Otra misteriosa señal cósmica vuelve a sorprender a los astrónomos


ABC.es

  • Un misterioso y potentísimo «flashazo» de rayos X acaba de ser detectado por el equipo de investigadores que opera el observatorio Chandra

Localización de la enigmática fuente de rayos X – NASA/CXC/F. Bauer et al

El Universo está lleno de señales que los científicos, sencillamente, no alcanzan a comprender. Señales tan energéticas y potentes que pueden ser captadas desde la Tierra incluso a distancias de miles de millones de años luz, pero cuyo origen, naturaleza y localización exacta se desconocen. Pueden llegar en las más diversas longitudes de onda, desde los rayos gamma a los rayos X o incluso en las frecuencias de radio, pero con una intensidad tal que resulta imposible atribuirlas a fenómenos naturales conocidos.

Astrónomos del mundo entero intentan captar estos repentinos estallidos que a menudo liberan, en menos de un segundo, más energía que el Sol en varios millones de años. Para ello se han construido poderosos telescopios que peinan el cielo cada uno en una longitud de onda concreta. Los brotes de rayos gamma, por ejemplo (GRBs por sus siglas en ingles), son los eventos más luminosos de todo el Universo y se cree, aunque no se sabe con certeza, que podrían estar producidos por la explosión de supernovas muy lejanas, o deberse quizá a fenómenos extremadamente violentos que aún no hemos sido capaces de identificar. Lo que sí sabemos es que es tal el brillo que producen que, por un instante, eclipsan a los miles de millones de estrellas que forman la galaxia a la que pertenecen.

Hace pocos días (otro ejemplo diferente) astrónomos del Instituto Harvard-Smithsonian se declaraban incapaces de explicar otro tipo de señal, esta vez un destello rápido de radio (FRB o Fast Radio Burst), de apenas unos nanosegundos de duración pero con una intensidad tal que los investigadores llegaron a preguntarse si no estaríamos ante el alarde tecnológico de una civilización extragaláctica muy avanzada. El primer FRB se descubrió en 2007, y hasta ahora solo se han detectado 18, sin que nadie haya logrado ofrecer una explicación lógica o coherente que justifique su existencia.

Y ahora le ha tocado el turno a los rayos X. Un misterioso, y también potentísimo «flashazo» de rayos X, en efecto, acaba de ser detectado por el equipo de investigadores que opera el Observatorio de rayos X Chandra, de la NASA. Y lo han localizado mientras estudiaban la que es, hasta ahora, la imagen más profunda del Universo obtenida en esa longitud de onda. En un artículo que se publicará en junio en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, los científicos sostienen que es posible que la fuente de esta emisión sea algún tipo de evento sumamente destructivo, aunque de un tipo que nunca se había visto antes.

Una «fuente en llamas»

Esta misteriosa emisión de rayos X fue descubierta en octubre de 2014, y desde entonces el equipo de científicos trata de buscarle, sin éxito, una explicación. «Esta fuente en llamas -afirma Niel Brandt, uno de los autores del estudio- fue una maravillosa sorpresa que descubrimos de forma accidental durante un trabajo en el que tratábamos de explorar el Universo en el mal comprendido ámbito de los rayos X. Definitivamente, tuvimos suerte con este hallazgo, y ahora disponemos de un nuevo fenómeno transitorio que tendremos que tratar de explicar durante los próximos años».

Localizada en una región del cielo conocida como »Campo profundo Sur de Chandra» (Chandra Deep Field-South, o CDF-S), la fuente de rayos X tiene toda una serie de propiedades únicas. Por ejemplo, antes de octubre de 2014 no había ni rastro de ella en esa región de cielo estudiada por Chandra, pero de pronto apareció y en apenas unas horas multiplicó su brillo más de mil veces. La emisión duró todo un día, para ir debilitándose después hasta caer por debajo de la sensibilidad de los instrumentos del Chandra y desaparecer por completo.

Fueron necesarias miles de horas de trabajo de los telescopios espaciales Hubble y Spitzer para determinar que el suceso provenía de una débil y pequeña galaxia situada a unos 10.700 millones de años luz de la Tierra. Durante unos minutos, la fuente de rayos X produjo mil veces más energía que todas las estrellas de esa lejana galaxia.

«Desde que descubrimos esa fuente -explica por su parte Franz Bauer, otro de los firmantes del artículo- hemos estado luchando por entender su origen. Es como si tuviéramos delante un rompecabezas, pero sin disponer de todas las piezas».

¿Qué es lo que han visto?

Durante los más de dos meses y medio que el Observatorio espacial Chandra estuvo observando la región CDF-S, la misteriosa fuente de rayos X no volvió a aparecer. Y tampoco se han encontrado señales similares en otras partes del cielo, que Chandra lleva observando desde hace ya 17 años. Y si bien es cierto que se han observado fuentes de rayos X en otras ocasiones, ninguna de ellas se aproxima siquiera a las características y propiedades de esta señal en concreto.

Para Kevin Schawinski, otro de los autores del artículo, »es posible que hayamos sido testigos de un tipo completamente nuevo de evento cataclísmico. Pero sea lo que sea, necesitaremos llevar a cabo muchas más observaciones para poder comprender qué es exactamente lo que hemos visto».

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Una gigantesca nube de gas ardiente envuelve la Vía Láctea


ABC

  • El enorme halo se extiende en todas direcciones formando un «globo» de varios cientos de miles de años luz de diámetro

Nuestra galaxia no deja de maravillarnos. La sorpresa ha llegado esta vez de la mano de un equipo de astrónomos a los mandos del telescopio de rayos X Chandra, de la NASA. La Vía Láctea, en efecto, parece estar completamente rodeada por un enorme halo de gas ardiente que se extiende en todas direcciones formando un “globo” de varios cientos de miles de años luz de diámetro.

La masa total del gigantesco halo, dicen los investigadores, es comparable a la de la suma de todas las estrellas que hay en la galaxia. Si estos datos se confirman, podrían resolver el “misterio de los bariones perdidos”, un problema que lleva más de una década atormentando a astrónomos de todo el mundo. El estudio se ha publicado en The Astrophysical Journal.

Los bariones son las partículas (como protones y neutrones) que constituyen los “ladrillos” de la materia sólida. De hecho, el 99,9 % de la masa de los átomos que hay en el Universo está compuesta de bariones. Los datos obtenidos de halos de gas y de galaxias extremadamente lejanas indican que la “materia bariónica” presente en la juventud del Universo representaba cerca de un sexto de la masa de la detectada, pero nunca observada, materia oscura. Sin embargo, en el presente, y más de 10.000 millones de años después, el “censo” de los bariones presentes en las estrellas y el halo de nuestra galaxia (y de las galaxias más próximas) muestra apenas la mitad de los que debería haber.

Ahora, un equipo de cinco investigadores, usando de forma combinada el telescopio norteamericano Chandra, el europeo XMM-Newton y el japonés Suzaku, han logrado determinar los la temperatura, la extensión y la masa de este infernal halo de gas. Así, los científicos han determinado que la temperatura del halo oscila entre los 100.000 y los 250.000 grados centígrados, varios cientos de veces más caliente que la superficie del Sol.

Otros estudios han mostrado que la Vía Láctea, igual que otras galaxias, está literalmente encerrada en bolsas de gas caliente, con temperaturas que oscilan entre los 10.000 y los 100.000 grados. Pero la nueva investigación demuestra que el halo de gas ardliente que envuelve la Vía Láctea es mucho más grande y masivo que la bolsa cálida que la rodea. “Sabemos que el gas está alrededor de la galaxia -afirma Anjali Gupta, el primer firmante del estudio- . Y sabemos cómo está de caliente. Ahora, la cuestión principal es: ¿Cómo de grande es el halo? ¿Y cómo de masivo?”

Una masa enorme

Para empezar a buscar respuestas, los astrónomos complementaron los datos de Chandra con los del XMM Newton y el Suzaku. Y concluyeron que la masa del gas es realmente enorme, y oscila entre la de 10.000 y 60.000 millones de soles, quizá incluso más aún. “Nuestro trabajo -afirma por su parte Smita Mathur, coautor del estudio- muestra que, asignando valores razonables a cada parámetro, las observaciones del Chandra implican la existencia de una enorme reserva de gas caliente alrededor de la Vía Láctea. Una reserva que se extiende como mínimo hasta varios cientos de miles de años luz pero que podría llegar incluso a rodear todo nuestro grupo local de galaxias. Sea como sea, su masa es realmente enorme”.

La estimación de la masa depende de factores como la cantidad de oxígeno en relación al hidrógeno, que es el elemento dominante en el halo de gas. No obstante, y a pesar de ser solo una estimación, los datos representan un importante paso hacia la solución del caso de los “bariones perdidos”, un misterio que atormenta a los astrónomos desde hace más de una década.

Pese a todas las incertidumbres, el trabajo de Gupta y sus colegas constituye la mejor evidencia que tenemos de que los “bariones perdidos” de la galaxia se ocultan, en realidad en un halo de gas ardiente que envuelve toda la Vía Láctea. La densidad estimada del halo es tan baja que otros halos sililares alrededor de otras galaxias han pasado, hasta ahora, inadvertidos.

Anillo de agujeros negros en una colisión de galaxias


El Pais

Un telescopio de rayos X capta los efectos del choque a 430 millones de años luz de distancia de la Tierra

El observatorio espacial de rayos X Chandra ha identificado un grupo de posibles agujeros negros formando un anillo en una galaxia distorsionada tras una colisión con otra, a una distancia de la Tierra de 430 millones de años luz. Se trata del conjunto Arp 147 y la NASA ha hecho una combinación de datos del Chandra con imágenes captadas por el telescopio espacial Hubble en la que se aprecia un anillo azulado residual de lo que fue una galaxia espiral. Ese anillo está lleno de jóvenes estrellas masivas, generadas por efecto de la colisión galáctica, que han evolucionado muy rápidamente -en pocos millones de años- y han explotado en supernovas, dejando densas estrellas de neutrones y probables agujeros negros. Parte de estos cuerpos remanentes de estrellas muertas deben de tener astros compañeros a los que roban materia, en un proceso de alta energía que genera X.

También se detecta en la emisión de rayos X en el núcleo de la otra galaxia -una elíptica que se aprecia rojiza- seguramente debida a un agujero negro supermasivo. Los científicos no sólo han utilizado la información captada por el Chandra y por el Hubble, sino que han recurrido también en su investigación a telescopios de ultravioleta y de infrarrojo para estimar la tasa de formación de estrellas en el anillo. El trabajo, presentado ahora por la NASA, fue publicado en octubre pasado en la revista Astrophysical Journal.

La vida y obra del croata Nikola Tesla, el hombre que iluminó el mundo


CET – El Mundo

EXPOSICIÓN EN MADRID

Una exposición recorre la trayectoria de un científico que fue tan prolífico como polémico

Pasó a la historia como el mago de la luz, el hombre que iluminó el mundo, pero murió prácticamente solo, alimentando a las palomas desde la ventana de un hotel. Antes, en su larga e intensa vida, patentó 170 inventos, entre ellos la corriente alterna, la radio o los Rayos X. Ahora, la Universidad Politécnica de Madrid, le rinde un homenaje con una muestra y un ciclo de conferencias.

La exposición, abierta al público en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (C/ José Gutiérrez Abascal, 2, de Madrid) lleva viajando por el mundo desde hace dos años, cuando la ONU declaró el año dedicado a Nikola Tesla (1956-1943).

Consiste en 10 paneles y tres pantallas multimedia que sirven para acercarse a la vida de este prolífico inventor, del que también se pueden ver dos artefactos: el famoso Huevo de Colón de Tesla, que presento en la Exposición Universal de 1893, y una bobina que puede llegar a generar tres millones de voltios. “Queremos que sea una muestra interactiva y educativa, que la gente se acerque al personaje y recuerde cómo nos ha mejorado la vida”, explicaba a elmundo.es Matea Brstilo Resetar, del Museo de Historia Natural de Croacia.

Brstilo recuerda que Tesla “es un orgullo, un hombre sin el que, quizás, el mundo hubiera sido más oscuro”. “Tuvo tal capacidad de invención que algunos de sus descubrimientos se aplicaron sólo después de su muerte y otros aún no están en uso, como la transmisión de electricidad inalámbrica”, añade.

También tuvo mala suerte: un incendio en su laboratorio le hizo perder muchos de sus trabajos, como los relacionados con el hallazgo de los electrones o el microscopio electrónico.

Desde luego, si algo se desprende de la visita a la exposición (abierta hasta el 12 de diciembre) es que era polifacético y controvertido. Nació en la pequeña localidad de Smiljan, un pueblo donde,irónicamente, la electricidad llegó hace sólo dos años.

Enfermó de cólera muy joven, por lo que quedó descartado como futuro militar: ésta fue la razón por la que sus padres le permitieron seguir sus estudios, primero en Granz y luego en varias ciudades europeas antes de aterrizar en Estados Unidos.

Enfrentamiento con Thomas Edison

Para entonces ya trabajaba en la compañía de Edison, con quien pronto entró en conflicto: “Él era un lobo solitario, no formaba grandes equipos. Desde joven le fascinaron los fenómenos naturales, los truenos y los relámpagos. Más de una vez dijo que necesitaba vivir 100 años para crear todo lo que llevaba dentro, y casi lo consigue”, añade Renato Filipin, del Museo Técnico de Zagreb.

El primer problema surgió porque Edison defendía la corriente continua, frente a la alterna de Tesla, que es la que finalmente se utiliza universalmente. Según explica Brstilo, “el primero inició una guerra sucia contra el croata. Pero lo cierto es que él podía iluminar un barrio y con el sistema de Tesla se daba luz a una ciudad”, añade su compatriota.

No fue el único enfrentamiento que tuvo a lo largo de su vida. Con Marconi le pasó lo mismo, puesto que fue Tesla el primero en transmitir un mensaje oral de forma inalámbrica, es decir, la radio, un invento cuya patente EE. UU. sólo le reconoció después de muerto.

Durante la presentación en la Escuela de Industriales, el embajador de Croacia, Filip Vucak, recordaba que Tesla llegó a registrar 700 inventos, pese a lo cual “siempre dijo que no le importaba la fama y las riquezas de este mundo, que sólo encontraba satisfacción en el trabajo”.

El rector de la Politécnica, Javier Uceda, también hizo mención de algunas afirmaciones de Tesla a mediados del siglo pasado: “Fue el primero que adivinó que un día leeríamos los diarios por una conexión inalámbrica en casa”.

Las conferencias sobre sus aportaciones tendrán lugar los próximos días 5 de noviembre (Tesla en Nueva York) y 12 de noviembre (Nikola Testa, de la infancia al hotel New Yorker). Las visitas a la exposición serán guiadas (incluidos sábados y domingos).