la visita pública a los museos de titularidad estatal   Abre en ventana nueva

Orden ECD/747/2017, de 25 de julio, por la que se modifica la Orden ECD/868/2015, de 5 de mayo PDF

 Venta de entradas online Link externo


Accesos

C/ Serrano, 13
28001 Madrid

Tel.: (0034) 91 577 79 12

Autobuses

          1, 9, 19, 51 y 74, con parada delante del Museo

          5, 14, 27, 45 y 150, con parada en el Paseo Recoletos

21 y 53, con parada en la Plaza de Colón

2, 15, 20, 28, 52 y 146, con parada en la Plaza de la Independencia

Metro

    Línea 4: Estación Serrano

                   Línea 2: Estación Retiro

Tren de cercanías

          Estación de Recoletos (Paseo de Recoletos, Pares, esquina C/Villanueva)

          Líneas C-1,C-2, C-7,C-8, y C-10 de Cercanías Madrid

Aparcamientos públicos

           Plaza de Colón. Jardines del Descubrimiento
Plazas reservadas para personas con discapacidad

           Serranopark – Aparcamiento 3, en la calle Jorge Juan y la Plaza de
la Independencia
24 Plazas reservadas para personas con discapacidad

Carril bici en la calle de Serrano

Guía de supervivencia para el fin del mundo


A estas alturas ya sabrá que el mundo se nos puede ir al cuerno en cualquier momento. No me refiero al planeta, que también, sino a la sociedad. A eso que tan pomposamente llamamos civilización.

El centro de investigación Goddard Space Flight Center de la NASA está trabajando en ese escenario. Para ello, informa The Guardian, ha creado un grupo de trabajo conformado por científicos e investigadores de ciencias sociales. Su misión consiste en analizar las caídas de los grandes imperios (el romano, el mesopotámico, el gupta), en busca de los motivos de su colapso. Han buscado los patrones para ver si, como parece, también nosotros convivimos con ellos.

Dicen los expertos que la amenaza no es baladí. Hay cuatro indicadores en alerta roja desde hace tiempo. El más popular, quizá por la espectacularidad de sus imágenes, es el cambio climático. A todos se nos encoje el corazón cada vez que vemos un inmenso glaciar resquebrajándose en el telediario. Siempre con sonido directo. Catacrac, resuena el hilo, y ahora vamos con los deportes.

El segundo indicador es la crisis energética que, de un tiempo a esta parte, va ganando terreno en el imaginario colectivo. El planeta empieza a quedarnos pequeño y, por el momento, no tenemos un plan B.

Lo cual nos lleva al tercer indicador del colapso: la superpoblación. Usted y yo compartimos esta pálida mota azul con más de 7.000 millones de almas. En su informe World Population Prospects, la ONU pronostica que para el año 2050 contaremos con nada menos que 9.600 millones de bocas humanas sobre la Tierra. El doble (¡el doble!) que en 1985.

El cuarto y último indicador está enterrado en una brecha, la que separa el mundo pobre y el mundo rico. El informe de Oxfam Intermon pone números, muchos números a la tragedia, pero, en realidad, basta con dos: el 1% de la población mundial posee casi el 50% de la riqueza.

Planes para evitar el desastre

Por supuesto, hay gente, gente lista y competente trabajando en cada uno de estos potenciales desastres. Existen planes para combatir el cambio climático. Está Kioto, que cumple todo el mundo menos quien con más motivo debería cumplirlo. También se está trabajando en la búsqueda de fuentes de energía alternativas, y hay empresas buscando petróleo hasta debajo de los océanos.

El problema del absurdo reparto de la riqueza no está tan encarrilado, aunque sí es cierto que existen numerosos programas para reducir la pobreza en el Tercer Mundo. Bill Gates, el informático reconvertido en superhombre, asegura que, si la cosa no se le tuerce, en 2035 casi no habrá países pobres. Bien, ojalá sea así.

La superpoblación es una cuestión todavía más peliaguda si cabe, ya que nadie parece tener un plan al respecto. Ni siquiera la agresiva política de hijo único de China parece la solución. De hecho, hace unos meses el gobierno chino relajó esta medida, permitiendo tener dos hijos a determinadas parejas.

El Goddard Space Flight Center ha agrupado toda esta información para buscar en ella ecos de anteriores desastres. Su estudio, que pronto verá la luz en forma de publicación científica, quiere convertirse en la guía de supervivencia para el fin de nuestra civilización. Un tratado de la peligrosa deriva del mundo. Esa deriva en la que vivimos cada día mientras estamos ocupados haciendo otras cosas.

Mil años de historia de Europa (y de sus fronteras) en apenas tres minutos y medio


La crisis en Ucrania, que ha llegado a un punto de no retorno tras la anexión de la región autónoma de Crimea a la Federación Rusa, no sólo ha resucitado el fantasma de la Guerra Fría, además ha reabierto el debate sobre el papel de la comunidad internacional en este tipo de conflictos fronterizos. ¿Quién tiene la autoridad para decidir a qué país pertenece una u otra población? ¿Es suficiente un referéndum para que un territorio pueda separarse de otro?

Son preguntas que, a buen seguro, seguiremos preguntándonos en los meses venideros, máxime teniendo en cuenta los procesos separatistas abiertos en Escocia y Cataluña. Crimea es la última región que ha obligado a cambiar las fronteras de los mapas, pero en esto de cambiar los mapas Europa es especialista.

Esta semana se ha hecho viral un vídeo –alojado en la red británica LiveLeak y no en YouTube como de costumbre– que muestra cómo han cambiado las fronteras europeas desde el año 1000 hasta el 2003. La animación, que está a punto de alcanzar los 5 millones de visitas, ha sido realizada con la técnica de time lapse (que sirve para mostrar sucesos cuya duración es por lo general muy larga), y muestra un continuo ir y venir de líneas fronterizas: la historia de Europa condensada en sólo tres minutos y medio.

El vídeo hace que nos planteemos una serie de preguntas. ¿Podemos estar seguros de que las fronteras de países que creemos sólidas continuarán como hasta ahora por los siglos de los siglos? ¿Sólo la guerra provoca un cambio en los terriotorios? ¿Son más prosperos los países grandes o los países pequeños?