«El hombre más peligroso de Europa», el oficial de Hitler que se enamoró de Madrid


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  • Otto Skorzeny llegó a ser guardaespaldas de Eva Perón
abc El alto mando de las SS Otto Skorzeny, en el centro, en una imagen de archivo

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El alto mando de las SS Otto Skorzeny, en el centro, en una imagen de archivo

«No soy refugiado político, estoy en España porque me gusta», dijo el exoficial de las SS Otto Skorzeny (Viena, 1908) a ABC en enero de 1970. La entrevista, obra de Antonio Alférez, esboza la apacible vida de este ingeniero de carrera en Madrid años después del final de la II Guerra Mundial; «vivo bastante bien», confesó. Enfrascado en la lectura y el deporte, este gigante de 195 centímetros y 100 kilos de peso, de complexión atlética, se asentó en la capital libre de remordimientos pero aún relacionado con su pasado, pues era el responsable máximo de la organización secreta de antiguos miembros de las SS en España, Odessa, que se encargó de la evacuación de éstos a Sudamérica.

Aunque en la interlocución con Alférez -en su despacho, próximo a la Puerta del Sol- aseguró que la Guerra había acabado para él en 1945 y que su nombre no era más que un pretexto para el periodismo sensacionalista, lo cierto es que bajo su recia apostura, potenciada por una inmensa cicatriz que cruzaba su mejilla izquierda, todavía se hallaba la reminiscencia del «Hombre más peligroso de Europa», como fue bautizado por el Alto Mando aliado en 1943. También conocido como «Cara cortada» por razones obvias, el periodista de ABC lo describió como un personaje de apariencia recta y carácter volátil, capaz de pasar en minutos de la cólera a la sonrisa.

Skorzeny fue absuelto el 8 de septiembre de 1947 de los crímenes de guerra imputados; diez meses más tarde, escapó del campo de concentración en el que esperaba para declarar ante un Tribunal de desnazificación, según recoge la crónica de ABC a su muerte, en julio de 1975.

Antonio Alférez, acaso ajeno a su papel en Odessa, tampoco conocía sus ocupaciones entre el final del conflicto y su afincamiento en Madrid, definitivo en 1951. En ese tiempo, viajó hasta Argentina, concretamente a Buenos Aires, para convertirse en asistente del presidente Juan Domingo Perón y en guardaespaldas personal de Eva, su mujer. La crónica fue revelada por el periodista irlandés Kim Bielenberg en un reportaje publicado a comienzos de 2015 por la cadena británica BBC.

Liberador de Mussolini

Soldado predilecto de Adolf Hitler, fue el propio «Führer» quien le encargó personalmente el rescate de Benito Mussolini del Gran Sasso, en los Alpes, donde estaba recluido en 1943. La obra de evacuación, en consonancia con los paracaidistas de la «Wehrmacht» alemana, lo elevó no sólo en la escala de oficiales de las SS, abandonando su rango de coronel, sino también en la Historia. Sin embargo, investigaciones posteriores aseguran que su papel en dicha operación no fue tal, sino que más bien fue atribuido, y que su mayor logro remite al intento de atentado contra Dwight D. Eisenhower y la «Operación Greif», donde se infiltró entre las tropas norteamericanas.

A pesar de su relación con el peronismo, no fue a orillas del Río de la Plata donde Otto Skorzeny encontró la paz y la estabilidad que su propia biografía le negaba, sino en Madrid, donde envejeció impune durante más de dos décadas, hasta su muerte en 1975, víctima de un cáncer. La vida en la capital resumía su parecer sobre España: «Es mi segunda patria y terminaré mi vida aquí», avanzó a Antonio Alférez en su entrevista.