Cuatro soles para un planeta


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  • Astrónomos descubren a 136 años luz un nuevo mundo en un sistema con cuatro estrellas
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Karen Teramura, UH IfA El sistema descubierto en Aries tiene cuatro soles

Investigadores del Observatorio Palomar en San Diego, California (EE.UU.), han descubierto a 136 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Aries, un gigantesco planeta extrasolar que pertenece a un sistema con cuatro estrellas, el segundo de este tipo que se conoce. Si uno pudiera visitar ese lejano mundo vería que en su cielo brillan cuatro pequeños soles y otras dos estrellas tan luminosas que incluso podrían observarse a la luz del día.

El descubrimiento fue posible gracias a dos nuevas tecnologías de adaptación óptica que compensan los efectos borrosos de la atmósfera de la Tierra: el sistema robótico de óptica adaptativa Robo-AO, desarrollado por el Instituto de Astronomía de Manoa en la Universidad de Hawái, y el sistema de óptica adaptativa extrema-PALM 3000, desarrollado por un equipo de Caltech y el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL).

El nuevo planeta gaseoso es enorme, tiene 10 veces la masa de Júpiter y orbita a su estrella primaria cada 335 días. El nuevo estudio, publicado en la revista Astronomical Journal, eleva el número de estrellas conocidas en el sistema, llamado 30 Ari, de tres a cuatro. El hallazgo sugiere que los planetas en sistemas estelares cuádruples podrían ser menos raros de lo que se pensaba.

«Alrededor de un 4% de las estrellas de tipo solar se encuentran en sistemas cuádruples, lo que ha aumentado a partir de estimaciones previas, porque las técnicas de observación están mejorando constantemente», afirma Andrei Tokovinin, del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo en Chile y coautor del estudio.

La cuarta estrella recién descubierta, cuya distancia al planeta es 23 veces la que existe entre el Sol y la Tierra, no parece haber afectado a la órbita del planeta. La razón exacta es incierta, por lo que el equipo está planeando nuevas observaciones para comprender mejor la órbita de esa estrella y sus complicadas dinámicas familiares.

Si fuera posible ver el cielo de este mundo, las cuatro estrellas se verían como pequeños soles y otras dos estrellas, muy brillantes, serían visibles a la luz del día. Si pudiéramos utilizar un telescopio suficientemente grande, nos daríamos cuenta de que una de esas estrellas brillantes es en realidad un sistema binario de dos astros que orbitan entre sí.

Como Tatooine

En los últimos años, se han encontrado docenas de sistemas planetarios con dos o tres estrellas anfitrionas, incluidas las que tienen puestas gemelas que recuerdan al mundo de ficción de Star Wars Tatooine. Encontrar planetas con varias estrellas ha dejado de ser una gran sorpresa, teniendo en cuenta que las estrellas binarias son más comunes en nuestra galaxia, la Vía Láctea, que las individuales, como el Sol.

El autor principal del estudio, Lewis Roberts, del JPL, y su equipo quieren entender los efectos que varias estrellas pueden tener en los planetas jóvenes en desarrollo. La evidencia sugiere que los compañeros estelares pueden influir en el destino de los planetas cambiando sus órbitas e incluso provocando que algunos sean más masivos.

Los planetas tipo «Júpiter caliente», que giran alrededor de sus estrellas en apenas unos días, por ejemplo, podrían ser suavemente empujados más cerca de su estrella principal de la mano gravitacional de una estrella compañera. «Este resultado refuerza la conexión entre los sistemas estelares múltiples y planetas masivos», explica Roberts.

¿Qué es la zona de habitabilidad de una estrella?


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  • Una de las condiciones para que un planeta tenga alguna posibilidad de albergar vida es que se encuentre dentro de ella
¿Qué es la zona de habitabilidad de una estrella?

nasa Ilustración del planeta extrasolar Kepler-186f, en la zona de habitabilidad de su estrella

Una de las condiciones para que un planeta tenga alguna posibilidad de albergar vida, al menos tal y como la conocemos aquí en la Tierra, es que se encuentre en lo que se llama la «zona de habitabilidad» de su estrella. Es decir, a la distancia necesaria, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, para que en su superficie pueda existir agua líquida. Por eso, a esa zona se la denomina también de «Ricitos de Oro», ya que, como las gachas que se comía la niña protagonista del cuento infantil, los mundos deben estar en su justa temperatura, ni demasiado fríos para una glaciación perpetua ni demasiado cálidos para un efecto invernadero infernal.

Además de la distancia, la zona de habitabilidad también depende de la masa y la edad de la estrella, ya que con el tiempo cambia su tipo espectral y su luminosidad. En una estrella de tipo M, las más numerosas en nuestra galaxia, de baja masa y luminosidad, la zona habitable se encontrará muy cerca de la estrella. Pero ese factor también podría influir en la existencia de vida, como la excentricidad de la órbita o la inclinación del eje de rotación… Mil factores influyen.

Los criterios para designar esta franja espacial fueron estipulados hace dos décadas por James Kasting, investigador de la Penn State University (EE.UU.) y uno de los líderes mundiales en esta área. Pero recientemente científicos de la misma institución han situado esa zona habitable algo más lejos del astro, lo que implica que muchos planetas que hasta ahora se creían bien situados en realidad no lo están, y que otros que estaban fuera se encuentran dentro de ella. El cambio puede tener consecuencias a la hora de plantearse la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

Un equipo de la Universidad de Aberdeen en Escocia (Reino Unido) también cree que esas fronteras tradicionales deberían ampliarse, ya que, a su juicio, mundos rocosos y fríos que antes se consideraban inertes pueden ser capaces de soportar vida por debajo de su superficie.

Mundos habitables

En este sentido, un equipo de investigadores de la Universidad de Texas ha elaborado un Indice de Complejidad Biológica (BCI), diseñado especialmente para hacer una estimación de la probabilidad de que la vida orgánica compleja surja en otros mundos. Según los cálculos, solo en la Vía Láctea podría haber más de cien millones de planetas con vida compleja, algo absolutamente impresionante.

De momento, de los más de 1.800 planetas confirmados descubiertos fuera del Sistema Solar, apenas 21 muestran alguna similitud con la Tierra. De ellos, una decena se consideran «potencialmente habitables». La mayoría son mayores que nuestra bola azul. Entre estos prometedores nuevos mundos, la supertierra Gliese 667Cc, a 22 años luz de nosotros, o Kepler 283c, con un año de 93 días.

El Hubble observa dos planetas extrasolares cubiertos de nubes


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  • Estos mundos de tamaño medio, situados a 36 y 40 años luz de la Tierra, tienen ambientes abrasadores
El Hubble observa dos planetas extrasolares cubiertos de nubes

Space Telescope Science Institute
Interpretación artística de un planeta con nubes

Pronóstico meteorológico para hoy (y para mañana, y para el día siguiente…) en dos planetas fuera del Sistema Solar: nublado. El Telescopio Espacial Hubble de la NASA ha observado las atmósferas cubiertas de nubes de dos de los tipos más comunes de mundos en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Estas nubes no se parecen a las que conocemos y se prevé que sus ambientes abrasadores se encuentren a cientos de grados Fahrenheit: demasiados calientes para un día lluvioso. La investigación, realizada por el Instituto de Tecnología de California en Pasadena y la Universidad de Chicago, aparece publicada en la revista Nature.

Los planetas son GJ 436b, situado a 36 años luz de la Tierra en la constelación de Leo, y GJ 1214b, a 40 años luz en la constelación de Ofiuco. A pesar de los esfuerzos de los científicos, hasta ahora había sido imposible describir la naturaleza de los ambientes que rodean a estos planetas. Por este motivo, los investigadores creen que el nuevo trabajo resulta un hito importante en el camino hacia el hallazgo de un mundo potencialmente habitable, similar al nuestro, más allá del Sistema Solar.

Los dos planetas tienen una masa de rango medio, entre los más pequeños y rocosos como la Tierra y los grandes gigantes de gas, como Júpiter. GJ 436b se clasifica como un «cálido Neptuno», ya que está mucho más cerca de su estrella que el frío Neptuno está del Sol. GJ 1214b es conocido como una supertierra, debido a su tamaño. Ambos se han podido observar en tránsito, es decir, cuando pasan por delante de sus estrellas. Cuando la luz estelar se filtra a través de sus atmósferas, supone una muy buena oportunidad para estudiarlos con más detalle .

El planeta GJ 436b «puede tener una alta capa de nubes que oscurecen la visión, o una atmósfera libre de nubes deficiente en hidrógeno, lo que lo haría muy diferente de Neptuno», dice Heather Knutson, del Instituto de Tecnología de California, responsable de esta parte del estudio. «En lugar de hidrógeno, podría tener cantidades relativamente grandes de moléculas más pesadas como vapor de agua, monóxido y dióxido de carbono, lo que comprime la atmósfera y hacer que sea difícil para nosotros detectar las firmas químicas».

En cuanto a GJ 1214b, su atmósfera está dominada por vapor de agua o hidrógeno, con nubes altas que cubren el planeta y ocultan información sobre su composición y el comportamiento de la atmósfera baja y su superficie. El Hubble tampoco reveló huellas químicas en la atmósfera, pero los datos son tan precisos que se pueden descartar composiciones libres de nubes de vapor de agua, metano, nitrógeno, monóxido o dióxido de carbono por primera vez.

«Es posible que no conozcamos tan bien como nosotros pensábamos los planetas extrasolares», afirma Knutson. Ahora, los científicos trabajan para determinar a qué se parecen realmente estos planetas, si a un mini-gigante de gas o a otra cosa, más parecida a un mundo acuático o rocoso como la Tierra.

Descubiertos dos planetas extrasolares tipo Tierra que podrían tener agua líquida


El Pais

  • Ninguna misión actual ni concebible por el momento podría averiguar si esos mundos son habitables, advierten los científicos

Ilustración del planeta extrasolar tipo Tierra Kepler-62f. / NASA/AMES/JPL/CALTECH

Gracias al fructífero telescopio espacial Kepler, un equipo de astrónomos ha descubierto la presencia de cinco planetas extrasolares en torno a una estrella, Kepler-62, a 1.200 años luz de la Tierra, y dos de esos mundos son especialmente interesantes porque podrían estar hechos de roca o de hielo, tendrían un tamaño algo superior al de nuestro planeta (1,4 y 1,6 veces el radio terrestre) y, por la distancia a la que orbitan en torno a su estrella, recibirían de ella una cantidad de radiación similar a la que reciben Venus y Marte del Sol. Están en lo que los científicos denominan zona habitable, es decir, la distancia al astro en la que un cuerpo podría tener agua en estado líquido. El científico de la NASA William J. Borucki y sus colegas explican el hallazgo en la revista Science. No es el primer planeta extrasolar hallado en zona habitable, ya que hace más de un año se encontró otro en esa situación en órbita de una estrella parecida al Sol, Kepler-22, pero su radio es 2,4 veces el terrestre y incertidumbres acerca de su composición.

Poco a poco, los científicos no solo están desentrañando cómo es la población de planetas en torno a otras estrellas (cuya misma existencia se desconocía hace menos de 20 años), sino que están estrechando el cerco al objetivo de encontrar mundos lo más parecidos al nuestro por su composición y condiciones.

El equipo de Boruki “destaca en su artículo que no sabe si su nuevo hallazgo tiene agua, atmósfera o una superficie sólida”, advierte el especialista Richard A. Kerr en Science, centrándose en uno de los dos mundos de tipo Tierra descubiertos que es especialmente interesante. “Es más, ninguna misión actual, planeada o tal vez incluso concebible podría demostrar que este exoplaneta es habitable”, añade. El objetivo del Kepler, recuerda, es determinar cómo de corrientes son los planetas de tamaño similar al de la Tierra terrestre en órbita en la zona habitable de estrellas como el Sol. “Y se han descubierto ya más de un centenar de tamaño terrestre y tan pequeños como la luna”.

Los planetas Kepler-62f y Kepler-62e son los dos más exteriores de los cinco descubiertos en torno a ese astro. “Por lo que podemos afirmar, dado su radio y su período orbital, estos dos planetas son los objetos más parecidos a la Tierra que hemos encontrado”, afirma uno de los astrónomos del equipo, Justin Crepp, de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos. “Los modelos teóricos del Kepler-62e y Kepler-62f […] sugieren que ambos planetas podrían ser sólidos: ya sea de una composición rocosa o de agua helada, en su mayor parte”, escriben los investigadores en su artículo de Science.

Los cinco planetas tardan en cumplir una vuelta a su sol entre seis días (el más cercano a la estrella y, por tanto, demasiado caliente) a nueve meses. La zona habitable, explica Kerr es el rango de distancias orbitales dentro del cual funcionaría el efecto invernadero en un planeta que tuviera una atmósfera de nitrógeno, dióxido de carbono y agua, con una frontera máxima exterior de distancia a la estrella a partir de la cual el dióxido de carbono estaría congelado y otra interior en el que la atmósfera se recalentaría en exceso, como en Venus. De los cinco exoplanetas descubiertos ahora, solo el Kepler-62f, con 1,4 veces el radio terrestre, está en este rango habitable estricto, mientras que el Kepler-62e, más cercano al astro, se escapa un poco fuera de la zona definida.

Descubierto un mundo con dos soles


El Pais

El planeta extrasolar es del tamaño de Saturno y esta hecho de roca y de gas.

El planeta extrasolar Kepler-16b tiene aproximadamente el tamaño de Saturno, está hecho de roca y gas (mitad y mitad) y no destacaría especialmente en la lista de casi 700 de estos cuerpos ya descubiertos, a no ser por una notable particularidad: está en órbita no de una, sino de dos estrellas a la vez, es decir, de un sistema binario. Son dos astros de menor masa que la solar (un 20% uno, y un 69% el otro) y el planeta cumple una vuelta completa a su alrededor (un año) en 229 días (Venus lo hace alrededor del Sol en 225 días) siguiendo una órbita casi circular. Los astrónomos que lo han descubierto -con el telescopio Kepler, de la NASA-.

No es el primer planeta en un sistema estelar binario que se detecta, destacan los especialistas de la revista Science, donde se presenta el descubrimiento, pero el interés reside, sobre todo, en el método con el que lo han encontrado Laurance R. Doyle, del Instituto SETI , y sus colegas. Se trata de detección por tránsito, es decir, cuando los astrónomos se percatan de la existencia de un cuerpo en órbita de una estrella (en este caso dos) porque se cruza por delante de lla en la línea de visión desde la Tierra, produciendo un pequeño eclipse que atenúa el brillo del astro. El Kepler es un telescopio especializado en este tipo de observaciones, diseñado para medir precisamente la ligerísima disminución transitoria del brillo de una estrella cuando pasa por delante un planeta, y se dedica a vigilar este efecto en 150.000 astros.

En el caso de Kepler-16b el tránsito, o eclipse, es múltiple: primero, cuando la estrella menor se cruza por delante de la mayor y se aprecia una atenuación de su luz; en el segundo caso, el astro mayor se interpone entre el observador -en la Tierra- y el astro menor y este último queda totalmente eclipsado; en el tercer caso -y cuarto, al haber dos estrellas-, es el planeta el que pasa por delante atenuando muy ligeramente el brillo de los astros.

Los investigadores explican que con esta técnica del tránsito pueden tomar medidas muy precisas de la masa, el radio y las trayectorias de los tres cuerpos del sistema. En el caso de Kepler-16b, los dos astros siguen una órbita excéntrica de 41 días uno alrededor del otro.

Gracias a las medidas que han podido tomar, Doyle y sus colegas concluyen que el planeta (que no tiene características de ser habitable) se formó a partir del mismo disco de polvo y gas del que surgieron las dos estrellas.

Un planeta extrasolar tan negro como el carbón


El Mundo

Un equipo de astrónomos del Instituto de Astrofísica Harvard-Smithsonian ha descubierto que el planeta extrasolar TrES-2b es el más oscuro encontrado hasta el momento en el Universo.

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Recreación del planeta TrES-2b. HArvard Smithsonian Institute

Se trata de un astro gigante de gas, de un tamaño similar a Júpiter, que ya fue descubierto en el año 2006 por Trans-Atlantic Exoplanet Survey y que se sitúa a 750 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de Draco. Según los datos recabados ahora, este astro refleja menos del 1% de la luz de la estrella que orbita, lo que hace que sea un planeta tan negro como el carbón, más oscuro que cualquiera de nuestro sistema planetario.

“Por lo que hemos visto, el TrES-2b es mucho menos reflectante que la pintura negra acrílica, así que podemos decir que es un mundo ‘alien’, muy extraño”, ha declarado en ScienceNews el astrónomo David Kipping, uno de los autores de esta investigación.

El planeta Júpiter de nuestro Sistema Solar, está envuelto en brillantes nubes de amoníaco que reflejan más de un tercio de la luz del Sol que recibe. Sin embargo, este exoplaneta no tiene estas nubes reflectantes porque está mucho más cerca de su estrella, a unos 4,8 millones de kilómetros, y las altas temperaturas (1.800º F.) impiden que se formen.

En cambio, su atmósfera tiene compuestos químicos que absorben la luz, como el sodio o el potasio en vapor y el óxido de titanio gaseoso, si bien ninguno de estos elementos da una explicación total a la oscuridad en la que está sumido el TrES-2b.

Datos del telescopio Kepler

Los investigadores midieron el brillo del sistema planetario, que se llama TrES-2, cuando el TrES-2b orbitaba en torno a su estrella para detectar su tránsito, es decir, una pequeña disminución en su brillo cuando este planeta pasaba por delante. Para ello, utilizaron los datos recabados por el telescopio espacial Kepler, así como con otros telescopios, con los que habían observado medio centenar de órbitas.

“Al combinar la impresionante precisión del Kepler con otras observaciones se vio que el cambio en el brillo registrado era el menor que se ha visto hasta la fecha en un exoplaneta: sólo seis partes por millón“, señala Kipping.

Desde que fue puesto en órbita, Kepler ha detectado más de 1.200 candidatos a planetas en su campo de visión. Hasta la fecha, y desde que el astrónomo suizo Michel Mayor descubriera el primer exoplaneta en los años 90, se han confirmado 571, algunos en la zona que se considera habitable, lo que aumenta la probabilidad de que exista vida fuera de la Tierra.

Una ’supertierra’ con agua helada y atmósfera


El Mundo

  • Descubren un nuevo planeta extrasolar con hielo en su interior
  • El nuevo mundo fue detectado por ocho pequeños telescopios
  • Tiene la superficie rocosa y una atmósfera muy gruesa

Los astrónomos acaban el Año Internacional de la Astronomía con un gran hallazgo: un planeta fuera del Sistema Solar de un tamaño similar a la Tierra que tiene atmósfera, superficie rocosa y un corazón de hielo. Es el GJ1214b y ha sido localizado gracias a ocho pequeños telescopios como los que utilizan los aficionados y al instrumento ARPS, del Observatorio Meridional Europeo (ESO).

El astro, cuyo hallazgo se publica en ‘Nature’, se encuentra a 40 años luz del Sol (muy cerca en términos cósmicos) y está orbitando en torno a una estrella enana roja cinco veces más pequeña que la nuestra.

El planeta, que orbita a su estrella cada 38 horas, se estima que tiene una temperatura en su superficie de unos 200º C, demasido caliente para albergar vida, aunque se encuentra en una órbita que sí podría ser habitable.

Su masa es 6,5 mayor que la Tierra y su radio supera el de nuestro planeta en 2,7 veces, por lo que el GJ1214b es el segundo mundo más pequeño que los astrónomos han descubierto. El anterior fue el CoRoT7b, un planeta también rocoso, pero mucho más caliente que éste, que se localizó este año desde un satélite espacial.

Zachory Berta, un estudiante del Centro de Astrofísica Smithsonian de Harvard, fue el primero en detectar la ‘supertierra’. “A pesar de su elevada temperatura parece ser un mundo de agua y el más parecido a la Tierra de los exoplanetas que se conocen“, asegura.

Altas temperaturas

Se sabe que su atmósfera es demasiado densa, de unos 200 kilómetros. David Charbonneau, que dirigió la investigación, apunta que se puede deber a que el agua será gasesosa por las altas temperaturas. Al ser tan gruesa, habrá una gran presión y falta de luz en la superficie, lo que hace imposible la vida como la conocemos en la Tierra aunque, precisa, “son condiciones que podrían permitir cierta química compleja”.

Los astrónomos creen que el nuevo planeta extrasolar está compuesto en sus tres cuartas partes de agua helada en su interior, y que el resto es silicio y hierro. Su siguiente paso es tratar de caracterizar su atmósfera, para lo cual esperan contar con el telescopio Hubble de la NASA, que ya realiza observaciones a esa distancia.

El GJ1214b fue localizado dentro del llamado Proyecto MEarth, formado por ocho telescopios de sólo 40 centímetros de diámetro. El método consiste en buscar cambios en el brillo en las estrellas que indiquen que un planeta está pasando frente a ella, es decir, un tránsito. Es lo mismo que, desde el espacio, hace el telescopio Kepler, aunque con una precisión mucho mayor que la que se consigue en Tierra.

Como las enanas rojas tienen un brillo muy débil es más fácil detectar sus planetas desde la superficie terrestre. En este caso, la GJ1214 es cinco veces más pequeña que y 300 veces menos brillante que el Sol, por lo cual se encuenrra en este caso.

Para confirmar el tamaño y la masa del nuevo planeta, los astrónomos necesitaron la precisión del espectógrafo ARPS, de 3,6 metros de diámetro, que la ESO tiene instalado en el observatorio de La Silla (en Chile).

Un planeta extrasolar con las moléculas de la vida


EFE – El Mundo

  • Bautizado como HD 209458b, tiene un tamaño superior a Júpiter
  • Es el segundo exoplaneta en el que se detectan compuestos orgánicos

El descubrimiento de vida en otros mundos parece estar cada día más cerca. Científicos de la NASA han logrado detectar moléculas básicas para la actividad biológica en un planeta extrasolar gaseoso, en un avance hacia lo que el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense ha calificado como la meta de encontrar un cuerpo cósmico en el que pueda haber organismos vivos.

La NASA indicó en un comunicado que el planeta no es habitable, pero tiene una actividad química, que si ocurriera en un planeta rocoso como la Tierra, podría indicar la presencia de vida.

“Este es el segundo planeta fuera de nuestro sistema solar en el que se ha descubierto agua, metano y dióxido de carbono, elementos potencialmente importantes para los procesos biológicos en planetas habitables”, dijo Mark Swain, científico del JPL. “La detección de compuestos orgánicos en dos exoplanetas plantea ahora la posibilidad de que sea habitual hallar cuerpos similares con moléculas vinculadas a la vida”, añadió.

El exoplaneta fue identificado como HD 209458b, un gigantesco cuerpo gaseoso más grande que Júpiter que orbita una estrella a 150 años luz, en la constelación de Pegaso. En diciembre del año pasado, los científicos del JPL descubrieron dióxido de carbono en otro exoplaneta gaseoso del tamaño de Júpiter identificado como HD 189733b. Observaciones anteriores realizadas por los telescopios espaciales Hubble y Spitzer habían revelado que en ese planeta también hay vapor de agua y metano.

400 exoplanetas conocidos

El anuncio del descubrimiento de moléculas orgánicas en el planeta HD 209458b se realizó después de que un grupo internacional de investigadores informara de la detección de otros 32 nuevos exoplanetas desde el observatorio de La Silla, al norte de Chile. Esa cifra eleva a alrededor de 400 el número de planetas detectados más allá del sistema solar. Swain y su equipo científico llevaron a cabo su hallazgo mediante el uso de instrumentos espectroscópicos con los que descompusieron la luz proveniente del planeta para identificar sus componentes químicos.

La presencia de las moléculas orgánicas fue detectada con la cámara infrarroja del Hubble y el espectrómetro del Spitzer midió su cantidad, señaló el comunicado. “Esto demuestra que podemos detectar moléculas que intervienen en el proceso de la vida” en planetas más allá del sistema solar, dijo Swain.

Además, agregó, los científicos tienen ahora la posibilidad de comparar las atmósferas de los dos exoplanetas para establecer sus diferencias y similitudes. Swain indicó como ejemplo que la cantidad de agua y dióxido de carbono es similar en ambos pero HD 209458b muestra una mayor abundancia de metano que HD 189733b. “La mayor cantidad de metano nos puede decir algo. Tal vez signifique que existe algo especial respecto a la formación de este exoplaneta”, añadió.

A comienzos de este año la NASA lanzó al espacio la sonda Kepler, cuya misión central es buscar planetas rocosos que pudieran tener características similares a la Tierra. Según los astrónomos, pasarán más de diez años en esa misión antes de que se pueda encontrar un planeta que pudiera albergar señales de vida como la de la Tierra.

Y cuando ocurra la detección de compuestos orgánicos, “eso no significará necesariamente que existe vida en ese planeta porque hay otras formas de generar esas moléculas”, aclaró Swain. Según el científico, los exoplanetas están demasiado lejos de la Tierra como para enviar sondas hasta ellos y la única forma de estudiarlos es a través de los telescopios, cuyos sistemas espectroscópicos son un importante instrumento para determinar su composición química y su dinámica.

Descubren el planeta extrasolar más pequeño, algo mayor que la Tierra


EFE – El Mundo

Algo más grande que la Tierra

Un grupo de astrónomos de varios centros de investigación ha descubierto, por medio del satélite CoRoT, lo que denominan una “SuperTierra”, y que es un planeta fuera del sistema solar que es algo mayor que la Tierra y que es el exoplaneta más pequeño detectado hasta la fecha.

Así lo informó hoy el Instituto de Astrofísica de Canarias en un comunicado en el que señala que la temperatura de este planeta es tan elevada, entre 1.000 y 1.500 grados centígrados, que probablemente su superficie sea rocosa o esté cubierta de lava.

Este nuevo planeta, que tiene un diámetro aproximadamente el doble que el de la Tierra, recibe el nombre de CoRoT-Exo-7b, y está tan cerca de su estrella principal que su temperatura es muy elevada.

La detección se produjo por medio del método de tránsito, es decir, mediante el ligero oscurecimiento del brillo de la estrella cuando el planeta pasa regularmente delante de ella, cada 20 horas terrestres, se explica en el comunicado del IAC.

La mayoría de los más de 330 planetas descubiertos hasta ahora son gigantes compuestos sobre todo de gas, como Júpiter y Neptuno, y en el caso de CoRoT-Exo-7b su densidad aún no ha sido determinada, aunque podría tratarse de un objeto rocoso, como la Tierra.

Podría estar cubierto de lava

También podría estar cubierto de lava líquida o tratarse de una mezcla de ambos tipos. Identificar la naturaleza de este planeta requerirá muchas investigaciones futuras, y es posible que deba considerarse este descubrimiento como el comienzo de la astronomía exoterrestre, indica en el comunicado Hans Deeg, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y miembro del equipo del descubrimiento.

Daniel Rouan, investigador del Observatorio de París, comenta que encontrar este pequeño planeta no fue una completa sorpresa, ya que, agrega, Corot-Exo-7b pertenece a una clase de objetos cuya existencia se había predicho desde hace algún tiempo.

La mayoría de los métodos utilizados hasta ahora son sensibles a la masa del planeta, mientras que CoRoT es sensible a su tamaño, lo que es una ventaja, explican Roi Alonso y Magali Deleuil, investigadores del Laboratorio de Astrofísica de Marsella.

Otra de las ventajas de CoRoT es el hecho de estar en el espacio, donde las perturbaciones son mucho más pequeñas y los períodos de observación son mucho más largos que en tierra, añade Hans Deeg.

Este descubrimiento se complementó con las observaciones realizadas a través de una extensa red de telescopios europeos terrestres gestionados por varias instituciones y países.

En el Observatorio del Teide (Tenerife), el telescopio IAC 80 fue el primero que reobservó CoRoT-Exo-7b después de la detección de CoRot.

También se realizaron nuevas observaciones con el nuevo instrumento FASTCAM -una cámara de muy alta resolución- en el Telescopio Carlos Sánchez (TCS) de 1.5 metros de diámetro y el Telescopio Óptico Nórdico (NOT) de 2,5 metros, que permitieron excluir otras fuentes que podían imitar la señal del planeta.

Además de la contribución española, el descubrimiento se apoyó en las observaciones de otros telescopios en Paranal y La Silla (Chile) y el Telescopio de Mauna Kea (Canadá-Francia-Hawai).

El nombre del telescopio espacial CoRoT responde a las siglas de Convección, Rotación y Tránsitos).

Detectan el planeta extrasolar más caliente: a 3700 ºC


Miercoles 09/05/07 22:59 CET- El Mundo

LA SUPERFICIE DEBE SER NEGRA COMO EL CARBÓN

MADRID .- Un equipo de científicos de la Universidad Central de Florida, capitaneado por Joe Harrington , ha encontrado el planeta extrasolar más caliente de los registrados hasta ahora: 3.700 grados centígrados en la superficie, muchísimo más calietne que astros com Mercurio, donde el termómetro puede subir hasta los 400 grados, o Venus, donde se registran temperaturas de hasta 485 grados, suficientes como para fundir el plomo.

Utilizando imágenes y datos obtenidos por el telescopio ‘Spitzer’, de la NASA, Harrington y su equipo observaron al diminuto planeta, denominado HD149026b , desaparecer detrás de una estrella, para luego volver a aparecer. Para poder medir su temperatura, los científicos tuvieron que observar la radiación que emite, y de ahí deducir la temperatura que se registra en el lado del planeta que está de cara a su estrella.

‘ Los resultados de la investigación, que publica esta semana la revista ‘Nature’, desvelan que el planeta HD 149026b, descubierto por los astrónomos en 2005, es de un tamaño algo menor que Saturno , lo que le convierte en el más pequeño de los planetas extrasolares medidos hasta la actualidad. Su masa es mayor de la de Saturno, y se sospecha que tiene un núcleo entre 70 y 90 veces mayor que el planeta Tierra . Según los astrónomos, el planeta tiene más elementos sólidos (material distinto del hidrógeno y el helio) de los que existen en todo el Sistema Solar, a parte del Sol.

La temperatura registrada por los científicos en la zona del planeta más cercana a la estrella es de unos 3.700 grados centígrados, una temperatura altísima pero muy alejada de estrellas como el Sol, donde se pueden llegar a registrar unos 6000 ºC.

Por el momento, los astrónomos han detectado más de 230 planetas extrasolares , pero ésta es la cuarta ocasión en la que han tenido ocasión de medir la temperatura directamente. “Es el planeta más extraño y exótico que hemos encontrado nunca” , señaló Harrington. “Es pequeño, muy denso y además extremadamente caliente”, apuntó.

Para alcanzar esa temperatura, que implica que el planeta absorbe prácticamente toda la luz solar que llega hasta él, significa que la superficie debe ser negra como el carbón , lo que es un hecho insólito en los planetas conocidos hasta ahora. “Esto provocaría que el calor emanante provocara un efecto como de brillo que sale del planeta, lo que le hace ser como una especie de brillante en el espacio, absorbiendo toda la luz entrante y brillando con un ligero tono rojizo”, explicó Harrington.