Ya es oficial: 2014 ha sido el año más cálido desde 1880


El Mundo

  • Los 10 más cálidos durante el periodo 1880-2014, con la excepción de 1998, se han registrado desde 2000
  • Después de 2014, los más calurosos fueron 2010 y 2005

2014 ha sido el año más cálido desde 1880

Ya es oficial: 2014 ha sido el año más cálido desde 1880, cuando empezaron a tomarse registros de las temperaturas. Así lo han confirmado este viernes científicos de dos organismos de EEUU: la NASA y el Instituto Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés).

Una vez analizados los datos de diciembre, se ha confirmado que 2014 encabeza la lista de los años más cálidos, un dato que no ha sorprendido debido a que los registros que se habían recabado durante los primeros 11 meses del año apuntaban ya a que sería el más caluroso.

Según ha destacado el Instituto de Estudios Espaciales Goddard de la NASA (GISS), con la excepción de 1998, los diez años más cálidos durante el periodo 1880-2014 se han registrado desde el año 2000.

Los tres años más calurosos serían 2014, 2010 y 2005, en ese orden.

Desde 1880, afirma la agencia espacial de EEUU, la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 0,8º C, una tendencia que, argumentan los científicos de la NASA, “es en gran medida derivada del incremento del dióxido de carbono y otras emisiones a la atmósfera causadas por la actividad humana”. Así, subrayan que “la mayor parte del calentamiento se ha producido en las últimas tres décadas”.

La temperatura global terrestre en 2014 fue 0,68ºC más cálida que durante el periodo 1951-1980. En 2010, el segundo año más caluroso, fue 0,66ºC más cálida mientras que en 2005 la diferencia fue de 0,65º C.

Desde 1976, todos los años, incluido 2014, han tenido una temperatura media global más cálida que la media a largo plazo. A lo largo de estos 37 años, las temperaturas han aumentado a una media de 0,28ºC por década en la superficie terrestre, y 0,11ºC en el mar, detalla la NOAA en su página web.

La NOAA también subraya que el aumento de la temperatura global media por década durante la segunda mitad del siglo pasado (0,13ºC) fue casi el doble que 1900 a 1950 (0,07ºC). La previsión de los científicos para los próximos 20 años es que la temperatura global se incremente 0,2°C por década.

La recogida de datos

Los datos recabados por la NASA a través de su programa de observación terrestre, que comprende la recogida de información desde tierra, mar y aire, pueden consultarse aquí. La información que analizan los científicos del GISS procede de las mediciones tomadas por satélites desde el espacio, por una red de 6.300 estaciones meteorológicas, barcos que registran la temperatura del océano y estaciones en la Antártida.

“Éste ha sido el último de una serie de años cálidos a lo largo de una serie de décadas cálidas. Mientras que el ranking de años individuales puede verse afectado por patrones meteorológicos caóticos, las tendencias a largo plazo son atribuibles a los causantes del cambio climático”, sostiene el director del GISS, Gavin Schmidt, que menciona las “emisiones humanas de gases de efecto invernadero” como el principal factor.

En EEUU, destaca la NASA, ha habido grandes variaciones según las regiones. Por ejemplo, zonas de la costa Este y del Medio Oeste fueron inusualmente frías, mientras que Alaska, Carizona, Arizona y Nevada sufrieron altas temperaturas.

Por lo que respecta a la previsión para 2015, los científicos afirman que esperan ver fluctuaciones en la media global de temperaturas anuales causadas por fenómenos como El Niño o La Niña. Estos fenómenos meteorológicos, que cambian los patrones de movimiento de las corrientes marinas, calientan (en el caso de El Niño) o enfrían (si es La Niña) el Pacífico tropical y se cree que han influido en el calentamiento a largo plazo durante los últimos 15 años. 2014, sin embargo, no se ha visto influenciado por El Niño, aseguran.

Aparece una mancha solar gigante: doce veces la Tierra


ABC.es

  • AR 1726, una de las más grandes de los últimos tiempos, puede lanzar llamaradas muy potentes directamente contra nuestro planeta

SDO/HMI Evolución de la mancha AR 1726

Era invisible cuando empezó el fin de semana pero ahora es gigantesca, una de las más grandes de los últimos tiempos. La mancha solar AR 1726 ha crecido desmesuradamente hasta medir más de 150.000 km, una docena de veces el diámetro de la Tierra. El vídeo sobre estas líneas, con imágenes captadas por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA muestra cómo se ha desarrollado esta región activa del Sol.

La mancha solar no es solo grande, también es poderosa. Los científcos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU. creen que existe un 10% de probabilidades de que expulse una llamarada solar de clase X, el nivel más alto en la escala de potencia en menos de 24 horas, probabilidad que asciende al 40% si se trata de una llamarada de clase M, un peldaño por debajo en el escalón. Según cuál sea su intensidad, las llamaradas solares se clasifican, de menor a mayor, con las letras A, B, C, M y X. Además, ocurre una circunstancia particular: como AR 1726 se encuentra cerca de la mitad del disco solar, cualquier llamarada afectaría a la Tierra directamente, según informan desde SpaceWeather.

Las manchas solares se forman a partir de los campos magnéticos cambiantes en la superficie del Sol y son más frías que el material circundante solar. El Sol se encuentra en la actualidad en medio de una fase activa del ciclo solar 24, un pico que puede alcanzar esta misma primavera. Por ese motivo, los astrónomos no quitan ojo a la evolución del Astro rey para alertarnos con tiempo de una llamarada que, eventualmente, podría afectar al funcionamiento de nuestros satélites y sistemas de comunicaciones.

Otras dos manchas diez veces mayores que nuestro mundo fueron descubiertas en enero de este año y en noviembre de 2012.

La Tierra nunca duerme


El Mundo

 

  • Imágenes nocturnas del satélite polar ‘Suomi NPP’

La NASA ha mostrado nuevas imágenes nocturnas de la Tierra que ofrecen una visión “sin precedentes” del planeta, en las que se diferencia su brillo natural del creado artificialmente por el hombre en los núcleos urbanos.

Las imágenes fueron presentadas durante la reunión otoñal de la organización American Geophysical Union (AGU), que se celebra en San Francisco (EEUU).

Para hacer esta composición se utilizaron imágenes captadas por el satélite ambiental con órbita polar Suomi NPP, un proyecto conjunto de la NASA y de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA, en inglés).

La imagen fue posible gracias al radiómetro de infrarrojo visible (VIIRS, por su sigla inglés), que permite detectar la luz en una amplia gama de longitudes de onda desde los verdes al infrarrojo cercano.

Este instrumento utiliza filtros para observar las señales lumínicas débiles que serían imperceptibles en el espacio tales como las luces de las ciudades, las auroras y los incendios forestales.

Investigar la Tierra de noche

La visión diurna y nocturna de la Tierra es fundamental para la ciencia según indicó Steve Miller, investigador sobre fenómenos atmosféricos de la Universidad Estatal de Colorado para NOAA.

“Por todas aquellas razones por las que necesitamos ver la Tierra durante el día, tenemos también que ver la Tierra por la noche”, dijo Miller en un comunicado en el que destacó que a diferencia de los humanos “la Tierra nunca duerme” y la noche “no es en ningún lugar tan oscura como pensamos”.

Suomi NPP fue lanzado en octubre de 2011 con la intención de mejorar las predicciones meteorológicas a corto plazo e incrementar el entendimiento del cambio climático.

Sus instrumentos permiten realizar predicciones más fiables de las condiciones climáticas, el estado de los océanos y el análisis de la biosfera terrestre.

Todo el Sol en una única imagen, por primera vez


El Pais

Las dos sondas espaciales ‘Stereo’ captan simultáneamente la superficie de la estrella, cada una desde un lado

Dos sondas espaciales de la NASA, de la misión Stereo, están ahora observando el Sol desde sus respectivas posiciones a 180 grados de distancia una de otra, es decir, cada una a un lado del astro y, fotografiándolo a la vez, han obtenido la primera imagen completa de toda la superficie solar. La capacidad de ver simultáneamente las dos caras del Sol permite hacer un seguimiento riguroso de la estrella y mejora notablemente la predicción de su actividad, lo que resulta esencial para alertar acerca de erupciones que puedan afectar a los satélites, los aviones o las compañías eléctricas, aseguran los expertos de la NASA.

Otros observatorios solares han vigilado el Sol, como el SOHO, que está situado en una posición orbital desde la cual no pierde de vista a la estrella. Pero los Stereo suponen un paso adelante importante. Una mancha solar puede surgir en un momento dado en la cara solar no visible desde la Tierra y, por tanto, el fenómeno queda completamente oculto. Pero la rotación del Sol puede exponer esa región de la mancha hacia el planeta y emitir flujos de plasma. “Ahora ya no puede pasar eso, las regiones activas de nuestra estrella no nos pueden tomar por sorpresa. Gracias a Stereo las veremos venir”, dice Bill Murtagh, un experto en predicción solar de laNOAA (Agencia Nacional de la Atmósfera y el océano estadounidense).

Las dos sondas Stereo (de 620 kilos cada una y prácticamente idénticas) fueron lanzadas al espacio en octubre de 2006, se separaron y cada una se dirigió hacia su lugar en posiciones alrededor del Sol. En 2007 empezaron a observar el astro en tres dimensiones y hoy han alcanzado la configuración de oposición, es decir, separadas por 180 grados y cada una mirando a un hemisferio de la estrella. el plan es que sigan tomando imágenes durante los próximos ocho años, lo que supondrá una gran cantidad de información para los científicos que estudian la estrella y su interacción con la Tierra. “Stereo nos revela el Sol tal y como es, una esfera de plasma caliente e intrincados campos magnéticos”, dice Angelos Vourlidas, científico de la misión.

Las cámaras de estas sondas espaciales están ajustadas para funcionar en cuatro longitudes de onda de la radiación ultravioleta extrema, apropiadas para seguir el rastro de aspectos clave de la actividad solar.