La NASA confirma el hallazgo de 715 nuevos planetas


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  • Detectados por la nave Kepler, la mayoría son más pequeños que Neptuno y muchos forman parte de sistemas solares parecidos al nuestro. Disparan el número de exomundos conocidos a casi 1.700

La NASA confirma el hallazgo de 715 nuevos planetas

NASA Recreación artística de sistemas planetarios con estrellas que tienen más de un planeta en tránsito

La misión Kepler de la NASA ha anunciado el descubrimiento de un botín planetario con nada menos que 715 nuevos mundos extrasolares. Estos planetas orbitan 305 estrellas, lo que revela que conforman sistemas con múltiples planetas muy parecidos al nuestro.

Casi el 95% de estos planetas son más pequeños que Neptuno, que tiene casi cuatro veces el tamaño de la Tierra. Este descubrimiento marca un aumento significativo en el número de mundos de tamaño pequeño conocidos más similares a la Tierra que los identificados previamente.

«El equipo de Kepler continúa sorprendiéndonos con su caza de planetas», ha dicho John Grunsfeld, administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA en Washington. «Que estos nuevos planetas y sistemas solares se parezcan un poco a los nuestros, augura un gran futuro cuando tengamos el Telescopio Espacial James Webb en el espacio para caracterizar los nuevos mundos».

Desde el descubrimiento de los primeros planetas fuera de nuestro Sistema Solar hace aproximadamente dos décadas, la verificación de los mismos ha sido un proceso laborioso planeta por planeta. Ahora, los científicos tienen una técnica estadística que se puede aplicar a muchos planetas a la vez cuando se encuentran ante sistemas que albergan más de un planeta alrededor de la misma estrella.

Para verificar esta abundancia de planetas, un equipo de investigación codirigido por Jack Lissauer, científico planetario del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, analizó las estrellas con más de un potencial planeta, todos los cuales fueron detectados en los dos primeros años de las observaciones de Kepler, de mayo de 2009 a marzo de 2011.

El equipo de investigación utilizó una técnica llamada de verificación por la multiplicidad, que se basa en parte en la lógica de la probabilidad. Kepler observa 150.000 estrellas y ha encontrado que unas pocas miles albergan candidatos a planetas. Si los candidatos estaban distribuidos al azar entre las estrellas de Kepler, solo un puñado tendría más de un candidato a planeta. Sin embargo, Kepler observó cientos de estrellas que tienen múltiples candidatos. A través de un cuidadoso estudio de esta muestra, se verificaron estos 715 nuevos planetas.

Como leones en la sabana

Según dicen los investigadores, este método se puede comparar con el comportamiento que sabemos de los leones y leonas. En nuestra imaginaria sabana, los leones son las estrellas de Kepler y las leonas son las candidatas a planeta. A veces, las leonas se observarían agrupadas mientras que los leones tienden a vagar por su cuenta. Si usted ve a dos leones, podrían ser un león y una leona o podrían ser dos leones. Pero si se reúnen más de dos grandes felinos, entonces es muy probable que sea un león y su manada. De este modo, a través de la multiplicidad, la leona se puede identificar de forma fiable de la misma forma que múltiples planetas candidatos se pueden encontrar alrededor de la misma estrella.

«Hace cuatro años, Kepler comenzó una serie de anuncios de primero cientos y luego miles de planetas candidatos, pero solo eran eso, candidatos», dice Lissauer. «Ahora hemos desarrollado un proceso para verificar múltiples candidatos a planetas en conjunto y lo hemos utilizado para dar a conocer una verdadera bonanza de nuevos mundos».

Más parecidos a la Tierra

Cuatro de estos nuevos planetas tienen menos de 2,5 veces el tamaño de la Tierra y orbitan en la zona habitable de su sol, el rango de distancia donde la temperatura de la superficie de un planeta en órbita puede ser adecuada para que exista agua líquida.

Uno de estos nuevos planetas en la zona habitable, llamado Kepler- 296f, orbita una estrella de la mitad del tamaño de nuestro Sol y un 5% más brillante. Kepler- 296f tiene el doble del tamaño de la Tierra, pero los científicos no saben si el planeta es un mundo gaseoso, con una espesa envoltura de hidrógeno y helio, o se trata de un mundo de agua rodeado por un océano profundo .

«Los planetas en estos sistemas múltiples son pequeños y sus órbitas son planas y circulares -parecidas a tortitas- en vez de la imagen clásica de un átomo», explica Jason Rowe, científico investigador en el Instituto SETI en Mountain View, California, y coautor de la investigación. «Cuanto más exploramos, más encontramos rastros conocidos de nosotros mismos entre las estrellas que nos recuerdan a casa».

Este último descubrimiento trae el recuento confirmado de planetas fuera de nuestro sistema solar a casi 1.700. Lanzada en marzo de 2009, Kepler es la primera misión de la NASA en busca de planetas similares a la Tierra potencialmente habitables. Los descubrimientos incluyen más de 3.600 candidatos, de los cuales 961 han sido verificados.

La investigación aparece publicada en la revista The Astrophysical Journal.

El enigma de las estrellas monstruosas


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Científicos creen haber encontrado la explicación a cómo se formaron los cuatro soles más descomunales jamás descubiertos, uno de ellos 300 veces la masa del Astro rey

El enigma de las estrellas monstruosas

Descomunales, atroces. Cualquier adjetivo se queda corto ante las dimensiones de cuatro estrellas «monstruosas» descubiertas por un equipo científico en 2010. Una de ellas, la más pesada (conocida como R136a1), es más de 300 veces más masiva que nuestro Sol y diez millones de veces más luminosa. Si reinara en nuestro Sistema solar, el año se reduciría a tres semanas y la vida en la Tierra sería imposible. Estos exóticos soles están ubicados en el cúmulo estelar gigante R136, en la cercana galaxia de la Gran Nube de Magallanes, a 165.000 años luz de distancia. Nada parecido ha sido visto en ningún otro lugar, lo que lleva a los científicos a preguntarse qué las hace tan especiales. ¿Por qué son tan desmesuradamente grandes? Un grupo de astrónomos de la Universidad de Bonn cree tener una explicación, que ha publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Resulta que sus enormes dimensiones se deben a unos brutales choques cósmicos.

La Gran Nube de Magallanes es el tercer satélite más cercano a la Vía Láctea y contiene alrededor de 10.000 millones de estrellas. Tiene muchas regiones de formación estelar, pero la más activa es, con diferencia, la Nebulosa de la Tarántula, de un diámetro de 1.000 años luz, donde fueron encontradas las cuatro estrellas supermasivas. Su cuna es un joven cúmulo de estrellas denominado R136, una brillantísima guardería estelar.

Las cuatro estrellas monstruo rompieron las reglas que se daban por válidas hasta entonces sobre formación estelar. Se creía que ninguna estrella podía tener una masa superior a las 150 masas solares. Sin embargo, las cuatro estrellas ultramasivas recién descubiertas son una excepción a este límite. ¿Significa eso que el nacimiento de las estrellas en esa región está sucediendo de una manera muy diferente al de otros lugares del Universo? Si así fuera, pondría en entredicho el carácter universal del proceso de formación de estrellas, una premisa fundamental de la astronomía moderna.

Choques estelares

El grupo de Bonn simuló por ordenador el cúmulo con más de 170.000 estrellas estrechamente unidas. Al principio, las estrellas eran de una masa normal y se distribuyeron de la forma esperada. Para calcular cómo este sistema relativamente básico cambiaba a través del tiempo, el modelo tenía que resolver 510.000 ecuaciones muchas veces. La simulación se complica por el efecto de las reacciones nucleares y la energía liberada por cada estrella que se produce cuando dos estrellas chocan, un evento frecuente en un entorno tan apretado.

«Una vez que estos cálculos se hicieron, quedó claro que las estrellas ultramasivas no son un misterio», dice Sambaran Banerjee, autor principal de la investigación. Las estrellas empezaron a aparecer muy temprano en la vida de la agrupación. Con tantas estrellas masivas en pares binarios apretados, muy juntos, son frecuentes los encuentros al azar, y algunos resultan en colisiones de estrellas, en las que dos se funden en objetos más pesados. El resultado son las estrellas ultramasivas.

«Imaginemos dos estrellas muy voluminosas que orbitan muy cerca entre sí pero que son separadas por la atracción gravitatoria de las estrellas vecinas. Si su órbita circular inicial se estira lo suficiente, entonces las estrellas chocan entre sí a medida que pasan, lo que provoca una sola estrella ultramasiva», explica Sambaran. Esta teoría supone un alivio para los científicos, ya que cumple con las reglas de formación de estrellas hasta ahora conocidas.

La primera imagen amateur de otro Sistema Solar


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Es la foto del disco protoplanetario alrededor de la estrella Beta Pictoris, a 63,4 años luz de distancia de la Tierra

Rolf Wahl Olsen, un astrónomo aficionado de Nueva Zelanda, ha conseguido fotografiar el disco protoplanetario de escombros y polvo que gira alrededor de la estrella Beta Pictoris a 63,4 años luz de la Tierra, en la que puede ser la primera imagen de otro Sistema Solar tomada por un amateur.

Beta Pictoris es un sistema muy joven que apenas tiene unos 12 millones de años de antigüedad. Su interés para los astrónomos radica en que se asemeja a cómo nuestro Sistema Solar debió ser hace 4.500 millones de años. El disco se ve de canto desde nuestro punto de vista y aparece en las imágenes profesionales como cuñas finas o líneas que sobresalen radialmente desde la estrella central en direcciones opuestas.

Resplandor abrumador

Pero para un amateur, capturar una foto semejante entraña una gran complejidad. «La principal dificultad de las imágenes de este sistema es el abrumador resplandor de Beta Pictoris, que ahoga por completo el disco de polvo que gira muy cerca de la estrella», explica Olsen a la webUniverse Today. Sin embargo, consiguió fotografiarlo el pasado 16 de noviembre con su propio equipo cuando Beta Pictoris se elevó a una posición favorable en el cielo nocturno.

El resultado es una imagen que se considera la primera obtenida por un aficionado de otro sistema solar. Olsen anima a otros astrofotógrafos aficionados a intentar lo mismo y mejorarlo. «Estoy seguro de que esto se puede hacer mucho mejor con una cámara de mayor calidad, pero al menos aquí está», dice modesto a Universe Today. «Y yo, personalmente, estoy muy contento y orgulloso de haber logrado esto. Espero que disfruten de la vista tanto como yo lo hice!».

Una nave se aproxima, por fin, a Vesta


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 JPL  La nave Dawn, propulsada por poderosos motores de iones, se acerca ya a Vesta


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La nave Dawn, propulsada por poderosos motores de iones, se acerca ya a Vesta

Ya está muy cerca. A 1,21 millones de kilómetros. Para hacernos una idea, tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Parece mucho, pero está lo suficiente cerca como para que las cámaras de la nave comiencen por primera vez a funcionar y la NASA pueda ultimar los detalles del gran encuentro. La sonda espacial Dawn, un prodigio de la tecnología que ostenta el récord de velocidad espacial -nada menos que 15.480 km/h- ha comenzado su fase de aproximación oficial alasteroide Vesta, uno de los cuerpos mayores del cinturón de rocas del Sistema Solar, de un tamaño tan considerable que ha sido clasificado como un protoplaneta. La cita final entre el artilugio humano y el misterioso y pequeño mundo será el 16 de julio.

La misión Dawn, que significa «amanecer», abandonó la Tierra el 27 de septiembre de 2007, con la intención de recorrer 5.000 millones de kilómetros y llegar hasta Vesta y Ceres, planeta enano que no alcanzará hasta febrero de 2015. Antes, el próximo julio, se encontrará con Vesta. La aproximación a este cuerpo masivo durará tres meses. Durante esta la fase, la actividad principal de la nave será propulsada por un motor especial de iones hipereficiente. Los propulsores de iones de 12 pulgadas de ancho proporcionan menos empuje que los convencionales motores, pero pueden funcionar durante largos años y ofrecen una gran capacidad para cambiar la velocidad.

«Como Colón en el Nuevo Mundo»

«Nos sentimos un poco como Colón acercándose a la orilla del Nuevo Mundo», dice Christopher Russell, investigador principal de Dawn, con base en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), en un comunicado de la NASA. «El equipo de Dawn no puede esperar para empezar a trazar el mapa de esta Tierra Incógnita».

Hasta ahora, Dawn ha navegado midiendo la señal de radio entre la nave y la Tierra, y utilizado otros métodos que no implicaban a Vesta. Pero a medida que la nave se acerca a su objetivo, la navegación requiere mediciones más precisas. Mediante el análisis de la situación del asteroide respecto a las estrellas,los navegadores podrán precisar su ubicación y los ingenieros afinarán la trayectoria de la nave. Gracias a su motor de iones, la nave conseguirá orbitar suavemente alrededor de Vesta. Cuando llegue a los 16.000 kilómetros de distancia, la gravedad del asteroide la capturará en su órbita.

«Después de más de tres años y medio de viaje interplanetario, finalmente nos acercamos a nuestro primer destino», señala Marc Rayman, ingeniero jefe de Dawn, en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) en Pasadena, California. «No estamos allí todavía, pero Dawn pronto nos descubrirá un mundo que ha sido que ha sido, durante la mayor parte de los dos siglos que los científicos lo ha estudiado, poco más que un puntito de luz».

Lunas alrededor de Vesta

Los científicos buscarán en las imágenes de la cámara de la nave posibles lunas alrededor de Vesta, algo de lo que todavía no hay ningún vestigio. Un instrumento detector de neutrones y rayos gamma también reunirá información sobre los rayos cósmicos durante la fase de aproximación. Cuando la alcance, Dawn estará en órbita alrededor de Vesta durante un año. Después, se dirigirá hacia Ceres.

Estos dos iconos del cinturón de asteroides ayudarán a los científicos aconocer más sobre los orígenes de nuestro Sistema Solar. La misión medirá la composición, topografía y textura de sus superficies.

Las auténticas dimensiones del Sistema Solar


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sistema_solar--644x362Todos hemos visto las láminas que ilustran los libros escolares, esas en que se representan los planetas del Sistema Solar como una serie de esferas de diferentes tamaños, todas situadas aproximadamente a la misma distancia de la que la precede. Esta escala -obviamente- es completamente errónea. Te proponemos tomar la calculadora y realizar un recorrido por las verdaderas dimensiones del Sistema Solar.

El Sistema Solar es enorme. Tanto, que sus dimensiones escapan a la capacidad que posee nuestro cerebro para imaginar lo que significan números tan grandes. Decir que la Tierra se encuentra a más de 149 millones de kilómetros del Sol no basta para darnos una idea de lo que realmente representa esa distancia. Cuando leemos que el Sol posee un diámetro de algo menos de un millón y medio de kilómetros, nuestra mente no alcanza a visualizar lo que ese tamaño significa. Y las láminas que mencionábamos antes poco nos ayudan en esta tarea, ya que nos dan la errónea sensación de que el Sol es unas cuantas veces más grande que la Tierra, o que Plutón se encuentra bastante más lejos del Sol que Marte. Pero las dimensiones del Sistema Solar son lo suficientemente impresionantes como para que resulte completamente imposible realizar una representación a escala e incluirla en una lámina de libro de texto: si lo hiciésemos, los planetas no serían visibles ni siquiera utilizando una lupa.

Para comprender mejor las distancias y tamaños implicados vamos a comparar los objetos más importantes del Sistema Solar con otros de uso cotidiano. Comenzaremos, como corresponde, con el par que más influye en nuestras vidas: la Tierra y el Sol. Sabemos que nuestro planeta posee un diámetro aproximado de 12.750 kilómetros, y que se encuentra a unos 150 mil millones de metros del Sol. Supongamos por un momento que la Tierra posee el tamaño aproximado de una pelota de tenis. En esta escala, el Sol sería una esfera de unos once metros de diámetro, que se encuentra a unos mil doscientos kilómetros de distancia. Ese es el desafío al que se enfrentan los encargados de ilustrar las dimensiones del Sistema Solar. Si seguimos haciendo cálculos manteniendo las distancias entre planetas y su tamaño en la misma escala del ejemplo anterior, volvemos a estar en problemas: si la Tierra se encontrase a mil doscientos kilómetros del Sol, Plutón estaría a unos cuarenta y siete mil y tendría el tamaño de una canica. Está claro quenecesitamos una escala para las distancias, y otra, completamente diferente, para el diámetro de los cuerpos del Sistema Solar.

La escala de los cuerpos

Comencemos por el tamaño relativo de los cuerpos principales del sistema, asumiendo que la Tierra con sus 12.750 kilómetros de diámetro la podemos imaginar como una pelota de tenis de unos 10 centímetros de diámetro. En esta escala, el Sol (1.400.000.000 kilómetros de diámetro) sería la mencionada esfera de unos once metros de diámetro,Mercurio (4,800 kilómetros de diámetro) sería algo así como una pelota de golf y Venus (12,100 kilómetros de diámetro) no sería muy diferente a la pelota elegida para representar a nuestro planeta. Si seguimos avanzando hacia el exterior del Sistema Solar, nos encontramos con Marte y sus 6,800 kilómetros de diámetro. En nuestra escala tendría un diámetro de unos 5,3 centímetros.

Más allá de Marte se encuentra el denominado “cinturón de asteroides”, compuesto por algunos miles de millones de cuerpos rocosos de tamaños extremadamente variables. El más grande de todos ellos, que posee aproximadamente la tercera parte de toda la masa de ese cinturón es Ceres, que tiene un diámetro de 952 metros. En nuestra escala sería más o menos como un guisante. Más allá de Ceres se encuentra el planeta más grande de todos: Júpiter. Este gigante gaseoso tiene un impresionante diámetro de 143 mil kilómetros, solo unas 10 veces menos que el del Sol. Si la Tierra fuese una pelota de tenis, Júpiter sería una esfera de algo más de un metro de diámetro. El siguiente planeta que encontraríamos en nuestro viaje también es un gigante gaseoso, a pesar de que “culpa” de lo majestuoso de sus anillos generalmente olvidamos su tamaño. Saturno tiene un diámetro de 115 mil kilómetros, y en nuestra escala sería una esfera de 90 centímetros de diámetro.

Urano y Neptuno, los dos planetas siguientes, también son gaseosos. Sus tamaños son bastante aproximados –51 mil y 49 mil quinientos kilómetros de diámetro respectivamente- pero más pequeños que los dos anteriores. En nuestra escala, serían esferas de 40 y 39 centímetros de diámetro, bastante más grandes que una pelota de baloncesto. En cuanto a Plutón, recientemente convertido en un “planeta menor” como Ceres, es un pequeñín de la mitad del diámetro de Mercurio (unos 2.390 kilómetros) y tendría en nuestro sistema ficticio el tamaño deuna canica grande. Como puedes ver, es casi imposible dibujar en una misma página objetos con tamaños tan dispares manteniendo la escala. Y con las distancias ocurre exactamente lo mismo.

La escala de las distancias

Por comodidad, vamos a suponer que la distancia que separa la Tierra del Sol -unos 149.597.870.961 kilómetros son 100 metros. Eso convierte los 58 mil millones de kilómetros existentes entre Mercurio y nuestra estrella en sólo 38 metros. Venus, que en realidad está poco más de 108 millones de kilómetros del Sol se encontraría a unos 72 metros, y Marte -227 millones de kilómetros- estaría a unos 150 metros del Sol. A partir de aquí las distancias se incrementan rápidamente, lo que explica la relativa facilidad con la que las agencias espaciales han enviado misiones a los planetas mencionados y la prácticamente inexistencia de misiones al resto de los integrantes de nuestro sistema. Ceres, el gigante de los asteroides, se encontraría a unos 270 metros del Sol. Y Júpiter, que en realidad está a más de 778 millones de kilómetros de nuestra estrella, estaría a unos 520 metros.

El siguiente planeta, Saturno, se encontraría a 950 metros de distancia del Sol. Urano y Neptuno estarían a 1980 y 3100 metros respectivamente, y el frío Plutón a casi 4 kilómetros. Realmente, el Sistema Solar es un sitio enorme, difícil de apreciar en toda su magnitud. Pero así y todo, es prácticamente despreciable frente a las dimensiones de nuestra galaxia: en nuestra escala, Próxima Centauri-la estrella más cercana- se encuentra a 26 mil kilómetros de distancia.El centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, estaría a unos impresionantes 167 millones de kilómetros del Sistema Solar. Como puedes ver, la tarea de representar nuestro Sistema Solar en una lámina y con la escala correcta prácticamente carece de sentido.