1348 – Batalla de Mislata


La batalla de Mislata tuvo lugar el 9 de diciembre de 1348, en ella se enfrentaron las tropas de Pedro el Ceremonioso, comandadas por Lope Fernández de Luna, contra las de los unionistas valencianos.

La batalla

La batalla tuvo como escenario el llano de Mislata.

La Unión de Valencia, al igual que la Unión de Aragón, era un movimiento señorial en defensa de sus privilegios de clase.

Consecuencias

El resultado favorable al rey, que de todas maneras sufrió numerosas bajas, puso fin a la rebelión de la Unión de Valencia contra él. Esta fue la batalla decisiva de la guerras de las uniones. El rey tomó la ciudad de Valencia e hizo ejecutar a los sublevados. También se aplicó a los derrotados unos castigos crueles, como el de obligar a beber el bronce fundido con el que se había fabricado la campana que convocaba las reuniones de los rebeldes.

Batalla de Mislata
Guerra de las uniones
Unión de Valencia
Fecha 9 de diciembre de 1348
Lugar Mislata
Coordenadas 39°28′00″N 0°24′00″E (mapa)
Resultado Victoria real
Beligerantes
Armas de Aragon.png Pedro IV de Aragón Unión de Valencia
Comandantes
Armas de Aragon.png Pedro IV de Aragón
Lope Fernández de Luna
Pedro de Tous
Juan Fernández de Heredia

El preso nazi 4.474


El Mundo

  • Un despacho de abogados dirige una demanda contra Alemania para que indemnicen a la familia de José Martí, un paternero ejecutado en la cámara de gas de Gusen
  • ‘Mi tío, fuera rojo o colorado, era español. Y tiene que reconocerse su sufrimiento’
    Sabemos del dolor de José por los supervivientes. Nadie nos notificó su muerte

Sabemos del dolor de José por los supervivientes. Nadie nos notificó su muerte

La mesa de un céntrico despacho de abogados de Valencia reúne a siete sobrinos de José Martí Oliva, un valenciano que dejó atrás su casa huyendo del bando nacional, buscando la libertad. Nunca volvió. Fue el prisionero 4.474 de los nazis, primero lo enviaron al campo de concentración de Mauthausen y más tarde a Gusen, donde murió dentro de una cámara de gas porque ya no valía para trabajar. Estaba herido y no era útil para los nazis, molestaba.

Hasta 2008 sus sobrinos no tuvieron ninguna comunicación oficial de su muerte, Francia fue el país que les informó, 67 años después, de que a José Martí lo asesinaron los nazis el día de Navidad del año 1941. Conocían lo que allí ocurrió pero por boca de los valencianos que sí consiguieron escapar. Ahora han emprendido una batalla legal, coordinados por el despacho de abogados de José Domingo Monforte, para que Alemania les indemnice alegando que no se acogieron al plan puesto en marcha en los años 60 para compensar a las víctimas del Holocausto porque desconocían el trágico desenlace de José. No quieren el dinero, si les conceden la ayuda la donarán, sólo buscan que la vida de José no quede en el olvido: «Mi tío, fuera rojo o colorado, era español. Y tiene que reconocerse su sufrimiento». De momento ya han conseguido algo: el recuerdo de José ha unido a la familia más que nunca.

‘Nuestro ordenamiento jurídico no regula de forma directa estas indemnizaciones’

La historia de José empieza a escribirse el 5 de febrero de 1910 cuando nace en Paterna, un municipio próximo a Valencia. España entra en guerra y se alista en el bando republicano, en la compañía de Lister. Durante la Batalla del Ebro, una de las más largas y sangrientas, cae herido. Es trasladado al hospital de Mislata y allí, mientras cicatrizan sus heridas, conoce el final de la guerra y la derrota de los suyos. La victoria de las tropas de Franco le sitúan en la diana de la persecución política. Escapó a Alicante en busca de un barco que le sacaría del país pero ese barco nunca llegó, y de ahí emprendió un viaje a pie, herido, hacia Francia a través de los Pirineos. Se fue con las tropas de Lister para combatir en territorio francés contra el ejército alemán y volver al campo de batalla. Continúa la lucha pero esta vez en el escenario de la Segunda Guerra Mundial.

En Francia cae prisionero de las tropas de Hitler y emprende un camino hacia Austria, al campo de concentración de Mauthausen, y más tarde a Gusen. «Sabemos de los sufrimientos que padeció allí José gracias al testimonio de otros dos paterneros, Miquel Liern y Manuel Peris, que compartieron con él la angustia del encierro, la tortura, el hambre y los trabajos forzosos», cuenta la familia. A diferencia de José sí consiguieron salir vivos de aquel infierno.

Ellos contaron que José fue obligado a trabajar en una cantera, portaba mochilas cargadas con piedras. Su salud era débil, muy débil, la cojera de la pierna le hacía muy difícil el trabajo. La escasez de comida, de descanso, de medicinas, le fue debilitando. Ya no era útil para los nazis. Siete meses después de su ingreso en el campo de concentración fue ejecutado en la cámara de gas. Tenía 30 años. Todo lo demás es ausencia para la familia.

Su muerte quedó registrada porque el prisionero que se encargaba de hacer un listado de altas y bajas en el campo de concentración hizo una copia de esa lista negra y la escondió. Allí estaba el nombre de José. «Nunca pudimos recuperar su cuerpo, no tenemos siquiera una tumba donde llorarle». Es Amparo Soler, la sobrina mayor de José. «Mi abuela esperaba su regreso. Nadie le notificó oficialmente su muerte. Si no llega a ser por los dos supervivientes del pueblo, no habría conocido el final de su hijo. Mi tío les pidió que contarán su historia y ellos cumplieron su palabra».

La madre de José llamó a algunas puertas, pidió en su día que se le compensará por tanto sufrimiento, pero no se dirigió a las administraciones adecuadas, eran otros tiempos. Hoy sus nietos continúan con su lucha.

José Domingo Monforte es su abogado, dirige uno de los despachos de abogados más prestigiosos de Valencia. Este jurista ha iniciado una investigación jurídico-legal para conocer y, en su caso, solicitar todas las compensaciones que puedan corresponder a las víctimas y perjudicados por los crímenes de la Segunda Guerra Mundial. De momento cuenta con la ayuda de la embajada española en Berlín.

«Es una tarea complicada porque en nuestro ordenamiento jurídico estas indemnizaciones no se regulan de forma directa como ocurre en otras legislaciones extranjeras. Y los demandantes son sobrinos, José nunca tuvo hijos y sus padres ya han fallecido». Pero no se rinde: «Intentaremos dar visibilidad a la historia de José, a su sufrimiento y al de su familia y agotaremos todas las vías posibles para que su encarcelamiento, tortura y muerte no queden impunes».

La necrópolis más antigua de la Península Ibérica está en Valencia


ABC.es

  • Científicos del CSIC han analizado diez cuerpos del conjunto funerario de El Collado, de hace 9.500 años, aún más viejo que los famosos concheros portugueses
La necrópolis más antigua de la Península Ibérica está en Valencia

CSIC | Enterramientos en el cementerio de El Collado, Valencia

Un equipo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que la necrópolis de El Collado, en Oliva (Valencia), es la más antigua de la Península Ibérica. La datación de los restos óseos de diez de los 15 individuos enterrados en este conjunto funerario, con una antigüedad comprendida entre los 9.500 y 8.500 años, rompe con la idea de que los primeros cementerios ibéricos fueron los asentados en los concheros portugueses, como los ubicados en los estuarios de los ríos Tajo y el Sado.

Los resultados, publicados en la revista PLOS ONE, demuestran que esta necrópolis, la más grande de España, situada en el extremo meridional del Golfo de Valencia, tuvo un uso intermitente durante unos 1.000 años. El empleo de este espacio con fines sepulcrales coincide, por tanto, con otros yacimientos mesolíticos en Europa, como los de Vedbaek (Dinamarca), Skateholm (Suecia) o Téviec y Hoëdic (ambos en Francia).

Hace unos 9.500 años, las últimas comunidades de cazadores-recolectores que ocupaban la Península Ibérica comenzaron a enterrar de forma sistemática a parte de sus congéneres en cementerios, un hábito que se vincula a la progresiva sedentarización de estas sociedades y a un cambio significativo en la relación de sus territorios con las actividades económicas.

Según las dataciones por carbono 14 mediante espectrometría de masas, los restos más antiguos fueron enterrados en el sector sur y los más recientes en la zona norte. “Es significativo que la mayor parte de estas sepulturas no se superpongan ni se corten unas a otras, lo que indica que posiblemente se empleó algún tipo de señalización para indicar las inhumaciones, que era reconocida y respetada mientras se mantuvo la función funeraria de este lugar”, el investigador del CSIC Juan Francisco Gibaja, de la Institución Milà i Fontanals.

En el yacimiento mesolítico de El Collado, excavado en 1987 y 1988, se documentaron 14 enterramientos a lo largo de una superficie de 143 metros cuadrados. Uno de ellos contiene restos de dos individuos. Los datos antropológicos apuntan a que cuatro son mujeres y siete hombres, otros dos probablemente hombres y los dos restantes un adolescente y un recién nacido de los que no se ha podido determinar el sexo. Las dislocaciones documentadas permiten inferir que algunos de ellos fueron enterrados en algún tipo de sudario, saco o con algunos de sus miembros atados.

“Hasta hace poco, las dataciones relativas a un conjunto funerario solían limitarse a unos pocos individuos en el mejor de los casos, ya que en muchas ocasiones se solían realizar dataciones indirectas, es decir, de elementos vinculados al individuo enterrado, pero cuya antigüedad podía no corresponderse necesariamente con el evento funerario. Por ello, nosotros hemos tomado muestras directamente de los huesos humanos de los 10 individuos”, señala Xavier Terradas, investigador del CSIC en la Institución Milà i Fontanals.

El yacimiento es además un depósito de conchas, relacionado con el consumo de moluscos por estas comunidades, que vivían a menudo cerca del mar o de los estuarios. “A veces inhumaban a sus muertos en estos mismos lugares. Por lo tanto, estos moluscos tenían una función de subsistencia, pese a que en algunas ocasiones se hayan utilizado especies concretas con fines ornamentales”, agrega el investigador del CSIC. Juan F. Gibaja.

Encuentran en Valencia una especie de pez que vivió hace diez millones de años


EFE – El Mundo

  • Los investigadores han conseguido establecer la cadena trófica del lago
  • La nueva especie ha sido bautizada como ‘Aphanius bicorbensis’
  • Se trata del primer estudio de estas características de un paleolago salino

Un grupo de investigadores ha encontrado en un “paleolago” localizado en la localidad valenciana de Bicorp, una especie de pez que vivió en ese medio hace diez millones de años.

Los resultados de la investigación, que se han publicado en la revista ‘Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology’, desvelan que las aguas de este medio eran salinas.

Los investigadores, ha informado el Instituto Geológico y Minero de España (dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación), han conseguido establecer la cadena trófica del lago, y han concluido que el depredador que vivía en esas aguas era una nueva especie de pez, que han bautizado como ‘Aphanius bicorbensis’, como homenaje a la población de Bicorp.

La investigación ha sido realizada por Enrique Peñalver, especialista en insectos fósiles del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y Jean Gaudant, especialista en peces fósiles del Museo Nacional de Historia Natural de París, y el proyecto ha sido financiado por la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana.

El nombre del género, Aphanius, significa invisible, dada la dificultad de localizar a este pez en los humedales en los que se desarrolla, por lo que la nueva especie podría ser traducido como “el fartet de Bicorp” (en valenciano) o “el invisible de Bicorp” (en español).

El estudio del contenido de las heces de estos peces, que también quedaron fosilizadas en la roca, ha permitido a los investigadores saber que este depredador se alimentaba, principalmente, de los foraminíferos y de las larvas de mosquito, que eran especialmente abundantes en el lago.

Actualmente, la especie presente en la Comunidad Valenciana de este género es Aphanius iberus, “un endemismo ibérico que se encuentra en las listas nacionales e internacionales de especies amenazadas y representa a uno de los vertebrados ibéricos más cercanos a la extinción”, ha apuntado Peñalver.

Ha precisado que la nueva especie fósil no es un antepasado directo del Aphanius iberus, sino que ambas especies compartieron un antepasado común.

Por otro lado, la salinidad de las aguas, que se cargaron de sales por la disolución de los abundantes yesos presentes en la zona, ha sido establecida gracias al estudio del conjunto de animales y vegetales acuáticos que han quedado fosilizados en las rocas del barranco de Bicorp.

Entre ésos están las plantas acuáticas Potamogeton, los foraminíferos, los peces del género Aphanius, los pequeños caracoles acuáticos del grupo de los hidróbidos y las larvas de insectos quironómidos.

Peñalver ha subrayado que “esta investigación representa el primer estudio de estas características realizado de un paleolago salino y que los fósiles de esta nueva especie, que rondan los 2 o 2,5 centímetros, han sido depositados en el Museo de Geología, en el departamento de geología de la Universidad de Valencia”.

Según ha informado el Instituto Geológico y Minero, en la Comunidad de Valencia existen proyectos específicos de protección del Aphanius iberus y se está trabajando para aumentar sus poblaciones.

Los problemas principales de esta especie están asociados a la desaparición o contaminación de los humedales que habitaba el pez, además de la introducción en 1921 de la gambusia, un pez procedente de Norteamérica, para combatir los mosquitos transmisores del paludismo.

El Museu de Prehistòria organiza una ruta para conocer la vida de los íberos que poblaron la Comunit


Europa Press – ADN

El Museu de Prehistòria de Valencia organiza la ‘Ruta Ibérica Valenciana’, una iniciativa de carácter “didáctico y turístico” cuyo objetivo es conocer cómo era la vida de los íberos que poblaron el interior de la provincia de Valencia, según informaron hoy en un comunicado fuentes de la Diputación de Valencia.

El proyecto, que fue presentado en la quinta edición de la Feria Internacional de Turismo de la Comunitat Valenciana, se enmarca dentro de una “alternativa de ocio cultural que pone en valor el patrimonio histórico y arqueológico excavado por el Museo de Prehistoria”. La Ruta Ibérica ofrece tres posibles itinerarios (Edecon, Betukine y Tirgitor) además de incluir “eventos anuales de difusión del patrimonio” tanto científicos como turísticos, entre los que destacan las Jornadas de Puertas Abiertas de la Bastida de les Alcusses (Moixent) los próximos 18 y 19 de julio o las de Kelin (Caudete de las Fuentes) que tendrán lugar el 24 y 25 de octubre. El primer recorrido, ‘Edecon’, en la comarca del Camp del Túria, programa una visita por la antigua ciudad de Edeta, centro político de la comarca, por el Puntal dels Llops de Olocau, la atalaya desde la que se controlaban los límites del territorio, así como por las explotaciones agrarias de el Castellet de Bernabé de Llíria y la Seña del Villar. Por su parte, el trazado bautizado como ‘Betukine’ y situado en la Plana de Utiel-Requena presenta el yacimiento de los Villares de Caudete de las Fuentes y el del Molón de Camporrobles “donde se agrupan viviendas previas al nacimiento de la cultura ibérica y un gran poblado fortificado”.

Los posibles itinerarios que ofrece la Ruta Ubérica concluyen con ‘Tirgitor’ en la Costera y Valle de Ayora, una visita guiada por la Bastida de les Alcusses y el Castellar de Meca que destaca por su recinto defensivo, por las viviendas organizadas en manzanas y la reproducción a escala natural de una de las casas. Además, los organizadores de la ruta recomiendan visitar, entre otros, el Museu de Prehistòria de Valencia, el Museu Arqueológic de Llíria, la Colección Museográfica Luis García de Fuentes de Caudete de las Fuentes y el Museu de Moixent “como complemento indispensable al trazado”.

Los íberos habitaron la fachada oriental de la Península Ibérica entre los siglos VI y II antes de Cristo y aunque sus ragos culturales variaban de un territorio a otro se caracterizaban por dividirse “en una sociedad jerarquizada con una élite que organizaba las explotaciones agrarias y las relaciones comerciales”.

Destruyen los pilares del puente romano de Valencia de Don Juan


Diario de León

  • Los vecinos de Coyanza, alarmados por un nuevo atentado contra su patrimonio histórico
  • Aunque protegidos por el plan urbanístico, acabó con ellos una excavadora de la CHD

000_3256El pasado martes, una excavadora de la Confederación Hidrográfica del Duero acababa con los últimos vestigios de un puente al que unos expertos calificaban de romano y otros databan en época medieval. La acción tuvo lugar en Valencia de Don Juan, en pleno río Esla, en la zona significativamente conocida como Los Pilares. Se trataba, en todo caso, de los últimos vestigios del más antiguo puente coyantino y además se encontraban catalogados y protegidos por el plan urbano de esta cabecera del sur leonés.

Según informa el historiador coyantino Javier Revilla, existían en total «cuatro grandes pilas o cimientos de un antiguo puente, cuya antigüedad no está clara puesto que hay autores que lo documentan en la época romana, aunque las investigaciones más recientes lo sitúan en la Edad Media, en torno a los siglos XII y XV». «En origen, serían cinco pilas separadas entre sí unos 20 metros. Los restos que se conservaban hasta el martes mostraban unas dimensiones de hasta cinco metros de anchura», prosigue Revilla. Los vecinos de Valencia se encuentran estos días consternados: si hace poco se enteraban de que la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta había autorizado el vaciado del solar donde se localiza el primer asentamiento de Valencia de Don Juan, un castro de la Edad Bronce conocido como Castrum Coviacense (de donde procede el nombre de Coyanza), ahora saben que otros testigos de su historia y su patrimonio, los pilares del viejo puente -todo el mundo sabía de su existencia y de su ubicación- han desaparecido para siempre.

Añade Javier Revilla que su técnica constructiva «era muy similar a la del castillo de Valencia de Don Juan o la de la muralla de Mansilla de las Mulas: cantos rodados de río y sillarejos cogidos con argamasa de cal y arena. Sus restos eran muy compactos, lo que les había servido para aguantar las embestidas del río Esla durante cientos de años, pero que en tan sólo una tarde desaparecieron por la acción de una potente excavadora». El propio Revilla había diseñado en el año 2006 un completo estudio sobre Los Pilares. En él, recuerda que el erudito local Teófilo García decía en 1948 que se hablaba «de otro vestigio romano en nuestro pueblo: los llamados pilares sobre el Esla, frente al Vergel; mas no me atrevo a asegurarlo, pues los materiales de construcción parecen suscitar alguna duda acerca de su autenticidad». Ésta es la primera noticia escrita que Javier Revilla ha localizado sobre la interpretación de estos restos. Otras referencias proceden de Pascual Madoz y de Wattenberg, y, recientemente, de Alonso Ponga, quien propone una datación medieval para el mismo, en concreto, del siglo XII. Rabanal, en cambio, le da origen romano, como también otro erudito local, Miguel Ángel Millán Abad en su Historia de Coyanza.

Javier Revilla, a su vez, incide que entre los grandes machones se observa en el lecho del río la presencia de restos menores de otras pilas o machones que reducirían la luz entre los grandes, por lo que su magnitud debía de ser sin duda considerable.

«Confederación Hidrográfica del Duero actuó en todo momento siguiendo instrucciones del ayuntamiento»

El Louvre se pasea por Valencia


Agencias – El País

El Centro Cultural Bancaja acoge una exposición de 230 obras de arte islámico pertenecientes al museo francés

actualidad080708lou.jpgMás de 230 piezas de arte islámico han viajado desde el Museo del Louvre de Francia hasta Valencia como una muestra del objetivo de la institución de “salir al encuentro y no quedarse agazapada a la espera del visitante”, según su director de Desarrollo Cultural, Christophe Monin. Tres Imperios del Islam. Estambul, Isfahan, Delhi. Obras maestras de la colección del Louvre se podrá visitar hasta el 28 de septiembre en el Centro Cultural Bancaja de Valencia y representa la mayor muestra internacional que el museo francés ha expuesto en España, según la entidad bancaria.

Vasijas de cerámica, alfombras, dibujos, azulejos y otros objetos, algunos con incrustaciones de oro, marfil, rubíes o diamantes, conforman el grueso de la muestra, parte de la cual no se había expuesto nunca -ni siquiera en el propio Louvre- debido a la falta de espacio. Christophe Monin ha asegurado que el museo está habilitando una sala de 4.000 metros cuadrados en el Louvre para acoger todas estas piezas, cuya inauguración está prevista para 2010. Además, Monin ha explicado que el museo francés pretende estar presente en el panorama artístico internacional, por lo que ya han organizado grandes exposiciones en EEUU, Japón y Australia, entre otros países.

Entre lo geométrico y lo figurativo

La comisaria de la muestra, Charlotte Maury, ha recordado la confusión entre los términos “árabe” e “islámico o musulmán”, y ha subrayado que “en el mundo islámico -al que pertenece la muestra- cabe mucho más que lo realizado únicamente en los países árabes”. “Muchas de estas piezas son mucho menos geométricas que las correspondientes al arte árabe, y también tiene más motivos vegetales y figurativos”, ha señalado.

La exposición, que tan sólo se ha expuesto en Estambul, comenzó a finales del siglo XIX y se ha ido enriqueciendo “con legados, donaciones y compras”, y representa “el testimonio del esplendor y la riqueza en la creación artística” de los imperios otomano, safavida y mogol. El vicepresidente de la Fundación Bancaja, Vicente Montesinos, ha resaltado “la enorme personalidad” de las obras expuestas, en un montaje que ha supuesto para la entidad financiera una inversión cercana al millón de euros.

La muralla árabe, entre la ruina y el olvido


El Pais

El plan para rescatar los restos y dinamizar su entorno en el casco antiguo de Valencia languidece tras cuatro años

Mil años de historia contemplan a la ciudad desde una mole de piedra que se asienta imponente sobre una tapia de la calle de Salinas de Valencia. Un bloque de casi dos metros de anchura que resiste a la intemperie desde el siglo XI, cuando formaba parte de la muralla árabe que rodeaba la ciudad. Nada recuerda a la época de esplendor de esta defensa en ruina coronada por un matorral que ha echado raíces en la piedra. El pasado musulmán de Valencia asoma en otras esquinas del centro, en un recorrido de calles estrechas desde la plaza dels Furs hasta la del Tossal que la Generalitat y el Ayuntamiento han prometido recuperar y poner en valor, pero que sigue expuesto a la degradación.

Teresa, que se libró del desplome de su casa, no ha sido realojada

El plan de la muralla árabe, que ha conocido distintas versiones desde 1991, apenas ha avanzado desde que en 2004 se acordó con los vecinos. “El proyecto está aprobado, pero seguimos siendo los afectados del plan de la muralla”, afirma Jorge Palacios, miembro de la plataforma vecinal que consiguió cambiar una propuesta oficial de recuperación de los restos que pretendía para ello derribar 16 edificios y desalojar a 150 habitantes.

En la plaza del Ángel, en el bajo de un edificio apuntalado, continúa la sede de la plataforma. En ella vecinos y administraciones celebraron hace cuatro años el consenso en torno al plan actual, que redujo el número de edificios a derribar a seis para no echar a los vecinos y se compone de cuatro unidades de actuación en las que quedarán visibles a retazos 137 metros de la muralla. La intervención total afecta a más de 8.000 metros cuadrados en los que sobre los planos se dibujan nuevas viviendas, jardines y dotaciones, entre ellas un centro de día para la tercera edad, una residencia de estudiantes, un centro de nuevas tecnologías y otro de interpretación de la muralla justo en el solar que continúa desierto y lleno de malas hierbas junto a la sede de la asociación vecinal.

Cuatro años después, no hay rastro de estos equipamientos que necesita el barrio y el entorno de la muralla sigue expuesto al deterioro urbano, social y económico. No hay plazos. Tan solo han comenzado las expropiaciones en una de las unidades. El paisaje sigue salpicado de solares llenos de basura, edificios en ruina, okupados o vacíos.

Al menos uno de los inmuebles del plan se cae a pedazos. Es el edificio de la calle de Salinas en el que vivía Teresa de Fez, de 59 años, hasta el 5 de noviembre pasado, cuando por los pelos se libró de quedar sepultada bajo los escombros de parte de la casa, que se vino abajo. El jueves pasado rebuscaba parte de su ropa y enseres entre desperdicios y escombros caídos sobre el solar de al lado, tras enterarse de que alguien había desvalijado su vivienda sin paredes. Teresa vive ahora con su hija. De nada han servido los llamamientos para que la Generalitat o el Ayuntamiento realojen a esta mujer. Para colmo de males, le piden 6.000 euros para cubrir gastos de seguridad de la finca, que será derribada y expropiada. Sólo quedará en pie el resto del torreón islámico que se confunde con una pared de la casa. Cuando la Administración la expropie, Teresa tendrá derecho a un piso, al igual que la otra treintena de vecinos que tendrán que abandonar sus casas. Mientras tanto, nada. “El plan me ha quitado todo lo que tenía”, se lamenta.

El proyecto languidece mientras persiste “el desierto” de solares que esperan la intervención, critica Josep Montesinos, presidente de la plataforma. Son el resultado de considerar que “la solución de las operaciones urbanísticas es que se vayan los vecinos” en vez de primar su permanencia para impedir que el barrio se quede sin vida, destaca Montesinos en medio de una gran parcela en la que hay previsto un edificio público y un jardín. Los propietarios de las viviendas derribadas hace muchos años están siendo expropiados ahora para el plan de la muralla. Desde el solar se ven dos de los vestigios más importantes del recinto amurallado. Uno de ellos es la torre el Ángel, declarada monumento histórico artístico nacional en 1963, lo que no ha impedido que se llene de pintadas. Está habitada y es un vivo ejemplo de “la convivencia del patrimonio y vecinos”, subraya Palacios. El otro es el torreón de la parte posterior de la calle de Mare Vella, lo que queda de él, anexionado a varios pisos y que en la parte inferior es ejemplo de una rehabilitación chapucera.

Junto a este torreón está el taller de orfebrería de José Luis March, que atesora el trabajo y las herramientas de artesanos y oficios de varias generaciones. José Luis es profesor de la Escuela de Arte y Diseño y ha propuesto convertir su taller en museo etnológico. A pesar de que el plan promete potenciar la actividad artesana, el taller de March solo se salva de la expropiación temporalmente, y recientemente fue convocado para quitarle un trozo de su patio, lo que considera “un acoso inmobiliario institucional”.

La Consejería de Infraestructuras, de la que depende la oficina del Riva (Rehabilitación Integral de Valencia), lleva el peso del plan, en el que el Instituto Valenciano de Vivienda se encarga de las expropiaciones y el realojo, y el Ayuntamiento de la tramitación urbanística. El plan lo llevan así a tres bandas, pero no lo acaba de impulsar ninguno, se lamentan en la asociación. La última comisión de seguimiento con los vecinos fue en 2006.

La muralla árabe, entre la ruina y el olvido, de momento sale a la luz por la iniciativa privada. Hay vecinos que se han preocupado de respetarla en rehabilitaciones -“para conservarla es importante que el barrio se sienta orgulloso de la muralla”, apunta Montesinos-. Además, en varios locales se han topado con restos de la fortificación. Por orden de Patrimonio, las piedras musulmanas quedan a la vista e integradas, por ejemplo, en un horno de la calle de Roteros, en un edificio particular de Palomero, o en la peluquería de Las Rocas, donde su sonriente propietaria, Irune Laca, de 26 años, dice que “ha valido la pena”. Eso sí, lucir la muralla le ha costado tiempo, inspecciones y mucho papeleo. La iniciativa pública, en cambio, camina a paso de tortuga para rescatar los muros ocultos que protegieron Valencia antes de que su crecimiento los condenara a quedar engullidos en edificios. Ahí siguen resistiendo el paso de los siglos.

El plan de la muralla árabe

– El plan de la muralla actúa sobre una superficie de 8.170 metros cuadrados repartidos en cuatro unidades, ya que una quinta con restos en dos palacetes desapareció del proyecto, que también excluyó vestigios en varios pubs.

– El proyecto prevé equipamientos sociales y educativos, zonas verdes y nuevos pisos. Una docena de viviendas serán demolidas y sus inquilinos tienen derecho a realojo.

– Un total de 136,7 metros de la muralla árabe serán visitables tras la intervención urbanística, además de varios torreones, dos de los cuales ahora están habitados.

– El proyecto de rehabilitación que presentó en 2003 la Generalitat Valenciana preveía el desalojo del barrio de 150 de sus habitantes y el derribo de 16 edificios del entorno que no escondían restos de la muralla. La movilización vecinal paró aquel plan hasta consensuar una actuación que no echa a los vecinos y apuesta por revitalizar la zona y al mismo tiempo proteger el patrimonio histórico.