Una pirámide a orillas de Manhattan


El Mundo

El estudio BIG se estrena en Nueva York con un residencial a orillas del Hudson

El cielo de Manhattan recibirá en pocos meses las cosquillas de un mastodonte residencial de peculiar perfil y generosas dimensiones. DFR, siglas de las potentes promotoras neoyorquinas Durst Organization y Sidney Fetner Associates Fetner Residential, acaba de anunciar la próxima construcción del West 57, un edificio de contorno piramidalque quedará ubicado entre las avenidas 11 y 16, que ha sido diseñado por el estudio danés conocido por sus proyectos con angulosas formas. [Ver álbum]

El futuro complejo de la desolada confluencia de la calle 57 y West Side Highway es el bautizo neoyorquino del ambicioso y fotogénicoIngels, con oficinas en dos continentes y proyectos en tres. Para el arquitecto, se trata de una fusión de conceptos: la manzana de viviendas europea, en torno a un patio central al que miran todas ellas, y la clásica torre de Nueva York.

El edificio -a caballo entre un rascacielos y un bloque de pisos común- a orillas del Hudson alcanzará los 140 metros de altura y ocupará una superficie de 78.300 metros cuadrados. Desde fuera, adoptará una forma diferente en función del punto desde el que se observe.

Lo europeo y lo neoyorquino

El arquitecto danés de 36 años, profesor visitante en Harvard y Columbia, estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Es un declarado americanofílico, y vive y trabaja a caballo entre Dinamarca y Nueva York. “A los europeos les gusta decir que lo estadounidense está muerto, pero muchos de ellos están influenciados por lo que se hace en EEUU”, recoge la revista New York Art.

Ingels, diseñó su primer edificio residencial en Orestad (Dinamarca), en 2005. y recibió el premio Mies Van der Rohe en 2010. Hace hace tres años se emancipó de la factoría creativa del holandés Rem Koolhaas, en cuyo estudio de Rotterdam (OMA) estuvo empleado de 1998 a 2001, y con quien más tarde diseñó el proyecto Copenhague Harbour Bath, un edificio de madera con forma de iceberg que albergará un centro de buceo en la capital danesa.

 

 

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Bronzino, un grande olvidado


El Mundo

  • El Metropolitan reúne por vez primera todos los dibujos de Bronzino
  • Es la primera gran exposición dedicada al pintor en 500 años

A veces los artistas, los malditos, se pasan media vida en el purgatorio, la chaquetilla sucia de mendigar aplausos, o incluso queman toda la vida en la tupida oscuridad del anonimato, del que sólo salen, o no, cuando reciben el beso de tornillo de la posteridad. En otras ocasiones, la obra de creador reconocido, de los que comían solemnes en la mesa del príncipe, se eclipsa con la muerte del triunfador. Desaparece, comida por los perros del tiempo. Este ha sido el caso, más o menos, de Angelo di Cosimo di Mariano, o sea, Bronzino (1503-1572). Tampoco decimos que los escolares lo desconocieran, que penara fuera de las enciclopedias, etc., pero nunca, en quinientos años, le habían hecho una gran exposición.

Ahora, y gracias al tesón de Janet Cox-Rearick, Carmen Bambach y George R. Goldner, técnicos del Metropolitan, su suerte ha cambiado. Bambach y cía. han viajado por todo el mundo. Se entrevistaron con coleccionistas privados y convencieron a los directores del British, el Louvre y la Galería de los Uffizi. Gracias a su tesón, y hasta el 18 de abril, el MET ofrece The drawings of Bronzino, la primera exhibición dedicada al maestro florentino.

El clásico artista razonable

Pintor de corte, fue el clásico artista razonable, siempre al servicio de las élites, que pintaba por buen dinero. Medró hasta la cumbre en las callejas que coronaron a los Medicis. No pinto de rodillas y con betunes, como dijo Lorca que hacía el Goya de la Quinta del Sordo, sino con un halo de platas y rosas, embelleciendo a sus retratado. Cobraba bien. Sabía camelar al cliente. Lo suyo era una pintura de costumbres, un caramelo aristocrático, suculento y frío, suntuoso, como craquelado por culpa de su necesidad de agradar y el cálculo crematístico que aplicaba. Pintaba, en suma, por/para los mecenas.

Cossimo I de Medici fue su gran valedor, el hombre que le pagó con oro los servicios prestados, quien hace de él la gran figura de la mitad del XVI. Bronzino triunfó en una Florencia lujuriosa, repleta de racimos eléctricos, leopardos tostados por el sol, seducción y embeleco, oscurantismo y belleza, una Florencia de sueños exasperados, entre la línea clásica del renacimiento y el runrún de cadenas de la contrarreforma, que anunciaba, de paso, el barroco y sus colgaduras. Tras la muerte del pintor, silencio.

Un observador sagaz

Hijo de gente sencilla, poeta de los muy ricos, Bronzino se revela en sus dibujos como un observador sagaz y un retratista que hace de su modelo material fundido, burbujeante, con obvio conocimientos de sus maestros y voz personalísima. Es en los dibujos, como sagazmente observa Holland Cotter para el New York Times, donde asoma la faz menos complaciente del artista. Sin las servidumbres de la obra acabada, sabiendo que se trata de dibujos preparatorios, abandona el vicio de la seducción. Relaja la muñeca. Se entrega al puro gozo de atrapar los quejidos del mundo, la respiración de sus retratados, el vuelo dorado de una mota o el parpadeo incandescente de una dama de sociedad. Saca al raso, en fin, un talento ahormado por las necesidades del oficio y la obligatoria idealización del cliente en el cuadro acabado.

Cotter también recuerda que Henry James, a principios del XX, homenajeó a Bronzino en una novela que acaba revolviéndose en torno a uno de sus retratos. Porque el hombre no se había ido del todo, pero casi, y el Metropolitan nos devuelve su faceta más insospechada. ‘Tour de force’, así describe la exposición, y de sus líneas “vivaces pero con sentido, calientes pero no salvajes”. Cita importante en el invierno de Nueva York.

El MoMA recoge la influencia de la música en el arte experimental de los años 60


EFE – ADN

La exposición demuestra que a mediados del siglo XX la música no fue un fin, sino un medio utilizado en otras disciplinas artísticas

actualidad080818mm.jpgEl Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York ha reunido más de cuarenta obras de su colección para crear una exposición en la que refleja la determinante influencia de la música en la etapa artística experimental de los años sesenta.

La muestra inaugurada se titula Examinando la música: Arte de los medios de comunicación de los años sesenta y podrá visitarse hasta el próximo 5 de enero.

Se trata de una selección multimedia con la que el museo pretende estudiar cuál fue el papel de la música en la etapa de experimentación interdisciplinar de mediados del siglo XX.

En esa época las innovaciones tecnológicas del momento, como las cámaras de vídeo o las guitarras eléctricas, se aliaban unas con otras para crear lo que se denominó “arte de mezcla de medios”.

El violín que no necesitaba a Laurie Anderson 

“La música estuvo a la vanguardia de esa tendencia, en la que parecía que todos los artistas estaban en alguna banda, y algunos de ellos incluso estudiaron solfeo antes de acercarse a estas nuevas formas de arte”, explicó la comisaria de la exposición, Barbara London.

La muestra incluye vídeos, piezas de audio, libros, litografías, collages, fotografías, dibujos y cuadros de pensadores radicales como Laurie Anderson, Nam June Paik, Bruce Nauman y John Cage, además de una treintena de documentales y películas experimentales.

La colección comienza con una escultura sin título de 1968 del pianista nacionalizado estadounidense Nam June Paik, que muestra una televisión llena de perlas con una imagen fija, como si fuera una composición musical de una sola nota.

En la misma galería se ha instalado el Self-Playing Violin (El violín que toca solo), una obra de Laurie Anderson creada en 1974, que incorpora un pequeño altavoz en la caja de resonancia del instrumento, de manera que puede reproducir la pieza musical deseada.

El ingenio está pensado para que la artista, que estudió violín clásico, pueda hablar, cantar y hacer un dueto con este instrumento en sus conciertos.

David Fisher construirá el primer rascacielos giratorio de Nueva York


EFE – El Mundo

  • COMO LOS DE DUBAI Y MOSCÚ

080D4CA-OPI-P2_1NUEVA YORK.- El arquitecto italiano David Fisher ha anunciado que Nueva York será el próximo lugar donde se materializará su proyecto de la ‘Torre Dinámica’, el primer rascacielos giratorio y de autosuficiencia energética, idea que ya ha puesto en marcha en Dubai y Moscú.

“Hemos hablado con varios promotores y la tercera torre se construirá en Nueva York, pero ahora mismo no puedo dar más detalles”, ha explicado Fisher durante la presentación de su proyecto en la Gran Manzana, donde añadió que ha recibido peticiones para llevar la ‘Torre Dinámica’ a Canadá, Alemania, Italia, Corea del Sur y Suiza.

El arquitecto también ha anunciado que se abre la lista para poder reservar una de las viviendas en el edificio de Dubai que, al igual que el de Moscú, comenzará a construirse este mismo año y, previsiblemente, estará terminado a finales de 2010.

El rascacielos de Emiratos Árabes medirá 420 metros de altura y tendrá 80 pisos, de los que los primeros, 20 serán oficinas; los 15 siguientes, un hotel de seis estrellas; los 35 siguientes, apartamentos de lujo (desde 124 metros cuadrados), y los últimos diez, viviendas de 1.200 metros cuadrados con ascensor privado, jardín, piscina y aparcamiento dentro del piso.

Según los cálculos previos, el precio de un metro cuadrado en un apartamento en las plantas superiores del futuro rascacielos podría ascender hasta los 30.000 dólares (unos 19.000 euros).

Cada una de las plantas del primer edificio en movimiento gira a una velocidad escogida por el inquilino y rota de forma independiente con respecto a los demás pisos, por lo que el edificio cambia de forma constantemente.

Se trata asimismo del primer rascacielos ecológico y autosuficiente desde el punto de vista energético, ya que genera electricidad transformando la energía del sol y el viento gracias a las 79 turbinas eólicas dispuestas horizontalmente entre cada piso y a los paneles fotovoltaicos de los techos, con lo que se podría suministrar energía también a los edificios colindantes.

La Torre Dinámica, también, es el primer edificio que se construirá enteramente con piezas prefabricadas, con el objetivo de reducir los tiempos de construcción en un treinta por ciento y los costes en más de un diez por ciento.

Según el creador de la idea, la construcción de las torres giratorias sólo requerirá a 600 personas en la obra de montaje y a 80 técnicos en el lugar de construcción, en lugar de las 2.000 personas que habrían sido necesarias para realizar una construcción tradicional de las mismas dimensiones.

En principio, la velocidad de construcción será de un piso por semana, merced a un nuevo método de construcción: el núcleo central de la torre se levantará a pie de obra, y los pisos se realizarán sección por sección en la fábrica y se engancharán al eje central cuando se monten, ya amueblados y con todas las instalaciones.

Otra característica de estos edificios será la facilidad de mantenimiento, considerando que todas las partes se podrán inspeccionar y reparar independientemente, de forma que los edificios podrán durar más que otras construcciones contemporáneas.

Fisher ha destacado que la prefabricación será la forma de construcción del futuro, porque permitirá “obras limpias y verdes sin ruido, polvo, emisiones o desechos, con mayor seguridad en el puesto de trabajo, tiempos de construcción más breves y menores consumos de energía”.

Con este proyecto, el visionario arquitecto pretende introducir una nueva filosofía que desafíe a la construcción tradicional y abra una era para la ingeniería, que él califica como “arquitectura dinámica” porque “introduce una cuarta dimensión en el diseño: el tiempo”.

La ‘Torre Giratoria’ de la capital rusa tendrá las mismas características que la de Dubai, aunque será un poco más baja (tendrá 70 pisos y medirá 400 metros de altura).

Keith Haring, de los muros de Nueva York a las galerías de arte


CET – El Mundo

SE CUMPLE EL 50 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

actualidad080505.jpgMADRID.- Dos elementos tan sencillos y cotidianos como un rotulador negro y una tiza blanca bastaron a Keith Haring para transformar sus dibujos en obras de arte mundialmente reconocidas. Su talento, su energía y su variada temática, que abarcaba todos los asuntos sociales imaginables, le convirtieron en el grafitero más famoso de la década de los 80. Con motivo de su 50 aniversario, sus admiradores le dedican todo tipo de homenajes.

Sólo tenía 31 años cuando el sida -la enfermedad que acabó con muchos miembros de su generación- le cortó las alas. Sin embargo, pese a su juventud dejó tras de sí una prolífica obra estampada en los más diversos soportes, desde los vagones y las estaciones del metro de Nueva York -la ciudad que más le inspiraba- hasta tazas, camisetas, gorras… Objetos que aún hoy se pueden encontar en la tienda Pop Shop, que él mismo inauguró en 1986.

Desde muy niño Keith Haring, que nació el 4 de mayo de 1958 en Reading (Pensilvania, EEUU), mostró su interés por el dibujo y por la estética de los cómics. Influido por las historias gráficas que le quitaba a su padre y por los dibujos de Walt Disney, comenzó a desarrollar sobre folios su personal estilo, que ya no abandonaría nunca.

Una vez terminado el colegio, Haring tenía claro que el dibujo y el arte iban a formar parte de su vida. Se matriculó en la Facultad Ivy de Arte de Pittsburgh, que orientaba a los alumnos hacia un arte comercial. Pero él tenía otra forma de ver las cosas y, tras un semestre, abandonó la escuela.

Se trasladó a Nueva York y, allí, su talento explotó definitivamente. Comenzó a pintar grafitis por la ciudad, cuya seña de identidad eran los esquemáticos muñecos de trazo negro con los que era capaz de reflejar el amor y el sexo, denunciar la violencia y el racismo o alertar sobre la expansión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que a él ya le había alcanzado. A pesar de que le arrestaron varias veces por atentar contra la propiedad pública, nunca dejó de expresarse en las calles y muros de la Gran Manzana.

Coincidió con Jean-Michel Basquiat, con el que congenió enseguida, porque compartían el mismo gusto por la cultura pop, y fue éste, de la mano de su pareja Andy Warhol, quien le abrió las puertas de la alta sociedad neoyorquina, que pronto comenzaría a rifarse sus obras.

Una vez dentro de este ambiente, se codeó con artistas ya consagrados, como el escritor William Burroughs, entre otros. En 1982, su popularidad era tal, que organizó su primera exposición individual, a la que asistió el mismísimo Roy Lichtenstein.

Un año antes de morir, en 1990, le dio tiempo de crear su propia Fundación, que lleva su nombre, y que en la actualidad se vuelca principalmente en acciones sociales que tienen que ver con la prevención del sida.

Con motivo de su 50 cumpleaños, varios clubes neoyorquinos organizan fiestas en su honor, el Festival de Tribeca le recuerda con un documental y sus murales vuelven a estar en boca de todos.

Koon, la ingenuidad de las formas en el cielo de Nueva York


CET – El Mundo

EXPOSICIÓN EN EL METROPOLITAN

actualidad080422.jpgNUEVA YORK.- Jeff Koon expone en la azotea descubierta del Metropolitan Museum. A sus pies, como un tapiz clamoroso, quema el verde de Central Park; más allá, lucen los pináculos de vidrio de los rascacielos, el bosque de antenas y granito amarillo, el metal y luces de Manhattan.E

Todo el equilibrio desequilibrado de la ciudad, a la que conoce tan bien, empasta los tres lametazos que el escultor ha cedido para el verano. En el panfleto monográfico que reparten a los periodistas enfatizan mucho su relación con Marcel Duchamp y Andy Warhol.

A todo dios, hoy, lo emparentan con Duchamp y Warhol, pero Koon, jugetón, leve, secretamente melancólico, es buen acreedor. Como ellos, coloca lo inverosímil, incluso lo anecdótico y banal, en un pedestal imaginativo, y compone formas que rompen lo cotidiano con criterios nada elementales. La supuesta facilidad conceptual de Koon electriza porque hace del perro de la infancia un diamante envuelto en celofán. Colocando máscaras, modula los sueños sin falsearlos ni renunciar a su fondo insólito.

Koon comenzó en los setenta haciendo de copista en el taller de su padre. Pintaba falsificaciones (legales) de los grandes maestros que luego vendía a los turistas. A principios de los ochenta viajó a Nueva York, trabajó en una de las mesas a la entrada del MoMA y presentó sus primeras obras.

Mezclando plásticos, monigotes, criaturas de dibujos animados, imágenes oníricas y otras obsesiones moduló un discurso único. Ha desarrollado una insensata facilidad para viajar por territorios infantiles. Sus globos dorados y palomitas rojas pueden resultar, a primera vista, ingenuos, incluso leves, pero a su modo levantan una trinchera contra el tiempo.

Balloon dog (Yellow), Coloring book y Sacred heart (Red/gold), títulos de las tres obras inéditas cedidas, encuentran su lugar natural en el cielo del museo. Winnie de Pooh figura como una de las referencias aludidas por alguien que destaca en el uso de la cultura popular. A diferencia de otros recicladores pop, todavía abducidos por la magia negra que Warhol encerró en sus botes de sopa, Koon ha encontrado su bifurcación propia, y en el cuarto de los osos de trapo y las muñecas rotas un filón no mineralizado por cientos de artistas previos.

Buen negociante, la pátina lujosa de sus obras garantiza el plus de riqueza que todo coleccionista ansía. Cansados de genios que acarrean detritus del vertedero, los marchantes encuentran en Koon una respuesta colosal a sus plegarias: un artista de mérito, afilado, que además crea bonito.

Aupado por el MET, seguramente Koon opine que contra la mala educación de la muerte solo cabe la sonrisa, el guiño inteligente y dubitativo, liberado de intelectualismos y dispuesto a batirse por reencontrar la infancia. En su duelo no llega a las manos, mucho menos hace sangre. El testamento a quemarropa queda para gente más acodada al precipicio.

Koon, poco dado a la tragedia, despliega un discurso paralelo, algodonoso, donde tallar caramelos. No hay nada que hacer, parece decirnos, excepto dormir bajo un palio de artilugios hermosos, perdidos en los meandros proustianos de los primeros años, y salir después al mundo con la solapa del babi coloreada de esmeraldas. Al ornamento, en fin, sabe buscarle capas, huecos, donde clavar los dardos.

Arquitectura barcelonesa para el Aquarium de Nueva York


La Vanguardia

actualidad-071204_2.jpgEl estudio barcelonés de arquitectura Cloud 9 -que dirige Enric Ruiz-Geli-, en asociación con el norteamericano WRT- que encabeza la paisajista Margie Ruddick-, ha sido elegido para llevar a cabo la reforma del Aquarium de Nueva York, situado en Coney Island. Este equipamiento, dependiente de la Wildlife Conservation Society, es el más antiguo de Estados Unidos en activo. La intervención propuesta consiste en una gran piel, dispuesta sobre una estructura tensada, que envuelve las viejas y las nuevas instalaciones del acuario. Dicha estructura alcanza los 50 metros de altura. La intervención se desarrolla sobre una superficie de cinco hectáreas, y está presupuestada en 200 millones de dólares.

“Lo más relevante de nuestra actuación -dice Ruiz-Geli- es la integración entre continente y contenido. El equipamiento alberga vida animal, y la piel que nosotros proponemos tendrá también vida; como los seres vivos, responderá a la luz, se camuflará o se comunicará”. El Aquarium de Nueva York alberga delfines, medusas, tiburones o morsas, y tiene tres grandes ramas de actividad: la conservación del medio ambiente, la investigación genética y la educación.

Actualmente, la maqueta del proyecto de WRT-Cloud 9 -en el que ha colaborado, entre otros, el arquitecto Otto Frei- se exhibe en el marco de la exposición Esqueletos, abierta en la sede barcelonesa del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, donde esta noche, a las 20 h, Enric Ruiz-Geli dictará una conferencia sobre su trabajo.

Cloud 9 es uno de los cuatro equipos -junto a los dirigidos por Joan Forgas, Conxita Balcells y Carles Muro- que llevarán a cabo el Zoo Marí de Barcelona, en la zona del Fòrum, tras ganar el concurso convocado a tal efecto y fallado en el 2002.

El MoMA dentro del rascacielos de Nouvel


Domingo 18/11/07 18:21 CET – El Mundo

  • NUEVO ‘SKYLINE’ EN NUEVA YORK
  • El arquitecto francés Jean Nouvel ha comparado su rascacielos con la Torre Eiffel
  • El museo contará con tres de las 75 plantas de la futura torre adyacente
  • La primera ampliación la realizó el arquitecto Taniguchi hace sólo tres años

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NUEVA YORK .- El Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York ampliará por segunda vez sus galerías , esta vez con tres de las 75 plantas de un nuevo rascacielos proyectado por Jean Nouvel. La obra del arquitecto francés se construirá en un solar adyacente.

El paisaje urbano de la Gran Manzana se modificará por enésima vez con la construcción del nuevo rascacielos que ha ideado el arquitecto francés para el solar de casi 1.600 metros cuadrados que existe al lado del prestigioso museo neoyorquino y del que se aprovechará la institución para ampliar sus galerías.

De diseño futurista e irregular, la apuesta de Nouvel es una prominente torre con fachada de acero y cristal , que se estrechará a medida que gane altura y acabará con una distintiva aguja que dominará los cielos de Manhattan entre la Quinta y la Sexta avenida a la altura de las calles 53 y 54.

“Esta nueva apuesta de Nouvel es un concepto emocionante que cuenta con el potencial necesario para convertirse en un icono internacional de la arquitectura “, aseguró Gerald Hines, presidente de la firma inmobiliaria Hines, a la que el MoMA vendió el solar a principios de este año.

El director de la institución museística, Glenn Lowry, aseguró hoy en un comunicado que “la venta del solar ha permitido al museo cumplir con muchos objetivos, entre los que destaca el aumento del apoyo económico al programa de exposiciones y, como ahora, del espacio para la colección permanente”.

Para el director, además, la elección del diseño de Nouvel para la edificación del solar es idónea.

“Creemos que el excepcional diseño de Nouvel para el nuevo edificio será un complemento muy importante para la ciudad de Nueva York y realzará el carácter del lugar en el que estamos instalados “, aseguró Lowry.

La torre se convertirá en uno de los elementos más característicos del conocido ‘skyline’ de Nueva York y tendrá la ventaja de llevar su nombre ligado al del célebre MoMA, ya que tres de sus plantas, de la segunda a la quinta, estarán fusionadas con el museo.

La institución museística, hogar de ‘Las señoritas de Aviñón’ de Pablo Picasso, entre muchas otras obras de arte, ganará así más de 4.500 metros cuadrados para sus galerías , que verán así ampliado su espacio como ya ocurriera en el 2004, cuando el japonés Yoshio Taniguchi dirigió su reforma.

El rascacielos, además de albergar parte del arte moderno más importante de la Gran Manzana, contendrá un hotel y una serie de apartamentos de lujo que ocuparán las plantas más altas del edificio.

El último de los pisos se caracterizará por su espacio limitado, ya que el ascensor y su maquinaria ocupará buena parte de un apartamento que el propio Nouvel ha comparado con la última parte de la parisina Torre Eiffel.

Otros proyectos en Nueva York

Éste es uno de los tres proyectos que el arquitecto francés ha diseñado para Nueva York , donde su primer proyecto de envergadura, presentado en 1997, jamás llegó a edificarse.

Se trataba de un hotel que se proyectaría sobre el East River, al lado este de Manhattan, y que, a medio camino entre puente y muelle, uniría la isla con el barrio de Brooklyn.

Ahora son proyectos más factibles pero no menos atractivos, como un bloque de apartamentos en el Soho -el que fuera barrio de los artistas de Nueva York por debajo de la calle Houston- y otro en la calle 11, a orillas del río Hudson.

Este último está ya en construcción y cuenta con la peculiaridad de albergar unas 1.600 ventanas, todas de diferentes dimensiones, que reflejarán de las aguas del río y la luz de los atardeceres que se divisan desde el oeste de la ciudad.

Cuelga tus genes


Lunes 03/09/07 22:21 Reuters- El Mundo

CUADROS DE ADN

  • Los cuadros hechos con el perfil genético no contienen información científica
  • Se han convertido en uno de los productos de arte más vendidos en Nueva York

ny-actualidad-030907.jpgNUEVA YORK .- Resolver un crimen o determinar la paternidad de una persona ya no son las utilidades más populares del ADN. La nueva moda es convertirlo en arte.

Varias empresas norteamericanas se dedican desde hace un tiempo a transformar el perfil genético de una persona en cuadros de vivos colores y formas geométricas . Y les va viento en popa. Parece que colgar la expresión gráfica del ácido desoxirribonucleico propio sobre el sofá del salón se está volviendo toda una tendencia al otro lado del Atlántico.

“Vivimos en la era de la personalización de la masa. Ocurre desde en los vaqueros, a los zapatos o los coches”, comenta Adrian Salamunovic, miembro de la empresa canadiense DNA 11. “Hay además una gran explosión del interés en la ciencia forense, las series de ficción sobre investigación policial y el ADN”.

De hecho, la versión neoyorquina de la popular serie CSI mostró una pieza de DNA11 en un episodio reciente. En él, una sospechosa fue detenida después de que los investigadores usaran un cuadro con su ADN para conocer su perfil genético sin necesidad de solicitar una orden judicial. Sin embargo, Salamunovic asegura que esto nunca podría ocurrir en la vida real.

“En el momento en que el ADN se extrae y es enviado a nuestra empresa como un archivo digital pierde su valor forense. Es una imagen bonita, una firma única, pero no hay datos científicos en él “, aclara.

Gran demanda

Los cuadros de DNA 11 se han convertido en uno de los productos mejor vendidos en la tienda del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

A través de la página web de la empresa, http://www.dna11.com cada persona puede elegir distintos colores y formas de lienzos donde se imprimirá su código.

Desde 2005, este negocio ya ha conseguido vender miles de cuadros en más de 50 países. Y la demanda parece seguir creciendo. Su precio inicial es de 390 dólares , pero las ventas crecen un 20% cada mes.

No son los únicos en el mercado. La compañía neoyorkina DNA Art Forms avanza un paso más en la personalización de las obras y, en vez de imprimir el código genético, un artista pinta un perfil genético y añade impresiones propias basadas en conversaciones con los clientes.

“Quiero ser capaz de escuchar para luego ser capaz de trabajar contigo para convertirlo en una obra de arte”, comenta Catherine Dapra, encargada de la realización de las obras.

Además de secuencias individuales, esta artista también fusiona dos perfiles, subrayando semejanzas y diferencias entre hermanos, parejas o amigos. El precio inicial de sus trabajos arranca en los 2.000 dólares.

“Para mí, la mayor recompensa del proceso es la intimidad que proviene de explorar las formas de comunicar tu individualidad. El ADN es precisamente el comienzo”, concluye.

Torre Hearst, el primer rascacielos verde de NY


Viernes 31/08/07 16:21 CET- El Mundo

INAUGURADA EN OCTUBRE, MIDE 182 METROS

  • Primer edificio que diseña el arquitecto Sir Norman Foster en la ‘Gran Manzana’
  • Una terraza con césped en la azotea recoge el agua de lluvia para reutilizarla

ny-actualidad-310807.jpgHa tenido que pasar más de un siglo desde que se construyó el primer rascacielos en la ‘Gran Manzana’ para poder contemplar uno que realmente ahorre energía, se trata del último edificio que se ha sumado al selecto club de los rascacielos que componen el ‘skyline’ de Nueva York.

Diseñado por el arquitecto británico Sir Norman Foster, se trata de su primer edificio en la ciudad. Situado en la Octava Avenida entre las calles 56 y 57, tiene el honor de haberse convertido en el primer edificio galardonado con el Gold LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), algo así como ‘líder en energía y diseño bioclimático’.

La torre está pensada para albergar las nuevas oficinas centrales de la Hearst Corporation, su construcción se ha realizado desde el interior de la estructura de mampostería de seis pisos que la compañía viene ocupando desde 1928. Para lo que han sido necesarios tres años y más de tres millones y medio de euros.

Lo más característico de este edificio de 182 metros de altura, formado por 46 plantas, es el diseño de su fachada en forma de diamante. Sin embargo, esta elección no es capricho de su creador sino que a través de esta construcción en diagonal se ha podido ahorrar acero y al mismo tiempo conseguir la misma rigidez y mayor luminosidad en el interior. Luz que ha ocupado muchas horas del pensamiento de los ingenieros, que han conseguido evitar el ingreso de gran parte de las radiaciones solares causantes del calor a través de los vidrios utilizados.

Con la fachada no acaba el diseño bioclimático, los materiales han sido elegidos cuidadosamente, revestimientos y adhesivos que emiten compuestos orgánicos volátiles conocidos como VOC han sido prohibidos en su construcción.

El interior alberga una serie de cascadas de agua alrededor de las escaleras que colaboran en refrescar la temperatura.

La superficie del suelo emitirá o absorberá el calor sin necesidad de unidades de refrigeración, ya que las tuberías llevan líquido caliente o frío, según la estación.Los pisos superiores utilizarán equipos de aire acondicionado de alta eficiencia con sensores y ventiladores de velocidad variable, diseñados para autoajustarse según las necesidades reales. Los sensores de luz y movimiento apagan los ordenadores y las luces cuando haya suficiente luz natural o cuando los empleados se ausentan.

Otra de sus novedades se sitúa en lo más alto. Una terraza con césped concebida para recolectar el agua de lluvia, reduciendo la que se volcará en el desagüe de la ciudad y será almacenada para reemplazar el agua evaporada del sistema de aire acondicionado y utilizarla para poder regar las plantas interiores y árboles de la avenida.

Además de la revista ‘The Hearst Magazine’ y oficinas corporativas, hay también un estudio de difusión ultramoderno, un centro de fotografía digital, un centro de la salud de primera clase (el CLUB) abierto a empleados a precios subsidiados, un centro de conferencias ejecutiva y el comedor (en el piso 44), una cafetería corporativa de 340 asientos (Café 57), un teatro de 168 asientos (el Teatro Joseph Urban),etc.