46 a.C. – Batalla de Tapso


La batalla de Tapso tuvo lugar el 6 de abril del año 46 a. C. cerca de Tapso (hoy en día Ras Dimas, en Túnez). En ella se enfrentaron el ejército de la facción conservadora republicana del Senado (los optimates), dirigidos por Marco Porcio Catón y Quinto Cecilio Metelo Escipión, contra las tropas de Julio César, que finalmente ganó la batalla.

Con esta victoria, César terminó con la resistencia en África, y se acercó un paso más a la victoria en la guerra civil y al poder absoluto.

Formación de los dos ejércitos en la batalla de Tapso.

Preludio

Tras cruzar el Rubicón en el año 49 a. C., César comenzó la Segunda Guerra Civil de la República de Roma desafiando las órdenes del Senado de licenciar su ejército. Tras su invasión de Italia y Roma, los Republicanos conservadores huyeron a Grecia bajo el mando de Pompeyo. La facción de los Populares fue derrotada en la batalla de Dirraquio, pero siguieron adelante y lograron una derrota decisiva de los Optimates en el batalla de Farsalia en el año 48 a. C. Pompeyo fue asesinado, pero los conservadores, que todavía no daban por perdida la guerra, se refugiaron en las provincias africanas y organizaron la resistencia. Sus líderes eran Marco Porcio Catón el Joven y Quinto Cecilio Metelo Escipión, inicialmente se ofreció el mando al primero, pero lo rechazo por ser más joven que Escipión, personaje que asumió el mando. Otras figuras clave de la resistencia eran Tito Labieno, Publio Accio Varo, Lucio Afranio, Marco Petreyo y los hermanos Sexto y Cneo Pompeyo (los hijos de Pompeyo). El rey Juba I de Numidia era un importante aliado local, cliente de Pompeyo y sus hijos; él y su padre habían alcanzado el trono gracias a la intervención del general. Tras la pacificación de las provincias del este, y una visita corta a Roma, César siguió a sus enemigos a África y desembarcó en Hadrumetum (actual Susa, en Túnez) el 28 de diciembre del año 47 a. C. con 3000 infantes y apenas 150 jinetes, cifra que con el paso de los siguientes meses aumento a 25 000 hombres.

Los conservadores reunieron sus fuerzas a una velocidad impresionante. Su ejército incluía 10 legiones bisoñas, una poderosa caballería dirigida por el que fue anteriormente la mano derecha de César en la Galia, Tito Labieno, y fuerzas aliadas de reyes locales que equivalían a 4 legiones, mayoritariamente númidas, 120 elefantes de guerra y varios escuadrones de buques. Para mejorar su posición, los republicanos enviaron a Cneo Pompeyo a las islas Baleares, buscando sacar partido del caos de Hispania. La caballería republicana, principalmente formada por ligeros jinetes númidas, incluye 2000 moros y de mercenarios cientos de galos y germanos; su contraparte se componía de mercenarios galos, germanos e hispanos. Los mercenarios republicanos eran veteranos de Farsalia, el resto de los jinetes eran romanos, esclavos o locales. Los dos ejércitos se enzarzaron en pequeñas batallas para medir sus fuerzas, y durante ese tiempo dos legiones de los conservadores desertaron para unirse a César. Quedándoles sólo 8 legiones, las bajas y deserciones habían reducido el tamaño de las tropas conservadoras de 100 000 a 50 000 ó 60 000 hombres. Mientras tanto, César esperaba refuerzos de Sicilia. Debido a estos hechos las tropas cesarianas habían aumentado a 35 000 legionarios, 4000 jinetes y 2000 arqueros y honderos.

A comienzos de febrero, César llegó a Tapso y puso cerco a la ciudad, bloqueando la entrada sur con tres filas de fortificaciones. Los conservadores, bajo el mando de Metelo Escipión, no podían permitirse perder esa posición, por lo que se vieron obligados a entablar batalla.

La batalla

El ejército de Metelo Escipión rodeó Tapso buscando acercarse a la ciudad por su lado norte. Anticipándose al acercamiento de César, permanecieron en formación apretada de batalla, flanqueados por la caballería con los elefantes. La posición de César era una de sus más utilizadas, con él dirigiendo el ala derecha y la caballería y los arqueros flanqueando. En el centro estaban nueve de sus legiones, dos cohortes permanecieron protegiendo el campamento. La amenaza de los elefantes, sesenta al menos, llevó a reforzar cada ala de caballería con 5 cohortes de infantería y unos 1400 arqueros y honderos.

Una vez se dio señal para comenzar la batalla, los arqueros y honderos de César atacaron a los elefantes sin piedad, provocándoles el pánico y su desbandada contra sus propias tropas. El lado izquierdo de elefantes cargó contra el centro de las tropas de César (en donde se encontraba la Legio V Alaudae). Esta legión aguantó la carga de los elefantes con tal valentía que posteriormente se les concedió un elefante como emblema de la legión. Tras la pérdida de los elefantes, Metelo Escipión empezó a perder terreno. La caballería de César era superior en número, destruyó el campamento fortificado y forzó al enemigo a huir. Las tropas aliadas del rey Juba abandonaron el lugar, y la batalla quedó decidida.

Aproximadamente unos 10 000 soldados enemigos, incluyendo a Metelo Escipión, quisieron rendirse a César, pero fueron masacrados por su ejército. Esta acción es algo poco usual en el comportamiento de César, que era conocido por ser bastante respetuoso con los vencidos e incluso ofrecerles el perdón. Algunas fuentes afirman que César tuvo un ataque epiléptico durante esta batalla y que no era del todo consciente cuando ésta terminó.

Eventos posteriores

Tras la batalla, César retomó el asedio de Tapso, que finalmente acabaría cayendo. César prosiguió su marcha a Útica, en Túnez, en donde Catón se encontraba guarnecido. Tras las noticias de la derrota, Catón se suicidó.

La batalla llevó a la paz en África. César volvió a Roma el 25 de julio de ese mismo año. La oposición, sin embargo, volvería a surgir. Tito Labieno, los hermanos Pompeyo y otros habían logrado escapar a las provincias de Hispania. La guerra civil todavía no había acabado y pronto se produciría la batalla de Munda.

Batalla de Tapso
Segunda Guerra Civil de la República de Roma
Fecha 6 de abril de 46 a. C.
Lugar Tapso, Túnez
Coordenadas 35°37′28″N 11°02′52″E (mapa)
Resultado Victoria cesariana decisiva
Consecuencias Fin de la guerra en África.
Cambios territoriales La República de Roma se anexa Numidia.
Beligerantes
Cesarianos Pompeyanos
Reino de Numidia
Comandantes
Cayo Julio César Quinto Metelo Escipión
Juba I de Numidia
Tito Atio Labieno
Lucio Afranio Ejecutado
Marco Petreyo
Publio Accio Varo
Fuerzas en combate
Según Tucker/Bunson:
40 000 tropas
Según Fields:
20 000 legionarios, 1200 jinetes y 2000 arqueros y honderos
Según Collins:
35 000 tropas
Según Swain:
35 000 legionarios, 4000 jinetes y 2000 arqueros y honderos
Según Tucker/Bunson:
60 000 tropas
Según Fields:
28 000 legionarios y 12 000 jinetes aliados y mercenarios
Según Collins:
30 000-40 000 tropas
Según Swain:
8 legiones romanas y 6 númidas, 3000 jinetes pompeyanos y 15 000 númidas y 120 elefantes de guerra
Bajas
Según César:
50 muertos
Según César:
5000 muertos
Según Plutarco:
50 000 muertos

Los secretos de la ciudad fantasma que fue «aniquilada» hace 2.500 años


ABC.es

  • Un grupo de arqueólogos está desenterrado los restos de Selinunte, cuyos habitantes fueron asesinados o esclavizados hace casi tres milenios

 

La ciudad se encuentra en Italia - C.C.

La ciudad se encuentra en Italia – C.C.

Al fin, después de más de 2.500 años, los arqueólogos afirman estar cerca de resolver el misterio de Selinunte (en Sicilia) una ciudad que fue abandonada en extrañas circunstancias después de que una buena parte de sus ciudadanos fuesen aniquilados o esclavizados por las tribus del norte de África a finales del siglo V a.C. Así lo afirma, al menos la versión digital del «The Independennt», donde también se señala que la urbe, conocida como la «Antigua Pompeya griega», se mantuvo intacta durante décadas a pesar de la tragedia que sobrevino a sus habitantes.

Selinunte, que fue enterrada gradualmente y a lo largo de las décadas por toneladas de tierra (y con la ayuda del viento), se mantiene rodeada de enigmas desde hace siglos. Entre ellos, el momento exacto en el que esta ciudad fue totalmente abandonada y se convirtió en una urbe fantasma. Algo que, ahora, pretenden desvelar los expertos. De momento parece que los arqueólogos van por buen camino, pues sus continuos hallazgos en la zona (entre los cuales se destacan desde comidas abandonadas hasta copas de mesa) indican que alguna desgracia tuvo que sobrevenirles repentinamente para dejar la zona.

Un antes y un después

Si por algo destaca Selinute, es porque ha supuesto un antes y un después en la investigación arqueológica. Y es que, cuenta con 2.500 viviendas, un ingente conglomerado de calles, un puerto y una zona industrial que, en su momento, contó con miles de personas. El buen estado de conservación en la que han sido hallados los restos permitió en su momento a los expertos elaborar uno de los primeros planos de una ciudad griega clásica completa. Por el contrario, antes solo había sido posible llevarlo a cabo de manera fragmentaria.

Selinute fue también la primera urbe de este tipo de la que los arqueólogos lograron obtener una imagen completa y concreta de como era en la antigüedad una zona industrial, lo que les permitió analizar la relación entre la población de una ciudad y su economía. «Selinunte también es la única ciudad griega clásica donde aún se conserva toda la metrópolis. Por lo tanto, nos da una oportunidad única para descubrir cómo funcionaba una antigua ciudad griega», ha señalado el profesor Martin Bentz, de la Universidad de Bonn y director de la excavación principal.

El misterio continúa

Sin embargo, y a pesar de los datos que se están obteniendo gracias a esta ciudad, lo cierto es que todavía no se ha logrado descubrir su mayor misterio: ¿Por qué fue abandonada? Y eso, a pesar de que se han encontrado objetos tan asombrosos como los ochenta hornos de cerámica que sirvieron para elaborar desde vasijas, hasta ataúdes de este material. Una increíble novedad con respecto a la época, pero que no ha averiguar el cuándo fue abandonada.

Según han podido establecer los expertos por el momento, Selinute dejó de ser un centro urbano en apenas una jornada. Concretamente, se cree que después de que la ciudad fuera asediada por las tropas de los cartagineses (en la actual Túnez), las cuales masacraran a más de 16.000 de los habitantes y soldados que residían en ella. Aunque no sería de extrañar que la urbe fuera abandonada en ese momento, pues los asaltantes se llevaron consigo también a 5.000 hombres, mujeres y niños como prisioneros. No obstante, ha sido imposible de corroborar.

 

La mayor migración de dinosaurios jamás contada


El Pais

  • Fósiles rescatados del destrozo de la Primavera Árabe reconstruyen el viaje de los rebaquisáuridos desde Sudamérica hasta África y Europa

Unos fósiles que fueron machacados durante la reciente revolución de Túnez han permitido reconstruir una de las mayores migraciones de dinosaurios que se conocen. La historia comenzó en otoño de 2011, cuando un equipo de paleontólogos italianos y tunecinos descubrió varios huesos de un nuevo dinosaurio en la gobernación de Tataouine, al sur del país. Los restos se embalaron cuidadosamente y se enviaron a Túnez, pero, en plena revolución, los saqueadores los rompieron en más de 200 pedazos en busca de objetos valiosos. En 2013, pasadas las revueltas, el mismo equipo volvió a Túnez, restauró las piezas dañadas y rescató más fósiles del mismo dinosaurio.

“Desde el comienzo de las excavaciones nuestro objetivo fue reconstruir su foto de familia e identificar a sus parientes más cercanos”, explica el italiano Federico Fanti, paleontólogo de la Universidad de Bolonia y líder del estudio sobre el nuevo dinosaurio de Túnez, Tataouinea hannibalis. Su equipo hizo réplicas en 3D de los fósiles dañados y además desenterró parte de la cadera y de la cola del dinosaurio en 2013, lo que ha ayudado a caracterizarlo mejor.

El Tataouniea era un dinosaurio herbívoro y con forma de diplodocus, aunque mucho más pequeño, pues medía unos 12 metros de largo. Según Fanti perteneció al grupo de los rebaquisáuridos, una familia cuyos ancestros parecen estar, curiosamente, en América del Sur. ¿Cómo pudieron estos dinosaurios llegar a África?

Los saqueadores rompieron los fósiles en más de 200 pedazos

Según explican Fanti y el resto de su equipo en un estudio publicado en PLoS One, solo hay una explicación posible: una larga migración por tierra que duró unos 30 millones de años y que fue creando especies diferentes a medida que estos dinosaurios conquistaban nuevos hábitats. Los primeros rebaquisáuridos habrían aparecido hace unos 160 millones de años en los espesos y húmedos bosques de Sudamérica. En una zona llena de agua y comida los primeros miembros del grupo eran animales enormes, como el zapalasaurio, de 25 metros de largo y tan alto como un edificio de dos plantas. Fanti mantiene que en el Cretácico Inferior, hace 135 millones de años, los rebaquisáuridos llegaron a África, que por entonces estaba unida a Sudamérica formando el supercontinente de Gondwana. La adaptación a unos hábitats muchos más secos y con menos vegetación para comer hizo que encogieran y se hiciesen mucho más ligeros. De hecho, el Tataouniea tenía los huesos neumáticos, llenos de cavidades de aire, lo que reducía drásticamente su peso, hacía su respiración más eficiente y les facilitaba la vida para moverse largas distancias en busca de alimento, explica Fanti. Estos dinosaurios eran saurópodos, no emparentados con las aves, pero sorprendentemente tenían adaptaciones similares a ellas, señala el paleontólogo. “Este es el único dinosaurio conocido que tenía los huesos de la cadera huecos”, resalta.

El arca de Noé

Unos cinco millones de años después, los rebaquisáuridos llegaron a Europa, que entonces era un conjunto de islas. Cómo lo hicieron es un misterio, pero dinosaurios como el demandasaurio, hallado en Burgos y estrechamente emparentado con el Tataouinea de Túnez, así lo demuestran. “Es posible que el mar en aquella época fuera poco profundo y pudiesen cruzarlo hasta lo que hoy es España”, argumenta Fanti.

José Ignacio Canudo, un paleontólogo de la universidad de Zaragoza experto en rebaquisáuridos de Argentina y España, reconoce que la hipótesis de la migración y la progresiva reducción de tamaño hasta llegar al demandasaurio “es buena”, aunque quedan flecos. “Por aquel entonces África e Iberia estaban separadas por pocos kilómetros de mar, pero era una barrera infranqueable debido a las intensas corrientes”, explica. “Otra opción es que estos dinosaurios llegasen a Europa a bordo de lo que hoy es la península Itálica, que formó parte de África y luego se unió a Europa como una especie de arca de Noé”, señala. Es algo parecido a lo que sucedió con lo que hoy es la India. Además, recuerda, los fósiles de rebaquisáuridos de América son más recientes que los de África y España, advierte. Es muy plausible que el grupo existiese antes en Sudamérica, opina Canudo, pero, por ahora, “no hemos encontrado restos de estos dinosaurios en estratos más antiguos”.

Después de la interrupción por la Primavera Árabe, el equipo de Fanti espera volver a excavar en noviembre a Jebel El Mra, el lugar en el que en 2013 encontraron los nuevos huesos del Tataouinea. Esperan poder seguir trabajando allí también en 2016, lo que posiblemente permita esclarecer más detalles sobre los orígenes de los rebaquisáuridos y su espectacular periplo. “Estamos ante la migración de dinosaurios mejor documentada de la que se tiene constancia”, asegura.

Un toro moderno gigante de hace 700.000 años


El Mundo

  • Encuentran en un yacimiento de Túnez el cráneo de uro más antiguo hallado hasta ahora
  • Pesaba unos 1.400 kg. y sus cuernos medían más de un metro
  • El hallazgo muestra que estos animales han convivido desde siempre con los humanos y han formado parte de su dieta
  • Anatómicamente es similar a un toro de lidia, pero mucho mayor
Vista del cráneo y los cuernos del uro hallado en Túnez desde varias...

Vista del cráneo y los cuernos del uro hallado en Túnez desde varias perspectivas. B. Martínez-Navarro-S. Ros/IPHES

Vivió hace 700.000 años en el territorio que hoy es Túnez, pesaba unos 1.400 kilos y sus espectaculares cuernos superaban con creces el metro de longitud. Un equipo de paleontólogos ha encontrado el cráneo de un imponente uro (Bos primigenius), al que consideran el fósil de toro moderno más antiguo hallado hasta ahora. “Es un toro totalmente moderno. Anatómicamente podría parecer un toro de lidia actual pero de tamaño gigante”, explica a EL MUNDO Bienvenido Martínez-Navarro, autor principal del estudio.

Y es que, según asegura, este macho adulto es exageradamente grande, mayor que los individuos más grandes de esta especie encontrados en Europa. Por lo que respecta a su dieta, al igual que los toros modernos debía alimentarse de hierbas, probablemente de gramíneas.

La descripción completa de este animal se publica esta semana en la revista Quaternary Science Reviews en un artículo que encabeza Martínez-Navarro, paleontólogo del ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats) en el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), en Tarragona, y en el que también participa Eudald Carbonell.

Para Martínez-Navarro, este fósil tiene una gran importancia “pues confirma que los toros tienen un origen africano y que forman parte de la ecología humana desde el principio. Han formado parte de la dieta humana desde que se empezó a comer carne”, explica en conversación telefónica.

Fósil hallado en 2008

Aunque el fósil fue encontrado en 2008 por investigadores tunecinos, hasta que no fue restaurado por el equipo de paleontólogos españoles no pudieron estudiarlo en profundidad y concluir que se trataba de un uro. “El cráneo estaba muy fragmentado, así que hubo que hacer una importante inversión de tiempo para restaurarlo”, detalla el paleontólogo.

“Al principio los investigadores tunecinos pensaron que se trataba de un búfalo pero no sabían a qué especie pertenecía. Cuando nos mandaron las fotos a mí ya me pareció que podría tratarse de un toro”, señala Martínez-Navarro, que examinó por primera vez los restos en marzo de 2009. La restauración, realizada conjuntamente con Gala Gómez-Merino, se prolongó hasta junio de 2010.

Según precisan los investigadores, el cráneo “presenta unos núcleos óseos (cuernos sin la cubierta de queratina), con una longitud cada uno de ellos de más de un metro, 112 centímetros, y una circunferencia de 39 cm. en la base. La anchura del cráneo a la altura de las órbitas es de 30 cm. y la máxima entre los puntos más externos de la curva de los núcleos óseos es de 130 cm. La masa calculada para el individuo que portaba este cráneo sobrepasa ampliamente los 1.000 kg, pudiendo llegar hasta 1.300 o 1.400 kg“.

El búfalo africano

Los autores afirman que se trata del fósil más antiguo de Bos primigenius encontrado en el mundo. Un hallazgo que refuerza la teoría de que el origen de los toros se encuentra en África y no en Eurasia, como se suponía hasta hace pocos años. Según detalla el investigador, se pensaba que los toros y los bisontes evolucionaron a partir de una forma ancestra de estos animales de Eurasia. Pero ahora saben que los bisontes sí evolucionaron a partir de ese animal primitivo, mientras que los toros lo hicieron a partir del búfalo gigante africano de Olduvai (actual Tanzania), Pelorovis oldowayensis.

En 2010, Bienvenido Martínez-Navarro y Lorenzo Rook, de la Universidad de Florencia, encontraron en el yacimiento eritreo de Buia, junto al Mar Rojo, otro ancestro del toro de un millón de años de antigüedad al que denominaron Bos buiaensis.

Según proponen, estos animales dieron origen a los toros modernos de la especie Bos primigenius a la que pertenece el cráneo encontrado en Túnez.

Asimismo, creen que estos animales debieron dispersarse junto con nuestros antepasados hacia el norte de África y posteriormente a Eurasia. “No fue en la primera oleada que salió de África hace unos dos millones de años, sino hace unos 700.000 o 800.000 años”, añade.

En Europa, los fósiles de toro más antiguos que se han encontrado tienen entre 500.000 y 600.000 años y están en Italia. En España destacan los yacimientos de Ambrona (Soria), y el de la Solana de Zamborino (Granada), donde se han encontrado fósiles de toros de unos 400.000 años de antigüedad.

Un rico y extenso yacimiento

El hallazgo de este uro de gran tamaño se produjo en Oued Sarrat, un extenso y rico yacimiento tunecino del Pleistoceno medio que tiene una longitud superior a los cinco kilómetros y por el que discurre el río Sarrat. Además de toros, durante las dos campañas de excavación que han llevado a cabo los paleontólogos españoles han encontrado en el mismo nivel en el que apareció el toro otros grandes mamíferos como hipopótamos, antílopes, rinocerontes, así como abundantes roedores, peces, reptiles, aves y anfibios. También se han hallado otros fósiles de toros, aunque todavía no han podido estudiarlos.

Las excavaciones han sido acompañadas de prospecciones geológicas en el área, en la que también han aparecido abundantes herramientas de las industrias líticas.

En la actualidad, el cráneo de uro se exhibe en el Museo de la Oficina Nacional de Minas de Túnez (un organismo equivalente al Instituto Geológico y Minero de España, IGME).

En mayo, los paleontólogos regresarán a Túnez para emprender una corta excavación con fondos del Ministerio de Economía, pues los recortes presupuestarios han afectado a sus planes y amenazan la continuación de este proyecto. De los 90.000 euros que tenían aprobados para un proyecto de cuatro años, finalmente sólo han recibido unos 20.000 euros.

Una cloaca de mas de 2.000 años


ABC.es

Los arqueólogos sacan a la luz el gran colector de aguas sucias de Bílbilis, la ciudad romana en la que nació y murió el poeta clásico Marco Valerio Marcial

Bílbilis tuvo una gran cloaca con la que evacuar las aguas sucias de sus casas, de sus edificios públicos y de sus calles. Un gran colector que los arqueólogos han localizado y han sacado a la luz, situada debajo de lo que fue el monumental teatro de la ciudad y que era el desagüe de Bílbilis hacia el Jalón, aprovechando el desnivel de la ladera en la que se asentó esta ciudad fundada por los romanos sobre otra anterior ocupada por los celtíberos.

Bílbilis, donde nació y murió el poeta clásico Marco Valerio Marcial, incorpora de esta forma su cloaca a los puntos de interés arqueológico que se han ido poniendo en valor durante las últimas décadas. Según los responsables de las excavaciones, destaca la “espectacularidad” de este gran desagüe urbano. Afirman que la cloaca, “una vez excavada y consolidada”, se convertirá en “uno de los principales putnos de atracción y visita del yacimiento”.

Este colector de grandes dimensiones tiene dos metros de altura y uno de ancho en su zona inferior. Está retallado en la roca natural y actuaba como el gran desagüe de la ciudad, adaptándose a las irregularidades del terreno.

La cloaca ha sido precisamente uno de los enclaves de Bílbilis en los que se ha centrado este año la campaña veraniega de excavaciones, dirigida por Manuel Martín Bueno y Carlos Sáenz Preciado, profesores de la Universidad de Zaragoza Manuel Martín Bueno.

Durante estas excavaciones estivales, también se han localizado, entre otros restos, un fragmento de inscripción en piedra con las letras DEC (alusivo a los decuriones, la corporación municipal de la época); fragmentos escultóricos y de un horno de cal que confirma que las esculturas y piedras de edificios monumentales se aprovecharon después para picarlas y fabricar cal; y una moneda, un as de Claudio I, supuestamente procedente de una ceca “consentida”, aunque ilegal, que habría tenido Bílbilis después de que, a mediados del siglo II antes de Cristo, Roma decidiera cerrar las cecas de toda Hispania.