El Epicentro y el Hipocentro de un Terremoto


Un terremoto es una vibración natural, sacudida o temblor del terreno, normalmente de corta duración e intensidad variable que se produce cuando en algún lugar de la Tierra se ha producido una liberación brusca de energía. Esta energía se genera cuando dos fuerzas actúan en sentido opuesto y producen una deformación elástica en la roca hasta alcanzar el límite de rotura (véase plasticidad); en ese momento, la roca vibra varias veces, debido al efecto de rebote elástico hasta que dicha fuerza queda amortiguada. Estas vibraciones son las que se transmiten en todas direcciones en forma de ondas sísmicas.

Las vibraciones producidas por un foco sísmico transportan cantidades variables de energía que se propagan a través de la Tierra, energía que posteriormente es absorbida por los diferentes medios que atraviesa, según las propiedades físicas de éstos; también explosiones artificiales pueden provocar este tipo de vibraciones, así como los desprendimientos de tierras o el propio paso de los trenes.

Se llama hipocentro al punto o región interior de la Tierra en donde se origina el terremoto. Desde dicho punto las vibraciones se propagan en todas direcciones, produciendo ondas que se extienden de forma similar a un globo que se hincha. El epicentro es el primer punto de la superficie terrestre donde llegan las ondas y se encuentra en la perpendicular al hipocentro.

Una primera clasificación de los terremotos se puede hacer con respecto a la profundidad a la que se encuentra su hipocentro:

  • De foco profundo: terremotos originados a profundidades superiores a 300 km.
  • De foco intermedio: terremotos que tienen su hipocentro entre los 300 y los 60 km. de profundidad.
  • De foco poco profundo: terremotos originados a profundidades menores de 60 km.

La propagación de las ondas producidas por la vibración desde el hipocentro se realiza en todas las direcciones de forma concéntrica. Al tener la tierra una constitución heterogénea, la velocidad de propagación varía según las características del material que atraviese; suele ser mayor cuanto más rígido es el terreno. Cuando en su trayectoria encuentran una superficie que separa dos materiales de diferente densidad y rigidez, una parte de las ondas se refleja y otra se refracta y cambia de dirección a partir de aquella superficie.

Diez joyas del patrimonio convertidas en ruinas tras el terremoto en Nepal


El Confidencial

  • Sólo en el Valle de Katmandú hay siete monumentos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y seis de ellos sufren daños irreversibles. La Historia del país ha quedado reducida a escombros
Foto: La estupa de Syambhunaath, en Katmandú (Nepal), conocida como el Templo del Mono, después del terremoto. (EFE)

La estupa de Syambhunaath, en Katmandú (Nepal), conocida como el Templo del Mono, después del terremoto. (EFE)

Cuando el pasado sábado la tierra crujió bajo el suelo de Katmandú, la capital de Nepal, el fuerte temblor se llevó consigo la vida de miles de personas, pero también buena parte de la historia del país. El terremoto de 7,9 grados y sus posteriores réplicas han causado hasta ahora la muerte de al menos 4.000 personas, en un recuento cuya cifra aumenta a cada minuto. A la catástrofe humanitaria, se añade además la gran pérdida cultural de uno de los lugares del mundo con mayor riqueza histórica y artística.

Situado en el Himalaya, Nepal ha albergado durante milenios a algunas de las civilizaciones más prósperas de la historia. Cuna del budismo y del hinduismo, ambas religiones han dejado una fuerte impronta en la región a través de sus templos y altares. Su coexistencia con creencias animistas y tántricas le ha dado además un estilo único, conocido como arte newarí. Tan sólo en el Valle de Katmandú hay más de 100 monumentos importantes, siete de ellos catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Seis de ellos han quedado total o parcialmente derruidos tras el terremoto. Estos son algunos de los edificios históricos más importantes que han sufrido serios daños por el temblor.

Torre Dharahara o Bhimsen: Considerada como el símbolo de Nepal, ha sido uno de los edificios más emblemáticos destruidos por el terremoto. Sus más de 60 metros de altura sucumbieron al temblor sepultando a decenas de personas, aunque las labores de rescate aún no han terminado y no se sabe el número preciso de visitantes que estaban dentro del edificio cuando se desplomó. Fue construida en 1832 con fines militares, aunque tuvo que ser reconstruida tras el terremoto de 1934. Era considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Plaza Durbar de Basantapur: Es otro de los Monumentos Patrimonio de la Humanidad que ha sufrido serios daños por el terremoto. Situada frente al antiguo palacio real, la plaza Durbar –o real– era un conjunto de edificios civiles y religiosos de gran valor artístico. Entre ellos, el palacio de estilo europeo construido en 1908 y varios de los templos se han desplomado.

Plaza Durbar de Bhaktapur: Situada a las afueras de Katmandú, la plaza Durbar de Bhaktapur era conocida como la Joya Cultural de Nepal. Antigua capital hasta el siglo XV, era un amplio complejo de palacios, templos y otros edificios. No se conoce el alcance exacto de la destrucción, pero varios edificios se han derrumbado. Era también Patrimonio de la Humanidad.

Plaza Durbar de Patan

Plaza Durbar de Patan

Plaza Durbar de Patan: Es la tercera plaza real de Nepal, también considerada Patrimonio de la Humanidad. Fundada en el siglo III d.C., contaba con varios edificios hindúes y budistas. La mayor parte de ellos se han desplomado y los ladrillos y las maderas que conformaban paredes y suelos de templos y otros edificios forman ahora montañas de escombros.

Templo Boudhanath: El templo Boudhanath posee una de las estupas más icónicas del budismo tibetano, considerada Patrimonio de la Humanidad. La estupa, una estructura típica de los templos budistas que se cree que tiene origen funerario, es además la más grande de Nepal. La parte superior ha quedado derruida.

Templo Swayambhunath: Más conocido como Templo de los Monos, este monasterio fundado en el siglo V alberga la estupa más antigua del valle de Katmandú. Esta ha sobrevivido, pero uno de los edificios que la rodeada se ha derrumbado. Es también Patrimonio de la Humanidad.

Templo de Manakamana

Templo de Manakamana

Manakamana: Situado en el distrito de Gorkha, una región con varios edificios históricos que se encuentra muy próxima al epicentro del terremoto, el Manakamana es uno de los templos más importantes de Nepal fuera de Katmandú. Hay poca información sobre la situación en Gorkha, pero se cree que el templo, venerado por los hindúes, ha sufrido serios daños.

Durbar High School: Abierta en 1892, la Durbar High School es la escuela más antigua de Katmandú y una de las más viejas del país. El edificio, de estilo neoclásico, ha quedado parcialmente destruido y una de las fachadas se ha derrumbado.

Templo de Kalmochan: Construido en 1874 a la orilla del río Bagmati, este templo hindú dedicado al dios Vishnu servía como lugar de cremación. El templo se ha derrumbado y apenas quedan algunas de las construcciones aledañas en pie.

Templo de Changu Narayan

Templo de Changu Narayan

Templo de Changu Narayan: Situado muy cerca de Bhaktapur, el Changy Narayan es uno de los templos hindúes más venerados de Nepal, además de ser considerado el más antiguo del país. No se conoce la fecha exacta de su fundación, pero las leyendas hablan de que las primeras estructuras de culto en la zona datan del siglo IV antes de Cristo. Su ubicación, en lo alto de una colina, es más remota y de momento hay información contradictoria sobre los daños sufridos. Es Patrimonio de la Humanidad.

Hay otros grandes monumentos que, sin embargo, apenas han sufrido daños. Es el caso del templo Shree Pashupatinath, el único de la lista de monumentos Patrimonio de la Humanidad que no se ha visto afectado por el temblor. Lumbini, la ciudad en la que nació Buda y que también está en la lista de Patrimonio de la Humanidad, aunque fuera del valle de Katmandú, parece que tampoco ha sufrido serios daños, aunque la UNESCO aún no ha dado información concreta. Nepal sigue padeciendo réplicas del terremoto y las autoridades temen por la seguridad de los ciudadanos, pero también de las joyas arquitectónicas que aún quedan en pie.

La «beata Clara», la bruja cuya detención provocó un terremoto en Madrid


ABC.es

  • Lo más granado de la sociedad acudía a su casa en el siglo XIX para conocer su futuro, hasta que la delató una criada despechada
La «beata Clara», la bruja cuya detención provocó un terremoto en Madrid

ABC | Portal de la calle de Lope de Vega, donde vivía la «beata Clara»

 A principios del siglo XIX, el número 6 de la calle Cantarranas, ahora reconvertida en la de Lope de Vega, era un diario bullir de gentes en busca de sanación, consuelo espiritual, consejo financiero o asesoramiento político. Y todo de la mano de una misma persona, la llamada «beata Clara». Aunque finalmente se demostró que poco tenía de santa, durante unos cuantos años lo más granado de la sociedad madrileña y de la Corte se reunía en sus aposentos con el incontrolable deseo de mejorar sus vidas.

Experta en bebedizos, magia y superchería, como recuerda Jesús Callejo en su libro «Un Madrid insólito», esta mujer lo mismo ofrecía recomendaciones para un mal de amores que para problemas de esterilidad o de dinero, pasando por apuestas o asuntos de Estado.

Al parecer, aconsejada por su madre y su confesor, se fingió tullida muchos años y tocada por el halo divino y el don de los milagros. Haciéndose pasar por vidente y milagrera -no en vano hacía creer que se alimentaba exclusivamente de pan eucarístico-, sus incautos clientes dejaban soberanas limosnas en justo pago por sus servicios.

Santo Oficio

Fue capaz de embaucar a todos de tal manera que, incluso, la leyenda cuenta que logró de Roma una dispensa para hacer los tres votos de monja de Santa Clara. Pero, eso sí, sin la obligación de la clausura, ya que sus supuestas dolencias se lo impedían.

Tal fue su éxito que se mudó a otro inmueble situado en la calle de los Santos, junto a San Francisco. Allí continuó con su saneado «negocio», mostrándose en trance si era requerida en ello.

Finalmente, fue castigada a reclusión por el Santo Oficio, junto a sus dos principales cómplices. Una criada despechada -había sido despedida meses antes- fue la causante del encierro, ya que no pudo guardar por más tiempo el secreto de la farsa y se lo confesó todo al párroco de San Andrés. Sin embargo, como ocurre a veces, el pueblo llano no se conformó y necesitaba creer en su «milagrera». Fue necesaria la actuación de la Inquisición para cerrar la vivienda, ya que fueron muchos los madrileños que acudieron en masa para arrancar yeso de las paredes y guardarlo como reliquia.

Fíjense si el vulgo es crédulo que cuando la ciudad se sacudió por un terremoto en 1804, muchos fueron los que atribuyeron el suceso a la «injusta» detención de la beata Clara.

La falla de San Andrés acumula energía para un gran terremoto en California


ABC.es

  • Los puntos de mayor peligro se encuentran en cuatro sectores urbanos situados en sus cercanías
La falla de San Andrés acumula energía para un gran terremoto en California

Archivo | Fractura en la falla de San Andrés

Cuatro sectores urbanos situados en las cercanías de la falla de San Andrés (California) han almacenado suficiente energía para producir grandes terremotos. Esta es la conclusión de un nuevo estudio, publicado en el Boletín de la Sociedad Sismológica de América, que mide el deslizamiento de las fallas.

En el trabajo, se advierte de que tres de estas secciones -Hayward, Rodgers Creek y Green Valley- están a un punto o menos del promedio de intervalo de recurrencia, es decir, de acabar en seísmo.

El ciclo de un terremoto refleja la acumulación de tensión en la falla, su deslizamiento y su reacumulación. Un seísmo se produce cuando existe un deslizamiento de la placa y se libera la tensión acumulada en la parte superior de la corteza terrestre. De este modo, mientras no hay deslizamiento, la energía se sigue almacenando hasta que es liberada por un terremoto.

Este estudio estima la cantidad de deslizamientos que se producen en cada sección de la falla de San Andrés y si éstos pueden repercutir en el tamaño potencial del próximo terremoto. “El grado de deslizamiento de las fallas, y por lo tanto del bloqueo, controla el tamaño y el momento en que se producen los grandes terremotos en el sistema”, explica James Lienkaemper, autor de la investigación.

A su juicio, “la medida del deslizamiento en algunas secciones de la falla aún no está bien determinada”, de ahí que esta sea una de sus “prioridades” a estudiar, sobre todo en los sectores urbanos cercanos a las zonas de peligro.

La falla de San Andrés acumula energía para un gran terremoto en California

Deslizamiento

La comprensión de la cantidad y el alcance del deslizamiento de fallas afecta directamente a las evaluaciones de riesgo sísmico de la región. El sistema de San Andrés se compone de cinco ramas principales que se combinan para sumar una longitud total de más de 2.400 km. El 60% del sistema de fallas libera energía a través del deslizamiento, que va desde 0,1 hasta 25,1 mm por año, y alrededor del 28% permanece bloqueado en profundidad, según los autores.

El monitoreo del deslizamiento en este área dice que se ha expandido en los últimos años. Las mediciones de la matriz de alineación realizados a través de estaciones GPS han proporcionado datos primarios sobre la superficie de deslizamiento. Son los que los autores utilizan para estimar la profundidad media de deslizamiento para cada segmento de falla.

Así, analizados los datos, existen cuatro fallas que han acumulado la suficiente presión como para producir un gran terremoto. Las tres con mayor peligro tienen grandes áreas cerradas (menos de 1 milímetro por año) y no han roto en un gran terremoto de magnitud 6,7, al menos, desde que se recoge en los registros locales. Por su parte, la cuarta, Hayward sur, registró un terremoto de magnitud 6,8 en 1868, y, según los científicos, está ahora muy cerca de su tiempo de recurrencia media, basado en estudios paleosísmicos.

El poder de la naturaleza acabó con la civilización más antigua de América


EFE – ADN

Expertos de EEUU y Perú aseguran que un terremoto de 8 grados sacudió hace 3.600 años el peruano Valle de Supe | Réplicas, inundaciones y aludes de rocas y tierra hicieron desaparecer por completo una sociedad tan antigua como Mesopotamia o Egipto

Una serie de terremotos e inundaciones, que enterraron bajo la arena tierras y bahías fértiles, fue la causa más probable de la desaparición de la civilización más antigua de América, hace unos 3.600 años en el valle de Supe, en Perú.

Es la conclusión a la que llega un grupo de antropólogos, geólogos y arqueólogos estadounidenses y peruanos en un informe que se publicará la semana próxima en la edición digital de la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los primeros asentamientos del valle, a unos 200 kilómetros al norte de Lima en la costa central peruana, datan de hasta hace 5.800 años. Sus habitantes prosperaron en una árida planicie al lado de los fértiles estuarios y bahías.

Se dedicaban a la pesca con redes, a cuidar de sus huertos y a cultivar algodón y verduras, según la arqueóloga peruana Ruth Shady, coautora del informe y directora del proyecto Caral-Supe, en el que los investigadores realizan excavaciones en siete yacimientos de la zona.

Una zona sísmica muy activa

Los pueblos de Supe construyeron grandes templos de piedra miles de años antes que los mayas, la mayor de las cuales es la Pirámide Mayor de Caral. Esta civilización, tan antigua como las de Mesopotamia y Egipto, floreció durante 2.000 años, pero hace unos 3.600 años un gran terremoto de 8 o más grados en la escala de Richter sacudió Caral y otro asentamiento cercano costero, Aspero, según el antropólogo Mike Moseley, de la Universidad de Florida, uno de los cinco autores del estudio.

La región, donde chocan dos importantes placas tectónicas oceánicas, sigue siendo hoy una de las zonas sísmicas más activas del mundo. El fuerte temblor causó el derrumbe de parte de la Pirámide Mayor y graves daños a otros templos más pequeños en Aspero, así como inundaciones que pudieron ser detectadas por los científicos en las finas capas de cieno excavadas.

Pero esto no fue más que el principio de una cadena de sucesos devastadores, según Moseley. El terremoto y varias réplicas desestabilizaron la estéril cadena montañosa que rodeaba el valle y provocaron aludes de rocas y tierra que fueron arrastradas hacia el mar por las fuertes lluvias desencadenadas por el fenómeno meteorológico de El Niño, como ha explicado.

En el océano, una potente corriente paralela a la costa acumuló la arena y el cieno y formó una cadena conocida como Medio Mundo que aisló a las fértiles bahías, que terminaron llenándose de arena.

Desastres naturales

Los fuertes vientos costeros cubrieron también de arena los sistemas de irrigación y los campos dedicados a la agricultura y “lo que durante siglos fue una región productiva aunque árida se convirtió en inhabitable en unas pocas generaciones”, ha señalado Moseley.

La civilización de Supe se marchitó y finalmente desapareció para ser sustituida de forma gradual por sociedades que dependían de la alfarería y la fabricación de tejidos para su subsistencia. “El destino de Supe puede ser una advertencia para estos tiempos modernos, en los que gran parte de los centros de población están construidos en zonas vulnerables desde el punto de vista medioambiental”, según los científicos.

Entre los principales riesgos figuran las alteraciones causadas por El Niño, como lluvias intensas y periodos muy húmedos, que pueden ser más frecuentes debido al cambio climático.