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El Pais

  • El ‘Carentonosaurus’ de Pinilla del Valle mide dos metros y solo hay cuatro ejemplares en el mundo.

Ilustración del Carentonosaurus realizada por el paleontólogo Daniel Hontecillas

Los restos óseos de un reptil de hace 85 millones de años han sido encontrados en el municipio de Pinilla del Valle (205 habitantes), en plena sierra madrileña. Este fósil de saurio es el más antiguo hallado hasta ahora en la Comunidad. De hecho, de esta especie extinta solo se han registrado cuatro hallazgos en el mundo. Aunque vivió en la era Cretácica, periodo dominado por los grandes saurios, este espécimen marino alcanzaba tan solo los dos metros de longitud. Su nominación científica es Carentonosaurus,en honor a la región de Charente (Francia), donde fue descubierto por primera vez en los años noventa del siglo pasado. El Museo Arqueológico Regional, dependiente de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, excava la zona de Pinilla del Valle desde 2002.

“El proyecto de Pinilla está centrado en conocer los animales que convivían con los Neandertales. El objetivo no era, en principio, la fauna del Cretácico”, explica César Laplana, uno de los paleontólogos responsables del proyecto. “Para nosotros, las rocas que formaban las excavaciones que exploramos no eran nada más que las cajas donde estaban ubicadas las cuevas que habitaron los Neandertales. Sin embargo, nos hemos llevado la sorpresa de que en esas rocas que forman paredes y techos de las cuevas había fósiles”, explica el experto.

El descubrimiento del reptil se produjo en 2012, cuando se hallaron una decena de vértebras y dientes. Fueron estudiados de forma más intensa por el paleontólogo Daniel Hontecillas. La confirmación se hizo oficial en la revista especializada Cretaceous Research, el pasado mes de diciembre.

“Es la primera evidencia de este tipo de fauna en Madrid. Hace 85 millones de años, la actual Comunidad era un archipiélago. Ya se conocían la flora y fauna de la zona emergida, principalmente plantas de aquella época. Pero lo que se desconocía hasta ahora eran los seres vivos que habitaban aquel mar”, señala Laplana.El Carentonosaurus no está emparentado, a pesar de su apariencia, con los actuales cocodrilos. “Su parentesco real estaría más próximo a las serpientes, dada la tendencia a la reducción de las extremidades”, indica Laplana. Y señala a la iguana de las islas Galápagos como el animal con mayor similitud con el Carentonosaurus. “Los dos son reptiles marinos que viven en mares poco profundos. No suelen separarse de las costas”, recuerda el paleontólogo.

La ilustración que acompaña este artículo la realizó el paleontólogo Daniel Hontecillas. “Como había pocos datos sobre la apariencia de esta especie, tuvo que consultar varias fuentes y buscar animales que hubieran tenido un aspecto similar”, comenta Laplana. Hontecillas tardó aproximadamente un año en terminar la fisionomía del reptil marino.

El monte donde están estos yacimientos se llama Calvero de la Higuera. A finales de los años setenta se descubrió allí, de forma casual, el primer yacimiento. “En ese momento se construía un camino de servicio al lado del pantano de Lozoya. En ese proceso, se movieron unas rocas y aparecieron unos huesos. Un estudiante que pasó por allí los llevó entonces a la Universidad Complutense”, resume Laplana.

Las primeras excavaciones se extendieron entre finales de los años setenta y principios de los ochenta. Pero no fue hasta 2002 cuando el Museo Arqueológico Regional retomó la investigación en Pinilla. Las excavaciones actuales se realizan solo un mes al año, por lo que el hallazgo de nuevos descubrimientos se ralentiza. El yacimiento está declarado Bien de Interés Cultural (la máxima protección legal) desde 2005, en la categoría de Zona Arqueológica y Paleontológica.


Madrid se parecía al Caribe

  • Hace 85 millones de años, Madrid era un archipiélago. Su clima entonces era tropical y las aguas tenían una profundidad variable porque sufrían procesos de hundimiento y emersión constante.
  • Existían tiburones y rayas prehistóricas y reptiles marinos, algunos de ellos ya extintos como el Carentonosaurus, encontrado en Pinilla del Valle.
  • Los sedimentos en el municipio madrileño son todos marinos, por lo que es <CP10><CL10.5>poco probable hallar allí restos de dinosaurios que vivieron hasta el Cretácico superior y eran terrestres.
  • Las sierras de la Península son de origen reciente, cuando se pasaba del Cretácico a la era Terciaria. Las cadenas montañosas emergieron al chocar las placas tectónicas. <NO1>chocaron produciendo así que emerigeran las cadenas montañosas.
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elconfidencial

“Está mal que lo cuente yo, pero siendo objetivos Atapuerca es un tesoro extraordinario. Quizá habría que valorarlo un poquito más dentro de nuestro país. Si este yacimiento estuviera, por ejemplo, en Reino Unido, sería una joya impresionante de ese país.” Quien así habla, con orgullo de padre sacando pecho por las proezas de su retoño, es José María Bermúdez de Castro, uno de los tres codirectores de los yacimientos paleontológicos de la sierra de Atapuerca.

No parece estar solo en esta opinión. Alrededor de 2.000 arqueólogos, prehistoriadores, paleoantropólogos y demás especialistas en desenterrar el pasado remoto del ser humano se darán cita del 1 al 7 de septiembre en Burgos para celebrar el mayor y más importante congreso mundial de la organización que los aglutina, la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP), que no se realiza en España desde hace 60 años.

El hecho de que se le ofreciera a España es por una cuestión bien sencilla: España en los últimos años ha destacado mucho, se ha publicado mucho y hay muchos yacimientos abiertos

La elección no es casual. Esta orográficamente modesta sierra es como un queso gruyer cuyos agujeros el paso del tiempo hubiese ido rellenando de restos fósiles. Más de 20 años después de los primeros y revolucionarios hallazgos, campaña tras campaña los yacimientos no defraudan y aportan nuevas evidencias de cómo eran y vivían los primeros europeos y sus descendientes. Y prometen seguir haciéndolo en decenios venideros.

Para Bermúdez de Castro está claro que organizar el XVII Congreso Mundial de la UISPP “es un honor; es el más importante del mundo en prehistoria, en arqueología y también paleoantropología”. Un honor que vendría a reconocer el nivel de los descubrimientos realizados en estas áreas en nuestro país, no sólo en Atapuerca. “El hecho de que se le ofreciera a España es por una cuestión bien sencilla: España en los últimos años ha destacado mucho, se ha publicado mucho y hay muchos yacimientos abiertos.”

Pero también una gran responsabilidad, en nada facilitada por la situación que atraviesa el país. Según Eudald Carbonell, segundo del triunvirato de directores de Atapuerca y encargado de la organización del evento, este será el congreso de la UISPP que mayor número de artículos científicos ha recibido en la historia de la organización, cerca de 2.000, presentados por más de 3.000 autores, la mayoría de los cuales visitará la capital burgalesa. Todo esto requiere hacer frente a unos compromisos económicos importantes que superan a la Fundación Atapuerca y el apoyo institucional es vital, como lo es para la continuidad de las propias excavaciones.

Excavaciones en la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca

Excavaciones en la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca

El de la continuidad es un tema que preocupa a alguien convencido de tener entre manos trabajo científico para décadas y décadas más allá de sus planes de retiro. “No solamente Atapuerca, en general la ciencia española estamos perdiendo una generación de científicos. La crisis está siendo muy dura, no ha terminado y yo creo que va a tardar en terminar. Muchas personas muy buenas que están trabajando con nosotros se están marchando a otros países y no van a volver porque aquí no hay oportunidades.” Los yacimientos de Atapuerca no sólo producen fósiles, también investigadores de talla mundial capaces de pasar a dirigir otros proyectos, dentro y fuera de España.

Pero si la coyuntura ensombrece el corto plazo, Bermúdez de Castro confía en el equipo que han formado a lo largo de los años y en la generosidad fosilífera de los yacimientos de la sierra. “Como nosotros decimos, donde pinchemos encontramos algo”.

Mucho pasado, mucho presente, mucho futuro

La trinchera excavada por un peregrino ferrocarril minero de finales del siglo XIX y la posterior curiosidad exploradora de un grupo de espeleólogos permitieron a los paleontólogos dirigidos por Emiliano Aguirre encontrar los primeros restos, pero no es hasta la jubilación de este y el paso del bastón de mando al actual trío rector cuando el nombre de Atapuerca aparece en las portadas de las revistas científicas más prestigiosas.

El responsable de esta primera fama fue ‘Miguelón’, el espectacular cráneo número 5 perteneciente a un individuo de lo que en 1993 se etiquetó como ‘Homo heidelbergensis’ por parte del equipo capitaneado por Juan Luis Arsuaga

El responsable de esta primera fama fue Miguelón, el espectacular cráneo número 5 perteneciente a un individuo de lo que en 1993 se etiquetó como Homo heidelbergensis por parte del equipo capitaneado por Juan Luis Arsuaga. Desde entonces son 17 los cráneos encontrados en la llamada Sima de los Huesos, que no ha parado de producir restos humanos a cual más espectacular por su grado de conservación, desde Elvis, la pelvis más completa del registro fósil, a los diminutos huesos del oído medio.

Un total de casi 7.000 fósiles pertenecientes a una treintena de individuos de la misma especie, emparentada con los neandertales, y que vivieron hace al menos 350.000 años. Este volumen es mayor que el de cualquier otro yacimiento del mundo y está permitiendo a los investigadores realizar estudios poblacionales hasta el momento impensables, estudios que llevan a replantear la definición de la especie a la que han sido asignados, pretensión que a buen seguro traerá un vivo debate durante el congreso.

Miguelón, el cráneo número 5

Miguelón, el cráneo número 5

De forma paralela, tanto en el espacio como en el tiempo, en otro de los yacimientos conocido como Gran Dolina, se hizo el hallazgo entre 1994 y 1995 de 80 fósiles de seis individuos humanos que vivieron en la sierra hace más de 800.000 años y que a juicio de los descubridores formarían parte de una especie nueva para la ciencia, a la que bautizaron Homo antecessor, pionero, por tratarse de los restos humanos europeos más antiguos encontrados hasta ese momento y en cuya variada dieta no dudaban en incluir a algún que otro congénere. Pero si la Sima de los Huesos se trata de una estrecha chimenea, la Gran Dolina es todo lo contrario, una amplia cueva de la que sólo se ha excavado una pequeña parte en profundidad. Faltan años de escrupuloso y metódico trabajo para alcanzar el pleno potencial del yacimiento.

“Por si todo esto fuera poco, hay un yacimiento que es la Sima del Elefante, en el que se encontró el resto humano más antiguo de Europa”, perteneciente a un Homo aún sin clasificar datado en 1,2 millones de años, explica Bermúdez de Castro. “Nosotros simplemente lo que estábamos haciendo era peritar el yacimiento, que se puede estar explotando durante 40, 50, 60 años tranquilamente por el equipo que venga a continuación. Hay yacimientos que están todavía sin conocer, que sabemos dónde están, pero no los hemos tocado. Una de las cosas que queremos hacer en los próximos diez años es ir valorando las posibilidades de esos yacimientos”. Una de estas prospecciones, realizada este año eligiendo un sitio de la sierra al azar, ha encontrado restos de un campamento neandertal. Desde luego, queda Atapuerca para mucho tiempo. Y para muchos debates y congresos.


El Confidencial

Arturo Asensio Moruno es el ilustrador responsable de recrear la Prehistoria en el MAN, como la escena de canibalismo.

Arturo Asensio Moruno es el ilustrador responsable de recrear la Prehistoria en el MAN, como la escena de canibalismo.

La ciencia se hizo carne. Y ese relato imaginario basado en pruebas, llamado Historia, se volvió imagen. Y esos objetos mínimos, rotos en mil pedazos, encapsulados en vitrinas –expuestos como joyas artísticas más que como lo que realmente son, la basura de una comunidad de hace cientos de miles de años- cobraron vida. Entonces creímos en ella: el pasado era verdad. El presente todavía no lo sabemos.

Este arranque bíblico para introducir a Arturo Asensio Moruno, pintor de formación y aspiración, ilustrador de oficio. Es el responsable de haber hecho que la nueva Prehistoria del recién inaugurado Museo Arqueológico Nacional (MAN) se haya hecho carne. En el verano de 2012 recibió el encargo de montar cerca de treinta escenas, que fueran capaces de acabar con la invisibilidad de lo que el visitante tiene delante. Ayer terminaron los 21 días de gratuidad para celebrar la reapertura del museo y las fuentes de éste arrojan unas cifras increíbles: algo más de 100.000 visitantes.

Arturo Asensio, 52 años, ilustrador desde 1982, temía que la escena de los caníbales no fuera a ser aceptada por los especialistas del MAN, porque creía que para los niños podría ser algo duraCómo devolver a la vida todos esos objetos muertos, para que cobren forma y presente, y transmitan información. Cómo hacer para acabar con la separación entre el contexto vital y los restos. Él debía ser el pegamento que uniera estas partes, para reivindicar el uso, el valor y el significado de los objetos de la comunidad que los elaboró y que han perdido a simple vista. Se han hecho invisibles.

El buen ilustrador es el dibujante que mejor lee y Arturo Asensio ya había trabajado en la recreación del pasado del Museo Arqueológico Regional de Madrid, en Alcalá de Henares, donde se encargó de dar vida al asentamiento de Carpetos, en el yacimiento de Santorcaz. Allí trabajó junto a Gonzalo Ruiz Zapatero, catedrático en Prehistoria de la Universidad Complutense, que ha escrito sobre los valores que el conocimiento del pasado aporta al ciudadano del siglo XXI: “La Prehistoria es asomarnos a lo más profundo de la esencia humana y por eso contiene valores que deberían promoverse desde la escuela”.

Artes y oficios

La ilustración es la herramienta útil de las bellas artes, una contradicción en términos que le convierte en una parte insignificante con un poder de persuasión infinito. Asensio debía hacer inteligible nuestro pasado a quienes todavía tienen un pasado personal, y caminar hacia la infancia de la Humanidad para participar de su maduración. Un difícil papel que oscila entre la sorpresa y la comprensión. ¿Impactar o educar? Cómo hacer para que el barullo de piezas y la espectacularización de su muestra, sirva para algo más que para impresionar.

“Cuando presenté la escena de los caníbales no estaba muy seguro de que fueran a aceptarla, porque creía que para los niños podría ser algo dura”, explica Arturo a este periódico, unos pocos días más tarde de la inauguración, de la avalancha de visitantes y de los flashes que revolotean en la ambientación de los europeos primitivos, el cuadro más gore y verídica del recorrido prehistórico.

Evolución del trabajo de Arturo Asensio para una escena del MAN.

Evolución del trabajo de Arturo Asensio para una escena del MAN

¿Cuál es la clave de una ilustración de un museo? “Conectar muy bien con el mensaje de lo que te piden”. Antes de ponerse a dibujar, Arturo recibía un amplio dossier informativo sobre la escena que iba a recrear. Durante un año mantuvo una comunicación muy fluida con el departamento de Prehistoria del MAN hasta perfilar y concretar el imaginario que debía resolver las interrogantes. De hecho, fue la responsable del área, Carmen Cacho quien propuso su nombre a la empresa responsable de la reforma de la museografía.

Los ojos son la vida

“La aportación fundamental de las ilustraciones es vida. Siempre empiezo por los ojos. Mientras la figura no transmita vida, no avanzo. Sin ojos, no hay vida. Así que lo primero es la vida de los personajes, luego el resto”, cuenta sobre su trabajo. Esa mirada es el alma. Arturo se define como un pintor de la figura femenina, entre el expresionismo y el naturalismo, al que no le interesan ni los paisajes. Sólo la figura de la mujer. Arturo como ilustrador compone a partir de los gestos, la expresión y las posturas de sus personajes prehistóricos, pero también –esta vez sí- con los paisajes. Su pintura y su ilustración coinciden en pocas cosas, la básica: conmover al que mira, tener la habilidad para contar historias.

Conmoción y comunicación. Sus acrílicos tampoco son habituales en la divulgación más clásica, que hace desaparecer la autoría de aquellos que influyen de manera absoluta sobre la imaginación del que mira, del que quiere saber cómo vivían antes. No hay documentos gráficos que avalen su visión del pasado, sólo las pautas de los arqueólogos y una precisión: no debía saturar demasiado los colores para que los cuadros no pasen de moda y puedan mantenerse en sala, sin que pasen de moda, varias décadas.

El autor invisible 

Su trabajo es de pincelada mucho más suelta, menos definida y menos limpia. Pero más expresiva. Estas cosas parece que no importan en un trabajador de la imagen, porque su autoría no se considera. Lo que importa es el resultado. ¿Seguro? Hace cobrar vida a nuestros antepasados bajo su manera, no hay una forma estandarizada. No hay dos ilustradores iguales, aunque su meta sea la divulgación, no la expresión personal.

Arturo tiene 52 años, empezó en el año 1982, en la revista Quercus, reconoce que su huella queda, como la de otros compañeros, como la del reconocido Fernando Fueyo, el ilustrador de Atapuerca. Recuerda también su paso por los libros escolares de Anaya. “No tenían el mismo rigor científico que en el Museo”. En aquellos libros de bachillerato le pedían cuestiones más populares, una escena de cromañones. “Es algo tan visto, que no requiere tanta exigencia”, dice.

Nos da otra clave en su magisterio: cuando pinta nunca utiliza bocetos, porque “la pintura es impulso, es inmediatez, expresión, no se puede fabricar antes y si lo haces corres el riesgo de que el boceto se quede con todo el jugo y ya no lo puedas recuperar”. La pintura es impulso, la ilustración encargo.

El resultado del suyo en el MAN son paneles arriesgados y críticos, donde no han sido borradas las contradicciones sociales por pudor del presente. Muestran una vida muy poco uniforme, muy distinta a como la vivimos en la actualidad. Arturo juega con los primeros planos intensos, en los que aplica colores más fuertes imposible obviar, para crear espacios, ambientes, para dar profundidad. Es cine, es teatro, es fotografía, es pintura, es lo que sucede en la escenografía del yacimiento de Ambrona (Soria), con ese caballo que gira su cabeza y nos deja ver un maravilloso cuello. “Quiero situar al espectador allí, meterle en la escena, en aquel tiempo”, como si fueras uno de los antiguos europeos que arranca un pedazo de su pariente y se lo come.


El Pais

  • Una pieza de ámbar muestra el ataque de una araña a un insecto
 
El insecto de la imagen estaba doblemente condenado. O era devorado por la araña o moría sepultado por la resina de una conífera de hace 100 millones de años. Ocurrió lo segundo, y la imagen del ataque ha quedado en una especie de fotografía prehistórica, en una imagen que se considera única en su género.

El ámbar, recogido en el valle de Hukawng (Birmania), puede verse incluso la tela de araña en la que había caído el insecto. Hasta parece que se adivina que la víctima es una avispa macho, porque la conservación del animal mantiene un modelo del abdomen rayado.

Además, en la misma pieza de ámbar, aunque no está en la imagen, se encuentra otro ejemplar de araña. Ello es una de las primeras pruebas de un comportamiento social entre los artrópodos, según indica George Poinar, profesor de Zoología de la Universidad de Oregón.


EFE -ADN

Cuatro pequeños huevos del animal fueron descubiertos por conservacionistas en el Parque Natural de Karori cerca de la capital, Wellington

Un grupo de científicos de Nueva Zelanda anunció hoy el hallazgo, por primera vez en 200 años, de un nido de tuatara, un pequeño reptil exclusivo de este país y considerado como un “fósil viviente”.

Cuatro pequeños huevos del animal fueron descubiertos por conservacionistas en el Parque Natural de Karori cerca de la capital, Wellington, informó la televisión estatal.

“Encontramos el nido por casualidad”, comentó el biólogo Rouen Epson, quien explicó que probablemente haya más huevos porque cada nido suele contener al menos diez.

La tuatara, cuyo nombre científico es sphenodon punctatus, es un reptil de unos 60 centímetros de largo que puede vivir más de cien años y cuyo aspecto recuerda al de un dinosaurio, por lo que el animal es calificado en ocasiones de “fósil viviente”.

En peligro de extinción, sólo se halla en el grupo de islas de Moutohora, en el norte de Nueva Zelanda, y se considera un milagro que haya podido subsistir durante millones de años sin apenas evolucionar, según los expertos.


EFE – ADN

Los arqueólogos han encontrado utensilios que se asocian a esta especie de Homo en la Cova Eirós, así como restos de fauna, aunque no así de individuos

Arqueólogos de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) han documentado por primera vez la presencia de neandertales en la zona que hoy ocupa Galicia, según ha informado la institución académica.

Miembros del Grupo de Estudios para la Prehistoria del Noroeste realizaron este trabajo en la denominada Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, donde descubrieron restos con más de 35.000 años de antigüedad, del Paleolítico Medio.

Restos de ocupación, pero no humanos

Además de utensilios, los investigadores localizaron también numerosos restos de fauna (cérvidos, bóvidos, osos y varias especies de carnívoros), carbones y polen, que darán una información muy valiosa sobre el entorno ambiental y la vida de estos humanos primitivos.

La USC resalta que esta información nos aproximará a los modos de vida cotidiana de estas comunidades, el clima, sus estrategias de caza y consumo.

Esta intervención se desarrolló dentro del proyecto de investigación del Ministerio de Educación y Ciencia “Ocupaciones humanas durante el pleistoceno de la cuenca media del Miño”.


EFE – ADN

Los científicos recurren a la datación mediante uranio-torio para fechar con más exactitud las huellas del valle de Cuatrociénagas

Las huellas humanas descubiertas en el valle de Cuatrocíenagas, en el norte de México, tienen una antigüedad de 10.500 años, según los análisis realizados en cuatro países, y son las más antiguas de Norteamérica, dijo hoy el director del Museo del Desierto, Arturo González.

Durante su participación en el IV Simposio Internacional “El Hombre Temprano en América”, que se celebra esta semana en la capital del país, el experto indicó que la datación de estas huellas tiene un error máximo de 60 años y se ha llevado a cabo mediante el método del uranio-torio, que se basa en las vidas radioactivas de estos elementos.

Las huellas habían sido localizadas en un paraje semi desértico en el norteño estado de Coahuila, que durante el último periodo glaciar estuvo cubierto por una gran laguna, sobre una roca conocida como travertino, que para formarse requiere la presencia de aguas muy mineralizadas.

Descubiertas y luego perdidas

Las pisadas fosilizadas se descubrieron en 1961, cuando se construía una carretera, pero su rastro se perdió hasta la década de los 80, cuando aparecieron en las dependencias del Museo Regional de La Laguna, ubicado en Torreón, la capital coahuilense.

En 2006, un grupo encabezado por González inició un proyecto destinado a localizar más huellas similares y datar con exactitud su antigüedad.

Hasta entonces se estimaba que la edad de las huellas debía situarse en torno a los 10.000 o 12.000, cuando la evidencia arqueológica supone que el hombre llegó a Cuatrociénagas, pero no existía ninguna comprobación.

El equipo de González localizó nuevas pisadas fósiles, que se supone que pertenecieron a dos individuos de 1,80 y 1,70 metros de estatura, y envió muestras para su datación a laboratorios de México, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania.

Más allá del carbono-14

En estos centros, se dató la antigüedad inicialmente en unos 30.000 años, utilizando el método del carbono 14 en los restos de caracoles que estaban fosilizados en la roca.

Este resultado, incompatible con las teorías del poblamiento de América, sorprendió al equipo de González, que revisó el método de análisis y descubrió que la antigüedad no podía averiguarse con los caracoles fósiles mediante carbono 14 dada la particular geología de Cuatrociénagas que daba resultados falsos.

Por ello se recurrió al sistema del uranio-torio, no basado en los restos orgánicos, cuyo resultado fue coincidente en todos los laboratorios.


EFE – ADN

Los resultados de un estudio sobre restos arqueológicos retrasan en más de 2.000 años la fecha más antigua conocida hasta ahora para la domesticación de esos mamíferos

El ser humano ya procesaba y almacenaba leche hace más de ocho mil años, según ha demostrado un equipo investigador de la Universidad de Bristol (Inglaterra) tras encontrar ácidos grasos y otros residuos orgánicos en vasijas de cerámica de esa época.

Estos resultados, publicados hoy en la revista científica británica Nature, amplían en más de dos mil años la fecha en la que el hombre comenzó a obtener leche de vacas, ovejas y cabras, que hasta ahora estaba fijada en el quinto milenio a.C.

Yacimientos múltiples

Los científicos llegaron a esta conclusión tras analizar más de 2.200 vasijas de cerámica de yacimientos de Oriente Próximo y los Balcanes, en las que encontraron ácidos grasos y nata pertenecientes a la leche.

Además, explican los investigadores, el análisis de estos restos arqueológicos no sólo data el comienzo del uso de la leche en el séptimo milenio a.C, sino que demuestra que su producción era especialmente importante en áreas donde había ganado bovino, como en el noroeste de la península de Anatolia (Turquía).

Sin embargo, en las regiones en las que las cabras y las ovejas eran el ganado más abundante, el consumo de leche no resultaba tan crucial para la comunidad.

La domesticación de reses, ovejas y cabras en granjas familiares empezó a ser común en el octavo milenio a.C., pero no hay evidencias del consumo frecuente de leche hasta mil años después.


EFE – ADN

  • La exposición reúne más de 300 piezas cedidas por museos arqueológicos de toda España
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Vista general de la neocueva de la exposición permanente del nuevo museo y centro de investigación de Altamira.

(EFE) – El Museo de Altamira acogerá hasta marzo una muestra de los descubrimientos arqueológicos realizados en España durante el último siglo, que reconstruye el Pleistoceno Medio (hace entre 400.000 y 100.000 años), sus paisajes, su fauna y sus grupos humanos: los heidelberg y los neandertales.

La exposición lleva como título Esperando el diluvio: Ambrona y Torralba hace 400.000 años; Cantabria hace 200.000 años y, según sus promotores, “abre una ventana” al mundo del Paleolítico Inferior en el norte de la Península Ibérica y de los primeros habitantes que poblaron los páramos meseteños y la costa cantábrica.

La exposición reúne más de 300 piezas cedidos por los museos Arqueológico Nacional, Nacional de Ciencias Naturales y Cerralbo, Altamira, Museo Numantino en Soria, de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, así como el Centro UCM/ISCIII sobre evolución y comportamientos humanos, en Madrid.

Talleres para familias

Además, el Museo de Altamira ofrecerá hasta el próximo mes de septiembre dos talleres específicos en torno a la temática de la exposición, tanto para familias con niños como para todos los públicos.

La muestra ha sido inaugurada hoy por el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Jiménez; y los directores del Museo de Altamira, José Antonio Lasheras y del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, Enrique Baquedano, así como por los comisarios de la exposición.

De una forma dual y paralela, la muestra presenta el ambiente de los yacimientos meseteños, a través de los descubrimientos y materiales de Ambrona y Torralba (entre 400.000 y 300.000 años, en Soria) por un lado y, con un desarrollo museográfico análogo, el medio en el que se desarrollaron las primeras ocupaciones humanas de Cantabria.

De esta manera se presentan más de un siglo de investigación científica sobre los restos paleontológicos y humanos que han permitido reconstruir la imagen del primer poblamiento peninsular, muy anterior al mítico diluvio universal.

Así, se exhiben piezas originales encontradas en las excavaciones de los yacimientos de Torralba y Ambrona, realizadas entre 1909 y 1911, y que están consideradas las primeras del mundo realizadas al aire libre.

En especial, destacan los diversos restos de grandes elefantes primitivos descubiertos en estas localidades, además de mandíbulas y huesos de diversos animales consumidos por los primeros pobladores de una zona de charcas y humedales.

Herramientas de piedra

Respecto a la parte dedicada a las excavaciones en Cantabria, la muestra exhibe piezas relacionadas con los yacimientos de Altamira, La Verde (Camargo), El Castillo y Oyambre, entre otros, en especial ejemplos de herramientas de piedra realizados por los neandertales.

Junto a diversos elementos multimedia que muestran la vida en el Paleolítico Inferior cantábrico, la exposición también permite admirar reproducciones de algunos animales de aquella época, entre ellos un rinoceronte de bosque.

Tras la inauguración, José Jiménez ha asegurado que la muestra retrotrae al espectador a un tiempo “que permite comprender mejor la excepcionalidad de Altamira”, un Museo que el Ministerio pretende convertir “en algo vivo de gran nivel científico”·

Además, ha avanzado que Altamira será “una de las partes centrales” de la futura Red de Museos de España que pretende crear el Ministerio de Cultura, red que además servirá para coordinar actuaciones a nivel internacional entre diversos centros de exposiciones de temáticas similares.

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