Latest Entries »


ABC.es

  • Mide más de mil millones de años luz de extensión y en su interior no hay «nada»

La Vía Láctea se encuentra al borde de un gran vacío – Archivo

La Vía Láctea, nuestra galaxia, junto a todas sus compañeras, se encuentra en el borde mismo de un enorme vacío de más de mil millones de años luz de extensión y en cuyo interior no hay “nada”. Esa es la extraordinaria conclusión presentada por un grupo de cosmólogos en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra estos días en Austin, Texas.

Ya en 2013, un estudio elaborado por la astrónoma Amy Barger y su entonces estudiante Ryan Keenan, de la Universidad de Winsconsin-Madison, mostraba que la galaxia en que vivimos, en el contexto de las estructuras a gran escala del Universo, reside justo en los límites de un gigantesco vacío, una oscura y enorme región de espacio que contiene muchas menos galaxias, estrellas y planetas de lo que podemos ver en nuestro vecindario cósmico más inmediato.

Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por otro astrónomo de la misma Universidad, también estudiante de Barger, no solo confirma la idea de que todos nosotros vivimos en el mayor de los vacíos conocidos hasta ahora en el Universo, sino que, además, ese hecho ayuda a reconciliar el aparente desacuerdo entre los dos modos que hay de medir la constante de Hubble, que los cosmólogos utilizan para describir la velocidad a la queel Universo se expande.

La citada discrepancia se produce por el simple hecho de que los resultados varían según cuál sea la técnica empleada para medir la expansión. “Pero independientemente de qué técnica se esté usando -afirma Ben Hoscheit, autor de la investigación- se debería obtener el mismo valor para la tasa de expansión actual. Afortunadamente, el hecho de vivir en un vacío nos ha ayudado a resolver esa discrepancia”.

La razón para ello es que un vacío así, con mucha más materia fuera tirando gravitatoriamente, puede afectar a las medidas de la constante de Hubble que se obtengan con una técnica que utiliza supernovas (relativamente cercanas). Por el contrario esa misma gravedad no tendrá efecto alguno sobre la medición si ésta se ha llevado a cabo usando la técnica que usa el Fondo Cósmico de Microondas (CMB), la radiación residual del Big Bang, que permea por igual todo el Universo.

Para Hoscheit, ambas técnicas son correctas, pero la que se basa en la observación de supernovas nos da un resultado “local”, mientras que la basada en el CMB nos ofrece resultados “cósmicos”.

Un queso de Gruyere

El trabajo se encuadra en el enorme esfuerzo que los cosmólogos están llevando a cabo para comprender mejor la estructura del Universo en que vivimos. Sabemos que, a una escala enorme, el Universo tiene el aspecto de un queso de Gruyere, o de una enorme tela de araña en 3D en el que la materia “normal” se distribuye en agujeros y filamentos. Los filamentos estan hechos de cúmulos y super cúmulos de galaxias, que a su vez están formadas por miles de millones de estrellas, gas, polvo y planetas. Y toda esa materia “normal” apenas supone el 5% de la masa total del Universo. El 95% restante, que no puede ser observado directamente, está hecho de materia y energía oscuras.

El “agujero” que contiene la Vía Láctea (y a nosotros con ella) es conocido como el “vacío KBC” (por Keenan, Barger y Lennox Cowie, de la Universidad de Hawaii), y es verdaderamente enorme. De hecho, es siete veces mayor que la media de otros vacíos observados, y tiene un radio de cerca de mil millones de años luz. Por ahora, es el mayor vacío conocido por la Ciencia.

Las primeras estimaciones de Keenan, de acuerdo con las de Barger, sostenían que el vacío KBC tenía la forma de una esfera, con una “cáscara” de grosor creciente hecha de galaxias, estrellas y materia de otros tipos. Algo así como una descomunal pompa de jabón con toda la materia concentrada en la superficie y casi totalmente vacía por dentro. Ahora, Hoscheit afirma en su nuevo análisis que esa visión parece confirmarse, ya que no queda descartada por ninguna otra evidencia observacional.

Por supuesto, observar la realidad en una escala tan enorme es algo que entraña para nosotros una gran dificultad. Sería como pedirle a una bacteria que dedujera que vivimos en la Tierra, y que ésta forma parte del Sistema Solar.

En palabras de Amy Barger, “resulta extremadamente difícil encontrar soluciones consistentes a partir de varias observaciones diferentes. Y lo que Ben (Hoscheit) ha demostrado es que el perfil de densidad medido por Keenan es consistente con las observaciones cosmológicas”.

O dicho en otras palabras, Hoscheit no ha podido encontrar objeción alguna, ni obstáculo observacional que vaya en contra de la conclusión de que la Vía Láctea reside en el borde mismo de un gigantesco vacío. Un vacío que, además, ha permitido resolver las discrepancias que existían al usar diferentes técnicas para medir la velocidad a la que el Universo se expande.


ABC.es

  • La misión ha localizado durante el último año un centenar de objetos celestes hasta ahora desconocidos, una treintena en el vecindario de nuestro planeta

Los objetos seguidos por Neowise en tres años de misión. Los círculos verdes representan los objetos cercanos a la Tierra (asteroides y cometas que vienen dentro de 1,3 unidades astronómicas del Sol; una unidad astronómica es la distancia de la Tierra al Sol). Los cuadrados amarillos son cometas. y los puntos grises representan todos los otros asteroides, que están en su mayoría en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. Se muestran las órbitas de Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. – NASA/JPL-Caltech/UCLA/JHU

La misión Neowise (Near-Earth Object Wide-Field Infrared Survey Explorer) de la NASA, dedicada a localizar, caracterizar y rastrear asteroides y cometas que se acercan a la Tierra, ha descubierto en su tercer año en funcionamiento nueve asteroides potencialmente peligrosos para nuestro planeta. En total, durante este último año la nave espacial ha identificado 97 objetos celestes hasta ahora desconocidos. De ellos, 28 eran objetos cercanos a la Tierra; 64, asteroides del cinturón principal y cinco, cometas.

La nave espacial ha caracterizado un total de 693 objetos cercanos a la Tierra desde que la misión fue reiniciada en diciembre de 2013. De ellos, 114 son nuevos (Puedes ver un vídeo aquí). «Neowise no sólo descubre asteroides y cometas previamente desconocidos, sino que proporciona excelentes datos sobre muchos de los que ya están en el catálogo», dice Amy Mainzer, investigadora principal de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California.

Los objetos cercanos a la Tierra (llamados NEOs, por sus siglas en inglés) son cometas y asteroides que han sido empujados por la atracción gravitatoria de los planetas de nuestro sistema solar en órbitas que les permiten entrar en la vecindad de la Tierra. Diez de los objetos descubiertos por Neowise en el último año han sido clasificados como asteroides potencialmente peligrosos, en función de su tamaño y sus órbitas. El pasado año, fueron ocho las rocas de este tipo localizadas. Su seguimiento resulta fundamental para poder prevenir futuros impactos, ya que el golpe contra la atmósfera de, por ejemplo, una roca de apenas diez metros puede causar una explosión equivalente a tres bombas atómicas.

Un cometa raro

La capacidad de Neowise para recoger información es magnífica. También durante su tercer año, la nave captó más de 2,6 millones de imágenes de infrarrojo del cielo. Unidas a las conseguidas en los dos primeros años de la misión, completan un solo archivo que contiene aproximadamente 7,7 millones de conjuntos de imágenes y una base de datos de más de 57.700 millones de detecciones de código extraídas de esas imágenes.

Las imágenes también contienen atisbos de objetos raros, como el cometa C/2010 L5 WISE. Una nueva técnica para conocer el comportamiento de los cometas mostró que este en particular experimentó una breve explosión a su paso por el sistema solar interior.

«Los cometas que tienen arranques bruscos no se encuentran comúnmente, pero esto puede deberse más a la naturaleza repentina de la actividad que a su rareza inherente», dice Emily Kramer, autora principal del artículo sobre el estudio de Neowise. «Es muy bueno para los astrónomos ver y recoger datos de cometas cuando sucede un estallido, pero dado que la actividad es tan efímera, simplemente les podría pasar por alto la mayor parte del tiempo».

La nueva técnica identifica el tamaño y cantidad de partículas de polvo en el entorno del cometa, y cuándo fueron expulsadas de su núcleo, revelando la historia de su actividad. De esta forma, futuros estudios de todo el cielo podrán ser capaces de encontrar y recoger datos sobre más estallidos de cometas cuando sucedan.

Originalmente llamada WISE, la nave espacial de la NASA fue lanzada en diciembre de 2009. Entró en estado de hibernación en 2011 después de completar su misión astrofísica primaria. En septiembre de 2013, se reactivó, se le renombró Neowise y se le asignó una nueva misión: identificar la población de objetos potencialmente peligrosos cercanos a la Tierra. Neowise también caracteriza las poblaciones más distantes de asteroides y cometas para proporcionar información sobre sus tamaños y composiciones. Es nuestro vigilante en el espacio.


El Mundo

El verano astronómico se iniciará en el Hemisferio Norte el día 21 de junio a las 6.24h hora peninsular (5.24h en Canarias), momento en el que el Sol se encontrará exactamente en el Trópico de Cáncer. Ese día, el más largo del año, durará en Madrid 15 horas y 3 minutos, mientras que la noche apenas llegará a las 9 horas. En el solsticio de verano, al mediodía, el Sol alcanza su máxima elevación sobre el horizonte. Esta posición tan alta no cambia apreciablemente durante varios días, y de ahí proviene el término solsticio que significa Sol quieto.

El plenilunio tendrá lugar el día 9 en la constelación de Sagitario, mientras que el novilunio será el 24 con nuestro satélite en Cáncer. La Luna se encontrará en el apogeo (punto de mayor distancia a la Tierra) el día 8, a 406.406 kilómetros de distancia, y en el perigeo (punto de mayor acercamiento a la Tierra) el día 23, a 357.931 kilómetros.

Este mes tendremos a Venus como lucero matutino y a Júpiter como lucero vespertino, ambos muy brillantes dominando el cielo al amanecer y al atardecer, respectivamente. Marte también será visible al atardecer hasta mediados de mes.

Pero el planeta protagonista del mes será Saturno, que se observará durante toda la noche, del Este al Oeste y todas las noches del mes. El gigante de los anillos pasará por la oposición el jueves 15 de Junio en la constelación de Ofiuco. Esa noche será la mejor para observarlo, pues se encontrará a su distancia mínima a la Tierra y con una iluminación solar frontal. En esa noche, Saturno recorrerá toda la bóveda celeste levantándose por el Este, justo cuando se ponga el Sol, para acostarse por el Oeste al amanecer. Esta oposición es particularmente interesante para observarlo pues los anillos se encuentran ahora con una inclinación máxima respecto de la visual, mostrándonos todos sus detalles y las divisiones entre ellos, en una configuración que tan solo sucede cada 15 años.

Pero, aunque Saturno se encuentre a su distancia mínima, aún así, se trata de una distancia enorme: unos 1.350 millones de kilómetros (la luz tarda unos 75 minutos en recorrer esta distancia). Por lo que ni siquiera en ese día es posible admirar sus anillos a simple vista, ni con unos prismáticos normales. Para ver los anillos y las grandes bandas nubosas que recorren la superficie del planeta hay que recurrir a un telescopio que tenga al menos 30 aumentos. Con un gran telescopio se pueden distinguir también las divisiones entre los anillos y las numerosas lunas (entre ellas Titán) que rodean al planeta. A simple vista, podremos observar una bella estampa el viernes 9 y el sábado 10, tras el crepúsculo, a eso de las 22h, cuando Saturno se encontrará muy próximo a la luna llena.

Finalmente, les proponemos otra cita con el cielo en la madrugada de los días 20 y 21 del mes, a eso de las 5.30h en Madrid, por el horizonte Este, cuando Venus se encontrará muy cerca del delicado filo de la luna menguante y las Pléyades serán también observables un poco más a la izquierda según miramos al cielo. El inicio del verano es un buen momento para disfrutar de las noches y contemplar el firmamento, las horas de oscuridad no son muchas, pero amables por las suaves temperaturas que invitan a disfrutar del aire libre y del cielo nocturno.

*Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN).


ABC.es

  • Después de su victoria en las Termópilas, el monarca se sintió libre de avanzar con su mastodóntico ejército hacia Atenas e iniciar el saqueo del Ática arrasando los santuarios de la Acrópolis ateniense. Ninguno de los autores griegos que le presentaban como un hombre débil, mujeriego y controlado por los eunucos podían disimular que, en verdad, sentían fascinación por sus riquezas y su poder

Leónidas y Jerjes I en una escena de la película «300»

Jerjes I es representado por la tradición griega como uno de esos reyes asiáticos degenerados, excesivos, esclavistas y dados al lujo extremo que demostraban que la democracia ateniense era el mejor sistema político posible. Una suerte de titán loco capaz incluso de castigar a las fuerzas naturales que se interponían en sus planes. El historiador griego Herodoto narra que el rey persa ordenó dar 300 latigazos a las aguas del estrecho de Helesponto porque le impedían cruzar a su ejército y a él. «Agua amarga, este castigo te da el Señor porque te has atrevido contra él, sin haber antes recibido de su parte la menor injuria. Entiéndelo bien, y brama por ello; que el rey Jerjes, quieras o no quieras, pasará ahora sobre ti. Con razón veo que nadie te hace sacrificios, pues eres un río pérfido y salado», exclamó el persa según las crónicas helenas.

Pero más allá de la figura literaria del rey degenerado que acaba pagando cara su arrogancia, ¿cuánto sabemos de ese monarca obsesionado con conquistar la Grecia continental? En sus 21 años de reinado Jerjes trató de continuar con los planes expansionistas de su padre Darío, así como su enemistad con Atenas, Esparta y las otras polis griegas que no aceptaban su hegemonía en Asia Menor. A pesar de no ser el primogénito, su padre le designó a él para que heredara la corona por delante de su medio hermano Artabazanes. En su lecho de muerte Darío I le pidió, según la leyenda, que vengara la derrota sufrida en la batalla de Maratón, durante la Primera Guerra Médica (490 a. C.), y la intromisión ateniense en la Revuelta jónica en Asia Menor.

La mejor entrada a Grecia: las Termópilas

A Jerjes no le costó mucho prepararse para la guerra. La expansión y la conquista estaban en el ADN persa. Los persas se habían levantado contra la todopoderosa Babilonia, allá por el siglo VI a. C., con su rey Ciro II al frente. Con más astucia que recursos, los persas plantaron cara a sus sojuzgadores y de su victoria nació un imperio aún mayor del soñado por los babilonios. Los reyes que sucedieron a Ciro: Cambises, Darío y Jerjes, consiguieron engrandecer su imperio desde Asia Menor hasta la India. No en vano, en su afán expansivo se toparon con una piedra en el camino, la Grecia continental que, escudada por el mar Mediterráneo y una infantería superlativa, lograron rechazar las invasiones persas.

Antes de la campaña griega, en el 486 a.C., Jerjes (designado en la Biblia como «Asuero») debió enfrentarse a las habituales revueltas que seguían a la muerte de aquellos dueños de imperios tan heterogéneos. Asumió el poder luego de una guerra civil con Bardiya, esto es, un miembro de otra rama de la dinastía aqueménida.

Tras pacificar Egipto y las revueltas producidas en Babilonia, emprendió la conquista griega instigado por su primo Mardonio. Más allá del mito de los 300 espartanos defendiendo heroicamente las Termópilas, lo cierto es que la campaña no pudo empezar con mejor pie para los intereses persas. Uno de los reyes espartanos, Leonidas, presentó una insuficiente y luego mitificada defensa en el desfiladero de las Termópilas que únicamente duró dos días. Al final los espartanos fueron masacrados y Jerjes ordenó que le cortaran la cabeza al rey griego para colocarla en una pica. Pretendía así hundir la moral de las filas griegas, que en Termópilas perdieron más de 1.500 hombres. En contrapartida, Jerjes perdió probablemente más de 1.000 hombres, aunque la leyenda eleva esta cifra hasta los 20.000.

Otro éxito persa similar aconteció en la batalla naval de Artemisio, donde la resistencia griega apenas duró tres días, aunque en este caso los persas perdieron cientos de barcos. El poeta tebano Píndaro comentó que en Artemisio fue «donde los hijos de Atenas colocaron la primera piedra de la libertad» y no con el sacrificio de los 300.

Después de sus victorias en las Termópilas y en Artemisio, Jerjes se sintió libre de avanzar con su mastodóntico ejército (las fuentes antiguas hablan de cientos de miles de hombres, lo cual es exagerado hasta el extremo) hacia Atenas e iniciar el saqueo del Ática arrasando los santuarios de la Acrópolis ateniense. La ciudad había sido evacuada previamente por orden de Temístocles, de manera que el ejército persa solo tuvo que enfrentarse a la guarnición de la Acrópolis, mientras las fuerzas espartanas y atenienses establecían su última línea de resistencia en el istmo de Corinto y el golfo Sarónico.

Habiendo humillado a Atenas, Jerjes sintió que la obra de su padre estaba cerca de cumplirse. A sus 32 años, Jerjes era descrito como un conquistador alto y apuesto, al estilo de su abuelo materno Ciro II. «Héroe entre reyes», «El Rey que es un verdadero hombre»… Sus exagerados sobrenombres daban fe de la dimensión de un rey que, según la Biblia, «gobernó 127 provincias desde la India hasta Cush», el mayor imperio hasta entonces. Una moneda de oro puro con él representado armado de un arco y una lanza, «el darico», se convirtió en el «dólar» de su tiempo, el primero en adquirir esa dimensión internacional.

En este sentido, los autores griegos le presentan como un rey dado al lujo y a creerse por encima de los dioses. Solo con propaganda podían combatir su enorme superioridad de tropas y riquezas. Como explica Nic Fields en «La leyenda de los 300: Termópilas» (Osprey Ediciones), en su campaña en Grecia Jerjes y sus ingenieros dieron una exhibición logística inédita: mejoraron las carreteras para permitir el avance del ejército persa, construyeron un canal tras el monte Atos, tendieron un puente sobre el río Helesponto y abrieron depósitos de alimentos para mantener a miles de hombres alimentados.

La propaganda griega contra Jerjes

Y no solo de obras militares vivió su reinado. Jerjes I fue recordado en la memoria persa como un gran constructor y promotor de obras públicas. Las terrazas de Persépolis se completaron durante su reinado, siendo su sala de audiencias, con relieves de piedra caliza, una muestra cumbre de la grandiosidad del Imperio persa. Se conoce, además, que el monarca envió a sátrapas a intentar la circunnavegación de África por primera vez. De tal manera que ninguno de los autores griegos que le presentaban como un hombre débil y controlado por las mujeres y los eunucos podían disimular que, en verdad, sentían fascinación por sus riquezas y su poder. A su capacidad de movilizar fuerzas lo llamaron «hubris», arrogancia ante los dioses; y a sus éxitos siempre los dibujaban en medio de una corte llena de intrigas y decadencia moral.

Así y todo, el ejército persa sí contaba con ciertas limitaciones respecto a los griegos. Las huestes de Jerjes estaban compuestas de soldados de diferentes procedencias, que no hablaban las mismas lenguas y no tenían la costumbre de combatir juntos. Si bien tenían la superioridad numérica de su parte, su falta de coordinación y su pobre armamento les hacían vulnerables frente a los hoplitas. Los escudos de mimbre y lanzas cortas eran su punto débil, mientras que su caballería era sensible frente al erizado de lanzas que era la falange griega.

De sus tropas de élite, los inmortales, su ventaja era que todos ellos eran persas y gozaban de una posición estable en el aparato imperial, si bien estaban peor equipados y peor entrenados que sus equivalentes griegos. En total eran unos 10.000 hombres, entre los cuales había además un «Hazarabam» (1.000 combatientes) cuyos miembros eran seleccionados para ser la guardia privada del rey persa.

En lo que no exageraba Herodoto era en la ingente cantidad de intrigas por metro cuadrado en la corte persa. Jerjes se pasó sus últimos años combatiéndolas

La suerte de Jerjes y sus ejércitos en Grecia duraron hasta el verano de 480 a. C. cuando fueron derrotados en la batalla de Salamina. La flota persa luchó contra los griegos, sobre todo atenienses, en los términos que éstos más deseaban. Más de 200 embarcaciones persas fueron aquel día hundidas en una franja de agua demasiado estrecha para hacer valer su superioridad numérica, si es que la conservaban, siendo aquello el principio del fin de la invasión persa. Aunque la guerra aún se alargó debido a las diferencias entre las distintas ciudades estado, en verdad los persas erraron en sus siguientes movimientos terrestres y Grecia pudo expulsar al fin a los bárbaros.Jerjes se tuvo que retirar hacia Asia junto con gran parte de su ejército tras Salamina, dejando a su general Mardonio y a sus mejores tropas para intentar completar la conquista de Grecia. En su ausencia, la batalla terrestre de Platea mostró de nuevo la superioridad de los hoplitas sobre los soldados orientales, aunque a esas alturas ya no estaba tan claro que los persas fueran mayores en número.

En lo que no exageraba Herodoto era en la ingente cantidad de intrigas por metro cuadrado que poblaban la corte persa. Jerjes se pasó sus últimos años combatiéndolas. En el año 465 a.C, el Gran Rey y su hijo mayor fueron asesinados en su palacio durante un golpe de estado palaciego. Artabano, comandante de la guardia real, dirigió el intento de destronar a los aqueménidas y colocar a sus siete hijos en posiciones clave del gobierno. Según una de las versiones griegas, Artabano engañó a otro de los hijos de Jerjes, Artajerjes, para que matara a su hermano mayor, pero al final descubrió la verdad y castigó a los asesinos de su padre. Él heredó el trono del que todavía era el mayor imperio conocido.

Si Ciro II y sus descendientes habían encabezado la expansión del imperio; con Jerjes llegó la estabilización imperial, y no, como presumen las fuentes helenas, la decadencia persa. Sus sucesivas derrotas en la Grecia continental no impidieron que durante el siglo y medio siguiente aún mantuviera el Imperio persa el control bajo la mayor parte de los estados helenos de Asia Menor y siguiera tomando parte con oro o con métodos sibilinos en los conflictos entre las grandes polis griegas.


El Mundo

Dintel y vista general del templo MINISTERIO DE ANTIGÜEDADES EGIPCIO

Un dintel de granito rojo que ha permanecido varios milenios anegado por el agua y que debía decorar los accesos al templo de Herishef, el dios de la fertilidad. Es el primer hallazgo real de la misión española con más solera de Egipto, que excava desde hace más de medio siglo la inmensidad de Heracleópolis Magna, una ciudad con 3.000 años de historia.

“Es un dintel enorme, de tres metros de longitud, que posiblemente perteneció a la puerta de entrada del templo del faraón Sesostris II“, relata a EL MUNDO la egiptóloga María del Carmen Pérez Die, conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional y directora de la misión española en Heracleópolis Magna, un yacimiento enclavado en la localidad de Ehnasya el Medina, en el Medio Egipto.

El granito, descubierto a lo largo de la última campaña, desarrollada el pasado marzo, arroja nuevas pesquisas sobre el páramo. “Es la primera vez que encontramos un monumento real en la excavación asociado al templo de la deidad local, que era el dios universal, creador y de la fertilidad. Lo que nos indica que Sesostris II fue quien organizó la zona cercana del Fayum y tuvo interés por este recinto. De hecho, se enterró en la zona de Lahun en una pirámide que se ubica a 10 kilómetros de Heracleópolis Magna”.

Las pistas que han conducido a la asociación del santuario, de 100 metros de largo y 25 de ancho, con Sesostris II (1895-1889 a. C) se hallan en el dintel, tallado con dos cartuchos del monarca que cultivó las buenas relaciones con los poderosos nomarcas locales. “Lleva el nombre personal y de coronación del rey. Es un hallazgo muy importante porque se demuestra que estuvo implicado en la reconstrucción que el monarca realizó en El Fayum“, recalca Pérez Die, al frente desde 1984 de una excavación formada por nueve especialistas y 60 obreros.

Heracleópolis Magna, el yacimiento en el que España trabaja desde la concesión del Gobierno egipcio en 1966 tras la campaña de salvamento de Nubia y la construcción de la presa de Asuán, fue capital del XX Nomo o provincia del Alto Egipto, llamada Naret Hentet o Naret Superior, y está situada cerca del Bahr el Yusuf, brazo del Nilo que desemboca en el Fayum. La labor española, centrada en el suroeste de la vieja urbe, es uno de los yacimientos más grandes que se horadan actualmente en la tierra de los faraones.

El hallazgo ha sido una victoria contra el agua. “En el lugar que trabajamos hay mucha agua procedente del nivel freático. Todos los años estamos inundados y la excavación resulta muy complicada. Los egipcios han diseñado este año un sistema de drenaje que ha funcionado y que ha rebajado el nivel del agua unos 80 centímetros”, explica la arqueóloga. “Hasta ahora habíamos excavado niveles más modernos de la época de Ramsés II en el templo de Herishef pero la disminución del agua ha multiplicado las posibilidades”.

La misión ha localizado niveles de construcción que corresponden a las épocas en las que gobernaron Tutmosis III (1479 – 1425 a.C.) y Ramsés II (1279 – 1213 a.C.). “Sabíamos que el faraón Tutmosis III había pasado por allí pero hasta este año no hemos tenido constancia de lo que influyó”, desliza Pérez Die. “El estudio de la cerámica, que aparentemente no es nada, nos ha dado toda la información del mundo”, añade quien barrunta ahora convertir el templo en un museo al aire libre.

“Estamos preparando la reconstrucción virtual en función de lo que tenemos y los paralelos. El templo fue hallado a principios del siglo XX pero ha sido muy expoliado desde entonces. También nos hemos dado cuenta de que los propios romanos hicieron de las suyas en el recinto”, comenta la “mudira” (directora, en árabe) del proyecto. “Nuestro objetivo es hacer un museo al aire libre. Hay muchas esculturas que hemos encontrado caídas con fragmentos de inscripciones”, admite.

“Aparte de protegerlas de la humedad colocándolas en unos pedestales especiales que hemos construido, queremos que sea un lugar abierto a las visitas con un recorrido propio porque es un templo egipcio como cualquier otro, con sus pilones y salas”, detalla Pérez Die, feliz por haber localizado el esqueleto del complejo. “Este año hemos encontrado la base fundacional de los pilones de los que no teníamos información alguna. Ahora se entiende perfectamente el templo”.

Heracleópolis Magna, emplazado en la provincia de Beni Suef, a unos 150 kilómetros al sur de El Cairo, ha sido una cantera de la hoy próspera egiptología española. Entre 1966 y 1979 se efectuaron hasta seis campañas dirigidas por Martín Almagro Basch, con Jesús López y Francisco Presedo como directores de campo. Hasta 1980 la legislación y los acuerdos con Egipto permitían el reparto de los hallazgos. Algunas de las piezas procedentes del yacimiento se exhiben actualmente en las vitrinas del Museo Arqueológico Nacional. “Es una ciudad impresionante que tiene de todo. Allí donde excavas encuentras algo”, reconoce Pérez Die.


El Mundo

  • El ADN de los cuerpos embalsamados revela el parentesco de los pobladores del Nilo
  • Los antiguos egipcios están más emparentados con las poblaciones de Oriente Próximo, mientras que los actuales lo están con poblaciones subsharianas

 

Sarcófago de Tadja encontrado en Abusir el-Meleq NATURE COMMUNICATIONS

La genética supone un arma poderosa para establecer relaciones de consanguinidad. A partir de un pequeño frotis de la boca los científicos realizan sin mayores problemas el análisis de nuestro material genético mediante técnicas convencionales para proceder a su estudio. Extraer el ADN de un habitante de otra época y poder estudiarlo, requiere sin embargo de unas técnicas más sofisticadas que solo se pueden aplicar cuando ese ADN ha llegado inalterado hasta nosotros.

Encontrar estas marcas y poder observar el paso de las civilizaciones en los genes de sus habitantes es el objetivo de un equipo de investigadores del Instituto Max Plank , que ha analizado el ADN de las momias del antiguo Egipto en busca de la huella genética que dejaron a su paso otros pobladores, como los de la época de Alejandro Magno.

El estudio aporta sin embargo otro tipo de relaciones y concluye que los egipcios del pasado están más emparentados con las poblaciones de Oriente Próximo de lo que los egipcios modernos lo están ahora, una relación que ha podido diluirse con el tiempo debido a las constantes interacciones producidas en el Mediterráneo entre las culturas africanas, asiáticas y europeas desde la época anterior a Cristo. Los egipcios actuales han adquirido por otro lado un aporte genético subsahariano después del periodo romano.

Los investigadores, que han publicado sus conclusiones en la revista Nature Communications, usaron el ADN mitocondrial (el que se conserva en una parte de la célula distinta al núcleo) de 90 individuos de la antigüedad procedentes del yacimiento arqueológico de Abusir el-Meleq y el genoma completo de tres momias de la época pre-ptolemaica, ptolemaica y romana, cubriendo así un periodo de 1.300 años.

El cálido clima de Egipto, los altos niveles de humedad de muchas tumbas y los productos químicos utilizados en las técnicas de momificación contribuyen a la degradación de este ADN y a que su conservación en las momias egipcias sea poco probable. No obstante, la aplicación de técnicas modernas de secuenciación y nuevos métodos de autentificación de ADN antiguo ha contribuido al éxito de este estudio y entender el parentesco de las antiguas poblaciones egipcias a partir de unos restos que datan del año 1.400 a.C. al año 400 d.C.

A modo de investigación arqueológica a nivel molecular, el equipo liderado por el genetista Johannes Krause quería identificar si los relatos que conocemos por la historia sobre la conquista y el dominio de las civilizaciones habían dejado alguna marca en los genes de estas poblaciones. “Queríamos probar si la conquista de Alejandro Magno y otras potencias extranjeras ha dejado una huella genética en la población egipcia antigua”, ha explicado en una nota de prensa Verena Schuenemann, coautora del grupo de investigación de Krause, en el que también participa la Universidad de Tubinga en Alemania.

El estudio ha revelado sin embargo que los antiguos egipcios están relacionados con las poblaciones del Levante del pasado, así como con los habitantes del neolítico de la Península de Anatolia y Europa. “La genética de la comunidad de Abusir el-Meleq no sufrió ningún cambio importante durante los 1.300 años que hemos estudiado, lo que sugiere que la población estuvo relativamente poco afectada a nivel genético por la conquista y el dominio extranjeros“, ha afirmado Wolfgang Haak, del Instituto Max Planck.

Los datos que aporta el grupo de Krause apuntan además a que los egipcios modernos comparten aproximadamente un 8% más de ancestros con las poblaciones africanas subsaharianas que con los antiguos egipcios. “Esto sugiere un aumento en el flujo de genes subsaharianos en Egipto en los últimos 1.500 años”, ha añadido Stephan Schiffels, coautor del estudio.

La mejora de la movilidad a lo largo del río Nilo, el aumento del comercio a larga distancia entre el África subsahariana y Egipto y la trata de esclavos transahariana que comenzó hace aproximadamente 1.300 años pueden estar detrás de estos resultados.


ABC.es

  • En «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena) se analizan los principales episodios del conflicto entre la Inglaterra de Isabel I y la España de Felipe II

Solo un año después de que la llamada Armada Invencible de Felipe II se estrellara en las costas británicas tuvo lugar un contraataque inglés, la Contraarmada, con una cifra de bajas y barcos movilizados similar al caso español. ¿Por qué casi nadie conoce este fracaso inglés y si la Gran Armada española? ¿Y por qué el tratado que puso fin a la guerra fue favorable a España si lo único que trascendió al paso de los siglos fueron los éxitos ingleses? En el libro «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena), Rubén Sáez Abad responde a muchas de estas preguntas y analiza los principales episodios de este conflicto tan recurrente en el imaginario popular. Este autor especializado en historia militar y en asedios firma un nuevo monográfico de la espectacular serie de Guerreros y batallas con la que esta pequeña editorial trata de recuperar episodios olvidados de nuestro pasado.

¿Cuáles son las razones que llevaron a Inglaterra y al Imperio español a iniciar una guerra abierta?

La guerra se había hecho inevitable desde hace mucho tiempo. Eran muchos y variados los motivos del enfrentamiento, desde económicos a religiosos…. La lucha entre el catolicismo y el protestantismo tuvo a ambos países de protagonistas y rivales desde que la muerte de la segunda esposa de Felipe II, María Tudor, devolvió el protestantismo a las Islas británicas con el ascenso al poder de su hermanastra Isabel. Además, la guerra de corso en el Caribe español llevaba activa desde hace décadas con graves consecuencias para España.

 

Al fin y al cabo Inglaterra estaba desafiando a la potencia hegemónica, ¿fue un error de Isabel I de Inglaterra el estirar hasta tal punto la hostilidad entre ambos países?

No hay que considerarlo un error. Inglaterra apoyaba a los enemigos de España, con tropas y dinero desde hace décadas, y anhelaba las riquezas de América. Ellos trataron de aprovechar con sus maniobras la coyuntura del momento, donde la guerra de Flandes entre España y las provincias rebeldes estaba completamente estancada. No es que desafiaran a la potencia hegemónica; es que se aprovecharon de sus debilidades para sacar tajada.

La guerra duró casi veinte años pero hoy en día solo es recordada por el episodio de la Armada Invencible, esto es, la flota que Felipe II envió para trasladar al Ejército de Flandes a Inglaterra y tratar de derrocar a Isabel.

Es el episodio más conocido porque no hemos sabido vender nuestras victorias y la propaganda inglesa ha ocupado este vacío. La mal llamada Armada Invencible es el episodio principal en cuanto a España, pero al año siguiente de este fracaso Inglaterra envió a la península también una armada con consecuencias nefastas, la Contraarmada. Lo que pasa es que ese episodio se trató de ocultar durante siglos. Las consecuencias de este fracaso y de otros posteriores se dejaron ver en la paz que puso final al conflicto, el Tratado de Londres. La guerra no la debió perder España si luego el tratado le favorecía…

En cualquier caso, ¿cuáles fueron las causas de que esta llamada Armada Invencible fracasara en sus objetivos?

Lo primero que hay que saber es que fueron muy pocos los barcos hundidos en los combates. Las causas del fracaso son múltiples, si bien la principal es que era una flota muy heterogénea, con barcos de distinto tonelaje y prestaciones. Por un lado estaban los galeones portugueses de la carrera de Indias, que eran muy poderosos pero lentos; luego había galeras y galeazas muy valiosas en el Mediterráneo pero inadecuadas para estas otras aguas. A nivel táctico el error es que España planteó una guerra de abordaje y por eso embarcó a un número tan alto de arcabuceros en la expedición; no obstante, luego tenían poca capacidad de luchar a larga distancia.

Por último, el elemento que más condicionó la empresa es que combatían muy lejos de las bases logísticas españolas, mientras que los ingleses podían disparar toda su pólvora y recargar luego en la costa.

¿El plan español era factible en alguno de los escenarios planteados?

La cuestión nunca resuelta es cómo se iba a producir el enlace entre las tropas terrestres del Ejército de Flandes y la armada procedente de España a cargo de Medina-Sidonia. El Imperio español no contaba con ningún puerto en ese momento en los Países Bajos tan grande cómo para albergar una flota así y eso obligaba a que las tropas terrestres tuvieran que embarcar en barcazas casi en mar adentro. Para que tuviera éxito la empresa de Felipe II lo primero hubiera sido que las tropas españolas en Flandes hubieran conquistado un puerto y desde allí embarcado en la escuadra. En este sentido, la línea de comunicación resultó un obstáculo. La flota no sabía en qué situación se encontraban las tropas de Alejandro Farnesio, mientras que él tampoco conocía de la posición de la Armada. Así era imposible coordinarse.

Recuerda usted en el libro que los ingleses mantuvieron pocos combates realmente con los españoles en este intento de desembarco de 1588, ¿plantearon una buena defensa los hombres de Isabel I?

Se ha tendido a minimizar la potencia naval inglesa para dar más dimensión al fracaso español. Los ingleses alinearon en la defensa de las islas 197 embarcaciones frente a las 130 españolas. No había una superioridad numérica española, pero sí tal vez una mayor potencia de fuego español. Ellos han vendido que con unas pocas embarcaciones y mucho ingenio lograron detener a la gran flota enviada por Felipe II. Evidentemente eso es falso.

Si hubiera fallado la defensa naval inglesa y los españoles hubieran desembarcado, ¿cómo hubiera sido un enfrentamiento terrestre entre ingleses y españoles?

Hay que tener en cuenta que el Ejército de Flandes era en ese momento el mejor del mundo y, de hecho, los holandeses se atrincheraban detrás de las fortalezas porque eran incapaces de plantarles cara en campo abierto. Nadie en el mundo se atrevía a combatir a esta maquinaria bélica, mientras que Inglaterra era bastante débil en el campo terrestre. No sabemos lo que hubiera ocurrido.

En el libro recuerda usted que el ganador de la guerra fue España, ¿qué decía el Tratado de londres tan beneficioso para la Monarquía hispánica?

El tratado supuso que Inglaterra dejara de prestar ayuda a las Provincias Unidas y a los rebeldes de Flandes a cambio de que España renunciara a nombrar un monarca católico para Inglaterra y facilitara el comercio inglés en las Indias. Asimismo, el canal de la Mancha quedaba abierto para los barcos españoles a cambio de que Inglaterra suspendiera toda ayuda a los piratas en el Atlántico. Como vemos, las concesiones españolas son menores que los beneficios obtenidos.

¿El fracaso de la Contraarmada es comparable al de la Armada Invencible?

La Contraarmada estaba compuesta por entre 170 y 200 embarcaciones, entre ellas 6 galeones reales, 70 buques mercantes armados y 70 urcas holandesas. Llevaban a bordo a 4.000 marineros, 1.500 oficiales y 20.800 soldados para el desembarco. El balance final fue que 12 navíos fueron hundidos o derrotados en combate, otra docena fue hundida por las tempestades y 13.000 soldados murieron. Hablamos de unas cifras similares no a la Armada Invencible, sino a lo que supuso la defensa de Cartagena de Indias por parte de Blas de Lezo. España sabe vender muy mal sus victorias e Inglaterra minimiza muy bien sus derrotas. Este es un buen ejemplo de ello.

Francis Drake fue uno de los oficiales más activos en las guerra, ¿qué balance haces de su trayectoria?

Francis Drake era un buen capitán de navío, pero un mal comandante de grandes escuadras porque le podía el ansia de conseguir botín. De hecho, en los combates con la Gran Armada estuvo a punto de meter a toda la flota inglesa en la media luna española por su afán de perseguir un botín. Casi causa un descalabro porque anteponía sus intereses personales a los de la escuadra.

En su juventud Drake tuvo mucho éxito en el Caribe, pero en su madurez perdió allí su vida, ¿qué hizo España diferente para defenderse de la piratería entre esos años?

El problema de la piratería es que nunca es fácil saber dónde van a atacar. El territorio español era demasiado grande cómo para poder defenderse más allá de las grandes plazas. Eso sin olvidar que no todas las fortalezas en América estaban en estado óptimo, ni abastecidas con las suficientes tropas. Las grandes plazas las evitaban los piratas, pero las pequeñas guarniciones eran más asequibles. Siempre había, además, un factor de suerte. En su juventud Drake tuvo la fortuna que no tuvo en su vejez cuando murió en uno de estos ataques. Tal vez es porque sus objetivos cada vez eran mayores y más difíciles de abordar.

Por parte española, al Duque de Medina Sidonia, comandante en jefe de la Armada Española, se le suele hacer responsable del fracaso de la Gran Armada en 1588, ¿crees que está justificado?

Medina-Sidonia fue capaz de regresar a la Península prácticamente todos los barcos de la Armada y siguió al detalle las instrucciones del Rey. Yo creo que cumplió bastante bien lo que le pidieron. En contra de lo que se piensa de toda la armada se perdieron solo 35 embarcaciones, 7 en combate y 28 por los temporales, siendo la mayoría de estos barcos de menor tamaño. Los de mayor tamaño lograron regresar a la península. No obstante, uno de los fallos que se le achacan es precisamente la falta de iniciativa, pues se limitó a cumplir con las órdenes reales, esto es: intentar contactar con el Ejército de Flandes para llevar las tropas a Inglaterra. Le faltó esa iniciativa que, por ejemplo, hubiera llevado a un marino más profesional a atacar a los ingleses en sus puertos en vez de seguir de largo.

Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Cuando habla de alguien más experimentado, ¿se refiere a Don Álvaro de Bazán, que murió en los preparativos?

Bazán hubiera cambiado las cosas, no me cabe la menor duda. Medina-Sidonia era un hombre de tierra no de mar, mientras que Álvaro de Bazán era el mejor almirante que tenía España en ese momento. La diferencia es grande y es esa iniciativa de marinero experto lo que pudo cambiar las cosas.

Los barcos regresaron, pero los marinos no.

Las pérdidas humanas si fueron altas, entre 10.000 y 15.000 hombres. Algunos de los mejores marinos de España se perdieron, pero esta sola fue la primera de muchas más generaciones de grandes marinos. Siempre es más fácil recomponer los barcos que los marinos, pero también esto se logró en poco tiempo. Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Inglaterra trató de dañar a España apoyando a los rebeldes en Flandes, España hizo lo mismo en Irlanda pero con peor suerte, ¿fue una idea acertada?

Intentar abrir un frente en Irlanda era un acierto, pero las tempestades volvieron a convertir la empresa en una mala idea. España mandó una expedición a apoyar a los rebeldes irlandeses a principios del siglo XVII pero la flota tuvo que regresar rápidamente y los soldados se dispersaron por un mal desembarco. No se pudo generar la masa combatiente que se necesitaba y crear una cabeza de puente que permitiera conquistar Irlanda. La idea era buena. Todo dependía de cuántos soldados se pudieran desembarcar.


El Mundo

  • Comienza a construirse en Chile el Telescopio Extremadamente Grande, el mayor instrumento para observar la luz visible
  • Se situará en Cerro Armazones, una montaña situada a 3.000 metros de altitud en el desierto chileno de Atacama
  • OPINIÓN: Icono de la ciencia y tecnología europeas

The Cerro Amazones mountain in the Chilean desert, near ESO’s Paranal Observatory, will be the site for the European Extremely Large Telescope (E-ELT), which, with its 39-metre diameter mirror, will be the world’s biggest eye on the sky. Here, an artist’s rendering shows how the telescope will look on the mountain when it is complete in 2024.

El viento sopla muy fuerte en Cerro Armazones, una montaña situada a 3.046 metros de altitud en el desierto de Atacama. Desde este mirador del norte de Chile se observa en todo su esplendor la gama cromática que tiñe las laderas de uno de los lugares más secos e inhóspitos para la vida que hay en la Tierra. Para la vista, sin embargo, es un regalo. Los tonos marrones y rosas van alternándose a medida que el sol avanza durante el día, y contrasta con el blanco de las nubes y el azul del que muchos astrónomos consideran el mejor cielo del mundo. Un enorme círculo trazado con pintura blanca en Cerro Armazones delimita la zona en la que se levantará la mayor ventana creada por el hombre para asomarse al cosmos: el Telescopio Extremadamente Grande (en inglés, Extremely Large Telescope, ELT).

Cuando entre en funcionamiento, en 2024, será el mayor telescopio del mundo que observe en el óptico (es decir, en luz visible) y en el infrarrojo gracias a su espejo principal, que medirá 39 metros de diámetro y le permitirá recoger aproximadamente 13 veces más luz que los grandes telescopios que hay en la actualidad. El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas inglés) lo va a instalar en una gigantesca cúpula giratoria de casi 80 metros de altura y 85 metros de diámetro, cuya construcción ha comenzado oficialmente este viernes con un acto en el que simbólicamente se ha colocado la primera piedra.

La ceremonia tuvo lugar en el Observatorio Paranal de ESO, la organización internacional que está construyendo este telescopio y que ya opera otros ‘ojos’ gigantes en Chile, entre los que destacan el Very Large Telescope (VLT), en la actualidad el mayor telescopio óptico del mundo, y ALMA, en el llano de Chajnantor, cerca de la localidad de San Pedro de Atacama.

Estamos a finales del otoño austral y las temperaturas son bajas, como corresponde a esta época del año en Chile, pero las inusuales rachas de fuerte viento, que han alcanzado estos días los 80 kilómetros por hora en el Cerro Armazones, obligaron a cambiar el lugar de celebración de la ceremonia por motivos de seguridad. En lugar de hacerla en la montaña que albergará el ELT, se realizó en Cerro Paranal, a unos 2.400 metros de altitud. Aquí se encuentra el complejo donde se operan los telescopios, trabajan los astrónomos, la residencia y el campamento donde vive el personal durante sus turnos.

Un auténtica revolución

Según aseguró Tim de Zeeuw, director general de ESO, el diseño y construcción del ELT supondrá un auténtico reto tecnológico y de ingeniería que abrirá una nueva era en la astronomía y permitirá “realizar descubrimientos que hoy en día simplemente no podemos imaginar”. En su opinión, será una revolución de tal magnitud “como la que supuso el telescopio de Galileo”. Las expectativas son altas y se espera que permitirá avances en los campos con mayor interés astronómico en la actualidad. Así, tomará imágenes de planetas que orbiten otras estrellas (exoplanetas) y estudiará sus atmósferas para determinar su composición química. Por su parte, los cosmólogos podrán medir las propiedades de las primeras estrellas y galaxias que surgieron en el Universo, y estudiarán la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura.

Las cifras que rodean esta obra faraónica son de vértigo. También su coste, estimado en 1.300 millones de euros. El ELT fue aprobado en plena crisis económica por los16 países que participan en este organismo europeo, entre los que se encuentra España, que aporta el 8% de su presupuesto. En ESO se tuvieron que apretarse el cinturón e hicieron algunos cambios en el diseño original para hacerlo más asequible, según detalla De Zeeuw: “Inicialmente el espejo principal iba a tener 42 metros, que redujimos a 39”, recuerda. Los cambios en el diseño de la estructura, asegura, les han permitido bajar el coste en unos 300 millones de euros sin que suponga una disminución en la calidad de las observaciones. Y es que, también desde el punto de vista de la ingeniería, el ELT supondrá una gran innovación, pues incorporará tecnologías que nunca antes se habían usado. Cuenta con un sistema de cinco espejos. Para poder fabricar el espejo principal, de 39 metros, se van a ensamblar 798 segmentos hexagonales.

“El ELT va a tener dos características que lo van a hacer único. La primera es el tamaño. A más espejo, más capacidad para ver el cielo más lejos porque recolectamos más luz. Aunque tengamos una estrella o una galaxia muy débil, con un espejo tan grande conseguimos focalizar suficiente luz para analizarla. Es la fuerza bruta. Cuanto más grande, mejor”, resume el astrónomo español Xavier Barcons, investigador del Instituto de Física de Cantabria y próximo director general de ESO (en septiembre relevará en el cargo a Tim de Zeeuw).

“Pero hay otro aspecto que es muy importante también y es la capacidad de utilizar la técnica de la óptica adaptativa, que consiste en corregir el efecto de las turbulencias de la atmósfera en tiempo real. Cuando recibimos la luz de una estrella, atraviesa la atmósfera. Como la atmósfera está en constante movimiento, el rayo de luz no va recto, sino que va torciéndose. En lugar de tener una imagen que sería un punto, tenemos un borrón. Con esta técnica de óptica adaptativa conseguimos corregir esto en tiempo real porque movemos un poco el telescopio, mil veces por segundo, para tener una imagen de la estrella muy nítida“, explica Barcons durante una entrevista con EL MUNDO.

El 19 de junio de 2014 se hizo una explosión controlada en parte del pico de Cerro Armazones para nivelar el suelo, que ya está listo para comenzar a construir la estructura: “Con el inicio simbólico de estas obras lo que se levanta aquí es mucho más que un telescopio. Aquí vemos uno de los mayores exponentes de las posibilidades de la ciencia y la tecnología, y de las capacidades que se pueden lograr con la cooperación internacional”, apuntó por su parte Michelle Bachelet, presidenta de Chile, el país que ha cedido a la ESO el terreno para levantar el ELT. Durante la ceremonia de la primera piedra se selló una cápsula del tiempo preparada por ESO que contiene fotografías del personal de este organismo y diversos objetos de valor histórico. La cubierta de la cápsula del tiempo consiste en un hexágono grabado fabricado con Zerodur©, el mismo material que se utiliza en muchos de los espejos gigantes del ELT.

En España no sentó bien que el ELT fuera para Chile, pues el Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma, era candidato a acoger esta fabulosa infraestructura astronómica. A la final llegaron seis localizaciones: La Palma, Cerro Armazones y otros cuatro emplazamientos de Chile. “La Palma, al ser una isla, tenía una gran ventaja, que es que tiene mucha estabilidad en las turbulencias de las capas altas de la atmósfera. Como desventaja, en Armazones observamos el 90% de las noches, mientras que en la Palma el porcentaje oscila entre el 70 y el 75% de las noches, según el año. Otra ventaja de Chile es la sequedad del ambiente. La humedad es muy baja, lo que permite que el cielo sea muy transparente a la radiación infrarroja, que también recogeremos con el ELT. Y el factor que terminó por inclinar la balanza es que vamos a operar el ELT desde el Observatorio Paranal, donde tenemos ya la infraestructura y el campamento base. Supone un ahorro muy notable en los costes de operación anuales”, enumera Xavier Barcons. Ese ahorro, detalla, sería de unos 10 millones de euros adicionales.

“Tanto Cerro Armazones como La Palma eran dos lugares excepcionalmente buenos”, asegura el también astrónomo español Fernando Comerón, representante de ESO en Chile. El científico destaca, no obstante, que “los beneficios de la construcción del ELT se van a aplicar por igual a todos los países que participan en ESO. Hay un retorno industrial y no es una enorme pérdida para España”, señala. “De los 1.300 millones que se estima que costará el ELT, se espera que entre el 6 y el 10% revierta en la industria española, de una forma directa, es decir en contratos, y también de forma indirecta, en el desarrollo de capital humano, de ingenieros especializados y en el desarrollo de capacidades competitivos para participar en otros proyectos que utilicen estas mismas tecnologías”.


ABC.es

  • Científicos sugieren la existencia de un nuevo tipo de objeto espacial llamado «synestia», una masa de roca vaporizada formada por choques colosales

Un synestia – Simon Lock y Sarah Stewart

Un equipo de científicos ha sugerido la existencia de un nuevo objeto planetario llamado «synestia», una enorme masa de roca caliente y vaporizada en forma de donut, formada por el brutal choque de otros objetos del tamaño de planetas. Según Sarah Stewart, de la Universidad de California en Davis y coautora del estudio, en un momento temprano de su historia, la Tierra probablemente también fue un synestia. El nombre deriva de «syn», «juntos», y «Estia», diosa griega de la arquitectura.

El trabajo, publicado en la revista «Journal of Geophysical Research: planets», explora cómo los planetas se pueden formar a partir de una serie de impactos gigantes. Las teorías actuales de formación planetaria sostienen que los planetas rocosos como la Tierra, Marte y Venus se formaron temprano en el sistema solar, cuando objetos más pequeños chocaron entre sí. Estas colisiones fueron tan violentas que los cuerpos resultantes se fundieron y quedaron parcialmente vaporizados. Con el tiempo se enfriaron y solidificaron convirtiéndose en los planetas casi esféricos que conocemos hoy en día.

«Nos fijamos en las estadísticas de impactos gigantes, y hemos encontrado que pueden formar una estructura completamente nueva», explica Stewart. En concreto, en un intervalo de altas temperaturas y altos momentos angulares (una magnitud física para caracterizar la rotación de un cuerpo), objetos del tamaño de planetas podrían formar una nueva estructura mucho más grande, un disco como un glóbulo rojo o un donut con el centro relleno. El objeto es principalmente roca vaporizada, sin ninguna superficie sólida o líquida.

La clave para la formación de un synestia es que algunos de los materiales de la estructura entren en órbita. En una esfera sólida, cada punto desde el núcleo hasta la superficie gira a la misma velocidad. Pero en un impacto gigante, el material del planeta puede llegar a estar fundido o gaseoso y se expande en volumen. Si se hace lo suficientemente grande y se mueve lo suficientemente rápido, partes del objeto pasan a la velocidad necesaria para mantener un satélite en órbita, y es entonces cuando se forma un enorme synestia, en forma de disco.

Cien años para la Tierra

La mayoría de los planetas sufren colisiones que podrían formar un synestia en algún momento durante su formación, según Stewart. Para un objeto parecido a la Tierra, el synestia no duraría mucho tiempo – tal vez cien años- antes de perder el calor suficiente para condensarse de nuevo en un objeto sólido. Pero el synestia formado a partir de objetos más grandes o más cálidos, como los planetas gigantes de gas o las estrellas podrían durar mucho más.

La estructura del synestia también sugiere nuevas formas de pensar acerca de la formación lunar. La Luna es notablemente similar a la Tierra en su composición, y la mayoría de las teorías actuales acerca de cómo se formó nuestro satélite natural implican un impacto gigante que arrojó material en órbita. Pero tal impacto podría haber formado una vez un synestia a partir del cual se condensaron tanto la Tierra como la Luna.

Nadie ha observado un synestia directamente, pero los investigadores creen que podría ser encontrado en otros sistemas solares una vez que se empiecen a buscar junto a los planetas rocosos y los gigantes gaseosos.


ABC.es

  • La contienda, que costó 30.000 bajas, fue la más larga en la que ha participado el ejército americano
  • La lucha se desarrolló entre barro y frío. Los alemanes, beneficiados por defenderse en una arboleda, lograron resistir el avance de un inmenso contingente aliado durante seis meses
  • Estos días, el enfrentamiento vuelve a estar de actualidad gracias al director de cine Laureano Clavero. El argentino ha grabado, con la ayuda de varios expertos, un documental en Cataluña recreando la lucha

Soldados en el bosque (documental de Mirasud)- Laureano Clavero

Un auténtico infierno helado en el que hubo, según las cifras oficiales, más de 30.000 bajas estadounidenses. La batalla del bosque de Hürtgen (una de las primeras en territorio germano tras el Desembarco de Normandía) supuso un auténtico descalabro para los hombres de las «stars and stripes» y una vergüenza para el Teniente General Courtney Hodges, a cargo de la operación. Casi una humillación. Y es que, el oficial norteamericano se empeñó en usar a todos los combatientes que fuesen necesarios para expulsar de sus posiciones a los germanos. Eso, a pesar de que los árboles favorecían a los defensores y de que, en principio, la región carecía de importancia militar para el avance aliado.

Aunque Hodges logró conquistar finalmente el bosque de Hürtgen, lo hizo a costa de miles de vidas. Y es que, en la batalla (la más larga del ejército norteamericano en toda su historia), los estadoundenses se enfrentaron no solo a las balas nazis, sino también a la meteorología y a la ingente cantidad de trampas que los alemanes habían ubicado en el territorio. Y todo ello, acompañado de los continuos bombardeos lanzados por unos enemigos que -a pesar de su inexperiencia- habían recibido la orden del «Führer» de sujetar el avance aliado.

La humillación sufrida en Hürgten (el «bosque maldito», como lo denomina el historiador Antony Beevor en sus obras) provocó que la contienda cayese en el olvido. Los EE.UU. -tan preocupados por la propaganda- prefirieron pasar de puntillas sobre ella. Tampoco ayudó que, tan solo unas semanas después de que terminase, Hitler iniciase la ofensiva de las Ardenas. Todos estos factores favorecieron la desaparición de esta infernal batalla de los libros de texto, en los que apenas se la nombra como una ofensiva menor. Sin embargo, este 2017 la productora española MIRASUD PRODUCCIONES se ha propuesto recuperar la memoria de aquellos americanos que se dejaron la vida entre los helados árboles alemanes. Y lo ha hecho mediante el rodaje de un documental sobre la contienda que cuenta, además, con varias partes ficcionadas.

«El documental (“HÜRTGEN. Into the muddy battle”) explicará la batalla, pero de una manera diferente. Toda la narración se elaborará en base a entrevistas con historiadores y con recreadores de la Segunda Guerra Mundial» explica, en declaraciones a ABC, Laureano Clavero (al frente de MIRASUD y director del largometraje «1533 Km hasta casa. Los héroes de Miramar»). Los expertos a los que se refiere son el afamado Jesús Hernández -escritor, entre otras tantas obras, de «Pequeñas grandes historias de la Segunda Guerra Mundial» (Temas de Hoy)- y el popular Pere Cardona -fundador del archiconocido blog «HistoriasSegundaGuerraMundial» y coautor de «El diario de Peter Brill» junto al mismo Clavero-. A su vez, en el rodaje han colaborado las asociaciones de recreación histórica «First Allied Airborne Catalunya» y «GRH Hohenstaufen Spanien».

Hacia el bosque

Como todas las buenas historias, la que nos acontece tiene también su comienzo. Y este se sitúa en el 6 de junio de 1944, jornada en la que los aliados desembarcaron en las playas de Normandía ansiosos por liberar a Europa del yugo nazi. Una vez tomado el norte de Francia, estadounidenses, canadienses y británicos iniciaron su lento pero inexorable viaje hacia el interior de la Alemania de Adolf Hitler. Región que, superada también en el este por el Ejército Rojo, empezaba a ver cada vez más difícil la victoria. Con todo, el «Führer» no iba a rendirse sin luchar, y más sabiendo que todavía le quedaba una baza que jugar en el oeste: la Línea Sigfrido. Una muralla fortificada a base de búnkers de hormigón y trampas anticarro que se extendía 600 kilómetros desde Holanda hasta Suiza.

Tal y como explica Beevor en «Ardenas, 1944», corría otoño cuando los aliados decidieron romper la Línea Sigfrido a la altura de Aquisgrán (en la frontera entre Bélgica y Alemania). La ciudad era más que representativa para los germanos, pues a su alrededor se había formado el Primer Reich en la época de Carlomagno. Tras completar esta tarea, el Primer Ejército de los Estados Unidos (al mando de Courtney) se encontró a tan solo 30 kilómetros del río Rin, el último elemento natural que separaba a los aliados de los dominios de Hitler. Con todo, para llegar hasta ese premio gordo todavía debían atravesar el Rur (o Roer, la corriente de agua más cercana a su posición).

En principio, al mandamás americano no le pareció difícil superar aquel obstáculo. Al fin y al cabo, la única resistencia germana a tener en cuenta le podía llegar de un lugar que creía fácil de conquistar: el bosque de Hürtgen.

Al ser esta región la única desde la cual podían recibir un ataque, Courtney estableció que lo mejor sería ubicar su cuartel general en las proximidades y entrar por las bravas en la zona. «En el avance hacía el Rin, en el otoño de 1944, el bosque de Hürtgen representaba una amenaza para el flanco derecho, aunque en verdad esa amenaza era sólo sobre el mapa. Los alemanes no podían lanzar un ataque de entidad desde allí, pero los Aliados estimaron que no había que correr ese riesgo. Además, en el bosque había varias presas del río Rur -no confundir con el Ruhr, el de la conocida cuenca- que los alemanes podían desembalsar en cualquier momento cuando los norteamericanos avanzasen sobre ese río», explica el periodista e historiador Jesús Hernández (autor también del blog «¡Es la guerra!» y uno de los consultados para el documental de Clavero) en declaraciones exclusivas a ABC.

Los factores que condenaron a EE.UU.

Aunque no lo sabía por entonces, la actitud de Courtney iba a condenar a sus tropas a una lucha prolongada y más que sangrienta en Hürgten. La razón, como bien señala Beevor en «Ardenas, 1944», es que este oficial era estricto, reacio a tomar decisiones espontáneas y, para desgracia de sus hombres, partidario de que la mejor forma de acabar con las defensas enemigas era lanzarse de bruces contra ellas. Lo cierto es que hasta ese momento no le había ido mal, pues los estadounidenses andaban sobrados de carros de combate (aunque estos fueran los mediocres y multifacéticos Shermans) y hombres.

«La idea era un ataque frontal, más parecido a lo que se había visto en la Primera Guerra Mundial»

Courtney, por tanto, no se rompió los sesos. «La idea era un ataque frontal, más parecido a lo que se había visto en la Primera Guerra Mundial. En lugar de tratar de efectuar movimientos envolventes, los norteamericanos confiaron en que sus avances de infantería lograrían expulsar a los alemanes. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que en la espesura del bosque no podrían hacer valer su superioridad en blindados, o contar con el apoyo de la aviación. En cambio, los alemanes les esperaban bien asentados en el sistema defensivo de la Línea Sigfrido. El partido se jugó en el terreno que mejor le venía a los alemanes», añade Hernández a este diario.A su vez, con lo que no contaba el Teniente General era con que los alemanes atrincherados en Hürgten habían recibido la orden de resistir cualquier envite aliado (por duro que fuese) a costa de su vida. Así lo afirma a ABC Joan Parés (de la «First Allied Airborne Catalunya») uno de los recreadores que han participado en el documental: «No podían perder Hürgten porque era una zona en la que estaban acumulando recursos con los que iniciar, posteriormente, la ofensiva de las Ardenas. Tenían que proteger la región porque la movilización se estaba organizando cerca de allí, y no podían permitir que se destapara la verdad». La misión de los defensores era de suma importancia para el Tercer Reich y, aunque muchos no lo supieran, de ellos dependía que Hitler sorprendiera a los aliados.

La crudeza del bosque

Por si la motivación alemana no fuese ya suficiente, el oficial americano también desconocía que las características del terreno convertían Hürgten era una trampa mortal. Para empezar, porque esta región de 150 kilómetros cuadrados estaba copada por decenas y decenas de pinos, robles y hayas asentadas sobre un acantilado tras otro. «El pinar era tan denso y tan oscuro que no tardó en parecer maldito, como si se tratara del bosque de un siniestro cuento de hadas lleno de brujas y ogros. Los hombres hablaban entre ellos susurrando, como si los árboles pudiesen oírlos», añade Beevor.

Más allá de estas apreciaciones, y como explica Parés, las arboledas convertirían a los carros de combate y a los blindados estadounidenses en unas herramientas totalmente inútiles. «En muchas ocasiones los americanos tendrían que bajarse de los vehículos y recorrer los caminos a pie», añade el recreador. A su vez, la principal ventaja del ejército de los EE.UU. (el gran número de hombres con respecto a los mermados ejércitos del Reich) no podía aprovecharse sobre un terreno tan escarpado y sobre el que era tan sencillo tender una emboscada a los atacantes.

La espesa arboleda también haría casi imposible la orientación a los americanos. Así quedó claro en un informe redactado posteriormente por el Ejército de los EE.UU.: «En medio de los espesos bosques no es infrecuente que un grupo se pierda por completo y no sepa cuál es la dirección que había que seguir ni dónde está la línea del frente». De hecho, en los meses posteriores muchos soldados se verían obligados a pedir por radio a la artillería aliada que disparase una salva para saber dónde diantres se hallaba su campamento.

Y la dureza del clima

Finalmente, con lo que tampoco contaba Courtney era con que iba a cometer el mismo error que Napoleón Bonaparte con Rusia: pasar por alto la importancia del clima. Este elemento se alió sin pretenderlo con los hombres de la esvástica, como bien señala Beevor en su obra: «Unos y otros sufrieron muchísimo debido a las gélidas lluvias otoñales. Incluso cuando no llovía a cántaros, los árboles goteaban sin cesar».

«Unos y otros sufrieron muchísimo debido a las gélidas lluvias otoñales. Incluso cuando no llovía a cántaros, los árboles goteaban sin cesar»

El líquido elemento se convirtió así en una molestia constante al oxidar las armas y hacer que los uniformes y las botas se pudrieran. Los más descuidados podían correr también el riesgo de que los sanitarios tuviesen que amputarles la pierna en el caso extremo de padecer «pie de inmersión». Una dolencia que -según afirma la Occupational Safety and Health Administration estadounidense en su dossier «Pie de trinchera»- se genera «tras una prolongada exposición a condiciones de frío y humedad».Las lluvias también acabarían con la moral americana. Y es que, los constantes chaparrones impedirían que sus uniformes se secasen y les condenarían a pasar horas y horas acurrucados en trincheras anegadas mientras tiritaban por el frío y la humedad. Los oficiales no podrían ofrecer muchas soluciones a sus hombres más allá de habilitar tiendas en retaguardia en las que calentarse mediante estufas una vez al día.

Los objetivos de los EE.UU.

1-Conquistar la localidad de Schmidt, corazón de la defensa alemana en el bosque (Objetivo inicial).

2-Conquistar dos presas cercanas a Schmidt cuya apertura, por parte de los alemanes, podría derivar en la destrucción de los puentes ubicados en el Rur (o Roer). Esto impediría al grueso del ejército americano entrar en Alemania. Este objetivo fue secundario. De hecho, los oficiales del ejército de los EE.UU. descubrieron la importancia de las presas después de entrar en el bosque.

El primer ataque

Atendiendo a los informes, la batalla comenzó el 14 de septiembre del 44. Con todo, es difícil reducir las movilizaciones a esta fecha. La realidad es que las primeras incursiones estadoundeinses en el bosque se llevaron a cabo en torno a la segunda semana de septiembre. Los valientes encargados de abrir camino fueron los hombres de la 3a División de Acorazada y la 1a División de Infantería. A ellos se unieron también los soldados de la 9a División de Infantería, quienes tuvieron realmente el rol protagonista en los asaltos posteriores. Atendiendo a que una División solía contar contra entre 10.000 y 20.000 hombres, podemos suponer la gran cantidad de combatientes que, fusil en mano, se dispusieron en aquellas jornadas a avanzar a través de Hürtgen con el objetivo de conquistar el pueblo de Schmidt (al suroeste de la región).

Como explica Jesús Hernández, en principio el avance americano a través del bosque fue relativamente rápido. Algo lógico, pues los germanos no esperaban que los aliados tuviesen el valor (y el naso) suficiente como para atacarles a través de aquel infierno.

Así lo dejó claro el Generalleutnant Hans Schmidt (al mando de la 275a División de infantería -la columna vertebral de la defensa alemana en Hürtgen-) en uno de sus múltiples informes posteriores a la contienda: «en general se creía que estaba completamente fuera de lugar la posibilidad de que los estadounidenses intentaran abrirse paso hacia el Rur combatiendo en una zona boscosa como esta, difícil de inspeccionar y con pocos caminos».

Este progreso supuso un auténtico dolor de cabeza para unas tropas germanas que, a pesar de contar con la ventaja de defender un terreno desconocido para los americanos, eran bisoñas (novatas) en el combate entre los árboles; no sumaban en principio más de 6.500 hombres; y se veían obligadas a comer de tarde en tarde debido a las molestas pasadas de los bombarderos enemigos.

El éxito de la ofensiva inicial no lo pudo arreglar ni la llegada de varias unidades auxiliares a partir del 8 de octubre (una de ellas formada por soldados de entre 45 y 60 años). Por suerte para los defensores, el día 10 una serie de lluvias hicieron lo que los combatientes no habían podido: frenar a los hombres del Primer Ejército.

Posteriormente, la artillería nazi resonó en el terreno y, a base de un torrente de plomo, terminó de estabilizar el frente. A partir de entonces comenzó la larga guerra de desgaste.

Con los soldados americanos (principalmente los de la 9a División) detenidos en medio del bosque, y el clima en su favor, los alemanes enviaron refuerzos a la zona para lanzar un contraataque. Como explica Beevor, los combatientes que arribaron a la zona fueron unos 2.000 hombres bien armados, muchos de ellos aspirantes a oficiales, y convencidos todavía de la posible victoria del Tercer Reich. «Las esperanzas depositadas en ellos eran muchas. Pero, para consternación de los oficiales, el avance se atascó debido a la eficacia y precisión del fuego norteamericano», añade el historiador anglosajón.

La ofensiva, tan esperada por los defensores, acabó en desastre. Los nazis, ávidos de devolver de una patada a los americanos al otro lado del charco, tuvieron que replegarse el 14 de octubre.

Con todo, regresaron a sus posiciones defensivas habiendo desangrado a la 9a División de Infantería. Unidad que, a pesar de la fatiga y los muertos, trató de avanzar de nuevo el 16 de octubre hacia Schmidt.

El intento acabó en sangría. «El doloroso y costosísimo avance de la 9a División se detuvo el 16 de octubre tras sufrir cerca de cuatro mil quinientas bajas, unas en combate y otras no en combate: una por cada metro que había avanzado», completa Beevoir. Aquella matanza debería haber detenido a Hodges, pero el oficial no se dejó impresionar por la ingente cantidad de hombres que engrosaban las listas de bajas. El oficial, de hecho, se negó a escuchar a sus consejeros y ordenó a sus tropas seguir avanzando a través de los árboles (dónde podían ser emboscados con facilidad y los carros de combate eran inútiles) en lugar de hacerlo por los caminos.

¿Por qué se obcecó tanto? Beevor es partidario de que su plana mayor evitaba señalarle sus errores de planificación debido a que «tenía fama de destituir a todos los oficiales de alta graduación» que le llevaban la contraria: «En su opinión, esas explicaciones no eran más que excusas debido a la falta de agallas», determina. Hernández es de la misma opinión: «Los historiadores militares no entienden por qué se siguieron enviando tropas. Pronto se vio que los norteamericanos habían entrado en una ratonera. En lugar de salir de ella y tratar de rodear ampliamente el bosque, o avanzar en otros sectores, siguieron enviándose allí cada vez más tropas. Supongo que fue por la típica incapacidad militar de reconocer una decisión equivocada a tiempo».

Pere Cardona, por su parte, es de la misma opinión. Al menos, así lo explica en declaraciones a ABC: «Los americanos no deberían haber seguido con su ofensiva en el bosque. Fue algo totalmente innecesario. Se estrellaron una y otra vez contra las defensas de unos alemanes que habían tenido tiempo para pertrecharse y que, en definitiva, tenían las de ganar. Implicaba enviar a los hombres a la muerte. Fue una carnicería».

Segunda ofensiva

Noviembre supuso para los norteamericanos la llegada de las lluvias y el frío. Los soldados, calados hasta los huesos, empezaron entonces a sentir el peso de una batalla que se iba a extender durante meses.

A partir de ese momento, el día a día del combatiente se hizo desesperante: «La jornada era monótona. Vivían con frío, sucios y tenían miedo de morir», explica Parés a ABC. A su vez, el documentado recreador añade que los estadounidenses empezaron a entender que iban a convivir con el pavor constante de pisar una mina (más que habituales en la zona): «Muchos murieron por culpa de los grandes campos de minas. Los americanos enviaban patrullas que no volvían, avanzaban en zonas descubiertas, no tenían donde esconderse… Era un horror. El bosque tenía una visibilidad tan limitada que el disparo efectivo del fusil solo alcanzaba los 40 o 50 metros. La frondosidad impedía ver más allá», determina.

Cansado por no poder tomar el bosque, el 1 de noviembre Hodges llamó a la 28a División de Infantería (afincada en Rott, a las afueras del bosque de Hürtgen).

Según dijo a su comandante, el general Norman Cota, ellos serían los siguientes en atacar. Para ser más concretos, se convertirían en la punta de lanza del avance y abrirían camino al VII Cuerpo (que les seguiría por la izquierda). Es decir: que se llevarían una buena parte de las balas enemigas.

Su plan (que autocalificó de «excelente») era que la 28a accediese a la zona y -corriendo a través de empinados valles y barrancos escarpados- conquistase las posiciones de avanzada germanas al este. Así, por las bravas. Por si aquello fuese poco, ordenó a su subordinado dividir a sus hombres en tres grupos. Una decisión terrible, ya que reducía su fuerza ante los nazis.

El plan quedó de esta guisa:

1-Por el flanco derecho avanzaría el 110 Regimiento de Infantería de la 28a División.

2-Por el flanco izquierdo, los encargados de atacar serían los hombres del 119 Regimiento de Infantería de la 28a División.

3-Por el centro cargaría el 112 Regimiento de Infantería de la 28a División. Su objetivo sería la localidad de Vossenack (a la izquierda de Schmidt).

El 2 de noviembre, a eso de las nueve de la mañana, se inició el ataque. El 110 fue el primero en ser saludado por las ametralladoras alemanas, lo que les granjeó no pocas bajas.

Algo parecido les sucedió a sus compañeros del 119, quienes se vieron frenados en seco por los disparos de la artillería y un nutrido campo de minas.

El grupo que más suerte tuvo fue el tercero. El 112 consiguió llegar hasta Vossenack apoyado (no sin dificultades) por los carros de combate Sherman (un tanque medio que, a pesar de ser sumamente utilizado por los americanos en la Segunda Guerra Mundial, sufría cuando debía enfrentarse a sus equivalentes germanos). Por suerte, aquel día no hallaron resistencia en forma de Panzer. «El fuego concentrado de artillería con bombas de fósforo blanco incendió casi todas las casas del pueblo. Los carros Sherman dispararon contra el campanario de la iglesia, suponiendo que en su interior se ocultaban francotiradores o por lo menos un observador de la artillería alemana», añade Beevor en su obra.

El 112 consiguió llegar hasta Vossenack apoyado (no sin dificultades) por los carros de combate Sherman

La victoria enardeció a los americanos del 112 (¿A quién no le sube la moral la conquista de un pueblo aparentemente inaccesible?). Quizá por ello, pusieron todo el valor que tenían sobre la mesa y siguieron avanzado hasta el siguiente pueblo que tenían en su mira: Kommerscheidt.Esta pequeña localidad (si es que puede llamarse así) fue conquistada el día 3. Nuestros protagonistas podrían haberse detenido, pero no. Haciendo alarde de una resistencia inigualable, continuaron a la carrera hasta Schmidt, el destino final que ansiaban los oficiales. El premio gordo. ¡Y lo tomaron por sorpresa! Los alemanes no pudieron más que asistir con la boca abierta a la victoria de los americanos. Sin embargo, la realidad era que, aunque había sido asediada, la zona era prácticamente indefendible debido a los escasos hombres de las «stars and stripes» que habían llegado hasta ella.

El contraataque alemán

Los alemanes habían sido cazados por sorpresa. Pero amigo… no estaban dispuestos ni mucho menos a rendirse. Schmidt era algo más que un pueblo. Era la llave para conquistar el bosque y, si los americanos lograban defenderla, podrían dar al traste con la posterior ofensiva germana sobre las Ardenas. Por ello, los germanos movilizaron a sus refuerzos más temibles: los imbatibles Panzer. «La 116 División Panzer recibió la orden de marchar a toda velocidad a atacar el flanco norte del avance norteamericano junto con la 89 División de Infantería», añade Beevor. El resultado fue el esperado. Los brutales carros de combate germanos acabaron con la débil resistencia que ofrecía el 112 Regimiento en Schmidt.

La batalla fue sangrienta, además de un caos. Aterrorizados por los Panzer germanos, los americanos iniciaron una huida desesperada que, en muchos casos, les llevó a los sanguinarios brazos de los nazis que acudían a tomar Schmidt. El resultado fueron cientos de bajas y el repliegue hacia Kommerscheidt.

El calvario de estos valientes podría haber acabado en ese punto, pero todavía tendrían que pasar por otro. Y es que, cuando Hodges recibió la noticia de la derrota en Schmidt, ordenó al 112 avanzar de nuevo para reconquistar el pueblo. No estaba dispuesto a perderlo.

Para su desgracia, confiaba en que su infantería, apoyada por los endebles Shermans, lograría aniquilar a los Panzer. Un gran error. En el ataque posterior, de hecho, muchos carros de combate no pudieron llegar a la contienda debido a la imposibilidad de avanzar por el territorio. Y los que llegaron fueron arrasados por los Panzer V (Panther) y los Mark IV, que abrieron (como si fueran latas de sardinas) a los tanques estadounidenses.

El día 8, con el sabor a derrota en la boca, los americanos no tuvieron más remedio que tocar a retirada. Así, los hombres de la 28a se replegaron, con el apoyo de la artillería, hasta sus posiciones iniciales. «La 28a División de Infantería se había visto obligada a volver casi al punto de partida tras sufrir 5.684 bajas, entre caídos en combate y caídos no en combate. Para Cota, que con tanto orgullo había visto a su división desfilar por las calles de París, aquel debió de ser el día más triste de su vida. Solo el 112 Regimiento de Infantería había perdido más de dos mil hombres y ahora no contaba más que con trescientos efectivos», añade Beevor. Aquella fue una gran victoria para los nazis.

¿Aprendió Hodges la lección? No. Poco después, aproximadamente a mediados de noviembre, empezó a organizar una nueva ofensiva sobre el bosque. «Ordenó a las 1a, 8a y 104a Divisiones de Infantería, así como a la 5a División Acorazada y a lo que quedaba de la 4a División internarse en el bosque de Hürtgen», explica el anglosajón.

La ofensiva final

La ofensiva final contra Hürtgen se inició el 16 de noviembre y corrió a cargo de la 1a División de Infantería, la 4a División de Infantería y la 8a División de Infantería. Aunque fue la definitiva, también fue la más sangrienta del ejército norteamericano. El plan original era el siguiente:

1-La 1a División debía avanzar hacia Düren, localidad ubicada muy al norte de Schmitd. Aunque así se alejaba el foco de las fuerzas del objetivo final, conquistar la zona permitiría a los aliados rodear su particular premio gordo. Esta localidad había sido arrasada por las bombas americanas.

2-La 4a División, por su parte, se encargaría de tomar Schmidt avanzando a través de los pueblos precedentes. Es decir, de oeste a este.

3-La 8a División de Infantería, finalmente, atacaría la localidad de Hürgten (al noroeste de Schmidt). Desde allí partiría hasta Kleinhau.

El ataque de la 1a División fue uno de los más sangrientos. Sus hombres fueron detenidos por el fuego enemigo en el mismo instante en el que se introdujeron en el bosque. Los heridos se contaron por decenas en pocas horas. Así definió la lucha el soldado Arthur Couch (a los mandos de una ametralladora) posteriormente: «Me fijé en un hombre que se sujetaba la tripa con las manos intentando contener una herida muy grande por la que se le salían los intestinos».

La brutal defensa de los alemanes (que dispararon a las copas de los árboles para que las astillas se clavaran en el enemigo) hizo más que difícil el avance. Por si fuera poco, la metralla germana cayó sobre los aliados a manos llenas, así como las balas de los francotiradores nazis, ubicados en muchos casos en puestos de observación privilegiados. Los carros de combate tampoco pudieron ser determinantes al verse frenados por los continuos campos de minas.

A la 4a División le sucedió algo similar. Los combatientes, bisoños en buena parte, se acobardaron ante el intenso fuego de artillería y a la veteranía de los nazis (quienes ya se habían convertido en unos expertos en la lucha entre los árboles). Este grupo tuvo que hacer frente a una incesante lluvia de cartuchos, al fuego de los temibles Flak 88 (que funcionaban como cañones antiaéreos, de campaña, y anticarro) e, incluso, a la guerra psicológica (pues los nazis solían mover sus tanques durante toda la noche para no dejar descansar a los americanos).

Así definió un combatiente presente en la batalla un episodio dentro de la ofensiva de la 4a División: «Poco antes de que amaneciera comenzó un fuerte bombardeo que dio principalmente en las copas de los árboles, por encima de nuestras cabezas. Al ser de noche y en vista de que era realmente peligroso, los soldados bisoños empezaron a angustiarse mucho y a moverse de un lado a otro, presas del pánico. Intenté agarrar a uno o dos de ellos, diciéndoles: “¡Quedaos en vuestra trinchera u os matarán!” … Era la primera vez que veía el pánico provocado por el campo de batalla y pude entender por qué algunos hombres quedaban traumatizados y sufrían neurosis de guerra».

A pesar de todo, los estadounidenses se fueron acostumbrando, poco a poco, a combatir bajo esta tensión y bajo las temperaturas gélidas. Un frío que, como explica Beevor en su obra, llegó a congelar literalmente a algunos soldados desprevenidos.

Una conquista a sangre

La ofensiva iniciada el 16 de noviembre fue la definitiva, pero también la más extensa. Y es que, los americanos se vieron detenidos (de nuevo) por la artillería alemana, el punzante frío que hacía en aquel bosque, y las penosas condiciones de combate (entre ellas, el molesto barro y las continuas lluvias -expertas en oxidar las armas-). Esto provocó multitud de bajas entre los hombres, los cuales sufrieron desde hipotermia, hasta congelación. Además, entre los combatientes empezó a generalizarse la «fatiga de combate» o agotamiento mental. «Al cabo de cinco días aquí arriba te pones a hablar con los árboles. Al sexto empiezas a oír lo que ellos te responden.», afirmaba un recurrente chiste, en palabras de Beevor.

A pesar de que la meteorología y la artillería destrozaron a los soldados americanos, estos no dejaron de avanzar. De nada sirvió que los alemanes enviasen regimiento tras regimiento al bosque, pues -a partir del 23 de noviembre- los aliados conquistaron Kleinhau y Grosshau.

«Finalmente la 8a División capturó la localidad de Hürtgen en el curso de una carga alocada seguida de combates casi cuerpo a cuerpo en el interior de las casas, con granadas, fusiles y subfusiles Thompson», añade el historiador en su obra. Después cayó la localidad de Gey y, para terminar, se aseguraron las dos presas. Pero eso fue a finales de febrero del 45. Y después de que Hodges ordenara entrar en combate a la 2a División de Infantería.

La conquista del bosque de Hürgten supuso al ejército americano casi seis meses de contienda. Las bajas oficiales fueron más de 30.000, aunque se cree que fueron considerablemente reducidas por los responsables americanos para minimizar la repercusión internacional. Independientemente del número concreto, fue un verdadero desastre para el ejército. Y es que, además de los muertos y heridos, más de 8.000 combatientes fueron tratados posteriormente de colapso psicológico. Con todo, y a pesar del precio, se logró tomar la posición.


Cuatro preguntas a Pere Cardona

1-¿Cómo era la situación de Alemania tras el Día D?

La situación de Alemania a finales de 1944 empezaba a ser bastante complicada. El 6 de junio de aquel año, las tropas aliadas realizan el desembarco de Normandía y se cierra la tenaza con el frente del este. En julio de aquel año se produce el atentado más mediático de los que sufre Adolf Hitler, la llamada Operación Valkiria. Ésta deja en evidencia que hay un grupo de altos mandos descontentos con el devenir de los acontecimientos y que empiezan a ver de forma bastante clara que la guerra está perdida, por lo que se deciden a acabar con Hitler.

2-¿La población alemana se veía derrotada?

Con la población civil empieza a pasar tres cuartas partes de lo mismo: Las campañas de bombardeos aliadas sobre las ciudades alemanas le hacen ver a la gente que quizás todas aquella promesas dadas por Goëring conforme jamás habría ningún avión aliado que superase el Ruhr eran exageradas y que el enemigo ya estaba como poco llamando a sus puertas.

De hecho, Goëring dijo en una reunión de oficiales de la Luftwaffe que si algún bombardero aliado superaba el Ruhr, a él se le podía llamar Sr Meier, en una clara referencia despectiva a la comunidad judía, porque el apellido Meier era judío. En aquellos momentos en el que las bombas caían sobre las ciudades, el pueblo alemán bautizó a las sirenas de los refugios antiaéreos como las trompetas de Meier en clara referencia a Goëring.

La producción industrial alemana se tiene que desviar hacia lugares remotos como por ejemplo los enormes complejos subterráneos excavados bajo montañas, en contraposición a la industria americana o inglesa, quienes siguen proveyendo de aviones a sus fuerzas aéreas.

3-¿Cómo fue el avance hacia Alemania?

En un principio los ejércitos aliados se quedan atascados en Holanda y en la zona de la cuenca del Rin. En agosto de 1944 los aliados llegan hasta la línea Sigfrido, el muro defensivo que Alemania había construido como respuesta a la famosa línea Maginot. Es allí cuando se empieza la lucha en batallas tan importantes como la del bosque de Hürtgen, una lucha que supuso unas pérdidas más importantes para el ejército americano que para el alemán y en la que al final se logra conquistar Aquisgrán.

A partir de este momento se inicia la carrera por tratar de conquistar la cuenca del Roer con la llamada Operación Queen. Era la antesala a la Batalla de las Ardenas que junto a la Operación Boddenplatte fueron las dos últimas bazas jugadas por Hitler para intentar cambiar a su favor el curso de la guerra.

4.¿Hubo algún “soldado olvidado” en todo este contexto?

Las enfermeras. Más de 59.000 enfermeras prestaron servicio en el ejército americano durante la SGM. Las enfermeras estuvieron asignadas tanto en los llamados hospitales de campaña, como en los hospitales de evacuación, en trenes, barcos y también en transportes aéreos. Antes del ataque de Pearl Harbor existían unas 1000 enfermeras que llegaron hasta el número de 40.000 justo antes del desembarco de Normandía, cuando aún imperaba una norma de 1943 que no permitía reclutar a más. Fue justamente a raíz de la necesidad de incrementar las tropas para el desembarco cuando se reclutaron a 10.000 más. En un principio, las enfermeras no sabían nada de la vida militar por lo que se decidió darles un curso de 4 semanas básico que incluía materias como organización y cortesía militar, defensa contra ataques aéreos, sanidad en el campo, etc.

Por dar algún número, decir que 18 enfermeras se hacían cargo de entre 75 a 150 pacientes, que los trenes tenían 32 vagones con 1 enfermera a cargo de cada uno de ellos y en los aviones médicos, las enfermeras recibían una instrucción especial de supervivencia en lugares como desiertos, junglas o el ártico y también de afectación de las alturas a los pacientes. Normalmente se asignaba a una enfermera y un paramédico por vuelo.

Durante la guerra murieron en servicio 201 enfermeras, 16 por fuego directo del enemigo y 17 en vuelo. 1600 fueron condecoradas por servicio meritorio bajo fuego enemigo.

 

A %d blogueros les gusta esto: