La NASA encuentra 461 candidatos a planetas fuera del Sistema Solar


El Pais

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Ilustración de los candidatos a planeta de la NASA. / NASA

La misión Kepler de la NASA ha anunciado hoy el descubrimiento de 461 candidatos a planetas nuevos. Según la agencia espacial estadounidense, cuatro de ellos tendrían una dimensión algo inferior a dos veces el tamaño de la Tierra y podrían orbitar en la “zona habitable” de sus planetas, aquella donde el agua líquida podría existir en la superficie de un planeta.

Estos datos se han obtenido a través del satélite Kepler desde mayo de 2009 hasta marzo de 2011, según ha informado la NASA. Los resultados muestran un aumento constante en el número de candidatos a planetas de pequeño tamaño y en el número de estrellas con más de un planeta que orbita a su alrededor.

Los expertos tienen opiniones dispares sobre el descubrimiento. El exdirector de programas de la NASA en España, Luis Ruiz de Gopegui, resta importancia al hallazgo. Según la opinión de este experto, desde hace 30 años los científicos están buscando planetas con el objetivo, asegura, de alzarse con el premio Nobel. “Cada 15 días aparece uno nuevo. Se ha convertido en una moda”, afirma Ruiz de Gopegui. “Si hay vida, no vamos a ir hasta allí ni vamos a mandar ningún mensaje”, se lamenta.

Sin embargo, para Valeriano Claros se trata de un importante avance. El antiguo responsable de la estación de seguimiento de satélites de Villafranca de Castillo, en Madrid, cree que la novedad de este nuevo hallazgo está en el sistema utilizado, que permite estudiar la composición del posible planeta: por un lado, una suerte de fotómetro que mide la luminosidad del disco solar y, por otro, un espectógrafo que detecta una absorción de la radiación de la estrella. O más concretamente, si en ese planeta hay o no atmósfera, como sucede en Marte.

A principios de 2012, 33 candidatos habían sido confirmados

El director de la misión Kepler, Christopher Burke, señala que el telescopio de la NASA ha incrementado un 20% sus hallazgos, que suman ya un total de 2.740 planetas potenciales y 2.036 estrellas desde el inicio de la misión. Burke apunta además que los cuerpos con el mismo tamaño de la Tierra son los más numerosos entre estos hallazgos, así como las supertierras —más del doble de su tamaño—.

También se ha constatado que el 43% de los candidatos a planetas de Kepler tienen vecinos. Para identificarlos, el telescopio espacial mide el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas cuando los supuestos planetas pasan por delante. Se conoce como la técnica del tránsito, explica la NASA, aunque para determinar que existe un planeta orbitando la estrella se necesitan, por lo menos, tres tránsitos verificados.

De momento, la agencia espacial seguirá realizando observaciones para verificar que, efectivamente, se trata de nuevos planetas. A principios de 2012, 33 candidatos habían sido confirmados. Hoy hay 105.

La Vía Láctea alberga 17.000 millones de planetas similares a la Tierra


El Mundo

Representación artística de los nuevos planetas descubiertos por Kepler. | NASA

Representación artística de los nuevos planetas descubiertos por Kepler. | NASA

La Vía Láctea alberga aproximadamente 17.000 millones de planetas de tamaño similar a la Tierra, según una nueva estimación de la NASA. Los últimos datos recopilados por la misión Kepler de la agencia espacial estadounidense, dedicada a la ‘caza’ de nuevos mundos fuera del Sistema Solar, sugieren que una de cada seis estrellas en nuestra galaxia podría alojar un planeta de tipo terrestre orbitando a su alrededor.

El trabajo de la misión Kepler, creado en 2009, consiste en localizar alrededor de las estrellas de la Vía Láctea planetas extrasolares con características similares al nuestro en “zonas habitables”, es decir, con temperaturas ni muy frías ni muy calientes y con agua en su superficie.

El hecho de que existan 17.000 millones de planetas de tamaño similar a la Tierra en nuestra galaxia no implica que todos ellos sean habitables, pero aumenta la probabilidad de que en el futuro puedan descubrirse mundos con capacidad para albergar vida.

De hecho, en la vigésimo segunda reunión de la Asociación Americana de Astronomía, que se celebra esta semana en California, la NASA ha anunciado el descubrimiento de 461 candidatos a planetas, cuatro de los cuales podrían orbitar a su estrella en la “zona habitable”, donde el agua líquida podría existir en su superficie.

Según ha informado la agencia espacial estadounidense, estos datos se han obtenido basándose en las observaciones realizadas desde mayo de 2009 hasta marzo de 2011. Los expertos han indicado que los resultados muestran un aumento constante en el número de candidatos a planetas de menor tamaño, “debido a la mejora de la tecnología”, y en el número de estrellas con más de un planeta orbitando a su alrededor.

En este sentido, el director de la misión Kepler, Christopher Burke, ha señalado que el telescopio de la NASA ha incrementado en un 20% sus hallazgos, sumando un total de 2.740 planetas potenciales y 2.036 estrellas, desde que se iniciara la misión.

Burke ha apuntado que los incrementos más llamativos se observan en el número de cuerpos hallados con el mismo tamaño de la Tierra, así como de Super-Tierras (más del doble de su tamaño) que crecieron en un 43 y 21% respectivamente. Del mismo modo, se ha observado que el 43% de los candidatos a planetas de Kepler tienen “vecinos”.

“Es especialmente interesante el hallazgo de cuatro nuevos planetas de menos del doble del tamaño de la Tierra, que se encuentran en la zona potencialmente habitable, donde podría tener agua líquida para mantener vida“, ha explicado Burke.

El telescopio espacial Kepler identifica planetas candidatos midiendo el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas cuando los supuestos planetas que pasar por delante. Se conoce como la técnica del “tránsito”. Para determinar que existe un planeta orbitando la estrella se necesita, por lo menos, tres tránsitos verificados.

Descubren el primer sistema de 2 planetas que orbita alrededor de 2 soles


La Razón

  • Científicos de la Universidad Estatal de San Diego (EEUU) anunciaron hoy en Pekín el descubrimiento por la misión espacial Kepler del primer sistema circumbinario y multiplanetario, en el que más de un planeta orbita alrededor de dos soles.

El descubrimiento, hecho público en la XXVIII Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (UAI) en la capital china, “muestra que sistemas planetarios pueden formarse y sobrevivir incluso en el caótico medio alrededor de una estrella binaria”, según los científicos de la universidad californiana, liderados por el astrónomo Jerome Orosz.

Las dos estrellas del nuevo sistema, bautizado como “Kepler-47” y situado a 5.000 años luz en la constelación del Cisne, orbitan una alrededor de la otra cada 7 días y medio; una de ellas es similar en tamaño al Sol, mientras que la otra tiene un volumen tres veces menor y es 175 veces más débil.

En cuanto a los dos planetas, el que orbita más cerca de las dos estrellas -algo que lleva a cabo cada 49 días- es tres veces mayor en diámetro que la Tierra, lo que lo convierte en el más pequeño de los que se conocen orbitando en un sistema circumbinario.

El segundo planeta es ligeramente mayor a Urano y tarda en orbitar los dos “soles” de Kepler-47 303 días, por lo que se le considera en una “zona habitable”, es decir, que tiene unas condiciones similares a la Tierra y por tanto podría tener agua en su superficie (el primer paso para la posible existencia de vida).

“Aunque el (segundo) planeta es probablemente un ‘gigante de gas’ y por tanto no adecuado para la vida, su descubrimiento muestra que los planetas circumbinarios (aquellos que giran alrededor de dos estrellas) pueden existir, y existen, en zonas habitables”, señaló la universidad autora del descubrimiento, que también se publicó hoy en la revista científica “Science”.

Hasta ahora se habían hallado cuatro sistemas de planetas girando alrededor de dos estrellas (los Kepler-16, 34, 35 y 38), pero éste es el primero con más de un planeta.
Aunque más difíciles de descubrir que los más comunes sistemas de una sola estrella, “la rica dinámica y los fuertes cambios climáticos (en ellos) hacen que su hallazgo valga la pena”, señaló la universidad en el comunicado.

“Hemos aprendido que los planetas circumbinarios pueden ser como los de nuestro Sistema Solar, pero con dos soles”, comentó al anunciarse el hallazgo Joshua Carter, coautor del estudio y experto del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics.

Los asistentes a la Asamblea General de la UAI, que se celebra por primera vez en China tras 90 años de historia de esta convención, valoraron muy positivamente los avances en la búsqueda de planetas fuera de nuestro Sistema Solar como primer paso para, a largo plazo, hallar otros lugares aptos para la vida.

“Se quiere buscar planetas cada vez más parecidos a la Tierra”, señaló a Efe el astrofísico David Montes, de la Universidad Complutense de Madrid y asistente a la asamblea, quien explicó que los avances actuales “permiten buscar planetas cada vez más pequeños” (los primeros que se detectaron eran del tamaño de Júpiter, menos aptos para la vida).

Montes recordó que aparte del observatorio espacial Kepler, lanzado por la NASA estadounidense, en el futuro puede apoyar esta búsqueda de “Tierras” en otros mundos el proyecto Cármenes, un espectrógrafo infrarrojo que funcionará en el observatorio astronómico hispano-alemán de Calar Alto (Almería).

El coordinador de proyectos del Instituto de Astrofísica de Canarias, Valentín Martínez Pillet, señaló que estos descubrimientos de otros planetas en otras estrellas, junto al estudio del propio Sistema Solar, van por buen camino, y predijo que el hallazgo de vida en otros planetas podría llegar a mediados de siglo.

“Se hará con alguna misión que se lanzará no antes de 2030 o 2040. En ese periodo de 10 años es posible que la NASA, la Agencia Espacial Europea o ambas combinadas lancen una misión que permita encontrar moléculas orgánicas en la atmósfera de otros planetas”, destacó a Efe el experto.

El enigma de las estrellas monstruosas


ABC.es

Científicos creen haber encontrado la explicación a cómo se formaron los cuatro soles más descomunales jamás descubiertos, uno de ellos 300 veces la masa del Astro rey

El enigma de las estrellas monstruosas

Descomunales, atroces. Cualquier adjetivo se queda corto ante las dimensiones de cuatro estrellas «monstruosas» descubiertas por un equipo científico en 2010. Una de ellas, la más pesada (conocida como R136a1), es más de 300 veces más masiva que nuestro Sol y diez millones de veces más luminosa. Si reinara en nuestro Sistema solar, el año se reduciría a tres semanas y la vida en la Tierra sería imposible. Estos exóticos soles están ubicados en el cúmulo estelar gigante R136, en la cercana galaxia de la Gran Nube de Magallanes, a 165.000 años luz de distancia. Nada parecido ha sido visto en ningún otro lugar, lo que lleva a los científicos a preguntarse qué las hace tan especiales. ¿Por qué son tan desmesuradamente grandes? Un grupo de astrónomos de la Universidad de Bonn cree tener una explicación, que ha publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Resulta que sus enormes dimensiones se deben a unos brutales choques cósmicos.

La Gran Nube de Magallanes es el tercer satélite más cercano a la Vía Láctea y contiene alrededor de 10.000 millones de estrellas. Tiene muchas regiones de formación estelar, pero la más activa es, con diferencia, la Nebulosa de la Tarántula, de un diámetro de 1.000 años luz, donde fueron encontradas las cuatro estrellas supermasivas. Su cuna es un joven cúmulo de estrellas denominado R136, una brillantísima guardería estelar.

Las cuatro estrellas monstruo rompieron las reglas que se daban por válidas hasta entonces sobre formación estelar. Se creía que ninguna estrella podía tener una masa superior a las 150 masas solares. Sin embargo, las cuatro estrellas ultramasivas recién descubiertas son una excepción a este límite. ¿Significa eso que el nacimiento de las estrellas en esa región está sucediendo de una manera muy diferente al de otros lugares del Universo? Si así fuera, pondría en entredicho el carácter universal del proceso de formación de estrellas, una premisa fundamental de la astronomía moderna.

Choques estelares

El grupo de Bonn simuló por ordenador el cúmulo con más de 170.000 estrellas estrechamente unidas. Al principio, las estrellas eran de una masa normal y se distribuyeron de la forma esperada. Para calcular cómo este sistema relativamente básico cambiaba a través del tiempo, el modelo tenía que resolver 510.000 ecuaciones muchas veces. La simulación se complica por el efecto de las reacciones nucleares y la energía liberada por cada estrella que se produce cuando dos estrellas chocan, un evento frecuente en un entorno tan apretado.

«Una vez que estos cálculos se hicieron, quedó claro que las estrellas ultramasivas no son un misterio», dice Sambaran Banerjee, autor principal de la investigación. Las estrellas empezaron a aparecer muy temprano en la vida de la agrupación. Con tantas estrellas masivas en pares binarios apretados, muy juntos, son frecuentes los encuentros al azar, y algunos resultan en colisiones de estrellas, en las que dos se funden en objetos más pesados. El resultado son las estrellas ultramasivas.

«Imaginemos dos estrellas muy voluminosas que orbitan muy cerca entre sí pero que son separadas por la atracción gravitatoria de las estrellas vecinas. Si su órbita circular inicial se estira lo suficiente, entonces las estrellas chocan entre sí a medida que pasan, lo que provoca una sola estrella ultramasiva», explica Sambaran. Esta teoría supone un alivio para los científicos, ya que cumple con las reglas de formación de estrellas hasta ahora conocidas.

Contactaremos con extraterrestres en dos décadas


ABC.es

  • Decenas de especialistas han analizado en California las posibilidades de encontrar, en un futuro próximo, vida fuera de la Tierra
Contactaremos con extraterrestres en dos décadas

Tenemos mejores condiciones que nunca para detectar vida fuera de la Tierra. Y también para captar señales de una posible inteligencia extraterrestre, algo que probablemente sucederá a lo largo de laspróximas dos décadas. Estas son algunas de las conclusiones de la conferencia SETICon 2, celebrada en Santa Clara, California, durante el pasado fin de semana.

Durante dos días, decenas de especialistas se han reunido en Santa Clara para compartir ideas y analizar las posibilidades de encontrar, en un futuro próximo, vida fuera de la Tierra. Algo que, según la opinión general de los participantes, podría estar a punto de suceder.

La conferencia SETICon 2 se centró en esta ocasión en los recientes hallazgos del telescopio espacial Kepler, de la NASA, dedicado en exclusiva a buscar planetas parecidos al nuestro y que lleva desde 2009 “peinando” sistemáticamente miles de estrellas a nuestro alrededor y queha descubierto ya 2.300 exoplanetas (muchos de ellos a la espera aún de confirmación) en los que no se descarta la posibilidad de que haya surgido alguna forma de vida.

Tal y como dijeron muchos de los oradores, la misión Kepler ha permitido a los “cazaplanetas” encontrar mundos situados lejos de sus estrellas, y no pegados a ellas como sucede con la mayor parte de los descubrimientos anteriores. Y lo que es más, los nuevos telescopios son capaces, también, de encontrar planetas pequeños, del tamaño del nuestro y de composición similar, lo que aumenta las posibilidades de que por lo menos algunos de ellos sean aptos para la vida tal y como nosotros la conocemos.

«¿Solo la Tierra? ¡Qué atrevido!»

Algunos de los participantes fueron incluso más allá y aseguraron queconfían en que se produzca el primer contacto con seres inteligentes en el plazo de dos décadas. Kepler, dicen los defensores de esta idea, está permitiendo analizar un gran número de planetas en los que ya se dan algunas de las condiciones necesarias para la vida. A partir de ahí, los equipos de SETI podrán enfocar sus sofisticados equipos de escucha en objetivos mucho más concretos y probables.

“Hay unos 500.000 millones de planetas ahí fuera -dijo Seth Shostak, un astrónomo del proyecto SETI- y pensamos que hay otros 100.000 millones de galaxias. Pensar que la Tierra es el único lugar donde ha sucedido algo interesante es un punto de vista, como mínimo, atrevido”.

España probará en la Antártida métodos para detectar vida en otros planetas


La Razon

El Centro de Astrobiología (CAB) llevará dos proyectos de investigación a la base antártida “Gabriel de Castilla”, en Isla Decepción, para poner a prueba métodos e instrumentación que en un futuro podrían servir para la detección de vestigios de vida microbiana en exploraciones planetarias.

Además de este proyecto de detección de biomoléculas, los investigadores del CAB, que partirán el 25 de enero, estudiarán el impacto del cambio climático en algunos microorganismos.

En una nota de prensa, este centro recuerda que es conocida la fortaleza de los microorganismos para proliferar en ambientes considerados extremos, como aguas a altas temperaturas o aguas muy saladas con temperaturas inferiores a diez grados bajo cero.

Esto ha hecho pensar en la posibilidad de encontrar formas de vida similares en otros cuerpos planetarios del Sistema Solar, como Marte, la Luna o Júpiter, en los que pueden darse condiciones semejantes.

Según el CAB, el estudio geomicrobiológico de los ambientes extremos terrestres es un requisito para evaluar la posibilidad de vida actual o ya extinta en ambientes análogos de otros planetas.

Estos estudios ayudan, además, a desarrollar métodos e instrumentos para la detección de restos de vida.  La isla Decepción, en la Antártida, es volcánica, con una historia de erupciones reciente y ofrece diferentes escenarios extremos para la proliferación de la vida.

Por eso, el Centro de Astrobiología envía a dos equipos de investigación para, además de investigar sobre detección de restos de vida microbiana en exploración planetaria, estudiar el impacto del cambio climático sobre los patrones microbianos y cómo la alteración de estos afecta a su vez al clima y a su propia evolución.

En el proyecto para la detección de restos de vida microbiana se probará el instrumento SOLID3, desarrollado por el CAB y que detecta microorganismos y moléculas biológicas mediante un biosensor (según el CAB, actualmente se trabaja con la NASA para proponer que SOLID forme parte de una misión a Marte).

En esta campaña, que durará unos 20 días, se va a explorar un ambiente geotérmico de la isla donde la temperatura oscila entre los cero y los cien grados centígrados en pocos centímetros de profundidad, y se tomarán muestras superficiales y del subsuelo, entre otros. Con el otro programa, el CAB llevará a cabo diferentes muestreos en zonas de glaciares de Isla Decepción.

Así, se tomarán muestras de hielo con el objetivo de evaluar y caracterizar el impacto del cambio climático a través del seguimiento de las especies microbianas y con el de estudiar y profundizar en los mecanismos de adaptación y evolución de los microorganismos en estos ambientes polares.

Los análisis posteriores se centrarán en el estudio de la biodiversidad y de los complejos moleculares formados por proteínas de choque térmico (encargadas de amortiguar y reparar los efectos perjudiciales que provocan sobre las células situaciones de estrés térmico).

El grupo de investigadores que se trasladará a la Antártida posee datos realizados en estudios previos sobre diversos glaciares europeos donde se ha observado una correlación entre la disminución en la biodiversidad microbiana y la regresión del hielo glacial.

La NASA halla dos planetas del tamaño de la Tierra fuera del Sistema Solar


El Mundo

  • Los planetas han sido bautizados como Kepler-20e y Kepler-20f
  • Están demasiado cerca de su estrella para albergar vida y agua líquida
  • La NASA cree que son planetas rocosos y extremadamente calientes

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Recreación artística del planeta Kepler-20e. | NASA.

Los astrónomos de la misión Kepler en la NASA anunciaron este martes que han detectado dos planetas, del tamaño de la Tierra, que orbitan una estrella distante, y lo calificaron como “un hito en la búsqueda de mundos extraterrestres”.

 

“Después de casi tres años el observatorio orbital Kepler ha confirmado la existencia de planetas que orbitan estrellas”, dijo en una teleconferencia Nick Gautier, del Laboratorio de Propulsión de la NASA en Pasadena, California.

Se trata de los planetas Kepler-20e y Kepler-20f. Ambos están demasiado cerca de su estrella, fuera de la zona habitable, por lo que no puede existir allí el agua líquida, pero sí son los dos más pequeños localizados por el telescopio espacial hasta ahora. Son mundos extremadamente calientes; tanto que en su superficie se derretiría el vidrio.

Los dos nuevos astros son, probablemente, rocosos, de manera que sus masas deben de ser entre 2,7 menos y 3 veces más que la masa de la Tierra. El Kepler-20e es algo más pequeño que Venus, y su radio mide 0,87 veces el de la Tierra, con una órbita de sólo 6,1 días; y el Kepler-20f es algo mayor que nuestro planeta y su órbita en torno a la estrella es de 19,6 días.

Sistema ‘sorprendente’

Los responsables de la misión, destacan que “la meta fundamental de la misión de Kepler es encontrar los planetas Tierra en zona habitable”, como destacaba la astrofísica Francois Fressin, de Cambridge, que ha publicado el trabajo en ‘Nature’. “Es el primer hallazgo de exoplanetas que demuestra que hay planetas del tamaño de la Tierra en torno a otras estrellas y que podemos detectarlas”, ha declarado en una rueda de prensa.

Dentro del Sistema Kepler-20 hay otros tres planetas mayores que el nuestro y más pequeños que Neptuno. Se trata del Kepler-20b, el planeta más cercano, Kepler-20c, el tercer planeta, y Kepler-20d, el quinto planeta, que se mueven en órbitas de 3,7, de 10,9 y de 77,6 días, respectivamente.

David Charbonneau, profesor de astronomía en la Universidad Harvard, explicó que, en realidad, los astrónomos han encontrado cinco planetas pero “la arquitectura de este sistema solar es totalmente sorprendente”.

“En nuestro sistema solar hay ocho planetas rocosos, ubicados más cerca del sol, y otros más gaseosos, ubicados más lejos”, explicó.

“En el sistema de la Kepler-20 los planetas están alegremente mezclados: el primero que se encuentra es parecido a Neptuno, el siguiente es rocoso, el siguiente Neptuno, el otro rocoso… uno grande y uno chico, uno grande y uno chico, uno grande… y todos orbitan dentro de la distancia que Mercurio orbita al Sol”, añadió.

Los investigadores han identificado ya más de 700 planetas fuera del Sistema Solar. Desde su lanzamiento en marzo de 2009, el telescopio Kepler ha ubicado 2.326 posibles planetas y ha confirmado la existencia de 28.

El astrónomo Greg Laughlin, de la Universidad de California, concluyó diciendo en un mensaje electrónico que “durante las últimas dos décadas ha estado claro que al final los astrónomos alcanzarían esta meta, pero resulta igual de fantástico saber que se ha logrado la detección”.

Los planetas no necesitan una Luna para ser habitables, según la NASA


La Razon

Un estudio de la NASA ha descubierto que hay planetas que no necesitan satélites tan grandes como la Luna para sustentar vida en su interior. Con este hallazgo son “numerosos” los planetas que regresan a la lista de ‘posibles habitables’ de la NASA.

En 1993, el científico del Observatorio de París Jacques Laskar demostró que la Luna ayuda a estabilizar la inclinación del eje de rotación de la Tierra contrarrestando la influencia que ejerce Júpiter sobre el planeta. Así, si no existiera el satélite la inclinación de la Tierra vagaría caóticamente entre 0 y 85 grados, una situación que provocaría grandes cambios en el clima y, por tanto, un ambiente hostil de cara a la prosperidad de vida compleja, como puede ser el hombre.

Este estudio fue tomado por algunos científicos como la afirmación de que una vida compleja es “muy rara” en el universo debido a que su formación depende de numerosos factores, entre ellos la presencia de un satélite tan grande como el de la Tierra.

Sin embargo, un estudio actual sugiere que existen planetas sin luna que han sido despedidos “injustamente” de entre los que tienen posibilidad de ser habitables. La NASA ha indicado que“podría haber muchos planetas en los que se podría desarrollar vida compleja ahí fuera”.

A través de una simulación por ordenador, el autor principal de este estudio, Jack Lissauer, ha recreado la evolución de una Tierra con la misma edad que la actual pero sin Luna. De este modo ha descubierto que la teoría de Laskar no era del todo cierta y sin satélite la inclinación del planeta “variaría sólo entre los 10 y 50 grados”. “Además, se ha comprobado que ha habido periodos de hasta 500 años en los que la inclinación era estable, manteniéndose entre los 17 y los 32 grados”, ha apuntado.

De este modo, los expertos han señalado que no hacen falta “grandes lunas para que exista una inclinación estable” en un planeta y añaden que “incluso grandes satélites pueden ser perjudiciales en función de la disposición de planetas en el sistema”. “Cada sistema va a ser diferente, por lo que no se puede aplicar la teoría del satélite en otros sistemas solares, puede que haya más planetas habitables por el universo”.

La NASA anuncia el hallazgo de un raro sistema solar con seis nuevos planetas


ABC.es

  • Cinco de estos mundos son pequeños y tienen órbitas muy apretadas alrededor de su estrella, parecida a nuestro Sol

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La sonda Kepler de la NASA ha descubierto un nuevo y sorprendentesistema solar formado por seis planetas -cinco de ellos pequeños y con órbitas muy apretadas- que giran alrededor de una estrella parecida a nuestro Sol, a la que han llamado Kepler-11. Un equipo de 39 investigadores de 16 instituciones científicas diferentes ha participado en el hallazgo de este particular conjunto planetario, cuyas características aparecen descritas esta semana en la revista «Nature». La investigación puede proporcionar información útil para facilitar la caza de nuevos exoplanetas similares a la Tierra y potencialmente habitables, que es el gran objetivo final de los científicos.

El nuevo sistema solar, situado a unos 2.000 años luz de distancia,es realmente inusual. Cinco de los planetas tienen una masa entre de 2,3 a 13,5 veces la de la Tierra. Las órbitas alrededor de su estrella son muy pequeñas y duran menos de 50 días, por lo que, si se encontraran en nuestro propio sistema solar, se situarían dentro de la órbita de Mercurio. El sexto planeta, sin embargo, parece bastante más grande, aunque su masa no ha podido ser medida con exactitud, y se encuentra más lejos: tarda 118 días en dar la vuelta a Kepler-11.

«De los seis planetas, los más masivos se parecen a Neptuno y Urano, pero los tres más ligeros no se parecen a nada que exista en nuestro sistema solar», explica Jonathan Fortney, profesor de astronomía y astrofísica en la Universidad de California Santa Cruz y uno de los responsables de examinar la estructura y composición de los nuevos mundos.

Los seis planetas tienen una densidad menor que la de la Tierra. «Dos de ellos podrían tener mayoritariamente agua, con una posible final capa de hidrógeno y helio encima, como mini Neptunos», explica Fortney. «Los más alejados tienen menos densidad que el agua, lo que parece indicar atmósferas de hidrógeno y helio». Además, se trata de planetas muy calientes, debido a las órbitas cercanas a su estrella. Posiblemente, se formaron en otro lugar y migraron hasta su posición actual.

100 planetas en tránsito

El telescopio espacial Kepler es capaz de detectar los planetas cuando se encuentran «en tránsito», es decir, cuando pasan por delante de su estrella. Su paso causa una caída periódica del brillo de la estrella, que es medido por el fotómetro sensible de la sonda. Cuando esto ocurre, los astrónomos sienten que han acertado un pleno al quince: un nuevo mundo puede estar ahí fuera. La reducción del brillo no solo desvela a los científicos la posible existencia de un planeta, sino que también les indica su tamaño. De la misma forma, el tiempo entre los tránsitos dice su período orbital y su masa se deduce de las ligeras variaciones en los períodos orbitales causados por las interacciones gravitacionales entre los planetas. Son pequeñas pistas que pueden contar mucho.

Kepler y otros telescopios han observado más de 100 planetas en tránsito fuera de nuestro sistema solar, pero la mayoría de ellos son gaseosos y gigantes, tipo Júpiter, y no tienen compañeros con los que bailar alrededor de su estrella. La búsqueda de exoplanetas ha sido realmente un éxito -han aparecido ya más de 500-, pero, según un artículo que también aparece en Nature, estos logros pueden verse limitados por la cancelación de misiones de seguimiento de Kepler valoradas en miles de millones de dólares.

Las auténticas dimensiones del Sistema Solar


ABC.es

sistema_solar--644x362Todos hemos visto las láminas que ilustran los libros escolares, esas en que se representan los planetas del Sistema Solar como una serie de esferas de diferentes tamaños, todas situadas aproximadamente a la misma distancia de la que la precede. Esta escala -obviamente- es completamente errónea. Te proponemos tomar la calculadora y realizar un recorrido por las verdaderas dimensiones del Sistema Solar.

El Sistema Solar es enorme. Tanto, que sus dimensiones escapan a la capacidad que posee nuestro cerebro para imaginar lo que significan números tan grandes. Decir que la Tierra se encuentra a más de 149 millones de kilómetros del Sol no basta para darnos una idea de lo que realmente representa esa distancia. Cuando leemos que el Sol posee un diámetro de algo menos de un millón y medio de kilómetros, nuestra mente no alcanza a visualizar lo que ese tamaño significa. Y las láminas que mencionábamos antes poco nos ayudan en esta tarea, ya que nos dan la errónea sensación de que el Sol es unas cuantas veces más grande que la Tierra, o que Plutón se encuentra bastante más lejos del Sol que Marte. Pero las dimensiones del Sistema Solar son lo suficientemente impresionantes como para que resulte completamente imposible realizar una representación a escala e incluirla en una lámina de libro de texto: si lo hiciésemos, los planetas no serían visibles ni siquiera utilizando una lupa.

Para comprender mejor las distancias y tamaños implicados vamos a comparar los objetos más importantes del Sistema Solar con otros de uso cotidiano. Comenzaremos, como corresponde, con el par que más influye en nuestras vidas: la Tierra y el Sol. Sabemos que nuestro planeta posee un diámetro aproximado de 12.750 kilómetros, y que se encuentra a unos 150 mil millones de metros del Sol. Supongamos por un momento que la Tierra posee el tamaño aproximado de una pelota de tenis. En esta escala, el Sol sería una esfera de unos once metros de diámetro, que se encuentra a unos mil doscientos kilómetros de distancia. Ese es el desafío al que se enfrentan los encargados de ilustrar las dimensiones del Sistema Solar. Si seguimos haciendo cálculos manteniendo las distancias entre planetas y su tamaño en la misma escala del ejemplo anterior, volvemos a estar en problemas: si la Tierra se encontrase a mil doscientos kilómetros del Sol, Plutón estaría a unos cuarenta y siete mil y tendría el tamaño de una canica. Está claro quenecesitamos una escala para las distancias, y otra, completamente diferente, para el diámetro de los cuerpos del Sistema Solar.

La escala de los cuerpos

Comencemos por el tamaño relativo de los cuerpos principales del sistema, asumiendo que la Tierra con sus 12.750 kilómetros de diámetro la podemos imaginar como una pelota de tenis de unos 10 centímetros de diámetro. En esta escala, el Sol (1.400.000.000 kilómetros de diámetro) sería la mencionada esfera de unos once metros de diámetro,Mercurio (4,800 kilómetros de diámetro) sería algo así como una pelota de golf y Venus (12,100 kilómetros de diámetro) no sería muy diferente a la pelota elegida para representar a nuestro planeta. Si seguimos avanzando hacia el exterior del Sistema Solar, nos encontramos con Marte y sus 6,800 kilómetros de diámetro. En nuestra escala tendría un diámetro de unos 5,3 centímetros.

Más allá de Marte se encuentra el denominado “cinturón de asteroides”, compuesto por algunos miles de millones de cuerpos rocosos de tamaños extremadamente variables. El más grande de todos ellos, que posee aproximadamente la tercera parte de toda la masa de ese cinturón es Ceres, que tiene un diámetro de 952 metros. En nuestra escala sería más o menos como un guisante. Más allá de Ceres se encuentra el planeta más grande de todos: Júpiter. Este gigante gaseoso tiene un impresionante diámetro de 143 mil kilómetros, solo unas 10 veces menos que el del Sol. Si la Tierra fuese una pelota de tenis, Júpiter sería una esfera de algo más de un metro de diámetro. El siguiente planeta que encontraríamos en nuestro viaje también es un gigante gaseoso, a pesar de que “culpa” de lo majestuoso de sus anillos generalmente olvidamos su tamaño. Saturno tiene un diámetro de 115 mil kilómetros, y en nuestra escala sería una esfera de 90 centímetros de diámetro.

Urano y Neptuno, los dos planetas siguientes, también son gaseosos. Sus tamaños son bastante aproximados –51 mil y 49 mil quinientos kilómetros de diámetro respectivamente- pero más pequeños que los dos anteriores. En nuestra escala, serían esferas de 40 y 39 centímetros de diámetro, bastante más grandes que una pelota de baloncesto. En cuanto a Plutón, recientemente convertido en un “planeta menor” como Ceres, es un pequeñín de la mitad del diámetro de Mercurio (unos 2.390 kilómetros) y tendría en nuestro sistema ficticio el tamaño deuna canica grande. Como puedes ver, es casi imposible dibujar en una misma página objetos con tamaños tan dispares manteniendo la escala. Y con las distancias ocurre exactamente lo mismo.

La escala de las distancias

Por comodidad, vamos a suponer que la distancia que separa la Tierra del Sol -unos 149.597.870.961 kilómetros son 100 metros. Eso convierte los 58 mil millones de kilómetros existentes entre Mercurio y nuestra estrella en sólo 38 metros. Venus, que en realidad está poco más de 108 millones de kilómetros del Sol se encontraría a unos 72 metros, y Marte -227 millones de kilómetros- estaría a unos 150 metros del Sol. A partir de aquí las distancias se incrementan rápidamente, lo que explica la relativa facilidad con la que las agencias espaciales han enviado misiones a los planetas mencionados y la prácticamente inexistencia de misiones al resto de los integrantes de nuestro sistema. Ceres, el gigante de los asteroides, se encontraría a unos 270 metros del Sol. Y Júpiter, que en realidad está a más de 778 millones de kilómetros de nuestra estrella, estaría a unos 520 metros.

El siguiente planeta, Saturno, se encontraría a 950 metros de distancia del Sol. Urano y Neptuno estarían a 1980 y 3100 metros respectivamente, y el frío Plutón a casi 4 kilómetros. Realmente, el Sistema Solar es un sitio enorme, difícil de apreciar en toda su magnitud. Pero así y todo, es prácticamente despreciable frente a las dimensiones de nuestra galaxia: en nuestra escala, Próxima Centauri-la estrella más cercana- se encuentra a 26 mil kilómetros de distancia.El centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, estaría a unos impresionantes 167 millones de kilómetros del Sistema Solar. Como puedes ver, la tarea de representar nuestro Sistema Solar en una lámina y con la escala correcta prácticamente carece de sentido.