Un equipo de astrónomos capta la primera imagen de otro sistema solar


CET – El Mundo

HALLAZGO ASTRONÓMICO

actu081114uni.jpgLa primera, histórica imagen de otro sistema solar, donde se aprecia claramente a tres planetas orbitando en torno a una estrella, acaba de ver la luz. Los telescopios Keck y Gemini, en lo alto del volcán Mauna Loa de las islas Hawai, han logrado este hito astronómico al fotografiar a HR 8799, una estrella que se encuentra a 130 años luz de nosotros en la constelación de Pegaso.

Alrededor de este cuerpo celeste orbitan tres mundos, todos mayores que Júpiter, que configuran el primer sistema planetario que se ha logrado fotografiar aparte del nuestro.

Los científicos, provenientes de Canadá y Estados Unidos y capitaneados por Christian Maurois, del instituto NRC Herzberg de la Columbia Británica, se han referido al hallazgo como una auténtica «mina de oro» para los teóricos de la formación de planetas, que ahora tendrán a su alcance un nuevo sistema sobre el que poner a prueba sus teorías.

Tal y como han revelado las imágenes, que se presentan en la última edición de la revista Science, HR 8799 y sus planetas forman una especie de versión ampliada del Sistema Solar externo, con tres cuerpos gigantes y gaseosos que orbitan en la lejanía a su estrella y que serían los equivalentes a Saturno, Urano y Neptuno, sólo que ahí las distancias son todas mayores.

Tras estudiar las imágenes y compararlas con las predicciones que establecen los modelos teóricos, los investigadores han logrado extraer algunas conclusiones sobre las características de los planetas.

En base al brillo que emiten en distintas longitudes de onda de luz, se cree que sus masas son entre siete y 10 veces mayores que la de Júpiter, mientras que sus diámetros son entre un 20% y un 30% más grandes que el del mayor de los planetas de nuestro Sistema Solar. Pero sus órbitas están tan alejadas que tardan cientos de años en completar una vuelta alrededor de su estrella, lo que dificulta la medición directa de sus masas y otras observaciones que dependen del tránsito de los planetas frente a su sol.

Otra dificultad con la que se han topado los investigadores es que, al no conocer con precisión la edad de los planetas, no saben hasta qué punto son correctas sus predicciones teóricas.

«Un conocimiento exacto de la edad de HR 8799 es fundamental para relacionar las luminosidades de los planetas con sus masas», señala Travis Barman, astrónomo del Observatorio Lowell y coautor del artículo que describe el nuevo sistema planetario. «Cuanto más viejos (o más jóvenes) sean los planetas, más (o menos) masivos serán. La detallada comparación con modelos teóricos de atmósferas confirma que los tres planetas poseen complejas atmósferas con nubes de polvo que atrapan y reflejan parcialmente la radiación».

En cualquier caso, lo que sí se sabe es que los planetas son casi unos recién nacidos, con una edad en torno a los 60 millones de años (lo que no es mucho tiempo a escala astronómica). De hecho, aún brillan con luz propia debido a la energía que acumularon durante su reciente formación. El próximo objetivo de los científicos es tomar imágenes individuales de los tres planetas y profundizar en el estudio de sus atmósferas para conocer su composición química, estructura de las nubes y propiedades térmicas.

La suerte de los dinosaurios


CET – El Mundo

ESTUDIO PUBLICADO EN ‘SCIENCE’

 

  • Estos intimidantes animales no estaban predestinados al éxito
  • Investigadores aseguran que su superioridad fue cuestión de ‘suerte’

actualidad080912.jpgDepredadores intimidantes y poderosos, con una fuerza única y el poderío sobre todo lo que les rodea. La imaginación popular ha descrito desde siempre con estas características a los dinosaurios, esos extraordinarios reptiles que se colocaron como ‘regidores del mundo’ por más de 160 millones de años.

El éxito de este grupo ha sido atribuido comúnmente a su inminente superioridad sobre aquellos con los que compartía el espacio. Pero ahora, un grupo de investigadores asegura que estos animales, más que cualquier otra cosa, eran ‘suertudos’.

Un equipo de científicos del Museo Americano de Historia Natural de la Universidad de Columbia (Nueva York) y del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol (Reino Unido), estudiaron una serie de fósiles con el objetivo de determinar la relación entre la evolución de los dinosaurios y la de sus principales competidores, los arcosaurios crurotarsales (‘Crurotarsi’), durante el Triásico tardío, hace unos 200 millones de años.

Los análisis revelan que, al contrario de lo que se creía, los dinosaurios no reemplazaron a los arcosaurios crurotarsales como grupo dominante a través de la competición y la superioridad, sino que compartieron nichos y recursos durante los primeros 30 millones de años de la existencia de los primeros.

Los arcosaurios -del griego ‘Archosauria’, que quiere decir ‘reptiles dominantes’-, son un grupo de reptiles que evolucionaron de los ‘Archosauriformes’ durante el Triásico temprano. Se dividen en dos grupos: el conjunto de los crurotarsales (‘Crurotarsi’), del que derivan los actuales cocodrilos, los únicos supervivientes del grupo, y los ‘Ornithodira’, que comprenden los dinosaurios y pterosaurios.

Las conclusiones del estudio, que se publica esta semana en la revista ‘Science’, apuntan que los arcosaurios crurotarsales murieron por casualidad y no como resultado de una sustitución por competencia. Además, indican que los dinosaurios, por su parte, no estaban predestinados al éxito, sino que más bien se beneficiaron de la extinción del primer grupo.

A pesar de que de los crurotarsales hoy sólo queda el cocodrilo, durante el Triásico este grupo se caracterizó por su asombrosa diversidad de especies. Debido a que compartieron espacios y recursos con los dinosaurios por mucho tiempo, sus fósiles han sido confundidos en numerosas ocasiones.

Una ‘buena racha’

Aunque ambos grupos lograron sobrevivir el cuarto periodo de extinción masiva que se conoce, hace 228 millones de años, sólo unos cuantos crurotarsales lograron superar los duros procesos de calentamiento global de finales del Triásico. Los dinosaurios por el contrario sobrevivieron a estos fenómenos sin mayores problemas.

“De haber vivido más tiempo, no nos cabe duda de que los crurotarsales hubieran sido el grupo dominante”, afirma Stephen Brusatte, del Museo Americano de Historia Natural. “El poderío de los dinosaurios frente a otros grupos no es más que una racha de buena suerte“, añade.

Para poner a prueba estas teorías, los científicos midieron la evolución en ambos grupos. Basados en los datos recogidos de 437 esqueletos de 64 especies de dinosaurios y crurotarsales y en nuevos árboles filogenéticos, desarrollaron dos cálculos para analizar sus patrones evolutivos.

El primero de los cálculos les sirvió para medir las tasas evolutivas. Los investigadores no encontraron diferencias en la rapidez con la que ambos grupos se desarrollaron.

El segundo cálculo fue el de la disparidad morfológica, una medida que sirve para conocer las variaciones físicas y las formas de vida que tiene un grupo. Sorprendentemente se encontró que los crurotarsales tenían un rango de formas corporales, dietas y estilos de vida mucho más amplio que el de los dinosaurios.

A estos resultados los científicos añaden dos hallazgos de estudios anteriores: los crurotarsales eran mucho más abundantes que los dinosaurios en la mayoría de ecosistemas triásicos y en algunos casos era incluso más diversos, es decir, con un número mucho más amplio de especies.

Todas estas conclusiones permiten a los investigadores cuestionar la superioridad de los dinosaurios. “Para muchos es difícil aceptar que los dinosaurios encontraron su posición dominante en el mundo por casualidad al extinguirse otro grupo, al igual que pasó con los mamíferos cundo estos reptiles se extinguieron hace 65 millones de años” explica Michael Benton, un paleontólogo de la Universidad de Bristol.

“Lo cierto es que no sabemos con exactitud por qué se extinguieron los crurotarsales y no los dinosaurios, pero las contundentes conclusiones a las que hemos llegado ratifican que fue por pura y mera suerte”, puntualiza Benton.

El desierto del Sáhara se terminó de formar hace tan sólo 2.700 años


CET – El Mundo

 REVELA UN ESTUDIO DE CIENTÍFICOS ALEMANES

actualidad080510.jpgMADRID.- La transición del norte de África de un Sáhara verde a uno de los desiertos más grandes del mundo ocurrió “lentamente” en vez de ser un cambio abrupto como hasta ahora se pensaba.

Así lo afirma un estudio dirigido por científicos del Instituto de Arqueología Prehistórica de la Universidad de Colonia en Alemania publicado por la revista ‘Science’.

Los resultados señalan que el paisaje extremadamente árido del Sáhara se consolidó hace tan sólo 2.700 años.

La mayoría de los registros físicos que documentan la evolución del paisaje del Sáhara se han perdido con el tiempo, pero al estudiar uno de los lagos más grandes de la zona, el lago Yoa al noreste del Chad, fue posible llegar a estas conclusiones.

Los investigadores, dirigidos por Stefan Kröpelin, lograron construir un registro continuo y bien datado del cambio en el clima y el ecosistema en esa localización en los pasados 6.000 años.

En el estudio se utilizaron datos de una secuenciación de alta resolución de sedimentos y lecturas geoquímicas, así como indicadores biológicos como el polen, esporas y los restos de organismos acuáticos.

Los resultados proporcionan evidencias de que la transformación del paisaje del Sáhara en los pasados 6.000 años supuso una reducción gradual en la abundancia de la vegetación tropical, seguida por la pérdida de la cubierta de hierba y finalmente por el establecimiento de la actual comunidad de plantas de desierto.

Estos descubrimientos están en oposición con algunos resultados previos que indican un colapso rápido de la vegetación y un final repentino del periodo húmedo africano.

La tormentosa atmósfera del sur de Saturno


Agencias – El Mundo

NUEVA INVESTIGACIÓN DIFUNDIDA POR ‘SCIENCE’

actualidad080328.jpgMADRID.- Observaciones realizadas con la nave espacial ‘Cassini’ han revelado que en el polo sur de Saturno existe un vórtice o torbellino atmosférico que comparte algunas características con los huracanes de la Tierra.

según un estudio dirigido por el Instituto de Tecnología de California en Pasadena (Estados Unidos) que se publica en la revista ‘Science’. Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Pasadena, acaba de describir el vórtice en un estudio publicado en la revista ‘Science’, en el que se discuten las diferencias y similitudes que posee la atmósfera en el sur de Saturno en relación a otros vórtices del Sistema Solar.

Los autores explican que la mayoría de planetas con atmósfera tienen grandes torbellinos, pero el vórtice de Saturno posee una combinación única de características.

En realidad, sería una mezcla de los huracanes terrestres y el remolino que preside el polo sur de Venus, que también acaba de ser objeto de detallados estudios con la sonda europea ‘Venus Express’.

Al igual que los huracanes en la Tierra, el vórtice del polo Sur de Saturno gira en la misma dirección que el planeta y tiene un ‘ojo’, o centro, que está más caliente y rodeado por un anillo de nubes altas.

Por el contrario, el torbellino saturnino presenta al menos dos distinciones fundamentales respecto a nuestros huracanes: el primero se mantiene quieto y, además, no recibe energía de sus interacciones con un océano.

En vez de ello, el vórtice se asemeja en esto último a los remolinos que se forman en los polos de Venus, los cuales poseen la misma clase de rotación y centros calientes, aunque la forma y las nubes circundantes difieren en cuanto a sus características.

El nivel de los océanos en el Cretácico era 170 metros superior al actual


CET – El Mundo

INVESTIGACIÓN PUBLICADA EN ‘SCIENCE’

  • Los actuales continentes estaban invadidos por mares de poca profundidad
  • Las aguas seguirán retrayéndose a lo largo de los próximos millones de años

MADRID.- Desde los tiempos en que los dinosaurios dominaban la Tierra, los mares han ido retrayéndose y reduciendo su nivel, y esta tendencia continuará en el futuro, pese a que el derretimiento de los casquetes polares podría provocar súbitos aumentos ocasionales.

Tal es la conclusión de un nuevo estudio realizado en la Universidad de Sidney (Australia), que ha tenido en cuenta todas las fuerzas que contribuyen a los cambios del nivel de las aguas y de forma especial al envejecimiento de las cuencas oceánicas, un factor que resulta determinante a largo plazo, según los científicos.

Según el nuevo modelo, que acaba de publicar la revista ‘Science’, el nivel global de los océanos era 170 metros superior al actual hace 80 millones de años, en el Cretácico Superior.

En esa época, los continentes estaban bañados por mares de profundidad y no había glaciares en los polos. Hasta ahora, las estimaciones sobre los niveles del mar en el Cretácico, un periodo aún más caluroso que el nuestro, variaban entre los 40 metros y los 250 metros por encima de los actuales.

El nuevo estudio, cuyos tardaron 10 años en reunirse y que ha tenido en cuenta factores que antes se pasaban por alto, concilia las distintas variaciones previas al resolver que se debían a un error de apreciación sobre la evolución de la costa de Nueva Jersey, que al parecer sufrió la embestida de una antigua placa oceánica hasta hundirse de 105 a 180 metros durante los últimos 70 millones de años, según los científicos australianos.

Cuando se aplica el modelo al futuro, los resultados indican que los cambios de las cuencas oceánicas son determinantes y que éstos seguirán provocando un encogimiento progresivo de los océanos.

En los próximos 60 millones de años, según estos datos, el nivel de las aguas descenderá varias decenas de metros. Pero esta tendencia no será visible hasta dentro de mucho más tiempo del que nuestra especie lleva habitando el planeta.

“Esto significa que si los humanos aún existimos en 10, 20 o 60 millones de años, independientemente de que los glaciares crezcan e independientemente de que el clima cambie en la superficie terrestre, la tendencia a largo plazo es que el nivel del mar bajará, no aumentará“, explica en investigador Dieter Müller, uno de los autores del estudio.

Sin embargo, Müller precisa que “a corto plazo el nivel del mar aumentará, debido al cambio climático inducido por los gases de efecto invernadero”, sin que ello afecte a la tendencia general en una escala de tiempo mucho mayor.

Los indígenas de América y Siberia comparten vínculos genéticos


CET – El Mundo

ESTUDIO PUBLICADO EN LA REVISTA ‘SCIENCE’

  • Se refuerza la tesis de que los primeros americanos procedían de la estepa rusa

Los indígenas de Siberia poseen fuertes vínculos genéticos con los nativos de las Américas, de acuerdo con un estudio que apoya la teoría de que los humanos llegaron al continente americano a través del Estrecho de Bering cuando aún no se encontraba inundado.

Científicos de la Universidad de Stanford, en California, han analizado los genes de 938 personas de 51 lugares distintos, identificando 650.000 marcadores genéticos en cada sujeto.

El estudio, que se ha publicado en la revista ‘Science’, reveló similaridades y diferencias entre varias clases de poblaciones.

“Esta es el estudio de mayor resolución que se ha hecho hasta la fecha de la genética de las poblaciones, tanto en términos del número de poblaciones que han sido analizadas como en términos del número de marcadores genéticos usados”, ha indicado el investigador Devin Absher, del Centro del Genoma Humano en Stanford, según informa Reuters.

Un descubrimiento llamativo han sido las similaridades genéticas entre el pueblo Yakut, que vive en Siberia, y varias poblaciones de México, América Central, Colombia y Brasil, según señalan los investigadores.

Entre estos pueblos genéticamente vinculados se encuentran los mayas de Centroamérica y las tribus brasileñas Surui y Karitania.

“Esto es ciertamente un indicador de un ancestro común“, explica Absher. El hallazgo apoya la teoría de que los humanos emigraron a las Américas desde Siberia por medio de un puente de tierra ahora sumergido y que se levantaba sobre el actual Estrecho de Bering hace entre 13.000 y 30.000 años.

El 40% de los océanos están afectados de forma grave por el ser humano


CET – El Mundo

TRAZAN UN MAPA MUNDIAL CON LAS ZONAS MÁS DAÑADAS

  • El cambio climático, la sobrepesca y la contaminación las mayores amenazas
  • Las zonas costeras son las más afectadas y los polos los mejor conservados

MADRID.- Las palabras de algunos de los más prestigiosos oceanógrafos del mundo son muy elocuentes cuando son preguntados por el estado de los océanos: “es desastroso a escala global y es debido a la acción del hombre”. Un extenso grupo de científicos pertenecientes a universidades, agencias estatales y ONG internacionales ha realizado, por primera vez, un mapa de los efectos de la actividad humana sobre la salud de los ecosistemas marinos de todo el mundo.Más del 40% de los océanos de todo el mundo están afectados de forma grave, según esta investigación, publicada hoy en la revista Science. Para la elaboración del mapa que acompaña a estas líneas, los científicos analizaron de forma global las 17 causas más importantes del deterioro de los océanos. El cambio climático, la sobrepesca, las especies invasoras, la navegación o la contaminación son sólo algunas de ellas.

La parte más sutil de la investigación consistió en evaluar su impacto sobre el medio natural y otorgar un valor a cada una de ellas de forma que pudiesen ser sumables en cada zona del planeta. Una vez solucionado este escollo metodológico, las zonas peor paradas fueron en general las zonas costeras, pero más concretamente el Mar del Norte, ciertas zonas del Caribe y el Mar oriental de China. Por contra, las áreas cercanas a los polos son las que menor impacto sufren, pero representan tan solo un 3,7% de la superficie de los océanos, según los autores de la investigación.

El presidente de la Sociedad Americana de Oceanografía y Limnología, el oceanógrafo español Carlos Duarte, no ha participado en el trabajo, pero opina que han podido faltar algunos recientes datos en la realización del mapa, cosa que los propios autores admiten que haya podido pasar. «Si el Ártico no ha sido señalado como una zona muy impactada es por falta de datos. En los últimos años la ciencia ha constatado daños importantes. Las consecuencias del calentamiento global van a poner en peligro la biodiversidad del polo Norte», aseguró Duarte a EL MUNDO.

Los ecosistemas más afectados por el impacto humano son las plataformas continentales y los arrecifes de coral. Las praderas de posidonia, los manglares y los corales ya no tienen un sólo lugar en el mundo donde los efectos de la mano humana no hayan aparecido aún. Todos están amenazados. Los autores del trabajo aseguran que la mitad de los arrecifes de coral presentan un impacto de medio-alto a muy alto, lo que pone en peligro uno de los pilares fundamentales de los ecosistemas marinos en los trópicos. Resulta llamativo que la única zona costera del mundo que no está afectada o que posee un impacto muy pequeño son algunas áreas de la costa norte de Australia.

El mapa pretende ser un punto de partida para tomar medidas de protección a escala local. «Si algún grupo de gestión o de conservación desea tomar medidas para preservar una determineda zona, nuestro trabajo supone un sólido marco para poder hacerlo», afirma Kimberly Selkoe. Carlos Duarte, en cambio, no es tan optimista. «Los daños más graves deben ser abordados de forma global porque son consecuencia del cambio climático», dice.