El cometa ‘Chury’ llegó al Sistema Solar hace sólo 10.000 años


El Mundo

El vídeo muestra la órbita que ha seguido 67P/Churyumov-Gerasimenko desde que se originó hasta la actualidad. Western/Galiazzo/Wiegert

Cuando en el año 1969 Klim Churyumov y Svetlana Ivanovna Gerasimenko descubrieron un cometa, no podrían imaginar que medio siglo después se convertiría en uno de los objetos celestes más estudiados de la historia de astronomía.

Los padres de 67P /Churyumov-Gerasimenko han vivido lo suficiente como para ser testigos de los descubrimientos realizados por la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) Rosetta, que el pasado 30 de septiembre concluyó su fase de exploración posándose sobre la superficie de Chury, como se conoce popularmente a este cometa. El pasado fin de semana, apenas dos semanas después del fin de la misión, Klim Churyumov falleció en un hospital de Kharkiv, en Ucrania.

Cuando la nave dejó de operar, los responsables de la ESA destacaron que la misión, en realidad, continuaba pues queda una enorme cantidad de datos por analizar y estudiar. Los descubrimientos científicos, por tanto, previsiblemente se seguirán produciendo durante los próximos años. Asimismo, 67P /Churyumov-Gerasimenko sigue siendo el protagonista de numerosos estudios, como el que esta semana se ha presentado en Pasadena (California, EEUU) durante el 48º Encuentro de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana (AAS por sus siglas en inglés) y del 11º Congreso de Ciencias Planetarias Europeas (EPSC).

El lugar de nacimiento del cometa

En esta ocasión, los investigadores se centraron en descubrir dónde nació 67P /Churyumov-Gerasimenko y las órbitas que ha seguido durante los millones de años que han transcurrido desde entonces. Según sostiene el equipo liderado por Mattia Galiazzo, este cometa debió llegar a nuestro sistema solar hace sólo unos 10.000 años. Anteriormente, habría permanecido inactivo en una región situada lejos del Sol.

En el vídeo que han realizado los investigadores se recrea la órbita que tiene el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en la actualidad y la que probablemente siguió hace 60.000 años, hace 400.000 años y en sus orígenes. Para reconstruir su viaje, realizaron análisis estadísticos y usaron modelos computacionales.

Averiguar dónde se originó este cuerpo celeste, explican los autores, es una información clave para descubrir el tipo de material del que está hechoChury y desde cuándo se encuentra en el Sistema Solar.

Estudios anteriores habían revelado que cometas similares a 67P, conocidos como cometas de la familia de Júpiter, permanecen en zonas interiores de nuestro sistema solar durante 12.000 años, lo que concuerda con los datos de este nuevo estudio.

Los científicos creen que la mayoría de los cometas de la familia de Júpiter provienen del cinturón de Kuiper, que contiene asteroides, cometas y otros objetos celestes con órbitas que se encuentran a entre 30 y 50 unidades astronómicas del Sol.

Esta nueva investigación sostiene que 67P también proviene del cinturón de Kuiper. Según proponen sus autores, el cometa probablemente pasó millones de años allí. Su origen en un lugar tan lejano, añaden, implica que se formó a partir de los primeros materiales, es decir, minerales que ya existían antes de que la Tierra naciera.

Adiós a Rosetta, la exploradora del origen del mundo


ABC.es

  • El próximo 30 de septiembre finaliza un viaje de 10 años cuyo objetivo era llegar y tocar un cometa, por primera vez. La nave Rosetta se estrellará contra la roca que ha transformado lo que se sabe sobre los orígenes del Sistema Solar

En 1986 el cometa Halley iluminó el cielo. Durante un tiempo su cola blanca y azulada se convirtió en una cicatriz de luz en el fondo de estrellas, pero luego su viaje le sumergió en la oscuridad del espacio. La próxima vez que el Halley brille en el cielo, los hombres lo verán con una nueva mirada. Sabrán que los cometas son «criaturas» vivas, que cambian y se conmueven cuando el Sol abrasa su superficie, y que duermen cuando la oscuridad les envuelve. Sabrán que los cometas son también probablemente una de las chispas que encendieron el origen de la vida, puesto que transportan moléculas orgánicas, los ladrillos básicos de los seres vivientes. Y si sabrán todo esto, será en gran parte gracias a la misión Rosetta, la exploradora de los orígenes.

Rosetta es apenas una cajita metálica diseñada para flotar alrededor de un cometa, el llamado 67P/Churyumov Gerasimenko. Está repleta de instrumentos y sensores, y a sus lados dos grandes paneles solares la alargan hasta los 32 metros. En su interior llevaba a Philae, otra cajita que tenía la importante misión de aterrizar y tocar un cometa por primera vez en la historia del hombre. Después de un viaje de 10 años, de fatigas y aventuras, la misión de las dos acaba para siempre el próximo 30 de septiembre. Con su último aliento, Rosetta chocará contra el cometa que fue a explorar. Hasta el último momento, hará fotografías y tomará datos completamente nuevos para la ciencia.

«El cometa es como un cofre del tesoro guardado en una habitación oscura durante 5.500 millones de años. Y Rosetta es la llave que lo abrirá», explica a ABC Mark McCaughrean, asesor científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), la artífice de la misión Rosetta. «Ese cofre guarda los restos que quedaron tras la formación del Sistema Solar, y que nos dicen cuáles fueron las materias primas con que se construyó».
En medio de un Sistema Solar loco y sujeto a constante cambio, donde los planetas se transforman y evolucionan y hay multitud de impactos, viajar hasta un cometa como el 67P/Churyumov Gerasimenko es como viajar al pasado. Desde hace más de 5.500 millones de años ha estado sumido en el frío del espacio. Así que hoy en día es una nevera donde se pueden encontrar los fósiles de los orígenes, una especie de Atapuerca del Sistema Solar.

«El proceso es parecido al de hacer una tarta. Tenemos la tarta, por ejemplo la Tierra, y tenemos la harina, los cometas. También tenemos la mantequilla, que son los asteroides, pero sabemos que no hay que añadir demasiada salsa de tabasco, porque queremos que la tarta sepa bien», añade McCaughrean. «Así que si miramos uno a uno los ingredientes, podemos entender de qué estamos hechos».

El auténtico aspecto de los cometas

Y es ahí donde Rosetta se forjó un nombre en la ciencia. Gracias a ella se descubrió de qué estaba hecho el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko y qué papel pudieron tener sus «congéneres» en el origen de la Tierra y en el nacimiento de la vida. Dentro de los ingredientes de la tarta, se detectaron moléculas orgánicas que no se sabía que estuvieran en los cometas. También se encontró nitrógeno y oxígeno molecular por primera vez. Además, se descubrió que el agua helada que transporta este cometa no es como la de la Tierra, lo que tiene una consecuencia inmediata: no fueron los cometas sino los impactos de millones de asteroides los que trajeron el agua hasta el planeta, cuando la Tierra era apenas una gran roca fundida que se estaba enfriando.

Representación de la misión Rosetta, con la sonda orbitadora del mismo nombre al fondo, y el pequeño módulo de aterrizaje Philae, en el centro- ESA

Representación de la misión Rosetta, con la sonda orbitadora del mismo nombre al fondo, y el pequeño módulo de aterrizaje Philae, en el centro- ESA

«Rosetta ha conseguido resultados espectaculares. Hay tantos datos que harán falta años o décadas para poder procesarlos», opina Guillermo Muñoz Caro, astrofísico del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC) y participante de la misión Rosetta. Es experto en las etapas más tempranas de la formación de los sistemas planetarios, en especial con relación a la aparición del agua, y destaca muchos de los hallazgos hechos por la misión: «Se detectaron moléculas complejas, se averiguó la composición del hielo, se hicieron mapas en alta resolución del cometa, se vio su morfología… Rosetta ha confirmado lo que antes solo se podía sospechar sobre los cometas primitivos».

Hoy se se sabe que, a pesar de las temibles dimensiones de 67P/Churyumov Gerasimenko, que mide casi cuatro por cuatro kilómetros, este cometa es en realidad una frágil roca de hielo ensuciado con polvo y repleta de pozos y poros. Eso la hace débil, en algunas zonas se podría desmenuzar con la mano, y tan ligera, que si el cometa se colocara en un océano flotaría mucho mejor que cualquier iceberg: la mitad del cometa sobresaldría del agua. También se comprobó con sorpresa que el cometa está formado por dos lóbulos, una cabeza y un cuerpo, que le hacen parecerse a un pato de goma. Y que su superficie está poblada por acantilados, pozos y llanuras.

A pesar de su fragilidad, este cometa es un «barco» capaz de surcar el espacio. Alrededor del núcleo del cometa se forma una coma, una capa de polvo y rocas, que actúa como un escudo frente al viento solar. Cuando se acerca al Sol, la coma aumenta su tamaño, y la poderosa radiación solar produce una cola luminosa, de millones de kilómetros.

Navegar entre explosiones

Precisamente es en este momento en el que el cometa se acerca al Sol cuando Rosetta ha tenido más problemas para explorar al cometa y a la vez ha sacado conclusiones más interesantes. La radiación de la estrella es tan intensa y abrasadora, que el hielo comienza a convertirse en gas de forma explosiva. Este bombardeo libera al espacio polvo y rocas de varios metros de longitud y las partículas desorientan los sistemas de navegación de la nave.

Laurence O´Rourke, ingeniero de operaciones de la misión, conoce muy bien este problema. Fue el primero en controlar a la nave desde la tierra, allá por 2004, y el principal ingeniero de los sistemas de la pequeña sonda Philae, que aterrizó en el cometa. «La misión ha sido todo un reto. Hubo que volar muy cerca de la superficie, aun cuando libera gas y sufre explosiones. Hemos aprendido mucho pero también ha sido muy estresante».

La sonda Rosetta tuvo que ajustarse a la gravedad del cometa, y adaptarse a su órbita en forma de «spaguetti» trenzado. Se colocó a distancia de cientos o decenas de kilómetros, y sobrevoló la zona «terminator», la franja que separa el día y la noche en el cometa (en sus días de un poco más de 12 horas), para evitar las explosiones que el Sol provoca.

Desde el comienzo, su viaje no fue sencillo. El lanzamiento se produjo en marzo de 2004, y fue aplazado después del accidente de un cohete. Esto hizo que Rosetta cambiara su objetivo, que inicialmente iba a ser un cometa de apenas 500 metros llamado 46P/Wirtanen. La nave viajó alimentándose de sus paneles solares e impulsándose con la gravedad de la Tierra y Marte. Después de pasar por los alrededores de dos asteroides, Stern y Lutecia, durmió durante dos años y siete meses.

Y Philae rebotó

Al poco tiempo de despertar ya comenzó a sorprender a los científicos con los nuevos datos sobre el cometa. Pero el momento cumbre ocurrió el 12 de noviembre de 2014, cuando el módulo de aterrizaje Philae se desenganchó de la nave en dirección al cometa. Después de siete horas, los científicos recibieron una noticia como un jarro de agua fría. En vez de aterrizar y adherirse al cometa, Philae salió rebotada y cayó kilómetros más allá. «Fue muy emocionante. Es verdad que los arpones no se activaron y que la nave no se enganchó a la superficie, pero incluso con ese fallo, pudimos hacer mucha ciencia», recuerda O´Rourke. Así, durante las 72 horas que Philae estuvo activa, sus instrumentos se adaptaron como pudieron a las circunstancias y hablaron de lo que veían.

Pero todo llega a su fin. El cometa 67P/Churyumov Gerasimenko se aleja día a día del Sol, y no volverá hasta dentro de casi seis años. Así que, tal como explica O´Rourke, a medida que la nave se aleja del Sol los paneles solares van consiguiendo menos energía. Esto acabaría por convertirse en una especie de enfermedad terminal de Rosetta: Primero sería incapaz de usar sus instrumentos,luego no podría maniobrar, por último ni siquiera podría calentar su interior, y los circuitos dormirían para siempre en el frío del espacio.

La nave ya ha empujado más allá los límites de la ciencia del espacio. Ha sido la primera en llegar y en tocar un cometa, y ha demostrado que Europa puede ir a la vanguardia. España ha jugado un importante papel en este esfuerzo, y su colaboración ha permitido procesar gran cantidad de datos, por ejemplo relacionados con la presencia de moléculas orgánicas. Pasará mucho tiempo hasta que se vuelva a tocar un cometa, pero dos misiones, la Hayabusa II, de la JAXA, y la OSIRIS-Rex, de la NASA, estudiarán en los próximos años la receta del Sistema Solar explorando dos asteroides.

Último acto

Rosetta aún se guarda un as en la manga. Con sus últimas reservas de energía, desciende hacia el cometa 67P/Chyurumov Gerasimenko. Ahora está suspendida a unos 20 kilómetros de altura, y a partir del 29 sus cohetes la acercarán hasta su destino final. Sus cámaras y sus sensores rastrearán la región Ma´at, una zona poblada por pozos por los que salen gases y se puede ver la estructura interna del cometa. Ninguna imagen ni medición igualará el nivel de detalle de esta última misión. Después, Rosetta chocará y quedará destruida.

La normativa impide que una nave muerta ocupe la limitada y valiosa banda de radiofrecuencias, así que está programada para apagar todos sus sistemas. Cuando choque, sus antenas y sus paneles solares se romperán. «Enviará datos hasta el último segundo, y de repente, hecho», afirma el ingeniero Laurence O´Rourke. Entonces llegará sus descanso. Rosetta dormirá durante miles de años a pocos kilómetros de la pequeña Philae, la primera máquina humana en tocar un cometa.

La sombra de Rosetta


El Mundo

  • Imagen captada durante la aproximación al cometa
14253846995211

La sombra de Rosetta durante la aproximación al cometa 67P. ESA

Ocurrió durante el día de San Valentín. La sonda Rosetta se aproximó a seis kilómetros del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La Agencia Espacial Europea (ESA) explicó que la imagen muestra en detalle una región inferior de 67P, el “pato espacial”, la “bola de tierra helada” o , más cariñosamente, “Chury”.

Con el Sol directamente detrás de Rosetta, la sonda pudo fotografiar la proyección de su propia sombra sobre la superficie del cometa. “Me gusta porque consigue esta bonita yuxtaposición de Rosetta en un paisaje extraterrestre“, dijo el doctor Matt Taylor, científico del proyecto. Concretamente, la sombra se encuentra en el límite de dos regiones conocidas como Imhotep y Ash.

‘Chury’ está cada vez más activo a medida que se acerca al Sol, por lo que Rosetta no podrá trabajar a pleno rendimiento en un tiempo, como lo hizo a finales del pasado año. La corriente de gas y polvo procedentes del cometa produce resistencia en la sonda europea, lo que complica el trabajo de los controladores que dirigen a la nave a través del espacio.

El plan es mantener a Rosetta a la espera y realizar aproximaciones ocasionales con maniobras como la del 14 de febrero.

La nave japonesa Hayabusa 2 traerá a la Tierra muestras de un asteroide


El Mundo

  • ESPACIO | Ha despegado este miércoles rumbo a 1999 JU3, de 920 metros
  • La nave japonesa Hayabusa 2 traerá a la Tierra muestras de un asteroide
Recreación artística de la nave 'Hayabusa 2'...

Recreación artística de la nave ‘Hayabusa 2’ aproximándose al asteroide 1999 JU3JAXA

Una nave espacial japonesa ha despegado este miércoles con destino a un asteroide llamado 1999 JU3. Allí tomará muestras de su superficie, que enviará de vuelta a la Tierra guardadas en una cápsula. Si todo marcha según lo previsto, llegarán en diciembre de 2020.

El lanzamiento, previsto inicialmente para el 30 de noviembre, ha sido pospuesto en dos ocasiones por razones meteorológicas. El despegue se ha producido a las 13.22 (hora japonesa, las 5.22, hora peninsular española) desde el Centro Espacial de Tanegashima según ha informado la Agencia de Exploración Espacial de Japón (JAXA).

Hayabusa2 toma así el relevo de su sonda hermana, Hayabusa, que en 2003 partió también rumbo a un asteroide (llamado Itokawa), que estudió en profundidad y del que se trajo siete años después, una pequeña muestra de polvo que fue analizada con expectación por los científicos.

No era para menos, pues fue la primera vez que se lograba traer material de un objeto celeste más lejano que la Luna. La cápsula, que contenía 1.500 granos de polvo, aterrizó en el desierto de Australia en 2010.

Las dos sondas Hayabusa (que significa halcón peregrino) tienen como objetivo un asteroide, pero se trata de dos tipos distintos. Mientras que la primera nave permitió investigar un pequeño asteroide (Itokawa), de solo 500 metros y clasificado como un asteroide de tipo S, el objetivo de Hayabusa 2 (1999 JU3) es más grande (mide unos 920 metros), parece que tiene forma esférica y es un asteroide de clase C. Los científicos creen que los asteroides de tipo C contienen más materiales orgánicos y agua que los de tipo S.

El origen del Sistema Solar

El despegue de la nave japonesa se produce apenas tres semanas después de que la Agencia Espacial Europea (ESA) lograra por primera vez aterrizar en la superficie de un cometa. La sonda espacial Rosetta liberó un robot llamado Philae en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Tanto los cometas como los asteroides conservan información que los científicos consideran clave para entender cómo se formó el Sistema Solar hace 4.500 millones de años. “Explorar estos cuerpos celestes nos ofrece la oportunidad de averiguar cómo nació y se formó el Sistema Solar, y cómo se crearon y evolucionaron en el espacio los materiales que dieron origen a la vida en la Tierra”, explica JAXA.

El diseño y configuración de Hayabusa 2, de 600 kilogramos de peso, es parecido al de Hayabusa, aunque han realizado varias modificaciones para mejorar las prestaciones de sus instrumentos. También han intentado corregir algunos fallos técnicos de Hayabusa que hicieron temer por el éxito de la misión. En cualquier caso, recoger muestras y traerlas de vuelta de un objeto celeste es una tarea muy compleja desde un punto de vista tecnológico que plantea numerosos retos.

El plan es que la nave llegue a su destino a mediados de 2018. Primero, Hayabusa 2 realizará observaciones del asteroide con las cámaras y los instrumentos que lleva a bordo. Posteriormente, se aproximará más para liberar dos pequeños vehículos robóticos. Uno de ellos se llama MINERVA 2. El otro es un pequeño aterrizador, denominado MASCOT que ha sido desarrollado en colaboración con los centros espaciales de Alemania (DLR) y Francia (CNES).

La propia nave Hayabusa 2 será la que intente recoger muestras de la superficie mediante una maniobra en la que apenas rozará la superficie. Las muestras serán depositadas en una cápsula.

Otra de las fases de esta misión consistirá en provocar un impacto en el asteroide para crear un cráter artificial que servirá para estudiar la composición del material subterráneo de uno de estos objetos celestes. Se hará con un impactador de dos kilos de peso.

Cuando Hayabusa 2 acabe su trabajo (hacia diciembre de 2019) emprenderá el viaje de regreso. Su llegada, si todo va según lo previsto, se espera para diciembre de 2020. Traerá, con suerte, más polvo de asteroide, todo un tesoro para la ciencia.

NASA muestra el viaje a un asteroide que revelaría origen del Sistema Solar


web

A través de un didáctico documental se muestra el plan de la misión “OSIRIS-REx”, la cual emprenderá viaje en 2016 rumbo a Bennu, el peligroso cuerpo estelar.

Tras el exitoso arribo de la misión Rosetta al cometa 67P, los ojos de la ciencia se han centrado en encontrar respuestas a diversas teorías sobre el origen de la vida en la Tierra a partir del análisis  de moléculas orgánicas que ayudan a entender un poco mejor el origen de nuestro Sistema Solar.

Sin embargo, esta no es la única misión que se encuentra en curso con el objetivo de proveer más información. La NASA se encuentra preparando “OSIRIS-REx” (Origins Spectral Interpretation Resource Identification Security Regolith Explorer) y su destino en esta ocasión no es un cometa, sino un asteroide, que tiene el ‘simpático’ nombre de Bennu.

Bennu es un trozo de roca que ha permanecido relativamente intacto desde los orígenes del Sistema Solar. De ahí su brutal posible impacto en la ciencia.

A través de este video de la NASA (en inglés, con subtítulos) científicos explican de manera muy sencilla y didáctica el viaje de millones de años del asteroide y cómo OSIRIS planea llegar hasta él, tomar una muestra y volverse a la Tierra para que podamos analizarla.

El inicio de la misión está planificado para septiembre de 2016 y OSIRIS pasará un total de 2 años en el espacio antes de posarse sobre Bennu.

FUENTE: GIZMODO

El satélite Rosetta se encontrará con su cometa tras un viaje de diez años


ABC.es

  • El contacto será hoy a cien kilómetros de la superficie del cuerpo del sistema solar
El satélite Rosetta se encontrará con su cometa tras un viaje de diez años

La nave Rosetta se encontrará con su cometa a cien kilómetros de la superficie del cuerpo del sistema solar

Hoy es el día de un encuentro histórico. El de una nave terrestre, Rosetta, con un cometa, el 67P/Churyumov-Gerasimenko. Ha sido un viaje de diez años y 6.400 millones de kilómetros, pero la sonda europea ha logrado uno de sus principales objetivos: llegar hasta el cometa y colocarse en su órbita. Si todo va bien, en noviembre Rosetta cumplirá con su misión principal y lanzará el módulo de aterrizaje Philae, el primer ingenio humano que se pose sobre la superficie de uno de estos vagabundos del sistema solar.

Matt Taylor, director de la misión, explica: «Por primera vez vamos a encontrarnos con un cometa, por primera vez vamos a escoltarlo a su paso cerca del Sol y, por primera vez, vamos a implementar un módulo de aterrizaje. La cita de esta semana es un hito clave en la misión. Es un reto porque nunca se ha hecho antes. Otras misiones han sido sobrevuelos a alta velocidad a no menos de cien kilómetros de distancia».

El histórico viaje comenzó el 2 de marzo de 2004, cuando Rosetta fue lanzada a bordo de un impulsor Ariane 5 desde la base espacial europea de Kourou, en la Guayana Francesa. Desde entonces, la nave ha dado cinco vueltas alrededor del Sol y ha ido cogiendo velocidad utilizando las gravedades de la Tierra y Marte para impulsarse como si fueran dos hondas gigantescas.

El objetivo de hoy es «igualar el paso» de la nave con el del cometa. Una tarea que no ha sido sencilla, ya que la velocidad de crucero de Rosetta durante los últimos años ha sido de unos 55.000 km/h. Para hacer posible el encuentro han hecho falta diez maniobras de frenado y aproximación desde el pasado mes de mayo. Tras la última, la de hoy, la nave y el cometa volarán en paralelo y a la misma velocidad.

Según ha informado la ESA, la nave se situará a apenas 30 kilómetros de la roca, distancia que se reducirá a 20 kilómetros en septiembre y a 10 en octubre. Durante todo ese tiempo, Rosetta obtendrá datos acerca de la composición, densidad y gravedad del cometa, para que los científicos sepan «con qué se van a encontrar» cuando aterrice en noviembre. La sonda elaborará mapas de la superficie para determinar cuáles son sus características y cuál será el mejor sitio para el aterrizaje. El coordinador de operaciones científicas de Rosetta, Laurence O’Rourke, concreta que este mes se seleccionarán cinco posibles lugares para el aterrizaje, que pasarán a ser solo dos en la segunda aproximación en septiembre. En octubre se determinará cuál es el lugar definitivo.

«No dependerá solo de que sea plano, porque la superficie de los cometas sufre explosiones y habrá que tener en cuenta también dónde hay aspectos buenos para estudiar. Por eso el trabajo es conjunto entre científicos e ingenieros, porque cuentan los aspectos técnicos y los de investigación», ha declarado O’Rourke. Tras liberar a Philae, Rosetta volverá a situarse a 30 kilómetros de distancia del cometa, aumentando hasta los 40-45 kilómetros. Esto se debe a que, a medida que el cometa se acerque al sol, el calor provocará la liberación de una cantidad cada vez mayor de gases, por lo que su estudio desde distancias cortas será más difícil.

Estudio in situ

Philae se quedará sobre la superficie del 67P/Churyumov-Gerasimenko y desde allí irá recopilando y transmitiendo datos. El módulo pesa 110 kg y se «agarrará» a la superficie del cometa gracias a dos arpones. Entre sus instrumentos, cuenta con un taladro que perforará el cometa y estudiará su composición «in situ». La intención de la ESA es que el módulo permanezca activo una semana como mínimo. «Si dura más será estupendo, pero, aunque sea solo una semana, será una semana de ciencia maravillosa», ha apuntado O’Rourke.

Los investigadores tienen puestas muchas esperanzas en los datos de Philae. De hecho, esperan que aporte valiosa información sobre la formación del Sistema Solar y, quizá, sobre el origen de la vida en la Tierra. «Los cometas -explica Michael Kueppers, otro de los responsables de la misión- guardan información sobre nuestros orígenes y son iguales a los bloques a partir de los cuales se formaron los planetas hace 4.000 millones de años». Los estudios que se realicen in situ en el 67P/Churyumov-Gerasimenko podrían desvelar si es cierta la teoría según la cual los «ladrillos de la vida» llegaron a la Tierra a bordo de cometas para encontrar en nuestro mundo las condiciones necesarias para desencadenar la vida.

Los investigadores podrán analizar la composición del agua que contiene 67P/Churyumov-Gerasimenko y compararla con la de los océanos. Se podrá así comprobar la teoría que afirma que el agua de la Tierra procede de un «bombardeo de cometas» que se produjo poco tiempo después de su formación.

Marte en cuarto creciente


El Mundo

Es la primera vez que se observa en esta fase

La imagen de Marte en cuarto creciente. | ESA
 
Es algo común observar la Luna en cuarto creciente; pero es insólito ver a Marte reducido a un pequeño gajo iluminado. La sonda ‘Rosetta’ de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) fue capaz de captar esta curiosa imagen, durante su aproximación al planeta rojo en febrero de 2007.

Las sondas de exploración del Sistema Solar ya habían enviado fotografías de otros planetas y de sus lunas en cuarto creciente, pero esta es la primera vez que se observó a Marte en esta fase.

La sonda ‘Rosetta’ de la ESA se aproximó al Planeta Rojo durante la segunda de las cuatro maniobras necesarias para alcanzar su destino final, el cometa Churyumov-Gerasimenko, al que llegará en el verano de 2014. Las otras tres maniobras se realizaron alrededor de nuestro planeta.

Durante esta aproximación a Marte, el equipo de ‘Rosetta’ intentó observar la luminiscencia nocturna de la atmósfera del planeta. Este fenómeno consiste en una tenue emisión de luz en las capas más altas de la atmósfera, producida por la energía liberada por la recombinación de los átomos de oxígeno y nitrógeno.

Los halos rojo y azul (difuso) son el resultado de la reflexión de la luz en los componentes ópticos de la cámara.

Misión de la sonda ‘Rosetta’

La sonda ‘Rosetta’ se encuentra ahora en modo de hibernación mientras surca el espacio profundo. Se despertará el 20 de enero de 2014 para encontrarse con su objetivo cuatro meses más tarde.

‘Rosetta’ será la primera misión de la historia en orbitar el núcleo de un cometa, y en posar una sonda sobre su superficie.

También será la primera que acompañe a un cometa en su viaje hacia el Sistema Solar Interior, estudiando cómo se transforma su superficie a medida que empieza a sentir el calor del Sol.

Se piensa que los cometas son los elementos constitutivos del Sistema Solar primitivo, por lo que los resultados de esta misión pueden ayudar a comprender mejor el papel que jugaron en la evolución del Universo.

Viaje a las grandes lunas heladas de Júpiter


El Pais

  • Europa prepara una misión espacial que incluye el aterrizaje en Ganímedes

Hace 400 años, Galileo Galilei descubrió con su telescopio la presencia de cuatro lunas alrededor del planeta Júpiter. A partir de entonces, las ideas acerca del universo y nuestro lugar en él cambiaron radicalmente. Si había cuerpos girando alrededor de un planeta que no era el nuestro, la Tierra podía no ser el centro del Universo. Mucho más recientemente, se han descubierto planetas alrededor de otras estrellas y la mayoría pueden tomar a Júpiter como un ejemplo. Por esto, comprender la naturaleza de los planetas como Júpiter y sus satélites se ha convertido en un reto científico imprescindible tanto para entender la formación de nuestro sistema solar como para buscar otros mundos, más allá, con características que permitan la aparición de la vida.

Por supuesto, Júpiter se convirtió rápidamente en un objetivo claro de la investigación espacial. En 1995, la misión estadounidense llamada, cómo no, Galileo, exploró los satélites principales del planeta gigante encontrando que tanto Europa como Calixto y Ganímedes podrían tener océanos bajo la superficie y que, sorprendentemente, este último tiene un campo magnético. Ahora está en camino hacia Júpiter la misión de la NASA Juno, lanzada el verano pasado, con el objetivo de estudiar la estructura del planeta.

Europa, que alcanzó un enorme éxito con el aterrizaje en la mayor luna del planeta Saturno, Titán, en 2005 —el aterrizaje más lejano que se haya hecho jamás—, se lanza ahora a la exploración de los satélites mayores de Júpiter. Siguiendo la recomendación de la comunidad científica, el Comité del Programa Científico de la Agencia Europea del Espacio (ESA) aprobó el pasado mes de mayo la misión JUICE (Jupiter ICy moons Explorer). La sonda espacial se lanzará en 2022 y tardará siete años y medio en llegar a Júpiter. Al entrar en la órbita del planeta, iniciará un viaje por sus lunas, primero Calixto y Europa, y finalmente Ganímedes. Entonces empezará el estudio completo de este satélite durante un año. Pero, además, JUICE es el elemento europeo de un programa más extenso, coordinado con Rusia, que aportará una sonda que aterrice sobre la superficie de Ganímedes. De esta forma, se hará una caracterización completa del satélite, más allá de lo que sería posible con elementos separados.

Los éxitos alcanzados por la ESA en el estudio de los planetas vecinos, Marte y Venus, con las misiones Mars Express y Venus Express, así como la visita al planeta Saturno y el aterrizaje en su satélite Titán de la misión Cassini-Huygens, se continuarán con Bepi Colombo, destinada al planeta Mercurio, y la misión Rosetta, que se dirige al encuentro de un cometa. JUICE se convierte así en el siguiente paso de Europa para conocer nuestro sistema solar, fijando como objetivo ampliar nuestro conocimiento sobre las lunas de Júpiter y responder a un amplio espectro de preguntas fundamentales de la ciencia planetaria. El estudio del sistema joviano tiene profundas implicaciones para comprender los planetas extrasolares y los sistemas planetarios.

JUICE estudiará las condiciones ambientales de los satélites helados de Júpiter, con especial atención en los tres mundos de agua, en los que creemos que hay océanos subterráneos. Entre ellos, Ganímedes se ha identificado para una investigación detallada, ya que proporciona un laboratorio natural para el análisis de la evolución y posible habitabilidad de los mundos de hielo en general. Además, juega un papel muy importante en el sistema joviano porque tiene un campo magnético propio y el plasma interactúa con su entorno.

Hoy por hoy solo en la Tierra sabemos que han aparecido organismos vivos. Pero la humanidad se hace preguntas sobre si la vida puede haber aparecido en otros sitios del sistema solar. Para contestar a esta pregunta, incluso sin saber realmente los mecanismos que dieron lugar a la vida en la Tierra, podemos suponer que las mismas condiciones tuvieron que darse y que estas deben incluir la presencia simultánea y relativamente estable en el tiempo de compuestos orgánicos, agua y fuentes de energía.

Los objetivos principales del estudio de Ganímedes son la caracterización de las capas de agua en el subsuelo, hacer mapas topográficos, geológicos y de composición química de la superficie, estudiar las propiedades físicas de la corteza de hielo, determinar la distribución de masa interna, su dinámica y evolución, e investigar su campo magnético y su interacción con la magnetosfera de Júpiter.

JUICE obtendrá información sobre los océanos bajo la superficie helada de los satélites de Júpiter y, por tanto, de las posibles fuentes de energía térmica y química. También estudiará la evolución y la composición química de la superficie, desvelando los procesos que han tenido lugar en los satélites de Júpiter y sus posibles ambientes a lo largo del tiempo. En el caso de Europa, es esencial el estudio de la química asociada a la aparición de la vida, así como entender la composición de la superficie. Finalmente, JUICE hará un sondeo del subsuelo y determinará por primera vez el espesor mínimo de la corteza de hielo en las regiones que muestran cambios recientes.

Por otro lado, la misión caracterizará la diversidad de procesos del sistema de Júpiter que hacen posible una cierta estabilidad en los satélites a escalas de tiempo geológicas, incluyendo el acoplamiento gravitacional entre ellos y la influencia de las mareas mutuas. Los estudios de la atmósfera de Júpiter y de su magnetosfera, así como su interacción con los satélites, aumentará nuestro entendimiento de la evolución del sistema joviano.

Con todo ello, JUICE nos permitirá abordar con cierto detalle dos cuestiones clave del programa científico de la ESA: cómo funciona el sistema solar y cuáles son las condiciones para la formación de planetas y la aparición de la vida.

Álvaro Giménez es el director de Ciencia y Exploración Robótica de la Agencia Europea del Espacio, ESA.

 

La sonda espacial Rosetta se despide de la Tierra


El Mundo

1258110378_0.gif

Esta es la espectacular imagen de nuestro planeta capturada por OSIRIS, un instrumento de la sonda Rosetta, proyecto de la Agencia Espacial Europea para el estudio del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

La instantánea ha sido tomada durante la tercera (y última) órbita de la sonda alrededor de la Tierra. OSIRIS (Sistema de Imágenes Remotas Espectroscópico e Infrarrojo) es una cámara de ángulo amplio para obtener imágenes de alta resolución de núcleo del cometa para detectar el mejor punto de aterrizaje.

Tres imágenes, utilizando filtros naranja, verde y azul se han combinado para conseguir esta fotografía. La media luna iluminada se centra en el Polo Sur. El Círculo Polar Antártico es visible bajo un manto de nubes. El reflejo del casquete polar causa los puntos brillantes.

La sonda Rosetta requerirá del impulso gravitacional proporcionado por la Tierra y Marte para que de esa manera pueda adquirir la fuerza suficiente hasta alcanzar a 67P/Churyumov-Gerasimenko en un recorrido que durará hasta 2014.

Rosetta es la primera misión designada para seguir la órbita y aterrizar en un cometa, lo que permitirá a los científicos obtener más información sobre los orígenes del Sistema Solar y claves para entender la aparición de la vida en la Tierra.

Excursiones a asteroides

La sonda inició su viaje el 2 de marzo de 2004 y desde entonces ha recorrido unos 4.500 millones de kilómetros de los 7.100 millones que le separan de su destino, el cometa 67P/ Churyumov Gerasimenko.

El jefe de la misión, Gerhad Schwehm, ha explicado que hasta ese momento, Rosetta debe superar dos momentos decisivos y fascinantes. Tras el impulso gravitatorio recibido hoy, la sonda se dirigió al asteroide Lutetia, un cuerpo de casi 100 kilómetros de diámetro.

Por comparación, el asteroide Steins, del que Rosetta envió imágenes a la Tierra en marzo de 2006 -en septiembre de 2008 se acercó hasta una distancia mínima de 800 kilómetros-, tiene un diámetro de 4,6 kilómetros.

Los científicos de ESA proyectaron en esta misión excursiones a Stein y Lutetia por ser los más importantes de las órbitas de Júpiter y Marte. Schwehm adelantó que una vez que se produzca el acercamiento a Lutetia, el 10 de julio del año próximo, la sonda europea pondrá rumbo final al cometa.

El siguiente desafío será la travesía de Rosetta por una zona gris, una hibernación espacial profunda que comenzará a mediados de 2011 y concluirá en la primavera de 2014.

Instrumentos desconectados

“Es ese tiempo, casi dos años y medio, perderemos todo contacto con la sonda y muchos de sus instrumentos serán desconectados. Rosetta permanecerá en modo automático y nosotros a la espera de que su despertador suene una vez despierte de la hibernación”, declaró Schwehm.

Si la sonda europea sobrevive, en noviembre se producirá el esperado encuentro con el cometa, cuya orbita recorrerá antes de posarse sobre su superficie.

Rosetta lleva a bordo un pequeño robot, el ‘Philae’, dotado con diez instrumentos adicionales que permitirán un estudio detallado del cometa, que en ese momento se encontrará a una distancia de 450 millones de kilómetros del Sol y a otro tanto de la Tierra.

Pero el proyecto de ESA, que ha invertido en el mismo 1.000 millones de euros, no acaba ahí. Schwehm recordó que si todo transcurre como deseado, Rosetta acompañará al 67/P Chrurymov-Gerasimenko en su acercamiento al Sol con la esperanza de captar cómo el cometa forma su cola.

‘Rosetta’ y ‘Steins’ se citan en el espacio


Agencias – El Mundo

ENCUENTRO ENTRE UNA SONDA DE LA ESA Y UN ASTEROIDE

actualidad080905.jpgSerá una cita inolvidable en un escenario repleto de estrellas. La sonda espacial ‘Rosetta’, de la Agencia Espacial Europea (ESA), se encontrará esta noche, cuando falten dos minutos para las 21 horas, con el asteroide ‘Steins’, ubicado entre las órbitas de Marte y Júpiter.

La primera misión de la sonda -que tiene como objetivo final orbitar sobre un cometa y posar un módulo espacial sobre su superficie en 2014- marca un nuevo hito en la historia de la navegación europea y se convierte en el primer examen ‘in situ’ de un asteroide de ‘clase E’, aquellos que han padecido procesos térmicos en su historia evolutiva.

“‘Steins’ está formado por silicatos (sales de ácido silísico), con una superficie sombría, que nunca fue observado por un aparato espacial”, declaró Gerhard Schwehm, director de la misión ‘Rosetta’ en la ESA.

Cuando ‘Rosetta’ pase por el punto más cercano al asteroide lo hará a una velocidad de 8,6 kilómetros por segundo (Km/s) y a una distancia de 800 kilómetros. En ese momento, la sonda y el asteroide serán iluminados por el Sol, lo cual “facilitará las observaciones”, según informó el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que participa en la investigación.

Esas condiciones permitirán a los científicos obtener muchísimos datos sobre la composición del asteroide que mide 4,6 kilómetros de largo y gira sobre sí mismo en poco más de seis horas, a una órbita que dista 353 millones kilómetros del sol.

90 minutos después de que se haya situado en el punto más cercano al asteroide, comenzará a enviar a la Tierra las primeras señales de radio. Los científicos participantes harán una primera presentación de los datos en la tarde del sábado en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) en Darmstadt (Alemania).

La información que se obtenga servirá para conocer más sobre el origen y la evolución del Sistema Solar y los procesos que han tenido lugar durante su formación. Pedro J. Gutiérrez, investigador del CSIC y participante en el proyecto, explicó que “el examen de un asteroide es relevante puesto que constituye una muestra de los bloques con los que se han construido los planetas del Sistema Solar. De ahí, esta primera parada de ‘Rosetta’ para estudiar ‘Steins'”.

España participa en el proyecto

En España también se va a realizar un amplio seguimiento del encuentro, ya que la Estación de Espacio Profundo en Cebreros (Ávila) se encargará de comunicarse con ‘Rosetta’ durante el proceso de acercamiento al asteroide.

Cuando ya la sonda se aproxime a su destino dejará de ser visible, y entonces será asistido por la estación de ESA en Villafranca del Castillo (Madrid) y por las antenas de seguimiento espacial de la NASA en Camberra (Autralia) y Goldstone (Estados Unidos).

No será el de esta noche el único encuentro que tenga ‘Rosetta’, que despegó a bordo de un cohete ‘Ariane 5’ de la ESA el 25 de febrero de 2004, ya que su objetivo final es el cometa Churyumov-Gerasimenko, que dibuja una órbita elíptica alrededor del Sol.

Con su aproximación, prevista para 2014, ‘Rosetta’ será la primera sonda que orbita sobre un cometa. Además, también está previsto que un módulo de descenso, denominado ‘Philae’, se pose sobre la superficie del cometa para realizar un profundo análisis químico.

Cuando alcance su objetivo, ‘Rosetta’ habrá recorrido unos 6.500 millones de kilómetros. La sonda ha sobrevolado ya la Tierra en dos ocasiones y Marte una vez, para obtener la aceleración necesaria para seguir su camino. En noviembre de 2009, debería sobrevolar la Tierra por tercera vez.