Engaño a los dioses del Antiguo Egipto


El Mundo

  • Un estudio de la Universidad de Manchester revela que alrededor de un tercio de las momias de animales que se ofrecían como ofrendas están vacías
  • Se llegaron a embalsamar 16.000 perros al año
 La momia de un gato vista a través de una radiografía. BBC/ University of Manchester

La momia de un gato vista a través de una radiografía. BBC/ University of Manchester

En el antiguo Egipto los humanos muertos se embalsamaban para llegar intactos a la otra vida; los animales, en cambio, eran momificados para ser ofrecidos a los Dioses. Se han localizado e identificado una treintena de catacumbas, clasificadas según las especies, en los valles colindantes al río Nilo llenas a rebosar de momias de animales. En total, se calculan 70 millones de ellos: perros, gatos, cocodrilos, ibis, peces, serpientes, pájaros o monos.

Un equipo de radiólogos y egiptólogos de la Universidad de Manchester ha escaneado más de 800 momias zoológicas repartidas en diferentes museos del mundo (en su mayoría en Egipto) llegando a la conclusión de que un tercio de los animales embalsamados se ha conservado en buenas condiciones, otro tercio contiene en su interior alguna parte de la especie y otro tercio contiene material totalmente ajeno al animal. Así lo ha revelado el programa de la BBC Horizon emitido la noche del lunes por la segunda cadena de la televisión citada.

Los primeros animales momificados datan del año 800 a. C. A pesar de que en el Antiguo Egipto se llegaron a embalsamar 16.000 perros al año, “algunas momias no contienen restos animales, básicamente están repletas de tierra, arena, barro, pedazos de madera, juncos y materiales que debían amontonarse en los talleres de los embalsamadores” afirma la egiptóloga Lidija McKnight. “También contienen cáscaras de huevo y plumas que son artículos asociados a ciertos animales, pero que no son parte interna de ellos”.

Para entrar en el interior de las momias sin desatar el tejido que las envuelve, los científicos han utilizado sistemas de rayos X y un escáner de hospital con los que han analizado con meticulosidad y ahínco el contenido de los fardos de vendajes sin necesidad de deshacerlos. El proyecto ha sido el mayor escaneo nunca hecho a este tipo de animales disecados.

También se han descubierto varias promesas que hicieron antiguos ciudadanos egipcios a los Dioses con la intención de ofrecer un animal disecado si un enfermo de la familia recuperaba la salud. El ritual de ofrecer animales, a los que se les consideraba con poderes sobrenaturales como el volar, generó una auténtica industria de embalsamar en la que la demanda por momias era mayor que la oferta con lo cual los embalsamadores empezaron a adulterar sus trabajos disecados. John Fletcher, de la Universidad de York (norte de Inglaterra), ha estudiado los ingredientes utilizados para momificar especies y concluye que las resinas con las que cubrían la piel -y los órganos vitales extraídos para ser colocados de nuevo en el interior del cuerpo- de los animales momificados mataban la bacteria y los protegían de los insectos.

“Los antiguos egipcios eran devotos a Dioses en forma de animales, de ahí que poseer una momia zoológica era una forma de conectar con Dios”, explica el profesor Campbell Price en el programa de televisión en el que muestran cómo en la universidad de Swansea (Gales) han recreado en tres dimensiones, de un material flexible tipo plástico, un cráneo de gato a partir de un análisis escaneado en tres dimensiones de un felino del antiguo Egipto.

Otra de las sorpresas que ha producido la investigación llevada a cabo en los últimos años ha sido identificar una momia que yacía junto al cuerpo embalsamado de la hija de un faraón. El bulto con el que fue enterrado la joven ha resultado ser un chimpancé que, a tenor de los expertos, pudo ser su animal de compañía y su juguete preferido.

Descubren el misterio que esconden los ‘gorros’ de los moais de la isla de Pascua


El Confidencial

  • Sean Hixon, un estudiante de la Universidad de Oregón, ha trabajado sobre una nueva teoría que explicaría el significado de los ‘pukao’ que portan estas famosas estatuas de Chile
Foto: Moai de la Isla de Pascua de Chile con uno de sus característicos 'gorros' (Flickr/Kim Smith)

Moai de la Isla de Pascua de Chile con uno de sus característicos ‘gorros’ (Flickr/Kim Smith)

Desde que los europeos llegaron a la zona en el siglo XVIII han sido muchas las teorías y especulaciones que han intentado dar significado a las enormes estatuas que se contemplan en la Isla de Pascua, en Chile. Pero no sólo estos colosos de piedra han desatado la imaginación de los curiosos o los más exhaustivos estudios al respecto. También los ‘gorros’ que llevan sobre sus cabezas los moais son un misterio. ¿Qué significado tenían? ¿Por qué son de color rojo? ¿Cómo los transportaron hasta la cima de unas esculturas que llegan a superar los 10 metros?

Sean Hixon, estudiante de arqueología y geología de la Universidad de Oregón (Estados Unidos), ha sido el último en dar una solución al secreto que se llevó tras de sí la civilización que ocupó la Región de Valparaíso hace tantos años. Según este investigador, los ‘turbantes’ que portan las esculturas podrían haber sido puestos en su lugar gracias a un sistema de cilindros que permitiría el desplazamiento de estos grandes bloques de piedra. Hasta conseguir ubicarse sobre las testas de los moais, la piedra roja volcánica que decora la cabeza de algunas de estas estatuas chilenas rodó sobre troncos de árboles hasta que pudo ser colocada a modo de ‘sombrero’.

El 'pukao' de los moai tiene un característico color rojo proveniente de la roca volcánica con la que están hechos (Reuters)

El ‘pukao’ de los moai tiene un característico color rojo proveniente de la roca volcánica con la que están hechos (Reuters)

“Parece que un pequeño número de personas podría haber hecho el trabajo, ya sea a través de rotaciones o de palanca”, afirmó Hixon el pasado 16 de abril en la Reunión Anual que celebra desde hace 80 años la Sociedad Americana de Arqueología. En cuanto al significado que tendrían estas decoraciones, algunos estudiosos aseguran que los ‘gorros’ colorados estaban destinados a representar el pelo –en idioma rapa nui, estos adornos se conocen como ‘pukao’, un término que traducido significa ‘moño’–, aunque también existen teorías que apuntan a que el color podría indicar un objetivo ritual.

Lejos de ser definitiva, la teoría de Hixon podría venirse abajo si se sigue investigando al respecto y se descubre una posibilidad más factible. Por ahora, la utilización de troncos para transportar por rodamiento los grandes bloques de piedra podría ser válida. Después, los moais habrían sido levantados gracias a poleas que se sujetarían en una torre gigante construida aparte. En las estatuas se han encontrado pequeñas hendiduras en forma de anillo y arañazos verticales que podrían ser vestigios de su transporte gracias a troncos. Sin embargo, por ahora no puede confirmarse si los estudios de Hixon son válidos o si tanto los ‘pukao’ como los esculturas fueron levantados a la misma vez.

Una teoría ya esbozada hace 6 años

En 2009, científicos británicos aclararon parte del misterio de las coronas rojas que ciñen los moais de la cantera Puna Pau de la chilena Isla de Pascua gracias al descubrimiento de un camino que se utilizó para transportarlas. Los profesores Sue Hamilton, del University College de Londres, y Colin Richards, de la Universidad de Manchester, afirmaron que las decoraciones estaban hechas de rocas volcánicas procedentes de un antiguo volcán de la zona y que fueron elaboradas por los pobladores polinesios de la isla entre los años 1.250 y 1.500.

Hamilton y Richards dirigieron el primer equipo británico que visitaba la isla desde 1914 y fueron los primeros arqueólogos a los que se permitió realizar una excavación en Puna Pau. “Las coronas llegaron por una carretera que se construyó con un cemento de polvo de escoria roja comprimida, con una calzada elevada en uno de los lados”, explicó Richards, quien señaló que lo más probable “es que fueran empujadas a mano, aunque también es posible que se emplearan troncos de madera”.

Los estudiosos creen que la ladera por la que se transportaban los moais cumplía una función ceremonial e industrial (EFE)
Los estudiosos creen que la ladera por la que se transportaban los moais cumplía una función ceremonial e industrial (EFE)

Además, se descubrió un hacha de obsidiana con una hoja de unos 17 centímetros, posiblemente propiedad de uno de los obreros que trabajaron en el transporte de las coronas, que la habría abandonado junto a la carretera como un ofrecimiento a los dioses. El hallazgo del hacha y la manera en la que los ‘gorros’ rotos están alineados en uno de los lados del camino sugirió, según los investigadores británicos, que la carretera era una avenida ceremonial que conducía hasta la propia cantera. “Ha quedado claro que la cantera tenía un contexto sagrado, pero también un contexto industrial”, detalló el profesor Richards, quien recordó que “los polinesios veían el paisaje como algo vivo y consideraban que después de tallar la roca los espíritu entraban a formar parte de las estatuas, como en el caso de los moais.

¿Una señal de vida en un meteorito marciano?


ABC.es

  • El pequeño fragmento de 1.300 millones de años contiene una estructura similar al fósil de una célula terrestre que albergó agua en el pasado
¿Una señal de vida en un meteorito marciano?

Meteorito de Nakhla

¿Una señal de vida en un meteorito marciano?

Dos lados del meteorito

Una estructura muy similar a una célula que contuvo agua alguna vez hallada en un pequeño fragmento de meteorito marciano de 1.300 millones de años puede ser un nuevo indicio de que Marte albergó vida en el pasado. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Manchester (Reino Unido) y la Universidad Técnica Nacional de Atenas, se publica en el último número de la revista Astrobiology.

Mientras investigaba el meteorito marciano, conocido como Nakhla y que cayó en Egitpo en 1911, Elias Chatzitheodoridis descubrió algo inusual incrustado profundamente dentro de la roca. En un intento de entender lo que era, consultó al profesor Ian Lyon, de la Universidad de Manchester.

«En muchos aspectos, (la estructura) se parecía a una célula biológica fósil de la Tierra, pero lo intrigante es que, sin ninguna duda, era de Marte. Nuestra investigación encontró que probablemente no era una célula, pero que alguna vez había contenido agua; agua que se había calentado, probablemente como resultado del impacto de un asteroide», explica Lyon.

Según publica la Universidad de Manchester en un comunicado, estos hallazgos son importantes porque se suman a la creciente evidencia de que bajo su superficie, Marte tiene todas las condiciones para que la vida se formara y se desarrollara. También se suma a las evidencias existentes que sugieren que grandes asteroides golpearon el Planeta rojo en el pasado y crearon fuentes hidrotermales de larga duración que pudieron alimentar la vida, incluso en épocas posteriores, si es que la vida llegó a surgir en ellos alguna vez.

En forma de bacterias

Como parte de la investigación, la extraña estructura fue fotografiada con un detalle sin precedentes, en alta resolución, que permitió ver las capas atómicas de los materiales dentro del meteorito.

«Hemos sido capaces de demostrar que el escenario para que surja la vida está ahí. No es demasiado frío, ni demasiado duro. La vida tal como la conocemos, en forma de bacterias, por ejemplo, pudo estar ahí, aunque no la hemos encontrado todavía. Se trata de unir las piezas del rompecabezas de la vida en Marte, que pudo haber existido y que podría existir todavía en alguna forma», dice Lyon.

Ahora, el equipo utiliza estas y otras novedosas técnicas para investigar nuevos materiales secundarios en el meteorito y la búsqueda de posiblesfirmas biológicas que proporcionen evidencia científica de vida pasada o presente.