Últimos secretos y confidencias del Rey Católico al Gran Capitán


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  • Dieciséis cartas inéditas entre Fernando de Aragón y Gonzalo Fernández de Córdoba, en la gran exposición que Toledo inaugurará la próxima semana
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Eran un Rey y su más leal vasallo, un gobernante inteligente y ambicioso y el más bravo e innovador de sus soldados (y los dos eran primos). Por eso las cartas que cruzaron Fernando de Aragón, el Rey Católico, y Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, son una de las más ricas fuentes para entender la complejidad del tablero europeo a finales del XV y principios del XVI. Viejos folios llenos de secretos, instrucciones y hasta párrafos donde se asoman los sentimientos y desvelos del Monarca. De aquellas campañas se conocen cientos de misivas, pero ahora se han hallado 16 cartas inéditas, conservadas por los duques de Maqueda, que se mostrarán en la gran exposición que dedicará el Museo del Ejército a su noble antepasado y que será inaugurada la próxima semana. El motivo es el quinto centenario de la muerte de Fernández de Córdoba, otra de las gigantescas figuras de la historia de España que nos hemos empeñado en olvidar durante décadas.

En una de las cartas, el Rey se desahoga con el Gran Capitán y le comenta la indignación que siente por el trato que el Archiduque otorga a su hija Juana, de la que comienzan a decir que está loca. Son palabras del Rey: «Que no se ha contentado con publicar por loca a la Reyna mi fija, su mujer, y enbiar acá sobre ello escrituras firmadas de su mano, e más he sabido que la tienen en Flandes como presa e fuera de toda su libertad. E que no consienten que la sirva ni vea ni hable ninguno de sus naturales, e que lo que come es por mano de flamencos, e así su vida no está sin mucho peligro, guárdela Dios, ya vos vedes que devo yo sentir de todo esto, e para con vos yo disimulo por no ponerla en más peligro fasta traerla, si a nuestro señor plugiere»

Para el coronel Jesús Anson, comisario de la exposición que abre sus puertas al público en el Alcázar de Toledo el próximo viernes, se trata de documentos importantísimos. «Estaban en el archivo familiar de los duques de Maqueda, muy bien guardadas. Y hay un conjunto de casi cuarenta misivas inéditas, de las que dieciséis están relacionadas con el Gran Capitán».

Fin de la guerra medieval

Preguntamos al coronel del Ejército de Tierra por el personaje: «Al Gran Capitán –nos confiesa– se le ha comparado con Alejandro Magno o con Escipión el Africano por la importancia de las campañas militares que desarrolló». Señala que «hablamos, sin duda, del que fue el primer jefe de una fuerza expedicionaria española. Hasta entonces no estaba España constituida, y fue la primera vez que una fuerza nacional, por mandato de los Reyes Católicos, salía fuera de España con un propósito concreto: recuperar el Reino de Nápoles».

Es verdad que el Gran Capitán ha tenido una reivindicación reciente para el gran público como parte del elenco de la serie «Isabel», en la que era interpretado por Sergio Peris Mencheta. Pero para hacerle justicia, insiste el coronel Anson, sería necesario subrayar que él acabó con las reglas del combate medieval, innovando en Nápoles. «Supo acabar con el poderío de la caballería pesada. El ejército francés era mucho más numeroso y tuvo que hacer grandes innovaciones. A parte de la infantería la dotó de picas para detener a la caballería pesada. Hizo determinante del uso del arcabuz, que por entonces no tenía mucha cadencia de fuego, pero sí penetraba en las corazas mejor que la ballesta. Aligeró la caballería y al resto de la infantería la infiltraba con una rodela y una espada ligera en las líneas enemigas causando mucho daño». Organizó las unidades en cuadros más pequeños y maniobrables, idea que daría paso a los tercios, el ejército que hizo posible el imperio.

Soldados de toda España

Había nacido un mito. Hay innumerables publicaciones extranjeras que se imprimieron sobre él. «Inglesas, francesas y sobre todo italianas, porque en Italia fue una figura legendaria, el primer caballero del Renacimento, un modelo que parte de las biografías que hicieron historiadores como el caballero florentino Francesco Guicciardini», recuerda Anson.

¿Y quién componía su ejército? Aquí se certifica lo que era España en el momento de convertirse en un Estado nación moderno: la mayoría de la fuerza expedicionaria procede de Castilla. Pero las tropas se enriquecen con soldados de toda España. Hay asturianos y gallegos (2.000) y un importante contingente de vizcaínos (como se llamaba a los vascos), capitanes legendarios como Juan de Lezcano o Pedro Navarro. ¿Y catalanes, ya que estamos en la Corona de Aragón? «No había muchos soldados catalanes –responde Anson–, pero la contribución de los mismos a la Armada fue muy importante, al mando de Bernardo Villamarín». Son datos de la historia, de plena actualidad.

¿Y por quién luchaban? No cabe duda de que lo hacían por esa nación recién formada que vivía por entonces además la fabulosa aventura americana. En una de las cartas inéditas, que van de 1495 a 1508 en su mayor parte, Fernando el Católico impulsa a que sus soldados, a los que llama así: españoles, se casen en Nápoles: «Otrosí, porque es de creer que en estas guerras havrán enbiudado muchas mugeres de todas suertes en el Reyno de Nápoles, y muchas de aquellas y otras que están por casar, es de pensar que havrán plazer de casarse con españoles, diréis al dicho nuestro visorey que deve procurar que se casen en aquel Reyno todos los más españoles que ser pudiere, de los peones y de todas suertes, y si hay algunos lugares despoblados que se hayan de poblar que se pueblen de españoles». Política de asimilación y mestizaje que los Reyes Católicos llevarían al Nuevo Mundo.

A veces, en su nombre, el Gran Capitán debía impartir justicia, como en el caso del traidor Alonso de San Severino: «En todo caso le faga luego degollar por justiçia por traidor si ya no fuere fecho, y que en esto no ponga dilaçión ni consulta alguna». Pero hay que decir que algunas cartas no han podido leerse. Guardaban secretos, y están tan bien cifradas que los siguen guardando, así que sólo los ojos del Rey y del Gran Capitán pudieron alguna vez leerlas.

Para el historiador José Enrique Ruiz Domenec, verdadero especialista en el Gran Capitán, estas cartas «tratan de la alta política y diplomacia que se lleva en Italia, en el Reino de Nápoles y muestran también algunas diferencias que el Rey y el Gran Capitán mantenían sobre algunos aspectos de carácter estratégico y administrativo». De hecho, confiesa a ABC que han corroborado alguna de las hipótesis que él mantenía en su libro, referencia sobre el Gran Capitán. En las cartas vemos distintas caligrafías, «incluso hay un manuscrito del Rey Fernando y alguna carta con la terrible letra de González de Córdoba, que es la típica letra endemoniada de los grandes de la época, hecha con rapidez y pluma de ave: es letra de médico».


Claves perdidas, cartas todavía sin descifrar

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid


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¿Por qué se apostó por el rojo carmesí para el fondo del emblema madrileño? ¿Por qué aparecen dos castillos y siete estrellas?

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid

El escudo actual, vigente desde 1983

El rojo carmesí inunda los escenarios en los que la Comunidad de Madrid está presente desde que la región se convirtió en una Comunidad Autónoma. Pese a su independencia de Castilla, este color no es más que una reminiscencia de su pasado castizo, ya que castellana es la historia y la ascendencia de nuestra región.

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid

El escudo hasta 1982

Sobre el campo rojo, se asientan dos castillos de color amarillo –oro en las ocasiones más célebres– que simbolizan la intención de la Comunidad de Madrid de servir de unión entre las dos Castillas. A su vez, ambas torres están sobrevoladas por siete estrellas de cinco puntas, en color blanco –o plata– procedentes del Escudo de la Capital, que recuerdan la Osa Menor, muy visible en el cielo de Madrid. La configuración de cinco puntas hace alusión a las cinco provincias limítrofes. Todo ello rematado por la Corona Real de España, en color amarillo u oro, que simboliza a la capital de la Comunidad como Real Sitio.

El poeta Santiago Amón definía con estas palabras el diseño de José María Cruz Novillo: «De un solo cuartel de gules y en él, de oro, dos castillos pareados, almenados, donjonados, aclarados de azur y mampostados de sable, surmontados en el jefe por siete estrellas de plata, colocadas cuatro y tres. Al timbre, corona real, cerrada, que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en un mundo de azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules».

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid

El escudo hasta 1983

Escudos de las localidades integrados

La provincia de Madrid tuvo dos escudos de este tipo, el primero, otorgado en 1872, se componía de los escudos municipales de Alcalá de Henares, Navalcarnero, San Lorenzo de El Escorial, Colmenar Viejo, Chinchón, San Martín de Valdeiglesias, Getafe, Torrelaguna y el antiguo escudo de Madrid.

Tras el reajuste de partidos judiciales a mediados del siglo XX, el escudo pasó a componerse de cuarteles con los escudos de Alcalá de Henares, Navalcarnero, San Lorenzo de El Escorial, Colmenar Viejo, Aranjuez y el escudo simple y actual de Madrid. Este escudo estuvo vigente hasta el fin de la Diputación provincial, en 1983.

Las mujeres en la CIA: al descubierto sus trucos y sus aparatos secretos


ABC.es

  • Nuevos documentos desclasificados muestran cómo era la vida para las agentes en los años 60 y 70

Las mujeres en la CIA: al descubierto sus trucos y sus aparatos secretos

CIA | Una de las imágenes sobre el trabajo de las mujeres en la agencia desclasificadas por la CIA

No hace falta recurrir a las películas de James Bond para encontrar objetos fascinantes e historias relacionadas con el espionaje… y con las mujeres. Micrófonos escondidos en elegantes trajes de noche, espejos adaptados a polvoreras para la vigilancia o incluso trucos para identificar a agentes encubiertos… «por sus calcetines» son algunas de las informaciones que han salido a la luz gracias a varias entrevistas desclasificadas con agentes femeninas de la CIA que comenzaron su trabajo en la agencia en los años 60 y 70.

En un mundo entonces dominado por los hombres, las cuatro agentes entrevistadas comenzaron a trabajar como mecanógrafas de bajo rango. Según contó Meredith, una de ellas, consiguió el «pase» porque su marido era oficial de operaciones y así podía apoyar su trabajo como «esposa de contrato». No obstante, el rango que tenía era el de secertaria, con un bajo salario, pero su buen ojo para la ropa de marca pronto se convirtió en una habilidad imprescindible para la agencia a la hora de detectar a agentes extranjeros encubiertos, recoge el «Daily Mail».

«Siempre he dicho que si alguna vez escribo un libro, me gustaría empezarlo con la frase: ”Podría identificarlos por sus calcetines”», explicó la mujer que, en el momento en que fue entrevistada, era subjefe de la División Europea de la CIA.

Otro de los testimonios que reproduce el medio es el de Carla. En una ocasión consiguió detener un ataque contra una embajada gracias a, simplemente, ser infravalorada por ser mujer por un agente enemigo. Él pensaba que ella «no era demasiado lista», una apariencia que Carla explotó en algunas ocasiones para conseguir información.

«”Oh, ¿podemos hablar?”. Me decía: “Me encanta hablar contigo porque no eres demasiado brillante», contó Carla de aquella misión. Pero hace ocho años, cuando se jubiló, era Jefe Adjunto de la División de África de la CIA.

Aunque en la década de los 70 las mujeres eran consideradas por la CIA como «limitadas en su potencial operativo», según recoge una memoria, lo cierto es que los cambios en el panorana laboral en general y la conquista de mejores puestos de trabajo acabó contagiándose dentro de la organización de inteligencia.

Los secretos para estar delgado (en los que se creía hace 100 años)


El Confidencial

La creciente preocupación por mantenerse en el peso ideal comenzó a extenderse en el último cuarto del siglo pasado a raíz del problema del sobrepeso y la obesidad, pero sus orígenes se remontan a comienzos del siglo XX, principalmente entre las mujeres de clase alta. Los michelines y las curvas pronunciadas dejaron de ser sinónimo de saluda y de belleza estética para convertirse en los peores enemigos de las mujeres burguesas más exigentes con su físico.

La pionera en el cambio de estos cánones estéticos fue Follet Jameson, que en 1899 publicó The Woman Beautiful, un libro de consejos sobre belleza realmente transgresor para la sociedad de la época. “Las mujeres gordas que ajustan su cuerpo en un corsé hasta que no pueden respirar, no son ni elegantes ni guapas. Se tienen que acabar esas bolsas de grasa que parecen pequeñas jorobas”, se atreve a decir la autora, reinventando así los cánones estéticos de la época.La visión sobre la belleza femenina de Jameson causó más estupor que comprensión, lo que llevó a una aristócrata inglesa a publicar ya en 1901 un libro del mismo género, Beauty’s Aids: Or, How to Be Beautiful, de forma anónima bajo el acrónimo de ‘Condesa C’, para resguardarse de las posibles críticas personales. Sus tesis son un poco menos rotundas pero se asientan sobre la misma base: “Decimos que una mujer muy delgada no es hermosa, pero ¿seguimos pensando lo mismo de una dama entrada en edad que rebosa de tanta grasa que ya no tiene forma de mujer y, en definitiva, parece ridícula y vulgar?

La delgadez, una necesidad creada

La literatura sobre la belleza femenina dio un giro durante los primeros años del siglo pasado. Unos nuevos cánones estéticos que obligaban a estructurar los libros partiendo del análisis de la situación para concienciar a las mujeres de un problema que por entonces era casi una virtud. “¿Está usted gorda?” interpelaba a las atónitas lectoras Annette Kellerman en el libro Physical Beauty, How to Keep it publicado en 1918, y es que la delgadez era una necesidad de reciente creación.

La mejor forma para saber si estás gorda es comprobar que las rodillas y los tobillos están blandos e hinchados

Las lectoras ni siquiera tenían una respuesta a su pregunta sobre la gordura, por lo que la autora centraba su libro en ofrecer respuestas orientadoras, en forma de pruebas aclaratorias. Cada cual más naif, eso sí. Desde ponerse desnudas ante un espejo en diferentes posturas para ver si tenían “antiestéticas arrugas de carne” a tumbarse sobre la cama y asir con una mano la piel que sobresale de las caderas. “Si usted no es capaz de coger toda la carne que sobresale con una sola mano es que está gorda”, sentenciaba cómicamente Kellerman. Otro método infalible que describía la gordura, decía, eran los tobillos y rodillas blandas e hinchadas. La apología por los torsos esbeltos ya no tendría marcha atrás.

La delgadez se fue convirtiendo poco a poco en obsesión para una buena parte de la sociedad femenina y los consejos para alcanzarla surgieron por doquier. El paso del tiempo los ha revestido de comicidad, pero en aquella época se popularizaron diferentes “trucos” que iban del razonable “comer menos y hacer más ejercicio físico” a otros más delirantes como beber vino, como recogemos a continuación.

1. “No duermas más de dos o tres horas al día”

Para las coach de la época las horas de sueño y los kilos iban de la mano. En diversos libros se recomienda dormir lo menos posible, tanto, que para conservarse en un peso ideal en Beauty, Its Attainment and Preservation se limita a dos o tres horas diarias el tiempo máximo de sueño. Si una no es capaz, la autora se atreve a aconsejar que se cambie la cama “por otra más dura e incómoda”. Hoy en día los expertos han demostrado que es necesario dormir entre siete y ocho horas diarias para mantenerse saludables, tanto física como psíquicamente.

2. “La siesta engorda y anula la inteligencia”

Dormir la siesta ayuda a aumentar de peso y, encima, te hace menos inteligente, según se aseguraba en el libro sobre belleza femenina The Woman Beautiful.

3. “No seas perezosa”

La vida tranquila y cómoda, y en general “todos los hábitos relacionados con la pereza”, son sinónimo de sobrepeso. Una máxima que no está tan desencaminada si se traduce por sedentarismo. De hecho, en Beauty’s Aids: Or, How to Be Beautiful se habla directamente de hacer “ejercicio físico” como el mejor método para adelgazar.

4. “Bebe agua con limón”

La creencia de la época era que el agua engordaba, una tesis ampliamente contradicha por las reglas básicas de la nutrición. “No beba mucha agua”, decía Kellerman en su libro anteriormente citado. “En su lugar beba limonada porque quita mejor la sed y nos ayuda a reducir la ingesta de líquidos”, añadía. Un consejo que se apoyaba en las teorías que el científico Thomas King plasmó en Corpulence: Or, Excess of Fat During Pregnancy. Lógicamente, se han demostrado totalmente falsas.

5. “Consume bebidas alcohólicas”

Partiendo de las mismas bases científicas, en Beauty’s Aids: Or, How to Be Beautiful se asegura que “lo primero y más importante es beber poco, lo menos posible. “Lo mejor es beber vino, tinto o blanco, o en su defecto té y café con un chorro de licor”, recomendaba la condesa.

6. “Respira aire fresco”

La mayoría de los libros sobre belleza femenina de principios de siglo insistían en la idea de hacer actividades al aire libre, como caminar, montar a caballo o nadar. Aunque pudiésemos pensar que se recomienda por el hecho de hacer ejercicio físico el motivo era muy diferente: “Oxigenar el cuerpo con aire fresco es bueno para quemar las grasas del cuerpo”, aseguraba Lina Cavalieri en My Secrets of Beauty.

7. “Da 80 vueltas en el suelo al levantarte”

Se trata, sin duda, del consejo más disparatado, tanto por su inutilidad como por su estupidez. Una vez más, la ideóloga es Cavalieri, quien dice que para convertirse en una mujer delgada “comience su día estirándose en frente a la ventana y, una vez desperezada, ruede rápidamente sobre el suelo. Realice por lo menos 80 vueltas antes de detenerse”.

Los misterios de la relación entre Hitler y su sobrina


ABC.es

  • Pasados 67 años desde la caída del régimen nazi muchos son los secretos existentes en torno al «Führer» y al III Reich

national geographic | Geli fue el gran amor de Hitler

national geographic | Geli fue el gran amor de Hitler

Ya han pasado 67 años desde que el régimen nazi fuese derrotado y concluyese la II Guerra Mundial, sin embargo, aún hoy, son numerosos los datos que desconocemos de la vida de Hitler y sus compañeros del partido.

Adolf Hitler ha sido una de las mentes más temidas, más odiadas, pero también de las que han provocado más curiosidad del siglo XX. Muchas cosas se saben ya de él, sus orígenes, su ascenso en el partido, su estancia en la cárcel; sin embargo, muchos aspectos son conocidos décadas después de su suicidio.

Abc.es y National Geographic presentan una serie de documentales sobre el régimen nacionalsocialista, bajo el título «Los secretos del III Reich». Un acercamiento a los detalles más desconocidos y ocultos de la cúpula de poder del gobierno alemán.

National Geographic nos presenta en esta serie documental a un «führer» distinto al conocido por el gran público. Un joven bohemio, pintor, que fue rechazado en varias ocasiones por las escuelas de arte, y que conoció de cerca la inmigración de las calles de Viena.

Las mujeres de Hitler

Un hombre que, ensalzado por la propaganda de Goebbles, se convirtió en un icono deseado y anhealdo por muchas mujeres, algo que contrastaba con las informaciones de su ineptitud de trato con el género femenino que se decía en su ciudad de nacimiento, Linz.

Varias mujeres acabaron suicidándose, o al borde de hacerlo, tras el rechazo de Hitler. Quizá el caso más destacado de esta lista es el de Angelika Maria «Geli» Raubal, sobrina de Adolf. Una muchacha, 19 años menor, de la que Hitler sintió mucho más que un amor familiar.

Vivían juntos, y sólo el círculo más cercano del dictador conocía a ciencia cierta dicha relación. Los rumores circulaban, pero nadie confirmaba ni desmentía. Geli llegó a decir en confidencia a una amiga: «Mi tío es un monstruo. Nadie podía imaginar lo que me llega a exigir». Una tortuosa relación que concluyó con el suicidio de la muchacha.

National Geographic va aún más lejos al comentar que el amor por Eva Braun radicaba en cómo esta chica le recordaba a su sobrina Geli. Braun, fue ocultada y desconocida por todos hasta su boda con Hitler, el dictador se reservaba estas informaciones.

Pero no sólo en Hitler se centra esta serie. También hay espacio para descubrir los secretos de otros miembros importantes del régimen como Himmler. El director de las SS, gran defensor de la pureza aria, defendía que tan importante como luchar por Alemania, era procrear para continuar con el poder ario.

Himmler y la «Orden de procreación»

Sin embargo, Himmler no seguía al pie de la letra el conservadurismo y la idea de familia tradicional, según informa National Geographic. Él mantuvo una relación extramatrimonial con su secretaria, una joven que apenas pasaba de los 20 años, y con quien llegó a tener dos hijos que más tarde acabaría reconociendo.

Debido a esto, Himmler lanzó la «orden de procreación» una polémica petición a sus hombres que consistía en decir que lo importante era tener hijos, aunque fuesen fuera del matrimonio. Finalmente, los conservadores del partido pidieron que no se dijese más en público, sin embargo, en privado, nunca se dejó de aplicar.

Los otros temas abordados por la serie, hasta un total de 6 capítulos, serán: «Los dineros de Hitler», «La familia de Hitler», «El arquitecto de Hitler» y, por último, «El zorro del desierto» un perfil sobre Erwin Rommel una figura imprescindible tanto en el ascenso como en el descenso del poder nazi.

En definitiva, la serie «Los secretos del III Reich» producida y emitida por National Geographic da una original vuelta de tuerca en el estudio del régimen liderado por Hitler.

El acorazado hundido

Además de esta serie, otro documental aborda otra de las historias más desconocidas de la II Guerra Mundial: la batalla del Río de la Plata. El único enfrentamiento naval ocurrido en Sudamérica durante la contienda.

«El acorazado hundido de Hitler» relata cómo se las apañó el régimen nazi para saltarse todas las restricciones armamentísticas impuestas a Alemania tras la I Guerra Mundial.

En conclusión, dos nuevas maneras de ahondar en el conocimiento de éste régimen que tantas curiosidades a levantado a lo largo de la historia.

Los cinco secretos que esconde la fuente de la Cibeles


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¿Sabían que la seguridad del Banco de España depende de ella? ¿O que los«colchoneros» y los «vikingos» la han compartido durante años? ABC te descubre éstos y otros misterios

La Cibeles es en la actualidad uno de los símbolos más conocidos y fotografiados de la capital. Su céntrica ubicación y, por supuesto, las tradicionales celebraciones de los aficionados madridistas han contribuido a ensalzar este monumento dedicado a la diosa de la Tierra, la agricultura y la fecundidad en uno de los iconos madrileños. Pero lo cierto es que no es sólo una fuente decorativa más, la Cibeles esconde entre sus 230 años de vida una historia de lo más ajetreada: ¿Sabían que es clave para la seguridad del Banco de España? ¿O que el equipo «colchonero» también celebraba allí sus trofeos? ¿Conocen el misterio de la verja que protegía a la fuente? ABC te descubre éstos y otros secretos.

Camara oro banco de España

1.– La diosa, guardiana del oro español. Así es, en caso de que las alarmas de la Cámara de Oro del Banco de España saltasen por intento de robo, todas las habitaciones de la sala se inundarían con el agua de la fuente en cuestión de segundos. Esto es posible gracias a la canalización de las aguas que van desde el subsuelo de los leones del carro de Cibeles hasta la habitación acorazada que protege los lingotes y las monedas a 35 metros de profundidad. Este es uno de los motivos que la convierten al Banco de España de los más seguros del mundo.

 

2.–Cibeles también fue escenario «colchonero». La tradición «merengue» de celebrar sus triunfos en la fuente de la diosa de origen asiático es más o menos reciente. Hasta el año 1985, atléticos y madridistas la compartieron como lugar de celebración. Fue a partir de la final de la Copa del Rey de 1991, que enfrentó a ambos equipos locales, cuando los aficionados rojiblancos consideraron que sus aguas estaban «infectadas» por los «vikingos» y trasladaron sus festejos a la plaza de Neptuno.

3.– La fuente y su gemela mexicana. Si viajan a ciudad de México verán que no sólo existe la plaza de Cibeles, si no que en su centro se erige una réplica exacta de la fuente madrileña. Fue donada por la comunidad de residentes españoles en México como símbolo de hermanamiento entre ambos países. El 5 de septiembre de 1980 fue inaugurada con la presencia del por entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván.

4.–Misteriosa desaparición de la verja. En 1895, el ayuntamiento de Madrid aprovechó el desplazamiento de la fuente desde su enclave inicial, muy cerca de la actual Casa de América, hasta el centro de la plaza para proteger a la deidad con una verja. Después de una nueva remodelación, a finales del siglo pasado, la reja desapareció sin explicación alguna por parte de la alcaldía. Finalmente, hace unos años, se dio con su paradero: la entrada del recinto de la sede de la banda de cornetas y tambores de la policía municipal, cerca del Puente de los Franceses.

5.– La pirámide de la Cibeles. Durante la Guerra Civil Española, la fuente de Cibeles fue cubierta con una estructura enladrillada al estilo piramidal rellenada con arena y sacos terreros. Así lucía la diosa el 2 de abril de 1939 cuando fue descubierta por los propios madrileños.

Como ven, el paso de los años no ha hecho mella en la belleza de la deidad y hoy continúa coronando la plaza homónima, resistiendo a guerras, polémicas y múltiples celebraciones. Quizá la llave que sostiene en la mano, símbolo de la vida según la mitología griega, tenga algo que ver.

Secretos del antiguo Egipto


Diario de Sevilla

La prestigiosa arqueóloga Myriam Seco abre el nuevo año de la Fundación Itálica con una sesión en la Casa de la Provincia

imagen.phpLa Fundación Itálica de Estudios clásicos inaugura el año con una invitada de excepción, la egiptóloga Myriam Seco, que charlará sobre su proyecto como directora de la excavación del templo egipcio de Tutmosis III. El acto se celebrará hoy, a las 20:00, en la Casa de la Provincia. Esta conferencia será la antesala para el viaje que la Fundación Itálica ha organizado a Egipto con la arqueóloga como guía.

Bajo el título Los templos funerarios en Tebas. Investigaciones en el templo de Tutmosis III, la egiptóloga disertará sobre la aventura de excavar un templo de uno de los faraones más importantes de su era, que ha permanecido intacto bajo la arena durante siglos. Este proyecto, que desde 1983 no se había vuelto a tocar, es retomado por la arqueóloga y su equipo, gracias a la financiación de Cepsa, y es un proyecto de colaboración entre el Servicio de Antigüedades egipcio y la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, con el apoyo de la Embajada de España en El Cairo.

Myriam Seco (Sevilla, 1967) se convirtió en 2003 en la arqueóloga española más importante al descubrir diversos vestigios relacionados con Amenophis III, un faraón que gobernó el Valle del Nilo hace más de 3.000 años. La sevillana es una de las egiptólogas más importantes de su generación, además de autora de varios libros de referencia. Myriam Seco ha liderado excavaciones en Oriente Medio y Egipto, donde actualmente reside la mayor parte del tiempo trabajando en diferentes proyectos arqueológicos. En la última década, sus investigaciones y descubrimientos han sido cruciales para entender las costumbres de la civilización del antiguo Egipto. La arqueóloga también formó parte de la primera expedición que recorrió el Nilo en toda su extensión.