Preocupación de los paleontólogos Fósiles de ballena y delfines, destruidos en el Dakar


El Mundo

  • El esqueleto de una ballena de 20 millones de años sufrió el desguace de sus vértebras para ser usadas como bancos por los espectadores
  • Su paso por Chile también dejó decenas de toneladas de basura
  • Preocupación porque el rally pasará por el desierto de Atacama, La Serena y Copiapó “donde hay grandes fósiles de vertebrados”
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Fósil de ballena destrozado por los espectadores. (EFE/Museo Paleontológico Meyer Hönninger, Klaus Hönninger)

El rally Dakar que atravesó este año el desierto del sur de Perú y culminó en Lima dejó toneladas de basura y fósiles de ballena y delfines destruidos por la presencia de espectadores durante la ruta, denunció el director de la Asociación Museo Paleontológico Meyer Hönninger, Klaus Hönninger. Por primera vez, Perú fue parte de la popular carrera automovilística y el próximo 5 de enero será escenario de la salida de su trigésima cuarta edición, según anunciaron en Lima los organizadores y representantes del Gobierno peruano.

El desierto de Ica, por donde correrán nuevamente los participante, está considerado como uno de los yacimientos de fósiles más grandes del mundo, pues tiene más de mil esqueletos repartidos en él, explicó Hönninger. Sin embargo, a pesar de que planteó a los organizadores y a las autoridades del ministerio de Cultura una serie de recomendaciones para evitar daños en ese escenario, el rally causó “daños enormes, de los que nadie se hace responsable”, indicó.

El experto dijo que, en primer lugar, los perjuicios fueron ecológicos por las “toneladas de basura” regadas en el desierto de la región Ica, compuestas por “llantas (neumáticos) viejas de los coches que corrieron y piezas de motor”. Asimismo, el hecho de que los espectadores hayan tenido acceso a distintos puntos de la ruta en una zona de desierto, donde hay restos arqueológicos y paleontológicos sin resguardo ni impedimento de acceso, es otro de los motivos de protesta de Hönninger.

Los fósiles de una ballena, usados como asientos

El investigador denunció que el esqueleto de una ballena de unos 20 millones de años de antigüedad sufrió el retiro de sus vértebras para ser usadas como bancos por los espectadores para ver sentados el paso de los automóviles y motos. “Ese es un daño irreparable, han revuelto fósiles, o han pasado por encima” con camionetas todo-terreno, señaló. De igual forma, el estudioso registró la destrucción de fósiles de delfín y de otros restos de ballena hallados en las zonas de terreno sedimentario.

“El Ministerio de Cultura sabe de los daños, pero se quieren quedar callados porque saben que tienen una responsabilidad”, se quejó. Hönninger dijo que los paleontólogos de Chile tienen la misma preocupación porque el rally pasará por el desierto de Atacama, La Serena y Copiapó, “donde tienen grandes (fósiles) vertebrados” pero que, a diferencia de Perú, sí tienen zonas intangibles.

En opinión del experto, “no se puede evitar el Dakar porque hay muchos intereses económicos, pero lo que estoy exigiendo es que el Estado diga qué institución es la responsable por los daños”. En la edición del Dakar que empezará el 5 de enero, Lima será el punto de partida y las otras regiones peruanas que atravesarán los competidores son Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna, para después adentrarse en el desierto de Atacama en Chile, cruzar la cordillera hacia territorio argentino y culminar en Santiago.

De los 459 vehículos en competencia, 158 serán coches, 187 motos, 39 cuadriciclos y 75 camiones. El ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva, señaló ayer que se espera la llegada de 50.000 turistas internacionales al Perú y que más de un millón de peruanos se movilicen para apreciar la competición, valuada en más de 6 millones de dólares en su organización.

Así sonaban los grillos de la época de los dinosaurios


El Mundo

Hace 165 millones de años, el mundo era un lugar plagado de sonidos. Los grillos y los saltamontes primitivos ya emitían ruidos frotando unas partes de su cuerpo contra otras. Es lo que hacen los grillos modernos, que emiten su ‘canto’ no usando la voz, sino frotando las alas entre sí, algo que técnicamente es conocido como estridular.

Lo que han conseguido ahora los paleontólogos es reconstruir el sonido que emitía una especie de insecto del Jurásico, recreando por tanto el sonido de fondo de la época de los dinosaurios.

Tras el descubrimiento de varios fósiles excepcionalmente completos de insectos, un grupo de paleontólogos chinos, entre ellos Jun-Jie Gu y el profesor Dong Ren de la Universidad de Beijing, contactaron con el doctor Fernando Montealegre-Zapata y el profesor Daniel Robert, ambos expertos en la biomecánica del canto y la audición en insectos, en la Escuela de Bristol de Ciencias Biológicas. El grupo también se asoció con el doctor Michael Engel, de la Universidad de Kansas (EEUU), un destacado experto en evolución de los insectos.

Los investigadores chinos proporcionaron a sus colegas un fósil muy detallado de un tipo de grillo del Jurásico medio. La muestra tenía unas alas tan bien conservadas que los detalles de las partes con las que emitía el sonido eran claramente visibles con un microscopio óptico. El ejemplar fue identificado como una nueva especie fósil y nombrado ‘Archaboilus musicus’ por el equipo de Pekín-Kansas.

El doctor Montealegre y el profesor Robert examinaron la estructura anatómica del aparato de canto del fósil y lo compararon con 59 especies actuales. Llegaron a la conclusión de que el primitivo ejemplar tuvo que haber producido canciones musicales, emitiendo frecuencias simples y puras.

Reconstrucción de canciones

La investigación, publicada en la revista científica ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), implica que el ambiente acústico ya estaba muy ocupado 165 millones de años atrás, con muchos animales (como los anfibios y otros artrópodos) cantando al mismo tiempo.

Pero además, sorprendentemente, en base a la morfología detallada de las alas de ‘Archaboilus’, el doctor Fernando Montealegre ha podido reconstruir las canciones emitidas por estos antiguos insectos. Los grillos actuales utilizan el sonido en la fase de apareamiento. Por medio de sus estridulaciones, dan a conocer su posición y capacidad física a las hembras, y estas pueden atender o no a la llamada. No obstante, el crí-crí también reviste peligro, pues el sonoro chirrido les pone a tiro de los depredadores.

Siguiendo los principios biomecánicos que descubrió hace algunos años, el doctor Montealegre establece que ese grillo del Jurásico tenía un tono agudo con una frecuencia 6.4kHz y que cada episodio de canto duraba 16 milésimas de segundo. Esta resultó ser suficiente información como para reconstruir la canción en sí, posiblemente el sonido animal más antigua conocido.

Este análisis paleobioacústico también proporciona una visión única de laecología de un insecto extinguido.

Según Fernando Montealegre, ‘Archaboilus musicus’ estaba adaptado para la comunicación a larga distancia en un entorno de vegetación densa y desordenada como los bosques jurásicos. Aunque no lo aseguran así, los científicos creen que, como ocurre hoy en día, el grillo podría haber tenido hábitos nocturnos, para escapar así de los depredadores, pues ya en el Jurásico había eficientes mamíferos insectívoros como ‘Morganucodon’ y ‘Dryolestes’.

Hallan fósiles del ancestro más antiguo del elefante


El Mundo

PALEONTOLOGÍA | Molares de hace 60 millones de años

Los paleontólogos tienen la fina habilidad de identificar, aunque sea de una forma aproximada, especies animales a través de sus dientes. Es lo que ha ocurrido con unos nuevos molares hallados en Marruecos, que su descubridor, Emmanuel Gheerbrant, un asiduo ya en esos yacimientos (Sidi Chennane), ha descrito con soltura en el último número del ‘PNAS’ como los de un proboscídeo, grupo del que actualmente sólo queda un superviviente: el elefante, con sus tres especies.

Sin embargo, el registro fósil muestra que los proboscídeos fueron en su día un orden rico y muy diverso, cuyos ancestros más antiguos, los ‘Phosphaterium’, fueron datados en hace 55 millones de años. Ahora, el nuevo hallazgo de ‘Eritherium azzouzorum’, como ha sido bautizado el espécimen, suma cinco millones de años más a las raíces ancestrales del elefante.

Así, pues, se trata del proboscídeo más antiguo de los que se conocen, y también el más pequeño. Se cree que los mamíferos, en el origen de su radiación (hace 65-60 millones de años), tenían unos tamaños más bien pequeños.

La aparición de estos molares, junto con fragmentos de mandíbula y cráneo, obliga a recolocar en el mapa de la evolución -‘atrasándolo’ en cinco millones de años- el punto en el que se diversifican los ungulados, un superorden taxonómico que une evolutivamente a animales tan distintos como ballenas, manatíes, jirafas y caballos. Según explica a elmundo.es Pablo Páez, investigador científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el hallazgo también permite a Gheerbrant, del Museo Nacional de Historia Natural de París (Francia), reforzar la teoría de que la separación y diversificación de los animales placentarios fue explosiva, es decir, ocurrida en muy poco tiempo. Dicha teoría sitúa tanto la separación entre los principales órdenes como la diversificación dentro de ellos en el evento K-T (Cretácico-Terciario, o más exactamente, Cretácico-Paleógeno), hace 65 millones de años.

Distintas teorías (como la de la ‘mecha larga’, que sitúa la separación entre órdenes de mamíferos en el mismo Cretácico, para diversificarse dentro de cada orden en el Cretácico-Paleógeno) coinciden en que la radiación de los mamíferos tuvo lugar a partir la extinción de los dinosaurios, los cuales, al desaparecer, dejaron nichos ecológicos vacíos que fueron rápidamente ocupados por los mamíferos, hasta entonces minoritarios.

Un equipo de paleontólogos descubre en Córdoba un artrópodo con 530 millones de años


EFE – ADN

El fósil se ha denominado ‘Cordubiella pedrochesis’ por el yacimiento donde ha sido hallado, que se encuentra dentro de la ciudad y se conoce como Arroyo de Pedroche

Un grupo de paleontólogos españoles ha descubierto un fósil de un artrópodo primitivo que vivió hace 530 millones de años y que hasta ahora era desconocido para los investigadores. El descubrimiento se ha producido en un yacimiento que se conoce como Arroyo de Pedroche, en la propia ciudad de Córdoba.

Los datos sobre el hallazgo se han publicado en la revista estadounidense Micropaleontology por profesores de las universidades de Valencia, Zaragoza y Greifswald (Alemania), según ha informado Eladio Liñán, catedrático del Área y Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, que ha dirigido la investigación.

El fósil, que corresponde a un género nuevo, ha sido bautizado científicamente como Cordubiella pedrochensis por el yacimiento en el que se ha encontrado, y pertenece a un grupo poco frecuente que vivió al comienzo del Paleozoico o Era Primaria y que se denomina Bradoriida.

Un crustáceo primitivo

Al igual que otros artrópodos actuales como son los ostrácodos, los ejemplares de este grupo presentan dos diminutas valvas, aunque de composición fosfática, que recubrían el cuerpo de estos animales marinos primitivos, ha explicado en un comunicado el paleontólogo aragonés.

Dado que estos organismos son escasos en los yacimientos cámbricos, la investigación requirió sucesivos muestreos que se prolongaron durante diez años, a fin de tener un número suficiente de ejemplares (21) que permitiera abordar con garantías el estudio paleobiológico definitivo.

El material recogido apunta a la posible existencia, hace 530 millones de años, de un dimorfismo sexual en Cordubiella pedrochensis, puesto que entre la asociación fósil recogida se encuentran dos morfologías distintas, que parece pudieran corresponderse a machos y hembras.

Un importante yacimiento

El yacimiento de Arroyo de Pedroche de Córdoba es una referencia internacional en el estudio de la correlación intercontinental de las rocas del Periodo Cámbrico de Europa con las regiones de la Antártida, Siberia y Norte de África, así como para desentrañar la posición de las placas continentales y mares cámbricos.

Descubierto a principios del siglo XX por el ingeniero de minas cordobés Antonio Carbonell, es el más importante yacimiento del Cámbrico de Andalucía por su excepcional riqueza en diversos grupos paleontológicos, su gran antigüedad y el alto número de especies presentes.

Este enclave natural se encuentra protegido por el ayuntamiento cordobés desde los años noventa del pasado siglo, pero las nuevas urbanizaciones que lo rodean, un vertedero próximo y la carretera nacional Córdoba-Badajoz que lo limita con nuevos desmontes, hacen que sea urgente reforzar su protección para evitar que quede afectado de “manera irreparable”.