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  • Un grupo de arqueólogos ha descubierto una vivienda del Neolítico en la que, entre otras cosas, habrían sacrificado un bebé de 15 meses para conseguir mejores cosechas
Encuentran en Croacia un horno con 6.500 años de antigüedad

Croatian Times

Un horno para cocinar y calentar agua que hacía las veces de calefacción central. Esto es lo que se han encontrado un grupo de arqueólogos croatas en uno de los yacimiento neolíticos más antiguos de Europa. El horno de 6.500 años apareció durante la excavación de una antigua casa en la aldea de Bapska, al este de Croacia.

Los expertos dicen que el horno proporcionó alimentos cocidos, agua caliente y calefacción central para la vivienda, recoge «Croatian Times». El investigador principal, Marcel Buric, dijo que el hallazgo es significativo porque el horno fue cubierto para proteger el resto del edificio del fuego. «Este descubrimiento es importante. Porque las casas de este período son de adobe recubiertas con un techo de paja que, al usar esa estufa, podía ser peligroso. Pero una chimenea cubierta como la de Bapska, además de ser más seguro, también había otras ventajas», ha explicado.

Encuentran en Croacia un horno con 6.500 años de antigüedad

Según Buric, este horno servía para mantener el calor durante todo el día y que, cuando los residentes llegasen a casa después de un día de trabajo en el campo, pudieran consumir comida caliente. «También se podían labar con agua tibia y luego dormir en una habitación calentada por el mismo horno. Al igual que algunos hornos de cocina de hoy», agregó. También encontraron en el horno un trozo fundido de mineral de hierro que no han conseguido fechar con exactitud. «No es posible decir lo que se utilizó para pero es un hallazgo importante», dijo Buric.

Bebé a cambio de buenas cosechas

Pero lo más intrigante de todo apareció en otra estancia de la prehistórica casa. Los arqueólogos dieron con los restos cremados de un bebé de unos 15 meses que se cree que son el resultado de un sacrificio humano. «Sabemos que se hicieron tales sacrificios para asegurar el crecimiento de los cultivos. Cuanto más preciada era la vida, por ejemplo un bebé, mejor será el resultado, o al menos esos pensaban».

Excavaciones anteriores en el sitio revelaron un conjunto de cuernos de venado en las paredes de una casa, que está considerado como el primer trofeo de caza conocido del mundo. «Toda esta zona era un punto de fusión de culturas de toda Europa, que se reunieron aquí e intercambiaron ideas», dijo Buric.


El Mundo

  • Las especulaciones apuntan a que la tumba de Anfípolis podría albergar los restos de Alejandro Magno.
Alejandro Magno retratado por Rembrandt.

Alejandro Magno retratado por Rembrandt.

Durante décadas, no hace mucho tiempo, muchas de las noticias provenientes de Grecia se centraban en el espectacular patrimonio cultural del país. En los últimos años, sin embargo, los estragos financieros provocados por la crisis y los ajustes han copado los titulares.

La situación ha vuelto a cambiar en los últimos días: las excavaciones ejecutadas desde 2012 en un gran complejo funerario al norte del país han protagonizado el espacio informativo. Todos quieren saber quién es el morador de la tumba de Anfípolis. Algunos han llegado a especular que podría tratarse del mismísimo Alejandro Magno.

“Estamos ante un descubrimiento extremadamente importante. La tierra de Macedonia continúa sorprendiéndonos y revelándonos tesoros únicos“, dijo hace unos días el primer ministro griego, Antonis Samaras, durante una visita a la excavación, levantando grandes expectativas en su país.

El político heleno tuvo la oportunidad de contemplar el estado de los trabajos. Los arqueólogos se emplean sobre un montículo de 30 metros de alto datado entre el 325 y el 300 a.C. La estructura está rodeada por un muro circular de 497 metros.

Sorprende, ante todo, la entrada principal de la tumba. Se trata de un camino de cuatro metros y medio de ancho. Está custodiado por dos esfinges de 1,45 metros de altura. Ninguna de ellas presenta cabeza. Alcanzarían los dos metros en caso de tenerlas. Fueron construidas “por las mismas manos”, según afirman los arqueólogos, y pesan una tonelada y media cada una. Ambas muestran trazas de color rojo en sus pies y partes de sus alas han sido halladas en los alrededores.

Podría tratarse, según los expertos, del mayor edificio funerario hallado hasta la fecha en el país. Está construido con mármol de Tasos, llevado a la zona con barcos especiales. Parte del lugar fue aparentemente erigido mediante la utilización de grúas especiales hechas de arcilla, hierro y madera. Restos de esas herramientas han sido encontrados en la zona.

Anfípolis era una ciudad clave en la Grecia antigua, situada al norte del país y deseada tanto por los macedonios como por sus vecinos y aspirantes a la conquista. Fue probablemente abandonada en el siglo VIII.

Era, hasta ahora, famosa por el descubrimiento, en 1912, del León de Anfípolis, una escultura de 5,3 metros de alto. Los arqueólogos creen que ese león coronaba la colina de Kasta, donde se halla la misteriosa tumba ancestral.

La excavación continúa de forma lenta pero segura. Los arqueólogos toman todas las precauciones necesarias para evitar el derrumbe del lugar. Una de las partes más complicadas, el derribo del muro que daba acceso al complejo, fue concluida con éxito el pasado lunes. Fue hallada una desviación “extremadamente original” del estilo arquitectónico de la época, según informó el Ministerio de Cultura. También fue encontrado un fresco y un muro de separación coronado con un arquitrabe de mármol ricamente decorado.

Quienes trabajan en el yacimiento esperan poder deducir a quién está dedicada la tumba en las próximas semanas. A pesar del revuelo mediático producido alrededor de la excavación, su directora, Katerina Peristeri, duda de que se trate de la tumba de Alejandro Magno. El célebre rey murió en el año 323 a.C. en Babilonia, actual Irak. Fue enterrado posteriormente en Egipto pero se desconoce dónde acabaron sus restos.

Otras especulaciones han apuntado a que la tumba de Anfípolis podría albergar los restos de Roxana, la esposa persa del monarca, o la de su hijo Alejandro IV. Ambos fueron desterrados allí y posteriormente asesinados bajo órdenes de Casandro, rey de Macedonia.

Los arqueólogos que trabajan en el lugar apuntan, sin embargo, a que la tumba podría pertenecer a un general de Alejandro Magno. Creen que los subalternos predilectos del conquistador eran suficientemente ricos como para erigir un complejo funerario como el de Anfípolis. Otra posibilidad es la de un enterramiento colectivo de los soldados del rey. La respuesta, sea cual sea, está al caer.


ABC.es

  • Los romanos llamaron Hispania al conjunto de la Península Ibérica, término alternativo al nombre Iberia preferido por los autores griegos. Sin embargo, los historiados sostienen que la palabra es de procedencia fenicia y significa «tierra de metales»
«I-span-ya», el misterioso origen de la palabra España

Wikipedia Teatro romano de Mérida

La palabra «Hispania» tiene su origen en la denominación que servía a la civilización romana para el conjunto de la Península Ibérica, y cuyo significado vinculaban los escritores latinos a «tierra de conejos». Entre ellos Plinio el Viejo, Catón el Viejo y Catulo, quienes citaban las tierras ibéricas como un lugar repleto de conejos, más concretamente de damanes (unos mamíferos parecidos al conejo y extendidos en África). De hecho, en algunas representaciones y monedas acuñadas en «Hispania» suele aparecer una dama con un conejo a sus pies.

No en vano, su raíz no latina advirtió a los historiadores de que con toda seguridad la palabra «Hispania» procede de la fenicia «I-span-ya». Una civilización –la fenicia– heredera de muchas de las colonias mediterráneas griegas, que en torno al siglo V antes de Cristo ya se encontraba fuertemente asentada en la Península Ibérica. Posteriormente las colonias fenicias pasaron a ser controladas por Cartago.

Aunque nunca se han podido encontrar fuentes donde se explique si los fenicios denominaban «I-span-ya» a toda la Península Ibérica o cuál era el significado de esta palabra, a través de estudios filológicos se han podido desarrollar distintas teorías. Según los estudios de Cándido María Trigueros en 1767, el término podría significar la «tierra del norte», aduciendo que los fenicios habían descubierto la costa de «Hispania» bordeando la costa africana, y ésta les quedaba al norte. Así «spn» (sphan en hebreo y arameo) significaría en fenicio «el norte».

Pero la teoría más aceptada en la actualidad sugiere que «I-span-ya» se traduce como tierra donde se forjan metales, ya que «spy» en fenicio (raíz de la palabra «span») significa batir metales. Detrás de esta hipótesis de reciente creación se encuentra Jesús Luis Cunchillos y José Ángel Zamora, expertos en filología semita del CSIC, quienes realizaron un estudio filológico comparativo entre varias lenguas semitas y determinaron que el nombre tiene su origen en la fama de las minas de oro de la Península Ibérica.

Sin embargo, además de la corriente de estudios que ha argumentado el origen fenicio de «Hispania» han existido teorías de todo tipo y condición. Desde principios de la Edad Moderna hasta 1927 se defendió la creencia de que «Hispania» es una deformación de Hispalis, palabra de origen íbero que significaría la ciudad de occidente, y que, al ser Hispalis la ciudad principal de la península, los fenicios y, posteriormente, los romanos dieron su nombre a todo su territorio.

«Tierra de serpientes», para los griegos

Inicialmente, los griegos designaron a las actuales tierras que pueblan España y Portugal como la «Península Ophioússa», que significa «tierra de serpientes». Si bien los romanos creían que «Hispania» era una tierra poblada por los conejos, los griegos la pensaban abundante de este tipo de reptiles. Con los años, los griegos terminaron designando a la península como Iberia, pues «iber» era una palabra que oían constantemente entre los habitantes de la península.


ABC.es

Hoy queremos compartir con vosotros esta imagen que publica ABC del servicio aéreo de correspondencia.

El general Echague con uno de los aviones Bristol

Madrid, 24/08/1922. En el aeródromo de Cuatro Vientos. El general Echague (x) presenciando la carga de correo en uno de los aviones que ayer comenzaron a prestar servicio postal.

En esta fotografía publicada en las páginas de ABC del 25 de agosto de 1922, podemos ver uno de los aviones que inauguraron el nuevo servicio de correo aéreo, que fue supervisado por el general Echague. Cuatro aviones militares Bristol salieron desde Cuatro Vientos para este cometido, dos para Zaragoza y Barcelona con 65 kilogramos de caras, pilotados por los oficiales Lecea y Spencer, y otros dos para Sevilla con 90 kilogramos, transportados por los oficiales Ferreiro y Las Morenas


elconfidencial

“Está mal que lo cuente yo, pero siendo objetivos Atapuerca es un tesoro extraordinario. Quizá habría que valorarlo un poquito más dentro de nuestro país. Si este yacimiento estuviera, por ejemplo, en Reino Unido, sería una joya impresionante de ese país.” Quien así habla, con orgullo de padre sacando pecho por las proezas de su retoño, es José María Bermúdez de Castro, uno de los tres codirectores de los yacimientos paleontológicos de la sierra de Atapuerca.

No parece estar solo en esta opinión. Alrededor de 2.000 arqueólogos, prehistoriadores, paleoantropólogos y demás especialistas en desenterrar el pasado remoto del ser humano se darán cita del 1 al 7 de septiembre en Burgos para celebrar el mayor y más importante congreso mundial de la organización que los aglutina, la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP), que no se realiza en España desde hace 60 años.

El hecho de que se le ofreciera a España es por una cuestión bien sencilla: España en los últimos años ha destacado mucho, se ha publicado mucho y hay muchos yacimientos abiertos

La elección no es casual. Esta orográficamente modesta sierra es como un queso gruyer cuyos agujeros el paso del tiempo hubiese ido rellenando de restos fósiles. Más de 20 años después de los primeros y revolucionarios hallazgos, campaña tras campaña los yacimientos no defraudan y aportan nuevas evidencias de cómo eran y vivían los primeros europeos y sus descendientes. Y prometen seguir haciéndolo en decenios venideros.

Para Bermúdez de Castro está claro que organizar el XVII Congreso Mundial de la UISPP “es un honor; es el más importante del mundo en prehistoria, en arqueología y también paleoantropología”. Un honor que vendría a reconocer el nivel de los descubrimientos realizados en estas áreas en nuestro país, no sólo en Atapuerca. “El hecho de que se le ofreciera a España es por una cuestión bien sencilla: España en los últimos años ha destacado mucho, se ha publicado mucho y hay muchos yacimientos abiertos.”

Pero también una gran responsabilidad, en nada facilitada por la situación que atraviesa el país. Según Eudald Carbonell, segundo del triunvirato de directores de Atapuerca y encargado de la organización del evento, este será el congreso de la UISPP que mayor número de artículos científicos ha recibido en la historia de la organización, cerca de 2.000, presentados por más de 3.000 autores, la mayoría de los cuales visitará la capital burgalesa. Todo esto requiere hacer frente a unos compromisos económicos importantes que superan a la Fundación Atapuerca y el apoyo institucional es vital, como lo es para la continuidad de las propias excavaciones.

Excavaciones en la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca

Excavaciones en la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca

El de la continuidad es un tema que preocupa a alguien convencido de tener entre manos trabajo científico para décadas y décadas más allá de sus planes de retiro. “No solamente Atapuerca, en general la ciencia española estamos perdiendo una generación de científicos. La crisis está siendo muy dura, no ha terminado y yo creo que va a tardar en terminar. Muchas personas muy buenas que están trabajando con nosotros se están marchando a otros países y no van a volver porque aquí no hay oportunidades.” Los yacimientos de Atapuerca no sólo producen fósiles, también investigadores de talla mundial capaces de pasar a dirigir otros proyectos, dentro y fuera de España.

Pero si la coyuntura ensombrece el corto plazo, Bermúdez de Castro confía en el equipo que han formado a lo largo de los años y en la generosidad fosilífera de los yacimientos de la sierra. “Como nosotros decimos, donde pinchemos encontramos algo”.

Mucho pasado, mucho presente, mucho futuro

La trinchera excavada por un peregrino ferrocarril minero de finales del siglo XIX y la posterior curiosidad exploradora de un grupo de espeleólogos permitieron a los paleontólogos dirigidos por Emiliano Aguirre encontrar los primeros restos, pero no es hasta la jubilación de este y el paso del bastón de mando al actual trío rector cuando el nombre de Atapuerca aparece en las portadas de las revistas científicas más prestigiosas.

El responsable de esta primera fama fue ‘Miguelón’, el espectacular cráneo número 5 perteneciente a un individuo de lo que en 1993 se etiquetó como ‘Homo heidelbergensis’ por parte del equipo capitaneado por Juan Luis Arsuaga

El responsable de esta primera fama fue Miguelón, el espectacular cráneo número 5 perteneciente a un individuo de lo que en 1993 se etiquetó como Homo heidelbergensis por parte del equipo capitaneado por Juan Luis Arsuaga. Desde entonces son 17 los cráneos encontrados en la llamada Sima de los Huesos, que no ha parado de producir restos humanos a cual más espectacular por su grado de conservación, desde Elvis, la pelvis más completa del registro fósil, a los diminutos huesos del oído medio.

Un total de casi 7.000 fósiles pertenecientes a una treintena de individuos de la misma especie, emparentada con los neandertales, y que vivieron hace al menos 350.000 años. Este volumen es mayor que el de cualquier otro yacimiento del mundo y está permitiendo a los investigadores realizar estudios poblacionales hasta el momento impensables, estudios que llevan a replantear la definición de la especie a la que han sido asignados, pretensión que a buen seguro traerá un vivo debate durante el congreso.

Miguelón, el cráneo número 5

Miguelón, el cráneo número 5

De forma paralela, tanto en el espacio como en el tiempo, en otro de los yacimientos conocido como Gran Dolina, se hizo el hallazgo entre 1994 y 1995 de 80 fósiles de seis individuos humanos que vivieron en la sierra hace más de 800.000 años y que a juicio de los descubridores formarían parte de una especie nueva para la ciencia, a la que bautizaron Homo antecessor, pionero, por tratarse de los restos humanos europeos más antiguos encontrados hasta ese momento y en cuya variada dieta no dudaban en incluir a algún que otro congénere. Pero si la Sima de los Huesos se trata de una estrecha chimenea, la Gran Dolina es todo lo contrario, una amplia cueva de la que sólo se ha excavado una pequeña parte en profundidad. Faltan años de escrupuloso y metódico trabajo para alcanzar el pleno potencial del yacimiento.

“Por si todo esto fuera poco, hay un yacimiento que es la Sima del Elefante, en el que se encontró el resto humano más antiguo de Europa”, perteneciente a un Homo aún sin clasificar datado en 1,2 millones de años, explica Bermúdez de Castro. “Nosotros simplemente lo que estábamos haciendo era peritar el yacimiento, que se puede estar explotando durante 40, 50, 60 años tranquilamente por el equipo que venga a continuación. Hay yacimientos que están todavía sin conocer, que sabemos dónde están, pero no los hemos tocado. Una de las cosas que queremos hacer en los próximos diez años es ir valorando las posibilidades de esos yacimientos”. Una de estas prospecciones, realizada este año eligiendo un sitio de la sierra al azar, ha encontrado restos de un campamento neandertal. Desde luego, queda Atapuerca para mucho tiempo. Y para muchos debates y congresos.


El Mundo

El efecto invernadero debido al aumento del CO2 en la atmósfera y el calentamiento del planeta durante la segunda mitad del siglo XX son una realidad científicamente incontestable. Pero desde el año 2000, el calor acumulado en la superficie terrestre parece haber desaparecido y las temperaturas medias globales han permanecido prácticamente inmutables durante los primeros años del presente siglo.

Una nueva investigación, realizada por expertos la Universidad de Washington (Estados Unidos) y que se acaba de publicar en la revista ‘Science’, muestra que ésta ausencia de calor se puede estar sumiendo en las profundidades del norte y el sur del Océano Atlántico y es parte de un ciclo natural. El calentamiento bajo la superficie del océano explica por qué las temperaturas medias mundiales del aire se han estancado desde 1999, a pesar de una mayor presencia de gases de efecto invernadero que atrapan el calor solar en la superficie de la Tierra.

Tras un rápido calentamiento en el siglo XX, este siglo ha visto hasta ahora muy poco aumento de la temperatura media de la superficie de la Tierra. Este cambio ha desatado más de una docena de teorías de la llamada interrupción del calentamiento global, que van desde la contaminación del aire a los volcanes o las manchas solares.

“Cada semana hay una nueva explicación de esta pausa -reconoce el autor Ka-Kit Tung, profesor de Matemáticas Aplicadas y profesor adjunto de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Washington-. Muchos de los documentos anteriores se han centrado en los síntomas en la superficie de la Tierra, donde vemos muchos fenómenos diferentes y relacionados. Nosotros nos fijamos en el océano para tratar de encontrar la causa subyacente”.

Los resultados muestran que una corriente de lento movimiento en el Atlántico, que transporta calor entre los dos polos, se aceleró a principios de este siglo para hundir el calor hacia casi 1.500 metros de profundidad. “El hallazgo es una sorpresa, ya que las teorías actuales han señalado al Océano Pacífico como el culpable de ocultar el calor -resalta Tung-. Pero los datos son bastante convincentes y demuestran lo contrario”.

Un ciclo natural

Tung y el coautor Xianyao Chen, de la Universidad del Océano de China, utilizaron observaciones recientes de temperaturas de aguas profundas de boyas Argo, que muestran el estado del agua a 2.000 metros de profundidad. Estos datos presentan un aumento de la disipación del calor hacia el año 1999, cuando se detuvo el rápido calentamiento del siglo XX.

“Hay ciclos recurrentes que son impulsados por la salinidad que pueden almacenar calor en la profundidad del Atlántico y los océanos del Sur -argumenta Tung-. Después de 30 años de rápido calentamiento, ahora es el momento de la fase de enfriamiento”. Estos expertos detectaron que la mitad del rápido calentamiento en las últimas tres décadas del siglo XX se debía al calentamiento global y la otra mitad al ciclo natural del Océano Atlántico que mantiene más calor cerca de la superficie.

Cuando las observaciones mostraron una alteración en el ciclo oceánico, alrededor del año 2000, la corriente comenzó a hundir el calor más profundamente en el océano, para contrarrestar el calentamiento inducido por el hombre. El ciclo se inicia cuando el agua más salada y más densa en la parte norte de la superficie del Atlántico, cerca de Islandia, hace que el agua se hunda, cambiando la enorme velocidad de la corriente en el Océano Atlántico que hace circular el calor por todo el planeta.

“Cuando llega el agua pesada a la parte superior de agua ligera, se sumerge muy rápidamente llevándose calor”, resume Tung. Observaciones recientes en la superficie del Atlántico Norte muestran salinidad récord, según Tung, mientras que, al mismo tiempo, el agua más profunda en el Atlántico Norte exhibe un aumento de las cantidades de calor.

Los autores desenterraron datos históricos para demostrar que el enfriamiento en las tres décadas entre 1945 a 1975, que hicieron a la gente preocuparse por un posible comienzo de una edad de hielo, fue durante una fase de enfriamiento. Las oscilaciones de temperatura tienen un interruptor natural, de forma que durante el periodo de calentamiento, las rápidas corrientes provocan que agua más tropical se desplace hacia el Atlántico Norte, calentando la superficie y las aguas profundas.

En la superficie, este calentamiento derrite el hielo, lo que, a la larga hace que el agua superior sea menos densa y, después de algunas décadas, pone freno a la circulación, lo que desencadena una fase de enfriamiento de 30 años. Esta explicación implica que la actual desaceleración en el calentamiento global podría durar otra década, o más, y luego volverá un rápido calentamiento.


El Mundo

Tom Higham y una colaboradora escogiendo muestras de neandertales para…

La incógnita de cuándo y cómo desaparecieron los neandertales ha obsesionado a los paleoantropólogos desde hace muchas décadas. Distintos modelos han tratado de esclarecer este asunto mediante diferentes vías, pero sólo los avances tecnológicos están permitiendo aportar pruebas convincentes que permitan datar y averiguar por qué estos robustos humanos fueron desplazados por el hombre moderno hasta su desaparición.

Desde luego la genómica de muestras antiguas ha permitido a los científicos bucear en el patrimonio genético de algunos de los parientes extintos más cercanos del ser humano. Hasta tal punto, que ahora sabemos que compartimos hasta un 4% de nuestro genoma con los neandertales. O, dicho de otra forma, que ambas especies convivieron e hibridaron en algún momento de la historia evolutiva. Pero también la Arqueología y las nuevas y más finas técnicas de datación están abriendo nuevos caminos. Una investigación publicada hoy en la revista ‘Nature’ y liderada por científicos de la Universidad de Oxford ha combinado diferentes técnicas de limpieza de contaminantes de los fósiles y las muestras líticas con nuevas formas de datación con radiocarbono para dar con el momento del fin de la era de los neandertales.

Los científicos recogieron materiales procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, desde Rusia hasta España, para datarlos y poder concluir que la desaparición de los neandertales de Europa se produjo hace alrededor de 40.000 años.

Yacimiento español de Arabic Romani.

Yacimiento español de Arabic Romani. THOMAS HIGHAM

“Más que un modelo de reemplazo rápido de los europeos autóctonos neandertales por los humanos anatómicamente modernos, nuestros resultados muestran un escenario mucho más complicado. Uno caracterizado por un mosaico cultural y biológico que duró varios miles de años”, escribe el investigador del Laboratorio de Arqueología e Historia del Arte de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Tom Higham, autor principal del trabajo.

Los autores concluyen que los neandertales y sus industrias arqueológicas asociadas desaparecieron de Europa entre hace 41.000 y 39.000 años, dejando el continente libre para la expansión del ‘Homo sapiens’. Pero no ocurrió de golpe en todas las regiones de Europa, sino que fue un proceso paulatino que pudo durar milenios. “Nuestros datos indican que la desaparición de los neandertales ocurrió en diferentes momentos según la región geográfica”, detallan los investigadores.

De acuerdo con la investigación, hace 45.000 años Europa era esencialmente neandertal, con pequeños puntos de presencia de humanos modernos, representados por los autores de las herramientas líticas del Uluzziense en algunas regiones de Italia. Pero los autores ponen en duda que los neandertales aguantasen en la península Ibérica, en concreto en Gibraltar, hasta hace menos de 30.000 años, como han sugerido investigaciones previas.

“Al contrario de lo que indicaban los modelos previos, los autores no han encontrado pruebas convincentes de que los neandertales sobrevivieran en la península Ibérica después de hace 40.000 años”, comenta en un artículo que acompaña la investigación William Davies, investigador del Centro para la Arqueología de los Orígenes Humanos de la Universidad de Southampton (Reino Unido).

Además, el equipo liderado por Higham estimó el periodo de tiempo que convivieron ambas especies basándose en la distribución espacial de los últimos neandertales y en el comienzo de las primeras industrias líticas atribuidas a los humanos modernos, las del Uluzziense halladas junto a un diente de leche humano en la Cueva de Cavallo (Italia). Los resultados de los investigadores indican que convivieron entre 2.600 y 5.400 años. Este dato resulta esencial para ahondar en el “conocimiento de los elementos culturales, tecnológicos y biológicos involucrados en el desplazamiento de los neandertales por los humanos modernos”.


El Pais

  • El insólito viaje de vuelta al yacimiento italiano de Paestum de una pieza de arte única

Templo dedicado a Neptuno en el yacimiento italiano de Paestum. / rené mattes (hermis-corbis)

El año 2007 fue especialmente productivo para el patrimonio italiano en cuanto a recuperación de bienes arqueológicos expoliados: 67 piezas fueron restituidas a sus sitios o a museos; entre aquellos tesoros, destacaba uno: la crátera firmada por Assteas, del siglo V a. C. y que en una de sus caras representa el rapto de Europa. Al menos parcialmente, se había vencido el incesante saqueo de que es víctima el sur del país, una exportación clandestina de obras únicas que va desde los etruscos a la Italia griega llegando a los tiempos romanos. La crátera de Assteas terminó exhibida con triunfo y boato en el Museo de la Villa Getty de Malibú; el mérito es de un departamento especializado de los carabineros. La alarma saltó en 1983 con una publicación monográfica hecha justo en Malibú por Marit Jentoft Nilsen.

Desde antes de su recuperación, tan compleja que intervinieron los cuerpos diplomáticos de Estados Unidos e Italia, la crátera de marras, dado su excepcional valor, estaba siendo estudiada por un equipo de expertos italianos rastreadores entre los que están Marina Cipriani, Maria Luisa Nava y Angela Pontrandolfo, que han sentido, además de la fascinación por el objeto, la manera de acercarse a un homenaje a un artesano semidesconocido que ocasionalmente salta en los libros y en la historia, aquí y allá: Assteas, el que firmaba sus vasos. No era raro que un artista de este calibre signara su obra. Pensemos en un ejemplo que se puede ver en Madrid: la Copa de Aison del Museo Arqueológico Nacional cuyo motivo son las hazañas de Teseo, también de la segunda mitad del siglo V a. C. y probablemente la joya más lucida de este género en colecciones españolas.

En el mismo 2007, el prodigioso e intacto vaso de Assteas se exhibió en Roma en la muestra Capolavori ritrovati [Obras maestras recuperadas] en el Quirinale y ya entonces había mucho rumor en torno sus viajes anteriores. Parece que empezó a dar tumbos (pensemos en su fragilidad) alrededor de 1970, pasando por varios anticuarios sin escrúpulos y que el origen estaba en un tratante local, que se la compró a un profanador de tumbas por un puñado de liras y un cochinillo (vivo). La crátera de Assteas viajó oculta a Suiza y permaneció en una colección privada hasta que en 1981 los Getty la compran por 380.000 dólares: así llegamos elípticamente al pequeño puerco </CF>más caro de la historia. Las pesquisas del departamento de defensa del patrimonio histórico de los carabineros llegaron a la conclusión que la pieza se excavó en los alrededores de Santa Agata dei Goti, un pueblo de la región de Sannio que los arqueólogos identifican como la antigua Saticula.

La firma de la crátera ha estado en el eje del encono por la devolución: se trata de una obra maestra, no de un cántaro más. En la memoria de las indagaciones, uno de los anticuarios relató que le habían contado que todo el trato se había hecho a la luz del día y que al tombarolo [expoliador de tumbas] “le faltaban todos los dientes, decía la mitad de las frases en un dialecto incomprensible y no abandonó en ningún momento su gruesa garrocha”.

Vaso en cerámica de Assteas que representa el rapto de Europa.

Assteas firmó otros vasos; en Paestum hay cuatro; uno está en Atlanta, otro en Berlín, y otro en Madrid: el que relata la locura de Heracles y que trajo a España el marqués de Salamanca tras la excavación de unas tumbas que patrocinó en Licinella. Eran otros tiempos. Pero si por alguna razón el viajero no se siente atraído por las cráteras, Paestum tiene al menos otras dos cosas capaces de robarle el corazón a cualquiera, todas arcaicas y misteriosas, todas envueltas en esa nebulosa entre la arqueología y la mística de lo mitológico que pervive. En el mismo museo está la hoy por fin famosa Tumba del Tuffatore (470 a. C.), con sus cinco partes (cuatro paneles que hacen caja y la tapa mortuoria), mostrando una escena que no se sabe bien qué es y que ha hecho saltar la imaginación de literatos y estudiosos. En una de las pinturas, hay un gran vaso sobre una mesa. ¿Simposio o procesión hacia Hades? ¿Celebración de la muerte o banquete memorial? El nombre de la tumba viene dado por lo que se dibuja en la tapa: el estilizado clavadista que se lanza a las aguas, un símbolo del paso de la vida a la muerte. La tumba se descubrió en tiempos recientes (1968) y desde entonces, el debate griego está abierto, y en lo que todos están de acuerdo es que se representa el momento final del banquete y de la existencia, tratada con goce dionisíaco. Si a alguien esto le sabe a poco, enfrente tiene al metopa arcaica del suicidio de Ajax, con su aguda geometría, su aparente simplicidad dramática y trayendo el homérico lamento del hurtado de las armas de Aquiles como la metáfora imperecedera de un robo injusto.


La Vanguardia

  • Se cumple el bimilenario de la muerte del sucesor de Julio César, quien logró la ansiada paz gracias a tender la mano a los nuevos pueblos conquistados

Octavio Augusto, el emperador de Roma que trajo la

Madrid (EUROPA PRESS). – Este martes se cumple el bimilenario de la muerte del primer emperador de Roma, Octavio Augusto, sucesor de Julio César y que tuvo un papel preeminente en la integración de Hispania dentro del Imperio, gracias al respeto a las costumbres y tradiciones del pueblo hispano.

Así lo explica en una entrevista con Europa Press Nova Barrero, conservadora del Museo Nacional de Arte Romano que ha dirigido el ciclo de conferencias ‘Augusto y su tiempo’ organizado por este centro, para quien la figura del primer emperador romano fue clave para “rescatar los valores principales de la República”.

Octavio recibió una herencia envenenada tras la muerte de Julio César en el año 44 a.C. Junto a Marco Antonio y Lépido, formó un triunvirato que terminó con Lépido en el exilio y Marco Antonio suicidado, dejando paso a Augusto en el poder en solitario y dando inicio a la conocida como Paz Romana.

“La República estaba dando sus últimos coletazos y entraba en crisis, pero Octavio supo rescatar sus valores (apoyando al Senado) y, en concreto, buena parte de los valores morales de la romanidad más antigua”, ha explicado Barrero, resaltando la importancia que tuvo establecer un único control administrativo para todo el imperio.

Asimismo, la influencia en España de Augusto ha sido conservada con el paso de los años en forma de arte e incluso de cultos religiosos.

Octavio Augusto lideró las tropas romanas que pusieron fin a las Guerras Cántabras, así como fundó la Colonia Augusta Emeritana, constituyendo la ciudad de Mérida como capital de la provincia lusitana. “Hispania estaba en el confín del imperio, era la provincia más occidental, pero eso no le impidió a Augusto fundar nuevas ciudades y apostar por la zona”, apunta la conservadora del Museo Nacional de Arte Romano en Mérida.

En este sentido, destaca la elevada presencia de la figura física del emperador a través de obras escultóricas, “que no se encuentran en otras ciudades”.

Octavio Augusto logró la ansiada Paz Romana gracias a tender la mano a los nuevos pueblos conquistados, respetando sus culturas e incluso sus religiones. “Supo hacer una transición con los territorios que se iban añadiendo, permitiendo continuar con su modo de vida, las creencias…se logró una cierta simbiosis en la que los propios pueblos entendían también los beneficios de pertenecer al Imperio romano”, ha señalado.

Precisamente, con motivo de este centenario varias provincias españolas están asumiendo la labor de reconocer la figura de este emperador, aunque la propia Barrero asume que la actual situación económica impide “afrontar más responsabilidades”. “Está siendo complicado desde todos los centros, querrían haber hecho más actividades, más programas públicos para valorar la figura del emperador”, ha afirmado.

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida acoge desde el 4 de julio de este año hasta el 6 de enero del año 2015 la exposición ‘Augusto y Emérita’. Esta exposición ha contado con el respaldo del Fetsival de teatro de Mérida, quien en su edición de este año también ha tenido un recordatorio para la figura del emperador.

Por su parte, Córdoba, otra ciudad que conserva importantes vestigios del paso del emperador romano, ha celebrado el ‘año Augusto’ con la puesta en marcha de distintas actividades con talleres en el templo romano. En Aragón se han organizado a lo largo de todo este año conferencias, teatralizaciones, talleres infantiles y para la familia, recreaciones históricas y varias exposiciones, una serie de actos organizados por el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos de Zaragoza, Calatayud, Huesca, Tarazona y Velilla de Ebro.


El Confidencial

  • El 25 de agosto se conmemoran los 70 años
Hollande se inclina ante la bandera republicana en el aniversario de 2012.

Hollande se inclina ante la bandera republicana en el aniversario de 2012.

El próximo 24 de agosto, una extraña caravana recorrerá París. Un grupo de franceses y españoles portarán en las calles de la capital francesa las fotos de algunos de los soldados que ese día, hace 70 años, fueron los primeros en entrar en la ciudad para liberarla de sus ocupantes nazis. Franceses y turistas descubrirán que esas fotos en blanco y negro con los rostros de los liberadores son el testimonio, silenciado durante décadas, de que esos soldados que se jugaron la vida por liberar París eran en su inmensa mayoría españoles.

El 24 de agosto de 1944, un grupo de vehículos blindados semiorugas (half-tracks) y tres tanques Sherman entran en la capital francesa por sorpresa. Los parisinos creen en un principio que son parte de las tropas alemanas instaladas en la ciudad; después se dan cuenta de que no, que visten uniformes del ejército de Estados Unidos y que son la avanzadilla de las tropas que devolverán la libertad a París y, por consiguiente, a toda Francia.

Pero la confusión aumenta cuando cada vehículo en los que se desplazan esos oficiales y soldados tiene inscrito en el morro un nombre en español. Los half-tracks bautizados ‘España cañí’, ‘Guernica’, ‘Madrid’, ‘Brunete’, ‘Guadalajara’ o ‘Ebro’, entre otros, son conducidos por militares que portan una bandera roja, amarilla y violeta cosida a sus uniformes. Son los miembros de La Nueve, la compañía de choque de la II División Blindada (DB) del general Leclerc. Se la conocía así, La Nueve, en español, porque 146 de sus 160 componentes eran republicanos españoles, alistados en las tropas de la Francia libre.

La Nueve estaba comandada por el capitán francés Raymond Dronne, que tenía como mano derecha al teniente Amado Granell, el valenciano que fue el primer militar francés en entrar ese día en el Ayuntamiento de París, ya en manos de la resistencia parisina en la que, por cierto, habían participado otros miles de españoles exiliados. En la noche del 24 de agosto del 44, canciones como “Ay, Carmela” y otras pertenecientes al cancionero republicano español sonaron hasta la madrugada en los lugares ‘asegurados’. Pero la liberación de París no había terminado.

Los españoles de La Nueve hicieron frente dentro de la capital a los contraataques y emboscadas de los alemanes que todavía ocupaban la ciudad. El 25 de agosto, el gobernador alemán, atrincherado en el Hotel Meurice con sus tropas de élite, se rindió por fin. Un extremeño, Antonio Gutiérrez, se encargó de mantener encañonado a la máxima autoridad nazi  en la capital francesa mientras esperaba que un militar del rango del alemán se hiciera cargo de él. Von Choltitz le regaló a Gutiérrez su reloj, en agradecimiento por haber respetado las convenciones militares internacionales.

De Gaulle desfila escoltado por españoles 

París estaba ya casi limpia de nazis y colaboradores franceses para que el general Charles De Gaulle pudiera hacer su entrada en la ciudad y simbolizar con su imagen la liberación de la capital, de la Francia que se ponía de nuevo en pie, como escribió Leclerc. El 26 de agosto, el militar que se había exiliado a Londres y que había desafiado a su excompañero Petain, recorría a pie las calles de París, desde el Arco de Triunfo y la Tumba al Soldado Desconocido, hasta la catedral de Notre Dame. Cuatro de los half-tracks de La Nueve fueron los elegidos para abrir el desfile de De Gaulle. Amado Granell encabezaba el cortejo, que recibía los vítores de una ciudadanía en júbilo. Quedaba claro el homenaje militar de De Gaulle a La Nueve y a los españoles que la componían. Pero a partir de ahí, la historia de estos republicanos que habían participado en la guerra civil con apenas 20 años y que se convirtieron en héroes bajo mando francés se silenció y se enterró voluntariamente con una capa de propaganda más fuerte que el cemento, precisamente en el país al que ayudaron a liberar.

 

Ya el día 25, el diario Libération abre en primera con una gran foto del interior del Ayuntamiento, en la que se ve a Amado Granell con el líder de la resistencia parisina. El nombre de Granell no es mencionado, nada se dice sobre los españoles ; el periódico habla de “soldados americanos”. La torpeza de los periodistas no es sorprendente, ni antes ni ahora, y Libération pudo haberse equivocado con los uniformes como los propios parisinos en la calle, pero lo que vino después estuvo bien pergeñado.

Hay palabras que quedan grabadas para la historia y pasan a formar parte de la memoria política de los pueblos. De Gaulle sabía lo que tenía que decir cuando lanzó su famosa proclama: “París, ultrajada, París, rota, París, martirizada, pero París liberada. Liberada por ella misma, liberada por su pueblo con el concurso de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la contribución de Francia entera. Es decir, de la única Francia, de la verdadera Francia, de la Francia eterna”.

La reescritura de la Historia 

Ni una palabra sobre los auténticos liberadores españoles. Poco importantes para el futuro, según De Gaulle, que debía enterrar la imagen de la Francia colaboracionista, ensalzar a una Resistencia francesa en la que participaron pocos franceses y hacer frente a los norteamericanos, por una parte, y a los comunistas locales, por otra. Gaullistas y comunistas decidieron, pues, que toda Francia había sido resistente y que sus soldados liberaron París.

Desde entonces, los historiadores franceses, los militares o los periodistas han ignorado el papel jugado por los republicanos españoles en la liberación de Francia. Un silencio de 70 años que pocas obras escritas han intentado romper. Entre ellas, el libro de Evelyn Mesquida La Nueve, ces republicains espagnols qui ont liberé Paris, publicado en español por Ediciones B con el título La Nueve, los españoles que liberaron París. La obra de Mesquida, que fue durante mas de 30 años corresponsal de Tiempo en la capital francesa, recoge la historia de La Nueve y, en especial, las entrevistas que la periodista hizo a algunos de los supervivientes de compañía. El testimonio de esos veteranos es una de las páginas mas emocionantes y tristes de la historia de Francia. Es, también, parte de la memoria de la trágica guerra civil española.

“Un deshonor para Francia”

“Si este año, por el 70 aniversario, Francia no los reconoce, será una vergüenza y un deshonor”. Así se expresa Evelyn Mesquida, que ha contactado con el Elíseo y el Ministerio de Defensa francés para instarlos a participar en el homenaje del 24 de agosto. Según el entorno de François Hollande, el presidente es muy sensible a la gesta de la Nueve, y así se lo han asegurado a Mesquida, que espera que el jefe del Estado dedique unas palabras a los españoles en un discurso que debe pronunciar el 25 de agosto.  Hay que recordar que Hollande ya se inclinó ante la bandera republicana hace dos años, en el consistorio parisino, con motivo del 68 aniversario de la gesta.

También desde el Ministerio de Defensa francés se promete un reconocimiento. Evelyn Mesquida no se fía. Hace años que recorre los archivos de Francia donde el papel de los españoles en la liberación de el país está escrito. Hace años que se topa con el silencio y la animosidad de los altos mandos militares.

La historia francesa de los españoles que partiparon en La Nueve no empieza en París. Comienza tras la derrota republicana y el comienzo del exilio. Cientos de miles de españoles, muchos de ellos combatientes republicanos, pasan la frontera de los Pirineos. Otros huyen en barco hacia las colonias francesas del otro lado del Meditarráneo. En una y otra parte, son encerrados en campos de concentración (por primera vez se les lamó así), donde son apaleados, pasan hambre, frío y sufren enfermedades. A los hombres se les ofrecen dos soluciones: ser devueltos a España o alistarse en la Legión francesa. Así, algunos miembros de La Nueve participaron en combates contra los alemanes antes de la debacle del ejército francés.

Una vez que Petain se alía con Hitler, los españoles intentan por todos los medios pasarse al ejército de de Gaulle, el ejército de la ‘Francia libre’. Muchos participaron en las batallas que han edificado la historia militar francesa en África: Cufra, El Alamein, Bir Hakeim… Los 146 que formaban parte de La Nueve fueron entrenados en Gran Bretaña antes de desembarcar en Normandía el 1 de agosto de1944.  Formaban parte de las tropas francesas comandadas por el general Patton. De ahí los uniformes del ejército norteamericano. Pero su lucha no acabó en París. Los miembros de La Nueve que quedaban con vida tras duros combates en Alsacia y Lorena fueron los primeros también en llegar al último refugio de Hitler, el Nido del Águila, en Berchtesgaden.

Una mayoría de anarquistas 

Que Francia ‘nacionalizara’ su Historia es injusto, pero políticamente comprensible. Como lo es también que la falta de apoyo a estos soldados exiliados se debe muy en parte a que eran en su mayoría anarquistas. Una mayoría de anarquistas comecuras, ateos y anticlericales que no dudaron en contribuir a la compra de una nueva estatua del Sagrado Corazón para la iglesia de la localidad de Ecouché, en Normandía. La vieja escultura fue destruida en los feroces batallas que libró La Nueve contra las tropas alemanas.

Francia no reconoció a los soldados españoles en parte porque eran anarquistas ‘comecuras’ (aunque llegaran a financiar una estatua católica en un pueblo de Francia)

Esos anarquistas, reacios a aceptar órdenes de militares franceses inexpertos o ineptos, respetaron y se ganaron el reconocimiento de Philippe François Marie de Hauteclocque, más conocido como el general Leclerc, un aristócrata católico y profundamente religioso al que los españoles llamaban ‘el patrón’.

Ese grupo de anarquistas enseñó un poco de dignidad también a los exaltados franceses que intentaban robar las botas a los soldados alemanes vencidos, o a los que maltrataban a las mujeres francesas que supuestamente habían confraternizado con el invasor. Para los soldados de La Nueve, esos que perseguían a las mujeres deberían haber luchado contra los alemanes y no quedarse esperando a que los liberaran.

“España es mi madre; Francia, mi novia” 

El único reconocimiento oficial para algunos miembros de La Nueve fueron las medallas y otros honores militares por su labor en el campo de batalla. Amado Granell, el teniente y segundo en el mando de la compañía, recibió del general Leclerc la Legión de Honor con estas palabras: “Si es cierto que Napoleón creó esta distinción para recompensar a los valientes, nadie la merece más que usted”. De Gaulle ofreció a Granell un puesto de comandante en el ejército francés si abandonaba su nacionalidad. Granell le respondió negativamente, arguyendo que “amaba a España como una madre y a Francia como una novia”. Socialista próximo a Largo Caballero, hizo de intermediario entre su partido y Juan de Borbón para facilitar la instauración en España de un sistema monárquico democrático. Granell, entrevistado por primera vez en España en 1970 por Vicente Talón para el diario Pueblo, murió en España en un accidente de tráfico en 1972.

Amado Granell.Amado Granell.

Granell fue el oficial español de mayor grado en La Nueve, pero eso no puede hacer olvidar los nombres de los españoles de la compañía que dejaron su vida desde el desembarco en Normandía el primero de agosto del 44 hasta la capitulación alemana. El libro de Evelyn Mesquida es un homenaje a todos ellos. De los 146 que salieron de Gran Bretaña para “liberar a Europa del fascismo”, quedan hoy dos con vida: el barcelonés Luis Royo, que reside en Cachan, cerca de París, y el almeriense Rafael Gómez, que vive en un pueblo cerca de Estrasburgo. Royo, Gómez, el asturiano Manuel Fernández, los gallegos Víctor Lantes y Cariño López, el valenciano Germán Arrúe, el santanderino Faustino Solana, los barceloneses hermanos Pujol, el madrileño Antonio Van Baunberghen, formado en el Instituto Libre de Enseñanza o el aragonés Martín Bernal, torero conocido como ‘Larita II’ antes de la guerra de España, pensaron, hasta el último momento, como el resto de la compañía, que tras la victoria en Francia y Alemania los aliados los ayudarían a combatir en España.

Desde que cruzaron la frontera en el 39 no tenían otro objetivo. Los dos supervivientes lo atestiguan. Rafael Gómez, que conducía el half-track ‘Don Quijote’ recuerda que la noche de la liberación de París todos durmieron pensando que “la liberación de España estaba próxima”. Luis Royo, que guiaba el ‘Madrid’, reconoce que él nunca pensó que luchaba por Francia, sino por la libertad. Ambos tuvieron que renunciar a su sueño e integrarse en la sociedad francesa de posguerra. Ni sus compañeros de trabajo ni sus vecinos supieron nunca que esos dos extranjeros habían arriesgado su vida por Francia. El primer reconocimiento político oficial lo recibieron hace diez años, gracias al apoyo de la hoy alcaldesa de París, Anne Hidalgo. 70 años antes de la llegada al Ayuntamiento de esta gaditana, otros españoles ya habían hecho historia en el mismo lugar. Si Francia vive desde entonces en democracia y en libertad es, en parte, gracias a ellos.

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