Ucrania. Límites. 1750-1800


Mapa de las fronteras entre Moscú y el estado Otomano

Representa los territorios que bordean por el N. y NO, el Mar Negro (Moldavia, el Yedisán, el Kersoneso y la península de Crimea) y por el N. y NE, el Mar de Azov hasta el Caspio, con las fronteras entre los imperios Ruso, Otomano y reino de Polonia

El título y la información incluida en el mapa están escritas en turco
La Historia en los mapas manuscritos de la Biblioteca Nacional, 1984, p. 266, nº 336

Márgenes graduados. – Relieve por normales. -Hidrografía. – Vegetación
Título del mapa escrito en turco

Fecha del mapa tomada de la obra anteriormente citada

Manuscrito sobre papel a plumilla en tinta negra y roja, lavado a la acuarela en ocre para el agua y en roja y verde para los límites

El plano incluido en el mapa figura dentro de un marco barroco muy decorativo
Inserta en el ángulo superior derecho: Un pequeño plano de la plaza fuerte de Kaminiec. – Escala indeterminada. – Orientado con rosa con lis con el N. al NE. de la hoja. – Relieve por normales

Inserta en el ángulo superior derecho: Un pequeño plano de la plaza fuerte de Kaminiec. – Escala indeterminada. – Orientado con rosa con lis con el N. al NE. de la hoja. – Relieve por normales

 

¿Por qué Rusia quiere controlar el Ártico?


ABC.es

  • «El Ártico es una Meca rusa», ha escrito en Twitter el viceprimer ministro ruso tras su visita reciente al archipiélago noruego de Svalbard
 nasa Imagen satélite del Cículo Polar Ártico

NASA | Imagen satélite del Cículo Polar Ártico

Con una guerra empantanada en el este de Ucrania y con las consecuentes sanciones económicas de Occidente, Rusia no cesa en su búsqueda de alternativas económicas para no hundirse. Por un lado, intenta reforzar sus alianzas con socios estratégicos como Venezuela y por el otro, profundiza en su exploración energética a lo largo de su extenso territorio. A este respecto, parece dirigirse el Gobierno de Putin con el Ártico, donde además de Rusia otros siete países son propietarios y benefactores de los recursos naturales del fondo marino: Canadá, Dinamarca por Groenlandia, Noruega, Estados Unidos, Suecia, Finlandia e Islandia.

«El Ártico es una Meca rusa», ha escrito en Twitter el viceprimer ministro ruso tras su visita reciente al archipiélago noruego de Svalbard. Tal como analiza «BBC Mundo», estas declaraciones, más que una provocación, fueron una declaración de principios. En el mismo artículo recuerdaa que, en 2007, el vicepresidente de la Cámara de Diputados rusa y también popular explorador polar, Artur Chiligárov, colocó en el fondo del Ártico una cápsula de titanio.

Para sobreponerse a la crisis económica, que a duras penas está sabiendo apaciguar el Gobierno, Putin trata de abrir nuevas rutas de tránsito, en las que ha encontrado nuevos depósitos de petróleo y minerales. Según un artículo de «Oro y Finanzas», para este propósito, Moscú está planificando una militarización con la que consolidar su fuerza antes de fin de año ante la mirada de sus vecinos.

El Ártico contiene nada menos que el 25% de las reservas mundiales de petróleo y gas, no descubiertas y que se esconden bajo sus gélidas aguas. Moscú, sabedor de este dato y del progresivo deshielo, quiere posicionarse en lo que es una zona mucho más tranquila tanto en política como en volatilidad económica que Oriente Próximo.

Hallada una fosa común de miles de judíos exterminados por los nazis en Ucrania


Miercoles 02/06/07 20:06 EFE- La Vanguardia

Kiev. – Una fosa común con los restos de unos 5.000 de judíos ejecutados por los nazis durante la ocupación de Ucrania en la Segunda Guerra Mundial fue hallada en el poblado Gvozdavka-2, en la región de Odessa, informaron hoy las autoridades locales.

Anatoli Ostrovski, jefe del distrito, dijo a la radio Krug de Odessa que la fosa fue descubierta durante unas obras para instalaciones del gas del poblado, donde durante la contienda mundial, según habitantes locales, hubo dos ghettos para judíos ucranianos y moldavos.

El Gran Rabino de Odessa, Slomo Baksht, anunció inmediatamente su intención de erigir un monumento en esa fosa común e incluirla en la lista de cementerios y lugares de entierro de judíos que llevan los rabinos de 40 países europeos, según el diario digital Glas.

Una comisión creada por las autoridades ucraniana se comunicó enseguida con el Archivo militar de Rusia, que ya confirmó que en este lugar los ocupantes alemanes y rumanos crearon en 1941 un campo de concentración donde fueron exterminados 4.772 judíos.

El informe recibido desde Moscú señala que en la posguerra sólo se consiguió identificar a 93 de estos miles de prisioneros judíos.

Según testimonios de algunos sobrevivientes y documentos alemanes encontrados, incluidos partes médicos, solo la mitad de los cautivos fueron ejecutados, mientras los demás murieron de hambre y enfermedades, y algunos incluso fueron enterrados vivos.

Pavlo Rubli, habitante local que en 1941 tenía apenas 16 años, relató a medios ucranianos que los nazis enterraban a los judíos del campo de concentración en trincheras antitanque, y aseguró que en torno a Gvozdavka-2 hay hasta cinco fosas comunes.

Hasta el último dramático descubrimiento, sólo estaba localizada una de esas fosas comunes, en cuyo lugar la comunidad judía de Odessa instaló una placa conmemorativa a principios de la pasada década.

Odessa, puerto ucraniano en el mar Negro donde históricamente hubo una importante comunidad judía, fue ocupada por las tropas nazis el 16 de octubre de 1941 tras una heroica defensa de 73 días, y permaneció bajo ocupación hasta el 10 de abril de 1944.

Según la comunidad judía de la ciudad, solo en Odessa los nazis ejecutaron y quemaron vivas a 28.000 personas, la mayoría de ellos habitantes locales judíos.

Otros dos escenarios funestos del Holocausto en la entonces república soviética de Ucrania son Babiy Yar (cerca de la capital, Kiev) y Zhitómir, donde los nazis exterminaron a decenas de miles de judíos.

Unos 26,6 millones de soviéticos, incluidos casi 9.000 militares, murieron en la Gran Guerra Patria, como denominan en la antigua URSS el capítulo soviético de la Segunda Guerra Mundial, según un estudio publicado por el Ejército ruso a finales de la década pasada.