Las Aportaciones del Himalaya al Deshielo del Planeta


Un nuevo estudio del deshielo en el planeta cuestiona que los grandes glaciares de Asia acumulados al pie de las montañas más altas del mundo se estén derritiendo de forma acelerada debido al cambio climático. La pérdida de glaciares en el Himalaya y el resto de grandes cordilleras de Asia era polémica, ya que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU dijo por error en 2007 que sus glaciares desaparecerían en 2035. El fallo alimentó la hoguera del negacionismo del cambio climático. Sin embargo, ningún investigador serio duda de que este fenómeno esté sucediendo, ni siquiera los autores del nuevo trabajo.“La Tierra está perdiendo una cantidad de hielo increíble cada año y nuestros nuevos resultados servirán para aclarar el aumento del nivel del mar y la respuestas de los glaciares al cambio global”, explica John Wahr, investigador de la Universidad de Colorado en Boulder y coautor del estudio, publicado hoy en Nature.

El trabajo calcula que el mar ha subido cerca de 1,5 milímetros cada año debido al deshielo de glaciares y casquetes de todo el mundo entre 2003 y 2010. La subida es, por ejemplo, mayor que la calculada en 2007 en un gran estudio global que atribuía al deshielo una subida del nivel del mar de 1,1 milímetros al año entre 1996 y 2006, según explica Jonathan Bamber, investigador de la Universidad de Bristol, en un comentario publicado junto al trabajo de Wahr.

El problema de los cálculos anteriores es que se basaban en observaciones hechas a pie de glaciar. En el mejor de los casos, se tomaban medidas de unos cientos de lugares y se extrapolaban a todo el planeta, que contiene unos 200.000 glaciares. El nuevo estudio se ha realizado por satélite, gracias a los dos artefactos GRACE que, desarrollados por Alemania y EEUU, pueden medir cambios en el nivel del terreno en toda la Tierra desde el espacio. Los investigadores han medido con ellos los descensos del terreno en los casquetes polares y el resto de glaciares del mundo con más de 100 kilómetros cuadrados.El dato más sorprendente es que los hielos del Himalaya, el Karakórum y el resto de cordilleras asiáticas apenas han contribuido al aumento del nivel del mar, que se achaca en su mayoría a la Antártida y Groenlandia. Si se excluyen estas dos enormes reservas, el deshielo en le resto del mundo es de menos de la mitad de lo que indicaban estudios anteriores. Pero el cálculo global confirma o incluso empeora las estimaciones anteriores. Entre 2003 y 2010, las grandes masas heladas de la Tierra han perdido 4,3 billones de toneladas. Derretidas, podrían cubrir EEUU con medio metro de agua, señalan los autores del trabajo.

Fuente: Público

NASA mostró en detalle el polo norte de Plutón


El Nacional

  • La fotografía, que muestra los cañones helados del planeta enano, fue captada por la sonda espacial New Horizons
 La imagen fue captada a uno 33.900 kilómetros de distancia de Plutón | NASA


La imagen fue captada a uno 33.900 kilómetros de distancia de Plutón | NASA

La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) ha difundido una imagen que permite apreciar los cañones del polo norte de Plutón, el planeta enano que ha sido fotografíado por la sonda espacial de New Horizons.

La fotografía deja ver en detalle largos cañones de hielo que atraviesan verticalmente Lowell Regio, una zona llamada así en honor al estrónomo estadounidense Percival Lowell que contribuyó al descubrimiento de Plutón.

En la fotografía se indica con amarillo el cañón más grande, que mide 74 kilómetros de ancho y tiene un valle de poca profundidad que se muestra con azul. En color verde, se muestran otros cañones paralelos, que tienen 10 kilómetros de ancho.

Debido a su estado, los científicos creen que tiene una edad mucho mayor que la de los cañones de otras partes del planeta enano, que tienen contornos más nítidos.

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En color rosado se puede observar otro cañón más irregular en su extensión. A la derecha de la imagen, en rojo, se muestran hoyos que alcanzan los 70 kilómetros de diámetro y 4 de profundidad.

Según los expertos, estas fosas podrían ser lugares de derretimiento de hielo depositado debajo que hizo colapsar el suelo.

La imagen fue obtenida por la cámara multiespectral Ralph de New Horizons. Cuenta con una resolución de la imagen de aproximadamente 680 metros por cada píxel. El borde inferior de la imagen representa aproximadamente 1.200 kilómetros, detalla la NASA en su web oficial.

La fotografía se obtuvo a aproximadamente 33.900 kilómetros de Plutón, 45 minutos antes de la máxima aproximación entre el planeta y la sonda New Horizons el 14 de julio del 2015.

Viaje virtual al Círculo Polar Ártico


El Mundo

  • Landsat 8 ha tomado 52 fotografías que crean una panorámica de 6.800 kilómetros

Viaje por el Ártico con el Landsat 8. NASA

Si desea explorar una de las regiones más inaccesibles del planeta y conocer la geografía helada del Ártico sin soportar sus condiciones extremas, la NASA le ofrece ahora un viaje virtual para simular esta experiencia. Con el objetivo de difundir los secretos que alberga la zona que encierra el Círculo Polar Ártico, la agencia espacial estadounidense ha tomado 52 fotografías de alta resolución utilizando su satélite Landsat 8, creando una panorámica gigantesca que abarca 6.800 kilómetros, desde Suecia y Finlandia, cruzando el mar de Groenlandia y el norte de esta isla para llegar a América del Norte a través de Nunavut y los Territorios del Noroeste de Canadá y finalizar en la Columbia británica, la provincia más occidental de este país que disfruta de ser el que alberga más lagos del mundo, más de dos millones.

Las imágenes se tomaron durante el solsticio de verano, un momento en el que el Círculo Polar Ártico puede disfrutar del llamado ‘Sol de medianoche’. Las regiones habitadas del hemisferio norte, como Alaska, Canadá, Groenlandia, Noruega, Suecia, Finlandia, Rusia y el extremo norte de Islandia, viven un día perpétuo sin ocaso, al igual que lo hacen de la noche perpetua o ‘noche polar’ al acercarse el solsticio de invierno. Además, por ser una de las zonas más sensibles a los cambios de temperatura, posee un interés especial para estudiar el comportamiento del cambio climático.

http://www.gigapan.com/embeds/JteFQXb6ezA/Según explica la NASA, durante el solsticio de verano era habitual que muchos de estos territorios permanecieran congelados. Sin embargo, en la panorámica ya se están derritiendo. Esta descomposición del hielo inquieta el catedrático en Física Aplicada Antonio Ruiz de Elvira, experto en cambio climático. “En las fotos vemos hielo roto en el mar abierto, glaciares que se deslizan hacia el mar mucho más deprisa de lo que lo hacían hace 50 años, y las tierras de Canadá que en esas fechas ya están libres de hielo”, describe a este periódico.

Tres años a la deriva en el hielo

Ruiz de Elvira reconoce que es difícil analizar lo que está ocurriendo en el Ártico a través de una instantánea, pero se nutre de otros datos. “Una secuencia anual de fotos y las medidas constantes de la extensión del hielo del Ártico, así como del que hay en las tundras canadiense y siberiana, nos dicen que esta parte del planeta se está calentando muy deprisa“, asegura.

También se ciñe a los hechos, y al ver ese hielo roto a la deriva recuerda el barco del científico y explorador noruego Fridtjof Nansen, premio Nobel de la Paz. El buque Fram (‘Adelante’ en noruego) encalló en el centro del entonces helado mar siberiano en 1893, en una misión típica de un científico osado: llegar al Polo Norte arrastrado por la capa de hielo. Con ello Nansen quería demostrar la existencia de las corrientes árticas. El aventurero, al darse cuenta de que el Fram no llegaría a su destino, abandonó el barco tres años después junto a su compañero para intentar llegar al Polo esquiando. No lo consiguieron y sobrevivieron comiendo carne de morsa y oso polar hasta que la expedición británica Jackson-Harmsworth les rescató, según escribió el aventurero en su libro ‘Hacia el Polo. Relato de la expedición del Fram de 1893 a 1896’.

“Los tripulantes del Fram no vieron agua libre hasta que llegaron a Noruega. Hoy vemos mar abierto con pequeños icebergs. La causa y consecuencia: el cambio climático”

“En los tres años de deriva encallados en el hielo, los tripulantes no vieron agua libre hasta que volvieron a Noruega”, explica Ruiz de Elvira. “Sin embargo, en las fotografías del Landsat 8, hoy vemos el mar abierto con pequeños icebergs en el Océano Ártico”. La causa y consecuencia: “el cambio climático”. El físico afirma que el Ártico se ha calentado unos seis grados desde mediados del siglo XX. “Un Polo Norte cubierto de hielo refleja una considerable cantidad de radiación solar de nuevo hacia el espacio. Un Polo Norte sin hielo absorbe esa radiación y la conserva en el planeta aumentando el calentamiento global“, concluye.

La prueba del calentamiento global

Las regiones fotografiadas por la NASA tienen especial importancia porque sirven de muestra de lo que ocurre en todo el mundo. Según Ruiz de Elvira, lo que le ocurra al Ártico tendrá consecuencias en todo el planeta. “Si un día un metro cuadrado de la tundra canadiense se deshiela, ese metro cuadrado de suelo absorberá el calor que queda almacenado cuando se cubre de hielo en invierno, pues el hielo es un aislante término excelente. En el verano siguiente, ese metro cuadrado ha mantenido el calor y ha ayudado a que el hielo se funda unos días antes de lo que lo hacía 50 años atrás. De esta forma, la tundra recibe cada vez más calor y se deshiela cada vez más y más deprisa“, advierte.

El resto del globo puede verse afectado por este calentamiento, pues “el Polo Norte es el termostato que controla todo el clima de las regiones templadas del hemisferio norte de la Tierra: Europa, Norteamérica, China y Siberia”, cuenta el físico. Este control se ejerce a través del ‘chorro polar’. Así, un Polo más caliente implica que esta poderosa corriente de aire que circula a 11.000 metros de altura tendrá curvas más pronunciadas.

“Las intensas oscilaciones en la temperatura en España, donde pasamos de -5ºC a 10ºC en una semana, con sequías cada vez más largas y lluvias concentradas en periodos cortos, son consecuencia del calentamiento del Polo”

“Como muestra, un botón”, prosigue Ruiz de Elvira, “las intensas oscilaciones en la temperatura en España, donde pasamos de una semana a -5ºC a la siguiente a 10ºC, donde las sequías son cada vez más largas y las lluvias concentradas en periodos cortos son cada vez mas intensas, son consecuencia directa del calentamiento del Polo. Este calentamiento es ya irreversible, hagamos lo que hagamos. Hemos conseguido en 200 años cambiar el clima del planeta, algo que ocurría de forma natural en escalas de miles de años. Hemos multiplicado por 30 la velocidad del cambio, y por dos su intensidad, y seguimos esforzándonos, a base de buscar y quemar cada vez más combustibles fósiles, en que ese cambio climático sea radical y una vez conseguido, se mantenga 1.000 años”, advierte.

El físico compara el cambio climático con la actual crisis económica: “no guardamos ni un céntimo para cuando ocurriese, que sabíamos que iba a ocurrir porque la estábamos creando nosotros”, explica. “De la misma manera nos esforzamos cada día en conseguir una crisis climática de consecuencias 1.000 veces más dañinas que la crisis económica. La estupidez humana no tiene límite”, sentencia.

“No creo que pueda ver las mismas fotografías dentro de veinte años”, prosigue el físico, “la contaminación atmosférica que los madrileños aumentan constantemente con pasión me quitará de en medio antes de ello, pero tengo muchísima curiosidad por ver fotografías de la misma trayectoria del Landsat 8 o del 9 o del 10, dentro de 10 años. Para entonces ya a nadie le quedara duda de la tremenda realidad del cambio climático, como hoy a nadie le queda duda de que la vida ha cambiado de forma irreversible como consecuencia de la crisis económica que nosotros mismos hemos producido”.

¿Qué ocurriría si cayésemos por un túnel a través de la Tierra?


El Confidencial

  • depende de su orientación respecto al eje

Una dolina en Guatemala.

Partamos de la premisa de que en ciencia no hay, a priori, preguntas absurdas, sobre todo si se trata de aprender. Jordi Pereyra, estudiante ibicenco de ingeniería mecánica de 24 años, lo sabe bien. No tanto por su faceta de alumno, sino como por su papel como divulgador. Es el autor de Ciencia de Sofá, un blog en el que explica cuestiones científicas con lenguaje cotidiano y accesible para todos.

Pero no solo explica: también responde. Pereyra dedica muchos de sus posts a responder preguntas que le envían los lectores. “¿Cómo sentiríamos la presión si nos sumergiésemos en una piscina en lo alto del Everest?”; “¿es posible aprovechar la energía de los rayos?”; “si la Luna solo pasa una vez, ¿por qué hay dos mareas altas al día?”.

¿Y si me tiro por un agujero excavado a través de la Tierra?” Se trata obviamente de una cuestión irrealizable en la práctica: el centro de la Tierra está compuesto por magma a altísimas temperaturas y las dificultades técnicas para construir un túnel en esas condiciones serían insuperables. Pero por el afán de divulgar, Pereyra se arremanga y responde a la pregunta.

Si el túnel va de un polo a otro polo

Lo primero a tener en cuenta es el movimiento de rotación de nuestro planeta sobre su propio eje: no será lo mismo si el túnel va de un polo al otro que si une dos puntos del ecuador.

Pereyra comienza con el primer caso. “Al estar excavado de polo a polo, en este túnel la rotación de la Tierra no nos va a molestar”. Solo hay que saltar por el extremo del polo norte y empezar a caer y caer y caer… Al principio, como si estuviésemos en cualquier otro punto de la superficie terrestre, tenemos toda la masa del planeta bajo nosotros atrayéndonos hacia abajo por efecto de la gravedad y acelerando nuestra caída a un ritmo de 9,81 metros por segundo cada segundo.

A medida que caemos, la masa de la Tierra deja de estar toda debajo y pasa a estar a nuestro alrededor. Puesto que parte de ella tira de nosotros hacia arriba, la caída acelera cada vez más lentamente. “Ojo, esto no significa que nuestra caída se esté frenando, porque la mayor parte de la masa del planeta sigue estando bajo nuestros pies, sino que se acelera a un ritmo menor”, señala Pereyra.

Unos 20 minutos después de saltar al interior del túnel, alcanzaríamos el centro de la Tierra. Este sería un punto de inflexión, ya que ahí tendríamos la misma cantidad de masa rodeándonos en todas direcciones y tirando de nosotros con la misma fuerza. Si en ese momento pudiésemos pesarnos, la cifra resultante sería 0 kilos. A esa altura dejaríamos de acelerar, lo que significa que habríamos alcanzado la velocidad máxima de la caída, unos 7.900 metros por segundo.

Una velocidad que no mantendríamos durante mucho tiempo porque, una vez sobrepasado el centro, tendríamos más masa por encima de nosotros que por debajo, y por tanto la fuerza gravitatoria tiraría más de nosotros hacia arriba que hacia abajo, y la caída empezaría a desacelerar.

Depende de lo bien que te lo hayas pasado, podrías dejarte caer cuantas veces quieras y repetir el proceso infinitamente

Según nos vamos acercando al final y cada vez más masa está sobre nosotros, la caída es cada vez más lenta hasta que al llegar a la salida del túnel en el polo sur, ésta se detiene por completo. Aquí tendríamos dos opciones: sujetarnos con fuerza al borde e impulsarnos para poder salir, o quedarnos quietos y dejarnos caer de nuevo hacia abajo (lo que antes era arriba), y repetir el proceso. “Depende de lo bien que te lo hayas pasado, podrías dejarte caer cuantas veces quieras y repetir el proceso infinitamente”, explica Pereyra.

Si el túnel conecta dos puntos del ecuador

Esta es la manera bonita de hacerlo, dice, porque si el túnel es en horizontal, la cosa cambia. “Si saltas a través de este túnel vas a enfrentarte a la influencia de tu amigo el efecto Coriolis, pero la amistad probablemente durará poco”.

El efecto Coriolis es el efecto que se observa en un sistema en rotación cuando un cuerpo se encuentra en movimiento respecto a este sistema. Consiste en la existencia de una aceleración relativa del cuerpo en cuestión, siempre perpendicular al eje de rotación del sistema y a la velocidad del cuerpo. Vamos, que la rotación de la Tierra (en este caso, el sistema) tendrá un efecto sobre nosotros (en este caso, el cuerpo), modificando nuestra trayectoria, algo peligroso si tenemos en cuenta que estamos dentro de un túnel.

La Tierra rota sobre sí misma una vez al día. Puesto que la línea del ecuador mide 40.000 kilómetros, cualquier punto de esa línea se mueve a una velocidad de 1.667 km/h. Pero si empezamos a excavar en dirección al centro de la Tierra, a medida que avanzamos describimos una circunferencia menor en torno al eje de rotación. Puesto que tardaríamos lo mismo en hacerlo, un día, eso quiere decir que nos moveríamos más despacio.

Es decir, que nuestro túnel rotará [respecto al eje de la Tierra] a distinta velocidad según la altura a la que se encuentre la sección en la que nos fijemos, siendo máxima en las aperturas del túnel y nula en su punto medio

Cuanto más avanzamos, más lento iríamos, hasta llegar al centro, en el que la velocidad de rotación sería nula. “Es decir, que nuestro túnel rotará [respecto al eje de la Tierra] a distinta velocidad según la altura a la que se encuentre la sección en la que nos fijemos, siendo máxima en las aperturas del túnel y nula en su punto medio”.

Esto en la superficie no es problema, pero al saltar dentro sí lo es, y bastante gordo, porque las paredes que te rodean estarían moviéndose más despacio que tú. Y es que cuando un cuerpo se separa de otro que está en movimiento, conserva temporalmente su dirección.

De forma que al saltar al túnel en el ecuador no solo nos movemos en vertical hacia abajo, sino también llevamos esa aceleración horizontal a 1.667 km/h que llevábamos en la superficie sin ser conscientes de ello. La entrada del túnel se mueve a esa velocidad, pero a medida que caemos, la circunferencia en torno al eje es menor, y la velocidad es más lenta y, dependiendo de lo ancho que sea el túnel, antes o después nos estrellaremos contra sus paredes.

Seguramente no pasaría mucho tiempo antes del golpe. La superficie del planeta está a 6.137 kilómetros del eje de rotación y se mueve a 1.667 km/h. A 10 kilómetros bajo la superficie, la velocidad de rotación es de 1.604 km/h, es decir, 64 km/h más lenta que en la superficie. “Teniendo esto en cuenta, atravesaríamos los pocos metros de ancho que tendría el agujero mucho antes de alcanzar una profundidad de 10 kilómetros.”

Al golpear la pared por primera vez, continúa Pereyra, nuestra velocidad se reducirá, igualándose a la que lleve el túnel en esa profundidad. Durante unos cuantos metros llevaríamos la misma velocidad que las paredes, pero al poco tiempo volveríamos a chocar. “En realidad, una vez nos damos contra la pared, seguiremos cayendo prácticamente rozándola a menos de pegásemos un empujón para separarnos de ella”.

Esto es otro factor clave que diferencia éste del caso anterior. Al llegar al centro de la Tierra, donde su masa está repartida a nuestro alrededor de forma uniforme y tira de nosotros con la misma fuerza en todas direcciones, no llevaríamos velocidad suficiente y quedaríamos prácticamente parados. Estaríamos atrapados en el centro de la Tierra.

Escepticismo y conocimiento contra la credulidad

Pereyra ha comentado a Teknautas que lleva ya 52 de estas particulares clases de ciencias (entre sus preferidas, cuántas anguilas eléctricas harían falta para iluminar una ciudad y por qué el mar no es cada vez más salado), en las que se implica porque quiere devolver a la gente su fe en el conocimiento. “La gente parece estar perdiendo la confianza en la ciencia, y por otro lado, la educación científica que recibimos en nuestra infancia tampoco brilla por su capacidad de marcarnos y acompañarnos durante toda la vida”.

Pretendo dar a la gente las herramientas necesarias para que tengan información con la que contrastar las ideas de todos estos estafadores y decidir si les convence la patraña de turno que les están presentando

Esto ha hecho, dice, que proliferen una legión de fraudes y cantamañanas dispuestos a aprovecharse de la situación para sacarle el dinero a la población más vulnerable a sus patrañas. “Me refiero a vendedores de productos milagro, astrólogos o autores de documentales catastrofistas o de conspiraciones absurdas, muchas veces creadas por gente que hace referencia constantemente a la física cuántica sin saber realmente qué está diciendo pero a los que no les importa mientras puedan venderte unos cuantos DVDs”.

Así que, frente a la credulidad y la ignorancia, este veinteañero quiere poner conocimiento y escepticismo: “Pretendo dar a la gente las herramientas necesarias para que tengan información con la que contrastar las ideas de todos estos estafadores y decidir si les convence la patraña de turno que les están presentando”.

El primer ‘mapa’ del deshielo en Groenlandia


El Mundo

Imagen aérea desde el vuelo hacia Qaanaaq (Groenlandia). | A. Mahoney

La fusión de las capas de hielo polar es el mayor contribuyente al aumento del nivel del mar a escala global. La amenaza que esto supone para muchas poblaciones costeras y países enteros situados en archipiélagos del océano Pacífico ha convertido esta consecuencia del cambio climático en uno de los principales objetos de estudio de las ciencias climáticas. Una de las últimas formas de estudiar la cantidad de hielo que pierde cada año el casquete de hielo que cubre Groenladia ha sido analizando, mediante datos tomados por satélite, cómo afecta el derretimiento de hielo a la gravedad terrestre.

En la última década se han realizado un buen número de investigaciones en esa línea y, aunque los resultados varían dentro de unos límites razonables, ninguno de ellos ha logrado establecer un patrón geográfico de las zonas que más hielo pierden cada año. Un estudio publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) acaba de publicar la primera estimación de la masa de hielo que pierde cada año Groenlandia con un patrón geográfico que indica cómo las zonas de mayor derretimiento van cambiendo de un año a otro.

Imagen tomada por la web cam del Polo Norte en julio de 2010. | NOAA

Imagen tomada por la web cam del Polo Norte en julio de 2010. | NOAA

Entre abril de 2002 y agosto de 2011, Groenlandia perdió casi 200.000 millones de toneladas de masa cada año a causa del calentamiento inducido por fusión capa de hielo polar, según la investigación. Para averiguarlo, los científicos del Departamento de Geociencias de la Universidad de Princeton (EEUU) Christopher Harig y Frederik Simons usaron datos del experimento climático espacial (GRACE), en el que dos satélites vuelan en formación para obtener mediciones de la gravedad de la Tierra.

“Aunque la masa total de hielo perdido cada año tiende a ser lineal, las costas sureste y noroeste concentran áreas activas cambiantes de temporada a temporada donde la pérdida de hielo es mayor“, explican Harig y Simons en el artículo. “En cambio, la masa de hielo de la zona central de Groenlandia ha crecido de forma continuada durante la última década”.

Mapa del efecto Albedo, | NSIDC

Pero el estudio no se basa en observaciones al uso, como sucede en la gran mayoría de los trabajos realizados con datos de satélite. Los autores utilizaron esos datos del experimento GRACE para realizar funciones matemáticas sensibles a Groenlandia, lo que les permitió estimar la pérdida de la masa de hielo del país en el espacio y el tiempo.

Durante 2003 y 2004, según los autores, la pérdida de masa se concentró a lo largo de toda la costa oriental de Groenlandia. Sin embargo, durante los siguientes dos años, la pérdida de masa disminuyó en el noreste, pero aumentó en el sureste. Después, desde 2007 a 2010, la pérdida de masa comenzó a aumentar a lo largo de la costa noroeste.

La masa en el centro de Groenlandia, sin embargo, aumentó constantemente durante la década. Según el artículo, los resultados confirman los datos previamente documentados sobre las grandes zonas de derretimiento del hielo de Groenlandia: las costas sureste y noroeste.

Dado que los autores extrajeron la información sobre la pérdida de hielo únicamente de mediciones de la gravedad, en el futuro el método podría desempeñar un papel importante en el estudio de los datos de gravedad de la Tierra, de la Luna y de los sistemas planetarios, según concluyen los autores.

Un radar de la NASA halla depósitos de agua en el polo norte de la Luna


EFE – El Mundo

  • Se trata de más de 40 cráteres de entre 2 y 15 kilómetros de diámetro
  • Hay al menos 600 millones de toneladas métricas de agua congelada

Un radar de la NASA instalado en el satélite Chandrayaan-1 de la India detectó depósitos de hielo cerca del polo norte de la Luna, según ha informado la agencia espacial estadounidense

Se trata de más de 40 cráteres de entre dos y 15 kilómetros de diámetro, en los que se ha comprobado la existencia de agua congelada.

Aunque la cantidad total del hielo depende de su grosor, se calcula que hay al menos 600 millones de toneladas métricas de agua congelada, añadió.

“El cuadro que surge de las múltiples mediciones y datos de los instrumentos de las misiones lunares indica que en la Luna se está dando la creación de agua, su desplazamiento, depósito y retención”, explicó Paul Spudis, encargado del radar Mini-Sar de la NASA instalado en el satélite indio.

“Estos nuevos descubrimientos demuestran que la Luna es un lugar más interesante…que lo que se había creído hasta ahora”, manifestó.

Durante el año pasado, el radar observó cráteres del lado oculto de la Luna y después de analizarse sus datosm “nuestro equipo científico determinó sólidos indicios sobre la existencia de agua”, indicó Jason Crusan, del directorio de misiones espaciales de la NASA.

El mar subió más de lo que se pensaba tras el último deshielo en el Ártico


EFE – ADN

La fusión de esta gran masa de hielo hace 7.600 años hizo que el nivel del mar aumentara hasta 1,3 centímetros por año

actualidad080901.jpgDespués de recabar datos sobre los procesos de deshielo más recientes en el Polo Norte, hace 9.000 y 7.600 años, los científicos temen que el crecimiento del nivel del mar como consecuencia del cambio climático sea mayor del estimado.

En un artículo publicado en la revista británica Nature Geoscience, investigadores de la Universidad de Wisconsin (EEUU) explican las causas y consecuencias de la rápida fusión de las enormes capas de hielo de Laurentide, una región helada situada en el actual Canadá y el norte de Estados Unidos.

La causa de este rápido deshielo, que se produjo en dos periodos al principio del Holoceno -actual época del cuaternario, que empezó hace más de 11.700 años-, fue el incremento de las temperaturas de verano y de la radiación solar.

Proceso más rápido de lo esperado

La fusión de esta gran masa de hielo en dos periodos separados por 1.400 años, hizo que el nivel del mar aumentara 0,7 y 1,3 centímetros por año en uno y otro proceso.

El equipo investigador liderado por Anders Carlson llegó a estas conclusiones tras hacer una reconstrucción de estos deshielos a partir de evidencias marinas y terrestres.

La radiación solar que llegaba a la superficie terrestre era dos veces más intensa en aquella época que la que, según los científicos, causará el efecto invernadero en el año 2100.

Sin embargo, advierten de que el aumento de la temperatura que se produjo entonces es similar a la registrada en Groenlandia en las últimas décadas. Por ello, consideran que el aumento del nivel del mar podría ser mucho mayor de lo pronosticado hasta ahora.

El mapa de las disputas sobre el Ártico


EFE – El Pais

  • Científicos británicos delimitan en un mapa las zonas de disputa en el Ártico

  •  La Universidad de Durham ha delimitado las zonas de influencia sobre el Ártico de los países limítrofes

actualidad080806art.jpgCientíficos británicos han dibujado el primer mapa detallado del Ártico que muestra las zonas polares que podrían ser objeto de disputas territoriales, según publica hoy la edición online de la BBC. El equipo de la Universidad de Durham ha elaborado los croquis basándose en el diseño en reclamos de propiedad históricos y actuales. El mapa ofrecería la descripción más precisa hasta la fecha de la manera en que la región del Ártico quedaría dividida en el futuro.

El año pasado científicos rusos causaron conmoción cuando plantaron la bandera nacional en el Polo Norte por debajo del lecho oceánico. El hecho se interpretó como una medida simbólica reivindicando el reclamo de ese país de grandes extensiones de la región polar. Sin embargo, hay varias naciones que también reclaman sus derechos incluyendo Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca.

Los investigadores británicos esperan que el mapa informe a los líderes para evitar disputas. “El propósito principal es informar de las discusiones y los debates porque, francamente, ha habido mucha basura sobre quién puede reclamar soberanía sobre qué”, ha explicado Martin Pratt, director de la Unidad de Investigación de Fronteras Internacionales de la universidad.

“Para ser sincero, la mayoría de los otros mapas que he visto en los medios son muy sencillos”, ha añadido. A través de un programa de computación, los científicos han trazado las fronteras de los países involucrados para incluir todos los reclamos conocidos. “Todos las naciones costeras tienen derechos sobre los recursos hasta 200 millas náuticas desde sus costas”, ha expresado Pratt. “Así que usamos un software geográfico especializado para ajustar esos derechos con precisión”.

Por qué se delimita

También tomaron en cuenta el hecho de que algunos países tienen el derecho a ampliar ese reclamo hasta 350 millas náuticas por la extensión de sus masas territoriales. Pratt ha manifestado además que varios factores han impulsado el tema de la definición de las fronteras del Ártico. “La seguridad energética es un interés impulsor, como lo es el hecho que el hielo ártico se está derritiendo más durante el verano. Esto permite mayor exploración del lecho oceánico”. Además, datos publicados por la Evaluación Geológica de Estados Unidos el mes pasado revelaron que la región polar tiene unos 90.000 millones de barriles de petróleo sin explotar.

Pratt ha añadido que las naciones que rodean el Ártico tienen tiempo limitado para declarar sus derechos territoriales según lo establecido por la ONU, de lo contrario la zona revertiría a una administración internacional para el beneficio de toda la humanidad.

El hielo del Polo Norte podría desaparecer en 2020 si continúa el ritmo actual de deshielo


Miercoles 03/10/07 23:15 Cadena Ser

El Ártico alcanzó temperaturas récord de hasta 22º el pasado verano  

actualidad-071003_3.jpgSólo quedan 4,13 millones de kilómetros cuadrados de hielo permanente en el Ártico. Este es el nuevo mínimo histórico de la superfie del Polo Norte y se registró el pasado 16 de septiembre, según el último informe del Centro de la Nieve y el Hielo de Estados Unidos. Los científicos han constatado durante el pasado verano la temperatura más alta en esta región, 22 grados, y a este ritmo, podría desaparecer en el 2020, es decir, en apenas doce años.

Según los cálculos de los científicos, este verano se ha fundido tanto cantidad de hielo en el Ártico como en los últimos 15 años juntos. Y lo más preocupante: si se mantiene este ritmo tan alto, el Polo Norte puede desaparecer por completo en el año 2020, es decir, 20 años antes del cálculo realizado el año pasado, como ha adelantado a la Cadena SER Carlos Duarte, investigador del CSIC y jefe científico de la primera expedición española al Ártico.

“El año pasado se revisaron [las previsiones de deshielo total del Ártico] al año 2040, y si extrapoláramos la tendencia que estamos viendo en el 2007, posiblemente el Ártico pudiera quedar desprovisto de hielo en 2020”, según este experto, uno de los más prestigiosos en el mundo. Además, Duarte advierte que el deshielo hace que cada año sea más probable una mayor reducción y que se alcancen mínimos históricos.

Duarte, que acaba de regresar de una expedición científica en la zona, presenta una estampa del Ártico poco idílica. “Tiene una extensión de hielo que no se había visto en los últimos cientos de miles de años por su escasez. Es un Ártico que en vez de blanco, es cada vez más azul, que permite usos de extracción de riquezas pesqueras y recursos de gas y petróleo”.

Temperaturas récord de 22 grados

Y es que algunas zonas del Ártico registraron este verano temperaturas sin precedentes de 20º, 15 grados por encima de la temperatura media de 5º. Este aumento de la temperatura fue acompañado en septiembre de un dramático descenso de la capa de hielo, la más importante que se recuerda. Así lo revela un informe de un grupo de científicos de la Universidad de Queen de Ontario, cuyos termómetros registraron esos 22 grados durante una expedición en julio.

Los científicos están alarmados por el brusco cambio de la temperatura en el Ártico, que está registrando temperaturas de 15º, ya de por sí llamativas cuando no deberían de superar los 5 grados de media. El grupo de expertos canadiense no fue el único en constatar el verano extraordinariamente caluroso en la zona. Científicos alemanes del instituto Alfred Wegener, quienes observaron que algunas zonas que debido a la evolución del cambio deberían estar cubiertas por una capa de dos metros de hielo, aunque media aproximadamente la mitad, según afirman estos científicos en una información recogida en el diario The Independent .