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El Mundo

Dintel y vista general del templo MINISTERIO DE ANTIGÜEDADES EGIPCIO

Un dintel de granito rojo que ha permanecido varios milenios anegado por el agua y que debía decorar los accesos al templo de Herishef, el dios de la fertilidad. Es el primer hallazgo real de la misión española con más solera de Egipto, que excava desde hace más de medio siglo la inmensidad de Heracleópolis Magna, una ciudad con 3.000 años de historia.

“Es un dintel enorme, de tres metros de longitud, que posiblemente perteneció a la puerta de entrada del templo del faraón Sesostris II“, relata a EL MUNDO la egiptóloga María del Carmen Pérez Die, conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional y directora de la misión española en Heracleópolis Magna, un yacimiento enclavado en la localidad de Ehnasya el Medina, en el Medio Egipto.

El granito, descubierto a lo largo de la última campaña, desarrollada el pasado marzo, arroja nuevas pesquisas sobre el páramo. “Es la primera vez que encontramos un monumento real en la excavación asociado al templo de la deidad local, que era el dios universal, creador y de la fertilidad. Lo que nos indica que Sesostris II fue quien organizó la zona cercana del Fayum y tuvo interés por este recinto. De hecho, se enterró en la zona de Lahun en una pirámide que se ubica a 10 kilómetros de Heracleópolis Magna”.

Las pistas que han conducido a la asociación del santuario, de 100 metros de largo y 25 de ancho, con Sesostris II (1895-1889 a. C) se hallan en el dintel, tallado con dos cartuchos del monarca que cultivó las buenas relaciones con los poderosos nomarcas locales. “Lleva el nombre personal y de coronación del rey. Es un hallazgo muy importante porque se demuestra que estuvo implicado en la reconstrucción que el monarca realizó en El Fayum“, recalca Pérez Die, al frente desde 1984 de una excavación formada por nueve especialistas y 60 obreros.

Heracleópolis Magna, el yacimiento en el que España trabaja desde la concesión del Gobierno egipcio en 1966 tras la campaña de salvamento de Nubia y la construcción de la presa de Asuán, fue capital del XX Nomo o provincia del Alto Egipto, llamada Naret Hentet o Naret Superior, y está situada cerca del Bahr el Yusuf, brazo del Nilo que desemboca en el Fayum. La labor española, centrada en el suroeste de la vieja urbe, es uno de los yacimientos más grandes que se horadan actualmente en la tierra de los faraones.

El hallazgo ha sido una victoria contra el agua. “En el lugar que trabajamos hay mucha agua procedente del nivel freático. Todos los años estamos inundados y la excavación resulta muy complicada. Los egipcios han diseñado este año un sistema de drenaje que ha funcionado y que ha rebajado el nivel del agua unos 80 centímetros”, explica la arqueóloga. “Hasta ahora habíamos excavado niveles más modernos de la época de Ramsés II en el templo de Herishef pero la disminución del agua ha multiplicado las posibilidades”.

La misión ha localizado niveles de construcción que corresponden a las épocas en las que gobernaron Tutmosis III (1479 – 1425 a.C.) y Ramsés II (1279 – 1213 a.C.). “Sabíamos que el faraón Tutmosis III había pasado por allí pero hasta este año no hemos tenido constancia de lo que influyó”, desliza Pérez Die. “El estudio de la cerámica, que aparentemente no es nada, nos ha dado toda la información del mundo”, añade quien barrunta ahora convertir el templo en un museo al aire libre.

“Estamos preparando la reconstrucción virtual en función de lo que tenemos y los paralelos. El templo fue hallado a principios del siglo XX pero ha sido muy expoliado desde entonces. También nos hemos dado cuenta de que los propios romanos hicieron de las suyas en el recinto”, comenta la “mudira” (directora, en árabe) del proyecto. “Nuestro objetivo es hacer un museo al aire libre. Hay muchas esculturas que hemos encontrado caídas con fragmentos de inscripciones”, admite.

“Aparte de protegerlas de la humedad colocándolas en unos pedestales especiales que hemos construido, queremos que sea un lugar abierto a las visitas con un recorrido propio porque es un templo egipcio como cualquier otro, con sus pilones y salas”, detalla Pérez Die, feliz por haber localizado el esqueleto del complejo. “Este año hemos encontrado la base fundacional de los pilones de los que no teníamos información alguna. Ahora se entiende perfectamente el templo”.

Heracleópolis Magna, emplazado en la provincia de Beni Suef, a unos 150 kilómetros al sur de El Cairo, ha sido una cantera de la hoy próspera egiptología española. Entre 1966 y 1979 se efectuaron hasta seis campañas dirigidas por Martín Almagro Basch, con Jesús López y Francisco Presedo como directores de campo. Hasta 1980 la legislación y los acuerdos con Egipto permitían el reparto de los hallazgos. Algunas de las piezas procedentes del yacimiento se exhiben actualmente en las vitrinas del Museo Arqueológico Nacional. “Es una ciudad impresionante que tiene de todo. Allí donde excavas encuentras algo”, reconoce Pérez Die.


El Mundo

  • El ADN de los cuerpos embalsamados revela el parentesco de los pobladores del Nilo
  • Los antiguos egipcios están más emparentados con las poblaciones de Oriente Próximo, mientras que los actuales lo están con poblaciones subsharianas

 

Sarcófago de Tadja encontrado en Abusir el-Meleq NATURE COMMUNICATIONS

La genética supone un arma poderosa para establecer relaciones de consanguinidad. A partir de un pequeño frotis de la boca los científicos realizan sin mayores problemas el análisis de nuestro material genético mediante técnicas convencionales para proceder a su estudio. Extraer el ADN de un habitante de otra época y poder estudiarlo, requiere sin embargo de unas técnicas más sofisticadas que solo se pueden aplicar cuando ese ADN ha llegado inalterado hasta nosotros.

Encontrar estas marcas y poder observar el paso de las civilizaciones en los genes de sus habitantes es el objetivo de un equipo de investigadores del Instituto Max Plank , que ha analizado el ADN de las momias del antiguo Egipto en busca de la huella genética que dejaron a su paso otros pobladores, como los de la época de Alejandro Magno.

El estudio aporta sin embargo otro tipo de relaciones y concluye que los egipcios del pasado están más emparentados con las poblaciones de Oriente Próximo de lo que los egipcios modernos lo están ahora, una relación que ha podido diluirse con el tiempo debido a las constantes interacciones producidas en el Mediterráneo entre las culturas africanas, asiáticas y europeas desde la época anterior a Cristo. Los egipcios actuales han adquirido por otro lado un aporte genético subsahariano después del periodo romano.

Los investigadores, que han publicado sus conclusiones en la revista Nature Communications, usaron el ADN mitocondrial (el que se conserva en una parte de la célula distinta al núcleo) de 90 individuos de la antigüedad procedentes del yacimiento arqueológico de Abusir el-Meleq y el genoma completo de tres momias de la época pre-ptolemaica, ptolemaica y romana, cubriendo así un periodo de 1.300 años.

El cálido clima de Egipto, los altos niveles de humedad de muchas tumbas y los productos químicos utilizados en las técnicas de momificación contribuyen a la degradación de este ADN y a que su conservación en las momias egipcias sea poco probable. No obstante, la aplicación de técnicas modernas de secuenciación y nuevos métodos de autentificación de ADN antiguo ha contribuido al éxito de este estudio y entender el parentesco de las antiguas poblaciones egipcias a partir de unos restos que datan del año 1.400 a.C. al año 400 d.C.

A modo de investigación arqueológica a nivel molecular, el equipo liderado por el genetista Johannes Krause quería identificar si los relatos que conocemos por la historia sobre la conquista y el dominio de las civilizaciones habían dejado alguna marca en los genes de estas poblaciones. “Queríamos probar si la conquista de Alejandro Magno y otras potencias extranjeras ha dejado una huella genética en la población egipcia antigua”, ha explicado en una nota de prensa Verena Schuenemann, coautora del grupo de investigación de Krause, en el que también participa la Universidad de Tubinga en Alemania.

El estudio ha revelado sin embargo que los antiguos egipcios están relacionados con las poblaciones del Levante del pasado, así como con los habitantes del neolítico de la Península de Anatolia y Europa. “La genética de la comunidad de Abusir el-Meleq no sufrió ningún cambio importante durante los 1.300 años que hemos estudiado, lo que sugiere que la población estuvo relativamente poco afectada a nivel genético por la conquista y el dominio extranjeros“, ha afirmado Wolfgang Haak, del Instituto Max Planck.

Los datos que aporta el grupo de Krause apuntan además a que los egipcios modernos comparten aproximadamente un 8% más de ancestros con las poblaciones africanas subsaharianas que con los antiguos egipcios. “Esto sugiere un aumento en el flujo de genes subsaharianos en Egipto en los últimos 1.500 años”, ha añadido Stephan Schiffels, coautor del estudio.

La mejora de la movilidad a lo largo del río Nilo, el aumento del comercio a larga distancia entre el África subsahariana y Egipto y la trata de esclavos transahariana que comenzó hace aproximadamente 1.300 años pueden estar detrás de estos resultados.


ABC.es

  • En «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena) se analizan los principales episodios del conflicto entre la Inglaterra de Isabel I y la España de Felipe II

Solo un año después de que la llamada Armada Invencible de Felipe II se estrellara en las costas británicas tuvo lugar un contraataque inglés, la Contraarmada, con una cifra de bajas y barcos movilizados similar al caso español. ¿Por qué casi nadie conoce este fracaso inglés y si la Gran Armada española? ¿Y por qué el tratado que puso fin a la guerra fue favorable a España si lo único que trascendió al paso de los siglos fueron los éxitos ingleses? En el libro «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena), Rubén Sáez Abad responde a muchas de estas preguntas y analiza los principales episodios de este conflicto tan recurrente en el imaginario popular. Este autor especializado en historia militar y en asedios firma un nuevo monográfico de la espectacular serie de Guerreros y batallas con la que esta pequeña editorial trata de recuperar episodios olvidados de nuestro pasado.

¿Cuáles son las razones que llevaron a Inglaterra y al Imperio español a iniciar una guerra abierta?

La guerra se había hecho inevitable desde hace mucho tiempo. Eran muchos y variados los motivos del enfrentamiento, desde económicos a religiosos…. La lucha entre el catolicismo y el protestantismo tuvo a ambos países de protagonistas y rivales desde que la muerte de la segunda esposa de Felipe II, María Tudor, devolvió el protestantismo a las Islas británicas con el ascenso al poder de su hermanastra Isabel. Además, la guerra de corso en el Caribe español llevaba activa desde hace décadas con graves consecuencias para España.

 

Al fin y al cabo Inglaterra estaba desafiando a la potencia hegemónica, ¿fue un error de Isabel I de Inglaterra el estirar hasta tal punto la hostilidad entre ambos países?

No hay que considerarlo un error. Inglaterra apoyaba a los enemigos de España, con tropas y dinero desde hace décadas, y anhelaba las riquezas de América. Ellos trataron de aprovechar con sus maniobras la coyuntura del momento, donde la guerra de Flandes entre España y las provincias rebeldes estaba completamente estancada. No es que desafiaran a la potencia hegemónica; es que se aprovecharon de sus debilidades para sacar tajada.

La guerra duró casi veinte años pero hoy en día solo es recordada por el episodio de la Armada Invencible, esto es, la flota que Felipe II envió para trasladar al Ejército de Flandes a Inglaterra y tratar de derrocar a Isabel.

Es el episodio más conocido porque no hemos sabido vender nuestras victorias y la propaganda inglesa ha ocupado este vacío. La mal llamada Armada Invencible es el episodio principal en cuanto a España, pero al año siguiente de este fracaso Inglaterra envió a la península también una armada con consecuencias nefastas, la Contraarmada. Lo que pasa es que ese episodio se trató de ocultar durante siglos. Las consecuencias de este fracaso y de otros posteriores se dejaron ver en la paz que puso final al conflicto, el Tratado de Londres. La guerra no la debió perder España si luego el tratado le favorecía…

En cualquier caso, ¿cuáles fueron las causas de que esta llamada Armada Invencible fracasara en sus objetivos?

Lo primero que hay que saber es que fueron muy pocos los barcos hundidos en los combates. Las causas del fracaso son múltiples, si bien la principal es que era una flota muy heterogénea, con barcos de distinto tonelaje y prestaciones. Por un lado estaban los galeones portugueses de la carrera de Indias, que eran muy poderosos pero lentos; luego había galeras y galeazas muy valiosas en el Mediterráneo pero inadecuadas para estas otras aguas. A nivel táctico el error es que España planteó una guerra de abordaje y por eso embarcó a un número tan alto de arcabuceros en la expedición; no obstante, luego tenían poca capacidad de luchar a larga distancia.

Por último, el elemento que más condicionó la empresa es que combatían muy lejos de las bases logísticas españolas, mientras que los ingleses podían disparar toda su pólvora y recargar luego en la costa.

¿El plan español era factible en alguno de los escenarios planteados?

La cuestión nunca resuelta es cómo se iba a producir el enlace entre las tropas terrestres del Ejército de Flandes y la armada procedente de España a cargo de Medina-Sidonia. El Imperio español no contaba con ningún puerto en ese momento en los Países Bajos tan grande cómo para albergar una flota así y eso obligaba a que las tropas terrestres tuvieran que embarcar en barcazas casi en mar adentro. Para que tuviera éxito la empresa de Felipe II lo primero hubiera sido que las tropas españolas en Flandes hubieran conquistado un puerto y desde allí embarcado en la escuadra. En este sentido, la línea de comunicación resultó un obstáculo. La flota no sabía en qué situación se encontraban las tropas de Alejandro Farnesio, mientras que él tampoco conocía de la posición de la Armada. Así era imposible coordinarse.

Recuerda usted en el libro que los ingleses mantuvieron pocos combates realmente con los españoles en este intento de desembarco de 1588, ¿plantearon una buena defensa los hombres de Isabel I?

Se ha tendido a minimizar la potencia naval inglesa para dar más dimensión al fracaso español. Los ingleses alinearon en la defensa de las islas 197 embarcaciones frente a las 130 españolas. No había una superioridad numérica española, pero sí tal vez una mayor potencia de fuego español. Ellos han vendido que con unas pocas embarcaciones y mucho ingenio lograron detener a la gran flota enviada por Felipe II. Evidentemente eso es falso.

Si hubiera fallado la defensa naval inglesa y los españoles hubieran desembarcado, ¿cómo hubiera sido un enfrentamiento terrestre entre ingleses y españoles?

Hay que tener en cuenta que el Ejército de Flandes era en ese momento el mejor del mundo y, de hecho, los holandeses se atrincheraban detrás de las fortalezas porque eran incapaces de plantarles cara en campo abierto. Nadie en el mundo se atrevía a combatir a esta maquinaria bélica, mientras que Inglaterra era bastante débil en el campo terrestre. No sabemos lo que hubiera ocurrido.

En el libro recuerda usted que el ganador de la guerra fue España, ¿qué decía el Tratado de londres tan beneficioso para la Monarquía hispánica?

El tratado supuso que Inglaterra dejara de prestar ayuda a las Provincias Unidas y a los rebeldes de Flandes a cambio de que España renunciara a nombrar un monarca católico para Inglaterra y facilitara el comercio inglés en las Indias. Asimismo, el canal de la Mancha quedaba abierto para los barcos españoles a cambio de que Inglaterra suspendiera toda ayuda a los piratas en el Atlántico. Como vemos, las concesiones españolas son menores que los beneficios obtenidos.

¿El fracaso de la Contraarmada es comparable al de la Armada Invencible?

La Contraarmada estaba compuesta por entre 170 y 200 embarcaciones, entre ellas 6 galeones reales, 70 buques mercantes armados y 70 urcas holandesas. Llevaban a bordo a 4.000 marineros, 1.500 oficiales y 20.800 soldados para el desembarco. El balance final fue que 12 navíos fueron hundidos o derrotados en combate, otra docena fue hundida por las tempestades y 13.000 soldados murieron. Hablamos de unas cifras similares no a la Armada Invencible, sino a lo que supuso la defensa de Cartagena de Indias por parte de Blas de Lezo. España sabe vender muy mal sus victorias e Inglaterra minimiza muy bien sus derrotas. Este es un buen ejemplo de ello.

Francis Drake fue uno de los oficiales más activos en las guerra, ¿qué balance haces de su trayectoria?

Francis Drake era un buen capitán de navío, pero un mal comandante de grandes escuadras porque le podía el ansia de conseguir botín. De hecho, en los combates con la Gran Armada estuvo a punto de meter a toda la flota inglesa en la media luna española por su afán de perseguir un botín. Casi causa un descalabro porque anteponía sus intereses personales a los de la escuadra.

En su juventud Drake tuvo mucho éxito en el Caribe, pero en su madurez perdió allí su vida, ¿qué hizo España diferente para defenderse de la piratería entre esos años?

El problema de la piratería es que nunca es fácil saber dónde van a atacar. El territorio español era demasiado grande cómo para poder defenderse más allá de las grandes plazas. Eso sin olvidar que no todas las fortalezas en América estaban en estado óptimo, ni abastecidas con las suficientes tropas. Las grandes plazas las evitaban los piratas, pero las pequeñas guarniciones eran más asequibles. Siempre había, además, un factor de suerte. En su juventud Drake tuvo la fortuna que no tuvo en su vejez cuando murió en uno de estos ataques. Tal vez es porque sus objetivos cada vez eran mayores y más difíciles de abordar.

Por parte española, al Duque de Medina Sidonia, comandante en jefe de la Armada Española, se le suele hacer responsable del fracaso de la Gran Armada en 1588, ¿crees que está justificado?

Medina-Sidonia fue capaz de regresar a la Península prácticamente todos los barcos de la Armada y siguió al detalle las instrucciones del Rey. Yo creo que cumplió bastante bien lo que le pidieron. En contra de lo que se piensa de toda la armada se perdieron solo 35 embarcaciones, 7 en combate y 28 por los temporales, siendo la mayoría de estos barcos de menor tamaño. Los de mayor tamaño lograron regresar a la península. No obstante, uno de los fallos que se le achacan es precisamente la falta de iniciativa, pues se limitó a cumplir con las órdenes reales, esto es: intentar contactar con el Ejército de Flandes para llevar las tropas a Inglaterra. Le faltó esa iniciativa que, por ejemplo, hubiera llevado a un marino más profesional a atacar a los ingleses en sus puertos en vez de seguir de largo.

Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Cuando habla de alguien más experimentado, ¿se refiere a Don Álvaro de Bazán, que murió en los preparativos?

Bazán hubiera cambiado las cosas, no me cabe la menor duda. Medina-Sidonia era un hombre de tierra no de mar, mientras que Álvaro de Bazán era el mejor almirante que tenía España en ese momento. La diferencia es grande y es esa iniciativa de marinero experto lo que pudo cambiar las cosas.

Los barcos regresaron, pero los marinos no.

Las pérdidas humanas si fueron altas, entre 10.000 y 15.000 hombres. Algunos de los mejores marinos de España se perdieron, pero esta sola fue la primera de muchas más generaciones de grandes marinos. Siempre es más fácil recomponer los barcos que los marinos, pero también esto se logró en poco tiempo. Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Inglaterra trató de dañar a España apoyando a los rebeldes en Flandes, España hizo lo mismo en Irlanda pero con peor suerte, ¿fue una idea acertada?

Intentar abrir un frente en Irlanda era un acierto, pero las tempestades volvieron a convertir la empresa en una mala idea. España mandó una expedición a apoyar a los rebeldes irlandeses a principios del siglo XVII pero la flota tuvo que regresar rápidamente y los soldados se dispersaron por un mal desembarco. No se pudo generar la masa combatiente que se necesitaba y crear una cabeza de puente que permitiera conquistar Irlanda. La idea era buena. Todo dependía de cuántos soldados se pudieran desembarcar.


El Mundo

  • Comienza a construirse en Chile el Telescopio Extremadamente Grande, el mayor instrumento para observar la luz visible
  • Se situará en Cerro Armazones, una montaña situada a 3.000 metros de altitud en el desierto chileno de Atacama
  • OPINIÓN: Icono de la ciencia y tecnología europeas

The Cerro Amazones mountain in the Chilean desert, near ESO’s Paranal Observatory, will be the site for the European Extremely Large Telescope (E-ELT), which, with its 39-metre diameter mirror, will be the world’s biggest eye on the sky. Here, an artist’s rendering shows how the telescope will look on the mountain when it is complete in 2024.

El viento sopla muy fuerte en Cerro Armazones, una montaña situada a 3.046 metros de altitud en el desierto de Atacama. Desde este mirador del norte de Chile se observa en todo su esplendor la gama cromática que tiñe las laderas de uno de los lugares más secos e inhóspitos para la vida que hay en la Tierra. Para la vista, sin embargo, es un regalo. Los tonos marrones y rosas van alternándose a medida que el sol avanza durante el día, y contrasta con el blanco de las nubes y el azul del que muchos astrónomos consideran el mejor cielo del mundo. Un enorme círculo trazado con pintura blanca en Cerro Armazones delimita la zona en la que se levantará la mayor ventana creada por el hombre para asomarse al cosmos: el Telescopio Extremadamente Grande (en inglés, Extremely Large Telescope, ELT).

Cuando entre en funcionamiento, en 2024, será el mayor telescopio del mundo que observe en el óptico (es decir, en luz visible) y en el infrarrojo gracias a su espejo principal, que medirá 39 metros de diámetro y le permitirá recoger aproximadamente 13 veces más luz que los grandes telescopios que hay en la actualidad. El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas inglés) lo va a instalar en una gigantesca cúpula giratoria de casi 80 metros de altura y 85 metros de diámetro, cuya construcción ha comenzado oficialmente este viernes con un acto en el que simbólicamente se ha colocado la primera piedra.

La ceremonia tuvo lugar en el Observatorio Paranal de ESO, la organización internacional que está construyendo este telescopio y que ya opera otros ‘ojos’ gigantes en Chile, entre los que destacan el Very Large Telescope (VLT), en la actualidad el mayor telescopio óptico del mundo, y ALMA, en el llano de Chajnantor, cerca de la localidad de San Pedro de Atacama.

Estamos a finales del otoño austral y las temperaturas son bajas, como corresponde a esta época del año en Chile, pero las inusuales rachas de fuerte viento, que han alcanzado estos días los 80 kilómetros por hora en el Cerro Armazones, obligaron a cambiar el lugar de celebración de la ceremonia por motivos de seguridad. En lugar de hacerla en la montaña que albergará el ELT, se realizó en Cerro Paranal, a unos 2.400 metros de altitud. Aquí se encuentra el complejo donde se operan los telescopios, trabajan los astrónomos, la residencia y el campamento donde vive el personal durante sus turnos.

Un auténtica revolución

Según aseguró Tim de Zeeuw, director general de ESO, el diseño y construcción del ELT supondrá un auténtico reto tecnológico y de ingeniería que abrirá una nueva era en la astronomía y permitirá “realizar descubrimientos que hoy en día simplemente no podemos imaginar”. En su opinión, será una revolución de tal magnitud “como la que supuso el telescopio de Galileo”. Las expectativas son altas y se espera que permitirá avances en los campos con mayor interés astronómico en la actualidad. Así, tomará imágenes de planetas que orbiten otras estrellas (exoplanetas) y estudiará sus atmósferas para determinar su composición química. Por su parte, los cosmólogos podrán medir las propiedades de las primeras estrellas y galaxias que surgieron en el Universo, y estudiarán la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura.

Las cifras que rodean esta obra faraónica son de vértigo. También su coste, estimado en 1.300 millones de euros. El ELT fue aprobado en plena crisis económica por los16 países que participan en este organismo europeo, entre los que se encuentra España, que aporta el 8% de su presupuesto. En ESO se tuvieron que apretarse el cinturón e hicieron algunos cambios en el diseño original para hacerlo más asequible, según detalla De Zeeuw: “Inicialmente el espejo principal iba a tener 42 metros, que redujimos a 39”, recuerda. Los cambios en el diseño de la estructura, asegura, les han permitido bajar el coste en unos 300 millones de euros sin que suponga una disminución en la calidad de las observaciones. Y es que, también desde el punto de vista de la ingeniería, el ELT supondrá una gran innovación, pues incorporará tecnologías que nunca antes se habían usado. Cuenta con un sistema de cinco espejos. Para poder fabricar el espejo principal, de 39 metros, se van a ensamblar 798 segmentos hexagonales.

“El ELT va a tener dos características que lo van a hacer único. La primera es el tamaño. A más espejo, más capacidad para ver el cielo más lejos porque recolectamos más luz. Aunque tengamos una estrella o una galaxia muy débil, con un espejo tan grande conseguimos focalizar suficiente luz para analizarla. Es la fuerza bruta. Cuanto más grande, mejor”, resume el astrónomo español Xavier Barcons, investigador del Instituto de Física de Cantabria y próximo director general de ESO (en septiembre relevará en el cargo a Tim de Zeeuw).

“Pero hay otro aspecto que es muy importante también y es la capacidad de utilizar la técnica de la óptica adaptativa, que consiste en corregir el efecto de las turbulencias de la atmósfera en tiempo real. Cuando recibimos la luz de una estrella, atraviesa la atmósfera. Como la atmósfera está en constante movimiento, el rayo de luz no va recto, sino que va torciéndose. En lugar de tener una imagen que sería un punto, tenemos un borrón. Con esta técnica de óptica adaptativa conseguimos corregir esto en tiempo real porque movemos un poco el telescopio, mil veces por segundo, para tener una imagen de la estrella muy nítida“, explica Barcons durante una entrevista con EL MUNDO.

El 19 de junio de 2014 se hizo una explosión controlada en parte del pico de Cerro Armazones para nivelar el suelo, que ya está listo para comenzar a construir la estructura: “Con el inicio simbólico de estas obras lo que se levanta aquí es mucho más que un telescopio. Aquí vemos uno de los mayores exponentes de las posibilidades de la ciencia y la tecnología, y de las capacidades que se pueden lograr con la cooperación internacional”, apuntó por su parte Michelle Bachelet, presidenta de Chile, el país que ha cedido a la ESO el terreno para levantar el ELT. Durante la ceremonia de la primera piedra se selló una cápsula del tiempo preparada por ESO que contiene fotografías del personal de este organismo y diversos objetos de valor histórico. La cubierta de la cápsula del tiempo consiste en un hexágono grabado fabricado con Zerodur©, el mismo material que se utiliza en muchos de los espejos gigantes del ELT.

En España no sentó bien que el ELT fuera para Chile, pues el Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma, era candidato a acoger esta fabulosa infraestructura astronómica. A la final llegaron seis localizaciones: La Palma, Cerro Armazones y otros cuatro emplazamientos de Chile. “La Palma, al ser una isla, tenía una gran ventaja, que es que tiene mucha estabilidad en las turbulencias de las capas altas de la atmósfera. Como desventaja, en Armazones observamos el 90% de las noches, mientras que en la Palma el porcentaje oscila entre el 70 y el 75% de las noches, según el año. Otra ventaja de Chile es la sequedad del ambiente. La humedad es muy baja, lo que permite que el cielo sea muy transparente a la radiación infrarroja, que también recogeremos con el ELT. Y el factor que terminó por inclinar la balanza es que vamos a operar el ELT desde el Observatorio Paranal, donde tenemos ya la infraestructura y el campamento base. Supone un ahorro muy notable en los costes de operación anuales”, enumera Xavier Barcons. Ese ahorro, detalla, sería de unos 10 millones de euros adicionales.

“Tanto Cerro Armazones como La Palma eran dos lugares excepcionalmente buenos”, asegura el también astrónomo español Fernando Comerón, representante de ESO en Chile. El científico destaca, no obstante, que “los beneficios de la construcción del ELT se van a aplicar por igual a todos los países que participan en ESO. Hay un retorno industrial y no es una enorme pérdida para España”, señala. “De los 1.300 millones que se estima que costará el ELT, se espera que entre el 6 y el 10% revierta en la industria española, de una forma directa, es decir en contratos, y también de forma indirecta, en el desarrollo de capital humano, de ingenieros especializados y en el desarrollo de capacidades competitivos para participar en otros proyectos que utilicen estas mismas tecnologías”.


ABC.es

  • Científicos sugieren la existencia de un nuevo tipo de objeto espacial llamado «synestia», una masa de roca vaporizada formada por choques colosales

Un synestia – Simon Lock y Sarah Stewart

Un equipo de científicos ha sugerido la existencia de un nuevo objeto planetario llamado «synestia», una enorme masa de roca caliente y vaporizada en forma de donut, formada por el brutal choque de otros objetos del tamaño de planetas. Según Sarah Stewart, de la Universidad de California en Davis y coautora del estudio, en un momento temprano de su historia, la Tierra probablemente también fue un synestia. El nombre deriva de «syn», «juntos», y «Estia», diosa griega de la arquitectura.

El trabajo, publicado en la revista «Journal of Geophysical Research: planets», explora cómo los planetas se pueden formar a partir de una serie de impactos gigantes. Las teorías actuales de formación planetaria sostienen que los planetas rocosos como la Tierra, Marte y Venus se formaron temprano en el sistema solar, cuando objetos más pequeños chocaron entre sí. Estas colisiones fueron tan violentas que los cuerpos resultantes se fundieron y quedaron parcialmente vaporizados. Con el tiempo se enfriaron y solidificaron convirtiéndose en los planetas casi esféricos que conocemos hoy en día.

«Nos fijamos en las estadísticas de impactos gigantes, y hemos encontrado que pueden formar una estructura completamente nueva», explica Stewart. En concreto, en un intervalo de altas temperaturas y altos momentos angulares (una magnitud física para caracterizar la rotación de un cuerpo), objetos del tamaño de planetas podrían formar una nueva estructura mucho más grande, un disco como un glóbulo rojo o un donut con el centro relleno. El objeto es principalmente roca vaporizada, sin ninguna superficie sólida o líquida.

La clave para la formación de un synestia es que algunos de los materiales de la estructura entren en órbita. En una esfera sólida, cada punto desde el núcleo hasta la superficie gira a la misma velocidad. Pero en un impacto gigante, el material del planeta puede llegar a estar fundido o gaseoso y se expande en volumen. Si se hace lo suficientemente grande y se mueve lo suficientemente rápido, partes del objeto pasan a la velocidad necesaria para mantener un satélite en órbita, y es entonces cuando se forma un enorme synestia, en forma de disco.

Cien años para la Tierra

La mayoría de los planetas sufren colisiones que podrían formar un synestia en algún momento durante su formación, según Stewart. Para un objeto parecido a la Tierra, el synestia no duraría mucho tiempo – tal vez cien años- antes de perder el calor suficiente para condensarse de nuevo en un objeto sólido. Pero el synestia formado a partir de objetos más grandes o más cálidos, como los planetas gigantes de gas o las estrellas podrían durar mucho más.

La estructura del synestia también sugiere nuevas formas de pensar acerca de la formación lunar. La Luna es notablemente similar a la Tierra en su composición, y la mayoría de las teorías actuales acerca de cómo se formó nuestro satélite natural implican un impacto gigante que arrojó material en órbita. Pero tal impacto podría haber formado una vez un synestia a partir del cual se condensaron tanto la Tierra como la Luna.

Nadie ha observado un synestia directamente, pero los investigadores creen que podría ser encontrado en otros sistemas solares una vez que se empiecen a buscar junto a los planetas rocosos y los gigantes gaseosos.


ABC.es

  • La contienda, que costó 30.000 bajas, fue la más larga en la que ha participado el ejército americano
  • La lucha se desarrolló entre barro y frío. Los alemanes, beneficiados por defenderse en una arboleda, lograron resistir el avance de un inmenso contingente aliado durante seis meses
  • Estos días, el enfrentamiento vuelve a estar de actualidad gracias al director de cine Laureano Clavero. El argentino ha grabado, con la ayuda de varios expertos, un documental en Cataluña recreando la lucha

Soldados en el bosque (documental de Mirasud)- Laureano Clavero

Un auténtico infierno helado en el que hubo, según las cifras oficiales, más de 30.000 bajas estadounidenses. La batalla del bosque de Hürtgen (una de las primeras en territorio germano tras el Desembarco de Normandía) supuso un auténtico descalabro para los hombres de las «stars and stripes» y una vergüenza para el Teniente General Courtney Hodges, a cargo de la operación. Casi una humillación. Y es que, el oficial norteamericano se empeñó en usar a todos los combatientes que fuesen necesarios para expulsar de sus posiciones a los germanos. Eso, a pesar de que los árboles favorecían a los defensores y de que, en principio, la región carecía de importancia militar para el avance aliado.

Aunque Hodges logró conquistar finalmente el bosque de Hürtgen, lo hizo a costa de miles de vidas. Y es que, en la batalla (la más larga del ejército norteamericano en toda su historia), los estadoundenses se enfrentaron no solo a las balas nazis, sino también a la meteorología y a la ingente cantidad de trampas que los alemanes habían ubicado en el territorio. Y todo ello, acompañado de los continuos bombardeos lanzados por unos enemigos que -a pesar de su inexperiencia- habían recibido la orden del «Führer» de sujetar el avance aliado.

La humillación sufrida en Hürgten (el «bosque maldito», como lo denomina el historiador Antony Beevor en sus obras) provocó que la contienda cayese en el olvido. Los EE.UU. -tan preocupados por la propaganda- prefirieron pasar de puntillas sobre ella. Tampoco ayudó que, tan solo unas semanas después de que terminase, Hitler iniciase la ofensiva de las Ardenas. Todos estos factores favorecieron la desaparición de esta infernal batalla de los libros de texto, en los que apenas se la nombra como una ofensiva menor. Sin embargo, este 2017 la productora española MIRASUD PRODUCCIONES se ha propuesto recuperar la memoria de aquellos americanos que se dejaron la vida entre los helados árboles alemanes. Y lo ha hecho mediante el rodaje de un documental sobre la contienda que cuenta, además, con varias partes ficcionadas.

«El documental (“HÜRTGEN. Into the muddy battle”) explicará la batalla, pero de una manera diferente. Toda la narración se elaborará en base a entrevistas con historiadores y con recreadores de la Segunda Guerra Mundial» explica, en declaraciones a ABC, Laureano Clavero (al frente de MIRASUD y director del largometraje «1533 Km hasta casa. Los héroes de Miramar»). Los expertos a los que se refiere son el afamado Jesús Hernández -escritor, entre otras tantas obras, de «Pequeñas grandes historias de la Segunda Guerra Mundial» (Temas de Hoy)- y el popular Pere Cardona -fundador del archiconocido blog «HistoriasSegundaGuerraMundial» y coautor de «El diario de Peter Brill» junto al mismo Clavero-. A su vez, en el rodaje han colaborado las asociaciones de recreación histórica «First Allied Airborne Catalunya» y «GRH Hohenstaufen Spanien».

Hacia el bosque

Como todas las buenas historias, la que nos acontece tiene también su comienzo. Y este se sitúa en el 6 de junio de 1944, jornada en la que los aliados desembarcaron en las playas de Normandía ansiosos por liberar a Europa del yugo nazi. Una vez tomado el norte de Francia, estadounidenses, canadienses y británicos iniciaron su lento pero inexorable viaje hacia el interior de la Alemania de Adolf Hitler. Región que, superada también en el este por el Ejército Rojo, empezaba a ver cada vez más difícil la victoria. Con todo, el «Führer» no iba a rendirse sin luchar, y más sabiendo que todavía le quedaba una baza que jugar en el oeste: la Línea Sigfrido. Una muralla fortificada a base de búnkers de hormigón y trampas anticarro que se extendía 600 kilómetros desde Holanda hasta Suiza.

Tal y como explica Beevor en «Ardenas, 1944», corría otoño cuando los aliados decidieron romper la Línea Sigfrido a la altura de Aquisgrán (en la frontera entre Bélgica y Alemania). La ciudad era más que representativa para los germanos, pues a su alrededor se había formado el Primer Reich en la época de Carlomagno. Tras completar esta tarea, el Primer Ejército de los Estados Unidos (al mando de Courtney) se encontró a tan solo 30 kilómetros del río Rin, el último elemento natural que separaba a los aliados de los dominios de Hitler. Con todo, para llegar hasta ese premio gordo todavía debían atravesar el Rur (o Roer, la corriente de agua más cercana a su posición).

En principio, al mandamás americano no le pareció difícil superar aquel obstáculo. Al fin y al cabo, la única resistencia germana a tener en cuenta le podía llegar de un lugar que creía fácil de conquistar: el bosque de Hürtgen.

Al ser esta región la única desde la cual podían recibir un ataque, Courtney estableció que lo mejor sería ubicar su cuartel general en las proximidades y entrar por las bravas en la zona. «En el avance hacía el Rin, en el otoño de 1944, el bosque de Hürtgen representaba una amenaza para el flanco derecho, aunque en verdad esa amenaza era sólo sobre el mapa. Los alemanes no podían lanzar un ataque de entidad desde allí, pero los Aliados estimaron que no había que correr ese riesgo. Además, en el bosque había varias presas del río Rur -no confundir con el Ruhr, el de la conocida cuenca- que los alemanes podían desembalsar en cualquier momento cuando los norteamericanos avanzasen sobre ese río», explica el periodista e historiador Jesús Hernández (autor también del blog «¡Es la guerra!» y uno de los consultados para el documental de Clavero) en declaraciones exclusivas a ABC.

Los factores que condenaron a EE.UU.

Aunque no lo sabía por entonces, la actitud de Courtney iba a condenar a sus tropas a una lucha prolongada y más que sangrienta en Hürgten. La razón, como bien señala Beevor en «Ardenas, 1944», es que este oficial era estricto, reacio a tomar decisiones espontáneas y, para desgracia de sus hombres, partidario de que la mejor forma de acabar con las defensas enemigas era lanzarse de bruces contra ellas. Lo cierto es que hasta ese momento no le había ido mal, pues los estadounidenses andaban sobrados de carros de combate (aunque estos fueran los mediocres y multifacéticos Shermans) y hombres.

«La idea era un ataque frontal, más parecido a lo que se había visto en la Primera Guerra Mundial»

Courtney, por tanto, no se rompió los sesos. «La idea era un ataque frontal, más parecido a lo que se había visto en la Primera Guerra Mundial. En lugar de tratar de efectuar movimientos envolventes, los norteamericanos confiaron en que sus avances de infantería lograrían expulsar a los alemanes. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que en la espesura del bosque no podrían hacer valer su superioridad en blindados, o contar con el apoyo de la aviación. En cambio, los alemanes les esperaban bien asentados en el sistema defensivo de la Línea Sigfrido. El partido se jugó en el terreno que mejor le venía a los alemanes», añade Hernández a este diario.A su vez, con lo que no contaba el Teniente General era con que los alemanes atrincherados en Hürgten habían recibido la orden de resistir cualquier envite aliado (por duro que fuese) a costa de su vida. Así lo afirma a ABC Joan Parés (de la «First Allied Airborne Catalunya») uno de los recreadores que han participado en el documental: «No podían perder Hürgten porque era una zona en la que estaban acumulando recursos con los que iniciar, posteriormente, la ofensiva de las Ardenas. Tenían que proteger la región porque la movilización se estaba organizando cerca de allí, y no podían permitir que se destapara la verdad». La misión de los defensores era de suma importancia para el Tercer Reich y, aunque muchos no lo supieran, de ellos dependía que Hitler sorprendiera a los aliados.

La crudeza del bosque

Por si la motivación alemana no fuese ya suficiente, el oficial americano también desconocía que las características del terreno convertían Hürgten era una trampa mortal. Para empezar, porque esta región de 150 kilómetros cuadrados estaba copada por decenas y decenas de pinos, robles y hayas asentadas sobre un acantilado tras otro. «El pinar era tan denso y tan oscuro que no tardó en parecer maldito, como si se tratara del bosque de un siniestro cuento de hadas lleno de brujas y ogros. Los hombres hablaban entre ellos susurrando, como si los árboles pudiesen oírlos», añade Beevor.

Más allá de estas apreciaciones, y como explica Parés, las arboledas convertirían a los carros de combate y a los blindados estadounidenses en unas herramientas totalmente inútiles. «En muchas ocasiones los americanos tendrían que bajarse de los vehículos y recorrer los caminos a pie», añade el recreador. A su vez, la principal ventaja del ejército de los EE.UU. (el gran número de hombres con respecto a los mermados ejércitos del Reich) no podía aprovecharse sobre un terreno tan escarpado y sobre el que era tan sencillo tender una emboscada a los atacantes.

La espesa arboleda también haría casi imposible la orientación a los americanos. Así quedó claro en un informe redactado posteriormente por el Ejército de los EE.UU.: «En medio de los espesos bosques no es infrecuente que un grupo se pierda por completo y no sepa cuál es la dirección que había que seguir ni dónde está la línea del frente». De hecho, en los meses posteriores muchos soldados se verían obligados a pedir por radio a la artillería aliada que disparase una salva para saber dónde diantres se hallaba su campamento.

Y la dureza del clima

Finalmente, con lo que tampoco contaba Courtney era con que iba a cometer el mismo error que Napoleón Bonaparte con Rusia: pasar por alto la importancia del clima. Este elemento se alió sin pretenderlo con los hombres de la esvástica, como bien señala Beevor en su obra: «Unos y otros sufrieron muchísimo debido a las gélidas lluvias otoñales. Incluso cuando no llovía a cántaros, los árboles goteaban sin cesar».

«Unos y otros sufrieron muchísimo debido a las gélidas lluvias otoñales. Incluso cuando no llovía a cántaros, los árboles goteaban sin cesar»

El líquido elemento se convirtió así en una molestia constante al oxidar las armas y hacer que los uniformes y las botas se pudrieran. Los más descuidados podían correr también el riesgo de que los sanitarios tuviesen que amputarles la pierna en el caso extremo de padecer «pie de inmersión». Una dolencia que -según afirma la Occupational Safety and Health Administration estadounidense en su dossier «Pie de trinchera»- se genera «tras una prolongada exposición a condiciones de frío y humedad».Las lluvias también acabarían con la moral americana. Y es que, los constantes chaparrones impedirían que sus uniformes se secasen y les condenarían a pasar horas y horas acurrucados en trincheras anegadas mientras tiritaban por el frío y la humedad. Los oficiales no podrían ofrecer muchas soluciones a sus hombres más allá de habilitar tiendas en retaguardia en las que calentarse mediante estufas una vez al día.

Los objetivos de los EE.UU.

1-Conquistar la localidad de Schmidt, corazón de la defensa alemana en el bosque (Objetivo inicial).

2-Conquistar dos presas cercanas a Schmidt cuya apertura, por parte de los alemanes, podría derivar en la destrucción de los puentes ubicados en el Rur (o Roer). Esto impediría al grueso del ejército americano entrar en Alemania. Este objetivo fue secundario. De hecho, los oficiales del ejército de los EE.UU. descubrieron la importancia de las presas después de entrar en el bosque.

El primer ataque

Atendiendo a los informes, la batalla comenzó el 14 de septiembre del 44. Con todo, es difícil reducir las movilizaciones a esta fecha. La realidad es que las primeras incursiones estadoundeinses en el bosque se llevaron a cabo en torno a la segunda semana de septiembre. Los valientes encargados de abrir camino fueron los hombres de la 3a División de Acorazada y la 1a División de Infantería. A ellos se unieron también los soldados de la 9a División de Infantería, quienes tuvieron realmente el rol protagonista en los asaltos posteriores. Atendiendo a que una División solía contar contra entre 10.000 y 20.000 hombres, podemos suponer la gran cantidad de combatientes que, fusil en mano, se dispusieron en aquellas jornadas a avanzar a través de Hürtgen con el objetivo de conquistar el pueblo de Schmidt (al suroeste de la región).

Como explica Jesús Hernández, en principio el avance americano a través del bosque fue relativamente rápido. Algo lógico, pues los germanos no esperaban que los aliados tuviesen el valor (y el naso) suficiente como para atacarles a través de aquel infierno.

Así lo dejó claro el Generalleutnant Hans Schmidt (al mando de la 275a División de infantería -la columna vertebral de la defensa alemana en Hürtgen-) en uno de sus múltiples informes posteriores a la contienda: «en general se creía que estaba completamente fuera de lugar la posibilidad de que los estadounidenses intentaran abrirse paso hacia el Rur combatiendo en una zona boscosa como esta, difícil de inspeccionar y con pocos caminos».

Este progreso supuso un auténtico dolor de cabeza para unas tropas germanas que, a pesar de contar con la ventaja de defender un terreno desconocido para los americanos, eran bisoñas (novatas) en el combate entre los árboles; no sumaban en principio más de 6.500 hombres; y se veían obligadas a comer de tarde en tarde debido a las molestas pasadas de los bombarderos enemigos.

El éxito de la ofensiva inicial no lo pudo arreglar ni la llegada de varias unidades auxiliares a partir del 8 de octubre (una de ellas formada por soldados de entre 45 y 60 años). Por suerte para los defensores, el día 10 una serie de lluvias hicieron lo que los combatientes no habían podido: frenar a los hombres del Primer Ejército.

Posteriormente, la artillería nazi resonó en el terreno y, a base de un torrente de plomo, terminó de estabilizar el frente. A partir de entonces comenzó la larga guerra de desgaste.

Con los soldados americanos (principalmente los de la 9a División) detenidos en medio del bosque, y el clima en su favor, los alemanes enviaron refuerzos a la zona para lanzar un contraataque. Como explica Beevor, los combatientes que arribaron a la zona fueron unos 2.000 hombres bien armados, muchos de ellos aspirantes a oficiales, y convencidos todavía de la posible victoria del Tercer Reich. «Las esperanzas depositadas en ellos eran muchas. Pero, para consternación de los oficiales, el avance se atascó debido a la eficacia y precisión del fuego norteamericano», añade el historiador anglosajón.

La ofensiva, tan esperada por los defensores, acabó en desastre. Los nazis, ávidos de devolver de una patada a los americanos al otro lado del charco, tuvieron que replegarse el 14 de octubre.

Con todo, regresaron a sus posiciones defensivas habiendo desangrado a la 9a División de Infantería. Unidad que, a pesar de la fatiga y los muertos, trató de avanzar de nuevo el 16 de octubre hacia Schmidt.

El intento acabó en sangría. «El doloroso y costosísimo avance de la 9a División se detuvo el 16 de octubre tras sufrir cerca de cuatro mil quinientas bajas, unas en combate y otras no en combate: una por cada metro que había avanzado», completa Beevoir. Aquella matanza debería haber detenido a Hodges, pero el oficial no se dejó impresionar por la ingente cantidad de hombres que engrosaban las listas de bajas. El oficial, de hecho, se negó a escuchar a sus consejeros y ordenó a sus tropas seguir avanzando a través de los árboles (dónde podían ser emboscados con facilidad y los carros de combate eran inútiles) en lugar de hacerlo por los caminos.

¿Por qué se obcecó tanto? Beevor es partidario de que su plana mayor evitaba señalarle sus errores de planificación debido a que «tenía fama de destituir a todos los oficiales de alta graduación» que le llevaban la contraria: «En su opinión, esas explicaciones no eran más que excusas debido a la falta de agallas», determina. Hernández es de la misma opinión: «Los historiadores militares no entienden por qué se siguieron enviando tropas. Pronto se vio que los norteamericanos habían entrado en una ratonera. En lugar de salir de ella y tratar de rodear ampliamente el bosque, o avanzar en otros sectores, siguieron enviándose allí cada vez más tropas. Supongo que fue por la típica incapacidad militar de reconocer una decisión equivocada a tiempo».

Pere Cardona, por su parte, es de la misma opinión. Al menos, así lo explica en declaraciones a ABC: «Los americanos no deberían haber seguido con su ofensiva en el bosque. Fue algo totalmente innecesario. Se estrellaron una y otra vez contra las defensas de unos alemanes que habían tenido tiempo para pertrecharse y que, en definitiva, tenían las de ganar. Implicaba enviar a los hombres a la muerte. Fue una carnicería».

Segunda ofensiva

Noviembre supuso para los norteamericanos la llegada de las lluvias y el frío. Los soldados, calados hasta los huesos, empezaron entonces a sentir el peso de una batalla que se iba a extender durante meses.

A partir de ese momento, el día a día del combatiente se hizo desesperante: «La jornada era monótona. Vivían con frío, sucios y tenían miedo de morir», explica Parés a ABC. A su vez, el documentado recreador añade que los estadounidenses empezaron a entender que iban a convivir con el pavor constante de pisar una mina (más que habituales en la zona): «Muchos murieron por culpa de los grandes campos de minas. Los americanos enviaban patrullas que no volvían, avanzaban en zonas descubiertas, no tenían donde esconderse… Era un horror. El bosque tenía una visibilidad tan limitada que el disparo efectivo del fusil solo alcanzaba los 40 o 50 metros. La frondosidad impedía ver más allá», determina.

Cansado por no poder tomar el bosque, el 1 de noviembre Hodges llamó a la 28a División de Infantería (afincada en Rott, a las afueras del bosque de Hürtgen).

Según dijo a su comandante, el general Norman Cota, ellos serían los siguientes en atacar. Para ser más concretos, se convertirían en la punta de lanza del avance y abrirían camino al VII Cuerpo (que les seguiría por la izquierda). Es decir: que se llevarían una buena parte de las balas enemigas.

Su plan (que autocalificó de «excelente») era que la 28a accediese a la zona y -corriendo a través de empinados valles y barrancos escarpados- conquistase las posiciones de avanzada germanas al este. Así, por las bravas. Por si aquello fuese poco, ordenó a su subordinado dividir a sus hombres en tres grupos. Una decisión terrible, ya que reducía su fuerza ante los nazis.

El plan quedó de esta guisa:

1-Por el flanco derecho avanzaría el 110 Regimiento de Infantería de la 28a División.

2-Por el flanco izquierdo, los encargados de atacar serían los hombres del 119 Regimiento de Infantería de la 28a División.

3-Por el centro cargaría el 112 Regimiento de Infantería de la 28a División. Su objetivo sería la localidad de Vossenack (a la izquierda de Schmidt).

El 2 de noviembre, a eso de las nueve de la mañana, se inició el ataque. El 110 fue el primero en ser saludado por las ametralladoras alemanas, lo que les granjeó no pocas bajas.

Algo parecido les sucedió a sus compañeros del 119, quienes se vieron frenados en seco por los disparos de la artillería y un nutrido campo de minas.

El grupo que más suerte tuvo fue el tercero. El 112 consiguió llegar hasta Vossenack apoyado (no sin dificultades) por los carros de combate Sherman (un tanque medio que, a pesar de ser sumamente utilizado por los americanos en la Segunda Guerra Mundial, sufría cuando debía enfrentarse a sus equivalentes germanos). Por suerte, aquel día no hallaron resistencia en forma de Panzer. «El fuego concentrado de artillería con bombas de fósforo blanco incendió casi todas las casas del pueblo. Los carros Sherman dispararon contra el campanario de la iglesia, suponiendo que en su interior se ocultaban francotiradores o por lo menos un observador de la artillería alemana», añade Beevor en su obra.

El 112 consiguió llegar hasta Vossenack apoyado (no sin dificultades) por los carros de combate Sherman

La victoria enardeció a los americanos del 112 (¿A quién no le sube la moral la conquista de un pueblo aparentemente inaccesible?). Quizá por ello, pusieron todo el valor que tenían sobre la mesa y siguieron avanzado hasta el siguiente pueblo que tenían en su mira: Kommerscheidt.Esta pequeña localidad (si es que puede llamarse así) fue conquistada el día 3. Nuestros protagonistas podrían haberse detenido, pero no. Haciendo alarde de una resistencia inigualable, continuaron a la carrera hasta Schmidt, el destino final que ansiaban los oficiales. El premio gordo. ¡Y lo tomaron por sorpresa! Los alemanes no pudieron más que asistir con la boca abierta a la victoria de los americanos. Sin embargo, la realidad era que, aunque había sido asediada, la zona era prácticamente indefendible debido a los escasos hombres de las «stars and stripes» que habían llegado hasta ella.

El contraataque alemán

Los alemanes habían sido cazados por sorpresa. Pero amigo… no estaban dispuestos ni mucho menos a rendirse. Schmidt era algo más que un pueblo. Era la llave para conquistar el bosque y, si los americanos lograban defenderla, podrían dar al traste con la posterior ofensiva germana sobre las Ardenas. Por ello, los germanos movilizaron a sus refuerzos más temibles: los imbatibles Panzer. «La 116 División Panzer recibió la orden de marchar a toda velocidad a atacar el flanco norte del avance norteamericano junto con la 89 División de Infantería», añade Beevor. El resultado fue el esperado. Los brutales carros de combate germanos acabaron con la débil resistencia que ofrecía el 112 Regimiento en Schmidt.

La batalla fue sangrienta, además de un caos. Aterrorizados por los Panzer germanos, los americanos iniciaron una huida desesperada que, en muchos casos, les llevó a los sanguinarios brazos de los nazis que acudían a tomar Schmidt. El resultado fueron cientos de bajas y el repliegue hacia Kommerscheidt.

El calvario de estos valientes podría haber acabado en ese punto, pero todavía tendrían que pasar por otro. Y es que, cuando Hodges recibió la noticia de la derrota en Schmidt, ordenó al 112 avanzar de nuevo para reconquistar el pueblo. No estaba dispuesto a perderlo.

Para su desgracia, confiaba en que su infantería, apoyada por los endebles Shermans, lograría aniquilar a los Panzer. Un gran error. En el ataque posterior, de hecho, muchos carros de combate no pudieron llegar a la contienda debido a la imposibilidad de avanzar por el territorio. Y los que llegaron fueron arrasados por los Panzer V (Panther) y los Mark IV, que abrieron (como si fueran latas de sardinas) a los tanques estadounidenses.

El día 8, con el sabor a derrota en la boca, los americanos no tuvieron más remedio que tocar a retirada. Así, los hombres de la 28a se replegaron, con el apoyo de la artillería, hasta sus posiciones iniciales. «La 28a División de Infantería se había visto obligada a volver casi al punto de partida tras sufrir 5.684 bajas, entre caídos en combate y caídos no en combate. Para Cota, que con tanto orgullo había visto a su división desfilar por las calles de París, aquel debió de ser el día más triste de su vida. Solo el 112 Regimiento de Infantería había perdido más de dos mil hombres y ahora no contaba más que con trescientos efectivos», añade Beevor. Aquella fue una gran victoria para los nazis.

¿Aprendió Hodges la lección? No. Poco después, aproximadamente a mediados de noviembre, empezó a organizar una nueva ofensiva sobre el bosque. «Ordenó a las 1a, 8a y 104a Divisiones de Infantería, así como a la 5a División Acorazada y a lo que quedaba de la 4a División internarse en el bosque de Hürtgen», explica el anglosajón.

La ofensiva final

La ofensiva final contra Hürtgen se inició el 16 de noviembre y corrió a cargo de la 1a División de Infantería, la 4a División de Infantería y la 8a División de Infantería. Aunque fue la definitiva, también fue la más sangrienta del ejército norteamericano. El plan original era el siguiente:

1-La 1a División debía avanzar hacia Düren, localidad ubicada muy al norte de Schmitd. Aunque así se alejaba el foco de las fuerzas del objetivo final, conquistar la zona permitiría a los aliados rodear su particular premio gordo. Esta localidad había sido arrasada por las bombas americanas.

2-La 4a División, por su parte, se encargaría de tomar Schmidt avanzando a través de los pueblos precedentes. Es decir, de oeste a este.

3-La 8a División de Infantería, finalmente, atacaría la localidad de Hürgten (al noroeste de Schmidt). Desde allí partiría hasta Kleinhau.

El ataque de la 1a División fue uno de los más sangrientos. Sus hombres fueron detenidos por el fuego enemigo en el mismo instante en el que se introdujeron en el bosque. Los heridos se contaron por decenas en pocas horas. Así definió la lucha el soldado Arthur Couch (a los mandos de una ametralladora) posteriormente: «Me fijé en un hombre que se sujetaba la tripa con las manos intentando contener una herida muy grande por la que se le salían los intestinos».

La brutal defensa de los alemanes (que dispararon a las copas de los árboles para que las astillas se clavaran en el enemigo) hizo más que difícil el avance. Por si fuera poco, la metralla germana cayó sobre los aliados a manos llenas, así como las balas de los francotiradores nazis, ubicados en muchos casos en puestos de observación privilegiados. Los carros de combate tampoco pudieron ser determinantes al verse frenados por los continuos campos de minas.

A la 4a División le sucedió algo similar. Los combatientes, bisoños en buena parte, se acobardaron ante el intenso fuego de artillería y a la veteranía de los nazis (quienes ya se habían convertido en unos expertos en la lucha entre los árboles). Este grupo tuvo que hacer frente a una incesante lluvia de cartuchos, al fuego de los temibles Flak 88 (que funcionaban como cañones antiaéreos, de campaña, y anticarro) e, incluso, a la guerra psicológica (pues los nazis solían mover sus tanques durante toda la noche para no dejar descansar a los americanos).

Así definió un combatiente presente en la batalla un episodio dentro de la ofensiva de la 4a División: «Poco antes de que amaneciera comenzó un fuerte bombardeo que dio principalmente en las copas de los árboles, por encima de nuestras cabezas. Al ser de noche y en vista de que era realmente peligroso, los soldados bisoños empezaron a angustiarse mucho y a moverse de un lado a otro, presas del pánico. Intenté agarrar a uno o dos de ellos, diciéndoles: “¡Quedaos en vuestra trinchera u os matarán!” … Era la primera vez que veía el pánico provocado por el campo de batalla y pude entender por qué algunos hombres quedaban traumatizados y sufrían neurosis de guerra».

A pesar de todo, los estadounidenses se fueron acostumbrando, poco a poco, a combatir bajo esta tensión y bajo las temperaturas gélidas. Un frío que, como explica Beevor en su obra, llegó a congelar literalmente a algunos soldados desprevenidos.

Una conquista a sangre

La ofensiva iniciada el 16 de noviembre fue la definitiva, pero también la más extensa. Y es que, los americanos se vieron detenidos (de nuevo) por la artillería alemana, el punzante frío que hacía en aquel bosque, y las penosas condiciones de combate (entre ellas, el molesto barro y las continuas lluvias -expertas en oxidar las armas-). Esto provocó multitud de bajas entre los hombres, los cuales sufrieron desde hipotermia, hasta congelación. Además, entre los combatientes empezó a generalizarse la «fatiga de combate» o agotamiento mental. «Al cabo de cinco días aquí arriba te pones a hablar con los árboles. Al sexto empiezas a oír lo que ellos te responden.», afirmaba un recurrente chiste, en palabras de Beevor.

A pesar de que la meteorología y la artillería destrozaron a los soldados americanos, estos no dejaron de avanzar. De nada sirvió que los alemanes enviasen regimiento tras regimiento al bosque, pues -a partir del 23 de noviembre- los aliados conquistaron Kleinhau y Grosshau.

«Finalmente la 8a División capturó la localidad de Hürtgen en el curso de una carga alocada seguida de combates casi cuerpo a cuerpo en el interior de las casas, con granadas, fusiles y subfusiles Thompson», añade el historiador en su obra. Después cayó la localidad de Gey y, para terminar, se aseguraron las dos presas. Pero eso fue a finales de febrero del 45. Y después de que Hodges ordenara entrar en combate a la 2a División de Infantería.

La conquista del bosque de Hürgten supuso al ejército americano casi seis meses de contienda. Las bajas oficiales fueron más de 30.000, aunque se cree que fueron considerablemente reducidas por los responsables americanos para minimizar la repercusión internacional. Independientemente del número concreto, fue un verdadero desastre para el ejército. Y es que, además de los muertos y heridos, más de 8.000 combatientes fueron tratados posteriormente de colapso psicológico. Con todo, y a pesar del precio, se logró tomar la posición.


Cuatro preguntas a Pere Cardona

1-¿Cómo era la situación de Alemania tras el Día D?

La situación de Alemania a finales de 1944 empezaba a ser bastante complicada. El 6 de junio de aquel año, las tropas aliadas realizan el desembarco de Normandía y se cierra la tenaza con el frente del este. En julio de aquel año se produce el atentado más mediático de los que sufre Adolf Hitler, la llamada Operación Valkiria. Ésta deja en evidencia que hay un grupo de altos mandos descontentos con el devenir de los acontecimientos y que empiezan a ver de forma bastante clara que la guerra está perdida, por lo que se deciden a acabar con Hitler.

2-¿La población alemana se veía derrotada?

Con la población civil empieza a pasar tres cuartas partes de lo mismo: Las campañas de bombardeos aliadas sobre las ciudades alemanas le hacen ver a la gente que quizás todas aquella promesas dadas por Goëring conforme jamás habría ningún avión aliado que superase el Ruhr eran exageradas y que el enemigo ya estaba como poco llamando a sus puertas.

De hecho, Goëring dijo en una reunión de oficiales de la Luftwaffe que si algún bombardero aliado superaba el Ruhr, a él se le podía llamar Sr Meier, en una clara referencia despectiva a la comunidad judía, porque el apellido Meier era judío. En aquellos momentos en el que las bombas caían sobre las ciudades, el pueblo alemán bautizó a las sirenas de los refugios antiaéreos como las trompetas de Meier en clara referencia a Goëring.

La producción industrial alemana se tiene que desviar hacia lugares remotos como por ejemplo los enormes complejos subterráneos excavados bajo montañas, en contraposición a la industria americana o inglesa, quienes siguen proveyendo de aviones a sus fuerzas aéreas.

3-¿Cómo fue el avance hacia Alemania?

En un principio los ejércitos aliados se quedan atascados en Holanda y en la zona de la cuenca del Rin. En agosto de 1944 los aliados llegan hasta la línea Sigfrido, el muro defensivo que Alemania había construido como respuesta a la famosa línea Maginot. Es allí cuando se empieza la lucha en batallas tan importantes como la del bosque de Hürtgen, una lucha que supuso unas pérdidas más importantes para el ejército americano que para el alemán y en la que al final se logra conquistar Aquisgrán.

A partir de este momento se inicia la carrera por tratar de conquistar la cuenca del Roer con la llamada Operación Queen. Era la antesala a la Batalla de las Ardenas que junto a la Operación Boddenplatte fueron las dos últimas bazas jugadas por Hitler para intentar cambiar a su favor el curso de la guerra.

4.¿Hubo algún “soldado olvidado” en todo este contexto?

Las enfermeras. Más de 59.000 enfermeras prestaron servicio en el ejército americano durante la SGM. Las enfermeras estuvieron asignadas tanto en los llamados hospitales de campaña, como en los hospitales de evacuación, en trenes, barcos y también en transportes aéreos. Antes del ataque de Pearl Harbor existían unas 1000 enfermeras que llegaron hasta el número de 40.000 justo antes del desembarco de Normandía, cuando aún imperaba una norma de 1943 que no permitía reclutar a más. Fue justamente a raíz de la necesidad de incrementar las tropas para el desembarco cuando se reclutaron a 10.000 más. En un principio, las enfermeras no sabían nada de la vida militar por lo que se decidió darles un curso de 4 semanas básico que incluía materias como organización y cortesía militar, defensa contra ataques aéreos, sanidad en el campo, etc.

Por dar algún número, decir que 18 enfermeras se hacían cargo de entre 75 a 150 pacientes, que los trenes tenían 32 vagones con 1 enfermera a cargo de cada uno de ellos y en los aviones médicos, las enfermeras recibían una instrucción especial de supervivencia en lugares como desiertos, junglas o el ártico y también de afectación de las alturas a los pacientes. Normalmente se asignaba a una enfermera y un paramédico por vuelo.

Durante la guerra murieron en servicio 201 enfermeras, 16 por fuego directo del enemigo y 17 en vuelo. 1600 fueron condecoradas por servicio meritorio bajo fuego enemigo.

 


ABC.es

  • El almirante británico Edward Vernon bombardeó Portobelo en noviembre de 1739 con tal facilidad como para regodearse de su victoria y escribir a Blas de Lezo, que se encontraba en Cartagena de Indias, tratando de amilanar al vasco

Entre el 13 de marzo y el 20 de mayo de 1741, hace 276 años, tuvo lugar el intento británico por conquistar Cartagena de Indias que encumbró al almirante Blas de Lezo como una suerte de Leónidas moderno. Un relato que ha terminado por mitificarse en los últimos años debido a la discrepancia de cifras sobre la enorme superioridad numérica y material de la flota británica encabezada por Edward Vernon y el afán por reivindicar hoy un episodio olvidado por los españoles y ocultado por los ingleses. De tal modo que a Blas de Lezo, cojo, tuerto y manco, se le pinta como un bravucón de frases lapidarias: «Todo buen español debería mear siempre en dirección a Inglaterra». Una cita probablemente falsa, e imposible, que no recoge la auténtica personalidad del marinero vasco: contundente, directo, valiente, pero siempre elegante.

El origen de una enemistad

Los verdaderos rasgos de su personalidad se pueden hallar en la correspondencia que EdwardVernon, rutilante hasta el extremo de proclamar la victoria sobre los españoles antes de que ocurriera, mantuvo con Blas de Lezo en los albores de su histórica rivalidad. El almirante británico bombardeó Portobelo en noviembre de 1739 con tal facilidad como para regodearse de su victoria y escribir a Blas de Lezo, que se encontraba en Cartagena de Indias, tratando de amilanar al vasco. Una carta donde ya está presente la arrogancia que tan cara costaría a Vernon:

«Portobelo 27 de noviembre de 1739.

Señor:

Esta se entrega a V. E. por Don Francisco de Abarca y en alguna manera V. E. puede extrañar que su fecha es de Portovelo. En justicia al portador, es preciso asegurar a V. E. que la defensa que se hizo aquí era por el Comandante y por los de debajo de su mando, no pareciendo en los demás ánimo para hacer cualquiera defensa.

Espero que de la manera que he tratado a todos, V. E. quedará convencido de que la generosidad a los enemigos es una virtud nativa de un Ingles, la cual parece más evidente en esta ocasión, por haberlo practicado con los españoles, con quienes la nación inglesa tiene una inclinación natural, vivir bien que discurro es el interés mutuo de ambas Naciones.

Habiendo yo mostrado en esta ocasión tantos favores, y urbanidades, además de lo capitulado, tengo entera confianza del amable carácter de V. E. (aunque depende de otro) los Factores de la Compañía de la Mar del Sur en Cartagena, estarán remitidos inmediatamente a la Jamaica, a lo cual V. E. bien sabe tienen derecho indubitable por tratados, aún seis meses después de la declaración de la guerra.

El Capitán Pelanco debe dar gracias a Dios de haber caído por Capitulación en nuestras manos, porque sino, su trato vil, y indigno, de los ingleses, había tenido de otro un castigo correspondiente».

Vernon arrasó Portobelo aquel año y encontró unas defensas tan débiles como para jactarse de lo precaria que era la posición española en el Caribe, lo cual se demostró erróneo pocos años después en la defensa planteada por Blas de Lezo en Cartagena de Indias. En la contestación dada por Lezo a la carta del británico se mezcla la cortesía obligada de todo miembro de la Marina española y la tan característica bravuconería de la milicia hispánica:

«Cartagena 27 Diciembre de 1739.

Exmo. Sor. —Muy Sr mío: He recibido la de V. E. de 27 de Noviembre que me entregó Don Francisco de Abarca y antecedentemente la que condujo la Valandra que trajo a Don Juan de Armendáriz. Y en inteligencia del contenido de ambas diré, que bien instruido V. E. por los factores de Portovelo (como no lo ignoro) del estado en que se hallaba aquella Plaza, tomó la resolución de irla a atacar con su esquadra, aprovechándose de la oportuna ocasión de su imposibilidad (de defenderse), para conseguir sus fines, los que si hubiera podido penetrar, y creer que las represalias y hostilidades que V. E. intentaba practicar en esos mares, en satisfacción de las que dicen habían ejecutado los españoles, hubieran llegado hasta insultar las plazas del Rey mi Amo, puedo asegurar a V. E. me hubiera hallado en Portovelo para impedírselo, y si las cosas hubieran ido a mi satisfacción, aún para buscarle en otra cualquiera parte, persuadiendome que el ánimo que le faltó a los de Portobelo, me hubiera sobrado para contener su cobardía.

La manera con que dice V. E. ha tratado a sus Enemigos, es muy propia de la generosidad de V. E. pero rara vez experimentada en lo general de la nación, y sin duda la que V. E. ahora ha practicado, sería imitando la que yo he ejecutado con los vasallos de S. M. B. en el tiempo que me hallo en estas costas (y antes de ahora,) y porque V. E. es sabido de ellas, no las refiero, porque en todos tiempos es sabido practicar las mismas generosidades, y humanidades con todos los desvalidos; y si V. E. lo dudare podrá preguntárselo al gobernador de esa isla quien enterará a V. E. (le todo lo que llevo expresado, y conocerá V. E. que lo que yo he ejecutado en beneficio de la nación inglesa excede a lo que V. E. por precisión y en virtud de Capitulaciones debía observar.

En quanto el encargo que me hace V. E. de que sus paisanos, hallarán en mi la misma correspondencia que los míos han experimentado en esta ocasión y que solicité que los factores del sur sean remitidos a Jamaica, inmediatamente diré, que no dependiendo esta providencia de mi arbitrio, no obstante, practiqué las diligencias convenientes con el gobernador de esta plaza, a fin de que se restituyan a esa isla; pero parece que sin orden del rey no puede practicar esta disposición, respecto de que son Ministros de ambos so veranos, en la comisson que manexan; Y en correspondencia Yo quedo para servir a V. E. con las más segura voluntad, y deseo le guarde Dios muchos años.

A bordo del Conquistador en la Bahía de Cartagena de Yndias. 24 (de Diciembre de 1739. BLM de V. E. su más atento servidor

— Don Blas de Lezo»

Dado que dos años después Blas de Lezo y las epidemias dejaron la flota británica para el arrastre en Cartagena de Indias cabe intuir lo engreída que era la personalidad de Vernon. Por la información que el almirante británico envió a Londres, la Corona decidió preparar medallas conmemorativas de lo que los británicos consideraron precipitadamente una victoria, a pesar de que las operaciones militares seguían en curso. Estas medallas fueron disimuladamente retiradas tras conocerse la dimensión de la catástrofe británica, al igual que se ocultó este episodio siguiendo el habitual procedimiento británico de borrar los tropiezos y novelar los éxitos.


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  • «Dentro de dos años se cumplirán cinco siglos del viaje de Magallanes-Elcano. ¿No sería ya tiempo de que el Estado español, presidido felizmente por otro Rey universalista, S.M. Felipe VI, tomara las riendas de una conmemoración ineludible? Sería un error dejar pasar este gran logro»

Tras un largo proceso de sucesión prematura y complicada, el Rey Carlos I de España, nieto de los Reyes Católicos y del Emperador Maximiliano de Habsburgo, Duque de Borgoña, Rey de Nápoles, Sicilia y Cerdeña e hijo de la Reina Juana, incapacitada por su propio padre, es declarado heredero de los reinos de Castilla y Aragón, junto con su madre que a partir de entonces reinaría sólo de forma nominal. En 1517, al año de la muerte de su abuelo Fernando, el nuevo monarca desembarcó en Villaviciosa con una escuadra de cuarenta navíos que lo había transportado desde Flandes. Una situación complicada se le presentaba al nuevo Monarca de cuya llegada a suelo español se cumple este mismo año el V Centenario.

Sin apenas hablar castellano, rodeado de asesores flamencos y españoles que tenían proyectos distintos y encontrados, con dificultades para jurar en las Cortes de Castilla y Aragón, el joven rey, cosmopolita y decidido, se encandiló con un difícil proyecto que le llegó de la mano de un portugués fuerte y adusto que había renegado de Portugal por haber sido despreciado por su Rey y que había llegado a Sevilla buscando amparo para llevar adelante la aventura que se proponía, que no era otra que el descubrimiento del ansiado y buscado paso desde el Atlántico a la tierra de las codiciadas especias a través del Mar del Sur del que unos años antes se había posesionado Vasco Núñez de Balboa en nombre de la reina Juana. Una labor en la que habían fracasado desde el mismo Colón, el “iluminado” también rechazado por Portugal, a los más avezados marinos que siguieron intentándolo y del que otro extranjero aseguraba conocer el secreto.

Con una rapidez inusitada inversamente proporcional a la marcha ordinaria de los asuntos oficiales del país, el 22 de Marzo de 1518, apenas seis meses después de su llegada, el joven Carlos, en nombre de su madre incapacitada, firma una Capitulación con el solemne “Yo el Rey”, a favor de Fernando de Magallanes y su socio, Ruy Faleiro, astrónomo y cartógrafo, autor intelectual del proyecto del que Magallanes con su experiencia náutica sería el autor material. Una Capitulación que sin ser tan amplia y generosa como las Capitulaciones colombinas, mantenía, sin embargo, similares características: era una empresa estatal de cuyos beneficios los dos socios se llevarían una vigésima parte, no se permitiría a ningún otro que navegara por los territorios por ellos descubiertos en un plazo de diez años y si descubrían más de seis islas les sería concedido el título de adelantados o gobernadores para ellos y para sus hijos y herederos. El hecho de que en la flota fueran un factor real, un tesorero y un veedor, no limitaba la capacidad de mando del capitán que comandaba una de las de cinco naves que el Rey se comprometió a equipar de tripulación, víveres y artillería para dos años de viaje, empeñando en ello “su honor y su real palabra”.

Le faltó muy poco para alcanzar las Molucas, pero las dos naves que aún quedaban sí que lo consiguieron; y una de ellas, esta vez al mando de un español, Juan Sebastián Elcano, fue el que consiguió lo más importante del viaje: volver al punto de partida

Estos dos portugueses, a los que los suyos consideraron traidores, fueron siempre leales a la confianza que el Rey español había depositado en ellos e hicieron honor a su palabra empeñada, tal como aparece reflejado en el comienzo de esta Capitulación que cambió el mundo: «Pues que vosotros, Hernando de Magallanes, caballero, natural del reino de Portugal, y el licenciado Ruy Faleiro, del mismo reino, estáis dispuestos a prestar a Nos un gran servicio dentro de los límites que a Nos pertenecen en la parte de océano que nos fue adjudicada, ordenamos que, al efecto, sea puesto en vigor el siguiente pacto…» Una vez más, la Corona española prestó apoyo al sueño que parecía imposible de otro extranjero que le daría la universalidad de la que disfrutó durante más de tres siglos.Las consecuencias de esta Capitulación es por todos conocida. Una expedición con cinco pequeños navíos que partió del puerto de Sevilla en Agosto de 1519, cuya marinería tuvo que ser reclutada con hombres de todas las naciones que pululaban por aquella Babilonia en la que se había convertido la ciudad desde que comenzó la navegación a través del Atlántico, que recorrió miles de kilómetros por parajes helados y desiertos, que cruzó por un estrecho que aún hoy es difícil navegar y que consiguió atravesar el inmenso mar que ellos llamaron Pacífico, a través del que consiguieron llegar al archipiélago de las Marianas, probablemente a la isla de Guam. Siguieron hasta Filipinas donde visitaron varias islas y permanecieron cierto tiempo en buena relación con sus habitantes, hasta que Magallanes, siempre fiel a D. Carlos, por ratificar la posesión de ellas en su nombre, se enredó en una imprudente escaramuza, totalmente impropio de su precavido carácter, en la isla de Mactán donde murió asaeteado por los indios. Le faltó muy poco para alcanzar las Molucas a lo que se había comprometido, pero las dos naves que aún quedaban de las cinco que partieron sí que lo consiguieron; y una de ellas, la Victoria, esta vez al mando de un español natural de Guetaria, Juan Sebastián Elcano, fue el que consiguió lo más importante del viaje: volver al punto de partida tres años después, en Septiembre de 1522, en un periplo de ruta ya conocida pero más peligrosa que la que habían dejado atrás por la continua persecución de los portugueses que se consideraban invadidos en sus territorios. Por vez primera se había dado la vuelta al mundo y se había demostrado empíricamente su redondez.

Elcano se dio perfectamente cuenta de su hazaña, porque en una breve carta que le escribe al Emperador desde Sanlúcar de Barrameda, nada más desembarcar, no resalta como su mayor mérito el haber llegado cargado de las codiciadas especias, cuyo costo compensaba con creces la inversión que se había hecho para la expedición, ni las tierras descubiertas, ni las aventuras que llevaron a cabo, ni las calamidades sufridas. Era muy consciente de que su mayor mérito estaba en haber circunnavegado el globo por primera vez. Y así era verdaderamente.

Todos los honores que le negaron los cronistas del viaje, sobre todo Pigafeta, amigo de Magallanes que prácticamente lo ignora, o su principal biógrafo Stephan Zweig, que ensalza las virtudes de Magallanes hasta la exageración y casi no menciona a Elcano, se los concedió el flamante Emperador. No sólo lo premió con una renta anual de 500 ducados en oro sino con algo que en la época era tan apetecido y valioso: un escudo de armas en el cual estaba bordada una esfera del mundo a la que acompañaba como lema una leyenda en latín: Primus circumdedisti me que, desde principios del siglo XX, está grabado en un bergantín, el buque escuela de la Armada española que lleva su nombre.

A partir de entonces nada fue igual. Carlos I fue nombrado, en 1521, Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, paradójicamente el mismo año en el que Magallanes moría en Filipinas por ampliar su imperio hasta el otro extremo del mundo en un epopéyico viaje del que sólo volvieron 18 hombres al mando de un español. Ellos consiguieron culminar el sueño de un gran hombre y la gran empresa de un Rey, convertido en Emperador del Mundo.

La Real Academia de la Historia inaugura el 21 de Abril, un ciclo de siete Conferencias titulado “De Fernando el Católico a Carlos V 1504-1521”, que se completará con otro posterior para homenajear este año el inicio de este reinado. La última de las conferencias de este primer ciclo se dedica al descubrimiento de los dos grandes océanos que culmina la expedición Magallanes-Elcano, de cuyo viaje también se cumplirán cinco siglos dentro de dos años. ¿No sería ya tiempo de que el Estado español, presidido felizmente por otro Rey universalista, S. M Felipe VI, tomara las riendas de una conmemoración ineludible y se pusiera al frente de una comisión estatal que aglutinara todo lo que se está preparando en algunas partes de España y del mundo, para celebrar una hazaña universal que fue la primera gran empresa que tomó a su cargo Carlos I y que cambió la faz del planeta?

Pienso que seria un gran error dejar pasar desapercibido uno de los más grandes logros de nuestra rica Historia y que queda muy poco tiempo para evitar que esto ocurra.

Enriqueta Vilar Vilar es miembro de la Real Academia de la Historia


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  • Durante uno de los combates entre los dioses, Horus hirió a Set en los testículos y éste a Horus en ambos ojos

La mitología de cada pueblo es una fotografía exacta de cómo veían y entendían el mundo que les rodeaba. Las virtudes, injusticias, prodigios y crueldades que percibían en la creación y en los propios seres humanos terminaban proyectadas en sus dioses. Lo sorprendente, no obstante, en el caso egipcio era la ligereza con la que los seres divinos se mutilaban y castigaban hasta alcanzar niveles de crueldad fuera de lo común. La guerra entre divinidades era un elemento fundamental del relato.

Un ejemplo de esta brutalidad familiar está en la enemistad entre Horus, dios celeste, y Set, Señor del caos, que implicó a otros importantes miembros del panteón egipcio como Anubis, dios de la muerte. En las primeras versiones de este enfrentamiento, fundamental en la mitología egipcia, Set y Horus eran hermanos luchando por la herencia paterna, pero más adelante fueron considerados tío y sobrino. De modo que tras la muerte de Osiris, padre de Horus y hermano de Set, ambos iniciaron una lucha por la sucesión en la que el segundo usurpó el trono de los dioses en la tierra. Es más, el mito consideraba a Set el responsable de la muerte de Osiris, ya fuera después de transformarse en toro y pisotearle; en un mosquito y picotearle mortalmente; o en un cocodrilo y morderle cuando nadaba. En cualquier caso, el dios chacal Anubis se encargó de embalsamar y vendar el cuerpo del dios rey, siendo la primera momia que inició la más característica tradición egipcia.

La batalla entre tío y sobrino llegó a las manos en varias ocasiones, lo que puede hacer referencia a eclipses lunares o a fases menguantes de la luna, como la película «Dioses de Egipto» (2016) relató de forma libre recientemente. Durante uno de los combates Horus hirió a Set en los testículos y éste a Horus en ambos ojos. El mito incluía, no obstante, la historia de cómo Horus recuperaba sus ojos (su ojo en forma de luna, en algunas versiones) posteriormente. Como dios del cielo Horus adoptaba la forma de halcón, mientras que Set adquiría con frecuencia la mitad de un cerdo hormiguero y parte de un asno salvaje.

Juicios, retos y venganzas

Ambos pretendientes al trono acudieron durante la lucha a un tribunal divino, presidido por el dios supremo Ra, que se inclinó porque fuera Horus quien reinara. Sin embargo, el propio Ra dudaba del criterio del tribunal y retrasó la sentencia por tiempo ilimitado. En un momento dado accedió a que el consejo se trasladara a una isla para que la diosa Isis, madre de Horus, no pudiera interferir en la disputa.

Así y toda, la diosa se disfrazó de anciana para alcanzar la isla, donde se transformó en una muchacha de gran belleza para seducir a Set. El enamoramiento sirvió para que el Señor del caos, compungido por una historia inventada sobre una injusticia vivida por esa supuesta muchacha, terminara reconociendo que era una injusticia que alguien se vieran privado de la herencia de su padre.

El mito relata que la Enéada (los dioses fundacionales) ordenó castigar a Horus por los pecados de su madre, a lo que Set se tomó la justicia por su cuenta y le arrancó los ojos a su sobrino mientras dormía

La confesión privada de Set no resolvió gran cosa, salvo que advertió de la presencia de Isis en la isla, quien además de engañar a su cuñado había sobornado con un anillo de oro a uno de los miembros del tribunal, Nemti. Como castigo por aceptar un soborno, a Nemti le fueron cortados los dedos de los pies. Más heridas.Harto de que se dilatara una y otra vez la decisión, Set retó a Horus a que ambos se transformaran en hipopótamos por turnos e intentaran permanecer durante tres meses bajo el agua. Horus aceptó, pero también aquí Isis, temiendo que perdiera su hijo, hizo todo lo posible para boicotear la prueba. Lanzó un arcón de cobre al agua golpeando a Horus y a Set, que salvó la vida por poco. Fuera de sí, Horus castigó las trampas de su madre cortándole la cabeza. Otra mutilación.

En paralelo a estos sucesos, el mito relata que la Enéada (los dioses fundacionales) ordenó castigar a Horus por los pecados de su madre, a lo que Set se tomó la justicia por su cuenta y le arrancó los ojos a su sobrino mientras dormía. La diosa Hathor le devolvería la vista de nuevo usando leche de gacela.

La guerra entre la agricultura y el desierto

La disputa finalizó definitivamente cuando Horus escribió al difunto Osiris, que permanecía en los infiernos, pidiendo justicia. Osiris dio la razón a su hijo y amenazó con enviar demonios a la tierra si no entregaba a su primogénito lo que era suyo. Ra accedió al fin a que Horus fuese rey y, para ahogar su furia, llamó a Set para que viviera junto a él en el cielo y fuese dios de las tormentas. Esto es, que le ayudara en su tarea como dios del Sol, en la que todos los días atravesaba el cielo en su barca y cada noche entraba en los infiernos a enfrentarse a los demonios encabezados por la gigantesca serpiente Apep. Una tarea ingrata que, creían los egipcios, se alargaría hasta que se sintiera tan triste como para que él y su obra se disolvieran en el caos y volviera a comenzar el ciclo de la creación.

El relato sobre la lucha de Horus y su madre contra Set implicó a muchos dioses y, a nivel real, supuso el choque entre los partidarios humanos de ambos dioses. Los dominios de Set eran los desiertos y todos los animales de carácter salvaje. Horus y su padre representaban la agricultura. Según la tradición egipcia, los bueyes y los burros fueron castigados por pisotear la cebada, vinculada a Osiris, a ser apaleados eternamente. Y es que Set siempre trataba de maltratar los cultivos adoptando la forma de diversos animales. En una ocasión adoptó la forma de pantera, pero Thot (dios de la sabiduría, y los hechizos) le batió con hechicería cuando trataba de arruinar unas tierras fertiles. A continuación, Anubis lo ató, lo marcó con un hierro y lo despellejó. Cuando intentaron liberarle sus seguidores, fueron decapitados por el propio Anubis.

El contraataque de Set y sus seguidores, una vez se recuperó de las heridas, se saldó con la muerte de cientos de ellos y las montañas teñidas con su sangre. Porque detrás de cada accidente geográfico los egipcios solían percibir el brutal paso de alguna divinidad.


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  • Los genes y los elementos que conectan mente, cuerpo y espíritu convierten a las islas de Okinawa en uno de los lugares donde más tiempo viven las personas

En ocasiones pensamos que los responsables de la esperanza de vida son la tecnología y los avances médicos, sin embargo, uno se sorprende cuando las poblaciones más longevas del planeta no se encuentran situadas en torno a hospitales con sofisticados aparatos diagnósticos, sino en lugares apartados en los que perduran sus tradiciones ancestrales.

Se conoce como «zonas azules» a las regiones geográficas identificadas por científicos y demógrafos en las que hay un mayor número de personas longevas. Hasta el momento se han identificado cinco, una de ellas se ubica en las islas de Okinawa, al sur del Japón. Esta «zona azul» cuenta con la llamada «aldea de los centenarios», en donde se concentra el mayor número de centenarios del mundo. Estas islas, que fueron un reino independiente hasta el siglo XVII, pueden presumir de una larga tradición budista y pacifista.

Las investigaciones científicas llevadas a cabo en este punto del planeta han arrojado una serie de datos de enorme valor: los okinaweses no sólo viven más años sino que padecen menos enfermedades crónicas y la incidencia de demencia es notablemente más baja que la media mundial. ¿Cuál es su secreto? La receta de la longevidad se sustenta en la conjunción de ciertos genes y elementos que conectan mente, cuerpo y espíritu.

El secreto del 80 por ciento

Desde hace tiempo se sabe que los habitantes de Okinawa gestionan muy bien su tiempo, saben cómo reducir el estrés, consumen alcohol con moderación y han reducido de forma importante la ingesta de carne procesada. Su dieta es rica en alimentos derivados de la soja, como el tofu, en pescado –lo consumen tres veces a la semana-, hortalizas, verdura y especias como la cúrcuma. Además, su consumo de arroz es inferior al del resto de los japoneses.

A estos ingredientes culinarios hay que añadir un elemento clave en la alimentación, la moderación. Los habitantes de Okinawa evitan saciarse, siguen una de las máximas de Confucio, que rezaba: «levántate de la mesa sin estar lleno». Esta sabiduría se resume en la consabida frase «Hara hachi bu», que se podría traducir como «para de comer cuando estés saciado al 80 por ciento». Han sido muchos los estudios que han demostrado que disminuir la ingesta de calorías supone un incremento de la esperanza de vida en todas las especies animales analizadas.

Además los longevos okinaweses practican ejercicio diariamente, pasean y llevan a cabo prácticas de jardinería. ¿Esto es todo o, por el contario, hay algo más? Parece ser que además de estos cambios en el estilo de vida hay otros dos aspectos que son cruciales para explicar la longevidad: la actitud ikigai y la «conexión» moai.

Una misteriosa palabra: ikigai

Ikigai es una palabra japonesa enigmática que no tiene un equivalente directo en español pero que podríamos traducirla por «vale la pena». Ikigai es una motivación, una razón para vivir, es el motivo por el cual nos levantamos cada mañana. El ikigai es un concepto motivacional, que va más allá de los horarios impuestos o de los deberes a los cuales no podemos renunciar. El ikigai no es siempre igual, puede cambiar a lo largo del tiempo y es posible, incluso, que evolucione. Además, es diferente para cada persona y algunas tienen la suerte de tener más de un ikigai. El nexo común siempre es el placer que se experimenta al realizar esa tarea. El principal problema es que está escondido en nuestro interior y tenemos que encontrarlo, para llegar a él necesitamos la ayuda de la reflexión y el análisis personal.

Tener un ikigai claro y definido proporciona satisfacción, felicidad y da significado a la vida, y todo esto redunda en una mayor saludad física y psíquica. Todos los japoneses tienen su ikigai, algunos ya lo han encontrado y otros son conscientes de que les falta, pero lo están buscando.

La conexión moai

Una de las tradiciones ancestrales de Okinawa es crear lazos fuertes entre las comunidades locales, grupos de personas que tienen intereses comunes tratan de ayudarse entre sí. A esta forma de entender la sociedad es lo que se conoce como «moai». Estos grupos sociales contribuyen a sentirse aceptados, útiles y seguros frente a las adversidades, puesto que aporta bienestar, mantiene su estabilidad emocional y, además, la financiera, ya que si un miembro tiene problemas económicos se le puede ayudar mediante los ahorros generados por el grupo.

Al parecer el origen del moai se remonta a la época que la que era preciso que los agricultores compartieran información para mejorar los cultivos. Las personas que forman parte de un moai pagan una cantidad mensual establecida, la cual les permite acudir a cenas, reuniones, partidas de shogi (el ajedrez japonés) o simplemente disfrutar de alguna afición común al grupo.

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