865 – Batalla de la Morcuera


La batalla de la Morcuera, fue una batalla librada en el desfiladero de la Hoz de la Morcuera, situado entre Foncea y Bugedo, muy cerca de la ciudad de Miranda de Ebro, el día 9 de agosto del año 865, entre las tropas cristianas de Ordoño I y los musulmanes de Mohamed I de Córdoba saldándose con la derrota para las tropas cristianas retrasando así el avance de la Reconquista.

Contienda

En el año 865, Mohamed I atacó el Reino de Asturias durante el reinado de Ordoño I por el desfiladero de la Hoz de la Morcuera defendido por el conde castellano Rodrigo. El ejército cordobés sorprendió al ejército leonés en el valle de Miranda de Ebro llegando hasta Salinas de Añana. Tras saquear la zona Rodrigo de Castilla intentó cortar la retirada musulmana en Pancorbo, pero los cordobeses de dieron cuentan de la estrategia y escaparon por la cuenca del río Oja.

Esta derrota de los cristianos supuso un freno en la repoblación de la Meseta Central, tarea que tendrá que proseguir su hijo Alfonso III, quién se enfrentará además con un sector de la nobleza asturiana cuyas ambiciones de poder no se habían apagado. Mohamed I aprovechó la debilidad de los cristianos por perder las fortalezas de Cerezo Río Tirón, Ibrillos y Grañón para enviar nuevas acometidas en el año 866 y 867.

El historiador musulmán Ibn Idari cuenta en su libro al-Bayan al-Mughrib la historia de la siguiente manera:

En 251 [2 de febrero 865] se hizo una nueva campaña contra Álava. He aquí el relato de la derrota del Markawiz ¡Alá le confunda! Abd al-Rah­man ibn Muhammad comenzó por avanzar hasta el Duero, donde organizó las tropas que vinieron a unírsele desde todas partes; de allí llevó su campo al desfiladero de (Río) Paradiso, se apoderó de los cuatro fuertes que la defendían, tomó cuanto contenían y los arrasó; después marchó de una parte a otra en todas direcciones, no dejó en pie ninguna localidad ni habitación alguna, lo destruyó y lo quemó todo. Gracias a este método (de arrasamiento intensivo) sistemáticamente seguido, no permaneció intacto uno solo de los castillos pertenecientes a Rodrigo, príncipe de Al-Qila (los castillos o Castilla); a Ordoño, príncipe de Tuqa (Oca); a Gundisalbo, príncipe de Burcha (¿Burgos?), y a Gómez, príncipe de Mesaneka (?). Abd al-Rahman se dirigió en seguida contra Al-Mallaha (Salinas de Añana), que era uno de los más grandes distritos que dependían de Rodrigo; arrasó todos los alrededo­res e hizo desaparecer hasta las huellas (de la capi­tal).

Después de otener tales éxitos pensó en salir (del país) por el desfiladero de Al-Markawiz (La Morcuera). Se había apartado (de Al-Mallaha) para acampar, cuando Rodrigo, avanzando a la cabeza de sus tropas y de las levas que había reunido, instaló su campo cerca del foso vecino del Marka­wiz, foso cuyos accesos, desde hacía años, se había cuidado de hacer más difíciles mediante trabajos ejecutados por medio de corveas; separado de la montaña y provisto de un talud elevado, era in­franqueable. Abd al-Rahman instaló su campo sobre el Ebro y el general Abd al-Malik situó sus tropas en orden de batalla, mientras que los cristianos tomaban igualmente sus disposiciones y colocaban tropas en em­boscada en los dos flancos del desfi­ladero. Los musulmanes atacaron a los cristianos de frente y comenzó un combate encarnizado; pero los nuestros se batieron de tal suerte que sus enemigos, descubriendo el foso, se retiraron sobre una colina vecina. En­tonces Alb al-Rahman hizo instalar su tienda y dio órdenes a los soldados de hacer otro tanto y de establecer campamento. Después los nuestros volvie­ron a atacar vigorosamente a los cristianos. Alá les golpeó en el rostro y nos entregó sus espaldas de modo que se hizo de ellos una horrible matanza y que gran cantidad de prisioneros quedaron en nuestras manos. El resto huyó, sin detenerse, hacia la región de Al-Ahrum (Haro) y debió arrojarse al Ebro sin poder encontrar un paso vadeable, por lo que muchos se ahogaron. La matanza duró desde la aurora del jueves 12 Rachab [9 de agosto 865] hasta mediodía, y nuestras tropas, gracias a la ayuda divina, salieron sanas y salvas del combate. Después de comenzada la matanza, algunas bandas lograron refugiarse en lugares abruptos y en las espesuras; pero no escapa­ron tampoco a la persecución y la muerte. El foso fue destruido y llenado, de suerte que los musulmanes pudieron atravesarlo sin peligro y cómodamen­te. Alá concedió a los musulmanes un insigne favor al permitir­les obtener esta brillante e importante victoria; alabado sea el Señor de los mundos! Después de la batalla se reunieron veinte mil cuatrocien­tos setenta y dos cabezas.

Batalla de la Morcuera
Reconquista
Fecha 9 de agosto de 865
Lugar Hoz de la Morcuera,

entre las provincias de Burgos y La Rioja ( España)

Resultado Victoria musulmana
Beligerantes
Reino de Asturias Emirato de Córdoba
Comandantes
Rodrigo de Castilla
Ordoño I de Asturias
Mohamed I de Córdoba
Fuerzas en combate
Bajas
20.472 hombres según fuentes musulmanas

852 – Batalla de Albelda


La batalla de Albelda fueron dos contiendas que se produjeron en las proximidades de Albelda de Iregua en La Rioja ( España ) ca. 852 y 859 . La primera ganada por los musulmanes y la segunda por los cristianos.

PRIMERA BATALLA DE ALBELDA

Primera contienda

Hacia el 852 tropas asturianas y gasconas se enfrentaron a Musa II , de los poderosos Banu Qasi , en las proximidades de Albelda. Venció este último, de forma que se hacía con el control de casi la totalidad de la actual La Rioja. Tras esta victoria fue nombrado valí de la Marca Superior (852-59).

PRMERA BATALLA DE ALBELDA

Victoria de Muza ibn Muza sobre los gascones que habían invadido las tierras vasconas (léase navarras) de los Arista.

Desde el 849 el duque Sancho de Gascuña se mantenía sublevado contra Carlos el Calvo, y pretendía pasar al sur de los Pirineos junto a su cuñado Emmenon, conde de Perigord, por la vía romana que unía Burdeos con Astorga y que cruzaba el Ebro por Logroño. Por su parte, Carlos el Calvo acababa de sofocar la rebelión del conde Guillermo y de firmar con Abd al-Rahman II una tregua.

Los gascones cruzaron los puertos pirenaicos sin ninguna oposición de los navarros, cuyo rey Iñigo Iñiguez Arista se encontraba enfermo desde hacía dos años. Avanzaron hacia el sur hasta llegar a Albelda, en las inmediaciones de Viguerra, a orillas del rio Iregüa. Allí les salió al encuentro Muza ibn Muza con sus tropas, derrotando a los invasores en la primera batalla de Albelda.

El primer día de la batalla los combates fueron desfavorables para los Banu Qasi, y Muza recibió hasta 35 heridas de lanza. A pesar de ello, al día siguiente los Banu Qasi atacaron con su jefe Muza en cabeza. Derrotaron a los gascones y tomaron prisionero al duque de Gascuña y al conde de Perinord.

Como consecuencia de la victoria, el prestigio de Muza ibn Muza aumentó por haber salvado al país de la invasión gascona. Carlos el Calvo compró la libertad del duque y el conde que, una vez en sus dominios, aceptaron su autoridad y cesaron en su rebeldía.

Segunda contienda

Musa II, al apoderarse de Huesca en 855 , había reunido un territorio tan extenso que se hacía llamar ” tercer rey de España “. Tratando de proporcionarse una base militar en una zona estratégica vía de comunicación entre las actuales Soria y Logroño , mandó construir una fortaleza en Albelda o Albaida, entre Clavijo y los montes de Viguera. Según la Crónica de Alfonso III en ese momento García Íñiguez de Pamplona abandonó su tradicional alianza con los Banu Qasi, para aliarse con los asturianos. Ordoño I de Asturias se adelantó al peligro que podría suponer la nueva fortaleza y en el 859 la atacó y destruyó, causando una gran derrota para los Banu Qasi. En 860 se produjo la repoblación de Amaya , completándose la decisión repobladora y haciéndose imparable la expansión de la monarquía asturiana.

Salga el sol por Antequera


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  • La leyenda de Santa Eufemia ha acompañado desde 1410 a este dicho cuyo origen hay quien data en la posterior toma de Granada
Salga el sol por Antequera

Abc | Panorámica de Antequera

Salga el sol por Antequera -«y póngase por donde quiera», como se completa el dicho- es tanto como decir que a uno le da igual una cosa que otra, o que uno está determinado a llevar a cabo su plan, aunque suceda lo imposible, como que el sol aparezca por el oeste. Porque Antequera se encuentra al poniente de Granada, donde acampaban las tropas de los Reyes Católicos en los últimos meses de 1491.

En este momento de la Reconquista, durante la toma de Granada, ubica el origen de la expresión Luis de Granada en la revista «Alrededor del mundo» en 1899 y recoge José María Iribarren en «El porqué de los dichos». «La frase es, pues, irónica, y equivale a: ‘Salga el sol por donde quiera’», concluía el académico de la RAE y de la Real Academia de la Historia.

Una leyenda se remonta aún más en la Reconquista, hasta el 16 de septiembre de 1410, fecha en la que don Fernando «el de Antequera» conquistó la ciudad a los musulmanes. Antonio J. Guerrero Clavijo contaba en un artículo que recoge la web de la Diócesis de Málaga cómo era costumbre cristiana celebrar una Eucaristía al conquistar una localidad y, dentro de ella, elegir al patrón, al alcaide y su escudo de armas. «Se invocó al Espíritu Santo y se introdujeron en una urna los nombres de los santos que la Iglesia celebra el día 16 de septiembre» y «salió por designio divino, por tres veces consecutivas, el nombre de Santa Eufemia», relata Guerrero Clavijo.

Fue entonces cuando Don Fernando desveló que se trataba de la joven que «se me apareció el 10 de abril de 1410 en mi campamento en Córdoba, cuando no sabía qué tierra conquistar, y se me apareció ella, rodeada de leones y ángeles y me dijo: “No temáis que nos salga el sol por Antequera y sea lo que Dios quiera”», según recogen las crónicas de Juan II.

Don Fernando dudaba desde su campamento en Córdoba sobre si conquistar Gibraltar, con lo que cerraría su entrada a posibles refuerzos procedentes de África; Xébar, una importante fortaleza en el camino a Málaga; o Antequera, centro neurálgico de las vías que llevaban de Sevilla a Granada, de Córdoba a Málaga, explica Ángel Guerrero en El Sol de Antequera.

Tras la aparición de la virgen y mártir de Calcedonia, el monarca castellano dirigió sus tropas al alba contra la ciudad, que conquistó antes de que se pusiera el sol el 16 de septiembre de 1410.

Fuera por esta leyenda o por la ironía posterior durante la toma de Granada, lo cierto es que Antequera figura desde la Reconquista en el mapa de los refranes. En el geográfico se encuentra a 45 kilómetros de Málaga por carretera y a sólo 13 kilómetros del singular paraje del Torcal, un impresionante fenómeno de erosión de roca caliza.

La Polvorosa de la que huyeron los moros


ABC.es

  • Alfonso III derrotó a las tropas musulmanas en el año 878 en la batalla de la Polvoraria
La Polvorosa de la que huyeron los moros

Wikipedia | Tropas cristianas y musulmanas durante la Reconquista

Aunque lo más probable es que «Poner pies en polvorosa» surja del habla de germanía con la que rufianes y delincuentes designaban al camino, la calle o la senda llena de polvo, hay una versión sobre el origen de esta expresión que se apoya en un hecho histórico que se remonta a la Reconquista, a la época de Alfonso III de Asturias, llamado El Magno (838-912).

«Viendo Alfonso III, el Magno, gallego de naturaleza, los progresos que en las fronteras de sus reinos hacían los moros, acudió con sus tropas a contener los adelantos del sarraceno. Presentó a los enemigos la batalla cerca del río Orbigo, provincia de Palencia, en los campos de Polvorosa (Pulvararia o Pulveraria, según otras crónicas), y allí el valor de nuestros soldados, unido al temor que infundió a los moros un eclipse de luna, hizo que Alfonso III consiguiese una completa victoria, dispersando en precipitada derrota a los hijos del Corán que pudieron sobrevivir a la derrota. Desde entonces hízose proverbial Polvorosa, encerrando primitivamente dicha frase una amarga ironía por todo ejército fugitivo y aplicándose después a la persona que se ausenta apresuradamente de algún lugar», señalaba José María Sbarbi en El Averiguador Universal.

Sbarbi debía referirse a la batalla de la Polvoraria que libraron los cristianos contra los musulmanes comandados por Al Mundir en el año 878. Fue cerca del río Órbigo, pero en Zamora, a unos tres kilómetros de Benavente junto a la actual Santa Cristina de la Polvorosa que precisamente recuerda en su denominación a la batalla y no junto a Polvorosa de Valdavia, en Palencia.

Según el relato del historiador Claudio Sánchez Albornoz, «caminaban los sarracenos descuidados por los campos yermos y polvorientos que llamaban Polvoraria los cronistas, cuando del encinar vecino de Socastro saldrían de repente, impestuosas, las vanguardias de astures y gallegos».

«El casual encuentro junto al sitio nominado Polvoraria, sobre el río Orbigo, causa el quebranto de la morisma, que pierde más de quince mil soldados», señalaba Ricardo Velasco Ayllón en «El romancero de los once Alfonsos» (1863).