Países no Reconocidos por la ONU


Un Estado no reconocido o Estado con reconocimiento limitado es un territorio cuya soberanía no está reconocida internacionalmente a pesar de ser administrado parcial o plenamente por algún organismo por lo menos potencialmente autónomo.

Estos territorios son Estados en la medida en que reúnen los tres elementos que exige para ello el Derecho Internacional: territorio, población y gobierno autónomo. El reconocimiento por parte de la Comunidad Internacional tiene un efecto meramente político y declarativo, pero la existencia de un Estado teóricamente solo depende de la voluntad de la población de una región determinada de constituirse como sociedad independiente, consecuentemente, el concepto de «Estado no reconocido» no niega, estrictamente, su existencia, solo se afirma que generalmente no se reconoce su independencia o soberanía, quizás por cuestiones de política o legalidad.

Rojo – No reconocidos por ningún estado
Rosa – Reconocido solo por no miembros de Naciones Unidas
Naranja – No miembro de Naciones Unidas reconocido por algún estado miembro
Verde – Miembro de Naciones Unidas, no reconocido por uno o más estados

Estados actuales

No reconocido por ningún Estado

  •  República de Somalilandia. Situada en territorio reconocido internacionalmente como parte de Somalia, limitando con Etiopía, Yibuti, la región de Puntlandia y el golfo de Adén. En mayo de 1991, los clanes declararon la República de Somalilandia, que incluye cinco de las dieciocho divisiones administrativas de Somalia.

Reconocidos por Estados no miembros de la ONU

  •  República de Nagorno Karabaj. República declarada independiente unilateralmente de Azerbaiyán en 1991. Esta región, históricamente habitada por armenios, formó parte de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán durante la existencia de la Unión Soviética. Después de la caída de la URSS y la independencia de Armenia y Azerbaiyán, el pueblo del Karabaj proclamó su reunificación con Armenia mediante un referéndum, hecho que no fue reconocido por el gobierno azerí. Un conflicto armado entre ambos estados post soviéticos terminó con la formación de la República de Nagorno Karabaj y la ocupación armenia de la parte sudoccidental de Azerbaiyán. La República de Nagorno Karabaj solo está reconocida por Abjasia, Osetia del Sur y Transnistria.
  •  República Moldava Pridnestroviana. Esta región, situada en el margen oriental del río Dniéster junto a la frontera con Ucrania, es reconocida como parte integral de Moldavia por la comunidad internacional. Tras la disolución de la Unión Soviética, Transnistria se declaró independiente unilateralmente en 1990. Este acto solo ha sido reconocida por Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno Karabaj, países de reconocimiento limitado. La mayoría de la población es eslava.

Reconocido solamente por un Estado miembro de la ONU

  •  República Turca del Norte de Chipre. Tras la independencia de la República de Chipre, las comunidades griegas y turcas de la isla se enfrentaron duramente por el futuro del país y la distribución de poder en él. En ese contexto, Turquía ocupó el 37% del territorio de la isla en junio de 1974 tras un golpe de Estado realizado por griegos favorables a la unión de la isla con Grecia. El territorio ocupado declaró su independencia el 15 de noviembre de 1983 y ha sido reconocida solamente por Turquía. Es miembro observador de la Organización para la Cooperación Islámicabajo la denominación de «Estado Turco Chipriota».​ En 2004, la República de Chipre ingresó en la Unión Europea; ya que esta organización no reconoce la independencia de la RTNC, dicho territorio es considerado de iure como parte integrante de la unión supranacional, aún cuando su legislación no es aplicada en él.

Reconocidos por más de un Estado miembro de la ONU (reconocimiento minoritario)

  •  República de Osetia del Sur. Tras la disolución de la Unión Soviética, Osetia del Sur se declaró unilateralmente como una república independiente de Georgia en 1991. Después de un año de guerra, se proclamó el alto el fuego que permitió mantener la independencia de facto en parte importante del territorio sudosetio. En 2008 tuvo lugar una breve pero intensa guerra, en la que Rusia intervino expulsando a las tropas georgianas.
    Tras dicho enfrentamiento, Osetia del Sur ha sido reconocido internacionalmente por cuatro estados integrantes de las Naciones Unidas: Rusia, Nicaragua, Venezuela y Nauru. También está reconocida por Abjasia, Transnistria y Nagorno Karabaj.
  •  República de Abjasia. Situada entre el mar Negro y el Cáucaso, formó parte de la Unión Soviética como una república autónoma perteneciente a Georgia. Cuando la Unión se disolvió y Georgia se convirtió en independiente, Abjasia declaró su independencia en 1992 y estalló una guerra, que finalizó dos años después. Desde entonces, gran parte del territorio se mantuvo fuera del control del gobierno de Georgia, a excepción de ciertas zonas del sur y el este de la región. Tras la guerra en Osetia del Sur en 2008 y la intervención militar rusa, las tropas georgianas fueron expulsadas de Abjasia.
    La República de Abjasia ha sido reconocida internacionalmente por cuatro estados integrantes de la Naciones Unidas: Rusia, Nicaragua, Venezuela, y Nauru. También está reconocida por Osetia del Sur, Transnistria y Nagorno Karabaj.
  •  República de China. La actual República de China gobierna la isla de Taiwán o Formosa y algunas otras islas pequeñas desde 1949, fecha en que el gobierno de la antigua República de China (fundada por Sun Yatsen en 1912 y que gobernó toda China) se refugió en dichas islas al ser derrotada en la guerra civil china por las tropas comunistas, quienes proclamaron en su reemplazo la República Popular China en el territorio continental.
    La República de China mantuvo el reconocimiento de gran parte de la comunidad internacional en los primeros años y, bajo la política de «Una sola China», el gobierno nacionalista mantuvo su reclamación sobre el total del territorio chino. En los años posteriores, el reconocimiento internacional se trasladó mayoritariamente hacia la República Popular China, que administraba la mayoría del territorio. El 25 de octubre de 1971, por la resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, la República Popular China reemplazó oficialmente a la República de China como representante del país ante las Naciones Unidas. La República Popular China considera hoy al gobierno en Taiwán como una «provincia rebelde» defendiendo el concepto de indivisibilidad de China. Aunque la República de China mantiene oficialmente hasta hoy dicha política, ha ido dejando de lado su reclamación activa de la totalidad del país y ha defendido su derecho a administrar independientemente el territorio actualmente ocupado.
    Actualmente, la República de China es reconocida oficialmente por solamente 19 estados miembros de las Naciones Unidas, además de la Ciudad del Vaticano, como legítimo representante de la China histórica.La comunidad internacional en su mayoría considera a dicho territorio como parte de la República Popular China, aunque muchos de ellos han establecido otros tipos de relaciones no oficiales con el gobierno en Taiwán. Tras un acuerdo con la República Popular China, los habitantes provenientes de la República de China pueden participar en eventos deportivos internacionales bajo el nombre de China Taipéi. Véase también Estatus político de Taiwán.
  •  República Árabe Saharaui Democrática. Territorio ocupado en gran parte por Marruecos, tras el abandono del territorio por España en 1976. La República Árabe Saharaui Democrática, que controla el resto del Sahara Occidental, fue proclamada por el Frente Polisario en 1976. Las Naciones Unidas, a través de su misión MINURSO, ha intentado solucionar este conflicto. Desde 1991 se ha establecido un alto al fuego entre ambas facciones pero el referéndum previsto para lograr una solución definitiva no ha podido ser celebrado.
    Esta república ha sido reconocida internacionalmente por 84 países miembros de las Naciones Unidas, aunque actualmente solo 47 mantienen activo este reconocimiento; la República de Osetia del Sur también ha reconocido a la RASD. La RASD es, además, miembro pleno de la Unión Africana. La mayoría de la comunidad internacional considera el Sahara Occidental como un territorio ocupado, sin reconocer ni la soberanía de la RASD ni de Marruecos sobre el área. Las Naciones Unidas han incluido al Sahara Occidental en la Lista de territorios no autónomos, establecida por el Comité de Descolonización.

Reconocidos por más de un Estado miembro de la ONU (reconocimiento mayoritario)

  •  República de Kosovo. La región de Kosovo estuvo históricamente en una encrucijada de naciones, siendo considerada por los serbios como el origen de su cultura, aunque desde hace décadas es habitada por una mayoría de origen albanés. En 1991, tras la disolución de Yugoslavia, Kosovo declaró su independencia de Serbia, pero esta no fue reconocida. Tras la guerra de Kosovo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la resolución 1244 que estableció una administración internacional del territorio hasta encontrar una solución aceptable por la población kosovar y el gobierno de Serbia. El 17 de febrero de 2008 fue declarada unilateralmente la independencia de Kosovo, la cual fue rechazada por la República de Serbia pero apoyada por varios países, principalmente occidentales. En 2012, la Corte Internacional de Justicia comunicó, en una decisión no vinculante, que la declaración no violaba el derecho internacional ni la resolución 1244.
    En la actualidad, la República de Kosovo es reconocida internacionalmente por 111 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, además de la República de China (Taiwán).
  •  Estado de Palestina. El 15 de noviembre de 1988, la Organización para la Liberación de Palestina declaró en Argel la independencia del Estado de Palestina, tomando en consideración el Plan de las Naciones Unidas para la partición del Mandato Británico de Palestina en 1947 y que permitió la fundación del Estado de Israel al año siguiente. Aunque el Estado de Palestina no poseía control de facto de ningún territorio, fue reconocido en cerca de un centenar de países en los primeros años.[cita requerida] Tras los Acuerdos de Oslo, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha administrado algunas zonas dentro de los Territorios palestinos (compuestos por Cisjordania y la Franja de Gaza), mientras el resto es ocupado por Israel.
    En la actualidad, 137 países reconocen la soberanía del Estado de Palestina, mientras una decena de otros países tienen relaciones informales con la ANP. En 2011 solicitó la admisión como Estado observador de la Organización de las Naciones Unidas, la que fue aceptada al año siguiente por la Asamblea General de las Naciones Unidas con 138 votos a favor (de un total de 193 países).
  •  Estado de Israel. Es un miembro pleno de las Naciones Unidas, reconocido internacionalmente tras su formación en 1948 producto del plan de partición del Mandato Británico de Palestina. Sin embargo, aún no es reconocido por 32 países miembros de la ONU, muchos de los cuales son miembros de la Liga Árabe o la Organización para la Cooperación Islámica. De todos sus vecinos en el Medio Oriente, solo Egipto y Jordania reconocen a Israel, tras la firma de sus respectivos tratados de paz; de igual forma, el Estado de Palestina reconoce oficialmente la existencia de Israel.​ Irán, que fue uno de los primeros países en reconocer la creación de Israel, retiró ese reconocimiento tras la Revolución Islámica en 1979. Otros países del mundo islámico, si bien no reconocen oficialmente a Israel, han mantenido algunos niveles de contacto: en Catar, Marruecos, Omán y Túnez existieron oficinas comerciales o de interés, aunque posteriormente fueron cerradas.
  •  República Popular China. Establecida en 1949 tras la victoria en la guerra civil china. No es reconocida por la República de China, localizada actualmente en Taiwán, y por los 23 países que reconocen a la República de China como único representante de la nación, siguiendo la política de «Una sola China». La República Popular China es miembro pleno de las Naciones Unidas y posee uno de los cinco puestos permanentes en el Consejo de Seguridad.

Casos particulares de no reconocimiento

  •  República de Armenia. Armenia declaró su independencia en 1991 tras la disolución de la Unión Soviética. No es reconocida por Pakistán, como forma de apoyo a Azerbaiyán en el conflicto por el Alto Karabaj.
  •  República de Chipre. Declarada independiente en 1960, Chipre no es reconocida por Turquía y la República Turca del Norte de Chipre como respuesta a la violencia intercomunal desatada a partir del golpe de Estado de 1974.
  •  República Popular Democrática de Corea. Establecida en 1948 tras la división de Corea, no es reconocida ni por Corea del Sur, Estonia, Francia, ni por Japón. El tratado de paz entre ambos países, firmado en 1965, establece el reconocimiento de la República de Corea como único gobierno legítimo en toda la península de Corea.
  •  República de Corea. Establecida en 1948 tras la división de Corea, no es reconocida por Corea del Norte.

La humanidad ya ha destruido la mitad de todos los árboles del planeta


El Pais

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Es el tipo de pregunta que deja sin guardia a cualquier padre y que ni las mejores mentes han podido responder de forma satisfactoria: ¿Cuántos árboles hay en el mundo?

Un nuevo estudio acaba de aportar el cálculo más preciso hasta el momento y los resultados son sorprendentes, para lo bueno y para lo malo. Hasta ahora se pensaba que hay 400.000 millones de árboles en todo el planeta, o 61 por persona. El recuento se basaba en imágenes de satélite y estimaciones del área forestal, pero no en observaciones sobre el terreno. Después, en 2013, estudios basados en recuentos directos confirmaron que solo en el Amazonas hay casi 400.000 millones de árboles, por lo que la pregunta seguía en el aire. Y se trata de un dato crucial para entender cómo funciona el planeta a nivel global, en especial el ciclo del carbono y el cambio climático, pero también la distribución de especies animales y vegetales o los efectos de la actividad humana en todos ellos.

El nuevo recuento, que publica hoy la revista Nature, muestra que en realidad hay tres billones de árboles en todo el planeta, unas ocho veces más que lo calculado anteriormente. De media hay 422 árboles por cada humano.

La cuenta por países destapa una enorme desigualdad, con ricos como Bolivia, con más de 5.000 árboles por persona, y pobres de solemnidad como Israel, donde apenas tocan a dos. Gran parte del contraste se debe a factores naturales como el clima, la topografía o las características del suelo, pero también al efecto inconfundible de la civilización. Cuanto más aumenta la población humana, más disminuye la cuenta de árboles. En parte se explica porque la vegetación prospera más donde hay más humedad, los lugares que también preferimos los humanos para establecer tierras de cultivo.

El trabajo calcula que, cada año, las actividades humanas acaban con 15.000 millones de árboles. La pérdida neta, compensando con la aparición de nuevos árboles y la reforestación, es de 10.000 millones de ejemplares. Desde el comienzo de la civilización, el número de árboles del planeta se ha reducido en un 46%, casi la mitad de lo que hubo, indica el estudio, publicado hoy en Nature.

Si este ritmo de destrucción sigue sin cambios, los árboles desaparecerán del planeta en 300 años. Son tres siglos, unas 12 generaciones. “Ese es el tiempo que queda si no hacemos nada, pero tenemos la esperanza de que podremos frenar el ritmo y aumentar la reforestación en los próximos años para aliviar el impacto humano en los ecosistemas y el clima”, explica Thomas Crowther, investigador de la Universidad de Yale (EE UU) y primer autor del estudio.

Europa deforestada

Hace dos años, representantes de la “Campaña de los 1.000 millones de árboles” de la ONU para replantar parte de la vegetación perdida necesitaban saber cuánto impacto estaban tendiendo sus esfuerzos. Contactaron a Crowther, que trabaja en la Escuela de Estudios Forestales y Medioambientales de Yale, para preguntarle cuántos árboles hay en el mundo y cuántos en las diferentes regiones donde trabajan. Fue el comienzo del presente estudio, firmado por 38 investigadores de 14 países. Juntos recopilaron datos de la densidad forestal tomados en más de 400.000 puntos de todos los continentes menos la Antártida. Dividieron la Tierra en 14 tipos de biomas, o paisajes bioclimáticos, estimaron la densidad de árboles en cada uno de ellos basándose en imágenes de satélite y comprobaron su fiabilidad con las medidas sobre el terreno. Por último compusieron el mapa global de árboles más preciso que se ha hecho nunca, en el que cada píxel es un kilómetro cuadrado.

Los resultados muestran que la mayor densidad de árboles se encuentra en los bosques boreales y de las regiones subárticas de Rusia, Escandinavia y Norteamérica. La mayor extensión de bosques está en los trópicos, con el 43% de todos los árboles del planeta. Los bosques del norte solo contienen el 24% del total de ejemplares y el 22% está en zonas templadas.

Europa es una de las zonas más castigadas. “Antes de la civilización, toda Europa era un gran bosque, pero la presión humana debido al desarrollo agrícola, industrial y urbano convierten a esta región en una de las más deforestadas en todo el mundo”, detalla Crowther. En España hay 11.300 millones de árboles, 245 por persona.

Greenpeace despliega un cartel gigante en las líneas de Nazca


El Mundo

Letrero de Greenpeace en las líneas de Nazca.

Letrero de Greenpeace en las líneas de Nazca. EFE

 

La organización ecologista Greenpeace colocó hoy un mensaje en una zona de las Líneas de Nazca, en el sur de Perú, dirigido a los líderes que participan en la cumbre sobre cambio climático de las Naciones Unidas (COP20) para que pongan fin a los combustibles fósiles.

Activistas de Greenpeace de Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Chile, España e Italia colocaron, en letras gigantes, el letrero “Tiempo de cambio: El futuro es renovable”, en el desierto de Nazca, donde se encuentran los enormes geoglifos preincaicos.

Greenpeace consideró que las autoridades y líderes mundiales reunidos por la ONU “fallan hace años en tomar una acción real contra el cambio climático, mientras que países como Filipinas, vuelven a ser azotados por un tifón y pagan el precio de su inacción”.

El director Ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, declaró que mientras que en Filipinas, que acaba de ser azotada por el tifón Hagupit, ocurre “una de las evacuaciones más grandes de la historia, la primera semana de conversaciones en la COP20 ya demostró que las decisiones que se tomarán hacia el final de la cumbre serán insuficientes”.

“Este es el tercer año consecutivo que la población de Filipinas se ve afectada por eventos climáticos extremos, mientras que la mayoría de los negociadores fallan en tomar las medidas necesarias contra el cambio climático“, agregó.

El tifón Hagupit es la tormenta más fuerte que golpeó el país insular este año y ya desplazó a cerca de 900.000 personas.

Naidoo dijo que “los delegados deben revertir esta situación y poner fin a la era de los combustibles fósiles para conducirnos a un futuro de energía 100% renovable. Los habitantes de Filipinas lo merecen y no esperan nada menos”.

“Es innegable que la combustión de petróleo, carbón y gas está amenazando nuestro futuro. Debemos frenar a las empresas contaminantes que ponen poblaciones enteras en peligro, tal como está ocurriendo ahora en Filipinas”, expresó el representante de Greenpeace.

“En 2015 y como parte de su compromiso climático, los gobiernos deben establecer que las ganancias de las principales empresas contaminantes se utilicen para realizar las inversiones necesarias para solucionar este problema “, opinó.

Algunos países emisores de gases de efecto invernadero como Estados Unidos, China y la Unión Europea presentaron sus planes para hacer frente a las crecientes emisiones.

Sin embargo, Greenpeace consideró que estos planes no son suficientes para controlar el aumento de la temperatura en lo que se considera un nivel manejable y exige medidas audaces para forzar una rápida transición hacia un futuro de energía 100% renovable para el año 2050.

El planeta se la juega


La Razón

El planeta se la juega

Madrid- «No hay acuerdo. Todo sigue igual». Son las palabras de decepción de Milko Schvartzman, uno de los portavoces de Greenpeace que participan en las negociaciones de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, que arranca mañana, aunque «el texto final ya esté definido y sin ningún compromiso vinculante», sostiene el activista.

Hace 20 años, en la misma sede, los gobiernos que conforman las Naciones Unidas mostraron su empatía con los problemas climáticos. «Desde entonces, las convenciones sobre el cambio climático, la biodiversidad y la desertización han estado operando. Sin embargo, los acuerdos alcanzados no han sido efectivos para detener el deterioro del planeta. Por tanto, básicamente, los problemas de entonces siguen siendo los de ahora», explica el catedrático de Ecología de la Universidad de Castilla La Mancha José Manuel Moreno.

Desde el mes de febrero, para preparar esta cumbre, los países participantes se han reunido con asiduidad en Nueva York para concretar el texto que los jefes de Estado firmarán. Las 200 páginas de partida se han reducido en 56. En ninguna de ellas se introduce la palabra «compromiso» y esto es lo que más desmotiva a los participantes: «Es un texto que no va a solucionar la pobreza, los problemas a los que se enfrentan las sociedades en desarrollo ni las peocupaciones ambientales», insisten. Amalio de Marichalar, presidente del Foro Soria 21, también participa en los debates de Río de Janeiro y su visión es algo más optimista: «Esperamos que el acuerdo de mínimos no sea tan reducido y que, por lo menos, consigamos acuerdos globales en temas de gobernanza. Apostamos por una agencia internacional del agua y otra de medio ambiente, entre otras propuestas».

En lo que se refiere a los términos de sotenibilidad y economía verde, las cosas tampoco han cambiado. Persiste la ambigüedad. «Para que la capacidad de transformación del hombre  no termine con los recursos, deben cambiar muchas cosas, entre ellas los indicadores que manejamos, como el PIB», afirma Moreno. Este cambio es el que se busca introducir en el texto final: el «PIB verde», o Índice de Riqueza Inclusiva (IWI), con el que se quieren introducir variables como la educación, las materias primas o los bienes e inversiones con los que cuenta un país.

Proteger los océanos
Uno de los párrafos en los que confían los participantes es el compromiso de los 130 jefes de estado en materia de protección de aguas internacionales. «Venezuela, Estados Unidos, Japón, Rusia y Canadá se oponen», explican desde Greenpeace, pero un acuerdo en esta materia protegería la biodiversidad del 64% de los océanos.